[Link]ácticaGrupo(06)Esp.
dot
MÓDULO
CONTROL Y EXTINCIÓN
DE INCENDIOS
UNIDAD 3
INCENDIOS FORESTALES
UD009896_V(01)
INCENDIOS FORESTALES
ÍNDICE
TU RETO EN ESTA UNIDAD ........................................................................ 3
1. INTRODUCCIÓN ..................................................................................... 5
2. INCENDIOS FORESTALES ...................................................................... 7
2.1. CLASES DE LOS COMBUSTIBLES FORESTALES ........................................ 10
2.2. CARACTERÍSTICAS DE LOS COMBUSTIBLES FORESTALES ..................... 14
2.3. MORFOLOGÍA DEL INCENDIO ...................................................................... 21
3. VARIABLES QUE INFLUYEN EN LA DINÁMICA Y PROPAGACIÓN
DEL INCENDIO ..................................................................................... 24
3.1. INFLUENCIA DEL VIENTO EN EL DESARROLLO DEL INCENDIO ............... 26
3.2. INFLUENCIA DE LA TOPOGRAFÍA EN EL DESARROLLO DEL
INCENDIO....................................................................................................... 33
3.3. INFLUENCIA DE LAS INFRAESTRUCTURAS HUMANAS EN EL
DESARROLLO DEL INCENDIO ...................................................................... 35
3.4. INFLUENCIA DEL PROPIO FUEGO EN EL DESARROLLO DEL
INCENDIO....................................................................................................... 36
4. EXTINCIÓN DE LOS GRANDES INCENDIOS FORESTALES ................... 39
4.1. EQUIPOS Y MATERIALES DE EXTINCIÓN DE INCENDIOS
FORESTALES ................................................................................................. 39
4.1.1. MANGUERAS ........................................................................................... 39
4.1.2. LANZAS .................................................................................................. 43
4.1.3. HERRAMIENTAS MANUALES EMPLEADAS EN LA EXTINCIÓN ........................ 43
4.1.4. MAQUINARIA PESADA .............................................................................. 46
4.2. EXTINCIÓN DE INCENDIOS FORESTALES. RUPTURA DEL
TRIÁNGULO DE FUEGO................................................................................. 47
4.3. TÁCTICAS Y MEDIOS DE ATAQUE CONTRA EL FUEGO ............................. 49
4.3.1. ATAQUE DIRECTO .................................................................................... 50
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INCENDIOS FORESTALES
4.3.2. ATAQUE INDIRECTO ................................................................................. 51
4.3.3. APLICACIÓN DE FUEGO TÉCNICO PARA LA EXTINCIÓN................................. 53
4.4. TENDIDOS FORESTALES .............................................................................. 54
4.4.1. TENDIDO DE ATAQUE AL FUEGO ................................................................ 55
4.4.2. TENDIDO DE ALIMENTACIÓN Y ABASTECIMIENTO ...................................... 56
4.4.3. TENDIDO DE PREVENCIÓN ........................................................................ 57
4.5. FASES EN LA EXTINCIÓN DEL INCENDIO FORESTAL ............................... 57
4.5.1. FASE PREVIA ........................................................................................... 57
4.5.2. FASE DE EXTINCIÓN ................................................................................. 58
4.5.3. ÚLTIMA FASE: POSTINCENDIO .................................................................. 67
5. SEGURIDAD EN LA INTERVENCIÓN EN INCENDIOS FORESTALES ...... 73
5.1. PROTOCOLOS INTERNACIONALES DE SEGURIDAD .................................. 74
5.1.1. PROTOCOLO DE SEGURIDAD OCEL/OCELA .............................................. 74
5.2. SITUACIONES DE RIESGO ............................................................................ 77
5.3. RUTAS DE ESCAPE Y ZONAS DE SEGURIDAD ............................................ 78
5.4. NORMAS Y MEDIDAS DE SEGURIDAD ........................................................ 81
5.5. CONCLUSIONES DERIVADAS DEL ANÁLISIS DE ACCIDENTES ................ 83
5.6. SEGURIDAD EN LA INTERFASE URBANO-FORESTAL ................................ 84
5.7. SEGURIDAD EN LOS MEDIOS AÉREOS........................................................ 85
5.8. SEGURIDAD EN EL TRABAJO CON VEHÍCULOS......................................... 86
5.9. OTRAS SITUACIONES DE RIESGO ............................................................... 88
¿QUÉ HAS APRENDIDO? .......................................................................... 89
AUTOCOMPROBACIÓN ............................................................................ 91
SOLUCIONARIO ........................................................................................ 95
BIBLIOGRAFÍA .......................................................................................... 97
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INCENDIOS FORESTALES
TU RETO EN ESTA UNIDAD
Solemos asociar a los bomberos con los incendios forestales, pero ¿realmente
sabes lo que es un incendio forestal? ¿Sabes cómo se vigila y previene? ¿Qué
tácticas se utilizan en el combate cuerpo a cuerpo con un incendio en plena
naturaleza?
A continuación vas a conocer estas y otras muchas cuestiones relacionadas con
los incendios forestales.
Pero antes de comenzar queremos que vuelvas a leer las preguntas anteriores y
que intentes responderlas. Al finalizar la unidad veremos si has ampliado tus
conocimientos.
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INCENDIOS FORESTALES
1. INTRODUCCIÓN
Los primeros incendios forestales a los que tuvo que enfrentarse el ser humano
estaban provocados por los rayos durante las tormentas. Sin embargo, hoy en
día el principal factor es el ser humano, tanto por su actuación directa (impru-
dencias, provocados, etcétera) como por su actuación indirecta (como conse-
cuencia de los desequilibrios ecológicos que provocan sus acciones durante
años).
El clima del País Vasco es bastante húmedo, por lo que no suelen darse incen-
dios forestales de forma natural. Por esta razón, la vegetación existente no está
adaptada a los incendios. Más concretamente, en la vertiente cantábrica y las
montañas alavesas, los árboles caducifolios producen un microclima que dificul-
ta el avance de los incendios pero que al mismo tiempo los hace muy vulnera-
bles frente a ellos. Pero a medida que se han ido produciendo incendios por la
actividad del hombre, otras especies como el haya y algunas quercíneas (como
en cimas y robles) han ido ganando terreno. Otras especies como las coníferas,
los matorrales o los encinares también favorecen el avance del incendio.
Los incendios provocados por el ser humano suelen ser de mayor frecuencia y
normalmente más violentos, por lo que las adaptaciones naturales no pueden
darse con facilidad.
Los incendios forestales se dispararon con el uso de vehículos propios de la
población, las actividades de ocio al aire libre, menor extracción de leña, aban-
dono de las zonas rurales, etcétera, a partir de la segunda mitad del siglo XX.
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INCENDIOS FORESTALES
En definitiva, se estima que el 90% de los incendios forestales se producen por
la acción del hombre y las causas naturales solo son un caso cada varios años
(casi todas por caídas de rayos).
El clima idóneo para que se produzca un incendio forestal es la época estival,
con vientos secos y cálidos, y con masas vegetales fácilmente combustibles. Es-
pecialmente sensibles son los días con viento del Sur que pueden alcanzar has-
ta los 100 km/h.
El combustible es todo material vegetal disponible que, lógicamente, cuanto
más seco, más fácilmente arde. Los más idóneos son los restos de corta, leñas,
hierbas secas, árboles caídos… Por lo tanto, un monte sin limpiar ni aclarar es
idóneo para la iniciación y posterior propagación del incendio (primero como
incendio de superficie y posteriormente como incendio de copas, sobre todo
pinos y encinas).
La capacidad de ignición de las masas vegetales depende también de la edad y
la época del año.
Un incendio forestal no implica sólo la muerte de las especies vegetales sino
también la modificación de los procesos biológicos y edafológicos (composición
y naturaleza del suelo en relación con las plantas y el entorno), que son enor-
mes y que no se recuperan hasta pasados muchos años.
El daño producido por un incendio forestal es, por lo tanto, proporcional al tiem-
po que ha tardado el fuego en pasar y se refleja en daños socioeconómicos.
Otro daño derivado de los incendios forestales son las plagas y las enfermeda-
des. Los árboles quemados son foco de enfermedades, por lo que hay que ex-
traerlos y tratarlos rápidamente.
También el incendio forestal afecta a las construcciones cercanas, como urbani-
zaciones y viviendas y que obligan a modificar las prioridades de defensa. El
responsable al frente de la emergencia debe priorizar la protección y el rescate
de la población, dirigiendo hacia ellos los medios disponibles. Es por ello que la
distribución de los efectivos puede disminuir la eficacia con la que se combate el
incendio.
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INCENDIOS FORESTALES
2. INCENDIOS FORESTALES
Un incendio forestal es aquel que afecta a combustibles vegetales y se propa-
ga por el monte. Se define, en el Plan Especial de Emergencias por Riesgo de
Incendios Forestales de la Comunidad Autónoma Vasca, como:
Incendio forestal: fuego que se extiende sin control
sobre combustibles forestales situados en el monte.
A efectos de esta directriz, tendrán dicha considera-
ción también los que se produzcan en las áreas ad-
yacentes al monte o de transición con otros espacios
urbanos o agrícolas.
El incendio se representa por medio del siguiente triángulo de fuego, los tres
elementos en cantidades suficientes producen el fuego.
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INCENDIOS FORESTALES
Triángulo del fuego
Pero el fuego se autoalimenta, es decir, como la
combustión es una reacción exotérmica, desprende
energía.
De esa energía que se desprende no toda se pierde,
sino que parte se vuelve a reutilizar como energía de
activación del fuego.
Este hecho permite que el fuego, o mejor dicho, la
combustión, continúe gracias a su propia energía, se
automantenga y se produzca lo que se denomina
reacción en cadena.
Definimos, por lo tanto, aquí el tetraedro del fuego, que incorpora un compo-
nente más al triángulo del fuego: la reacción en cadena.
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INCENDIOS FORESTALES
Tetraedro del fuego
En conclusión, el fuego es una reacción de combustión exotérmica (que des-
prende calor), que se produce gracias a interrelación de cuatro factores:
◼ Combustible: es cualquier sustancia susceptible de arder, de trans-
formarse con desprendimiento de calor y, a veces, de luz.
Los constituyentes característicos de los combustibles son carbono e
hidrógeno, pero también contienen nitrógeno y sales minerales.
Según el estado en que se encuentran, los combustibles pueden clasifi-
carse en:
Sólidos: madera, papel, plásticos, tejidos, etcétera.
Líquidos: petróleo, gasolina, gasóleo, alcoholes, etcétera.
Gaseosos: gas natural, butano, gas de gasógeno, etcétera.
El combustible forestal se define más concretamente como toda mate-
ria de origen vegetal susceptible de arder en su ubicación normal, si se
somete a las condiciones de incendio.
◼ Comburente: es toda sustancia que forma parte de la combustión oxi-
dando al combustible y, por la tanto, siendo reducida. Es todo cuerpo
simple electronegativo (oxígenos, azufre) que al combinarse con un
cuerpo electropositivo (carbono e hidrógeno) produce una combustión
o continúa la ya iniciada.
El comburente más habitual es el aire (principalmente en los incendios
forestales). También son comburentes otros productos muy oxidantes
como el nitrato sódico o el clorato potásico.
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INCENDIOS FORESTALES
◼ Energía de activación: al juntar combustible y comburente, no produ-
cen el fuego espontáneamente, por sí solos. Necesitamos tener un ter-
cer componente del triángulo del fuego, que es un primer aporte de
energía. Basta una pequeña cantidad de calor para que se desencade-
ne una combustión. Como esta energía es lo que hace que se active el
fuego, recibe el nombre de energía de activación o fuente de ignición.
◼ Reacción en cadena: este cuarto factor de la teoría del fuego explica el
hecho de que un fuego se autoalimente cuando esté ardiendo.
2.1. CLASES DE LOS COMBUSTIBLES FORESTALES
La primera clasificación de los combustibles forestales la hacemos según su
estado.
◼ Combustible vegetal muerto: ramas caídas, pasto seco, etcétera.
◼ Combustible vegetal vivo: árboles, arbustos, matorrales, hierbas…
Según si arden con facilidad o no:
◼ Combustibles ligeros: están formados por hierbas, hojas, acículas y ra-
millas que arden rápidamente. También son llamados combustibles
muertos ligeros o finos.
◼ Combustibles pesados o lentos: formados por troncos, ramas gruesas y
raíces, se consumen lentamente.
◼ Combustibles verdes: los forman las plantas vivas con follaje. Pueden
actuar como retardantes en la propagación del incendio, puesto que
tienen elevado contenido en agua.
En función de la distribución, la ubicación o disposición espacial del com-
bustible, la propagación será subterránea (cuando el fuego se encuentra por
debajo de la superficie), superficial (cuando el fuego se encuentra sobre la su-
perficie) y de copas (cuando el fuego se propaga por las copas de los árboles).
◼ Incendios de subterráneo o de subsuelo: es el fuego que se extiende
bajo la superficie, quemando la materia orgánica seca, raíces y turba.
Son fuegos muy lentos en su avance que desprenden muy poco humo
y son muy difíciles de localizar y, por tanto, extinguir. Cuando afloran en
superficie encuentran oxígeno y se convierten en fuegos de superficie.
En ocasiones un incendio de este tipo puede ser el resultado de gran-
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INCENDIOS FORESTALES
des incendios, de tal manera que el subsuelo continúa ardiendo y, si al-
canza otra zona con material vegetal que pueda arder, volverá a salir a
la superficie.
Este tipo de incendio es muy raro en nuestro país, de poca intensidad y
duración. Se extingue con la ayuda de agua y de herramientas manua-
les que rascan el suelo hasta el mineral.
La localización de los fuegos de subsuelo suele ser di-
fícil, debido a que no produce ni llamas ni apenas
humo.
Fuego de subsuelo
◼ Incendios de superficie: son los que queman los combustibles que
hay sobre el suelo (tapiz herbáceo, pastos, hojas, ramas, matorrales
restos de cortas, entre otros) y a menos de medio metro del suelo. Es-
tos combustibles son los que propagan el fuego y normalmente no
afectan a los árboles que pueda haber en medio. Pueden producir co-
ronamiento de algún árbol, pero no sería un fuego de copas. Son muy
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INCENDIOS FORESTALES
frecuentes, sobre todo donde hay sequías habitualmente, ya que este
es el tipo de vegetación que predomina. Este tipo de incendio suele ser
el origen de los demás tipos de incendios.
Fuego de superficie
◼ El incendio aéreo o de copas es el que se propaga a través de las co-
pas de los árboles, ramas, follaje, etcétera, que se encuentren a más de
medio metro del suelo. En ellos hay dos avances: primero se queman
las copas y después se van quemando los combustibles superficiales.
Se da en masas arboladas cerradas, avanzando principalmente por las
copas debido a que en altura el viento sopla más rápido. Alcanzan
desarrollos sumamente rápidos en presencia de fuertes vientos. Son
de gran intensidad y de difícil control. Es un fuego muy peligroso y difícil
de combatir, debido a que toma más fuerza en la copa de los árboles
que en la superficie.
Se pueden diferenciar:
Antorcheos: no arden las copas, sino que de manera puntual se
incendian algunas copas por el alcance de la radiación proceden-
te del fuego de superficie.
Fuego de copas pasivo: las copas y el fuego de superficie arden
al mismo tiempo. Todo el fuego avanza por todos los lados al
mismo tiempo.
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INCENDIOS FORESTALES
Fuego de copas activo: el fuego se desplaza por las copas de
forma independiente al fuego de superficie. A veces incluso el so-
tobosque queda sin arder. Estos fuegos son los más peligrosos,
destructivos y rápidos, pero también los menos frecuentes.
Fuego de copa
Es muy inusual ver un incendio de copas que no haya tenido su origen y se pro-
duzca al mismo tiempo que un incendio de superficie. Lo que sucederá es que
una vez iniciado el incendio, al alcanzar el fuego las copas, este avanzará más
rápido en la zona alta (copas) que por abajo.
Según la naturaleza de la vegetación distinguimos:
◼ Fuego de pastos: hierbas, vegetación herbácea.
◼ Fuego de matorral: de cualquier tipo de matorral. Las zonas forestales
regeneradas o repobladas son de este tipo.
◼ Fuego de monte bajo: hojarasca, o árboles bajos, sotobosque de enci-
na, roble o haya, acículas de pino, etcétera.
◼ Fuego de monte alto o de ramaje: ramas y puntas de copas, troncos de
los árboles pequeños, etcétera.
◼ Fuegos mixtos: varios de los anteriores a la vez.
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INCENDIOS FORESTALES
Por último, es importante también el concepto de disponibilidad del combusti-
ble. La disponibilidad se refiere a todo el material combustible que sí es suscep-
tible de quemarse. Es decir, rara vez veremos que un tronco muy grueso está
totalmente carbonizado, por lo que habrá material que no se consuma en el
incendio y habrá otro que sí lo hará. Es lo que denominamos disponibilidad del
combustible. Se distingue entre:
◼ Combustible total: indica toda la cantidad de materia vegetal que se
encuentra en la zona.
◼ Combustible disponible: indica la cantidad de materia vegetal que
puede arder y consumirse.
◼ Combustible restante: indica, lógicamente, la cantidad de materia ve-
getal que, por diversas razones (humedad, diámetro, disposición espa-
cial, etcétera), probablemente no arderá.
Lógicamente, el material vegetal disponible es un dato que aporta información
muy valiosa pero que depende de muchos factores (época del año, clima, dis-
posición espacial, etcétera).
2.2. CARACTERÍSTICAS DE LOS COMBUSTIBLES
FORESTALES
Las características que vamos a señalar de los combustibles forestales son las
que inciden en el comportamiento del incendio:
◼ Cantidad de combustible. Se mide en función del combustible seco
por unidad de superficie (en unidades de tonelada/hectárea o kg/m2).
La cantidad de combustible no se relaciona linealmente con la intensi-
dad del incendio sino que, por ejemplo, para una cantidad o carga de
combustible que disminuye a la mitad, la intensidad lo hace en la cuarta
parte.
También hay que indicar que la cantidad de combustible varía significa-
tivamente según el tipo de vegetación. Por ejemplo, en pastos y arbus-
tos pequeños varía entre 2-12 t/ha y los desechos tras un tratamiento
selvícola entre 70-250 t/ha.
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INCENDIOS FORESTALES
A mayor cantidad de combustible, mayor fuerza o in-
tensidad tendrá el incendio.
◼ Tamaño y forma del combustible. Lógicamente, los combustibles de
tamaño más pequeño arden con mayor facilidad que los de mayor ta-
maño.
◼ Tiempo de retardo. Es el tiempo que tarda el combustible en igualar
su humedad con la ambiental (humedad relativa ambiental). Se suele
dar en horas y fundamentalmente depende de la superficie expuesta al
aire que viene determinada por la forma y el tamaño del combustible.
Se diferencian los siguientes grupos:
1 hora: con diámetros inferiores a 6 mm de diámetro. Por ejem-
plo, hierbas, hojas, pinochas, etcétera.
10 horas: con diámetros entre 6 mm y 2,5 cm. Por ejemplo, ra-
mas pequeñas.
100 horas: con diámetros entre 2,5 cm y 7,5 cm. Por ejemplo,
ramas grandes y restos de poda.
1000 horas: con diámetros superiores a 7,5 cm. Por ejemplo,
troncos.
En conclusión, los de 1 y 10 horas se adaptan y se igualan a la hume-
dad ambiental más fácilmente que los de 100 y 1.000 horas, que son
mucho más lentos.
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INCENDIOS FORESTALES
Clasificación de los combustibles según el tiempo de retardo
◼ Densidad de la vegetación: se define como el grado de cobertura del
suelo, es un indicativo de la proximidad de las plantas entre sí, lo que
evidentemente condiciona la velocidad de propagación del fuego.
◼ Densidad de la madera: es la relación entre la masa de la madera y su
volumen. La densidad influye directamente en la capacidad de calor
que puede absorber la madera sin variar su temperatura.
Ejemplos de maderas densas son el roble y la encina, que pueden ab-
sorber más calor que las maderas menos densas, como por ejemplo, el
pino. Las maderas más densas, al ser capaces de absorber más calor,
tardarán más en prenderse. Sin embargo, maderas poco densas o in-
cluso las podridas alcanzan rápidamente el punto de ignición.
◼ Continuidad del combustible vegetal o estratificación:
Continuidad vertical o estratificación continua. La distribución
del combustible se presenta de forma vertical, es decir, los distin-
tos estratos se superponen. Influye en la probabilidad de que un
incendio de superficie pase a ser incendio de copa. En los casos
en los que el combustible se dispone en forma de escalera, la
proximidad entre los árboles y el calor por convección hacen que
la propagación del fuego de forma ascendente sea más fácil.
Sin embargo, la falta de escalera ayuda a que el fuego se manten-
ga en la superficie, incluso en incendios intensos. También ayuda
mantener el bosque limpio y podado, así como el crecimiento de
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INCENDIOS FORESTALES
determinadas especies como el pino silvestre, en el que el mato-
rral heliófilo, al no disponer de luz suficiente en el suelo, no se
desarrolla y se queda el estrato superficial cubierto de pasto que
impide la transmisión de calor a las copas.
Continuidad horizontal o estratificación discontinua. La dis-
tribución del combustible se da de forma horizontal, no hay con-
tinuidad en los estratos, pudiendo ser uniforme o no. La conti-
nuidad horizontal tiene una gran importancia en la propagación
del incendio, ya que decide la velocidad y la dirección. Como de-
cíamos, la propagación horizontal puede ser:
⚫ Uniforme o continua: cuando no hay interrupción en la
disposición del combustible. Las llamas no encuentran nin-
gún corte, ni barrera y se propagan de forma continua.
⚫ No uniforme o disperso: las llamas en este caso se en-
cuentran con interrupciones porque el combustible está
disperso. El avance del incendio será más lento.
A continuación, vamos a ver una serie de ejemplos de disposiciones de
la vegetación:
Continuidad entre copas.
⚫ Continuidad entre copas: sí.
⚫ Continuidad horizontal del estrato arbustivo: no.
⚫ Continuidad vertical: no.
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INCENDIOS FORESTALES
Continuidad entre copas, horizontal y del estrato arbustivo.
⚫ Continuidad entre copas: sí.
⚫ Continuidad horizontal del estrato arbustivo: sí.
⚫ Continuidad vertical: sí.
Continuidad horizontal del estrato arbustivo.
⚫ Continuidad entre copas: no.
⚫ Continuidad horizontal del estrato arbustivo: sí.
⚫ Continuidad vertical: sí, por zonas.
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INCENDIOS FORESTALES
◼ Compactación del combustible. Grado de espaciamiento entre las
partículas que componen el combustible. De tal manera que un com-
bustible con poco espaciamiento entre sus partículas tendrá una alta
compactación. Incluso siendo el mismo tipo de combustible, podemos
encontrarlo más o menos compactado. Por ejemplo, un fardo de paja
atado es más compacto que un montón de paja en el suelo.
◼ Sustancias químicas. Son algunos combustibles forestales que po-
seen sustancias como resina, ceras, etcétera, que hacen que el com-
bustible arda con mayor facilidad. Por ejemplo, las coníferas son ricas
en resinas y ligninas, por ello son más inflamables.
◼ Superficie de contacto del combustible: es el área superficial expues-
ta al aire en relación con el volumen de ese vegetal. Por lo tanto, según
esta definición, la unidad de medida es m2/m3.
Si tomamos como ejemplo un tronco grueso, vemos que la mayor parte
de su madera se encuentra en el interior, que no está en contacto di-
recto con el aire. Sin embargo, si tomamos como ejemplo una rama fi-
na, su superficie de contacto con el aire es muy grande con respecto al
volumen total de la rama.
El calor y la humedad influyen directamente en la combustibilidad se-
gún este parámetro. Por ejemplo, los combustibles más finos (ramas,
vástagos, etcétera) poseen más área superficial y, a través de ella, ab-
sorben o repelen el agua rápidamente, variando de esta forma su hu-
medad. Pero al mismo tiempo, al tener más superficie expuesta al aire,
absorben más calor y alcanzan mucho más rápido la temperatura de
ignición.
Según el tamaño y, por lo tanto, la superficie de contacto, podemos en-
contrar:
Finos o ligeros: son todos aquellos combustibles con un diámetro
menor de 5 mm. Hojarasca, acículas de pinos, pequeñas y delga-
das ramas, etcétera.
Regulares: son todos aquellos combustibles con un diámetro de
5 a 25 mm. Pueden ser ramas, tallos pequeños, etcétera.
Medianos: son todos aquellos combustibles con un diámetro de
25 a 75 mm, principalmente ramas.
Gruesos o pesados: son todos aquellos combustibles con un
diámetro superior a 75 mm, principalmente troncos gruesos.
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INCENDIOS FORESTALES
Las coníferas, como pinos y abetos, contienen re-
sinas en su interior, por ello arden con mayor facili-
dad que las frondosas, como encinas o robles, ade-
más de ser árboles más densos.
◼ Contenido de humedad del combustible. Es una de las característi-
cas más importantes, porque de ella depende:
La probabilidad de que se inicie un incendio.
La manera de propagación.
Los factores que ocasionan cambios en el contenido de humedad del
combustible son los siguientes:
La condición de que el combustible esté vivo o muerto.
La temperatura del aire.
La estación del año.
La humedad relativa o presencia de lluvias.
La existencia de vientos.
La proximidad de combustibles ardiendo.
La exposición y pendiente.
El grosor del combustible. Los combustibles finos ganan y pierden
con mayor facilidad la humedad.
El contenido en agua de un vegetal vivo o muerto oscila desde el 0%
hasta el 300% de su peso en seco.
No se debe confundir la humedad relativa ambiental
con la humedad del combustible, aunque estén di-
rectamente relacionadas.
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INCENDIOS FORESTALES
Si deseas reforzar el conocimiento sobre las caracte-
rísticas del combustible forestal y las clases de fuegos
dale al play.
DVD000998
2.3. MORFOLOGÍA DEL INCENDIO
Las partes principales que se diferencian en un incendio son:
◼ Cabeza.
◼ Cola.
◼ Flanco derecho.
◼ Flanco izquierdo.
Morfología del incendio
Considerando el eje que une el punto de inicio del incendio con la cabeza, po-
demos distinguir los flancos derecho e izquierdo que se muestran en el dibujo
anterior.
21
INCENDIOS FORESTALES
Según la forma del inicio del incendio se puede deducir (además de las condi-
ciones meteorológicas, el terreno, etcétera) cómo va a evolucionar. Al principio
solemos encontrarnos con una fase inicial del incendio de pequeño tamaño
pero de una potencialidad que no conocemos. Por lo tanto, estudiar su morfo-
logía es indispensable para establecer la forma correcta de ataque y el empla-
zamiento de las brigadas.
Diferentes morfologías posibles del inicio del incendio
Si nos fijamos en el dibujo anterior:
1. Incendios en los que el viento y las pendientes no producen efectos
importantes.
2. Incendios en los que el viento y/o las pendientes dominan.
3. Incendio dominado por un fuerte viento.
4. Incendio a caballo sobre las crestas. Esto significa que los vientos gene-
rales son importantes.
5. Incendio que avanza por los valles y los barrancos. Significa que los
vientos de convección o topográficos dominan el incendio.
En cuanto al desarrollo del incendio, los factores que van a seguir definiéndolo
y desarrollándolo son:
◼ Los combustibles (vegetación forestal).
◼ La topografía del terreno por donde avanza.
◼ El viento.
Lo cierto es que la realidad es mucho más compleja, ya que el incendio no suele
seguir un único patrón de comportamiento sino que puede haber diferentes
patrones simultáneos en distintas zonas. También pueden ir desencadenándo-
se distintos patrones a medida que avanza.
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INCENDIOS FORESTALES
Ir identificando estos patrones, el tipo y la morfología
a medida que avanza es fundamental para establecer
la estrategia y las tácticas de extinción.
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INCENDIOS FORESTALES
3. VARIABLES QUE INFLUYEN EN LA DINÁMICA
Y PROPAGACIÓN DEL INCENDIO
La meteorología siempre es el factor más determinante a la hora de analizar la
probabilidad de incendios.
Concretando en el País Vasco, durante el otoño e invierno los vientos predomi-
nantes son del sur. Producen un ambiente de baja humedad que contrasta con
las orillas del Cantábrico. Con estos vientos, la vegetación se seca y la probabili-
dad de incendio, lógicamente, aumenta.
Cuando el viento del sur es muy persistente e inten-
so, el peligro de incendio es muy alto, como sucedió
en 1989. En ese fatídico año se quemaron 37.391 ha.
Las principales variables que hay que tener en cuenta en el desarrollo del in-
cendio son la temperatura, la humedad relativa y el viento.
Las variaciones en el tiempo se deben fundamentalmente a los continuos cam-
bios que se producen en las capas inferiores de la atmósfera.
24
INCENDIOS FORESTALES
Como el aire es más seco durante el día, lo normal es que el fuego se propague
más lento durante la noche.
Por otro lado, la distribución vertical normal de la temperatura de las masas de
aire es descendente a medida que aumenta la altitud; sin embargo, en los fon-
dos de los valles y en las depresiones del terreno es frecuente la formación,
durante la noche, de las denominadas inversiones térmicas. Simplificando, se
trata de una capa de aire caliente estancada entre dos capas de aire frío.
Es decir, el aire frío que desciende por las laderas se sitúa en la parte interior
del valle, empujando hacia arriba la capa de aire más caliente que antes ocupa-
ba las partes más bajas. Esta capa es llamada cinturón térmico. Por debajo del
cinturón térmico hay una masa de aire frío muy estable, muy húmeda y casi sa-
turada. Por encima, el aire es más inestable, con humedades normales que des-
cienden con la altura.
A medida que avanza el día, se calientan las laderas y el fondo del valle, los vien-
tos ascendentes rompen la capa de inversión y el viento asciende por el valle y
las laderas. El aire desciende por el centro, lo que favorece la combustión del
combustible forestal, produciéndose una explosión violenta que puede originar
situaciones de extrema gravedad para las personas allí presentes.
Son muy peligrosos los incendios de las zonas en las que hay inversión térmica,
porque esta situación puede dar lugar a fuegos explosivos en las partes situa-
das a la altura del cinturón térmico.
Los gases calientes y el humo del incendio, en condiciones de inversión, subirán
hasta que la temperatura se iguale a la del aire a sus alrededores. En ese mo-
mento, el humo y los gases se propagan horizontalmente porque han perdido
su empuje frío.
Un incendio en un valle con estas condiciones se desarrolla lentamente, estan-
cándose el humo en el límite inferior del cinturón térmico y los gases en el fon-
do. Cuando se rompe la inversión térmica, el incendio se propaga de forma rá-
pida y violenta por la entrada de oxígeno desde las capas altas (por eso se lla-
man fuegos explosivos).
Para protegernos de este fenómeno, se evita trabajar en las zonas adyacentes e
inferiores al cinturón térmico en las horas de más calor.
25
INCENDIOS FORESTALES
3.1. INFLUENCIA DEL VIENTO EN EL DESARROLLO
DEL INCENDIO
El viento es el más importante de los tres factores climatológicos, especialmente
cuando sopla con fuerza o cuando se presentan los llamados vientos de ladera
o, especialmente, los vientos de valle.
El viento aumenta la velocidad de propagación, ya que aporta oxígeno a la com-
bustión, traslada el aire caliente, deseca los combustibles y dispersa las partícu-
las (chispas o pavesas) en ignición a zonas no incendiadas aún.
En el estudio de la influencia del viento en el incendio tenemos que considerar:
◼ Velocidad y dirección del viento.
La dirección del viento es la que determina el eje de la lengua
de fuego teórica, aunque se verá también influida por la vegeta-
ción y la orografía (las pendientes).
Podemos determinar la dirección del viento, pero tenemos que
tener en cuenta que puede oscilar constantemente, aunque sean
unos pocos grados. Este hecho hace que la forma de definir la di-
rección del viento varíe. Por ejemplo, cuando la oscilación de la
dirección es inferior a 90º se denominan, según la rosa de los
vientos:
⚫ Vientos de componente norte: como su nombre indica, pro-
vienen del norte y la dirección está entre 315º y 45º.
⚫ Vientos de componente este: como su nombre indica, pro-
vienen del este y la dirección está entre 45º y 135º.
⚫ Vientos de componente sur: como su nombre indica, pro-
vienen del sur y la dirección está entre 135º y 225º.
⚫ Vientos de componente oeste: como su nombre indica,
provienen del este y la dirección está entre 225º y 315º.
26
INCENDIOS FORESTALES
Rosa de los vientos
La velocidad del viento nos la indica el centro meteorológico y
es también un factor muy importante.
Nos la indicarán en km/h y como valor medio (por ejemplo, la ve-
locidad media en cinco minutos).
Se define racha como la velocidad máxima instantánea del viento.
Es decir, se trata de una desviación alta y momentánea de la velo-
cidad del viento, en comparación con el valor medio.
TERMINOLOGÍA METEOROLÓGICA DE VIENTO
CALMA < 5 km/h
FLOJOS 6-20 km/h
MODERADOS 21-40 km/h
FUERTES 41-70 km/h
MUY FUERTES 71-100 km/h
HURACANADOS > 100 km/h
27
INCENDIOS FORESTALES
◼ Vientos superficiales en función de su humedad y temperatura.
◼ Desplazamientos verticales de aire.
◼ La estabilidad de la atmósfera que puede tener el efecto de avivar o, al
contrario, amainar el movimiento vertical del aire. Con atmósferas ines-
tables se suelen formar turbulencias y remolinos. Por ejemplo, las tor-
mentas provocan fuertes movimientos ascendentes y descendentes.
Vientos locales
Entre los vientos locales del País Vasco tenemos las brisas marinas y las brisas
de tierra, llamadas terrales.
◼ Brisa marina: es un viento diurno. Se forma porque el aire que está en
contacto con la tierra se calienta antes que el que está en contacto con
el mar. Al calentarse el de la tierra, asciende y deja entrar el aire más
frío que se encuentra sobre el mar. Este flujo se mantiene continuo,
aumentando a lo largo del día con velocidades de entre 5 y 10 km/h
pudiendo llegar a entre 30 y 40 km/h.
Brisa marina
◼ Brisa terrestre o terral: es un viento nocturno. Se produce gracias a la
inercia que tiene el mar. Es decir, el mar es capaz de mantener durante
más tiempo la temperatura que ha adquirido durante el día. Por lo tan-
to, el mar calienta el aire que tiene por encima durante la noche y,
mientras tanto, en la tierra, sucede lo contrario.
Con esta situación, el flujo de aire frío de la tierra fluye hacia el mar a
unos 5-15 km/h. Esta brisa se produce unas 2-3 horas después de la
puesta de sol y después del amanecer se nota que se detiene brusca-
mente. Estos vientos se detienen en la sierra litoral.
28
INCENDIOS FORESTALES
En realidad las brisas marinas y terrestres son las mismas, realizando
un mapa diario con forma de ocho.
Este efecto se puede dar también en las proximidades de pantanos y
lagos, debido a la velocidad de calentamiento de la tierra y el agua.
Brisa terrestre
Vientos topográficos
El viento topográfico se produce en zonas con relieve donde hay diferencias de
calentamiento del terreno como, por ejemplo, laderas y valles.
◼ Vientos de ladera o de vertiente: se producen como consecuencia de
la diferencia de temperatura que se da entre los flujos de aire próximos
a la ladera por los terrenos en pendiente.
Los vientos ascendentes, durante el día, presentan una velocidad
de entre 6 y 13 km/h. Desde que sale el sol, poco a poco las lade-
ras que se encuentran orientadas hacia él se van calentando por
radiación y van transmitiendo ese calor a la masa de aire que está
en contacto con ellas. Así, se genera una corriente de aire parale-
la a la pendiente y ascendente. En la cresta de la ladera el viento
puede ser un poco más intenso debido al cruce de flujos con las
otras pendientes, llegando incluso a formarse turbulencias.
Según avanza el día y hasta que anochece o la ladera se queda a
la sombra, se siguen formando esos flujos.
29
INCENDIOS FORESTALES
Los vientos descendentes, al caer la noche hasta el amanecer,
presentan una velocidad de entre 4 y 10 km/h. Por la noche, la la-
dera pierde enseguida temperatura y entonces se produce el fe-
nómeno contrario. El aire al enfriarse se vuelve más denso y des-
ciende. En este caso, no suelen producirse turbulencias.
Fases del viento de ladera
◼ Viento de valle: es la combinación de los vientos ascendentes y des-
cendentes de ladera. La velocidad de estos flujos es de entre 16 y
30 km/h, siendo más intensos hacia las 15 h.
Existe el fenómeno inverso que se da por la noche, denominado vien-
tos de valle descendentes, que suelen tener entre 5 y 12 km/h, de
menor intensidad.
30
INCENDIOS FORESTALES
Estos fenómenos hay que tenerlos en cuenta ante un
incendio porque con ellos podemos predecir com-
portamientos del fuego.
Vientos generales o de gradiente
Son vientos formados a gran escala por sistemas de altas y bajas presiones. Se
producen por el movimiento de la tierra y, por lo tanto, las variaciones de pre-
sión.
Se conoce como vientos foehn o efecto foehn a los vientos que se producen
al encontrarse una masa de aire estable y humedad con una cadena montaño-
sa. La masa de aire se eleva para sobrepasarla y se enfría como consecuencia
de la mayor altitud. La humedad se condensa, llegando a la cima un aire frío y
seco que, al superar el accidente físico, desciende por la ladera opuesta, se
comprime y se calienta. La condensación de la humedad ha aportado calor a la
masa de aire, por lo que al descender por la ladera opuesta el aire se ha conver-
tido en cálido y seco, desecando a su vez los combustibles forestales sobre los
que avanza y aumentando el riesgo de incendio.
Efecto foehn
31
INCENDIOS FORESTALES
Los vientos foehn son difíciles de controlar debido:
◼ A la elevada la velocidad que puede alcanzar.
◼ Al efecto desecante.
◼ A que en ocasiones impiden usar medios aé-
reos.
En cuanto a la velocidad de los vientos foehn, se han llegado a registrar hasta
140 km/h con una humedad del 3% y duración de entre 1 y 3 días. Con estos
datos podemos deducir que influyen notablemente en un incendio.
Un ejemplo típico de viento foehn en la península es el cierzo o mistral que se
produce en el valle del Ebro, tras pasar la cordillera Cantábrica.
Vientos con origen en el incendio forestal
Los incendios en los que arden grandes cantidades de combustible suelen pro-
ducir un gran calentamiento de la masa de aire que tiene alrededor. Esta masa
de aire caliente genera, a su vez, una depresión que tiende a llenarse con el aire
que le rodea. Esto provoca un fenómeno de succión que genera vientos del ex-
terior dirigidos al perímetro del incendio.
El fenómeno que acabamos de describir puede aprovecharse para realizar un
contrafuego porque algunas veces las corrientes fluyen desde la línea de defen-
sa hacia el perímetro del incendio.
No hay que confundir el término cortafuego con
contrafuego:
◼ Un contrafuego consiste en crear un fuego
desde una línea de defensa con la anchura su-
ficiente para que el fuego creado avance sobre
el fuego principal, arrastrado por corrientes de
succión, quemándose el combustible interme-
dio hasta encontrarse el uno con el otro.
◼ Un cortafuego consiste en abrir franjas lim-
pias que separan el fuego de la superficie que
se desea proteger.
32
INCENDIOS FORESTALES
Sin embargo, con vientos fuertes (sobre todo en zonas llanas) no es aconsejable
realizar contrafuegos con corrientes de succión, ya que no tienen la suficiente
fuerza (a pesar de ser fuertes) para vencer al viento dominante.
El aire caliente generado por el incendio puede provocar remolinos, observán-
dose grandes llamas, altas temperaturas y reacciones violentas. Incluso el aire
caliente en las zonas ya quemadas puede reavivar el fuego.
3.2. INFLUENCIA DE LA TOPOGRAFÍA EN EL DESARROLLO
DEL INCENDIO
La topografía es uno de los factores que más influyen en el desarrollo del in-
cendio, junto con la meteorología y el tipo de combustibles, pero, al mismo
tiempo, es el más constante, ya que sus variaciones son mínimas. Esto nos per-
mite predecir el comportamiento del fuego por la influencia de la topografía con
mayor veracidad.
La topografía engloba:
◼ La pendiente.
◼ La orientación.
◼ La altitud.
◼ Y la configuración del terreno.
La pendiente
Se define como la medida de la inclinación de una superficie sobre un plano
horizontal de referencia. Se expresa en grados o en porcentaje, de modo que
100% = 45º.
Aunque pueda parecer lo contrario, si obviamos las condiciones meteorológicas,
topográficas y de combustible, los fuegos ascendentes por una pendiente po-
seen una velocidad e intensidad superiores a los descendentes.
33
INCENDIOS FORESTALES
Cuando el fuego es ascendente, el combustible situado por encima de él queda
más cerca de las llamas inclinadas ascendentes, resultando un efecto parecido a
cuando el viento controla el incendio.
Por otro lado, el movimiento convectivo del aire calentado acelera el proceso de
la pirólisis.
Todas estas acciones provocan el calentamiento y la inflamación más rápida del
combustible por radiación y convección, favoreciendo la velocidad de propagación.
Con la experiencia, se observa que cuando el factor de propagación principal
que afecta a la velocidad del incendio es el viento, los cambios de pendiente
aceleran (ascendiendo) y frenan (descendiendo) el frente en menor proporción.
Por ejemplo, para una pendiente pronunciada (>
30%) acelera como máximo hasta el doble (factor 2) y
frena incluso hasta la mitad (factor 0,5).
En los fuegos que bajan por una pendiente, se puede producir que ruede mate-
rial situado a un nivel superior y que inflame el combustible por debajo del fue-
go principal.
Evolución del fuego en función de la pendiente
34
INCENDIOS FORESTALES
Orientación
Con orientación nos estamos refiriendo a la dirección a la que está orientada
una pendiente con respecto a los cuatro puntos cardinales (N, S, E, O).
Dependiendo de la orientación, tendremos un tipo y un estado del combustible
determinado. Lógicamente, las vertientes sur y suroeste están más expuestas al
calor solar, por lo que generalmente cuentan con más combustibles ligeros,
menos humedad ambiental y menos humedad de combustibles.
Por otro lado, las orientaciones del norte, más sombreadas, tienen combustibles
más pesados, temperaturas menores, humedad ambiental más alta y humedad
de combustibles más alta. Los incendios que se encuentran así orientados sue-
len desplazarse más lentamente (por el predominio de combustibles pesados) y
al mismo tiempo son más difíciles de controlar.
La velocidad de los vientos topográficos diurnos varía entre 3 y 8 km/h, y los
vientos nocturnos se encuentran entre 5 y 13 km/h.
El máximo en los vientos ascendentes se produce en torno a media tarde y en
los descendientes se produce poco después de medianoche. El cambio de sen-
tido del viento se da por la noche de forma gradual y, en ese momento, puede
mostrarse que está calmado durante una hora o más.
3.3. INFLUENCIA DE LAS INFRAESTRUCTURAS HUMANAS
EN EL DESARROLLO DEL INCENDIO
Las infraestructuras realizadas por el hombre en la zona son elementos impor-
tantes para valorar las posibles desviaciones de la dirección del incendio, pero
sobre todo para determinar puntos estratégicos de ataque al fuego.
◼ Núcleos urbanos: es el principal elemento que hay que proteger y tam-
bién donde se pueden establecer zonas de reunión, puestos de mando
avanzado, etcétera, para facilitar la organización del ataque al incendio.
En los núcleos urbanos, además, se disponen de recursos para ayudar
(por ejemplo, hidrantes, teléfonos, medicinas, alimentos, maquinaria,
etcétera).
35
INCENDIOS FORESTALES
Respecto a la propagación del incendio, lógicamente interrumpen la continuidad
horizontal.
◼ Vías de comunicación: carreteras y vías de ferrocarril, que por un lado
se pueden comportar como un cortafuegos y, por otro lado, pueden
facilitar el acceso de los medios de lucha contra el fuego hasta las pro-
ximidades del incendio.
◼ Canales, ríos y embalses: son obstáculos para la propagación del in-
cendio, pero al mismo tiempo son de vital importancia en la obtención
de agua para la lucha contra incendios.
◼ Usos del monte: para pastoreo, abandono de las tierras, agricultura,
cultivos, etcétera. El comportamiento hacia el fuego de los distintos ti-
pos de cultivo puede variar enormemente la velocidad de propagación
de los incendios.
En general, se puede indicar que el incendio no se
propaga en un cultivo en uso.
◼ Intencionalidad: es un peligro añadido. La propagación de los incendios
se complica según el número de focos de ignición.
3.4. INFLUENCIA DEL PROPIO FUEGO EN EL DESARROLLO
DEL INCENDIO
Diferenciamos entre velocidad de propagación y cambios en la dinámica de
frentes.
Velocidad de propagación
Tal y como se define la velocidad, de forma general, la de propagación es el es-
pacio recorrido por el frente de fuego por unidad de tiempo.
36
INCENDIOS FORESTALES
Es un factor que limita la capacidad de control del incendio. Es decir, si el fuego
es más rápido que nosotros, se escapará y se convertirá en un gran incendio,
pero si nosotros somos más rápidos, lo podremos controlar.
Por lo tanto, la velocidad está relacionada directamente con el viento y la pen-
diente.
Hay que tener en cuenta la velocidad de:
◼ Propagación del frente (km/h).
◼ Propagación del perímetro (km/h).
◼ Propagación de la superficie (ha/h).
Generación de focos secundarios por parte de la columna convectiva.
Cuanto más inclinada está la columna, más convección
Con una meteorología normal, un gran incendio forestal (GlF) avanza con una
velocidad de entre 4 y 6 km/h.
37
INCENDIOS FORESTALES
Si la meteorología es favorable, la velocidad puede sobrepasar las cifras anterio-
res para llegar a más de 8 km/h.
En conclusión, no son los fuegos más rápidos; por ejemplo, un fuego de rastro-
jos de cereales en un día seco de verano avanza aproximadamente a 12 km/h.
Al igual que antes, no podemos confiar en que un cortafuego cubierto de hierba
seca o un campo de rastrojos detengan el fuego, porque puede desplazarse
incluso más rápido.
Cambios en la dinámica de frentes
Los incendios forestales suelen comportarse de forma lineal pero a veces se
favorece la convección en el incendio. Esta convección traslada el calor y los
focos a larga distancia.
Este calor precalienta y piroliza el combustible, por lo que lo prepara para en-
cenderse con cualquier pequeña brasa que caiga por delante del fuego y, ade-
más, hacerlo con gran intensidad. La velocidad de propagación del incendio
pasa a moverse a saltos, y también su intensidad, debido a que el combustible
por delante del fuego ya ha pirolizado y a la interacción entre los puntos de fue-
go. Cuanta mayor intensidad, tendremos una mayor distancia de la acción de
los efectos de convección y de pirolisis, retroalimentando el proceso.
En cuanto a la diferenciación de las partes del incendio, los incendios de avance
lineal, sus cabezas o flancos están perfectamente dibujados, la línea de fuego es
fácilmente diferenciable y relativamente fácil de perimetrar y lindar.
Sin embargo, en los incendios con frentes por puntos difícilmente observare-
mos una línea de fuego clara.
El incendio avanza dando saltos, ayudado por los focos secundarios y por el
propio fuego. Es muy difícil perimetrar los incendios con ataque directo, por lo
que hay que definir una línea de referencia. El incendio se mueve en masa, muy
frecuentemente dominado por el combustible.
38
INCENDIOS FORESTALES
4. EXTINCIÓN DE LOS GRANDES INCENDIOS
FORESTALES
4.1. EQUIPOS Y MATERIALES DE EXTINCIÓN DE
INCENDIOS FORESTALES
4.1.1. MANGUERAS
Las mangueras de ataque forestales son mangueras flexibles de 25 mm de
diámetro, 20 m de longitud y con ambos extremos racorados con racor tipo
Barcelona de acuerdo con la Norma UNE 23.400.
Para el transporte de las mangueras se suele realizar un enrollado sencillo y se
colocan en su lugar correspondiente del vehículo. Pero también se emplean
otros dos sistemas para el transporte de las mangueras de 25 mm:
◼ Mochilas: son mochilas del tamaño suficiente para transportar las
mangueras. Están formadas por un armazón tubular de aluminio sobre
el que se fijan las correas de sujeción. El saco está sujeto al armazón
por medio también de correas y con una capacidad para cinco man-
gueras plegadas en rollo doble. Es el sistema más cómodo, sencillo y
fácil, ya que permite al bombero tener las manos libres durante su
transporte. Por esto es también el más usado.
39
INCENDIOS FORESTALES
Mochila de carga para el transporte de mangueras y accesorios
(fuente: [Link]
◼ Carretes: es un sistema más en desuso, que está perdiendo ventaja
frente a las mochilas. Por ello, actualmente ya solo quedan práctica-
mente los carretes de manguera fijos en los camiones (carretes de pri-
mer socorro o de pronto socorro).
El carrete está formado por un armazón metálico (devanadera) com-
puesto por dos aros paralelos y su eje, que están unido con una varilla
paralela. También dispone de dos asas para facilitar su transporte.
Se fija el racor entre el eje y la varilla paralela y se va enrollando la man-
guera (así hasta cinco mangueras), presionando la manguera para que
se quede lo más compacta posible. El último racor extremo se coloca
de tal forma que el enrollado no se deshaga en el transporte. En los
vehículos, el carrete se fija mediante soportes.
Carrete móvil a la izquierda y carrete en vehículo a la derecha (fuentes: [Link] y
[Link]
40
INCENDIOS FORESTALES
Ahora vamos a mostrarte los sistemas más comunes en cuanto al plegado y
desplegado de las mangueras de 25 mm.
En los vehículos, las mangueras van plegadas en rollo sencillo, en el armario del
vehículo o en rollo doble en las mochilas. Al finalizar, se retiran de la zona in-
cendiada plegadas en madeja.
Algunas veces los vehículos actúan en varios focos del incendio forestal sin pa-
sar por el parque a reordenar y limpiar el material, por lo que las mangueras
recogidas en madejas han de desplegarse previamente.
Plegado en rollo sencillo (fuente: [Link]
Plegado en rollo sencillo (fuente: [Link]
41
INCENDIOS FORESTALES
◼ Plegado en madeja o en ocho: el plegado en madeja o en ocho es bas-
tante rápido, por lo que se emplea para recoger el material y para des-
plazarlo de un punto a otro en el mismo siniestro. Los pasos que hay
que seguir son:
Plegar la manguera por la mitad, igualando los dos racores.
Introducir el brazo por el pliegue y pasar el otro por debajo de las
dos partes de la manguera.
Recoger con el primer brazo cruzándola en la muñeca, repitiendo
la acción con el segundo brazo y así continuamente, teniendo en
cuenta que el cruce quede siempre centrado entre los dos brazos
y que en cada lazada, la manguera recogida se vaya desplazando
a los codos.
Se saca uno de los brazos y se deja caer la madeja a peso para
igualar los racores, procurando que la parte final sea más larga
que la madeja.
Con el extremo final se hace una lazada a unos 50 cm de los ra-
cores y los empalmaremos.
◼ Desplegado de una madeja. Siempre se hará por lanzamiento de la si-
guiente forma:
Desempalmar los racores.
Deshacer la lazada.
Sujetar con la mano izquierda los extremos de mangueras donde
están los racores y con la derecha, la madeja.
Sin soltar los racores, impulsar la madeja desde atrás hacia ade-
lante y siguiendo, a ser posible, una línea recta.
[Link] [Link] [Link]
Puedes ver ejemplos en las correspondientes activi-
dades de la unidad en tu Campus Virtual.
42
INCENDIOS FORESTALES
4.1.2. LANZAS
Las lanzas empleadas en los incendios forestales son las de caudal variable. No
es necesario que sea una lanza tan sofisticada como las empleadas en incen-
dios urbanos, pero sí que posea estas características mínimas:
◼ Fácil apertura y cierre.
◼ Buen alcance.
◼ Buena pulverización con un caudal relativamente bajo.
◼ Caudal variable (desde caudales mínimos de 19 l/min).
◼ Variación del ángulo del cono de salida.
4.1.3. HERRAMIENTAS MANUALES EMPLEADAS EN LA EXTINCIÓN
En los incendios forestales, el ataque con agua no es el único medio de defensa.
Se trabajan también con otras herramientas para complementar las tareas de
extinción. Estas herramientas son, por ejemplo, palas, azadas, hachas, rastrillos,
etcétera.
◼ Hachas-azada (Pulaski): se utilizan para la extinción mediante aporte
de tierra suelta por excavación, en ataques directos, o para la apertura
y ampliación de líneas de defensa, eliminación de combustible, quemas
prescritas, control de focos secundarios, operaciones de remate y pre-
paración de puntos de agua.
Hacha Pulaski (fuente: [Link]
43
INCENDIOS FORESTALES
◼ Rastrillo-azada (McLeod): utilización en ataque directo, ampliación y
consolidación de líneas de defensa, corte y rastrillado de combustibles
ligeros, raspado hasta el suelo mineral, contrafuegos, control de focos
secundarios y operaciones de remate.
Rastrillo McLeod (fuente: [Link]
◼ Pala: utilización en ataque directo (lanzar tierra sobre las llamas) e indi-
recto (limpiar la línea de defensa), control de focos secundarios, que-
mas prescritas, contrafuegos, operaciones de remate y preparación de
puntos de agua.
Pala forestal (fuente: [Link]
44
INCENDIOS FORESTALES
◼ Batefuegos: se emplea en el ataque directo dando golpes secos repe-
tidamente sobre las ramillas desnudas, la hierba, la hojarasca, etcétera,
en la base de las llamas (actúa por sofocación) En ataque indirecto se
utiliza para la creación de líneas de defensa en combinación con la an-
torcha de goteo, evitando que el fuego provocado se extienda a lugares
no previstos en la operación.
Batefuegos clásico (fuente: [Link]
◼ Gorgui: es una herramienta multifuncional y específica para los trabajos
de extinción de incendios forestales, por ejemplo, en la creación de lí-
neas defensa. Lo mejor de esta herramienta es su versatilidad para su
empleo en todo tipo de terrenos. Esta herramienta puede picar, arran-
car, excavar, servir de rastrillo, cortar hierba, ramas y árboles pequeños.
Gorgui (fuente: [Link]
45
INCENDIOS FORESTALES
◼ Extintor de mochila: se utiliza en ataques directos, sobre frentes débi-
les, incipientes o de combustibles ligeros. En ataques indirectos, en
operaciones de apoyo en quemas de ampliación en líneas de defensa,
contrafuegos, control de focos secundarios y operaciones de remate,
refrescando el perímetro del incendio.
Mochila extintora flexible (Fuente: [Link]
Estas herramientas se emplean, en general, para realizar líneas de defensa o
para reatar el incendio (tareas de retén).
Para recordar mejor este tipo de herramientas visua-
liza este video.
DVD002496
4.1.4. MAQUINARIA PESADA
La utilización de maquinaria pesada en la extinción de incendios implica una
serie de condicionantes o limitaciones:
◼ Desplazamientos relativamente complicados y lentos. Normalmente se
debe transportar sobre camión-góndola.
46
INCENDIOS FORESTALES
◼ Disponibilidad de la maquinaria.
◼ Cantidad, estado y acondicionamiento de las pistas.
◼ Topografía. Lo ideal es tener un terreno llano y como máximo del 15%
de pendiente. Las máquinas tienen que comenzar a trabajar por la par-
te alta de la línea de defensa.
◼ Litología y profundidad del suelo, para que pueda soportar el peso de
la máquina.
◼ Experiencia del conductor de la góndola y del palista.
Desbrozadora forestal para maniobras de ataque indirecto en extinción de incendios forestales
(Dronster) (fuente: [Link]
4.2. EXTINCIÓN DE INCENDIOS FORESTALES. RUPTURA
DEL TRIÁNGULO DE FUEGO
Tres elementos forman parte del triángulo del fuego: aire (oxígeno), calor y
combustible. Cuando estos componentes se encuentran en cantidades suficien-
tes, se produce el incendio.
Para su extinción se tratará de romper el triángulo de fuego, eliminando alguno
de los componentes que intervienen en la combustión.
47
INCENDIOS FORESTALES
No hablamos de tetraedro del fuego porque conside-
ramos que la reacción en cadena se engloba en los
tres elementos restantes, por estar directamente re-
lacionados y por no poder atacarlo en un incendio
forestal.
A continuación vamos a explicar las formas de extinción de los incendios fores-
tales.
Eliminación del calor
La eliminación de calor se consigue aplicando productos sobre el combustible
que, por su efecto, se denominan retardantes.
El elemento de mayor capacidad de enfriamiento y más común es el agua, que
puede utilizarse de dos formas:
◼ Arrojándola bruscamente sobre el fuego.
◼ Arrojándola sobre el combustible antes de que arda, para aumentar el
contenido en humedad de la materia vegetal.
El agua presenta un gran inconveniente, que es su escasez en los incendios fo-
restales.
Eliminación del oxígeno del aire
Para que se dé la combustión es necesario la presencia de oxígeno. La elimina-
ción del aire es imposible, así que se puede aislar el combustible del aire de
varias formas:
◼ Sofocando las llamas, aislando el combustible del aire: recubriendo el
combustible con tierra, utilizando una pala o echando agua con man-
gueras, extintores, aviones…
48
INCENDIOS FORESTALES
◼ Desplazando brevemente la masa de aire localizada en contacto con el
combustible. Para ello se golpea el combustible para sofocar la emisión
de gases inflamables, mediante batefuegos y ramas verdes.
◼ Disminuyendo puntualmente la proporción de oxígeno en el aire con la
ayuda de vapor de agua (agua pulverizada).
Eliminación del combustible
Consiste en abrir líneas de defensa. Sobre estas pueden hacerse cortafuegos.
Las líneas de defensa consisten en franjas limpias que separan el fuego de la
superficie que se desea proteger. Puede realizarse con equipos sencillos. Se
emplea en el ataque indirecto.
También se puede actuar sobre el combustible modificando la cantidad de hu-
medad que pueda contener (lanzando agua) o impidiendo su combustión con
productos químicos (retardantes).
Para la eliminación del combustible se emplean los
siguientes métodos:
◼ Limpieza manual mediante herramientas.
◼ Limpieza mecanizada mediante tractores con
palas.
◼ Cortafuegos.
4.3. TÁCTICAS Y MEDIOS DE ATAQUE CONTRA EL FUEGO
A partir del análisis inicial del incendio, se ha de decidir qué plan de ataque es el
más conveniente para sofocar el fuego en el menor tiempo posible.
49
INCENDIOS FORESTALES
4.3.1. ATAQUE DIRECTO
Consiste en atacar directamente a las llamas, sobre el combustible. Distingui-
mos:
◼ Ataque directo manual:
Con mangueras.
Con extintores de mochila.
Con tierra.
Con batefuegos, palines, azadas, pulaskis, etcétera.
◼ Ataque con maquinaria pesada.
◼ Ataque con medios aéreos.
50
INCENDIOS FORESTALES
Normalmente se ataca de esta manera los incendios cuya altura del frente de
llamas no sea superior a un metro de media, aunque con medios aéreos se
pueden atacar incendios de mayor porte. Sin demasiado humo o calor y em-
pleando herramientas para sofocar y cortar.
Este ataque implica:
◼ Enfriar el combustible con agua, tierra o productos químicos.
◼ Aislar el combustible cubriéndolo con tierra.
◼ Cortar la continuidad del combustible cercano a las llamas con una lí-
nea de fuego.
Este tipo de ataque tiene las siguientes ventajas:
◼ Reduce los daños producidos por el fuego.
◼ El trabajo deja un borde frío que no requiere liquidación.
◼ En el caso de incendios extendidos resulta más seguro porque se pue-
den alcanzar fácilmente zonas ya quemadas.
◼ Si hay agua en grandes cantidades y suficientes, es lo más efectivo.
En cuanto a las desventajas:
◼ Los bomberos están expuestos a una gran radiación térmica, sobre to-
do en la cabeza.
◼ Según sea la topografía, los desplazamientos son más peligrosos.
◼ Puede haber emisión de pavesas que provoquen otros focos y acorra-
len al bombero.
4.3.2. ATAQUE INDIRECTO
Cuando, una vez analizada la situación, se ve que no se puede atacar al fuego
directamente, el equipo de extinción se trasladará hasta una segunda barrera
donde se iniciará el ataque indirecto. Es decir, se realiza una línea de control a
cierta distancia del borde del incendio y se emplea, si es necesario, un fuego
provocado para eliminar el combustible intermedio.
51
INCENDIOS FORESTALES
Este tipo de ataque debe emplearse cuando:
◼ El calor y el humo impidan el trabajo del personal próximo al borde de
fuego.
◼ Cuando el borde sea tan irregular que requiera un trabajo excesivo.
◼ Cuando la propagación del fuego sea rápida, en un amplio frente y con
gran emisión de pavesas (chispas encendidas que saltan desde una
materia inflamada y se reducen pronto a cenizas).
◼ Cuando sea un incendio de copas.
Las ventajas de este método son que resulta más seguro y que los bomberos
trabajan en mejores condiciones, por lo que pueden aguantar más tiempo tra-
bajando.
Por el contrario, tiene la desventaja de que se pierde la vegetación intermedia
que ha de incendiarse y que hay que vigilar que el incendio no sobrepase la
línea de control.
Enfriamiento del borde:
Se denomina así al fenómeno producido cuando el
fuego se extingue por sí solo, debido a las condicio-
nes desfavorables. En estos casos hay que realizar
una revisión de los puntos más calientes para extin-
guirlos del todo.
En el ataque indirecto distinguimos:
◼ La línea de defensa: como ya hemos indicado, consiste en franjas lim-
pias que separan el fuego de la superficie que se desea proteger. Se
realizan tanto con herramientas manuales (motosierras, palas, rastri-
llos, etcétera) como con maquinaria pesada (buldóceres, arados, etcé-
tera). La finalidad es interrumpir la continuidad del incendio en su tra-
yectoria. Por lo tanto, hay que terminar la línea de defensa antes de
que llegue el fuego y, además, tiene que ser capaz de contenerlos.
52
INCENDIOS FORESTALES
A la hora de planificarla debemos tener en cuenta el tamaño del incendio,
la velocidad de propagación y la capacidad del personal. Cuando se realiza
una línea de defensa de forma manual con técnicas de corte, clareo, ras-
pado, etcétera, no se puede abarcar un espacio mayor de 2 metros.
El raspado consiste en eliminar toda la materia orgá-
nica de la capa superficial para que el fuego de sub-
suelo no pueda provocar nuevos focos a espaldas del
personal que está trabajando en la línea de defensa.
Por supuesto, todos los restos deben ir a la parte
contraria al avance del incendio para evitar generar
más fuego.
◼ La línea de control: son las barreras naturales y artificiales que sirven
de ayuda para controlar el incendio (ríos, caminos, etcétera).
Se considera que un incendio está controlado cuando se encuentra de-
limitado por una línea de control sin que pueda propagarse a ningún si-
tio más. Finalmente, la fase de remate consiste en la extinción completa
de los focos que queden activos.
4.3.3. APLICACIÓN DE FUEGO TÉCNICO PARA LA EXTINCIÓN
El fuego técnico engloba aquellas maniobras que consisten en la quema contro-
lada de combustible. Elegir una u otra dependerá del objetivo buscado.
◼ Quema de ensanche: con esta técnica se realiza un ataque paralelo,
eliminando el combustible que se encuentra por delante del perímetro
del incendio. La finalidad es fijar el perímetro en líneas seguras como
senderos, caminos o pistas.
◼ Contrafuego: consiste en crear un fuego desde una línea de defensa
con la anchura suficiente. La finalidad es que el fuego creado avance
sobre el fuego principal, arrastrado por corrientes de succión, que-
mándose el combustible intermedio hasta encontrarse el uno con el
otro. De esta forma, paralizamos la propagación de la columna convec-
tiva. Esta técnica es la que se emplea normalmente para concluir la
construcción de la línea de defensa.
53
INCENDIOS FORESTALES
La diferencia fundamental entre una quema de ensanche y un contrafuego es
que en la quema no se crea un frente de llama que avance hacia el incendio,
sino que lo que buscamos es hacer una zona de seguridad (una línea negra o
línea ya quemada). El personal técnico especializado es el que decide si se apli-
can estas técnicas y cómo llevarlas a cabo.
4.4. TENDIDOS FORESTALES
Los tendidos forestales son sucesiones o uniones continuas de mangueras co-
nectadas entre sí para llevar el agua desde la bomba o punto de aspiración o
de impulsión hasta el punto de ataque.
Estos tendidos proporcionan libertad de movimiento y facilidad de ataque para
ir ganando al fuego. Pueden ser líneas de hasta centenares de metros.
En el caso de, por ejemplo, los incendios de montes bajos en los que a veces los
accesos pueden ser difíciles, se instalan largos tendidos que salen directamente
desde la autobomba de impulsión con mangueras de 25 mm de diámetro y a
alta presión.
En el caso de tendidos descendentes, hay que re-
cordar que el desnivel por la altura hace aumentar la
presión en 1 kg/cm por cada 10 m.
Para los tendidos ascendentes, si la presión en la
punta de lanza no es la adecuada (como mínimo tie-
nen que ser 3 bares) hay que intercalar estaciones in-
termedias de bombeo.
Los tendidos forestales más comunes son:
◼ Tendido de ataque al fuego.
◼ Tendido de abastecimiento.
◼ Tendido de protección.
54
INCENDIOS FORESTALES
Tipos de tendidos
Vamos a verlos con más detalle.
4.4.1. TENDIDO DE ATAQUE AL FUEGO
Como indica su nombre, es un tendido de ataque o intervención directa al
fuego que parte directamente de la autobomba, con mangueras de 25 mm de
diámetro a alta presión.
Si se desea ampliar el tendido, hay que hacerlo de la siguiente manera:
1. Desde la punta de lanza según se vaya ganando terreno al fuego.
2. Para cortar la presión en la bomba hay que comunicarse primero con el
bombero que se encuentra en la punta de lanza, para elegir el momento.
55
INCENDIOS FORESTALES
Este último paso es muy importante, así que recuer-
da: para cortar la presión en la bomba hay que co-
municarse primero con el bombero que se encuentra
en la punta de lanza para elegir el momento.
3. Acordado el momento, se cierra la llave de la bomba y se conecta la
nueva extensión de manguera en la punta de lanza.
4. De nuevo, antes de abrir la llave, se vuelve a contactar con el bombero
de punta de lanza para acordar el momento de abrir.
5. Acordado el momento, se abre la llave poco a poco y cogemos otra
manguera de reserva.
4.4.2. TENDIDO DE ALIMENTACIÓN Y ABASTECIMIENTO
La alimentación de las bombas que están realizando el ataque a fuego viene
dado por hidrantes o tomas de agua.
Se hacen todos con mangueras de 70 mm, aunque en los hidrantes podemos
encontrar de 45 mm en algunos hidrantes y tomas de agua.
El abastecimiento se realiza a través de otras bombas o cisternas:
◼ Directo: cuando se emplean unas bombas que llegan hasta el hidrante
o punto de aspiración para abastecer de agua a las autobombas que
están atacando el fuego.
◼ Indirecto: cuando las bombas abastecen a bombas nodrizas base que,
al mismo tiempo, alimentan a las autobombas que están atacando el
fuego.
56
INCENDIOS FORESTALES
4.4.3. TENDIDO DE PREVENCIÓN
Como indica su nombre, es un tendido de prevención, auxiliar, que se mantiene
a la espera por si surgiera algún riesgo. Estos tendidos se suelen hacer desde
otra autobomba distinta a la que está cubriendo la actuación principal.
4.5. FASES EN LA EXTINCIÓN DEL INCENDIO FORESTAL
El desarrollo de los incendios forestales se agrupa en tres fases: previa, extin-
ción y postincendio.
4.5.1. FASE PREVIA
Con la información previa proporcionada desde el inicio del incendio hasta que
se comienza la extinción, se decidirán los medios que hay que movilizar.
En esta fase tendremos:
1. Detección: si es efectiva y precisa, la llegada del primer vehículo de ex-
tinción es muy rápida.
2. Movilización inicial de los equipos de extinción: según la informa-
ción recibida, magnitud, vegetación afectada, viviendas, etcétera. La sa-
lida mínima que hay que movilizar se compone de una o varias auto-
bombas forestales y al menos una nodriza.
3. Aproximación de los vehículos al incendio: resulta en este punto de
gran ayuda el conocimiento que los bomberos puedan tener de la zona
(accesos, zonas forestales, caminos, pistas, etcétera, así como sus
nombres). Lo ideal es que este conocimiento del territorio se hiciera en
las épocas en las que no haya peligro de incendio, para luego poder
aplicarlo. Este punto resulta fundamental para acortar el tiempo de
respuesta y para disminuir la probabilidad de meter el vehículo en zo-
nas peligrosas.
57
INCENDIOS FORESTALES
4.5.2. FASE DE EXTINCIÓN
La extinción se divide en:
◼ Estacionamiento de los vehículos.
◼ Instalación de aproximación.
◼ Instalación de ataque.
◼ Remate del incendio.
En cuanto al vocabulario empleado, diremos que:
◼ El incendio está controlado cuando finaliza el ataque.
◼ El incendio está apagado cuando finaliza el remate.
◼ El incendio está extinguido cuando finalizan las fases del retén y se ha
recogido toda la instalación.
Estacionamiento de los vehículos
Lo primero es indicar que estacionamiento significa el posicionamiento fijo de
un camión autobomba para alimentar una instalación de agua, en un ataque a
un incendio forestal.
Debe hacerse en el punto del camino o acceso más cercano al fuego para facili-
tar la llegada de los tendidos al frente del incendio.
La elección del lugar se hará teniendo en cuenta las siguientes condiciones:
◼ Autoprotección:
El vehículo no debe estacionar en una zona en la que se pueda
interponer al avance del incendio. Tiene que estar fuera de la zo-
na en la sea posible que avance el incendio.
En una zona despejada de vegetación, o incluso se puede despe-
jar con herramientas.
Debe colocarse encarado en el sentido de una posible evacuación.
Si es posible, estacionarlo en zona ya quemada, que es una zona
segura.
58
INCENDIOS FORESTALES
◼ No bloquear los accesos: si está en un camino o pista, debe dejar paso
a otros vehículos que participen en la extinción.
◼ Facilitar la parada de otros vehículos, como el sistema de alimentación,
vehículo del mando, de avituallamiento, etcétera.
Instalación de aproximación
Aproximación se define como la parte de la instalación de mangueras de
25 mm que se montan desde la bomba hasta el primer punto desde donde se
inicia la extinción.
Esta instalación se hace con el carrete de mangueras flexibles (devanadera).
Cuando comienza el ataque, el bombero en la posición 1 conecta la lanza al úl-
timo racor y da la orden al bombero conductor 1 que se encuentra en el vehícu-
lo. Ahora ya se puede ir conectando manguera a manguera hasta finalizar la
instalación.
El carrete de pronto socorro se reserva por si hay un imprevisto y es necesario
proteger el vehículo y a las personas.
No se deben instalar nunca bifurcaciones o derivaciones que no controle el
bombero conductor 1. Entre la punta de la lanza y el conductor no puede haber
elementos fuera de control que impidan la circulación del agua. Si es necesario,
se podrían colocar los elementos entre la bomba y la primera manguera, para la
despresurización de la línea por desnivel o cambio de autobomba sin que haga
falta despresurizar la línea.
Para cada instalación de aproximación se alimenta una instalación de ataque.
Así está todo directamente conectado a la lanza con la bomba con mangueras
de 25 mm.
Las instalaciones se inician en un estacionamiento de vehículos y a partir de uno
solo de ellos para racionalizar los medios. Si el vehículo estaciona en una zona
quemada, no hace falta la fase de aproximación y, por lo tanto, se inicia el ata-
que directamente.
Las mangueras empleadas serán las de 25 mm, ya que permiten más libertad
de movimiento. La pérdida de carga debida al diámetro de la manguera se
compensa conectándola directamente a la bomba del camión.
59
INCENDIOS FORESTALES
Instalación de aproximación
Instalación de ataque
La instalación de ataque se define como una instalación de mangueras de
25 mm de diámetro que se emplea directamente para la extinción del incendio.
Con el ataque al incendio se debe:
◼ Romper el frente y colocarse dentro de la zona quemada: la técnica
consiste en proyectar agua para abrir un pasillo en el perímetro del in-
cendio. Para que la técnica sea lo más segura posible, el acceso a la zo-
na quemada debe realizarse por uno de los laterales (flancos) o por la
parte posterior del incendio (cola).
Una vez que los equipos de extinción penetran en la zona quemada, el
montaje de la instalación y los trabajos se realizarán desde dentro de
esa zona, ya que es la más segura.
60
INCENDIOS FORESTALES
Instalación de ataque
◼ Asegurar la instalación: la parte más débil de la instalación es el perí-
metro que delimita la zona quemada de la no quemada, ya que por allí
es por donde se puede quemar fácilmente. Para que no suceda, hay
que asegurar una franja de aproximadamente 20 m y en sentido con-
trario al avance de la instalación. Con esta franja se protege el pasillo de
entrada hasta que se monta la nueva instalación.
◼ Elección del sentido de la extinción: el mando al cargo de la extinción
tiene que decidir si se ataca el fuego por el flanco derecho o el izquierdo.
Esta decisión es vital para el éxito de la extinción y su rápido control.
Extinción
Una vez elegido el sentido de la extinción, la instalación progresa por el lateral
de la siguiente manera. El bombero de la línea de ataque proyecta agua combi-
nando el chorro directo o compacto, para las zonas más alejadas, con el chorro
de ataque para las zonas más cercanas. A medida que se va avanzando, además
de apagar el fuego, hay que ir remojando una franja de la zona no quemada
cuya anchura irá en función del tipo de vegetación.
61
INCENDIOS FORESTALES
Extinción
La progresión se realiza de forma paralela a la línea de fuego, en un solo sentido
y siguiendo el contorno del incendio.
La instalación se deja montada en la zona quemada, paralela al contorno del
incendio y a una distancia de 1 metro más o menos.
El avance ha de hacerse lo más rápidamente posible para llegar a la cabeza del
incendio de forma segura y controlando que no se produzcan rebrotes y res-
coldos.
◼ Para lograr la extinción, uno de los objetivos ha de ser ir prolongando
la instalación a medida que se avanza. Esta técnica consiste en:
Desplegar la manguera: la manguera se despliega lanzándola en
sentido contrario al avance del ataque. Si el terreno es muy com-
plejo y no podemos hacerlo así, se despliega perpendicularmente,
pero jamás en sentido del ataque porque se puede quemar.
62
INCENDIOS FORESTALES
Estrangular la manguera: se puede estrangular en un solo plie-
gue, doble pliegue y enrollamiento de la manguera sobre este, y
cerrando la lanza justo antes de estrangular, cuya orden vendrá
dada por el bombero en punta de lanza.
Lanza: se cierra la lanza para tener presión estática y poder es-
trangular la manguera. Una vez hecho, se abre la lanza para eli-
minar la presión que haya quedado entre el estrangulamiento y la
lanza. Tras esto, se quita la lanza para colocar la siguiente man-
guera.
Empalme de la nueva manguera: se realiza cuando restan 3 o
4 m para acabar de estirar la línea prolongada. Se coge entonces
la nueva manguera y se estira en sentido contrario al avance. De
esta forma, los dos racores se quedan juntos en la punta de la
lanza para que uno de ellos lo coja el bombero 1 y lo empalme
mientras que el otro se empalma a la línea. Una vez hecho esto,
ya se puede abrir el caudal de agua.
Petición de agua: el bombero situado en punta de lanza es
quien tiene que pedir el agua. Una vez unida la manguera nueva,
se deja de estrangular y se continúa con el ataque.
◼ El siguiente punto fundamental en la extinción son los relevos para
llevar las mangueras a la punta de lanza. Estas maniobras están
condicionadas por el personal que hay disponible. Es decir, los relevos
lógicamente requieren disponer de un número de personal mínimo. Se
trata de transportar las mangueras por un grupo de bomberos hasta la
punta de lanza para:
Garantizar que continuamente llegue material de extinción en
punta de lanza.
Que los bomberos puedan trabajar sin interrupciones y sin so-
breesfuerzos.
Con una dotación mínima, cuatro bomberos pueden llevar mangueras
desde el vehículo hasta la punta de lanza para alimentar la línea de
ataque. En el momento en el que el primer bombero se queda sin
mangueras, vuelve al vehículo a por más. Después, el segundo bombe-
ro, cuando se queda sin mangueras, hace lo mismo. Como en el ca-
mino se cruzará con el primer bombero, este le pasará las mangueras
que haya cogido al segundo bombero y volverá al camión a por más.
Así, cada bombero realizará un trayecto indeterminado pero más corto
y sin sufrir tanto desgaste.
63
INCENDIOS FORESTALES
◼ Alimentación: durante la extinción es fundamental asegurar el suminis-
tro de agua. Para ello, tendremos en cuenta que en un estacionamien-
to las autobombas solamente deben alimentar las instalaciones que
parten de él. Los demás camiones tienen que transportar el agua a
esas autobombas y crear una noria de alimentación. Pueden haber ca-
sos excepcionales en los que el camión autobomba se pueda alimentar
directamente de un hidrante u otro punto de agua.
La cantidad de vehículos que deben componer esta noria de alimenta-
ción es directamente proporcional:
Al consumo de agua.
A la distancia al punto de agua.
Al estado de los accesos.
A la cantidad de agua que llevan las cisternas.
Los puntos de abastecimiento pueden ser muy variados (hidrantes, pis-
cinas, pantanos, depósitos, etcétera).
◼ Control: el avance o progresión de la línea de ataque termina cuando
los dos bomberos de punta de lanza se encuentran. Entonces se co-
munica al mando al cargo el encuentro y se esperan instrucciones. En
el momento en el que todas las instalaciones montadas se encuentren
y se haya apagado el fuego de todo el perímetro y su contorno, dire-
mos que el incendio está controlado.
64
INCENDIOS FORESTALES
Encuentro
Remate del incendio
Para el remate del incendio se va retrocediendo por el mismo camino por el que
se ha hecho el ataque hacia la autobomba y remojando una franja más o menos
ancha (como mínimo 3-4 metros).
El agua se va proyectando con chorro pulverizado y hacia la zona quemada para
que, en caso de que cayesen brasas, saltasen siempre hacia allí. Si existiera mu-
cha hojarasca o sotobosque, el chorro de agua ha de ser sólido para que pene-
tre en profundidad.
La instalación puede dejarse montada para la fase de retén o recogerse a medi-
da que se realiza el remate:
◼ Remate dejando montada la instalación: de esta forma se facilitan los
trabajos de esta última fase. Se va rematando el perímetro del incendio
con dirección hacia la autobomba, pero al ir desconectando las man-
gueras, se vuelven a conectar a una instalación sin presión de agua pa-
ra dejar nuevamente una instalación perimetral del incendio.
65
INCENDIOS FORESTALES
Con este tipo de remate se agilizan las acciones y se permite que el
personal pueda desplazase a otras zonas con agilidad. Los pasos que
hay que seguir son:
Retroceso de la instalación: el bombero de punta de lanza retro-
cede hacia la autobomba remojando una franja de 3-4 cm hacia
la zona quemada.
Estrangulamiento de la línea: en el momento en el que el bombe-
ro de punta de lanza sobrepasa un racor, otro bombero estran-
gula la instalación mientras otro bombero desempalma y le da el
racor al de punta de lanza. Mientras, el de punta de lanza ha
desempalmado la lanza.
Empalme de la lanza: el bombero punta de la lanza empalma la
lanza a la sección de la instalación que tiene presión de agua y
continúa con el remate.
Empalme de la manguera sin presión: un bombero coge el racor
donde estaba la lanza y vuelve a extender la manguera, dejándola
como estaba antes de iniciar el remate. Conecta el racor a la
manguera anterior, que ya se había dejado en el remate, o a la
manguera de la instalación que seguía el sentido contrario del in-
cendio.
La instalación que se queda montada se deja sin presión y dentro de la
zona ya quemada, aproximadamente a 1 metro del contorno de la zona
afectada por el incendio.
Se consigue de esta forma conectar entre sí todas las distintas instala-
ciones en una sola, reduciendo los puntos de estacionamiento para el
retén. El inconveniente de este sistema es el suministro de mangueras
en los vehículos que abandonan la zona.
◼ Remate recogiendo la instalación: se realiza de igual forma que con los
trabajos de remate (lo veremos con más detalle más adelante).
Este sistema se tiene que emplear solamente en casos puntuales
(cuando la superficie sea totalmente segura o el incendio haya queda-
do delimitado por caminos o carreteras, por ejemplo).
Cuando el remate ha finalizado y todos los bomberos de punta de lan-
za han seguido rematando todo el perímetro, se puede decir que el in-
cendio está apagado.
66
INCENDIOS FORESTALES
En este momento es suficiente con que un mínimo de vehículos se
quede para realizar tareas de vigilancia. Esta reducción de efectivos se
realiza paulatinamente.
Por último, se recogen las mangueras, se reposta la cisterna de agua y
se deja disponible para una nueva actuación.
Remate recogiendo la instalación
4.5.3. ÚLTIMA FASE: POSTINCENDIO
Se finaliza con tres maniobras:
◼ Retén de incendios.
◼ Recogida de instalación.
◼ Realización del informe.
67
INCENDIOS FORESTALES
Retén de incendio forestal
Se define como retén de incendio forestal a los trabajos realizados poste-
riormente al control y remate, para impedir y asegurar que el incendio no
vuelva a reproducirse.
El paso del tiempo es también el factor que podrá asegurar que no se reprodu-
cirá el incendio (se estima entre 24 y 48 horas). Se han dado casos en los que se
han reproducido fuegos a los 3-4 días, por lo que tampoco hay un tiempo de-
terminado.
Retén de incendios
Dado que en la mayoría de los casos la instalación se queda montada tras el
remate:
◼ Se realiza la vigilancia de la zona desde un punto elevado y los conduc-
tores de los vehículos desde el mismo, prestando atención a las comu-
nicaciones.
68
INCENDIOS FORESTALES
◼ El resto de bomberos, trabajando en parejas, recorren el perímetro con
una lanza. Si detectan algún rescoldo de fuego, conectan la lanza a uno
de los racores con la manguera en bucle y remojan la zona afectada.
Terminado el trabajo, se desconecta la lanza y se conecta el racor de
nuevo a la instalación, que se deja sin agua y totalmente conectada.
Tras controlar y rematar el incendio, con los efectivos mínimos, se pue-
de continuar rematando, aumentando considerablemente la franja de
remate. Si el incendio es pequeño, se puede incluso rematar toda la
zona quemada.
Recogida de la instalación
Se inicia con dos equipos, uno en cada ramal de la instalación y comenzando
por la zona más alejada del vehículo. Es decir, desmontando la instalación en
dirección al vehículo. La recogida se hará sin presión de agua y en seco, pero
llevando una lanza para hacer posibles remates.
Según la pendiente del terreno, podemos tener dos tipos de maniobras para
recoger la instalación. Normalmente se realizará con presión de agua; si se hi-
ciera en seco, solamente habría que eliminar los pasos de estrangulamiento y
de empalme de la lanza de nuevo:
◼ Recogida en ascenso: se siguen los pasos:
El bombero 1 se desplaza hacia la autobomba.
El bombero 2 coge la manguera por el bucle y va retrocediendo
hacia arriba, trasladando el bucle a la misma velocidad que la lan-
za para que, cuando la manguera llegue hasta el siguiente racor,
quede lista para doblarse en madeja.
El bombero del bucle deja la manguera en el suelo y se coloca a la
altura del bombero de punta de lanza para hacer el estrangula-
miento.
Cuando el bombero de punta de lanza haya empalmado la lanza
a la línea, el bombero 2 iguala los racores de la manguera que no
está desempalmada y la pliega en madeja.
Una vez plegada la manguera, vuelve con la punta de lanza para
seguir con cada manguera hasta terminar.
69
INCENDIOS FORESTALES
Recogida de manguera en subida
◼ Recogida en descenso: se realiza siguiendo los pasos:
El bombero 1 se dirige a la autobomba.
El bombero 2 lo acompaña, vigilando que el bucle no se engan-
che.
Cuando el bombero de punta de lanza llega al primer racor, el se-
gundo estrangula la manguera; mientras, el tercero desconecta el
racor y se lo da al punta de lanza para que empalme la lanza y
continúe con el remate.
Desconectada la manguera, se dejan los racores igualados para
plegarla en madeja.
Se dice que el incendio está extinguido cuando toda la instala-
ción esté recogida.
70
INCENDIOS FORESTALES
Recogida de manguera en subida
Realización del informe
El responsable de la dotación de bomberos tiene que recoger los datos para
elaborar luego un informe o parte de actuación. Los datos que tiene que re-
copilar son:
◼ Zona de origen del incendio.
◼ Causa posible.
◼ Superficie quemada en m2 o en ha y el perímetro aproximado: sirve pa-
ra determinar la estadística anual de incendios forestales. Por otro lado,
el cálculo aproximado del perímetro es necesario para decidir el plan
de actuación. Para calcularlos se emplean los siguientes métodos:
Apreciación visual: solo para incendios pequeños y con la ayuda
de referencias. Por ejemplo, un campo de fútbol se aproxima a
una hectárea, aunque realmente es de 0,70 ha. Resulta más efi-
caz este método apreciando el total de la superficie quemada
desde un punto elevado.
71
INCENDIOS FORESTALES
Con un croquis: apoyándose en un plano en el que se marcan los
vértices del perímetro que se pueden identificar. Se unen con lí-
neas rectas y se mide el perímetro con un curvímetro o un esca-
límetro y la superficie con un planímetro.
Con un GPS: recorriendo el perímetro a pie, en vehículo o incluso
en helicóptero, y registrando los datos en un GPS.
◼ Vegetación afectada, área de cada tipo en relación al resto.
◼ Causas posibles de la propagación.
◼ Datos meteorológicos y topográficos (viento, pendiente, vegetación, et-
cétera).
◼ Bienes afectados.
◼ Propietarios de las zonas afectadas.
Para recopilar los datos se necesita la ayuda de forestales, policías, alcaldes,
concejales, vecinos, etcétera. Algunos de estos datos son imposibles de recopi-
lar en el momento, por lo que se hace posteriormente en el parque y por con-
tacto telefónico, por ejemplo.
72
INCENDIOS FORESTALES
5. SEGURIDAD EN LA INTERVENCIÓN EN
INCENDIOS FORESTALES
Este epígrafe está basado en un texto de Raúl Quílez
del Consorcio de Bomberos de Valencia.
Sin duda, la seguridad en la intervención es la primera cuestión que hay que
considerar en un incendio forestal.
Las estadísticas muestran, desgraciadamente, un número de víctimas mortales
elevado en comparación incluso con otras actividades relacionadas con las
emergencias. En España, entre 1973 y 2005 ha habido 106 accidentes (de los
que se tenga constancia) con un resultado de 202 muertos entre personal de
extinción y 48 de personal no perteneciente a la extinción, según datos del Mi-
nisterio de Medioambiente.
Los accidentes más comunes son los atrapamientos de personas con 62 vícti-
mas (un 30,69%); después, los accidentes de avión con 57 víctimas (28,22% del
total); accidentes con vehículos, con 25 víctimas (12,38%); lesiones no produci-
das directamente por el incendio, 10 víctimas (con 4,95 %).
Entonces, según se deduce de los datos anteriores, el tipo de accidente que
más víctimas produce son los atrapamientos, seguido de los accidentes aéreos y
los de vehículos.
73
INCENDIOS FORESTALES
El atrapamiento se define como una situación ines-
perada, donde el personal es sorprendido por el fue-
go de manera que su vida se ve amenazada y las ru-
tas de escape y/o zonas de seguridad no existen o
están comprometidas por el fuego.
5.1. PROTOCOLOS INTERNACIONALES DE SEGURIDAD
A medida que se ha ido avanzando en las investigaciones y según la experiencia,
los protocolos y las normas en las que se basan también han ido evolucionan-
do. Así, según han ido evolucionando, tenemos:
◼ Protocolo OCEL, basado en cuatro normas.
◼ Protocolos OCELA y OACEL (del Ministerio de MedioAmbiente), basados
en 5 normas.
◼ Las 10 normas de seguridad.
Vamos a verlas.
5.1.1. PROTOCOLO DE SEGURIDAD OCEL/OCELA
Actualmente existe un protocolo de seguridad basado en cinco normas básicas,
pero inicialmente se partió del llamado protocolo OCEL, de cuatro normas:
◼ O: observadores.
◼ C: comunicaciones.
◼ E: rutas de escape.
◼ L: zonas de seguridad.
Las normas se establecen antes de comenzar las operaciones de ataque y se
aplican secuencialmente.
74
INCENDIOS FORESTALES
Los observadores encargados de la vigilancia supervisan continuamente el
comportamiento del incendio y avisan al personal de extinción de cuándo de-
ben abandonar la zona por las rutas de escape.
Todos estos puntos básicos de seguridad están basados en otras 10 normas de
seguridad de incendios forestales que estableció una comisión norteamericana
que investigó 16 incendios forestales con el resultado de 79 muertos. Estas
10 normas son:
75
INCENDIOS FORESTALES
Posteriormente, se realizó una reunión internacional en Canadá en la que se
acordó incluir una norma más a este protocolo para hacer 11. Esta norma indi-
ca que “toda acción contra el incendio debe comenzarse en un sitio limpio de
vegetación, que impida que el incendio pueda reiniciarse a la espalda, sorpren-
diendo al personal de extinción”.
Al incluirse esta última norma, el protocolo OCEL pasó a ser el protocolo OCE-
LA, con cinco normas básicas:
◼ O: observadores.
◼ C: comunicaciones.
◼ E: rutas de escape.
◼ L: zonas de seguridad.
◼ A: puntos de anclaje.
El Ministerio de Medioambiente publica una pequeña variación de este protoco-
lo, el protocolo OACEL:
◼ O: observación.
◼ A: atención.
◼ C: comunicación.
◼ E: ruta de escape.
◼ L: lugar seguro.
[Link] es/es/des arrollo-rural/temas/politica-forestal/incendios-for estales/s eguridad/nor mas_protocolos_seguridad. aspx
Puedes encontrar toda la información en la web del
Ministerio.
Tienes el enlace en el correspondiente paso de agenda.
76
INCENDIOS FORESTALES
Imagen ejemplo de los puntos del protocolo OCELA
5.2. SITUACIONES DE RIESGO
Las situaciones que pueden derivar en un peligro o en las que el riesgo puede
aumentar son:
◼ Falta de información:
Si el incendio no ha sido reconocido ni evaluado.
Si está en un lugar que no se ha visto de día o desconocido.
Si no se han establecido rutas de escape ni zonas de seguridad.
Si no nos hemos informado de la climatología y factores locales.
Si no se conocen las estrategias y tácticas establecidas, ni los peli-
gros.
Si las instrucciones y las tareas no son claras.
Si no hay comunicación entre personal, puesto de mando avan-
zado (PMA) y unidades adyacentes.
Si no se ve el incendio principal ni hay contacto con quien lo vigila.
77
INCENDIOS FORESTALES
◼ Condiciones:
Tiempo más caluroso y seco.
Aumento del viento y/o cambia de dirección.
Saltos de fuego y focos secundarios.
Si el incendio se convierte en un incendio de copas.
Incendios con material rodante.
Si a pesar de estar lejos de la zona quemada, el terreno y la den-
sidad del matorral dificultan el avance y la movilidad hacia las ru-
tas de escape y zonas de seguridad.
Si hay agotamiento tanto físico como psíquico, temperaturas ex-
tremas, baja visibilidad (ya sea por humo o por anochecer).
Si se dispone de los equipos de seguridad individual adecuados
para estos trabajos.
◼ Ubicación y procedimiento:
Si se construye una línea de defensa sin anclaje.
Si se construye una línea de defensa ladera hacia abajo con el in-
cendio subiendo.
Si se intenta un ataque a la cabeza del incendio.
Si se descansa cerca de la línea de fuego.
Si se trabaja en zonas rocosas y con viento, ya que el fuego puede
pasar entre ellas y provocar fuegos secundarios.
Si se trabaja en terreno con vegetación muy espesa y mucho
combustible entre la línea de defensa y el incendio.
5.3. RUTAS DE ESCAPE Y ZONAS DE SEGURIDAD
Las rutas de escape y las zonas de seguridad son elementos fundamentales e
imprescindibles para los grandes incendios forestales (GIF).
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INCENDIOS FORESTALES
Definimos zona de seguridad como el “área donde
buscar refugio del fuego, del humo y del calor, sin la
utilización de la protección adicional” (Beighley, 1995).
El National Wildfire Coordinating Group la define como
“una zona prevista de antemano, con la suficiente
amplitud y situación adecuada, que permite evitar
daños que puedan producir en el personal de extin-
ción los riesgos conocidos, sin la necesidad de utilizar
refugios ignífugos”.
Las zonas de seguridad más comunes son canteras, cultivos, embalses, ríos,
zonas quemadas, etcétera.
En el caso de que en el área de refugio sea necesario utilizar medidas de pro-
tección adicionales, se llaman zonas de supervivencia. Y en las que hay contac-
to con el fuego se llaman zonas de daño.
Las dimensiones y la forma de la zona de seguridad vendrán dadas por los
combustibles, la topografía y el comportamiento esperado del fuego.
Las rutas de escape se definen como el camino que
lleva desde la zona de riesgo hacia un lugar seguro.
Para determinar estas rutas de escape hay que tener en cuenta la velocidad de
desplazamiento de los equipos de extinción y, por lo tanto, sus medios de
transporte. Se debe tener en cuenta el tiempo empleado en el desplazamiento,
suponiendo la posición más desfavorable. Como mínimo se han de establecer
dos rutas de escape planificadas, desprovistas de obstáculos y vegetación.
El tiempo empleado para tomar la decisión de abandonar un lugar cuando se
detecta un riesgo es crítico.
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INCENDIOS FORESTALES
Las condiciones mínimas de las zonas de seguridad son:
◼ No deben estar situadas en lugares que vayan con el viento a favor
desde el incendio.
◼ No deben estar situadas en la salida de barrancos o cañones estre-
chos.
◼ No deben ser zonas que necesiten rutas de escape en ladera ascen-
dente.
◼ Quemar alrededor de las zonas de seguridad antes de que el incendio
se aproxime.
◼ Las zonas de seguridad deben tener una distancia de, al menos, cuatro
veces la altura de la llama entre el personal y las llamas (según Butler y
Cohen, 1998).
El cálculo que acabamos de indicar de cuatro veces la altura de la llama se hizo
teniendo en cuenta que los EPI (según su categoría) soportan 7 kW/m2 o más de
calor radiante. Sin embargo, el calor convectivo no se tiene en cuenta porque
solamente afecta a los bomberos cuando se encuentran a la misma altura o por
encima de la fuente de calor.
Así, aun cuando los bomberos están en posición de seguridad, tampoco se ven
afectados por este calor convectivo, ya que en caso de riesgo se colocan tum-
bados boca abajo, con la boca pegada al suelo, y el calor pasa entonces por en-
cima de ellos.
Para localizar las zonas de seguridad, el personal de extinción las va seleccio-
nando a medida que se van adentrando al incendio con la ayuda, además, de
ortofotos, mapas y reconocimientos aéreos.
Los momentos más peligrosos llegan cuando el personal de extinción se va
adentrando en el incendio y la ubicación del mismo no está muy clara.
Si se realiza un ataque directo al fuego, el tiempo crítico es el que transcurre
hasta que se establece el punto de anclaje en la línea de fuego, siempre y cuan-
do la vegetación se encuentre quemada de superficie y copas a lo largo del pe-
rímetro del incendio, ya que esa zona quemada será la zona de seguridad.
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Otras medidas de seguridad son la observación:
1. Del alcance del incendio a combustibles ligeros.
2. De la influencia de la pendiente en la propagación del incendio.
3. Del aumento del viento.
4. Del aumento de la temperatura.
5. De la disminución de la humedad relativa.
Cada vez que estos factores varíen (temperatura, humedad, viento, etcétera)
hay que revisar el protocolo.
En el momento en el que las llamas alcanzan las copas y los árboles comienzan
a antorchar, el incendio se propaga por saltos. Entonces los equipos tienen que
salir hacia las zonas seguras y, una vez allí, reevaluar las acciones que se están
realizando para confirmar si son seguras.
Un ejemplo real que podemos nombrar sobre esta
situación ocurrió en Xátiva en junio del año 2005.
Las brigadas realizaban un primer ataque al incendio
a no más de 150 m de él. Pero entonces el incendio
empezó a comportarse con gran agresividad, soltan-
do pavesas desde las columnas de convección. Los
equipos se retiraron rápidamente a la zona de segu-
ridad para reevaluar la situación y, después, volver a
entrar a la línea de fuego.
5.4. NORMAS Y MEDIDAS DE SEGURIDAD
Las medidas de seguridad generales y particulares que debe realizarse durante
las labores de extinción son:
◼ No se debe trabajar en contra de un incendio ascendente, ya que corre
mucho más que nosotros.
◼ Una persona debe estar observando para informar al resto de la dota-
ción de la evolución del incendio.
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INCENDIOS FORESTALES
◼ Establecer y dar a conocer a todos, las rutas de escape.
◼ En caso de haber líneas eléctricas, solicitar su desconexión y jamás diri-
gir los chorros de agua hacia ellas.
◼ Comunicar la llegada y salida de los medios aéreos.
◼ Vigilar continuamente los factores que rodean el incendio y no estar
pendientes solamente de la evolución del incendio.
◼ La línea de defensa no debe hacerse de arriba a abajo, hacia un fuego
que sube rápidamente. El lugar correcto es inmediatamente detrás de
la cumbre.
◼ No trabajar nunca solos y sin comunicación.
◼ Cuando alguien del equipo se encuentre agotado, debe comunicarlo.
◼ Se deben analizar todos los cambios en la evolución del fuego, como la
dirección del viento, el estancamiento del humo, etcétera.
◼ Las condiciones climáticas pueden variar hasta el final de las tareas de
extinción.
◼ En el momento de dar la voz de alarma, no correr sin saber de dónde
viene el fuego.
◼ No huir ladera arriba ni correr precipitadamente hacia abajo.
◼ Pisar sobre seguro y hacerlo con precaución.
◼ No colocarse por encima o por debajo de las máquinas en pendientes
fuertes.
◼ Estar atentos a posibles desprendimientos y, si se producen, proteger-
se detrás de alguna defensa sólida.
◼ Nunca desobedecer una orden de retirada.
Respecto a las herramientas:
◼ Al caminar por el monte con herramientas se debe dejar una distancia
de dos metros. Si es por una ladera, las herramientas deben llevarse
por el lado descendente y siempre con el brazo abierto estirado, nunca
sobre el hombro.
◼ Al trabajar con las herramientas, la distancia es entonces de tres me-
tros cada dos hombres.
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INCENDIOS FORESTALES
◼ Emplear cada herramienta para lo que ha sido creada y hacerles un
buen mantenimiento.
◼ Mientras no se usa la herramienta, dejarla en el suelo en una zona bien
visible y con el borde afilado hacia abajo.
◼ No tirar las herramientas, ni jugar, ni bromear con ellas.
◼ Nunca dirigir el chorro de agua hacia un compañero.
Muchos accidentes se pueden evitar siguiendo estas normas de seguridad. Si
todos los bomberos las conocen y las aplican, los riesgos son mínimos.
La falta de respeto a estas normas puede darse en:
◼ Personal muy experimentado que deje de tenerlas en cuenta y comien-
ce a combatir el incendio de forma agresiva o rutinaria, mostrándose
demasiado confiado en su experiencia.
◼ Personal novato o no, que desconoce las normas o las toma como una
serie de instrucciones dudosas y farragosas de aplicar.
Por lo tanto, el objetivo fundamental no es solo conocer las normas, sino saber
aplicarlas e interiorizarlas hasta que se conviertan en reacciones sistemáticas.
5.5. CONCLUSIONES DERIVADAS DEL ANÁLISIS DE
ACCIDENTES
El grupo que creó las 10 normas de seguridad investigó, como hemos dicho,
16 incendios forestales centrándose en 4 factores comunes a todos ellos:
◼ Combustibles ligeros.
◼ Cambios en la dirección del viento.
◼ Pendientes pronunciadas.
◼ Barrancos estrechos y escarpados.
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Este y otros estudios que se hicieron posteriormente aportaron otros factores
comunes, que son:
◼ Casi todos los incendios ocurren en pequeños incendios o zonas aisla-
das en grandes incendios.
◼ Casi todos los incendios parecen inofensivos justo antes de que se
produzca la deflagración.
◼ Normalmente las deflagraciones se producen en falsos combustibles
gaseosos.
◼ Cuando existen barrancos estrechos y pendientes pronunciadas, los in-
cendios se propagan a gran velocidad.
◼ En ocasiones, los medios aéreos como los helicópteros pueden perju-
dicar el incendio. El rebufo que deja el helicóptero cuando realiza vue-
los bajos puede generar vientos erráticos sobre el incendio, favore-
ciendo la deflagración del fuego.
◼ El personal accidentado suele trabajar en laderas, con el incendio por
debajo de su posición y/o en barrancos estrechos.
◼ Muchas de las personas afectadas tenían experiencia.
◼ No se realizaban predicciones del comportamiento del incendio.
◼ Los relevos no se realizaron correctamente.
◼ Los mandos al cargo no tenían una formación suficiente para definir es-
trategias de intervención.
5.6. SEGURIDAD EN LA INTERFASE URBANO-FORESTAL
Una prioridad de los incendios forestales es mantenerlo alejado de las zonas ur-
banas para que no se propague a edificios adyacentes. Los riesgos que hay que
tener en cuenta en estos casos son distintos, así como las estrategias y tácticas.
La mayoría de las veces la táctica consiste en cortar el avance del incendio, im-
pidiendo que entre e incluso rebase la urbanización.
Recordemos que lo primero es siempre la seguridad. Por ello, lo principal es
analizar las situaciones a las que se van a enfrentar los equipos.
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INCENDIOS FORESTALES
Las circunstancias que pueden afectar a la seguridad en este tipo de incendios son:
1. Edificios de madera.
2. Accesos estrechos, congestionados y/o limitados.
3. Abastecimiento de agua inadecuado o inexistente.
4. Combustibles forestales a menos de 10 metros de los edificios.
5. Comportamiento extremo del incendio.
6. Vientos de mucha velocidad.
7. Evacuación de los habitantes.
8. Edificios ubicados en barrancos cerrados o terrenos con mucha pen-
diente.
9. Pasos de vehículos inadecuados, estrechos o sin capacidad para la car-
ga de agua.
5.7. SEGURIDAD EN LOS MEDIOS AÉREOS
Los medios aéreos que trabajan en la extinción son hidroaviones o helicópte-
ros. El personal de tierra debe ser siempre informado de cuándo se efectúan
las descargas de los medios aéreos, ya que deben retirarse a tiempo y volver
inmediatamente después para las tareas de control y remate.
Las normas de seguridad con medios aéreos son:
◼ Situarse en un área despejada lejos del lugar de lanzamiento.
◼ Si un personal se viera sorprendido por la descarga, debe situarse boca
abajo, con el casco puesto y asegurado y la cabeza en dirección al
avión. Si es posible, protegiéndose detrás de alguna roca o algún árbol
y agarrándose a un punto fijo para no ser arrastrado por el agua. La
herramienta se deja asegurada para que no salga proyectada y alejada,
ladera abajo.
◼ El terreno en el que se efectúan las descargas está muy resbaladizo,
por lo que hay que desplazarse con cuidado.
◼ No correr si la ruta de escape no está asegurada.
◼ No acercarse a árboles muertos, ya que la descarga puede derribarlos.
◼ No quedarse en lugares en los que las rocas, troncos, etcétera, puedan
desplazarse o desprenderse con el lanzamiento.
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INCENDIOS FORESTALES
5.8. SEGURIDAD EN EL TRABAJO CON VEHÍCULOS
Como dijimos, los accidentes con vehículos suponen el tercer tipo de accidente
mortal con un 12,38%. Los accidentes más comunes suelen ser accidentes de
tráfico, caída por terraplenes, atropellos, etcétera.
Hay que tener en cuenta que las condiciones en las que se trabaja y se conduce
no son las normales, principalmente por el estrés.
La presión con a que se trabaja es bastante grande, en especial los conductores
y el personal que maneja los equipos de comunicaciones, debido al tráfico inin-
terrumpido de comunicaciones, incluso por varios canales, además de la urgen-
cia por llegar cuanto antes al lugar de la emergencia.
Los recorridos suelen hacerse por carreteras de montaña estrechas, caminos a
veces de un solo sentido… También por pistas forestales y caminos con el te-
rreno en mal estado.
Si existen urbanizaciones en el entorno, la carreteras se encontrarán llenas de
personas que o bien están evacuando la zona o bien son curiosos (algo que
sucede en muchas ocasiones) que bloquean los accesos.
El paso por pistas estrechas, de un solo sentido y con terraplenes, puede darse
con fuego, por la noche y/o con humo.
También la fatiga puede aparecer cuando ya ha finalizado el trabajo (por la no-
che y volviendo a la base), pudiendo quedarse dormido el conductor.
Estadísticamente, según el Ministerio de Medioambiente, los accidentes fueron:
◼ Salida de incendios: 7 víctimas.
◼ Regreso de incendios: 2 víctimas.
◼ Trabajando en el incendio: 4 víctimas.
◼ Atropello: 1 víctima.
◼ Patrulla de vigilancia: 1 víctima.
◼ Sin determinar: 10 víctimas.
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Por ello, resulta fundamental también respetar las normas al trabajar con
vehículos:
◼ Los conductores deben estar familiarizados con el vehículo y las condi-
ciones de trabajo.
◼ En la realización de rutas, los vehículos irán juntos sin dividir los me-
dios.
◼ Todos los ocupantes deben ir sentados, con el cinturón puesto y con
brazos y piernas dentro, incluso en los pequeños desplazamientos.
◼ Los conductores son los responsables de que todo esté asegurado en
el vehículo (ocupantes, carga, equipos, etcétera).
◼ La marcha atrás o la vuelta debe realizarse con ayudantes.
◼ No subir ni bajar del vehículo en marcha.
◼ El personal y la herramienta no deben viajar juntos.
◼ Conducir siempre defensivamente.
◼ Respetar las normas de tráfico, sobre todo los límites de velocidad, los
semáforos y las señales de stop. La urgencia en un incendio forestal es
relativa.
◼ Disminuir la velocidad por debajo de lo que nos pide la situación para
evitar accidentes.
◼ Tomar las curvas e intersecciones con precaución y adelantando la fre-
nada.
◼ No sobrepasar los 20 km/h por caminos y pistas forestales.
◼ Con dificultades o por la noche, el conductor irá siempre acompañado.
◼ Estudiar el terreno o las condiciones atmosféricas. Nunca entrar con el
vehículo en terrenos blandos.
◼ Con gran pendiente, suelo inestable o dificultades, usar marchas cortas
y no hacer movimientos bruscos.
◼ No dar la vuelta en pendientes pronunciadas. Es mejor desplazarse
hasta encontrar una zona adecuada.
◼ Tener siempre en cuenta el centro de gravedad del vehículo y el movi-
miento de la carga de agua.
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INCENDIOS FORESTALES
◼ Tener precaución al bajar del vehículo, ya que el suelo puede ser ines-
table.
◼ Señalar la situación del vehículo con los rotativos o alumbrado de
emergencia.
◼ Colocar el vehículo en dirección a la ruta de escape.
◼ No circular por asfalto con el diferencial bloqueado.
◼ Procurar evitar pisar el freno en pendientes pronunciadas o resbaladizas.
5.9. OTRAS SITUACIONES DE RIESGO
Además de los peligros que hemos visto hasta ahora (atrapamientos, medios
aéreos, vehículos), existen otros que debemos tener en cuenta:
◼ Trabajos conjuntos con maquinaria pesada, donde el ruido no deja es-
cuchar las indicaciones externas, además de tener una mala visión en
la parte trasera del vehículo.
◼ Empleo de motosierra y desbrozadoras, pudiéndose producir cortes
muy graves o peligro por aplastamiento por caída de árboles.
◼ Manejo de otras herramientas manuales cortantes.
◼ Trabajos en zonas de mucha pendiente, con piedras y rocas sueltas.
◼ Empleo de agua en zonas con presencia de electricidad.
◼ Empleo de espumógenos y retardantes que resbalan y pueden ser, en
algún caso, tóxicos.
◼ Trabajos nocturnos, con humo, altas y bajas temperaturas, etcétera.
◼ Presencia de serpientes, escorpiones, abejas, avispas, etcétera.
◼ Trabajos con personas que viven en el entorno del incendio y que se
niegan a seguir órdenes de evacuación.
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¿QUÉ HAS APRENDIDO?
¿Recuerdas las preguntas iniciales? Prueba ahora a revisar tus respuestas y
comprobar si has adquirido nuevos conocimientos.
¿Realmente sabes lo que es un incendio forestal? ¿Sabes cómo se vigila y
previene? ¿Qué tácticas se utilizan en el combate cuerpo a cuerpo con un
incendio en plena naturaleza?
Es fundamental recordar que el incendio forestal es un tipo de fuego y, como
tal, se basa en una combustión y está sujeto al triángulo y al tetraedro del fuego,
sobre los que tendremos que actuar cuando queramos extinguirlo.
Por último, hemos visto las normas de seguridad aplicables a las personas que
trabajan en los retenes de extinción de incendios forestales.
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AUTOCOMPROBACIÓN
1. ¿Cuál es la clasificación de los incendios según su forma de propaga-
ción?
a) Fuegos de superficie o suelo y de copa.
b) Fuegos subterráneos y de superficie.
c) Fuegos circulares, de superficie y de copa.
d) Fuegos de subsuelo, de superficie y de copa.
2. Los vientos foehn son difíciles de controlar, pero ¿cuál de las siguien-
tes características no corresponde a este tipo de viento?
a) Tiene elevadas velocidades.
b) Produce un efecto desecante.
c) Impide los medios aéreos.
d) Se encuentra en lugares llanos.
3. Un incendio en el que la vegetación está formada por ramas y puntas
de copa dejadas en el sotobosque, así como los troncos de árboles pe-
queños después de los clareos se llama:
a) Fuego de pastos.
b) Fuego de monte bajo.
c) Fuego de monte alto.
d) Fuego de matorral.
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4. Un viento moderado tiene una velocidad de:
a) 20-35 km/h.
b) 21-40 km/h.
c) 20-40 km/h.
d) 21-35 km/h.
5. La herramienta manual empleada para dar golpes secos contra la ba-
se de las llamas se llama:
a) Pulaski.
b) Batefuego.
c) MacLeod
d) Gorgui.
6. Respecto a los vientos de valle, elige la opción incorrecta:
a) Se forman por la combinación de vientos ascendentes y descendentes.
b) Su velocidad oscila entre 16 y 30 km/h.
c) Se generan durante toda la noche.
d) Su intensidad es mayor hacia las 12 h del mediodía.
7. La franja que hay que remojar en el remate del incendio ha de ser de
una anchura mínima de:
a) Entre 2 y 3 metros.
b) Entre 3 y 4 metros
c) Entre 3 y 3,5 metros.
d) Entre 4 y 4,5 metros.
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8. El protocolo OCELA significa:
a) Observadores, comunicaciones, rutas de escape, zonas de seguridad y
puntos de anclaje.
b) Operadores, comunicaciones, extinción, zonas de seguridad y puntos de
anclaje.
c) Operadores, comunicaciones, rutas de escape, líneas de seguridad y ac-
tuación.
d) Observadores, comunicaciones, rutas de escape, limitación y atención.
9. ¿Qué es un gorgui?
a) Una herramienta manual.
b) Una máquina pesada.
c) Un sistema de comunicaciones.
d) Un tipo de lanza.
10. ¿A cuánto equivale realmente un campo de fútbol?
a) A una hectárea.
b) A 0,90 ha.
c) A 0,80 ha.
d) A 0,70 ha.
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SOLUCIONARIO
1. d 2. d 3. c 4. b 5. b
6. d 7. b 8. a 9. a 10. d
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BIBLIOGRAFÍA
◼ [Link]
◼ [Link]
◼ [Link].
◼ Manual de seguridad en la extinción de incendios forestales. Junta de Casti-
lla y León, 2002.
◼ Manual de extinción de incendios forestales para cuadrillas. Junta de Casti-
lla y León, 2014.
◼ Manual del bombero. Arkaute Akademia, junio 2011.
◼ QUÍLEZ MORAGA, R. Influencia del índice de Haines en la evolución del in-
cendio forestal ocurrido en Xátiva (Valencia). 2007.
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