Actualizado en febrero de 2024.
Apuntes completos de la asignatura “Partits” impartida por
Ernesto Pascual
1.- INTRODUCCIÓN: TEORÍA Y METODOLOGÍA
1.1.- Los modelos teóricos
Las teorías en las ciencias sociales modernas: explicación de la realidad. Como estructura
para interpretar la realidad.
Entonces, ¿en qué se diferencian las teorías y los modelos teóricos?
- se encuentran en un nivel de abstracción diferente: intermedio
- más que explicación de los elementos esenciales de la realidad que pretenden
explicar, son versión a escala de estos elementos esenciales. Esto permite al
investigador “jugar”, en el sentido de crear escenarios distintos a los que se ve en
la realidad (contrafactuales) para poder ver mejor los mecanismos subyacentes
- es decir, tienen cierta autonomía respecto a la realidad. Esto es debido a que
poseen una lógica interna, que es precisamente la que permite establecer estos
contrafactuales
- esta autonomía permite a los modelos teóricos ser más capaces de viajar, esto es,
de ser aplicables a situaciones distintas
¿Cuales son las ventajas de usar modelos teóricos?
- permite la simplificación de las explicaciones provistas. Es decir, son
parsimoniosas: uso del menor número de variables necesarias
- permiten explicaciones analíticas
Existen dos tipos de variables en el desarrollo de los modelos explicativos en ciencias
sociales:
1) endógenas o dependientes: lo que queremos explicar. Sus valores se generan
dentro (endon) del modelo
2) exógenas o independientes: vienen de fuera del modelo y se mantienen fijas
cuando entran.
Para las explicaciones causales en ciencias sociales se hace necesaria la asunción de las
premisas de la teoría de la elección racional (sobre la que se profundiza más adelante),
pero que básicamente tiene la siguiente relación entre variables:
Sin embargo, en ciencias sociales las variables exógenas no siempre se mantienen
exógenas. Las decisiones políticas (variable endógena) puede incidir en las anteriores
variables exógenas, convirtiéndolas en endógenas. Esto lo vemos en el siguiente gráfico:
1.2.- La teoría de la elección racional
La definición: conjunto de teorías parciales que comparten dos principios metodológicos:
1) Sobre el comportamiento de los actores: estos son capaces de establecer
preferencias y disponen de información precisa del entorno que les rodea.
a) Temas 2 - 4 del curso
2) El comportamiento de los actores se ve condicionado por la presencia de
instituciones que condicionan su actuación.
a) Temas 5 - 6 del curso
Profundización sobre el punto 1) el comportamiento de los actores:
- Se asume que este comportamiento es racional, en el sentido de que se opta por la
mejor correspondencia entre fines y medios. Es necesario el cumplimiento de 3
capas para que haya correspondencia:
1) se asume que las preferencias son lógicas y coherentes. Esto se concreta en:
a) Completitud: no pueden ser contradictorias. Es decir, se deben poder
establecer preferencias claras entre las alternativas. Por ejemplo, no puede
ser que:
A>ByB>A
b) Transitividad: existe coherencia interna en las preferencias establecidas, de
modo que:
A>B
B>C
A>C
2) deben actuar siguiendo los postulados de la teoría de la decisión. No solo se tiene
en cuenta la utilidad de las distintas alternativas, sino también el cálculo de la
probabilidad de que dichas alternativas se produzcan. La suma de la utilidad de las
alternativas más la probabilidad de que se produzcan da lugar a la utilidad
esperada. En estas situaciones de incerteza, los individuos actuarán según el
principio de maximin: maximización de la utilidad y minimización del riesgo.
Añadimos el siguiente ejemplo para entenderlo mejor:
El caso Maragall:
- primero se establece la utilidad de cada uno de los resultados:
x = 1, y = 0, z = 0.5
- Posteriormente, se hace una tabla en la que se cruzan las utilidades de los posibles
resultados con las probabilidades de los escenarios, según la estrategia seguida.
Ser presidente (x) No ser presidente Retirarse (z)
(y)
A = presentarse U=1 , P= 0.5 U=0, P=0.5 ---
B = no presentarse --- --- U=0.5, P=1
- Así, se puede calcular la utilidad esperada en cada caso. Para UE(A) sería:
UE (A) = (PA(x) · U(x)) + (PA(y) · U(y)) + (PA(z) + U(z))
UE (A) = (0.5 ·1) + (0.5 · 0) + (0 · 0.5) = 0.5
3) Los actores racionales tendrán en cuenta las preferencias y creencias de otros
actores a la hora de escoger su estrategia. Esto conducirá a la toma de estrategias
mútuamente óptimas (es decir, la mejor respuesta a las acciones de los demás)
que llevarán a un punto de equilibrio. Estas situaciones se expresan mediante la
teoría de juegos.
1.3.- Los límites de la racionalidad
La psicología cognitiva basada en la investigación experimental ha mostrado que la gente
tiende a comportarse de forma no racional a la hora de tomar decisiones. Es inverosímil
pensar que la gente actúa siempre de manera racional.
Sin embargo, hay situaciones en las que los modelos racionales sí pueden aportar
explicaciones útiles para entender el comportamiento de los actores. Concretamente, en
situaciones que comprenden sectores amplios de la población o en las que hay en juego
cuestiones importantes y/o sobre las que es fácil obtener información, de manera
agregada se tiende a la racionalidad.
1.4.- ¿Por qué usar la elección racional?
Primero, porque son claras y parsimoniosas:
1) la claridad teórica: explicitación de todos los conceptos y las relaciones que
mantienen entre ellos.
2) la parsimonia: se parte de explicaciones simples (que luego se van complejizando a
medida que se quiere abarcar más parte de la realidad social → endogenización de
variables). Pero en todo caso, una teoría es parsimoniosa siempre que se utilicen el
mínimo de variables necesarias para la explicación del fenómeno en cuestión.
Segundo, porque se pueden hacer predicciones sobre la conducta de los individuos, ya
que se puede determinar cuál será la conducta óptima de los actores dadas ciertas
restricciones institucionales. Estas predicciones se pueden expresar mediante
proposiciones testables empíricamente. Mediante estos testeos se puede determinar si
una explicación es válida o no.
Tercero, se pueden hacer estudios contrafactuales (qué pasaría si) que tengan en cuenta
el impacto de contextos o entornos institucionales distintos. Esto puede resultar en
sugerencias de cambios de las estructuras institucionales.
Cuarto, cuando (mediante el testeo empírico) se demuestra que las predicciones o
explicaciones del modelo no son válidas, se puede variar los supuestos sobre los cuales se
fundamenta. Esto permite el ajuste y mejora de los modelos (acumulación de
conocimiento).
1.5.- El método científico
La aplicación del método experimental es difícil en ciencias sociales por dos motivos:
1) problemas éticos que supone la manipulación de las condiciones ambientales de los
individuos
2) dificultad de generalizar los hallazgos hechos en experimentos a contextos fuera del
laboratorio. En los experimentos se dan ambientes muy controlados, es decir,
situaciones que raramente tendrán lugar de la misma manera en la vida real.
→ La ciencia política anglosajona está probando recientemente el método experimental
(grupo de individuos bajo distintas condiciones), pero recibe críticas sobre todo relativas a la
validez externa (posibilidad de extrapolar o generalizar) de los resultados.
Entonces, ¿qué hace la ciencia política? El método cuasiexperimental:
- El científico social aprovecha las condiciones ambientales ya existentes para
explicar la ocurrencia de determinados fenómenos. Se recopila el máximo de
información política posible sobre las características del universo a analizar con el
objetivo de identificar las variables exógenas (independientes o explicativas)
relevantes para explicar la variación en la variable endógena (dependiente) que se
quiere estudiar.
- ¿Cómo? Normalmente encuestas, aunque también datos a nivel agregado
(resultados electorales, riqueza de un país, etc.)
- Mediante las técnicas estadísticas multivariantes se puede analizar el impacto de
las variables independientes estudiadas. Esto se hace controlando el efecto del resto
de variables independientes → ceteris paribus.
Las limitaciones del método cuasiexperimental:
1) respecto a los datos a nivel individual (encuestas por ejemplo):
a) validez de las medidas
b) redacción de las preguntas
c) representatividad de la muestra
d) costes de producción de los datos
2) respecto a los datos a nivel agregado
a) fiabilidad de las medidas obtenidas
b) comparabilidad entre países
La observación de los datos de la realidad nos permite establecer modelos explicativos
(causales) sobre la realidad. Pero hay que tener en cuenta que:
- correlación =/ causa: el ejemplo de los libros en casa y el rendimiento académico
de los hijos. Lo que implica que, además de señalar la correlación entre variables
hay que detallar el mecanismo causal que vincula ambas variables.
2.- EL MODELO ESPACIAL
Se trata de un modelo para entender la relación entre los votantes y los partidos. Este
modelo parte de varias suposiciones:
1) unidimensionalidad
2) funciones de utilidad de un solo pico y con simetría
2.1.- El concepto del espacio unidimensional
Se parte de la asunción de que tanto los votantes como los partidos se ubican en un solo
eje aislado de los demás, es decir en un continuum de una misma escalera de valores:
2.2.- La función de utilidad
Para entender según qué criterios los votantes se posicionan en este espacio
unidimensional es necesario recuperar la noción de utilidad: la medida de satisfacción
según la cual los individuos ordenan sus alternativas, expresando en este orden sus
preferencias. Un ejemplo:
Según esta atribución de utilidad, podemos expresar matemáticamente tanto la ordenación
de las preferencias como la utilidad de las alternativas:
También se puede expresar gráficamente la utilidad atribuida a cada una de las alternativas,
esto es, la función de utilidad:
2.3.- Las propiedades de la función de utilidad en el modelo espacial
Como decimos, las funciones de utilidad del modelo espacial tienen que cumplir varias
condiciones para que el modelo funcione. En concreto:
1) Los votantes tan solo tienen un punto máximo de utilidad (single-peaked
preferences)
2) El decrecimiento simétrico de la utilidad a medida que se aleja de este punto ideal.
Para verlo gráficamente, el siguiente ejemplo:
2.4.- El concepto de conjunto ganador
Sabiendo cómo deben ser las funciones de utilidad individuales, vamos a ver en qué derivan
cuando interaccionan entre sí en un proceso de votación.
Cabe destacar que el voto fiel al punto máximo de utilidad es poco común. Es poco
probable que haya una mayoría de votantes que coincidan en su punto máximo. Es, por
tanto, habitual que se de la negociación y coordinación entre los distintos votantes. Es
por esta coordinación que hablamos de conjuntos de actores, los cuales tienen como
objetivo influir en el status quo, ya sea manteniéndolo o modificándolo, buscando siempre
incrementar su propia utilidad.
Es en este sentido en el que se habla de conjunto ganador, que es aquel que tiene la
voluntad y capacidad de modificar el status quo. Pongamos el siguiente ejemplo:
En este ejemplo el status quo (Y) se encuentra en tierra de nadie. En este contexto, se
identifica un conjunto ganador que tiene la capacidad y voluntad de modificar el status quo:
dónde “W” hace referencia a “conjunto ganador”, “P” a “preferencia” y “U” a “unión”. Por
tanto, lo que predice el modelo es que el status quo se modifique de la siguiente manera:
Por otro lado, hay casos en los que no hay conjunto ganador posible, con lo que:
2.5.- El teorema del votante mediano
Lo que se quiere es buscar las regularidades existentes en los distintos casos estudiables
desde el modelo espacial, es decir, determinar las predicciones que puede realizar el
modelo. Para que se cumpla el teorema del votante mediano se deben cumplir los
siguientes requisitos:
a) unidimensionalidad
b) funciones de un solo pico
c) voto sincero
d) que voten todos los miembros
e) votantes impares que imposibilitan empate o inexistencia de votante mediano
f) conocimiento del sistema de votación
En las suposiciones hechas por el modelo, se puede predecir que el resultado del proceso
de decisión tenderá a ubicarse en la posición más cercana al votante mediano.
El votante mediano es aquel que ocupa una posición intermedia en un conjunto de
preferencias ordenadas en un plano unidimensional, es decir, es aquel votante que se sitúa
en el punto exacto en el que tiene el mismo número de votantes a cada costado del eje.
Esto tiene incidencia también en situaciones distintas como elecciones:
Los partidos A y B confluyen hacia el votante mediano. Esto también muestra la incapacidad
de los partidos extremistas de obtener resultados electorales satisfactorios.
2.6.- El examen de las suposiciones del teorema del votante mediano
Vemos ahora qué pasa cuando modificamos algunas de las suposiciones del votante
mediano. Por ejemplo, vemos qué pasa cuando hay punto máximo inexistente:
1) votación por parejas y primacía de la agenda: el orden en el que se plantea esta
votación por parejas puede alterar los resultados. Es decir, distinto orden de votación
(es decir, distinta agenda) conduce a resultados distintos. Método Condorcet.
2) mayorías cíclicas: la regla de la mayoría es incapaz de producir un ganador. Esto
también es corregible mediante la disposición de la agenda. Veamos el ejemplo:
- Vemos como no hay ninguna opción que tenga más apoyo que el resto. Si se
escoge una opción, siempre habrá dos votantes que tienen incentivos para
coordinarse, cambiar el status quo y mejorar su utilidad.
Otro supuesto a examen: la inexistencia de voto sincero y su sustitución por el voto
estratégico.
1) El voto sincero: voto a la opción más cercana a su punto máximo de utilidad.
2) El voto estratégico: la ponderación de sus creencias sobre las posibilidades
electorales de los competidores le lleva a votar a un candidato que no es su primera
preferencia. Es decir, no se vota a primera preferencia debido a la creencia de que
esta primera preferencia no tiene opciones reales de obtener representación. Típico
de sistemas mayoritarios.
- Condiciones para que se produzca el voto estratégico
a) conocimiento del apoyo recibido por los distintos candidatos
b) conocimiento del funcionamiento del sistema electoral (reglas del juego)
→ El voto estratégico sigue siendo racional: además de la utilidad de cada partido también
se tiene en cuenta la probabilidad de que obtengan representación (utilidad esperada). En
base a este cálculo, el elector se decanta la opción con probabilidades de obtener
representación que le proporciona una utilidad mayor.
Ejemplo de la influencia del voto estratégico:
3.- EL ESPACIO MULTIDIMENSIONAL
Como es bastante infrecuente que la realidad social se explique mediante un solo eje o
dimensión, vamos a ver ahora qué pasa con espacios multidimensionales.
1.- Las curvas de indiferencia o de preferencias saciadas
Para empezar hay que ver cómo se representan gráficamente la utilidad o las preferencias
de los individuos en espacios bidimensionales. Para ello, se recoge el concepto de curvas
de indiferencia, que proviene de la teoría económica. En teoría económica se usan para
representar gráficamente las combinaciones de los bienes “x” e “y” que le reportan mayor
utilidad al individuo. Estas curvas de indiferencia tienen son así:
Así, las curvas muestran las distintas combinaciones de ambos bienes que reportan niveles
de utilidad óptimos para los individuos. También es importante recalcar que las curvas que
se encuentran más arriba (o más a la derecha en este caso) reportan mayor utilidad. Para
entender mejor esto, miremos ahora las curvas de preferencias saciadas, que son otro
modo de representar estas curvas de indiferencia, con el añadido de que muestran el punto
de saciedad, esto es, el punto máximo de utilidad del individuo, la cantidad óptima de
ambos bienes. Las curvas de preferencia con preferencias saciadas lucen así:
Como vemos, todo lo que se aleje del punto de saciedad (aunque sea por arriba, lo que
comportaría una cantidad mayor de ambos bienes de lo que se estipula en el punto de
saciedad) reporta menos utilidad al individuo. Como vemos utilidad óptima =/ cantidad
máxima de bienes.
Estas curvas de preferencias saciadas también se pueden representar tridimensionalmente,
para ver de manera más gráfica como las curvas que más se aproximan al nivel óptimo de
utilidad más utilidad reportan (valga la redundancia).
2.- Curvas de indiferencia bidimensionales aplicadas a preferencias políticas
Las curvas de indiferencia de las funciones de utilidad de los distintos actores políticos son
circunferencias alrededor de su punto máximo de utilidad (o punto de saciedad).
Empezamos por las funciones de utilidad más “simples”, aquellas que dibujan
circunferencias perfectas alrededor del punto máximo de utilidad:
Como vemos, el votante “V” tenderá a votar al partido que se sitúa en la circunferencia “A”,
ya que es ligeramente más cercana a su punto máximo de utilidad (“V”) que el partido “B”.
Sin embargo, hay dos complejidades que pueden provocar que las curvas de indiferencia
del actor no sean circunferencias perfectas.
1) Primera complejidad: que las dos dimensiones representadas no tengan el mismo
peso para el actor. En este caso las curvas de indiferencia serán elipses que se
desplegarán perpendiculares a alguno de ambos ejes. Esto nos muestra que la
preferencia del individuo sobre un eje es independiente o separable de su
preferencia sobre el otro eje. En el ejemplo que vemos a continuación, vemos que el
actor es más flexible en el eje “x1” (donde hay un abanico mayor de puntos que le
reportan una utilidad igual) que en el eje “x2” (donde presenta poco margen de
movimiento). Esto nos lleva a pensar que el eje “x2” tiene mayor peso para él, pues
sus preferencias al respecto son más restringidas. Además, la pérdida de utilidad en
cualquiera de los dos ejes reporta una pérdida de la utilidad total. Es por ello que
decimos que son temas o ejes separables.
2) Segunda complejidad: que las dimensiones sean no separables, es decir, que
muestren interacción e interdependencia. En este caso, la variación (ya sea aumento
o reducción) en una dimensión tiene que ir acompañada de la variación (ya sea
aumento o reducción) en la otra dimensión para mantener los niveles de utilidad. En
este caso las curvas de indiferencia ya no son perpendiculares. Dependiendo del
tipo de complementariedad que presentan (negativa o positiva) las curvas de
indiferencia se mostrarán inclinadas hacia uno u otro lado. Primeramente, veamos
una curva de diferencia que presenta complementariedad negativa:
En este caso, el aumento en la dimensión “x” (el paso de B1 a B2) comporta una
pérdida de utilidad que se puede corregir con una reducción en el eje “x2” (punto
B3). Como decimos, en este caso las dimensiones son complementariamente
negativas, ya que el aumento en una dimensión tiene que ir acompañado de la
reducción del otro para mantener estable la utilidad.
Veamos ahora el caso de la complementariedad positiva. En este caso es al
revés: el aumento en una de las dimensiones debe ir acompañado del aumento en la
otra para mantener la utilidad estable:
3.- Los procesos de votación en espacios multidimensionales
Veamos ahora cómo se aplican estas nociones a los procesos de votación. El ejemplo más
simple es el del comité. El siguiente ejemplo muestra un comité de tres personas con sus
respectivas curvas de indiferencia:
Todo apunta a que, en este caso, sería la posición “D” (en tanto que es el punto donde
interseccionan las distintas curvas de indiferencia) el punto de equilibrio, tal como muestra
la siguiente tabla:
Sin embargo, y dado que nos encontramos en un contexto de mayoría simple, no se puede
descartar el pacto entre dos de los tres votantes (que sería suficiente para alcanzar la
mayoría) que situaría el punto de equilibrio en una posición intermedia entre sus dos puntos
máximos de utilidad, dejando de lado al tercer componente. Así, vemos que con estas
condiciones es imposible determinar el ganador de Condorcet, habiendo así múltiples
posibles conjuntos ganadores.
Ante estas dificultades, Plott añadió una condición más, rediseñando el teorema del votante
mediano para adaptar su viabilidad a espacios multidimensionales. Esta condición es la
simetría radial. Lo vemos a través de un ejemplo:
En el siguiente gráfico vemos como los distintos electores se ubican cumpliendo los
requisitos de la simetría radial respecto a un punto “E”, siendo este precisamente el punto
de equilibrio (ganador de Condorcet) al que llevará el proceso de votación. Las líneas que
conectan los puntos ideales de los cuatro votantes con el punto “E” también dividen el
plano en sectores simétricos. El problema de el llamado teorema de Plott es que impone
condiciones muy restrictivas y sensibles a los posibles cambios de posición de los
votantes. En otras palabras, es difícil que se dé la condición de simetría radial en la
realidad.
Davis, Degroot y Hinich propusieron una reformulación menos restrictiva del teorema de
Plott. Lo hicieron a través del concepto de la mediana en todas las direcciones: se
encuentra una mediana que divine el plano en dos mitades o subespacios. Uno de estos
subespacios debe tener al menos la mitad de los puntos ideales del electorado o votantes.
Así vemos como, sin tener que cumplirse la simetría radial, podemos encontrar el punto de
equilibrio en alguna de las posiciones atravesadas por esta mediana. Sin embargo, una vez
más, esta variante vuelve a imponer condiciones altamente restrictivas. Lo vemos con el
siguiente ejemplo:
4.- El teorema de la imposibilidad de Arrow
Siguiendo en la línea de la imposibilidad de encontrar el punto de equilibrio en votaciones
en espacios multidimensionales, es necesario hablar del teorema de la imposibilidad de
Arrow. Este explora las maneras de traspasar las preferencias individuales a
preferencias colectivas, es decir, los procesos de decisión que permiten establecer un
orden de preferencias a nivel social. Más concretamente, se planteó la posibilidad de
establecer un proceso de decisión democrático que cumpla con los requisitos de la
racionalidad. Así, estos son los axiomas (tanto democráticos como racionales) que para
Arrow debían cumplirse:
1) Transitividad entre las preferencias
2) Universalidad: se pueden elaborar tantas combinaciones entre las alternativas como
sea posible.
3) De no dictadura: ningún individuo puede imponer sus preferencias sobre otro.
4) De no imposición: el único criterio son las preferencias de los agentes individuales
(sin que pese la tradición, etc.)
5) Independencia de alternativas relevantes: la presencia o ausencia de otras
alternativas no debe afectar al proceso.
Con todo, el teorema de Arrow afirma que, cuando existan tres o más alternativas, es
imposible diseñar un método de elección o decisión que cumpla los requisitos (o axiomas)
democráticos y racionales a la vez. En este sentido, es posible que aparezcan problemas de
intransitividad entre las alternativas. Veamos el siguiente ejemplo:
Como vemos, aunque individualmente sí se cumple la transitividad, en la ordenación de
preferencias a nivel social se puede dar que A > B y B > C pero C > A. En este caso, se
cumplen los criterios democráticos pero no los racionales (se produce intransitividad),
llevando a preferencias circulares.
5.- El teorema del caos de McKelvey y los mecanismos para superarlo
El teorema afronta la dificultad del cumplimiento de las condiciones de simetría radial de
Plott. En este sentido, afirma que cuando se rompen estas condiciones no habrá conjunto
vacío, no habrá punto de equilibrio y, por tanto, no se podrá determinar el ganador de
Condorcet.
Para superar esta situación de caos disponemos de las reglas institucionales, es decir,
mecanismos procedimentales que condicionan los procesos de votación/decisión.
Veamoslas:
1) Dividir las votaciones por dimensión: Básicamente, se vota primero una
dimensión y luego la otra. Esto consiste en una simplificación del problema.
Tenemos dos casos posibles:
a) Dimensiones separables: con preferencias de un solo pico permitiría aplicar
el teorema del votante mediano.
b) Dimensiones no separables: los resultados en una dimensión afectarían a
las votaciones de la otra, de manera que no se podría determinar en este
contexto el ganador de Condorcet. Así, como en las votaciones por parejas
que hemos visto en el capítulo anterior, el orden de votación de las dos
dimensiones tendría una gran importancia (ejemplo de negociaciones entre
ERC, Junts y PSOE para amnistía y presupuestos generales). Por otro lado,
si no se controla el número de rondas, se puede incurrir en el problema de
las mayorías cíclicas (emerge constantemente un conjunto que tiene
incentivo para coordinarse y modificar el status quo).
2) Frente a la importancia que tienen factores como el orden de las votaciones o el
control del número de rondas de votaciones, emergen teorías que se centran en la
capacidad del control de la agenda como factor clave en estos procesos de
decisión (modelo agenda-setter de Romer y Rosenthal e modelo de equilibrio
inducido por la estructura de Shepsle y Weingast). Así, el modelo plantea que la
estabilidad conseguida en algunos procesos de decisión se debe a que las
condiciones impuestas por la agenda restringen el número de resultados posibles.
Así, quien establece la agenda actuará de manera estratégica para buscar las
alianzas menos costosas que le llevan al mejor resultado posible (para el mismo
actor que establece la agenda). Este modelo se basa en la condición de
información imperfecta de los agentes, es decir, estos son miopes: no se dan
cuenta de la importancia de la secuencia de votación. Aun con todo, este modelo no
prevé resultados socialmente eficientes, sino aquellos más favorables al
diseñador de la agenda.
4.- LAS ELECCIONES
En el capítulo anterior hemos visto cómo las predicciones del modelo espacial, si no se
cumplen condiciones altamente restrictivas, tienden al caos y al desequilibrio. Hemos visto
también la importancia de las instituciones para reajustar y conseguir una cierta estabilidad
en estos procesos de decisión. Ahora, pasamos de los comités con pocos miembros e
información perfecta y completa a las elecciones de masas. Veremos ahora las predicciones
que puede hacer el modelo espacial en estas condiciones y, también, la manera en que las
instituciones existentes generan equilibrio en este tipo de situaciones. Concretamente, las
instituciones o, en este caso, reglas electorales, cumplen dos funciones:
1) Reducir el número de opciones disponibles para el elector.
2) Incentivar los partidos grandes y penalizar a los pequeños.
4.1.- Diferentes modelos desde los que estudiar la convergencia
Empezamos estudiando las situaciones en las que tendrá lugar una convergencia completa
en el votante mediano. Hay que partir de 3 casos que tienen explicaciones distintas sobre la
convergencia o no de los candidatos:
1) El modelo determinista defendido por Downs: en situación de
unidimensionalidad, información perfecta (es decir que los partidos tienen
información completa sobre las preferencias del electorado), y siendo los candidatos
office-seekers (sólo se interesan por la obtención de representación, de cargos
políticos), se produce una convergencia completa en el votante mediano. Es
entonces cuando se produce la ley de la diferencia mínima: esta convergencia
produce que las propuestas de los candidatos se homogeneizan.
2) El modelo estocástico difiere del primero en el reconocimiento de incerteza, es
decir, en el reconocimiento de que no hay información perfecta ni completa. Debido
a esto, los partidos deben recurrir a sondeos y encuestas para tomar decisiones
estratégicas a partir de esta información. Este modelo también da cabida a la
aleatoriedad, es decir, a la posibilidad de que los electores se comporten
irracionalmente.
3) El modelo de valencia (“valence issues”): Los elementos que los electores tienen
en cuenta no son sus programas electorales, sino elementos como el carisma y la
integridad de los candidatos. En suma, se tiene en cuenta la calidad de los partidos
y candidatos más que su posición en una dimensión. Aplicable sobre todo a
contextos en los que los programas electorales son muy similares (el ejemplo de las
primarias americanas).
4.2.- El papel de los votantes ideológicos y la ausencia de información completa
Partimos del modelo determinista de Downs para constatar que, efectivamente, si se dan
las condiciones (descritas anteriormente) se producirá una convergencia completa en el
votante mediano.
Sin embargo, veamos ahora qué pasa cuando los candidatos, en vez de ser office-seekers
son policy-seekers, es decir, son candidatos ideológicos. En este contexto, se pueden dar
dos posibles escenarios:
1) Los candidatos son (total o parcialmente) ideológicos y tienen información
completa sobre las preferencias de los electores: en este caso los candidatos
convergen igualmente en el votante mediano, pues son conscientes de que para
implementar las políticas que defienden deben primero ganar las elecciones.
2) Los candidatos son (total o parcialmente) ideológicos y no tienen información
completa: aquí nos acercamos un poco a los postulados del modelo estocástico,
ya que eliminamos la condición de información completa. En este caso, y debido
precisamente a que los candidatos no saben exactamente dónde se ubica el votante
mediano, sólo se producirá una convergencia parcial.
4.3.- Los costes y riesgos de moverse en la escala política
Pese a lo visto anteriormente, la convergencia completa no tiende a producirse en la
realidad. Esto se debe, en parte, a que la convergencia entre los partidos implica
movimientos en la escala política por parte de los partidos, y estos pueden tener ciertos
riesgos o costes.
Para empezar hay que entender las elecciones como un juego iterativo. Es decir, el hecho
de que las elecciones no son eventos aislados: se repiten cada cierto tiempo y eso permite
a los actores que participan aprender de sus acciones pasadas y pulir sus estrategias. Esto
se materializa en fenómenos como el voto estratégico visto anteriormente (los electores no
tienen en cuenta sólo la utilidad que le reportan los candidatos sino también las
probabilidades o viabilidad de que este sea escogido).
En este contexto aparece el contexto de reputación: los movimientos que los partidos
efectúan repercute en la percepción que los electores tienen sobre ellos. Así, si se producen
muchos movimientos o movimientos repentinos en la escala ideológica los partidos pierden
credibilidad frente al votante. Esto se llama costes de la movilidad ideológica, y puede
resultar en una pérdida de votos y recursos. Es por eso que los movimientos en la escala, si
quieren ser efectivos, deben darse en pequeñas dosis y durante períodos de tiempo
largos, pues los cambios bruscos tienen costos mayores. El gran ejemplo de esto es la
moderación a lo largo de los años del PP (paso de AP a PP).
Por otro lado tenemos la amenaza de la aparición de terceros partidos. Esta posibilidad
es estudiada sobre todo en escenarios de bipartidismo, en los que el tercer candidato se
muestra como la alternativa a los dos partidos dominantes, aunque también es posible en
situaciones de multipartidismo. También cabe decir que en espacios multidimensionales hay
más libertad para los partidos: más escalas y posibilidades en las que ubicarse. Primero,
debemos repasar las condiciones que ayudan a la irrupción de un tercer candidato:
1) El voto anti-establishment: hartazgo de los partidos tradicionales, que puede verse
agravado por escándalos de corrupción.
2) La emergencia de crisis que debiliten la imagen de los partidos tradicionales.
3) Emergencia de nuevas corrientes políticas.
Aunque normalmente son combinaciones de estas posibilidades.
Por otro lado, hay que recalcar que los terceros partidos, en un primer momento, no tienen
costes de movimiento, se pueden colocar donde quieran en la escala ideológica ya que
no hay precedentes y, por tanto, no hay reputación. Cabe resaltar que esto es en un primer
momento. A la larga, como todos los partidos, los movimientos en la escala sí tiene costes
(caso C’s).
Hay principalmente dos posibilidades cuando irrumpen terceros partidos:
1) Si los partidos tradicionales se encuentran muy centrados (poca distancia entre
ellos) el tercer partido se coloca en alguno de los extremos de la escala: el caso de
PODEMOS y VOX respecto a PP y PSOE.
2) También cabe la posibilidad de que el tercer partido se coloque en el centro del
espectro político (la posición más cercana posible al votante mediano: caso de C’s
al principio). En este caso, lo habitual es que los dos partidos tradicionales diverjan
hacia cada uno de los extremos del eje.
Cabe decir que no todo es tan fácil para los terceros partidos: las barreras electorales
impuestas por los sistemas dificultan la entrada de estos terceros partidos. El ejemplo de
Estados Unidos es el más representativo: necesidad de financiación y la posibilidad de
terceras opciones y la alianza que acabarán formando se decide antes en las primarias.
6.- LA CARACTERIZACIÓN DE LAS LEYES ELECTORALES
Como hemos visto, el modelo espacial predice inestabilidad. Sin embargo, en el mundo real
no se observa estos niveles de inestabilidad. Ello se explica por el peso de las instituciones
(neo-institucionalismo). Para explicar esto Shepsle introduce el Equilibrio Inducido
Estructuralmente. Vemos ahora específicamente el papel de las leyes electorales (en
tanto que instituciones) en la conformación de este equilibrio.
El capítulo explica principalmente el funcionamiento de 6 elementos que constituyen las
leyes electorales.
1.- El sufragio activo o derecho a voto
El sufragio activo se define como el derecho a votar en unas elecciones. Normalmente este
derecho viene estipulado en la ley electoral y, en un mismo Estado puede variar
dependiendo de las elecciones en cuestión.
Su clasificación es la siguiente:
1) Voto simple: un único voto por cada elector.
a) Exclusivo: a un solo candidato o partido.
b) No exclusivo: puede pasar a otro candidato o partido.
i) Transferible: por ejemplo: si es sobrante se transfiere a otro partido.
ii) Acumulativo: por ejemplo el caso alemán: el mismo voto no sirve
sólo para el candidato sino que también se acumula en las listas de
su partido.
2) Voto plural: más de un voto por elector. El ejemplo es Bélgica.
Cabe destacar que el voto puede ser obligatorio por ley, existiendo sanciones en caso de
que no se cumpla.
2.- El sufragio pasivo o candidatos
Se establece quién puede presentarse. También se establece en la ley electoral. Pueden
haber distintos requisitos según el país o las elecciones: edad mínima, nacionalidad,
antecedentes penales, etc.
Se establece cómo te puedes presentar: candidatos solos, mediante listas (abiertas,
cerradas o flexibles), coalición de listas, etc.
3.- La magnitud del distrito
El distrito es la subdivisión en la cual el sufragio activo (votos) es convertido en sufragio
pasivo (escaños). Existen varias clasificaciones en lo respectivo a los distritos.
Primero, tenemos una clasificación según el criterio para conformarlos:
1) Criterio territorial: agrupación de ciudadanos según su ubicación geográfica.
2) Criterio poblacional o personal: según características individuales como pueden
ser étnicas, por ejemplo.
También tenemos una clasificación según su magnitud, es decir, según el número de
escaños que se escogen en el distrito.
1) Distritos uninominales: M = 1: el distrito escoge un solo candidato.
2) Distritos plurinominales: M < 1: el distrito escoge dos o más candidatos.
→ sobre esta clasificación:
- Es una de las más importantes en ciencia política para determinar si un sistema
electoral es mayoritario (distritos uninominales) o proporcional (distritos
plurinominales).
- También en un mismo Estado pueden tener magnitudes diferentes y coexistir
ambos tipos de distrito (ejemplo: España todas las provincias son plurinominales
menos Ceuta y Melilla (uninominales).
También existe una tercera tipología, según si los distritos se constituyen de uno o de dos
niveles:
1) Distritos primarios: un único nivel.
2) Distritos complejos: combina dos niveles de distrito. En un primer nivel
encontramos un distrito primario, uninominal, que escoge un porcentaje
(normalmente 50%) del total de escaños a repartir. El resto de escaños se escogen
en un segundo nivel plurinominal. Esto se hace para conservar la representación
directa del sistema mayoritario compensando sus efectos más extremos con el
segundo nivel (referente a un sistema proporcional). Dentro de estos distritos
complejos encontramos, a su vez, dos tipos:
a) Distritos complejos no compensatorios: existen dos niveles (el distrito
primario y el complejo) superpuestos pero que no interaccionan entre sí. Es
decir, el resultado en el primer nivel no condiciona los resultados en el
segundo.
b) Distritos complejos compensatorios: siguen existiendo dos niveles, pero en
este sistema los resultados del primer nivel sí condicionan los del segundo,
de modo que el segundo nivel compensa o corrige los resultados del primer
nivel.
→ En los distritos complejos hay dos opciones:
1) Dos votos: uno para el primer distrito uninominal y otro para el plurinominal.
2) Un voto que se cuente dos veces (acumulativo)
En este apartado cabe hablar del gerrymandering: término anglosajón que define una
práctica consistente en, dentro de lo permitido formalmente por la ley, manipular las
fronteras de los distritos electorales para favorecer los resultados propios.
4.- La fórmula electoral
La fórmula electoral es el método mediante el que se transforma el número de votos en
escaños. La principal clasificación en este sentido es entre fórmulas mayoritarias y
proporcionales:
1) Fórmulas mayoritarias: la mayoría de votos en una circunscripción supone la
asignación al ganador de la totalidad de escaños de la misma. Hay distintos tipos:
a) Mayoría simple: los escaños se asignan al candidato con mayor número de
votos.
b) Mayoría absoluta: los escaños se asignan al candidato que obtenga más de
la mitad de los votos (50% + 1). Normalmente requiere varias secuencias
en las que se cambien las condiciones para facilitar que alguno de los
candidatos cumpla el requisito (se rebaja a mayoría simple o se eliminan
candidatos). Lo más habitual es el sistema mayoría absoluta a dos vueltas.
c) Voto alternativo preferencial: se trata de condensar muchas vueltas en un
solo acto de votación. Los electores ordenan sus preferencias. Si en un
primer conteo ninguno de los candidatos alcanza la mayoría, se elimina el
candidato menos votado y se tienen en cuenta las segundas preferencias de
los electores que tenían como primera preferencia el candidato eliminado. Y
así sucesivamente hasta que alguien obtenga la mayoría absoluta.
También existen fórmulas mayoritarias aplicadas a distritos plurinominales:
a) Voto bloqueado: el elector vota a tantos candidatos como escaños tiene el
distrito.
b) Voto limitado: el elector vota a menos candidatos que escaños tiene el
distrito.
c) Voto único no transferible: el elector vota a un único candidato,
independientemente de la magnitud del distrito.
2) Fórmulas proporcionales: a través de fórmulas matemáticas tratan de establecer
una relación más o menos proporcional entre el porcentaje de votos y el porcentaje
de escaños obtenidos.
a) Los sistemas de cuota: El total de votos válidos se dividen por una cifra
(divisor). Mediante esta operación obtenemos la cuota. El número de cuotas
que quepan en los votos obtenidos por cada partido será el número de
escaños obtenidos por el mismo. Es decir, una vez tenemos la cuota, hay
que dividir el número de votos obtenidos por cada partido por la cuota, y el
resultado será el número de escaños obtenidos por cada uno de ellos.
Cuanto más grande sea el divisor (o más pequeña la cuota), menos
proporcionalidad presenta la fórmula.
i) Cuota de Hare: Q (cuota) = V (votos válidos) / E (escaños a repartir)
ii) Cuota de Hagenbach-Bischoff: Q = V / (E +1)
iii) Cuota Imperiali: Q = V / (E+2)
iv) Cuota Imperiali reforzada: Q = V / (E+3)
b) Los sistema divisores: Los votos obtenidos por cada partido son divididos
por una cifra progresivamente creciente. A partir de estos resultados, se
van asignando secuencialmente los escaños a los partidos con cifras
mayores.
i) Ley D’Hondt: Los resultados de cada partido se dividen entre
1-2-3-4-5, etc. Se favorece a los partidos de mayor tamaño.
ii) Ley Saint-Lagüe: Los resultados de cada partido se dividen entre
1-3-5. etc. es decir, saltando los números pares. De esta manera los
partidos menores obtienen mejores resultados.
c) Voto único transferible: se realiza en sistemas plurinominales pero los
electores tienen un único voto. Una vez se han asignado los escaños
correspondientes a las primeras preferencias, los votos restantes (que no
hacen falta a estos candidatos) se traspasan a otros candidatos de la
misma lista que no han obtenido representación.
5.- El umbral electoral
Consiste en el número o porcentaje mínimo de votos que ha de obtener un partido para
poder optar a representación. Se puede establecer a nivel nacional, regional o de
circunscripción. Es una herramienta para evitar la excesiva fragmentación partidista.
6.- La asamble parlamentaria
El tamaño de la asamblea parlamentaria se obtiene mediante el conteo de diputados o
escaños de esta. De manera lógica y coherente, un mayor tamaño de la asamblea comporta
mayores niveles de proporcionalidad.
6.- LAS TEORÍAS DUVERGERIANAS
Ahora conocemos los principales elementos que componen las leyes electorales. En
capítulos anteriores se ha dicho que éstas condicionan el comportamiento de los electores,
conduciendo a una mayor estabilidad. Ahora vamos a ver, detalladamente, cómo las leyes
electorales influyen en el comportamiento tanto de votantes como de partidos o élites
políticas.
6.1.- La ley Duverger
Todo empieza con el sociólogo francés Maurice Duverger, pionero en el estudio del efecto
de las leyes electorales sobre el comportamiento de los actores políticos. Así, alrededor de
1950 postula la Ley Duverger:
a) En sistemas pluralistas (de mayoría simple), el electorado tiende a votar
estratégicamente, de manera que se tiende al bipartidismo.
También postula una segunda Ley (él la considera Ley, otros la consideran hipótesis):
b) En sistemas de mayoría absoluta y, sobre todo, en sistemas proporcionales, los
votantes tienden a votar menos estratégicamente, favoreciendo así el
multipartidismo.
¿En qué se basan estas leyes (o hipótesis)? En lo que denominamos el efecto mecánico y
estratégico de las leyes electorales.
6. 2.- El efecto mecánico
Se trata de la infrarrepresentación sistemática (en la relación entre el porcentaje de votos
y el de escaños obtenidos) de los terceros partidos. Esto tiene que ver con la permisividad
del sistema electoral, que se concreta principalmente en la magnitud del distrito, es decir,
en la cantidad de escaños que se deciden en cada distrito. Por regla general, cuanto menor
sea la magnitud del distrito, menos proporcionalidad presentará el sistema. Así,
independientemente de cómo se encuentren distribuidos los votos, las leyes electorales
actúan reduciendo el número de partidos con representación. Es una dimensión que
tiene efecto en la distribución de escaños.
El ejemplo lo encontramos en las circunscripciones pequeñas españolas: ya que se deciden
pocos escaños (2 normalmente) estos siempre se atribuyen a los partidos mayoritarios,
negando la posibilidad a los partidos más modestos de obtener representación.
6. 3.- El efecto estratégico
Se trata del cambio en el comportamiento de votantes y élites debido al efecto
mecánico de las leyes electorales. Como decimos, afecta a dos actores:
1) Élites políticas: cuando los sistemas no son permisivos, los partidos políticos sin
expectativas de obtener representación se adaptan mediante: coordinación con
otros partidos o retirada de la competición electoral.
2) Votantes: rechazan votar partidos sin expectativas de obtener representación
mediante el voto estratégico. Así, los partidos que no anticipan los efectos
mecánicos son castigados por los votantes, los cuales optan por partidos que sí
tengan expectativas
6. 4.- El equilibrio Duvergeriano
Los resultados de ambos mecanismos (efectos estratégicos y mecánicos) son conocidos
como el equilibrio duvergeriano. Así, mediante estos mecanismos se puede determinar la
máxima capacidad de transporte de los sistemas electorales, esto es, el número de
partidos que los distintos sistemas electorales permiten. El elemento central para determinar
la capacidad de transporte es, como se ha avanzado antes, la magnitud del distrito. Se
establece que:
Capacidad de transporte = M (magnitud del distrito) + 1
Es decir, todos los partidos que se espera que obtengan representación más el partido
perdedor. Cuando se presentan más partidos de lo esperado (es decir, cuando el número de
candidaturas es M + 2 o superior) se habla de un equilibrio no-Duvergeriano. Es entonces
cuando decimos que ha fallado la coordinación entre las élites y, por tanto, cuando
aparece el voto estratégico, es decir, cuando los votantes otorgan su voto tan solo a los
partidos viables. En situaciones de equilibrio (cuando se presentan M + 1 candidaturas), el
voto estratégico no es necesario.
Entonces, si tenemos en cuenta el equilibrio duvergeriano y la capacidad de transporte de
los sistemas, se puede prever el número de partidos esperado según las características de
los distintos sistemas:
1) El voto estratégico en distritos uninominales de mayoría simple: Aplicamos la
fórmula M (en este caso 1, ya que es distrito uninominal) + 1. Obtenemos que se
esperan 2 partidos.
2) El voto estratégico en distritos uninominales de mayoría absoluta con segunda
vuelta con los dos primeros ganadores. Aunque M = 1, la existencia de segunda
vuelta altera el resultado. En este caso debemos considerar que M es el número de
partidos escogidos para la segunda vuelta, es decir 2. Por tanto, M (2) + 1 = se
esperan 3 partidos.
3) El voto estratégico en distritos plurinominales: se espera que se presenten M + 1 de
partidos como máximo. Sin embargo, a medida que aumenta la magnitud del distrito
se hace cada vez más difícil saber qué candidatos son viables. Tampoco está
claro el límite superior de la fórmula M + 1.
6.5.- Condiciones bajo las que se da el equilibrio duvergeriano
Existen 2 condiciones (y una situación en la que el equilibrio puede fallar):
1) Los actores se rigen por la racionalidad a corto plazo, es decir, deben estar
interesados en las elecciones presentes, y no en las futuras (ejemplo caso ERC).
Esto implica que:
a) Los votantes no actúan en vistas a previsiones a largo plazo.
b) Los votantes no emiten votos expresivos (no votan a partidos
independientemente de su posibilidad de obtener representación).
Si asumimos estas premisas, los cambios en el comportamiento de las élites o los
votantes sólo puede ser resultado de un realineamiento de las preferencias de los
votantes o un cambio del apoyo a los partidos pequeños. Aún así, hay dificultad de
incorporar estos cambios: las desviaciones no podrán ser previstas en las
primeras elecciones en las que tengan lugar.
2) Existencia de información completa sobre los candidatos que se presentan y sus
posibilidades o expectativas de ganar. Es decir, tanto élites como votantes pueden
distinguir a las opciones viables de las no viables. Hay 2 situaciones en las que no
se da información completa:
a) Elecciones fundacionales: no hay información previa, no se puden anticipar
los efectos mecánicos, y por lo tanto no se cumple el equilibrio duvergeriano.
A medida que se sucedan las elecciones esto se corrige (elecciones como
juego iterativo).
b) En sistemas poco institucionalizados: las elecciones pasadas no sirven
como fuente de información fiable.
3) Situación en la que no se cumple el equilibrio: cuando los partidos no viables, a
causa del distanciamiento ideológico no son capaces de coordinarse para
presentar una alternativa viable.
6.6.- Indicadores de fragmentación electoral y (des)proporcionalidad
Hemos hablado de cómo las leyes electorales impactan en características del sistema
electoral como el número de partidos o la (des)proporcionalidad existente. Veamos ahora
los índices con los cuales podemos medir estos fenómenos.
Así, para medir la fragmentación electoral:
1) Índice de concentración industrial de Herfindahl-Hirsch (HH):
en la que “p” es la proporción de votos o escaños obtenidos por todos los partidos.
Se divide a su vez en dos:
a) HHe: aplicado a los escaños obtenidos por los distintos partidos.
b) HHv: aplicado a los votos obtenidos por los distintos partidos.
→ Por el efecto mecánico, siempre HHv < HHe.
2) El “effective number of parties” (ENP): es el inverso del índice HH.
Se divide a su vez en dos:
a) ENEP: “effective number of electoral parties”, para los que se tiene en cuenta
la proporción de votos.
b) ENLP: “effective number of legislative parties”, para los que se tiene en
cuenta la proporción de escaños.
→ Por el efecto mecánico, siempre ENEP > ENLP.
Para medir la desviación en la representación (discrepancia entre votos y escaños
obtenidos):
1) Índice de desviación electoral: se mueve en el intervalo [0 - 100]
2) “Advantage Ratio” de un partido
de modo que se pueden dar tres casos:
a) AR > 1, hay una ventaja positiva para el partido.
b) AR < 1, hay una ventaja negativa para el partido.
c) AR = 1, estamos en el punto de equidad: coinciden el porcentaje de votos y
el porcentaje de escaños obtenidos. (en España, con M=6, el punto de
equidad se sitúa alrededor del 10% de los votos).
7.- LOS PARTIDOS Y LOS SISTEMAS DE PARTIDOS
7.1.- Los partidos políticos como instrumentos de coordinación
Los partidos políticos nacen como instrumentos de coordinación para los candidatos
individuales para superar 3 problemas:
1) La movilización e información de los electores: economías de escala para
afrontar los costes de las campañas electorales. Los candidatos que comparten
ideología se unen para compartir recursos económicos y comunicativos. La
información se hace más accesible si parte del partido y no del candidato individual:
no es necesario conocer al candidato local para votarlo. La ideología o marca del
partido trasciende al candidato individual.
a) No todo es bueno, hay deseconomía de escala: en el nivel local la
capacidad de llegar al elector con intereses locales disminuye (ejemplo listas
de independientes en el nivel local en España).
2) Coordinación de candidatos para superación de restricciones de leyes
electorales: no sólo el umbral electoral, se evita también que candidatos que
comparten espacio ideológico compitan entre sí. Es decir, se pretende monopolizar
segmentos del espectro político. Cuando hablamos de centralización de un partido
se hace referencia a la posición que ocupa dentro del partido la persona que decide
quién se presenta en las listas:
a) si partidos están centralizados los candidatos son más fuertes
b) si partidos están descentralizados los candidatos son más débiles
3) Los costes de legislar: disminuir los costes de transacción de llegar a acuerdos,
elaborar e implementar políticas públicas. Se lleva a cabo la división de tareas
entre los miembros del mismo partido para realizar este trabajo de manera más
eficiente.
→ En general (y recuperando el anterior) los partidos políticos sirven para controlar la
inestabilidad de los procesos de decisión colectivos que predecían los modelos
multidimensionales. Mediante procesos de votación internos, la disciplina que imponen a
sus miembros y su preocupación por temas políticos específicos restringen las opciones,
haciendo menos improbable los ciclos de votaciones y, por tanto, la inestabilidad.
7.2.- La emergencia de los partidos políticos
Los partidos no siempre han sido igual. Aquí se hace un repaso de la evolución de las
distintas formas organizativas que han presentado los partidos, vinculando su
funcionamiento con los problemas específicos que estos debían afrontar.
1) Partidos de notables: nacen en un contexto de sufragio restringido. Los políticos
eran personas con relevancia (notables) social, económica o cultural que
representaban intereses más bien locales. Así, estos partidos nacen de la
necesidad de coordinarse en el parlamento en base a criterios ideológicos (es
decir, se coordinaban según si defendían los mismos intereses) pero mantenían
cierta independencia política y eran indisciplinados. Esto se debe a que no
necesitaban maquinaria electoral y disponían de recursos propios para afrontar la
actividad política.
Entre partidos de notables y de cuadros se da un proceso de cohesión de los partidos,
debido a:
a) Incremento de la complejidad de las tareas parlamentarias: necesidad de división
de tareas y votaciones en bloque en el parlamento.
b) Aparición del gobierno que centraliza las tareas. Implica la necesidad de
contestación de la legislación (aparece el gabinete en la sombra).
c) Ampliación del sufragio electoral que incentiva los dos procesos anteriores.
2) Partidos de cuadros: los notables “se van” (la política les empieza a quitar mucho
tiempo) y llegan los profesionales de la política, que siguen respondiendo en gran
parte a los intereses de la élite. Los partidos pasan a estar cohesionados en el
parlamento, a pesar de tener poca estructura y bajas cuotas de afiliación.
a) Este es el caso de los partidos conservadores y liberales europeos, pero
también recuerda a los actuales partidos estadounidenses. De hecho,
Duverger defiende que en EE.UU. no se ha dado la transformación a partidos
de masas que sí ha tenido lugar en Europa (esta cuestión se verá más
adelante).
3) Partidos de masas: en estas condiciones la clase obrera se da cuenta de que este
tipo de partidos no representa sus intereses. Así, a través de organizaciones
preexistentes en la sociedad civil (concretamente, y como se verá más adelante,
la Iglesia y los sindicatos), tiene lugar la creación de este tipo de partidos, cuya
viabilidad depende mucho más de las altas cuotas de afiliación, que aportan
recursos y trabajo al partido. Son partidos plenamente ideológicos, que se
caracterizan también por altos niveles de burocratización. El ejemplo en España
sería el PSOE en la II República.
Hasta aquí la tipología “clásica”. En tiempos más recientes, se ha postulado la existencia de
otros tipos de partido con características diferentes:
4) Partidos atrápalo-todo (“catch-all”): velan por el interés del partido. Siguiendo los
postulados del utilitarismo político buscan la maximización de sus votos
(ampliación de su cuota de mercado), a través de disolución parcial de la ideología y
de un posicionamiento más ambivalente en los conflictos o ejes políticos. El ejemplo
en España puede ser el PSOE después del Congreso de 1979 (abandono de los
principios marxistas).
5) Partidos cartel: buscan una posición consolidada dentro de las estructuras
institucionales, priorizando la ocupación de cargos institucionales a toda costa. Se
coordinan para evitar la entrada de terceros partidos a la competición (mediante, por
ejemplo, el establecimiento de barreras electorales inalcanzables). Así, se establece
una situación de partitocracia y de supervivencia y alternancia entre dos partidos
principales. En este sentido, son representativos los partidos demócrata y
republicano en Estados Unidos.
6) Partidos empresa: algunos lo consideran la versión moderna de los partidos de
notables. Se constituyen de nuevas élites profesionales, altamente estructuradas,
jerarquizadas y centralizadas.
7.3.- Dos modelos de sistemas de partidos
En la interacción de los partidos entre sí se crean los sistemas de partidos. A rasgos muy
generales, encontramos dos modelos de sistemas de partidos:
1) El modelo anglosajón:
a) Bajo número de partidos / dimensiones.
b) Baja rigidez de partidos (menos disciplina)
2) El modelo europeo:
a) Alto número de partidos / dimensiones
b) Alta rigidez de partidos (más disciplina)
7.4.- Dos elementos que definen los sistemas de partidos
1) El número (efectivo) de partidos: se refiere a la cantidad de partidos políticos que
compiten y tienen una posibilidad real de obtener representación. Encontramos
varios escenarios posibles:
a) Bipartidismo: 2 partidos
b) Multipartidismo moderado: de 2 a 4 partidos.
c) Multipartidismo extremo: más de 4 partidos.
d) Multipartidismo polarizado: existen varios partidos pero que conforman dos
bloques claros entre los que se registra poco movimiento.
2) La estructura del espacio político: el número y estructura de los “cleavages” o
dimensiones políticas de peso:
a) Unidimensionales: una sola dimensión.
b) Multidimensionales: más de una dimensión.
i) Importante: si las distintas dimensiones son paralelas (coinciden) se
puede hablar de una sola dimensión que abarca las demás. Si, por el
contrario, son perpendiculares, sí se puede hablar de
multidimensionalidad.
→ Lijphart ha aportado las 4 dimensiones clásicas en teoría política:
1) Dimensión religiosa
2) Dimensión urbano-rural
3) Dimensión étnico-cultural
4) Dimensión económica (grado de redistribución, izquierda-derecha)
7.5.- Tres explicaciones para determinar el número de partidos
Para explicar el número de partidos (o, lo que es lo mismo, el grado de fragmentación) hay
tradicionalmente dos explicaciones.
1) La explicación institucional: lo que se ha visto en el capítulo 6: el grado de
permisividad de las leyes electorales (los efectos mecánicos y psicológicos de
Duverger) determinan el número de partidos en liza. De manera que, por lo general,
es la magnitud del distrito el factor determinante.
2) La explicación sociológica: el factor determinante son las dimensiones de
conflicto existentes en una sociedad (que hemos visto anteriormente). Así, y como
hemos dicho antes, es importante el hecho de si las dimensiones son coincidentes
(paralelas) o no coincidentes (perpendiculares), pues esto determinará la formación
de más o menos partidos. Por otro lado, las dimensiones también determinan las
leyes electorales: en sociedades multidimensionales se opta por sistemas
proporcionales que den cabida a distintas opciones políticas que las representen.
Por todo esto, esta explicación determina que: N (número de partidos) = I (número
de dimensiones) + 1.
Esta explicación no está exenta de críticas, principalmente dos:
a) Crítica radical: son los políticos los que crean los clivajes. Es decir, partidos
crean los clivajes a su antojo. Problema: asume que los electores son
estúpidos y pasivos en el proceso político.
b) Crítica moderada (la que le gusta al profesor): no son los políticos los que
crean los clivajes, pero tienen influencia. Es decir, las preferencias del
electorado son variadas, y los políticos pueden potenciar unas u otras. En
resumen, las dimensiones no vienen “dadas” ni son estables en el tiempo: los
políticos tienen oportunidad de potenciar unas u otras.
3) La interacción de ambas explicaciones: no viene determinada completamente ni por
una ni por la otra, se necesita de las dos. De esta manera, la fragmentación viene
explicada por la existencia de varios clivajes en una sociedad combinado con un
sistema suficientemente permisivo para la viabilidad de partidos que los representen.
Es decir, un sistema muy permisivo con pocos clivajes de peso no lleva al
multipartidismo (ejemplo de Madrid) y, de la misma manera, un sociedad con varios
clivajes de peso no lleva al multipartidismo si el sistema electoral no es
suficientemente permisivo (ejemplo de EE.UU.).
7.6.- Superación del problema de la acción colectiva
Cuando un grupo de personas debe coordinar su acción para conseguir determinados
beneficios conjuntos surgen dos problemas principales que los partidos ayudan a superar:
1) El problema del “free-rider” (Olson): ya que los individuos son racionales,
calcularán los costes y beneficios de participar o no participar. Mediante la teoría de
juegos, vemos que la opción racionalmente óptima es la de no participar. Es
decir, la tendencia de los individuos será no participar en la acción colectiva,
buscando beneficiarse de los resultados de esta a la vez que se ahorra los costes de
participar.
Esto se supera mediante la introducción de incentivos selectivos para los que
participen y sanciones para quien no lo haga. Para ello hace falta responsabilizar
a quien no cumpla. Esto es mucho más fácil en grupos pequeños como pueden ser
los partidos. Mediante estos mecanismos y la repetición del juego, la estrategia
dominante pasa a ser cooperar.
2) La dificultad de la coordinación: aunque efectivamente se quiera cooperar,
coordinarse para hacerlo no es fácil. En este punto, la corriente
neoinstitucionalista defiende que las instituciones, al restringir, como hemos visto,
las opciones posibles e incentivar la creación de los partidos, facilitan a su vez la
coordinación entre los actores políticos.
8.- LA FORMACIÓN DE LOS SISTEMAS DE PARTIDOS (EN LOS PAÍSES
DEMOCRÁTICOS)
Se utilizan los conceptos tratados en el capítulo anterior para explicar la formación de los
sistemas de partidos en los países democráticos. En concreto, se utiliza la evolución de 3
conceptos:
1) Evolución de las preferencias políticas del electorado, que se concreta en el
número y tipo de dimensiones en los que se posicionan los votantes.
2) Evolución de la movilización organizativa y política de los votantes. La manera en
que los votantes se coordinan para expresar sus preferencias.
3) Características de los sistemas electorales escogidos para transformar las
preferencias de los votantes en representación política.
Los subapartados de este capítulo detallan el papel que juegan cada uno de estos
componentes.
8.1.- Papel de los conflictos o dimensiones existentes en la formación de los Estados
modernos
Los conflictos existentes se centran en tres áreas temáticas:
1) La dimensión constitucional: el debate entre monarquía y república y sobre la
extensión del sufragio.
2) La dimensión religiosa: la relación Iglesia-Estado, la libertad de pensamiento, el
papel de la religión en la educación o en la regulación de la familia, etc.
3) La dimensión redistributiva: nace de la extensión del sufragio. Las capas
incorporadas pasan a apoyar a los partidos liberales (por su oposición a los partidos
conservadores).
8.2.- Cambios en la movilización política y organizativa de los votantes: las olas de
movilización religiosa y socialista
Encontramos dos fenómenos históricos que tuvieron impacto en la formación de los
sistemas de partidos, ayudando al nacimiento de los partidos de masas:
1) La ola de movilización religiosa: las ideas de la Ilustración, aplicadas
principalmente por los liberales, suponen un ataque a las instituciones religiosas. Se
producen varias políticas secularizadoras (escolarización estatal,
desamortizaciones, regulación del divorcio, etc.).
a) Respuesta de la Iglesia: se intenta pactar con conservadores, pero no acaba
de funcionar y se aplican estrategias más directas: centralización de
parroquias e iglesias, creación de grupos de presión, etc. Estas estrategias
movilizan a las grandes masas, y cuando las iglesia quiere recular ya es
demasiado tarde. Así nace el catolicismo como opción política (partidos
confesionales). Esta movilización, por otra parte, ayuda a la extensión del
sufragio, ya que muchos de sus partidarios formaban parte de las clases
bajas. Primeros indicios del nacimiento de los partidos de masas.
b) La excepción: en Francia (por impacto de la Revolución Francesa, ejemplo
de Presidentes franceses religiosos y no pasa nada) y en los países
protestantes (lugares donde la separación Iglesia-Estado se encuentra más
implantada) no tiene lugar esta ola.
2) La ola de movilización socialista: debido a la revolución industrial (s. XIX) nace
una clase obrera urbana con intereses específicos. Pero para que ello impacte en
la formación de los sistemas de partidos se tienen que dar dos condiciones
adicionales:
a) Organización y movilización social de estas capas de la sociedad entorno a
los sindicatos: en la interacción de los obreros en las fábricas nacen
importantes lazos de solidaridad, etc.
b) La vinculación de estos sindicatos con el movimiento y los partidos
socialistas y comunistas.
→ Gracias a estas dos condiciones sumado a la extensión del sufragio, las grandes capas
abandonan su apoyo inicial a los liberales para empezar a apoyar a los partidos
socialistas.
- El gran ejemplo de este proceso: el Partido Laborista del Reino Unido.
→ Dependencia y relación entre ambas olas: en sitios donde los partidos demo-cristianos
contaban con gran apoyo y movilización no hubo tanto espacio para el desarrollo de los
partidos socialistas.
→ La excepción de Estados Unidos: en este país no se dio la formación de un partido
socialista fuerte por 3 factores:
1) Factores culturales: la fragmentación social producto de la intensa inmigración.
2) Factores institucionales: persistencia de un modelo mayoritario y federal.
3) Factores organizativos: extensión del sufragio temprana, que hizo que los partidos
de masas antecedieron a la formación de una clase rural urbana.
8.3.- Respuesta estratégica por parte de los votantes: conformación de los sistemas
electorales
Este cambio en la organización y movilización de las masas tuvo una respuesta por parte
de las élites. Tuvieron en cuenta los efectos sobre la coordinación que tiene la adopción
de distintos sistemas electorales (que ya hemos visto previamente).
Pero, ¿de qué dependió el cambio (o no) de sistema? Principalmente de dos factores:
1) La fuerza y capacidad de movilización de los nuevos partidos.
2) La capacidad de coordinación de los partidos gobernantes.
Así, dependiendo de estos factores, se dieron diferentes resultados:
1) Persistencia del sistema mayoritario. Se puede dar en 3 posibles escenarios:
a) El nuevo partido socialista es fuerte y sustituye al viejo partido liberal.
b) El nuevo partido socialista es débil. Mediante el voto estratégico el viejo
partido liberal se queda con los votos del nuevo partido socialista.
c) Existe un partido no socialista suficientemente fuerte para captar el voto
contrario al partido socialista.
2) Cambio al sistema proporcional: El partido socialista es fuerte y ninguno de los
partidos no socialistas puede aglutinar todo el voto no socialista. Así, los nuevos
partidos se unen a los partidos conservador y liberal en competición.
8.4.- Conclusiones: las leyes electorales no son variables exógenas
Tradicionalmente se ha argumentado que las características de los sistemas de partidos son
explicables a partir de los efectos que producen las leyes electorales (explicación
institucional). En este modelo las leyes electorales se presentan como variables exógenas.
Sin embargo, según lo visto, las leyes electorales no vienen dadas, sino que son producto
de las preferencias políticas y la correlación de fuerzas existente en el momento de
adopción del sistema electoral. Es decir, el sistema electoral como variable endógena a la
realidad social en el momento de su adopción.
- Esto favorece la segunda ley Duverger (que hemos visto antes): sistemas
proporcionales conducen a más fragmentación / multipartidismo. No sólo por los
efectos del sistema electoral sino porque la realidad social ya presentaba mayor
fragmentación cuando se adoptó el sistema.
9.- EL SISTEMA DE PARTIDOS EN EL ESTADO ESPAÑOL
Mediante todos los elementos vistos hasta ahora, se analizan las características del sistema
partidario español.
9.1.- La principal dimensión: el eje izquierda-derecha
Históricamente, el principal clivaje en el sistema de partidos español ha sido el clivaje
izquierda-derecha. En este clivaje, tanto partidos como votantes han tenido un
posicionamiento relativamente estable (centrado) a lo largo del tiempo. Con todo, se trata
de una de las distribuciones en este eje más sesgadas hacia la izquierda de toda Europa.
¿Qué refleja exactamente este clivaje? Principalmente la cuestión de la igualdad en la
asignación de recursos. Igualmente, hay muchos temas que se subordinan a este gran
eje, por ejemplo:
1) La cuestión religiosa (clericales versus anticlericales). Como veremos más
adelante, imposibilita partido liberal de centro.
2) La cuestión del papel del Estado en la redistribución de la renta.
3) La especialización y jerarquía dentro de la estructura de la sociedad.
Razones que explican la estabilidad de las preferencias ideológicas en este eje:
1) Transmisión intergeneracional de los valores a través de la socialización política.
2) Persistencia de la pertenencia a grupos sociales con intereses socioeconómicos
bien definidos.
9.2.- Evolución del sistema de partidos español desde la Transición
Se diferencian en clase cuatro etapas:
1) Primera etapa (77 - 79): primeras elecciones. Caracterizadas por un voto sincero y,
consecuentemente, la presencia de muchos partidos. Esto resulta en un
multipartidismo moderado: muchos partidos pero poca distancia ideológica
entre ellos.
2) Segunda etapa (82 - 93): de partido dominante. UCD se rompe y crece el apoyo a
AP (sin embargo este sigue siendo percibido bastante a la derecha). El PSOE deja
de ser marxista y consigue centrarse, postulándose como el partido dominante.
Mediante el voto estratégico, partidos más izquierdistas como el PCE o IU pierden
apoyo electoral a favor del PSOE.
3) Tercera etapa (92 - 2015): de bipartidismo imperfecto. AP pasa a ser PP, es decir,
se consigue centrar. Gracias a eso puede competir con el PSOE, pasando de esta
manera al bipartidismo. Decimos que es moderado porque hay terceras opciones
regionalistas con las que pactan los dos grandes partidos.
4) Cuarta etapa (2015 - actualidad): de multipartidismo polarizado. Mediante la
nueva política, la crisis del 08 y los escándalos de corrupción, nacen nuevos
partidos anti-establishment (PODEMOS y CS). Decimos que es polarizado por la
existencia de distanciamiento ideológico y de baja volatilidad entre bloques.
9.3.- La centralidad histórica y la dinámica actual: tendencia hacia la polarización
Habitualmente el electorado español ha estado centrado en la dimensión
izquierda-derecha, ligeramente inclinado hacia la izquierda. El espacio de centro ha sido
históricamente monopolizado por PP y PSOE. Así, los votantes de las posiciones
centrales han sido los que menos lejos de su pico de preferencia han votado. De hecho, los
de centroizquierda han votado más cerca de su pico que los de centroderecha (ya que el PP
se percibe más a la derecha).
Además de esto, las propias características (sobre todo la subordinación del eje religioso al
eje izquierda-derecha) del eje han hecho imposible la entrada de un partido de centro
liberal. Esto se debe a que cualquier partido se tiene que posicionar en los principales
temas de conflicto y, debido a que la mayoría se encuentran subordinados a la dimensión
izquierda-derecha, posicionarse en alguno de los ámbitos significa posicionarse en este
eje.
- Ejemplo: Cs en su nacimiento intentando colocarse en el centro.
Pese a esta centralidad del electorado, también persiste una polarización en este eje. Esto
se explica por varios factores:
1) Existencia (en la actualidad) de picos de población que se ubican en posiciones
extremas (propicia éxito de PODEMOS y VOX)
2) Diferentes curvas de utilidad para distintos votantes: la curva de utilidad de los
votantes extremistas es más pronunciada que la de los votantes ubicados en el
centro del espectro. Concretamente, las de extrema derecha decaen más rápido que
las de derecha.
Esta situación implica lo siguiente:
1) Altos niveles de volatilidad intra-bloques, bajos niveles de volatilidad entre
bloques: existen dos bloques claros (izquierda y derecha). Los resultados de las
elecciones son producto de la movilización relativa dentro de estos bloques.
Ninguno de los dos bloques consigue atraer (una cantidad significativa) de votantes
del otro bloque.
2) Crecimiento del voto estratégico por miedo a que gane el otro.
3) Cambios en las estrategias de los partidos: la primera competición entre los
partidos es contra partidos de su mismo bloque.
a) El ejemplo del PP, que ha decidido competir contra VOX.
b) Es menos el caso del PSOE, más centrado pero pierde posibilidad de ganar:
busca centralidad en temas de Estado, mientras que otorga ministerios
sociales a SUMAR (mantiene conexión con los sectores más izquierdistas).
9.4.- Los casos de competencia bidimensional: los casos del País Basco y, sobretodo,
Cataluña
En algunos territorios (PB, CAT y Galicia) al eje izquierda-derecha se le suma el eje de
identidad nacional. Ya que este eje no se correlaciona o subordina al primero, es
importante analizarlo. El contenido de esta dimensión es principalmente:
1) Las políticas de defensa de la cultura propia (en la educación, lengua en la
administración pública).
2) El grado de autogobierno deseable.
En el caso del sistema de partidos catalán encontramos las siguientes características:
1) Sistema electoral: no hay ley electoral propia. Se adopta sistema estatal, con la
consecuencia del mayor peso de las provincias rurales en comparación con las
urbanas.
2) Altos niveles de fragmentación partidaria: el NEPP se sitúa alrededor y el NEPE
alrededor del 6 actualmente. Esto denota que se trata de un sistema
multipartidista.
a) A esto ha contribuido el proceso independentista y la disolución de partidos
históricos (como CIU).
3) Altos niveles de volatilidad, especialmente en los años álgidos del “procés”. Se
debe principalmente al nacimiento, desaparición y fusión de los distintos partidos
que han conformado el sistema.
4) Dos clivajes: económico y nacional:
a) Económico: ligeramente más tendiente a la izquierda que en el resto del
Estado. El votante mediano oscila entre la centroizquierda y la izquierda.
b) Nacional: ha tenido un repunte de importancia con el procés, pero
actualmente está perdiendo fuerza.
→ El peso relativo que adquieren ambos clivajes afectan a los resultados de las elecciones.
→ Actualmente los partidos catalanistas se aglutinan en la izquierda, mientras que los
partidos no catalanistas tienen presencia en ambos bandos del eje izquierda-derecha.
5) Persistencia del voto dual: diferencia en el comportamiento electoral en distintas
elecciones:
a) En elecciones generales: primacía de los partidos estatales y no
nacionalistas.
b) En elecciones autonómicas: primacía de los partidos no estatales y
nacionalistas.
6) Persistencia de abstención diferencial: mayores niveles de abstención en las
elecciones autonómicas que en las generales. Ayuda que ambas elecciones no
suelen coincidir temporalmente. Explicable por la conformación de una cultura
neo-urbana situada en los municipios alrededor de las grandes ciudades a partir de
las olas inmigratorias de años 50 y 60: falta de arraigo, de pertinencia y, por tanto,
de interés en las instituciones políticas propias del territorio catalán.
7) Difícil gobernabilidad: coherentemente con la existencia de un sistema
multipartidista, la gobernabilidad en CAT es difícil. Ejemplo de ello es el hecho de
que los mandatos de los últimos 10 años han sido multipartidistas.
10.- REPRESENTATIVIDAD Y GOBERNABILIDAD
La calidad de los sistemas electorales y de partidos se miden en base a dos criterios que se
encuentran relacionados:
1) La representatividad: relativo a la dificultad de distribuir los escaños en un
parlamento de forma fiel a las preferencias expresadas por los electores. Muy
relacionado con lo visto anteriormente sobre la magnitud del distrito y la fórmula
electoral (principalmente). Esto es medible mediante:
a) El índice de desviación electoral (visto anteriormente)
b) La proporción de votos que representan los partidos que están en el
gobierno. Según la teoría, tanto en sistemas mayoritarios bipartidistas como
en proporcionales multipartidistas (a través de los grupos que forman la
coalición) pueden llegar a representar las preferencias del votante
mediano.
2) La gobernabilidad: cuanto mayor es la representatividad, mayor es la pluralidad y
fragmentación existente en el parlamento. Por tanto, se hace más difícil la
gobernabilidad, es decir, la capacidad de un gobierno para satisfacer las
necesidades de un país y llevar a cabo sus planes de gobierno. En pocas palabras,
entendemos la gobernabilidad como la estabilidad y eficacia de los gobiernos.
Así, clasificamos los gobiernos atendiendo a dos criterios:
1) El número de partidos que conforman el gobierno: pueden ser unipartidistas o
multipartidistas.
2) Según si tienen o no la mayoría en el parlamento.
10.1.- Medición de la eficacia y estabilidad de los gobiernos
Se usa principalmente la duración de los gobiernos, aunque cabe decir que es una medida
que deja de lado muchos elementos importantes (calidad de las políticas, número de crisis
internas, etc.)
El estudio más importante al respecto: “Modelos de Democracia” de Lijphart. Resultados de
más a menos duración:
1) Mayorías mínima de un solo partido
2) Mayoría mínima de una coalición
3) Minoría de un solo partido
4) Coalición sobredimensionada
5) Minoría de coalición
→ Es interesante como coaliciones sobredimensionadas < minorías de un solo partido y
mayoría mínima de coalición. Esto puede señalar que es más fácil llegar a acuerdos con la
oposición que con un número de socios de gobierno más alto que el estrictamente
necesario.
Aunque no solo se usa la duración, sino que se puede hablar también de la eficacia de los
gobiernos. Cabe decir que no es una variable independiente de la duración, ya que es más
fácil que los gobiernos estables de larga duración tengan más tiempo para llevar a cabo sus
políticas. Son principalmente dos los elementos que afectan la eficacia:
1) Complejidad de la estructura del gobierno: más partidos supone mayor dificultad y
más tiempo dedicado a la consecución de consensos.
2) Complejidad de las reglas institucionales para la formación y gestión eficaz de los
gobiernos.
→ Los gobiernos de coalición y/o suelen adoptar menos políticas públicas radicales (mayor
dificultad para llegar al consenso). Esto tiene dos tipos de interpretaciones:
1) Negativa: incapacidad de gobernar, inmovilismo.
2) Positiva: respeto a las minorías, garantía de su representatividad.
10.2.- Gobiernos de coalición y separación de poderes
Muy en relación con la menor adopción de políticas radicales, hay que apuntar que los
gobiernos en coalición suponen la división de poder dentro del ejecutivo. Es decir,
imposibilitan el monopolio del poder ejecutivo por parte de un solo partido. Ventajas:
1) Mayor fiscalización de la tarea ejecutiva.
2) Mayores niveles de representatividad del gobierno (proporción de votos que
recoge).
3) Mayor protección de las minorías: un solo grupo no puede imponer su voluntad al
resto.
10.3.- Teorías sobre la formación de gobiernos
En muchas ocasiones, en las elecciones de las democracias modernas no se escoge quien
va a gobernar. Es en el proceso de negociación entre los partidos donde se escoge qué
coalición de partidos va a gobernar.
Para predecir las coaliciones que se pueden formar se aplica la teoría de la Coalición
Vencedora Mínima (CMV): Se asume que los partidos son no ideológicos, es decir,
office-seekers (concepto que hemos desarrollado en capítulos anteriores). Por tanto, ya
que los actores no quieren repartirse el poder, para ellos la coalición óptima será aquella
que incluye al mínimo de participantes necesarios. En los parlamentos se suelen aprobar
las medidas mediante la mayoría, por tanto para los candidatos ideológicos la coalición
óptima será aquella que incorpore al 50% + 1 de los parlamentarios.
A partir de este punto de partida, se hacen varias modificaciones para adaptar la teoría de la
CVM a otros escenarios:
1) (punto de partida: Riker) Coaliciones vencedoras mínimas en términos de
escaños: predice la formación de coaliciones con los escaños mínimos necesarios
para obtener la mayoría
2) (adaptación de Leiser al contexto europeo) Coaliciones vencedoras mínimas en
términos de partidos: predice la formación de coaliciones con los partidos mínimos
necesarios para obtener la mayoría.
3) (adición de restricciones ideológicas por Axelrod) Coaliciones mínimas
conectadas: aunque sea de cara al votante para no perder reputación a largo plazo
(lecciones vistas en capítulos anteriores) en esta teoría se tiene en cuenta las
restricciones ideológicas de los actores. Así, se establece que en un espacio
unidimensional, las coaliciones que se formen seguirán siendo mínimas, pero esta
vez sólo entre partidos que se toquen en el eje en cuestión. Es decir que sus
posicionamientos en el mismo sean contiguos.
a) Dato que respalda esta teoría: las coaliciones no conectadas
ideológicamente son producto usualmente de titulares periodísticos que las
tachan de coaliciones “contra natura”.
4) (adición del legislador mediano por Strom) Coaliciones políticamente viables: esta
teoría enfatiza la importancia del poder legislativo, en tanto que es el órgano que
debe aprobar las medidas propuestas por el ejecutivo. En este contexto, el
legislador mediano o partido núcleo, es decir, aquel legislador o partido que, en
un espacio unidimensional se encuentra en el espacio central, es de suma
importancia para la aprobación de las políticas propuestas. Así, esta teoría predice la
formación de coaliciones mínimas que contengan el legislador o partido mediano.
a) Dato que respalda esta teoría: se registran más gobiernos que contienen el
legislador mediano que el partido ganador.
Finalmente, cabe hablar de las limitaciones de dichas teorías, pues hay que destacar que
lo más frecuente en la realidad son gobiernos en minoría y coaliciones
sobredimensionadas. Para explicar esto hay que atender a:
1) Existencia de espacios político-ideológicos complejos que pueden implicar
ciclos.
2) Existencia de implicaciones electorales que resultan de las decisiones tomadas en
escenarios parlamentarios y gubernamentales.
→ Ejemplo: hay veces en las que un partido considera que, a largo plazo, le puede ir bien
un tiempo en la oposición.