EXPLORACION FISICA DE LA REGION ANO PERINEAL
La exploración física de la región ano perineal es fundamental en la evaluación clínica para
detectar diversas patologías del tracto digestivo inferior y del sistema reproductor masculino. La
inspección y el tacto rectal son componentes esenciales que permiten identificar alteraciones
anatómicas y funcionales. A continuación, se desarrolla el tema con base en los objetivos
indicados:
18.1 Morfología y presencia de alteraciones en la región ano perineal
Morfología normal de la región ano perineal: La región perineal se encuentra entre los genitales y
el ano, y está limitada lateralmente por los muslos y la sínfisis púbica. La anatomía normal incluye
piel lisa y sin lesiones visibles, sin signos de inflamación o alteraciones evidentes. En la región anal,
la piel perianal es de coloración más oscura, con pliegues naturales que facilitan la expansión y
contracción del esfínter anal.
Alteraciones comunes:
1. Masas:
o Las masas en la región anoperineal pueden ser manifestaciones de abscesos
anales o perianales, fistulas anales o tumores. Es importante identificar su
localización, tamaño, consistencia, movilidad y sensibilidad al tacto.
o Abscesos anales o perianales: Estas masas inflamatorias suelen presentarse como
áreas rojas, calientes y dolorosas al tacto. Los abscesos pueden evolucionar hacia
fístulas anales si no se drenan adecuadamente.
o Tumores anales: Pueden ser benignos o malignos. Los carcinomas anales son
relativamente raros, pero deben ser sospechados en presencia de una masa
ulcerada o endurecida.
2. Inflamación:
o La inflamación de la región perianal puede asociarse con enfermedades
inflamatorias del intestino, como la enfermedad de Crohn, que puede producir
fístulas o fisuras crónicas.
o Hemorroides: Estas son estructuras vasculares normales que, cuando se inflaman,
pueden generar dolor, picazón y sangrado. Pueden ser externas o internas,
dependiendo de su localización respecto a la línea dentada.
3. Úlceras:
o Las úlceras anales pueden aparecer debido a infecciones (herpes, sífilis),
enfermedades inflamatorias o traumatismos. Es crucial describir su tamaño,
profundidad y bordes, lo que puede orientar hacia un diagnóstico etiológico.
4. Exantemas y excoriaciones:
o El exantema puede ser una manifestación de enfermedades sistémicas o
infecciosas. Las excoriaciones suelen aparecer debido al rascado asociado con
prurito, que puede originarse en patologías como dermatitis atópica, infecciones
parasitarias (ej. oxiuros) o micosis.
18.2 Tacto rectal: Técnica y maniobras de exploración
El tacto rectal es una exploración clínica clave para evaluar la anatomía y el funcionamiento del
canal anal, esfínter, recto y próstata en el hombre. Es particularmente útil en la detección de
patologías como tumores rectales, hemorroides internas, fisuras anales y enfermedades
prostáticas.
Técnica:
1. Posición del paciente:
o El paciente puede estar en posición de decúbito lateral izquierdo (posición de
Sims), en posición genupectoral o en posición de litotomía si se realiza
simultáneamente una exploración ginecológica.
2. Inspección:
o Antes del tacto, se inspecciona la región perianal en busca de las alteraciones
mencionadas (masas, úlceras, inflamación, exantemas). La palpación suave puede
revelar dolor localizado, abscesos o áreas de endurecimiento.
3. Introducción del dedo:
o Tras la inspección, se coloca un guante lubricado. Con delicadeza, se introduce el
dedo índice en el canal anal, asegurándose de informar al paciente sobre cada
paso para minimizar la incomodidad.
4. Evaluación del tono esfinteriano:
o El tono del esfínter anal se evalúa solicitando al paciente que contraiga los
músculos de manera voluntaria. Un esfínter hipertonico puede estar asociado a
patologías como fisuras anales, mientras que un esfínter hipotónico puede sugerir
daño neurológico.
5. Palpación del recto:
o Se evalúan posibles masas, irregularidades o induraciones en las paredes rectales,
que podrían ser signos de tumores, pólipos o inflamaciones.
6. Evaluación de sensibilidad e induraciones:
o Cualquier área de induración, sensibilidad aumentada o presencia de nódulos
debe ser registrada cuidadosamente, ya que puede indicar patologías serias, como
cáncer rectal o enfermedades inflamatorias crónicas.
18.3 Técnica y maniobras de exploración de la próstata
El tacto rectal es una herramienta esencial en la evaluación de la próstata, especialmente en la
detección de hiperplasia prostática benigna (HPB), prostatitis o cáncer de próstata.
Tamaño, forma y consistencia de la próstata:
1. Tamaño:
o La próstata normal tiene el tamaño aproximado de una nuez y pesa alrededor de
20 gramos en adultos jóvenes. Un aumento en su tamaño puede sugerir
hiperplasia prostática benigna (HPB) o neoplasia.
2. Forma:
o La glándula prostática debe ser simétrica con un surco medio que la divide en dos
lóbulos. La pérdida de simetría o la presencia de nodularidad pueden ser
indicativos de cáncer prostático.
3. Consistencia:
o La próstata normal tiene una consistencia firme y elástica. Un aumento en la
consistencia, sobre todo si es dura y nodular, debe considerarse sospechoso de
malignidad.
4. Sensibilidad:
o La sensibilidad aumentada al tacto puede ser signo de prostatitis, una infección e
inflamación de la próstata que puede producir dolor intenso durante el tacto.
5. Residuo fecal:
o Tras la extracción del dedo, el guante debe ser inspeccionado en busca de
características del residuo fecal, que puede proporcionar información valiosa
sobre el estado del tracto digestivo. La presencia de sangre o moco puede sugerir
colitis o patologías rectales.
Conclusión:
La exploración física de la región ano perineal, incluyendo el tacto rectal y la evaluación prostática,
es fundamental en el diagnóstico de una amplia gama de patologías que pueden afectar el sistema
digestivo inferior y el sistema reproductor masculino. El examen debe realizarse de forma
meticulosa y respetuosa, proporcionando al paciente la mayor comodidad posible y recolectando
información valiosa para el diagnóstico clínico.
1. Tratamientos para Masas en la Región Ano perineal
a. Hemorroides
Tratamientos Conservadores:
Modificaciones en el estilo de vida:
o Aumento de la ingesta de fibra dietética para prevenir el estreñimiento.
o Hidratación adecuada.
o Evitar el esfuerzo excesivo durante la defecación.
Tratamientos tópicos:
o Cremas y supositorios que contengan corticosteroides para reducir la inflamación
y el dolor.
o Otras formulaciones pueden incluir anestésicos locales o agentes astringentes.
Baños de asiento:
o Inmersión de la región ano perineal en agua tibia durante 10-15 minutos varias
veces al día, especialmente después de defecar.
Tratamientos Mínimamente Invasivos:
Ligadura con banda elástica:
o Se coloca una banda elástica en la base de la hemorroide interna para cortar su
suministro sanguíneo, provocando su necrosis y caída.
Escleroterapia:
o Inyección de soluciones esclerosantes que causan fibrosis y disminución de las
hemorroides.
Coagulación infrarroja:
o Uso de energía infrarroja para coagular las hemorroides y reducir su tamaño.
Tratamientos Quirúrgicos:
Hemorroidectomía:
o Extirpación quirúrgica de las hemorroides, indicada en casos graves o cuando los
tratamientos conservadores no son efectivos.
Impulsión prostática (Procedimiento de Milligan-Morgan o Ferguson):
o Técnica quirúrgica para hemorroides prolapsadas que incluye la extirpación de
tejido hemorroidal.
b. Abscesos Anales y Perianales
Tratamiento Médico:
Antibióticos:
o Uso de antibióticos de amplio espectro en presencia de signos sistémicos de
infección o en pacientes inmunocomprometidos.
o Los antibióticos comunes incluyen penicilinas con inhibidores de beta-lactamasa,
como amoxicilina-clavulánico, o clindamicina en caso de alergia a penicilinas.
Tratamiento Quirúrgico:
Drenaje Quirúrgico:
o Procedimiento esencial para abscesos anales y perianales, que implica la apertura
y drenaje de la colección purulenta.
o Puede requerir una incisión de apertura simple o procedimientos más complejos
según la localización y extensión del absceso.
Manejo de Fístulas:
o En casos recurrentes, puede ser necesario abordar las fístulas que se desarrollan
tras el drenaje de abscesos.
c. Fístulas Anales
Tratamiento Quirúrgico:
Fistulotomía:
o Corte abierto de la fístula para permitir su drenaje y cicatrización desde el fondo
hacia el exterior.
Placas de Biopsia:
o Colocación de dispositivos para mantener el trayecto fistuloso abierto y facilitar el
drenaje continuo mientras cicatriza.
Técnicas Avanzadas:
o Enjertos de colágeno o tapones de fibrina:
Utilizados para cerrar el trayecto fistuloso sin dañar el esfínter anal.
o LIFT (Ligadura del trayecto fistuloso y tratamiento):
Técnica que implica la ligadura del trayecto fistuloso y el tratamiento de la
fístula desde arriba y abajo del esfínter.
Terapias Biológicas:
o Uso de inmunomoduladores en fístulas asociadas a enfermedades inflamatorias
intestinales.
Tratamiento Médico Adyuvante:
Antibióticos:
o En presencia de infección secundaria o abscesos.
d. Quistes Pilonidales
Tratamiento Conservador:
Manejo de Abscesos:
o Drenaje quirúrgico de abscesos pilonidales agudos.
Cuidados Locales:
o Higiene adecuada y uso de antisépticos para prevenir infecciones.
Tratamiento Quirúrgico:
Escisión Completa:
o Extirpación quirúrgica completa del quiste y tejido circundante.
Técnicas de Cierre de Herida:
o Cierre Primario:
Sutura directa de la herida tras la escisión, con tiempos de cicatrización
más rápidos.
o Cierre por Deriva (Bascom, Karydakis, Limberg):
Técnicas que reposicionan el sitio de la herida para reducir la tasa de
recurrencia.
Enfoques Minimante Invasivos:
o Derivación con Agujeros:
Procedimiento menos invasivo que implica crear pequeños orificios para
drenar el quiste sin excisión completa.
e. Tumores Anales
Tratamiento Multimodal:
Cirugía:
o Esquimosis Anorrectal o Ano rectal: Extirpación quirúrgica del tumor, que puede
incluir resección local o abdominoperineal según la extensión.
Radioterapia:
o Uso de radiación externa para reducir el tamaño tumoral antes de la cirugía o
como tratamiento paliativo.
Quimioterapia:
o Uso de agentes quimioterapéuticos, especialmente en carcinoma anorrectal
avanzado o metastásico.
Terapias Biológicas:
o Terapias dirigidas para tumores específicos con marcadores moleculares.
Tratamiento Paliativo:
Cuidado del Dolor:
o Manejo del dolor mediante analgésicos y técnicas paliativas.
Radioterapia y Quimioterapia:
o Para reducir síntomas y mejorar la calidad de vida en casos avanzados.
2. Tratamientos para la Inflamación de la Región Anoperineal
a. Dermatitis Perianal
Tratamiento Médico:
Corticosteroides Tópicos:
o Aplicación de cremas o ungüentos con esteroides para reducir la inflamación y el
prurito.
Emolientes y Protectores de la Piel:
o Uso de ungüentos barrera para proteger la piel de irritantes y mejorar la
hidratación.
Antifúngicos Tópicos:
o En caso de sospecha de infección fúngica secundaria.
Antibióticos Tópicos:
o Si hay infección bacteriana secundaria.
Modificación de Hábitos:
o Evitar productos irritantes como jabones fuertes y lociones perfumadas.
Tratamiento Quirúrgico:
En casos de Incontinencia Fecal:
o Puede requerirse cirugía reconstructiva para corregir la incontinencia y prevenir la
dermatitis crónica.
b. Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) que Afectan la Región Anoperineal
Tratamiento Médico:
Antiinflamatorios:
o Aminosalicilatos (5-ASA): Como mesalamina para reducir la inflamación.
o Corticosteroides Sistémicos: Para brotes agudos.
Inmunomoduladores:
o Azatioprina, 6-Mercaptopurina: Para mantener la remisión.
Terapias Biológicas:
o Anti-TNF (Infliximab, Adalimumab): Para pacientes con enfermedad moderada a
severa.
Antibióticos:
o En presencia de abscesos o fístulas secundarias.
Tratamiento Quirúrgico:
Drenaje de Abscesos:
o Procedimientos quirúrgicos para drenar abscesos perianales.
Corrección de Fístulas:
o Técnicas quirúrgicas avanzadas para tratar fístulas asociadas a EII.
Resección Intestinal:
o En casos refractarios, puede ser necesaria la resección de segmentos del intestino
afectado.
c. Proctitis
Tratamiento Médico:
Proctitis Infecciosa:
o Antibióticos: Para tratar infecciones bacterianas (gonorrea, clamidia).
o Antivirales: Para infecciones virales como el herpes simple.
Proctitis Inflamatoria:
o Aminosalicilatos: Aplicados tópicamente para reducir la inflamación.
o Corticosteroides Topicos o Sistémicos: Para controlar la inflamación severa.
o Inmunosupresores o Biológicos: En casos refractarios.
Tratamiento Quirúrgico:
En casos severos o complicaciones:
o Resección quirúrgica en presencia de abscesos, fístulas o perforación.
3. Tratamientos para las Úlceras en la Región Anoperineal
a. Úlceras Herpéticas
Tratamiento Antiviral:
Medicamentos Antivirales:
o Aciclovir, Valaciclovir o Famciclovir: Administrados por vía oral o intravenosa en
casos severos.
Analgésicos:
o Para controlar el dolor asociado.
Cuidado Local:
o Mantenimiento de la higiene y uso de ungüentos protectores.
Prevención de Recurrencias:
Terapia Supresiva:
o Uso continuado de antivirales en pacientes con recurrencias frecuentes.
b. Úlceras Sífilíticas (Chancros)
Tratamiento Antibiótico:
Penicilina G:
o Inyección intramuscular única en etapas tempranas.
Alternativas en Casos de Alergia a Penicilina:
o Doxiciclina o tetraciclina.
Tratamiento de Contacto:
Tratamiento de Parejas Sexuales:
o Para prevenir la reinfección y la propagación de la enfermedad.
c. Úlceras Traumáticas
Tratamiento Conservador:
Medidas de Soporte:
o Mantener la higiene adecuada para prevenir infecciones secundarias.
Curación de Heridas:
o Aplicación de apósitos protectores y mantención de un ambiente húmedo para
favorecer la cicatrización.
Analgésicos:
o Para el manejo del dolor.
Tratamiento Quirúrgico:
En Casos de Lesiones Extensas o Infecciosas:
o Desbridamiento quirúrgico para eliminar tejido necrótico y prevenir la
propagación de la infección.
4. Tratamientos para Exantemas y Excoriaciones en la Región Anoperineal
a. Condilomas Acuminados
Tratamiento Médico:
Terapias Tópicas:
o Podofilina, Imiquimod, Ácido Tricloroacético (ATA): Aplicados directamente sobre
las lesiones.
Intervenciones Físicas:
o Crioterapia: Aplicación de nitrógeno líquido para destruir las lesiones.
o Electrocauterización: Uso de corriente eléctrica para eliminar los condilomas.
o Cirugía Láser o Excisional: En casos de lesiones extensas o resistentes.
Tratamiento Adyuvante:
Vacunas contra el VPH:
o Para prevenir recurrencias y nuevas infecciones por tipos de VPH asociados a
condilomas.
b. Excoriaciones Secundarias al Prurito
Tratamiento Médico:
Identificación y Tratamiento de la Causa Subyacente:
o Antiparasitarios: En casos de infecciones por oxiuros.
o Antifúngicos: Para infecciones micóticas.
o Corticosteroides Tópicos: Para reducir la inflamación en dermatitis.
Cuidado de la Piel:
o Uso de emolientes y ungüentos protectores para reparar la barrera cutánea.
Antihistamínicos:
o Para reducir el prurito.
Tratamiento Conductual:
Educación del Paciente:
o Importancia de evitar el rascado para prevenir excoriaciones secundarias e
infecciones.
c. Psoriasis Perianal
Tratamiento Médico:
Corticosteroides Tópicos Potentes:
o Para reducir la inflamación y el prurito.
Análogos de Vitamina D:
o Como el calcipotrieno, para regular el crecimiento celular.
Terapias Biológicas:
o En casos severos o refractarios, uso de agentes biológicos como inhibidores de
TNF.
Fototerapia:
o Exposición controlada a luz ultravioleta para reducir las lesiones.
Tratamiento Adyuvante:
Mantener la Higiene y Usar Ropa Suelta:
o Para minimizar la irritación de la piel afectada.
5. Tratamientos para Fisuras Anales
Tratamientos Conservadores:
Modificaciones Dietéticas:
o Aumento de la ingesta de fibra y líquidos para ablandar las heces.
Baños de Asiento:
o Inmersión en agua tibia varias veces al día para relajar el esfínter anal y promover
la cicatrización.
Medicamentos Topicos:
o Nitroglicerina Tópica: Para relajar el esfínter anal y mejorar el flujo sanguíneo.
o Bloqueadores de los Canales de Calcio (Ej. Diltiazem): Alternativa a la
nitroglicerina.
o Esteroides Tópicos: Para reducir la inflamación.
o Analgésicos Locais: Para manejar el dolor.
Tratamientos Quirúrgicos:
Estenotomía Lateral Interna:
o Corte de las fibras del esfínter anal interno para reducir el tono esfinteriano y
facilitar la cicatrización.
Inyecciones de Botox:
o Para relajar el esfínter anal en casos donde la cirugía no es deseada.
Terapias Adyuvantes:
Promotores del Flujo Sanguíneo:
o Uso de agentes que mejoran la perfusión local para acelerar la cicatrización.
Conclusión
El manejo de las patologías de la región ano perineal requiere una evaluación detallada y un
enfoque terapéutico multifacético que puede incluir medidas conservadoras, tratamientos
médicos específicos, intervenciones quirúrgicas y terapias adyuvantes. La elección del tratamiento
adecuado depende de la patología específica, su gravedad, la presencia de complicaciones y las
características individuales del paciente. Es fundamental un abordaje integral que no solo trate la
condición aguda, sino que también prevenga recurrencias y aborde factores subyacentes que
puedan contribuir a la enfermedad.