Exploración Física de Extremidades y Columna
Exploración Física de Extremidades y Columna
1.1 Inspección
Simetría: Se debe observar si hay diferencias evidentes entre ambos brazos (longitud,
volumen).
Movilidad: Observar el rango de movimiento de las articulaciones del hombro, codo y muñeca.
1.2 Palpación
Articulaciones: Palpar las articulaciones del hombro, codo, muñeca y dedos en busca de
sensibilidad, deformidad o crepitación.
Se deben evaluar todos los movimientos de cada articulación (flexión, extensión, abducción,
aducción, rotación). Esto incluye:
Escala de Daniels (0 a 5)
Grado 0 (Cero):
Interpretación: Ausencia total de actividad muscular. Esto sugiere una parálisis completa.
Ejemplo: El paciente no puede mover ni contraer el músculo, ni siquiera cuando se elimina
toda resistencia (incluida la gravedad).
Grado 1 (Trazo):
Descripción: Hay una contracción muscular visible o palpable, pero no hay movimiento de la
articulación.
Interpretación: Se detecta una leve contracción muscular, pero no suficiente para provocar un
movimiento articular.
Grado 2 (Pobre):
Ejemplo: El paciente puede mover el brazo horizontalmente sobre una superficie o en un plano
horizontal, pero no puede levantarlo verticalmente.
Grado 3 (Justo):
Grado 4 (Bueno):
Ejemplo: El paciente puede levantar el brazo o la pierna y también resistir la presión aplicada
por el examinador, aunque con cierta dificultad.
Grado 5 (Normal):
Ejemplo: El paciente puede levantar el brazo o la pierna contra la gravedad y resistir una fuerza
máxima ejercida por el examinador sin dificultad.
Uso clínico:
1.5 Reflejos
Neuronas sensitivas: Transmiten la señal desde los receptores sensoriales hacia la médula
espinal.
Neuronas motoras: Transmiten la respuesta desde la médula espinal hacia los músculos.
1. Reflejo Bicipital
Cómo se evalúa: Con el codo ligeramente flexionado y el brazo relajado, se coloca el pulgar del
examinador sobre el tendón del bíceps en la fosa antecubital (parte interna del codo). Luego,
se golpea con un martillo de reflejos sobre el pulgar.
2. Reflejo Tricipital
Cómo se evalúa: Con el brazo relajado y el codo flexionado en un ángulo de 90°, el examinador
golpea el tendón del tríceps ubicado justo por encima del olécranon (codo).
Cómo se evalúa: El paciente se sienta con las piernas colgando o con las rodillas flexionadas. El
examinador golpea el tendón rotuliano justo debajo de la rótula.
5. Reflejo Aquileo
Cómo se evalúa: Con el paciente sentado y las piernas colgando, o en decúbito prono (boca
abajo), se sostiene el pie del paciente en posición de ligera dorsiflexión y se golpea el tendón
de Aquiles con el martillo de reflejos.
Respuesta normal: Flexión plantar del pie (movimiento hacia abajo).
6. Reflejo Maseterino
Cómo se evalúa: El examinador coloca un dedo sobre la barbilla del paciente, quien debe
mantener la boca ligeramente abierta. Luego, el dedo se golpea con el martillo de reflejos.
Respuesta normal: Cierre involuntario de la boca por contracción de los músculos maseteros.
Cómo se evalúa: Se raspa levemente la parte interna del muslo (en dirección de abajo hacia
arriba) con un objeto romo.
8. Reflejo Abdominal
Cómo se evalúa: El examinador raspa suavemente la piel del abdomen en dirección diagonal,
desde el exterior hacia el ombligo.
Respuesta normal: Contracción de los músculos abdominales con desplazamiento del ombligo
hacia el lado estimulado.
Hiperreflexia: Aumento en la respuesta de los reflejos, puede sugerir una lesión de la vía
motora superior (lesión de la médula espinal o cerebro).
Hiporreflexia o arreflexia: Disminución o ausencia de reflejos, lo cual puede indicar una lesión
en la vía motora inferior (nervios periféricos, raíces nerviosas o médula espinal a nivel bajo).
Importancia clínica
Los reflejos osteotendinosos son esenciales en el examen neurológico porque permiten evaluar
la integridad de las conexiones entre los músculos, los nervios y la médula espinal.
Estos reflejos son usados en la práctica clínica diaria para evaluar de manera rápida y eficiente
la función neuromuscular.
2.1 Inspección
Piel: Examinar en busca de lesiones, cambios de color, edemas o signos de insuficiencia venosa
(varices).
2.2 Palpación
Articulaciones: Palpar las articulaciones de la cadera, rodilla, tobillo y pie. Evaluar sensibilidad,
calor o crepitación.
2.5 Reflejos
Evaluar los reflejos patelar y aquiliano, que son indicativos de la función del sistema nervioso.
3.2 Palpación
Pedir al paciente que realice flexión, extensión, inclinación lateral y rotación del tronco,
observando cualquier limitación de movimiento o dolor.
Se pueden realizar pruebas específicas para evaluar la fuerza de los músculos paravertebrales.
Conclusión
La exploración física de las extremidades superiores, inferiores y la columna vertebral es crucial para
identificar patologías y guiar el diagnóstico y tratamiento. La correcta realización de cada parte de la
exploración, junto con la evaluación de signos y síntomas, permite al médico formular una hipótesis
diagnóstica adecuada. La integración de los hallazgos clínicos con la historia médica y los estudios
complementarios es esencial para brindar una atención de calidad al paciente.
Referencias
1. Argente y Álvarez. Semiología Médica. (3ª Ed). Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana;
2021.
2. Bickley. Bates. Guía de exploración física e Historia Clínica. (11ª Ed.). Barcelona: Wolters
Kluwer; 2018.
4. Jinich, H., Lifshitz, A., García, J. et al. (7ta). Síntomas y Signos Cardinales de las Enfermedades.
México: Manual Moderno; 2017.
5. Aguirre, J.M.O. (2013). El expediente clínico. Editorial El Manual Moderno.
1.1 Posición
La posición normal de las extremidades superiores es simétrica con respecto al cuerpo, con los
brazos alineados hacia los costados cuando el individuo está en posición anatómica.
Alteraciones en la posición:
Desviación radial o cubital: Se refiere a una desviación hacia el lado radial (hacia el pulgar) o
cubital (hacia el meñique) de la muñeca. Se observa en:
Artritis reumatoide: Genera desviación cubital en etapas avanzadas por el deterioro articular.
Luxación o subluxación del hombro: La cabeza del húmero puede desplazarse fuera de la
cavidad glenoidea, generando una posición anormal y limitando el movimiento.
Parálisis braquial: En caso de lesiones del plexo braquial, especialmente las raíces C5 y C6, se
observa una posición de caída del brazo.
Alteraciones en la forma:
Lesiones del nervio mediano o cubital: Producen pérdida de la función muscular, deformando
la mano y los dedos en una posición anormal.
Brazo en "péndulo":
Contracturas de Dupuytren:
Alteraciones en el volumen:
Edema:
Atrofia muscular:
Síndrome del túnel carpiano: Genera atrofia de la eminencia tenar debido a la compresión del
nervio mediano.
Polineuropatías: Enfermedades que afectan los nervios periféricos, como la diabetes mellitus,
pueden causar atrofia muscular en las extremidades.
Hipertrofia muscular:
Miositis: Puede generar un aumento en el volumen del músculo asociado con inflamación
muscular.
Esclerosis lateral amiotrófica (ELA): Puede producir hipertrofia compensatoria en algunos
músculos debido a la degeneración de las neuronas motoras.
Fractura de clavícula: Es común tras caídas, y se presenta con dolor, deformidad y limitación
del movimiento.
Fractura de radio distal (fractura de Colles): Común en caídas sobre la mano extendida.
Luxación del hombro: Puede ser anterior o posterior. Generalmente, se presenta con dolor
intenso y deformidad.
Causado por la compresión del nervio mediano en la muñeca. Se presenta con dolor,
parestesias y debilidad en la mano, sobre todo en el territorio del nervio mediano (pulgar,
índice, medio y mitad del anular).
Inflamación de los tendones que se insertan en el epicóndilo lateral del codo, provocando dolor
y debilidad en la extensión de la muñeca y dedos.
Inflamación de los tendones del manguito rotador en el hombro. Se presenta con dolor en la
abducción del brazo y limitación en el rango de movimiento.
El médico general debe realizar una inspección cuidadosa, palpación, medición de los arcos de
movilidad y pruebas específicas de función nerviosa y muscular para identificar estas
alteraciones. El uso de estudios auxiliares como radiografías, ultrasonidos y resonancias
magnéticas puede ser necesario para confirmar el diagnóstico.
1. Generalidades de la exploración física de los miembros inferiores
2. Inspección
Simetría y alineación: Se observa la alineación del muslo, pierna y pie. Las alteraciones como la
genu valgum (piernas en "X") o genu varum (piernas arqueadas) pueden indicar problemas
articulares o musculares.
Cambios cutáneos: Buscar cambios en la coloración de la piel (palidez, cianosis, rubor), así
como la presencia de úlceras, eritemas o varices, que pueden sugerir problemas circulatorios o
lesiones locales.
Uñas y pies: Las alteraciones en las uñas, como engrosamientos o infecciones, pueden estar
asociadas a problemas sistémicos o locales (como insuficiencia venosa o neuropatía diabética).
La forma de los pies (pies planos o cavos) también puede indicar problemas de apoyo y
marcha.
3. Palpación
Temperatura: El frío en los miembros inferiores puede sugerir insuficiencia arterial, mientras
que el calor puede asociarse a infecciones o procesos inflamatorios locales.
Pulso arterial: Se palpan los pulsos femoral, poplíteo, tibial posterior y pedio. La ausencia o
disminución de pulsos sugiere insuficiencia arterial.
4. Examen neurológico
5. Evaluación vascular
Pruebas adicionales: El índice tobillo-brazo (ITB) es una prueba no invasiva que mide la presión
arterial en los tobillos y compara con la presión en los brazos para detectar insuficiencia
arterial periférica.
6. Marcha y postura
7. Exploración articular
8. Exámenes complementarios
La exploración física de los miembros inferiores es esencial para detectar alteraciones a nivel vascular,
neurológico, articular y cutáneo. El abordaje sistemático permite identificar signos clínicos clave que
pueden orientar hacia el diagnóstico de patologías locales o sistémicas.
Este enfoque cubre los aspectos más importantes de la exploración de los miembros inferiores, con
base en la literatura recomendada, y ofrece una guía sólida para un examen exhaustivo en la práctica
clínica.
EXPLORACION DE RODILLA:
Para las maniobras de exploración de la rodilla, es fundamental comprender su relevancia dentro del
contexto del diagnóstico clínico de patologías articulares, ligamentosas y meniscales. La rodilla es una
articulación compleja y una de las más propensas a lesiones, especialmente en el ámbito deportivo y
en pacientes con enfermedades degenerativas.
Las lesiones de la rodilla son comunes en individuos que participan en actividades físicas intensas,
deportes de contacto o aquellos que sufren caídas o traumas.
Fisiopatología:
El ligamento cruzado anterior (LCA) es crucial para la estabilidad de la rodilla, previniendo que la tibia
se desplace hacia delante con respecto al fémur. La ruptura del LCA ocurre comúnmente durante
deportes de alto impacto como el fútbol, el baloncesto y el esquí, cuando la rodilla sufre una torsión
forzada o un giro abrupto, especialmente con el pie fijo en el suelo.
Pruebas diagnósticas:
Prueba de Lachman: Es la prueba más sensible para evaluar la integridad del LCA. Un
desplazamiento anormal de la tibia hacia adelante con respecto al fémur indica una lesión.
Prueba del Cajón Anterior: Con la rodilla flexionada a 90°, se tira de la tibia hacia adelante. La
laxitud significativa sugiere ruptura del LCA.
Resonancia Magnética (RM): Es el estudio de elección para confirmar la ruptura del LCA y
evaluar el estado de otras estructuras como meniscos y ligamentos.
Tratamiento:
Pronóstico:
El pronóstico es favorable tras la cirugía, con un retorno a las actividades deportivas en
aproximadamente 6 a 9 meses, aunque puede haber un riesgo elevado de artrosis a largo plazo. Sin
cirugía, es común que los pacientes presenten inestabilidad recurrente.
Fisiopatología:
El ligamento cruzado posterior (LCP) es responsable de evitar que la tibia se desplace hacia atrás con
respecto al fémur. Las lesiones del LCP suelen ocurrir debido a traumas directos en la parte frontal de la
rodilla, como en accidentes automovilísticos (impacto contra el tablero) o caídas sobre la rodilla
flexionada.
Pruebas diagnósticas:
Prueba del Cajón Posterior: Con la rodilla flexionada a 90°, se empuja la tibia hacia atrás. Si hay
un desplazamiento significativo, se sospecha una lesión del LCP.
Resonancia Magnética (RM): Es el estudio más confiable para diagnosticar la lesión del LCP y
evaluar la magnitud del daño.
Tratamiento:
Quirúrgico: La cirugía se reserva para casos graves o atletas de alto nivel, en los que la
inestabilidad afecta significativamente la función de la rodilla.
Pronóstico:
Las lesiones del LCP tienen generalmente un buen pronóstico con tratamiento conservador, pero la
recuperación completa puede llevar varios meses. El tratamiento quirúrgico también tiene buenos
resultados, aunque el tiempo de recuperación es prolongado.
Fisiopatología:
Los meniscos medial y lateral son estructuras fibrocartilaginosas que actúan como amortiguadores en
la articulación de la rodilla. Las lesiones meniscales son comunes en deportes que implican torsión de la
rodilla, como el fútbol, baloncesto y esquí. También pueden ocurrir en personas mayores debido a la
degeneración del cartílago con el envejecimiento.
El menisco medial es más susceptible a lesiones debido a su unión firme al ligamento colateral
medial, mientras que el menisco lateral es más móvil.
Pruebas diagnósticas:
Prueba de McMurray: Con la rodilla flexionada y rotada, se extiende mientras se palpa la línea
articular. Un chasquido o dolor sugiere lesión meniscal.
Prueba de Apley: El paciente en decúbito prono con la rodilla flexionada. Se aplica una rotación
y compresión. El dolor sugiere lesión meniscal.
Tratamiento:
Conservador: Las lesiones meniscales pequeñas y degenerativas pueden tratarse con reposo,
fisioterapia y antiinflamatorios.
Pronóstico:
Fisiopatología:
La tendinitis rotuliana ocurre cuando el tendón que conecta la rótula con la tibia se inflama debido al
uso excesivo, especialmente en deportes con saltos frecuentes (baloncesto, voleibol). El micro trauma
repetido sobre el tendón genera inflamación y, eventualmente, cambios degenerativos en el tendón.
Pruebas diagnósticas:
Tratamiento:
Pronóstico:
La mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador en unos meses, aunque la condición
puede volverse crónica si no se trata adecuadamente. Los deportistas deben realizar una rehabilitación
gradual para evitar recaídas.
Fisiopatología:
Pruebas diagnósticas:
Prueba de Zohlen: El dolor al presionar la rótula contra el fémur durante la contracción del
cuádriceps es indicativo.
Tratamiento:
Pronóstico:
Con fisioterapia adecuada, la mayoría de los pacientes experimenta mejoría. Sin embargo, en algunos
casos puede progresar a artrosis patelofemoral si no se corrige el alineamiento o la biomecánica.
Fisiopatología:
La artrosis de la rodilla es una enfermedad degenerativa crónica caracterizada por el desgaste del
cartílago articular, que lleva a dolor, rigidez y limitación funcional. Factores como la edad avanzada,
obesidad, lesiones previas, y el uso excesivo contribuyen a su desarrollo.
Pruebas diagnósticas:
Radiografías: Muestran reducción del espacio articular, osteofitos y esclerosis ósea subcondral.
Resonancia Magnética (RM): Se puede utilizar en casos iniciales para evaluar el cartílago y
estructuras blandas.
Tratamiento:
El hueco poplíteo es una región anatómica situada en la parte posterior de la rodilla. Su importancia
clínica radica en que contiene estructuras vasculares y nerviosas clave que pueden verse afectadas en
diversas patologías. La exploración del hueco poplíteo es fundamental en la evaluación de condiciones
que afectan la rodilla y la pierna.
Nervio peroneo común: Corre lateralmente alrededor del cuello del peroné.
2. Técnica de exploración
Pulsos poplíteos: Son más difíciles de palpar que el pulso femoral o tibial, pero su presencia o
ausencia es importante en la evaluación vascular.
Movilidad: Se pide al paciente que flexione y extienda la rodilla mientras se palpa el hueco
poplíteo para evaluar cualquier limitación en el movimiento.
Edema: Puede sugerir problemas vasculares o compresión de estructuras nerviosas o linfáticas.
Fisiopatología:
Un quiste de Baker es una acumulación de líquido sinovial que se forma en el hueco poplíteo como
resultado de la protrusión de la membrana sinovial, generalmente debido a una patología intraarticular
subyacente como artrosis o artritis reumatoide. Este líquido es empujado desde la articulación de la
rodilla hacia el hueco poplíteo, generando un quiste.
Diagnóstico:
Exploración física: Se palpa una masa fluctuante en el hueco poplíteo, que puede aumentar de
tamaño con la flexión de la rodilla y ser más prominente en la extensión.
Tratamiento:
Aspiración del líquido sinovial: En casos sintomáticos, se puede realizar una aspiración guiada
por ecografía del quiste, aunque las tasas de recurrencia son altas.
Pronóstico:
Fisiopatología:
El aneurisma de la arteria poplítea es una dilatación anormal de esta arteria. Es la forma más común
de aneurisma periférico y se asocia con arteriosclerosis. Puede presentarse de manera bilateral en
muchos casos y aumenta el riesgo de trombosis, embolias o ruptura del aneurisma.
Diagnóstico:
Exploración física: Se puede palpar una masa pulsátil en el hueco poplíteo. La ausencia de
pulso distal (en el tobillo o el pie) puede sugerir una complicación trombótica.
Angiografía o RM: Se utilizan para obtener una visión más detallada del aneurisma y planificar
la intervención.
Tratamiento:
Endovascular: La reparación endovascular con stents puede ser una opción en algunos casos.
Pronóstico:
Fisiopatología:
La trombosis venosa profunda en la región poplítea es una patología común en la que se forma un
coágulo sanguíneo en las venas profundas, lo que puede provocar complicaciones graves como embolia
pulmonar. La inmovilización prolongada, cirugías recientes, trastornos de la coagulación y el uso de
anticonceptivos son factores de riesgo.
Diagnóstico:
Dímero D: Puede utilizarse como una prueba de cribado para descartar trombosis.
Tratamiento:
Filtros de vena cava: En pacientes con alto riesgo de embolia pulmonar que no pueden recibir
anticoagulación, se pueden colocar filtros para evitar la migración del trombo.
Pronóstico:
Con tratamiento adecuado, el pronóstico es bueno, pero la TVP puede tener complicaciones graves si
no se trata, como la embolia pulmonar o el síndrome postrombótico (dolor crónico, hinchazón y
úlceras).
Fisiopatología:
El síndrome de compresión del nervio tibial en el hueco poplíteo es poco frecuente, pero puede
ocurrir debido a traumatismos, masas (como un quiste de Baker) o hematomas que comprimen el
nervio. Esto provoca dolor irradiado hacia la pantorrilla y el pie, acompañado de debilidad o parestesias
en la planta del pie.
Diagnóstico:
Exploración física: Se evalúa la sensibilidad en la planta del pie y la fuerza de los músculos
inervados por el nervio tibial. La prueba de Tinel (percusión sobre el nervio) puede
desencadenar síntomas.
Tratamiento:
Pronóstico:
El pronóstico es favorable tras la descompresión del nervio, aunque en algunos casos la recuperación
completa puede tardar varios meses, dependiendo de la duración de la compresión.
Conclusión
El hueco poplíteo es una región anatómica crítica que alberga importantes estructuras vasculares y
nerviosas. Su exploración cuidadosa permite identificar patologías como el quiste de Baker, aneurismas
de la arteria poplítea, trombosis venosa profunda y compresión del nervio tibial. El tratamiento
oportuno de estas afecciones
1. Inspección
Simetría y alineación: Observa si existe alguna deformidad, como genu varum (piernas
arqueadas) o genu valgum (piernas en X).
Edema y derrame articular: Busca hinchazón en la zona de la rodilla. Un derrame puede ser
indicativo de lesiones intraarticulares como desgarros de menisco o lesiones de ligamentos.
Atrofia muscular: Verifica el tamaño del músculo cuádriceps, ya que la atrofia del cuádriceps es
común en lesiones de rodilla de larga evolución.
2. Palpación
Palpación del hueco poplíteo: Importante para detectar masas o quistes (como el quiste de
Baker), o la presencia de edema.
Palpación de la rótula y bordes articulares: Se busca dolor a la palpación que puede indicar
condromalacia rotuliana o procesos inflamatorios locales.
Test de flotación rotuliana (signo del peloteo): Se usa para detectar derrames articulares. Se
presiona la rótula hacia abajo y, si hay líquido en la rodilla, la rótula "rebota" al liberarla.
a. Prueba de Lachman
Interpretación positiva: Mayor desplazamiento de la tibia hacia adelante sin un final firme
sugiere una rotura del LCA.
Descripción: Similar a la prueba del cajón anterior, pero en esta maniobra, el examinador
empuja la tibia hacia atrás, evaluando el desplazamiento posterior.
Interpretación positiva: Un desplazamiento anormal de la tibia hacia atrás indica una lesión del
LCP.
Descripción: Con la rodilla ligeramente flexionada (20-30 grados), el examinador aplica una
fuerza hacia afuera (valgo) sobre la parte distal de la pierna, mientras estabiliza el muslo. Si hay
dolor o un aumento en la abertura de la parte interna de la rodilla, puede sugerir una lesión del
LCM.
Descripción: Similar a la prueba de estrés en valgo, pero aquí se aplica una fuerza hacia
adentro (varo) para estresar el LCL. Con la rodilla ligeramente flexionada, si hay apertura en la
parte lateral de la rodilla o dolor, sugiere lesión del LCL.
a. Prueba de McMurray
Interpretación positiva: Dolor o un chasquido durante la rotación indica una posible lesión
meniscal.
7. Pruebas funcionales
a. Prueba de la sentadilla
Descripción: Se le pide al paciente que haga una sentadilla completa. Si presenta dolor en la
línea articular o limitación funcional, puede sugerir lesiones meniscales o condropatías.
Interpretación positiva: Dolor en la línea articular durante la sentadilla sugiere una posible
lesión meniscal.
Conclusión
Las maniobras de exploración de la rodilla son fundamentales para identificar lesiones ligamentarias,
meniscales o tendinosas. Cada una de estas pruebas aporta información valiosa sobre la estabilidad,
integridad y funcionalidad de la articulación, lo que permite al médico orientar el diagnóstico y decidir
si son necesarios estudios complementarios como resonancia magnética o ecografía. Además, la
combinación de estas pruebas es clave para un diagnóstico diferencial adecuado.
Anatomía de la pierna La anatomía de la pierna es compleja y está compuesta por estructuras óseas,
musculares, vasculares y nerviosas que permiten una amplia gama de movimientos y funciones. A
continuación, se describe en detalle la anatomía de la pierna, su fisiología, cómo realizar una
exploración física adecuada, y las lesiones más comunes que afectan esta parte del cuerpo.
1. Estructuras óseas
Peroné (fibula): Es un hueso delgado y largo que corre paralelo a la tibia en el lado lateral,
contribuyendo principalmente a la estabilidad del tobillo.
2. Articulaciones
Tobillo (articulación talo crural): Permite la dorsiflexión y la flexión plantar del pie.
3. Músculos
Compartimento anterior:
Extensor largo del dedo gordo: Extiende el dedo gordo y contribuye a la dorsiflexión del pie.
Compartimento lateral:
Peroneo largo y peroneo corto: Eversión del pie (movimiento hacia afuera) y ayudan en la
estabilización del tobillo.
Compartimento posterior:
Gastrocnemio (gemelos) y sóleo: Juntos forman el tríceps sural y son los principales músculos
involucrados en la flexión plantar del pie (empujar el pie hacia abajo).
Tibial posterior: Inversión del pie y ayuda en la estabilización del arco plantar.
Flexores largos de los dedos y del dedo gordo: Flexionan los dedos del pie y ayudan en la
flexión plantar.
4. Vasos sanguíneos
Arteria tibial posterior: Irriga el compartimento posterior y emite la arteria peronea, que irriga
el compartimento lateral.
5. Inervación
Fisiología de la pierna
La función fisiológica principal de la pierna es permitir la locomoción, soportar el peso del cuerpo y
mantener el equilibrio. Las funciones específicas incluyen:
Dorsiflexión del pie: Para levantar el pie del suelo durante el ciclo de la marcha.
Flexión plantar: Para empujar el pie hacia abajo y generar impulso durante la caminata, el trote
o la carrera.
Eversión e inversión: Movimientos que ayudan a estabilizar el pie al caminar por terrenos
irregulares.
Flexión y extensión de los dedos: Importantes para la coordinación del pie al caminar o correr.
1. Inspección
Atrofia muscular: La pérdida de masa muscular puede indicar un problema crónico, como
neuropatía o inmovilización prolongada.
Edema: Se busca aumento de volumen que pueda indicar un problema vascular (insuficiencia
venosa o trombosis venosa profunda) o linfático.
Deformidades: El pie cavo, pie plano o el valgo o varo del tobillo pueden influir en las funciones
de la pierna.
2. Palpación
Palpación muscular: Se realiza en el tríceps sural y otros músculos para identificar puntos de
dolor, contracturas o espasmos musculares.
Vasos y nervios: Palpación del pulso en la arteria tibial posterior y la arteria dorsal del pie. En
cuanto a los nervios, se realiza palpación en los trayectos del nervio tibial y los nervios
peroneos para buscar signos de compresión o neuropatía.
3. Pruebas funcionales
Pruebas de eversión e inversión del pie: Se evalúa la integridad de los músculos peroneos y
tibial posterior.
Evaluación neurológica: Se evalúan los reflejos (aquileo) y la sensibilidad en las áreas inervadas
por los nervios peroneo y tibial.
4. Pruebas de circulación
Prueba de Homan: Se realiza con el pie en dorsiflexión para evaluar dolor en la pantorrilla, lo
que podría sugerir trombosis venosa profunda.
Fisiopatología:
Las fracturas de tibia y peroné ocurren comúnmente debido a traumas directos, caídas o accidentes. La
tibia es más propensa a fracturarse debido a su función de soporte de peso, mientras que el peroné
suele fracturarse en conjunto.
Diagnóstico:
TAC: Puede ser útil en fracturas complejas para evaluar el patrón de la fractura.
Tratamiento:
Conservador: Las fracturas no desplazadas pueden tratarse con inmovilización mediante yeso.
Quirúrgico: Las fracturas desplazadas, abiertas o inestables requieren reducción quirúrgica con
fijación interna (placas, tornillos, clavos intramedulares).
Pronóstico:
Con tratamiento adecuado, el pronóstico es bueno, aunque las fracturas de tibia pueden tardar en
cicatrizar debido a la menor irrigación sanguínea.
Fisiopatología:
La tendinitis del tendón de Aquiles es común en atletas o personas que realizan actividades que
implican una sobrecarga del tendón, como correr o saltar. El micro trauma repetitivo provoca
inflamación y cambios degenerativos.
Diagnóstico:
Exploración física: Dolor a la palpación del tendón, particularmente a unos centímetros por
encima del talón.
Tratamiento:
Quirúrgico: En casos graves con rotura del tendón, se realiza una reparación quirúrgica.
Pronóstico:
La mayoría de los casos responden al tratamiento conservador. Tras la cirugía, el paciente puede
retomar sus actividades después de 6-9 meses.
3. Síndrome compartimental
Fisiopatología:
Diagnóstico:
Exploración física: Dolor intenso, sensación de tensión en la pierna, disminución del pulso
distal.
Tratamiento:
Pronóstico:
Fisiopatología:
La TVP ocurre cuando se forma un coágulo en las venas profundas de la pierna, generalmente debido a
inmovilización prolongada, cirugía reciente o trastornos de la coagulación.
Diagnóstico:
Ecografía Doppler: Es la prueba diagnóstica de elección para confirmar la presencia de un
trombo.
Tratamiento:
Pronóstico:
Con tratamiento adecuado, el pronóstico es bueno, pero existe riesgo de embolia pulmonar si el
coágulo se desprende.
Fisiopatología:
El nervio peroneo común puede lesionarse debido a traumatismos directos, como una fractura de
peroné, o por compresión, causando una disfunción del pie (pie caído).
Diagnóstico:
Exploración neurológica: Déficit motor en la dorsiflexión del pie y extensión de los dedos.
Tratamiento:
Pronóstico:
Conclusión
La pierna tiene una estructura anatómica compleja y funciones clave en la locomoción y la estabilidad.
Las lesiones comunes, como fracturas, tendinopatías y lesiones nerviosas, requieren un diagnóstico
adecuado mediante pruebas clínicas y de imagen, junto con un tratamiento oportuno para garantizar
un pronóstico favorable y prevenir complicaciones.
Articulación del tobillo y anatomía del pie humano
La articulación del tobillo y el pie humano son estructuras complejas que permiten el movimiento y la
estabilidad durante la locomoción. A continuación se describe en detalle su anatomía, fisiología,
técnicas de exploración física y las patologías más comunes.
La articulación del tobillo es una articulación sinovial tipo bisagra que permite principalmente
movimientos de dorsiflexión y flexión plantar.
Componentes óseos:
Astrágalo (talus): Se articula con la tibia y el peroné en la parte superior, y con el calcáneo en la
parte inferior.
Ligamentos:
Tarsometatarsiana (articulación de Lisfranc): Articula los huesos del tarso con los
metatarsianos.
Metatarso: Consta de cinco huesos largos (metatarsianos) que conectan el tarso con las
falanges.
Falanges: Los dedos están formados por las falanges proximales, medias y distales, excepto el
primer dedo que tiene solo dos falanges.
1.4 Músculos y tendones
Músculos dorsales: Involucrados en la dorsiflexión del pie (tibial anterior, extensor largo de los
dedos y del dedo gordo).
Músculos plantares: Flexores plantares del pie (gastrocnemio, sóleo, tibial posterior, flexores
largos de los dedos).
Tendón de Aquiles: Principal tendón que conecta los músculos de la pantorrilla (tríceps sural)
con el calcáneo.
1.5 Inervación
Nervios peroneos profundo y superficial: Inervan los músculos dorsiflexores y la piel del dorso
del pie.
El tobillo y el pie permiten movimientos esenciales para la locomoción y la estabilidad postural. Sus
principales funciones son:
Absorción de impactos: El arco plantar ayuda a distribuir las fuerzas que se generan al caminar
o correr.
3.1 Inspección
Edema: Hinchazón que puede ser signo de esguince, fractura o problemas vasculares.
3.2 Palpación
Maléolos medial y lateral: Dolor a la palpación puede indicar fractura o esguince.
Ligamentos: Se palpan los ligamentos del tobillo en busca de dolor, laxitud o edema.
Prueba de inversión forzada: Para evaluar lesiones de los ligamentos laterales del tobillo.
Signo de Homan: Dorsiflexión forzada del pie para buscar dolor en la pantorrilla, que puede
sugerir trombosis venosa profunda.
Fisiopatología:
El esguince de tobillo ocurre cuando los ligamentos que estabilizan la articulación del tobillo
(particularmente los ligamentos laterales) se estiran o se rompen debido a una inversión forzada del
pie.
Diagnóstico:
Tratamiento:
Quirúrgico: Raro, pero necesario en esguinces crónicos o lesiones graves con rotura completa
de los ligamentos.
Pronóstico:
La mayoría de los esguinces responden bien al tratamiento conservador, aunque los esguinces graves
pueden tardar varias semanas o meses en recuperarse completamente.
Fisiopatología:
Las fracturas pueden ocurrir en los maléolos (fractura de tobillo), en los metatarsianos (fractura de
Jones) o en los huesos del tarso, generalmente debido a traumatismos directos o torsión severa.
Diagnóstico:
Tratamiento:
Quirúrgico: Las fracturas desplazadas requieren reducción y fijación interna con placas y
tornillos.
Pronóstico:
Fisiopatología:
La tendinitis de Aquiles es una inflamación del tendón debido al uso excesivo o a un mal
entrenamiento. Es común en corredores y atletas que realizan actividades repetitivas de salto.
Diagnóstico:
Exploración física: Dolor y sensibilidad a lo largo del tendón, especialmente a unos centímetros
por encima del calcáneo.
Tratamiento:
Conservador: Fisioterapia, antiinflamatorios, y modificación de la actividad. Uso de taloneras o
plantillas para reducir la tensión en el tendón.
Quirúrgico: En casos graves con rotura del tendón, se realiza una reparación quirúrgica.
Pronóstico:
El tratamiento conservador es eficaz en la mayoría de los casos. La cirugía tiene buenos resultados,
aunque la recuperación completa puede tardar varios meses.
Fisiopatología:
La fascitis plantar es una inflamación de la fascia plantar, una banda de tejido que conecta el calcáneo
con los dedos del pie. Es una de las causas más comunes de dolor en el talón. Se produce cuando la
fascia plantar, un ligamento largo y delgado que recorre la parte inferior del pie desde el calcáneo
(hueso del talón) hasta los dedos, se inflama o degenera. La fascia plantar soporta el arco del pie y
absorbe el impacto al caminar. Cuando está sometida a un estrés excesivo, se pueden producir
pequeños desgarros en la fascia, lo que provoca inflamación y dolor.
Pies planos o pie cavo: Estas deformidades alteran la biomecánica y aumentan el estrés sobre
la fascia plantar.
Calzado inadecuado: Zapatos con soporte insuficiente o sin amortiguación pueden predisponer
a la fascitis.
Diagnóstico:
Dolor en la base del talón: Generalmente es peor al levantarse por la mañana o después de
periodos prolongados de reposo (dolor en los primeros pasos).
Tratamiento:
o Calzado adecuado: Zapatos con buena amortiguación y soporte del arco para reducir la
presión sobre la fascia plantar.
2. Tratamientos adicionales:
3. Tratamiento quirúrgico:
Pronóstico:
La fascitis plantar es una patología común, especialmente entre los deportistas y personas que pasan
mucho tiempo de pie. El éxito del tratamiento depende en gran medida de identificar y corregir los
factores predisponentes (calzado, actividad física) y seguir un plan de tratamiento conservador
adecuado.
COLUMNA VERTEBRAL
La columna vertebral humana es una estructura compleja y fundamental en el cuerpo humano, que
proporciona soporte, protección de la médula espinal, movimiento y flexibilidad. Se extiende desde la
base del cráneo hasta el coxis y está formada por una serie de huesos llamados vértebras, que están
dispuestas de manera segmentada. A continuación, se describe la anatomía de la columna vertebral en
detalle:
La columna vertebral se divide en cinco regiones, cada una con características anatómicas y funcionales
específicas. Estas regiones son:
2. Vértebras
Cada vértebra tiene una estructura básica que incluye los siguientes componentes:
Cuerpo vertebral: Parte anterior, gruesa y cilíndrica, que soporta el peso. Está recubierto por
una capa de hueso compacto y contiene en su interior hueso esponjoso que alberga médula
ósea.
o Pedículos: Porciones cortas y gruesas que conectan el cuerpo vertebral con las láminas.
Foramen vertebral: El orificio formado por el arco vertebral y el cuerpo vertebral. Cuando las
vértebras se apilan unas sobre otras, los forámenes vertebrales forman el canal vertebral,
donde se aloja la médula espinal.
Apófisis espinosa: Prolongación ósea que sale hacia atrás desde la unión de las láminas. Es
palpable bajo la piel y sirve como sitio de inserción de músculos y ligamentos.
Apófisis transversas: Dos proyecciones laterales que también sirven como puntos de inserción
para músculos y ligamentos.
Apófisis articulares (facetas): Superficies articulares que permiten que las vértebras se
articulen entre sí. Hay dos apófisis articulares superiores y dos inferiores.
Foramen intervertebral: Espacios formados entre las vértebras adyacentes a través de los
cuales salen los nervios espinales.
Diferencias en las vértebras según la región:
Vértebras cervicales: Las vértebras de la región cervical son más pequeñas y livianas. Tienen un
foramen transverso (en las apófisis transversas), que permite el paso de la arteria vertebral. La
primera vértebra cervical (C1), llamada atlas, carece de cuerpo vertebral y se articula con el
cráneo, permitiendo el movimiento de "sí" (flexión-extensión de la cabeza). La segunda
vértebra cervical (C2), llamada axis, tiene una estructura llamada apófisis odontoides o diente,
que permite el movimiento de "no" (rotación de la cabeza).
Vértebras torácicas: Son más grandes que las cervicales y tienen facetas articulares adicionales
en sus cuerpos y apófisis transversas para articularse con las costillas. Las apófisis espinosas
son más largas y se proyectan hacia abajo.
Vértebras lumbares: Son las vértebras más grandes y robustas, ya que soportan una mayor
parte del peso corporal. Tienen cuerpos grandes y apófisis espinosas anchas y horizontales.
Sacro: Está compuesto por cinco vértebras fusionadas que forman una estructura triangular. El
sacro se articula con el ilion de cada lado para formar la articulación sacroilíaca, que es clave
en la transferencia de peso desde la columna hacia la pelvis y las extremidades inferiores.
Coxis: Es el segmento terminal de la columna vertebral. Está compuesto por tres a cinco
vértebras vestigiales fusionadas. Aunque no tiene una función importante en la locomoción,
sirve como un punto de anclaje para varios ligamentos y músculos del suelo pélvico.
3. Discos intervertebrales
Entre cada par de vértebras, desde C2 hasta el sacro, hay un disco intervertebral, que es una
estructura fibrocartilaginosa que actúa como un amortiguador y permite cierto grado de movilidad
entre las vértebras. Los discos intervertebrales están compuestos por dos partes:
Núcleo pulposo: Parte central gelatinosa que absorbe y distribuye las cargas axiales.
Anillo fibroso: Rodea al núcleo pulposo y está compuesto por fibras de colágeno que
proporcionan resistencia y contienen al núcleo pulposo en su lugar.
Los discos intervertebrales permiten la flexión, extensión y movimientos laterales de la columna, pero
también son susceptibles de sufrir herniaciones.
La columna vertebral tiene cuatro curvas fisiológicas que proporcionan equilibrio y flexibilidad:
1. Cifosis torácica y cifosis sacra: Son curvaturas hacia atrás (convexidad posterior).
2. Lordosis cervical y lordosis lumbar: Son curvaturas hacia adelante (convexidad anterior).
Estas curvas permiten una distribución más eficaz de las fuerzas mecánicas a lo largo de la columna
vertebral, reduciendo el riesgo de lesiones.
Ligamento amarillo: Une las láminas de las vértebras adyacentes, ayudando a mantener la
postura y contribuyendo a la estabilidad de la columna.
La inervación de la columna vertebral es esencial para la función neurológica. Cada segmento vertebral
está asociado con un par de nervios espinales, que emergen del canal vertebral a través de los
forámenes intervertebrales. Los nervios espinales se dividen en ramas que inervan:
7. Función y biomecánica
Protección de la médula espinal: El canal vertebral protege la médula espinal y los nervios
espinales que pasan a través de ella.
Amortiguación: Los discos intervertebrales absorben los impactos y distribuyen las cargas
mecánicas a lo largo de la columna.
Conclusión
1. Soporte y movilidad
Soporte: La columna vertebral soporta el peso de la cabeza, el tronco y los brazos. Las
vértebras, discos intervertebrales y los ligamentos actúan en conjunto para mantener la
estabilidad.
Los movimientos son facilitados por las articulaciones intervertebrales (facetas articulares), los discos
intervertebrales y los ligamentos que conectan las vértebras.
2. Protección
La columna vertebral rodea y protege la médula espinal y las raíces nerviosas. Las vértebras forman un
canal (canal vertebral) a través del cual pasa la médula espinal, desde el cerebro hasta la región lumbar.
3. Absorción de impacto
Los discos intervertebrales actúan como amortiguadores entre las vértebras, absorbiendo las fuerzas
generadas por el movimiento, el peso corporal y otras cargas mecánicas.
1. Hernia de disco
Fisiopatología:
La hernia de disco ocurre cuando el núcleo pulposo del disco intervertebral se desplaza o protruye a
través de una fisura en el anillo fibroso. Esto puede comprimir las raíces nerviosas o la médula espinal,
provocando dolor, debilidad o pérdida sensorial.
Síntomas:
Diagnóstico:
Tratamiento:
Pronóstico:
El pronóstico es bueno con tratamiento adecuado. La mayoría de los pacientes mejora con manejo
conservador, aunque algunos casos pueden requerir cirugía.
Fisiopatología:
La espondilosis es una degeneración progresiva de las vértebras y discos intervertebrales, asociada con
el envejecimiento. Esta degeneración puede causar formación de osteofitos (espolones óseos),
disminución del espacio intervertebral y compresión nerviosa.
Síntomas:
Diagnóstico:
Tratamiento:
Quirúrgico: En casos graves, se puede realizar una fusión espinal o laminectomía para aliviar la
compresión.
Pronóstico:
La espondilosis es progresiva, pero los síntomas pueden manejarse adecuadamente con tratamiento
conservador. La cirugía es efectiva en casos seleccionados.
3. Estenosis espinal
Fisiopatología:
La estenosis espinal ocurre cuando el canal vertebral se estrecha, lo que provoca la compresión de la
médula espinal o las raíces nerviosas. Esto suele deberse a cambios degenerativos como la formación
de osteofitos o el engrosamiento de los ligamentos.
Síntomas:
Claudicación neurogénica (dolor o debilidad en las piernas al caminar, que mejora con el
descanso).
Diagnóstico:
Tratamiento:
Pronóstico:
El tratamiento quirúrgico tiene buenos resultados, pero los síntomas pueden progresar si no se trata
adecuadamente.
4. Escoliosis
Fisiopatología:
La escoliosis es una curvatura anormal de la columna vertebral que puede ser congénita, idiopática (de
causa desconocida) o adquirida. La columna se curva lateralmente en una "S" o "C".
Síntomas:
Diagnóstico:
Exploración física: Prueba de Adams (inclinación hacia adelante) para evaluar la curvatura.
Tratamiento:
Pronóstico:
El pronóstico depende de la severidad de la curva. Los casos leves pueden no progresar, mientras que
los casos graves requieren cirugía.
1. Inspección
2. Palpación
Dolor localizado: Palpar las apófisis espinosas y músculos paravertebrales para detectar dolor o
espasmo muscular.
3. Pruebas funcionales
Prueba de Lasegue (signo de la pierna recta): Evalúa compresión de la raíz nerviosa, como en
hernia de disco lumbar.
Posición del paciente: El paciente se acuesta en decúbito supino (boca arriba) con las piernas
extendidas sobre la camilla.
Ejecución:
El examinador levanta la pierna afectada del paciente en extensión completa (rodilla recta)
desde el tobillo o talón.
La pierna se eleva de manera pasiva hacia arriba, sin permitir que la rodilla se flexione,
manteniendo la pierna en línea recta.
El ángulo entre la pierna y la camilla se incrementa hasta que el paciente sienta dolor o
molestias.
Interpretación de la prueba:
Resultado positivo:
Un ángulo de entre 30 y 70 grados desde la cama suele ser el rango en el que aparece el dolor.
El dolor se debe a la tensión en el nervio ciático, lo que indica una posible irritación o
compresión de las raíces nerviosas lumbares, comúnmente por una hernia discal o estenosis
espinal.
Resultado negativo:
Si la elevación de la pierna no causa dolor o solo provoca estiramiento muscular sin síntomas
específicos de ciatalgia, el signo de Lasègue es negativo.
Fisiopatología de la prueba:
El nervio ciático se origina de las raíces nerviosas L4, L5, S1, S2 y S3, y pasa por la pelvis hacia la
pierna. Cuando existe una compresión de las raíces nerviosas, como en el caso de una hernia
de disco lumbar, la flexión del nervio durante la prueba aumenta la presión sobre las
estructuras afectadas, provocando dolor.
Es una variante útil cuando se sospecha que el paciente puede estar exagerando los síntomas o
no es cooperador. El paciente se sienta con las piernas colgando sobre el borde de la camilla. El
examinador extiende la rodilla mientras el paciente está sentado. Si el paciente reporta dolor
similar al experimentado en decúbito supino, esto refuerza el diagnóstico de irritación
radicular.
Hernia discal lumbar: La causa más común. Generalmente, se encuentra una compresión de las
raíces nerviosas L5 o S1.
Síndrome piriforme: A veces puede generar irritación del nervio ciático sin compresión
radicular.
Tratamiento y seguimiento:
Un signo positivo de Lasègue suele indicar una compresión nerviosa que requiere un enfoque
terapéutico adecuado. Dependiendo de la causa, el manejo puede variar desde fisioterapia y
medicamentos antiinflamatorios hasta cirugía en casos más graves, como la descompresión
quirúrgica para una hernia discal.
Prueba de Schober: Evalúa la flexión lumbar para detectar limitación en la movilidad (útil en
espondilitis anquilosante).
La prueba de Schober es una maniobra clínica utilizada para evaluar la movilidad de la columna
lumbar, específicamente la flexión lumbar. Es particularmente útil en el diagnóstico de
trastornos que afectan la movilidad de la columna, como la espondilitis anquilosante y otras
enfermedades reumáticas que causan rigidez y limitan la flexión de la columna vertebral.
El paciente se coloca de pie, descalzo, con los pies juntos y la columna en posición neutra.
Marcado en la piel:
Desde este punto, se marca un punto a 5 cm por debajo de la espina ilíaca posterosuperior y
otro punto a 10 cm por encima de esa misma referencia, es decir, la distancia total entre las
dos marcas es de 15 cm.
Ejercicio de flexión:
Se le pide al paciente que se incline hacia adelante, realizando una flexión máxima de la
columna lumbar, manteniendo las rodillas extendidas.
Medición:
Durante la flexión, el examinador mide la distancia entre las dos marcas previamente realizadas
en la piel.
En una columna normal, la distancia entre las dos marcas debería aumentar, debido a la
elongación de la columna lumbar durante la flexión.
Resultado normal:
En individuos con flexibilidad lumbar normal, la distancia entre las dos marcas suele aumentar
en 5 cm o más (es decir, de 15 cm en reposo a al menos 20 cm durante la flexión).
Resultado anormal:
Espondilitis anquilosante: Una enfermedad inflamatoria que causa fusión de las vértebras y
rigidez progresiva de la columna.
Una modificación de la prueba de Schober se utiliza a veces para obtener una medición más
precisa. En la prueba de Schober modificada, en lugar de medir solo 10 cm por encima de la
espina ilíaca posterosuperior, se mide desde un punto 15 cm por encima de este. La técnica
sigue siendo la misma, pero este enfoque proporciona una evaluación más amplia de la
movilidad lumbar.
Espondilitis anquilosante:
La exactitud de la prueba depende de la técnica y del ángulo de flexión del paciente, por lo que
debe realizarse cuidadosamente.
Las pruebas de laboratorio, como los marcadores inflamatorios (PCR, VSG) y la detección del
antígeno HLA-B27, pueden ser útiles en el diagnóstico de trastornos inflamatorios.
Tratamiento y manejo:
Espondilitis anquilosante:
Espondilosis lumbar:
En resumen, la prueba de Schober es una herramienta simple y efectiva para evaluar la flexión
lumbar y detectar patologías que limiten el movimiento, como la espondilitis anquilosante.
Aunque es una maniobra sencilla, su interpretación correcta es clave para dirigir los estudios
diagnósticos y el tratamiento adecuado.
Proyecciones radiológicas
1. Radiografías
Las proyecciones radiológicas de la columna vertebral son fundamentales para evaluar y diagnosticar
diversas patologías. Las imágenes permiten visualizar huesos, discos intervertebrales, articulaciones
y algunas alteraciones en los tejidos blandos. A continuación, te explico en detalle las proyecciones
más comunes, sus indicaciones y la utilidad diagnóstica.
Descripción: El paciente está en posición supina o de pie, con la espalda apoyada en la placa
radiográfica, y los rayos X inciden de adelante hacia atrás.
Indicación: Útil para evaluar la alineación de los cuerpos vertebrales, la altura de los discos
intervertebrales, y la presencia de fracturas, escoliosis o deformidades estructurales. Es
común para estudios de toda la columna.
Diagnóstico:
o Fracturas vertebrales.
2. Proyección Lateral
Diagnóstico:
3. Proyección Oblicua
o Estenosis foraminal: Compresión de las raíces nerviosas que pasa a través de los
agujeros de conjunción.
Indicación: Evaluación de la articulación entre el atlas (C1) y el axis (C2), particularmente útil
en trauma o sospecha de luxación.
Diagnóstico:
o Luxación atlantoaxoidea.
Diagnóstico:
o Inestabilidad cervical.
Diagnóstico:
o Espondilolistesis.
o Estenosis lumbar.
Diagnóstico:
o Sacroileítis.
Cifosis o lordosis anormales: Para detectar deformidades vertebrales que afectan la postura.
Limitaciones:
Las radiografías convencionales son útiles para visualizar huesos y alineaciones, pero no permiten
una evaluación detallada de tejidos blandos como discos intervertebrales o raíces nerviosas. Para un
estudio más detallado, se pueden requerir resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada
(TC).
En esta proyección, el paciente se coloca de pie o en decúbito supino, con la espalda apoyada en la
placa radiográfica. Los rayos X inciden de adelante hacia atrás, permitiendo evaluar la alineación de
los cuerpos vertebrales y la altura de los discos intervertebrales.
2. Proyección Lateral
3. Proyección Oblicua
El paciente se coloca en un ángulo de 45 grados con respecto a la placa, permitiendo una visión
oblicua de las vértebras. Esta proyección es útil para evaluar las facetas articulares y los agujeros de
conjunción.
Específicamente para la columna cervical, el paciente abre la boca y se realiza una radiografía a
través de la cavidad oral. Esta proyección permite visualizar la articulación entre el atlas (C1) y el axis
(C2).
5. Proyección en Flexión y Extensión (Columna Cervical)
Proyección oblicua: Para evaluar las facetas articulares y los forámenes intervertebrales.
Es el estudio de elección para evaluar tejidos blandos, incluyendo los discos intervertebrales, médula
espinal, y raíces nerviosas.
Útil para evaluar estructuras óseas en detalle, como fracturas vertebrales y el grado de estenosis
espinal.
Tratamientos
1. Conservador
2. Quirúrgico
Pronóstico
La hernia de disco es una de las patologías más comunes de la columna vertebral y está asociada con el
desgaste de los discos intervertebrales y su protrusión hacia el canal vertebral. A continuación, se
detalla de manera exhaustiva.
Núcleo pulposo: Es la parte central gelatinosa que tiene un alto contenido de agua y
proporciona elasticidad y capacidad de absorción de impacto.
Anillo fibroso: Rodea al núcleo pulposo y está compuesto por capas concéntricas de fibras de
colágeno, que proporcionan resistencia y mantienen al núcleo en su lugar.
La hernia de disco ocurre cuando el núcleo pulposo se desplaza a través de una fisura en el anillo
fibroso, lo que provoca la protrusión del disco hacia el canal vertebral. Esta protrusión puede
comprimir las raíces nerviosas o la médula espinal, lo que genera síntomas clínicos.
Factores de riesgo:
Degeneración: Con la edad, los discos intervertebrales pierden contenido de agua y elasticidad,
lo que aumenta el riesgo de fisuras en el anillo fibroso.
Extrusión discal: El núcleo pulposo atraviesa el anillo fibroso y se desplaza hacia el canal
vertebral, pero sigue en continuidad con el disco.
Secuestro discal: Parte del núcleo pulposo se desprende completamente del disco y queda
libre en el canal vertebral.
Las hernias de disco pueden ocurrir en cualquier parte de la columna vertebral, pero son más comunes
en las siguientes áreas:
Columna lumbar (L4-L5, L5-S1): Las hernias en esta región suelen comprimir el nervio ciático,
lo que causa dolor irradiado hacia la pierna (ciática).
Columna cervical (C5-C6, C6-C7): La compresión de las raíces nerviosas cervicales puede
provocar dolor irradiado al brazo (radiculopatía cervical).
4. Síntomas clínicos
El cuadro clínico depende de la localización y gravedad de la hernia de disco.
Hernia lumbar:
Dolor lumbar (lumbalgia) que puede irradiarse hacia una o ambas piernas (ciática).
En casos graves, puede producirse un síndrome de cauda equina, que es una emergencia
neurológica que causa pérdida del control de la vejiga y el intestino, así como debilidad en las
piernas.
Hernia cervical:
Dolor en el cuello que puede irradiarse hacia los hombros, brazos o manos.
5. Diagnóstico
El diagnóstico de una hernia de disco se basa en la combinación de la historia clínica, el examen físico y
las pruebas de imagen.
Exploración física:
Prueba de Lasegue (signo de la pierna recta): Esta prueba se realiza con el paciente en
decúbito supino. Se eleva la pierna afectada con la rodilla extendida. Un dolor irradiado por
debajo de la rodilla, hacia el pie, es indicativo de compresión nerviosa (hernia lumbar).
Prueba de Spurling: Se utiliza para detectar radiculopatía cervical. Se presiona la cabeza del
paciente hacia un lado, comprimiendo la columna cervical. Si esta maniobra reproduce dolor
irradiado al brazo, sugiere compresión de una raíz nerviosa cervical.
Estudios de imagen:
Tomografía Computarizada (TAC): Puede ser útil si la RM no está disponible, pero es menos
precisa en la evaluación de tejidos blandos.
Radiografías: Aunque no muestran las hernias discales directamente, pueden ser útiles para
descartar otras patologías, como fracturas o malformaciones.
Electromiografía (EMG): Evalúa la función de los nervios y músculos, y puede confirmar la
afectación de una raíz nerviosa.
6. Tratamiento
La mayoría de los pacientes con hernia de disco mejoran con tratamiento conservador.
1. Reposo relativo: Evitar actividades que agraven el dolor, pero no se recomienda el reposo
absoluto prolongado.
Tratamiento quirúrgico:
Si el tratamiento conservador no alivia los síntomas después de 6-12 semanas, o si el paciente presenta
síntomas neurológicos graves, puede considerarse la cirugía.
2. Laminectomía: Se extrae parte del arco vertebral (lámina) para descomprimir el nervio.
4. Fusión vertebral: Si hay inestabilidad espinal significativa, se puede realizar una fusión de las
vértebras adyacentes al disco herniado.
7. Pronóstico
Mejora sin cirugía: Aproximadamente el 80-90% de los pacientes mejoran con tratamiento
conservador en un plazo de 6 a 12 semanas.
Resultados de la cirugía: La microdiscectomía tiene tasas de éxito del 80-95%, con una
recuperación generalmente rápida y buena resolución de los síntomas neurológicos.
Recurrencias: La hernia de disco puede recidivar en un 5-10% de los pacientes, pero esto varía
según factores como la edad, el tipo de actividad y la predisposición genética.
Complicaciones posibles
1. Síndrome de cauda equina: Es una emergencia médica que requiere cirugía inmediata para
descomprimir las raíces nerviosas de la cauda equina. Los pacientes presentan pérdida del
control vesical o intestinal, debilidad severa en las piernas y anestesia en "silla de montar"
(zona perineal).
En resumen, la hernia de disco es una patología frecuente que puede tratarse exitosamente con
manejo conservador o quirúrgico, dependiendo de la gravedad de los síntomas. El diagnóstico precoz y
un plan de tratamiento adecuado son claves para lograr una recuperación óptima.
La espondilosis es un término general que se refiere a los cambios degenerativos que afectan a la
columna vertebral, principalmente debido al envejecimiento. Estos cambios incluyen el desgaste de los
discos intervertebrales, las articulaciones intervertebrales (facetas) y la formación de osteofitos
(espolones óseos). Es una de las causas más comunes de dolor crónico de espalda y cuello, y está
estrechamente asociada con condiciones como la artrosis vertebral y la espondiloartrosis.
1. Fisiopatología de la espondilosis
La espondilosis resulta de un proceso degenerativo crónico que afecta a las estructuras de la columna
vertebral, que con el tiempo pierden su capacidad funcional.
Desgaste del disco intervertebral: Con el envejecimiento, los discos intervertebrales pierden
agua y se deshidratan, volviéndose más rígidos y menos capaces de amortiguar los
movimientos de la columna. Esto resulta en una reducción del espacio intervertebral y un
aumento de la presión sobre las vértebras adyacentes.
Formación de osteofitos: El desgaste de los discos provoca una redistribución anormal de las
cargas mecánicas en las vértebras. El cuerpo intenta compensar este desgaste formando
osteofitos (espolones óseos) a lo largo de los bordes de las vértebras. Estos osteofitos pueden
comprimir los nervios espinales o el canal espinal, causando síntomas neurológicos.
Degeneración de las articulaciones facetarias: Las articulaciones facetarias, que permiten los
movimientos de la columna, también se ven afectadas por la espondilosis, lo que genera dolor
por fricción entre las superficies articulares.
Malas posturas: Las malas posturas durante actividades diarias pueden acelerar el desgaste.
2. Localización de la espondilosis
Espondilosis cervical: Afecta la columna cervical (cuello) y puede causar dolor en el cuello,
hombros y brazos. La compresión de las raíces nerviosas cervicales puede provocar
radiculopatía cervical.
Espondilosis torácica: Menos común, afecta la columna torácica y puede causar dolor en la
parte superior de la espalda.
Espondilosis lumbar: Es la más común y afecta la columna lumbar (parte baja de la espalda).
Puede causar dolor lumbar crónico, lumbalgia, y, en casos de compresión nerviosa, ciática.
3. Síntomas clínicos
Espondilosis cervical:
Radiculopatía cervical: Dolor irradiado, hormigueo o debilidad en los brazos o manos, debido a
la compresión de las raíces nerviosas cervicales.
Mielopatía cervical: Compresión de la médula espinal, que puede provocar debilidad, dificultad
para caminar, espasticidad y disfunción de la vejiga.
Espondilosis lumbar:
Lumbalgia: Dolor en la parte baja de la espalda, que puede irradiarse hacia las caderas, muslos
o piernas.
Ciática: Dolor irradiado hacia una o ambas piernas debido a la compresión del nervio ciático.
Claudicación neurogénica: Dificultad para caminar, que mejora con el reposo y está
relacionada con la estenosis del canal vertebral.
Rigidez matutina: Dificultad para moverse al despertar o después de largos periodos de
inactividad.
Espondilosis torácica:
Dolor torácico: Sensación de opresión en el pecho o dolor a lo largo de las costillas, que puede
confundirse con problemas cardíacos o respiratorios.
4. Diagnóstico
Exploración física:
Imágenes diagnósticas:
Radiografías: Son útiles para visualizar el desgaste articular, osteofitos y reducción del espacio
discal.
Resonancia Magnética (RM): Es el estudio de elección para visualizar los tejidos blandos,
incluyendo los discos intervertebrales, la médula espinal y las raíces nerviosas comprimidas.
Tomografía Computarizada (TAC): Puede ser útil para evaluar mejor las estructuras óseas,
especialmente si se sospecha una fractura vertebral o estenosis espinal.
5. Tratamiento
Tratamiento conservador:
Tratamiento quirúrgico:
Discectomía: Retiro de la porción del disco que está comprimiendo las raíces nerviosas o la
médula espinal.
Fusión vertebral: En casos de inestabilidad espinal severa, se realiza una fusión de las vértebras
afectadas.
6. Pronóstico
7. Prevención
Corrección postural: Mantener una buena postura durante las actividades diarias, como
trabajar en una computadora, puede reducir el estrés en la columna.
Peso saludable: El control del peso disminuye la presión sobre la columna vertebral.
Conclusión
Tratamientos:
El tono muscular se refiere a la tensión en los músculos en reposo. Puede ser normal,
aumentado (hipertonía) o disminuido (hipotonía).
Patologías:
Tratamientos:
3. Sensibilidad
Patologías:
Tratamientos:
4. Pulsos
Los pulsos se evalúan en diversas arterias (radial, femoral, tibial posterior, etc.) y son
indicativos de la circulación.
Patologías:
Tratamientos:
5. Temperatura
La temperatura se mide en la piel de las extremidades y puede indicar procesos inflamatorios o
isquemia.
Patologías:
Tratamientos:
6. Reflejos Osteotendinosos
Patologías:
Tratamientos:
7.1 Movimientos
Evaluar el rango de movimiento de las articulaciones es clave para identificar limitaciones. Los
movimientos deben ser activos (realizados por el paciente) y pasivos (realizados por el
examinador).
Patologías:
Tratamientos:
Los arcos de movilidad se miden en grados y son esenciales para evaluar la funcionalidad de las
articulaciones.
Patologías:
Tratamientos:
Conclusión
La exploración física de las extremidades superiores, inferiores y la columna vertebral permite una
evaluación integral que ayuda a identificar diversas patologías y guiar el tratamiento adecuado. Es
fundamental que el médico combine esta evaluación con la historia clínica y los estudios
complementarios para un diagnóstico y tratamiento eficaz.
Referencias
1. Argente y Álvarez. Semiología Médica. (3ª Ed). Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana;
2021.
2. Bickley. Bates. Guía de exploración física e Historia Clínica. (11ª Ed.). Barcelona: Wolters
Kluwer; 2018.
4. Jinich, H., Lifshitz, A., García, J. et al. (7ta). Síntomas y Signos Cardinales de las Enfermedades.
México: Manual Moderno; 2017.
1.1 Inspección
Objetivo: Observar la simetría, tamaño y forma de los músculos. La asimetría puede indicar
atrofia o hipertrofia.
Patologías:
Atrofia Muscular: Puede ser causada por desuso, lesiones nerviosas o enfermedades
neuromusculares (e.g., distrofia muscular).
Tratamientos:
1.2 Palpación
Patologías:
Contracturas Musculares: Pueden ser causadas por sobreuso, estrés o lesiones. Se presentan
como zonas de tensión en el músculo.
Puntos Gatillo: Son áreas hipersensibles que pueden provocar dolor referido.
Tratamientos:
Objetivo: Determinar el rango de movimiento de cada articulación, que puede ser activo
(realizado por el paciente) o pasivo (realizado por el examinador).
Patologías:
Tratamientos:
1.1 Inspección
Patologías:
Cervicalgia: Dolor en la región cervical que puede ser causado por posturas inadecuadas,
lesiones o enfermedades degenerativas.
Herniación de Disco Cervical: Puede provocar compresión de raíces nerviosas, causando dolor
irradiado en brazos y debilidad.
Tratamientos:
Patologías:
2.1 Inspección
Objetivo: Observar la forma de la columna torácica y la simetría de la caja torácica. Se debe
evaluar la movilidad en respiración profunda.
Patologías:
Cifosis: Exceso de curvatura hacia adelante que puede causar problemas respiratorios.
Tratamientos:
Patologías:
Dolor Torácico: Puede ser causado por lesiones musculoesqueléticas, hernias discales o
patologías pulmonares.
3.1 Inspección
Objetivo: Evaluar la postura del paciente y la alineación de la región lumbar. Observar signos
de lordosis o escoliosis.
Patologías:
Lumbalgia: Dolor en la región lumbar, común en adultos, que puede deberse a sobreuso,
hernias discales o degeneración de discos.
Tratamientos:
Patologías:
Hernias Discales: Pueden limitar el rango de movimiento y causar dolor radiante hacia las
extremidades inferiores.
4.1 Inspección
Patologías:
Sacralgia: Dolor en la región sacra, que puede estar relacionado con problemas lumbares o
trastornos de los tejidos blandos.
Tratamientos:
La movilidad en esta zona es limitada, pero se debe evaluar la inclinación pélvica y la flexión de
la cadera.
Patologías:
Conclusión
La exploración física de la columna vertebral en sus diferentes secciones es esencial para identificar
patologías y determinar el enfoque de tratamiento adecuado. La evaluación integral, que incluye la
inspección, palpación, movimientos y el análisis de la sintomatología, permite al profesional de la salud
formular un diagnóstico preciso y desarrollar un plan terapéutico eficaz.
Referencias
1. Argente y Álvarez. Semiología Médica. (3ª Ed). Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana;
2021.
2. Bickley. Bates. Guía de exploración física e Historia Clínica. (11ª Ed.). Barcelona: Wolters
Kluwer; 2018.
4. Jinich, H., Lifshitz, A., García, J. et al. (7ta). Síntomas y Signos Cardinales de las Enfermedades.
México: Manual Moderno; 2017.
Exploración Física de la Columna Vertebral: Posición, Forma, Tono Muscular y Arcos de Movilidad
Patologías:
Lordosis: Exceso de curvatura hacia adelante, común en obesidad o debilidad de los músculos
abdominales.
Cifosis: Curvatura excesiva hacia atrás, que puede ser causada por condiciones como la
osteoporosis.
Escoliosis: Desviación lateral de la columna que puede ser idiopática o causada por afecciones
neuromusculares.
Tratamientos:
Patologías:
Osteoporosis: Puede causar fracturas por compresión, alterando la forma de las vértebras.
Tratamientos:
Objetivo: Palpar los músculos paravertebrales y evaluar el tono muscular en la región lumbar,
torácica y cervical. El tono normal debe ser firme pero no tenso.
Patologías:
Hipotonía Muscular: Puede estar asociada con lesiones neurológicas o desuso prolongado,
llevando a debilidad y pérdida de soporte en la columna.
Tratamientos:
Terapia Manual: Técnicas para liberar tensiones musculares y mejorar el rango de movimiento.
Dolor Crónico: Puede afectar la movilidad y ser consecuencia de diversas condiciones, desde
problemas musculoesqueléticos hasta neurológicos.
Tratamientos:
Patologías:
Hernias Discales: Limitan el movimiento y pueden causar dolor irradiado hacia las
extremidades.
Tratamientos:
Conclusión
Referencias
1. Argente y Álvarez. Semiología Médica. (3ª Ed). Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana;
2021.
2. Bickley. Bates. Guía de exploración física e Historia Clínica. (11ª Ed.). Barcelona: Wolters
Kluwer; 2018.
4. Jinich, H., Lifshitz, A., García, J. et al. (7ta). Síntomas y Signos Cardinales de las Enfermedades.
México: Manual Moderno; 2017.