Sentencia 371548condena
Temas abordados
Sentencia 371548condena
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DE CONOCIMIENTO DE BOGOTÁ
Carrera 29 No. 18 -45 Piso 3 Bloque C
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Radicación : 11001600002320200056700
N.I. : 371548
Acusado : JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA
Delito : HOMICIDIO AGRAVADO TENTADO
Decisión : SENTENCIA
II. HECHOS
El aspecto fáctico fue dado a conocer por la Fiscalía en los siguientes términos:
“Los hechos tuvieron ocurrencia el día 2 de febrero de 2020, siendo aproximadamente a las 14:20
horas en la ciudad de Bogotá, cuando la señora CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO se movilizaba en
compañía de su hijo MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN en el servicio transporte público –
Transmilenio-, durante el recorrido del mismo y para el momento en que va a detener su marcha,
ES abordada por el señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, quien le arrebata su teléfono celular,
instante en el cual se abren las puertas del vehículo en la Estación Flores, desciende del rodante y
es perseguido por el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN, instante en el que tres sujetos
impiden su movilidad, pero logra continuar la persecución del señor USCATEGUI DÁVILA. 1
Metros más adelante sobre la vía pública el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN tropieza y
cae al piso, situación que es aprovechada por USCATEGUI DÁVILA quien lo agrede con arma corto
punzante –navaja-, ocasionándole heridas en su cuerpo. Mientras ello sucede, a la señora
CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO le es hurtado por los tres sujetos un bolso marca Totto color azul
con beige donde llevaba sus documentos personales, dos pares de gafas una transición y otra
deportiva avaluadas en un millón de pesos, y la suma de cien mil pesos en efectivo, una sombrilla
de treinta mil pesos, y cosméticos que ascienden a la suma de cuatrocientos mil pesos.
Una vez el señor USCATEGUI DÁVILA, lesiona a MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN, ingresa a un
establecimiento de comercio de razón social –La Mejora-, dado el actuar de la comunidad que
impide su huida, allí hacen presencia los policiales que proceden a su aprehensión y luego su
traslado a la Clínica de Marly dado que resultó lesionado en los hechos, donde también es
trasladado el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN para prestarle los primeros auxilios tras
presentar herida en la parte posterior del tórax.
El sujeto es identificado como JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA con cédula de ciudadanía No.
20.893.033 de Venezuela, le fue hallada un arma corto punzante.”1
trigueña, cabello mediano, corto, negro, frente amplía, ojos medianos color castaño,
cejas rectilíneas medianas, orejas grandes, lóbulos separados, nariz dorso recto base
media, boca mediana, labios medianos, mentón cuadrado, cuello medio. No presenta
señales particulares visibles.
Los días 3 y 4 de febrero de 2020 se realizaron audiencias preliminares ante el Juzgado 27º
Penal Municipal con Función de Control de Garantías, en las que se legalizó la captura
del señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA, se formuló imputación a JESÚS ALBERTO
USCATEGUI DÁVILA titular de la cédula de extranjería No. 20.893.033 de Venezuela, por los
delitos de HOMICIDIO AGRAVADO TENTADO en concurso heterogéneo con HURTO
CALIFICADO Y AGRAVADO, previstos en los artículos 103, 104-2, 27, 239-2, 240-2, 241-11 y
31 del Código Penal, en calidad de autor a título de dolo. Y se impone medida de
aseguramiento privativa de la libertad en Centro Carcelario.
Citadas las partes para dar inicio al juicio oral, el señor JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA
manifiesta su voluntad de aceptar los cargos sólo respecto del delito de HURTO
CALIFICADO Y AGRAVADO, verificado lo pertinente por parte del Despacho se constató
que se tratara de una manifestación libre, consciente, voluntaria, debidamente
informado, asesorado por el abogado que ejercía su defensa técnica en consecuencia,
manifestó aceptar los cargos endilgados por el Delegado de la Fiscalía General de la
Nación, respecto del delito HURTO CALIFICADO Y AGRAVADO, renunció de manera libre,
consciente, voluntaria, debidamente asesorado e informado de su derecho de no auto
incriminarse, al igual que al derecho a tener un juicio público, oral, contradictorio e
imparcial, de lo cual surtió la constatación pertinente el Despacho.
las razones señaladas en la parte motiva de este proveído, para lo cual se librarán las
comunicaciones al director del INPEC, a fin de que disponga lo pertinente para el cumplimiento de
lo aquí ordenado. CUARTO: DESE CUMPLIMIENTO al acápite de otras determinaciones. La decisión
se notifica en estrados y contra ella procede recurso de apelación”.
Decisión que fue modificada por Tribunal Superior de Bogotá – Sala penal, el día 2 de
junio de 2021, en el sentido de condenar a JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA a la pena
de CINCO (5) AÑOS y NUEVE (9) MESES DE PRISIÓN, y confirmar en los demás.
DEFENSA: Indica que su representado para el día 2 de febrero del año 2020, se
transportaba en un articulado del servicio de transporte Transmilenio, al llegar a la calle 65
con caracas hurtó un reloj a una señora, estaba sólo, posteriormente es alcanzado por el
señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN quien lo lesiona con arma blanca y su
representado en defensa también lo agrede. Considera que la Fiscalía no realizó una
investigación integral, tan sólo se limita al informe de Policía; que en el caso particular no
se dan los presupuestos para acreditar el delito de tentativa de homicidio; ya que, en
momento alguno desplegó actos idóneos para la consumación de esta conducta,
cometió sí una conducta de hurto, pero no de tentativa de homicidio, se puede hablar
de unas lesiones personas, no obró con dolo, ni se trató de una lesión premeditada,
constituyéndose un acto de legítima defensa, como quiera que el ataque del señor JESÚS
ALBERTO USCATEGUI DÁVILA se produce en respuesta a la lesión que le fue causada y por
la cual le dieron una incapacidad de 45 días, pese a ello, la Fiscalía no determinó las
secuelas de la agresión.
Una vez surtido el debate probatorio pertinente y al cual se aludirá posteriormente, las
partes presentaron sus:
ALEGATOS FINALES
FISCALIA: Afirma que cumplió con lo prometido al inicio del juicio oral, ya que logró
probar más allá de toda duda razonable que el día 2 de febrero del año 2020 siendo
aproximadamente las 14:20 horas en la ciudad de Bogotá, cuando la señora Carmen
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Considera por tanto que al analizar en conjunto las pruebas presentadas en juicio y
basado en lo señalado en el artículo 380 del C.P.P., se llega a la conclusión, que el señor
Jesús Alberto Uzcátegui Dávila participó junto con un número plural de personas que
pretendían hurtas las pertenencias a la señora Carmen Cecilia Rincón, que al observar el
ataque a su progenitora el señor Mauricio Andrés Martínez procedió a tratar de
recuperarlas, por lo procede a la persecución, en esa acción cae al piso, momento que
es aprovechado por el acusado para realizarle lances en contra de su integridad, y como
quiera que tenía la intención de matar uno de ellos le ocasionó lesión en la zona axilar,
pero no pudo cumplir su propósito debido a los actos defensivos de la víctima, y la
intervención de la comunidad, bajo esas circunstancias se cumple con los señalado en el
artículo 27 del C.P. Recuerda que en poder de Jesús Alberto Uzcátegui Dávila fue hallada
el arma corto punzante que utilizó para lesionar La integridad de Mauricio Martínez.
DEFENSA: Afirma que a lo largo del proceso se han presentado varias formas de enredar
la verdad procesal, que efectivamente las crisis económicas y migratoria de los
ciudadanos venezolanos obligó a que su representado migrara a Colombia en busca de
una oportunidad de empleo y así contar con un ingreso económico para sostener a su
familia y en especial a su hijo; y la encontró como vendedor informal en la calle 72 de la
ciudad de Bogotá, actividad económica que difícilmente le alcanzaba para cubrir la
necesidades de su familia, situación que se agravó ante la condición de salud que
presentaba su menor hijo y por lo cual requería de la compra de medicamentos que no
podía adquirir.
Que el día 2 de febrero aproximadamente a medio día cuando el señor JESÚS ALBERTO
USCATEGUI DÁVILA trabajaba sobre la calle 72 con caracas, recibió una llamada de su
compañera recordándole la urgencia de comprar los medicamentos puesto que la vida
del menor estaba en riesgo, lo que generó un estado de preocupación y ansiedad en el
señor USCÁTEGUI ante la incapacidad económica. Debido a ello tomó un bus de
Transmilenio aproximadamente a las dos y treinta de la tarde y a la altura de la avenida
caracas con calle 66 en la estación flores se generó el acto delictivo de hurto en contra
de la señora Carmen Cecilia Rincón siendo la única víctima reconocida en este proceso,
debido a que el señor Mauricio Martínez fue tan sólo un testigo y además presunto
agresor del señor USCATEGUI DÁVILA, del hecho punitivo del cual sólo se probó el hurto
del celular, nunca se probó la perdida de otros vienes; sin embargo se aceptó y se
reparó.
Posteriormente el señor UZCÁTEGUI sale corriendo, suelta el celular, pero es alcanzado por
el hijo de la víctima, quien por contextura física tiene mucha más masa muscular y 5
agilidad, por lo tanto logra capturar de forma ilegal a su representado, en ese transcurso
en que el señor UZCÁTEGUI sale de la estación y es alcanzando por el señor Martínez, la
comunidad le facilita o entrega a este último un arma corto punzante como así lo señaló
en juicio el señor Martínez, y le proporciona una herida de gravedad a su defendido, en
cuestión de minutos él reacciona pero no con la misma letalidad ya que las heridas sólo
causaron una escoriación como lo señaló el Medico Perito en juicio; y pese a la grave
lesión que su representado presentaba es agredido de forma vehemente y sin
contemplación por la comunidad, hecho que nunca fue investigado por la Fiscalía, lo
único que lo salvó fue refugiarse en la cigarrería de lo contrario hubiese perdido la vida.
Recuerda que en juicio oral el señor Martínez Rincón afirmo tener manejo en armas
blancas por experiencia de la vida, hecho que resulta asombroso para la defensa, como
quiera que vivimos en un estado social de derecho donde no se debe tomar justicia por
propia mano; sumado a ello cuando se tiene la experticia en el manejo de armas,
representas un peligro para sociedad en “grado de presunción”, no se puede pasar por
alto que su representado estuvo incapacitado 40 días, y seis meses en tratamiento,
circunstancias que reitera no fue objeto de investigación por parte del ente acusador
pese a ser de relevancia para el esclarecimiento de los hechos, no puede dejarse de
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lado que la única víctima en los hechos es la señora Carmen Cecilia, a quien nunca se le
vulneró el bien jurídico a la vida, lo ocurrido con el señor Martínez Rincón debe ser objeto
de otro proceso, por lo que la Fiscalía actuó en contravía de los precedentes judiciales.
Luego de concluido el juicio oral, conforme las probanzas debatidas en juicio oral, el
Despacho señaló con fundamento en lo dispuesto en el artículo 381 del C. de P. P., que
se logró por parte de la Fiscalía llevar al convencimiento más allá de toda duda acerca
de la materialidad de la conducta y responsabilidad penal del señor JESÚS ALBERTO 6
USCATEGUI DÁVILA, titular de la cédula de extranjería número 20.893.033 de Venezuela,
respecto del delito de HOMICIDO AGRAVADO TENTADO, como se analizará a
continuación.
De conformidad con los artículos 36 y 42 del C.P.P., esto es por la naturaleza del asunto y
el lugar de comisión de la conducta punible, es este despacho competente para proferir
la presente sentencia en contra de JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA.
En desarrollo del sentido del fallo anunciado, encontramos que el artículo 381 del Código
de Procedimiento Penal, efectivamente consagra como requisito sine qua non para
dictar sentencia condenatoria, el conocimiento más allá de toda duda acerca del delito
y de la responsabilidad penal del acusado, fundado en las pruebas que se hayan
debatido debidamente en audiencia de juicio oral.
Igualmente se sabe que para que una conducta se estructure como punible, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 9 del C.P., se requiere que se trate de un
comportamiento típico, antijurídico y culpable.
Penal, agravado conforme las causales previstas 2º -para ocultar, asegurar su producto o la
impunidad para sí o para lo coparticipes-, numeral 7º -Colocando a la víctima en situación de
indefensión o inferioridad o aprovechándose de esta situación- del artículo 104, en la
modalidad de tentativa ante la presencia del dispositivo amplificador del tipo plasmado
en el artículo 27 Ibídem, y que señala: “El que iniciare la ejecución de una conducta punible
mediante actos idóneos e inequívocamente dirigidos a su consumación, y está no se produjere por
circunstancias ajenas a su voluntad… (…)”. Comportamiento que se le enrostró al acusado
en calidad de autor, habida consideración, que con su acción puso en riesgo la vida del
señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN.
Ubicados allí y pasando al caso concreto, para el juzgado quedaron demostrados los
presupuestos sustánciales que reclama la ley procesal a efectos de impartir sentencia
condenatoria, pues la materialidad de la lesiones de que fue objeto el señor MAURICIO
ANDRÉS MARTÍNEZ RINCÓN y la responsabilidad del acusado JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI
DÁVILA, se encuentran debidamente acreditados a través de la prueba de cargo
allegada oportunamente por el ente acusador, y que fueran objeto de contradicción por
parte de la defensa.
En primer lugar, se tiene probada la plena individualización del señor JESÚS ALBERTO
USCATEGUI DÁVILA titular de la cédula venezolana No. 20.893.033
Además, se contó en juicio con los testimonios de cargo, el primero de ellos corresponde
a la señora Carmen Cecilia Rincón Bello, quien en punto de lo ocurrido el dos de febrero
de 2020, indica que era un domingo y se dirigían a una reunión familiar, iban en la ruta 6
del Transmilenio del Portal 80 a la Calle 66 donde le robaron el celular, iba en compañía
de su hijo Mauricio Andrés Martínez Rincón, “yo estaba sentada al lado de la puerta, me
timbró mi celular era mi yerno preguntando que a donde iba, yo le dije ya aquí paro en la 66 con
caracas, cuando le digo ello, cual será mi sorpresa que el señor Uscategui ya sé el nombre, me
rapó mi celular, yo forcejee con él, porque yo no lo solté y él me forcejeo, me apretó el brazo y me
hizo soltar el celular, se abre la puerta y sale corriendo y en la mitad del bus iba mi hijo al lado del
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fuelle, habían otros tipos que estaban obstaculizando la salida ahí yo trate de salir, pero mi hijo salió
por la puerta del lado donde estaba el fuelle, y lo corrió y le decía que me entregué el celular, en
ese momento yo tenía mi morral en la mano ahí en la estación, porque eso salió mucha gente y
entonces eso córralo y córralo, pero eso fue en segundos y me pare, mi hijo lo alcanzó a correr del
costado norte sur, ósea en la mitad de la calle, ahí estaba corriendo, yo estaba parada con mi
morral en la puerta de la estación, cuando yo veo que él le saca navaja, un cuchillo como navaja
y le digo yo, déjalo déjalo que se lo lleve, yo le rogaba, él siguió forcejeando, entonces ya todo se
volvió como una batalla campal, todo el mundo corría, yo no sé de dónde salieron de los
almacenes, si vi un señor que salió con un palo, con una tranca, ese señor corría por todo lado
porque la gente ya lo tenía acorralado, en ese momento vuelve y entra a la estación se cuelga de
una ventana del Transmilenio, yo gritaba ese es el ladrón, ese es el ladrón, entonces el señor del
Transmilenio arrancó y frenó duro y lo botó, lo botó otra vez, y corra y corra y corra, yo no sé de
donde salió tanta gente, salieron con palos, con piedras hasta un ladrillo y corra ese muchacho
por todo lado terrible y cuando yo veo es que mi hijo se cae al piso y lo veo apuñaleado, le voy a
coger la camisa a acogerlo y otra gente corriendo al ladrón, mi hijo con la camiseta llena de
sangre, yo Mauricio, Mauricio, me dijo no mami tranquila, yo me le enfrenté al ladrón también y él
también tirarme navaja y el corra por todo lados, eso fue una turba muy grande que había ahí
muy grande y él salió corriendo hacía la calle y se metió a la cigarrería la mejor y toda esa gente
corra y corra y el señor de la cigarrería llegó y bajó la reja porque vio mucha gente y dijo aquí me
vienen a robar fue una turba muy grande y él bajo la reja y el ladrón quedó encerrado allá
adentro, ya llegó la policía y enseguida lo sacaron de ahí, él estaba disque acurrucado detrás de
un mostrador, ya había botado la navaja y él policía la encontró untada de sangre, porque con
esa apuñaleo a mi hijo, ya ahí cada uno ya corrió para el respectivo lado, nos mandaron para la
clínica la Marly a que le cogieran puntos le miraran la herida a mi hijo y el ladrón se lo llevaron para
otro lado no sé, toda la noche fue haciendo vueltas, fue terrible, ese día fue en segundos, una
turba muy grande, yo no sé de donde salió tanta gente sinceramente le digo”2
Refiere que, los hechos ocurren en la estación las Flores, donde paró el bus, ella tenía el
celular en la mano, siente que se lo va a rapar, no se deja, él le pega en el brazo, se lo
rapa y sale corriendo hacia la estación, como estaba la otra puerta abierta se tiró a la
calle, el hijo lo persigue, estaba con otra gente, observó cuando le entregó el celular a
otro muchacho en vía pública esa persona salió corriendo en medio de la turba, el hijo le
decía entrégueme el celular, él sujeto tenía una navaja para que no se le arrimara, logró
entrarse otra vez a la estación, ella tenía el morral en la mano, pasó otro sujeto y se lo
rapó. Que el señor USCATEGUI corría mientras ella gritaba ese es el ladrón, la gente
detrás de él, en medio de la turba no podía escapar, ella observa que el hijo se cae y ese
sujeto le cae encima, en ese momento le dieron un palazo, le tiraron piedra, y sale por el
costado sur de la estación y corre a la cigarrería. El hijo se cae saliendo del torniquete y el
sujeto le cae encima, ella le dice no más, pues estaba muy nerviosa por el cuchillo que
tenía esta persona, lo apuñala cuando el hijo cae al piso.
Refiere que los policiales se llevaron al capturado, y ella trasladó al hijo a la Clínica de
Marly donde quedó hospitalizado, ella realizó los trámites ante la Fiscalía, afirma que él no
utilizó ningún elemento para repeler el ataque del agresor, trataba de darle puños para
tumbarlo, pero no podía porque el sujeto tenía un chuchillo e intentaba chuzarlo, la gente
tenía piedras, un ladrillo, palos, ningún ciudadano fue requerido por la policía porque era
mucha gente. Señala que la persona que le hurto el celular y agredió a su hijo fue a
quien capturó la policía, ninguna otra persona fue capturada por esos hechos, sabe el
nombre, por el proceso que se adelanta.
Se continuó con el testimonio del señor Mauricio Andrés Martínez Rincón, quien expone
que el tres de febrero de 2020 iban a celebrar el cumpleaños de la mamá, el hermano y
los de él, se dirigía con su progenitora en Transmilenio, él iba de pie y había notado a un
sujeto rondando y observando las pertenecías que llevaba la gente, la mamá recibió una 8
llamada, no se imaginó que el sujeto fuera robarle el celular pero no fue así, el señor le
pegó en los brazos, la zarandeó, al ver la acción violenta del señor, él reaccionó, él
estaba ubicado “de pie en la parte derecha del Transmilenio diagonal a la puerta del fuelle, ahí
se me atravesó la primera persona, mi mamá estaba ubicada de atrás hacia adelante en la
primera hilera de sillas”3, estaba a cinco hileras de sillas de la mamá, aproximadamente
cinco o seis metros.
Agrega, “Mi primera reacción, yo sé que mi mamá se consigue las cosas con esfuerzo, hasta yo
las consigo con mucho esfuerzo, es el celular de ella, yo lo primero que pensaba es, mano porque
voy a dejar yo robar a una señora y de esa forma pues no, no me gusto para nada, yo iba por el
celular créeme que yo dije pues voy a recuperar el celular y ya que el man se vaya para otro lado,
él man al verse ya perdido lo primero que hizo fue como tirarme, yo soy alto, el sujeto es de
contextura mediana un poquito gordo, pues bueno ni tan gordo, pero entre las extremidades él y
mías yo tengo las extremidades más largas entonces yo le podía conectar los golpes más rápidos
que él al verse perdido me sacó navaja y comenzó a hacerme viajados, yo lo que hacía era
chupármele para que no me pegara ninguna puñalada, él man ya al verse perdido se salió, se
votó yo también al ver que había una puerta abierta pues yo le pegué una patada y el man se
cayó votó la navaja y salió corriendo, un compañero del man salió corriendo al lado de él, él le
pasó el celular, él otro salió corriendo, él se devuelve, ahí ya comenzó todo el turupe de la gente,
comenzó a salir gente de locales, gente que iba caminando, se armaron de algo, hasta los mimos
señores de las flores llegaron ahí como para mirar que estaba pasando, mi mamá fue la que dijo
que ese era el ladrón entonces todo el mundo le cerró como las puertas porque él traba de entrar
a los locales como para cubrirse, de ahí él ingresa otra vez a la estación, creo que alcanza a
colgarse de un Transmilenio, el Transmilenio alcanza a frenar él cae y yo veo que ya no soy solo yo
peleando con él, sino mucha gente, yo no sabía si era sólo él o eran más, pero la gente si dio a
entender que no era la primera vez y no era sólo él, eran más, se ofendieron y ya vieron y llegaron
más y ya fue donde él se metió a la cigarrería para protegerse, después llegó la policía y se lo
llevaron, yo quedé con la ansiedad porque no sólo fue el celular fue el bolso también de mi
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mamá, pero pues igual el del bolso cogió por otro lado y ese sí ni idea por donde cogió”.
“El primer intento de los lances fue dentro de la estación, ya fue fuera del bus, pero dentro de la
estación de las flores como tal, cuándo fue la pelea uno a uno, repartiendo golpes, él no me
conectó ningún golpe a mí, más yo si le pegué a él, pero entonces fue cuando se vio
desesperado, entonces me pelo el cuchillo y fue primero dentro de la estación que comenzó todo,
después yo vi la puerta abierta y fue cuando le pegué la patada, como que pues, si me quiere
coger a cuchillo pues no así encerrado entonces lo voté para afuera, entonces como yo ya
estaba muy ofendido la verdad porque pues yo sabía que no era uno eran cuatro aparte de él, no
sé sí era el quinto que estaba participando ahí (…) en el momento del atraco cada uno se hizo en
una puerta cubriendo una puerta, (…) él primero con el que yo intervine, ese se quedó en la
puerta yo le pegué un codazo y el man no se metió para nada, ahí fue cuando yo me le metí al
señor Uzcátegui, yo le comienzo a pegar a él para que me devuelva el celular y él me devuelve los
golpes, ya después yo comienzo a pelear con él no me conecta ningún golpe, entonces ahí fue
cuando él sacó el cuchillo para ganar más espacio entre él y yo, ahí es cuando ya se va la pelea
a la calle, ya después cuando estamos en la calle, ahí se formó el alboroto y la confusión, porque
mi mamá comenzó a gritar ese es el ladrón, entonces la gente se alborotó salió de los locales y ahí
fue cuando ya hubieron palos, piedras, habían otras personas que la verdad yo no sabía quiénes
eran pero yo sabía que me estaban era cubriendo, porque dos personas cuando yo estaba
peleando con el señor Uzcátegui dos personas estaban detrás de mí mirando que más podían
hacer, y ahí fue ya cuando se armó todo el alboroto, el señor se devuelve pasa lo del Transmilenio
que frena y vota al man, y ahí es cuando el man sale otra vez, trata de ingresar y pasar por el otro
costado y ahí es cuando yo caigo, digamos que en lo que son las barandas al principio de la
estación, ahí yo caigo al piso no fue porque él me haya golpeado, yo caí porque estoy lesionado
de una rodilla y él sale corriendo de norte a sur teniendo el chuchillo en la mano, entonces yo veo
que el man se me vota es a mí al piso, entonces yo en el piso tenía el cuello libre y el pecho libre,
entonces lo único que hice fue como levantar el brazo y el codo en diagonal y pues me pegó la
puñalada en el costado diagonal derecho, yo sentí cuando entró pero pues yo, no se creó que
fue la adrenalina del momento me alcance a ladear y gracias a Dios no me fui de tórax, me daño
fue mucho tejido muscular”4
Menciona que la persona a la que el sujeto le entregó el celular era delgado, moreno,
cabello teñido, pantalón entubado, camisa amarilla y tenía un reloj, refiere que juega 9
futbol, meses atrás presentó un ligamento cruzado anterior de la rodilla, cuando fue a
saltar la barda para poder atrapar al señor Uzcátegui la pierna le falló y se cayó, estando
en el piso se alcanza a voltear de costado y ahí es atacado, lesión que le afectó mucho
la parte muscular del costado derecho, los médicos le dicen que le afectó mucho tejido
fibro-muscular, él sólo lo agredió a mano, la gente intento darle un cuchillo pero él no lo
recibió, la gente sacó, piedras, palos, corrió a la cigarrería, el dueño cerró el local y luego
llegó la policía. El agente de policía le dice que al sujeto también lo habían apuñalado,
le realizó un registro personal, porque el sujeto estaba diciendo que él lo había
apuñalado, pero no le encontró nada, considera que debió ser lesionado por la
ciudadanía, desconoce en qué momento pudo pasar.
Afirma que la persona a la que le pegó con el codo no lo volvió a ver, el otro era el señor
Uzcátegui, los otros dos eran uno mono y el otro era bajito, delgado, crespo, con bigote,
parecía mayor, el que recibió el celular estaba en la primera puerta del Transmilenio era
moreno, peli mono. Posteriormente un policía y su progenitora lo trasladan en un taxi al
hospital.
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009GrabaciónAudienciaJuicioOralJ39PCC20211103Parte2 Récord 1:57:17
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Acudió igualmente a juicio el Intendente Daniel Lozano Urrego, quien para el día dos de
febrero de 2020, realizaba tercer turno en el CAI Lisboa, Cuadrante 13 Estación de
Usaquén, laboraba en la Estación de Policía de Chapinero adscrito al CAI Chile, realizaba
labores de vigilancia de patrullaje, a la altura de la calle 75 con carrera trece
aproximadamente, “nos informan de un caso donde un ciudadano al parecer se encontraba
capturado por la ciudadanía, en donde nos desplazamos a verificar haber que era lo que
sucedía, (tardaron cinco minutos en llegar), sobre la avenida caracas exactamente calle 66 vía
pública, en ese momento encontramos un sujeto el cual estaban manifestando que había
cometido un hecho ilícito, necesitábamos establecer los hechos por eso procedimos a trasladarlo
a las instalaciones del CAI Chile sobre la calle 72 con carrera 7ª, un ciudadano que manifestaba
ser de nacionalidad venezolana, en ese momento no teníamos los datos porque la ciudadanía
había agredido. La ciudadanía le informó que, “se había encontrado hurtando a una señora
en vía pública, el sujeto ya después se nos identifica como Jesús Uzcátegui Dávila con cedula
venezolana 20.893.033, el cual al momento de realizarle un registro a persona se le haya en el
bolsillo derecho de la sudadera una navaja con la cual había ocasionado una herida abierta a la
altura de la espalda costado izquierdo lo que manifiesta una señora de nombre Carmen Cecilia”6
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010GrabaciónAudienciaJuicioOralJ39PCC20220215 Récord 29:57
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Seguidamente se escuchó el testimonio del Patrullero Wilson Alexander Zúñiga Ortiz, quien
para el dos de febrero de 2020, realizaba tercer turno, labora en la Estación de Policía de
Chapinero, recuerda que para ese día se realizó la captura de un ciudadano extranjero
por el delito de hurto y lesiones personales, el caso fue impulsado por la central de radio
indicando que había un sujeto retenido por la comunidad en una cigarrería, llegaron al
lugar de los hechos en aproximadamente cinco minutos, estaba acompañado del
Patrullero Daniel Lozano Urrego, se movilizaban en motocicleta al llegar al lugar de los
hechos estaba el sujeto que decían que momentos antes había hurtado, la comunidad lo
estaba agrediendo y por eso no podía salir, en la vía pública estaba la gente que
señalaba que dicho sujeto había robado a una señora y el hijo que trato de impedir el
robo fue lesionado con arma cortopunzante.
Puesto de presente informe de policía indica que el capturado fue el señor Jesús Alberto 11
Uzcátegui Ávila, la víctima fue la señora Carmen Cecilia Rincón quien le manifestó que el
sujeto le había hurtado el bolso con sus pertenencias y un celular marca Huawei
avaluado en un millón de pesos, aproximadamente cien mil pesos y los documentos en la
estación de Transmilenio, el hijo de la señora es de nombre Mauricio Martínez Rincón
quien le manifestó que por tratar de evitar el robo de la mamá el sujeto Jesús Alberto lo
había agredido con un arma cortopunzante, luego fue trasladado a la Clínica de Marly, a
igual que al señor Jesús Alberto Uzcátegui Ávila.
En la misma fecha realizó valoración basado en la historia clínica a nombre del señor
Jesús Alberto Uzcátegui Dávila con DE 20898033, de la Clínica Country, de la que
extracta: “… ingreso 02/02/2020. Herida por arma cortopunzante en tórax posterior izquierdo.
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012GrabaciónAudienciaJuicioOralJ39PCC20240311 Récord 1:07:56
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003EMPInformePericialClínicaForenseTEstigoGustavoAndrésRomeroJ39PCC20240311
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Expone que, las lesiones personales son un concepto penal, son un tipo penal, cuando se
hace un dictamen sobre lesiones personales se trata de establecer un daño, fijar el
mecanismo causal y las secuelas para poder dar herramientas al juzgado para que se
pronuncie, examinando físicamente al paciente que es lo más frecuente o en ocasiones
cuando el paciente está hospitalizado se puede realizar con base en la historia clínica
aportada.
5. Que la víctima, el señor Mauricio Andrés Martínez Rincón sufre lesión corto
punzante en su integridad que genera una incapacidad médico legal definitiva de
14 días, secuelas medico legales, deformidad física que afecta el cuerpo de
carácter permanente. Lo que se acredita con el Informe Pericial de Clínica 12
Forense No. UBUSC-DRBO-01710-2021 de fecha 24 de febrero de 2021, suscrito por
el Doctor Oscar Armando Sánchez Cardozo Profesional Especializado Forense.
Se encuentra acreditado igualmente que las lesiones a la víctima fueron causadas el día
2 de febrero de 2020, en vía pública, a la altura de la Avenida Caracas con Calle 66
9 002EMPInformePericialClínicaForenseTEstigoGustavoAndrésRomeroJ39PCC20240311
10 012GrabaciónAudienciaJuicioOralJ39PCC20240311 Récord 1:07:56
11 003EMPInformePericialClínicaForenseTEstigoGustavoAndrésRomeroJ39PCC20240311
12 004EMPEstipulaciónPorbatoriaInformePericialClínicaForenseJ39PCC20240311
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Estación Las Flores de Transmilenio de la ciudad de Bogotá, como así lo señalaran los
testigos de cargo, lesiones que igualmente surge evidente fueron antecedidas de un
cruce de golpes entre los señores MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ y JESÚS ALBERTO
UZCÁTEGUI ÁVILA, cuando el primero de ellos en una persecución logra alcanzar a
UZCÁTEGUI ÁVILA quien instantes antes había hurtado un celular a la progenitora de
MARTÍNEZ RUÍZ dentro de un bus articulado; en la persecución el señor MARTÍNEZ RUÍZ cae
al piso y este incidente es aprovechado por UZCÁTEGUI ÁVILA para lesionarlo con arma
blanca; agresión que es rechazada por la comunidad agrediendo al acusado con palos,
piedras y golpes, y éste para salvaguardar su vida se refugia en un local comercial donde
minutos después es aprehendido por agentes de la policía.
Aspectos que para la Defensa no son objeto de discusión, como sí lo es, el hecho de
considerar que el señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA actuó en legitima defensa ante
la necesidad de defender un derecho propio contra una injusta agresión actual o
inminente; puesto que afirma que el señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA fue
lesionado de gravedad por el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ.
Así entonces, en punto de las lesiones que presentaba el señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI
DÁVILA se incorporó por la Fiscalía Informe Pericial de Clínica Forense a través del Testigo-
Doctor Gustavo Andrés Romero Cuervo Profesional que revisó la historia de la Clínica
Country a nombre del prenombrado donde se diagnosticó: “… ingreso 02/02/2020. Herida
por arma cortopunzante en tórax posterior izquierdo. Herida de 3cm en región infra escapular
izquierda. Neumotórax traumático. Se practica toracostomía cerrada. Como conclusiones
registró “Incapacidad médico legal PROVISIONAL CUARENTA (40) DÍAS. La lesión sufrida por el
paciente sin atención oportuna pudo poner en riesgo la vida del paciente”13.
Los señores CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO y señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ son
contundentes en afirmar que entre el enfrentamiento y la persecución de la víctima al
13 002EMPInformePericialClínicaForenseTEstigoGustavoAndrésRomeroJ39PCC20240311
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De tales manifestaciones no queda duda para el Despacho que fue el señor JESÚS
ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, y no otra persona, quien lesionó al señor MAURICIO ANDRÉS
MARTÍNEZ RUÍZ, no sólo por el señalamiento que víctima y su progenitora realizaron el día
de los hechos y ante este Despacho, sino además que se trató de la persona que el día
de marras fue capturado por agentes de policía dentro de un local comercial donde se
refugió ante la agresión de la comunidad y le fue hallada un arma blanca.
No obstante, el escenario y las circunstancias descritas por los testigos del hecho y los
funcionarios públicos que atendieron el caso, la Defensa considera que esa autoría que
se enrostra a su representado por el ente acusador y que este Despacho considera
acreditada, obedeció a una legítima defensa a la agresión causada por el señor
MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ. Como se indicara con anterioridad la Fiscalía
incorporó el informe pericial de clínica forense por medio del cual se acredita la lesión a
que hace referencia la Defensa y que sin duda fue grave, pues en tal documento
efectivamente se indica que la vida del paciente estuvo en riesgo y por la misma le fue
prescrita una incapacidad de 40 días.
De allí que le asista razón a la Defensa al afirmar que tanto la lesión como la incapacidad
de su representado fueron mayores a la causada y prescrita al señor MARTÍNEZ RUÍZ,
aspectos frente a los cuales no existe discusión, pues efectivamente y como lo ilustrara el
Doctor Gustavo Andrés Romero en juicio oral, un neumotórax, es una lesión penetrante en
la cavidad torácica que perfora el pulmón, produce la salida del aire, comprime y afecta
la pleura, sin duda es más grave un neumotórax que una escoriación. Lesión que la
Defensa atribuye en su autoría al señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ, como quiera
que este era mayor en estatura y contextura respecto de su representado, además
afirmó en su testimonio que tenía conocimiento y manejo de armas blancas, y en criterio 14
del profesional del derecho quedó probado que tanto su representado como el señor
MARTÍNEZ RUÍZ para el momento de los hechos portaban un arma blanca; porque la
comunidad se la proporcionó.
Las consideraciones de la Defensa tal y como lo afirmará el señor Fiscal no cuentan con
base probatoria alguna; pues si bien el señor Martínez Ruíz afirmó que efectivamente él
era más alto que el señor UZCÁTEGUI DÁVILA y eso facilitó que lograra acertarle alguno
golpes, y que tenía manejo en armas blancas, ello no acredita de manera alguna que
fuera el autor de la lesión que presentó el acusado el día de los hechos; tampoco
encuentra el Despacho en qué momento y a través de que prueba quedó demostrado
en juicio que el señor MARTÍNEZ RUÍZ portaba un arma blanca como equivocadamente lo
afirma la Defensa, ya que la incautación que realizara el Intendente Daniel Lozano Urrego
de “un arma cortopunzante tipo navaja empuñada en pasta color negra lamina acero
stanlessn china”, lo fue sin duda al señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, como
debidamente quedará acreditado, respecto de la posesión de un arma blanca por parte
del señor MARTÍNEZ RUÍZ, tan sólo se cuenta con las manifestaciones que realiza la
Defensa en alegatos de cierre, recordemos que la víctima afirmó que la ciudadanía
pretendió dotarlo de un arma blanca, pero él no la recibió.
Además, debe recordarse al profesional del derecho que los hechos se suscitan no sólo
dentro de una estación de Transmilenio, sino que se trasladaron a vía pública, y que las
voces de auxilio de la señora CARMEN CECILIA RINCÓN BELLO generaron el interés de la
ciudadanía y el rechazo no sólo por el actuar ilícito del acusado frente al hurto, sino
además por la agresión que le causo al señor MARTÍNEZ RUÍZ cuando éste se encontraba
en el piso; lo que motivo que las personas de los establecimiento comerciales de la zona
se armaran de palos, piedras y de más elementos para agredir al señor UZCÁTEGUI
DÁVILA, escenario donde existe una alta probabilidad de haberse causado la lesión al
acusado por parte de cualquiera de las personas que lo agredieron y justamente por esa
aglomeración y los golpes que estaba recibiendo de un sin número de personas optó por
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Lo anterior además derrumba la postura del señor Defensor de intentar señalar que la
lesión que UZCÁTEGUI DÁVILA le ocasionará al señor MARTÍNEZ RUÍZ obedeció a la
necesidad de defender un derecho propio contra una agresión injusta actual o
inminente, como lo prevé el artículo 32 numerales 6º y 7º del Código Penal, en otras
palabras que su representado actuó en legítima defensa, como quiera que, se reitera, no
se demostró que esa lesión grave hubiese sido producida por el señor MARTÍNEZ RUÍZ en la
humanidad de UZCÁTEGUI DÁVILA, la Defensa como se ha indicado sustenta su teoría tan
sólo en sus respetables manifestaciones, pero no en medio probatorio alguno, máxime
cuando se ha indicado la alta probabilidad de haber sido agredido por un tercero
desconocido.
a). Que haya una agresión ilegítima, es decir, una acción antijurídica e intencional, de
puesta en peligro de algún bien jurídico individual [patrimonio económico, vida, integridad
física, libertad personal].
b). Que sea actual o inminente. Es decir, que el ataque al bien jurídico se haya iniciado o 15
inequívocamente vaya a comenzar y que aún haya posibilidad de protegerlo.
c). Que la defensa resulte necesaria para impedir que el ataque injusto se materialice.
De lo conocido por este Despacho a través de los testigos traídos a juicio como se viene
indicando, es evidente que el contexto del enfrentamiento que se presentaba entre
MARTÍNEZ RUÍZ y UZCÁTEGUI DÁVILA, lo era unas agresiones reciprocas que sea del caso
mencionar fueron interrumpidas por la huida del acusado en unos instantes del lugar del
hecho y la intervención de los ciudadanos, quienes a su vez agredieron a UZCÁTEGUI
DÁVILA; nótese como no existe certeza del momento en que resultó lesionado al
acusado, ya que si bien pudo suceder antes de haber agredido al señor MARTÍNEZ RUÍZ
también es factible que hubiese sido después, cuando la comunidad arremete con
mayor intensidad en su contra ante la agresión causada a la víctima; vaguedad que
descarta de plano la posibilidad de presentarse una legítima defensa, pues no se obtiene
la claridad que se requiere para concluir que actuó en defensa de un bien jurídico
individual y para impedir que el ataque injusto se materializara, pues hasta ese momento
como se ha señalado el enfrentamiento entre MARTÍNEZ RUÍZ y UZCÁTEGUI DÁVILA se
limitó al intercambio de golpes.
En cambio, sí ha quedado claro que, UZCÁTEGUI DÁVILA, atacó al señor MARTÍNEZ RUÍZ en
14Cfr. CSJ. SP 26 Jun. 2002, Rad. 11679, y en similares términos SP 6 Dic. 2012, Rad. 32598; AP1018-2014, 5 Mar. 2014, Rad.
43033; y SP2192-2015, 04 Mar. 2015, Rad. 38635.
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el instante en que este pierde el equilibrio y cae piso, situación que aprovecha para
agredirlo con un arma cortopunzante propinándole una herida al costado izquierdo
como fue ampliamente acreditado, circunstancias que obligatoriamente llevan a
aseverar que no se acredita el requisito de proporcionalidad.
Como último recurso la Defensa argumenta que su representado nunca ejecutó actos
idóneos e inequívocos para cejar la vida del señor MARTÍNEZ RINCÓN, por ende, no es
factible hablar de una tentativa de homicidio, y ello en su criterio, se demuestra en el
hecho de que, la lesión no puso en riesgo la vida del señor MARTÍNEZ RUÍZ y por ende tan
sólo le fue emitida una incapacidad definitiva de 14 días. Pasando por alto el togado lo
señalado en diversas oportunidades por la Corte Suprema de Justicia; en punto de la
intención del autor, aspecto que debe verificarse en el escenario en que se generó la
agresión, para determinarse si la misma tuvo o no la capacidad de afectar el bien jurídico
tutelado, y, por ende, si los actos idóneos e inequívocos tendientes a la materialización
del delito se perpetraron o no. Así se señaló en Radicado 26630 del 23 de enero de 2008:
“Para el maestro Carrara, en la tentativa “la intención es idéntica a la del delito consumado, pero
el elemento físico consiste, no en el daño causado, sino en el peligro corrido. El primero representa
el elemento moral, el segundo el elemento físico”, y agrega que el peligro efectivo e inminente es
por tanto el índice diagnóstico y seguro para distinguir los actos de ejecución de los de
preparación.
La Corte, en el fallo de casación del 24 de junio de 1992, convino en que el acto exterior de
ejecución debe ser unívoco o sea que por su naturaleza pueda conducir al resultado criminoso
querido por el agente. Y sostuvo:
“(…) los actos ejecutivos son unívocos cuando pueden conducir por su naturaleza al fin propuesto
a diferencia de los simplemente preparativos que son equívocos, pues pueden llevar tanto al delito
como a la consumación de un fin diferente. Por ello, la doctrina ha afirmado que los hechos son
unívocos y por tanto punibles, cuando revelan por sí, por lo que son por el modo como se
ejecutan, la intención de cometer un delito. Sólo, cuando el intento criminoso se convierte en 16
actividad inequívoca dirigida al fin propuesto puede hablarse de tentativa penalmente
reprochable”.
Desde ese punto de vista, más allá de las discusiones dogmáticas que han tratado de diferenciar
los actos preparatorios de los ejecutivos en la tentativa, ha de convenirse en que al evaluarse
judicialmente los contornos de la conducta que alcanzó a desarrollar el actor, se considere que el
acto ejecutivo es aquél que coloca en un inmediato peligro el bien jurídico atacado, por invadir
de alguna manera su órbita de protección, observación que está conectada con el principio de
lesividad, el cual debe ser dinamizado al instante de la valoración judicial de un concreto
comportamiento.
El juez ha de tener claro que el ámbito de protección de las normas penales es precisamente la
prevención de actos que signifiquen potencial o inminente peligro a las condiciones de
mantenimiento de la paz, de la convivencia social, de la seguridad ciudadana y, a través de estos
valores, de bienes personales como la vida, el patrimonio económico, etc., razón por la cual, en la
ponderación del límite de las conductas frustradas, debe considerar, de acuerdo con la realidad
de los acontecimientos, si el comportamiento sometido a su consideración realmente puso en
peligro el bien jurídico que se ataca”.
Sin duda la lesión presentada por el señor MAURICIO ANDRÉS MARTÍNEZ RUÍZ en la región
axilar posterior izquierda, definida por el médico forense como una excoriación, con
diagnostico “HACP torácico posterior sin mención de complicación”15. Y una “Incapacidad
médico legal DEFINITIVA CATORCE (14) DÍAS SECUELAS MEDICO LEGALES. Deformidad física que
afecta el cuerpo de carácter permanente”16; no permite afirmar que con la misma corrió
peligro la vida del señor MARTÍNEZ RUÍZ; no obstante, el actuar previo desplegado por el
señor UZCÁTEGUI DÁVILA evidencian esa intención de vulnerar efectivamente el bien
jurídico tutelado de la vida, al ejecutar actos idóneos que de no ser por la reacción de la
víctima hubiesen acabado con su vida.
A tal conclusión se arriba a través del escenario de los hechos y el proceder desplegado
por el acusado, como ha quedado descrito a lo largo de esta decisión, siendo claro que
el señor UZCÁTEGUI DÁVILA portaba un arma blanca, la que exhibió en varias
oportunidades a la víctima en medio del enfrentamiento, pero que el señor MARTÍNEZ RUÍZ
logró esquivar, y pese a que se había alejado de la víctima en su intención de huir del
escenario de los hechos, cuando observa que el señor MARTÍNEZ RUÍZ se encuentra en el
suelo, sin dudarlo se dirige hacía él, e inmediatamente acierta la navaja en su
humanidad, sólo que ante la inminente reacción de la víctima, quien se mueve ubicando
su cuerpo de lado o de costado no logra su cometido y la lesión se causa a nivel de la
región axilar posterior izquierda.
Nótese como desplegó actos idóneos tendientes a cumplir con su cometido, pues
ciertamente lo ataca cuando la víctima se encontraba en una circunstancia de
indefensión, con la clara intención de causar la muerte con la agresión, circunstancia que
pone en evidencia la intención real y efectiva del acusado, como la señalada por el ente
acusador. Así las cosas, la intención de matar se exteriorizó al punto que ejecutó esos
actos idóneos e inequívocos de causar la muerte; que permiten encajar su proceder en el
tipo penal de homicidio en el grado de tentativa.
Una vez más para ilustración de la Defensa se trae a colación los presupuestos 17
establecidos por la Corte Suprema de Justicia en punto de los requisitos que deben
acreditarse para dar por constituida la tentativa, requisitos que se analizaran de cara al
caso que ocupa la atención. Es así como se indicó en Radicado SP1369-2022 (52728), lo
siguiente:
“El artículo 27 del Código Penal prevé la tentativa de la siguiente manera: “El que iniciare
la ejecución de una conducta punible mediante actos idóneos e inequívocamente dirigidos a su
consumación, y esta no se produjere por circunstancias ajenas a su voluntad…»
54. Figura jurídica en relación con la cual la Sala de Casación Penal, en Sentencia de 10 de
junio de 2020(SP1175-2020; rad. 52341)hizo las siguientes precisiones:
“De acuerdo con ese precepto, el delito tentado se configura cuando el agente (i)
inicia la ejecución de una conducta punible (ii) mediante actos idóneos e
inequívocamente dirigidos a su consumación, (iii) pero por circunstancias ajenas a su
voluntad no logra su realización.
(i) La exigencia de que el actor inicie la ejecución del delito sustrae de la órbita del
derecho penal aquellos fenómenos subjetivos que no tienen manifestación alguna en la
realidad (la ideación del ilícito) como también los actos preparativos de la conducta
punible, los cuales, aunque sí trascienden al mundo material, están aún, en un curso
causal hipotético, muy lejanos de la amenaza o lesión del bien jurídico como para
suscitar respuesta alguna del derecho penal (desde luego, salvo que constituyan, en sí
mismos, un comportamiento penado autónomo).
La distinción entre los actos preparativos y los de ejecución puede resultar, en algunos
casos, problemática, tanto en el campo teórico como en la práctica judicial. De ahí que
la doctrina especializada haya propuesto distintas metodologías y construcciones
conceptuales orientadas a lograr la disociación satisfactoria de unos y otros, verbigracia,
La Sala, de tiempo atrás, ha optado por aplicar un criterio mixto, que atiende, por una
parte, al examen de la adecuación social de los actos realizados por el actor para
amenazar el bien jurídico tutelado y, por otra, a su plan criminal (con la admitida
dificultad de que éste no siempre puede conocerse o inferirse a partir de la información
recabada en el proceso):
Como se señaló desde el momento en que este Despacho emitió sentido del fallo, no se
comparten los respetables argumentos del profesional del derecho, por cuanto, las
circunstancias modales no dejan asomo de duda alguna y dan cuenta de ese ánimo de
matar en el comportamiento desplegado por el acusado, puesto que utilizó un arma
idónea para causar la muerte, propinó la lesión al costado izquierdo del cuerpo de la
víctima a nivel de órganos vitales y aún más relevante se aborda a la víctima en una
circunstancia de indefensión produciendo el ataque cuando está se encontraba en el
piso; circunstancias que evidencia la intención del señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI
DÁVILA, que no alcanzó su objetivo, tras haberse movido MARTÍNEZ ORTÍZ, cambiar su
posición y poner como escudo su brazo.
17 Al respecto, ALCÁCER, Rafael. Tentativa y formas de autoría. Sobre el comienzo de la realización típica. Ed.
Edisofer, 2001.
18 Ibídem.
19 MAÑALICH, Juan Pablo. Inicio de la tentativa y oportunidad para la acción. En Revista Chilena de Derecho,
Español. En Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales, 1971, ps. 369 a 390.
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Es así como considera este Despacho han quedado refutados los argumentos expuestos
por parte del togado y de esta suerte ninguna duda hay sobre la responsabilidad que el
convocado a juicio tiene respecto del punible de HOMICIDIO AGRAVADO EN LA
MODALIDAD DE TENTATIVA.
Así entonces de conformidad con las pruebas recopiladas en el juicio oral, se encuentra
acreditada no solo la materialidad de la conducta por la que se acusó, esto es, la
correspondencia que existe entre la conducta desplegada por el acusado y la
descripción típica realizada por el legislador; sino también su responsabilidad en la
medida que ejecutó acciones tendientes a cegar la vida del señor MAURICIO ANDRÉS
MARTÍNEZ RUÍZ, conducta claramente tipificada como delito en la normatividad penal.
1º.- De conformidad con el artículo 103 del Código Penal modificado por la Ley 890 de
2004, el delito de HOMICIDIO comporta una pena que oscila de doscientos ocho (208) a
cuatrocientos cincuenta (450) meses de prisión. A su turno el artículo 104 ibídem,
establece para el HOMICIDIO AGRAVADO una pena de cuatrocientos (400) meses a
seiscientos (600) meses de prisión, si la conducta descrita en el artículo anterior se
cometiere: numeral 2º -para ocultar, asegurar su producto o la impunidad para sí o para lo
coparticipes-, numeral 7º -Colocando a la víctima en situación de indefensión o inferioridad o
aprovechándose de esta situación- “.
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2º.- No obstante, nos encontramos en presencia del dispositivo amplificador del tipo de la
tentativa, según lo normado en el artículo 27 del Código Penal, el procesado se hará
merecedor a una pena que no podrá ser inferior a la mitad del mínimo, ni mayor de las
tres cuartas partes del máximo de la pena señalada para la conducta punible, esto es,
de 200 y 450 meses.
El artículo 63 del Estatuto Penal, modificado por la reciente Ley 1709 de 2014 en su
artículo 29, contempla la suspensión de la ejecución de la pena, por un período de dos a
cinco años, siempre y cuando se conjuguen los siguientes requisitos: 1) que la pena
impuesta sea de prisión que no exceda de cuatro (4) años y b) Si la persona condenada
carece de antecedentes penales y no se trató de uno de los delitos contenidos en el
inciso 2º del artículo 68A de la Ley 599 de 2000, el Juez de Conocimiento concederá la
medida con base solamente en el requisito objetivo señalado en el numeral 1º de este
artículo.
Así pues, el análisis del requisito objetivo sin ser estos requisitos de carácter excluyente se
contrae al incumplimiento del primero de los enunciados, de esta suerte considerando lo
dicho en precedencia, el señor JESÚS ALBERTO UZCÁTEGUI DÁVILA, no se hace
beneficiario del subrogado de suspensión condicional de la ejecución de la pena
privativa de la libertad, puesto que la pena impuesta (206 meses de prisión) supera el
referido quantum punitivo.
Tampoco es posible la concesión de la prisión domiciliaria en los términos del artículo 38B
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del Código Penal, por cuanto no se satisface el requisito objetivo, se señala que se debe
verificar que la pena prevista para el delito no sea superior a ocho años. El delito que nos
ocupa –tentativa de homicidio agravado-, comporta una pena de doscientos (200) a
cuatrocientos cincuenta (450) meses de prisión, superando el quantum previsto en la
norma para proceder al estudio de la prisión domiciliaria, no acreditándose entonces el
requisito objetivo.
VII. RESUELVE
CUARTO: En firme esta decisión se dará aplicación a lo dispuesto en el artículo 166 del
Código de Procedimiento Penal y se remitirá lo actuado al Juez de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad para lo de su cargo.
22
The prosecution presented a forensic medical evaluation by Dr. Gustavo Andrés Romero, which identified the injuries caused by a sharp weapon, including a significant injury to Martínez's torso, that warranted a medical incapacity period of 14 days. The evaluation provided evidence of intent and capability to cause grave harm, supporting the charge of attempted aggravated homicide . Additionally, eyewitness testimony from Martínez and his mother, Carmen Cecilia Rincón Bello, corroborated the sequence of events leading to Martinez's injuries .
The concept of 'legitimate defense' was a cornerstone of the defense's strategy. They maintained that USCATEGUI's actions were a direct response to an immediate threat posed by Martínez Rincón's pursuit and aggression, particularly emphasizing injuries USCATEGUI sustained that had incapacitated him for 45 days. This injury was presented as evidence of a defensive struggle, not aggression . Conversely, the prosecution disputed the legitimacy of this claim by highlighting that USCATEGUI initiated the violent escalation with a knife attack after the theft attempt, rather than attempting to de-escalate. They argued that the attack on Martínez Rincón was deliberate and used their forensic evidence to support claims of intent to harm rather than self-defense . This dichotomy was central to the trial, requiring nuanced interpretations of actions and intentions.
The testimonies of Mauricio Andrés Martínez Rincón and his mother, Carmen Cecilia Rincón Bello, corroborated the prosecution's narrative. They testified that Jesús Alberto Uzcátegui Dávila attempted to steal a cell phone, prompting Mauricio to pursue him. Mauricio gave a detailed account of the subsequent struggle, during which USCATEGUI used a knife to inflict serious injuries . Their testimonies also identified USCATEGUI as the sole aggressor and provided context for the prosecution's claims about the intent behind the assault, supporting the charge of attempted homicide .
The timing and sequence of events were pivotal in determining the intent behind the actions of JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA. The prosecution relied on the specifics of how quickly the events unfolded—from the robbery attempt to the physical assault—to argue premeditation and intent to harm. The rapid sequence demonstrated USCATEGUI's evolution from committing theft to using lethal force when confronted, showing a conscious decision to escalate the situation beyond a simple theft . The defense, however, focused on these same details to suggest a lack of premeditation, emphasizing the quick progression of events and arguing that USCATEGUI was reacting to threats against him, thus supporting the self-defense claim . This disparity in interpreting the timeline was central to the judicial discourses and deliberations.
The prosecution argued that they could demonstrate beyond a reasonable doubt the occurrence of the attempted aggravated homicide. They based their argument on evidence that USCATEGUI attacked Mauricio Andrés Martínez Rincón with a knife during a confrontation after a robbery attempt. Martínez was left with significant injuries, demonstrating the materiality of the attempted homicide. The attack occurred when Martínez, trying to recover stolen belongings, fell during the chase, which USCATEGUI exploited to assault him with a knife . The prosecution argued that the medical-legal evaluation supported the severity and intent of the attack .
The community's reaction played a significant role in shaping narratives for both the defense and prosecution. The prosecution used the immediate detainment of USCATEGUI by bystanders as an indication of his guilt and the community's recognition of his actions as a crime . On the other hand, the defense portrayed the community's intervention as an exacerbating factor that might have led to injuries on both sides and contributed to a chaotic environment that obscured the exact nature of the incident. This allowed the defense to argue that USCATEGUI acted in self-defense during a highly volatile situation .
The police officers Daniel Lozano and Wilson Zúñiga provided key testimonies that supported the prosecution's case by confirming the sequence of events as described by the victims. They recounted arriving at the scene and arresting Jesús Alberto Uzcátegui Dávila in a commercial establishment, where he had taken refuge from the public. The officers found a knife with blood on USCATEGUI at the time of his arrest, which reinforced the claims of assault with a dangerous weapon . Their testimony helped to corroborate the events as reported by eyewitnesses and provided additional evidence linking USCATEGUI to the crime.
The defense argued that JESÚS ALBERTO USCATEGUI DÁVILA acted in legitimate defense rather than with premeditated intent. They claimed he responded to an attack by Mauricio Andrés Martínez Rincón, who had pursued him after a theft in a Transmilenio bus. The defense emphasized USCATEGUI's actions as a reaction to being wounded with a knife by Martínez Rincón, rather than an attempt to commit murder . Furthermore, they argued that the investigation by the prosecution was not comprehensive and relied too heavily on police reports, failing to prove the conditions necessary for an attempted murder charge .
Dr. Gustavo Andrés Romero's forensic analysis was crucial in substantiating the prosecution's claims. His assessment of the injuries sustained by Mauricio Andrés Martínez Rincón detailed the severity of the wounds, including a life-threatening puncture wound that could have resulted in further complications. This analysis provided concrete medical evidence of the assault's gravity, aligning with the charge of attempted aggravated homicide by highlighting the potential lethality of the attack . Such evidence helped to establish the intent and seriousness of USCATEGUI's actions beyond what could be interpreted as self-defense.
The defense challenged the thoroughness of the prosecution's investigation by arguing that it overly relied on the police report without conducting a comprehensive inquiry. They contended that the prosecution did not adequately consider other potential exonerative evidence and that the specifics of the altercation demonstrated an act of legitimate self-defense rather than attempted murder . Additionally, the defense pointed out the lack of investigation into the full scope of injuries suffered by USCATEGUI and argued that these injuries indicated a defensive rather than aggressive action in the confrontation .