Carpani
Carpani
Vanguard and tradition in the political art of the sixties. Observations about a quote
by Ricardo Carpani to The Western and Christian Civilization of León Ferrari
Ignacio Soneira1
Resumen
En el presente artículo nos proponemos reflexionar sobre un afiche realizado por el artista
plástico Ricardo Carpani en 1968, que es el resultado de una cita explícita a la emblemática
obra La civilización occidental y cristiana, realizada por León Ferrari tres años antes. El
hecho de que haya sido un afiche, modalidad utilizada por distintos grupos y artistas para
llevar adelante una práctica política desde el arte a finales de la década del sesenta, expresa
un vínculo efectivo entre la obra de uno de los artistas figurativos más relevantes del
período y la vanguardia experimental en pleno contexto de radicalización política del
campo artístico. Al unísono, la cita nos restituye ante la pregunta por el público de una y
otra obra, su circulación, decodificación y potencial eficacia.
Palabras clave: Ricardo Carpani; León Ferrari; arte político; América Latina; afiche.
Abstract
In this article we propose to reflect on a poster made by the plastic artist Ricardo Carpani in
1968, which is the result of an explicit appointment to the emblematic work The Western
Civilization and Christina, made by León Ferrari three years before. The fact that it was a
poster, a modality used by different groups and artists to carry out a political art at the end
of the sixties, expresses an effective link between one of the most relevant figurative artists
of the period and the experimental vanguard in full context of political radicalization of the
artistic field. In unison, the quotation restores us to the question by the public of one and
another work, its circulation, decoding and potential effectiveness.
Keywords: Ricardo Carpani; León Ferrari; political art; Latin America; poster.
1
Es Doctor en Filosofía y Letras, con especialidad en Estética y Filosofía del Arte. Actualmente
trabaja en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires y en el
Instituto de Investigación Gino Germani.
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Introducción
El artista argentino Luis Felipe Noé en una entrevista realizada en el año 2016 2 se
cristiana (1965) en el hall de su casa, promediando la década del ochenta. 3 Ferrari la había
recuperado a su regreso del exilio y Noé le había ofrecido su casa para guardarla. La
fotografía nunca tomada de los amigos entre escaleras y sogas con la enorme obra en
manos, expresa un vínculo entre tres de los referentes del arte argentino de la segunda
mitad del siglo XX y, a la vez, entre al menos tres estilos de hacer arte con la política
desarrollados durante la llamada “década larga”.4 Este vínculo entre arte y política, se
expresa en el período bajo el binomio vanguardia-revolución (Longoni 2014: 12) que cada
comienzos de los años sesentas? ¿Qué pasó a significar eso cuando el arte se imbricó
experimental que, en las artes visuales, se desarrolló de forma virulenta bajo la promoción
2
Entrevista realizada al pintor por integrantes del equipo del “Archivo Carpani” (IIPC/TAREA) en
el año 2016 en el marco del proyecto PICyT “Gráfica política y cultura visual en las décadas de
1960 y 1970 en Argentina. Proyecto de relevamiento, catalogación, conservación en investigación
del Archivo Ricardo Carpani” (2015-2018).
3
“Cuando León vuelve de su exilio en Brasil va a buscar la obra que estaba en un depósito.
Encuentra que al Cristo se le había roto un brazo. Entonces compra en una santería otro brazo y lo
arma. Él quería tenerlo colgado, no sabía dónde, para que no se le vuelva a romper. Mi casa es muy
especial tiene un hall de 10 pisos, muy alto, y entonces me pide colgarlo ahí. Entonces lo colgamos
nosotros. León, Ricardo y Yo. Y yo como un estúpido no saqué fotografía nunca ni de la obra
colgada en mi casa ni de nosotros tres colgando esa foto. …es la fotografía que más lamento no
tener”. Entrevista realizada a Luis Felipe Noé por el equipo del “Archivo Carpani” en 2016.
4
Frederic Jameson se remite a esta idea para caracterizar el período comprendido entre la segunda
mitad de los años cincuenta y 1972/1974, tomando como parámetro el inicio de la crisis económica
del primer mundo y el progresivo proceso de militarización de los estados americanos (Jameson
1997).
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institucional de Romero Brest al frente del Instituto Di Tella. De todos modos, existieron
otros artistas que no participaron de este movimiento y que sin embargo se autopercibieron
de vanguardia como Edgardo Vigo, Carlos Alonso, los integrantes del grupo Espartaco y el
propio Ricardo Carpani, por nombrar algunos ejemplos. Incluso, en los momentos en los
que la vanguardia se fusionó con la política, los artistas que venían llevando adelante tareas
militantes con su práctica desde al menos una década antes, entendieron que su actividad
entonces era necesariamente de vanguardia. Ricardo Carpani fue uno de ellos, quizás el
más visible.
segunda mitad del siglo XX, por haber sido el autor de un conjunto de imágenes
inconfundibles que tuvieron una profusa circulación bajo la forma de murales, cartelones,
(Soneira 2017). Toda esa producción se sumó a una constante labor ensayística y a una
Peronismo revolucionario, desde las filas de la CGT de los Argentinos, algunos sindicatos
como uno de los emblemas del artista militante en el país y le dieron incluso cierto
reconocimiento en el exterior.
Mantuvo una relación polémica con las vanguardias “estéticas” –como solía
llamarlas– desde finales de la década del cincuenta que explicitó en artículos y entrevistas,
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pero no por ello evitó considerarse asimismo de vanguardia, respondiendo a sus detractores
que lo acusaban de tener una imagen panfletaria y tradicional, asumiendo así que tanto la
Ricardo Carpani en 1968, que es el resultado de una cita explícita a la obra La civilización
occidental y cristiana, realizada por León Ferrari tres años antes. El hecho de que haya sido
un afiche, modalidad utilizada por distintos grupos y artistas para llevar adelante una
práctica política desde el arte a finales de la década del sesenta, expresa un vínculo efectivo
entre la obra de uno de los artistas figurativos más relevantes del período, ligados a la
restituye ante la pregunta por el público de una y otra obra, su circulación, decodificación y
potencial eficacia. Todas variables que cristalizan las búsquedas e imaginarios del período,
oposición al movimiento calificado bajo ese nombre desde fines de la década del sesenta.
En esa clave, en la entrevista realizada por Ana Longoni y Mariano Mestman en el año
1992, sostenía:
nunca tuve, nada que ver con las llamadas “vanguardias estéticas” de moda, y, sin
cuadros– no puede decirse que se tratara de una imagen convencional: por el tipo de
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distorsiones y exageraciones expresivas que empleaba, era más vanguardia lo mío que
Con esta afirmación –y otras declaraciones del período– Carpani calificaba desde el
los debates de la época publicados en revistas como Cuadernos de cultura, órgano cultural
del Partido Comunista Argentino, en los que se caracterizaba a la vanguardia como “moda
becas y estímulos desde comienzos de los años sesentas, evidenciaba por un lado la
pretensión por parte de las autoridades políticas nacionales de internacionalizar el arte, pero
politización de intelectuales y artistas del continente (Giunta 2008: 202). Estas políticas
culturales fueron apoyadas en el campo artístico local por figuras como Rafael Squirru,
director en ese entonces del Ministerio de Cultura de Relaciones exteriores, y José Gómez
cultura”, escrito en el que acusa a la revista Sur y al suplemento cultural de La Nación pero
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Unidos para con Argentina, con la intención de frenar los procesos revolucionarios en
ciernes.
Por otro lado, el extracto de la entrevista de Carpani que citamos anteriormente, deja
entrever que aquello que definiría el hecho de pertenecer a una vanguardia estaría dado en
figurativo. Es decir, una clase de producción que exprese una reflexión formal pictórica que
posición, el pintor no se alejaba de las líneas fundamentales que inician el programa del
Movimiento Espartaco hacia 1959,6 las cuales proponían una distancia de las corrientes
abstractas, por considerarlas expresión de una burguesía en decadencia, a la vez que una
diferencia taxativa del realismo socialista que se mostraba como la doctrina oficial del
imprescindible aprovechar “los últimos descubrimientos y los nuevos caminos que se van
5
Carpani acusa a Brest en ese trabajo de ser básicamente “un figurón de la oligarquía” (Carpani
1964: 7).
6
Grupo de pintores que había formado un año antes junto a Mario Mollari, Juan Manuel Sánchez,
Esperilio Bute y Carlos Sessano, que tendría distintas formaciones hasta 1968, año en el que se
desintegra.
7
Manifiesto del Movimiento Espartaco “Por un arte revolucionario” (Cippolini 2004: 287).
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implementa (la década del sesenta). En todo caso, se asemeja a un argumento de tipo
laboratorio experimental del arte en la Argentina, en el cual gran parte de sus concepciones
Ana Longoni sostiene que para abordar los distintos usos de la vanguardia en el arte
argentino de la década del sesenta puede resultar útil distinguir la categoría teórica de los
empleos que hacen los artistas para caracterizar su posición o construir su identidad en cada
época (2014: 23). Para superar las limitaciones de teorías como la de Peter Bürger (2010),
vanguardia, contra las instituciones, las convenciones y la idea misma de arte (Longoni
2014: 24). Es en ese sentido que se ha calificado al espacio de artistas coordinado por
Romero Brest como “vanguardia experimental”, dado que más allá de su claro sesgo
8
Un ejemplo emblemático que sirvió de soporte a la producción de muchos artistas figurativos
latinoamericanos fue la figura de Pablo Picasso, quien en obras como Guernica, consolidó una
alianza entre logros formales de la representación y la política, que sirvió de inspiración en la región
y resulta observable en las producciones de O. Guayasamín o C. Portinari (Cf. Giunta 2009).
9
Cf. Para esto Lucena 2012: 121-133.
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fuertemente identificado con la tradición representativa de las artes visuales pero también
con la política, considerara que ser parte de la vanguardia artística requería formar parte de
Carpani proponía otro argumento por el cual entendía que su producción debía ser
calificada de vanguardia:
continente; pero también señalé que por la evolución que tuvieron todas las corrientes
arte directamente enraizado en las luchas concretas de los trabajadores (….) Lo curioso
es que todas estas tendencias que surgieron en ese momento (que se pusieron de
moda), e incluso el Instituto Di Tella donde se definía lo que debía llamarse arte de
vanguardia (me refiero al señor Romero Brest) terminaron haciendo arte político;
quién fue la vanguardia, si al final terminaron haciendo lo que hacíamos nosotros diez
incursión del arte en la política, entendida ésta como la incorporación a los espacios
revolución resultará de un cruce más pretendido que efectivo entre diversos artistas
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la década del setenta que se venía gestando al menos unos años antes, en una suerte de
efecto, los artistas nucleados en torno al Di Tella pasan a partir del Itinerario de ’68 a
pensar el lenguaje experimental del arte no en función de su capacidad para erosionar las
intención de intervenir de manera expresa en la realidad social del momento. En esa línea,
Juan Pablo Renzi recordaba que en las discusiones que se dieron en el I Encuentro Nacional
la posición de León Ferrari que sostenía que lo más importante en la conformación de una
vanguardia era la cuestión política y por eso proponía la incorporación de artistas como
Carlos Alonso y Ricardo Carpani, con amplia trayectoria en ese terreno. Recordaba Renzi
al respecto:
manifestar la política o el arte, al estilo del Partido Comunista, no era una propuesta.
mensajes, sino que tenía que ser una confluencia dialéctica, creativa y creadora de una
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Por su lado, León Ferrari recordaba tardíamente sobre ese momento, diferenciándose de
Renzi:
[Carpani] es la figura más destacada en arte político en nuestro país y el más consecuente.
Lo de Ricardo fue muy importante. No sólo llegaba por lo que son sus imágenes, sino
porque estaban donde debían estar, en los afiches, en la calle, en los sindicatos, en las
revistas y publicaciones políticas. Él era atacado por el grupo Di Tella, que lo acusaba de
hacer pintura académica. Carpani tenía también su batería de críticas contra aquél grupo.
vinculaba su actividad política con su pintura, con sus escritos, con su militancia. Y me
praxis política desde el arte en períodos de radicalización del campo artístico argentino,
fundamentalmente luego del golpe militar liderado por Juan Carlos Onganía en 1966, que
toma de posición de una parcialidad del campo artístico frente al contexto. Por un lado, la
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público no versado necesariamente en el código artístico del caso. Por otro, la continuidad
de una práctica en la que el arte podía interpretarse como un medio para la transmisión de
ideas políticas y en la que el código podía resultar tradicional en términos estéticos, ligado
totalitarismos del siglo XX pero con una eficacia comunicativa de larga trayectoria. De un
lado la tradición, del otro la vanguardia bajo un mismo interés: intervenir en la escena
política.
A finales de la década del sesenta parte del campo artístico se encuentra, a raíz de la
intereses, acuerdos y agrupaciones, más allá de las diferencias estéticas e ideológicas que
venían manteniendo. En ese entonces el movimiento antiinstitucional no tiene tanto que ver
con el rechazo a ciertos espacios de promoción de las artes, sino con la política. Las
Cuba a comienzos de la década del setenta,10 demuestran que el interés político por la
espacios comunes.11 Es desde ese lugar que Carpani sostenía que la llamada vanguardia
10
Nos referimos a los realizados en Cuba y Chile entre 1971 y 1973.
11
Andrea Giunta sostiene que la unión entre vanguardia estética y vanguardia política a finales de la
década del sesenta, no obedeció a una circunstancia única proveniente del campo de la política sino
también “a los sucesivos quiebres y reposicionamientos que respondieron a coyunturas de la
política nacional e internacional y a condiciones inherentes a la constitución del campo, a su grado
de institucionalización” y a los debates estéticos (Giunta 2008: 263).
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estética terminó haciendo lo que hacía él, entre otros, diez años antes. 12 Efectivamente, más
allá de que los niveles de experimentación plástico formal de la obra de Carpani puedan
ese era uno de los objetivos centrales de los grupos de vanguardia en este momento (García
llevada adelante por Carpani hacia 196913 (Fig. 2). Este trabajo de Ferrari, que consistía en
ejército norteamericano, fue considerado polémico en su momento hasta para los propios
12
La revista Panorama en su número del 5 de octubre de 1972, publicaba un artículo llamado
“¿Muerte o resurrección de la pintura?”. Allí se publicaba una entrevista a Ricardo Carpani en la
que afirmaba: “los mejores y más sinceros artistas de vanguardia que vivieron la crisis del
vanguardismo, cayendo en un primer momento en posiciones nihilistas frente al arte […]
simplemente se van integrando a la lucha revolucionaria” “¿Muerte o resurrección de la
pintura?”(Panorama, 5 de octubre de 1972: 50).
13
Existen varias versiones del mismo trabajo, como solía hacer Carpani. Al menos una pintura, una
tinta a pluma, un dibujo en lápiz. Cf. “Archivo Ricardo Carpani”. UNSAM/ TAREA, coord. Isabel
Plante, Silvia Dolinko y Nora Altrudi.
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resultaba impactante aún para el receptivo circuito artístico local. 14 Por ello la obra no llegó
pieza, hoy consagrada, constituye un mojón de las relaciones entre vanguardia y política, al
denunciar la guerra por medio de un objeto que presenta un concepto de alta densidad con
Fig. 1. León Ferrari. La civilización occidental y cristiana. 1965. Yeso y plástico esmaltado. 200 x 120 x 50
cm.
14
Romero Brest le pide que retire el envío al salón del Instituto Di Tella por lo conflictiva que
resultaba para “la sensibilidad religiosa del personal del instituto” (Giunta 2008).
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Tres años después de este episodio, Carpani elige representar en un afiche la misma
idea de Ferrari, adaptando las figuras del Cristo y del avión a su estilo característico,
acompañando la imagen del título de la obra, consignado por medio de una tipografía
similar a la utilizada por éste en sus cartelones políticos del período. Según la nota
publicada en el periódico alemán Die Zeit,15 Carpani expone este trabajo en el país europeo
nombre de la obra se encuentra integrando al diseño, 16 en clara sintonía con los cartelones y
15
“Revolutionäre Bilderbögen”, Die Zeit, n° 254, 31 de octubre de 1969.
16
Jaime Vindel Gamonal va a sostener que es “difícil entender el fenómeno de radicalización de la
escena artística argentina en el arco temporal que se extiende desde finales de los años cincuenta a
principios de la década del setenta sin acudir al itinerario intelectual de dos artistas como Ricardo
Carpani y León Ferrari” (Vindel Gamonal 2012).
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Fig 2. Ricardo Carpani. La civilización occidental y cristiana. 1968. 70 x 50 cm, técnica mixta sobre papel.
mismo en uno y otro caso y ambas obras denuncian el mismo evento político de
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o imagen artística, propia del clima experimental de las vanguardias locales. En esa clave,
la obra de Ferrari resulta de un ensamble de objetos, que sorprende e interpela por estar
compuesto en parte por uno devocional, que alude de forma polémica al culto cristiano. En
incorporaran iconografía religiosa para llevar adelante una crítica social o política, resulta
efímeros que integraban imagen y palabra con fines políticos y en los que había una
manifiesta cercanía con la publicidad comercial, resulta un topos del período y constituye
una de las posibles convenciones o acuerdos que surgen de los espacios compartidos por los
artistas que se habían volcado decididamente a la acción directa. Es decir, utilizar algunas
Rockefeller, en exposiciones de afiches de Luis Felipe Noé como El arte de América Latina
político como Juan Pablo Renzi, quien realizaba afiches como el enviado a la exposición de
1973 Amerique Latine en lutte. Esta fue de hecho una de las estrategias comunicativas
comunes acordadas por los artistas participantes tanto en el I Encuentro de artistas plásticos
del Cono Sur realizado en Chile en 1972 como en los Encuentros de Plástica
17
Cfr. Encuentro de artistas plásticos del Cono Sur, Instituto de Arte Latinoamericano, Universidad
de Chile, Santiago de Chile, Mayo de 1972 y “Conclusiones y acuerdos del II Encuentro de Plástica
Latinoamericana”, Gramma, n° 249, año 9, La Habana, lunes 22 de octubre de 1973. Firmada entre
otros por los argentinos: Carnevale, Carpani, Colombres, Le Parc, Ferrari, Marcos y Noé.
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sobre papel madera de grandes dimensiones, que eran emplazados como escenografías de
carácter efímero de los eventos destinatarios de los mismos, se conecta, por un lado, con el
muralismo militante como el que realizaban desde 1964 las brigadas muralistas chilenas y,
por otro, con experiencias de vanguardia que ponían el acento en la acción estético-política
Este uso del afiche efímero, incluso de la impresión gráfica en offset, fue utilizado
de manera recurrente por diferentes artistas durante el período como Juan Carlos Romero,
Julio Le Parc, Alfredo Saavedra, Graciela Carnevale, Roberto Jacoby y los citados Juan
18
Existe un antecedente anterior en la realización de cartelones en la producción plástica de Ricardo
Carpani y tiene que ver con aquél elaborado en 1964 para el lanzamiento de la agrupación
C.O.N.D.O.R, que consistía en un Felipe Varela de gran tamaño que fue emplazado en Plaza
Francia el 8 de junio de 1964, y removido por la policía a las pocas horas. Cfr. “cartelones”, Clarín,
9 de junio de 1964: 32.
19
Entre las más reseñadas encontramos: “Felipe Varela. Por la unidad revolucionaria de América
Latina”, “Por un nuevo 17 de octubre Socialista, revolucionario y Nacional”, “Retrato de Ernesto
Che Guevara”, “Homenaje a los compañeros revolucionarios presos”, “Hacia la liberación de los
argentinos junto al tercer mundo”, “Sólo el pueblo salvará al pueblo”, “Contra la violencia de los
opresores-la violencia de los oprimidos”, “Córdoba 1969-1971- por un argentinazo definitivo”.
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El público
público masivo (Soneira 2018: 342), que utiliza el recurso del dibujo convencional
(adaptado a su estilo) en franco diálogo con la palabra escrita. No hemos podido encontrar
datos sobre el destino original del trabajo de Carpani, sólo que fue expuesto en una galería
alemana en octubre de 1969 y que fue reutilizado como ilustración para la revista del
galerías del exterior, por lo general los mismos eran trabajos que habían sido realizados
del sesenta (Cf. García Canclini 1973). Como sostenía Renzi en la entrevista que
instituidas.
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del código accesible de los obreros que eran quienes, en definitiva, protagonizarían un
proceso revolucionario. Por eso sostenía en una carta dirigida al intelectual Juan José
Hernández Arregui:
predomina el “gusto de vanguardia”, y en las capas populares más alejadas de los bienes
concepto “tradicionalista”.20
los referentes del muralismo mexicano décadas antes y a los ecos relativos a la
implementación del realismo socialista en Europa. ¿Es posible llevar adelante un arte que
artísticas y del código cultural de los sectores populares? ¿Cómo lograr no transformar el
Vicente Zito Lema, amigo y compañero del pintor durante la década del sesenta y el exilio,
reflexionaba:
Ricardo era el único artista argentino en esa época que tenía un reconocimiento
popular, repito, aunque la gente no supiera cómo se llamaba. El retrato de Eva Perón
yo lo he visto por todo el país. Vos vas hoy a un sindicato y le mostrás un dibujo a un
20
Carta de Ricardo Carpani a Juan José Hernández Arregui, Octubre de 1961, Archivo Ricardo Carpani
(UNSAM/ TAREA): 7.
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trabajador y lo conoce todo el mundo. “El de Evita te van a decir” (…) Nosotros no
teníamos tradición, éramos más caóticos, más abiertos. Tomábamos del surrealismo,
las vanguardias. Estábamos más ligados a la violencia, al guevarismo. Ricardo era más
tradicional en esa discusión. Por una parte, le garantizaba algo muy potente: su diálogo
con las clases más populares, que en su concepción estética no son tan revolucionarias,
están ligadas a una tradición de tipo representativa, al realismo. Carpani estaba ligado
conoce todo el mundo”) al código que subyace a las imágenes del pintor, que éste entiende
se encuentra “ligado a una tradición representativa” como el que tendrían las clases
versado en las artes, lo hace inicialmente con una intención comunicativa pero también
programática, ya que desde sus primeros escritos denunciaba la distancia existente entre las
masas y el arte abstracto o de vanguardia (Cf. Carpani 1961: 27). Bajo esa perspectiva,
21
Entrevista realizada por el autor a Vicente Zito Lema en abril de 2017.
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La obra de arte adquiere sentido y reviste interés sólo para quién posee la
cultura, es decir, el código según el cual está codificada (…) Es decir, que el encuentro
Por tal razón, la legibilidad de una obra se daría en una función entre el nivel de
emisión, “definido como el grado de complejidad intrínseco del código exigido por la obra”
y, un nivel de recepción, definido por el grado de dominio del código que exige la obra por
vías a una “estética popular” en la que existiría una subordinación de la forma a la función
planteos realistas. En efecto, sostendrá el autor, gran parte del arte reciente –entre el cual
realidad, resultando que: “un arte que encierra cada vez más la referencia a su propia
historia apela a una mirada histórica; demanda ser referido no a ese referente exterior que
es la “realidad” representada o designada sino al universo de las obras de arte del pasado y
el presente” (236). Ese “realismo” aceptado por el consumo popular se daría como tal:
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visión objetiva del mundo o, más precisamente, con la “visión del mundo” del
popular como nos sugería Vicente Zito Lema en el fragmento de entrevista citada? ¿Se
vincula ello con la exposición prolongada de representaciones producidas por esas mismas
debe ser pensada tanto desde la imagen y código, como desde las estrategias de circulación
Más allá de lo dicho, no cabe dudas de que el campo institucional del arte y,
incluso han logrado mayor trascendencia en circuitos extra artísticos, como lo fue la de
los años del gobierno kirchnerista, existió un menosprecio de su producción desde distintos
sectores del campo institucional del arte que se traduce en una limitadísima incorporación
de sus obras en salas y museos nacionales, y una magra investigación histórica. Sin ir más
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lejos, recién en 2011 el Museo Nacional de Bellas Artes compra obra de Carpani,
limitándose sólo a afiches políticos, que no forman parte de las exposiciones estables de
arte argentino. Este gesto podría interpretarse también como un reconocimiento selectivo,
dado que el impacto de su obra gráfica resultó de interés para diversos coleccionistas del
mundo desde finales de la década del sesenta, más por su valor histórico-documental, al ser
una experiencia elocuente de vinculación efectiva entre arte y cultura obrera, que por los
“Carpani no tuvo una consagración como la que tuvieron otros pintores que también
participaron de algún modo en el movimiento político del ’60 como Noé o Ferrari”.22
Pero hay una cosa que celebro, que en un momento, esas boludeces
argentinas… lo habían excluido a él. Como que políticamente tiene su sentido, pero no
ahora veo que hay toda una recuperación de él en tanto pintor. Hasta un diario como La
Conclusiones
22
Cf. Entrevista realizada por el autor a Eduardo Jozami en diciembre de 2015.
23
Entrevista realizada por el autor a Luis Felipe Noé en junio de 2015.
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A la vez, resulta una obra representativa de una forma de hacer política con el arte anterior
a la radicalización política de parte del campo artístico que, como mencionamos, convocará
hacia finales de la década del sesenta y los primeros años de la década siguiente. En esa vía,
destacamos que el afiche, sea impresión gráfica o realizado manualmente, resulta una
modalidad muy utilizada tanto para dar lugar a acciones colectivas (Malvenido Rockefller)
o como producción individual (El arte de América Latina es la revolución) por distintos
artistas por esos años. Desde esa clave puede interpretarse el afiche de Carpani como una
obra de vanguardia desde el soporte pero tradicional desde la concepción de la imagen, que
éste entendía era una condición para la recepción masiva. La cita a la obra de Ferrari,
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