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Libro Tepalcayotl R

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Tepalcayotl-Totimehuacán.

Derecho humano
a la memoria histórica e identidad cultural

Coordinación
Mariana Durán Márquez
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

Presentación
José Félix Cerezo Vélez
Manuel Villarruel Vázquez
Consejo Editorial del Instituto de Investigaciones
y Estudios en Materia de Derechos Humanos

Carlos Hakansson Leopoldo Gama Leyva


Universidad de Piura, Perú Universidad Autónoma de Tlaxcala
y Universidad Iberoamericana,
Catheryn Camacho Bolaños Ciudad de México, México
University of California San Diego,
Estados Unidos María Elizabeth de los Ríos Uriarte
Universidad Anáhuac Norte, México
Clara Luz Álvarez González de Castilla
Universidad Panamericana, México María Francisca Elgueta Rosas
Universidad de Chile, Chile
Guadalupe Irene Juárez Ortiz
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en María Solange Maqueo Ramírez
Antropología Social, México Centro de Investigación y Docencias
Económicas, México
Héctor Fabián Ghiretti
Universidad Nacional de Cuyo, Argentina Mariana Durán Márquez
Universidad Popular Autónoma del
Héctor Manuel Guzmán Ruíz Estado de Puebla, México
Universidad Nacional Autónoma de México,
México Miguel Bonilla López
Escuela Libre de Derecho, México
José Antonio Sánchez Barroso
Universidad Nacional Autónoma de México, Rafael Estrada Michel
México Escuela Libre de Derecho, México

Karina Ansolabehere Pilar Zambrano


Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad de Navarra, España
Universidad Nacional Autónoma de México,
México
Queda prohibida la reproducción parcial o total, directa o indirecta, del contenido de la presente obra, sin contar
previamente con la autorización expresa y por escrito de los editores, en términos de la Ley Federal del Derecho
de Autor, y en su caso de los tratados internacionales aplicables, la persona que infrinja esta disposición, se hará
acreedora a las sanciones legales correspondientes.

La reproducción, uso y aprovechamiento por cualquier medio de las imágenes pertenecientes al patrimonio
cultural de la nación mexicana, contenidas en esta obra, está limitada conforme a la Ley Federal sobre Monumentos
y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos y la Ley Federal del Derecho de Autor. Su reproducción debe ser
aprobada previamente por el INAH y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla.

En caso de erratas y actualizaciones, la CDH Puebla publicará la pertinente corrección en la página web www.
[Link]/v1

Tepalcayotl-Totimehuacán. Derecho humano a la memoria histórica e identidad cultural


Primera edición: 2023
Versión digital

D.R. © 2023 Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla


5 Poniente 339, colonia Centro
Puebla, Puebla. C.P. 72000
Teléfono: 222 309 47 00
[Link]

D.R. © 2023 De las imágenes del Patrimonio de la Nación Mexicana bajo custodia del INAH
Instituto Nacional de Antropología e Historia
Córdoba Número 45, colonia Roma,
Alcaldía Cuauhtémoc, C.P. 06700, Ciudad de México
Teléfono: 222 213 73 90
[Link]@[Link]

El apartado II. Dimensión jurídica y socioantropológica fue dictaminada por pares a doble ciego propuestos por
el Instituto de Investigaciones y Estudios en Materia de Derechos Humanos, con excepción del capítulo “Gestión
para la protección técnica y legal del sitio arqueológico San Francisco, Totimehuacan”

ISBN: 978-607-59474-9-5
Dirección editorial: José Félix Cerezo Vélez
Coordinación editorial: Mariana Durán Márquez, Manuel Alfonso Melgarejo Pérez
Edición: Mariana Durán Márquez
Diseño y formación: Carolina Picazo Escalante
Portada: Carolina Picazo Escalante
Digitalización y retoque: Daniel Flores Bautista, Gabriel González Ruiz y Carolina Picazo Escalante
Fotografía: Edna Mallely Bravo Luis, Gabriel Tolentino Tapia, Carolina Picazo Escalante
Editores literarios: Emmanuel Roldán Loyola, Gabriel Tolentino Tapia

Las características gráficas y tipográficas de esta primera edición son propiedad de la Comisión de Derechos
Humanos del Estado de Puebla
Publicación académica de distribución gratuita
D. R. Derechos reservados conforme a la ley
Hecho en México
Autores:

Bravo Luis Edna Mallely

Candelas Colín Cristhian Emanuel

Durán Márquez Mariana

Guzmán Ruíz Héctor Manuel

Landa Ábrego María Elena

Matos Moctezuma Eduardo

Melgarejo Pérez Manuel Alfonso

Mendiola Galván Francisco

Picazo Escalante Carolina

Spranz Bodo

Tello Gutiérrez Nayely

Tolentino Tapia Gabriel

Villarruel Vázquez Manuel


Índice:
Presentación José Félix Cerezo Vélez (CDHP) .............................................................................. 13
Presentación Manuel Villarruel Vázquez (INAH Puebla)........................................................... 15
Introducción general ........................................................................................................................... 19

Parte I. Dimensión arqueológica e histórica ........................................................................


Introducción a la vida y obra de Landa ......................................................................................... 29
Edna Mallely Bravo Luis

Edición facsimilar del libro


Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla............................................................... 31
María Elena Landa

Acerca de la obra Las pirámides de Totimehuacan de 1966 .................................................. 51


Mariana Durán Márquez
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

Edición facsimilar del libro


Las pirámides de Totimehuacán. Excavaciones 1964/65......................................................... 53
Bodo Spranz

Edición facsimilar del artículo


Exploraciones en Totimehuacán, Puebla ..................................................................................... 85
Eduardo Matos Moctezuma

De Totimehuacán a Totomiuacan. La visión y aportación de Eduardo Matos ................ 91


Francisco Mendiola Galván

Totemihuacan ....................................................................................................................................... 95
Eduardo Matos Moctezuma

Registro fotográfico .......................................................................................................................... 100


Carolina Picazo Escalante

Parte II. Dimensión jurídica y socioantropológica ...........................................................

Gestión para la protección técnica y legal del sitio arqueológico


San Francisco Totimehuacan ........................................................................................................ 105
Manuel Villarruel Vázquez
Nayely Tello Gutiérrez
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural.
Desde la normatividad y los mecanismos no jurisdiccionales para su protección.
El caso de Tepalcayotl, Puebla....................................................................................................... 121
Héctor Manuel Guzmán Ruíz
Mariana Durán Márquez

Socioantropología histórica de lo político


en el sitio arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla ............................................ 163
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración


rescate y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl................................................187
Edna Mallely Bravo Luis

El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno a la zona


arqueológica de Tepalcayotl, Puebla ......................................................................................... 221
Gabriel Tolentino Tapia

Registro fotográfico ......................................................................................................................... 253


Edna Mallely Bravo Luis
Gabriel Tolentino Tapia
Carolina Picazo

Parte III. Perspectivas comunitarias ........................................................................................

Introducción ....................................................................................................................................... 259


Gabriel Tolentino Tapia
Edna Mallely Bravo Luis

Activismo y preservación de piezas arqueológicas .............................................................. 261

La comunidad
Encuestas realizadas a vecinos de la
comunidad de San Francisco Totimehuacán .......................................................................... 276

La comunidad
Video reconstrucción virtual......................................................................................................... 284
Cristhian Emanuel Candelas Colín

Registro fotográfico ......................................................................................................................... 285


Carolina Picazo Escalante

Anexos .................................................................................................................................................. 289

Semblanzas curriculares ................................................................................................................ 293


Presentación

El estado de Puebla, situado en el corazón de México y ubicado en el quinto pues-


to por mayor cantidad de población a nivel nacional, ha sido testigo de desafíos y
de realidades que no sólo son parte de su identidad, sino también un reflejo de una
problemática común en nuestra sociedad. En este contexto, fenómenos como los lin-
chamientos y los feminicidios han dejado una profunda huella en la entidad, y la Co-
misión de Derechos Humanos del Estado de Puebla ha asumido la responsabilidad de
abordar estas cuestiones de manera prioritaria.

Sin embargo, en medio de estos desafíos, a menudo pareciera que los dere-
chos culturales se consideran un lujo, un objeto de atención solo después de haberse
ocupado de los problemas más inmediatos y urgentes. Esta obra colectiva busca abor-
dar la interconexión que los derechos humanos y la cultura tienen en la construcción
de una sociedad justa y respetuosa de la dignidad de todas las personas.

Los derechos humanos son interdependientes, es decir, que el derecho a la


educación, a un medioambiente sano, a la salud, a vivir libres de violencia, a la seguri-
dad jurídica y al acceso a la cultura y su patrimonio, no pueden jerarquizarse, en virtud
de que cada uno de estos contribuye a la realización de un bienestar integral.

La cultura no sólo debe considerarse un derecho humano en sí, sino también


un medio efectivo para comprender y respetar los derechos humanos de las personas.
A través de la cultura, incluso podemos erradicar prácticas perjudiciales como la vio-
lencia de género, los linchamientos y la trata de personas. No debemos considerar la
cultura como un lujo, sino como una herramienta necesaria que debemos entender
en su contexto.

Las observaciones generales realizadas al Pacto Internacional de los Derechos


Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) indican que la cultura está relacionada con
otros derechos humanos, como el derecho a la educación, a un nivel de vida adecuado,
a la libre determinación, a la libertad de expresión y al derecho de las minorías a pre-
servar su propia vida cultural. La cultura es un mecanismo fundamental para construir

~ 13 ~
sociedades pacíficas y respetuosas de la dignidad humana, especialmente para los gru-
pos más vulnerados. Además, contribuye a la realización de otros derechos humanos.

En última instancia, este libro busca promover una nueva comprensión de la


cultura, no como un producto o una herramienta de legitimación, sino como un de-
recho inherente al ser humano. Las autoridades de los tres niveles de gobierno tienen
un papel fundamental que desempeñar en este proceso, implementando modelos de
desarrollo que fomenten la participación de las personas y promoviendo la transfor-
mación de sus comunidades a través de políticas y prácticas culturales inclusivas para
la construcción de sociedades pacíficas, enriqueciendo nuestras sociedades y respe-
tando los derechos humanos de todas las personas.

Dr. José Félix Cerezo Vélez


Presidente de la CDH Puebla

~ 14 ~
Presentación

El libro Tepalcayotl-Totimehuacán. Derecho humano a la memoria histórica e identidad


cultural, propone ser un hito para las reflexiones sobre el patrimonio cultural y los de-
rechos humanos en Puebla y en el país. En este proyecto se vislumbra la necesidad de
vincular las expresiones materiales de culturas antiguas con la visión identitaria de las
comunidades actuales. Asimismo, es un parteaguas para el trabajo multidisciplinario e
interinstitucional, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), delegación
Puebla, y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla, en la búsqueda por
mecanismos de gestión para la conservación de nuestro legado arqueológico.

La población del siglo XVI de San Francisco Totimehuacan, donde el gran maes-
tro Francisco Becerra dejó su impronta en la bella portada del convento, después de
iniciar los trabajos de la catedral de Puebla, fue asentada cercana a la acrópolis de Te-
palcayotl; este sitio mesoamericano dominaba el valle de Cuetlaxcoapan por un lado,
y vislumbraba el rico territorio del actual Valsequillo, sitio pletórico de riqueza natural
desde tiempos prehistóricos. Totimehuacan se convirtió, por tanto, en un asentamiento
periférico a la Puebla de los Ángeles virreinal, importante desde entonces por los ricos
territorios productivos; posteriormente, fue creciendo en tamaño e importancia, hasta
integrarse al paisaje urbano de la capital poblana, fusionándose en trazos y conexiones,
pero no en equilibrios en su desarrollo.

En esta zona conurbada y pauperizada de la capital, en los últimos años ha ha-


bido diversas problemáticas vinculadas al desarrollo territorial y a la galopante presión
inmobiliaria, que permean también como amenaza a los valores culturales de Totime-
huacan, en particular haciendo vulnerables a los espacios patrimoniales, como lo son
los monumentos históricos y los sitios arqueológicos. Prácticamente, desde el primer
día en el INAH Puebla, oímos de la problemática de San Francisco Totimehucan y su
sitio arqueológico, también llamado Tepalcayotl. Los problemas sobre la propiedad de
la tierra, las ventas irregulares, las distintas versiones con relación a la tenencia de la
propiedad, los heroicos reportes ciudadanos por obras furtivas, las denuncias de des-
trucción y las batallas jurídicas por detener las construcciones irregulares que algunas
autoridades como el INAH libran en los alrededores del sitio. Dificultades graves en las

~ 15 ~
que el INAH es, al mismo tiempo, uno de los agraviados y uno de los actores imprescin-
dibles para su protección.

Así, a lo largo de estos años, se le han dedicado muchas discusiones en los distintos
ámbitos en los que actúa y puede actuar el INAH. Se han desarrollado reuniones cole-
giadas con los integrantes de la sección de arqueología, de paleontología y con el de-
partamento jurídico del Centro INAH, y también con las autoridades municipales, que
cada tres años requieren recuperar el aliento histórico para reconvenir su participación.
Muchas de las acciones emprendidas van en relación con las faltas administrativas que
el INAH puede determinar, pero también de los actos de autoridad que el Ayuntamien-
to o el Gobierno del Estado deben generar. Diversas denuncias se han realizado ante las
instancias federales correspondientes. De igual forma hemos atendido los llamados y
apoyos de la Secretaría de Gobernación del Estado de Puebla, de la Comisión de Dere-
chos Humanos del Estado de Puebla y de la delegación de la Secretaría de Gobernación
Federal en el estado de Puebla, quienes nos han pedido el asesoramiento técnico con
respecto a estos menesteres relacionados con la arqueología poblana.

La gestión patrimonial es fundamental para el cuidado de estos espacios arqueológi-


cos, que también pueden ser históricos, paleontológicos o ambos, lo cual tiene que ser
bajo la interacción de un trinomio virtuoso en el que la comunidad, los especialistas y
las autoridades puedan sustentar nuestros derechos a la cultura y, por tanto, a la pre-
servación de la memoria de una nación tan rica como la nuestra.

Este libro es una muestra de la apertura al diálogo que existe por parte de las institu-
ciones para el cuidado y la preservación de los bienes patrimoniales de nuestra nación.
También, es un vehículo inicial para encontrar las formas idóneas para casos específicos
del patrimonio que requieren del análisis, implementación y mejora de las políticas
públicas, donde la herencia cultural se gestione para el conocimiento, disfrute y preser-
vación para las generaciones futuras.

En este texto se retoman los primeros análisis y puesta en valor que investigadores na-
cionales y extranjeros plasmaron en el papel sobre el sitio arqueológico de Tepalcayotl;
se re imprime por primera vez los resultados de la investigación de la maestra María
Elena Landa y del doctor Bodo Spranz escrito en 1966 y 1959, respectivamente, y se
consignan los ilustrativos textos del doctor Eduardo Matos Moctezuma del INAH, que

~ 16 ~
muestra una versión actual del devenir de este asentamiento prehispánico. Al mismo
tiempo, otros autores, como Francisco Mendiola Galván y Manuel Melgarejo Pérez del
Centro INAH Puebla, exponen sus recientes análisis sobre el sitio. De la misma manera,
el texto permite la reflexión basados en la obligada consideración de la opinión de
algunos habitantes de la comunidad actual, que discurren sobre su sentir, menos me-
todológico, pero más humano, sobre las posibilidades y amenazas del sitio.

Agradecemos el apoyo de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla,


especialmente del presidente, el doctor José Félix Cerezo Vélez, quien siempre nos ha
recibido de la mejor manera para coadyuvar en la defensa de los derechos humanos de
los habitantes de estos espacios, sin perder de vista el cuidado del patrimonio cultural
de nuestra nación. De igual forma, felicitamos y agradecemos al Instituto de Investiga-
ciones y Estudios en Materia de Derechos Humanos de la mencionada Comisión, con
quienes desde el principio pudimos colaborar para realizar acciones de investigación
a favor de los derechos culturales y el patrimonio cultural. Especialmente agradecer
al equipo dirigido por la doctora Mariana Durán Márquez y a los investigadores Edna
Bravo Luis y Gabriel Tolentino Tapia.

De nuestro lado institucional, reconocemos el interés y empeño del director general del
INAH, antropólogo Diego Prieto Hernández, quien apoyó desde un inicio este proyecto;
a la maestra Beatríz Quintanar Hinojosa, coordinadora nacional de difusión del INAH y de
Jaime Jaramillo, encargado de publicaciones del INAH. Gracias a su apoyo y gestiones esta
obra tan importante pudo salir a la luz pública de forma colaborativa e interinstitucional.

Además, nos enriquece la participación de nuestro profesor emérito, el doctor Eduardo


Matos Moctezuma, quien se tomó el tiempo de participar y hacer una reflexión de sus
vastas experiencias en Puebla.

Esperamos que este texto permita continuar con la reflexión, en un trabajo colabora-
tivo entre instituciones y sociedad, cuidando de la adecuada gesta de la protección
técnica y legal de nuestro patrimonio cultural y nuestros derechos humanos como ciu-
dadanos mexicanos y como ciudadanos de un mundo multiétnico y pluricultural.

Mtro. Manuel Villarruel Vázquez


Director del Centro INAH Puebla

~ 17 ~
~ 18 ~
Introducción

La inclusión del derecho a la cultura en el sistema jurídico mexicano se gesta como


resultado de la conexión con el sistema internacional de derechos humanos en 1948,
cuando México firma la Declaración Universal de los Derechos Humanos, misma que
establece los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales fundamen-
tales de los que deben disfrutar todas las personas; pero no es hasta 1992 cuando los
derechos humanos son reconocidos a rango constitucional.

En la Declaración Universal se afirma que “la cultura es uno de los instrumentos


indispensables para hacer posible la existencia y validez de los derechos fundamen-
tales”, y en su artículo 27, subraya que la cultura desempeña un doble papel, siendo
no solo un derecho humano fundamental, sino también un mecanismo principal para
conocer y respetar los derechos humanos.

El derecho humano a la cultura es, desafortunadamente, de los menos desarro-


llados y explorados en el contexto del desarrollo internacional y nacional de protección
de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA).

De estas reflexiones, surgen preguntas como: ¿qué significa realmente el de-


recho a la cultura?, ¿cuáles son las implicaciones de preservar y enriquecer nuestro
patrimonio cultural?, ¿cómo se materializa el ejercicio del derecho al libre acceso a la
cultura? y ¿cuáles son medidas específicas que implementan las autoridades para res-
guardar y fomentar el acceso a bienes y servicios culturales, así como la protección y
conservación del patrimonio cultural de México?

“¡Tepalcayo vive!” esa es una de las frases que las personas habitantes-vecinas
de San Francisco Totimehuacan utilizan para defender el patrimonio arqueológico de
su comunidad, pero ¿qué se esconde detrás de esta afirmación?: territorio, gestión pa-
trimonial, derechos humanos, conflictos de interés, ciudadanía, especulación inmobi-
liaria, gentrificación, ideologías, etcétera, pueden ser algunas de las respuestas.

Son estos cuestionamientos, y otros más, los que en agosto de 2022 impulsa-
ron que, desde la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla, a través de su

~ 19 ~
Instituto de Investigaciones, se comenzaran a gestar los inicios del proyecto de inves-
tigación que, sobre el sitio arqueológico de San Francisco Totimehuacan (Tepalcayotl),
hoy ve la luz. Esta idea surge de los diversos momentos en los que la CDH Puebla y el
Centro INAH Puebla, han trabajado de manera colegiada e interdisciplinaria. Algunas
veces, incluso en mesas de trabajo con reflexiones críticas sobre el papel que cada una
de ellas tiene en la protección del patrimonio cultural. Esto trajo consigo la idea de llevar
las discusiones a un terreno más académico, con la suma de esfuerzos institucionales
para realizar un abordaje integral, por lo que se integró a las personas expertas –desde
la perspectiva histórica y arqueológica– del Centro INAH Puebla, y por parte de la CDH
Puebla se logró el encuadre desde la visión de la antropología, la sociología y el derecho.

Desde las multidisciplinas, este proyecto editorial nace por y para la comuni-
dad y busca vislumbrar el reclamo de una parte de la sociedad civil de Totimehuacan y
sus alrededores por el cuidado de un espacio con elementos arqueológicos. Decimos
una parte de la sociedad, porque este tipo de fenómenos sociales deben entenderse
de manera dialéctica: por un lado, los que reclaman, resignifican, reutilizan el espacio y,
por el otro, los que mercantilizan, olvidan y destruyen el mismo espacio; reclamo que,
quizá, se hace más evidente de manera reciente por el boom de las redes sociales, pero
que las sentidas peticiones para la protección del sitio datan, por lo menos, de 1961:

que hace más de treinta años dirigí por escrito a las dependencias especia-
lizadas del gobierno federal, declarando dichos monumentos que abarcan
una circunscripción bastante apreciable en las inmediaciones del poblado […]
invadida por las modestas casas o “jacales” antiquísimos templos piramidales
[…] algunos de los cuales han sido mutilados hacia diferentes sectores de su
perímetro y modificada su estructura original, ya sea por roturar nuevas tierras
labrantías, como por las construcciones llevadas a cabo encima de aquéllas
pretéritas edificaciones… (Rivero, 1961: 11).

Fue a través de las personas que integran asociaciones preocupadas por la


recuperación de la zona, específicamente Movimiento Tepalcayotl Vive y el Colectivo
Chiquihuites, que se hizo posible el trabajo de campo que realizaron las y los investi-
gadores de la CDH Puebla, y que los llevó de la mano para conocer e incluir las voces
de aquellas personas que interactúan y viven su día a día entorno al sitio del Tepalca-
yotl: las que crecieron ahí y la recuerdan como un lugar de esparcimiento durante los

~ 20 ~
años 70´ y 80´ del siglo pasado; las que presenciaron la visita de los arqueólogos que
integraron el Proyecto Puebla-Tlaxcala de la Fundación Alemana para la Investigación
Científica –en el que en un área correspondiente a 4 500 km², se localizaron 657 sitios
arqueológicos (512 en Tlaxcala y 145 en Puebla), y se realizaron 42 trabajos correspon-
dientes a 308 sitios localizados en un área (subárea I) de unos 1 500 km (García, 1976:
9-12)–; otros más, los más jóvenes, que manifiestan no conocer el sitio, pero con un
genuino interés por saber más y la duda justificada de: ¿por qué no habían escuchado
antes de él?

Al igual que muchos territorios, San Francisco Totimehuacan posee un bagaje


histórico de luchas y resistencias comunitarias, no solo por el tema del patrimonio ar-
queológico. Recordemos que esta comunidad es muy cercana a la Presa Manuel Ávila
Camacho, conocida como Valsequillo que, al formarse en la década cuarenta del siglo
XX, trajo cambios significativos en el entorno natural y -muy probablemente- en los
modos de organización con respecto al territorio. Otro punto de ruptura, es la desa-
parición administrativa de San Francisco Totimehuacan como municipio, para pasar
a formar parte del gran municipio y metrópolis de Puebla. Y así, de continuidades y
rupturas se van conformando las complejidades de las realidades urbanas actuales.

Allí, en medio de estos procesos, ponemos sobre la mesa la discusión de las


relaciones sociales, jurídicas, económicas, culturales, históricas, que se generan en re-
lación con un sitio arqueológico, a diferencia de aquellas denominadas zonas arqueo-
lógicas. Esta última es aquella que cuenta con una declaratoria por parte de la persona
titular del poder ejecutivo federal sobre un espacio con monumentos arqueológicos,
en los que el espacio o zona de monumentos arqueológicos son regulados, conser-
vados y protegidos; a diferencia del sitio, que se vincula más con una legitimación
del espacio en forma de registro y procesos académicos, sobre el peldaño de un va-
cío jurídico para su protección -que sólo otorga la declaratoria presidencial-. La ges-
tión de estos espacios se vuelve aún más compleja al tener ese alcance federal, pero
también tener responsabilidades con otras instancias del gobierno, como lo estatal y
municipal. Además, al ser de interés social, de igual forma con las asociaciones civiles,
juntas vecinales, organizaciones ejidales, etcétera, quienes tienen la facultad para ser
coadyuvantes con las entidades de gobierno. El Instituto Nacional de Antropología e
Historia, por ley, se convierte en el encargado de normar las gestiones que se tengan
para con el patrimonio arqueológico.

~ 21 ~
Hemos apostado por titular a este libro Totimehuacan-Tepalcayotl, debido a
que muchas personas conocen a este espacio como Tepalcayotl. Este nombramiento
del espacio proviene de una tradición historiográfica. Desde principios del siglo XX,
Carlos Alfonso Miyar hacía alusión de que los lugareños llamaban Tepalcayo a este
espacio de montículos en medio del campo. Posteriormente, los arqueólogos que
pasaron por el sitio arqueológico utilizaron Totimehuacan en referencia a las fuentes
escritas relacionadas con una tradición náhuatl. Pero, también, como el caso de Bodo
Spranz, establecieron una nomenclatura de los edificios prehispánicos relacionados
con el nombre Tepalcayotl. Así, pensamos que es importante llamar al espacio por
su denominación coloquial, pero también haciendo alusión al nombre oficial de la
comunidad y del sitio arqueológico. Además, el nombre Totimehuacan y sus variantes
de igual forma contiene elementos del pasado importantes, ya que es uno de los loca-
tivos empleados en la historia Tolteca-Chichimeca.

El libro se divide en tres apartados. El primero denominado Dimensión ar-


queológica e histórica, que evidencia la importancia de entender el sitio arqueoló-
gico y cómo se ha estudiado a través del tiempo, lo cual ha implicado un proceso de
gestión editorial, al estar integrado por tres textos en versión facsimilar, dos de ellos,
publicados en su primera edición bajo el sello del extinto Instituto Poblano de Antro-
pología, antecedente del Centro INAH Puebla, y el tercero en el Boletín INAH.

El más antiguo, data de 1959, “Interpretación de la Tumba II de Totomihuacán,


Puebla”, autoría de la maestra María Elena Landa Ábrego, quien fuera pilar para el desa-
rrollo de la antropología en el estado de Puebla. Esta nueva versión se acompaña por
una breve introducción de Edna Bravo Luis, quien ofrece importantes detalles sobre la
vida y obra de Landa. El segundo texto publicado en 1966, “Las pirámides de Totime-
huacán. Excavaciones 1964/65”, es un manuscrito a modo de informe de la Fundación
Alemana para la Investigación, signado por Bodo Spranz. Quienes redactamos esta
introducción, también escribimos una breve introducción sobre el trabajo de Spranz.
El tercero, un artículo publicado en 1965 en el Boletín 19 del INAH, “Exploraciones
en Totimehuacán”, autoría del profesor emérito del INAH, Eduardo Matos Moctezuma,
que se acompaña de dos textos más, uno del arqueólogo Francisco Mendiola, y otro
más, inédito del profesor Matos Moctezuma, en el que recupera su experiencia en el
sitio arqueológico, hace casi 60 años.

~ 22 ~
Subrayamos el hecho de que, desde la publicación original de sus trabajos a
la fecha (María Elena Landa Ábrego, Bodo Spranz y Eduardo Matos Moctezuma), no
se contaba con ejemplares de acceso libre y consulta pública digitalizada para que las
personas, pero sobre todo las personas habitantes del estado de Puebla, conocieran
su importancia e historia, en aras de la democratización de la información como parte
del disfrute del derecho a la cultura y del derecho a la información.

En un segundo apartado, Dimensión jurídica y socioantropológica, veremos


las reflexiones académicas que realizamos desde lo jurídico y desde diferentes pers-
pectivas socioantropológicas. En el capítulo de apertura Manuel Villarruel Vázquez y
Nayely Tello Gutiérrez exponen un detallado recorrido por la historia de gestión del
INAH sobre el patrimonio arqueológico en nuestro país. De modo particular, describen
las acciones realizadas desde el Centro INAH Puebla, considerando aquellas relacio-
nadas específicamente con el sitio arqueológico de Tepalcayotl. Por su parte, Héctor
Manuel Guzmán Ruíz y Mariana Durán Márquez, se plantean diversas discusiones en
el ámbito jurídico. Una de las preguntas planteadas vincula a pensar en los problemas
que se generan alrededor de un concepto de cultura tan amplio, establecido en las
leyes internacionales; apelan a la creación de mecanismos normativos de protección
del derecho humano a la cultura y al desarrollo jurisprudencial. En el siguiente capí-
tulo, Manuel A. Melgarejo, plantea entender a Tepalcayotl-Totimehuacan desde una
perspectiva más amplia, a través de una socioantropología del sitio arqueológico. Esta
perspectiva, que se conecta con los antecedentes de investigación del primer aparta-
do del libro, pretende entender a la arqueología desde el tiempo presente, así como
no solo reflexionar con los sujetos que resignifican y valoran el espacio, y propone
apelar a los sujetos que lo olvidan y lo destruyen.

Edna Bravo Luis nos ofrece un capítulo en el que se plantea el rescate en el


sentido de la memoria. Además, reivindica el papel de las mujeres precursoras de la
arqueología, dada la evidencia de como las diversas investigaciones actuales sobre
Tepalcayotl-Totimehuacan han invisibilizado el papel de la maestra Landa como ante-
cedente de la investigación, planteando una crítica precisa en este tenor. Como cierre
del apartado, Gabriel Tolentino Tapia plantea examinar los discursos y prácticas de
defensa en torno al sitio arqueológico. Concibiendo a los derechos humanos como
perspectiva y como objeto de análisis sociológico y antropológico, con la pretensión
de ir más allá del discurso estado-céntrico de los derechos humanos para exponer,

~ 23 ~
desde el enfoque de la “arqueología pública”, la manera en que los discursos en torno
al derecho a la cultura y al patrimonio son apropiados y emulados por los agentes
sociales.

En el último apartado titulado Perspectivas comunitarias encontramos una re-


copilación y sistematización de entrevistas y encuestas que realizaron, Edna Bravo Luis
y Gabriel Tolentino Tapia, a personas de la comunidad que, de alguna u otra forma,
se encuentran relacionados con el sitio de Totimehuacan. Aportan datos cualitativos
interesantes, ya que, si bien pueden estar a favor de la preservación del patrimonio ar-
queológico, existen distintas perspectivas en cuanto a la forma de hacerlo. Posterior-
mente, Cristhian Emanuel Candelas Colín comparte parte de su trabajo audiovisual
con la presentación de imágenes que forman parte de su proyecto de reproducción
de la zona arqueológica de Tepalcayotl. Esta iniciativa deja ver cómo se han configu-
rado las formas de representación arqueológicas, de los clásicos mapas y planos a las
actuales realidades virtuales. El apartado cierra con un registro fotográfico a cargo
de Carolina Picazo, Edna Bravo y Gabriel Tolentino, en el que pretenden transmitir de
manera visual el estado que actualmente guarda la zona arqueológica de Tepalcayotl.

Por supuesto, tomamos en cuenta una perspectiva crítica en la que no esta-


mos con sujetos puros, todos y todas, estamos atravesados por procesos políticos,
culturales y sociales en general. Así, este libro es un aporte para entender el contexto
de un sitio arqueológico en la periferia de la ciudad de Puebla, el sitio arqueológico
Tepalcayot-Totimehuacan.

Desde la CDH Puebla deseamos extender un agradecimiento al Colectivo


Juvenil Chiquihuite y al Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl por sus valiosas
contribuciones al compartir sus experiencias de activismo; al señor Pedro Pérez por
permitirnos conocer su colección de piezas arqueológicas y dejarnos escuchar sus
historias; a Cristhian Emanuel Candelas Colín por contribuir a esta obra con la repro-
ducción de imágenes virtuales creadas en una plataforma de videojuegos; también
a Yazmín Orea Monarca por su trabajo en la transcripción de algunas entrevistas;
a la regidora Ruth Rosas de la junta auxiliar de San Francisco Totimehaucán, quien
nos concedió una entrevista; al bachillerato Octavio Paz por abrirnos sus puertas
para platicar con los estudiantes; a Concepción Landa, sobrina de María Elena Lan-
da, quien nos facilitó información sumamente valiosa sobre su tía; a Paola Vivanco

~ 24 ~
y a Alejandra Pérez Trujillo, integrantes del Instituto Poblano de Readaptación (IPO-
DERAC), institución fundada por María Elena Landa, quienes también compartie-
ron datos sobre ella; desde luego, a los habitantes que amablemente participaron
respondiendo a nuestras encuestas y; a nuestros compañeros de trabajo, Carolina
Picazo Escalante, Emmanuel Roldán Loyola y Ana Paula Sánchez Fernández por su
apoyo en la gestión técnica y administrativa de la obra.

La CDH Puebla, en conjunto con el INAH, reiteran su compromiso con la sal-


vaguarda y protección de los derechos humanos para todas las personas que viven
o transitan en el estado de Puebla, abriendo brecha en el abordaje de temas de rele-
vancia social, como lo es el derecho humano a la cultura, que abarca el conjunto de
valores, creencias, convicciones, idiomas, saberes; así como las artes, las tradiciones,
instituciones y modos de vida por medio de los cuales una persona o un grupo expre-
sa su humanidad y los significados que da a su existencia y a su desarrollo; el legado
que recibimos del pasado, que vivimos en el presente y que transmitiremos a las ge-
neraciones futuras (UNESCO, s. f.).

Los coordinadores de la obra


En la Casa Arrieta, Casa de los Derechos Humanos
Otoño 2023.

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Parte l

Dimensión
arqueológica e histórica

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~ 28 ~
Introducción a la vida y obra de Landa

Edna Mallely Bravo Luis

Interpretación de la tumba Número II de Totimehuacan (1959) de María Elena Landa


Ábrego (1914-2003), es un libro que da cuenta de los trabajos de excavación e inter-
pretación pioneros en el entendimiento de los rituales de los antiguos totimehuaca-
nos, al proporcionarnos una primera documentación de los materiales prehispánicos
tales como vasijas y restos óseos hallados en la zona arqueológica, años antes de que
se llevara a cabo la exploración alemana del Proyecto Puebla-Tlaxcala.

Landa Ábrego, maestra normalista formada en historia y licenciada en ciencias


de la educación, galardonada con la medalla al mérito docente “Mtro. Rafael Ramírez”,
mujer arqueóloga/antropóloga cuya trayectoria profesional estuvo apegada a los
saberes interdisciplinarios, la formación y manejo de técnicas propias del desarrollo
científico de su época, con los cuales llevó a cabo diversas e importantes investigacio-
nes, teniendo entre sus publicaciones los siguientes libros: Una síntesis náhuatl de la
vida y de la muerte: el ídolo de jade de Stuttgart (1957), Interpretación de la tumba Núme-
ro II de Totimehuacan (1959), Contribución al estudio de la Formación Cultural del Valle
Poblano-Tlaxcalteca (1961), Simbolismo en el arte (1980), Ollin y cruz en la simbología
náhuatl (1985), Los tributos de Huejotzingo en el siglo XVI (1987), Torres exentas en la sie-
rra norte de Puebla (coautora, 1987), La Garrafa. Cuevas de la Garrafa, Chiapas: estudio
y conservación de algunos objetos arqueológicos (coautora, 1988), El caminante celeste
(coautora, 1990), Juan Gerson, Tlacuilo (1992), Historia de un pueblo: Nauzontla (1992),
Marina en la conquista (1992), Códice Borgia. El equilibrio dinámico del Cosmos (1994).

No obstante, su trayectoria y producción intelectual han permanecido invisibi-


lizadas debido a prejuicios de la élite académica, pues más allá de la discusión sobre los
aspectos técnicos de su trabajo y el que ella se posicionara, a partir de sus capitales so-
ciales y de clase, en importantes contextos de excavación y que llegara a dirigir el enton-
ces Centro Regional del INAH en Puebla, el recelo hacia su papel como sujeta histórica y
productora de conocimientos lamentablemente perduran hasta nuestros días, disminu-
yendo su obra por parte de sus colegas arqueólogas/os contemporáneos, por prejuicios
ligados además a su formación académica como maestra normalista y el ser mujer en un
área de dominio masculino. Por lo que, comenzar este apartado con la reproducción de
este texto corresponde además a un ejercicio de reivindicación de su memoria.
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Edición facsimilar del libro
Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla

María Elena Landa

1) La Concepcion Prehispanica.

La sed del hombre de infinito, de eternidad, de sobrevivir en el más allá, después del
tiempo concedido a su paso en la tierra, ha dado origen a muchas elucubraciones
teológicas y mitológicas.

Desde la más remota antigüedad ya se daban ritos funerarios que fueron prin-
cipio de muchas religiones, casi todos ellos relacionados con la supervivencia, por
ejemplo: en Ur, Egipto, Asiria, China, etc.

Los aztecas no fueron la excepción; fue una de las mayores preocupaciones


de la clase sacerdotal. Concibieron su “mundo a través de una religión cuya entraña y
esencia es el ritual dedicado a los cuerpos celestes, evidencia maravillosa e intangible
de las deidades” (1) que gobernaban y regían todos y cada uno de sus actos.

En el mundo azteca no había azar; era un mundo matemático el que goberna-


ba y por el cual habían previsto su futuro y habían leído su pasado. Era un mundo cuya
estructura geométrica crea la obra estética inspirada en su mundo astral. Es un mundo
homogéneo en el que los diversos elementos se unen para formarlo; era un mundo
en el cual el hombre, parte minúscula de él, “apresa la nada con la invención del cero”
y quiere que “el tiempo sea uno, el día un siglo, y el siglo un día, en la dimensión sin
límites de la eternidad” (2), en la cual ellos debían incorporarse por ritos y penitencias
semejantes a aquellos que habían creado a los dioses.

Esta necesidad infinita de subsistir, de eternidad, los llevó a elucubraciones ritua-


les. Basadas en cómputos astrales, haciendo de esto “una virtud mística para mantener
la relación perfecta entre los dioses astrales y sus adoradores, sabiendo con antelación
el instante en que la ceremonia ritual debía coincidir con el hecho astronómico”. (3).

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María Elena Landa

Estos entrelazamientos mutuos de la historia los escribieron en el Tonalamatl,


calendario astronómico con representaciones místicas, de invención netamente na-
hoa, que está formado por 13 meses de 20 días, o son 260 días, con el que se han
calculado infinidad de recorridos sinodales por el Universo, y como dice Raúl Noriega
en su estudio ya citado, “se trate de invención o descubrimiento, puede afirmarse que
el calendario de 260 días, exclusivo de nuestras culturas, es una de las más bellas joyas
del talento humano en todos los tiempos”.

Principia por el primer día del mes: 1 cipactli, 2 ehecatl, 3 calli, etc... hasta
llegar a trece, o sea 13 acatl; la segunda parte continúa por 1 ocelotl, etc., hasta llegar
a 13 miquiztli, que corresponde a una segunda vuelta de los 20 días, pues estos se
suceden sin interrupción; la tercera, empieza con 1 mazatl y termina con 13 quiahuitl;
la cuarta, principia con 1 xochitl y termina con 13 malinalli.

A cada una de estas divisiones pertenece un espacio cardinal, la primera al


Este; la segunda, al Norte; la tercera, al Oeste; la cuarta, al Sur.

Su mundo lo regía una primera pareja, Omecihuatl y Ometecutli (4) que habitaba
el decimotercer cielo. Para los Nahua todo espacio tenía un lugar determinado, en este caso
la estrella Polar, único punto aparentemente estático en el firmamento (5), concebido como
fuego y representado de esta manera en los códices Fejervary-Mayer y Vaticano, (fig. 1 y 2).

Según la Leyenda de los Soles, en el Códice Chimalpopoca, cuatro cataclismos


consecutivos tuvieron lugar en los cuales hubo diversos intentos para crear el mundo;
en el quinto intento se reunieron los dioses, formando primero las grandes luminarias
de la tierra, el sol y la luna.

Encendieron un gran fuego y estuvieron en oración cuatro días. Al cabo de


ellos se preguntaron quién se arrojaría al fogón divino para salir convertido en sol y
luna respectivamente, Tecciztecatl, intentó arrojarse cuatro veces y las cuatro retroce-
dió; Nanauatzin se lanzó, saliendo convertido en sol, Tecciztepatl se arrojó en seguida
convirtiéndose en luna.

Ometeotl, para crear las luminarias se valió de dioses que representaban sus
distintos desdoblamientos primarios: Quetzalcoatl, y los tres Tezcatlipocas, sacando

~ 32 ~
Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla

de su propia esencia el fuego, el elemento que daría forma y cuerpo a un nuevo des-
doblamiento de sí mismo, el sol y la luna, llamándose ya como dioses Tonatiuh y Met-
ztii; como fuego, Xiuhtecutli.

El elemento que encarna la resurrección es el fuego: Xiuhtecutli, llamado tam-


bién Dios Viejo. El dios que simboliza la resurrección: Quetzalcoatl; un desdoblamien-
to suyo: Nanautzin, aquél que se arrojó al caldero divino y que sale convertido en sol.
Como símbolo del sol se llama Tonatiuh. La región del espacio que está unida a estos
dioses de la resurrección es el Este. La primera parte del códice Vaticano No. 3773, del
Bolonia y del Borgia, prueban este aserto. (fig. 2. 3 y 4).

El hombre para tener derecho a esta resurrección debía unirse al dios, o al


elemento que lo simbolizaba. La sangre era el líquido que nutría al sol; de aquí que los
guerreros que morían en combate formaron su cortejo en la primera parte de su reco-
rrido celeste; las mujeres muertas en parto, como también eran valientes, pues habían
dado un nuevo ser que nutriera y muriera por el sol, lo acompañaban en la segunda
mitad del recorrido por el firmamento; esta segunda parte, como espacio, representa
el Oeste. De aquí también la importancia del rito funerario, los niños que sacrificaban a
Tlaloc dios de la lluvia, y que iban al Tlalocan a beber eternamente leche en ese paraíso
(6) eran arrojados en los remolinos del lago de Tenochtitlan. A otros se les incineraba.
Sus restos eran depositados en vasijas y rociados de agua antes de sepultarlos. Todos
eran ritos que aseguraban una supervivencia más o menos larga. En nuestro caso par-
ticular trataré de demostrar que la Tumba II de Totomihuacan fue un rito especial para
alcanzar la resurrección. (fig. 11, 15 y 16).

La segunda parte del Tonalamatl pertenece al Norte, dominada por el Tezcat-


lipoca negro; este es el dios de mayores desdoblamientos en el panteón nahuatl. Es
principalmente el soberano de la obscuridad, que como dice Jacques Soustelle “en la
noche es donde reina absolutamente; es el viento; es el dios brujo que se aparece al
hombre en las encrucijadas; la noche propicia a los brujos y a los encantamientos; él
mismo, como dios brujo, puede ver en su espejo de obsidiana los acontecimientos
del mundo”. Se le representa con un sólo pie, pues la constelación de la Osa Mayor
aparece en nuestras latitudes en ciertas épocas del año como un cuerpo de animal
o ser humano con una sola pierna. Así es comprensible que los antiguos mexicanos
aplicaron esta configuración de estrellas al dios Tezcatlipoca. (fig. 5 y 6).

~ 33 ~
María Elena Landa

El Norte, sitio donde el sol libra su batalla diaria para vencer las tinieblas: cuan-
do entra en el seno de la tierra por el Oeste, las vence, y sale victorioso en el Este,
transformado en Quetzalcoatl.

Toda esta parte del Tonalamatl se caracteriza por la continua representación


de signos penitenciales, expiatorios o propiciatorios.

Como consecuencia, en el Norte se situaba la región de la muerte, de la aridez, de


los vientos helados, del hambre. Ahí el hombre se pierde en la nada, si no se une por medio
del sacrificio y rito, al elemento que vence a la muerte para renacer cada día triunfante.

La tercera parte de la cuarta división del Tonalamatl, cuyo reino es el Oeste,


tiene una gran importancia para nuestro estudio. La deidad patronímica es Coatlicue;
y principia por una figura que la representa. (fig. 7).

Es la diosa de la tierra, un desdoblamiento de Omecihuatl, la parte femenina


de la primera pareja; es la que recibe diariamente en su seno a Tonatiuh cuando va al
reino de Mictlan. El tercer dibujo de esta serie, y que coincide en el códice Vaticano
3773, en el Borgia y en el Bolonia tiene el mismo sentido esotérico. Está representa-
do en el Borgia (fig. 6) por un sacerdote sobre un altar hecho de huesos humanos,
que significa el reino de los muertos. Lo envuelven llamas y plumas de quetzal, dos
elementos referentes a la resurrección; va cargando una vasija ritual de la cual sale
una mano y el pie de un ser humano. al que incorpora, por medio de la magia que le
prestan los elementos que lo rodean. –fuego, plumas y altar--. a esos mismos elemen-
tos y lo hace uno con ellos. En consecuencia, si las tres diversas representaciones de
su códice religioso, representan la misma figura con su mismo sentido, en la parte del
mismo que simboliza el morir para resucitar, que es diverso del sentido del Norte, y
también se encuentra un rito funerario exactamente con las mismas características, lo
lógico es pensar que se trate de un rito relacionado con la resurrección; (ver fig. 8, 9 Y
14) el resto del Tonalamatl terminará de apoyar esta tesis (7).

La cuarta parte del Tonalamatl, con referencia al Sur, está llena de cultos de-
dicados al sol. Es la parte que corresponde al verano; cuando el sol calienta la tierra
con sus rayos y hace que las cosechas lleguen a su madurez; cuando la vida está en
plenitud. Es el momento en que el sol pasa por el zenit.

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Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla

En el Códice Vaticano 3773, en la primera representación de esta parte, encon-


tramos un sacrificio humano, según Seler. No hay que olvidar que el sol se mantenía
por medio de sangre humana, que los hombres eran colaboradores en el curso perfec-
to del sol para que pudiera alcanzar el término de su carrera diaria por el espacio. Se
sentían íntimamente ligados a los poderes celestiales. Es más, por ellos y gracias a su
sangre, continuaba el curso de la vida y la perfecta regularidad de la bóveda celeste;
pertenecían de manera activa al conjunto astral de los dioses.

El dios, al exigirles sangre, los incorporaba a él, pues pasaban a ser parte de su
propio sustento. Esta era la razón de ser; no podían quebrantar las altas leyes institui-
das; estaban sometidos, y, conscientes del alto honor que les cabía en la creación, se
incorporaban gustosos a la órbita celeste.

El siguiente dibujo es muy interesante (ver fig. 10), pues recuerda el fogón
divino donde se arrojó Nanautzin. Está formado por dos calaveras, que forman el fo-
gón, envueltas en llamas. Encima, la vasija ritual de la que sale un pie y una mano de
hombre, (ver fig. 11).

Otro de los dibujos de esta parte del Tonalamatl (ver fig. 10) lo forma un rec-
tángulo, limitado por un cordón con el cual amarraban a los prisioneros de guerra.
Está dividido en tres partes; la principal, que es la central, la ocupan las canillas entre-
cruzadas. A la derecha de la central, está una calavera. La izquierda la ocupa una mano,
símbolo de Macuilxochitl.

Las canillas entrecruzadas tienen un profundo sentido, porque al entrecru-


zarse forman el jeroglífico Ollin, que significa movimiento, vida. Este jeroglífico fue
tomado probablemente del movimiento continuo que traza la Osa Menor alrededor
de la Estrella Polar, y no hay que olvidar que en la Estrella Polar, único punto estático
aparente del firmamento, se asentaba la primera pareja, que la Osa Menor siempre
afecta la misma posición en el firmamento cuando se originan los equinoccios y sols-
ticios, y que éstos están profundamente relacionados con las estaciones; que las di-
versas estrellas de la Osa Menor son distintos desdoblamientos de la primera pareja;
que este conjunto forma el núcleo del cual se deriva todo germen de existencia. Pues
bien; si este jeroglífico está representado por canillas, en vez de su propia represen-
tación, es que se le quiso dar un sentido trascendente, como es la muerte pero con

~ 35 ~
María Elena Landa

una incorporación al principio activo de la pareja divina. Sólo una cosa que es, tiene
movimiento.

La segunda parte la ocupa una calavera. Para poder incorporarse a ese mo-
vimiento, o principio activo del Universo, era necesario morir de cierta manera, pues
era lo que determinaba el futuro, en el más allá. Que el dibujo representa un rito re-
lacionado con la resurrección, lo prueba esta calavera que tiene las características de
Mictlantecutli, dios del Norte, un desdoblamiento de Tezcatlipoca, como puede verse
por el tecpatl que tiene en la oquedad nasal y en la forma del ojo. Entonces quiere de-
cir que el que moría bajo este rito especial o fecha, debía librar una batalla en Mictlan,
para renacer, y este renacimiento está comprobado por el símbolo de Macuilxochitl,
la mano, dios que caracteriza la juventud, la primavera, las flores, todo aquello que
principia y que es brote de esperanza.

Toda esta parte del Tonalamatl es una repetición del culto al Sol y de su ritual,
el sacrificio. Las mismas representaciones, con algunas variantes de estilo, pero con el
mismo sentido esotérico, se encuentran en los códices Bolonia y Borgia.

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Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla

Figura 1

Figura 2

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María Elena Landa

Figura 3

Figura 4

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Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla

Figura 5

Figura 6

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María Elena Landa

Figura 7

Figura 8

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Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla

Figura 9

Figura 10

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María Elena Landa

Figura 11

Figura 12

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Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla

Figura 13

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María Elena Landa

Figura 14

Figura 15

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Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla

Figura 16

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María Elena Landa

2) El hallazgo funerario de Totomihuacan

La arqueología es un gran auxiliar para toda clase de interpretaciones, o vicever-


sa. Este estudio que hemos hecho sobre algunos dibujos del Tonalamatl, nos sirvió para
tratar de descifrar la Tumba número II de Totomihuacan, Puebla, descubierta en 1957.

Estaba formada por un macizo rectangular hecho de piedras sin desbastar y


tierra; sin argamasa, homogéneo, sin huellas de haber sido abierto para efectuar un se-
gundo enterramiento. Al quitar el humus, que la cubría y que consistía en una capa de
40 centímetros, se encontraron huellas de carbón. La parte que miraba al Norte, estaba
erosionada; esto fue lo que nos dio la pista de la tumba, porque estaban expuestos a la
intemperie restos humanos, que formaban parte del contenido de la misma (ver fig. 13).

La parte central del rectángulo la formaban losas inclinadas monolíticas de


caliza marina en número de tres; la cuarta fuera de sitio, dejando al descubierto los
restos humanos ya citados.

Lo que quedaba del rectángulo medía 2.10 metros por 1.37 metros de alto y 1
metro de ancho. Estaba dividida en tres partes (fig. 9) La primera o parte expuesta a la
intemperie, que veía al Norte, consistía en restos de un esqueleto que podía deducir-
se había estado en posición fetal, separado del resto del conjunto. La segunda parte
consistía en una olla conteniendo una calavera y dos huesos largos; sostenida esta olla
por cuatro calaveras, cuyos restos afectan la posición fetal. Entre el borde superior de
la olla y las calaveras había una ofrenda de cerámica. (fig. 13).

La tercera parte consistía en un esqueleto en posición yacente; el esqueleto


no estaba completo, solamente estaban los extremos inferiores hasta la pelvis (fig. 13).
No hallamos huellas del resto.

Una nueva ofrenda que no tocaba al esqueleto yacente, pero que si estaba
cerca de él, colocada sobre un piso hecho de argamasa, con una loza de jalnene en
la parte superior, que la protegía. En el exterior, otra loza servía de especie de sello.
La ofrenda consistía en objetos de cerámica: ollas, jarros, etc., entre los cuales había
dos zoomorfas con diversos signos, probablemente rituales y calendáricos. En la parte
exterior del rectángulo existía otra ofrenda de cerámica.

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Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla

La orientación de la tumba era de Norte a Sur; Norte real, no magnético. Los cua-
tro esqueletos que servían de apoyo a la olla miraban hacia los cuatro puntos cardinales.

Estaba formado su contenido central, como ya se dijo, por una olla de la que
salían dos huesos largos apoyados sobre cuatro calaveras, representación ésta igual a
los diversos dibujos que hemos estudiado en el Tonalamatl (fig. 9 y 14). Las calaveras
afectan el jeroglífico Ollin, que ya se explicó cuál es su sentido esotérico, y dado el cual
incorpora aquello que va a unirse a él dándole los caracteres que él tiene. La parte del
esqueleto yacente que probablemente era el resto del individuo que estaba en la olla,
dispuesto hacia el Sur, que ya vimos que es la parte del Tonalamatl que se refiere preci-
samente a los ritos relacionados al Sol, y que este era el símbolo clásico o específico de
todo lo que tiene la cualidad de renacer, dado que esta región es específicamente el
espacio del sol triunfante. En el dibujo del Códice Vaticano 3773 coincide con la mano
de Macuilxochitl. La tercera parte. o sea, el Norte, está representada en la Tumba por
el esqueleto que se encontró a la intemperie, que afectaba una posición fetal, el que
debía ir al reino de Mictlán donde libraría la batalla para poder renacer mediante la
incorporación ritual al Sol.

Todas las partes del Tonalamatl que se han estudiado y que coinciden con esta
Tumba, tienen un profundo sentido religioso. La vasija en la cual se encontraban los
huesos largos tiene exactamente la misma forma que la figura número 11, 9, y 14 que
hemos estudiado en el Tonalamatl y tratado de interpretarla. Además la corroboración
que existe de esta teoría en el dibujo del sacerdote que lleva la olla en sus hombros y
que está rodeado de plumas de quetzal y llamas.

En conclusión: nos parece que esta Tumba era parte de un rito muy especial,
ligado con el renacer o supervivencia en el más allá, apoyado en la teoría o creencia
de la cualidad específica que él toma del elemento primordial de que fue constituido:
el fuego; siendo este elemento uno de los constitutivos de la primera pareja divina.

El rito era una especie de magia simpática, que por medio de la similitud de
hechos hacía que otro igual fuera concordante con el primero.

El sol nació, como ya dije, de reintegrarse Nanauatzin, (un desdoblamiento de


Quetzalcóatl; Quetzacoatl, un desdoblamiento de la primera pareja), al caldero divino.

~ 47 ~
María Elena Landa

El dios del fuego era Xiutecutli, llamado también el Dios Viejo, otro desdoblamiento de
Ometeotl. Al arrojarse Nanauatzin al fuego regresa a su propio elemento; toma este ya
integrado en su nueva personalidad y sale convertido en sol.

Así es que para tener derecho a esta transformación metafísica se seguiría un


ritual semejante en todas sus partes, que recordara exactamente la creación del sol,
para que por medio de una unión con esta magia, se tuviera el derecho a renacer, de
no perderse en la nada, y que el ansia infinita de eternidad del hombre, tuviera en qué
apoyarse.

~ 48 ~
Bibliografía

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Códice Nuttal. Peabody Museum, 1902.

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Fundada en la documentación en lengua Mexicana recogida por los mismos naturales. La
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Angel Maria Garibay K. Editorial Porrúa, S. A. México, 1956.

Historia de los Indios de Nueva España e Islas de Tierra Firme, por Fray Diego Durán. Edi-
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Historia Antigua de México. Primera edición del original escrito en castellano por su autor,
Francisco Javier Clavijero. Editorial Porrúa. S. A., México, 1945.

Historia de la Literatura Nahuatl. Angel Maria Garibay K. Editorial Porrúa. S. A., México. 1953.

Historia Tolteca-Chichimeca. Anales de Quauhtinchan. Versión preparada y anotada por


Heinrich Berlin en colaboración con Silvia Rendón. Prólogo de Paul Kirchhoff Antigua Libre-
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~ 49 ~
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La Filosofía Náhuatl estudiada en sus fuentes. Miguel León Portilla.


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La Conquista de la Nueva Galicia. José López Portillo y Weber. Secretaría de Educación


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La Segunda Esfinge Indiana. J Imbelloni. Hachette, Buenos Aires. 1955.

La Pensée Cosmologique de Anciens Mexicains. Jacques Soustelle. Hermann & Cia. Edi-
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La Piedra del Sol y 16 Monumentos Astronómicos del México Antiguo.


Raúl Noriega (S. F.)

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Coatlicue. Estética del Arte Indígena Antiguo. Justino Fernández


Centro de Estudios Filosóficos. México,1954.

~ 50 ~
Acerca de la obra Las pirámides de Totimehuacan de 1966

Mariana Durán Márquez


Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

Las pirámides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/1965, es un texto editado por el Ins-


tituto Poblano de Antropología en 1966. Es un libro compuesto por 32 páginas, 8 pla-
nos y 30 fotografías. Si bien, en los ejemplares con los que contamos en la actualidad
no tienen un colofón, estamos seguros de que el tiraje fue muy limitado. De hecho, en
la biblioteca Paul Kirchhoff del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Pue-
bla, solamente se cuenta con un ejemplar físico. En internet, rondan algunos escaneos
de este libro que se han compartido en grupos y perfiles como Zona Arqueológica
Tepalcayotl Periférico Puebla o Puebla Antigua; lo que nos indica el interés que las
personas han mostrado por conocer más sobre este sitio arqueológico del sur de la
Ciudad de Puebla. Básicamente, es un texto difícil de conseguir.

De igual forma, cabe hacer mención que es un estudio preliminar de las exca-
vaciones realizadas por la Fundación Alemana para la Investigación durante los años
1964 y 1965. Como lo menciona el autor, Bodo Spranz: “Con la reserva, de que la exca-
vación aún no está terminada, doy aquí un informe preliminar. No es posible en el mo-
mento de publicar el análisis de los hallazgos, porque esta investigación está todavía
en marcha”. El autor, tuvo una segunda temporada en los años 1966-1967, para poste-
riormente estudiar el cerro de Xochitecetl, en el Estado de Tlaxcala, en la temporada
1969-1970. Según la revista Comunicaciones, tomo 1 de 1970, Spranz realizó algunas
otras publicaciones en alemán relacionadas con Totimehuacan: Die Grabungen in To-
timehuacan, Puebla, Mexiko (1966); Praeklassische Figuren aus Totimehuacan, Puebla
Mexiko (1968); Die praeklassischen Pyramiden von Totimehuacan, Puebla (1968); y Die
Pyramiden von Totimehuacan und ihre Einordnung in die Entwicklung des praeklas-
sisschen Pyramidenbaues in Mesoamerika (1970). Dos publicaciones más en español;
Descubrimiento en Totimehuacan, en el boletín 28 del INAH en 1967; y, Las excavacio-
nes en Totimehuacan (Puebla), en el tomo 1 del Proyecto México coordinado por Franz
Tichy de 1970. Posterior a eso, el oriundo de Freiburg realizó estudios relacionados
con los códices del grupo Borgia.

~ 51 ~
Mariana Durán Márquez
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

Nuestra intención como coordinadores de esta obra colectiva, es acercar datos


técnicos que se generaron en su momento sobre el sitio arqueológico de Totimehua-
can. Por ende, pensamos en la importancia que es re-publicar, no sólo el trabajo de
Spranz, sino también, los trabajos de la maestra María Elena Landa Ábrego y el doctor
Eduardo Matos Moctezuma. De igual forma, al ser un trabajo respaldado por la Comi-
sión de Derechos Humanos del Estado de Puebla y el Instituto Nacional de Antropolo-
gía e Historia, nos compromete a realizar una investigación juiciosa de los elementos
que le presentamos a los lectores. Por tanto, y sabedores de los procesos históricos y
por ende políticos en los que están inmersos los estudios de Fundación Alemana para
la Investigación y específicamente del Proyecto México, decidimos agregar este texto
de Bodo Spranz como un antecedente técnico a la investigación del sitio arqueológico
Tepalcayotl-Totimehuacan.

Puebla, Puebla. Noviembre de 2023

~ 52 ~
Edición facsimilar del libro
Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

Bodo Spranz

El trabajo arqueológico del Proyecto Mexicano-Alemán en los actuales estados de


Puebla y Tlaxcala, comenzó el año de 1963, con una inspección del área por parte del
[Link].

Tschohl visitó ruinas y otros lugares arqueológicos en toda la zona para encon-
trar una ‘’estratigrafía horizontal’’, y localizar sitios dónde iniciar excavaciones peque-
ñas sin gastos elevados, para obtener una ‘’estratigrafía vertical’’, en distintos puntos.

Al principio de esta investigación, durante varios años no se intentarán realizar


excavaciones en centros de importancia, sino obtener una sinopsis de la zona general.

Como resultado de estos estudios preliminares esperamos encontrar sitios de


bastante importancia, (para realizar excavaciones en escala mayor), que nos aclaren
algo más sobre la Historia Antigua de toda la zona.

Por diferentes razones nos decidimos a practicar excavaciones de prueba en la


zona de Totimehuacán-Valsequillo, unos kilómetros al sur de la ciudad de Puebla.

Después de una visita al terreno, con lo señores [Link], (UNAM), Lorenzo


(INAH) y Vázquez (IPAH), elegimos las pirámides de Totimehuacán como primer sitio
para las excavaciones, y más tarde algunos puntos alrededor del cerro Chiquihuite, al
occidente del poblado de Totimehuacán.

Al cabo de cinco meses de trabajo en el campo hemos obtenido datos muy


interesantes e importantes, especialmente de las pirámides.

Con la reserva, de que la excavación aun no está terminada, doy aquí un infor-
me preliminar. No es posible en el momento de publicar el análisis de los hallazgos,
porque esta investigación está todavía en marcha.

~ 53 ~
Bodo Spranz

Aprovecho la ocasión para dar las gracias a todos los que han ayudado en mi
trabajo: a los Institutos Nacional y Poblano de Antropología e Historia; al Sr. Dr. Euse-
bio Dávalos Hurtado, al Sr. Roberto García Moll, al Dr. Kirchhof, a la Sra. María Elena
Landa Abrego, al Prof. José Luis Lorenzo, Al Arql. Eduardo Matos Moctezuma a la Srita.
Antoinette Nelken-Terner, al Prof. Román Piña Chán, al Prof Dr. Franz Termer; a Luis
Vázquez, Abel Rocha y sus trabajadores de Tetela y Totimehuacán; al Alcalde Mayor de
Friburgo. Dr. Keidel, y al Director de las Colecciones Públicas de Friburgo, Dr. Gombert;
y a la Deutsche Forschungsgemeinschaft, por el financiamiento de las excavaciones.

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

Plano 1. Réplica en reducción para su visualización completa.

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Bodo Spranz

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

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Bodo Spranz

Foto 1.- Tepalcayo 1, visto del sur.

En la parte norte del poblado de Totimehuacán, situado a unos diez kilóme-


tros al sur de la ciudad de Puebla, se encuentra un grupo de pirámides, grandes y pe-
queñas, erigidas sobre una colina baja de roca (caliza). Son cuatro grandes estructuras,
con dos o tres plataformas, y dos (quizá cuatro) montículos (Plano 1)

Una descripción del poblado de Totimehuacán se encuentra por ejemplo en la


publicación de José Rivero Carvallo (Rivero Carvallo, 1961).

El nombre antiguo del poblado es Totomihuacán. He encontrado que la orto-


grafía actual ya aparece en un manuscrito en lengua azteca de principios del Siglo XVII,
que se conserva en el archivo parroquial de dicha población. Tiene el título siguiente:

‘’Libro de Bau. . . mos qe comienco en . . .


De 1605 Y concluyo en . . . de Julio
De 1645’’.

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

La portada dice:
‘’Los yndios que se baptizan eneste
Pueblo de Totomihuacán desde 15 de
Abril de 1605’’

Detrás de la foja 21 se encuentra, escrita por otra mano, una nota en español:
‘’Libro de baptisteria matrimonios
q. . . funta (?) secomenco en veynte
de mayo deel año de mil seycientos
y trece años siendo guardian de cr. . .
vento de totimehuacán. . . (etc.). ’’

En el terreno de las pirámides ya antes se habían emprendido excavaciones,


pero faltaba una investigación de todas las estructuras del lugar, ya que por el mo-
mento no existe una publicación al respecto. Había indicios de excavaciones ante-
riores solamente en la pirámide del norte. En la zona de las pirámides, la Sra. Landa
del I.P.A.H., ha hecho excavaciones recientemente. El Dr. Tschohl ha preparado una
compilación de las excavaciones, levantamientos topográficos y publicaciones de este
grupo de pirámides. Su manuscrito se publicará dentro de poco.

Ya que no existía un plano bastante exacto, comencé el trabajo de levanta-


miento de las estructuras, y para poder controlarlo he ordenado hacer una aerofoto-
grafía de la zona.

Solamente unas pirámides tienen nombre (véase Rivera Carvallo. 1961, pp.
10 y ss.), por lo que he dado a las estructuras nombres neutros: Tepalcayo 1 hasta 8.
Tepalcayo es el nombre de la pirámide grande del norte (Foto 1), Tepalcayo 7 es un
montículo aplanado en la esquina sudoeste de Tepalcayo 1. Tepalcayo 8 es quizá una
estructura debajo de un rancho, entre los Tepalcayos 1 y 3.

La tarea de la primera parte de las excavaciones era la investigación del Tepal-


cayo 2, y de las estructuras más profundas del Tepalcayo 1, y de ser posible las de las
otras pirámides.

~ 59 ~
Bodo Spranz

La dimensión del grupo denotaba su importancia. Así como la mención fre-


cuente del poblado en la ‘’Historia Tolteca Chichimeca’’, eran motivos eminentes para
investigar, tratando de asociar estas pirámides a la tradición antigua.

Pero, para decirlo por adelantado, las pirámides de Totimehuacán, son en su


totalidad construcciones Preclásicas. Lo único encontrado del periodo Postclásico, fue
un depósito de vasijas destruídas en la superficie (5-15 cm.) del Tepalcayo 2.

Las excavaciones comenzaron a fines de octubre de 1964, en la base occiden-


tal del Tepalcayo 1 y en el Tepalcayo 2.

El Tepalcayo 1, tiene 150 m de largo y 100 m de ancho. La construcción consta


de tres plataformas hasta una altura de 24 m. Su fachada está orientada al oeste. El
Tepalcayo 2, es un montículo de 35 m de diámetro y de una altura de 1.80 m. sobre la
base del norte.

Cuando al cabo de algunos días no se encontraron estructuras en la base del


Tepalcayo 1, se abrieron trincheras en las plataformas I y II, hasta una profundidad
de 0.50 m. dejando las piedras en sus posiciones. En estas trincheras había capas de
piedra sin orden reconocible y en la tierra se encontraron tiestos y fragmentos de figu-
rillas de barro (Foto 2).

Las trincheras, abiertas en los taludes, entre las plataformas I/II y II/III, descu-
brieron escaleras, muy claras en el talud II/II (Plano 3).

La plataforma superior mide 11 m. (oeste-este) por 16 m. (norte-sur). En el


lado este hay una hondonada poco profunda. En esta plataforma se continuó la trin-
chera del talud, y aproximadamente en el centro, muy cerca de la superficie, se en-
contró un entierro, sobre restos de un piso de lodo muy delgado. El esqueleto, muy
destruído, descansaba con la cabeza hacia el norte, acompañado por dos vasijas en
forma de tecomate, de barro, una con pintura negativa en forma de espirales, y la otra
tenía 275 piedritas en su interior (Fotos 3 y 4). Unos metros al noroeste, sobre una capa
de piedras, se encontró otro entierro, constando solamente de un cráneo y los huesos
de las manos (Foto 5).

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

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Bodo Spranz

Foto 2.- Tepalcayo 1, trincheras de la plataforma I visto desde el sur.

Foto 3.- Tepalcayo 1. Entierro I en la plataforma III.

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

Foto 4.- Tepalcayo 1. Cerámica del entierro y en la plataforma III.

En la parte oeste de la plataforma abrimos tres trincheras paralelas, de norte


a sur, y otra en la parte este, a través de la hondonada. En los perfiles se observaron
restos muy bien conservados de muros hechos, con piedras naturales y erigidos sin
mezcla (Plano 4). En parte los muros se encuentran debajo del piso. Cerca de uno de
los ángulos de los muros, a una profundidad de 1.80 m. en la trinchera occidental hay
vestigios de un incendio. Se ve una capa formada por carbón vegetal y lodo quemado
con impresiones de textiles, probablemente de paredes (Foto 6).

En la hondonada, al lado este, parece haber patio rellenado con piedras gran-
des, y sobre él un sedimento, con dos capas diferentes de tierra (Plano 4).

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Bodo Spranz

Foto 5.- Tepalcayo 1. Entierro 2, en la plataforma III.

Foto 6.- Tepalcayo 1. Lodo quemado en la plataforma III


con estampados.

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

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Bodo Spranz

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

Plano 5. Réplica en reducción


para su visualización completa.

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Bodo Spranz

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

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Bodo Spranz

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

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Bodo Spranz

Me parece necesario hacer aquí una excavación de toda la plataforma, no sólo


para estudiar estas estructuras, sino también para investigar las subestructuras.

El montículo Tepalcayo 2 fue excavado en su mitad del norte hasta la roca


madre. La capa superficial del cuadrante nordeste (cuadrante A) estuvo formada por
pequeñas piedras. Al parecer se extrajeron de aquí las piedras más grandes para cons-
truir iglesias y casas en el poblado (Foto 7).

En este montículo hemos descubierto muros, bien construidos, de piedras


naturales y labradas, sin recubrimiento, guardan un color blanco resultado de un se-
dimento de caliza (Foto 8). Los muros encierran plataformas rectángulares, rellenadas
con tierra, piedras y pedazos de tepetate, que también se encuentran en los muros. La
plataforma principal tiene una altura de 2 m. en el centro, ocupando una superficie de
30 m. (norte-sur) por 17 m. (este-oeste). Delante de su lado occidental hay dos plata-
formas más bajas, con restos de una escalera en la base occidental (Plano 5).

Sobre la plataforma central se levanta un muro, hasta la superficie actual del


montículo, en dirección norte-sur, con estructuras bajas, de piedra y tepetate, en for-
ma de celdas. Estas celdas no contuvieron nada de importancia. En el relleno de tierra
hubo tiestos, como en los otros sitios.

Las plataformas están construidas sobre una capa, con la que la superficie
irregular de la roca madre está aplanada. Esto puede verse al lado norte del Tepalca-
yo 2, en donde la roca madre está aplanada por medio de un desvastamiento. Esta
capa consta, en su parte inferior, de tierra gris suave con ceniza, y en la parte superior
de tierra gris dura. Entre estos componentes, hay a veces capas delgadas de otros
materiales (arena, tepetate, piedritas, etc.) Espero que del análisis de los hallazgos,
especialmente de este montículo, resulte una estratigrafía interna del grupo, ya que el
Tepalcayo 2, es el único investigado a fondo (Plano 6).

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

Foto 7.- Tepalcayo 2. Visto desde el Tepalcayo 1.

Foto 8.- Tepalcayo 2. Visto del este.

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Bodo Spranz

Foto 9.- Tepalcayo 2. Celdas, vistas del oeste.

Foto 10.- Tepalcayo 3. Muro del talud de Foto 11.- Tepalcayo 3. Trincheras norte-sur
la plataforma I, visto del norte. en la plataforma II, vista desde el sur.

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

El Tepalcayo 3, situado a 170 m. al sur del Tepalcayo 1, consta de dos platafor-


mas sobre una base cuadrangular de 105, 110, 90 y 130 m. La pirámide situada sobre
un desnivel, tiene de altura en su plataforma inferior 11.60 m. en la base oeste, y en la
base este 1.50 m. La parte sur de la plataforma I se eleva 2.90 m. sobre la parte norte.

La pequeña pirámide central tiene una base casi cuadrada, desviada 8 grados
a la derecha, hacia la plataforma I. Tiene de altura 6.00 m.

La esquina suroeste de la plataforma I, no está muy clara, ya que está ocupada


por un rancho.

En esta pirámide hemos abierto trincheras en las partes del norte y del este
de la plataforma I. En el lado norte se encontró un muro bajo, en la parte superior
del talud, con algunas hiladas delante de él (Plano 7, Foto 10). En la trinchera este, se
encontró un relleno de piedras, que en la base de la plataforma II está mezclado con
ceniza de color claro, que se continúa hasta una profundidad de 1.50 sin alcanzarse el
límite inferior.

La cima de la pirámide central está redondeada y no se pueden observar los


bordes originales. A través de esta cima hemos abierto dos trincheras del norte al sur
y del oeste al este, dejando las piedras en sus posiciones originales.

La trinchera norte-sur cortó en su parte norte restos de construcciones: una


capa de piedras sin muros identificables y un terraplén con un muro al lado norte
(Foto11). Delante de este muro una capa de tierra amarillenta y sobre ella, cubriendo
también la capa de piedras, tierra gris hasta el borde superior del muro. Más al sur
sigue otra capa plana de piedras, que se transforma en un muro inclinado de norte a
sur (Plano 7).

La trinchera oeste-este cortó en su parte oriental un terraplén ancho, con mu-


ros laterales. En la parte este, a una profundidad de más de 2.00 m. se encontró una
construcción de piedra que forma una esquina. Los muros son inclinados. La construc-
ción es más antigua que las superiores. No fue posible descubrir esta parte, ya que es
necesario investigar antes las estructuras situadas sobre ella, trabajo que está proyec-
tado para la próxima temporada.

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Bodo Spranz

Foto 12.- Tepalcayo 3. Entierro en la plataforma II.

Foto 13.- Tepalcayo 4. Muros en la trinchera oeste


este, vistos de oeste.

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

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Bodo Spranz

Cerca del cruce de las dos trincheras, en el cuadrante sudoeste, se encontró un


entierro. El esqueleto yacía flexionado en norma lateral derecha, con la cabeza hacia el sur,
a una profundidad de 0.55 m. No hubo ofrendas, solamente tiestos dispersos (Foto 12).

Todas las pirámides del grupo son distintas (Plano 2). El Tepalcayo 4, situado
al sudoeste del Tepalcayo 3, tiene una base que se aproxima a la forma de un trapecio,
cuyo lado este es circular. La plataforma es como un camino que va ensanchándose, y
que llega espiralmente a la cumbre.

Mide 115 m. de largo, su anchura del lado oeste es de 75 m. y su altura, sobre


la base oeste, de 11.00 m. Al oeste de la plataforma hay una milpa.

Su punto más alto fue investigado por una trinchera de norte a sur, y otra, del
centro de la anterior hacia el oeste. En la parte del norte hay un terraplén hasta la su-
perficie actual, en dirección oeste-este, entre dos muros. El muro exterior es vertical,
el interior está inclinado. Al centro, paralelo a la trinchera hay otro muro inclinado, en
una capa más profunda, y cerca una esquina, formada por dos muros también inclina-
dos. En la parte del sur encontramos un muro más alto, de norte a sur, con una esquina
en el sur. Hay una continuación hacia el sur (o un relleno?) de fragmentos de tepetate).
Estas estructuras son más antiguas que el terraplén del norte, porque encima del re-
lleno, hasta un espesor de 1.50 m. sobre ellas, hay restos de un piso delgado de lodo,
como se han encontrado en el Tepalcayo 1.

En la trinchera oeste-este se encontraron otros restos de muros, de norte a sur.


(Plano 8, Foto 13).

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

Foto 14.- Tepalcayo 2. Vasija pequeña de barro negro.

Foto 15.- Tepalcayo 2. Vasija tripode.

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Bodo Spranz

El talud sur del Tepalcayo 4 se eleva sobre la plataforma inferior del Tepalcayo
5. La diferencia de nivel entre las plataformas de ambas pirámides es de 3.86 m. La
base del Tepalcayo 5 forma un rectángulo, su lado este es circular como en el Tepalca-
yo 4. Los bordes del oeste de ambas pirámides forman una línea.

En la parte oriental de la plataforma se eleva una pirámide pequeña y bien


conservada, con una altura de 3.34. Su talud oriental, redondeada, continúa en el ta-
lud de la plataforma inferior. En ella hemos abierto solamente dos pozos pequeños, en
los cuales no se encontraron estructuras. Por razones de tiempo no se pudo continuar
este trabajo.

No hemos realizado excavaciones en los Tepalcayos 6, 7 y 8. Ya he descrito


brevemente los Tepalcayos 7 y 8. El Tepalcayo es una plataforma baja, en el lado sur del
Tepalcayo 5. Se extiende 42.50 m. al sur, con un ancho de 16.50 m. La parte norte está
a 0.60 m., más alta que la del sur. En el extremo sur hay un empedrado superficial, de
piedras llanas, quizá un patio para trillar, construído en tiempos recientes.

La mayor parte de los hallazgos está compuesta por tiestos. Prevalecen aquí
tres formas de vasijas, según nos indican los bordes encontrados: Ollas y cántaros,
cazuelas, y tecomates. Entre las cazuelas predomina el color negro, también con baño
claro (blanco o amarillento). Frecuentemente hay de color rojo moteado o veteado en
color negro. Según Piña Chán (información verbal) aparece este tipo en la cerámica de
Chiapa de Corzo II y III; y en la de Chicanel.

En el Tepalcayo 2, hay formas poco comunes, quizá de un tipo local de este


lugar. Son vasijas pequeñas de barro y tienen color negro o gris. El barro gris está que-
mado y duro, como aparece en las épocas tempranas de Monte Albán (Foto 14).

De los t estos del depósito Postclásico en el Tepalcayo 2, pudimos reconstruir


las vasijas siguientes:

1. Vasija trípode, base convexa. Barro gris con baño rojizo,ocre. El interior con pin-
tura geométrica en colores negro y rojo (líneas. círculos, espirales). Pies en for-
ma de cabezas humanas o animales. Altura 9.5 cm diámetro 20 cm. (Foto 15).

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

Foto 16.- Figurillas de barro. Pirámides de Totimehuacán.

Foto 17.- Tepalcayo 2. Figurillas de barro.

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Bodo Spranz

2. Escudilla con borde saliente (falta la base) Barro rojizo - gris, baño crema. Res-
tos de pintura en color anaranjado y rojo oscuro. Muy erosionada. Altura 4.5
cm, diámetro 17 cm.

3. Borde recto de una escudilla. Barro gris, baño crema, en el interior rojo oscu-
ro. Afuera restos de pintura en colores anaranjado, negro y rojo. Muy erosio-
nado. Altura 11.5 cm diámetro 24 cm.

4. Parte de un plato grande (comal). con bordes engrosados, Barro ocre, exte-
rior rudo, interior alisado. Altura ?, diámetro -42 cm.

5. Borde de una escudilla (tecomate). Barro rojizo- gris, Interior ocre-café, exte-
rior crema con pintura en color negro y anaranjado. Altura ? diámetro 16 cm.

6. Borde. Barro ocre exterior rojo oscuro. Altura ?, diámetro ?.

7. Borde saliente. Barro rojizo ocre. Baño rojizo ocre-café, pulido, Altura ?, diámetro ?.

El material lítico no es muy extenso. Fuera de utensilios de obsidiana, hay frag-


mentos de metates. Un análisis de este material fue hecho por la Srita. Nelken-Terner.

Se encontraron huesos de animales en el Tepalcayo 2 y esporádicamente en


las otras pirámides. El análisis de estos materiales está aún en proceso.

De gran importancia son las figurillas de barro encontradas en todas las es-
tructuras (Foto 16). Hay tipos muy diversos, de los cuales algunos parecen ser de difu-
sión local, todavía no conocida. Espero poder hacer una sucesión de las figurillas del
Tepalcayo 2, ya que de aquí se tiene una estratigrafía completa.

El tipo más frecuente son figurillas femeninas, con cabezas grandes y caras
prognáticas. La boca es una muesca debajo de la nariz, muchas veces con restos de
pintura roja. Los ojos son ángulos grabados. El tocado está hecho al pastillaje , mos-
trando pintura roja. El cuerpo es plano y anguloso en su contorno. Este corresponde
aproximadamente al tipo E2 de Vaillant (Vaillant, 1931). Según este autor es el más
frecuente en el Valle de México, y corresponde al Zacatenco Temprano.

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Las piramides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/65

Junto con estas formas se encontró un tipo muy raro. Pedazos largos y del-
gados de barro grueso, con una cara primitiva hecha al pastillaje. La forma parece la
de una asa o mango. Según Piña Chán aparecen estas figurillas en Tecamachalco y en
Tlatilco Medio (Foto 17).

El análisis de los hallazgos está en marcha y será necesario hacer un estudio


comparativo con otros elementos conocidos. Se puede decir, por el momento que los
hallazgos de esta primera temporada de la excavación sitúan al grupo de pirámides
de Totimehuacán en el Periodo Preclásico Medio-Preclásico Superior. No sabemos aún
lo que hay en las capas más profundas. Por ahora no será posible excavar todo el com-
plejo, ya que sus dimensiones son demasiado grandes, pero será necesario investigar
con más precisión lo que hasta ahora se ha encontrado y buscar lo que hay en la pro-
fundidad de este importante sitio.

~ 83 ~
~ 84 ~
Edición facsimilar del artículo
Exploraciones en Totimehuacán, Puebla

Eduardo Matos Moctezuma

Con fecha 20 de octubre se iniciaron los trabajos de exploración en la zona de Toti-


mehuacán, Puebla, bajo la dirección del Dr. Bodo Spranz de la fundación Alemana
para la Investigación Científica, y el que suscribe por el I.N.A.H., habiendo dado como
resultado la localización del sitio del preclásico superior de mayores dimensiones ar-
quitectónicas que se conoce hasta el momento.

En general, la zona de construcciones abarca más de medio kilómetro de nor-


te a sur y aproximadamente 200 metros de este a oeste. El sitio consta de seis edificios,
en cinco de los cuales se practicaron calas, habiéndose explorado uno de ellos en for-
ma más completa.

El montículo mayor era conocido con el nombre de Tepalcayo, por lo que se


utilizó la clave Tp. 1, Tp. 2, etc., para cada uno de los edificios (ver plano).

En el montículo denominado Tp. 2 se exploraron dos cuadrantes (Foto 1) en


los que aparecieron cuatro capas bien diferenciadas: la capa superficial, con material
cerámico del preclásico superior y en menor cantidad del postclásico. La capa II, for-
mada por tepetate y que correspondía al relleno del edificio; y dos capas grises deno-
minadas provisionalmente “A” y “B” y que fueron utilizadas para nivelar el terreno de
grandes afloramientos de calizas, estando los edificios asentados sobre ellas.

El material cerámico y lítico obtenido fue clasificado por la señorita Antoine-


tte Nelken, habiendo resultado en su mayoría cerámica monócroma con formas de
cazuelas, platos, escudillas, ollas y tecomates, estos últimos en gran cantidad. Muchos
tiestos muestran decoración esgrafiada, notándose también cerámica de color blanco
de tipo olmecoide. Toda la cerámica corresponde al preclásico medio y superior.

~ 85 ~
Eduardo Matos Moctezuma

~ 86 ~
Exploraciones en Totimehuacán, Puebla

En cuanto a las figurillas,


algunas muestran semejanzas
con tipos de la Cuenca de Méxi-
co, conservando restos de pintura
roja. Entre ella aparece un nuevo
tipo que se relaciona con la Costa
del Golfo y del cual damos un cro-
quis aproximado (Dibujo), en vis-
ta de que por el momento no dis-
ponemos del material cerámico.
Por su forma general, el doctor
Spranz piensa que posiblemente
fueran mangos de incensarios,
aunque no se tienen datos para
afirmarlo.

En el aspecto arquitectó-
nico, se vio que las construcciones
eran de grandes dimensiones (Tp.
1 tiene 160 metros de largo por
100 metros de ancho), notándose
que no hay un orden establecido,
sino que las formas varían des- Los edificios estaban hechos de piedra
de edificios de tres plataformas, sin carear y sin recubrimiento de estuco, pese a
edificios con dos plataformas y la que las calizas abundan en la zona. Esto no es
parte posterior circular, un gran de extrañar, ya que se trata de los comienzos
basamento cuadrado con un del urbanismo, desconociéndose técnicas como
montículo en el centro (Tp. 3), etc. la preparación de cal. Como relleno o núcleo se
utilizó principalmente tepetate, el cual es de fácil
En el Tp. 2, del que se obtención en las barrancas cercanas al sitio.
exploraron dos cuadrantes, se
encontraron tres épocas de cons- En la plataforma superior del Tp. 1 se
trucción, teniendo los muros cer- encontraron restos de pisos de lodo pulido en
ca de 3 metros de alto en su parte sucesión, es decir, se ve claramente que al dete-
mejor conservada (Foto 3). riorarse el piso, se le colocaba encima otra capa

~ 87 ~
Eduardo Matos Moctezuma

en su interior. La posición de los


entierros era flexionada, con el
cráneo orientado hacia el norte
(Foto 2).

Al hacerse el levanta-
miento de la zona, se vio que
todos los edificios están orien-
tados al oeste, con la fachada
principal hacia el Popocatépetl
y el Iztaccihuatl. Mencionamos
esto porque el doctor Fowler
localizó un edificio en Amalucan
con las mismas características y
con cerámica semejante a la en-
contrada en Totimehuacán, con
la fachada principal orientada
hacia el cerro de La Malinche.
Foto 1.- Montículo demonimado Tp. 2, en el que se exploran
dos cuadrantes.
Finalmente, se practica-
de lodo, llegando en ocasiones a tener hasta siete ron calas en plataformas locali-
superposiciones. Debajo de este piso aparecieron zadas en la ladera este del cerro
aposentos con paredes de piedra, encontrándose del Chiquihuite, encontrándose
partes de techo y muros de bajareque en su inte- gran cantidad de cerámica per-
rior, sirviendo de relleno para la construcción pos- teneciente al preclásico, clásico
terior de los pisos ya mencionados. y postclásico. También aquí se
exploró un entierro con carac-
En el Tp. 4 también aparecieron restos de terísticas teotihuacanas, lo que
piso de lodo con las características anteriores, en- nos indica la influencia que más
contrándose en general bastante destruidos. adelante tuvo esta cultura en la
región estudiada.
Al estar realizando los trabajos aparecie-
ron varios entierros con ofrendas de cerámica, en- EDUARDO MATOS MOCTEZUMA.
contrándose dos en el Tp. 1, el primero de los cua-
les tenía dos tecomates con decoración negativa,
teniendo una de las piezas más de 200 piedritas

~ 88 ~
Exploraciones en Totimehuacán, Puebla

Foto 2.- Entierro localizado en el TP 1.

Foto 3.- Aspecto de la exploración del Tp. 2.

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~ 90 ~
De Totimehuacán a Totomiuacan. La visión y aportación de
Eduardo Matos

Francisco Mendiola Galván

El presente texto tiene como propósito establecer un puente entre el artículo “Explo-
raciones en Totimehuacán, Puebla” de Eduardo Matos Moctezuma (1965) y el que aho-
ra nos ofrece en la presente publicación con el título de “Totomiuacan”, escrito con
ese título por así aparecer en la Historia Tolteca-Chichimeca (Kirchhoff, Odena y Reyes,
1976). Por otra parte, y sin entrar en detalles etnohistóricos, que de suyo son relevan-
tes, “Totimehuacan” se encuentra así escrito en El Códice de Cholula, importante docu-
mento estudiado por Francisco González-Hermosillo y Luis Reyes García (2002), pero
más que discurrir sobre el nombre del sitio, nos avocamos aquí a integrar algunos
aspectos que se generaron por la lectura de los dos textos de Matos en los que se en-
cuentran puntos importantes, los cuales, a la distancia de cincuenta y ocho años entre
uno y otro (de 1965 a 2023), resultan más que trascendentes. Se espera que nuestras
impresiones abonen a la apología y defensa realizadas en varios de los trabajos pre-
sentados en este volumen en torno a este sitio, siendo, por otra parte, evidente que
así lo es para nuestro autor que ha publicado estas sus dos visiones sobre el mismo
lugar y que no son diferentes entre sí, sino en todo sentido, complementarias para la
historia de Totimehuacán al realzar precisamente su importancia, siendo que ambos
trabajos alimentan su conocimiento y, de manera muy importante, su defensa.

Es digno de elogio que una figura como la de Eduardo Matos haya fijado su
atención en Totimehuacán, si bien primero como representante del Instituto Nacional
de Antropología e Historia y ayudante del arqueólogo Bodo Spranz de la Fundación o
Misión Alemana para la Investigación Científica en los años sesenta (del pasado siglo)
y, después, como un investigador de la arqueología mexicana que es altamente reco-
nocido y premiado nacional e internacionalmente por sus muchos y diversos trabajos
realizados en el Templo Mayor de la Ciudad de México y por otros desarrollados en
diferentes espacios arqueológicos de México. Eduardo Matos nos honra de manera
muy especial con su trabajo que aquí presenta.

~ 91 ~
Francisco Mendiola Galván

En cuanto al primer tiempo del trabajo de Totimehuacán realizado entre 1965


y 1966, podemos decir que destaca el orden y la capacidad de síntesis del autor sobre
el estudio que se llevó a cabo en este sitio del Preclásico superior. La presentación del
plano ilustra de manera muy interesante la disposición de sus elementos, así como tam-
bién, el dibujo de una figurilla de la Costa del Golfo que enriquece la información sobre
la cerámica del Preclásico medio y superior, la cual fue recuperada durante las excava-
ciones. En cuanto a lo arquitectónico, nuestro autor cuantifica y describe seis edificios.
En cinco de ellos se realizaron calas de excavación para el conocimiento de lo arqueoló-
gico. El más grande de los montículos fue identificado como Tepalcayo 1. La descripción
arquitectónica apunta, para el edificio del Tepalcayo 2, tres épocas constructivas con
muros de tres metros de alto y piedra sin carear y sin estuco, información que indica el
comienzo del urbanismo. En realidad, era el tiempo en el que se desconocía la prepara-
ción de la cal; por otra parte, para el Tepalcayo 1, se detectaron fragmentos de pisos de
lodo pulido y que parte de una observación muy interesante por parte del autor sobre la
reposición de los mismos, presentando así hasta siete superposiciones. De igual manera
observa espacios o aposentos con paredes de piedra, con muros y techos de bajareque.
Y en estas exploraciones no pudieron faltar algunos entierros con ofrendas de cerámica.
Entre esas piezas se encontró un tecomate lleno de pequeñas piedras en un número de
doscientas. Finalmente, el levantamiento realizado indicó que todos los edificios pre-
sentan una orientación hacia el oeste, siendo que sus fachadas principales miran hacia
los volcanes (Popocatépetl e Iztaccíhuatl). La cerámica, que fue abundante, se ubicó al
interior de los tres horizontes: Preclásico, Clásico y Postclásico, y entre los hallazgos más
importantes que se tuvieron fue el de un entierro con rasgos teotihuacanos.

Para el artículo “Totomiuacan”, vemos necesario destacar primeramente la dis-


cusión que su autor pone en la mesa desde un inicio y que nombra como un “equívoco”.
Veamos: la intención del apoyo a las investigaciones por parte del Dr. Paul Kirchhoff en
el área poblano-tlaxcalteca, era, en gran medida, motivada por su interés en el docu-
mento de la Historia Tolteca- Chichimeca, por ello estaba también muy interesado por
conocer arqueológicamente lo que en este documento se menciona como uno de los
puntos importantes y que es precisamente Totomiuacan. Cuando se comenzaron los
trabajos en el sitio por parte de Bodo Spranz y Eduardo Matos, la cerámica que empe-
zó a salir no era del Postclásico sino del Preclásico o Formativo, es decir, bastante más
antigua que la primera. Matos indica que esto debió haber decepcionado a Kirchhoff
porque no eran edificios relacionados del todo con la Historia Tolteca-Chichimeca, sin

~ 92 ~
De Totimehuacán a Totomiuacan. La visión y aportación de Eduardo Matos

embargo, para Matos resultó muy relevante porque el amplio espectro cronológico
y cultural de Totomiuacan la ubicó como una ciudad o centro prehispánico de gran
importancia para el área Puebla-Tlaxcala.

De los apuntes que Matos toma de su libreta de campo de esos años, lo cual es
admirable porque nuestro profesor conserva aún dicha libreta, nos regala la información
que indica que en la parte superior del montículo del Tepalcayo 1, encontró una figurilla
con la advocación de Tláloc y que estaba asociada a cerámica y copal, lo cual, señala Ma-
tos, venía a satisfacer de alguna manera los intereses etnohistóricos de Paul Kirchhoff.

Haciendo el puente entre uno y otro de los trabajos aquí mencionados, no


sólo encontramos que los mismos de Eduardo Matos son congruentes al interior de
la disciplina arqueológica al mostrar un verdadero interés por preservar el sentido
ancestral de Totimehuacán. Ambos documentos son complementarios y refuerzan la
necesidad de la continuidad de los estudios arqueológicos, etnohistóricos, antropo-
lógicos, sociológicos y medio ambientales del sitio, permitiendo con ellos proseguir
con su defensa. Totimehuacán es un enclave fundamental del territorio simbólico y
sagrado al que la población tiene derecho a disfrutar, entender y preservar por ser pre-
cisamente un bien común que generaciones presentes deben dimensionar y más aún,
conservar para las futuras. Bien nacional que no se encuentra dispuesto a la discusión
de especuladores y acaparadores, y mucho menos a la venta.

No queda más que agradecer a Eduardo Matos nos haya hecho el regalo de
dar fe y testimonio como pionero que es de la investigación arqueológica de Toti-
mehuacán, condición que lo exalta como un guardián poderoso de este patrimonio
cultural. Eduardo Matos, héroe cultural que, por el sólo hecho de serlo, coadyuva con
la defensa en contra del capitalismo salvaje y sus intereses, esos que se traducen en
obtener, como siempre, ganancias exorbitantes para unos cuantos, modo que no re-
conoce identidades histórico-culturales presentes y pasadas, alimentadoras de la raíz
que nos sostiene como pueblo heredero y poseedor de saberes milenarios, portento-
sos e indestructibles. Totimehuacán ha dado claro ejemplo de esta lucha al defender
de manera denodada el patrimonio cultural de todos los mexicanos.

~ 93 ~
Fuentes consultadas

Matos, E. (1965). Exploraciones en Totimehuacán, Puebla. Boletín INAH, (19), 1-4.

Kirchhoff, P., Odena, L. y Reyes, L. (1976). Historia Tolteca-Chichimeca. CISINAH-INAH.

González-Hermosillo, F. y Reyes, L. (2002). El Códice de Cholula. La exaltación de un linaje in-


dio. Gobierno del Estado de Puebla; CIESAS; CONACULTA-INAH; Miguel Ángel Porrúa-Grupo
Editorial.

~ 94 ~
Totemihuacan

Eduardo Matos Moctezuma


Al arqueólogo Francisco Mendiola Galván

A poca distancia de la Ciudad de Puebla se encuentra el sitio arqueológico de Totemi-


huacan. Su presencia en el México prehispánico fue importante ya que se trata de uno
de los conjuntos arquitectónicos más antiguos y es evidente que, junto con Xochité-
catl y Tlalancaleca, fueron centros de poder en el área poblano-tlaxcalteca en los ini-
cios del urbanismo poco antes de nuestra era. De los primeros trabajos en el lugar fui
partícipe en el marco de la colaboración entre el Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH) y la Misión Alemana para la Investigación Científica. Esto ocurrió allá
por el año de 1966. Sin embargo, el interés en Totemihuacan partió de un equívoco.
Veamos cómo se dieron los acontecimientos.

En la década de los años 60´ la atención sobre nuestra arqueología se cen-


traba, fundamentalmente, en los trabajos que emprendió el doctor Richard McNeish
en el área de Tehuacán, en donde llevaba a cabo un proyecto de investigación mul-
tidisciplinario que permitió conocer, en buena medida, el comienzo de la agricultura
y el cambio cualitativo que esto trajo como consecuencia en el proceso de desarrollo
de las sociedades. Al mismo tiempo, daba comienzo el Proyecto que emprendió la
Fundación Alemana para la Investigación Científica en la que el doctor Paul Kirchhoff
fue pieza clave para el arranque de la misma. Por parte del INAH, el profesor José Luis
Lorenzo tomó cartas en el asunto y me invitó a participar en los trabajos. Recuerdo
la reunión que tuvo lugar en la sede de la Fundación en Tlacopac. También hubo re-
uniones en la casa de Don Paul, muy cercana a la sede. En estos cónclaves se definió
la región por investigar y fue así cómo se eligió el área poblano-tlaxcalteca. ¿Las razo-
nes para ello? El doctor Kirchhoff estaba interesado en conocer arqueológicamente lo
que muy bien sabía a través de las fuentes históricas: los asentamientos que tuvieron
lugar a partir de los datos que proporcionaba la Historia Tolteca-Chichimeca en la que
se mencionaba, entre muchos lugares, a Totemihuacan. El mismo investigador había
colaborado años más tarde, junto con el nahuatlato Luis Reyes y la investigadora Lina

~ 95 ~
Eduardo Matos Moctezuma

Odena Güemes, en una nueva interpretación de esa Historia que salió con el título de
Historia Tolteca-Chichimeca bajo el sello del Centro de Investigaciones Superiores del
INAH (CISINAH) y el INAH en 1976. Creo importante reproducir parte de la carta que
el 2 de febrero de 1972 envió el doctor Kirchhoff al antropólogo Guillermo Bonfil, por
entonces director del INAH, que reza así:

“He llegado, junto con el señor Luis Reyes, a quien usted mencionó
como una de las personas que quizá debería de formar parte del equi-
po de investigadores que se tiene que formar, a la conclusión de que
mis dudas o escrúpulos en cuanto a la compatibilidad entre las obli-
gaciones que el señor Reyes tiene aún con la Fundación Alemana para
la Investigación Científica, que le dio por tres años (que ahora llegan
a su fin) una beca para para recoger e interpretar nuevos materiales
que puedan ayudar a una mejor comprensión de la famosa Historia
tolteca-chichimeca, y su trabajo dentro del grupo cuya formación y
coordinación me encomendó, no tiene base. Al contrario, veo ahora
que lo que resta de interpretar de los amplios y valiosísimos nuevos
documentos que ha encontrado puede coincidir muy felizmente con
la aportación suya a la preparación de una nueva edición de la referida
fuente…”.

Pocos meses después, el doctor Kirchhoff moría…

Vuelvo a tomar el hilo de mi relato. Así las cosas, de inmediato se puso en


marcha el plan de excavar en los montículos cercanos a la población actual. Hicimos
una visita y recorrimos la zona en donde pudimos constatar la presencia de varios
montículos de grandes dimensiones. El arqueólogo designado por la Fundación para
estar al frente de los trabajos era el doctor Bodo Spranz; yo sería su ayudante en repre-
sentación del INAH.

Nos trasladamos para radicar en la ciudad de Puebla y nos alojamos en un ho-


tel en la plaza principal de la ciudad. Poco tiempo después nos mudamos a la casa del
representante del INAH en Puebla, Luis Vásquez. Nuestro centro de actividades sería la
casa de Aquiles Serdán en la calle 6 Oriente, que por entonces era la oficina del INAH.

~ 96 ~
Totimehuacan

La casa, con su contenido histórico, mostraba en la fachada los agujeros de las balas
que se produjeron aquel 20 de noviembre de1910.

Los trabajos se iniciaron de inmediato. Hicimos los preparativos que toda ex-
cavación requiere y comenzamos por el gran montículo de cerca de 160 metros de
largo. Uno de esos días se presentó en el sitio un jovencito que quería platicar conmi-
go. Accedí con gusto y me dijo que quería estudiar arqueología. Estuvimos platicando
largo rato y las visitas se repitieron con frecuencia. Su nombre: Roberto García Moll.

Continuemos con el relato. Tanto Bodo como yo estábamos atentos a lo que


iba saliendo en la excavación, pero las cosas no cuadraban: en lugar de materiales
cerámicos del postclásico que era lo que esperábamos, lo que salía eran vestigios del
preclásico superior o Formativo. No cabía duda: todo aquello pertenecía a una ocupa-
ción temprana y varios siglos más antigua de lo previsto. Me imagino la decepción de
Don Paul cuando se enteró que no se trataba de edificios relacionados con la Historia
Tolteca-chichimeca, sino de presencias que nos remitían cronológicamente antes de
nuestra era. Yo, en lo personal, estaba feliz, ya que Totemihuacan se presentaba como
un centro importante en el área.

Pero veamos algunos apuntes de mi libreta de campo. Los trabajos comen-


zaron el lunes 26 de octubre de 1964 y en ella se asienta que los trabajos se iniciaron
“después de haber hecho un levantamiento [topográfico] de 160 mts. por 105 mts., al-
rededor de la pirámide, que servirá de base. Se empieza al frente con una cala de 2. oo
mts., de ancho…”. Este montículo lo denominamos como Tepalcayo 1 en tanto que, al
otro, de menores dimensiones, le llamamos Tepalcayo 2. La cala mencionada empezó
a mostrar resultados y fue así como el día 28 reportaba en mi libreta: “Salió una figuri-
lla preclásica y tiestos posiblemente del mismo horizonte”. Un dibujo acompañaba lo
escrito:

~ 97 ~
Eduardo Matos Moctezuma

Figura 1. Dibujo de campo

Otro dato revelador acerca de la antigüedad del edificio es la que escribí el


jueves 19 de noviembre de 1964. Dice así: “Se continúa explorando en los cuadros
G-12, H-12 y F.15 en la capa gris suave. Sigue saliendo el material preclásico y la figuri-
lla prognata con turbante y orejeras, mostrando algo de color rojo:

Figura 2. Dibujo de campo

~ 98 ~
Totimehuacan

Un dato que pienso es interesante es la anotación del 25 de enero de 1965


que dice: “En la parte superior del Tp 1 [Tepalcayo 1] salió además cerca del estuco una
figurita de Tláloc superficial, copal y cerámica. Se ve que en el Postclásico se usó para
ofrendas”.

Bueno, de alguna manera se satisfacían los afanes de Don Paul…

Para terminar, sólo agregaré que mi interés siempre ha radicado no sólo en el


dato arqueológico, sino que en muchas de mis excavaciones platicaba con mis cola-
boradores lugareños para que me contaran acerca de los mitos del lugar, costumbres,
cuentos, etc…, para conocer más de la población actual. Gracias a esta inquietud fue
que me enteré de la danza de Moros y cristianos que en enero de 1965 se llevó a la
práctica en la población actual de Totemihuacan. Durante tres días se bailó bajo la
dirección de Benjamín Cuautle. A él se le contrató para que dirigiera la puesta en es-
cena, ya que era oriundo de otra población. Fue una experiencia maravillosa y pasado
algún tiempo le pedí a Benjamín que me preparara una copia manuscrita de la danza
titulada de los Doce pares. Me hizo entrega de ella junto con todos los diálogos entre
el bando cristiano y el moro. ¡Una verdadera joya! Pronto quiero publicarla para darla
a conocer.

~ 99 ~
Registro fotográfico
Carolina Picazo Escalante

Fotografías obtenidas durante la investigación en campo realizada el 5 de julio de 2023, en don-


de se aprecian objetos que se presumen de origen prehispánico somo son: fragmentos líticos
(obsidianas) y tepalcates (entre ellos algunos con diseños geométricos en color rojo o con marcas
de exposición al fuego), mismos que se encuentran en proceso de registro ante el INAH.

~ 100 ~
Registro fotográfico

~ 101 ~
~ 102 ~
Parte ll

Dimensión jurídica
y socioantropológica

~ 103 ~
~ 104 ~
Gestión para la protección técnica y legal del sitio
arqueológico San Francisco Totimehuacan

Manuel Villarruel Vázquez


Nayely Tello Gutiérrez

En el año 2024 el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) cumplirá 85


años de existencia como garante nacional para la investigación, protección, conser-
vación y difusión del patrimonio cultural de nuestro país. Desde 1939, el INAH ha de-
sarrollado múltiples programas y proyectos específicos que han permitido generar
conocimiento y discusión sobre nuestros orígenes, nuestros valores como nación y
nuestra identidad multiétnica y pluricultural. Como parte de la profunda investigación
científica impulsada a lo largo y ancho de nuestro país, se han establecido distintos
mecanismos de protección al vasto patrimonio arqueológico; prueba de ello son los
decretos federales para las zonas de monumentos arqueológicos, los mecanismos de
investigación, excavación y conservación de sitios mesoamericanos y notable recien-
temente, el programa de salvamento arqueológico en la zona donde se desarrolla el
Proyecto del Tren Maya que ha arrojado una increíble cantidad de información y se
han producido múltiples proyectos de rescate de nuestros tesoros arqueológicos en
la península de Yucatán.

Es evidente que, si bien la razón de ser del INAH es el estudio antropológico


de nuestras evidencias culturales, el componente arqueológico ha sido el detonador
histórico para nuestra noble institución. Debido al descubrimiento de la Tumba Siete
en la Zona Arqueológica de Monte Albán, el Estado mexicano visualizó la creación de
un organismo que pudiera proteger toda la riqueza arqueológica que emergía de la
tierra. Para ese momento en los albores del México post-revolucionario, se pensaba
que el tema arqueológico era uno de los más importantes por la manera tan avasallan-
te que surgió no solo en Oaxaca, si no en los distintos estados de la república con gran
cantidad de vestigios, objetos de cerámica y lítica y sitios arqueológicos; en la medida
en la que la institución empezaba a sentar sus bases, también se fue encontrando con
múltiples problemáticas operativas, asuntos mediáticos y controversiales que trajeron
consigo los temas de esta naturaleza.

~ 105 ~
Manuel Villarruel Vázquez
Nayely Tello Gutiérrez

En los años treinta, previo a la fundación del INAH, comenzaba la gestión de


una legislación para la protección del patrimonio cultural en México; las primeras ba-
ses jurídicas se establecieron en documentos como la Ley sobre Protección y Conser-
vación de Monumentos y Bellezas Naturales de 1930 y la Ley sobre Protección y Con-
servación de Monumentos Arqueológicos e Históricos, Poblaciones Típicas y Lugares
de Belleza Natural de 1934. De acuerdo Bolfy Cottom, estas normativas se centraron
en el valor de aquellos monumentos de la antigüedad mexicana y reafirmaron la im-
portancia de la ciencia arqueológica (Sánchez 2012). La última de las citadas leyes
comprendía temas más complejos como la propiedad de los bienes arqueológicos, el
régimen de dominio y el registro de bienes. El concepto de patrimonio arqueológico
empezó a evolucionar, desde su acepción como objeto con valores estéticos, hasta su
definición por sus valores históricos y antropológicos; desde concebirlo como hallaz-
gos de belleza típica, hasta conceptualizarlo como emplazamiento territorial modifi-
cado por la intervención de los grupos humanos.

De esta forma, México se configuraba como un país pionero en temas de legis-


lación cultural a nivel mundial: mientras se avanzaba en discusiones de concepciones
teóricas en Europa y otros países de América, nuestro país ya había logrado estable-
cer los cimientos de nuestra legislación federal en materia del patrimonio cultural. Es
importante señalar que este conjunto de acciones estaba enmarcado por los meca-
nismos teóricos internacionales de protección del patrimonio mundial. Un ejemplo
clave para la protección del patrimonio, que si bien engloba diversos ámbitos entre lo
cultural y lo natural, es el texto producto de la Convención sobre la Protección del Pa-
trimonio Mundial Cultural y Natural de 1972 de la UNESCO, documento que sin lugar
a dudas abrevó de nuestra norma nacional; de dicha Convención Internacional nos
interesa destacar la definición de patrimonio cultural:

…los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pintura monu-


mentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, ca-
vernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional des-
de el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia (UNESCO 1972: s/p).

Como se puede apreciar, el concepto de patrimonio cultural es muy amplio y di-


versos académicos han tratado de acuñar con distintas conceptualizaciones lo establecido
en la propia Convención anteriormente citada; por ejemplo, para Francisco Arturo Schroe-

~ 106 ~
Gestión para la protección técnica y legal del sitio
arqueológico San Francisco Totimehuacan

der, citado por Becerril: el patrimonio cultural de una nación se debe entender
como todos aquellos bienes muebles e inmuebles, incluso intangibles, tanto pú-
blicos como privados, que por sus valores históricos, artísticos y técnicos, científi-
cos o tradicionales, principalmente, sean dignos de conservarse y restaurarse para
la posteridad” (Becerril, 2003: 7).

Uno de los principales avances en materia de patrimonio es el reconocimiento


a los bienes culturales no solo por su valor estético o histórico, si no por sus valores pa-
trimoniales universales, mismos que son la base para las declaraciones de patrimonio
mundial. Son esos valores que caracterizan a ciertos espacios o tradiciones que iden-
tifican a alguna comunidad. Estos valores son, como lo indica la definición anterior,
universales y excepcionales para la historia, el arte o la ciencia.

En el marco de estas discusiones internacionales, México al ser uno de los paí-


ses con enorme riqueza patrimonial, promulga en 1972 la Ley Federal sobre Monu-
mentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos (LFMZAAH), marco normativo
vigente a la fecha y que a lo largo de estos años se ha ido reformando, intentando
adaptarse a la realidad actual que día a día nos impone mayores retos en la defensa
del patrimonio; uno de estos grandes retos ha sido el elemento territorial o paisajísti-
co. En la norma se define claramente el concepto de monumento y sitio arqueológico,
también se señalan mecanismos de protección técnica y legal de sus valores; no obs-
tante, dimensionar jurídicamente el espacio a proteger dentro de un contexto urbano
actual o de un desarrollo socio territorial vivo y complejo, puede generar diversas va-
riables que afectan la conservación del bien arqueológico.

Es importante mencionar que en temas arqueológicos, paleontológicos, ar-


tísticos e históricos, el INAH y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)
son entes federales normativos, que se encargan de cuidar, vigilar y resguardar el pa-
trimonio; no obstante, no se cuenta con facultades jurisdiccionales autónomas que
nos permitan extender esta protección. Tan es así, por ejemplo, que en materia penal
en el supuesto de que exista daño a un objeto o sitio arqueológico, esta dependencia
federal comparece ante el juez en carácter de víctima, y es desde esta posición que
se hacen enormes esfuerzos por conseguir la sanción al infractor y la reparación del
daño a través del Órgano Especializado en los Mecanismos Alternativos de Solución
de Controversias de la Fiscalía General de la República. La protección jurídica se hace

~ 107 ~
Manuel Villarruel Vázquez
Nayely Tello Gutiérrez

más compleja cuando los espacios arqueológicos se ubican en un territorio dentro de


una ciudad, que hace difícil su delimitación y protección y que además recibe mayores
y constantes presiones urbanas.

Este componente espacial dentro de los ámbitos teórico y jurídico, si bien se ha


estado estudiando desde distintas disciplinas, viene a detonar reflexiones patrimoniales
diversas. Para la arqueología, aunque un fogón o una unidad habitacional de pocos me-
tros cuadrados pueden ser considerados como sitios arqueológicos, es importante resaltar
que no se estudian como un elemento aislado, sino en el conjunto de elementos en el
entorno que deben ser preservados con una visión integral. Para decirlo en otras palabras,
es necesario entender los sitios del pasado remoto en un nivel de integración, entre socie-
dad y naturaleza. Para las prácticas de conservación del patrimonio, es complicado, por
ejemplo, evaluar un montículo aislado o cualquier otro elemento mueble, lo importante
es estudiar el contexto en el que se encuentran estos elementos pretéritos. Aquí es donde
complejos contextos de urbanización actual ponen en conflicto al desarrollo de las ciuda-
des contemporáneas y la conservación del patrimonio arqueológico inmerso en ellas.

La conjunción de la LFMZAAH y las convenciones internacionales, fortalecen


la conservación de este patrimonio arqueológico, pero también otros elementos que
en México se definen como paleontológicos, históricos y artísticos. Si bien en este li-
bro no fue posible ahondar en el tema paleontológico, del cual existen vestigios que
enriquecen de valores a Totimehuacan, es importante recalcar que estos restos de fau-
na pretérita también se encuentran protegidos por la LFMZAAH. Es de recordar que,
según la Ley Federal de Monumentos, se consideran los vestigios de seres vivos del
pasado, como parte del componente arqueológico: ARTÍCULO 28.- Son monumentos
arqueológicos los bienes muebles e inmuebles, producto de culturas anteriores al es-
tablecimiento de la hispánica en el territorio nacional, así como los restos humanos,
de la flora y de la fauna, relacionados con esas culturas (LFMZAAH 2018: 7).

Esta definición amplia nos da herramientas importantes para la conservación


de estos elementos arqueológicos, vinculando los ricos contextos naturales con los
culturales en Puebla, como lo demuestran las aportaciones de investigadores como
Zaid Lagunas Rodríguez, Iván Alarcón Durán y Sergio Suárez Cruz del Centro INAH
Puebla, entre otros, que contribuyen con datos relevantes sobre caracterizaciones de
la cuenca de Valsequillo y Totimehuacan.

~ 108 ~
Gestión para la protección técnica y legal del sitio
arqueológico San Francisco Totimehuacan

Este proceso de enriquecimiento de acepciones permite generar mejores me-


canismos de protección jurídica para los bienes arqueológicos. Con esa amplitud del
concepto descrito en el párrafo anterior, es necesario también mencionar la discusión
epistemológica, pero también jurídica entre la diferencia de sitio arqueológico y zona
arqueológica. Para ampliar estas nociones es preciso definir que el “sitio arqueológico”
corresponde a los elementos muebles e inmuebles anteriores al establecimiento de la
cultura hispánica en nuestro territorio, que pueden ser ejemplos de diversas caracterís-
ticas y dimensiones: un conjunto de montículos, un basamento piramidal de cualquier
extensión, un campamento temporal de algún grupo nómada, una covacha natural con
pinturas rupestres, un área de concheros, restos de cerámica, de lítica o esculturas, en-
tierros y sus ajuares funerarios, restos de los sistemas productivos de un grupo humano,
elementos asociados a la religión y muchas otras formas de habitar el mundo de los
hombres y mujeres del pasado; por norma, estos son consignados en el Registro Públi-
co de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos, dependientes del INAH, para
su debido seguimiento, delimitación y protección. Como visión más específica, se des-
prende que la “zona arqueológica” es la que tiene una declaratoria del ejecutivo federal,
que fue precedida por una propuesta gubernamental o ciudadana y un estudio técnico
previo para la determinación y delimitación de sus elementos y valores arqueológicos.
Por supuesto ambos, “sitio” y “zona”, tienen el antecedente de haber sido determinados
por un proceso investigativo de forma sistemática o por elementos más aleatorios como
reportes ciudadanos, salvamentos arqueológicos o rescates arqueológicos.

En términos normativos, esta diferenciación de ninguna manera implica que


los espacios patrimoniales puedan tener un diferente nivel de valores o queden des-
cubiertos de la protección jurídica, pero sí hay implicaciones legales para la protección
de las zonas y sitios arqueológicos. Si bien un sitio arqueológico cuenta con toda la
protección técnica y legal que establece la LFMZAAH, no obstante, al declararse una
zona es necesario la estipulación de un reglamento que acompañe a esa declaratoria
que configura mecanismos de protección más específicos para el espacio arqueoló-
gico. Para el caso de los sitios es posible establecer un reglamento de ese tipo, pero
con la variante de la participación interinstitucional con declaratorias estatales y/o
municipales, la generación de planes de manejo o gestión e inclusive, elementos más
apegados al desarrollo urbano, como pueden ser los programas de desarrollo urbano,
políticas catastrales o polígonos de protección en las cartas urbanas, que permiten
alternativas de operación y cuidado de esos espacios.

~ 109 ~
Manuel Villarruel Vázquez
Nayely Tello Gutiérrez

Las responsabilidades en los ámbitos de los tres niveles de gobierno se con-


vierten en acciones concurrentes y coadyuvantes con las instancias correspondientes
para el cuidado y protección del patrimonio. E inclusive, el enriquecimiento de las po-
líticas públicas con las opiniones y aportaciones que genere la sociedad civil, de igual
manera son fundamentales.

Quizás la parte más importante y delicada a la vez, sea la de una correcta de-
limitación del sitio arqueológico, que conjuga temas de un análisis técnico y caracte-
rizaciones científicas con evaluaciones axiológicas; los arqueólogos generan a partir
de datos empíricos, en términos positivistas muchas veces, la presencia y ausencia
de elementos arqueológicos, para la determinación de la extensión de los territorios
arqueológicos. Aunque estas zonas se plantean desde una visión apolítica o aislada de
lo sociopolítico, su delimitación de protección se envuelve en una serie de dinámicas
sociales en la que la justificación está basada en el expertise de los arqueólogos. Es
interesante lo que nos comparte Silvia Mesa Dávila, Directora de Registro Público de
Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del INAH:

…aunque se entiende que las demarcaciones de las zonas arqueológicas obe-


decen a directrices de investigación, las decisiones sobre su extensión se abs-
traen de un pensamiento estratégico, subsumido en la lógica de la inmanente di-
námica de crecimiento y desarrollo regional y urbano del país (Mesa, 2009: 480).

La gestión de estos sitios y zonas arqueológicos debe basarse en un estudio


técnico del mismo con el acompañamiento de los organismos normativos locales, y
en gran medida, en la buena voluntad estatal y municipal. Sin duda, existen varias vías
para poder darle la adecuada protección a los sitios arqueológicos, pero lo que que-
remos destacar en este texto es la importancia de las responsabilidades concurrentes,
que según los artículos 3º y 4º de la LFMZAAH, la aplicación corresponde en términos
de lo arqueológico a la Secretaría de Cultura Federal, al Instituto Nacional de Antro-
pología e Historia, a las demás autoridades y dependencias federales, en los casos de
su competencia y a las autoridades de las entidades federativas y los municipios que
“…tendrán, en la aplicación de esta ley, la intervención que la misma y su reglamento
señalen” (LFMZAAH, 1972).

Por lo anterior, los organismos estatales y municipales tienen jurisdicción con-


currente en la protección del patrimonio cultural y es por ello que este Instituto realiza

~ 110 ~
Gestión para la protección técnica y legal del sitio
arqueológico San Francisco Totimehuacan

diversas tareas con dichos órganos de gobierno, con la intención de capacitar, infor-
mar, colaborar, proteger y gestionar las labores de protección de un sitio patrimonial
para que se garantice el derecho a la cultura para las próximas generaciones; es evi-
dente aquí que se requiere de la buena disposición y ejercicio de autoridad, por ejem-
plo, que el Ayuntamiento de Puebla pueda ejercer de forma concurrente con el INAH,
para la debida protección de un sitio como el de Totimehuacan, dentro de la mancha
urbana de la capital poblana.

El caso de San Francisco Totimehuacan

El sentido de pertenencia que los habitantes de San Francisco Totimehuacan le han


dado a su sitio arqueológico es algo que ha sido mayormente visible en los últimos
años. Probablemente, este auge de las redes sociales ha dado reflectores a organi-
zaciones civiles de habitantes de dicha población. Entre este y otros factores, el sitio
arqueológico Totimehuacan es un caso bastante particular: es un sitio ubicado sobre
predios de diferente régimen de propiedad, que si bien ha sido estudiado desde el
siglo pasado, la inscripción del sitio con su folio real 2ASA00053838, otorgado por la
dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del
INAH, se logró concretar gracias a los esfuerzo del Centro INAH–Puebla hasta el año
2020. Estos registros dependen muchas veces de procesos investigativos varios, como
pueden ser los proyectos de investigación encaminados al recorrido de superficie y
salvamentos arqueológicos y también, por medio de denuncias ciudadanas o hallaz-
gos recientes que son atendidas por personal especializado del INAH y que permiten
enriquecer la caracterización del sitio y por ende, su demarcación territorial.

Aun contando con grandes valores y la protección que otorga la Ley, el sitio ar-
queológico de Totimehuacan es afectado por la especulación inmobiliaria, la presión
de los desarrolladores de fraccionamientos y la participación de algunos actores polí-
ticos y grupos sociales que buscan adueñarse ilegítimamente de las propiedades don-
de se ubican los montículos y otros elementos arqueológicos, para lucrar a costa de la
explotación del espacio a través de parcelaciones, subdivisiones y urbanizaciones. Son
constantes los procesos irregulares de venta de terrenos y obras de urbanización, que
se ha hecho recurrente la intervención del Instituto para su defensa, en la cual se nos
han sumado grupos de la sociedad organizada para denunciar y respaldar las acciones
que desarrollamos dentro del marco de la ley; aunque también es cierto que se han

~ 111 ~
Manuel Villarruel Vázquez
Nayely Tello Gutiérrez

sumado presiones de grupos antagónicos proclives al desacato, la controversia y el


ataque mediático con el fin de especular y lucrar con la tierra.

Como parte de las estrategias de trabajo para la protección se han incentivado


los procesos de inspección, seguimiento y suspensión de obras irregulares en el sitio;
esta actividad permanente, ha implicado una tarea jurídica cuyo objetivo es detener
acciones físicas, muchas veces furtivas, que conllevan la construcción o excavación en
predios de propiedad privada, pero que se ubican dentro del polígono de protección
del sitio. En ocasiones se ha tenido que recurrir a solicitar el acompañamiento de la
fuerza pública para garantizar la integridad de los funcionarios del INAH que realizan
los procesos; asimismo, se ha debido proceder en algunos casos a denuncias penales
cuando se presuponga posibles acciones recurrentes que pongan en riesgo al patrimo-
nio. Esta labor se ha vuelto compleja toda vez que existen desarrolladores inmobiliarios
ilegales, que, sin contar con los documentos de propiedad formal de los predios, enga-
ñan a la ciudadanía vendiendo lotes dentro del sitio arqueológico, que no cuentan con
infraestructura ni servicios y que además “venden” problemas a posibles compradores
que no podrán construir en dicho terreno por no contar con los avales municipales,
estatales o federales. Si bien el Instituto es competente en materia de protección del
patrimonio y para ello puede desarrollar los procedimientos administrativos y jurídicos
conducentes, no lo es para evitar la compra-venta de terrenos irregulares que incenti-
van la especulación y la presión urbana sobre el sitio arqueológico.

En diversas ocasiones, en difusión de redes, pero también en procesos jurídi-


cos, el INAH ha sido blanco de acusaciones infundadas por omisión de funciones. Sin
embargo, se deja de lado los agravios que recibe el mismo Instituto al intentar ejercer
sus funciones en la protección técnica y legal del patrimonio; debemos recordar que
el INAH es una entidad normativa, es decir, acompaña, asesora y norma los procesos
que tengan que ver con nuestra herencia cultural, haciendo valer la ley, suspendiendo
obras irregulares que pongan en peligro algún vestigio arqueológico de Totimehua-
can; a veces, enfrentando la reincidencia de líderes locales o grupos facciosos que
pretenden amedrentar e inhibir las labores federales. Por supuesto, el Instituto no ha
cejado en sus funciones y se realizan todas las acciones que nos faculta la ley, como
son los procedimientos legales pertinentes y las denuncias penales ante la Fiscalía
General de la República. A partir de ese momento, el INAH realiza el acompañamiento,
peritaje o diligencias que la autoridad competente indique, en seguimiento a las ca-

~ 112 ~
Gestión para la protección técnica y legal del sitio
arqueológico San Francisco Totimehuacan

denas de mando y jerarquías jurídicas para implementar las acciones pertinentes para
la conservación del patrimonio cultural.

Con el fin de desarrollar acciones preventivas y de gestión, que eviten tener


que desarrollar procedimientos jurídicos constantes, consideramos que es necesario
recurrir al trinomio virtuoso para la preservación y conservación del patrimonio cul-
tural de la nación con la obligada suma de esfuerzos entre las autoridades, los actores
académicos y las organizaciones sociales. Este trinomio virtuoso se compone de la
participación de especialistas y/o académicos que pueden aportar conocimiento y
propuestas para la protección de los espacios; de las autoridades e instituciones que
tienen entre sus funciones diseñar, desarrollar y aplicar programas y políticas públicas
que procuren la adecuada conservación del patrimonio cultural y; finalmente, aun-
que no en un orden jerárquico, se encuentra la sociedad civil; entre este componente
comunitario, se encuentran las distintas agrupaciones que tienen como objetivo el in-
terés por el cuidado de los valores patrimoniales de sus propios espacios y territorios,
donde destaca por ejemplo la Asociación Tepalcáyotl A. C. presidida hasta hace unos
meses por Rosendo Muñoz Chietla (QEPD). El trabajo en conjunto es el que nos lleva
a generar discusiones, quizás hasta polémicas, pero sobre todo, dirigir las políticas
públicas para el cuidado de los espacios culturales y con un estricto respeto a los dere-
chos humanos. El INAH está cumpliendo sus funciones sustantivas para el cuidado del
patrimonio cultural de México, que es inconmensurable y tenemos que entenderlo
como una responsabilidad común para su preservación.

Por lo anterior, una de las vertientes que el Centro INAH Puebla ha apelado
en diversas ocasiones es la gestión del patrimonio a través del conocimiento y de la
difusión. Diversos eventos se han llevado a cabo desde el Centro INAH con diversas
organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil. En un primer momento, se
realizaron reuniones de trabajo con asociaciones comunitarias vinculadas al patrimo-
nio de Totimehuacan desde el año 2020; asimismo del 15 al 18 de diciembre del 2020
se impulsó el 1er Simposio Regional de Crecimiento Urbano. Reflexiones acerca de la
ciudad y su relación con los sitios arqueológicos conurbados; esta asamblea académi-
ca y social de reflexión se organizó con el apoyo de la Gerencia del Centro Histórico;
en ese momento, y al ser un simposio, se realizó por invitación a especialistas de la
arqueología y el urbanismo. Se habló desde el Centro INAH Puebla de sitios arqueo-
lógicos como la Resurrección, Totimehucan y Amalucan que se emplazan dentro de

~ 113 ~
Manuel Villarruel Vázquez
Nayely Tello Gutiérrez

la mancha urbana de Puebla. En un ámbito internacional se contrastó con ejemplos


de protección de sitios en otros países como Kaminaljuyú, que es un yacimiento ar-
queológico en el corazón de Ciudad de Guatemala. De igual forma, algunos urbanis-
tas hablaron de los distintos mecanismos de gestión del suelo, las cartas urbanas y la
necesidad de adaptar o actualizar las políticas públicas que tienen que ver con estos
patrimonios en el contexto urbano que, dicho sea de paso, se realizó durante la pan-
demia de manera remota, tratando de llegar a un público mayor mediante las redes
sociales; algunos de los videos tienen más de 2 mil reproducciones.

Imagen 1. Afiche del 1er Simposio Regional de Crecimiento Urbano

Fuente: Redes sociales oficiales del Centro INAH Puebla

En esta línea, un año más tarde se llevó a cabo otro evento con el formato de
foro. Se trata del 1er Foro Académico-Ciudadano. Crecimiento urbano y rescate de los
sitios arqueológicos del municipio de Puebla, que se realizó del 17 al 20 de agosto del
2021, como un homenaje para la fecha de la conmemoración del día de los pueblos
originarios. Este evento estuvo en las manos de diversas organizaciones gubernamen-

~ 114 ~
Gestión para la protección técnica y legal del sitio
arqueológico San Francisco Totimehuacan

tales y civiles. Estuvo presente la Secretaría de Cultura del Estado de Puebla en el ám-
bito estatal, la Secretaría de Turismo, el Instituto Municipal de Planeación y la Gerencia
del Centro Histórico y Patrimonio Cultural, de parte del ayuntamiento de Puebla, así
como por parte de la ciudadanía el Consejo de Participación Ciudadana de Asuntos
Indígenas del Municipio de Puebla (COPACAI). Todos ellos agrupados y coordinados
por el Centro INAH Puebla. Con esta gestión fue necesario la realización de una convo-
catoria abierta a académicos y ciudadanía en general para participar en este evento.

Imagen 2. Afiche del 1er Foro Académico Ciudadano

Fuente: Redes sociales oficiales del Centro INAH Puebla

Entre los diversos logros que se obtuvieron con este evento, se encuentra el
galardón de Ciudadano Distinguido que se le otorgó al doctor Eduardo Matos Mocte-
zuma, profesor emérito del INAH y participante en este libro, por sus múltiples aportes
a la arqueología de México, pero específicamente por sus investigaciones como parte
del proyecto de exploración del sitio arqueológico de Totimehuacan en la década de
1960. En su conferencia magistral e inaugural del evento, habló de la importancia de
este sitio de la época formativa para la dinámica cultural del valle Puebla-Tlaxcala en

~ 115 ~
Manuel Villarruel Vázquez
Nayely Tello Gutiérrez

ese momento. Además, contó datos de su relación como funcionario público y ar-
queólogo adscrito al proyecto Puebla-Tlaxcala de la fundación alemana para la inves-
tigación que en ese momento llevaba el arqueólogo Bodo Spranz. Inclusive relató que
un joven Roberto García Moll, originario de Puebla, se presentó en las excavaciones de
Totimehuacan como voluntario y fue lo que lo llevó a convertirse en arqueólogo y a la
postre, fue director del INAH.

Imagen 3. Eduardo Matos Moctezuma y Manuel Villarruel Vázquez


en el 1er Foro Académico Ciudadano, agosto de 2021

Fotografía: Belén Neri Torres

Debemos destacar la nutrida participación ciudadana que se tuvo en este


evento. Sin duda, la participación de COPACAI vino a refrescar esta lucha por el patri-
monio arqueológico amenazado por el crecimiento urbano. “Rescate de los teocallis”,
es como los compañeros de COPACAI nombran al proyecto de visibilización, difusión
y resignificación de estos espacios arqueológicos. En diversos momentos, el INAH y
COPACAI han trabajado en mesas redondas, técnicas y académicas con este tema. Du-
rante el evento, se decidió, y como debe de ser un foro, las participaciones fueron
diversas, ya que en las mesas aglutinaron a activistas, vecinos de las comunidades,
empleados del municipio y especialistas o académicos desde las distintas ramas del
conocimiento. Otro punto importante, fue la conferencia de la doctora Guadalupe Es-
pinosa Rodríguez, directora de Operación de Sitios del INAH, quien habló precisamen-
te de la gestión de los sitios arqueológicos del país. En esta intervención fue importan-
~ 116 ~
Gestión para la protección técnica y legal del sitio
arqueológico San Francisco Totimehuacan

te el desarrollo de la idea de nuevos sitios abiertos al público, del papel del INAH para
estos menesteres y de algunos casos de éxito y otros casos con problemáticas para el
cuidado del patrimonio arqueológico.

Estas vertientes de trabajo también deben ser impulsadas a través del trabajo
interinstitucional; un avance sustantivo ha sido el establecimiento de una mesa de coo-
peración entre el INAH, el Gobierno del Estado de Puebla y el Ayuntamiento de Puebla;
sin lugar a dudas este mecanismo de trabajo es muy relevante puesto que el apoyo y
gestión del Gobierno Estatal permitió involucrar a diferentes secretarias y actores polí-
ticos para determinar políticas públicas de actuación en conjunto con el INAH; también
se ha evidenciado la necesidad de la participación de la autoridad municipal, que es la
que tiene la atribución principal para normar la planeación urbana, la política de usos de
suelo, de control catastral, la validación de posibles desarrollos inmobiliarios y la suspen-
sión de obras irregulares. De esta manera, se llevaron múltiples mesas de concertación
encabezadas por el INAH y la Secretaría de Gobernación del Estado, con la participación
de funcionarios de la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Medio Ambiente, ambas del
Gobierno del Estado; de la Presidencia Auxiliar Municipal de San Francisco Totimehua-
can, de la Secretaría de Desarrollo Urbano del Municipio, de la Dirección de Catastro
Municipal, la Secretaría de Gobernación Municipal, el Departamento de Prevención y
Evaluación de Riesgos y del Departamento de Protección Civil también del Ayuntamien-
to; de la Asociación Tepalcáyotl A. C., ya mencionada, de la Asociación Jóvenes de Toti-
mehuacan y de ciudadanos y vecinos de Totimehuacan, entre otros. Derivado de estos
trabajos se definieron diversas acciones que, en el ámbito de sus competencias, cada
instancia pudiera desarrollar; asimismo, se solicitó el apoyo a la Secretaria de Desarro-
llo Urbano, a la Dirección de Catastro y a la Gerencia del Centro Histórico en el ámbito
municipal, para evaluar la situación actual del polígono donde se ubica el sitio de Tepal-
cayotl y acordar medidas de protección al sitio, detener la venta irregular de predios y
evitar posibles obras. Esta línea de trabajo probablemente pueda ser la que tenga una
mayor repercusión en el territorio, pues permite dirigir los esfuerzos concatenados entre
las autoridades para la protección de los valores arqueológicos.

• Falta mucho trabajo por realizar, por lo que es necesario seguir incentivando
acciones a favor del sitio; algunos programas o acciones que se deben de con-
cretar en los próximos años, podrían ser:
• Consolidar la Mesa de Trabajo Interinstitucional, a través de un convenio a sig-
nar para la protección y seguimiento al patrimonio arqueológico, histórico y
~ 117 ~
Manuel Villarruel Vázquez
Nayely Tello Gutiérrez

paleontológico dentro de la mancha urbana de Puebla.


• Integrar al desarrollo económico y social de cada municipio, las expresiones del
patrimonio cultural, tales como las obras resguardadas en museos, los monu-
mentos históricos que son elementos vivos de nuestros entornos urbanos o los
sitios y zonas Arqueológicas y que podría tener una repercusión favorable para
Totimehuacan.
• Difusión de los valores y la historia de esta zona sur del valle de Puebla, donde
se ubica San Francisco Totimehuacan, a partir del conocimiento y preservación
del patrimonio cultural.
• Protección jurídica de los sitios Arqueológicos en conjunto con la Zona de Mo-
numentos Históricos en el centro de la ciudad y el valle de Puebla.
• Actualización y formalización de cuadros humanos para la preservación del pa-
trimonio cultural.
• Gestión de recursos económicos, en especie o servicios que provengan de ins-
tituciones públicas o privadas y que se destinen a la preservación del patrimonio
cultural.
• Gestión de la adquisición del suelo, donde se ubiquen los sitios arqueológicos.
• Visibilización y delimitación física de la poligonal de cada una de los sitios ar-
queológicos del valle de Puebla.
• Impulso de proyectos para la generación de parques eco-arqueológicos para la
protección y disfrute de estos sitios.

Entendemos que estas prácticas de cuidado patrimonial se encuentran en un


sentido dialéctico enfrentados en la permanente lucha entre desarrollo y conserva-
ción; habrá que equilibrar los esfuerzos para atender tanto la preocupación de grupos
que se sientan agraviadas por las posibles afectaciones al patrimonio arqueológico
de la comunidad, pero, de igual forma, los dueños o propietarios de espacios con ele-
mentos arqueológicos en una forma similar, deberán sensibilizarse al comprender que
sus predios puedan tener limitaciones de uso del suelo del territorio que adquirieron o
heredaron. Nos parece fundamental este diálogo que estamos teniendo con los com-
pañeros de otras coordinaciones nacionales en el INAH, pero al mismo tiempo con los
que componen la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla con quienes
compartimos el trabajo diario en contextos específicos de gran valor cultural como es
el caso de San Francisco Totimehuacan.

~ 118 ~
Fuentes consultadas

Becerril, J. (2003). El Derecho al Patrimonio histórico-artístico en México. Editorial Porrúa.

Instituto Nacional de Antropología e Historia. (2006). La planeación y la gestión del patri-


monio cultural de la nación. Guía Práctica. CONACULTA-INAH.

Lagunas, Z., Jiménez, F., Suárez, S. y Alarcón, I. (2020). Sección de Paleontología INAH-Pue-
bla. Lum, Revista digital del Gobierno de Chiapas, 1(1), 18-27.

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (1972). Ley Federal sobre Monumentos
y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos [con modificaciones hasta el 2018]. https://
[Link]/LeyesBiblio/pdf/131_160218.pdf

Medina, M. (2009). El inventario nacional de zonas arqueológicas: situación actual y pers-


pectivas. En S. Mesa Dávila, M. T. Castillo Mangas, P. F. Sánchez Nava y M. Medina Jaén (coord.
y eds.). Memoria del registro arqueológico en México. Treinta años (pp. 169-194). INAH.

Mesa, S. (2009). Responsabilidad y ética en las delimitaciones de zonas arqueológicas. En


S. Mesa Dávila, M. T. Castillo Mangas, P. F. Sánchez Nava y M. Medina Jaén (coord. y eds.).
Memoria del registro arqueológico en México. Treinta años (pp. 479-494). INAH.

Sánchez, L. (2012). Legislación Mexicana de Patrimonio Cultural. Cuadernos Electrónicos,


(8), 57-74.

UNESCO. (1972). Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural.
[Link]

~ 119 ~
~ 120 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural.
Desde la normatividad y los mecanismos no jurisdiccionales
para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

Héctor Manuel Guzmán Ruíz


Mariana Durán Márquez

Introducción

El texto ofrece una perspectiva panorámica sobre la laxitud de la regulación jurídica


del derecho a la cultura en general -como parte de los Derechos Económicos, Sociales,
Culturales y Ambientales (DESCA)- y, en particular, del patrimonio cultural y cómo es
que ello impacta directamente en su justiciabilidad en las vías tradicionales de defensa
de derechos a través de los tribunales respecto de la vía de protección no jurisdiccional.

Para lo cual, en un primer momento se expone que el objeto de protección


normativa (internacional y nacional) es tan amplio que ello dificulta su concreción a
casos concretos. De lo que es muestra, especialmente representativa, la escasez juris-
prudencial, esto es, son mínimos los criterios generados a la fecha por los tribunales
federales (en vía de juicio de amparo), lo que compromete seriamente la consolida-
ción de pautas interpretativas sobre los conceptos y directrices legales sobre el dere-
cho a la cultura, no obstante que se encuentra reconocido constitucionalmente.

En contrapunto, la vía no jurisdiccional a través de las Comisiones de Dere-


chos Humanos se muestra como un mecanismo con potencial tanto para desarrollar
interpretativamente los derechos culturales (a través de una línea interpretativa más
robusta mediante la generación de recomendaciones) como para identificar tramos
concretos de responsabilidad y de la protección de monumentos, como ha sido en el
caso del Tepalcayotl, que se expone con detenimiento.

Primera parte: Laxitud normativa y escasez jurisprudencial

1. Breve contexto normativo internacional del derecho humano a la cultura


y el patrimonio cultural

~ 121 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

1.1. Derecho a la cultura: parte integrante de los DESCA

En el marco de la adopción que desde 1948 diversas naciones hicieron de la Decla-


ración Universal de los Derechos Humanos, que establece los derechos civiles, cul-
turales, económicos, políticos y sociales fundamentales de los que deben disfrutar
todas las personas, y que para 1966, quedaron plasmados en el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC-A),1 los DESCA constituyen los
“derechos humanos relativos a las condiciones sociales y económicas básicas necesa-
rias para una vida en dignidad y libertad, y hablan de cuestiones tan básicas como el
trabajo, la seguridad social, la salud, la educación, la alimentación, el agua, la vivienda,
un medio ambiente adecuado y la cultura” (RED-DESC, 2022: párr. 1). Así permiten la
existencia y protección de un marco común de normas y valores que son reconocidos
universalmente, estableciendo obligaciones para los Estados para evitar la comisión
de violaciones contra los mismos, en respeto a los principios que los rigen: universali-
dad, inalienabilidad, interdependencia e indivisibilidad.

Si exploramos el panorama de los DESCA en el contexto del derecho internacio-


nal de los derechos humanos respecto a las obligaciones de los Estados, podemos referir
tres “obligaciones comunes” -a fin de responder a su cumplimiento-: respetar, proteger y
garantizar. Por respetar, se entiende que los Estados deben abstenerse de vulnerar y obs-
taculizar su ejercicio. Proteger, consiste en impedir que el propio Estado y los particulares
afecten el ejercicio de esos derechos y adoptar medidas que ayuden a evitar la afectación
a ese ejercicio. Por último, garantizar, incluye otras sub-obligaciones como facilitar, propor-
cionar o promover medidas legislativas, judiciales, administrativas y presupuestales que
sean necesarias para cumplir tales derechos, y hacerlos efectivos para las personas que se
encuentren en algún estado de vulneración o marginación (Tello, 2011: 52).

Las Directrices de Maastricht2 refieren a las “obligaciones comunes”, los elemen-


tos de conducta y de resultado, siendo que en la conducta se “exigen acciones racional-

1. Ratificado hasta la fecha por poco más de 160 países; que se han comprometido a articular compro-
misos que consagran en sus ordenamientos internos.
2. Que en el marco de los Principios de Limburg (1986) sobre la Aplicación del Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales durante 1997 reunió a un grupo de personas expertas
para ampliar el entendimiento respecto a la naturaleza y el alcance de las violaciones a los derechos
económicos, sociales y culturales, y las respuestas y recursos adecuados a los mismos.

~ 122 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

mente concebidas con el propósito de asegurar el ejercicio de un derecho específico”


(Directrices de Maastricht sobre Violaciones a los Derechos Económicos, Sociales y Cul-
turales , 1997: 3), y en el resultado, se “requiere que los Estados cumplan objetivos con-
cretos que satisfagan una norma sustantiva precisa”, teniendo un margen de discreción
para la selección de mecanismos para hacer efectivas sus obligaciones, y que puede
incluir, por ejemplo, disponibilidad de recursos y generación de políticas estatales.

Con relación a las violaciones de los DESCA, podemos encontrar acciones y


omisiones directas de los Estados, que conllevan responsabilidades, que estarán obli-
gados a corregir y crear mecanismos para la vigilancia, investigación, procesamiento
y recursos para las víctimas, que pueden ser tanto individuos como grupos, quienes
sufren los mayores y más evidentes contextos de desigualdad y discriminación, como
son los pueblos y comunidades indígenas, personas refugiadas, desplazadas y migran-
tes, personas con discapacidad, niños, niñas y adolescentes, por mencionar algunos.

Respecto al ejercicio de los recursos y respuestas por violaciones a los DESCA,


se puede observar el acceso a recursos judiciales y no jurisdiccionales, conforme a
los marcos normativos nacionales e internacionales; la restitución y garantía de no
repetición; la aplicación de los instrumentos internacionales de manera directa en el
contexto legal interno; así como la documentación y vigilancia de todos los actores,
incluyendo organizaciones no gubernamentales, gobiernos nacionales y organizacio-
nes internacionales.

De las obligaciones generales derivadas de los parámetros específicos del Pac-


to (PIDESC), en los artículos 2 a 5 se establece la obligación de los Estados de iniciar,
de manera inmediata, el proceso para la realización de los DESCA, utilizando todos los
medios apropiados (medidas legislativas, judiciales, administrativas, económicas, so-
ciales y educativas) para hacer frente a las obligaciones para su cumplimiento. Es decir,
se encuentra íntimamente ligada a las obligaciones relacionadas con la supervisión de
la aplicación del PIDESC, que abre la puerta para que los Estados deban presentar un
informe sobre la situación de los DESCA en cada uno de sus países, dos años después
de haber ratificado el Pacto, y que de manera continua se realizará cada cinco años.
Centrando sus esfuerzos en la cooperación y el dialogo, en donde se socialicen los
logros y planes para hacerlos una realidad.

~ 123 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

En el contexto interamericano, la regulación de los DESCA se establece en el


Pacto de San José, que reitera lo ya establecido por la Declaración Universal, para con-
solidar el régimen de libertad personal y de justicia social. Además, en 1967 se aprobó
la incorporación a la Carta de la OEA, de normas más amplias sobre los DESCA, y en el
artículo 26 de la Convención, el compromiso de los Estados de adoptar las providen-
cias mediante la cooperación internacional para lograr progresivamente la plena efec-
tividad de los derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y culturales
(Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos, 1969). A ello se
suma el Protocolo adicional a la Convención Americana sobre derechos humanos en
materia de derechos económicos, sociales y culturales, Protocolo de San Salvador, que
reconoce en su artículo 14, los derechos a los beneficios de la cultura, reconocidos
para todas las personas:

a. Participar en la vida cultural y artística de la comunidad;


b. Gozar de los beneficios del progreso científico y tecnológico;
c. Beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales que le
correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísti-
cas de que sea autora (OEA, 1969, Artículo 14).

Dentro del impulso internacional de la protección de los DESCA, se observa


que el derecho humano a la cultura es de los menos desarrollados y explorados,
probablemente derivado de la polisemia de la palabra “cultura”, que es posible desdo-
blarla en tantas posibilidades de la inabarcable vida humana.

Basta reparar en la segunda acepción de la definición del diccionario de la Real


Academia de la Lengua Española, que refiere a la cultura como “El conjunto de modos
de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, indus-
trial, en una época, grupo social” (RAE, 2022), que guarda correlato con la definición
de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) en la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, al describirla como:
“el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos
que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes
y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las
tradiciones y las creencias” (ONU, 2023: párr. 1).

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Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

Esta problemática se traslada de manera inevitable al ámbito jurídico nacional


-como se muestra más adelante-3 de protección, en el que se proyecta un horizonte
tan amplio que cubrir,4 que se vuelve insatisfactoria. Ya se abordaba el concepto en el
Informe de la Relatora Especial sobre los derechos culturales de la ONU, de conformidad
con lo dispuesto en la resolución 19/6 del Consejo de Derechos Humanos:

[…]si bien es habitual referirse a la cultura en forma singular, ello acarrea


consecuencias metodológicas y epistemológicas problemáticas. Se debe en-
tender que la cultura siempre es plural. “Cultura” significa culturas. […]
Comprender que los derechos culturales son derechos universales supone

3. Basta advertir la definición legal mexicana sobre “manifestaciones culturales”, contenida en el artícu-
lo 3 de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales: “Las manifestaciones culturales a que se refiere
esta Ley son los elementos materiales e inmateriales pretéritos y actuales, inherentes a la historia, arte,
tradiciones, prácticas y conocimientos que identifican a grupos, pueblos y comunidades que integran la
nación, elementos que las personas, de manera individual o colectiva, reconocen como propios por el va-
lor y significado que les aporta en términos de su identidad, formación, integridad y dignidad cultural, y
a las que tienen el pleno derecho de acceder, participar, practicar y disfrutar de manera activa y creativa.”
4. Como igualmente es apreciable en el amplio catálogo de derechos culturales que reconoce la mis-
ma legislación
“Artículo 11.- Todos los habitantes tienen los siguientes derechos culturales:
I. Acceder a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia;
II. Procurar el acceso al conocimiento y a la información del patrimonio material e inmaterial de
las culturas que se han desarrollado y desarrollan en el territorio nacional y de la cultura de otras
comunidades, pueblos y naciones;
III. Elegir libremente una o más identidades culturales;
IV. Pertenecer a una o más comunidades culturales;
V. Participar de manera activa y creativa en la cultura;
VI. Disfrutar de las manifestaciones culturales de su preferencia;
VII. Comunicarse y expresar sus ideas en la lengua o idioma de su elección;
VIII. Disfrutar de la protección por parte del Estado mexicano de los intereses morales y patrimoniales
que les correspondan por razón de sus derechos de propiedad intelectual, así como de las producciones
artísticas, literarias o culturales de las que sean autores, de conformidad con la legislación aplicable en
la materia; la obra plástica y escultórica de los creadores, estará protegida y reconocida exclusivamente
en los términos de la Ley Federal del Derecho de Autor.
IX. Utilizar las tecnologías de la información y las comunicaciones para el ejercicio de los derechos cul-
turales, y
X. Los demás que en la materia se establezcan en la Constitución, en los tratados internacionales de los
que el Estado mexicano sea parte y en otras leyes”.

~ 125 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

respetar y proteger los derechos de todas las personas a participar en la vida


cultural que elijan, y a manifestar sus propias referencias y prácticas cultura-
les, de conformidad con las normas internacionales. […] La cultura impreg-
na todas las actividades e instituciones humanas (ONU, 2012: párr. 2).

1.2. Protección normativa del patrimonio cultural

En la perspectiva amplia de los derechos culturales, centrándonos exclusivamente en


la protección del patrimonio cultural, es identificable en el ámbito internacional la
garantía de los derechos culturales, que incluye el derecho de todas las personas a par-
ticipar libremente en la vida cultural, a disfrutar de las artes y a compartir los avances
científicos y sus beneficios, así como el derecho a la protección de los intereses morales
y materiales que le correspondan a las personas, por razón de las producciones cien-
tíficas, literarias o artísticas de que sean autoras. En el Informe de la Relatora Especial
sobre los derechos culturales A/73/227 de 2018, refiere que los derechos culturales:

[…] son una expresión de la dignidad humana y un elemento imprescindible


para lograrla. Protegen los derechos de todas las personas, individualmente y
con otros, así como de grupos de personas, para desarrollar y expresar su hu-
manidad, su visión del mundo y el significado que dan a la existencia humana
y al desarrollo mediante, entre otras cosas, valores, creencias, convicciones,
idiomas, conocimientos y artes, instituciones y formas de vida. También pro-
tegen el acceso al patrimonio cultural y a recursos que permiten que esos
procesos de identificación y desarrollo tengan lugar. Por consiguiente, son
firmes vectores de la universalidad y la diversidad cultural (ONU, 2018: 6).

Para conmemorar el décimo aniversario del mandato sobre los derechos cultu-
rales y el 70º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Relatora
Especial presentó un panorama, en el que destacó que 2009 fue un momento decisivo
para los derechos culturales en el sistema de las Naciones Unidas, en razón de que el
Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales aprobó la observación general
núm. 21 (2009) sobre el derecho de toda persona a participar en la vida cultural. Con
este sustento, se creó un mandato de los procedimientos especiales en la esfera de los
derechos culturales, que en los últimos diez años produjo 16 informes temáticos, des-

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Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

tacando el marco jurídico conceptual e internacional de derechos humanos culturales,


conforme a las buenas prácticas y problemáticas más relevantes, con un enfoque de
universalidad, y evidenciando cómo los derechos culturales contribuyen a fortalecer el
marco universal de los derechos humanos (ONU, 2019).

Respecto a los temas planteados en los informes temáticos en materia de de-


rechos culturales, se han establecido específicamente:

• El abordaje del derecho de acceso y disfrute del patrimonio cultural y de


las consecuencias negativas para los derechos humanos de su destrucción
intencional (2011 y 2016);
• Los derechos culturales de la mujer (A/67/287) para garantizar que puedan
ejercer sus derechos culturales en plena igualdad, incluido el derecho a de-
terminar las tradiciones y/o prácticas culturales que deben ser preservadas,
modificadas o desechadas de su entorno y vida cotidiana (2012);
• Los relatos históricos como formas del patrimonio cultural y recursos que
protegen la identidad colectiva (A/68/296) y memoria histórica de una co-
munidad o grupo, siendo un esfuerzo recurrente de ellos, recuperar, validar,
dar a conocer y reconocer su propia historia (2013);
• Los procesos de preservación de la memoria histórica a través de los mo-
numentos conmemorativos y los museos, como símbolos que influyen
en la percepción que las personas tienen de sí mismas y de los demás (A/
HRC/25/49), al reflejar y dar forma a las interacciones sociales incidiendo -po-
sitiva o negativamente- en la construcción de sociedades inclusivas (2014);
• Los vínculos entre la libertad de pensamiento, opinión y expresión, los dere-
chos de las niñas, niños y adolescentes respecto a la educación y el derecho
a participar en la vida cultural (A/69/286) (2014); y
• La importancia de las actividades que se realizan en el ámbito del arte y la
cultura para lograr la inclusión y respeto de los derechos humanos en las
sociedades (A/HRC/37/55) (ONU, 2019: 6-8).

En el caso específico de patrimonio cultural, el artículo 1° de la Convención


para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de la misma UNESCO,
brinda un catálogo muy extenso de descripciones de aquello que la normativa consi-
dera como patrimonio:

~ 127 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

- los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pintura monu-


mentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones,
cavernas y grupos de elementos, siempre y cuando tengan un valor universal
excepcional.
- los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitec-
tura, unidad e integración en el paisaje, con un valor universal excepcional.
- los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así
como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos […]. (ONU, 1972, Artículo 1).

Por su parte, el Convenio Marco del Consejo de Europa sobre el valor del patri-
monio cultural de la sociedad (Convenio Faro) aporta una visión de patrimonio cultural
que habla del “conjunto de recursos heredados del pasado que los pueblos identifican,
independientemente de la propiedad, como reflejo y expresión de sus valores, creen-
cias, conocimientos y tradiciones en constante evolución. Incluye todos los aspectos
del entorno originados por la interacción entre las personas y lugares a lo largo del
tiempo” (Consejo de Europa, 2005, Artículo 2, inciso a).

En el aspecto de interés de estas reflexiones, la “Declaración de México de Po-


líticas Culturales de la Conferencia Mundial sobre las políticas culturales de la UNESCO
de 1982”, identifica la dimensión de derechos vinculados con la conservación de los
monumentos históricos como parte del patrimonio cultural; que se refleja en el artícu-
lo 11 de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales:

23. El patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas,


arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, sur-
gidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan un sentido a la vida. Es
decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese
pueblo: la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históri-
cos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas.

24. Todo pueblo tiene el derecho y el deber de defender y preservar su pa-


trimonio cultural, ya que las sociedades se reconocen a sí mismas a través de
los valores en que encuentran fuente de inspiración creadora.

~ 128 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

25. El patrimonio cultural ha sido frecuentemente dañado o destruido


por negligencia y por los procesos de urbanización, industrialización y pe-
netración tecnológica. Pero más inaceptables aún son los atentados al patrimo-
nio cultural perpetrados por el colonialismo, los conflictos armados, las ocu-
paciones extranjeras y la imposición de valores exógenos. Todas esas acciones
contribuyen a romper el vínculo y la memoria de los pueblos con su pasado.
La preservación y el aprecio del patrimonio cultural permite entonces a
los pueblos defender su soberanía e independencia y, por consiguiente,
afirmar y promover su identidad cultural (Declaración de México sobre las
políticas culturales, 1982, Artículo 11).

Siendo el patrimonio cultural parte integrante de las temáticas que abordan


los derechos culturales, de manera general se identifican desafíos pendientes que en
materia de derechos humanos enfrenta el sistema de Naciones Unidas, y que subyacen
de manera indirecta a la cultura. Por ejemplo, la implementación de los derechos hu-
manos culturales en los planos nacional e internacional; la necesidad de financiación
y capacidad operativa y de recursos para materializar la accesibilidad de los derechos
culturales a todas las personas; la “popularización” del mensaje de derechos humanos
en el siglo XXI, a un público más amplio, a través de la cultura y sus elementos, por
ejemplo, fotografías, esculturas, pinturas y monumentos.

En el escenario específico de los derechos culturales a nivel mundial, en el que


destaca, el patrimonio cultural, historia y preservación de la memoria histórica, la Rela-
tora Especial de la ONU, señaló en el mismo informe de 2019, los siguientes avances:

1) Desde 2010 ha aumentado el número de Estados partes en los instrumentos


relativos al patrimonio cultural. Entre las convenciones pertinentes de la UNES-
CO figuran la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural
y Natural, de 1972, en la que ha habido 6 nuevas ratificaciones, y la Convención
para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, de 2003, a la que se
han sumado 58 nuevos Estados partes. La Convención para la Protección de los
Bienes Culturales en Caso de Conflicto Armado ha tenido 8 nuevas adhesiones
y 2 ratificaciones, y sus 2 Protocolos de 1954 y 1999 han sumado 9 y 26 nuevos
Estados partes, respectivamente, desde 2010.
2) A través de su labor sobre la cultura en situaciones de emergencia, la UNES-

~ 129 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

CO remite a menudo a los informes de la Relatora Especial y a las resoluciones


pertinentes del Consejo de Derechos Humanos para abogar por una mayor con-
sideración del patrimonio cultural y la necesidad de su protección en las políticas
humanitarias y de seguridad. En sus respuestas a la destrucción del patrimonio
cultural, la UNESCO se guía cada vez más por los derechos culturales, concedien-
do una importancia significativa a la amplia participación y al reconocimiento
del conocimiento local en los esfuerzos de reconstrucción.
3) La Corte Penal Internacional designó a la Relatora Especial en el caso contra
Ahmad Al Faqi Al Mahdi como experta cuyo enfoque de los derechos culturales
se consideraba pertinente para determinar las reparaciones debidas a quienes
habían sufrido la destrucción del patrimonio cultural.
4) En 2018 la Relatora Especial examinó los efectos del cambio climático en el
patrimonio cultural. Muchos sitios del patrimonio mundial ya están amenaza-
dos, entre otras cosas, por el aumento del nivel del mar y el cambio climático es
un “multiplicador de amenazas” que incrementa las amenazas existentes para el
patrimonio, y apoya el Llamamiento a la Acción de Pocantico sobre los impactos
climáticos y el patrimonio cultural y suscribe ese llamamiento para garantizar
que las voces del patrimonio cultural estén representadas en los debates sobre
las políticas climáticas (ONU, 2019: 14 - 15).

2. Análisis de la normatividad mexicana para la protección del patrimonio cultural


y el derecho humano a la cultura a través de los Monumentos y Zonas Arqueológi-
cos, Artísticos e Históricos (sic)5

En 1992, el Congreso de la Unión elevó a rango constitucional la protección y defensa


de los derechos humanos, con la publicación del decreto que adicionó al artículo 102
constitucional, el apartado B, que señala en su primer párrafo:

El Congreso de la Unión y las legislaturas de las entidades federativas, en el ám-


bito de sus respectivas competencias, establecerán organismos de protección
de los derechos humanos que ampara el orden jurídico mexicano, los que co-
nocerán de quejas en contra de actos u omisiones de naturaleza administrativa

5. Conforme a la Ley Federal del mismo nombre.

~ 130 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

provenientes de cualquier autoridad o servidor público, con excepción de los


del Poder Judicial de la Federación, que violen estos derechos (Poder legislati-
vo, 2023, Artículo 102).

En 1981 ratificó el Pacto de San José, y en 1998 aceptó la competencia contenciosa.


Por su parte, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce y ga-
rantiza el derecho de los pueblos y comunidades indígenas a la libre determinación,
autonomía, desarrollo, preservación y promoción de sus lenguas, culturas, usos, cos-
tumbres, recursos y formas específicas de organización social (artículo 2); el derecho
de todas las personas a la cultura y la obligación del Estado de promover el desarrollo
cultural del país, la preservación y enriquecimiento del patrimonio cultural y la diver-
sidad cultural de la nación (artículo 4); el derecho al libre acceso a la cultura y que las
autoridades deben proteger y promover el acceso a los bienes y servicios culturales
(artículo 16); la obligación de las autoridades para garantizar la protección y preserva-
ción del patrimonio cultural y artístico de la nación, así como la persecución y sanción
de los delitos contra la cultura (artículo 21) (Cámara de Diputados del H. Congreso de
la Unión, 2023).

Los artículos 4 y 73, fracción XXIX-Ñ de la misma Constitución, regulan el de-


recho a la cultura que tienen todas las personas, al promover y proteger su ejercicio,
siendo disposiciones de orden público e interés social y de observancia general en
el territorio nacional. Durante 2017, se expidió la Ley General De Cultura y Derechos
Culturales, la cual, tiene dentro de sus ocho objetivos, los de “Promover, respetar,
proteger y asegurar el ejercicio de los derechos culturales”, y “Promover entre la po-
blación el principio de solidaridad y responsabilidad en la preservación, conserva-
ción, mejoramiento y restauración de los bienes y servicios que presta el Estado en
la materia” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2021, Artículo 2).

Concretamente, para la protección específica de los monumentos y zonas


arqueológicos, artísticos e históricos se encuentra la Ley Federal sobre Monumentos
y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, expedida en 1972, con el objetivo de
proteger, conservar y restaurar los monumentos y zonas arqueológicas, artísticas e
históricas del país y de establecer los procedimientos para la investigación, excavación
y exploración de sitios arqueológicos (Cámara de Diputados del H. Congreso de la

~ 131 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

Unión , 2018), teniendo como fundamento la fracción XXV del artículo 736 (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2023) de la Constitución Política, que faculta al
Congreso de la Unión, para legislar sobre monumentos arqueológicos, artísticos e his-
tóricos, cuya conservación sea de interés nacional. Sobre el aspecto nacional en esta
materia, Sánchez Gaona realiza un análisis histórico de la legislación en esta materia,
en cuyas conclusiones destaca que:

1. No se puede hablar de patrimonio cultural mexicano sin entender la idea


de nación mexicana y la forma en que dicho Estado ha actuado en la preserva-
ción de los monumentos arqueológicos, artísticos e históricos, parte esencial
de aquel patrimonio y de su identidad nacional.

2. La actuación del Estado mexicano se ha concretado en los siguientes hechos:


a) la construcción de un marco legal que, a través de actos administrativos y
legislativos, hunde sus raíces en el siglo XIX, para desarrollarse en el siglo XX,
conformando la tradición jurídica mexicana en esta materia; b) la creación de
instituciones académicas y de autoridad que han resultado ser piezas clave de
las políticas estatales. La existencia de las instituciones actuales tiene su razón
de ser en aquellos proyectos e ideas, cuyo objeto ha sido la consolidación del
nacionalismo mexicano, que aún es un concepto muy discutido.

3. En el momento presente se vive una situación de confusión y falta de direc-


ción en las instituciones culturales mexicanas, que hacen imperativos cambios
en la legislación para su adaptación a los tiempos actuales, en los que no se
produce una efectiva protección de los monumentos antes citados, y que son
fundamentales para definir la identidad de cualquier nación con un patrimonio
cultural tan rico como el de México (Sánchez, 2012: 73).

Por otra parte, la conservación física del patrimonio cultural está reservada a
la Federación y se desarrolla a nivel de la legislación secundaria en la Ley Federal so-
bre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos7 (Sánchez, 2012). En
la cual, se aprecia un muy amplio margen de discrecionalidad para que la autoridad

6. Fracción reformada en 1921. Antes fracción XXVII por derogación de fracciones XXV y XXVI en 1928.
Reformada 1934, 1966, 2000, 2009, 2013, 2016 y 2019.

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Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

pública -sin criterios explícitos ni parámetros de valoración- establezca que determi-


nados objetos tienen la condición de patrimonio cultural material ya que el numeral
5 de la citada ley refiere que “Son monumentos arqueológicos, artísticos, históricos
y zonas de monumentos los determinados expresamente en esta Ley y los que sean
declarados como tales, de oficio o a petición de parte.” De modo que “Son monumen-
tos arqueológicos los bienes muebles e inmuebles, producto de culturas anteriores al

7. Sánchez identifica el trayecto que ha seguido la legislación sobre protección del patrimonio cultural
en México en los siguientes términos: “El sistema jurídico vigente para la protección del patrimonio
cultural de México se basa fundamentalmente en la fracción XXV del artículo 73 de la Constitución
Política de 1917, que en su redacción actual es el eje de la legislación sobre la materia, en la medida
en que faculta al Congreso de la Unión, inter alia, “para legislar sobre monumentos arqueológicos,
artísticos e históricos, cuya conservación sea de interés nacional”. Tal precepto facultó desde un prin-
cipio al Congreso de la Unión para establecer todo tipo de instituciones culturales -incluidos las
escuelas de bellas artes, los museos, las bibliotecas, etc.-, concernientes en un primer momento a la
“cultura superior general de los habitantes de la Nación” (reformas de 1921 y 1934). Otra disposición
constitucional relevante en esta materia es el artículo 3 de la misma Carta Magna, en relación a la en-
señanza, que en su forma actual dispone que la educación que imparta el Estado será nacional, en
cuanto atenderá, entre otras cosas, “a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura” (fracción
I, inciso “b”). A partir de tales normas constitucionales, en las últimas décadas se han configurado
una serie de ordenamientos jurídicos que han ido definiendo la nueva política cultural del Estado
mexicano y creando los mecanismos necesarios para su aplicación. Entre tales ordenamientos cabe
citar la ley sobre Protección y Conservación de Monumentos y Bellezas Naturales de 1930; la Ley
sobre Protección y Conservación de Monumentos Arqueológicos e Históricos, Poblaciones Típicas y
Lugares de Belleza Natural de 1934, que derogó la Ley de 1930: la Ley Federal del Patrimonio Cultu-
ral de la Nación de 1970, que derogó la Ley de 1934; y la hoy vigente Ley Federal sobre Monumentos
y Zonas Arqueológicos, Artísticos Históricos de 1972, que a su vez derogó la Ley de 1970. Además,
se promulgaron otras normas que coadyuvaron a definir esas políticas y a establecer los instrumen-
tos necesarios para su aplicación. Ejemplo de ello son las leyes que crearon las instituciones a las que
el Estado encomendó las principales competencias en esta materia: la Ley Orgánica del Instituto Na-
cional de Antropología e Historia de 1934, la Ley Orgánica del Instituto de Bellas Artes y Literatura de
1946, y la Ley Nacional Indigenista de 1948. Las últimas cuatro leyes citadas, con sus modificaciones
y adiciones, junto con las otras leyes federales y reglamentos, configuran la estructura del sistema
jurídico vigente en México para la protección de su patrimonio cultural. Pero al ordenamiento mexi-
cano lo complementan los tratados y otros acuerdos internacionales sobre la misma materia, de los
que dicho país es parte contratante, a saber: la Convención sobre las Medidas que deben Adoptarse
para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícita de Bie-
nes Culturales de 1970; la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural
de 1972, así como diversos tratados de cooperación bilaterales que se refieren concretamente a la
recuperación de bienes arqueológicos, históricos y culturales robados” (Sánchez, 2012: 58).

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Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

establecimiento de la hispánica en el territorio nacional, así como los restos humanos,


de la flora y de la fauna, relacionados con esas culturas” (artículo 28).8

Por ejemplo, es mediante un acto declarativo del poder público como se con-
figura la condición de declaratoria de monumento para que, paradójicamente, obten-
ga el objeto en cuestión un régimen jurídico que garantice su conservación -como
vestigio para el reconocimiento identitario del pueblo-. Esto en los hechos no se satis-
face merced al tipo de problemáticas referidas por las investigadoras antes citadas.

Aunado a los derechos propiamente culturales, la Constitución reconoce de-


rechos vinculados a la cultura, como lo son la libertad de expresión, la libertad de crea-
ción artística, la protección a los derechos de autor y la promoción de la investigación
científica y tecnológica; así como la obligación de las autoridades de fomentar la parti-
cipación y el diálogo con la sociedad civil en la toma de decisiones en materia cultural,
el impulso a la cultura a través de mecanismos de fomento y promoción de la misma,
las obligaciones de las autoridades en materia de apoyo a los creadores y artistas, la
promoción de la cultura en el ámbito internacional, entre otros temas relacionados
con la cultura.

Igualmente, se prevé la instauración de un Sistema Nacional de Información


Cultural, como un instrumento de la política cultural que tiene por objeto documen-
tar, identificar y catalogar los bienes muebles e inmuebles, servicios culturales, expre-
siones y manifestaciones, y que estará a disposición de las instituciones de los tres
órdenes de gobierno para contribuir al mejor desempeño de sus acciones, en el marco

8. La ley prevé un mecanismo de declaratoria, regulado en el artículo 5º TER, que implica la emisión de
un acuerdo por parte del presidente de la república o del secretario de cultura, que conlleva la posi-
bilidad de audiencia a las personas interesadas o afectadas por la declaratoria, tras lo cual, el titular
del Instituto Nacional de Antropología e Historia (fracción IV de dicho numeral) envía al secretario
de cultura el expediente respectivo, junto con su opinión sobre la procedencia de la declaratoria”,
mientras que en el Reglamento de la ley (artículo 9 ter) se limita a referir, lacónicamente que tal
opinión deberá contener “la fundamentación que sustente la procedencia de la declaratoria” y “los
argumentos técnicos, científicos e históricos que respondan a cada uno de los alegatos presentados por
los interesados”, esto es, no hay lineamientos para calificar la procedencia de la declaratoria ni para
valorar los méritos del monumento, al punto en que, si no hubiera manifestaciones de algún tercero,
la declaratoria emitirse sin necesidad de explicitar la argumentación (Cámara de Diputados del H.
Congreso de La Unión, 2020).

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Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

de la transparencia y rendición de cuentas a la sociedad en general, atendiendo los


principios de máxima publicidad (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión,
2021, Artículo 27 y 28).

A este tenor, se contempla la Reunión Nacional de Cultura como mecanismo


de coordinación, análisis y evaluación de las políticas públicas nacionales en materia
de acceso a la cultura y disfrute de los bienes y servicios culturales que presta el Esta-
do, así como para la promoción y respeto de los derechos culturales a nivel nacional
(Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2021, Artículo 30). En noviembre
de 2018, fue expedido el Reglamento de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales
con el objeto de “regular el debido respeto del derecho a la cultura que tiene toda
persona, la promoción y protección al ejercicio de los derechos culturales y la defini-
ción de las bases de coordinación para el acceso de los bienes y servicios que presta el
Estado en materia cultural” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2020,
Artículo 1), con base en la Ley antes descrita.

En el caso específico de la protección del patrimonio cultural, y la conserva-


ción de los bienes culturales, el sistema jurídico mexicano cuenta con leyes y regula-
ciones como la Ley General de Bienes Nacionales, que norma desde 2004, la protección,
conservación y aprovechamiento del patrimonio cultural e histórico del país, inclu-
yendo los bienes muebles e inmuebles que forman parte de este patrimonio (Cámara
de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2023).

2.1. Mecanismos normativos de protección del derecho humano a la cultura

Los mecanismos normativos de protección de los derechos humanos son herramien-


tas legales y políticas que garantizan su defensa e, incluso promoción, basados en los
principios universales de los derechos humanos que se encuentran establecidos en la
Declaración Universal de Derechos Humanos. Asimismo, estos mecanismos han evo-
lucionado a lo largo del tiempo para abordar las nuevas formas de violaciones de los
derechos humanos y para asegurar su aplicación efectiva en la práctica.

En el caso particular de los derechos culturales, se advierten diversos elementos


pensados para coadyuvar en su protección, como es un marco jurídico, tanto nacional

~ 135 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

como internacional, que proteja y garantice los derechos culturales. Para ello, reconoce
como parte de los derechos humanos a la creación, consolidación y trabajo coordina-
do de instituciones públicas, como son los ministerios de cultura, museos, archivos y
bibliotecas, que desempeñan un rol primordial en el desarrollo de políticas públicas y
programas que fomenten el acceso a la cultura y la preservación del patrimonio cultural.

A la par, comprenden la participación activa de la sociedad civil, que incluye


la toma de decisiones y la colaboración en proyectos culturales, la cooperación inter-
nacional, que contribuye al intercambio de experiencias y conocimientos, la coopera-
ción técnica y financiera y el apoyo a programas y proyectos culturales, la educación
y sensibilización especializada en derechos culturales, incluyendo la promoción de la
diversidad cultural, la educación en el patrimonio cultural y la formación de capacida-
des para la gestión y protección del patrimonio cultural.

La propia Ley General de Cultura y Derechos Culturales (Cámara de Diputados


del H. Congreso de la Unión, 2021) establece diversos mecanismos para el ejercicio de
los derechos culturales, entre los cuales destacan:

1) el derecho de acceso y disfrute de la cultura, garantiza que todas las per-


sonas tengan acceso y disfrute de la cultura, sin discriminación alguna, y
reconoce la importancia de la diversidad cultural y lingüística;
2) la protección y promoción del patrimonio cultural, como obligación del
Estado de proteger y promover el patrimonio cultural, tangible e intangi-
ble, y de garantizar su conservación y difusión;
3) el fomento de la creación cultural, en apoyo a la creación cultural, el de-
sarrollo de las industrias culturales y la promoción de la cultura como un
medio para el desarrollo económico y social;
4) la protección de los derechos de los creadores, como son los derechos de
autor y conexos, así como los derechos morales de los creadores cultu-
rales, contemplando medidas para prevenir la piratería y la violación de
estos derechos;
5) participación ciudadana en la gestión cultural, así como la participación acti-
va de la sociedad en la toma de decisiones y en la gestión de la cultura.

En el caso específico del patrimonio arqueológico la misma Ley General con-


templa diversos mecanismos de coordinación de acciones entre la Federación, las

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Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

entidades federativas, los municipios y las alcaldías de la Ciudad de México, como el


auxilio a las autoridades federales en la protección y preservación de los monumentos
y zonas de monumentos arqueológicos, artísticos e históricos y a las autoridades esta-
tales, en la protección y conservación del patrimonio cultural mediante la declaratoria
de zonas de monumentos arqueológicos.

Conforme a la Ley Federal sobre monumentos y zonas arqueológicos, artísticos


e históricos (LFMZAAH), corresponde al presidente de la República, mediante decreto,
hacer la declaratoria de zona de monumentos arqueológicos, artísticos o históricos o,
en su defecto, al secretario de Educación Pública, previo procedimiento en la ley, que
se podrá iniciar de oficio o a petición de parte (Cámara de Diputados del H. Congreso
de la Unión , 2018, Artículo 5, 5 bis, 5 ter, 28, 28 bis y 37), lo que implica la protección y
conservación de los sitios arqueológicos en dichas zonas. Tal ordenamiento identifica
como monumentos arqueológicos:

los bienes muebles e inmuebles, producto de culturas anteriores al esta-


blecimiento de la hispánica en el territorio nacional, así como los restos
humanos, de la flora y de la fauna, relacionados con esas culturas. Siendo
aplicables las disposiciones sobre monumentos y zonas arqueológicos a
los vestigios o restos fósiles de seres orgánicos que habitaron el territorio
nacional en épocas pretéritas y cuya investigación, conservación, restaura-
ción, recuperación o utilización revistan interés paleontológico (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión , 2018, Artículo 28 y 28 bis).

La LFMZAAH y su Reglamento (Cámara de Diputados del H. Congreso de la


Unión, 2020) establecen otros mecanismos de protección de derechos culturales,
como son:

a) la creación del Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e


Históricos, dependientes del Instituto Nacional de Antropología e Historia,
para la inscripción de monumentos arqueológicos y las declaratorias de
zonas respectivas, lo que permite tener un control y seguimiento de los
bienes culturales y su protección;
b) autorización para intervenciones, entendida como las acciones de conserva-
ción, restauración, recuperación o investigación de una zona arqueológica;

~ 137 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

c) protección de sitios y monumentos arqueológicos, a través de medidas, como


la prohibición de actividades que puedan dañarlos o afectar su integridad;
d) sanciones para aquellas personas que dañen o destruyan el patrimonio
arqueológico, incluyendo multas de mil a tres mil días multa y penas de
prisión de tres a diez años;
e) planes de manejo que contengan medidas específicas para su conserva-
ción, restauración, investigación y uso
f ) restricciones al uso y aprovechamiento del suelo en las zonas de monumen-
tos arqueológicos y sus áreas de influencia, lo que conlleva implícita la pro-
hibición de cualquier tipo de intervenciones sin autorización, como pueden
ser excavaciones, demoliciones, modificaciones y obras de construcción,
colaboración interinstitucional entre las autoridades de cultura, turismo,
g) medio ambiente9 (ONU, 2018) y otras relacionadas con la protección y
conservación del patrimonio arqueológico.

No obstante, la amplitud de previsiones normativas no se traduce necesariamen-


te en mecanismos de accionabilidad para la defensa de los derechos culturales lo que, se
estima, obedece a la laxitud en el manejo mismo del concepto “cultura” en clave jurídica.

A mayor abundamiento, los derechos culturales se asocian ordinariamente


dentro de los derechos de tercera generación o derechos difusos, en tanto involucran
pluralidades de titulares, de destinatarios e, incluso, de una combinación de obligacio-
nes estatales de no hacer y de hacer que, en contrapartida, se traducen en derechos
de distintos matices de hacer y de contenido prestacional.

Tales aspectos polisémicos y de matiz, encuentran reflejo en las diversas con-


venciones internacionales y concepciones doctrinales de los derechos culturales, to-
dos los cuales derivan de la complejidad misma de la caracterización del concepto
cultura. Basta recordar la definición cultura que nos brinda la aludida Declaración Uni-
versal sobre la Diversidad Cultural de la UNESCO, citada previamente, así como a con-
ceptos afines, como patrimonio cultural, según la caracterización de la Convención
para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de la misma UNESCO,

9. “La universalidad de los derechos humanos, incluidos los derechos culturales, no tiene ningún sentido sin
un medio ambiente habitable en que puedan ejercerse”.

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Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

también ya citada (y otro tanto puede decirse del Convenio Faro sobre esta misma
cuestión. Incluso, en el Informe de la Relatora Especial sobre los derechos culturales
(A/HRC/31/59), de 3 de febrero de 2016, refiere que:

El patrimonio cultural no abarca únicamente el patrimonio material constitui-


do por lugares, estructuras y ruinas de valor arqueológico, histórico, religio-
so, cultural o estético, sino también el patrimonio inmaterial constituido por
tradiciones, costumbres y prácticas, creencias estéticas y espirituales, lenguas
vernáculas u otras, manifestaciones artísticas y la cultura popular. Ambas ca-
tegorías deben interpretarse de manera amplia e integral: el patrimonio ma-
terial, por ejemplo, no solo incluye edificios y ruinas, sino también colecciones
científicas, archivos, manuscritos y bibliotecas, que son fundamentales para
preservar todos los aspectos de la vida cultural, tales como la educación, los
conocimientos artísticos y científicos y la libertad (ONU, 2016: párr. 49).

Así, estos ejes de materialidad y de tangibilidad, de lo pretérito-inmutable y la


recepción del pasado hacia un presente-mutable, y de ejercicio y beneficio desde la
individualidad y la colectividad nos da cuenta, a las claras, de la complejidad del con-
cepto que atiende a la desbordante realidad de la cultura y sus manifestaciones que
se traducen en una gran ductilidad de sus previsiones normativas.

La asimilación jurídica del concepto cultura se traduce en aspectos no necesa-


riamente compatibles con un ejercicio intensivo de los derechos humanos como co-
rrelato de conceptualizaciones expansivas; antes bien, para lo contrario: una concep-
ción amplificadora que se traduce en complejizaciones del goce efectivo de derechos.

En ese estado de cosas, aludir en solución de continuidad bajo el paraguas


de derecho a la cultura, a aspectos materiales e intelectuales -e, incluso, espirituales,
cuestión difícilmente verificables en una instancia procesal (pues el espíritu mismo
sería materia de prueba)-, valores, modos de vida, ruinas antiquísimas, paisajes espec-
taculares, creencias y, un largo etcétera, plantea un ejercicio paradojal de definiciones
muy, muy amplias, cuando las precisiones son las que facilitan la aplicación del dere-
cho a los casos concretos. De modo que el gran riesgo entorno a la cultura es que sus
derechos sean de todo y sean de nada en tanto su objeto de adjudicación permanece
inmerso en la incertidumbre.

~ 139 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

Parece, así, que el terreno de los derechos culturales es el del oxímoron constan-
te: “patrimonio intangible”, se nos presenta como un juego del lenguaje, más cercano a
la poesía que a la ciencia, más al arte del derecho que a la ciencia del derecho. Es una
etiqueta, aplicable como argumento de autoridad, actualizable más por la auctoritas de
quien la predica que por la precisión en las características respecto de quién se predica.

La cultura en el derecho parece estar sujeta a los altos contrastes, a las apre-
ciaciones a distancia que permiten distinguir objetos como notoriamente distintos
a partir de diferencias manifiestas pero que, cuando se va al detalle, se advierte el
entramado común que diluye las diferencias específicas como intrínsecamente carac-
terizantes. Más, quizás, como vestigios de prácticas derruidas o avenidas con el capi-
talismo y la sociedad de consumo que busca símbolos de identidad que resistan a la
vez que se integren a la ideología de las marcas de los productos del mercado.

Por eso, en esta gran laxitud taxonómica, todos pueden ser titulares de los
derechos culturales, todos son titulares de estos derechos difusos, que, en un ánimo
irónico, bien podrían llamarse vaporosos, arenosos, líquidos, espirales.

Incluso, los derechos individuales entrañan relaciones de contratación en


la vía civil, no obstante, en la vía cultural adquieren connotación difusa. El creador
adquiere una especie de halo de singularidad, de transmisor de potentes lazos co-
nectores con los misterios de la condición humana y con las entrañas de las prime-
ras culturas que, por consecuencia, parece que lo diferencian en sus prestaciones y
obligaciones, en su materia de trabajo de, digamos, un contador o un albañil, que son
ejecutores de técnicas y productos sin esa gracia divina.

Desde el punto de vista de los destinatarios, igualmente es compleja esa ad-


judicación de los derechos. A los receptores de la cultura es difícil, no obstante, dis-
tanciarlos de la figura de consumidores. Como asistentes a un museo que pagan un
boleto, en qué se diferencian las credenciales de la cultura respecto de la no-cultura:
es tremendamente complicado explicar por qué un concierto de cámara es cultura, un
concierto con caracoles mesoamericanos es cultura y por qué el de la estrella pop nor-
teamericana más recalcitrantemente frívola no lo es (a menos que echemos mano de
la noción de valor universal excepcional que, igualmente, parece entrañar sus propias
complejidades conceptuales).

~ 140 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

Misma problemática apreciable respecto de otras nociones en esta materia,


como los “productos culturales”: sin seña de identidad, el ejercicio de definición se
reduce a una oposición binaria, respecto de lo que pudieran ser los productos “no-cul-
turales” (si es que tal cosa pudiera existir, al ser cultural cualquier objeto generado en
las sociedades humanas).

Así, al utilizar este tipo de terminología el derecho replica problemas de base


filosófica, como en los propios de la estética y los cánones del arte: si el arte guarda
relación con la belleza o más bien con planteamientos conceptuales, si se define a
partir de la adscripción a una corriente o escuela o con su transgresión y ruptura y, ya
no digamos, la relación que el arte guarda con la cultura en clave jurídica.

Por otra parte, los derechos culturales, en su polivalencia, muestran conexión


con otros tipos de derechos respecto de los que no se aprecian criterios que sirvan
de lindero, de modo que donde hablamos de derechos culturales estamos, quizás,
hablando de derechos de:

a) libertad de expresión: exteriorizar en palabra o en obra plástica, gráfica, tex-


til, etcétera, cosas “artísticas” de las que nadie puede ser juez definitivo so-
bre su pertenencia o no al mundo de la cultura;
b) información para acceder a esos “bienes culturales” cuando se trata de ob-
jetos intangibles, en forma escrita, sonora, visual, etcétera a través de los
canales usuales de distribución;
c) asociación, para acudir, por ejemplo, a los conciertos más sublimes o más vulgares;
d) religión, para apelar sin rubor conceptual a lo inmaterial, a lo “espiritual” a lo que
comúnmente se asocian las creaciones culturales, sobre todo las más antiguas
e) trabajo, para desempeñarse como creador sujeto a relaciones remunera-
das para explorar su genio,
f ) comercio para, sin mayor conflicto conceptual, mercadear productos cultu-
rales como se comercian productos deportivos, cosméticos, eróticos;
g) propiedad, en donde el patrimonio cultural en su dimensión tangible tiene
la misma connotación civilista del resto de los objetos sujetos a relaciones
de dominio mientras que los objetos de patrimonio “intangible” se acercan
a la naturaleza de los derechos de la personalidad al honor y la propia ima-
gen en su inasibilidad.

~ 141 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

En cuanto a la titularidad de los derechos culturales, se advierte un aspecto


de singular complejidad en la forma en que interactúan las nociones de individuo y
del colectivo. De un lado, en la concepción individual existen el tipo de conexiones
con otros derechos a que se aludía recién y la relativa facilidad de adjudicarlos a per-
sonas en específico.

Lo cual, ya no puede extenderse con la misma continuidad cuando hablamos


desde la perspectiva de la colectividad. Si por colectividad entendemos un conjunto
de individuos, parece que la titularidad y defensa los derechos podrían emparentarse
con figuras conocidas como las sociedades de gestión colectiva en materia de dere-
chos de autor del lado de los creadores, mientras que en el de los receptores, podrían
aproximarse a los derechos del consumidor, incluyendo la posibilidad de ser deman-
dante en la modalidad de acciones colectivas.

Sin duda, el escenario de mayor complejidad en la adjudicación de derechos


culturales se encuentra en la agregación no ya de individuos sino cuando el colectivo
es algo diverso de sus integrantes, lo que da lugar a conceptos tales como “pueblo” o
“nación”, cuya titularidad justamente da lugar igualmente a otra categoría igualmente
amplia y, por ello, no menos compleja, de derechos difusos.

El derecho a la cultura, por otra parte, plantea una relación igualmente tirante
con el tiempo, pues cultura lo es del pasado, del presente y del futuro, lo es de todos
los tiempos y de ninguno, buscamos la conservación de expresiones singulares a la
vez que buscamos en la cultura una esencia atemporal del ser humano, apela a las
manifestaciones concretas de personas singularísimas buscando en ellas una especie
de abstracción reconcentrada, algo a lo que podamos llamar la esencia de la huma-
nidad. Así, al hablar de derecho culturales parece que hablamos del Aleph de Borges,
apelamos simultánea y paralelamente a distintas épocas, distintas connotaciones de
individuo y de colectivo y de conexiones con otras ramas del derecho.

Esta polisemia y sus dificultades se traducen, estimamos, en las catalogaciones


omnicomprensivas de los objetos de la cultura en las declaraciones internacionales,
festividades, platillos gastronómicos, textiles, herbolaria y, desde luego, monumentos
sean estos paisajes naturales o ruinas antiquísimas.

~ 142 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

Esta laxitud a nivel legislativo encuentra correspondencia con el mínimo de-


sarrollo jurisprudencial sobre algún aspecto sustantivo del derecho a la cultura o de
los monumentos respecto de los que puede ejercerse (lo que, también en parte, con-
tribuye a explicar el estado de abandono de los monumentos). Son muy pocos los
criterios generados, como se desprende de la búsqueda en el Semanario Judicial de la
Federación de las voces “derecho a la cultura” y “patrimonio cultural”, que arroja ape-
nas los siguientes registros (de entre las decenas de miles que dan cuenta de los crite-
rios generados por los tribunales de Amparo al interpretar la legislación mexicana).

Criterios que retoman la misma lógica legislativa de amplitud descriptiva en-


torno a descripciones culturales (como se aprecia de la cita de algunos de ellos en pie
de página, para mayor referencia), esto es, a pesar de que los criterios son el resultado
de resolver casos concretos no derivan en la fijación de criterios que permitan la apli-
cación conceptual de casos concretos, esto es, de discernir características específicas
y reconocibles de los derechos y obligaciones que deriven de relaciones culturales:

“DERECHO FUNDAMENTAL A LA CULTURA” (Suprema Corte de Justicia de


la Nación , 2012).10
“DERECHO A LA CULTURA. EL ESTADO MEXICANO DEBE GARANTIZAR Y
PROMOVER SU LIBRE EMISIÓN, RECEPCIÓN Y CIRCULACIÓN EN SUS AS-
PECTOS INDIVIDUAL Y COLECTIVO” (Suprema Corte de Justicia de la Na-
ción, 2012: 502).11

10. A pesar de que el rubro de la tesis es sugerente, no obstante, su contenido no abona mayormente a la
clarificación de los alcances de este derecho: “El derecho a la cultura, establecido en el penúltimo párrafo
del artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es inherente a la dignidad de la
persona humana, y en virtud de su naturaleza de derecho fundamental, debe interpretarse armónicamen-
te con los principios de universalidad, indivisibilidad, interdependencia y progresividad a que se refiere el
párrafo tercero del artículo 1o. de la Constitución General de la República; debiéndose garantizar tanto su
acceso, como su participación sin discriminación alguna y respetándose en su máxima expresión, tanto en
lo individual como en lo colectivo. Sin embargo, como cualquier derecho humano, no es absoluto o irres-
tricto, pues si bien en su formulación o enunciación normativa no contiene límites internos, como todos los
derechos encuentra ciertos límites de manera externa, que implica su relación con el ejercicio de otros de-
rechos, pues carecería de legitimidad constitucional que bajo el auspicio de una expresión o manifestación
cultural se atentara contra otra serie de derechos también protegidos de manera constitucional, lo cual
estará, en su caso, sujeto a valoración o a ponderación en el caso particular de que se trate”.
11. Lo mismo sucede con el contenido de esta tesis, sin mayor trascendencia conceptual, antes bien,

~ 143 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

“ACCESO A LA CULTURA Y AL PATRIMONIO CULTURAL. EL SISTEMA


NORMATIVO PREVISTO EN LA LEY GENERAL DE BIBLIOTECAS QUE RE-
GULA LA FIGURA DEL DEPÓSITO LEGAL CONTRIBUYE A GARANTIZAR
ESE DERECHO” (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2012: 500).
“ESTABLECIMIENTO COMERCIAL. DEBE NEGARSE LA AUTORIZACIÓN DE
USO DE SUELO RESPECTIVA SI AQUÉL NO COINCIDE CON LOS ELEMEN-
TOS QUE INTEGRAN EL CONCEPTO DE PATRIMONIO CULTURAL (REGLA-
MENTO GENERAL DE APLICACIÓN DEL PLAN PARCIAL DE CONSERVA-
CIÓN DEL CENTRO HISTÓRICO DE LA CIUDAD DE OAXACA DE JUÁREZ,
OAXACA)” (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2005: 1689 ).12

abona en la línea de la polisemia: “De la interpretación armónica y sistemática de los artículos 3o.,
7o., 25 y 26 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en relación con diversos pre-
ceptos sobre derechos humanos de carácter internacional, adoptados por el Estado Mexicano, y con-
forme al artículo 4o. constitucional, deriva que el derecho a la cultura se incluye dentro del marco de los
derechos fundamentales; de ahí que el Estado deba garantizar y promover la libre emisión, recepción
y circulación”. Lo mismo sucede con el contenido de esta tesis, sin mayor trascendencia concep-
tual, antes bien, abona en la línea de la polisemia: “De la interpretación armónica y sistemática de
los artículos 3o., 7o., 25 y 26 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en relación
con diversos preceptos sobre derechos humanos de carácter internacional, adoptados por el Estado
Mexicano, y conforme al artículo 4o. constitucional, deriva que el derecho a la cultura se incluye dentro
del marco de los derechos fundamentales; de ahí que el Estado deba garantizar y promover la libre
emisión, recepción y circulación de la cultura, tanto en su aspecto individual, como elemento esencial
de la persona, como colectivo en lo social, dentro del cual está la difusión de múltiples valores, entre
ellos, los históricos, las tradiciones, los populares, las obras de artistas, escritores y científicos, y muchas
otras manifestaciones del quehacer humano con carácter formativo de la identidad individual y social
o nacional”.
12. Igualmente, este criterio replica la lógica enunciativa del catálogo de manifestaciones cultura-
les: “El artículo 58 del Reglamento General de Aplicación del Plan Parcial de Conservación del Centro
Histórico de la ciudad de Oaxaca de Juárez, Oaxaca, publicado en el Periódico Oficial de la entidad el
23 de diciembre de 1997, establece que se entiende por patrimonio cultural la herencia adquirida de
nuestros antepasados, que se expresa cotidianamente en las fiestas de pueblos y barrios, costumbres
y hábitos comunitarios, vestimentas, gastronomía y otros, que están íntimamente vinculados con el
espacio urbano y, por ende, con el centro histórico. Por su parte, el artículo 59 del mismo ordenamiento
legal establece que el patrimonio cultural de Oaxaca caracteriza a la población de esta región del país,
ya que sus manifestaciones contribuyen a la identificación de la misma con su localidad, por lo que
debe ser exaltado, protegido y difundido. Fomenta el arraigo de la población a pueblos y ciudades y
las expresiones auténticas de ese patrimonio cultural constituyen un atractivo fundamental para la
población visitante. En tanto que el diverso numeral 60 del citado ordenamiento prohíbe el deterioro,
la alteración y la destrucción de las expresiones formales de ese patrimonio como: la traza urbana, la

~ 144 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

BIENES PATRIMONIO CULTURAL DE UN PAÍS EXTRANJERO. CUESTIONES


QUE DEBEN CONSIDERARSE PARA DECIDIR SOBRE SU DEVOLUCIÓN SE-
GÚN LA CONVENCIÓN SOBRE LAS MEDIDAS QUE DEBEN ADOPTARSE
PARA PROHIBIR E IMPEDIR LA IMPORTACIÓN, LA EXPORTACIÓN Y LA
TRANSFERENCIA DE PROPIEDAD ILÍCITAS DE BIENES CULTURALES (Su-
prema Corte de Justicia de la Nación, 1999: 731).
“ACCESO A LA CULTURA. DEBE CONSIDERARSE COMO UN DERECHO IN-
TERGENERACIONAL RESPECTO DEL PATRIMONIO CULTURAL, QUE IM-
PLICA IDENTIFICAR, PROTEGER Y CONSERVAR EL PATRIMONIO CULTU-
RAL –MATERIAL E INMATERIAL– Y TRANSMITIRLO A LAS GENERACIONES
FUTURAS, A FIN DE QUE ÉSTAS PUEDAN CONSTRUIR UN SENTIDO DE
PERTENENCIA” (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2022: 2943).13

nomenclatura, los pavimentos, los espacios públicos, el mobiliario urbano, la edificación patrimonial y
cualquiera otra manifestación formal del patrimonio cultural. De la recta interpretación de los citados
preceptos legales, se advierte que el concepto de patrimonio cultural está integrado por la expresión
cotidiana en las fiestas de pueblos y barrios, costumbres y hábitos comunitarios, vestimentas, gastro-
nomía y otros, que caracterizan a la población de esta región en el país, y que están íntimamente liga-
dos al centro histórico de la ciudad de Oaxaca y, por tanto, debe ser exaltado, protegido y difundido,
dado que tales manifestaciones contribuyen a la identificación de la población con su localidad. De ahí
que siendo la gastronomía una manifestación del patrimonio cultural de la ciudad de Oaxaca, exalta-
da y difundida en su centro histórico, ésta debe protegerse para que subsista y no quede relegada ante
la difusión de una gastronomía representativa de una cultura diferente. Por tanto, si un establecimien-
to comercial que se pretende instalar en dicha zona, no coincide con uno de los elementos que integran
la definición de patrimonio cultural y, además, el propio concepto de esa negociación es emblemático
de una cultura distinta a la que se pretende conservar en el centro histórico, es indudable que su insta-
lación y funcionamiento en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca de Juárez, Oaxaca, contraviene
las disposiciones aludidas del mencionado reglamento y, por ende, debe negarse la autorización de
uso de suelo respectiva”.
13. En consonancia con los criterios citados, el contenido de este se encuentra en el ámbito de la
descripción general: “Hechos: En un juicio ordinario civil, una persona moral ejerció acción reivindi-
catoria respecto de una fracción de un bien inmueble que refiere es de su propiedad, mientras que su
contraparte aduce que es un bien del dominio público, al tratarse de un anexo que forma parte de un
monumento histórico. Criterio jurídico: Este Tribunal Colegiado de Circuito determina que el acceso a
la cultura debe considerarse como un derecho intergeneracional respecto del patrimonio cultural, que
implica identificar, proteger y conservar el patrimonio cultural –material e inmaterial– y transmitirlo a
las generaciones futuras, a fin de que éstas puedan construir un sentido de pertenencia. Justificación:
Lo anterior, porque el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos estable-
ce el derecho de acceso a la cultura, el ejercicio de los derechos culturales, la promoción por parte del
Estado para su difusión y desarrollo, atendiendo a cualquier forma de manifestación y/o expresión,

~ 145 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

“PERSONAS JURÍDICAS. NO SON TITULARES DEL DERECHO A LA CULTU-


RA” (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2021: 2202).14

el pleno respeto a la libertad creativa, así como el establecimiento de mecanismos para el acceso y
participación a cualquier manifestación cultural. En otras palabras, reconoce diferentes aspectos para
desarrollar una política cultural, como son el acceso, la promoción, la difusión, el respeto y protección
de la cultura, en su más amplio sentido. Por otra parte, el derecho a la cultura tiene dos dimensiones,
pues se encuentra dentro del rubro de los derechos humanos, que instituye la protección de la dignidad
del individuo, en todas sus expresiones, a fin de que pueda desarrollarse plenamente, para lo cual uno
de sus aspectos es la cultura, como elemento integrante y formativo de su personalidad. Pero también,
este derecho fundamental contempla un aspecto social, pues al estudiarse conceptos como cultura,
identidad y comunidad cultural, se pone de manifiesto una dimensión colectiva, ya que las expresio-
nes, valores y características de un grupo, es el que ayuda a definirlo, lo cual, sin duda alguna, se sinte-
tiza con su lado individual, pues el ambiente es una de las condiciones determinantes de los individuos.
Ahora bien, por medio de este derecho debe garantizarse que todo mexicano, independientemente de
su posición económica o situación geográfica, tenga acceso a los bienes y servicios culturales; también
debe considerarse el derecho intergeneracional respecto del patrimonio cultural que implica identifi-
car, proteger y conservar el patrimonio cultural –material e inmaterial– y transmitir ese patrimonio
común a las generaciones futuras, a fin de que éstas puedan construir un sentido de pertenencia, por
tanto, el Estado debe implementar mecanismos para permitir el acceso al derecho a la cultura, así
como para rehabilitar y conservar el patrimonio cultural de nuestro país”.
14. En la misma lógica de los criterios citados: “El artículo 4 de la Convención para la Protección del
Patrimonio Mundial, Cultural y Natural establece que cada Estado reconoce la obligación de proteger,
conservar, rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural y natural situado en
su territorio. Y el artículo 3 de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales establece que las mani-
festaciones culturales son los elementos materiales e inmateriales pretéritos y actuales, inherentes a la
historia, arte, tradiciones, prácticas y conocimientos que identifican a grupos, pueblos y comunidades
que integran la nación, que las personas, de manera individual o colectiva, reconocen como propios
por el valor y significado en términos de su identidad, formación, integridad y dignidad cultural. En ese
sentido, por definición, los entes que acceden a la cultura y al conocimiento, que asumen una iden-
tidad cultural o un sentido de pertenencia a una comunidad, etcétera, sólo pueden ser las personas
físicas, pues las personas jurídicas o morales, al carecer de corporeidad, no son titulares de un derecho
humano a la cultura y protección al patrimonio cultural. En consecuencia, si por su naturaleza no pue-
den las personas jurídicas ser titulares de ese derecho, carecen de interés legítimo para defenderlo en el
juicio de amparo, por no resentir un perjuicio actual y directo, que es la base de ese interés”.

~ 146 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

Segunda parte: Las posibilidades de la vía no jurisdiccional

3. El papel de los organismos públicos defensores de derechos humanos


para la protección no jurisdiccional de los monumentos y zonas arqueológicas: el
caso de Tepalcayotl, Puebla

El derecho humano a la cultura se puede quebrantar de diferentes maneras. Por ejem-


plo, por restricciones indebidas: cuando se limita y/o impide el acceso a la cultura y a
las manifestaciones culturales sin justificación legal o sin razones legítimas, cuando se
discrimina, es decir, cuando se excluye o se trata de forma diferente a ciertas personas
o grupos por razones culturales, étnicas, de género, religiosas o de otra índole. Por el
deterioro o destrucción de bienes culturales: cuando se dañan o se destruyen bienes
culturales de valor patrimonial, histórico, artístico o arqueológico sin justificación le-
gal o sin razones legítimas, por la explotación indebida o por la comercialización de
elementos culturales, como la apropiación indebida de conocimientos tradicionales o
la explotación de artistas o artesanos sin una remuneración justa. Por la falta de apoyo
o de recursos, cuando se niega o se limita el apoyo o los recursos necesarios para el
acceso y la promoción de la cultura, incluyendo la educación, el arte y la investigación
cultural. Finalmente, la censura, que limita la libertad de expresión y la difusión de
ideas y expresiones culturales, impidiendo la creatividad y la diversidad cultural.

En este contexto, se deben identificar dos grandes mecanismos de protección


de los derechos humanos, el jurisdiccional y el no jurisdiccional. Este último, es el efec-
tuado por los organismos públicos protectores de derechos humanos ejercen, cono-
ciendo de quejas relacionadas con actos u omisiones de naturaleza administrativa,
que vulneren los derechos humanos culturales. Estos actos pueden ser cometidos por
autoridades federales, en cuyo caso será la Comisión Nacional de Derechos Humanos,
el organismo que investigará la presunta violación de derechos; o bien, por autori-
dades estatales y/o municipales, en cuyo caso, conocerá la Comisión o Defensoría de
Derechos Humanos de cada entidad federativa.

Algunas de las recomendaciones hechas por organismos públicos de derechos


humanos para la protección de monumentos y zonas arqueológicas incluyen acciones
como el fortalecimiento de los sistemas de protección y preservación del patrimonio
cultural, arqueológico y natural, la garantía de acceso y disfrute por parte de la pobla-

~ 147 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

ción, el establecimiento de medidas para prevenir la degradación, destrucción o sa-


queo de monumentos y zonas arqueológicas, incluyendo la implementación de siste-
mas de vigilancia y protección, así como la sanción a quienes incurran en estos actos.

En la misma línea, se ha destacado el fomento de la participación de las comu-


nidades locales en la preservación de monumentos y zonas arqueológicas, en sinto-
nía, con el reconocimiento de sus derechos, y conocimientos tradicionales en relación
con estos sitios, a fin de coadyuvar con las comunidades locales en la toma de deci-
siones, a través de consulta y el consentimiento previo, libre e informado, que afecten
a los monumentos y zonas arqueológicas cercanas a sus territorios. De igual forma,
se enfatiza el establecimiento de medidas para evitar la construcción de infraestruc-
turas que puedan afectar negativamente a los monumentos y zonas arqueológicas, y
para minimizar el impacto de aquellas que resulten inevitables; así como, promover
la educación y la sensibilización sobre la importancia de la protección del patrimonio
cultural, arqueológico y natural, y fomentar la investigación y el estudio de estos sitios
para su mejor comprensión y preservación.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha emitido diversas


recomendaciones relacionadas con la violación del derecho a la cultura, en las que se
ha evidenciado la afectación a los derechos culturales. Como ejemplo destacan las
recomendaciones 56/2012, 3/2013 y 34/2015 (CNDH, 2015).

Esta última es una de las más relevantes, relacionada con el caso de violación
al derecho al patrimonio cultural de la nación, derivado de los daños ocasionados a
la escultura ecuestre del Rey Carlos IV de España, conocida como “el Caballito”, en el
centro histórico de la Ciudad de México, dirigida al jefe de Gobierno de dicha ciudad, al
no seguir los procedimientos legales y técnicos adecuados para llevar a cabo la inter-
vención para la salvaguarda y protección, que derivaron en un daño al mismo. En esta
recomendación, la CNDH fijó los alcances de este derecho humano y su disfrute, que:

puede considerarse tanto un derecho individual como colectivo, es decir


se trata de un derecho de titularidad difusa. Esta característica implica la
protección de intereses que se relacionan con situaciones jurídicas no re-
feridas a un solo individuo, sino que atañen o pueden interesar a una plu-
ralidad de sujetos, que puede ser determinada o indeterminable, que están

~ 148 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

vinculados únicamente por circunstancias de hecho en una situación espe-


cífica que los hace unificarse para acceder a un derecho que les es común15
(CNDH, 2015: párr. 54).

Desde la perspectiva de los derechos humanos, el patrimonio debe entender-


se como los elementos que permiten la identificación cultural, reflejando el carácter
dinámico de recursos que han sido desarrollados, edificados, conocidos, interpreta-
dos y reinterpretados de generación en generación, a través de la historia de la vida
cotidiana de personas o comunidades concretas, que reconocen su valor y dotan de
significados (CNDH, 2015: párr. 61). Por esta razón, es un derecho íntimamente vincu-
lado a la dignidad e identidad humana, al existir un vínculo entre los productos cul-
turales y las personas y comunidades a las que pertenecen, dotándolas de identidad
cultural (Universidad de Guanajuato, 2022).16

De igual manera, la propia CNDH emitió en enero de 2019, la Recomendación


General 35, sobre la protección del patrimonio cultural de los pueblos y comunidades
indígenas de la República Mexicana, dirigida a las personas titulares del poder ejecu-
tivo federal y local, jefa de gobierno de la Ciudad de México, Congreso de la Unión, y
poderes legislativos de las entidades federativas. Esta recomendación tuvo por suje-
tos a proteger, a los pueblos y comunidades indígenas, al ser México una nación plu-
ricultural, compuesta entre otros por un conjunto de pueblos indígenas cuya norma
distintiva es la diversidad, y que conforme a la Encuesta Intercensal 2015 realizada por
el INEGI, identificó una población de “25, 694, 928 personas que se autodenominan
como indígenas en México; 7, 382, 785, son hablantes de lengua indígena, de los cua-
les 909 356 no hablan el español” (CNDH, 2019: 9).

Derivado de una revisión del estado que guardaba el derecho a la protección


del patrimonio cultural inmaterial de los pueblos y comunidades indígenas en México,
y tomando en consideración que la protección al patrimonio cultural ha tenido una
evolución, en donde inicialmente la protección a monumentos y edificios arquitectó-

15. Obtenida de la Observación General 21, del 2-20 de noviembre de 2009, titulada “Derecho de toda
persona a participar en la vida cultural”, del Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales
de la ONU.
16. “La identidad cultural es el conjunto de referencias culturales por el cual una persona o una comu-
nidad se define, se manifiesta y desea ser reconocido”.

~ 149 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

nicos se consideró el principal objetivo de salvaguarda, en razón de que el patrimonio


inmaterial era difícil de distinguir por sus propias características de intangibilidad, fue
reconocido, regulado y salvaguardado en fechas recientes a la expedición de dicha
Recomendación. Por lo que la finalidad que persiguió fue acentuar:

la necesidad emergente de proteger el patrimonio cultural inmaterial de


los pueblos y comunidades indígenas en los usos, representaciones, expre-
siones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, arte-
factos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades,
reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural (CNDH, 2019:
párrs. 29 y 30).

En general, las recomendaciones de la CNDH sobre la violación del derecho


a la cultura se centran en la necesidad de proteger y preservar el patrimonio cultural
material e inmaterial, garantizar el acceso a la cultura para todas las personas y abor-
dar la discriminación y las desigualdades en el acceso a la cultura. Buscan la reparación
del daño causado al patrimonio cultural y natural, la adopción de medidas para evitar
la repetición de hechos similares, la implementación de un plan de manejo para la
protección y conservación del patrimonio cultural y natural, así como la realización de
consultas y la obtención del consentimiento de la comunidad indígena en decisiones
que afecten sus derechos culturales.

Por su parte, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla, ha emi-


tido la Recomendación 13/2022 dirigida al secretario de Cultura del Gobierno del Esta-
do de Puebla y a la directora general del Organismo Público Descentralizado “Museos
Puebla”, donde advirtió que, hasta julio de 2022, “no existía un manual para la elabo-
ración de inventarios de las piezas que conforman los museos” (CDH Puebla, 2022: 39)
quedando acreditado que, dichas instituciones, fueron omisas en proteger, conservar,
rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el acervo museístico de 20 recintos
y una biblioteca (la Palafoxiana), derivando en la desaparición de 5 mil 981 piezas en
el Estado de Puebla, pues a la fecha de inicio del expediente en estudio, no contaban
con inventarios ni con un manual para la elaboración de inventarios de las piezas que
conforman los museos en el estado de Puebla, situación que permitió la desaparición
de las mismas (CDH Puebla, 2022).

~ 150 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

En septiembre de 2021, el “Movimiento Tepalcayotl Vive” y “Zona Arqueoló-


gica Tepalcayotl”, presentaron una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del
Estado de Puebla,17 solicitando su intervención para lograr que el equipo interinstitu-
cional que participaba en las mesas de trabajo para el rescate de la zona arqueológica
realizara las diligencias necesarias para lograr los objetivos para los que fue constitui-
do el equipo interinstitucional por parte del Gobierno del Estado, y manifestando la
falta de interés en la instauración de mesas de trabajo.18

Manifestaron que el lugar cuenta ya con una poligonal de protección por par-
te del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), identificador 54437 y clave
E14B5321004 de Catálogo Nacional, y que en la carta urbana del estado aparece el
área de protección desde mayo 2016 como Proyecto Ambiental Tepalcayotl. A pesar de
ello, el sitio ha sido dañado y amenazado por la mancha urbana, existiendo un conflic-
to patrimonial respecto de los predios, de más de 50 hectáreas que comprenden el si-
tio arqueológico,19 y la existencia de casas habitación y diferentes tipos de inmuebles
construidos en la mayor parte de su superficie.20

Algunos de los objetivos planteados involucran a las instituciones culturales


competentes para que gestionen las declaratorias de monumento histórico arqueo-

17. Adicionalmente, el Movimiento presentó escrito de queja ante la Comisión Nacional de los Dere-
chos Humanos (CNDH), asignándole el número de expediente CNDH/6/2022/4140/Q, investigán-
dose ante la Sexta Visitaduría General.
18. Realizada la primera mesa en septiembre de 2020, la última el 3 de mayo de 2021, y cancelada la
programada para el 18 de mayo de 2021.
19. A pesar de que, en el Programa Municipal de Desarrollo urbano Sustentable de Puebla, H. Ayunta-
miento del Municipio de Puebla 2014-2018, se establece que: “1) No se permitirá la regularización
de construcciones, ni se expedirán, licencias de construcción y constancias de construcción, sobre
áreas clasificadas en la Zonificación Secundaria como Zonas Arqueológicas. 2) Queda prohibida
la construcción de vivienda y demás usos prohibidos, señalados en la Tabla de Compatibilidades
de Usos y Destinos del Suelo, ubicados a una distancia mínima de 50 metros, respecto a Zonas
Arqueológicas; dicha distancia se debe medir tomando como referencia los límites del polígono
señalado como Zona Arqueológica. 3) En la franja de restricción de 50 metros anteriormente des-
crita, se deberá favorecer la construcción de áreas verdes de uso público” (H. Ayuntamiento del
Municipio de Puebla, 2014-2018).
20. Información obtenida del escrito que queja interpuesto ante la Comisión de Derechos Humanos
del Estado de Puebla (CDH Puebla) por Movimiento Tepalcayotl Vive; y proporcionado por el pro-
pio Movimiento.

~ 151 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

lógico conforme a la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e His-


tóricas y su Reglamento, en razón de que, hasta ese momento, en el complejo prehis-
pánico sobreviven cuatro montículos prehispánicos y su gran Teocalli, la pirámide del
Tepalcayotl, con basamento piramidal principal de gran tamaño (150 largo x 100 an-
cho x 24 alto), con tres niveles y túneles internos que, según estudios, la sitúan como
más antigua que la Zona Arqueológica de Cholula. Igualmente, a las instituciones am-
bientales federales, para que apliquen la normas que protegen el espacio, conforme
a la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, al contar con flora,
fauna y depósitos de agua de temporada; la primera, consistente en cactáceas, como
es la coryphantha elephantidens, protegida por la NOM-059-SEMARNAT-2010, pirules,
acacias, encino, tobaco y cazahuate, y respecto a la fauna, reptiles, aves de migración
y rapaces, conejos, hormigas y víboras.

Por otro lado, a las instituciones económicas, financieras y el sector privado para
desarrollar, con asignación de presupuesto público o aportaciones económicas de par-
ticulares, el proyecto de Preservación Arqueológico/Ambiental/Cultural Tepalcayotl; al
manifestar que la ciudad de Puebla está en un momento crucial para el futuro de las
nuevas generaciones, ya que conserva un espacio considerado como gran pulmón. Di-
cho espacio se encuentra ubicado precisamente en el camino que lleva a la zona ar-
queológica de Tepalcayotl, al Oriente del estado, conocido como Flor del Bosque, resis-
tiendo al fraccionamiento de tierras y a los procesos de urbanización descontrolados.21

Adicionalmente, en el año 2019 se conoce del hallazgo de restos fósiles, que


incluían huesos de mamut, camello y de perro lobo gigante, así como lanzas y otros
artículos con una antigüedad de más de 10 mil años, posiblemente pertenecientes a
la época del Pleistoceno (periodo cuaternario de la era Cenozoica), por parte de los
pobladores de la zona, quienes se dieron a la tarea de retirar y trasladarlos a la sede de
la presidencia auxiliar de San Francisco Totimehuacán (Zambrano, 2019).

De un rastreo en fuentes abiertas, se pueden localizar notas periodísticas de


2016 a la fecha, que dan cuenta de diversas denuncias ciudadanas y de algunas perso-
nas vecinas de la comunidad en relación con el saqueo de la zona y de los daños para

21. En la periferia de la capital del Estado, con acceso por el boulevard Valsequillo y periférico ecológi-
co lado oriente, en la Junta Auxiliar de San Francisco Totimehuacan.

~ 152 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

su conservación. La más antigua, refiere el saqueo y destrucción de nueve tumbas pre-


hispánicas, bajo el pretexto de la extracción de tepetate para construcción (Ruíz, 2021;
Macuitl, 2022; Durán, 2021), y de la llegada de “paracaidistas” con casas de plástico y
cartón como las que comenzaron a colocarse sobre la pirámide principal, o pirámide
número 1 denominada Tepalcayotl, así como con la edificación de grandes casas, como
la que se asienta sobre la denominada pirámide número 3, y el señalamiento de ser uti-
lizado como un tiradero de escombro de construcción y residuos pesados (Ruíz, 2020);
acusando falta de vigilancia en la zona e intervención por parte de las autoridades.

Se tiene conocimiento que autoridades locales de la entidad exhortaron a las


autoridades competentes –la mayoría del ámbito federal- en materia de preservación
de patrimonio histórico y cultural para el rescate de la zona. En “la sesión de cabildo
del dieciocho de marzo de dos mil dieciséis, el Cuerpo de Regidores y el alcalde de
Puebla declararon a la Junta Auxiliar de San Francisco Totimehuacan” “Pueblo Milena-
rio” en donde hace referencia a la zona arqueológica del “Tepalcayotl” y/o “Tepalcayo”
(Sánchez, 2016: párr. 13). Además, meses después, el entonces diputado local Francis-
co Jiménez Huerta, realizó un exhorto el 7 de septiembre de 2016, al:

Delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Puebla, al Go-


bernador del Estado y al Presidente Municipal del Ayuntamiento de Puebla,
para que en uso de sus facultades y atribuciones instruyan a las áreas com-
petentes a realizar acciones encaminadas a proteger, vigilar y resguardar la
zona arqueológica “Tepalcayo” y/o “Tepalcayo” ubicada en la Junta Auxiliar
San Francisco Totimehuacan, del Municipio de Puebla; lo anterior obede-
ce a los recientes actos de saqueo en esta zona arqueológica que afectan al
patrimonio histórico de San Francisco Totimehuacan. Como resultante de
los saqueos al reciente hallazgo de siete tumbas prehispánicas, así como el
deterioro de la zona por falta de seguridad (Sánchez, 2016: párr. 16).

Con lo que se logró que, el 20 de febrero de 2020, el sitio Arqueológico San


Francisco Totimehuacan fuera registrado ante la Dirección de Registro Público de Mo-
numentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del INAH, con folio real 2ASA00053838,
conforme al capítulo II de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos,
Artísticos e Históricos. La propia ley, sin embargo, no manifiesta el objeto y alcances de
dicho registro.

~ 153 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

A pesar de que la autoridad facultada para delimitar la zona arqueológica ha


registrado un área aproximada de 540,000.00 m² a cielo abierto, evitando así nuevas
construcciones, el polígono de protección no se ha establecido de manera formal,
conforme a lo que establece la propia LFMZAAH: “no tiene inscrito el polígono de la
zona arqueológica de Tepalcayotl, ubicada en la Junta Auxiliar de San Francisco Toti-
mehuacán, municipio de Puebla; por lo que no existe información sobre los documen-
tos relativos al polígono de protección”.22

La ficha de registro incluye únicamente el área de los espacios donde se loca-


lizan los basamentos ceremoniales y administrativos del asentamiento, sin tomar en
consideración la dimensión total, y condicionando dicho registro a la realización de
salvamentos arqueológicos, lo que no tuvo el efecto de paralizar el crecimiento de la
población y la especulación inmobiliaria.

El sitio se compone de ocho estructuras arquitectónico-arqueológicas. La


nomenclatura va de Tepalcayotl 1 a Tepalcayotl 8. En el conjunto Norte se
encuentra Tepalcayotl 1, que es el montículo de mayor elevación ubicado en
el extremo Norte del sitio, su silueta se observa desde el periférico y desde
distintas perspectivas del lugar, en este lugar se halló la cista o tina monolíti-
ca con motivos anfibios (rana). Hacia el Sur se encontró un adoratorio, regis-
trado como Tepalcayotl 2, que a su vez está sobre una terraza denominada
Tepalcayotl 8. Las construcciones en su mayoría son de forma rectangular y
construidas con tierra apisonada (Gobierno de México, 2023).23

Una de las formas de conservación y protección de los elementos y caracte-


rísticas de la zona, que incluyen concentraciones con estructuras arquitectónicas-ar-
queológicas, arte rupestre, yacimientos, por mencionar algunos, “es realizar su registro
y definir polígonos de protección, para impulsar mecanismos de amparo legal sobre

22. Información derivada de una solicitud de transparencia y acceso a la información pública, emitida
el 02 de mayo de 2023, por el entonces subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos
Inmuebles, INAH.
23. Ficha de registro, folio Real: 2ASA00053838. Sitio Arqueológico San Francisco Totimehuacan, Re-
gistro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos E Históricos, Instituto Nacional de Antro-
pología e Historia, Secretaría de Cultura. Fecha de inscripción: 20 de febrero de 2020. Obtenida de
solicitud de información por medio de la Plataforma Nacional de Transparencia.

~ 154 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

gares” (Melgarejo, 2021: 10), e incorporarlos “a las cartas urbanas, planes de desarrollo
municipal y demás mecanismos que permitan establecer políticas públicas de protec-
ción y conservación municipal” (Melgarejo, 2021: 10).

Sin embargo, el gobierno municipal permitió que se construyeran casas, una


gasolinera en 2017, y que continuara la venta de lotes. De acuerdo con un estudio de
Fernández, “realizado a partir de las áreas geográficas básicas de 1990 y 2010 elabora-
das por el INEGI, la población de la cabecera totimehuacana ha aumentado hasta un
323.16%. Pasó de 3,660 habitantes en 1990 a 11,828 en 2010” (Fernández, 2018: 10).

El Gobierno del Estado de Puebla, a través de la persona titular de la Secretaría


de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad en 2021, manifestó no tener “facultades para
realizar intervención alguna en zonas arqueológicas” (Zavala, 2021: párr. 16). Por su
parte el Centro INAH, Puebla, ha manifestado que, si bien es cierto que México tiene
cerca de 40,000 sitios históricos registrados -dentro de los cuales, 2,955 sitios arqueo-
lógicos se encuentran en el Estado de Puebla (12 en el municipio de Puebla)- (Melga-
rejo, 2021), solo 193 son públicos, lo que implica que el propio INAH los provee de se-
guridad, baños y estacionamiento, y los promociona para el turismo, y de ellos, pocos
son estructuras de tierra. Una de esas excepciones es la Gran Pirámide de Cholula, que
se encuentra a menos de 20 kilómetros de Tepalcayotl.

Para convertir los sitios históricos en públicos, el INAH evalúa la conservación


de la zona, y la viabilidad de esa conservación, en caso de ser abierta para visitantes;
por lo que, en este caso en particular, a medida que las pirámides de Tepalcayotl se
deterioran, se pierde la oportunidad de recibir apoyo gubernamental, aunado a la ex-
tinción del Fideicomiso para el Fomento y la Conservación del Patrimonio Cultural,
Antropológico y Arqueológico de México (FIDEINAH) en 2020 (Zavala, 2021).

Al día de hoy la CDH Puebla realiza, a través de su primera visitaduría general,


la investigación correspondiente al caso, a fin de determinar si en efecto existen viola-
ciones a derechos humanos.

~ 155 ~
Héctor Manuel Guzmán Ruiz
Mariana Durán Márquez

Conclusiones

A nivel internacional, México fue de los primeros países en incorporar los DESCA, espe-
cíficamente por lo que hace a los derechos sociales, en su Constitución Política. No obs-
tante, los compromisos adquiridos en instrumentos internacionales para la creación de
mecanismos dirigidos a velar por el cumplimiento de los mismos, la armonización de
la normatividad a nivel nacional representa todavía una preocupación. Esto porque,
conforme a las obligaciones generales derivadas de los parámetros específicos del Pacto
(PIDESC), se establece el deber de todos los Estados firmantes, de iniciar el proceso para
la realización de estos derechos, haciendo frente a los retos para su cumplimiento. En el
mismo sentido se encuentra lo establecido en el contexto interamericano, mediante el
Protocolo de San Salvador, para que todas las personas en el territorio nacional puedan
participar en la vida cultural y artística de la comunidad y gozar de los beneficios del
progreso científico y tecnológico a través de los procesos culturales y el disfrute del
basto patrimonio cultural material, inmaterial e intangible que tiene nuestro país.

La situación de la definición de cultura y los alcances que esta ambigüedad


y polisemia tiene frente a los ordenamientos jurídicos, internacionales y nacionales;
sitúa al Estado mexicano en complicaciones respecto a las regulaciones necesarias
para la protección y promoción de los derechos humanos culturales. El caso específi-
co de la zona arqueológica del Tepalcayo es una muestra clara de las complejidades
conceptuales en torno a la cultura y los derechos culturales y su incidencia jurídica. Su
dimensión difusa, en la caracterización y adjudicación de potestades y de responsabi-
lidades, se traduce en que estos objetos queden -a pesar de la gran maraña de previ-
siones normativas que se ocupan de esta materia- en una especie de tierra de nadie,
de intersticio entre trincheras de derechos y obligaciones de entidades individuales y
su gestión burocrática (o, no).

Así, estos bienes, como buenos entes difusos, son de todos y son de nadie,
quedan sujetos a los vaivenes de las necesidades de los sucesivos momentos, desde
los que siempre se reconocerá en abstracto la importancia de honrar el legado de
las culturas que los precedieron aunque, en concreto, en esos sucesivos momentos
no se haga más que lamentar la carencias materiales e institucionales y el desdén de
la sociedad en general y, en el mejor de los casos, atenernos a las denuncias ante los
organismos protectores de los derechos humanos.

~ 156 ~
Derecho humano a la cultura a través del patrimonio cultural. Desde la normatividad y los
mecanismos no jurisdiccionales para su protección. El caso de Tepalcayotl, Puebla

Tal vez, sólo tal vez, un ángulo diferente para comenzar a revertir situaciones
como las del Tepalcayo pase, parafraseando la frase clásica de Dworkin, por tomar los
derechos (culturales) en serio. La naturaleza difusa de estos derechos, en modo alguno,
puede considerarse como una herramienta conceptual seria, no puede tenerse como
aceptable, es una contradicción en sus términos, que el contenido de una definición
sea ‘indefinido’. Las consecuencias de estas indefiniciones se ven a las claras en el esta-
do del Tepalcayo que, además de la propia del tiempo y los elementos, de los estragos
de la dominación racial que arrasó con las culturas prehispánicas y sus monumentos
(hoy nunca suficientemente ponderada o siquiera vista) parece sufrir, también, de los
estragos de la erosión jurídica.

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~ 161 ~
~ 162 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

Introducción

ARTÍCULO 27.- Son propiedad de la Nación, inalienables e imprescriptibles,


los monumentos arqueológicos muebles e inmuebles.
ARTÍCULO 28.- Son monumentos arqueológicos los bienes muebles e in-
muebles, producto de culturas anteriores al establecimiento de la hispánica
en el territorio nacional, así como los restos humanos, de la flora y de la
fauna, relacionados con esas culturas.

Según la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e


Históricos (LFSM, 1972: 7), así se define a los monumentos arqueológicos. Hace re-
ferencia a elementos tanto muebles como inmuebles. Lo que nos indica que estos
elementos arqueológicos corresponden a espacios, edificios e inclusive paisajes, así
como a artefactos de distintos tamaños y composiciones, como raspadores, navajillas,
comales o hasta esculturas monumentales de barro o roca. Esta ley se promulgó en
1972 y ha tenido distintas adecuaciones, quizá la más importante, la sumatoria de la
protección de los elementos paleontológicos. Además, esta ley puso a México en la
vanguardia de la salvaguarda patrimonial a nivel mundial. Y, sin duda, también es sus-
tento de Derechos Humanos, como el derecho a la identidad y el derecho a la cultura.

Desde el ámbito arqueológico, las herramientas de registro, catalogación, in-


vestigación y difusión de los sitios arqueológicos han ido de la mano del Instituto Na-
cional de Antropología e Historia. Con la creación de la dirección de Registro Público
de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos, a la par de la mencionada ley, ha
sido beneficioso para conocer el estatus de los distintos sitios y zonas arqueológicas
del país. Paralelamente, diversos proyectos y programas permanentes han robusteci-
do las bases de datos y el conocimiento general de la arqueología en México; atlas de
arqueología, el programa PROCEDE, los distintos programas de protección técnica y

~ 163 ~
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

legal que se llevan en los centros INAH de los estados, y, por supuesto, los proyectos
de investigación que el instituto, las universidades nacionales y extranjeras, realizan
en México.

El número de sitios arqueológicos registrados crece año con año. Tan solo en
el estado de Puebla, para el año 2019 se tiene el registro de 3,042 sitios arqueológicos.
Esto nos habla de los distintos momentos de ocupación que han tenido las distintas
regiones de Puebla en el contexto de lo mesoamericano como área cultural, aunque
por supuesto, con elementos exógenos provenientes de otras áreas culturales preté-
ritas. En este texto haremos referencia a un sitio con una larga historia investigativa,
pero que, por diversos factores, quedó registrado hasta el año 2020. Se trata del sitio
arqueológico de San Francisco Totimehuacan, Folio Real: 2ASA00053838, también co-
nocido como Tepalcayotl. Es una propuesta más allá de lo puramente arqueológico, es
una propuesta socioantropológica del contexto de ese sitio arqueológico.

En otros espacios de difusión y en colaboración con los arqueólogos Sergio


Suárez y Mariana Navarro, hemos realizado algunos ejercicios para la protección y de-
limitación del sitio arqueológico de Totimehuacan (Navarro, [Link]., 2019 y Suárez, [Link].,
2021). Así, la intención del presente escrito va más allá de la sistematización e interpre-
tación de los datos de la disciplina arqueológica. Lo que pretendemos, en un espectro
más amplio de reflexión en el marco de las ciencias sociales, es proponer una socioan-
tropología histórica de lo político del sitio arqueológico de Tepalcayotl-Totimehuacan.
Además, de las vertientes multi o transdisciplinares, nuestra intención es poder pensar
desde una arqueología desde el tiempo presente, ya que, todo lo que interpretamos
está anclado a las condiciones materiales desde donde nos encontramos. Partimos
de la idea de que los objetos arqueológicos son artefactos en desuso, es decir, que
dejaron de tener una función práctica inmediata, pero que los interpretamos a través
de nuestro contexto presente. Por tanto, no queremos caer en la abstracción total del
sitio arqueológico como un espacio controlado o como una especie de muestra que
podemos llevar al laboratorio y estudiar de manera totalmente aséptica o apolítica, en
este caso. El patrimonio arqueológico siempre está en un contexto socioantropológi-
co, histórico y político.

~ 164 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

Periferico Ecologico
Elementos arqueologicos
Bing Satellite
AMALUCAN

1. Elementos arqueológicos indicados al sur de la Ciudad de Puebla, resaltando el periférico


ecológico. Josimar González Vargas y Manuel Alfonso Melgarejo Pérez, con datos de QGis.

Entre los varios factores que tenemos que considerar para hacer un estudio
socioantropológico histórico de lo político del sitio arqueológico de Totimehuacan,
tenemos que resaltar en este momento los procesos urbanos que han trastocado este
espacio patrimonial. También, debemos definir el uso metodológico de lo socioan-
tropológico histórico de lo político. Ya que, estamos apostando al uso de metodolo-
gías varias que vienen del hacer sociológico y antropológico, poniendo énfasis en la
historización dialéctica de los procesos que estamos observando. En otras palabras,
retomar de las distintas metodologías como la etnografía, historias de vida, los análi-
sis del discurso, los procesos historiográficos y las epistemologías de la ciencia, para
poder hacer un armado del contexto en el que se encuentra al sitio arqueológico de

~ 165 ~
Totimehuacan.1 Por supuesto, atravesadas todas estas metodologías, por lo político
en el amplio sentido de la palabra. Si hacemos una separación de lo arqueológico y
lo político, lo que haríamos sería una abstracción de los procesos de investigación
arqueológica de su contenido político y por supuesto, histórico.2

Periferico Ecologico
Elementos arqueologicos
SAN FRANCISCO TOTIMEHUCAN TEPALCAYOTL
Bing Satellite

2. Elementos arqueológicos Totimehuacan/Tepalcayotl, resaltando el periférico ecológico.


Josimar González Vargas y Manuel Alfonso Melgarejo Pérez, con datos de QGis.
Quedo atento con el formato de imágen y si son suficientes para la edición.

1. Este planteamiento forma parte de un estudio más amplio. Se trata de la tesis doctoral que se en-
cuentra en proceso, y que, hasta el momento, lleva el título de: Crítica de la forma patrimonio. Ar-
queologías de la memoria y experiencias invisibles en espacios patrimoniales de la Ciudad de Puebla.
Tesis para obtener el título de doctor en sociología en el posgrado en Sociología del Instituto de
Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego de la Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla, en proceso.
2. Tenemos claro lo complicado que es explicar algunas de las conceptualizaciones empleadas en el
presente documento, y que en pocas líneas puede parecer hasta contradictorio. En este caso especí-
fico de lo político, estamos pensando en términos de la relación Estado y sociedad civil, en términos
del monopolio legítimo del uso de la política como lo plantea Bolívar Echeverría (1998: 77-93).

~ 166 ~
En sentido metodológico, no es nuestra intención generar un ejercicio cro-
nológico de los estudios arqueológicos de Totimehuacan. En definitiva, el ejercicio
cronológico recurrente desde la disciplina arqueológica ayuda al entendimiento de
los procesos de la investigación. Nuestra apuesta es buscar las relaciones sociales no
visibles desde distintos ámbitos, como puede ser lo social, la cultura, la política, entre
otros. Por eso, la importancia metodológica de la socioantropología histórica de lo po-
lítico, es no separar los distintos ámbitos de la complejidad de la sociedad capitalista.
El objetivo con esta forma crítica de presentar la información es no caer en teleologías
que apoyan a la reproducción capitalista, más bien, intentamos presentar momentos
o imágenes dialécticas que rompan con el continuum de la historia y muestren más
allá de un asentamiento arqueológico investigado en el presente.

II

La junta auxiliar de San Francisco Totimehuacan, donde se encuentra el sitio


arqueológico con el mismo nombre, se encuentra al sureste de la ciudad de Puebla. Es
un punto de conexión con el sureste del estado y con espacios importantes para el de-
sarrollo económico de Puebla, como la presa Manuel Ávila Camacho, conocida como
Valsequillo. Así, su ubicación es un punto estratégico en el sentido del desarrollo de
la ciudad. El territorio de San Francisco Totimehuacan, constantemente se encuentra
bajo la presión demográfica e inmobiliaria de la capital poblana.3

30 de octubre de 1962. Decreto de la misma fecha. Totimehucán se suprime


definitivamente como municipio, se anexa al de Puebla donde se considera Junta Au-
xiliar municipal (INEGI, 1997: 254). Uno de los cambios significativos en la configura-
ción político-administrativa del municipio de Puebla, ocurrió el 30 de octubre de 1962.
Seguramente, fueron meses o quizás años de luchas y resistencias entre varios frentes.
La política centralista de organización de una gran capital se vio enfrentada a la resis-

3. Además, debemos mencionar que hace unas semanas, en el mes de mayo de 2023, se hizo el anun-
cio de la construcción de Ciudad Universitaria 2. Siendo un esfuerzo de la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla y el Gobierno del Estado de Puebla (BUAP, 2023), quienes construirán este
campus que se encuentra al norte de la laguna de Valsequillo. Y convertirá a Totimehuacan en un
paso hacia este nuevo campus, por lo que el desarrollo de los espacios universitarios continuará a la
par de presiones demográficas y de construcción de infraestructura en estos espacios.

~ 167 ~
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

tencia de esos pueblos periféricos que, son sabedores de recursos naturales que tu-
vieron y que siguen teniendo en sus territorios. Para formar parte del municipio de
Puebla, esa fecha se decretó la supresión de los municipios de San Jerónimo Caleras,
San Felipe Hueyotlipan, Totimehuacan, San Miguel Canoa y la Resurrección. Lo nom-
bramos acontecimiento debido a que fue la publicación en el diario oficial del Estado
de Puebla, pero debemos de entender esto como un proceso que probablemente no
ha acabado; sobre todo si pensamos en las experiencias de resistencias que existen en
estos espacios mencionados. En este sentido, negamos los sucesos cerrados, ya que
esto implica la interrupción de posibilidades que se nutren del pasado en la resisten-
cia y las posibilidades de emancipación.

Las nuevas urbes, o megalópolis como se les ha llamado en la actualidad, se


convierten en una política pública impulsada desde los distintos niveles de gobierno.
En el caso de México y su conformación político-administrativa; las políticas públicas
de la federación, del estado y de los municipios juegan un rol esencial en las políti-
cas de desarrollo urbano, y para este caso de patrimonialización. También, debemos
sumar el desarrollo industrial que busca en los espacios cercanos recursos naturales,
lugares estratégicos entre estos recursos y espacios cercanos a la acumulación pobla-
cional que se convierten en mano de obra. De igual forma hacer alusión al contexto de
la posguerra en la segunda mitad del siglo XX, donde hubo un crecimiento mercantil
del país y demás factores, dan forma a las ciudades como dispositivos del Capital, con-
formados para congregar fuerza de trabajo.

Y si es cierto que el Estado expresa, en última instancia y a través de todas


las mediaciones necesarias, los intereses de conjunto de la clase dominante,
la planificación urbana no puede ser un instrumento de cambio, social, sino
de dominación, de integración y de regulación de las contradicciones, y sus
efectos hay que analizarlos desde el punto de vista social y no en relación
con un quimérico «orden espacial» (Castells, 1977: 9).

Para nosotros es importante resaltar el papel de las resistencias, del no cierre al


sistema o totalización. En la ciudad de Puebla existen experiencias de luchas sociales
activas. Solo por mencionar algunas, hay sujetos en lucha que han estado presentes
en resistencia en la reconfiguración urbana, por ejemplo; el Comité del Pueblo Unido
en Defensa de la Tierra, los Recursos Naturales y Nuestras Raíces, o la Asamblea Social

~ 168 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

del Agua (Navarro et. al. 2017: 85-86). Inclusive, en las cercanías de Totimehuacan, la
experiencia de lucha del Jagüey Zoquiaqui identificado como Centro de Investigación
Anahuaca de Sabiduría Ancestral, quienes han estado en litigios por la propiedad del
espacio desde hace varios años (García Salas, 2021: 41).

Este proceso de reconfiguración urbana-capitalista tiene una serie de cambios es-


tructurales en los diversos ámbitos de la sociedad poblana. Solo con el fin de identificar
estos ámbitos, más no como herramienta metodológica de separación, hallamos los ám-
bitos económicos, sociales, políticos y culturales. Quizá, los factores más notables sean los
cambios relacionados con el desarrollo y el despojo territorial, pero, si se analiza a fondo
los cambios culturales, por ejemplo, seguramente serán visibles luchas por la memoria y la
historia, como indica Traverso (2016); los usos del pasado como campo de batalla.

De manera somera, podemos observar los amplios desarrollos industriales que


se establecieron a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y siguen en el presente siglo
hacia la parte norte de la ciudad de Puebla. Esta situación, atravesada por varias décadas,
tiene el uso de los espacios para actividades primarias y ocupación habitacional. Es algo
que observamos precisamente en los ex municipios y actualmente juntas auxiliares; San
Jerónimo Caleras, San Felipe Hueyotlipan, San Miguel Canoa y la Resurrección. Mientras
que, al sur, en espacios cercanos a la presa Manuel Ávila Camacho, conocida como presa
Valsequillo, están más llevando desarrollos habitacionales en los distintos ex municipios,
como San Francisco Totimehuacan. Por ello, también, la apuesta por establecer vías rápi-
das de comunicación como el periférico ecológico. Lograr conectar los espacios industria-
les y de comercio, con los espacios que habitan los sujetos que sostienen al capital.

Nos encontramos así ante un doble proceso o, si se prefiere, ante un proceso


con dos dimensiones: industrialización y urbanización, crecimiento y desa-
rrollo, producción económica y vida social. Las dos «dimensiones» de este
proceso son inseparables y conforman una unidad, pero, sin embargo, el
proceso no deja de ser conflictivo. Históricamente, entre la realidad urbana
y la realidad industrial hay un violento choque (Lefebvre, 2017: 29).

¿Con estos acercamientos teóricos podemos observar cómo estos reacomo-


dos político-administrativos tienen que ver con un pasado remoto? Esto, ¿qué tiene
que ver con lo arqueológico y los espacios patrimoniales? ¿Qué tienen que ver con pa-

~ 169 ~
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

trimonios tangibles e intangibles que podemos encontrar en estos espacios periféri-


cos? Y, por tanto, ¿realmente podemos hablar de una arqueología pura y despolitizada
en estos espacios específicos?

De acuerdo con los datos de la Dirección de Registro Público de Monumen-


tos y Zonas Arqueológicos del INAH, en el Estado de Puebla, hasta 2018,
se tenían registrados 2,955 sitios arqueológicos; de ese registro, 12 sitios
arqueológicos se localizan en el municipio de Puebla. Estos sitios presentan
distintas características, entre las que se encuentran; concentraciones con
estructuras arquitectónicas-arqueológicas, con arte rupestre, yacimientos o
varios de estas denominaciones en un solo espacio. En 2019 se realizó el
registro de Totimehuacan, y en el presente, se encuentran en proceso de
registro otros sitios como Rosario la Huerta (Azumiatla), Flor del Bosque y
Romero Vargas (Hernández, 2021: 9).

Otra cosa que comparten estos espacios de la periferia de la Ciudad de Puebla es que la
mayoría presentan una ocupación humana antigua. Lo que se convierte en una llave para nues-
tro interés por los espacios de ocupación pretérita, los espacios patrimoniales arqueológicos.

III

El valle de Puebla, o si lo vemos más ampliamente relacionado con la geografía, el valle


Puebla-Tlaxcala es un espacio propicio para los asentamientos humanos. Si bien, existen
problemas con el agua azufrosa que prevalece en el valle, las ciénegas y los principales
desagües naturales de la Malinche o Matlalcueye, el río Atoyac y el Alseseca, proveen
al valle del vital líquido. Las condiciones naturales del Altiplano central, lo que hoy es la
parte central de México, permitieron la existencia de asentamientos humanos desde el
periodo que se denomina Preclásico mesoamericano (2500 a.n.e. al 200 d.n.e.).4 Periodo

4. Existen distintas propuestas de temporalidad para este periodo mesoamericano. Muchas de las propues-
tas varían en cuanto a los años del comienzo del periodo clásico, pero también, son cambiantes de acuerdo
con la región de la que se trate. Por supuesto, también es uno de los términos más debatidos, sobre todo
las variaciones que pueden existir entre Preclásico y Formativo. Aquí podemos notar esa influencia que
tiene la arqueología de los procesos evolutivos y teleológicos, en los que su máximo punto es lo clásico, lo
más desarrollado, para caer en una decadencia y volver a llegar a la cúspide, con la civilización occidental.

~ 170 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

en donde se desarrolla una agricultura incipiente, muy relacionada con humedales y


búsquedas de estos valles fluviales, que permitieron una diversidad de formas de ha-
bitar en el territorio. Por supuesto, el desarrollo de artefactos cerámicos y líticos, entre
otros materiales, acompañaron los procesos de sedentarización; así, como los intercam-
bios comerciales, el uso de sistemas de manejo del agua, entre otros tantos factores
socioculturales. Precisamente, esta cuestión del manejo del agua para la agricultura y
para la vida en general, permitieron que en el valle de Puebla se desarrollaran distintos
asentamientos prehispánicos. Muestra de ello, son dos sitios que aparecen en la litera-
tura arqueológica, donde se destacan sus obras hidráulicas y su relación con el agua. Se
trata de los sitios arqueológicos de Amalucan y Totimehucan-Tepalcayotl.

Varios de los sitios arqueológicos del valle poblano son del periodo preclásico
o formativo y se encuentran relacionados con el río Alseseca y Atoyac. Esta forma de
asentarse en partes elevadas, pero cercanía de los cuerpos de agua, es uno de los fac-
tores para desarrollar sistemas hidráulicos relacionado con los métodos de subsisten-
cia agrícola. Un ejemplo de esto es Amalucan, es un sitio que fue estudiado por Melvin
Fowler (1968, 1969, 1987, y Fowler et. al. 1980) y subsecuentemente por sus estudian-
tes de la universidad de Wisconsin-Milwaukee. Se encuentran también los trabajos
presentados por Prudence S. Precourt (1983), David B. Neitzke (1988) y Allyse Freeman
(2014), con temáticas diversas como sistemas de asentamiento, organización espacial
de los montículos o complejidad sociopolítica a través de la cerámica de Amalucan.
Principalmente, estudian esa sistematización del terreno agrícola unido por grandes
canales que mantenían al suelo húmedo y propicio para la agricultura de temporal.

La tenencia de la tierra del sitio de Amalucan es un punto importante. Ya que


estos terrenos que se encuentran entre la autopista Córdoba-Puebla (Carretera Fe-
deral 150D) y la Avenida Independencia, que más al este se convierte en la carretera
federal Puebla-Tehuacán (Carretera Federal 150), son parte de la poligonal de protec-
ción del sitio establecida en 1995. Esta zona es un punto estratégico estructural para
la salida-entrada al este de la Ciudad de Puebla, conexiones con Veracruz y el sures-
te en general. Esto trajo desde un principio especulación sobre estos terrenos llanos
propicios para la habitación. Cabe mencionar que estos espacios pertenecían a una
hacienda importante para el desarrollo económico del valle poblano, la hacienda de
San Juan Bautista, que posee una arquitectura propia del siglo XVIII relacionada con
los Jesuitas. Además, su dedicación a San Juan Bautista, lo propició en relación con el

~ 171 ~
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

agua, a lo que sumamos los sistemas hidráulicos prehispánicos. De hecho, Antonio Ca-
rrión en su libro Historia de la ciudad de la Puebla de los Ángeles menciona que el agua
de Amalucan fue llevada por dos leguas y era el agua más delgada y saludable de la
ciudad (1897: 175).

Durante el periodo del Virreinato de la Nueva España, esta zona en las afueras
de la ciudad de Puebla sirvió como parte de la repartición para los indios. Aunque
siempre con espacios controlados por las hegemonías virreinales, como nos indica
Jhovanny Méndez (2018: 82-83), en 1767, tras la expulsión de la compañía de Jesús
de la Nueva España, diversas propiedades religiosas pasaron a manos de particulares,
como el caso de la Hacienda de Amalucan. Para 1835, ya en el México independiente,
los espacios agrícolas que comprendía la hacienda de Amalucan fueron arrendados a
personas de la Resurrección y Amozoc. Posteriormente, en el periodo porfiriano, hubo
otra reconfiguración en la que se incluían familias migrantes que hicieron simbiosis
con las élites locales.

Las familias Petersen, Colombres, Feldman, Trespalacios y Bautista Castillo,


fueron ampliamente conocidas por la sociedad poblana de finales del siglo
XIX y principios del XX. Ellos se establecieron y acrecentaron su poder eco-
nómico en las haciendas ubicadas en la zona nororiente del municipio de
Puebla y municipios colindantes como lo fueron las antiguas jurisdicciones
de Amozoc y Tecali, y en las municipalidades de Canoa, La Resurrección,
Xonacatepec y San Aparicio (Méndez, 2018: 87).

La familia Petersen, de origen alemán, se convirtió en la dueña de la hacienda


de Amalucan. En estos reacomodos políticos-sociales-económicos de familia, Peter-
sen emparentó con la familia del afamado general Joaquín Colombres. En las alianzas
lograron avecinar la hacienda de Amalucan con la hacienda de la Manzanilla, al norte
de la Ciudad de Puebla (Méndez, 2018: 88). Es importante esta mención histórica por-
que en la hacienda de la Manzanilla se encuentra otro sitio arqueológico; y que tienen
una configuración histórica similar a la de Amalucan.

La ciudad de los Ángeles estuvo fuertemente ligada desde la fundación a


este tipo de familias [oligárquicas] que fueron asentándose en sus tierras
como vencedores, por lo cual estas dos historias están enlazadas mutua-

~ 172 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

mente, crecieron y se desarrollaron juntas. Las familias le aportaron los va-


lores culturales que hoy le dan su identidad y la ciudad les dio la posibilidad
de enriquecerse (Morales Pardo, 2020: 35).

Por supuesto, la aplicación de la Constitución de 1917 y principalmente lo con-


cerniente al artículo 27 afectaron la configuración de estos espacios. Los subsecuentes
años, entre la efervescencia revolucionaria, y el cuidado que tuvieron los terratenien-
tes-burgueses, permitió de cierta forma el reparto controlado de estos espacios. No
obstante, en la década de 1970 el espacio que conformaba la hacienda comenzó a ser
invadido (Pérez Ramírez, 2014: 66) y habitado por los reacomodos políticos y estruc-
turales que hemos venido mencionando. De cierta forma, el comienzo de esta ocupa-
ción, en la cercanía del camino a Veracruz, se encuentra relacionado con los desarro-
llos industriales de esta segunda mitad del siglo XX, entre otros factores. Todos estos
sectores, al este del cerro de Amalucan, fue donde los arqueólogos, mencionados an-
teriormente, hallaron una serie de vestigios de los sistemas hidráulicos. Ya en la déca-
da de 1990, arqueólogos del Centro INAH Puebla, como Carlos Cedillo y Maricarmen
Solares, realizaron la propuesta de delimitación del sitio, con un plano establecido en
1995. Una parte del sitio, la del cerro, fue protegida debido a que entró en el progra-
ma de Área Natural Protegida, que precisamente en 1994 toma esta característica. En
años recientes, los vestigios arqueológicos que quedan son los que se encuentran en
la cima del cerro, que se convirtió además de reserva, en parque municipal.

En recientes administraciones estatales y municipales han realizado distin-


tos procesos de embellecimiento de lo que se convirtió en un parque munici-
pal y reserva ecológica en lo que son las faldas del cerro Amalucan. Lo que ha
desatado diversas controversias debido a que no se ha respetado lo estable-
cido como poligonal de protección arqueológica y ecológica con nuevos es-
pacios comerciales e inmobiliarios. Aquí podemos encontrar agrupaciones
como el colectivo Matlalcuéitl-Alseseca, pero también diversos colectivos y
organizaciones ecológicas que realizan acciones en pos de salvaguardar este
espacio patrimonial (Matamoros et. al., 2022: 277-278).

~ 173 ~
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

IV

El sitio arqueológico de Totimehuacan-Tepalcayotl, tiene un proceso similar a Amalu-


can, en cuanto a su ocupación antigua y a la forma en la que se ha investigado. Se trata
de un sitio del periodo formativo, relacionado con el agua y con los sistemas hidráu-
licos en un sentido más simbólico. Uno de los elementos arqueológicos hallados en
este espacio, es una escultura de una rana, elemento que se encuentra al interior del
montículo principal denominado Tepalcayotl 1. Seguramente, todos estos elementos
simbólicos son reforzados con la cantidad de humedales5 que se crean en época de
lluvia de forma temporal, aunque, probablemente en épocas remotas pudieron tener
agua de manera perenne.

Muy cerca del pueblo de Totimehuacan existen restos de pirámides conocidas


por muy pocas personas. La más importante de ellas y la mejor conservada se llama
TEPALCAYO, que es objeto de este modesto trabajo (Miyar, 1929: 204). Las primeras
noticias que tenemos de Totimehuacan-Tepalcayotl, vienen de Carlos Alonso Miyar.
Este diplomático de origen español publicó en 1929 a través de la Sociedad Cientí-
fica, “Antonio Alzate”, precursora de la Academia Mexicana de Ciencias, el libro La pi-
rámide de “Tepalcayo”: Puebla. En esta publicación podemos observar las imágenes
del mencionado montículo 1, o Tepalcayotl 1. También, Miyar hace referencia a que
es un sitio antiguo muy importante al que no se le ha tomado en consideración, a
pesar de ser nombrado en varios documentos escritos. Su cercanía con Cuauhtinchan
y las representaciones cartográficas en documentos del siglo XVI, como el mapa de
Cuauhtinchan II, nos hablan de la importancia que pudo haber tenido este lugar en la
antigüedad.

En la descripción de Miyar encontramos detalles distintivos del momento his-


tórico en el que se publicó su escrito sobre Tepalcayo. Además, nos hace darnos cuenta
de lo separada que pudo haber estado la ciudad de Puebla, es decir, de su ruralidad de
principios del siglo XX. Hacemos referencia al censo poblacional de 1930. En el quinto

5. Estos humedales ahora prácticamente inexistentes, han sido razón para la lucha de activistas. Por
ejemplo, los compañeros y compañeras de la Zona Arqueológica Tepalcayotl Periferico Puebla, quie-
nes en sus materiales gráficos usan elementos iconográficos como tortugas y aluden a la fauna
endémica del lugar ([Link]

~ 174 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

ejercicio demográfico del país, podemos encontrar que el estado de Puebla tenía alre-
dedor de 1,150,000 habitantes, con una densidad poblacional por kilómetro cuadrado
de 33.84. De esta población total, 122,914 habitaban la ciudad de Puebla y 6,006 el
municipio de Totimehuacan, con densidades poblacionales por kilómetro cuadrado
de 1,090.73 y 22.37, respectivamente (Dirección General de Estadística, 1936: 11-13).

El espectáculo que se disfruta desde la cumbre de esta pirámide no puede


ser más hermoso. Al este, cierra el horizonte una sugestiva serranía en cuyas
faldas se destacan las notas blancas de las casas y los templos de los pueblos,
ranchos y haciendas. Al sur, se admira el pueblo de Totomihuacan, surgiendo
por entre una apretada vegetación, con su pintoresco cerro El Chiquihuite al
fondo […]. Al nordeste, asomándose por entre un follaje espeso y oscuro, se
ve la ciudad de Puebla (Miyar, 1929: 205-206).

En 1959 se publicó Interpretación de la Tumba II de Totomihuacan, Puebla, de la


maestra María Elena Landa. En este documento, publicado por el Centro de Estudios
Históricos de Puebla perteneciente al Instituto Poblano de Antropología e Historia,
la precursora de la arqueología poblana, realiza una serie de interpretaciones de la
tumba II en relación a códices y documentos históricos de tradición mesoamericana.
Un facsímil de esta obra se encuentra en el presente libro. De hecho, la interpretación
de la maestra Landa muestra diversos documentos que han sido estudiados posterior-
mente a su propuesta, como el códice Chimalpopoca, el códice Vaticano, entre otros,
y, lo relaciona ampliamente con los movimientos arqueoastronómicos, de cierta ma-
nera, adelantada al momento en el que se escribió el libro. La autora, posteriormente,
fue directora del Centro INAH Puebla en la década de 1980 y tiene diversos aportes al
conocimiento del pasado, sobre todo en el ámbito iconográfico. Sin duda, tenemos
una deuda con los aportes de la maestra Landa, ella es la primera que realiza una ex-
cavación sistemática en el sitio arqueológico de Totimehuacan.

A la postre, un arqueólogo que pertenecía a la fundación alemana para la In-


vestigación Científica (DFG, por sus siglas en alemán), se interesó en el sitio Totime-
huacan-Tepalcayotl. Es interesante el contexto del proyecto con el que venía Bodo
Spranz, ya que, como lo llamó Fátima Fraustro (2019), parece una suerte de arqueo-
logía Volkswagen.6 Esto debido a que el proyecto alemán desembocó en diversas in-
vestigaciones del pasado y del presente de la entidad poblana, que se realizaron en

~ 175 ~
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

la década de 1960 cuando la armadora de autos alemana se estableció en Puebla.


Dentro de las publicaciones de la fundación alemana, destaca, la revista comunica-
ciones, donde se daban a conocer los avances en las investigaciones de mercado, de
geografía y también los nuevos hallazgos arqueológicos que realizaba un equipo mul-
tidisciplinario y multinacional. Similar a los procesos que acontecieron en época pre-
hispánica, el valle de Puebla-Tlaxcala, por su ubicación estratégica entre las costas y el
altiplano central, ha servido para el desarrollo comercial e industrial de estas grandes
empresas. Por tanto, estudios multidisciplinarios, servían para conocer el territorio en
conjunto a sus recursos naturales y los aspectos culturales antiguos y presentes.

Un día, no recuerdo muy bien la fecha, llegaron unos alemanes a destapar el


Tepalcayotl para investigarlo, y de acuerdo con las memorias locales se lle-
varon algunos objetos valiosos, incluso destaparon un cofre de piedra que
se llevaron sin mostrar qué tenía en su interior. En pocas palabras, saquea-
ron el sitio arqueológico, pero lo importante es saber que nuestras raíces
están aquí en Tepalcayotl Totimehuacan (García, 2021: 39).

A la par, estos trabajos trajeron consigo la publicación del libro de Bodo


Spranz, Las pirámides de Totimehuacan. Excavaciones 1964/1965. Publicado en 1966
por el entonces Instituto Poblano de Antropología e Historia, antecesor del Centro
INAH Puebla. Y que en este volumen se encuentra una versión facsimilar de la mencio-
nada publicación, además de un texto más publicado por el prominente arqueólogo
Eduardo Matos Moctezuma quien participó en el proyecto de la Fundación Alemana.
Entre las derivaciones del estudio arqueológico mencionado, podemos hacer alusión
a lo siguiente:

Los resultados de sus excavaciones y del análisis de sus materiales, pro-


porcionan datos concisos que sin duda han contribuido al conocimiento

6. “El denominado Proyecto México se centró en la región Puebla-Tlaxcala y fue desarrollado por la
DFG en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad
Autónoma de México (UNAM). Se trató de una investigación interdisciplinaria enfocada en mapear
las actividades, los recursos y sus conexiones: detectar la relación entre los grandes centros y su
relación con la periferia, y vincular la región Puebla-Tlaxcala con el Altiplano mexicano, así como con
el resto del país” (Fraustro, 2019: s/p).

~ 176 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

del conjunto ceremonial. Basta mencionar un ejemplo; se afirmaba que sus


habitantes habían arribado a esas tierras entre los siglos xv y xvi, como se
evidencia en los documentos coloniales. Sin embargo, en la investigación de
Spranz destacó el hallazgo de una ocupación más temprana hacia el periodo
Preclásico (1500 a.C.-300 d.C.) (Navarro et. al., 2019: 38).

Posterior a estos proyectos, nos parece importante señalar dos sucesos que
marcan el proceso de cómo se conservan, protegen y estudian los sitios y zonas ar-
queológicas en México, y que están muy relacionados con los primeros dos ejemplos
que mencionamos en este capítulo, Amalucan y Totimehuacan. Por supuesto, el pri-
mero es la promulgación el 6 de mayo de 1972 de la Ley Federal sobre Monumentos
y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Dentro de esta ley se contempla, entre
muchas otras cosas, la acción de registrar los monumentos históricos y arqueológicos;
es decir, un proceso de conocer para investigar y proteger. Por tanto, el artículo 21
de la citada ley menciona que se crea el Registro Público de Monumentos y Zonas
Arqueológicos e Históricos, que depende del Instituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH).7 Si bien, la ley se promulgó en 1972, el reglamento de la ley entró en
función hasta el 20 de septiembre de 1975 (Castillo, 2009: 76). Con esto los procesos
de registro de elementos arqueológicos en México fortalece su sustento legal, pero
también comienza con la sistematización de la información.

Cabe mencionar, que los antecesores del INAH, por ejemplo; el Departamento
de Monumentos Prehispánicos en 1925 tenía el registro de 1098 zonas de monumen-
tos arqueológicos. Mientras que, cuando se crea el INAH, en 1939, ya se contaba con
el dato de conocer 2106 sitios arqueológicos (Gaxiola, 2009: 108). Así, el empuje pos-
terior de proyectos importantes de universidades extranjeras, fundaciones internacio-
nales y los trabajos del INAH y universidades nacionales, permitieron en ese momento

7. Es preciso mencionar que el Instituto Nacional de Antropología e Historia se creó por mandato pre-
sidencial de Lázaro Cárdenas en 1939. Por supuesto, responde a la formación del Estado posrevolu-
cionario. En este contexto se debe entender la creación de muchas dependencias estatales forjadas
en esos procesos de intentos insostenibles de un Estado de bienestar. Pero, también, la creación
del INAH no fue cimentada concretamente hasta la citada Ley Federal sobre Monumentos y Zonas
Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Y esto, solo es un decir, ya que, con diversas reformas y re-
glamentos creados, sigue siendo una ley que es sobrepasada por otras leyes propias del derecho
positivo-burgués, como la ley de propiedad.

~ 177 ~
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

histórico un conocimiento que, además se va ampliando conforme pasa el tiempo.


Proyectos como Prehistoric of the Tehuacan Valley liderado por Richard MacNeish, Teo-
tihuacan Valley Project por William T. Sanders o el mencionado Proyecto Puebla Tlaxca-
la de la fundación alemana, sentaron las bases en la década de 1960 para esta sistema-
tización del territorio con la arqueología. Por supuesto, estos antecedentes sentaron
las bases para proyectos como el Proyecto Atlas Arqueológico Nacional; que comenzó
en 1984, con Javier López y Enrique Nalda (2009: 99).

Encontramos los datos que provienen de proyectos de investigación en am-


plias áreas, como los mencionados en el párrafo anterior, donde se realiza el regis-
tro de los sitios arqueológicos. Se conocen, de cierta forma, los límites espaciales, las
temporalidades asociadas a elementos cerámicos, líticos u otros materiales o sistemas
constructivos. Pero ¿qué pasa con los sitios arqueológicos que se registran mediante
denuncias o por obras de infraestructura? ¿Qué pasa con los diagnósticos de conser-
vación de los espacios? ¿Qué pasa con la sociedad que habita en las inmediaciones de
los sitios arqueológicos o muchas veces sobre los sitios arqueológicos?

En 1993 se realiza la gestión ante el ejecutivo federal y se logra el decreto presidencial


donde se proclama patrimonio la Zona Arqueológica a Cholula. Se trató de un proceso
académico-administrativo, donde se conjuntaron los especialistas para realizar una
delimitación espacial para su conservación. En teoría, con este decreto presidencial,
se protege lo que hasta la fecha es la única zona arqueológica con declaratoria en el
Estado de Puebla.8 De acuerdo con las políticas públicas de los distintos sexenios, en-
contramos que este proceso de declaratoria de zona arqueológica se estableció hasta

8. Hay una discusión bastante compleja en México en relación con la diferencia entre Zona Arqueo-
lógica y Sitio Arqueológico. Se vuelve muchas veces ambiguo en cuanto a la protección, ya que la
Zona arqueológica proviene de un decreto presidencial, lo cual la hace parte fundamental de la Ley
Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Mientras que los sitios
arqueológicos son los que están registrados ante la Dirección de Registro Arqueológico, pero no
tienen esa declaratoria. Por tanto, muchas veces estos últimos entran en hiatos legales a la hora de
su defensa. Aunque, también ser decretado no es garantía de salvaguarda, ya que, como el caso de
Cholula, tienen la declaratoria pero no fue publicado el reglamento de dicha declaratoria.

~ 178 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

1988, con tres zonas; Teotihuacan, La Venta y Chichen Itzá, por el entonces presidente
Miguel de la Madrid. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, para 1993 se declara-
ron 11 zonas arqueológicas más, entre ellas la de Cholula. Y, para 1994 se sumaron 6
zonas arqueológicas más al sexenio en turno.9 Durante el siguiente mandato presi-
dencial de Ernesto Zedillo, se realizaron, al final de su periodo, 6 declaratorias de zonas
arqueológicas. Posteriormente, con Vicente Fox en la presidencia de la república, se
declararon 21 zonas arqueológicas. Finalmente, Felipe Calderón, al final de su man-
dato, realizó la declaratoria de una zona arqueológica. Posterior a esos actos públicos
de manifiesto de protección jurídica, no se han realizado más. Aunque es importante
mencionar los procesos internacionales de declaratoria, como los Sitios Patrimonio
de la Humanidad; que pueden ser bienes naturales, bienes culturales o bienes mixtos.

Estos procesos de gestión como zona arqueológica se hicieron a la par para


el sitio arqueológico de Amalucan, no así con Totimehuacan que no fue tomado en
cuenta en ese momento. Tanto que la delimitación de Amalucan con datos topográfi-
cos se realizó en 1995, a la par de otros sitios como la Resurrección y Los Teteles de la
Resurrección. Sin embargo, no se logró la declaratoria en ninguno de los sitios mencio-
nados, pero sí se hicieron los procesos pertinentes para su inscripción en la Dirección
de Registro Arqueológico. Un caso un tanto extremo fue que el sitio arqueológico de
Totimehuacan fue registrado hasta el año 2020. Si bien fue estudiada por Maria Elena
Landa y luego por Bodo Spranz, existieron proyectos de Salvamento Arqueológico en
la cercanía del lugar y también existieron propuestas de delimitación, pero ninguno
de estos esfuerzos se materializó en el registro del sitio.

En contraste, nuestra propuesta de poligonal, aceptada el pasado 20 de febre-


ro de 2020 por la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológi-
cos e Históricos (Suárez, 2021: 18). La importancia de los registros arqueológicos estri-
ba en conocer qué es lo que existe. Este proceso epistemológico, nos permite tener un

9. Otro dato relevante en relación con la arqueología en ese sexenio, fueron los llamados Proyectos Es-
peciales de Arqueología. Estos proyectos tenían como objetivo desarrollar los espacios arqueológi-
cos como recurso para su disfrute. Por lo que se llevaron a cabo procesos de restauración y consoli-
dación de la arquitectura de los sitios o la construcción de museos de sitio. Estos procesos quedaban
ad hoc con las políticas públicas implementadas en el país con la llamada Modernización; como el
Tratado de Libre Comercio de América del Norte, o, los procesos de modernización de la educación.

~ 179 ~
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

espacio en el que interactúa la sociedad del presente con los elementos del pasado.
Por tanto, una de las propuestas de este capítulo, además de problematizar conceptos
como el de zona y sitio arqueológico, debe ser la realización del planteamiento de una
socioantropología histórica de lo político en contextos de sitios arqueológicos. Enten-
diendo esto desde la idea de que “nunca hay una ruptura completa, absoluta, entre el
pasado y el presente, y que también existen estrechas relaciones entre las estructuras
políticas y económicas con las tradiciones religiosas y las identidades construidas en
los paradigmas de la civilización” (Matamoros, 2015: 26).

VI

Los distintos sujetos que están habitando el espacio, en este caso el espacio arqueo-
lógico, forman una trama de distintos procesos sociales/culturales. Totimehuacan-Te-
palacayotl es un punto importante por cómo la sociedad se ha acercado al espacio.
Esto, en el sentido amplio de habitar el territorio, ya que, por lo descrito anteriormente
en cuanto a los cambios político administrativos, los terrenos antes de la década de
1960, pertenecían al municipio de Totimehuacán y seguramente tuvieron sus trámites
catastrales locales o en Tecali de Herrera. Esto, trae consigo un sin fin de variables. Por
ejemplo, en 2021 la Comisión Pro Defensa del Antiguo Municipio de Totimehuacán,
anunció la donación de terrenos que pertenecen al sitio arqueológico Totimehua-
can-Tepalcayotl:

El 25 de abril, después de años de diálogos y malentendidos, se firmó en


las inmediaciones de la zona arqueológica un acuerdo de donación de una
parte de los terrenos de los dueños de las tierras del Tepalcayotl con repre-
sentantes del INAH. La donación corresponde a la zona norte de los cerros
de la zona arqueológica —conocida como Tepalcayotl 1—. La zona sur aún
está pendiente por contemplar, ya que falta entablar diálogos con los due-
ños para saber si acceden a donar parte de sus tierras a la zona arqueológi-
ca (Ocotitla, 2021: s/p).

No obstante, no fue claro en qué consiste esa donación. Además, de que fue
un anuncio público en el que no se involucraron al municipio de Puebla, al Gobierno

~ 180 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

del Estado de Puebla o al INAH. También, hablan de la zona norte del sitio, lo que
comprende al Tepalcayotl 1, no especifican si estaban contemplando el conjunto de
montículos que componen al sitio arqueológico per se. Es interesante, cómo diversos
actores, en agrupaciones o no, están buscando preservar o no los elementos arqueo-
lógicos. Ya hemos mencionado a los compañeros del Centro de Investigación Ana-
huaca de Sabiduría Ancestral, pero también se encuentran: Asociación Tepalcayotl AC,
el Colectivo Juvenil Chiquihuite, los administradores de la página Zona Arqueológica
Tepalcayotl Periferico Puebla Capital y Juventud Totimehuacan, por mencionar algu-
nos. Sumando los esfuerzos individuales e inclusive académicos, como el caso del Dr.
Herón García quien ha estado presente en diversos procesos de lucha.

Los procesos de urbanización y socialización del espacio, otro momento de


ruptura es la creación del Periférico Ecológico de Puebla. Obra realizada en varias eta-
pas y al margen del Programa Regional Angelópolis. Todo esto, a nuestro entender tie-
ne que ver con la declaratoria de Patrimonio Mundial de la Ciudad de Puebla de 1987.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNES-
CO por sus siglas en inglés), a través de la evaluación por un comité científico interna-
cional, dio esta nomenclatura tan importante para la ciudad. Esta legitimación, ha ser-
vido también en los procesos de apropiación y despojo material y simbólico por parte
de la sociedad poblana (Cabrera, 2018: 48); y de agentes del exterior. La especulación
inmobiliaria y el desarrollo comercial en la zona se desató a partir de varios proyectos
en la década de 1990. El programa Regional de Desarrollo Angelópolis se convirtió en
vanguardia para la proyección y el planteamiento urbano de Puebla. Esta propuesta se
vio impulsada en la gestión del gobernador Manuel Bartlett Díaz (1993-1999).

En este contexto político y de desarrollo urbano, el periférico ecológico en sus


distintas etapas, vino a mover fibras sensibles del crecimiento urbano en la ciudad de
Puebla. Si lo pensamos con los sitios arqueológicos, San Francisco Totimehuacan-Te-
palcayotl es de los más afectados. Ya que, debemos recordar, su límite norte es precisa-
mente esta vialidad que sirvió como una gran mojonera ya que partió al cerro donde
se halla el sitio arqueológico. Recientemente, también se han visto otros factores ex-
ternos en las miras al territorio, como lo que aconteció en los meses de abril y mayo de
2021. En esa ocasión, varios medios de comunicación informaron que la Unión Nacio-
nal de Ejidos Forestales y Agropecuarios (UNEFA), estaba inmersa tratando de comer-
cializar lotes en las inmediaciones del sitio de Totimehuacan-Tepalcayotl (Hernández,

~ 181 ~
Manuel Alfonso Melgarejo Pérez

2021: s/p). Estos movimientos fueron relacionados con el ex diputado Saúl Huerta,
quien recientemente había sido separado de su cargo. En ese momento, la presunta
agraviada C. Liliana González Fuerbringer, denunció este despojo por parte de la orga-
nización mencionada y Octavio Huerta Coronado, hermano del ex diputado.

Tenemos por lo menos, tres grupos de dueños y/o ocupantes del espacio. Se-
gún la nota de la revista Proceso citada anteriormente, menciona que: “en 1927 hubo
una compra en común realizada por 10 personas y que, como éstos fallecieron a tem-
prana edad, ninguno realizó ventas y que había “herederos” que ellos representaban y
que basan su supuesta propiedad con una “sucesión intestamentaria” llevada en una
notaría “que está por resolverse”” (2021: s/p). Así, las irregularidades sobre la pertenen-
cia del terreno son diversas; las personas que habitan el espacio, los herederos que
legitiman su ancestralidad al territorio en disputa y los presuntos dueños legales.

Plantear este ejercicio de socioantropología histórica de lo político y relacio-


narlo con lo arqueológico, nos ha permitido vislumbrar las imágenes dialécticas de las
memorias-resistencias de los que cuidan, disfrutan, olvidan y destruyen los espacios
patrimoniales arqueológicos de la ciudad de Puebla. Falta analizar, partiendo de la
idea de que no hay sujetos puros, las intenciones que tendrán los distintos sujetos que
habitan el espacio, si realmente buscan algo no mercantil, por ejemplo, o solamente
caen a los procesos de reproducción del capital. Y, por qué no, hasta la posibilidad de
ver relámpagos de emancipación.

Para restablecer los contenidos de verdad antagónicos en la vida dañada,


hay que mirar en las profundidades de las representaciones mitológicas del
mundo del mercado para destacar cómo constelaciones utópicas reapare-
cen en el pensamiento como ideas-futuro-posibilidades-potencia (Matamo-
ros, 2018: 106).

~ 182 ~
Socioantropología histórica de lo político en el sitio
arqueológico Tepalcayotl-Totimehuacan, Puebla

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Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en
la exploración, rescate y construcción de la memoria viva del
Tepalcayotl

Edna Mallely Bravo Luis

Mar1 llegó justo cuando finalizábamos la charla con su compañero, su dualidad. Des-
pués del afectuoso saludo ella tocó el caracol para nosotros, pero no a modo de de-
mostración como su marido lo solicitó si no para que, a nuestro regreso, tuviéramos
un buen camino.2 Con los ojos cerrados, parados frente a ella y posteriormente de es-
paldas, primero de forma ascendente y luego descendente, Mar cubrió nuestros cuer-
pos con aquel vibrante sonido para luego agradecernos por la visita.3 Fue tal como lo
hizo semanas atrás en nuestro primer encuentro, después de observar a la distancia al
Tepalcayotl, teocalli4 principal de la zona arqueológica de Totimehuacan.

En aquella ocasión que fuera nuestro primer paso en la inmersión a campo,


mi colega Gabriel Tolentino Tapia y yo nos percatamos que entre el ímpetu por expli-
carnos la situación y compartirnos sus conocimientos, la voz de nuestro interlocutor
masculino prevalecía frente a la de su compañera. Si bien los intereses y objetivos de
su lucha son los mismos (como ambos nos lo hicieron saber a lo largo de nuestros
encuentros), Mar se volvió una de los actores de principal interés investigativo en fun-
ción de su papel femenino en las acciones colectivas a favor del rescate de la zona ar-
queológica. Con el avanzar de la investigación, otra presencia se sumó al estruendoso
silencio en torno a las mujeres en lo que percibimos como la reconstrucción de la me-
moria viva del lugar, pero esta llegaba a través de su invisibilizado legado académico.

De tal manera que, en este capítulo se hace una descripción del proceso en el
que se entretejen los lugares de silencio -a los que se relega a las mujeres de su papel

1. El nombre de la entrevistada fue modificado a petición suya para resguardar su identidad.


2. Si bien se recurre a un modelo editorial, deseo mantener el uso de cursivas como estilo de escritura
propio con el cual resaltar las intervenciones de las personas entrevistadas.
3. Notas de campo, 04 de mayo de 2023.
4. Edificio o espacio sagrado de tradición mesoamericana o nahua.

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Edna Mallely Bravo Luis

como protagonistas y sujetos históricos- y el develamiento de la relevancia histórica


de un grupo de teocallis al sur de la ciudad de Puebla. Para ello se recurre a una pers-
pectiva feminista y de género con la cual abordar de un modo diferente al registro
arqueológico de praxis académica y de construcción de conocimientos predominan-
temente androcéntrico, que permitan replantear preguntas con las cuales visibilizar e
interpretar de manera integral los distintos roles de las mujeres que coadyuvan en la
reconstrucción del pasado (Salas, Jaramillo, Mendoza… Bran, 2021). Se abordan tam-
bién las labores de movilización ciudadana e investigación arqueológica hechas por
dos mujeres: la primera de ellas es Mar, quien se narra a sí misma y nos narra a otras
mujeres con las cuales ha creado un vínculo fraterno que potencia su agencia políti-
ca como defensora de aquel territorio que reclaman como suyo y lo incorporan a su
entendimiento de la vida, para continuar con María Elena Landa Ábrego ( ) remontán-
donos a los inicios de las exploraciones de la zona que se volviera de interés para el
desarrollo del Proyecto México de la Fundación Alemana para la Investigación Cientí-
fica, reconstrucción elaborada a partir de la revisión bibliográfica y principalmente de
las narraciones en voz de otras mujeres en quienes Landa dejó una profunda huella.

De esta manera se va recuperando parte de la memoria de esta zona arqueo-


lógica que, de acuerdo con el Sistema Único de Registro Público de Monumentos y Zo-
nas Arqueológicos e Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)
consta de aproximadamente 54 hectáreas y un estimado de antigüedad entre el 200 a.
n. e. y el 200 d. n. e., donde se han identificado ocho estructuras arquitectónico-arqueo-
lógicas catalogadas como Tepalcayotl 1 al 8, donde se hallaron: una tina monolítica con
motivos anfibios (rana) (Tepalcayotl 1), un adoratorio (Tepalcayotl 2), una terraza (Tepal-
cayotl 8) y un elemento cuadrado (Tepalcayotl 7), mientras que dos más están parcial-
mente cubiertas por vegetación (Tepalcayotl 3 y 4).5 Pese a que todavía se desconoce
su asociación cultural y considerando que su antigüedad no está del todo establecida
pues, aunque en este registro institucional se le considera en el periodo clásico tem-
prano, la hechura de los teocallis, así como los materiales prehispánicos documentados
pueden situarle con antecedentes más profundos, es decir en el periodo preclásico.6

5. Información disponible para el Folio Real 2ASA00053838, San Francisco Totimehuacan, del Sistema
Único de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del Instituto Nacio-
nal de Antropología e Historia.
6. Un especial agradecimiento al Mtro. en Antropología Víctor Hugo García Gómez por sus observa-
ciones y comentarios.

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Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

Estos vestigios, posiblemente de las primeras migraciones de los pueblos anti-


guos al centro del país actualmente están inmersos en complejos procesos de disputa
territorial en los que intervienen la falta de oficialización de la delimitación de una po-
ligonal para su resguardo, el crecimiento urbano derivado de la lotificación irregular e
ilegal, el impacto de proyectos de movilidad (como lo es la vía de circulación Periférico
Ecológico), donde además intervienen colectivos de defensa y rescate de la zona, a la
que reivindican como parte de su ancestralidad e identidad local.

Antes de continuar, es importante hacer una aclaración respecto a un con-


cepto que será recurrente a lo largo del texto. Si bien la práctica arqueológica está
normada y legislada, de manera que diferencia conceptos como a) protección: “Accio-
nes inmateriales que buscan generar condiciones para que la zona permanezca en el
tiempo, tales como la promulgación de decretos, normas y otros instrumentos, jurídi-
cos, técnicos y administrativos” (Lineamientos para el manejo de zonas arqueológicas
y paleontológicas, 2019: 22), de b) conservación:

Conjunto de acciones ineludibles y necesarias que tienen por objetivo sal-


vaguardar los bienes culturales para prolongar su permanencia en el tiem-
po y en el espacio. Generalmente conlleva intervenciones en la materia-
lidad de los bienes culturales que a través de procedimientos técnicos y
científicos permiten controlar los deterioros que amenazan y dañan su ma-
teria, estructura e imagen, asegurando su estabilidad. (Lineamientos para
el manejo de zonas arqueológicas y paleontológicas, 2019: 18)

y c) rescate:

Investigación arqueológica originada de manera imprevista como conse-


cuencia de la realización de obras públicas, privadas o causas naturales.
El área por ser investigada y el tiempo necesario para llevar a cabo la in-
vestigación de campo están determinados por esas obras o causas, conser-
vación y protección. (Lineamientos para la investigación arqueológica en
México, 2017: 2)

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Edna Mallely Bravo Luis

Esta última, el rescate arqueológico, indica entonces un proyecto de destruc-


ción inminente de esa “capa” de la historia pues se afectará la colocación en que se en-
cuentra el objeto para poder ser extraído, de ahí la importancia de la documentación
detallada del cómo ha sido localizado. Para el desarrollo de este capítulo en cambio,
haré uso de la palabra rescate, pero desde el uso que dan las y los habitantes de To-
timehuacan, que coincide con el acto de “recuperar para su uso algún objeto que se
tenía olvidado, estropeado o perdido”,7 como se lee a continuación:

“¿Tal vez sabiendo que hay alguna historia que hay algo que lo vuelva atractivo, se pueda
juntar el dinero para empezar a solicitar el apoyo para poder destapar las pirámides y resca-
tarlo (...) porque no sabemos si las pirámides son un centro ceremonial, si son tumbas, si son
algo, tienen que ser esas pirámides, ¿no? Entonces ya una vez que se puedan sacar. Pues ya
promocionarlas abiertamente”. (Encuesta, mujer de 37 años, 30 de junio de 2023)

… definitivamente son nuestra, pues nuestras raíces de ahí venimos y orgullosamente pude
rescatar ese tipo de piezas y me siento muy orgulloso el poder poseerlas del poder conser-
varlas y poder cuidarlas. (Entrevista, hombre, 63 años, coleccionista y dueño de
museo en la comunidad, 12 de julio de 2023)

Es en este escenario de tensiones, disputas, de participación de diferentes ac-


tores, que se resignifica el territorio y los vínculos afectivos con él, los cuales llevan
más allá de la materialidad de los objetos y monumentos, dado que involucra a las
personas, en este caso a las mujeres, a su hacer profesional, individual y colectivo, a
su subjetividad y emocionalidad con el que van dotando de sentido a su cotidiano.
Dos mujeres que en diferentes momentos en un periodo de más de sesenta años han
participado desde diferentes lugares en la visibilización del valor histórico de la zona
arqueológica de Totimehuacan, bordeando discursos academicistas y un dominio
masculino de la historia.

7. Consultado en el diccionario online de la Real Academia Española: [Link]


form el 29 de octubre de 2023.

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Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

I. Ser dualidad

Mar, es madre, trabajadora, apoya a su dualidad (como se refiere a su pareja) en la or-


ganización colectiva y defensa de la zona arqueológica. De él cuenta que fue quien le
inyectó el amor por defender la zona. Desde ir a recorrer el lugar, años atrás, primero
como un paseo de final de semana con sus hijos aún pequeños y actualmente para
cuidarlo y vigilar que no se continue usando como vertedero de basura. Ha sido testi-
go de la transformación gradual en el entorno, de las afectaciones a la vegetación y a
la fauna del lugar.

… dentro de la comunidad, pues soy la que apoya (…) este proyecto que él inició, pues yo
creo que desde que estaba en la secundaria conoce esto y él me lo inyectó a mí, pues ya de ahí
pasaron situaciones en las que fuimos metiéndonos interesándonos más por el sitio. ¿Y, qué
quiero para el Tepalcayo? Pues lo que me ha inyectado: que rescatemos este lugar. Como él lo
dice, la pirámide de Puebla capital. No todo es Cholula en arqueología, sino también Puebla,
los inicios de Puebla fueron gracias a estas comunidades que vivieron ahí en Tepalcayo (…)
Es una zona muy bonita, la he conocido en cuestión astrológica en los meses de abril, en
los meses de septiembre, cuando el sol pareciera que se mete adentro del Popocatépetl. Es
muy bonita en su vegetación, la coryphantha, que es una florecita de ese lugar que pareciera
que solamente una vez al año te da el beneficio de verla florecer (…) es muy abundante en
cuestión de vegetación, de fauna, pues ya viste hay conejos, hay ardillas y mariposas. Cuan-
do hacemos las ceremonias ahí dándole gracias al teocalli se llegan a ver las águilas, llegan
mariposas, llegan libélulas y también he visto colibrís. Llegan muchos animalitos, como yo
lo siento, a dar gracias por estar acá y gracias por dar difusión de este lugar. Lo único que
quiero pues es eso, el proyecto que él está llevando, que me está inyectando a mí, que yo lo
estoy apoyando, y que también me emociona, porque me he conectado con la naturaleza, con
las tradiciones, con la danza. Todo esto te relaja mucho. Todo lo que conlleva el Tepalcayo
en cuestión de armonía, de hermandad, de conocer gente muy linda. Te llena. Muchas veces
la familia no es tu sangre, la familia es toda la gente que alrededor está apoyando a este pro-
yecto, ya sean los danzantes, los artesanos, la gente que como ustedes que están empezando
a darle también difusión a esto se convierten también en hermanos y eso es bonito porque
hacemos una sintonía de una energía de amor y de cariño mutuo.8

8.
Entrevista a Mar, 17 de julio de 2023.

~ 191 ~
Edna Mallely Bravo Luis

La narración de Mar deja ver un fuerte lazo afectivo con el sitio arqueológico
en cuanto lugar y con el teocalli principal como materialidad de la cultura. Nos dice
Jasper (1998) que las emociones son elemento fundamental para comprender los mo-
vimientos sociales, sean estas emociones afectivas y reactivas, además de que están
unidas a valores morales, los cuales, al estar considerados bajo amenaza son capaces
de accionar la participación de los individuos. Las emociones, continua el autor,

también cubren sentimientos más duraderos del tipo que llamamos afecto o
sentimiento: amor por la propia familia y otros individuos selectos; un sen-
tido de identificación con un grupo y lealtad hacia sus miembros; cariño por
lugares u objetos, quizá basado en recuerdos; respuestas positivas a símbo-
los de varios tipos; y versiones negativas de cada una de las descritas (Jasper,
1998: 7)

La potencia del afecto por la zona, con las formas de vida que hay en él (su pro-
tección o pena ante su pérdida) quedan de manifiesto por ejemplo en la jornada en
que colocaron redondeles con piedras para que las coryphanthas no fueran pisadas,
o en su sentir de profunda tristeza al ver que perdieron un lago aledaño donde lle-
gaban patos. También radica en la importancia del sitio como elemento constitutivo
de identidad ancestral, por ejemplo, cuando Mar habla del “nosotros” alejado de una
influencia “de lo español”, en un sentido de reivindicación de lo meramente prehispá-
nico. Ella ha desarrollado un fuerte involucramiento moral y activo en la defensa de los
teocallis, que paralelamente se construye, se transforma y se fortalece con el vínculo
de solidaridad entre mujeres con iguales intereses y valores, experiencia que como
ella menciona “las hermana”, la reciprocidad de recibir los conocimientos de las otras y
ella a su vez transmitir los suyos a los otros:

La Abuela Yuk, junto con Nahui estuvieron en la primera ceremonia que se hizo en el Te-
palcayo, (…) rescatando, queriendo rescatar la casa, la energía de todos nosotros. La Abuela
Yuk también es una de las personas que conecta mucho hacia todo el entorno, es muy sabia en
el aspecto del maíz, ella te conoce mucho la variedad de maíz de todo lo que es el alimento an-
cestral (…), todas las danzantes, no recuerdo todos los nombres, pero sí, todas las danzantes
son muy acogedoras, muy lindas porque siempre que llegan a apoyarnos en algún evento con
su danza, porque pues ellas ofrendan su danza, me enseñan los pasos para danzar porque no

~ 192 ~
Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

nada más es brincotear, sino es saber hacer tu firma o saber estar ahí acompañando a danzar,
a conectarte con los sonidos del tambor de los ayacastles (…) Yoltlali te puedo decir que
sana, es de las personas más lindas, más hermosas que me he conectado (…) aparte de que es
terapeuta estudiada, es mujer medicina ya que tiene la sensibilidad de curarte con medicina
natural (…) Todas te enseñan algo (…) a los 43 años aprendí todo esto.

Mar y su compañero además forman parte de un grupo de artesanos los cua-


les les proporcionan sus artesanías para que ellos las lleven a las diferentes ferias para
venderlas y hagan difusión de la zona arqueológica, de tal manera que detrás suyo
hay más de diez familias que se ven beneficiadas de esta forma de comercio colabora-
tivo, la cual requiere de coordinación, comunicación constante con autoridades, des-
plazamiento dentro de la ciudad, cuidado y abastecimiento de los productos que van
desde camisas con motivos prehispánicos, venta de pulque y agua miel, de cigarrillos
florales, guajes o bules, mandalas y bisutería.

Otro elemento de interés recae en el cuidado tal como lo relata cuando habla
de su papel dentro del movimiento de defensa de la zona:

la dualidad es acompañar, luchar en conjunto por el lugar, a lo mejor [su pareja] es la cabe-
za que piensa y redacta y se está horas en la computadora redactando publicando (…) que
volteen a verlo, entonces, pues si, él se pasa horas en eso, pues yo me paso el otro tiempo,
alimentándolo, porque alguien tiene que guisar, alguien tiene que lavar alguien tiene que
hacer esto, entonces es eso. Yo lo apoyo en eso (…) esa es mi dualidad o ese es mi apoyo tanto
como pareja (…) ya en lo arqueológico es el apoyarlo en todos los aspectos, porque sí se lleva
mucho tiempo.

De acuerdo con Guzmán y López, la epistemología del cuidado es el “conjunto


de saberes no academizados que se desarrollan alrededor de lo doméstico, la natu-
raleza y la reproducción de la vida (…) está cargada de nociones de ancestralidad y
compartir entre las mujeres” (2022: 169). Ambas autoras además hacen una importan-
te distinción de la construcción sociocultural del cuidado y su propuesta, al señalar los
esencialismos en los que se impone al cuidado como ejercicio inherente a las mujeres,
en contraste con el acto de cuidar como capacidad humana. En Mar este acto exten-
sivo del cuidar y compartir, en lo material, pero principalmente en lo espiritual, se en-

~ 193 ~
Edna Mallely Bravo Luis

cuentra en los rituales que ella realiza desde su conexión con el caracol, instrumento
mediante el cual purifica y hace circular las “buenas energías”

Bueno con el caracol, pues en las danzas empezamos y yo escuchaba como tocaban el caracol y
decía “ay qué bonito se escucha”. Era una vibración en mi ser tremenda. Entonces una vez le
dije a un hermano danzante, ¿Me permites? ¿Puedo tocarlo? porque tienes que pedir permiso
porque son cosas muy personales y sí, me lo permitió, lo toqué y fue así de que ¡Puf! O sea, por
dentro como que me creó un vacío. Tremendo. Y toda mi piel chinita. De ahí adquirí un caracol
que tenía una vecina ahí en su jardín y le dije “¿Me lo regala, me lo vende o algo por el estilo?”
(risas). Me lo regaló, lo cortó [su pareja] pero como que lo corto medio mal, pero siendo así ahí
yo le echaba ganas, ese caracolito no es de menospreciarlo. Es blanco el que tengo, chiquito.
Este rosa grande me lo regaló una hermana danzante que es terapeuta, es sanadora, su nombre
de tradición es Yoltlali (…) ella lleva temascal, tiene su lugar allá en la cooperativa Cuetlax-
coapan en Cholula (…) me regaló ese caracol y me hizo llorar, y todavía lo recuerdo y me hace
llorar porque fue un regalo de esos bonitos que aprecias (…) Cada vez que lo toco, pues es
como que conectarme con el universo porque son las ondas del universo, cuando ya estudias qué
es el caracol y en qué aspectos se utilizaba el caracol, cómo lo usaban nuestros ancestros, pues
sabías que era la energía del universo. Ahora sí transmutada y difundida en todas estas formas,
en toda esta espiral (…) porque nosotros igual somos energía, entonces muchas veces llego yo
a vender un mándala o llego a vender algo hecho con las manos de algún artesano les digo “lo
voy a energizar” o “te voy a energizar a canalizar tu amuleto” para que te conectes más con él
y vaya energizado y ya les toco el caracol y la gente lo siente o muchas veces cuando estamos en
algún festival o algo o difundiendo de la zona, luego me dicen “oiga y me puede limpiar con el
caracol”, o sea, la gente ya empieza a concientizarse que también las limpias con el caracol son
buenas porque te alinean tu ser. Te desploma o te sacan todo ese como que trauma que traigas
por dentro, entonces lo liberas con ese sonido y te queda el sonido bonito de la buena vibración,
de la buena energía. Así me he conectado con ese caracol, yo a veces hasta cuando lo siento que
me tocan el caracol, es muy energizante.

Compaginar las numerosas actividades de divulgación en favor del Tepalcayotl,


del comercio, con las labores de casa, y de trabajo no es simple. En varias ocasiones nos
mencionaba a mi colega y a mí que aprovechaba su tiempo de almuerzo o extendía
la jornada de entrega de su vehículo para podernos acompañar en las actividades de
campo, es por eso que Mar decide permanecer siempre al margen, no salir en fotogra-
fías, opinar brevemente durante las charlas. Ella misma delimita su visibilidad.

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Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

Imagen 1. Demarcación hecha por defensoras/es de la zona en uno de los muros correspondientes
a una gasolinera y el trazado de una calle a un costado del Tepalcayotl. En ella se lee
“Zona Arqueológica Totimehuacan”. Fuente propia.

Imagen 2. Protección colocada


a los cactus de coryphantha en
flor, hechas por defensoras/es
de la zona. Fuente propia.

~ 195 ~
Edna Mallely Bravo Luis

II. Indagar los silenciamientos

En mi caminar como investigadora de temáticas vinculadas a la violencia he aprendido


de la sensibilidad de las familias buscadoras de personas desaparecidas la importancia
de indagar en lo que ha sido negado, de saber escuchar lo no dicho, el valor de la pre-
sencia que imprime lo ausente. Dar cuenta de la sutileza con que se manifiestan ciertos
tipos de violencia no física, de ahí que la noción de borradura, el esfuerzo por suprimir
lo trazado, agudice los sentidos hacia lo que se deja como rastro, las roturaciones a
partir de las cuales reconstruir historias particulares a pesar de las imperiosas tentativas
por forzar su desvanecimiento (Mancillas y Reyes, 2012). Así, comenzamos entendien-
do estas tentativas de apagamiento como formas de violencia simbólica.

Entre las secuelas de los conflictos bélicos, principalmente del siglo XX, están
las que llevaron a serias críticas respecto al proceso de construcción de las memorias
colectivas, siendo blanco de análisis la memoria nacional, por ejemplo, Pollak (2006;
2010) indagó en el aspecto opresor y uniformizante sobre la diversidad de voces que
vivenciaron el horror de guerras y asesinatos en masa -tales como el holocausto- tes-
timonios que al no encontrar espacios de expresión y escucha se vieron recortados,
silenciados como medio de sobrevivencia ante la dificultad de evocar un pasado difícil
de comunicar (Pollak, 2010). Desde la mirada constructivista dicho autor se refiere a
estas como “memorias subterráneas” cuyo interés recae en

…los procesos y actores que intervienen en el trabajo de constitución y for-


malización de las memorias. Al privilegiar el análisis de los excluidos, de los
marginados y de las minorías, la historia oral resaltó la importancia de me-
morias subterráneas que, como parte integrante de las culturas minoritarias
y dominadas, se oponen a la “memoria oficial”, en este caso a la memoria
nacional. (Pollak, 2006: 18, comillas en el original)

Dicha propuesta parte de los retos encarados para la reconstrucción de los es-
tados y de su población para gestionar lo vivido, para resignificar los lugares y los re-
cuerdos de un pasado traumático (Dürr, 2019). Continuando el abordaje desde los no
nombrados nos acercamos al estudio de las memorias, entendida(s) como categoría
social y en concordancia con lo propuesto por Jelin (2002) pensadas en plural, en sus

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Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

procesos de construcción, en las disputas sociales que generan y en las omisiones de


actores bajo las que se transmiten.

Desde una mirada feminista, tenemos que estas formas de violencia mnémica
se entretejen con los silenciamientos sistemáticos y simbólicos de las historias de las
mujeres en la historia, pues como argumenta Maricruz Castro, aunque nunca hemos
dejado de estar ahí, algo ha ocurrido para que de pronto sus nombres se fueran per-
diendo en el mar de los nombres de lo que era o no era importante (TEDx Toluca Wo-
man, 2022). Uno de estos espacios de silenciamiento es el académico.

II.I Violencia academicista

“¿Y si miramos a nuestras abuelas como mujeres históricas?” (Azenha, 2023,


traducción propia) preguntaba en redes sociales la alumna de secundaria Bia Varanis,
para incitarnos a repensar nuestro legado matrilineal, ya que “ha sido precisamente la
ignorancia y la falta de conocimiento consciente sobre nuestra propia historia lo que
nos ha dejado invisibilizadas como mujeres” (Barquet, 2013: 480); y es que las memorias
femeninas imprimen otras sensibilidades pues “cuando las mujeres hablan, no aparece
nunca o casi nunca, aquello a lo que estamos acostumbrados a leer o escuchar” (Alek-
siévitch, 2016: 12). No obstante, tenemos por delante una serie de embates que com-
plejizan el proceso de historizarlas.

Hacer historia en clave femenina conlleva en sí misma a una serie de retos de


corte metodológico. En Historia de las mujeres (2008), Perrot, explica como principales
problemáticas: a) la ausencia de estas en el espacio público pues al verlas poco, tam-
bién se habla poco de ellas, continuando con lo que llama de b) “el silencio de las fuen-
tes” pues

Las mujeres dejan pocas huellas directas, escritas o materiales. Sus produc-
ciones domésticas se consumen más rápido, o se dispersan con mayor facili-
dad. Ellas mismas destruyen, borran sus huellas porque creen que estos ras-
tros no tienen interés (...) Hay incluso un pudor femenino que se extiende a
la memoria. Una desvalorización de las mujeres por ellas mismas (Perrot,
2008: 19)

~ 197 ~
Edna Mallely Bravo Luis

A nivel archivístico también hay c) obstáculos para que las mujeres dejen hue-
lla de sí, pues se ha priorizado resguardar los acervos de los hombres encumbrados a
los de las mujeres de su entorno, de sus coetáneas, de sus colegas, incluso de las inte-
grantes de sus propias familias. Sobre aquellas fuentes, continúa la autora, tenemos
una d) asimetría sexual, pues hay una profusa autoría masculina en la representación
de lo femenino: tanto una verbosidad de las mujeres que son narradas como una multi-
plicidad de imágenes producidas desde la mirada de ellos: representaciones más fieles
de la subjetividad masculina que de lo que realmente fueron las mujeres (Perrot, 2008).

La autora cierra su texto preguntando “¿Hoy en día es parejo? No sé. En todo


caso, hoy se oye mucho más la voz de las mujeres, o al menos, voces de mujeres. Po-
demos consultar sus libros. Podemos leer sus palabras” (Perrot, 2008: 43). Lamentable-
mente esta afirmación también está sesgada dado que otros obstáculos franquean la
divulgación de la producción de las mujeres sea esta artística o científica.

En su revisión a la presencia del feminismo en la academia, Barquet (2013) nos


recuerda que el acceso igualitario a la educación ha estado entre las principales de-
mandas feministas, consiguiendo desarrollar estudios que, enfocados a las mujeres,
han incorporado nuevos marcos conceptuales, teorías, métodos y datos, de modo que:

La recuperación de la visibilidad de las mujeres cuestiona la visión de la mu-


jer como víctima y la reinserta como protagonista. Pone en cuestión la géne-
sis y la distribución de los conocimientos para repensar nuestros saberes, de
las mujeres y de la realidad social en su conjunto (…) Constituyen un terreno
científico en el cual se analiza su posición, su relación con los hombres y
la interacción del sistema de géneros con la realidad social en su conjun-
to, trascendiendo fronteras temáticas (…) y paralelo a la crisis de identidad
de las ciencias sociales de su tiempo, otra característica significativa fue su
orientación multidisciplinaria tanto en la docencia como en la investigación.
(Barquet, 2013: 485)

No obstante, esta incorporación de las mujeres se ha dado de manera sesgada,


plagada de resistencias y miedos por la feminización de los espacios académicos. Han
sido objeto de descrédito y vigilancia moral cuando su comportamiento se diferencia
de lo socialmente establecido. Por mencionar algunos ejemplos, en el Brasil del siglo

~ 198 ~
Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

XIX, Nísia Floresta cuestionó las contradicciones del proyecto modernizador basado en
la educación de la población más pobre que en su implementación excluyó a las muje-
res y a los niños (Lopes, 2004). En el proceso de consolidación.

Los discursos sobre la educación y la enseñanza, sobre los sujetos que de-
berían regir el proceso educativo o sufrirlo, es decir los maestros y maes-
tras y estudiantes, se transformaba, se alimentaba de nuevas teorías, incor-
poraban nuevos intereses, reflexionaban y construían nuevas relaciones de
poder. Las mujeres profesoras tendrían que hacerse ahora de modos di-
ferentes, incorporando en sus subjetividades y en sus prácticas los cam-
bios sociales. Así, las profesoras y “normalistas” se fueron constituyendo en
“educadoras”, después “profesionales de la enseñanza”, para algunos “tías”,
para otros “trabajadoras de la educación”. En las primeras décadas de este
siglo, ellas eran frecuentemente llamadas de profesorcitas y normalistas (...)
la denominación era entonces dirigida a las jóvenes recién egresadas que,
siguiendo los presupuestos pedagógicos del momento, deberían ser menos
severas y más sonrientes. (Lopes, 2004: 471, traducción propia, comillas en
el original)

La expectativa de comportamiento de acuerdo a lo que en la época era enten-


dido como pedagógico, quedó anclado al estereotipo de comportamiento público de
la mujer joven y jovial, cuya amabilidad y ternura era una extensión (fuera del ámbito
privado) de su papel de cuidadora-educadora. Resalta también el establecimiento de
las formas de nombrar: el diminutivo de profesoras o el catálogo de términos antes que
el reconocimiento directo de estas como pedagogas. Este “detalle” en la designación
minimizada justamente fue el primer detonante para comenzar a indagar en la persona
de María Elena Landa Ábrego, cómo se verá más adelante.

La incursión de las mujeres en el mundo académico también ha sido recibi-


da con descrédito a su creatividad e intelecto. En un análisis a la producción científica
de inicios de siglo XX, García Dauder (2010) nos proporciona una revisión crítica a los
sesgos sexistas y androcéntricos bajo los cuales fue segregado un grupo de mujeres
pioneras de la sociología estadounidense: Marion Talbot, Florence Kelley, Edith Abbott,
Sophonisba Beckinridge, Frances Kellor, Annie M. MacLean, Julia Lathrop y Grace Abbo-
tt, teóricas sociales copartícipes de la creación, primero de la Hull House (que también

~ 199 ~
Edna Mallely Bravo Luis

congregaba a sindicalistas, anarquistas, socialistas y asociaciones de mujeres) y cuyas


investigaciones documentadas en por lo menos 35 publicaciones impulsaron diversos
“cambios legislativos en aspectos de reforma social tales como la inmigración, el traba-
jo infantil, la salud, la explotación laboral, la situación de las mujeres y de las minorías
étnicas” (p. 18); y posteriormente del Departamento de Sociología de la Universidad de
Chicago, más tarde conocido como la Escuela de Chicago.

En los inicios de esta casa de estudios, el número de alumnas mujeres creció


rápidamente, y “la coeducación, que había salvado a muchas universidades de la insol-
vencia, ahora amenazaba con el desprestigio y el estigma que representaba la femini-
zación” (García Dauder, 2010: 14). Estas sociólogas fueron sorteando una diversidad de
obstáculos como la segregación sexual, disciplinar y laboral: primero con la creación de
un “college junior” sólo para mujeres y después con la especialización de las áreas de
estudio como lo fue la demarcación de las fronteras epistemológicas y metodológicas
entre psicología, filosofía y antropología que provocaron rupturas e impactaron en las
publicaciones interdisciplinarias que ellas venían haciendo, reduciendo la visibilidad
de su producción intelectual; laboralmente hablando, “las que se graduaban en socio-
logía terminaban en puestos a tiempo parcial en departamentos o escuelas femeninas”
(2010: 15), acotando así sus lugares de actuación profesional.

[Link] Ser pioneras y los embates del hacer antropológico y arqueológico

Para la elaboración de este texto, retomo dos investigaciones que compilan im-
portantes informaciones sobre el legado femenino en la antropología y la arqueología
mexicanas. Una de ellas a cargo de Goldsmith y Sánchez (2014) quienes hacen un se-
guimiento de la primera generación de antropólogas formadas en la Escuela Nacional
de Antropología e Historia, en la capital del país, durante la denominada “época de oro”,
entre las décadas de los 40 y 60, en la cual

Los fundadores de la disciplina en México establecieron las bases de la an-


tropología mexicana en estrecha conexión con los nuevos aparatos del es-
tado encargados de impulsar los principios de la Revolución Mexicana de
1910. La antropología tenía como encomienda el estudio minucioso del pre-
sente y el pasado de los indígenas; el estudio del presente para buscar ele-

~ 200 ~
Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

mentos que permitirían la resolución de los problemas que enfrentaban y el


estudio del pasado mediante el registro de los sitios arqueológicos y el análisis
de los códices, para recuperar su historia vanagloriosa. (Goldsmith y Sánchez,
2014: 123, el énfasis es mío)

Cabe mencionar que las autoras centran su investigación en las mujeres antro-
pólogas que lograron afianzarse en el ámbito académico tales como Isabel Ramírez
Castañeda, Eulalia Guzmán Barrón o Beatriz Barba de Piña Chan, entre otras; excluyen-
do a las que dejaron inconclusa su formación profesional, detalle que nos remarca la
problemática respecto a la accesibilidad a información con la cual ampliar el espectro
de análisis a aquellas historias profesionales truncadas o cuyos procesos atendieron a
otros tiempos de vida, por ejemplo cuando las mujeres se formaron ya entradas en la
edad adulta, o incluso en la vejez. De aquellas que sí son narradas, se nos proporcionan
un seguimiento de sus trayectorias académicas -el impulso a temas de investigación
novedosos desde los que abrieron brecha en diferentes áreas, sus posgrados y lugares
de trabajo-, y de vida -entre ellas el matrimonio con colegas del área y de quienes,
por el contrario, sí se cuenta con una profusa visibilidad profesional y académica- pero
también de las vicisitudes y prejuicios sobre ellas, como aconteció con Isabel Ramírez
Castañeda y Eulalia Guzmán Barrón, las dos primeras mujeres egresadas en la disciplina

ambas maestras normalistas quienes cursaron estudios en la Escuela de Altos


Estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Escuela Inter-
nacional de Arqueología y Etnología Americana (…) las dos tuvieron prácticas
que transgredían los cánones académicos y las normas de género, y por lo tanto
fueron repudiadas por la comunidad científica antropológica. (Ruiz Martínez,
2006; 2008 como se citó en Goldsmith y Sánchez, 2014: 122)

Aquellas que estudiaron arqueología enfrentaron situaciones distintas en fun-


ción del área de estudios que eligieran, por ejemplo la incredulidad respecto a que
estuvieran dotadas de la fortaleza física suficiente, poniendo en duda su capacidad
para realizar excavaciones y con ello transmitiendo la creencia errónea de que ellas no
participaban de las mismas; o el ser criticadas por salir a largas de jornadas de investiga-
ción en campo en grupos mixtos; en los casos de las que estuvieran casadas, las dobles
jornadas que compaginaban estudios y cuidados familiares resultaban en condiciones

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Edna Mallely Bravo Luis

diferenciadas bajo las cuales se lograba o no concluir los estudios (Goldsmith y Sán-
chez, 2014). Goldsmith y Sánchez también documentaron opiniones diversas acerca de
las experiencias de las mujeres, estudiantes y profesoras, que entrevistaron pues

La mayoría recuerda no haber sido discriminada por ser mujer, sea por par-
te de sus compañeros de estudio o de trabajo, sus maestros o tutores. En
contraste, Florencia Müller en su relato autobiográfico describe episodios de
discriminación no sólo por género, sino por nacionalidad y condición eco-
nómica. Frustrada por los cuestionamientos constantes a su “autenticidad
mexicana” por su apellido, su apariencia y su forma de hablar, no obstante
haber nacido en la Colonia Doctores en la Ciudad de México, de una madre
michoacana, Florencia Müller se reinventó a sí misma como Xóchitl Meta-
tal (en náhuatl, Xóchitl=Florencia, Metatal= molendera, en alemán, Müller).
(2014: 125, comillas en el original)

Por su parte, Paloma Estrada Muñoz, recopila las contribuciones de 25 mujeres


arqueólogas extranjeras y mexicanas fundamentales en la conformación de dicha dis-
ciplina en el país: Eulalia Guzmán, Emilia Florencia Jacobs Baquero, Amalia Cardós, Bea-
triz Barba, Carmen Gloria Cook Mittag, Ann Axtell, Tatiana Proskouriakoff, Linda Schele,
Isabel Kelly, Barbro Dahlgren, Beatriz Braniff, Laurette Séjourne, Pilar Luna Erreguerena,
María de Lourdes Suárez Diez, Rosa María Reyna Robles, Mari Carmen Serra Puche, Lin-
da Manzanilla Naim, Yoko Sugiura, Nelly Robles, María de los Dolores Soto, María de
Jesús Rodríguez, Patricia Fournier, Walburga Wiesheu, Elisa Villalpando y María de la
Luz Gutiérrez, de quienes, durante una entrevista sobre su investigación, relata que

desde los inicios de la arqueología mexicana, las mujeres se hicieron presen-


tes realizando diversos trabajos, manejando diversos temas, trabajando en
diferentes regiones geográficas de nuestro país (…) ellas habían contribuido
a que nuestra disciplina fuera cada vez más multidisciplinaria, más abierta
e incluyente. Pero también me di cuenta que no había un reconocimiento
explícito y completo de su participación (…) de acuerdo a la investigación
que hice, muchas de las pioneras venían con otra formación previa, es decir,
la mayoría traía, en el caso de las mexicanas, una formación como profeso-
ras rurales (…) ellas conocían el campo, sabían trabajar con la comunidad,
sabían una manera de educar digamos con la comunidad misma, de involu-

~ 202 ~
Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

crarse con la comunidad (…) y los retos que tuvieron fueron obviamente a
veces la cerrazón de las instituciones, el sexismo que se manejaba y que por
desgracia todavía lo vemos en algunos casos, es decir las ubicaban a ellas
más para estar en gabinete que para salir en campo. Entonces ellas tuvieron
que demostrar doblemente que eran capaces igual que los compañeros ar-
queólogos de estar dirigiendo excavaciones, de estar al frente de esos pro-
yectos, de salir y de trabajar con las propias comunidades en campo. (Bece-
rra, 2013: 02m43s)

Así, vemos sostenidas una serie de prácticas sexistas, que han contribuido
a minimizar la presencia de las mujeres en el ámbito académico y de su producción
científica cuando ellas ya trabajaban desde miradas inter y multidisciplinarias, o abrían
brecha a propuestas de estudio novedosas. Para el caso que estamos aquí abordando,
fue justamente a partir de la desproporcionalidad en la citación de dos textos sobre
las exploraciones en la zona arqueológica de Totimehuacan, de autoría masculina y
femenina respectivamente, lo que comenzó a detonarnos interrogantes en el equipo
investigador acerca del propio proceso de registro con que se van fincando autorida-
des y protagonismos en la historización de los hallazgos una vez realizada una explo-
ración arqueológica, dicho de otro modo: en el que se van dejando los cimientos cien-
tífico-académicos con los cuales dar paso a procesos de patrimonialización y que nos
invita a ir más allá de pensar la labor arqueológica. Sobre esto último, Binford desmonta
la idea de que el hacer arqueológico está ligado exclusivamente al descubrimiento de
objetos, nos explica que

El registro arqueológico no se compone de símbolos, palabras o conceptos,


sino de restos materiales y distribuciones de materia (...) la manera en que
podemos exponer el registro arqueológico en palabras es averiguando cómo
llegaron a existir esos materiales, cómo se han modificado y cómo adquirie-
ron las características que vemos hoy. Esta comprensión depende de una
gran acumulación de conocimientos que relacionan las actividades humanas
(es decir, la dinámica) con las consecuencias de estas actividades que pueden
ser observables en los vestigios materiales (es decir, la estática). (1991: 23)

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Edna Mallely Bravo Luis

Así, apostamos a mirar con detenimiento las formas en que se hace arqueolo-
gía, a ver el papel desempeñado por estas mujeres, excavando en su legado para ma-
terializarlas, hacerlas observables, extraerlas del enterramiento bajo el que se ocultan
su trabajo intelectual y su organización colectiva por la zona arqueológica de Totime-
huacan, articulando la mirada de género, pensada como “un punto intermedio entre
lo macro y la microhistoria, entre la continuidad y la discontinuidad, más allá de los
espacios temporales ordinarios” (Castro, 2005: 331), pero también como un elemento
constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen a los
sexos, tales como la “red de creencias, rasgos de personalidad, actitudes, sentimientos,
valores, conductas y actividades que diferencian a mujeres y hombres (…) una forma
primaria de las relaciones significantes de poder, que están sujetas a la transformación
dentro del mismo grupo social, a lo largo del devenir histórico” (Salas et al., 2021: 99) y
desde la crítica feminista a todos los aspectos de la práctica arqueológica, que permite
dirigir “la atención a la transformación y el desarrollo de nuevas aproximaciones en el
trabajo de campo, la enseñanza de los métodos, la edificación del conocimiento, la
construcción de los datos, la relación entre profesionales y el resto de la comunidad”
(Salas et al., 2021: 99).

II. III Arqueologar

Después de buscar sin éxito informaciones relacionadas al destino del mate-


rial prehispánico hallado en las excavaciones del Proyecto México, mis colegas Maria-
na Duran, Gabriel Tolentino y yo nos percatamos que un libro titulado Interpretación
de la Tumba Número II de Totimehuacan de María Elena Landa Ábrego fue publicado en
1959 bajo el sello editorial del Centro de Estudios Históricos de Puebla, en el que se da
cuenta de un entierro funerario localizado en el teocalli identificado como número II.
En esta publicación se reproducen fragmentos de códices utilizados como referencia,
dibujos elaborados por la autora y una descripción puntual de la disposición de los
restos humanos hallados, los cuales no corresponden a un sólo individuo sino que se
trata de varios cráneos y de extremidades largas y cortas dispuestas de manera espe-
cífica, acompañadas de ofrendas de cerámica, similares a las plasmadas en los códices
por ella analizados, los cuales nos dice la autora podría inferirse que se trata de un
ritual relacionado al renacimiento que recuerda la creación del sol, dada la presencia
de elementos como huellas de carbón:

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Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

En conclusión: nos parece que esta Tumba era parte de un rito muy especial,
ligado con el renacer o supervivencia en el más allá, apoyada en la teoría o
creencia de la cualidad específica que él toma del elemento primordial de
que fue constituido: el fuego. (Landa, 1959: 9)

A este, le sigue un segundo libro titulado Contribución al estudio de la Forma-


ción Cultural del Valle Poblano-Tlaxcalteca en julio de 1961 editado por el Instituto Po-
blano de Antropología e Historia, antecesor del hoy Centro INAH Puebla.

Si hacemos una breve cronología de la documentación y publicaciones que


den cuenta de los acercamientos y exploraciones realizadas en esta zona arqueológica,
tenemos que en el paso a que esta se convierta en lugar de interés, ambos textos de
Landa son pioneros en dar cuenta de las excavaciones realizadas en Totimehuacan así
como de situarlo en un análisis regional, siendo que en la misma época, las publicacio-
nes de autores masculinos corresponden solamente a compendios y revisiones biblio-
gráficas que dan cuenta de los posibles orígenes de aquel asentamiento indígena.

De acuerdo con el artículo La Pirámide de “Tepalcayo” de Miyar (1928), es en el


Códice Boturini (siglo XII), donde se menciona a la población de Totomihuacan como
parte de aquellos primeros migrantes de Aztlán, posteriormente en dos textos publi-
cados entre siglo XVI-XVII, Monarquía Indiana de Fray Juan de Torquemada e Historia
Eclesiástica Indiana de Joaquín García Icazbalceta, nuevamente se hace referencia a
esta población. Miyar, cuenta además con material fotográfico de la zona y la repro-
ducción de una maqueta del teocalli principal, el Tepalcayo, al que relaciona con la re-
producción de la forma de una tortuga endémica (la Kinosternon sonoriense, también
conocida como tortuga “casquito”).

A ese texto le siguen las dos publicaciones de María Elena Landa Ábrego, la
primera da cuenta de la que puede considerarse la primer excavación en la zona, con
registro textual y gráfico: reproducción en dibujos elaborados por ella de los mate-
riales óseo y cerámico; mientras que en el segundo se brinda una revisión regional y
Totimehuacan ocupa un apartado dentro del análisis, pero cabe mencionar que este
segundo libro cuenta con una serie de fotografías de materiales identificados como
provenientes de la zona: más de diez piezas antropomorfas, tepalcates y vasijas de
cerámica en las que se aprecian trabajos de restauración, todas referidas a dicha zona

~ 205 ~
Edna Mallely Bravo Luis

arqueológica, además de contener un mapa plegable del valle poblano-tlaxcalteca.

En mayo de 1961 José Rivero Carvallo ya había publicado Totimehuacan: Con-


vento y Templos Franciscanos en el que dedica la parte introductoria al ámbito prehis-
pánico, además el autor hace mención a su colección particular de figurillas antropo-
morfas de cerámica, las “caritas” forma en que hoy en día los habitantes de esta Junta
Auxiliar continúan nombrando a estas piezas y que les remite a recuerdos de la ado-
lescencia o a memorias familiares de cuando llegó un grupo de extranjeros a excavar
en el lugar y a extraer grandes cantidades de estas piezas9. Rivero hace una llamado
sobre el necesario rescate de la zona donde se encuentra el teocalli principal.

Por su parte Noguera publica el artículo Totomihuacan. Famosa zona arqueoló-


gica del estado de Puebla en 1964, sobre este texto hay que mencionar que es el único
en el que los libros de Landa Ábrego son citados, se retoma su dibujo de la disposición
del entierro en el que en la nota al pie de la imagen se lee “Plano de la tumba II de To-
timehuacan. (Según dibujo de Ma. E. Landa)” y se hace referencia a sus conclusiones,
no obstante, se le nombra como “La señora Landa”. Esta expresión, que fue usada más
de una vez y por otro autor años después (a la que llegaremos en breve), fueron los
detonantes para enfocar una parte de la investigación a revelar quién era esta mujer y
por qué nadie más hizo referencia a su trabajo arqueológico/antropológico.

Incentivado por el historiador Pedro Bosch Gimpera, Pedro Dávalos Hurtado


y el antropólogo Paul Kirchhoff, se inicia un programa de cooperación internacional,
financiado por la Sociedad Alemana de Investigación, dando paso al Proyecto México,
dedicado a la exploración antropológica, arqueológica y de etnohistoria en los esta-
dos de Tlaxcala y Puebla (también conocido como Proyecto Puebla-Tlaxcala),

área que, de acuerdo con la información histórica y arqueológica conocida


hasta ese momento (1960-1961), jugó un destacado papel en el desarrollo
cultural del Altiplano, tanto en la época prehispánica como en la colonial y
que aún en el presente es de gran importancia. (García y Merino, 1988: 151)

9. Información recabada durante las encuestas realizadas en la Junta Auxiliar de Totimehuacan duran-
te el mes de julio de 2023.

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Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

Este proyecto inició en 1962 con la elaboración de una cartografía a cargo del
doctor Franz Ticky, y concluyó en 1978, con el Segundo Simposio del Proyecto Pue-
bla-Tlaxcala de la Fundación Alemana, celebrado en el auditorio del Museo Nacional
de Antropología; cabe mencionar que si bien se le concibió como un trabajo de corte
interdisciplinario que contaría con la participación conjunta de científicos de ambos
países, la mayoría de las investigaciones corrieron a cargo del grupo alemán (García y
Merino, 1988).

En el marco de este proyecto se tienen las siguientes publicaciones: de Eduar-


do Matos Moctezuma Exploraciones en Totimehuacan, Puebla en el Boletín INAH en
1965, al año siguiente se publica Las pirámides de Totimehuacán. Excavaciones 1964/65
de Bodo Spranz,10 a quien Matos identifica en su propio texto como el responsable de
las exploraciones en la zona. Para 1970 Spranz elabora Las Pirámides de Totimehuacan
y el desarrollo de las pirámides preclásicas en Mesoamérica el cual cuenta con más infor-
mación detallada de los materiales hallados, así como un mayor número de imágenes

10. Oficial de alto rango de la Wehrmacht en la Alemania nazi, condecorado numerosas veces, entre
ellas con la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, participó en la invasión a Polonia y batallas en Fran-
cia. Prisionero de guerra que a su liberación se formó como etnólogo entre 1947 a 1950, llegando
a interesarse por la historia mesoamericana del periodo preclásico, acercándose primero al estudio
del Códice Borgia como parte de su tesis doctoral y posteriormente llegó a México como parte del
grupo de investigadores del Proyecto Puebla-Tlaxcala de la Fundación Alemana para el Desarrollo
Científico. Tuvo un papel importante en impulsar la reconstrucción del Museo Etnológico de Bre-
men y fue director del museo Etnológico de Friburgo. Durante la realización de esta investigación
encontré que en el catálogo de la Biblioteca Digital Alemana existen registro de dos máscaras de
piedra verde, identificadas como proveniente de la zona de Teotihuacan, una de 14.5 cm x 12.5 cm,
y otra de 15.7 cm x 14,5 cm en el Museo de Linden, Stuttgart, la última bajo el nombre de colección
Spranz. En comunicación personal con el Dr. Horst Pietschman, quien compartió parte de su trayec-
toria durante sus inicios en el doctorado que realizó entre las ciudades de México y Puebla en los
sesentas, donde por coincidencia en la red de contactos de su asesor, el Dr. Richard Konetzke, así
como el desarrollo del Proyecto México, conoció brevemente a Spranz “…quien muchas veces vino
acompañado del Dr. Helmuth Wagner, un anciano quien había sido director del Museo de la ciudad de
Bremen. Vi a los dos con frecuencia en los días domingo (…) y varias veces me invitaron a acompañar-
los al mercado de la Lagunilla, un gran mercado de antigüedades que se celebraba los domingos. Jun-
to con antigüedades mexicanas, se vendía ahí de todo -a mi me interesaba más que nada libros viejos
de historia, a los otros dos antigüedades prehispánicas mexicanas, si no recuerdo mal especialmente
objetos de cultura maya. Aparte de la clasificación del objeto solamente raras veces querían comprar
alguna menudencia y siempre discutían, si el objeto iba a conseguir el permiso del INAH para exportarlo,
consiguientemente les interesaban objetos que nunca pasaban de unos 10 a 15 cms” (Pietschman, H.,
comunicación personal, 21 de agosto de 2023).

~ 207 ~
Edna Mallely Bravo Luis

(3 mapas, 6 planos y 67 ilustraciones), además de que se trata de una publicación en su


mayoría escrita en alemán, con resúmenes en español y en cuya carátula se lee el sub-
título “Investigaciones regionales interdisciplinarias Mexicano-Alemanas realizadas en
la cuenca de Puebla-Tlaxcala”. Sobre estos textos, en ambas secciones de agradeci-
mientos se lee que contaron con la participación de dos mujeres integrantes del equi-
po mexicano de exploración: María Elena Landa Ábrego y Antoinette Nelken-Terner a
quienes se les refiere como “Señora” y “Señorita” respectivamente, mientras que a los
hombres se les menciona con el grado académico de doctor.

Respecto a dichas participantes femeninas en el caso de Nelken Terner, de


nacionalidad francesa, a sus 35 años de edad contaba con una especialización en
Derecho Internacional, un diploma en Terminología Jurídica y Estudios Superiores
en Paleoetnología mismos que compaginó a mediados de los años cincuenta con su
formación antropológica con especialización americanista en Arqueología Mexicana,
para años más tarde, en 1968 realizar estudios de licenciatura y maestría en la ENAH
(García, 2013). Por su parte, María Elena Landa, a sus 52 años, ya contaba con tres libros
publicados.11

Finalizando esta breve compilación de publicaciones realizadas en siglo XX,


tenemos en 1972 al Catálogo Arqueológico y Etnohistórico de Puebla-Tlaxcala a cargo
de Peter Tschohl sobre los materiales hallados en las diferentes exploraciones realiza-
das. Numerosas piezas de las que actualmente se desconoce su ubicación.

II. IV Una mujer fuera de serie

Gracias a comunicaciones con Alejandra Pérez Trujillo y Paola Vivanco, empezamos


a reconstruir parte de la trayectoria de Landa Ábrego. Pese a no haberla conocido
personalmente, ambas cuidan respetuosamente de su legado en el Instituto Poblano
de Readaptación (IPODERAC), fundado como casa hogar por un grupo liderado por

11. Además de los dos libros mencionados, en 1957 ya había publicado Una síntesis náhuatl de la vida
y de la muerte: el ídolo de jade de Stuttgart, posiblemente el inicio de su extenso estudio del códice
lítico al que dedicara una segunda publicación en 1990 en conjunto con Margarita Martínez del
Sobral: El caminante celeste.

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Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

ella en 1966 para ayudar a adolescentes en condiciones de vulnerabilidad que tuvie-


ron ingresos al entonces tutelar de menores, IPODERAC surge en la “década (…) que
en México está marcada por el desencuentro entre una sociedad que vive profundas
transformaciones y un sistema político poco dispuesto al cambio” (Cervantes, 2014:
115). Después de realizar visitas a las personas privadas de libertad, el grupo decide

Proporcionar ayuda material y moral a los reos o a las personas libertadas,


que hayan sido objeto de sanción privativa de su libertad, con el propósito
de adaptar y reincorporar a la vida social a unos y a otros (…) El estilo que
marcó la historia de IPODERAC pasa, por un lado, por un fuerte liderazgo
que de alguna manera “se transmite” entre el grupo fundador, familiares y
amigos cercanos, hasta derivar en la necesidad de formar un equipo profe-
sional que dé atención con base en criterios establecidos. (Cervantes, 2014:
115-116, comillas en el original)

Debido a hallazgos fortuitos en el que fuera archivo personal de Landa Ábre-


go, sabemos de una diversidad de publicaciones de su autoría: Alejandra y Paola re-
cuerdan la existencia de un manuscrito sobre antropología del trabajo y educación en
hombres, un facsimilar del Códice Borgia y el libro de su autoría Códice Borgia. El equi-
librio dinámico del cosmos, y con ello nos enfatizan que aquella mujer había sido un
personaje polifacético e importante en el ámbito antropológico pero que esa parte de
su vida ha permanecido ignorada dado que su labor altruista ha abarcado totalmente
la manera en que es recordada:

… conocer la trayectoria de la señora, de lo que nosotros conocemos. Bueno es


que es desde este mote de “señora” que hemos tratado estos últimos años de
modificar porque todo mundo la conoce como “la señora Landa” y entonces
desde hace como dos años que comprendí su trabajo antropológico en la fun-
dación de la Institución. Yo a la gente le resalto que ella era una antropóloga
mujer en los sesentas. Siento que ser antropóloga, supongo que debió haber
sido muy complicado y muy complejo, ¿no? Poder ejercer esa profesión, enton-
ces hemos tratado como de rescatar esa parte, pero en la sociedad poblana
todo mundo la conoce como “la señora Landa”, a mí me parece que es como
en una forma del sistema de reducirla a que era una señora que generó una

~ 209 ~
Edna Mallely Bravo Luis

institución para niños, como en un sistema de cuidados y protección, y más


bien ella tenía un enfoque, yo lo identifico, como que detectó un problema
desde su formación antropológica (…) en su visión era “el hombre es el sostén
de la familia y tiene que aprender a trabajar” entonces crea este lugar bajo el
concepto que todavía tenemos permeado que es el esfuerzo en el trabajo (…)
hay hombres que vienen de cincuenta y tantos años y que dicen “aquí María
Elena me enseñó a trabajar”. Pero todos la conocen como la señora María Ele-
na, entonces esta parte académica es desconocida. (Vivanco, P., comunicación
personal, 02 de agosto de 2023)

Hay otro elemento que Paola resalta pues contribuye a la pérdida de su trayec-
toria académica y paradójicamente refuerza aquella memoria monopolizadora: “ella
no tuvo hijos, entonces también eso como que la limita, porque parece que no dejó
decendencia y ella queda como anulada en la historia. Que dejó tres mil hijos que
han pasado por esta institución” (Vivanco, P., comunicación personal, 02 de agosto de
2023). No obstante, considero que tal reconstrucción se hace precisamente más allá
del vínculo de sangre, pues son estas mujeres y una más, Concepción Landa sobrina
de María Elena, quienes mantienen vivo su legado al rechazar el mote de señora, aquel
que a nosotros nos detonara por minimizarla como autora, como arqueóloga. Son
ellas quienes aseguran y mantienen viva la herencia intelectual que pese a permane-
cer fragmentada en dos archivos personales (en dos ciudades alejadas entre sí, donde
María Elena vivió), están unidas por el vínculo afectivo: a la persona en vida y a la me-
moria de una mujer que trascendió las barreras de su género al hacer investigación
interdisciplinaria en antropología, arqueología e historia.

Días más tarde, Concepción Landa nos contesta una videollamada con una
sonrisa. Aceptó conversar con nosotros sobre su tía. Sabemos por Alejandra y Paola,
que María Elena fue una figura muy importante para esta mujer y sus hermanos, quie-
nes pasaban las vacaciones de verano a su lado:

…era una persona muy excéntrica y su casa estaba repleta de pared a techo
de libros (…) alrededor de 7000 ejemplares (…) Ella vivía para los libros, para
la investigación (…) nos levantábamos a las seis de la mañana o antes y nos
íbamos a Puebla, porque ella empezada a trabajar en el INAH de siete de la

~ 210 ~
Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

mañana a diez, once de la mañana, luego se iba a la tienda, atendía la tienda


y regresaba. Fuimos a muchas excavaciones con ella (…) para nosotros ima-
gínense lo que era ir con la tía a desenterrar muertos, vasijas y los edificios,
incluso una vez ahí cerquita de Valsequillo, nos íbamos de excursión, nos decía
que nos íbamos a arqueologar y encontramos un mamut. (Landa, C., comuni-
cación personal, 09 de agosto de 2023)

Es por ella que ahora sabemos que María Elena Landa Ábrego nació en 1914,
la tercera de cinco hijas de la familia que fuera propietaria de la primera cementera en
Puebla (Cementos Landa) una familia muy conservadora y perteneciente a una élite
de empresarios, que en un periodo se enfrentaron a estrecheces económicas debido
a la decaída en la salud de su padre, quien además fue el dueño del primer automóvil
que circuló en la ciudad de Puebla. Con él era con quien María Elena viajaba y estaba
en constante contacto con la naturaleza. Es descrita como una persona muy apasiona-
da por su país y con la apreciación de nuevas culturas.

Para Concepción, su tía posiblemente adquirió esa pasión por la investigación


y su iniciativa por innovar y emprender, justamente de su padre

Ella siempre se sintió muy cercana a todas las cuestiones de la naturaleza y


tenía capacidad de maravillarse del mundo que la rodeaba (…) era muy ex-
presiva (…) veía una puesta de sol y “¡Ah que puesta sol!” (…) vivía muy inten-
samente todas sus emociones (…) Después de que estudió primaria empezó,
como en esa época a todas las mujeres, [en] cuestiones del hogar, pero ella
siempre fue super emprendedora y entonces ya a los 16 años, manejando el
carro de su papá se fue a Estados Unidos a comprar mercancía para vender en
Puebla”. (Landa, C., comunicación personal, 09 de agosto de 2023)

A María Elena le gustaba el comercio, era muy creativa y de personalidad fuer-


te. A nivel interpersonal, después de un complicado matrimonio decide separarse, si-
tuación que entre otros eventos produjeron un rechazo y estigma no solo por parte de
sus familiares más conservadores sino también de la sociedad.

~ 211 ~
Edna Mallely Bravo Luis

Durante un tiempo ella establece un pequeño comercio con el cual sustentarse


y que llegaría a consolidar como la tienda Olga, en la 4 oriente al lado de los helados
California, en el centro histórico de Puebla y más adelante esto lo compaginó con su de-
dicación a los estudios. A los 33 años estudia la secundaria en escuela nocturna, en 1970
se titula en Historia, de la Escuela Normal Superior “Benavente” como explica su sobrina:
“estudió en ese momento para maestra en historia porque no había la carrera de antro-
pología” (Landa, C., comunicación personal, 09 de agosto de 2023). Más adelante, co-
menzó a trabajar como profesora Durante un tiempo ella establece un pequeño comer-
cio con el cual sustentarse y que llegaría a consolidar como la tienda Olga, en la 4 oriente
al lado de los helados California, en el centro histórico de Puebla y más adelante esto lo
compaginó con su dedicación a los estudios. A los 33 años estudia la secundaria en es-
cuela nocturna, en 1970 se titula en Historia, de la Escuela Normal Superior “Benavente”
como explica su sobrina: “estudió en ese momento para maestra en historia porque no
había la carrera de antropología” (Landa, C., comunicación personal, 09 de agosto de
2023). Más adelante, comenzó a trabajar como profesora de historia en el INAH don-
de, de acuerdo con Concepción se le puede ubicar entre el circulo de intelectuales: “me
imagino que fue de las investigadoras, del personal casi fundador porque conoció a to-
dos los grandes, a Piña Chan, Antonio Caso, a León Portilla” (Landa, C., comunicación
personal, 09 de agosto de 2023). En enero de 1980 realiza las labores de salvamento de
la momia infantil hallada en La Garrafa, Chiapas, época en la que fungía como directora
del Centro Regional del INAH en Puebla (Esponda, 2009: 406). En 1992, con 78 años de
edad obtuvo la licenciatura en ciencias de la educación, con poco más 80 años buscó
doctorarse con una investigación concluida sobre el Códice Selden pero fue rechazada,
en palabras de su sobrina, debido a su edad. Dicho texto pese a estar concluido y contar
con una revisión previa por parte del INAH, fue rechazado para su publicación y al día de
hoy permanece como parte de los materiales inéditos de la maestra Landa Ábrego. En
1997 recibe la medalla al mérito docente “Mtro. Rafael Ramírez”.

Después de una temporada bajo el cuidado y compañía de sus sobrinas, falle-


ce en 2003 a la edad de 89 años.

A lo largo de sus investigaciones y arduo trabajo con códices y materiales


prehispánicos, ella no sólo profundizó e interpretó su contenido histórico, sino que
también se empeñó en reproducir facsimilares y traerlos a México. En restituir el pa-
trimonio alojado en el extranjero. Landa Ábrego fue autora de libros (cerca de trece) y

~ 212 ~
Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

artículos de corte arqueológico y antropológico que nos brindan una mirada al mun-
do prehispánico digna de ser recuperada y difundida.

Reflexiones finales

El término excavación, significa la remoción de la superficie para develar lo


que se encuentra debajo. Por su parte, enterramiento, término asociado a la antropo-
logía física y de uso común en la arqueología funeraria es utilizado para referirse a la
acción y efecto de enterrar un cuerpo sin vida, pero también para dar cuenta del lugar,
el hueco en la tierra donde se le coloca.

Con relación al Tepalcayotl, apoyados en la bibliografía de la época, esta zona arqueo-


lógica fue cobrando relevancia en 1928 como sitio de interés, siendo María Elena Landa Ábrego
precursora en su exploración y estudio, al develar desde finales de los años cincuenta e inicios
de los sesentas una parte de los valiosos vestigios de quienes habitaron el lugar, ofreciendo
uno de los primeros análisis a las prácticas rituales de los antiguos totimehuacanos. No obs-
tante, en su caminar como mujer formada en historia y cuyas publicaciones dan cuenta de
su ímpetu por hacer investigación interdisciplinar (propia de las académicas de la época), fue
silenciada como sujeto productor de conocimientos, una pionera no reconocida y olvidada.

La violencia academicista aparece en las formas de exclusión de su grado aca-


démico, en la ausencia de reconocimiento a sus publicaciones por parte de la mayoría
de los interlocutores connacionales y alemanes que contribuyeron a las excavaciones
de esta zona arqueológica que hoy en día se está perdiendo. Paradójicamente los sellos
editoriales y sus cargos académicos dan cuenta de una mujer apasionada por la inves-
tigación y comprometida con la restitución del patrimonio nacional que se encontrara
en el extranjero, lo que hace a este enterramiento de su trayectoria un acto abrumador.
Nombrarla a ellas y las que la antecedieron es un gesto mínimo de reconocimiento a
sus memorias, al trayecto que dejaron marcado para tantas otras que vinieron después
no solo en estas como en todas las ciencias sociales y humanidades. Tocará a futuras
investigadoras e investigadores continuar indagando sobre este personaje y sobre esta
zona arqueológica, seguir explorando y desenterrando los saberes de mujeres como
María Elena y como Mar, contribuyendo a revitalizar la memoria y mantener latente la
exigencia de que este grupo de teocallis no caigan en el olvido y los perdamos.

~ 213 ~
Edna Mallely Bravo Luis

Imagen 3.
Mtra. María Elena Landa Ábrego. Imagen proporcionada
por Concepción Landa.

~ 214 ~
Excavaciones y enterramientos: Participación femenina en la exploración, rescate
y construcción de la memoria viva del Tepalcayotl

Imagen 4.
Título en Historia emitido por
la Escuela Normal Superior
“Benavente”
Proporcionado por
Concepción Landa.

Imagen 5. Diploma de honor y medalla al mérito docente “Mtro Rafael Ramírez”.


Proporcionado por Concepción Landa.

~ 215 ~
Edna Bravo Luis

Imagen 6.
Título de licenciada en Ciencias de la Educación.
Proporcionado por Concepción Landa.

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El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en
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Gabriel Tolentino Tapia

Introducción

De camino al centro de la ciudad Puebla, platicaba sobre gustos literarios con una
joven originaria de la localidad. Me comentó que estaba interesada en libros sobre la
cultura prehispánica y las pirámides. Este gran tema dio paso a uno más específico:
la zona arqueológica de Cholula, ubicada a pocos kilómetros de la capital poblana.
No desperdicié la oportunidad de preguntar su opinión sobre el hecho de que una
iglesia haya sido construida sobre una enorme pirámide. Más allá de, si lo creyera o
no, manifestó lo que sabe al respecto a través de un libro; la base sobre la que está
una Virgen dentro de una iglesia cercana a Cholula, sirve hasta hoy para bloquearle el
paso al diablo, entidad que se supone habita un túnel con víboras en su interior, el cual
llega hasta la pirámide de Cholula. Agregó que a lo largo de la historia varias personas
se introdujeron con la finalidad de averiguar qué había, pero nunca lograron salir del
túnel.1

Este breve comentario me remitió al proceso de extirpación de idolatrías y la


consecuente demonización de las prácticas rituales indígenas, según expone Romero
(2016).2 La pirámide de Cholula sería parte del mundo subterráneo en el que habita
un ser maligno. Pese a esta característica, no fue destruida. En todo caso, aun cuando
existan túneles de paseo turístico, quizá la iglesia que está arriba también funcione
como otro obturador del diablo. La superposición del templo católico manifiesta des-
de el paisaje y la arquitectura cómo otras formas de religiosidad y de habitar se sobre-
pusieron a las locales.

1. Casualmente en San Francisco Totimehuacán se dice entre algunos vecinos que hay un túnel que va
de la pirámide al ex convento de San Francisco, ubicado en el centro de la localidad.
2. No hay duda sobre el hecho de que en América Latina fue constante la construcción de inmuebles
católicos sobre estructuras prehispánicas. De hecho, Romero (2016) cita otros trabajos que docu-
mentaron procesos similares en la región andina.

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Gabriel Tolentino Tapia

En la actualidad, la ideología del mestizaje promueve una convivencia espa-


cial medianamente armónica entre la arquitectura prehispánica y colonial. Sin embar-
go, no pocos sitios arqueológicos prehispánicos en la región metropolitana de Puebla
yacen expuestos frente a amenazas relativamente nuevas. Hernández y Melgarejo
(2021) señalan la existencia de siete zonas arqueológicas en la metrópoli poblana.
Cada una presenta distintas características, no sólo por sus cualidades arqueológicas,
sino también por las condiciones sociales, políticas y económicas en las que se hallan
los terrenos que las albergan.

Los autores mencionan que en varios de los sitios donde se ubican las zonas
arqueológicas, es evidente el impacto de los procesos de urbanización (Hernández y
Melgarejo, 2021). Es decir, el crecimiento urbano se manifiesta como una de las pro-
blemáticas que obstaculizan las tareas de preservación de las zonas arqueológicas,
además de producir afectaciones ecológicas.3 En consecuencia, no es exagerado su-
poner que hoy no es la demonización, sino la urbanización como fenómeno relativa-
mente nuevo y no exento de creencias −el progreso, el desarrollo y la modernización−
que tiende a dificultar la continuidad de determinadas zonas arqueológicas.

En la región, la zona arqueológica de Totimehuacán, ubicada dentro de la junta


auxiliar de San Francisco Totimehuacán, no está exenta de experimentar los embates
de la urbanización. Actualmente uno de los temas más álgidos es la presión privada
vía proyectos habitacionales y negocios de distinta naturaleza: gasolineras, cadenas
de tiendas y extracción de recursos naturales a través de una mina de material pétreo.
Pobladores y medios de comunicación también han manifestado que cerca del sitio
arqueológico se ocupa un espacio como receptor de escombro, además de convertir-
se parcial e informalmente en depósito de basura.

Acudiendo a una perspectiva de «larga duración» (Braudel, 1979), se advierte


que la zona arqueológica en conflicto ha transitado por distintas etapas históricas y
formas de poblamiento. Hace más de dos mil años ocurrió su esplendor. Después fue

3. En general, múltiples investigaciones dan cuenta sobre la urbanización acelerada que ha experi-
mentado la metrópoli de Puebla-Tlaxcala y la ciudad de Puebla en específico durante las últimas
décadas (Cabrera y Delgado, 2019; Ramón y Aguilar, 2021; Melé, 1994; Pérez y Aguilar, 2008; Valver-
de, 2005).

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El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

abandonada por parte de sus habitantes, para quedar en el olvido durante la época
colonial. La capa de tierra que se formó dio paso al crecimiento de la naturaleza sobre
los montículos piramidales, manifestando el abandono. En el siglo XX, el escrito pione-
ro de Miyar (1929) pone de relieve una preocupación por su preservación.

Ya en la actualidad, los proyectos de urbanización y los movimientos de or-


ganizaciones sociales locales que buscan preservar el sitio arqueológico, expresan
maneras diametralmente opuestas de concebir y de actuar sobre un mismo lugar. A
modo de premisa, sostengo que la actual tensión ocurrida entre los proyectos de ur-
banización sobre la zona arqueológica y los esfuerzos de rescate promovidos por va-
rias organizaciones sociales locales, remite fundamentalmente a la manera en la que
nos relacionamos con el espacio y al modo en el que nos relacionamos unos con otros
por mediación del espacio.

En este álgido contexto, con el presente capítulo me propongo abordar las si-
guientes preguntas: ¿qué discursos y prácticas se articulan en torno a un mismo espa-
cio, es decir, la zona arqueológica en cuestión?, ¿qué actores participan?, ¿cuáles son
sus atributos?, partiendo de una perspectiva de derechos humanos, ¿cómo se expresa
en las disputas el derecho al patrimonio arqueológico? Según esta última interrogan-
te, parto de considerar que los derechos humanos no siempre yacen en la superficie
de los discursos, sin embargo, tanto la palabra como la acción, generalmente están
apelando a uno o varios derechos en tensión; a menudo se hallan encarnados en las
prácticas de los sujetos.

El capítulo está organizado en cuatro apartados más las conclusiones. En el


primero abordo brevemente la perspectiva disciplinar, teórica y metodológica del es-
tudio. El segundo describe el modo en el que ha generado conflictos alrededor de las
pirámides durante los últimos años. Después examino de qué maneras los vecinos en
general conciben y se relacionan con la zona arqueológica. En el cuarto apartado se
contrasta con los discursos y prácticas de activistas dedicados a la preservación del
sitio, específicamente articuladas desde el Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl.
En las conclusiones se ofrecen comentarios sobre el encuentro de los discursos y prác-
ticas emprendidas por los distintos agentes, concretamente activistas y vecinos en
general.

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Gabriel Tolentino Tapia

1. Los derechos humanos como objeto y enfoque

Para la sociología, la antropología y otras disciplinas cercanas, los derechos humanos


se presentan como objeto de estudio, en tanto que postura retomada y apropiada por
distintos actores sociales. Al ser ciencias con una importante dimensión empírica, no
extrañará que se conviertan en objeto de estudio a partir de su emulación por los su-
jetos sociales según sus discursos y acciones. No obstante, al mismo tiempo, pueden
constituir una vía de análisis e interpretación de determinados acontecimientos. Se-
gún estas dos posiciones, los derechos humanos son susceptibles de perfilarse como
objeto de estudio y como perspectiva de análisis. En el segundo caso, generalmente
predominan el derecho y la ciencia política a partir de un enfoque jurídico centrado en
el estudio de las normas y las instituciones.

En el presente estudio parto de esta doble dimensión. No quedan reducidos a


la letra de los tratados y las convenciones, sino que implica examinar cómo es que son
apropiados, movilizados o despojados de los actores sociales. De acuerdo con diver-
sos autores y autoras, los derechos humanos son concebidos como un discurso (Esté-
vez y Vázquez, 2015; Serrano y Vázquez, 2013) esgrimido por distintos actores, aunque
el discurso que tiende a prevalecer en nuestra sociedad es el jurídico y político. García
(2016) denomina a esta postura como estado-céntrica.

De acuerdo con Gutiérrez (2020), la perspectiva estado-céntrica tiene su co-


rrelato en la investigación. Es decir, el amplio campo de estudios jurídicos y políticos
centrados en la norma como tal, refleja su posición hegemónica, contrastando con
una presencia menor (aunque en progreso) de estudios sociológicos y antropológicos
que privilegian las experiencias y puntos de vista de sujetos demandantes y afectados
por la transgresión de sus derechos.

Según la perspectiva que atiende al punto de vista y experiencia de los ac-


tores, numerosas investigaciones se han dado a la tarea de examinar la movilización
política de los derechos humanos en distintos ámbitos y circunstancias. Por ejemplo,
en temas relacionados con los pueblos indígenas, el género, la discapacidad, el acceso
a la ciudad o la degradación ambiental. En el contexto de este trabajo, el derecho a la
cultura, concretamente al «patrimonio común de la humanidad», se sitúa en el centro
del debate.

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El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

Para Estévez (2010), el actual auge del constructivismo social, cuyo centro de
atención está colocado en las maneras de obrar de los sujetos sociales, coincide con
un contexto en el que los mismos sujetos acuden a distintos mecanismos para arti-
cular sus demandas; uno de estos es precisamente el de derechos humanos. Ambos
procesos son compatibles con la postura que se defiende desde la denominada “ar-
queología pública”, según la cual aboga por tratar de identificar “los usos, sentidos y
significados otorgados al patrimonio arqueológico, que permiten detectar perspecti-
vas e intereses que se disputan en un territorio y, donde posiblemente, surgen conflic-
tos o alianzas entre los agentes sociales involucrados” (Sabatini et al., 2021: 39).

Tal como se expondrá a lo largo del capítulo, el patrimonio arqueológico se


llega a definir por los activistas como un derecho y en la lucha por este se constru-
yen sentidos y significados, así como tensiones por los usos del espacio en el que se
encuentran las pirámides de Tepalcayotl. Desde un punto de vista teórico acudo a
los conceptos de «capitales» y «habitus» propuestos por Bourdieu para tratar de com-
prender cómo es que el derecho en disputa es enunciado alrededor de la zona ar-
queológica en cuestión.4

La información que da origen al capítulo fue alcanzada por medio de trabajo


de campo etnográfico realizado entre abril y agosto de 2023. Incluyó la realización
de recorridos por la junta auxiliar de San Francisco Totimehuacán guiados por Mario
Morán, un asiduo activista. También entrevistas individuales y colectivas a diversos
actores involucrados directa o indirectamente con la preservación de la zona arqueo-
lógica y de las piezas halladas en la demarcación. Otro grupo de entrevistas, más cer-
canas a la encuesta, se realizaron con habitantes de la localidad, además de asistir al
bachillerato Octavio Paz para platicar con estudiantes sobre la zona arqueológica de
Tepalcayotl y recoger sus opiniones.5 Finalmente, acudí a las fuentes hemerográficas
con el propósito de apoyar la reconstrucción de varios sucesos narrados por la gente.

4. De hecho, el concepto de «campo» también es de utilidad, en virtud de que la zona arqueológica


en cuestión puede concebirse como el punto nodal de un campo cultural (sentido patrimonial) y un
campo económico (sentido comercial) en disputa. Sin embargo, dados los objetivos y alcances del
estudio, no profundizo en la teoría de los campos de Bourdieu.
5. El trabajo de campo se realizó en colaboración con mi compañera Edna Mallely Bravo Luis.

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Gabriel Tolentino Tapia

2. Actividades económicas conflictivas

La junta auxiliar de San Francisco Totimehuacán pertenece al municipio de Puebla. Se


ubica al norte de la demarcación y es la segunda más grande, después de San Baltazar
Campeche. En 2020, de los 1 692 181 habitantes del municipio, 269 056 residían en
San Francisco Totimehuacán (15.9 %) (Secretaría de Gobernación, 2021). Su dimen-
sión poblacional da indicios de que es un sitio densamente poblado. Estando ahí, des-
de las pirámides de Totimehuacán, se constata un paisaje cada vez más saturado de
asentamientos humanos. El crecimiento urbano ha ido reduciendo el espacio del sitio
arqueológico.

Imagen 1.
Toma superior de la pirámide de Tepalcayotl

Fotografía: Edna Mallely Bravo Luis

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El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

En años recientes comenzaron a circular con regularidad noticias publicadas a


través de medios digitales en las que a menudo se da a conocer, e incluso se denuncia
según la tonalidad de los escritos, la puesta en marcha de actividades que atentan con-
tra el área que conserva a los montículos piramidales. En septiembre de 2016 el medio
de comunicación “Intolerancia Radio” divulgó una nota bajo el título “Saquean con tras-
cabo tumbas prehispánicas en Totimehuacán”. Supuestamente se realizó excavación
con permiso dentro de un terreno de propiedad privada para obtener material pétreo,
sin embargo, vecinos indicaron que en realidad se introdujo maquinaria para sustraer
piezas arqueológicas. En la misma nota también se expresa que habían comenzado a
llegar “paracaidistas” muy cerca de las pirámides con el objetivo de asentarse.

Entre 2017 y 2018 surgieron algunas notas más, pero en esta ocasión hacien-
do referencia a las quejas de vecinos y de un colectivo local (Asociación Tepalcayotl)
por la construcción de una gasolinera a escasos metros de la zona arqueológica. Una
de las preocupaciones de los manifestantes es que con las excavaciones se destru-
yeran restos arqueológicos, considerando que en toda el área se habían encontrado
desde tiempo atrás. Pese a las demandas, la gasolinera se construyó, además de una
tienda. A partir de 2020 se intensificaron las notas periodísticas en internet poniendo
de relieve otras problemáticas, como la utilización del lugar para arrojar escombros.
Con la construcción de nuevos asentamientos cerca, hubo que disponer de algún lu-
gar para deshacerse de los residuos de concreto y tierra, lo que generalmente se hace
en terrenos alejados, cuando se puede, y de menor valor social. Su disposición cercana
a las pirámides revela sentidos y usos del terreno por parte de determinados agentes
económicos.

En años recientes también se puso de manifiesto la presión espacial en torno a


las pirámides a través de la venta de lotes para vivienda. En San Francisco Totimehua-
cán los negocios inmobiliarios son evidentes. Desde el primer día en que visité la lo-
calidad con mi compañera Edna Bravo, al bajar del transporte público nos “recibieron”
personas con volantes sobre la venta de terrenos. Lo que antes parecía ser un pueblo,
hoy mezclado con formas sociales y espaciales propias de la ciudad, (dando lugar a lo
“rurbano”) crece en todas direcciones, incluyendo la zona donde se ubican las pirámi-
des, como se ha manifestado en algunas noticias:

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Gabriel Tolentino Tapia

El uso de la zona arqueológica como área de desechos no es el único proble-


ma por resolver para conservar Tepalcayotl, pues la mancha urbana crece
hacia ese lado desde la inauguración del Periférico y Valsequillo, conside-
rando que gran parte de los pobladores ha colocado sus viviendas sobre las
pirámides (Ruiz, 2020, 6 de septiembre).

Actualmente un conglomerado de casas se ubica prácticamente a un costa-


do de la pirámide principal de Tepalcayotl. Cuando hicimos un recorrido con Mario
Moran, nos percatamos de lo que parecía ser una vivienda sumamente informal y pre-
caria instalada prácticamente sobre el primer nivel de la pirámide de Tepalcayotl. Se
trata de un proceso que avanza poco a poco en el horizonte de la cotidianidad a través
de la lotificación, pero también por medio de un fenómeno extendido en México y en
América Latina, conocido popularmente como “paracaidismo”.

Es probable que la presión social y mediática ejerciera influencia sobre la ta-


rea pública y política de preservar el sitio. En el mismo 2020 se instalaron mesas de
trabajo con autoridades de distintas áreas y niveles de gobierno. Incluso comenzó a
manifestarse la inquietud de acercarse a la empresa Volkswagen para que apoyara en
el rescate, sin embargo, para la automotriz primero era necesario contar con certeza
jurídica (Mancilla, 2020, 20 de noviembre), lo que hasta hoy no está definido. De modo
paralelo, en ese mismo año comenzaron las iniciativas sobre la definición de un polí-
gono de delimitación, tarea que corresponde al Instituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH) a través de su sede poblana. De hecho, el documento de la poligonal
señala que su inscripción ante el INAH se realizó en febrero de 2020.

Pese a los trabajos institucionales de rescate emprendidos, en 2021 no cesa-


ron las actividades relacionadas con la ocupación del área para distintos fines econó-
micos. Casi a principios de año comenzó a señalarse que se introdujo máquina para la
extracción y venta de grava (Ruiz, 2021, 18 de enero). También se habló de la continua
venta de lotes (Infoquorum, 2021, 1 de marzo). Como generalmente ha sucedido, la
preocupación se refiere al acorralamiento de la zona arqueológica y a los posibles da-
ños sobre las estructuras piramidales. Activistas emprendieron la tarea de acudir al
INAH, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad y Patrimonio Cultural del
municipio de Puebla, así como a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente
(PROFEPA), con la finalidad de que verificaran la situación y realizaran alguna acción.

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El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

Dado que ya existía un polígono de delimitación, las autoridades colocaron sellos para
clausurar las actividades privadas y económicas efectuadas. No obstante, poco tiem-
po después se volvió a denunciar que aun con la medida, continuaron obras de apla-
nado de terrenos y la venta de lotes (Macuitl, 2022, 6 de julio).

En julio de 2022 nuevamente surgieron algunas notas en las que activistas


demandaron a las autoridades detener la extracción de material pétreo y el simultá-
neo arrojo de escombro. El 6 de julio del citado año la Secretaría de Medio Ambiente
de Puebla colocó los sellos de clausura (Macuitl, 2022, 6 de julio), aunque ha sido una
medida temporal. En 2023, como pudimos observar directamente, continua la venta
de lotes para vivienda en toda el área. Cabe agregar que los problemas derivados de la
acción humana en el lugar de conflicto, no sólo refieren a la destrucción arqueológica,
sino también ambiental. Actualmente el rio Alseseca, que pasa muy cerca de la pirámi-
de de Tepalcayotl, se encuentra totalmente contaminado, abunda la basura y también
se habla de afectaciones contra la flora y fauna (Valderrábano, 2022, 8 de septiembre).

Para grupos como el Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl, la recupera-


ción arqueológica y ambiental son paralelas y compatibles. De hecho, aunado a la
exigencia de formar una zona arqueológica protegida, también se habla de crear ahí
mismo un área natural protegida avalada también por el Estado. Además, en el colec-
tivo son conscientes de que la preservación del sitio requiere de una gran inversión de
dinero y trabajo técnico, por lo que no se sugiere poner las pirámides al descubierto,
sino comenzar con cuestiones elementales como señalamientos (lo que da visibilidad
al sitio) y de ser posible lograr la delimitación física. Al circundar definitivamente el
área, se garantizaría evitar el avance de actividades como la lotificación para viviendas
y otros usos comerciales.

Demandas de este tipo enfrentan al menos dos tipos de dificultades, común-


mente entrelazadas. Por un lado, a nivel de la “calle”, las disputas sostenidas entre ve-
cinos por la propiedad de los terrenos. Por otro lado, a nivel estructural, la disposición
política y económica de parte del Estado, así como la implicación de empresas priva-
das con intereses en el sitio, cuyas formas de entrada no han sido avaladas por todos
los vecinos y mucho menos por los activistas.

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Gabriel Tolentino Tapia

3. Vecinos: ignorancia o disposición de capitales

En San Francisco Totimehuacán existen diversas agrupaciones con objetivos que giran
en torno de reivindicaciones culturales, incluyendo la preservación de las pirámides
de Totimehuacán. Por ejemplo, el colectivo de jóvenes “Chiquihuites”, la Asociación
Tepalcayotl y el Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl, forman parte de dicha red
de actores. En determinadas ocasiones este tipo de grupos han trabajado en colabo-
ración, pero también mantienen agendas independientes. Sus integrantes, originarios
de la localidad, residen en alguno de los barrios de San Francisco Totimehuacán. Se
distinguen de la mayoría de los habitantes por su activismo, asociado a su vez con la
posesión de determinados rasgos.

Sentados en el puesto de artesanías de Mario Morán, cerca del Centro Cultural


la Carmela, hablamos sobre las distintas asociaciones ubicadas en San Francisco Toti-
mehuacán. Recuerda que las movilizaciones se dieron con más fuerza a partir de que
comenzó el proyecto de construcción de una gasolinería. Él se dispuso a participar en
2020, cuando la pandemia por COVID-19 se disipó en México; “¿Qué características ves
en sus integrantes? −pregunté− a lo que respondió:

− Pues mira, es gente que de entrada tiene el tiempo, tiene el tiempo para
en su momento estar en esta actividad de defensa, tienen las posibilidades
de participar. Pues sí, económicamente sí y a lo mejor hasta sin nada de ese
recurso para hacer esta defensa del sitio y pues también hay que decirlo:
tienen el estudio, la cultura, la cultura, lo que te decía: hay gente que tiene
las dos partes del rompecabezas y hay gente que solo tiene una parte del
rompecabezas, ¿no? La mayoría de la gente solamente tiene una parte del
rompecabezas, entonces esta gente que está haciendo la defensa tiene las
dos partes del rompecabezas, ¿no? (Mario Moran, integrante de Colectivo
Zona Arqueológica Tepalcayotl)
− ¿Y es gente que nació aquí, gente que llegó o de ambos casos? (entrevista-
dor)
− Es gente del sitio, son vecinos que están muy cercanos al lugar, que co-
nocen la historia (Mario Moran, integrante de Colectivo Zona Arqueológica
Tepalcayotl).

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El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

Esta apreciación apunta en varias direcciones, al mismo tiempo teóricas y ana-


líticas. Mario describe (y se autodescribiéndose) a un conjunto de personas posee-
doras de lo que Bourdieu denomina como capitales, es decir, atributos materiales e
inmateriales adquiridos a lo largo de la vida por medio de los distintos procesos de
socialización. Cabe recordar que el sociólogo francés ubica la interacción de por lo
menos cuatro tipos de capital: económico, social, cultural y simbólico.6

El uso de los distintos capitales, en mayor o menor medida, tendría como ob-
jetivo preservar las pirámides de Tepalcayotl, ubicándose en el marco de un conflicto
entre los sentidos instrumentales y económicos por un lado y, por el otro, los sentidos
culturales, patrimoniales e incluso emocionales forjados sobre el sitio arqueológico.

Estas características harían una diferencia con respecto de otros vecinos no


involucrados en actividades de orden cultural y político, sobre los que de hecho se
esgrime un discurso particular como el que percibimos mi compañera Edna y yo en un
evento de lectura en el centro de San Francisco Totimehuacán. Sentados, a la expec-
tativa de lo que sucedería (era nuestra primera experiencia de este tipo), el ponente,
originario de la localidad, se dispuso a ofrecer una plática sobre la relación histórica
entre el municipio de Puebla y San Francisco Totimehuacán.

Como ya habíamos notado en otras conversaciones y en medios de comu-


nicación, existe una relación histórica, territorial y cultural de asimetría y de poder
entre ambas localidades. Todavía se respira nostalgia e inconformidad por la autono-
mía municipal que San Francisco Totimehuacán perdió en 1962 cuando pasó a formar
parte del municipio de Puebla como junta auxiliar. En aquella ocasión, nuestro ponen-

6. El primero refiere a la posesión de recursos financieros y materiales como la adquisición de inmue-


bles. El capital social alude al conjunto de vínculos y redes que pueden emplearse a favor del sujeto.
El capital cultural se obtiene por herencia de orden familiar y por transmisión institucional a través
de los sistemas educativos (Bourdieu, 1998). Incluye los títulos escolares, los aprendizajes, las dispo-
siciones artísticas, los gustos labrados y las formas de expresión lingüística, entre otras cualidades
similares. Por último, el capital simbólico, entendido como resultado en buena medida de la combi-
nación de los otros capitales y también más difícil de cuantificar, dado que revela atributos no pre-
cisamente materiales (Bourdieu, 2007); expresa la “adquisición de una reputación de competencia y
de una imagen de respetabilidad y de honorabilidad” (Bourdieu, 1998: 291). El capital simbólico se
asocia con el estatus, el reconocimiento y el prestigio que algunos sujetos proyectan. Este capital no
sólo es resultado de los otros capitales, sino que al mismo tiempo permite incrementarlos.

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Gabriel Tolentino Tapia

te, apoyado en recursos históricos, sostenía la tesis de que Puebla se asentaba sobre
terrenos que originalmente pertenecieron a San Francisco Totimehuacán.

El ponente lamentó que la gente local no se interese y desconozca esa his-


toria; “¡somos ignorantes!” −señaló con cierta molestia−. Asimismo, indicó que es un
tema del que no se habla en la cabecera municipal. Un discurso similar habríamos no-
tado en otras reuniones y en notas periodísticas: la gente no se interesa por la historia
y la cultura del sitio, no existe compromiso con la preservación de las pirámides. En las
breves entrevistas que realizamos con pobladores, encontramos que efectivamente
mucha gente no conocía, por ejemplo, la existencia de las pirámides. Sin embargo,
también notamos que la intensa migración reciente hacia la localidad está dando lu-
gar a la presencia de nuevos vecinos que no han tenido oportunidad de conocer el
lugar a donde estaban llegando y mucho menos su historia. Ya con esta inquietud en
mente, pregunté a Mario sobre la posición del grueso de los vecinos con relación a la
zona arqueológica y la tarea de su preservación; si vemos que no se involucran, ¿a qué
crees que se deba? −cuestioné− él respondió:

Mira es que es que es un tema muy complejo, histórico. La cantidad de veci-


nos que ha defendido el sitio, que participa, comparado con la cantidad del
del total de población de Totimehuacán, pues es poca. Entonces, ¿por qué el
resto de la población de Totimehuacán, pues no defiende al 100 % del sitio?
Es un tema de economía. Vamos a dejar el tema cultural al final, pero hay un
tema de economía, la gente pues no tiene el tiempo para estar en ese tipo de
actividades porque desafortunadamente pues la región es, vamos a hablar,
que no hay mucho recurso, ¿no? La gente está trabajando, entra y sale de
trabajar y no tiene el tiempo para estar en esas actividades, pues tenemos
que estar trabajando para comer, entonces no hay ese tiempo (Mario Moran,
integrante de Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl).

El tema del tiempo, el trabajo y la economía como ámbito privilegiado por


otros para sostener la vida, en detrimento de la ocupación por asuntos de orden cultu-
ral, se reflejó en varias de las entrevistas que realizamos en la plaza principal, tal como
se aprecia en el siguiente fragmento, según una persona adulta mayor dedicada a la
recolección y comercio de materiales reciclados:

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El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

− ¿Usted entonces ha ido? (a la zona arqueológica) (entrevistadora)


− No, ya no (entrevistado)
− OK, ¿por qué motivos no ha ido actualmente? (entrevistadora)
− ¿Por qué? Pues no da tiempo, hay que trabajar. Me dedico a trabajar para
comer (entrevistado).7

Para otras personas entrevistadas, medianamente involucradas con la defensa


del lugar, la ausencia del activismo se debe simplemente a la “falta de interés”. Pero
la falta de interés parece correlacionarse no sólo con la dimensión económica, sino
también cultural, como apunta Mario. Para entenderlo, en su opinión es preciso re-
montarse hasta los procesos de colonización y evangelización, porque después de
ello comienza un desprendimiento con las culturas originarias, dando como resultado,
hasta el día de hoy, la negación o el desconocimiento de su existencia y prevalencia:

Otra es, pues ese es el tema cultural ¿qué pasa? se implanta en la nueva
religión, la nueva cultura, establecen un convento que se encarga de evan-
gelizar (…) y entonces las generaciones actuales totalmente desconocen ese
origen ¿no?, la gente no tiene el rompecabezas completo, solo tiene una par-
te del rompecabezas (Mario Moran, integrante de Colectivo Zona Arqueoló-
gica Tepalcayotl).

¿Cuáles son esas dos partes del rompecabezas? Las culturas prehispánicas por
un lado y, por el otro, la cultura que descendió de los barcos. Al quedarnos con una de
las dos partes, para Mario significa anular no sólo una parte de la historia de la cultura,
sino de sus manifestaciones hasta el día de hoy con elementos materiales como las
pirámides, pero también con respecto de los pueblos indígenas contemporáneos y su
modo de concebir y de practicar el mundo.8

7. Esta entrevista fue realizada por mi compañera Edna Bravo Luis.


8. Siguiendo la afirmación de Mario, llamó mi atención que, al preguntar a algunos entrevistados por
la zona arqueológica, la confundieran con las ruinas del exconvento católico de San Francisco Toti-
mehuacán, el cual, a diferencia de las pirámides que se ubican en la periferia, están localizadas en el
centro de la localidad, por lo que son mucho más familiares para la gente.

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Gabriel Tolentino Tapia

Pese a las dificultades económicas y las intercepciones culturales, existe me-


moria e ímpetu de preservación de la zona arqueológica, lo mismo que el malestar
por la dependencia de la localidad con respecto de la cabecera municipal. Más de un
vecino recordó con desaliento que en el pasado reciente la zona arqueológica de Te-
palcayotl ha sido saqueada, además de llegar compradores para llevarse cubetas de
piezas arqueológicas. Este tipo de eventos, que se han ido transmitiendo de voz en voz,
también generan una emocionalidad que se politiza, que produce descontento entre
los pobladores que no precisamente están adheridos a alguna organización social.

No obstante, esta posición es mucho más frecuente entre los pobladores adul-
tos y adultos mayores que entre los jóvenes. En una ocasión platicamos con la regi-
dora Ruth Rosas sobre el citado asunto. En su opinión, el modo de vida actual cada
vez más supeditado al tiempo del trabajo y la disolución, o al menos la difuminación,
de los vínculos familiares en la localidad, aunado a la absorción de los jóvenes por
los dispositivos digitales, habría generado una ruptura en los procesos comunicativos
intergeneracionales cotidianos, como suele ocurrir en la mesa o en la sala de la casa.
Nuestras observaciones y entrevistas en la localidad no profundizaron en el desva-
necimiento de la comunicación familiar e intergeneracional, pero sí dejaron ver que,
entre la mayoría de los jóvenes estudiantes y no estudiantes, muy similar a los vecinos
recién llegados, existe poca información sobre las pirámides. De hecho, hubo nuevos
vecinos y jóvenes que se enteraron del lugar justamente con nuestra intervención.

Entre los jóvenes que declararon conocer el sitio, afirmaron que lo hicieron con
familiares o amigos tratando de pasar un momento de ocio, pero no contaban con
más información o alguna referencia histórica. Las valoraciones del sitio son disímiles:
entre jóvenes a quienes les gustaría conocer más, algunos que saben algo acerca de los
conflictos por el predio o incluso perspectivas (al menos la de un joven) que ponen en
cuestionamiento el valor arqueológico del sitio: no provee de ningún desarrollo econó-
mico y, por lo tanto, en su lugar debería de construirse algo moderno y productivo.

Durante las entrevistas al aire libre, así como en la discusión con estudiantes
del bachillerato Octavio Paz, hubo oportunidad de comentar aspectos sobre la zona
arqueológica. Observamos que este ejercicio despertó el interés y generó preguntas
entre los entrevistados, por ejemplo: ¿dónde están las piezas arqueológicas?, ¿desde
cuándo existe el sitio?, ¿quiénes lo habitaron?, ¿qué materiales utilizaron para cons-

~ 234 ~
El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

truir las pirámides?, ¿para qué las construyeron? Una vez producida la inquietud, tan-
to jóvenes como vecinos recién llegados, e incluso adultos con más noción del sitio,
coincidieron en lo referente al futuro: ¿qué hacer con el lugar? sería loable preservarlo
haciéndolo un museo o un parque, aunque esta posibilidad abre el cuestionamiento
sobre la propiedad de los terrenos. Algunos vecinos más informados reconocen su
carácter público frente a los rumores de que el lugar es de propiedad privada:

- Que yo sepa ese lugar no tiene dueño, es propiedad federal (vecina de San
Francisco Totimehuacán).

No está bien que yo llegue, ya me lo quiera adjudicar, algo que no es mío;


algo que es patrimonio de todos los de Totimehuacán, pienso yo. No creo
que alguien sea el dueño. Yo creo que es patrimonio de aquí (…) es como si
ahorita yo quiero agarrarme el parque, es igual con la pirámide (comercian-
te y vecino de San Francisco Totimehuacán).

La noción de propiedad federal sería correcta desde las leyes asociadas al pa-
trimonio, aunque en la práctica no es suficiente con la normativa. Entre quienes se
dedican directamente a la defensa del patrimonio local, existe la certeza de que el
Estado, específicamente su brazo federal relacionado con el patrimonio, debería de
aplicar las normas para su preservación. Aunado al conocimiento más detallado de las
normas, quienes se han dedicado total o parcialmente a la defensa del sitio arqueo-
lógico, comparten determinados capitales que operacionalizan con el despliegue de
ciertos discursos y prácticas de las que me ocuparé a continuación.

4. Activistas: discursos y prácticas

Lagunas (2003) sostiene que la antropología tiende a no conceder el mismo interés


por todos los grupos sociales y culturales. Entre otros factores, se halla la relevancia
académica representada en este caso por singularidad y relevancia cultural; ¿es posi-
ble hallar la misma tendencia dentro de la historia y la arqueología?; ¿este sería el caso
de San Francisco Totimehuacán? Al parecer no. Desde los primeros escritos surgidos
casi a principios del siglo XX, durante ese siglo y en lo que va del presente, se ha reali-
zado distintas investigaciones y publicaciones acerca de San Francisco Totimehuacán,

~ 235 ~
Gabriel Tolentino Tapia

especialmente sobre la zona arqueológica y el ex convento de San Francisco.9 Las pu-


blicaciones sugieren que la localidad es relevante desde el punto de vista académico,
aunque contrastante con la acción política de preservación del patrimonio. Sin em-
bargo, la literatura también entra en acción cuando es movilizada por los habitantes.

La apropiación del discurso académico (arqueológico, histórico y antropológi-


co) por parte de los activistas, constituye una manera de ampliar capitales culturales
que permiten activar discursos de preservación del lugar. Acudiendo a dichos acervos,
en más de una ocasión se ha dicho que la valoración de las pirámides de Tepalcayotl
debería de basarse, en parte, en su antigüedad, la cual es mayor incluso que otras zo-
nas arqueológicas que gozan de un estado de preservación considerable.10

Aunado a la formación de un capital cultural, las personas que han decidi-


do dedicarse a proteger la zona arqueológica también se caracterizan por desplegar

9. Se identifican dos grandes bloques de literatura académica por temáticas y periodos. El primero
refiere a la descripción y estudio de la zona, principalmente desde el punto de vista arqueológico
e histórico (Landa, 1959, 1962; Matos, 1965; Miyar, 1929; Mulhare, 2001; Noguera, 1965; Seiferle,
2007; Spranz, 1966, 1970). El segundo y más reciente se enfoca en los temas de rescate y conser-
vación frente al proceso de urbanización y degradación ambiental (Corpas, 2021; Fernández, 2018;
García, 2021; García et al., 2018; Hernández y Melgarejo, 2021; Lucas, 2022; Montiel, 2014). A ex-
cepción de Seiferle (2007), el estudio propiamente arqueológico es limitado en la actualidad. De
hecho, Hernández y Melgarejo (2021) señalan que desde los trabajos de Spranz (y de Landa) no se
han realizado más estudios arqueológicos, pero sí ejercicios de salvamento. De acuerdo con funcio-
narios locales del INAH, actualmente la falta de investigaciones y trabajos arqueológicos se vincula
principalmente con la ausencia de recursos económicos. Además, en una respuesta a la solicitud de
información pública a través del portal de transparencia del gobierno federal, se nos informó que el
Fideicomiso para el Fomento y la Conservación del Patrimonio Cultural y Antropológico, se encon-
traba en proceso de extensión, lo que se podría interpretar como menos posibilidad de preservar
zonas arqueológicas similares a la de Tepalcayotl.
10. Para dimensionarlo, recurrentemente acuden a la comparativa con Cholula. Algunas notas perio-
dísticas han recogido este sentir: “Las personas defensoras de Tepalcayotl imaginan conseguir los
mismos ingresos y respeto para su pueblo” (Zavala, 2021, 25 de julio). La turistificación de Cholula,
vinculada al actual proceso de gentrificación (Palma, 2016) se convierte en un modelo a seguir para
algunos (no todos) de los habitantes y activistas de San Francisco Totimehuacán. No obstante, las
realidades históricas y políticas de ambas zonas arqueológicas son distintas. La preservación de una
iglesia sobre la pirámide de Cholula, sus grandes dimensiones y el momento en el que comenzó a
trabajarse sobre su preservación (los años sesenta) asociado a los intereses estatales de preserva-
ción y la consecuente asignación de recursos, constituyen factores que la diferencia de Tepalcayotl.

~ 236 ~
El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

distintas estrategias sobre el terreno. Mario Moran, integrante de Colectivo Zona Ar-
queológica Tepalcayotl, considera que la lucha por la defensa de las pirámides de To-
timehuacán comenzó con manifestaciones alrededor de 2015 en el contexto de insta-
lación de una gasolinería y una tienda comercial Oxxo. No obstante, en su opinión, la
lucha más marcada por la visibilización y defensa del sitio arqueológico comenzó en
2020, para tener su punto álgido en 2021:

Tuvo el arranque en agosto de 2020, es cuando empieza a despegar todo. El


momento más cumbre e histórico por todo lo que se logró conjuntar dentro
del sitio fue en enero, en enero de 2021, ¿por qué?, por qué se realiza un
evento en el teocalli. Llega el secretario de Cultura estatal, llega el Consejo
de participación indígena, llegamos nosotros como zona arqueológica Tepal-
cayotl, llega la asociación Tepalcayotl, llega gente de Amalucan, de Cholula y
hablándote de este de este tema prehispánico, sí llega mucha gente con cier-
to reconocimiento, que es difícil verlos unidos en un evento, entonces nadie
se esperaba que llegara un secretario de cultura estatal y personalidades de
este movimiento prehispánico que existe (…) sí, y bueno, fue el momento
cumbre de ahí de enero. Yo creo todo, todo 2021, hubo muchísimos eventos
con todos estos colectivos y es cuando nos vamos hasta arriba (Mario Mo-
ran, integrante de Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl).

¿A qué tipo de eventos se refiere con el “movimiento prehispánico” y cuál es su


importancia? Además del zócalo de la capital del país, las denominadas “danzas de los
concheros” se realizan en distintas localidades de México. Santamaría (2014) sostiene
que este tipo de celebraciones son resultado de la “cultura de conquista española”
surgida en el siglo XVI, en la que los indígenas trataron de recuperar elementos de su
cultura, incluyendo los religiosos. En la actualidad sobresale el cariz folklorista de las
danzas, a menudo reproducido por medios de comunicación, algunas entidades pú-
blicas relacionadas con la difusión cultural y por la sociedad en general. Sin embargo,
es preciso recuperar su sentido político y territorial.

Precisamente en las pirámides de Tepalcayotl algunas agrupaciones como el


Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl han organizado en los últimos años varias
danzas de orientación prehispánica en el contexto de las disputas sobre el lugar. Las
danzas organizadas en la pirámide de Tepalcayotl a lo largo de 2021, especialmente

~ 237 ~
Gabriel Tolentino Tapia

en los equinoccios, a las que fueron invitados colectivos de concheros de otras regiones
y personajes de la política local cultural, tienen como objetivo difundir y proyectar sobre
la opinión pública su sentido ancestral y ceremonial con la finalidad de que se preserve:

− ¿Cuáles son los objetivos que persiguen estas actividades? (entrevistador)


− Principalmente es la difusión. Todos los eventos culturales, de danzas, de
ceremonias, es una difusión cultural; es difundir el sitio en el tema que lo
caracteriza, que es el prehispánico, es una difusión hacia el resto de la comu-
nidad. El hecho de tener una ceremonia y una danza te atrae gente, te suma
gente en el tema cultural (…) entonces, toda esta gente que no conocía la his-
toria de este sitio, ahora la conoce… (Mario Moran, integrante de Colectivo
Zona Arqueológica Tepalcayotl).

La danza es una suerte de confrontación material y simbólica con el avance de


la urbanización. Las máquinas empleadas para perforar y aplanar la tierra son afron-
tadas desde el ritual, manifestando formas no instrumentales de relacionarse con el
lugar. Para ello, es preciso evocar cómo los antepasados indígenas se vinculaban con
la tierra: “ellos respetaban los cuatro elementos, que es la tierra; le tenían un respeto
tremendo a la tierra, ¿por qué?, porque pues de ahí la tierra les daba la comida y si no,
no había buenas temporadas, pues no comían” (Mario Moran). Las pirámides de Te-
palcayotl refrendan el cruce y confrontación entre lo que Low (2017) denomina como
“producir” y “construir” el espacio: producir como acto instrumental y material desde
el punto de vista político y económico; construir como acto cultural, simbólico, emo-
cional y afectivo.

Estudios como el de Sabatini et al. (2021) nos recuerdan que a menudo el Es-
tado es el principal promotor del turismo basado en patrimonio. En contextos como
el de Tepalcayotl, sin embargo, se perfila un proceso de apropiación social del lugar
asociado con su marginalidad si se le ubica en el marco de la trama arqueológica mexi-
cana. Es decir, tanto las zonas arqueológicas como las piezas arqueológicas parecen
situarse en escalas jerárquicas de valoración según sus dimensiones físicas, su anti-
güedad, la cultura que las elaboró o la calidad de sus materiales.

Empero, el abandono del sitio desde el punto de vista arqueológico en su sen-


tido científico e institucional, no significa que la tierra que ocupan las pirámides carez-

~ 238 ~
El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

ca de valor. Por el contrario, su plusvalía estará aumentando cada vez más al ubicarse
junto al periférico de Puebla, en una zona de la metrópoli que está creciendo y en la
que se perfilan proyectos de infraestructura.11 De este modo, las dificultades públicas
de rescate, el avance de los intereses comerciales y las prácticas sociales y culturales
de defensa, ponen de manifiesto los sentidos y usos (pretendidos o realizados) con-
trastantes sobre un mismo lugar.

Regresando a las festividades, en ese tipo de actividades, además de invitar a


los vecinos, las organizaciones se dieron a la tarea de convocar a los medios de comu-
nicación, los cuales reflejaron parte del sentido adjudicado a las danzas, como tam-
bién lo habían hecho para hacer notar las distintas prácticas que estaban destruyendo
el lugar. El sentido de la acción (las danzas) es cultural, espiritual y recreativo, pero
también político. La difusión está vinculada con su cariz político, como se describe en
títulos y descripciones de varias notas periodísticas: “Con rituales y ceremonias prehis-
pánicas, unas 30 personas se reunieron en la pirámide del Tepalcayotl en San Francisco
Totimehuacán para hacer conciencia entre la población y pedir a las autoridades el
rescate y la preservación de esta zona arqueológica” (Cabrera, 2021, 25 de enero); “Con
la intervención de danzantes que vinieron al encuentro cultural en protesta por la
agresión a la zona arqueológica de Tepalcayotl, coincidieron diversas organizaciones”
(e-consulta, 2021, 21 de marzo).

Los integrantes del Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl reconocen en los


medios de comunicación no sólo un mecanismo de visibilización del lugar, sino tam-
bién como modo de ejercer presión: “a veces es la única forma en que las autoridades
te voltean a ver y te hacen caso” −comentó Mario en una plática informal que sostu-
vimos−. En ocasiones ya no ha sido necesario llamarlos. Por el contrario, han acudido
para realizar alguna nota:

Ahora que ya existen las redes sociales, los celulares, yo subo imágenes en
las redes sociales, pues tiene cierto impacto, se difunde y la audiencia em-
pieza de alguna forma se menciona que lamentable es un sitio con esa histo-
ria y bueno, me llaman medios de comunicación, llegan televisoras a hacer
reportajes con esta denuncia y de ahí, pues empieza a crecer la defensa de

11. Destaca la ampliación del Metrobús y la creación de otro campus de la BUAP.

~ 239 ~
Gabriel Tolentino Tapia

este sitio histórico (Mario Moran, integrante de Colectivo Zona Arqueológi-


ca Tepalcayotl).

Para los integrantes del de Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl no sólo


es fundamental convocar a los medios de comunicación. También han acudido a una
estrategia de tipo exógeno, esto es, aunado a la invitación comunitaria (endógena)
invitar a colectivos de otras zonas de la ciudad y regiones para que asistan a San Fran-
cisco Totimehuacán y participen en eventos como las danzas con la finalidad de ex-
tender la visibilización al exterior. Para ellos, a lo largo de la historia reciente el rescate
del sitio se ha procurado casi exclusivamente como una tarea interna. En su opinión,
lo que estaba haciendo falta era hacer que la zona arqueológica también se conociera
en otros sitios, comenzando por la ciudad de Puebla:

Difundir el lugar, afuera de la ciudad, involucrar a la ciudad a los de afuera


(…) del centro histórico (…) para de esta manera sumar gente de fuera sí, y
con lo que ya se tenía de dentro (…) difundir el lugar al resto de la ciudad
para que el resto de la ciudad, pues entienda que este es un patrimonio cul-
tural de nuestros ancestros, un legado que se tiene que recuperar porque es
nuestra identidad, Sí, son los orígenes de la ciudad (…) mucha gente de fue-
ra que no están como asociaciones o colectivos, pero que son artesanos, son
artistas, algunos son activistas medioambientalistas (…) ahora se suma la
asociación Tepalcayotl con vecinos de la comunidad, más todos los de fuera,
los de Cholula, del centro histórico, los de Amalucan gente de Andalucía, lle-
gó a gente de la resurrección y bueno, actualmente, pues en los eventos que
tenemos, pues ha venido gente de, imagínate, de Atlixco, de Ciudad de Mé-
xico (Mario Moran, integrante de Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl).

Aunado al llamado de los medios de comunicación y de colectivos de danzan-


tes y artesanos, consideró que la visibilización del sitio arqueológico también se po-
dría conseguir fuera de la localidad a partir de su participación en eventos culturales,
tales como ferias y desfiles. Su inserción en este tipo de actividades no ha sido sencilla,
especialmente por lo que implica en cuanto a la gestión institucional, pero también
por los cercos culturales. Mario señala que desde 2022 habían tenido la intención de
participar con un contingente alusivo a las culturas prehispánicas en el desfile con-

~ 240 ~
El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

memorativo del 5 de mayo, en el que se celebra la Batalla de Puebla. Para conseguirlo,


tocaron varias puertas del gobierno local, aunque ese año no lo lograron.

En 2023 volvieron a intentarlo. Durante una reunión gestionada para organizar


el desafile, los miembros del colectivo tuvieron la oportunidad de participar y explicar
cuáles eran sus objetivos. Al escuchar su propuesta, los organizadores objetaron argu-
mentando que no había relación entre lo prehispánico y la Batalla de Puebla: “sí hubo
como varias trabas, que no tenía relación y bueno, nosotros nos agarramos de ese he-
cho histórico, ¿no? de que quien ha defendido estas tierras en diferentes épocas ha
sido la gente originaria” (Mario Moran).12 Para los miembros del colectivo, la idea bien
arraigada de una Puebla fundada por españoles, ha obnubilado casi en su totalidad sus
fundamentos indígenas. El discurso que esgrimen se erige desde la “periferia” cultural y
espacial para tratar de repensar el centro de la ciudad asociado a su herencia española.

La difusión como mecanismo de defensa se articula con una actividad de


carácter más institucional. Es decir, para los integrantes ha sido fundamental ejercer
presión desde el interior de las distintas instituciones. Reconocen que la preservación
arqueológica se articula con la ecológica y con la necesidad de crear espacios de re-
creación: es multidimensional y atañe a los distintos órdenes de gobierno. Por lo tanto,
la acción gubernamental debería de ser articulada. En este tenor, sus integrantes se
han dado a la tarea de tocar distintas puertas: el Instituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH), la Secretaría de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad, la Secretaría de
Patrimonio Cultural del municipio de Puebla, la Procuraduría Federal de Protección
al Ambiente (PROFEPA) y la Secretaría de Seguridad Pública, entre otras. De hecho,
lograr que se colocaran sellos de clausura de algunas actividades en el lugar, puede
entenderse como resultado de la acción local.

De entre las instituciones visitadas, consideró pertinente acercarse a la Co-


misión de Derechos Humanos del Estado de Puebla; ¿por qué? −pregunté a Mario−.
Comentó que en 2021 lograron realizar varias mesas de trabajo con autoridades de
distintos ámbitos y niveles de gobierno, cuyo objetivo era llegar consensos para avan-
zar en el rescate de lugar, aunque los compromisos no llegaron a fraguar:

12. Estudios como el de Coronado (1999) describen la participación de comunidades indígenas en la


Batalla de Puebla.

~ 241 ~
Gabriel Tolentino Tapia

− Pues estaba como un organismo autónomo independiente, la comisión de


derechos humanos y es como de alguna forma yo me entero y acudo pues a
ejercer un derecho humano, ¿no? porque estamos hablando de la declara-
ción de Derechos Humanos de la ONU que es universal, el derecho a la cul-
tura, tenemos el tema de la ley federal de zonas arqueológicas (…) y cuando
no se cumplen estos derechos, pues hay que buscar a ver quién, quién los
hace valer y es como llego a la comisión de Derechos Humanos,(…) porque
pues una de las de las fortunas que podemos decir en toda esta frustración
institucional es que existen este tipo de organismos de contrapesos (Mario
Moran, integrante de Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl).
− ¿Cuáles son los derechos que ustedes ven que están en juego? (entrevis-
tador).
− Pues mira, está el derecho cultural, a nuestra identidad. Entonces, esta-
mos hablando de un sitio reconocido, documentado, registrado ¿sí? enton-
ces, pues nuestra defensa y nuestras peticiones están fundamentadas, no
están, no estamos peleando por algo irreal (Mario Moran, integrante de Co-
lectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl).

Siguiendo a Bourdieu, el habitus es un «sistema de disposiciones adquiri-


das por medio del aprendizaje implícito o explícito que funciona como un sistema
de esquemas generadores, genera estrategias» (Bourdieu, 2002). Las disposiciones
son formas de responder y de obrar ante la sucesión de circunstancias a las que nos
enfrentamos de manera rutinaria o extraordinaria. Actúa como pre-disposición a los
acontecimientos, permitiendo establecer un margen de anticipación sobre cómo res-
ponder de modo relativamente consciente y premeditado (Bourdieu, 2007). Además,
el habitus emana del cruce indisoluble entre el mundo social y los modos singulares y
personales de actuar. Es fruto de la historia y de la sociedad, en virtud de que se forja a
través de los continuos procesos de socialización del sujeto según las condiciones de
la trama histórica en la que se ubique (Bourdieu, 2011).13

13. Hay en el habitus un principio de espontaneidad e indeterminación, pero que paradójicamente no


deja de responder a ciertos esquemas sociales aprendidos. No responde «sociologismo mecanicis-
ta» que intenta determinar al sujeto según las constricciones estructurales. Tampoco al «subjetivis-
mo espontaneísta» que intenta explicar lo social forzosamente sólo atendiendo a la constitución
psíquica del individuo (Bourdieu, 2007). En realidad, es el intersticio de la subjetividad individual y

~ 242 ~
El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

Siguiendo los imperativos del citado concepto, informarse según las fuentes
académicas, qué decir (aprender un discurso), a quién invitar y para qué (medios de
comunicación y danzantes) o con quién acudir (a qué instituciones) constituyen ele-
mentos que se forjan sobre la marcha como una suerte de «habitus» sumamente ba-
sado en los capitales que se poseen y, en este caso, asociado al activismo. Por lo tanto,
en el proceso simultáneo de meditación, de aprendizaje y de acción sobre qué hacer
frente a la “frustración”, emergió la iniciativa de acercarse a la CDH Puebla. En este sen-
tido, la emocionalidad es política.

Lo anterior sugiere que la apropiación de las fuentes académicas estuvo segui-


da por la apropiación de los derechos humanos, un asunto de suma relevancia en virtud
de que obliga a repensar desde dónde circulan. En el ámbito académico se dice que los
derechos humanos pueden abordarse desde el análisis jurídico como normas legales
institucionalizadas (Vázquez, 2012), pero también a partir la experiencia de los sujetos
en contextos específicos (Ansolabehere, 2010). En ambos casos, también se reconoce
que, ya sea en papel o en la oralidad, los derechos humanos son un discurso (Estévez y
Vázquez, 2015; Serrano y Vázquez, 2013). Sin embargo, este no es unánime; por el con-
trario, quizá existen tantos discursos como actores, cuyas modalidades de enunciación
y objetivos son disímiles (Estévez y Vázquez, 2015) y hasta contrapuestos. Como señale,
de los distintos discursos, el predominante es el estado-céntrico (Gutiérrez, 2020).

En este caso, expresa una apropiación del discurso de los derechos humanos
al margen del dominio estado-céntrico, el cual no sólo se refleja a través de la palabra,
sino también por medio de sus acciones: llamar a los medios de comunicación, realizar
danzas, gestionar ante las instituciones públicas e incluso participar en eventos en los
que parecía poco “lógica” su inclusión, como señalaré líneas abajo. Es así que los dere-
chos humanos se muestran como un discurso político erigido por medio de la acción
colectiva (Estévez, 2010), formando parte de un habitus asociado con el activismo.

la objetividad de la estructura social. Combina las «fuerzas interiores» con la absorción de la «ex-
terioridad», es decir, las estructuras sociales (Bourdieu, 2007). Por lo tanto, tiende a reproducir las
estructuras sociales, aunque no de forma mecánica y previsible (Bourdieu, 2011).

~ 243 ~
Gabriel Tolentino Tapia

Conclusiones

En el presente capítulo procuré abordar cuáles son los discursos y las prácticas que
se articulan en torno a la zona arqueológica de Tepalcayotl, qué actores participan
en ello y qué atributos poseen. A lo largo de los apartados se describió la presencia
y acción de dos actores importantes, aunque no son los únicos: por un lado, quienes
están involucrados directamente en actividades de lucha y defensa del sitio y, por el
otro, los vecinos no precisamente organizados. De los segundos destaqué aquellos
que: 1) llevan poco tiempo residiendo en la zona, lo que coincide con el crecimiento
poblacional y urbano observado 2) los jóvenes y; 3) los adultos y adultos mayores ori-
ginarios de la localidad.

De estos tres grandes grupos, fue notoria la similitud entre nuevos vecinos y
jóvenes en cuanto al escaso conocimiento sobre la zona arqueológica. En contraste,
los vecinos mas grandes poseen mas información sobre el sitio y lo que ha ocurrido,
aunque no significa que lo visiten constantemente. Quienes lo han hecho, especial-
mente jóvenes y vecinos más grandes, realizaron alguna actividad recreativa como
paseo familiar o asistencia a alguna ceremonia de equinoccio, a la que fueron invi-
tados por quienes están más involucrados con el rescate del lugar. Estas formas de
“dividir” a la comunidad ponen de relieve modos distintos de relacionarse con la zona
arqueológica. Incluso ahí donde no existe conocimiento, es ya expresión de un víncu-
lo: desde la nulidad.

No obstante, es necesario repensar la posición de los vecinos. La centralidad


del empleo para sostener la reproducción de la vida, la disposición de tiempo y de
recursos económicos, aunado a la migración y a la cuestión intergeneracional, consti-
tuyen elementos que ayudan a comprender aquello que en el discurso, especialmente
de algunos activistas y reproducido por ciertos medios de comunicación, se describe
como falta de interés e ignorancia. Desde la inmersión etnográfica se identifica una
importante memoria sobre la zona arqueológica, especialmente entre adultos y adul-
tos mayores originarios de la localidad.

La activación de la memoria puede ser una suerte de elemento o requisito


necesario para el reclamo del derecho al patrimonio, pero que está atomizado y ubi-
cado al margen de un discurso más articulado. Son los activistas quienes ponen de

~ 244 ~
El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

manifiesto la puesta en marcha de un discurso y prácticas más elaboradas. Entonces,


pareciera necesario esforzarse comunitariamente por establecer vínculos más sólidos
de intercambio y aprendizaje entre vecinos y activistas. De hecho, un ejercicio inci-
piente de este tipo ha sido la invitación de vecinos a las ceremonias realizadas durante
los equinoccios.

Por otro lado, en el encuentro que realizamos con estudiantes del bachillerato
Octavio Paz, reconocimos que es preciso establecer mecanismos de difusión dirigidos
a estudiantes, jóvenes y seguramente niñez también. Como señalé, al platicar sobre
la zona arqueológica y mostrar imágenes de las piezas arqueológicas, surgieron todo
tipo de inquietudes sobre el sitio. Del mismo modo, los estudiantes plantearon dis-
tintos medios por los que les gustaría recibir información: videos de Tik tok, Youtube,
historietas o podcast. Está pendiente, pues, todo trabajo de comunicación social.

Las formas de encuentro con el lugar, manifiestan la posesión de distintos ca-


pitales, ya sea culturales, económicos sociales o simbólicos. Es claro, entonces, que en-
tre la gente más involucrada predomina no sólo la posesión de dichos capitales, sino
también su puesta en marcha para la defensa del sitio. Sin embargo, también generan
un distanciamiento o forma de “alteridad”: entre eruditos y activistas y el resto de la
comunidad.

Notamos que, para algunos miembros, estas figuras individuales y colectivas


representan una suerte de actor singular, cuyo papel no está socialmente delegado,
pero tampoco se niega: “son ellos los que conocen”, “pregunta a aquel profesor, él es el
que sabe de la historia”, “es tal grupo el que defiende la zona arqueológica”; son frases
que revelan ese papel socialmente aceptado. Gente activista e informada fue labran-
do una suerte de habitus sobre la marcha y haciendo uso de sus capitales.

En este proceso, junto al seguimiento hemerográfico, grupos como el Co-


lectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl revelaron distintos elementos de conflicto: la
lotificación para uso habitacional, la extracción de material pétreo, el tiradero de es-
combro y basura, la instalación de cadenas de comercios e incluso el aniquilamiento
de la fauna local. Al mismo tiempo, el citado Colectivo pone de manifiesto el desplie-
gue de distintas prácticas a favor de lo que consideran como derecho al patrimonio
arqueológico: apropiación del discurso académico, participación en el «movimiento

~ 245 ~
Gabriel Tolentino Tapia

prehispánico», vinculación endógena y exógena (por ejemplo, con danzantes de otras


localidades), convocatoria de medios de comunicación, participación en eventos cívi-
cos y culturales como ferias gastronómicas, participación en el desfile del 5 de mayo,
gestión-presión interinstitucional y apropiación del discurso de derechos humanos.

Más allá de los actores que acabo de describir, la zona arqueológica de Te-
palcayotl se encuentra atravesada por las posiciones y disposiciones de una red de
actores individuales y colectivos: empresarios, comerciantes de terrenos, vecinos que
se han proclamado como dueños, instituciones de gobierno de las áreas patrimonial y
científica, medioambiental y de ordenamiento territorial, entre otras, así como medios
de comunicación. De estos, además de los vecinos, el capítulo ha recuperado las pers-
pectivas de los medios de comunicación.

El vínculo entre pobladores y activistas se presenta como una tarea necesaria


que probablemente deba gestionarse con una segunda: la de extender la politización
del sitio hacia el exterior, como señala Mario Moran que ha visto necesario. En este
sentido, colectivos como al que pertenece, cumplen tareas de articulación, en la que
también es necesario incluir a las instituciones públicas. En ese marco, el institucional
y público, se abre a su vez otro abanico de entidades a las que es necesario seguir acer-
cándose, en virtud de que se ven implicadas varias problemáticas, cuya resolución no
es posible sólo a través de un área o nivel de gobierno.

La tarea de vincular actores representa una actividad en sí misma compleja


que, a su vez, se enfrenta al problema de las disposiciones económicas y políticas ins-
titucionales y al avance de los intereses particulares, tanto vecinales como empresa-
riales. Actualmente existe un “libre” paso hacia las pirámides, aunque las actividades
ceremoniales se suspendieron, derivado de la incertidumbre sobre la propiedad de
los terrenos. Pese a algunas tareas sociales e institucionales de preservación del lugar
(la colocación de sellos de clausura), las actividades de urbanización alrededor de las
pirámides continúan, como pudimos observar.

Teóricamente, este proceso, que sucede en el marco de la cotidianidad con la


presencia de una máquina aplanando el terreno, abriendo calles y extrayendo mate-
rial pétreo, con el arrojo de basura y escombro o con gente instalando residencias in-
formales, nos alerta sobre el peligro de continuar hablando del avance de la “mancha

~ 246 ~
El derecho al patrimonio en conflicto: discursos y prácticas en torno
a la zona arqueológica de Tepalcayotl, Puebla

urbana” (según los discursos mediático, social y académico) sobre la zona arqueológi-
ca de Tepalcayotl. A menudo, una mancha se produce por accidente y su expansión
ocurre de modo azaroso. Su expansión depende del relieve de la superficie en la que
se produce, así como de las propiedades del líquido que se derrama. Es decir, se trata
de un fenómeno físico y químico que difícilmente puede equipararse a uno social. La
producción y la construcción del espacio (Low, 2017) no es un accidente; constituye
una serie de actos cotidianos o disruptivos generados por distintos actores individua-
les y colectivos. La urbanización, aun informal, responde a una serie de meditaciones
y acciones con una lógica muy concreta para sus operadores.

Finalmente, es necesario recordar que el futuro de lugar no sólo refiere al de-


recho de preservar un patrimonio arqueológico. También significa el sostener otros
derechos, como el derecho al medioambiente, al ocio y a la recreación, pero en con-
traste con quienes ven más necesario el tener derecho a una vivienda (quienes se han
visto en la necesidad de adquirir lotes). Quizá sea necesario en un futuro discutir cómo
otros derechos entran en juego y de qué maneras llegan a contraponerse cuando se
habla de la zona arqueológica de Tepalcayotl.

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Registro fotográfico
Gabriel Tolentino Tapia, Edna Mallely Bravo Luis, Carolina Picazo Escalante

Fotografías del estado actual de la zona arqueológica de Tepalcayotl, teocalli principal y ve-
getación (cactácea en temporada de floración), obtenidas durante el trabajo de campo el 5
de julio de 2023 de la observación de sus alrededores en compañía de defensores de la zona.

~ 253 ~
Registro fotográfico

~ 254 ~
Registro fotográfico

~ 255 ~
~ 256 ~
Parte III

Perspectivas
comunitarias
Introducción

Gabriel Tolentino Tapia


Edna Mallely Bravo Luis

A partir de la queja recibida ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de


Puebla en septiembre de 2021 por parte del “Movimiento Tepalcayotl Vive” y “Zona
Arqueológica Tepalcayotl”, aunado a la puesta en funciones del Instituto de Investiga-
ciones y Estudios en Materia de Derechos Humanos en marzo del año siguiente, se de-
sarrolló una investigación de corte académico desde la cual se abordó dicha zona ar-
queológica. Este libro es resultado del trabajo de investigación realizado entre abril de
2022 a septiembre de 2023 que va del rastreo de fuentes hemerográficas, entrevistas
a especialistas y activistas, y de indagar en campo tanto el lugar de interés como direc-
tamente con la población de la Junta Auxiliar de San Francisco Totimehuacan. Si bien,
el lector se habrá percatado que el objetivo a lo largo de esta obra ha sido contribuir
a la comprensión de las problemáticas en torno a la zona arqueológica de Tepalcayotl,
desde una diversidad de perspectivas como son la arqueológica, histórica, jurídica,
antropológica, sociológica y de derechos humanos, tal objetivo estaría incompleto de
no contar con la participación de la propia población de Totimehuacan.

Todos los enfoques citados comparten la característica de forjar contenidos y


discursos especializados. En mayor o menor medida, cada uno construye su “edificio”
de conocimiento recurriendo a los saberes y las experiencias de las personas, “some-
tiéndolas” a un “tratamiento” teórico y metodológico.1 Atribuyendo igual relevancia a
los saberes locales es que los traemos a este espacio mediante la compilación de sus
opiniones. Para ello, quienes escribimos esta introducción, empleamos entrevistas y
encuestas con las cuales conocer los puntos de vista de la comunidad acerca de la
zona arqueológica, reuniendo más de diez horas de grabación de charlas individuales
con 47 personas y de manera colectiva con 2 grupos. Tales participaciones correspon-

1. Varias de estas perspectivas establecen una diferencia entre los contenidos que producen y los de la
gente. Por ejemplo, la antropología clásicamente distingue entre las perspectivas emic (posiciones del
sujeto) y etic (discurso académico). Dentro y fuera de la historia se habla de los relatos de vida (contados
por la persona sin alteración alguna) e historias de vida (organizadas y analizadas académicamente).

~ 259 ~
Gabriel Tolentino Tapia
Edna Mallely Bravo Luis

den a integrantes de la sociedad civil involucrados en la preservación de la zona, una


autoridad local, habitantes y alumnos; realizadas en la plaza principal, un bachillerato,
en reuniones y durante las diferentes caminatas en las inmediaciones del Tepalcayotl
1 y del cerro del Chiquihuite.

Cabe mencionar que, si bien la entrevista -técnica de investigación, confec-


cionada con el fin de obtener determinada información- se inscribe en un diseño de
investigación basado en objetivos académicos específicos, responde a los intereses de
quienes investigan, lo que supone un ejercicio de despliegue de autoridad y de poder
en términos epistemológicos. Más aún, cuando las entrevistas se ubican en el marco
de determinadas teorías y conceptos, así como bajo el ojo analítico de sus intérpre-
tes académicos, las voces de la gente corren el riesgo de difuminarse en el discurso
teórico (la cita de autores) y en el discurso del analista social, que es quien tiene la
responsabilidad de hacer un equilibrio entre estas distintas voces. Pese a que la en-
trevista constituye ya un discurso de los interlocutores orientado por la perspectiva
e intereses de quienes la implementan, conserva puntos de vista que todavía no han
sido sometidos a una confrontación teórica e interpretación, de manera que, en este
capítulo cerramos directamente con esta polifonía proveniente de la comunidad.

A continuación agrupamos en dos secciones guiadas por preguntas detona-


doras, primero a las entrevistas con cuatro actores de la localidad de San Francisco
Totimehuacán, tres individuales y uno colectivo, dando paso a la segunda sección que
reúne a modo de epígrafes las diferentes opiniones de la población encuestada, de-
jando que preguntas y respuestas fluyan sin mayor intervención. Quienes lo lean, asu-
mirán la tarea de realizar su interpretación y arribar a sus conclusiones. La exposición
se asemeja a las historias de vida, aunque prescindimos de una perspectiva biográfica.
Además, organizamos la presentación en función de un conjunto de temáticas. En
cada una “participan”, en mayor o menor medida las distintas personas entrevistadas,
como si fuese una “mesa de discusión” o “grupo focal”. De este modo, podremos notar
puntos de convergencia y de diferencia entre nuestros interlocutores. Cabe aclarar
que, dado que evidentemente cada entrevista tomó su propio curso y profundidad,
no siempre es posible homologar “respuestas”; en consecuencia, estamos lejos de es-
perar que cada entrevistado “participe” en todas las temáticas o que lo haga con la
misma intensidad.

~ 260 ~
Introducción

Recordamos a las y los lectores que cada una de las entrevistas se efectuó por
separado, de igual forma las encuestas. Una de estas fue realizada a los jóvenes que
integran el Colectivo Juvenil Chiquihuite; otra con el señor Pedro Pérez, que se ha
dedicado a preservar piezas arqueológicas encontradas en el área de las pirámides
de Tepalcayotl desde hace 35 años; una más con Mario Alberto Moran Rodríguez, in-
tegrante del Colectivo Zona Arqueológica Tepalcayotl;2 además, tuvimos la oportuni-
dad de entrevistar a “Mar”, otra activista que decidió reservar su identidad.

En nuestra opinión, más allá de lo que tengan que decir las disciplinas y en-
foques especializados ya citados en el desarrollo de este libro, es fundamental pre-
servar el discurso y memoria de la gente, sus saberes cotidianos, pues consideramos
fundamental incorporar la experiencia de organización que viene desde los propios
habitantes de Totimehuacan. De hecho, desde nuestro contexto institucional de in-
vestigación, creemos que la protección y la defensa de los derechos humanos no pue-
de ocurrir sin comenzar por escuchar las voces de las personas implicadas, a menudo
afectadas por el despojo o la omisión en el reconocimiento y ejercicio de sus derechos.

“Activismo y preservación de piezas arqueológicas”

1. ¿Quiénes son?, ¿a qué se dedican?

No estoy jubilado ni nada, he trabajado por mi cuenta. Me dedico a detectar agua y


también a criar conejos, con eso me la llevo (…) para darme de alta como detector de
agua tuve que experimentar porque tuve como tres años saliendo al campo solito o
en familia, pero salía siempre, seguido, casi diario, entonces en ocasiones no encon-
traba absolutamente nada (…) mucha gente no cree en estas cosas… (Pedro Pérez).

Soy ingeniero. Por ahí yo también digo que ingeniero soy, pero… pues ahorita
todavía… desafortunadamente en este sueño que yo tengo de ver un parque con
temáticas ambiental, arqueológica y cultural, un parque con beneficio social. Yo he

2. En un primer momento Mariana Durán Márquez entrevistó a Mario Moran Rodríguez. Después Ga-
briel Tolentino Tapia complementó con una segunda intervención. Recuperamos extractos de am-
bos ejercicios.

~ 261 ~
La comunidad

trabajado en la industria por un buen tiempo y sé lo que es la selva de acero. Sé lo que


es estar en esta industria, en esta parte automatizada, mecanizada y también tengo
como la parte de conexión con el medioambiente; estoy muy conectado con esta par-
te: con el árbol, con la tierra, con los elementos, pero yo no lo entendía, ya como que
con esta cosmovisión de tradición prehispánica ya se entiende (Mario Moran).

Hola soy Sandra, soy arquitecta, tengo 27 años (...) estoy trabajando, a veces
tomo clases de mercadotecnia porque me inscribí en cursos y practico arquería, me
gusta mucho (Sandra, Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Abel Sánchez, 19 años, estudiante (...) en mi escuela nada más practico danza
folklórica. Y pues. Ya, ¡ah! y dibujo (Abel Sánchez, Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Ah, yo soy estudiante de ingeniería en materiales, estoy haciendo mi servicio


social en polimerización y reconstrucción de tejidos óseos en hueso y en muelas. Aho-
rita estoy primero sintetizando grafeno y sacando la cosa activa de los medicamentos
del ibuprofeno y el paracetamol. Ajá para hacer prótesis. Bueno aparte también soy
estudiante de estilismo. De vez en cuando trabajo (“Bruna” integrante del Colectivo
Juvenil Chiquihuites).

Yo soy María del Carmen García Ramírez, tengo 22 años (...) acabo de pasar a
noveno semestre de derecho, estoy haciendo mi servicio en el bufete de la BUAP en el
área de amparo y agrario (...) doy clases con algunos niños de la comunidad, a veces a
domicilio, por ejemplo de regularización y demás; y me gusta mucho la historia, creo
que eso es lo que hago como extra fuera de mis tiempos (María del Carmen, integran-
te del Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Sergio Barrios, pues estoy trabajando precisamente también con ellos [Colec-
tivo Juvenil Chiquihuites], porque también estoy dentro de un proyecto de tesis y es
parte de la investigación sobre ordenamiento territorial y el rescate, la convivencia
¿no?, del patrimonio cultural y el ordenamiento territorial (Sergio, integrante del Co-
lectivo Juvenil Chiquihuites).

Soy mamá de 3 ya jóvenes adultos, soy mujer trabajadora. (“Mar”, defensora de


la zona arqueológica).

~ 262 ~
Activismo y preservación de piezas arqueológicas

2. ¿Cómo se iniciaron en el activismo o en la preservación de piezas arqueológicas?

Nací en 1963. Empecé a buscar piezas arqueológicas cuando tenía unos 25 años. Llevo
como 35 años en esta actividad. Desde que era niño, había mucho material (arqueo-
lógico) de ahí en los terrenos comúnmente, entonces pues la gente los ignoraba, los
dejaba así como si fuera basura, pero yo comencé a juntar poco a poquito las piezas
(…) comencé a juntar unas piezas, en los terrenos de cultivo había muchas, bastantes
y después ya me concreté en el cerro, que allá también había muchísimas puntas de
lanza piezas y ahí fue donde casi toda la colección fue del cerro del chiquihuite (…)
posteriormente conocí a [un] científico, me llamó la atención, pues me explicó, pero
me explicó lo de la obsidiana y pedernal el jade, las puntas de lanza, las piezas, los
períodos, entonces me impresionó esto, porque aquí en la zona afortunadamente te-
nemos todo este material que es de aquí de Totimehuacán, del cerro de Chiquihuite,
todo esto de aquí, entonces también comencé a encontrarme unos fósiles (…) Enton-
ces ya en campo y ya pude localizar un fósil de un pedazo de fémur de mamut que
ahí está grande como de 50 kilos por lo menos y ese fue el primero que localicé, mi
primer hallazgo (…) Empecé a conservar las piezas por la historia de nuestro pueblo
de Totimehuacán. Hay personas que, pues tienen ya el conocimiento de la historia,
que se han preparado para este asunto. Ya me metí definitivamente al campo y es
por eso que las llegué a juntar y a tener entusiasmo por la cultura de los antepasados,
para poder las registrar y posteriormente, conservarlas para las futuras generaciones
(Pedro Pérez).

Visito el sitio, porque yo tenía conocimiento de que ahí existía una pirámide,
porque una compañera de la secundaria nos compartió que cerca de su casa existía
una pirámide. Yéndome más atrás, yo conozco esta esta área mal llamada pirámide,
porque el término correcto en náhuatl es teocalli: “casa de energía”, entonces yo por
primera vez visito este sitio ancestral por allá de 1992-1993 (…) Cuando mi compañe-
ra de la secundaria nos invita, conozco el sitio, voy con compañeros y la verdad es que
pues no teníamos como idea de que eso fuera un sitio, pues prehispánico o ancestral.
En aquellos tiempos nos comparte ya algunas piezas prehispánicas y nos cuenta la
historia del sitio; teníamos muy poca edad, creo que teníamos como 12, 13 años. Reco-
rrimos el sitio, nos comentaba que había caritas en el piso, piezas. Subimos al teocalli,
vimos el túnel. Recuerdo que algunos compañeros bajaron. Estaba totalmente lleno
de basura, pero estoy hablando de 1992 y bueno, posteriormente yo regreso en las

~ 263 ~
La comunidad

fechas de la pandemia que ya fue en 2020. Entonces voy al sitio con mi esposa, reco-
rremos el sitio, le muestro el lugar (Mario Moran).

Yo siento que hubo una elección, sí, el lugar me escoge; cuando yo lo visito,
cuando yo entro y veo el túnel… cuando tenía 12, 13 años, yo no tenía ni idea de que
iba a estar 10 años o 20 años después en ese sitio y que iba a volver a entrar, yo no te-
nía idea de que eso iba a pasar. Entonces, cuando yo regreso en 2020, algo me llamó la
atención y mi pareja me decía, “ya vámonos, ya vámonos”, porque ya estaba cansada y
yo dije: “no, no, hay que ir allá”, entonces, bueno, siento que hay una elección del lugar
hacia mí (Mario Moran).

Estaba muy bonito por tener cierta flora, fauna, los espacios del campo y ¡yo
me doy cuenta que el lugar ya lo están destruyendo por un tema de escombro, de
escombro! Ahora que ya existen las redes sociales, los celulares, yo subo imágenes en
las redes sociales, pues tiene cierto impacto, se difunde y la audiencia se empieza a, de
alguna forma, a mencionar: “¡qué lamentable!” que un sitio con esa historia estuviera
siendo un basurero. Me llaman medios de comunicación, eso fue en agosto de 2020, o
llegan televisoras a hacer reportajes y pues sí, arrancamos en agosto de 2020 con esta
denuncia y de ahí, pues en que empieza a crecer la defensa de este sitio histórico. Así
es como de alguna de alguna manera arrancamos en Tepalcayotl (Mario Moran).

Bueno, ya había comentado que toda mi vida, he vivido aquí y yo sí tenía


como que de repente la curiosidad de saber por cada sitio que había porque pues yo
decía, pues no es normal que esté ahí, entonces entre una de esas cosas era la pirámi-
de, porque la primera vez que me comentaron de ir a visitarla fue un partido de fútbol.
Antes aquí en esta pirámide, había un campo que ahorita ya está cerrado por unas
cuestiones legales de los vecinos, pero antes se ocupaba como un campo de fútbol,
era muy atractivo este lugar para ir a jugar. Entonces me comentaban “Vamos a ir a
jugar a la pirámide”, yo decía ¿cuál pirámide?, siempre que decían pirámides, pensaba
en Cholula (“Bruna” integrante del Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Siempre era como de vamos a subir a la pirámide, ahora el 10 de mayo vamos


a la pirámide, el 1 de enero a la pirámide, el 25 de diciembre vamos a la pirámide. Sí,
era como muy seguido, yo sí iba muy seguido, de hecho mi abuelita nos decía que
cuando ella era más joven bajaba corriendo de la pirámide y que le ganaba a mi papá

~ 264 ~
Activismo y preservación de piezas arqueológicas

corriendo. De hecho, decían a ver quién gana y mi abuelita corría muy, muy rápido y
dice que bajaba así super rápido de la pirámide, y bueno, pues ya estudiando arquitec-
tura me empezó a llamar la atención hacer como un proyecto y estuve preguntando
que si podíamos hacer un Centro Cultural, pero bueno, pregunté con mis familiares
primero y me dijeron que no, porque no había tanta cultura, o no sabían, y luego
de ahí estuve investigando. Hice mucho patrimonio cultural tanto intangible como
tangible, entonces así es como empecé a investigar y empecé a hacer mi tesis de un
Centro Cultural, y luego llegué aquí porque primero estaba la Asociación Tepalcayotl,
así conocí a don Héctor y a Don Rosendo y luego pues me llamó más la atención como
pertenecer al grupo y ya encontré el grupo donde estoy ahorita. Pues ahorita es mi
oportunidad, a veces tengo tiempo, a veces no, pero pues puedes hacer algo por la
comunidad (Sandra, integrante del Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Todo inició porque los 15 compañeros (...) ya habían participado en su mayoría


en actividades en Totimehuacan. Entonces tenían un poco de experiencia sobre talle-
res, eventos y muchos de ellos, pues como en realidad nunca había existido un grupo
juvenil, creo que se animaron mucho porque en realidad los grupos o asociaciones
que encontramos en la comunidad ya son de personas mayores, y pues como ya están
legalizados, obviamente que no permiten tanto el acceso ¿no? Sí claro que los acom-
pañas y gestionas, pero no es como de que seas ya formalmente parte, entonces yo
creo que fuimos como una esponjita en donde fuimos nada más descubriendo a los
compañeros que estaban interesados y se les hacía la invitación a todos. Siempre se
ha hecho la invitación muy abierta. ¿Qué más? Pues nos fuimos inspirando cada vez
más al ir investigando o al ir participando con los grupos y vimos la verdadera impor-
tancia que tiene Totimehuacan y cómo se ha descuidado a lo largo de todos estos años
¿no?, cómo la gente, pues si les preguntas qué significa Totimehuacan muchos de ellos
no saben, aunque sea algo básico, a pesar de que somos un lugar donde pasa mucho
turismo por la cercanía a la ciudad y a Africam Safari entonces muchas personas llegan
a preguntar datos básicos de Totimehuacan y la gente no sabe, entonces toda esa falta
de información creo que hemos tratado de irla sugiriendo en redes sociales, de poco en
poquito o al menos con nuestros compañeros que cada uno vamos como viendo cómo
empezamos de haber sabido de Totimehuacan hasta la fecha y yo creo que sí, hemos
visto un avance en qué es lo que hemos aprendido del pueblo (...) Pues a mí siempre
me ha gustado la historia desde que iba yo en la primaria, siempre ha sido mi materia
favorita, no sé mucho, a veces siempre cambio de ideas, pero yo me inspiré un poco por

~ 265 ~
La comunidad

mi tío, porque recuerdo que me invitaba a las actividades de la Asociación Tepalcayotl,


o [a las]que luego él hacía aquí en el ex-convento, entonces hubo un momento en el
que pensé que quería pertenecer, pero yo me veía muy pequeña aún, tenía como 16
años y veía que todos eran adultos. Entonces esto pues se combinó, creo que se dio la
oportunidad de hacer actividades para los niños y a la vez también el gusto por la his-
toria (María del Carmen, integrante del Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Fue muy chistoso, ya habíamos visitado este lugar con los hijos, en ese enton-
ces chiquitos, siempre nos gusta andar de senderismo entonces esa vez fuimos todavía
me acuerdo que pase comprando cemitas y todo y todavía no estaba la gasolinera ni
el Oxxo (...) Pasó mucho tiempo, y ya en la pandemia pues ahora si no había nada que
hacer, buscabas donde salir, no estar encerrada en casa, entonces pues la casa está cer-
ca del lugar y pues era así como que salir a caminar con el perro ir a ese lugar, subir a la
pirámide y fue bien chistoso porque yo me encontré una piedra muy bonita como un
monolito, y le digo “¡Mira! Está bien bonita esta piedra” y se la doy y yo creo que desde
que le di ese monolito adquirió el poder (risas), y empezó “Oye es que no nada más hay
una pirámide si te das cuenta, este sitio tiene más”, o sea yo le doy el monolito y [su
pareja] empieza a ver muchas cosas y me empieza a enseñar: “Mira allá también es y
allá también es y allá también es, ¿no?”. Llegamos a la casa después de que anduvimos
caminando y empezamos a buscar en YouTube, es cuando empezamos a ver que había
una asociación, al tercer, cuarto día, pues fuimos a investigar esa asociación (...) [su
pareja] empieza a investigar los tres, cuatro libros que están escritos sobre este tema.
Que no nada más es este Tepalcayo, sino que también habían siete teocallis en todo el
estado de Puebla rescatables y (...) Tres Cerritos en su momento, el juego de pelota (...)
el único rescatable es este por todo lo que tiene por todo el espacio que todavía tiene
y lo que se puede hacer, cuestión cultural, cuestión gastronómica, cuestión artesanal,
todos esos espacios que están buscando las personas que quieren seguir teniendo,
manteniendo viva esta tradición que es nuestras raíces, no nada más lo español, sino
nosotros, nuestros principios. Entonces eso es lo que [su pareja] me inyectó para co-
nocer este lugar, saber de este lugar y pues sí me apasiono yo también ¿no?, con todo
esto, o sea empecé a tocar el caracol por estas cuestiones, empecé como que a sensi-
bilizarme más en cuestiones de energetizarte, de limpiarte, de entrar a temazcales tra-
dicionales por esto, porque si yo no hubiera conocido todo esto, pues sí, no apreciaría
lo bonito o lo natural que es nuestra tradición, nuestros orígenes ¿no? Entonces sí me
siento conectada con Tepalcayo por esto (“Mar”, defensora de la zona arqueológica).

~ 266 ~
Activismo y preservación de piezas arqueológicas

3. ¿Qué problemáticas identifican?

Aprovechando lo que no existía en años atrás con tanta fuerza, que son las redes socia-
les, se logra un impacto en la sociedad y se involucran tanto a los medios de comunica-
ción como a las autoridades y bueno, se logra la protección del sitio por parte del centro
INAH Puebla (…) el primer logro fue la difusión y el registro de la poligonal de protec-
ción de esta zona arqueológica que el INAH realiza donde se cuenta con un registro
nacional con un número de catálogo y una clave de registro son dos números (…) de-
sarrollo urbano municipal también he emite declaraciones de protección sobre el sitio,
medioambiente y desarrollo territorial estatal también realiza clausuras del sitio por la
destrucción: el tiradero de escombro, intentaron lotificar y construir vivienda dentro del
sitio, metieron maquinaria, dañaron algunos montículos prehispánicos, los dañaron (…)
Se logra parar, pero de manera aleatoria, porque por momentos pues surgen intentos,
intentos de seguir tirando escombro, de seguir urbanizando… (Mario Moran).

Por ejemplo, nos hemos dado cuenta (...) que en las escuelas les piden muchos
datos, tareas sobre ¿qué se hace en Totimehuacan, de lo cultural?, y yo también recuerdo
que (...) en sexto de primaria igual acá a dos calles nos hicieron hacer una investigación
sobre Totimehuacan, pero los maestros, pues no saben sobre Totimehuacan. Entonces, es
por eso que también algunos de los compañeros hemos ido a las escuelas a platicar un
poco y siempre están interesados porque como les comento, tienen muchísimas tareas
de diferentes materias en donde les preguntan sobre la identidad cultural. Sí, de todos los
grados (...) Cuándo inició el colectivo veníamos aquí del ex convento. Llegamos como en 6
ocasiones y leímos a Mulhare de la Torre, pero invitamos a don Lino Aguilar y a don Héctor
Aguilar en su momento también para que se nos hiciera un poco ligera la investigación.
Pero después ya dejamos de venir porque en realidad los compañeros pues se empiezan
a dedicar a diferentes actividades y entonces se perdía el interés y los círculos de lectura
actuales son idea de mi tío Herón, pero pues igual él siempre ha tenido la intención de
brindar esa información y sus investigaciones, pero igual la gente no llega. No llega, no
llega, no llega él los ha ofrecido gratuitos, de paga, al principio llegan tres, cuatro, después
dejan de ir entonces sí es como un verdadero problema, la verdad. Sí, necesitamos que se
enganchen, pero pues falta mucho interés (...) don Lino Aguilar es historiador y don Héctor
Aguilar junto con sus hermanos o primos, no recuerdo toda su familia, pero tienen un
grupo que investiga igual, entonces tienen muchos datos, tienen muchas fotografías, pero
tienen su grupo (María del Carmen, integrante del Colectivo Juvenil Chiquihuites).

~ 267 ~
La comunidad

Bueno, yo no encontré tanta información histórica, lo único que pude acceder


fue a un libro, al libro de San Francisco y de ahí, pues ya era más como preguntarle a las
personas qué era lo que les parecía o visitar el lugar y hacer como un levantamiento.
Yo no escogí [el área de] restauración, hice algo nuevo, un edificio nuevo entonces
sentí que era más fácil trabajar en eso que entrar a los lugares, porque pues estaban
cerrados o era difícil [el] acceso (Sandra, Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Porque también, tal vez pues no nos han dado la cultura como de investigar. Porque
si le preguntas a alguien de aquí de San Francisco ¿cuál es su historia?, se van a quedar “pues
no sé, solo vivo aquí”. Así que es también como que investigar por nuestra cuenta. Y pues
también preguntarse ¿cuáles son nuestros orígenes? (Abel, Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Yo creo que también no se interesan porque ellos [los habitantes] no sienten


un beneficio, entonces si por ejemplo se abrieran y se ayudara un poco [a] la recons-
trucción del ex-convento o se arreglaran los problemas legales en el Tepalcayotl. Pero
es que suena ya muy imposible a veces. Creo que se podrían hacer proyectos de tu-
rismo muy buenos y ahí es donde la gente, como obviamente va a necesitar de la
historia de la cultura para vivir es donde podríamos tal vez motivarlos o incentivarlos a
sentirse representados, identificados con Totimehuacan, porque en realidad creo que
cada quien va como por su lado (Maria del Carmen Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Otra opinión es que siento, que se oye feo, pero a veces también son las noti-
cias amarillistas y el que se le ha dado a Totimehuacan [la fama] de que es un pueblo
que no tiene nada o de que es muy peligroso o que es la misma gente que se deja
llevar de que “pues así ya nos tienen así ya nos dejan” y no buscan como que arreglar
esa imagen, porque a veces las personas que vienen y hacen mal no son ni siquiera de
aquí. Entonces ya como que se queda con esa imagen y no buscan regenerarlo (“Bru-
na” integrante del Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Nos dijeron que querían construir una tienda y obviamente, pues la asociación
se movilizó y ya venimos de parte del ayuntamiento, cuando yo trabajaba ahí, una
comisión por parte de Gerencia del Centro Histórico, Desarrollo Urbano y bueno, no
recuerdo qué más y precisamente nos dieron un recorrido de la historia y aprovechan-
do, nos llevaron a la zona de Tepalcayotl, yo tampoco sabía que era una pirámide. Bue-
no, pues está, agradable la vista ¿no?, pero lamentablemente hay mucha gente [con]

~ 268 ~
Activismo y preservación de piezas arqueológicas

incertidumbre legal en la propiedad. Porque o sea está curioso, dicen “Yo ya voy a
fraccionar” y bueno, se debería presentar por lo menos una estructura, un documento
donde diga “sí, yo soy aquí el propietario” y pues llegar a un acuerdo ¿no?, o sea si son
dueños pues bueno pues no necesariamente se les va a expropiar, no necesariamente
se les va a quitar su terreno. Pueden ser salvaguardias del patrimonio y bueno, eso es
lo que a mí me da gusto que, por ejemplo aquí los chicos de Chiquihuite en especial
porque siempre se tiene el estereotipo de que “Ah son jóvenes, no les interesa” (Sergio,
integrante del Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Yo creo que sí debería entrar a algún juicio sucesorio para que en verdad se
reconozcan a las personas que son herederos en realidad. Hay muchos problemas por-
que, por ejemplo, en 1920, por ahí es cuando se empezaron a regalar las tierras hasta a
los niños de pecho. Entonces, pues obviamente desde 1920 hasta acá son 100 años en
donde se tiene que hacer ese reconocimiento de herederos y pues muchas personas
se aprovechan de eso, entonces yo creo que sería muy importante que se metiera a
Tepalcayotl en la parte legal y que se hicieran las debidas investigaciones con ayuda
del Gobierno, de las instituciones para que no se les dé nada más por dar a las perso-
nas, sino que también sea como un compromiso en crear algún proyecto comunitario
(María del Carmen, integrante del Colectivo Juvenil Chiquihuites).

Es que ahí vamos por otra cuestión, ya estamos hablando ahora en cuestión
económica, o sea no solamente es el rescate de nuestros ancestros, de nuestro pa-
sado, de nuestra cultura. También es un punto de explosión en cuestión económica,
turística y cultural porque entonces ya se va a ver. De por sí San Francisco es famoso
porque en su momento, antes de que nos metieran al mercado era el lugar principal
o el pase para ir a Africam Safari y ya regresando ibas a la plaza a comer carnitas, de
hecho viene la feria de las carnitas de San Francisco Totimehuacan, entonces este es
un punto en cierto modo turístico que no está tan explotado, por un mal manejo en
esa situación. Yo creo que es por eso, porque sí ha bajado su afluencia por ese aspecto.
Antes me acuerdo que llegabas tú a la plaza y era fiesta ahorita ya se ve muy apagado,
muy tranquilo, ya no se ve tan explosivo como lo recuerdo yo en sus tiempos, enton-
ces si le damos la importancia que tiene Tepalcayo como zona arqueológica y deci-
mos, como siempre lo decimos, cuando nosotros estamos dando una explicación a las
personas o que les compartimos, que la pirámide de Puebla capital está en San Fran-
cisco Totimehuacan, no estamos diciendo “ah está allá sobre Boulevard Valsequillo y

~ 269 ~
La comunidad

Periférico”, no. Decimos que es la pirámide de Puebla capital, ubicada en San Francisco
Totimehuacan, sí, porque pues al fin y al cabo todavía pertenece a una Junta auxiliar,
pero está dentro de Puebla. Es eso que se le dé más auge para que la cuestión turística,
económica, y social se vea más favorecida, o sea, no nada más va a ser el rescate para
conservar o preservar nuestras raíces, sino también la afluencia económica que puede
haber en cuestión turística. Volvemos a lo mismo, Puebla es muy bonito. Todo el mun-
do alaba Puebla por sus estructuras que tiene, por sus arquitecturas, por sus iglesias.
Por eso es muy bonita Puebla, ¿no? ¿Pero todo está hecho por quién? Pues porque fue
un proyecto de los españoles. Ahora hay que preservar lo que teníamos antes de que
llegaran los españoles, que es esto: todavía una pirámide con 700 años antes de Cristo.
Entonces vale la pena (“Mar”, defensora de la zona arqueológica).

4. ¿Qué actividades realizan?

Las junté para el resguardo, para el registro. Entonces asistí al INAH de aquí de la ciu-
dad de Puebla, llevé un gran fragmento de las piezas que tenía más o menos todavía
sin registro y el arqueólogo Eduardo Merlo fue la persona que me recibió. Posterior-
mente me mandaron a un arqueólogo, a un escritor y un fotógrafo, eso fue hace como
diez años. Estuvieron aproximadamente como unos 24 días aquí en la casa, bueno,
iban y venían, pero en ese tiempo hicieron el levantamiento de las piezas arqueológi-
cas, en ese momento estaba el profesor Víctor Campos Carpintero de presidente, y fue
la persona que también dio como fe de que llegaron estas personas de INAH, luego
ya me entregaron mi constancia (...) La intención es presentarlas (las piezas arqueo-
lógicas) a las futuras generaciones, que esto vale la pena, somos originarios de aquí
de Totimehuacán, Santa Clara, los tesoros aquí los resguardo con toda la intención
preservarlos (...) Nunca mi intención ha sido vender ni comprar nada por el estilo, en-
tonces la recomendación es que las personas que tengan piezas, que las registren o
si quieren poseerlas bueno, pues entonces registrarlas o sino al contrario, dónenlas a
un museo para que se puedan exhibir y rescatar estas piezas, no comercializarlas en el
“mercado negro”, yo no lo veo bueno (Pedro Pérez).

Como zona arqueológica Tepalcayotl, hemos estado en eventos culturales con


el municipio, el gobierno estatal y ya estamos dando difusión en la parte cultural a
este sitio ancestral (…) Tenemos un stand que presentamos en diferentes eventos.

~ 270 ~
Activismo y preservación de piezas arqueológicas

La temática del stand es 100 % prehispánica porque es la línea y no porque estemos


peleados con lo demás, sino porque también estamos tratando de ser coherentes con
una línea (…) el stand es muy bonito, nos ha causado emoción porque llama mucho
la atención y poco a poco nos vamos difundiendo porque el primer evento en la feria
de Puebla, pues fue llegar de cero, con esta moción, con “cómo le vamos a hacer, qué
ponemos, qué no ponemos. La gente ya en los demás eventos llega y dice: ¡ah, uste-
des estaban en la feria, ahí los vi, sí, me acuerdo de ustedes”, entonces poco a poco el
stand y en esta difusión de Tepalcayotl, pues va teniendo impacto (Mario Moran).

Lo que yo hago es difundir el lugar fuera de la comunidad, involucrar a la ciu-


dad, a los de afuera (…) con comunidades fuera, del centro histórico, colonias del norte,
de los cuatro rumbos: del norte, del sur, del oriente y del poniente (…) para que el resto
de la ciudad, pues entienda que este es un patrimonio cultural de nuestros ancestros,
un legado que se tiene que recuperar porque es nuestra identidad, sí, son los orígenes
de la de la ciudad, y bueno, sí logro sumar a gente de fuera junto con los de dentro,
entonces el movimiento crece (…) ha venido mucha gente de fuera que no están como
en asociaciones o colectivos, pero que son artesanos, son artistas, activistas, medioam-
bientalistas y básicamente ayuda mucho, también la parte de los danzantes de la gente
de tradición prehispánica. Vienen muchos grupos de Cholula, danzantes, artesanos y
gente que maneja la medicina tradicional, entonces ya no solamente fue con vecinos
de la comunidad, más todos los de fuera, los de Cholula, los del centro histórico, los de
Amalucan, gente de La Resurrección y bueno, ha venido gente de Atlixco, de Ciudad de
México, de Tlaxcala (…) Claro, llega gente, ha llegado medios de comunicación, insti-
tuciones municipales de cultura, estatales de cultura, comisión de derechos humanos,
entonces, toda esta gente que no conocía la historia de este sitio, ahora la conoce y
no nada más los eventos actuales que hacemos nosotros, sino toda la bibliografía que
existe. Los libros escritos por gente que se dedica a ese tipo de investigaciones y que
tiene un valor histórico impreso que ahí está que no se puede negar… (Mario Moran).

Si se realiza algún salvamento todavía rescatas mucho, mucho material, yo he encon-


trado piezas o vestigios a 3 o 5 kilómetros del lugar. Yo puedo llevar a la gente y mostrarle todo
el material que hay en el piso. Hay muchos lugares “vírgenes” a donde todavía se conservan,
donde no ha entrado la mancha urbana y donde tú llegas y encuentras mucho material, peda-
zos de obsidiana que son navajas, los xantiles que son los rostros, los rostros de los ancestros, las
vasijas de barro que sobran y el material todavía existe en toda el área (Mario Moran).

~ 271 ~
La comunidad

Iniciamos como 15 compañeros, cada uno se supone que iba a dar talleres de
apoyo durante la pandemia para que los niños se pudierán mantener entretenidos
cuando empezamos a colaborar con las personas a pedir los permisos, por ejemplo de
venir al ex convento. Es cuando nos empezaron a involucrar un poco más en la parte
de historia y pues, surgió en diciembre de 2019. El 25 de diciembre de 2019 le pusimos
Fundación Chiquihuite, después obviamente, como no habíamos hecho los trámites
de ser una fundación y al estar pidiendo apoyos, pues nos hicieron la observación de
que nos deberíamos de dirigir como lo que éramos, ¿no?, como un colectivo, enton-
ces nos cambiamos el nombre a colectivo juvenil Chiquihuite (...) Totimehuacan tuvo
muchísimos basamentos y demás asentamientos en todo el alrededor, entonces las
personas sí es muy común que puedan tener una, dos piecitas por ahí, obviamente
no todas, pero sí y por ejemplo, Don Pedro Pérez, del barrio de Santa Clara, tiene un
museo, pequeño museo hasta le construyó ahí sus, sus cuartitos y él tiene alrededor
de 2000 y tantas piezas, desde lo paleontológico y hasta el preclásico, de hecho, él
siempre ha tenido la intención de que se pueda aperturar y de que la gente lo pueda
visitar, de igual manera, pues con el cuidado que se debe, él sí las tiene registradas
ante el INAH y ha mencionado que también ha donado más de 3000 piezas al INAH3
(María del Carmen, integrante del Colectivo Juvenil Chiquihuites).

3. Durante la entrevista con el señor Pedro Pérez, se constató que dichas piezas poseen números de re-
gistro, relatándonos además el proceso de días de documentación por parte del personal del INAH
que lo visitó para llevarlo a cabo; sin embargo, después de numerosas tentativas, no consta ningún
registro de piezas prehispánicas referentes a Totimehuacan o Tepalcayotl en el Sistema Único de
Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos. De igual forma, por parte del
Archivo de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural nos fue informado
que no cuentan con documentos relacionados al registro de piezas o materiales (tepalcates, ce-
rámicas, obsidianas o restos óseos) prehispánicos provenientes de Totimehuacan o de Tepalcayotl
(comunicación institucional, 28 de junio de 2023). Por su parte el Archivo Técnico del INAH, respon-
diendo mediante oficio CIUA07CMX00, emitido por la Dirección de Evaluación y Coordinación de
Proyectos se nos informa que para ese momento el acervo estaba en proceso de traslado a las ins-
talaciones del Museo Nacional de Antropología, por lo que nos invitaban a permanecer pendientes
de su nueva apertura, no obstante, de una búsqueda a su base de datos pueden precisar que no
se cuenta con la referencia requerida (comunicación institucional, 29 de junio de 2023). No menos
importante, mencionar que a lo largo de los meses de realización de esta investigación se buscó ob-
tener información respecto al paradero de las piezas arqueológicas documentadas y extraídas por
la exploración alemana del llamado Proyecto Puebla-Tlaxcala durante los años sesentas, de manera
que se intentó entablar comunicación, en México, con los siguientes funcionarios: Rest. Luz de Lour-
des Herbert directora de Patrimonio Mundial, el Dr. Morrison Limón Boyce titular de la Dirección de

~ 272 ~
Activismo y preservación de piezas arqueológicas

5. Perspectivas sobre el futuro de la zona y las piezas arqueológicas

Ya que tuve las piececitas pensé en guardarlas como en un museo. Ya mi intención era
exhibirlas para el público, pero no he tenido la oportunidad, no tengo iluminación, no
tengo las vitrinas, todos los candados, más cámaras de grabación para poder hacer
eso (...) Si se pudiera una construcción para poder hacer un museo bien en orden, por-
que lamentablemente están todas amontonadas, son más de 2200 piezas, entonces
pues es difícil exhibir, están muy juntas las figuritas (…) me gustaría poder exhibir las
piezas por etapas de la historia (Pedro Pérez).

Lo que ya está construido, que está dentro de la poligonal de protección na-


die busca, nadie, sería una locura, intentar entrar en conflicto con lo ya construido es
imposible y a nadie le interesa ese desgaste. De alguna forma lo que se va a rescatar es
la parte que no tiene construcciones, que todavía es mucho lo que se puede rescatar y
preservar entonces, pues ya lo construido ya está y nosotros como ciudadanos o como
defensores, no estamos pidiendo que se derrumben las casas que ya están construi-
das, sino que se rescate y se respete lo que queda (…) el espacio todavía es suficiente
para recuperar estos montículos, estos teocallis que quedan (Mario Moran).

Ay pues ¿qué deseo para la zona arqueológica Tepalcayo? Volvemos a lo mis-


mo, mis hijos ya están grandes el día de mañana, pues van a haber nietos, ¿verdad?
Tenemos una cultura en México, déjate de Puebla, déjate zona arqueológica, o sea
México, México como país, somos culturalmente ricos. En todos los aspectos: gastro-
nómicos, culturales, atuendos eh artesanos, o sea de todos, desde el norte hasta el
sur somos una cultura muy, muy, muy rica. Y, así como se le da la importancia en su
momento a la arqueología maya, a la arqueología de Teotihuacan, este, la maya ya en
Cancún ahorita con todo este relajo que está viendo. En Oaxaca, en Michoacán. En
Morelos. O sea, toda la arqueología que tenemos por todo el país. Es muy, muy, muy
rica, entonces cuando dices ¿qué quiero para Tepalcayo? Quiero esa importancia que
se le da a Tulum, a Teotihuacan, a los gigantes de Tula (...) Pues mira, ahora sí, como di-

Estudios Arqueológicos y con el Dr. Antonio Saborit director del Museo Nacional de Antropología;
así como con Peter Altekrüger director de la Biblioteca del Instituto Iberoamericano de Berlín (IIB),
Christoph Müller director del Departamento de la Biblioteca Digital del IIB e Iken Paap titular del
Departamento de Investigación y Publicaciones para el área de Antropología de las Américas del
(IIB), todas ellas sin éxito.

~ 273 ~
La comunidad

cen de una de otra forma, los que están cerca cerca del teocalli. Pues ya no se les pue-
de hacer nada ¿no?, simplemente se les pediría que cuiden. Que cuiden o que sigan
peleando por ese lugar que no nada más externo, porque al fin y al cabo te mueres y
te queda ahí el terreno. Te vas y va a quedar ahí terreno la edificación que hayas hecho
y va a quedar (...) o como la persona que está en el segundo nivel de Tepalcayotl, o sea,
sí es doloroso que esté una persona ahí porque lo está haciendo con lujo de ventaja,
o sea, no con lujo de necesidad, porque en realidad hay más espacios alrededor. ¿Por
qué no lo hacen? Porque pues está más a la vista. Entonces sí es triste que no se cuide
el lugar si es triste ver personas viviendo cerca del teocalli. Pero pues lo único que po-
demos decir es: ya lo dañado, ya estuvo. Vamos a cuidar y a preservar lo que aún está
(“Mar”, defensora de la zona arqueológica).

6. Cambios personales

Este es un mundo de emociones, sí hay como la parte, estamos ahorita hablando,


como de la parte legal, la fundamentada, el material, lo que se puede tocar y creer,
pero hay una parte espiritual que es más difícil de creer y de contar porque la gente
no está preparada para creer en lo que no ve, en lo que no puede tocar, en lo que no
puede oler, el desarrollo de la mente, del espíritu es más difícil, da más trabajo que
creer en lo que ya está escrito. Entonces hablaré de la parte espiritual, sí, y la relación
que yo tuve con el sitio desde que lo pisé por primera vez a los 13, 14 años. Cuando yo
visito el sitio con mi esposa, pues también es interesante cómo se da, encontramos un
monolito que aparentemente es una piedra de jade, que le damos cierto valor espe-
cial espiritual en esa primera visita cuando todo empieza (…) en ese momento en esta
visita que nosotros hacemos por el encierro de la pandemia, mi esposa, pues ya estaba
cansada, ya estaba oscureciendo y ella quiere retirarse del sitio y yo que soy “cabra” y
me encanta andar ahí en el monte, pues no me quiero retirar porque de alguna forma
yo estaba disfrutando el atardecer, andábamos con el perrito, ya sabes, y pues a mí
me llamaba algo a lo lejos, algo me llamaba, ella me dijo: “vámonos”, yo le dije: “no,
espérate allá hay algo al fondo”, se veía mucha vegetación, árboles y todavía así le dije
a ella: “no, espera porque hay algo, hay algo allá, vamos a ver”, “no, no, no, ya vámonos”.
Entonces ese día yo conozco los otros tres teocalli, sin documentarme yo los veo y le
empiezo a compartir a ella: “esto está hecho, no es natural, tiene forma, está hecho
por el ‘hombre’, son más montículos, los descifré, los veo sin yo tener el menor cono-

~ 274 ~
Activismo y preservación de piezas arqueológicas

cimiento y luego, llegando a la casa a investigar en internet y ver que sí existían tres
montículos más que de alguna forma yo sin tener el conocimiento, descubro y, bueno,
ya todo lo que viene en la parte, pues del cambio de vida que yo tuve, porque yo no
conocía de nada de lo ancestral, de la ceremonia, de esta armonía con los elementos
que es la tierra, el agua, el viento, el fuego, este desprendimiento material; si no tienes
ciertas cosas te frustra, si no tienes dinero y cuando yo empiezo a conocer de alguna
forma toda esta teoría, todo esto que me comparten los demás, la comunidad que
está en el tema prehispánico en el “camino rojo” le llaman, pues hay un cambio para
bien en mi persona porque me desprendo de lo material y empiezo como que a vivir
en cierta armonía; ya no me preocupa tanto lo material (Mario Moran).

O sea, si soy como que, no la palabra artesana no es. Es como un poquito cu-
randera, o sea, sí me puedo proyectar como curandera y bueno Yoltlali siempre me
dice que “Tú eres sanadora hermana”, o sea ella me ve una senadora y sí, porque mu-
chas veces tengo esa sensibilidad de que de repente hay gente que digamos (...) se
empiezan a desahogar conmigo “Es que fíjate que me pasó, esto me pasó esto, tengo
esto”, y yo ah pues sí las empiezo a llevar a guiar o les empiezo a dar el consejo o le
digo, bueno, pues llegué a casa, si te sientes así pon tal cosa a hervir tal hierva date
un baño así o haste esta limpia así o si tengo el caracol a la mano lo toco si tengo un
sahumador o un un sahumerio o el sahumador a la mano pues ya, lo la limpio ¿no? Y sí
se van contentos, o sea, ay gracias, sí, me hizo bien ay, sí, desde hace dos años para acá
o desde que conozco Tepalcayo, sí ya es parte de mi, o sea, pasa algo, veo que están
haciendo algo y sí me duele. O sea me enfurece, me pone chinita la piel y también me
pone en llanto (...) ese humedal que taparon por aplanar el lugar porque iban a vender
lotes, me sigue doliendo porque era un humedal muy grande, muy bonito. Sabías que
tú en septiembre, octubre, cuando llega la hora, si los patos canadienses no nada más
llegaban a Chapulco, porque ahí en Chapulco llegan muchos patos canadienses y una
parte también terminaba aterrizando aquí en San Francisco Totimehuacan y pues lo
bonito que dices ay qué bonito ver la familia de patitos lo sabes que los patos son muy
territoriales también, o que son este fuertes con su pareja, o sea no cambian de pareja
si no conocen a una pata y se quedan ahí también siempre los patitos, las garzas. Un
humedal trae mucha vegetacion y mucha fauna (“Mar”, defensora de la zona arqueo-
lógica).

~ 275 ~
La comunidad

Encuestas realizadas a vecinos de la comunidad


de San Francisco Totimehuacán

¿Usted conoce el lugar donde hay unas pirámides aquí en Totimehuacan?

“Pues cerca del Tepalcayotl que hay una pirámide pero que según está
enterrada no sé qué cosa, pero la verdad ni idea, no nunca he ido”
(Hombre, 46 años)

“...cuando niño, era por diversión por ver que había ya de más grande
era pues entrar un poco a pensar qué había pasado en este lugar, ¿no?
Más que nada esa parte. Actualmente hacen muchos eventos o empie-
zan a hacer eventos con motivos prehispánicos, de [día de] muertos y es
algo que a mí me encanta también esa parte, que se recupere esa parte”
(Hombre, 38 años)

“Sí he ido, hace como unos dos años, se hizo como concursos de papalotes (...) una
señora me dijo ‘No pues va a ser allá en el Tepalcayo, una de papalotes’ y fueron mis
sobrinos y ya fue como me invitaron (...) ya no he ido”
(Anónimo)

“Poco, fui con unos amigos, surgió y fuimos para allá hace como tres
meses (...) está bonito, sientes como un tipo de nostalgia (...) bonita
[por] el crecimiento de la ciudad”
(Hombre, 16 años)

~ 276 ~
Encuestas realizadas a vecinos de la comunidad de San Francisco Totimehuacán

¿Cómo se enteró de su existencia?

“Porque mis hijos son los que se iban a meter allá. Me contaban que se metían en la
pirámide, que está bonita, pero estaba muy sucio, muy mal”

(Mujer, 76 años)

“...he escuchado que son unas pirámides que están ocultas, todavía que
no las han desenterrado pero que si se abrieran sería un muy buen
centro turístico. Se van a hacer de repente en Día de Muertos, en los
solsticios, el equinoccio, se van a hacer los rituales allá, eso es lo que
escuchamos”

(Mujer, 37 años)

“Desde niño sabía de la existencia, incluso en algún momento visitába-


mos la pirámide, veíamos el túnel que tiene arriba, desde niño lo sabía
(...) aquí en San Francisco la gente es muy, podemos decir, periférica:
pues ahí está el cerro, es un recreo nada más, estaba la pirámide, se
toma como un cerro también. Al final de cuentas está cubierta. Pero
pues era de vez en cuando llegar a visitarlo”

(Hombre, 38 años)

“...pues yo entré. Hace tiempo estaba abandonado, ahora creo que ya


está cercado. No sé ahorita. Yo entré y había rastros como de sangre,
en aquel tiempo se supone que sacrificaban”

(Hombre, 80 años)

~ 277 ~
La comunidad

“Lo tomábamos así como si fuera simplemente un cerrito. Aquí tenemos


otro cerro en Santa Clara que se llama el cerro del Chiquihuite, le de-
cíamos que era el cerro del Tepalcayo. Después ya supimos que era una
pirámide porque hubo unas personas que vinieron a hacer una especie
de excavaciones, seguramente que ellas sí sabían ¿verdad?, ya ellas en-
contraron ahí un túnel y encontraron varias cosillas ahí. Ahora sabemos
que ya se formó un grupo ahí que quieren darle vida a eso”
(Hombre, 70 años)

“Mi papá trabajó allá en esas ruinas, a lo mejor hace 50 años, o más,
en las excavaciones”
(Matrimonio, hombre, 60 años)

¿Qué le gustaría conocer sobre la historia de la zona arqueológica


de Totimehuacan?

“¿Cómo se fundó?, principalmente sus inicios, y conocer cómo terminó,


el inicio y el fin. También sus deportes, tradiciones, sus comidas, bueno
su gastronomía más que nada. Y pues ¿cómo fue evolucionando? Porque
como sabemos, todo tiene un proceso también las civilizaciones y bueno
llegó un momento de su apogeo, también sería interesante conocerlo”

(Hombre, 57 años)

“Bueno, para mi parecer digamos (...) por medio de trípticos, digamos


así porque nos llama la atención, pero para la juventud sería en forma
de, digamos, más emotiva, más dinámica, más común, digamos, con
videos o con obras de teatro así, para que sea llamativo”

(Mujer, 36 años)

~ 278 ~
Encuestas realizadas a vecinos de la comunidad de San Francisco Totimehuacán

“¿Cómo las construyeron?, ¿Para qué la construyeron?”


(Grupo de alumnos de bachillerato)

“La civilización que llegó… ¿Cómo fue que llegó a su fin?”


(Hombre, 26 años)

“Pues realmente a partir de cuándo fue que se hicieron y ¿cuál fue su


utilidad? ¿No? Realmente para qué fueron elaboradas”
(Mujer, 32 años)

“Yo creo que tiene mucha historia, mucho tiempo. Según lo que escu-
cho comentar que está antes de que se fundara Puebla. Mucho antes.
Estaría bonito,
interesante, saber.”
(Mujer, 53 años)

“La historia de las pirámides, cómo las construyeron,


qué tan grandes sean.
Se dice que llega un túnel de allá hasta el cerro del Chiquihuite…”
(Familia, hombre 28 años, mujer 25 años)

~ 279 ~
La comunidad

Si le muestro unas imágenes,


¿le parecerían familiares o cree que las reconocería?
“...estos no, creo que este nada…
Y eso ¿dónde se encuentra?”

(Pareja, mujer 20 años, hombre 19 años)

“Eh. Sí, bueno yo recuerdo haber visto estas piezas ajá porque las subieron a
internet. Ah sí ajá. Y, pero después supe (...) que se la robaron…”

(Hombre, 26 años)

“Sí, por supuesto. En dónde están, no lo sé. Vamos, incluso los comentarios de los
abuelos, de personas mayores que encontraban caritas, se encontraban figuritas y pues
era muy fácil que cualquier otra persona llegara y ‘te los cambio por dulces, me las llevo’,
¿no? Incluso en algún momento era muy común ver extranjeros aquí en Totimehuacán
que fueron saqueando poquito a poco estas piezas (...) con el paso del tiempo se fueron
perdiendo. De niño llegué a tener piezas porque era muy común”

(Hombre, 38 años)

“...la verdad no sé qué hayan encontrado. Yo sé que hicieron excavaciones


y que muchas personas estaban en contra de eso (...) porque luego encuen-
tran cosas muy valiosas y se las llevan a otros lados y se supone que es un
patrimonio de acá del pueblo”

(Hombre, 38 años)

“Yo vivía allá, en la rinconada, al pie del Tepalcayotl, de pequeña,


entonces cuando podías, caminábamos, nosotros lo que decíamos era
que nos encontrábamos las caritas, así les decíamos siempre (...) En
alguna ocasión, mi suegro, platicando “pues yo ahí trabajé y saqué” ... o
saqueando, no sé (risas) ¿no?, porque trabajaban para alguien”

(Matrimonio, mujer, 60 años)

~ 280 ~
Encuestas realizadas a vecinos de la comunidad de San Francisco Totimehuacán

“Yo creo que ya están bien saqueadas. O sea, sí las han de haber encon-
trado pero ya nada más dejaron ahora sí que las ruinas”.

(Familia, hombre 28 años)

¿Usted qué cree que debe hacerse con el lugar?

“Sería mantenimiento, tener la zona pues limpia, porque como sabe-


mos actualmente, pues la contaminación está muy gravísima y como es
algo importante de la historia la gente tiene que guardarla con cariño”

(Pareja, mujer 20 años, hombre 19 años)

“Realmente es una zona como tal, pues se tendría que restaurar, no sé


limpiar de menos, porque darle un sentido de vida, de qué es esa parte
que existe en San Francisco y que realmente sea tomado como lo que
es, porque pues relativamente es un cerro que se ocupa como basurero
(...) por mi trabajo, alguna vez me tocó que unos muchachos querían ir
y me dio pena porque estaba en el abandono. Es un basurero. Y, pues
sí, fue así de ‘mejor regresarnos, porque no es lo que nos dijeron’, pero
a veces es grato, nada más que sí es así, un poquito penoso ver que está
en el abandono”

(Mujer, 32 años)

“...no sé, que sacaran algo de ahí para que hubiera visitantes, para que
fueran a verlo, que tuviera un poco de aseo”
(Mujer, 53 años)

“Darle vida, sí nos gustaría. La verdad sí”

(Matrimonio, hombre, 80 años)

~ 281 ~
La comunidad

“...yo no sé qué pueda haber, qué puedan encontrar, pero lo que sí me


gustaría es que en lugar de que vinieran grupos ajenos al pueblo, fue-
ran grupos del mismo pueblo los que hicieran esas excavaciones, los
que encontraran esos tesoros que el pueblo tiene”

(Hombre, 70 años)

¿Qué opinas sobre la idea de rescatar el lugar o la zona?

“...sería muy interesante que los jóvenes de ahora, los niños que vienen,
sepan más de nuestras culturas, donde se derivan todas las demás”

(Pareja, mujer 20 años, hombre 19 años)

“Está bien porque hace falta conocer, hace falta saber. A veces hay mu-
chas cosas acá que ni siquiera sabe uno, entonces está muy bien que sepa
la gente, que vea, que disfrute de lo que hay”

(Mujer, 53 años)

“Pues como le digo, la importancia de la zona es que es muy antiguo. O sea, tiene un
valor. La zona tiene un valor, es incalculable (...) Todo eso se valora, el que sabe, porque
los que no tenemos esa cultura, no me ofende el decir que somos ignorantes de esa
situación, pues no le tomamos importancia, la realidad. Pero yo ahora sé a mi edad y
en lo que he podido aprender que, pues realmente eso es muy valioso para cualquier
lugar, como los pueblos mágicos. Sí, una cosa así, hasta una piedra tiene un valor
enorme (...) Es impresionante, entonces si está ahí plantada entonces es de gran valor,
qué quisiera uno que permaneciera para todo el que venga, pues tenga el acceso a
saber, a tener esa cultura (...) para mí es muy importante. Pero pues ahora, como están
las cosas (...) porque a la gente no le importa (...) porque en realidad el Tepalcayo es de
Totimehuacan, que anteriormente fue de los totimehuacas (…) una tribu, una raza,
una civilización de guerreros (…) es un pueblo milenario”

(Matrimonio, mujer de 60 años)

~ 282 ~
Encuestas realizadas a vecinos de la comunidad de San Francisco Totimehuacán

Ideas para su rescate, para visibilizar la zona arqueológica

“Pues ya que actualmente vivimos en una en una civilización muy actuali-


zada también se puede hacer por videos, por canciones, incluso que luego,
luego, pues chavos actuales le gusta de un tipo de género, de ahí se pueden
inclusive basar y pues de ahí expresar pues la cultura de Totimehuacan”

(Pareja, mujer 20 años, hombre 19 años)

“...Tours nocturnos, donde se platican sobre las iglesias y las catedrales, el ex convento…”

(Hombre, 28 años)

“...es algo interesante, a mí como persona, que es muy personal, me hace sentir espe-
cial ¿no? Que en el lugar en donde yo nací hay este tipo de construcciones desde lo
prehispánico, desde la parte virreinal, el ex convento, la iglesia, o sea es algo riquísimo.
Híjole, creo que, en este sentido, tendríamos que involucrarnos muchas personas ¿no?
Las escuelas de la zona que tuvieran un poquito de información, no solo un libro, a lo
mejor videos ahora que está muy de moda todo lo que es la tecnología, algún video
para los chicos les sería fascinante ver un video de qué pasó acá”

(Encuesta, hombre, 38 años)

“Una excursión guiada, anuncios por radio y televisión, posters, un cómic”

(Grupo de alumnos de bachillerato)

“Que se conserven las piezas antiguas del lugar, pero con modernidad
(...) que se renueve pero con esa esencia (...) estaría bien que se convir-
tiera en un parque para que gente de diversos lugares llegue y vea”

(Hombre, 16 años)

~ 283 ~
Video reconstrucción virtual
Cristhian Emanuel Candelas Colín

La reconstrucción virtual se ha convertido en un novedoso medio de entretenimiento, que


además nos ofrece diferentes posibilidades de adentrarnos al pasado. Al cierre de la edición
de este libro, conocimos a Cristhian Emanuel Candelas Colín, joven poblano estudiante de
historia, quien valiéndose del videojuego Minecraft reconstruyó los diferentes teocallis y
desarrolló un entorno en el que un guerrero serpiente se desplaza entre humedales poblados
de tortugas hasta llegar a la cumbre del Tepalcayotl 1 para apreciar el equinoccio. Material
disponible en el video Zona Arqueológica de Tepalcayotl, San Francisco Totimehuacan, Puebla
(reconstrucción Minecraft). Este video NO ES UN PRODUCTO MINECRAFT OFICIAL Y NO ESTÁ
APROBADO O ASOCIADO CON MOJANG O MICROSOFT.

Capturas de pantalla obtenidas del video

~ 284 ~
Registro fotográfico
Carolina Picazo Escalante

Acervo particular del señor Pedro Pérez, habitante de San Francisco Totimehuacan, el cual está
constituido por más de 2 200 piezas recolectadas por cerca de 35 años.

~ 285 ~
Registro fotográfico

~ 286 ~
Registro fotográfico

~ 287 ~
Registro fotográfico

~ 288 ~
Anexos

CARTA DE CONSENTIMIENTO INFORMADO

La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla a través del Insti-


tuto de Investigaciones y Estudios en Materia de Derechos Humanos realiza
una investigación para conocer la opinión de los habitantes de la Junta Auxi-
liar de Totimehuacan con relación a la Zona Arqueológica de Tepalcayotl, por
esta razón me gustaría invitarle a participar en esta encuesta, la cual no tie-
ne ninguna recompensa material o económica; además usted es libre de no
participar o de retirarse cuando lo desee. Hago de su conocimiento que sus
respuestas, opiniones y aportes se usarán exclusivamente para esta investi-
gación y se archivarán de manera segura por lo que sus datos serán comple-
tamente anónimos y confidenciales y serán utilizados solamente con fines
de investigación.

Si usted me autoriza, grabaré su voz para que se pueda transcribir la entrevista,


misma que tendrá una duración aproximada de 25 minutos.

Estamos muy agradecidos de que nos haya permitido explicarle la finalidad


de esta investigación. Si usted lo desea puede contactarnos en los siguientes
correos electrónicos: [Link]@[Link] o [Link]@cd-
[Link]

Gracias,

Gabriel Tolentino Tapia


Edna Mallely Bravo Luis

~ 289 ~
Si está de acuerdo en participar en esta investigación por favor marque SÍ o
NO en cada opción y con su puño y letra escriba sus datos:

Acepto participar de manera libre y voluntaria en esta investigación y en-


tiendo que no recibiré recompensa material o económica y que puedo reti-
rarme cuando lo desee.

SÍ NO

Autorizo a que grabe la entrevista y tome apuntes de la misma.

SÍ NO

Solicito que me haga llegar una transcripción de mi entrevista.

SÍ NO

Fecha: _______________
Nombre:___________________________________
Correo electrónico: __________________________
Teléfono: __________________________________
Firma:_____________________________________

~ 290 ~
Instituto de Investigación y Estudios en Materia de Derechos Humanos
Encuesta sobre la Zona Arqueológica de San Francisco Totimehuacán

Datos demográficos

¿Qué edad tiene?


Género:
¿Dónde nació?
¿Cuántos años lleva viviendo aquí?
¿Cuál fue el último año o grado que aprobó en la escuela?
¿A qué se dedica?

Preguntas sobre la zona arqueológica

1. ¿Usted conoce el lugar donde hay unas pirámides aquí en Totimehuacán?


Sí No

2. ¿Cómo se le conoce al sitio?

2.1 ¿Pero ha escuchado hablar del lugar?


No (Fin de la encuesta)
Sí ¿Qué ha escuchado?

3. ¿Cómo se enteró de su existencia?

4. ¿Ha ido?
Sí No

4.1 ¿Por qué motivos ha ido/no ha ido?

5. ¿Conoce la historia de ese lugar?


Sí ¿Qué es lo que sabe y cómo se enteró? No ¿Qué le gustaría saber?

6. ¿Sabe si se encontraron piezas arqueológicas y en dónde están?

~ 291 ~
7. ¿Conoce grupos que estén realizando actividades relacionadas con las pirámides?
Sí ¿Qué grupos y qué actividades? No

8. ¿Sabe a quién o quiénes pertenece el lugar?

9. ¿Sabe qué problemáticas giran en torno al sitio donde están las pirámides?

10. ¿Qué cree que debería de hacerse con el lugar?

11. ¿Qué opina sobre la idea de rescatar el lugar/zona?

12. ¿Qué importancia cree que tengan las pirámides para la comunidad de San
Francisco Totimehuacán?

13. ¿Cuáles son sus expectativas sobre el futuro de la zona?

14. ¿Le gustaría que la zona arqueológica llegue a ser considerada como un punto
turístico?

15. ¿Estaría de acuerdo con que la zona se convierta en un parque urbano?

16. ¿Qué opina sobre las personas que viven en la zona del Tepalcayo?

17. A partir de que supo de la zona arqueológica ¿Qué sentido le da a su vida el


vivir aquí?

Gracias por participar.

~ 292 ~
Semblanzas curriculares

Bodo Spranz (1920-2007) Eduardo Matos Moctezuma

Comandante de armas de asalto de la Wehrma- Arqueólogo por la Escuela Nacional de An-


cht en la Alemania nazi. En los años posteriores tropología e Historia y maestro en ciencias
a la Segunda Guerra Mundial y su liberación antropológicas, con especialidad en arqueo-
de prisión se interesa por la historia mesoa- logía, por la Universidad Nacional Autónoma
mericana del periodo preclásico, participando de México (UNAM), fue distinguido como
en el grupo de investigadores del Proyecto profesor investigador emérito del Instituto
Puebla-Tlaxcala de la Fundación Alemana para Nacional de Antropología e Historia. Participó
el Desarrollo Científico donde se dedica a la en los trabajos de exploración y excavación
exploración de la zona arqueológica de Toti- de la zona arqueológica de Totimehuacan.
mehuacan entre los años sesenta y setenta, Contacto: eduardo_matos@[Link]
publicando dos textos que analizan la zona ar-
queológica en su totalidad ofreciendo mapas
que estiman su extensión a ocho montículos,
así como la descripción de parte de los materia-
les prehispánicos hallados: vasijas, obsidianas y
figurillas antropomorfas.

María Elena Landa Ábrego (1913-2003)

Maestra normalista de historia y licencia- encuentran los primeros libros relacio-


da en ciencias de la educación, fue galar- nados a la exploración arqueológica y
donada con la medalla al mérito docen- de interpretación de los simbolismos ri-
te “Mtro. Rafael Ramírez” en 1997. Entre tuales de una de las tumbas localizadas
los años sesenta y ochenta se desempe- el sitio arqueológico de Totimehuacan,
ñó como profesora de historia y fue di- así como de la importancia del valle po-
rectora del Centro Regional del Instituto blano tlaxcalteca, publicados a finales de
Nacional de Antropología e Historia en los cincuenta e inicios de los sesenta, por
Puebla. Se desempeñó como investi- lo que podemos considerarla pionera en
gadora en arqueología y antropología, la arqueología poblana.
entre sus numerosas publicaciones se

~ 293 ~
Semblanzas curriculares

Carolina Picazo Escalante Cristhian Emanuel Candelas Colín

Comunicologa. Co-fundadora del proyecto Ciudadano de Heroica Puebla de Zaragoza,


Trazo Laboratorio de Arte y Diseño, el cual estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras
esta orientado a la investigación, producción, en la licenciatura en Historia de la Benemérita
exhibición, enlace y promoción de formado- Universidad Autónoma de Puebla.
res artísticos. Como freelance ha producido
exposiciones y creado enlaces de trabajo con
diversas universidades en Puebla. Miembro
activo de la Agencia “Pentagama”, un estu-
dio visual que ofrece el servicio de fotogra-
fía y video en diferentes áreas, especializada
en crear contenido multimedia. Contacto:
cpe40@[Link]

Edna Mallely Bravo Luis Francisco Mendiola Galván

Doctora en sociología por la Universidad Doctor en historia por la Benemérita Univer-


Federal de Paraná (Brasil). Investigadora en sidad Autónoma de Puebla. Investigador de
el Instituto de Investigaciones y Estudios en tiempo completo del Instituto Nacional de
Materia de Derechos Humanos de la Comi- Antropología e Historia (INAH). Actualmen-
sión de Derechos Humanos del Estado de te adscrito al Centro INAH Puebla. Contacto:
Puebla y en el Grupo de Acompañamiento francisco_mendiola@[Link]
a Familiares de Personas Desaparecidas, del
Foro Latinoamericano de Antropología del
Derecho. Contacto: [Link]@cdhpuebla.
[Link], embravo33@[Link]

~ 294 ~
Semblanzas curriculares

Gabriel Tolentino Tapia Héctor Manuel Guzmán Ruíz

Doctor en antropología por el Centro de In- Doctor en derecho por la Universidad Pana-
vestigaciones y Estudios Superiores en An- mericana, Ciudad de México. Profesor de la
tropología Social (CIESAS) sede Ciudad de Escuela Nacional de Ciencias Forenses de la
México. Investigador del Instituto de Investi- Universidad Nacional Autónoma de México.
gaciones y Estudios en Materia de Derechos Investigador Nacional nivel 1, CONAHCYT.
Humanos de la Comisión de Derechos Huma- Contacto: guzmanruiz@[Link]
nos del Estado de Puebla. Miembro del Foro
Latinoamericano de Antropología del Dere-
cho (FLAD). Contacto: [Link]@cd-
[Link], gabdhpue@[Link]

Manuel Alfonso Melgarejo Pérez Mariana Durán Márquez

Candidato a doctor en sociología por la Be- Doctora en derecho por la Universidad Pa-
nemérita Universidad Autónoma de Puebla. namericana, Ciudad de México. Profesora-in-
Director del museo regional de Puebla INAH. vestigadora de la Universidad Popular Autó-
Contacto: manuel_melgarejo@[Link] noma del Estado de Puebla y miembro del
Consejo Editorial de la Comisión de Derechos
Humanos del Estado de Puebla. Investiga-
dora Nacional nivel 1, CONAHCYT. Contacto:
marianaduranmarquez@[Link]

~ 295~
Semblanzas curriculares

Manuel Villarruel Vázquez Nayely Tello Gutiérrez

Es arquitecto y maestro en restauración Abogada y maestra en Ciencias Políticas con


de sitios y monumentos. Tiene más de 25 especialidad en derecho electoral. Destacada
años de experiencia y una trayectoria en la trayectoria en el sector público, incluyendo el
cual se ha especializado en conservación Instituto Electoral del Estado de Puebla y el
del patrimonio cultural edificado y en pro- Instituto Nacional de Antropología e Historia.
gramas de investigación para la UNESCO. Socia fundadora de la asociación civil “Men-
Desde 2005, ha sido integrante de la Pri- tes Unidas” y colaboradora en el diario “La
mera Misión de Rescate y Restauración Cuarta”. Experta en procesos políticos y elec-
de la Tumba Tebana de Puimra, en Luxor, torales, actualmente es Jefa de Departamen-
Egipto, en coordinación con el gobierno to de Trámites y Servicios Legales en el INAH
egipcio, la Sociedad Mexicana de Egipto- Puebla desde 2019. Contacto: nayely_tello@
logía y la Universidad del Valle de México. [Link]
Actualmente se desempeña como director
del Centro INAH Puebla. Contacto: manuel_
villaruel@[Link]

~ 296~
Tepalcayotl-Totimehuacán. Derecho humano a la memoria histórica e identidad cultural
Publicación digital
Puebla, México
2023
Esta obra tiene por objeto contribuir a la com-
prensión de la zona arqueológica de Tepalca-
yotl, ubicada en la junta auxiliar de San Fran-
cisco Totimehuacán, Puebla. Abrevando de una
perspectiva multidisciplinaria, la publicación
que tiene en sus manos reúne estudios arqueo-
lógicos, jurídicos, antropológicos y sociológicos.
Bajo una lectura histórica y comparada, permite
contrastar investigaciones realizadas a media-
dos del siglo XX con investigaciones actuales
realizadas especialmente para este libro. En sus
hojas se preservan palabras de parte de quienes
habitan la localidad, entendiéndose como un
ejercicio necesario para el diálogo con las cien-
cias sociales, las humanidades y las instituciones
públicas. Además, incorpora una perspectiva de
derechos humanos, en la que se concibe a la cul-
tura y el patrimonio como derechos elementa-
les para la consolidación de sociedades más jus-
tas e igualitarias. Dedicada a quienes habitan en
la junta auxiliar de San Francisco Totimehuacán,
al mismo tiempo la obra aspira a promover la lu-
cha por la preservación de la memoria, la reivin-
dicación de los derechos y la tarea de visibilizar
la zona arqueológica en cuestión a nivel estatal,
nacional e internacional.

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