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Sentencia 371548condena

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Temas abordados

  • incapacidad médica,
  • intervención policial,
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  • prueba forense,
  • apelación,
  • carga probatoria,
  • elementos del delito
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JUZGADO 39 PENAL CIRCUITO CON FUNCIÓN

DE CONOCIMIENTO DE BOGOTÁ
Carrera 29 No. 18 -45 Piso 3 Bloque C
[email protected]

JUZGADO TREINTA Y NUEVE (39º) PENAL DEL CIRCUITO CON FUNCIÓN


DE CONOCIMIENTO DE BOGOTÁ D.C.

Radicación : 11001600002320200056700
N.I. : 371548
Acusado : JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA
Delito : HOMICIDIO AGRAVADO TENTADO
Decisión : SENTENCIA

Bogotá, D. C., diecisiete (17) de mayo de dos mil veinticuatro (2024)

I. ASUNTO PARA RESOLVER

Proferir el fallo correspondiente respecto de JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, acusado


por el delito de HOMICIDIO AGRAVADO TENTADO en calidad de autor, previsto en los
artículos 103, 104 numeral 2º y 27 del Código Penal.

II. HECHOS

El aspecto fáctico fue dado a conocer por la Fiscalía en los siguientes términos:

“Los hechos tuvieron ocurrencia el día 2 de febrero de 2020, siendo aproximadamente a las 14:20
horas en la ciudad de Bogotá, cuando la señora CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO se movilizaba en
compañía de su hijo MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN en el servicio transporte público –
Transmilenio-, durante el recorrido del mismo y para el momento en que va a detener su marcha,
ES abordada por el señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, quien le arrebata su teléfono celular,
instante en el cual se abren las puertas del vehículo en la Estación Flores, desciende del rodante y
es perseguido por el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN, instante en el que tres sujetos
impiden su movilidad, pero logra continuar la persecución del señor USCATEGUI DÁVILA. 1

Metros más adelante sobre la vía pública el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN tropieza y
cae al piso, situación que es aprovechada por USCATEGUI DÁVILA quien lo agrede con arma corto
punzante –navaja-, ocasionándole heridas en su cuerpo. Mientras ello sucede, a la señora
CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO le es hurtado por los tres sujetos un bolso marca Totto color azul
con beige donde llevaba sus documentos personales, dos pares de gafas una transición y otra
deportiva avaluadas en un millón de pesos, y la suma de cien mil pesos en efectivo, una sombrilla
de treinta mil pesos, y cosméticos que ascienden a la suma de cuatrocientos mil pesos.

Una vez el señor USCATEGUI DÁVILA, lesiona a MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN, ingresa a un
establecimiento de comercio de razón social –La Mejora-, dado el actuar de la comunidad que
impide su huida, allí hacen presencia los policiales que proceden a su aprehensión y luego su
traslado a la Clínica de Marly dado que resultó lesionado en los hechos, donde también es
trasladado el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN para prestarle los primeros auxilios tras
presentar herida en la parte posterior del tórax.

El sujeto es identificado como JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA con cédula de ciudadanía No.
20.893.033 de Venezuela, le fue hallada un arma corto punzante.”1

III. IDENTIFICACIÓN E INDIVIDUALIZACIÓN DEL ACUSADO

Se trata de JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, ciudadano venezolano, con CC


venezolana 20.893.033, nació el 18 de diciembre de 1990 en Maracay Venezuela, cuenta
con 33 años, hijo de Velmis Dávila y Gregory Uscategui, grado de instrucción bachiller.
Actualmente privado de la libertad.

Como Rasgos físicos, se consignó: Se trata de un hombre, de contextura delgada, tez

1 GabaciónAudienciaFormulaciónAcusaciónJ39PCC20200703, Record 13:14


JUZGADO 39 PENAL CIRCUITO CON FUNCIÓN
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trigueña, cabello mediano, corto, negro, frente amplía, ojos medianos color castaño,
cejas rectilíneas medianas, orejas grandes, lóbulos separados, nariz dorso recto base
media, boca mediana, labios medianos, mentón cuadrado, cuello medio. No presenta
señales particulares visibles.

IV. ACTUACIÓN PROCESAL

Los días 3 y 4 de febrero de 2020 se realizaron audiencias preliminares ante el Juzgado 27º
Penal Municipal con Función de Control de Garantías, en las que se legalizó la captura
del señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, se formuló imputación a JESÚS ALBERTO
USCATEGUI DÁVILA titular de la cédula de extranjería No. 20.893.033 de Venezuela, por los
delitos de HOMICIDIO AGRAVADO TENTADO en concurso heterogéneo con HURTO
CALIFICADO Y AGRAVADO, previstos en los artículos 103, 104-2, 27, 239-2, 240-2, 241-11 y
31 del Código Penal, en calidad de autor a título de dolo. Y se impone medida de
aseguramiento privativa de la libertad en Centro Carcelario.

Posteriormente, esto es, el 6 de marzo de 2020 la Fiscalía 3ª Seccional de la Unida de


Vida, presenta escrito de acusación; la respectiva audiencia se surte el 3 de julio del
mismo año, oportunidad en la que se acusa a JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA como
autor a título de dolo por los delitos de HOMICIDO AGRAVADO TENTADO de que fuese
víctima el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN, previsto en los artículos 103 –el que
matare a otro-, 104 numeral 2º -para ocultar, asegurar su producto o la impunidad para sí o para
lo coparticipes-, numeral 7º -Colocando a la víctima en situación de indefensión o inferioridad o
aprovechándose de esta situación-, 27 -tentativa-, en concurso heterogéneo con HURTO
CALIFICADO Y AGRAVADO previsto en los artículos 239-2, 240 inciso 2º -con violencia sobre
las personas, inciso 3º –cuando la violencia tenga lugar inmediatamente después del
apoderamiento de la cosa y haya sido empleada por el autor o participe para asegurar su
producto o la impunidad-, 241 Numeral 10º -Con destreza, o arrebatando cosa u objetos que las
personas lleven consigo, o por dos o más personas que se hubieren reunido o acordado para 2
comerte el hurto- numeral 11 –en medio de transporte público- y 31 del Código Penal, del que
fuese víctima la señora CARMEN CECILIA RINCÓN DE BELLO.

Citadas las partes para dar inicio al juicio oral, el señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA
manifiesta su voluntad de aceptar los cargos sólo respecto del delito de HURTO
CALIFICADO Y AGRAVADO, verificado lo pertinente por parte del Despacho se constató
que se tratara de una manifestación libre, consciente, voluntaria, debidamente
informado, asesorado por el abogado que ejercía su defensa técnica en consecuencia,
manifestó aceptar los cargos endilgados por el Delegado de la Fiscalía General de la
Nación, respecto del delito HURTO CALIFICADO Y AGRAVADO, renunció de manera libre,
consciente, voluntaria, debidamente asesorado e informado de su derecho de no auto
incriminarse, al igual que al derecho a tener un juicio público, oral, contradictorio e
imparcial, de lo cual surtió la constatación pertinente el Despacho.

Es así como el 23 de marzo de 2021, se emite fallo de conformidad con la aceptación de


cargos, en consecuencia:

“PRIMERO: DECLARAR a JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA plenamente individualizado, ciudadano


venezolano, COAUTOR en la comisión de la conducta punible de HURTO CALIFICADO Y
AGRAVADO, conforme se establece en los artículos 239, 240 (Modificado L. 1142/2007, artículo 37),
inciso 2º; y 241 (Modificado L. 1142/2007, artículo 51), numeral 10º, del Código Penal, y por tanto, se
le CONDENA a la pena privativa de la libertad de CIENTO TREINTA Y OCHO PUNTO CERO NOVENTA
Y SEIS (138.0096) MESES DE PRISIÓN, de acuerdo a lo expuesto en precedencia. SEGUNDO:
CONDENAR a JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, a la pena accesoria de inhabilitación para el
ejercicio de derechos y funciones públicas por un tiempo igual al de la pena privativa de la
libertad que le fue impuesta, ello, en observancia del contenido de los artículos 43 numeral 1°, 44 y
51 del C.P. De igual manera, se dará paso a la expulsión del territorio nacional del aquí penado,
una vez cumpla la sanción aquí impuesta, tal y como señala el numeral 9° del precitado artículo
43. TERCERO: NEGAR a JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, la suspensión condicional de la
ejecución de la pena y la prisión domiciliaria como sustituto de la intramuros, de conformidad con
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las razones señaladas en la parte motiva de este proveído, para lo cual se librarán las
comunicaciones al director del INPEC, a fin de que disponga lo pertinente para el cumplimiento de
lo aquí ordenado. CUARTO: DESE CUMPLIMIENTO al acápite de otras determinaciones. La decisión
se notifica en estrados y contra ella procede recurso de apelación”.

Decisión que fue modificada por Tribunal Superior de Bogotá – Sala penal, el día 2 de
junio de 2021, en el sentido de condenar a JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA a la pena
de CINCO (5) AÑOS y NUEVE (9) MESES DE PRISIÓN, y confirmar en los demás.

Se continuó la actuación respecto del delito de HOMICIDO AGRAVADO TENTADO, se


lleva a cabo audiencia preparatoria el 21 de septiembre de 2021, el juicio oral inicia
formalmente el tres de noviembre del mismo año, culminando el pasado 11 de marzo del
año en curso.

TEORIA DEL CASO

FISCALIA: La Fiscalía General de la Nación a través de su Delegado, se compromete a


demostrar más allá de toda duda razonable la ocurrencia de unos hechos jurídicamente
relevantes, la materialidad del delito de HOMICIDIO AGRAVADO TENTADO conforme lo
señalado en los artículo 103, 104 numeral 2º y 27 del Código Penal, de que fuese víctima
el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN, así como la responsabilidad en estos
hechos del señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, ello a través del debate probatorio
que se surtiría en juicio oral, que indica que los hechos tuvieron ocurrencia en la ciudad
de Bogotá el 2 de febrero de 2020, a la altura de la avenida caracas con calle 66,
localidad de chapinero, en los que resultara herido el señor MARTÍNEZ RINCÓN en la
persecución del aquí procesado, luego de que su progenitora fuera víctima de hurto en
el servicio de transporte público de Transmilenio, por parte del prenombrado y la
participación de tres ciudadanos más. Señala que la conducta desplegada por JESÚS
ALBERTO USCATEGUI DÁVILA vulneró el bien jurídico tutelados de la vida, sin que existiera
motivo que justificara su proceder doloso, con el claro objetivo de causar la muerte de la 3
víctima propósito que fue impedido por los actos defensivos del señor MARTÍNEZ RINCÓN.

Así, culminado el debate probatorio y escuchados los testigos de cargo solicitaría se


emitiera fallo de carácter condenatorio en contra del señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI
DÁVILA.

DEFENSA: Indica que su representado para el día 2 de febrero del año 2020, se
transportaba en un articulado del servicio de transporte Transmilenio, al llegar a la calle 65
con caracas hurtó un reloj a una señora, estaba sólo, posteriormente es alcanzado por el
señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN quien lo lesiona con arma blanca y su
representado en defensa también lo agrede. Considera que la Fiscalía no realizó una
investigación integral, tan sólo se limita al informe de Policía; que en el caso particular no
se dan los presupuestos para acreditar el delito de tentativa de homicidio; ya que, en
momento alguno desplegó actos idóneos para la consumación de esta conducta,
cometió sí una conducta de hurto, pero no de tentativa de homicidio, se puede hablar
de unas lesiones personas, no obró con dolo, ni se trató de una lesión premeditada,
constituyéndose un acto de legítima defensa, como quiera que el ataque del señor JESÚS
ALBERTO USCATEGUI DÁVILA se produce en respuesta a la lesión que le fue causada y por
la cual le dieron una incapacidad de 45 días, pese a ello, la Fiscalía no determinó las
secuelas de la agresión.

Una vez surtido el debate probatorio pertinente y al cual se aludirá posteriormente, las
partes presentaron sus:

ALEGATOS FINALES

FISCALIA: Afirma que cumplió con lo prometido al inicio del juicio oral, ya que logró
probar más allá de toda duda razonable que el día 2 de febrero del año 2020 siendo
aproximadamente las 14:20 horas en la ciudad de Bogotá, cuando la señora Carmen
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Cecilia Rincón Bello se movilizaba en compañía de su hijo Mauricio Andrés Martínez


Rincón en el transporte público Transmilenio se pretendía por parte del hoy procesado
Jesús Alberto Uzcátegui Dávila hurtar un celular a la señora Carmen Cecilia Rincón Bello,
ante esa situación su hijo Mauricio Andrés persigue al atacante con el objetivo de
recuperar las pertenencias, en esa persecución metros más adelante en vía pública,
fuera de la estación ubicada en la avenida caracas con calle 66, Mauricio Andrés
tropieza y cae al piso, oportunidad que es aprovechada por Jesús Alberto Uzcátegui
Dávila, lo agrede con una arma cortopunzante navaja ocasionándole herida abierta en
la parte posterior el tórax, la comunidad alarmada actúa y logra retener al agresor, bajo
esas circunstancias evitan que el señor Jesús Alberto Uzcátegui ocasione más lesiones en
la integridad de Mauricio Andrés Martínez; ante la presencia de la comunidad el agresor
se refugia en un establecimiento de comercio donde hace presencia la Policía Nacional
que procede a capturarlo y hallarle en su poder una navaja con liquido rojizo sangre en
dicho elemento. El hoy procesado resultó lesionado por personas de la comunidad que
evitaron la agresión en contra de Martínez Rincón, lo que obligó su traslado a centro
asistencial.

Afirma que se encuentra probada la materialidad del delito de tentativa de homicidio,


ello a través de la valoración médico legal realizada por el Doctor Gustavo Andrés
Romero, quien señala tres tipos de lesiones una ocasionada con arma cortopunzante en
la región axilar posterior izquierda, entre otras, y concluye “mecanismos traumático de lesión
cortopunzante, incapacidad medico legal definitiva de 14 días, secuelas medico legales
deformidad física que afecta el cuerpo carácter permanente”, sumado a lo manifestado en
juicio oral tanto por la víctima, señor Andrés Mauricio Martínez, esto es, que el ciudadano
al cual persiguió y que aprovechó que perdió el equilibrio, le ocasionó lesiones, es decir,
Jesús Alberto Uzcátegui Dávila y no otra persona, manifestaciones que son ratificadas por
la señora Carmen Cecilia Rincón, testigos presenciales que son fortalecidos por los
agentes de policía Daniel Lozano y Wilson Zúñiga en el sentido de que, la persona
vinculada procesalmente fue quien ocasionó las lesiones a Mauricio Andrés Martínez y la
comunidad reaccionó a ese ataque evitando que continuara con la agresiones. 4

En lo que corresponde a la responsabilidad, afirma que podrá la Defensa pretender con


base en los dictámenes manifestar que no estuvo en riesgo la vida del señor Mauricio
Andrés Martínez, pero contrario a ello considera que lo determinante para la aplicación
de dispositivo amplificador del tipo de la tentativa no es la lesión como resultado de la
acción, sino la intención del actor y la realización de actos ejecutivos tendientes a
alcanzar el fin propuesto de matar como se indicó por la Corte en Radicado 10647 de
1999, es decir, la tentativa de homicidio puede presentarse aun sin que se lesione a la
víctima pues basta que con la intención de matar se ponga en peligro el interés jurídico
protegido para que la figura se tipifique ya que el fundamento de la punición de la
tentativa no es el resultado que se produzca, sino el peligro en que se ponga la vida del
sujeto pasivo en la acción homicida.

Considera por tanto que al analizar en conjunto las pruebas presentadas en juicio y
basado en lo señalado en el artículo 380 del C.P.P., se llega a la conclusión, que el señor
Jesús Alberto Uzcátegui Dávila participó junto con un número plural de personas que
pretendían hurtas las pertenencias a la señora Carmen Cecilia Rincón, que al observar el
ataque a su progenitora el señor Mauricio Andrés Martínez procedió a tratar de
recuperarlas, por lo procede a la persecución, en esa acción cae al piso, momento que
es aprovechado por el acusado para realizarle lances en contra de su integridad, y como
quiera que tenía la intención de matar uno de ellos le ocasionó lesión en la zona axilar,
pero no pudo cumplir su propósito debido a los actos defensivos de la víctima, y la
intervención de la comunidad, bajo esas circunstancias se cumple con los señalado en el
artículo 27 del C.P. Recuerda que en poder de Jesús Alberto Uzcátegui Dávila fue hallada
el arma corto punzante que utilizó para lesionar La integridad de Mauricio Martínez.

Que así mismo, se acreditó la participación y responsabilidad de Jesús Alberto Uzcátegui


Dávila, conforme el señalamiento de la víctima el señor Mauricio Andrés Martínez y la
señora Carmen Cecilia Rincón, razones por las que solicita ese emita sentido de fallo
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condenatorio como autor del delito de homicidio agravado en el grado tentado de


acuerdo al No. 2º del artículo 104 para asegurar su producto o la impunidad dado que el
ataque ejecutado tenía ese propósito poder asegurar las pertenencias hurtadas y evitar
su aprehensión, es decir buscar la impunidad del acto ilícito que aceptó haber realizado.

DEFENSA: Afirma que a lo largo del proceso se han presentado varias formas de enredar
la verdad procesal, que efectivamente las crisis económicas y migratoria de los
ciudadanos venezolanos obligó a que su representado migrara a Colombia en busca de
una oportunidad de empleo y así contar con un ingreso económico para sostener a su
familia y en especial a su hijo; y la encontró como vendedor informal en la calle 72 de la
ciudad de Bogotá, actividad económica que difícilmente le alcanzaba para cubrir la
necesidades de su familia, situación que se agravó ante la condición de salud que
presentaba su menor hijo y por lo cual requería de la compra de medicamentos que no
podía adquirir.

Que el día 2 de febrero aproximadamente a medio día cuando el señor JESÚS ALBERTO
USCATEGUI DÁVILA trabajaba sobre la calle 72 con caracas, recibió una llamada de su
compañera recordándole la urgencia de comprar los medicamentos puesto que la vida
del menor estaba en riesgo, lo que generó un estado de preocupación y ansiedad en el
señor USCÁTEGUI ante la incapacidad económica. Debido a ello tomó un bus de
Transmilenio aproximadamente a las dos y treinta de la tarde y a la altura de la avenida
caracas con calle 66 en la estación flores se generó el acto delictivo de hurto en contra
de la señora Carmen Cecilia Rincón siendo la única víctima reconocida en este proceso,
debido a que el señor Mauricio Martínez fue tan sólo un testigo y además presunto
agresor del señor USCATEGUI DÁVILA, del hecho punitivo del cual sólo se probó el hurto
del celular, nunca se probó la perdida de otros vienes; sin embargo se aceptó y se
reparó.

Posteriormente el señor UZCÁTEGUI sale corriendo, suelta el celular, pero es alcanzado por
el hijo de la víctima, quien por contextura física tiene mucha más masa muscular y 5
agilidad, por lo tanto logra capturar de forma ilegal a su representado, en ese transcurso
en que el señor UZCÁTEGUI sale de la estación y es alcanzando por el señor Martínez, la
comunidad le facilita o entrega a este último un arma corto punzante como así lo señaló
en juicio el señor Martínez, y le proporciona una herida de gravedad a su defendido, en
cuestión de minutos él reacciona pero no con la misma letalidad ya que las heridas sólo
causaron una escoriación como lo señaló el Medico Perito en juicio; y pese a la grave
lesión que su representado presentaba es agredido de forma vehemente y sin
contemplación por la comunidad, hecho que nunca fue investigado por la Fiscalía, lo
único que lo salvó fue refugiarse en la cigarrería de lo contrario hubiese perdido la vida.

Afirma que de conformidad a pronunciamientos jurisprudenciales de la Corte Suprema de


Justicia los derechos de los menores son de rango fundamental y debe ser protegidos;
como así lo hizo el señor UZCATEGUI tras cometer el hurto, pues sin duda era un padre
preocupado por la vida de su hijo; y en cuanto a la conducta de tentativa de homicidio
actuó en defensa de un derecho propio como lo es la vida, causó una herida al señor
Martínez que representó una incapacidad de 14 días, entre tanto a su representado le fue
prescrita una incapacidad de más de 40 días, sumado a que, por varios meses tuvo una
bolsa de ostomía; siendo clara la gran diferencia entre las incapacidades y el historial
clínico donde se determina la gravedad de las lesiones y por la cuales su representado
estuvo en riesgo de perder la vida.

Recuerda que en juicio oral el señor Martínez Rincón afirmo tener manejo en armas
blancas por experiencia de la vida, hecho que resulta asombroso para la defensa, como
quiera que vivimos en un estado social de derecho donde no se debe tomar justicia por
propia mano; sumado a ello cuando se tiene la experticia en el manejo de armas,
representas un peligro para sociedad en “grado de presunción”, no se puede pasar por
alto que su representado estuvo incapacitado 40 días, y seis meses en tratamiento,
circunstancias que reitera no fue objeto de investigación por parte del ente acusador
pese a ser de relevancia para el esclarecimiento de los hechos, no puede dejarse de
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lado que la única víctima en los hechos es la señora Carmen Cecilia, a quien nunca se le
vulneró el bien jurídico a la vida, lo ocurrido con el señor Martínez Rincón debe ser objeto
de otro proceso, por lo que la Fiscalía actuó en contravía de los precedentes judiciales.

Solicita se reconozca el eximente de responsabilidad previsto en el artículo 32 del Código


Penal numeral 6º y 7º y se declare la inocencia del señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI
DÁVILA como quiera que actuó en legítima defensa en protección de un bien
jurídicamente tutelable propio o ajeno una agresión inminente, porque se cumple con los
prepuestos señalados en la norma, por cuanto, el señor USCATEGUI DÁVILA fue agredido
de manera ilegitima, se puso en riesgo su vida, actuó en protección de su integridad,
afectó un órgano leve, se defendió ante el peligro inminente de perder su vida, frente a
la intención del señor Martínez Rincón, y respecto de la proporcionalidad su campo de
acción corresponde a la agresión y al bien jurídico que se está defendiendo, por lo que
no deber pasarse por alto que los dos sujetos portaban un arma cortopunzante como así
logró probarlo, y la experticia que tenía el señor Martínez Rincón en el manejo de armas.

Considera que en el actuar su representado nunca ejecutó actos idóneos e inequívocos


para cejar la vida del señor Martínez Rincón; afrontar un juicio por el delito de tentativa
de homicidio no resulta proporcional, puesto que nunca tuvo la intención de matar, no se
puso en riesgo la vida del señor Martínez, y ya en gracia de discusión si se quiere
determinar unas lesiones personales, pero insiste que se trató sin duda de una legitima
defensa, y pese a ello no ha existido un juicio justo, se han presentado desigualdades y
atropellos, razones por las que reitera la solicitud de absolución.

SENTIDO DEL FALLO

Luego de concluido el juicio oral, conforme las probanzas debatidas en juicio oral, el
Despacho señaló con fundamento en lo dispuesto en el artículo 381 del C. de P. P., que
se logró por parte de la Fiscalía llevar al convencimiento más allá de toda duda acerca
de la materialidad de la conducta y responsabilidad penal del señor JESÚS ALBERTO 6
USCATEGUI DÁVILA, titular de la cédula de extranjería número 20.893.033 de Venezuela,
respecto del delito de HOMICIDO AGRAVADO TENTADO, como se analizará a
continuación.

V. CONSIDERACIONES DEL DESPACHO

De conformidad con los artículos 36 y 42 del C.P.P., esto es por la naturaleza del asunto y
el lugar de comisión de la conducta punible, es este despacho competente para proferir
la presente sentencia en contra de JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA.

En desarrollo del sentido del fallo anunciado, encontramos que el artículo 381 del Código
de Procedimiento Penal, efectivamente consagra como requisito sine qua non para
dictar sentencia condenatoria, el conocimiento más allá de toda duda acerca del delito
y de la responsabilidad penal del acusado, fundado en las pruebas que se hayan
debatido debidamente en audiencia de juicio oral.

Igualmente se sabe que para que una conducta se estructure como punible, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 9 del C.P., se requiere que se trate de un
comportamiento típico, antijurídico y culpable.

Con fundamento en los anteriores postulados, corresponde a esta instancia procesal


realizar un pormenorizado análisis de la integridad del material probatorio recaudado por
la Fiscalía, con el fin de establecer sin lugar a duda si el acusado señor JESÚS ALBERTO
UZCÁTEGUI DÁVILA, es responsable de la conducta punible de HOMICIDIO AGRAVADO
TENTADO en calidad de autor, respetando la verdad procesal ante este adelantamiento.

La acusación en contra del procesado JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, la encuadró la


Fiscalía en la conducta punible de homicidio, tipificada en el artículo 103 del Estatuto
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Penal, agravado conforme las causales previstas 2º -para ocultar, asegurar su producto o la
impunidad para sí o para lo coparticipes-, numeral 7º -Colocando a la víctima en situación de
indefensión o inferioridad o aprovechándose de esta situación- del artículo 104, en la
modalidad de tentativa ante la presencia del dispositivo amplificador del tipo plasmado
en el artículo 27 Ibídem, y que señala: “El que iniciare la ejecución de una conducta punible
mediante actos idóneos e inequívocamente dirigidos a su consumación, y está no se produjere por
circunstancias ajenas a su voluntad… (…)”. Comportamiento que se le enrostró al acusado
en calidad de autor, habida consideración, que con su acción puso en riesgo la vida del
señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN.

Ubicados allí y pasando al caso concreto, para el juzgado quedaron demostrados los
presupuestos sustánciales que reclama la ley procesal a efectos de impartir sentencia
condenatoria, pues la materialidad de la lesiones de que fue objeto el señor MAURICIO
ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN y la responsabilidad del acusado JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI
DÁVILA, se encuentran debidamente acreditados a través de la prueba de cargo
allegada oportunamente por el ente acusador, y que fueran objeto de contradicción por
parte de la defensa.

En primer lugar, se tiene probada la plena individualización del señor JESÚS ALBERTO
USCATEGUI DÁVILA titular de la cédula venezolana No. 20.893.033

Además, se contó en juicio con los testimonios de cargo, el primero de ellos corresponde
a la señora Carmen Cecilia Rincón Bello, quien en punto de lo ocurrido el dos de febrero
de 2020, indica que era un domingo y se dirigían a una reunión familiar, iban en la ruta 6
del Transmilenio del Portal 80 a la Calle 66 donde le robaron el celular, iba en compañía
de su hijo Mauricio Andrés Martínez Rincón, “yo estaba sentada al lado de la puerta, me
timbró mi celular era mi yerno preguntando que a donde iba, yo le dije ya aquí paro en la 66 con
caracas, cuando le digo ello, cual será mi sorpresa que el señor Uscategui ya sé el nombre, me
rapó mi celular, yo forcejee con él, porque yo no lo solté y él me forcejeo, me apretó el brazo y me
hizo soltar el celular, se abre la puerta y sale corriendo y en la mitad del bus iba mi hijo al lado del
7
fuelle, habían otros tipos que estaban obstaculizando la salida ahí yo trate de salir, pero mi hijo salió
por la puerta del lado donde estaba el fuelle, y lo corrió y le decía que me entregué el celular, en
ese momento yo tenía mi morral en la mano ahí en la estación, porque eso salió mucha gente y
entonces eso córralo y córralo, pero eso fue en segundos y me pare, mi hijo lo alcanzó a correr del
costado norte sur, ósea en la mitad de la calle, ahí estaba corriendo, yo estaba parada con mi
morral en la puerta de la estación, cuando yo veo que él le saca navaja, un cuchillo como navaja
y le digo yo, déjalo déjalo que se lo lleve, yo le rogaba, él siguió forcejeando, entonces ya todo se
volvió como una batalla campal, todo el mundo corría, yo no sé de dónde salieron de los
almacenes, si vi un señor que salió con un palo, con una tranca, ese señor corría por todo lado
porque la gente ya lo tenía acorralado, en ese momento vuelve y entra a la estación se cuelga de
una ventana del Transmilenio, yo gritaba ese es el ladrón, ese es el ladrón, entonces el señor del
Transmilenio arrancó y frenó duro y lo botó, lo botó otra vez, y corra y corra y corra, yo no sé de
donde salió tanta gente, salieron con palos, con piedras hasta un ladrillo y corra ese muchacho
por todo lado terrible y cuando yo veo es que mi hijo se cae al piso y lo veo apuñaleado, le voy a
coger la camisa a acogerlo y otra gente corriendo al ladrón, mi hijo con la camiseta llena de
sangre, yo Mauricio, Mauricio, me dijo no mami tranquila, yo me le enfrenté al ladrón también y él
también tirarme navaja y el corra por todo lados, eso fue una turba muy grande que había ahí
muy grande y él salió corriendo hacía la calle y se metió a la cigarrería la mejor y toda esa gente
corra y corra y el señor de la cigarrería llegó y bajó la reja porque vio mucha gente y dijo aquí me
vienen a robar fue una turba muy grande y él bajo la reja y el ladrón quedó encerrado allá
adentro, ya llegó la policía y enseguida lo sacaron de ahí, él estaba disque acurrucado detrás de
un mostrador, ya había botado la navaja y él policía la encontró untada de sangre, porque con
esa apuñaleo a mi hijo, ya ahí cada uno ya corrió para el respectivo lado, nos mandaron para la
clínica la Marly a que le cogieran puntos le miraran la herida a mi hijo y el ladrón se lo llevaron para
otro lado no sé, toda la noche fue haciendo vueltas, fue terrible, ese día fue en segundos, una
turba muy grande, yo no sé de donde salió tanta gente sinceramente le digo”2

Refiere que, los hechos ocurren en la estación las Flores, donde paró el bus, ella tenía el
celular en la mano, siente que se lo va a rapar, no se deja, él le pega en el brazo, se lo
rapa y sale corriendo hacia la estación, como estaba la otra puerta abierta se tiró a la

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calle, el hijo lo persigue, estaba con otra gente, observó cuando le entregó el celular a
otro muchacho en vía pública esa persona salió corriendo en medio de la turba, el hijo le
decía entrégueme el celular, él sujeto tenía una navaja para que no se le arrimara, logró
entrarse otra vez a la estación, ella tenía el morral en la mano, pasó otro sujeto y se lo
rapó. Que el señor USCATEGUI corría mientras ella gritaba ese es el ladrón, la gente
detrás de él, en medio de la turba no podía escapar, ella observa que el hijo se cae y ese
sujeto le cae encima, en ese momento le dieron un palazo, le tiraron piedra, y sale por el
costado sur de la estación y corre a la cigarrería. El hijo se cae saliendo del torniquete y el
sujeto le cae encima, ella le dice no más, pues estaba muy nerviosa por el cuchillo que
tenía esta persona, lo apuñala cuando el hijo cae al piso.

Afirma que la comunidad atacó al agresor, eran aproximadamente 25 personas, no


observó si resultó lesionado. Describe al sujeto, “ni muy alto, ni muy bajo, tenía una camisa
clara, creo que la camisa era como a rayas, y un jean, aproximadamente de 30 años,
peluqueado, 1.65 o 1.70 de estatura aproximada, blanco”; ubica a esta persona entre los
asistentes a la audiencia, refiriéndose al señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA.

Refiere que los policiales se llevaron al capturado, y ella trasladó al hijo a la Clínica de
Marly donde quedó hospitalizado, ella realizó los trámites ante la Fiscalía, afirma que él no
utilizó ningún elemento para repeler el ataque del agresor, trataba de darle puños para
tumbarlo, pero no podía porque el sujeto tenía un chuchillo e intentaba chuzarlo, la gente
tenía piedras, un ladrillo, palos, ningún ciudadano fue requerido por la policía porque era
mucha gente. Señala que la persona que le hurto el celular y agredió a su hijo fue a
quien capturó la policía, ninguna otra persona fue capturada por esos hechos, sabe el
nombre, por el proceso que se adelanta.

Se continuó con el testimonio del señor Mauricio Andrés Martínez Rincón, quien expone
que el tres de febrero de 2020 iban a celebrar el cumpleaños de la mamá, el hermano y
los de él, se dirigía con su progenitora en Transmilenio, él iba de pie y había notado a un
sujeto rondando y observando las pertenecías que llevaba la gente, la mamá recibió una 8
llamada, no se imaginó que el sujeto fuera robarle el celular pero no fue así, el señor le
pegó en los brazos, la zarandeó, al ver la acción violenta del señor, él reaccionó, él
estaba ubicado “de pie en la parte derecha del Transmilenio diagonal a la puerta del fuelle, ahí
se me atravesó la primera persona, mi mamá estaba ubicada de atrás hacia adelante en la
primera hilera de sillas”3, estaba a cinco hileras de sillas de la mamá, aproximadamente
cinco o seis metros.

Agrega, “Mi primera reacción, yo sé que mi mamá se consigue las cosas con esfuerzo, hasta yo
las consigo con mucho esfuerzo, es el celular de ella, yo lo primero que pensaba es, mano porque
voy a dejar yo robar a una señora y de esa forma pues no, no me gusto para nada, yo iba por el
celular créeme que yo dije pues voy a recuperar el celular y ya que el man se vaya para otro lado,
él man al verse ya perdido lo primero que hizo fue como tirarme, yo soy alto, el sujeto es de
contextura mediana un poquito gordo, pues bueno ni tan gordo, pero entre las extremidades él y
mías yo tengo las extremidades más largas entonces yo le podía conectar los golpes más rápidos
que él al verse perdido me sacó navaja y comenzó a hacerme viajados, yo lo que hacía era
chupármele para que no me pegara ninguna puñalada, él man ya al verse perdido se salió, se
votó yo también al ver que había una puerta abierta pues yo le pegué una patada y el man se
cayó votó la navaja y salió corriendo, un compañero del man salió corriendo al lado de él, él le
pasó el celular, él otro salió corriendo, él se devuelve, ahí ya comenzó todo el turupe de la gente,
comenzó a salir gente de locales, gente que iba caminando, se armaron de algo, hasta los mimos
señores de las flores llegaron ahí como para mirar que estaba pasando, mi mamá fue la que dijo
que ese era el ladrón entonces todo el mundo le cerró como las puertas porque él traba de entrar
a los locales como para cubrirse, de ahí él ingresa otra vez a la estación, creo que alcanza a
colgarse de un Transmilenio, el Transmilenio alcanza a frenar él cae y yo veo que ya no soy solo yo
peleando con él, sino mucha gente, yo no sabía si era sólo él o eran más, pero la gente si dio a
entender que no era la primera vez y no era sólo él, eran más, se ofendieron y ya vieron y llegaron
más y ya fue donde él se metió a la cigarrería para protegerse, después llegó la policía y se lo
llevaron, yo quedé con la ansiedad porque no sólo fue el celular fue el bolso también de mi

3
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mamá, pero pues igual el del bolso cogió por otro lado y ese sí ni idea por donde cogió”.

“El primer intento de los lances fue dentro de la estación, ya fue fuera del bus, pero dentro de la
estación de las flores como tal, cuándo fue la pelea uno a uno, repartiendo golpes, él no me
conectó ningún golpe a mí, más yo si le pegué a él, pero entonces fue cuando se vio
desesperado, entonces me pelo el cuchillo y fue primero dentro de la estación que comenzó todo,
después yo vi la puerta abierta y fue cuando le pegué la patada, como que pues, si me quiere
coger a cuchillo pues no así encerrado entonces lo voté para afuera, entonces como yo ya
estaba muy ofendido la verdad porque pues yo sabía que no era uno eran cuatro aparte de él, no
sé sí era el quinto que estaba participando ahí (…) en el momento del atraco cada uno se hizo en
una puerta cubriendo una puerta, (…) él primero con el que yo intervine, ese se quedó en la
puerta yo le pegué un codazo y el man no se metió para nada, ahí fue cuando yo me le metí al
señor Uzcátegui, yo le comienzo a pegar a él para que me devuelva el celular y él me devuelve los
golpes, ya después yo comienzo a pelear con él no me conecta ningún golpe, entonces ahí fue
cuando él sacó el cuchillo para ganar más espacio entre él y yo, ahí es cuando ya se va la pelea
a la calle, ya después cuando estamos en la calle, ahí se formó el alboroto y la confusión, porque
mi mamá comenzó a gritar ese es el ladrón, entonces la gente se alborotó salió de los locales y ahí
fue cuando ya hubieron palos, piedras, habían otras personas que la verdad yo no sabía quiénes
eran pero yo sabía que me estaban era cubriendo, porque dos personas cuando yo estaba
peleando con el señor Uzcátegui dos personas estaban detrás de mí mirando que más podían
hacer, y ahí fue ya cuando se armó todo el alboroto, el señor se devuelve pasa lo del Transmilenio
que frena y vota al man, y ahí es cuando el man sale otra vez, trata de ingresar y pasar por el otro
costado y ahí es cuando yo caigo, digamos que en lo que son las barandas al principio de la
estación, ahí yo caigo al piso no fue porque él me haya golpeado, yo caí porque estoy lesionado
de una rodilla y él sale corriendo de norte a sur teniendo el chuchillo en la mano, entonces yo veo
que el man se me vota es a mí al piso, entonces yo en el piso tenía el cuello libre y el pecho libre,
entonces lo único que hice fue como levantar el brazo y el codo en diagonal y pues me pegó la
puñalada en el costado diagonal derecho, yo sentí cuando entró pero pues yo, no se creó que
fue la adrenalina del momento me alcance a ladear y gracias a Dios no me fui de tórax, me daño
fue mucho tejido muscular”4

Menciona que la persona a la que el sujeto le entregó el celular era delgado, moreno,
cabello teñido, pantalón entubado, camisa amarilla y tenía un reloj, refiere que juega 9
futbol, meses atrás presentó un ligamento cruzado anterior de la rodilla, cuando fue a
saltar la barda para poder atrapar al señor Uzcátegui la pierna le falló y se cayó, estando
en el piso se alcanza a voltear de costado y ahí es atacado, lesión que le afectó mucho
la parte muscular del costado derecho, los médicos le dicen que le afectó mucho tejido
fibro-muscular, él sólo lo agredió a mano, la gente intento darle un cuchillo pero él no lo
recibió, la gente sacó, piedras, palos, corrió a la cigarrería, el dueño cerró el local y luego
llegó la policía. El agente de policía le dice que al sujeto también lo habían apuñalado,
le realizó un registro personal, porque el sujeto estaba diciendo que él lo había
apuñalado, pero no le encontró nada, considera que debió ser lesionado por la
ciudadanía, desconoce en qué momento pudo pasar.

Afirma que la persona a la que le pegó con el codo no lo volvió a ver, el otro era el señor
Uzcátegui, los otros dos eran uno mono y el otro era bajito, delgado, crespo, con bigote,
parecía mayor, el que recibió el celular estaba en la primera puerta del Transmilenio era
moreno, peli mono. Posteriormente un policía y su progenitora lo trasladan en un taxi al
hospital.

Describe a la persona que le robó el celular a su progenitora en el articulado, como


moreno, medio gordito, bajito, peli crespo, de aproximadamente 30 a 35 años, a quien
ubica entre los asistentes a la audiencia, señalando al señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI
DÁVILA, e indica: “él fue el que le pegó en las manos a mi mamá, la zarandeó, el que salió
corriendo, el que pasó el celular corriendo, quien me pegó la puñalada a mi estando en el piso y
el que se metió en la cigarrería, él fue5”,

A preguntas de la Defensa refiere que dentro de la estación se propinó puños con el


señor USCATEGUI DÁVILA, fuera de la estación fueron golpes propinados por la

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ciudadanía, reitera que la gente le ofreció o le quería pasar un cuchillo, pero él no lo


recibió. Finalmente afirma que, para el momento de la agresión se movió de lado para
evitar que el cuchillo entrara al pulmón.

Acudió igualmente a juicio el Intendente Daniel Lozano Urrego, quien para el día dos de
febrero de 2020, realizaba tercer turno en el CAI Lisboa, Cuadrante 13 Estación de
Usaquén, laboraba en la Estación de Policía de Chapinero adscrito al CAI Chile, realizaba
labores de vigilancia de patrullaje, a la altura de la calle 75 con carrera trece
aproximadamente, “nos informan de un caso donde un ciudadano al parecer se encontraba
capturado por la ciudadanía, en donde nos desplazamos a verificar haber que era lo que
sucedía, (tardaron cinco minutos en llegar), sobre la avenida caracas exactamente calle 66 vía
pública, en ese momento encontramos un sujeto el cual estaban manifestando que había
cometido un hecho ilícito, necesitábamos establecer los hechos por eso procedimos a trasladarlo
a las instalaciones del CAI Chile sobre la calle 72 con carrera 7ª, un ciudadano que manifestaba
ser de nacionalidad venezolana, en ese momento no teníamos los datos porque la ciudadanía
había agredido. La ciudadanía le informó que, “se había encontrado hurtando a una señora
en vía pública, el sujeto ya después se nos identifica como Jesús Uzcátegui Dávila con cedula
venezolana 20.893.033, el cual al momento de realizarle un registro a persona se le haya en el
bolsillo derecho de la sudadera una navaja con la cual había ocasionado una herida abierta a la
altura de la espalda costado izquierdo lo que manifiesta una señora de nombre Carmen Cecilia”6

Puesto de presente informe de policía de vigilancia de fecha dos de febrero de 2020,


expone que la persona aprehendida por la ciudadanía se encontraba dentro de las
instalaciones de un establecimiento abierto al público de razón social “La Mejor”, se
encontraba allí porque al llegar a ese lugar cerraron la reja porque lo iban a linchar,
había bastantes personas ofuscadas en la parte externa del establecimiento, los
administradores del establecimiento abrieron el lugar. Le informaron que el ciudadano de
nacionalidad venezolana había agredido a otro ciudadano, y había hurtado a una
persona de sus elementos personales una maleta, un celular y al parecer dinero en
efectivo, le dieron a conocer sus derechos como persona capturada, como presentaba
varios hematomas en el cuerpo lo trasladaron a un centro asistencial, se solicitó apoyo de 10
más unidades, realizaron labores de vecindario, en la Clínica Country fue dejado el
ciudadano con un custodio, elabora informe y acta de derechos del capturado y se
realiza embalaje del arma blanca para dejar a disposición de la Fiscalía.

Igualmente se pone de presente Acta de derechos del capturado de fecha 2 de febrero


de 2020, de la noticia criminal 110016000023202000567, reconoce haberla suscrito, la
persona capturada corresponde a un ciudadano de nacionalidad venezolana de
nombre como Jesús Alberto Uzcátegui Dávila con cedula venezolana 20.893.033,
posteriormente es dejado a disposición de la Fiscalía; reconoce igualmente Acta de
Incautación de un elemento -arma cortopunzante tipo navaja en pasta color negra
lamina acero stanless china-, al ciudadano de nacionalidad venezolana de nombre
como Jesús Alberto Uzcátegui Dávila con cedula venezolana 20.893.033, que así mismo
elaboró cadena de custodia y un rotulo. No encontraron más elementos al capturado.

En el lugar de los hechos, se les acercó un ciudadano de nombre Mauricio Andrés


Martínez quien presentaba lesiones, les manifestó que momentos antes había sido
despojado de unos elementos (celular, dinero en efectivo, maleta), pidió ser trasladado a
un centro asistencial porque se encontraba mal, fue trasladado a las instalaciones de la
Clínica Marly, atendió el caso en compañía del Patrullero Wilson Zúñiga y compañeros de
los cuadrantes aledaños.

A interrogatorio de la Defensa señala que no observó que el señor UZCÁTEGUI hubiese


sido lesionado por el señor MARTÍNEZ, las contusiones que presentaba fueron causadas
por la comunidad, había bastante gente en el lugar, le manifestó que estaba lesionado y
por ello fue trasladado a la Clínica Country. Se incorporan como pruebas de la Fiscalía:

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010GrabaciónAudienciaJuicioOralJ39PCC20220215 Récord 29:57
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1. Acta de Incautación de Elementos de fecha 2 de febrero de 2020, suscrita por el


Funcionario Daniel Lozano Urrego: “01 arma cortopunzante tipo navaja empuñada
en pasta color negra lamina acero stanlessn china”. Incautada al señor JESÚS
ALBERTO UZCÁTEGUI ÁVILA con cédula de extranjería 20893033 de Venezuela.
2. Registro Cadena de Custodia de “01 arma cortopunzante tipo navaja empuñada
en pasta color negra lamina acero stanlessn china”.

Seguidamente se escuchó el testimonio del Patrullero Wilson Alexander Zúñiga Ortiz, quien
para el dos de febrero de 2020, realizaba tercer turno, labora en la Estación de Policía de
Chapinero, recuerda que para ese día se realizó la captura de un ciudadano extranjero
por el delito de hurto y lesiones personales, el caso fue impulsado por la central de radio
indicando que había un sujeto retenido por la comunidad en una cigarrería, llegaron al
lugar de los hechos en aproximadamente cinco minutos, estaba acompañado del
Patrullero Daniel Lozano Urrego, se movilizaban en motocicleta al llegar al lugar de los
hechos estaba el sujeto que decían que momentos antes había hurtado, la comunidad lo
estaba agrediendo y por eso no podía salir, en la vía pública estaba la gente que
señalaba que dicho sujeto había robado a una señora y el hijo que trato de impedir el
robo fue lesionado con arma cortopunzante.

Ingresan al establecimiento, realizan un registro al ciudadano, el compañero le haya un


arma cortopunzante, una de las victimas lo señala manifestando que él lo había
lesionado, porque estaba tratando de evitar que robara a la mama, se le dan a conocer
los derechos como persona captura, solicitan apoyo para poderlo retirar del lugar porque
la comunidad lo estaba agrediendo con piedras y palos, lo trasladan a la clínica de
Marly. El ciudadano aprehendido presentaba golpes en el cuerpo, en la patrulla le
manifiesta que le duele mucho la espalda y al verificar observa que tiene una laceración
abierta. La comunidad manifestaba que estaba robando, y él le dijo que la comunidad
lo había agredido, los hechos ocurriendo en una estación de Transmilenio.

Puesto de presente informe de policía indica que el capturado fue el señor Jesús Alberto 11
Uzcátegui Ávila, la víctima fue la señora Carmen Cecilia Rincón quien le manifestó que el
sujeto le había hurtado el bolso con sus pertenencias y un celular marca Huawei
avaluado en un millón de pesos, aproximadamente cien mil pesos y los documentos en la
estación de Transmilenio, el hijo de la señora es de nombre Mauricio Martínez Rincón
quien le manifestó que por tratar de evitar el robo de la mamá el sujeto Jesús Alberto lo
había agredido con un arma cortopunzante, luego fue trasladado a la Clínica de Marly, a
igual que al señor Jesús Alberto Uzcátegui Ávila.

Afirma que el arma incautada correspondía a un arma cortopunzante tipo navaja,


empuñadura en pasta color negra, lamina en acero marca stanless china, no le
informaron quienes causaron las lesiones al señor Uzcátegui, en el lugar de los hechos
había aproximadamente cincuenta personas.

Finalmente se escuchó al Doctor Gustavo Andrés Romero Profesional Universitario Forense


del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, quien indica que para el 3
de febrero de 2020 se encontraba en el grupo de Clínica Forense, fecha en la que
elaboró Informe Pericial de Clínica Forense de valoración que realizara al señor Mauricio
Andrés Martínez Rincón encontrando en el paciente “Apósito estéril en región axilar posterior
izquierda, excoriación y edema en tercio medio cara anterior de pierna izquierda. Equimosis leve
en tercio medio cara anterior de antebrazo izquierdo. Aporta historia clínica de la Clínica Marly de
atención de los hechos donde se diagnosticó: HACP torácico posterior sin mención de
complicación”7. Concluyó: “Mecanismos traumáticos de lesión contundente. Corto contundente,
corto punzante. Incapacidad medico legal provisional doce (12) días”8.

En la misma fecha realizó valoración basado en la historia clínica a nombre del señor
Jesús Alberto Uzcátegui Dávila con DE 20898033, de la Clínica Country, de la que
extracta: “… ingreso 02/02/2020. Herida por arma cortopunzante en tórax posterior izquierdo.

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012GrabaciónAudienciaJuicioOralJ39PCC20240311 Récord 1:07:56
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003EMPInformePericialClínicaForenseTEstigoGustavoAndrésRomeroJ39PCC20240311
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Herida de 3 cm en región infra escapular izquierda. Neumotórax traumático. Se practica


toracostomía cerrada. Como conclusiones registró “Incapacidad medico legal PROVISIONAL
CUARENTA (40) DÍAS. La lesión sufrida por el paciente sin atención oportuna pudo poner en riesgo
la vida del paciente”9.

Expone que, las lesiones personales son un concepto penal, son un tipo penal, cuando se
hace un dictamen sobre lesiones personales se trata de establecer un daño, fijar el
mecanismo causal y las secuelas para poder dar herramientas al juzgado para que se
pronuncie, examinando físicamente al paciente que es lo más frecuente o en ocasiones
cuando el paciente está hospitalizado se puede realizar con base en la historia clínica
aportada.

Afirma que cuando se habla de neumotórax, se trata de una lesión penetrante en la


cavidad torácica que perfora el pulmón, produce la salida de aire, comprime el pulmón y
afecta la pleura, es mucho más grave el neumotórax a una escoriación.

Se incorporan como pruebas de la Fiscalía:

3. Informe Pericial de Clínica Forense No. UBUCP-DRB-04302-2020 de fecha 3 de


febrero de 2020, como examinado Mauricio Andrés Martínez Rincón con CC
1014240412.
4. Informe Pericial de Clínica Forense No. UBUCP-DRB-04285-C-2020 de fecha 3 de
febrero de 2020, como examinado Jesús Alberto Uzcátegui Dávila DE 20893033.

Finalmente se incorpora como estipulación probatoria:

5. Que la víctima, el señor Mauricio Andrés Martínez Rincón sufre lesión corto
punzante en su integridad que genera una incapacidad médico legal definitiva de
14 días, secuelas medico legales, deformidad física que afecta el cuerpo de
carácter permanente. Lo que se acredita con el Informe Pericial de Clínica 12
Forense No. UBUSC-DRBO-01710-2021 de fecha 24 de febrero de 2021, suscrito por
el Doctor Oscar Armando Sánchez Cardozo Profesional Especializado Forense.

Se culmina el debate probatorio.

Así entonces como se había indicado se encuentra acreditada la existencia de la lesión


producida en la humanidad del señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN, causada
con mecanismo cortopunzante, de ello dan cuenta los Informes Periciales de Clínica
Forense emitidos por el Profesional Especializado Forense del Instituto Nacional de
Medicina Legal y Ciencias Forenses, Doctor Oscar Armando Sánchez Cardozo, quien
plasmó en Examen Médico Legal: “Apósito estéril en región axilar posterior izquierda,
excoriación y edema en tercio medio cara anterior de pierna izquierda. Equimosis leve en tercio
medio cara anterior de antebrazo izquierdo. Aporta historia clínica de la Clínica Marly de atención
de los hechos donde se diagnosticó: HACP torácico posterior sin mención de complicación”10.
Análisis, interpretación y conclusiones: “Mecanismos traumáticos de lesión contundente. Corto
contundente, corto punzante. Incapacidad médico legal provisional doce (12) días”11.

En un segundo reconocimiento médico legal se indica: “Descripción de hallazgos: -Espalda;


cicatriz de 3 cms, ostensible hipocrómica, oblicua, con tatuaje de sutura en región axilar posterior
izquierda. Fuerza, tono y trofismo conservados a nivel proximal y distal de miembro superior
izquierdo. ANALISIS, INTERPRETACIÓN Y CONCLUSIONES. Mecanismo traumático de lesión: Corto
Punzante. Incapacidad médico legal DEFINITIVA CATORCE (14) DÍAS SECUELAS MEDICO LEGALES.
Deformidad física que afecta el cuerpo de carácter permanente”12.

Se encuentra acreditado igualmente que las lesiones a la víctima fueron causadas el día
2 de febrero de 2020, en vía pública, a la altura de la Avenida Caracas con Calle 66

9 002EMPInformePericialClínicaForenseTEstigoGustavoAndrésRomeroJ39PCC20240311
10 012GrabaciónAudienciaJuicioOralJ39PCC20240311 Récord 1:07:56
11 003EMPInformePericialClínicaForenseTEstigoGustavoAndrésRomeroJ39PCC20240311
12 004EMPEstipulaciónPorbatoriaInformePericialClínicaForenseJ39PCC20240311
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Estación Las Flores de Transmilenio de la ciudad de Bogotá, como así lo señalaran los
testigos de cargo, lesiones que igualmente surge evidente fueron antecedidas de un
cruce de golpes entre los señores MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ y JESÚS ALBERTO
UZCÁTEGUI ÁVILA, cuando el primero de ellos en una persecución logra alcanzar a
UZCÁTEGUI ÁVILA quien instantes antes había hurtado un celular a la progenitora de
MARTÍNEZ RUÍZ dentro de un bus articulado; en la persecución el señor MARTÍNEZ RUÍZ cae
al piso y este incidente es aprovechado por UZCÁTEGUI ÁVILA para lesionarlo con arma
blanca; agresión que es rechazada por la comunidad agrediendo al acusado con palos,
piedras y golpes, y éste para salvaguardar su vida se refugia en un local comercial donde
minutos después es aprehendido por agentes de la policía.

Aspectos que para la Defensa no son objeto de discusión, como sí lo es, el hecho de
considerar que el señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA actuó en legitima defensa ante
la necesidad de defender un derecho propio contra una injusta agresión actual o
inminente; puesto que afirma que el señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA fue
lesionado de gravedad por el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ.

Así entonces, en punto de las lesiones que presentaba el señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI
DÁVILA se incorporó por la Fiscalía Informe Pericial de Clínica Forense a través del Testigo-
Doctor Gustavo Andrés Romero Cuervo Profesional que revisó la historia de la Clínica
Country a nombre del prenombrado donde se diagnosticó: “… ingreso 02/02/2020. Herida
por arma cortopunzante en tórax posterior izquierdo. Herida de 3cm en región infra escapular
izquierda. Neumotórax traumático. Se practica toracostomía cerrada. Como conclusiones
registró “Incapacidad médico legal PROVISIONAL CUARENTA (40) DÍAS. La lesión sufrida por el
paciente sin atención oportuna pudo poner en riesgo la vida del paciente”13.

En cuanto a la autoría de la lesión presentada por el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ


RUÍZ, el señor Fiscal presentó en juicio testigos presenciales de los acontecimientos, tales
como, la misma victima el señor MARTINEZ RUÍZ, su progenitora y acompañante para ese
momento la señora CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO, Testigos que son concordantes en 13
afirmar que efectivamente a la altura de la Avenida Caracas con Calle 66 – Estación de
Transmilenio Las Flores, se produce el hurto de un celular dentro de un bus articulado,
móvil que pertenecía a la señora Carmen Cecilia quien para ese momento atendía una
llamada, el autor del hecho sale del bus e inmediatamente es perseguido por el señor
MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ hijo de la víctima del hurto, con quien intercambian
algunos golpes, y en medio de la persecución el señor MARTÍNEZ RUÍZ pierde el equilibrio
cae al piso y ese instante es aprovechado por JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA para
lesionarlo con arma cortopunzante a la altura de la región axilar posterior izquierda; al
observar tal agresión la comunidad, agrede al acusado, hasta que éste logra refugiarse
en un local comercial.

Lugar al que arribaron el Intendente DANIEL LOZANO URREGO y el Patrullero WILLIAM


ALEXANDER ZUÑIGA, luego de ser reportado por la central de radio la aprehensión de una
persona por parte de la comunidad a la altura de la Avenida Caracas con Calle 66, sitio
donde efectivamente se encuentran con bastantes personas que señalan al señor JESÚS
ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA de haber efectuado un hurto y haber lesionado a un
ciudadano. Así mismo los señores CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO y señor MAURICIO
ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ, les informan que momentos antes el sujeto capturado había
hurtado las pertenencias de la señora Carmen y el señor MARTINEZ RUÍZ quien trato de
impedir el hurto fue lesionado por este sujeto con arma corto punzante. Los policiales
afirman ante este estrado judicial que ingresaron al establecimiento donde se
encontraba el sujeto y al realizarle un registro al ciudadano venezolano le hallan un arma
corto punzante; y como quiera que presentaba lesiones fue trasladado a un centro
asistencial.

Los señores CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO y señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ son
contundentes en afirmar que entre el enfrentamiento y la persecución de la víctima al

13 002EMPInformePericialClínicaForenseTEstigoGustavoAndrésRomeroJ39PCC20240311
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señor UZCÁTEGUI DÁVILA, efectivamente se presentó un intercambio de golpes y cuando


el señor MARTÍNEZ RUÍZ salé de la estación por encima del torniquete pierde el equilibrio y
cae al piso, UZCÁTEGUI DÁVILA se dirige hacia él, y lo ataca con arma blanca.

De tales manifestaciones no queda duda para el Despacho que fue el señor JESÚS
ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, y no otra persona, quien lesionó al señor MAURICIO ANDRÉS
MARTÍNEZ RUÍZ, no sólo por el señalamiento que víctima y su progenitora realizaron el día
de los hechos y ante este Despacho, sino además que se trató de la persona que el día
de marras fue capturado por agentes de policía dentro de un local comercial donde se
refugió ante la agresión de la comunidad y le fue hallada un arma blanca.

No obstante, el escenario y las circunstancias descritas por los testigos del hecho y los
funcionarios públicos que atendieron el caso, la Defensa considera que esa autoría que
se enrostra a su representado por el ente acusador y que este Despacho considera
acreditada, obedeció a una legítima defensa a la agresión causada por el señor
MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ. Como se indicara con anterioridad la Fiscalía
incorporó el informe pericial de clínica forense por medio del cual se acredita la lesión a
que hace referencia la Defensa y que sin duda fue grave, pues en tal documento
efectivamente se indica que la vida del paciente estuvo en riesgo y por la misma le fue
prescrita una incapacidad de 40 días.

De allí que le asista razón a la Defensa al afirmar que tanto la lesión como la incapacidad
de su representado fueron mayores a la causada y prescrita al señor MARTÍNEZ RUÍZ,
aspectos frente a los cuales no existe discusión, pues efectivamente y como lo ilustrara el
Doctor Gustavo Andrés Romero en juicio oral, un neumotórax, es una lesión penetrante en
la cavidad torácica que perfora el pulmón, produce la salida del aire, comprime y afecta
la pleura, sin duda es más grave un neumotórax que una escoriación. Lesión que la
Defensa atribuye en su autoría al señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ, como quiera
que este era mayor en estatura y contextura respecto de su representado, además
afirmó en su testimonio que tenía conocimiento y manejo de armas blancas, y en criterio 14
del profesional del derecho quedó probado que tanto su representado como el señor
MARTÍNEZ RUÍZ para el momento de los hechos portaban un arma blanca; porque la
comunidad se la proporcionó.

Las consideraciones de la Defensa tal y como lo afirmará el señor Fiscal no cuentan con
base probatoria alguna; pues si bien el señor Martínez Ruíz afirmó que efectivamente él
era más alto que el señor UZCÁTEGUI DÁVILA y eso facilitó que lograra acertarle alguno
golpes, y que tenía manejo en armas blancas, ello no acredita de manera alguna que
fuera el autor de la lesión que presentó el acusado el día de los hechos; tampoco
encuentra el Despacho en qué momento y a través de que prueba quedó demostrado
en juicio que el señor MARTÍNEZ RUÍZ portaba un arma blanca como equivocadamente lo
afirma la Defensa, ya que la incautación que realizara el Intendente Daniel Lozano Urrego
de “un arma cortopunzante tipo navaja empuñada en pasta color negra lamina acero
stanlessn china”, lo fue sin duda al señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, como
debidamente quedará acreditado, respecto de la posesión de un arma blanca por parte
del señor MARTÍNEZ RUÍZ, tan sólo se cuenta con las manifestaciones que realiza la
Defensa en alegatos de cierre, recordemos que la víctima afirmó que la ciudadanía
pretendió dotarlo de un arma blanca, pero él no la recibió.

Además, debe recordarse al profesional del derecho que los hechos se suscitan no sólo
dentro de una estación de Transmilenio, sino que se trasladaron a vía pública, y que las
voces de auxilio de la señora CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO generaron el interés de la
ciudadanía y el rechazo no sólo por el actuar ilícito del acusado frente al hurto, sino
además por la agresión que le causo al señor MARTÍNEZ RUÍZ cuando éste se encontraba
en el piso; lo que motivo que las personas de los establecimiento comerciales de la zona
se armaran de palos, piedras y de más elementos para agredir al señor UZCÁTEGUI
DÁVILA, escenario donde existe una alta probabilidad de haberse causado la lesión al
acusado por parte de cualquiera de las personas que lo agredieron y justamente por esa
aglomeración y los golpes que estaba recibiendo de un sin número de personas optó por
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refugiarse en el local de un establecimiento comercial, lo que sumado a la no


acreditación de un arma blanca en propiedad de MARTÍNEZ RUÍZ, desvirtúa los
argumentos de la Defensa.

Lo anterior además derrumba la postura del señor Defensor de intentar señalar que la
lesión que UZCÁTEGUI DÁVILA le ocasionará al señor MARTÍNEZ RUÍZ obedeció a la
necesidad de defender un derecho propio contra una agresión injusta actual o
inminente, como lo prevé el artículo 32 numerales 6º y 7º del Código Penal, en otras
palabras que su representado actuó en legítima defensa, como quiera que, se reitera, no
se demostró que esa lesión grave hubiese sido producida por el señor MARTÍNEZ RUÍZ en la
humanidad de UZCÁTEGUI DÁVILA, la Defensa como se ha indicado sustenta su teoría tan
sólo en sus respetables manifestaciones, pero no en medio probatorio alguno, máxime
cuando se ha indicado la alta probabilidad de haber sido agredido por un tercero
desconocido.

Necesario entonces traer a colación lo indicado por la Corte Suprema de Justicia en


cuanto a la figura de la legítima defensa se refiere y debe analizarse para darse como
probada en un caso en particular.

“La legítima defensa es una causal de ausencia de responsabilidad porque justifica el


actuar típico. En efecto, el numeral 6° del artículo 32 del C.P. dispone que no habrá lugar a
responsabilidad penal cuando «se obre por la necesidad de defender un derecho propio o ajeno
contra injusta agresión actual o inminente, siempre que la defensa sea proporcional a la agresión».
Requiere, por tanto, para su configuración, que en el proceso se encuentre acreditada la
concurrencia de los siguientes elementos:

a). Que haya una agresión ilegítima, es decir, una acción antijurídica e intencional, de
puesta en peligro de algún bien jurídico individual [patrimonio económico, vida, integridad
física, libertad personal].

b). Que sea actual o inminente. Es decir, que el ataque al bien jurídico se haya iniciado o 15
inequívocamente vaya a comenzar y que aún haya posibilidad de protegerlo.

c). Que la defensa resulte necesaria para impedir que el ataque injusto se materialice.

d) Que la entidad de la defensa, sea proporcionada, tanto en especie de bienes y medios,


como en medida, a la de la agresión.

e) Que la agresión no haya sido intencional y suficientemente provocada. Es decir que, de


darse la provocación, ésta no constituya una verdadera agresión ilegítima que justifique la
reacción defensiva del provocado.14 (Radicado SP4289-2020 55906)

De lo conocido por este Despacho a través de los testigos traídos a juicio como se viene
indicando, es evidente que el contexto del enfrentamiento que se presentaba entre
MARTÍNEZ RUÍZ y UZCÁTEGUI DÁVILA, lo era unas agresiones reciprocas que sea del caso
mencionar fueron interrumpidas por la huida del acusado en unos instantes del lugar del
hecho y la intervención de los ciudadanos, quienes a su vez agredieron a UZCÁTEGUI
DÁVILA; nótese como no existe certeza del momento en que resultó lesionado al
acusado, ya que si bien pudo suceder antes de haber agredido al señor MARTÍNEZ RUÍZ
también es factible que hubiese sido después, cuando la comunidad arremete con
mayor intensidad en su contra ante la agresión causada a la víctima; vaguedad que
descarta de plano la posibilidad de presentarse una legítima defensa, pues no se obtiene
la claridad que se requiere para concluir que actuó en defensa de un bien jurídico
individual y para impedir que el ataque injusto se materializara, pues hasta ese momento
como se ha señalado el enfrentamiento entre MARTÍNEZ RUÍZ y UZCÁTEGUI DÁVILA se
limitó al intercambio de golpes.

En cambio, sí ha quedado claro que, UZCÁTEGUI DÁVILA, atacó al señor MARTÍNEZ RUÍZ en

14Cfr. CSJ. SP 26 Jun. 2002, Rad. 11679, y en similares términos SP 6 Dic. 2012, Rad. 32598; AP1018-2014, 5 Mar. 2014, Rad.
43033; y SP2192-2015, 04 Mar. 2015, Rad. 38635.
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el instante en que este pierde el equilibrio y cae piso, situación que aprovecha para
agredirlo con un arma cortopunzante propinándole una herida al costado izquierdo
como fue ampliamente acreditado, circunstancias que obligatoriamente llevan a
aseverar que no se acredita el requisito de proporcionalidad.

Como último recurso la Defensa argumenta que su representado nunca ejecutó actos
idóneos e inequívocos para cejar la vida del señor MARTÍNEZ RINCÓN, por ende, no es
factible hablar de una tentativa de homicidio, y ello en su criterio, se demuestra en el
hecho de que, la lesión no puso en riesgo la vida del señor MARTÍNEZ RUÍZ y por ende tan
sólo le fue emitida una incapacidad definitiva de 14 días. Pasando por alto el togado lo
señalado en diversas oportunidades por la Corte Suprema de Justicia; en punto de la
intención del autor, aspecto que debe verificarse en el escenario en que se generó la
agresión, para determinarse si la misma tuvo o no la capacidad de afectar el bien jurídico
tutelado, y, por ende, si los actos idóneos e inequívocos tendientes a la materialización
del delito se perpetraron o no. Así se señaló en Radicado 26630 del 23 de enero de 2008:

“Para el maestro Carrara, en la tentativa “la intención es idéntica a la del delito consumado, pero
el elemento físico consiste, no en el daño causado, sino en el peligro corrido. El primero representa
el elemento moral, el segundo el elemento físico”, y agrega que el peligro efectivo e inminente es
por tanto el índice diagnóstico y seguro para distinguir los actos de ejecución de los de
preparación.

La Corte, en el fallo de casación del 24 de junio de 1992, convino en que el acto exterior de
ejecución debe ser unívoco o sea que por su naturaleza pueda conducir al resultado criminoso
querido por el agente. Y sostuvo:

“(…) los actos ejecutivos son unívocos cuando pueden conducir por su naturaleza al fin propuesto
a diferencia de los simplemente preparativos que son equívocos, pues pueden llevar tanto al delito
como a la consumación de un fin diferente. Por ello, la doctrina ha afirmado que los hechos son
unívocos y por tanto punibles, cuando revelan por sí, por lo que son por el modo como se
ejecutan, la intención de cometer un delito. Sólo, cuando el intento criminoso se convierte en 16
actividad inequívoca dirigida al fin propuesto puede hablarse de tentativa penalmente
reprochable”.

No obstante, en un reciente pronunciamiento -sentencia de casación del 8 de agosto de 2007- la


Sala actualizó la resolución del problema jurídico para afirmar que es a partir de la “ponderación
del plan del autor y de los actos socialmente adecuados para poner en peligro el bien jurídico,
que se impone analizar en cada caso concreto si se está en presencia de actos preparatorios o
ejecutivos y, con ello, constatar si se presenta o no la figura de la tentativa como dispositivo
amplificador del tipo”.

Desde ese punto de vista, más allá de las discusiones dogmáticas que han tratado de diferenciar
los actos preparatorios de los ejecutivos en la tentativa, ha de convenirse en que al evaluarse
judicialmente los contornos de la conducta que alcanzó a desarrollar el actor, se considere que el
acto ejecutivo es aquél que coloca en un inmediato peligro el bien jurídico atacado, por invadir
de alguna manera su órbita de protección, observación que está conectada con el principio de
lesividad, el cual debe ser dinamizado al instante de la valoración judicial de un concreto
comportamiento.

El juez ha de tener claro que el ámbito de protección de las normas penales es precisamente la
prevención de actos que signifiquen potencial o inminente peligro a las condiciones de
mantenimiento de la paz, de la convivencia social, de la seguridad ciudadana y, a través de estos
valores, de bienes personales como la vida, el patrimonio económico, etc., razón por la cual, en la
ponderación del límite de las conductas frustradas, debe considerar, de acuerdo con la realidad
de los acontecimientos, si el comportamiento sometido a su consideración realmente puso en
peligro el bien jurídico que se ataca”.

Descendiendo del aparte jurisprudencial citado en precedencia, resulta claro que en lo


relevante en la tentativa no es el resultado sino el inicio de actos idóneos e inequívocos
tendientes a cometer el delito y sí estos no se pueden derivar de las lesiones causadas, el
análisis que corresponde abordar se centra en las circunstancias que rodearon el acto
reprochable, para establecer sí la intención del agresor, era la de acabar con la vida de
la víctima.
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Sin duda la lesión presentada por el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ en la región
axilar posterior izquierda, definida por el médico forense como una excoriación, con
diagnostico “HACP torácico posterior sin mención de complicación”15. Y una “Incapacidad
médico legal DEFINITIVA CATORCE (14) DÍAS SECUELAS MEDICO LEGALES. Deformidad física que
afecta el cuerpo de carácter permanente”16; no permite afirmar que con la misma corrió
peligro la vida del señor MARTÍNEZ RUÍZ; no obstante, el actuar previo desplegado por el
señor UZCÁTEGUI DÁVILA evidencian esa intención de vulnerar efectivamente el bien
jurídico tutelado de la vida, al ejecutar actos idóneos que de no ser por la reacción de la
víctima hubiesen acabado con su vida.

A tal conclusión se arriba a través del escenario de los hechos y el proceder desplegado
por el acusado, como ha quedado descrito a lo largo de esta decisión, siendo claro que
el señor UZCÁTEGUI DÁVILA portaba un arma blanca, la que exhibió en varias
oportunidades a la víctima en medio del enfrentamiento, pero que el señor MARTÍNEZ RUÍZ
logró esquivar, y pese a que se había alejado de la víctima en su intención de huir del
escenario de los hechos, cuando observa que el señor MARTÍNEZ RUÍZ se encuentra en el
suelo, sin dudarlo se dirige hacía él, e inmediatamente acierta la navaja en su
humanidad, sólo que ante la inminente reacción de la víctima, quien se mueve ubicando
su cuerpo de lado o de costado no logra su cometido y la lesión se causa a nivel de la
región axilar posterior izquierda.

Nótese como desplegó actos idóneos tendientes a cumplir con su cometido, pues
ciertamente lo ataca cuando la víctima se encontraba en una circunstancia de
indefensión, con la clara intención de causar la muerte con la agresión, circunstancia que
pone en evidencia la intención real y efectiva del acusado, como la señalada por el ente
acusador. Así las cosas, la intención de matar se exteriorizó al punto que ejecutó esos
actos idóneos e inequívocos de causar la muerte; que permiten encajar su proceder en el
tipo penal de homicidio en el grado de tentativa.

Una vez más para ilustración de la Defensa se trae a colación los presupuestos 17
establecidos por la Corte Suprema de Justicia en punto de los requisitos que deben
acreditarse para dar por constituida la tentativa, requisitos que se analizaran de cara al
caso que ocupa la atención. Es así como se indicó en Radicado SP1369-2022 (52728), lo
siguiente:

“El artículo 27 del Código Penal prevé la tentativa de la siguiente manera: “El que iniciare
la ejecución de una conducta punible mediante actos idóneos e inequívocamente dirigidos a su
consumación, y esta no se produjere por circunstancias ajenas a su voluntad…»

54. Figura jurídica en relación con la cual la Sala de Casación Penal, en Sentencia de 10 de
junio de 2020(SP1175-2020; rad. 52341)hizo las siguientes precisiones:

“De acuerdo con ese precepto, el delito tentado se configura cuando el agente (i)
inicia la ejecución de una conducta punible (ii) mediante actos idóneos e
inequívocamente dirigidos a su consumación, (iii) pero por circunstancias ajenas a su
voluntad no logra su realización.

(i) La exigencia de que el actor inicie la ejecución del delito sustrae de la órbita del
derecho penal aquellos fenómenos subjetivos que no tienen manifestación alguna en la
realidad (la ideación del ilícito) como también los actos preparativos de la conducta
punible, los cuales, aunque sí trascienden al mundo material, están aún, en un curso
causal hipotético, muy lejanos de la amenaza o lesión del bien jurídico como para
suscitar respuesta alguna del derecho penal (desde luego, salvo que constituyan, en sí
mismos, un comportamiento penado autónomo).

La distinción entre los actos preparativos y los de ejecución puede resultar, en algunos
casos, problemática, tanto en el campo teórico como en la práctica judicial. De ahí que
la doctrina especializada haya propuesto distintas metodologías y construcciones
conceptuales orientadas a lograr la disociación satisfactoria de unos y otros, verbigracia,

15 012GrabaciónAudienciaJuicioOralJ39PCC20240311 Récord 1:07:56


16 004EMPEstipulaciónPorbatoriaInformePericialClínicaForenseJ39PCC20240311
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la solución objetivo-formal17 y las teorías de la peligrosidad18 y la acción intermedia19,


entre otras.

La Sala, de tiempo atrás, ha optado por aplicar un criterio mixto, que atiende, por una
parte, al examen de la adecuación social de los actos realizados por el actor para
amenazar el bien jurídico tutelado y, por otra, a su plan criminal (con la admitida
dificultad de que éste no siempre puede conocerse o inferirse a partir de la información
recabada en el proceso):

«… es a partir de la ponderación del plan del autor y de los actos socialmente


adecuados para poner en peligro el bien jurídico, que se impone analizar en cada caso
concreto si se está en presencia de actos preparatorios o ejecutivos y, con ello,
constatar si se presenta o no la figura de la tentativa como dispositivo amplificador del
tipo»20.
(…)
Esta comprobación es de naturaleza objetiva (entendida la expresión no en términos
literales, sino como intersubjetividad que trasciende al agente) y se sustenta en la
apreciación que, con apoyo en las máximas de la experiencia (y las reglas de la ciencia,
en cuanto resulten relevantes), se haga del peligro que para el bien jurídico conlleva el
comportamiento. Así, a efectos de discernir si los actos son o no idóneos para lograr la
consumación del delito, resulta necesario examinar los presupuestos fácticos de su
ejecución con atención a las circunstancias modales que los rodean y establecer si, en
un curso causal ordinario, tenían la aptitud de provocar el resultado típico que define la
infracción consumada21.
(…)
La exigencia de que los actos realizados por el agente estén inequívocamente dirigidos
a lograr la consumación del delito, en cambio, alude a su órbita subjetiva, tanto volitiva
como cognoscitiva. Se trata, entonces, de la constatación - directa o inferencial – de
que lo pretendido por aquél al iniciar su ejecución era justamente lograr la producción
del resultado típico.
(…)
Por lo anterior, este juicio normalmente reposa en procesos inferenciales, para los cuales
resulta útil la valoración conjunta de las características objetivas de los actos ejecutados 18
por el sujeto activo, las circunstancias modales que los rodean y, en cuanto se conozca,
el plan del autor.
(…)
Finalmente, la tentativa reclama que el resultado típico pretendido por el sujeto activo
no se configure «por circunstancias ajenas a su voluntad», por ejemplo, por la
intervención obstructiva de un tercero o circunstancias fortuitas. Si lo que impide la
efectiva consumación del delito es la voluntad del agente, el curso causal carecerá de
relevancia penal a menos que, en su desarrollo, haya incurrido en comportamientos
revestidos de tipicidad autónoma.”

Como se señaló desde el momento en que este Despacho emitió sentido del fallo, no se
comparten los respetables argumentos del profesional del derecho, por cuanto, las
circunstancias modales no dejan asomo de duda alguna y dan cuenta de ese ánimo de
matar en el comportamiento desplegado por el acusado, puesto que utilizó un arma
idónea para causar la muerte, propinó la lesión al costado izquierdo del cuerpo de la
víctima a nivel de órganos vitales y aún más relevante se aborda a la víctima en una
circunstancia de indefensión produciendo el ataque cuando está se encontraba en el
piso; circunstancias que evidencia la intención del señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI
DÁVILA, que no alcanzó su objetivo, tras haberse movido MARTÍNEZ ORTÍZ, cambiar su
posición y poner como escudo su brazo.

17 Al respecto, ALCÁCER, Rafael. Tentativa y formas de autoría. Sobre el comienzo de la realización típica. Ed.
Edisofer, 2001.
18 Ibídem.
19 MAÑALICH, Juan Pablo. Inicio de la tentativa y oportunidad para la acción. En Revista Chilena de Derecho,

vol. 46, n. 3, ps. 821 – 844.


20 CSJ SP, 8 ago. 2007, rad. 25974, reiterada recientemente en CSJ SP, 11 mar. 2020, rad. 56434. Así mismo, CSJ

SP, 21 nov. 2018, 50543.


21 En este sentido, RODRÍGUEZ MOURULLO, Gonzalo. Delito imposible y tentativa de delito en el Código Penal

Español. En Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales, 1971, ps. 369 a 390.
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Es así como considera este Despacho han quedado refutados los argumentos expuestos
por parte del togado y de esta suerte ninguna duda hay sobre la responsabilidad que el
convocado a juicio tiene respecto del punible de HOMICIDIO AGRAVADO EN LA
MODALIDAD DE TENTATIVA.

Así entonces de conformidad con las pruebas recopiladas en el juicio oral, se encuentra
acreditada no solo la materialidad de la conducta por la que se acusó, esto es, la
correspondencia que existe entre la conducta desplegada por el acusado y la
descripción típica realizada por el legislador; sino también su responsabilidad en la
medida que ejecutó acciones tendientes a cegar la vida del señor MAURICIO ANDRÉS
MARTÍNEZ RUÍZ, conducta claramente tipificada como delito en la normatividad penal.

De lo brevemente expuesto se colige que, contrario a lo propugnado por la defensa


técnica, milita prueba suficiente para predicar la tipicidad objetiva del comportamiento
punible investigado desarrollado por el acusado.

En cuanto a la tipicidad del comportamiento endilgado a título de dolo (art. 22 del


Código Penal), deviene en este asunto la forma como inhumanamente el ciudadano
JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, lesionó al señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ, ,
esto es, ejecutó actos idóneos e inequívocos a cegar la vida de la víctima, ataque que
concluyó como se ha indicado porque el señor MARTÍNEZ RUÍZ cambió la posición de su
cuerpo en el suelo para salvaguarda de su integridad, luego se aleja del lugar de los
hechos buscando resguardarse de la agresión de la ciudadanía, lo cual indica sin lugar a
dudas, que en efecto este ciudadano conocía la relevancia típica de su proceder, así
como la voluntariedad en su comisión.

En punto de la antijuricidad, de conformidad con lo previsto en el artículo 11 del Código


Penal, para que una conducta típica sea punible se requiere que lesione o ponga
efectivamente en peligro, sin justa causa, el bien jurídicamente tutelado por la ley. En
nuestro caso, el bien protegido por el legislador con la tipificación de la conducta 19
endilgada al procesado, corresponde a la vida e integridad personal, mismo que sin lugar
a dubitación alguna, el procesado violentó con su comportamiento.

Finalmente, la culpabilidad del acusado JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA se soporta


también en las distintas pruebas arrimadas a la actuación, mismas que permiten edificar
un juicio de reproche relevante en su contra, dado que pese a ser imputable, aspecto no
debatido, a conocer la antijuridicidad de su proceder y a poder obrar de manera
diferente, dirigió su accionar final al quebrantamiento de la norma penal.

Acreditada, entonces, la tipicidad objetivo - subjetiva de la conducta materia de


investigación; la efectiva vulneración al bien jurídico tutelado, así como la culpabilidad
que le asiste en su producción JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA debe asumir las
consecuencias jurídicas derivadas de la infracción a la ley penal.

IV. DOSIFICACIÓN PUNITIVA

Determinada la existencia de la conducta punible y la responsabilidad del procesado, la


misma se va fijar atendiendo los criterios establecidos en los artículos 60 y 61 del Código
Penal, en concordancia con el artículo 27 de la misma normatividad.

1º.- De conformidad con el artículo 103 del Código Penal modificado por la Ley 890 de
2004, el delito de HOMICIDIO comporta una pena que oscila de doscientos ocho (208) a
cuatrocientos cincuenta (450) meses de prisión. A su turno el artículo 104 ibídem,
establece para el HOMICIDIO AGRAVADO una pena de cuatrocientos (400) meses a
seiscientos (600) meses de prisión, si la conducta descrita en el artículo anterior se
cometiere: numeral 2º -para ocultar, asegurar su producto o la impunidad para sí o para lo
coparticipes-, numeral 7º -Colocando a la víctima en situación de indefensión o inferioridad o
aprovechándose de esta situación- “.
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2º.- No obstante, nos encontramos en presencia del dispositivo amplificador del tipo de la
tentativa, según lo normado en el artículo 27 del Código Penal, el procesado se hará
merecedor a una pena que no podrá ser inferior a la mitad del mínimo, ni mayor de las
tres cuartas partes del máximo de la pena señalada para la conducta punible, esto es,
de 200 y 450 meses.

Tenemos entonces que con un mínimo de doscientos (200) meses y un máximo


cuatrocientos (450) meses de prisión, el ámbito de movilidad es de sesenta y dos punto
cinco (62.5) meses que nos resulta de restar el máximo y el mínimo: 450 – 200 = 250 meses
y esta diferencia dividirla en cuatro.

Primer cuarto Segundo cuarto Tercer cuarto Último cuarto


200 a 262.5 262.5 a 325 325 a 387.5 387.5 a 450
meses de prisión meses de prisión meses de prisión meses de prisión

3º.- Al procesado, no le fueron deducidas circunstancias de mayor punibilidad previstas


en el artículo 58 del Código Penal, en su favor concurre la primera de menor punibilidad
de las señaladas en el artículo 55 de la misma normatividad.

Pese a lo anterior, el Despacho no puede pasar por alto la gravedad de los


acontecimientos, pues el hoy acusado sin escrúpulo de ninguna índole, ni respeto por la
vida de sus semejantes, sin razón alguna considerable desplegó una acción violenta y
agresiva encaminada inequívocamente a segar la vida de una persona propinándole
una herida en su cuerpo, lo cual refleja una mayor intensidad del dolo, razón por la cual
no resulta factible asignarle un estricto mínimo previsto para el primer cuarto de
movilidad; como tampoco puede perderse de vista el daño que fuera causado a la
víctima, por cuanto las lesiones causadas le dejaron secuelas tal como lo indicó el señor
MAURICIO ANDRÉS en audiencia de juicio oral, tampoco se puede perder de vista la
forma de la consumación de la conducta, como quiera que no existía razón alguna para 20
desplegar tal comportamiento, sin embargo procedió a lesionarlo sin razón aparente
alguna; razón por la cual se estima prudente imponerle como sanción la pena de
DOSCIENTOS SEIS (206) MESES DE PRISIÓN.

Como pena accesoria se le impondrá al señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, la


inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas, por un tiempo igual al
de la pena privativa de la libertad.

V. SUSPENSIÓN CONDICIONAL DE LA EJECUCIÓN DE LA PENA

El artículo 63 del Estatuto Penal, modificado por la reciente Ley 1709 de 2014 en su
artículo 29, contempla la suspensión de la ejecución de la pena, por un período de dos a
cinco años, siempre y cuando se conjuguen los siguientes requisitos: 1) que la pena
impuesta sea de prisión que no exceda de cuatro (4) años y b) Si la persona condenada
carece de antecedentes penales y no se trató de uno de los delitos contenidos en el
inciso 2º del artículo 68A de la Ley 599 de 2000, el Juez de Conocimiento concederá la
medida con base solamente en el requisito objetivo señalado en el numeral 1º de este
artículo.

Así pues, el análisis del requisito objetivo sin ser estos requisitos de carácter excluyente se
contrae al incumplimiento del primero de los enunciados, de esta suerte considerando lo
dicho en precedencia, el señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, no se hace
beneficiario del subrogado de suspensión condicional de la ejecución de la pena
privativa de la libertad, puesto que la pena impuesta (206 meses de prisión) supera el
referido quantum punitivo.

Tampoco es posible la concesión de la prisión domiciliaria en los términos del artículo 38B
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del Código Penal, por cuanto no se satisface el requisito objetivo, se señala que se debe
verificar que la pena prevista para el delito no sea superior a ocho años. El delito que nos
ocupa –tentativa de homicidio agravado-, comporta una pena de doscientos (200) a
cuatrocientos cincuenta (450) meses de prisión, superando el quantum previsto en la
norma para proceder al estudio de la prisión domiciliaria, no acreditándose entonces el
requisito objetivo.

En consecuencia, al no concederse el subrogado de la suspensión condicional de la


ejecución de la pena, a JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA deberá cumplir la totalidad
de la pena impuesta en Centro Carcelario, decisión que deberá ser comunicada al
director del INPEC, para que disponga lo pertinente.

VI. OTRAS DETERMINACIONES

En firme esta sentencia, se avisará a las autoridades respectivas y se enviará la actuación


a los juzgados de ejecución de penas y medidas de Seguridad –Reparto- para lo de su
competencia, conforme lo dispuesto en el artículo 166 del Código de Procedimiento
Penal.

En mérito de lo expuesto, el JUZGADO TREINTA Y NUEVE PENAL DEL CIRCUITO DE


CONOCIMIENTO DE BOGOTÁ D.C, administrando justicia en nombre de la República y por
autoridad de la ley.

VII. RESUELVE

PRIMERO: Declarar Culpable a JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, ciudadano venezolano,


plenamente individualizado a través de cotejo dactilar, titular de la cédula venezolana
21
No. 20.893.033, de los cargos formulados por la fiscalía por el delito de HOMICIDIO
AGRAVADO EN LA MODALIDAD DE TENTATIVA conforme lo establecen los artículos 103, 104
No. 2º y 7º, y 27 de la Ley 599 de 2000, por tanto, se le condena a la pena privativa de la
libertad de DOSCIENTOS SEIS (206) MESES DE PRISION.

SEGUNDO: Imponer al señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, la pena accesoria de


inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por un término igual al
de la pena principal.

TERCERO: NEGAR a JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA la suspensión condicional de la


ejecución de la pena y la prisión domiciliaria, de conformidad con las razones señaladas
en la parte motiva de esta decisión, por lo que deberá cumplir la pena impuesta en
establecimiento carcelario, para lo cual se libraran las comunicaciones de rigor ante el
director del Instituto Penitenciario y Carcelario INPEC.

CUARTO: En firme esta decisión se dará aplicación a lo dispuesto en el artículo 166 del
Código de Procedimiento Penal y se remitirá lo actuado al Juez de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad para lo de su cargo.

La decisión se notifica en estrados y contra ella procede recurso de apelación.

LUZ ANGELA CELY SERRATO


JUEZ
JUZGADO 39 PENAL CIRCUITO CON FUNCIÓN
DE CONOCIMIENTO DE BOGOTÁ
Carrera 29 No. 18 -45 Piso 3 Bloque C
[email protected]

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Common questions

Con tecnología de IA

The prosecution presented a forensic medical evaluation by Dr. Gustavo Andrés Romero, which identified the injuries caused by a sharp weapon, including a significant injury to Martínez's torso, that warranted a medical incapacity period of 14 days. The evaluation provided evidence of intent and capability to cause grave harm, supporting the charge of attempted aggravated homicide . Additionally, eyewitness testimony from Martínez and his mother, Carmen Cecilia Rincón Bello, corroborated the sequence of events leading to Martinez's injuries .

The concept of 'legitimate defense' was a cornerstone of the defense's strategy. They maintained that USCATEGUI's actions were a direct response to an immediate threat posed by Martínez Rincón's pursuit and aggression, particularly emphasizing injuries USCATEGUI sustained that had incapacitated him for 45 days. This injury was presented as evidence of a defensive struggle, not aggression . Conversely, the prosecution disputed the legitimacy of this claim by highlighting that USCATEGUI initiated the violent escalation with a knife attack after the theft attempt, rather than attempting to de-escalate. They argued that the attack on Martínez Rincón was deliberate and used their forensic evidence to support claims of intent to harm rather than self-defense . This dichotomy was central to the trial, requiring nuanced interpretations of actions and intentions.

The testimonies of Mauricio Andrés Martínez Rincón and his mother, Carmen Cecilia Rincón Bello, corroborated the prosecution's narrative. They testified that Jesús Alberto Uzcátegui Dávila attempted to steal a cell phone, prompting Mauricio to pursue him. Mauricio gave a detailed account of the subsequent struggle, during which USCATEGUI used a knife to inflict serious injuries . Their testimonies also identified USCATEGUI as the sole aggressor and provided context for the prosecution's claims about the intent behind the assault, supporting the charge of attempted homicide .

The timing and sequence of events were pivotal in determining the intent behind the actions of JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA. The prosecution relied on the specifics of how quickly the events unfolded—from the robbery attempt to the physical assault—to argue premeditation and intent to harm. The rapid sequence demonstrated USCATEGUI's evolution from committing theft to using lethal force when confronted, showing a conscious decision to escalate the situation beyond a simple theft . The defense, however, focused on these same details to suggest a lack of premeditation, emphasizing the quick progression of events and arguing that USCATEGUI was reacting to threats against him, thus supporting the self-defense claim . This disparity in interpreting the timeline was central to the judicial discourses and deliberations.

The prosecution argued that they could demonstrate beyond a reasonable doubt the occurrence of the attempted aggravated homicide. They based their argument on evidence that USCATEGUI attacked Mauricio Andrés Martínez Rincón with a knife during a confrontation after a robbery attempt. Martínez was left with significant injuries, demonstrating the materiality of the attempted homicide. The attack occurred when Martínez, trying to recover stolen belongings, fell during the chase, which USCATEGUI exploited to assault him with a knife . The prosecution argued that the medical-legal evaluation supported the severity and intent of the attack .

The community's reaction played a significant role in shaping narratives for both the defense and prosecution. The prosecution used the immediate detainment of USCATEGUI by bystanders as an indication of his guilt and the community's recognition of his actions as a crime . On the other hand, the defense portrayed the community's intervention as an exacerbating factor that might have led to injuries on both sides and contributed to a chaotic environment that obscured the exact nature of the incident. This allowed the defense to argue that USCATEGUI acted in self-defense during a highly volatile situation .

The police officers Daniel Lozano and Wilson Zúñiga provided key testimonies that supported the prosecution's case by confirming the sequence of events as described by the victims. They recounted arriving at the scene and arresting Jesús Alberto Uzcátegui Dávila in a commercial establishment, where he had taken refuge from the public. The officers found a knife with blood on USCATEGUI at the time of his arrest, which reinforced the claims of assault with a dangerous weapon . Their testimony helped to corroborate the events as reported by eyewitnesses and provided additional evidence linking USCATEGUI to the crime.

The defense argued that JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA acted in legitimate defense rather than with premeditated intent. They claimed he responded to an attack by Mauricio Andrés Martínez Rincón, who had pursued him after a theft in a Transmilenio bus. The defense emphasized USCATEGUI's actions as a reaction to being wounded with a knife by Martínez Rincón, rather than an attempt to commit murder . Furthermore, they argued that the investigation by the prosecution was not comprehensive and relied too heavily on police reports, failing to prove the conditions necessary for an attempted murder charge .

Dr. Gustavo Andrés Romero's forensic analysis was crucial in substantiating the prosecution's claims. His assessment of the injuries sustained by Mauricio Andrés Martínez Rincón detailed the severity of the wounds, including a life-threatening puncture wound that could have resulted in further complications. This analysis provided concrete medical evidence of the assault's gravity, aligning with the charge of attempted aggravated homicide by highlighting the potential lethality of the attack . Such evidence helped to establish the intent and seriousness of USCATEGUI's actions beyond what could be interpreted as self-defense.

The defense challenged the thoroughness of the prosecution's investigation by arguing that it overly relied on the police report without conducting a comprehensive inquiry. They contended that the prosecution did not adequately consider other potential exonerative evidence and that the specifics of the altercation demonstrated an act of legitimate self-defense rather than attempted murder . Additionally, the defense pointed out the lack of investigation into the full scope of injuries suffered by USCATEGUI and argued that these injuries indicated a defensive rather than aggressive action in the confrontation .

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