SIN DISTINCIONES
Santiago 2:1-13
Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.
Hoy regresamos nuevamente a la carta del apóstol Santiago, un escrito cuyo destino eran las
congregaciones de hermanos que se encontraban dispersos en Asia Menor tras las persecuciones
que se originaron en el año 44 D.C, que le costaron la vida a Jacobo hermano de Juan y llevaron al
encarcelamiento de Pedro, quien sería milagrosamente liberado. Al parecer su intención era escribir
una carta circular, es decir que fuese leída en muchas congregaciones en diferentes lugares por lo
cual trata temas y problemas que eran comunes a sus destinatarios. Esta epístola es un tratado
teológico muy práctico, donde la vida diaria es el escenario donde se manifiesta lo que creemos.
Santiago no se conforma con la doctrina correcta si esta doctrina correcta no resulta en un carácter
piadoso en el cual la fe produce frutos: Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores,
engañándoos a vosotros mismos. Santiago 1:22.
En el primer capítulo nos ilustra como nuestra fe es puesta a prueba para no ser como las olas del
mar, fluctuantes (1:3-12), posteriormente nos enseña que nuestra fe se evidencia en la respuesta
que damos cuando somos tentados por nuestras propias pasiones que subyacen en nosotros (1:13-
18), por último, cita la imagen de un espejo para que confrontemos nuestra vida con la imagen de
Dios que hemos de manifestar, es decir, nuestra respuesta a la Palabra de Dios (1:19-27). El capítulo
2 nos habla de una prueba más, si nuestro corazón practica o no el favoritismo, es decir las
distinciones en el trato con las personas (2:1-13).
Santiago, de manera contundente nos enseña en su epístola, que las distinciones en el trato o el
favoritismo, no son una mera cuestión social en el trato, tampoco es un problema de moralismo que
se corrige en la conducta, sino que es un pecado y que es: 1. Contrario al carácter de Dios, 2. Es
incompatible con la fe cristiana, 3. Es una manifestación de injusticia, 4. Es una transgresión a la Ley
de Dios, 5. Es falta de misericordia.
1. EL FAVORITISMO ES CONTARIO AL CARÁCTER DE DIOS (Vs.1): Para comprender mejor que
es el favoritismo, la traducción literal es acepción de personas o distinciones en el trato. Estos son
juicios de valor que hacemos según las apariencias, concediendo respeto especial a ciertas personas
y el desprecio a otras, proveniente de los malos pensamientos y deseos de nuestro corazón. Esta
manera distintiva en el trato no se realiza en el mérito ni en el carácter del individuo, tampoco son
juicios de valor basados en la verdad sino hechos por un corazón pecaminoso.
Santiago comienza llamando a los destinatarios hermanos, es una carta dirigida a creyentes, a que
evalúen la fe que profesan en el glorioso Señor Jesucristo, que debe demostrarse en un trato
imparcial y justo con las personas. Santiago apela al Carácter Divino, donde la imparcialidad es uno
de Sus atributos. Siendo imagen y semejanza divina, por nuestro pecado hacemos divisiones en el
trato de acuerdo al estrato social, el nivel de estudios, la nacionalidad o el color de la piel. No hagáis
distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno,
porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré. Deuteronomio
1:17. Tendemos a ver a DIOS en su Omnipotencia, Omnisciencia, Omnipresencia, en Su Amor,
Sabiduría, Justicia, etc. Pero no recordamos que también es imparcial, por lo que este atributo lo
demanda el Señor en nosotros su imagen: No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo
juicio. Juan 7:24.
Afecta nuestras relaciones familiares: Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más
que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente. Génesis 37:4.
Afecta nuestras relaciones laborales: Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando
las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no
hay acepción de personas. Efesios 6:9.
Afecta las relaciones en la Iglesia: En aquellos días, como creciera el número de los
discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de
aquellos eran desatendidas en la distribución diaria. Hechos 6:1.
Afecta nuestra relación con Dios: Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os
perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial. Mateo 6:14.
Afecta la aplicación de la justicia: Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de
señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma
cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole
pan y vestido. Deuteronomio 10:17-18.
2. EL FAVORITISMO ES INCOMPATIBLE CON LA FE CRISTIANA (Vs.2-4): Santiago ilustra esta
enseñanza con una conducta que se estaba llevando a cabo en las reuniones de los creyentes, donde
se mostraba un trato diferenciado entre ricos y pobres. Debemos recordar que en aquel tiempo la
mayoría de creyentes no era adinerados y lo que lo fueron, debido a su identificación con Cristo y la
persecución habían perdido sus pertenencias. El ejemplo citado muestra a un hombre que poseía
anillos de oro en sus dedos y un lujoso vestido que lo diferenciaba de los demás, al tiempo ingresa
en la reunión de los creyentes un hombre con un traje andrajoso debido a su situación económica
y precaria. Este contraste va de la mano en el trato, al rico se le brinda un banco, lo ubican en una
posición de privilegio mientras que de manera despectiva y humillante al pobre se le dice que
permanezca en pie o que se siente en el piso a los pies del rico.
La fe en CRISTO es incompatible con la acepción de personas y va en contravía con el EVANGELIO
pues este se debe predicar a toda persona. Si bien el favoritismo era aceptado en las sociedades
antiguas, SOLO en los Escritos Cristianos es condenada. La razón es que CRISTO nunca mostró
parcialidad en su trato con las personas, se relacionó con pobres, ricos, eruditos, iletrados, sanos,
enfermos, incluso con aquellos que la sociedad despreciaba como las prostitutas y los recaudadores
de impuestos. Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del
Hombre no tiene dónde recostar su cabeza. Mateo 8:20.
Santiago atacaba una práctica, sin embargo esta se manifiesta en el trato que hoy hacemos dentro
o fuera de nuestras congregaciones, como tratamos a las personas que vienen de otra nación y han
sido desplazadas, de qué manera tratamos a quienes nos atienden en un restaurante o las personas
que no colaboran con el servicio doméstico, ¿los vemos inferiores por el oficio que realizan? ¿En el
colegio tratamos con crueldad a aquellos que les es más difícil su aprendizaje o que no tienen los
mismos talentos deportivos? Cristo mismo fue tratado despectivamente: Natanael le dijo: ¿De
Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. Juan 1:46.
3. EL FAVORITISMO ES UNA MANIFESTACIÓN DE INJUSTICIA (Vs.5-7): Santiago llama a los
destinatarios a que presten atención, la manera en que DIOS trata con misericordia a aquellos que
son despreciados e ignorados, los que son rechazados por las élites intelectuales, políticas, sociales,
el Señor les concede que sean ricos en fe, que mantengan su esperanza en el Señor mientras su
reino es establecido. El Señor no es injusto en esto, pues todos somos CULPABLES DELANTE DE ÉL,
pero por el puro afecto de su voluntad, les concede esperanza a quienes se encuentran vulnerables.
Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos
poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios;
y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado
escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. 1
Corintios 1:26-28.
Los ricos del pasaje no eran creyentes pues estos se aprovechaban de los de humilde condición
oprimiéndolos, así mismo eran las castas más poderosas las que acusaron a Cristo y sus seguidores,
los que querían llevarlos a comparecer en tribunales donde no se practicaba la justicia como había
ocurrido con Pedro, solo por el hecho de reconocer a Cristo como su Mesías. Nadie puede
determinar si alguien es o no creyente por una actuación religiosa como asistir a las reuniones de
adoración, la fe verdadera se ha de manifestar en el amor a DIOS y al prójimo.
Santiago lleva la Iglesia del Señor a cuestionarse sobre si en verdad un Hijo de Dios debería
comportarse haciendo acepción de personas. Esta actuación pecaminosa ocurría porque no nos
gusta identificarnos con los débiles, no nos gusta ser despreciados, buscamos ponernos a salvo y
por eso queremos la compañía de los poderosos, sin embargo, la confianza debe estar en el Señor.
4. EL FAVORITISMO ES UNA TRANSGRESIÓN A LA LEY DE DIOS (Vs.8-12): Santiago apela al gran
mandamiento: Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como
a ti mismo, bien hacéis. El amor al prójimo se caracteriza por acciones concretas: El amor es sufrido,
es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada
indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza
de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13:4-7.
A nadie le gusta ser menospreciado, ninguno de nosotros se siente bien cuando por razón de nuestra
apariencia somos despreciados o el objeto de burla de los demás, esto en verdad es malvado,
Santiago lo define claramente: pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis
convictos por la ley como transgresores. Este es el comportamiento que tienen aquellos que no
tienen el amor de Cristo, porque si en verdad tenemos el amor del Señor no podemos mostrar
favoritismo hacia las personas, sino más bien buscamos su bienestar, más aún cuando son
vulnerables.
La Ley de Dios muestra Su carácter Santo, por lo que quebrantar en un punto sus mandamientos es
quebrantarla toda. No es posible hablar de una perfección cuando encontramos la menor tacha.
Santiago expone que el cumplimiento ha de ser perfecto para ser justificados por las obras, dado
que en el Evangelio somos justificados por la obra de JESUCRISTO, donde hemos sido salvos por la
fe en Él siendo una manifestación de la Gracia y la Misericordia divina, debemos no solo predicarlo
sino vivirlo, si en verdad hemos sido juzgados por la Ley de la Libertad.
5. EL FAVORITISMO ES FALTA DE MISERICORDIA (13): Santiago apela al JUICIO DIVINO, donde el
Señor pagará según nuestras obras, ya sea que las obras de Cristo hayan sido imputadas a nosotros
mediante la fe en Él, o por las propias obras de aquellos que vivieron según los deseos de su
naturaleza. Esto es totalmente claro, sensible a los oídos nuestros, aquellos que no actúan con
misericordia en el trato con los demás, manifiestan que el amor de DIOS no está en ellos:
En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. Y
nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo
aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos
conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en
amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que
tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18 En
el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí
castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque
él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el
que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros
tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. 1 Juan 4:13-21.
CONCLUSIÓN: El Cristiano ha de obrar siempre en conformidad con su fe. ¿Que hay que tengamos
que no provenga del Señor? Por lo tanto, Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor
Jesucristo sea sin acepción de personas.