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Exploración Física de Extremidades y Columna

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TEMA 21

Exploración Física de Extremidades Superiores, Inferiores y Columna Vertebral

La exploración física es un componente fundamental en el proceso diagnóstico médico. A través de la


observación, palpación, percusión y auscultación, se pueden identificar signos y síntomas que orienten
hacia un diagnóstico correcto. En esta sección, se abordará la exploración física de las extremidades
superiores, inferiores y la columna vertebral, siguiendo los lineamientos de la bibliografía
proporcionada.

1. Exploración Física de las Extremidades Superiores

1.1 Inspección

 Simetría: Se debe observar si hay diferencias evidentes entre ambos brazos (longitud,
volumen).

 Piel: Evaluar color, temperatura, hidratación y presencia de lesiones (eritemas, equimosis,


etc.).

 Movilidad: Observar el rango de movimiento de las articulaciones del hombro, codo y muñeca.

1.2 Palpación

 Articulaciones: Palpar las articulaciones del hombro, codo, muñeca y dedos en busca de
sensibilidad, deformidad o crepitación.

 Músculos: Evaluar la turgencia y tono muscular. Palpar en busca de nódulos o contracturas.

1.3 Movimientos Activos y Pasivos

 Se deben evaluar todos los movimientos de cada articulación (flexión, extensión, abducción,
aducción, rotación). Esto incluye:

o Hombro: Movimientos como flexión, extensión y rotación interna y externa.

o Codo: Flexión y extensión.

o Muñeca y dedos: Flexión, extensión, oposición y aducción.

1.4 Evaluación de la Fuerza

 Realizar pruebas de fuerza comparando ambos lados. Se puede utilizar la escala de 0 a 5,


donde 0 es sin contracción y 5 es fuerza normal.

 Escala de Daniels (0 a 5)

 Grado 0 (Cero):

 Descripción: No hay ninguna contracción muscular visible o palpable.

 Interpretación: Ausencia total de actividad muscular. Esto sugiere una parálisis completa.
 Ejemplo: El paciente no puede mover ni contraer el músculo, ni siquiera cuando se elimina
toda resistencia (incluida la gravedad).

 Grado 1 (Trazo):

 Descripción: Hay una contracción muscular visible o palpable, pero no hay movimiento de la
articulación.

 Interpretación: Se detecta una leve contracción muscular, pero no suficiente para provocar un
movimiento articular.

 Ejemplo: El examinador puede palpar una pequeña contracción en el músculo, pero no se


genera ningún desplazamiento del miembro.

 Grado 2 (Pobre):

 Descripción: Movimiento completo de la articulación, pero solo cuando se elimina la fuerza de


la gravedad.

 Interpretación: El músculo puede mover la articulación si se elimina la resistencia de la


gravedad, pero no puede superar la gravedad.

 Ejemplo: El paciente puede mover el brazo horizontalmente sobre una superficie o en un plano
horizontal, pero no puede levantarlo verticalmente.

 Grado 3 (Justo):

 Descripción: Movimiento completo de la articulación contra la gravedad, pero sin resistencia


adicional.

 Interpretación: El paciente es capaz de mover el miembro a través de todo el rango de


movimiento sin asistencia, pero no puede tolerar ninguna resistencia adicional.

 Ejemplo: El paciente puede levantar el brazo o la pierna completamente contra la gravedad,


pero si se aplica una resistencia leve, no puede mantener el movimiento.

 Grado 4 (Bueno):

 Descripción: Movimiento completo de la articulación contra la gravedad y contra una


resistencia moderada.

 Interpretación: El paciente es capaz de realizar movimientos contra la gravedad y también


puede vencer una resistencia moderada aplicada por el examinador.

 Ejemplo: El paciente puede levantar el brazo o la pierna y también resistir la presión aplicada
por el examinador, aunque con cierta dificultad.

 Grado 5 (Normal):

 Descripción: Movimiento completo de la articulación contra la gravedad y contra una


resistencia máxima.
 Interpretación: Fuerza muscular normal, sin limitaciones. El paciente puede vencer la
resistencia máxima aplicada por el examinador sin mostrar fatiga o debilidad.

 Ejemplo: El paciente puede levantar el brazo o la pierna contra la gravedad y resistir una fuerza
máxima ejercida por el examinador sin dificultad.

 Resumen visual de la escala:

 0: Sin contracción (parálisis total).

 1: Contracción mínima, sin movimiento.

 2: Movimiento solo cuando se elimina la gravedad.

 3: Movimiento completo contra la gravedad, sin resistencia.

 4: Movimiento completo contra la gravedad, con resistencia moderada.

 5: Fuerza normal, movimiento contra resistencia máxima.

 Uso clínico:

 La escala de Daniels es útil en la evaluación neuromuscular, permitiendo determinar la fuerza


de los músculos específicos, lo que ayuda a diagnosticar diversas afecciones neurológicas,
ortopédicas o musculares, como lesiones de nervios, debilidad muscular o parálisis

1.5 Reflejos

 Los reflejos osteotendinosos (también conocidos como reflejos tendinosos profundos o


reflejos miotáticos) son respuestas automáticas e involuntarias que ocurren cuando ciertos
tendones musculares son estirados súbitamente. Estos reflejos son fundamentales para la
evaluación neurológica, ya que permiten examinar la integridad funcional de los nervios, las
raíces nerviosas y los centros reflejos en la médula espinal.

 Componentes de los reflejos osteotendinosos

 Un reflejo osteotendinoso involucra varias estructuras:

 Receptores sensoriales (husos musculares): Detectan el estiramiento del músculo.

 Neuronas sensitivas: Transmiten la señal desde los receptores sensoriales hacia la médula
espinal.

 Centro reflejo (médula espinal): Procesa la información.

 Neuronas motoras: Transmiten la respuesta desde la médula espinal hacia los músculos.

 Efectores (músculos esqueléticos): Ejecución de la respuesta muscular, lo que produce el


reflejo.
 Descripción de los reflejos osteotendinosos más comunes

 1. Reflejo Bicipital

 Tendón: Tendón del bíceps braquial.

 Cómo se evalúa: Con el codo ligeramente flexionado y el brazo relajado, se coloca el pulgar del
examinador sobre el tendón del bíceps en la fosa antecubital (parte interna del codo). Luego,
se golpea con un martillo de reflejos sobre el pulgar.

 Respuesta normal: Contracción del bíceps con flexión del codo.

 Nivel medular involucrado: C5-C6.

 2. Reflejo Tricipital

 Tendón: Tendón del tríceps braquial.

 Cómo se evalúa: Con el brazo relajado y el codo flexionado en un ángulo de 90°, el examinador
golpea el tendón del tríceps ubicado justo por encima del olécranon (codo).

 Respuesta normal: Extensión del codo.

 Nivel medular involucrado: C6-C7.

 3. Reflejo Estilorradial o Braquiorradial

 Tendón: Tendón del músculo braquiorradial.

 Cómo se evalúa: Con el brazo relajado, el antebrazo en semipronación y ligeramente


flexionado, el examinador golpea la parte distal del radio (aproximadamente 2-3 cm por
encima de la muñeca) con el martillo de reflejos.

 Respuesta normal: Flexión del codo y leve supinación del antebrazo.

 Nivel medular involucrado: C5-C6.

 4. Reflejo Rotuliano (Patelar)

 Tendón: Tendón del cuádriceps.

 Cómo se evalúa: El paciente se sienta con las piernas colgando o con las rodillas flexionadas. El
examinador golpea el tendón rotuliano justo debajo de la rótula.

 Respuesta normal: Contracción del cuádriceps con extensión de la rodilla.

 Nivel medular involucrado: L2-L4.

 5. Reflejo Aquileo

 Tendón: Tendón de Aquiles (tendón calcáneo).

 Cómo se evalúa: Con el paciente sentado y las piernas colgando, o en decúbito prono (boca
abajo), se sostiene el pie del paciente en posición de ligera dorsiflexión y se golpea el tendón
de Aquiles con el martillo de reflejos.
 Respuesta normal: Flexión plantar del pie (movimiento hacia abajo).

 Nivel medular involucrado: S1-S2.

 6. Reflejo Maseterino

 Tendón: No tiene un tendón específico, pero se evalúa el reflejo de la mandíbula.

 Cómo se evalúa: El examinador coloca un dedo sobre la barbilla del paciente, quien debe
mantener la boca ligeramente abierta. Luego, el dedo se golpea con el martillo de reflejos.

 Respuesta normal: Cierre involuntario de la boca por contracción de los músculos maseteros.

 Nivel medular involucrado: V nervio craneal (trigémino).

 7. Reflejo Cremastérico (en hombres)

 Tendón: No hay tendón involucrado directamente, se evalúa la respuesta de los músculos


cremastericos.

 Cómo se evalúa: Se raspa levemente la parte interna del muslo (en dirección de abajo hacia
arriba) con un objeto romo.

 Respuesta normal: Elevación del testículo homolateral.

 Nivel medular involucrado: L1-L2.

 8. Reflejo Abdominal

 Tendón: No involucra tendón, pero evalúa la contracción muscular abdominal.

 Cómo se evalúa: El examinador raspa suavemente la piel del abdomen en dirección diagonal,
desde el exterior hacia el ombligo.

 Respuesta normal: Contracción de los músculos abdominales con desplazamiento del ombligo
hacia el lado estimulado.

 Nivel medular involucrado: T7-T12 (dependiendo del área del abdomen).


 Alteraciones en los reflejos osteotendinosos

 Hiperreflexia: Aumento en la respuesta de los reflejos, puede sugerir una lesión de la vía
motora superior (lesión de la médula espinal o cerebro).

 Hiporreflexia o arreflexia: Disminución o ausencia de reflejos, lo cual puede indicar una lesión
en la vía motora inferior (nervios periféricos, raíces nerviosas o médula espinal a nivel bajo).

 Clonus: Serie de contracciones musculares rítmicas y repetidas cuando se mantiene la


estimulación, lo cual es un signo de hiperreflexia severa.

 Importancia clínica
 Los reflejos osteotendinosos son esenciales en el examen neurológico porque permiten evaluar
la integridad de las conexiones entre los músculos, los nervios y la médula espinal.

 Alteraciones en estos reflejos pueden ser indicativos de enfermedades neurológicas como


lesiones medulares, neuropatías periféricas, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica
(ELA), o incluso condiciones más agudas como el síndrome de Guillain-Barré.

 Estos reflejos son usados en la práctica clínica diaria para evaluar de manera rápida y eficiente
la función neuromuscular.

2. Exploración Física de las Extremidades Inferiores

2.1 Inspección

 Simetría: Comparar ambos miembros inferiores, buscando diferencias en tamaño y forma.

 Piel: Examinar en busca de lesiones, cambios de color, edemas o signos de insuficiencia venosa
(varices).

2.2 Palpación

 Articulaciones: Palpar las articulaciones de la cadera, rodilla, tobillo y pie. Evaluar sensibilidad,
calor o crepitación.

 Músculos: Valorar el tono muscular y buscar masas o contracturas.

2.3 Movimientos Activos y Pasivos

 Evaluar los movimientos de cada articulación, que incluyen:

o Cadera: Flexión, extensión, abducción, aducción, rotación interna y externa.

o Rodilla: Flexión y extensión.

o Tobillo: Dorsiflexión y flexión plantar.

2.4 Evaluación de la Fuerza

 Evaluar la fuerza de los músculos de las extremidades inferiores, incluyendo cuádriceps,


isquiotibiales y músculos de la pantorrilla.

2.5 Reflejos

 Evaluar los reflejos patelar y aquiliano, que son indicativos de la función del sistema nervioso.

3. Exploración Física de la Columna Vertebral


3.1 Inspección

 Postura: Evaluar la alineación de la columna (cifosis, lordosis, escoliosis).

 Simetría: Observar si hay asimetría en los hombros, escápulas y caderas.

3.2 Palpación

 Palpar a lo largo de la columna vertebral en busca de dolor, sensibilidad, crepitación o


deformidades.

 Evaluar la movilidad de los procesos espinosos y las articulaciones intervertebrales.

3.3 Movimientos Activos

 Pedir al paciente que realice flexión, extensión, inclinación lateral y rotación del tronco,
observando cualquier limitación de movimiento o dolor.

3.4 Evaluación de la Fuerza

 Se pueden realizar pruebas específicas para evaluar la fuerza de los músculos paravertebrales.

3.5 Pruebas Especiales

 Se pueden realizar pruebas específicas como la de Schober para evaluar la movilidad de la


columna lumbar.

Conclusión

La exploración física de las extremidades superiores, inferiores y la columna vertebral es crucial para
identificar patologías y guiar el diagnóstico y tratamiento. La correcta realización de cada parte de la
exploración, junto con la evaluación de signos y síntomas, permite al médico formular una hipótesis
diagnóstica adecuada. La integración de los hallazgos clínicos con la historia médica y los estudios
complementarios es esencial para brindar una atención de calidad al paciente.

Referencias

1. Argente y Álvarez. Semiología Médica. (3ª Ed). Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana;
2021.

2. Bickley. Bates. Guía de exploración física e Historia Clínica. (11ª Ed.). Barcelona: Wolters
Kluwer; 2018.

3. Grossman S. y Mattson C. Porth. Fisiopatología: Alteraciones de la Salud. (10ª Ed). Philadelphia:


Wolters Kluwer; 2019.

4. Jinich, H., Lifshitz, A., García, J. et al. (7ta). Síntomas y Signos Cardinales de las Enfermedades.
México: Manual Moderno; 2017.
5. Aguirre, J.M.O. (2013). El expediente clínico. Editorial El Manual Moderno.

6. Norma Oficial Mexicana NOM-004 SSA3-2012. Del expediente clínico. México.

7. FacMed (2005) (3ª.Ed). Historia Clínica Académica. [onli].


http://www.facmed.unam.mx/deptos/biocetis/Doc/manualhistoriaclinicaacademica.pdf

Exploración Física de Extremidades Superiores, Inferiores y Columna Vertebral: Análisis de


Parámetros Clínicos

La exploración física es esencial para el diagnóstico de patologías en las extremidades y la columna


vertebral. En esta sección se analizarán en detalle varios parámetros clínicos: posición, forma y
volumen, tono muscular, sensibilidad, pulsos, temperatura, reflejos osteotendinosos, movimientos y
arcos de movilidad. También se describirán algunas patologías relacionadas y sus tratamientos.

1. Posición, Forma y Volumen

1.1 Posición

 La posición de las extremidades puede indicar condiciones como la presencia de contracturas,


deformidades o parálisis. La evaluación debe incluir la observación del alineamiento de los
miembros en reposo y en movimiento.

 1. Posición de las Extremidades Superiores:

 La posición normal de las extremidades superiores es simétrica con respecto al cuerpo, con los
brazos alineados hacia los costados cuando el individuo está en posición anatómica.

 Alteraciones en la posición:

 Desviación radial o cubital: Se refiere a una desviación hacia el lado radial (hacia el pulgar) o
cubital (hacia el meñique) de la muñeca. Se observa en:

 Artritis reumatoide: Genera desviación cubital en etapas avanzadas por el deterioro articular.

 Fracturas: Fracturas mal consolidadas pueden generar deformidades angulares de la posición


de las extremidades superiores.

 Hombro en "aleteo" o caída:

 Luxación o subluxación del hombro: La cabeza del húmero puede desplazarse fuera de la
cavidad glenoidea, generando una posición anormal y limitando el movimiento.

 Parálisis braquial: En caso de lesiones del plexo braquial, especialmente las raíces C5 y C6, se
observa una posición de caída del brazo.

 2. Forma de las Extremidades Superiores:


 La forma de las extremidades está determinada por la estructura ósea, muscular y articular.
Cualquier cambio en la forma puede indicar patologías subyacentes.

 Alteraciones en la forma:

 Deformidad en "cuello de cisne" o "botonera":

 Artritis reumatoide: Estas deformidades son típicas de la afectación de las articulaciones


interfalángicas en etapas avanzadas.

 "Mano en garra" o "mano simiesca":

 Lesiones del nervio mediano o cubital: Producen pérdida de la función muscular, deformando
la mano y los dedos en una posición anormal.

 Brazo en "péndulo":

 Fracturas de húmero: Pueden producirse alteraciones en la alineación del brazo,


especialmente en fracturas diafisarias o proximales del húmero.

 Contracturas de Dupuytren:

 Afecta la fascia palmar, generando un engrosamiento progresivo que provoca flexión


permanente de los dedos anulares y meñiques.

 3. Volumen de las Extremidades Superiores:

 El volumen de las extremidades se evalúa para identificar atrofias, hipertrofias o edema.

 Alteraciones en el volumen:

 Edema:

 Linfedema: Se caracteriza por un edema crónico y progresivo del brazo, generalmente


secundario a linfadenectomía o radioterapia en pacientes con cáncer de mama. También
puede ser congénito.

 Insuficiencia cardíaca congestiva: Causa edema bilateral en extremidades superiores en etapas


avanzadas.

 Atrofia muscular:

 Síndrome del túnel carpiano: Genera atrofia de la eminencia tenar debido a la compresión del
nervio mediano.

 Polineuropatías: Enfermedades que afectan los nervios periféricos, como la diabetes mellitus,
pueden causar atrofia muscular en las extremidades.

 Hipertrofia muscular:

 Miositis: Puede generar un aumento en el volumen del músculo asociado con inflamación
muscular.
 Esclerosis lateral amiotrófica (ELA): Puede producir hipertrofia compensatoria en algunos
músculos debido a la degeneración de las neuronas motoras.

 4. Patologías comunes relacionadas con las extremidades superiores:

 4.1. Fracturas y Luxaciones:

 Fractura de clavícula: Es común tras caídas, y se presenta con dolor, deformidad y limitación
del movimiento.

 Fractura de radio distal (fractura de Colles): Común en caídas sobre la mano extendida.

 Luxación del hombro: Puede ser anterior o posterior. Generalmente, se presenta con dolor
intenso y deformidad.

 4.2. Artritis reumatoide:

 Afecta predominantemente las articulaciones pequeñas, como las interfalángicas proximales y


metacarpofalángicas, provocando dolor, deformidades y alteración en la función de las manos.

 4.3. Síndrome del túnel carpiano:

 Causado por la compresión del nervio mediano en la muñeca. Se presenta con dolor,
parestesias y debilidad en la mano, sobre todo en el territorio del nervio mediano (pulgar,
índice, medio y mitad del anular).

 4.4. Epicondilitis lateral (Codo de tenista):

 Inflamación de los tendones que se insertan en el epicóndilo lateral del codo, provocando dolor
y debilidad en la extensión de la muñeca y dedos.

 4.5. Tendinitis del manguito rotador:

 Inflamación de los tendones del manguito rotador en el hombro. Se presenta con dolor en la
abducción del brazo y limitación en el rango de movimiento.

 4.6. Neuropatías periféricas:

 Parálisis de Erb-Duchenne: Afecta principalmente las raíces nerviosas C5 y C6, produciendo


una alteración en la posición del brazo y la mano (mano en garra).

 Evaluación clínica por el médico general:

 El médico general debe realizar una inspección cuidadosa, palpación, medición de los arcos de
movilidad y pruebas específicas de función nerviosa y muscular para identificar estas
alteraciones. El uso de estudios auxiliares como radiografías, ultrasonidos y resonancias
magnéticas puede ser necesario para confirmar el diagnóstico.
1. Generalidades de la exploración física de los miembros inferiores

 La exploración de los miembros inferiores implica la evaluación del estado vascular,


neurológico y músculo-esquelético. En este sentido, se evalúan la postura, la marcha, la
simetría, el color, la temperatura, la forma y la capacidad funcional de las piernas y pies.

 Es fundamental seguir un orden sistemático que incluya inspección, palpación, percusión y


auscultación, aunque algunos de estos métodos tienen mayor relevancia en áreas específicas.

2. Inspección

 Simetría y alineación: Se observa la alineación del muslo, pierna y pie. Las alteraciones como la
genu valgum (piernas en "X") o genu varum (piernas arqueadas) pueden indicar problemas
articulares o musculares.

 Morfología y volumen: Evaluar si hay diferencias en el tamaño de ambos miembros (atrofia


muscular, edemas o aumento de volumen por acumulación de líquidos o masas).

 Cambios cutáneos: Buscar cambios en la coloración de la piel (palidez, cianosis, rubor), así
como la presencia de úlceras, eritemas o varices, que pueden sugerir problemas circulatorios o
lesiones locales.

 Uñas y pies: Las alteraciones en las uñas, como engrosamientos o infecciones, pueden estar
asociadas a problemas sistémicos o locales (como insuficiencia venosa o neuropatía diabética).
La forma de los pies (pies planos o cavos) también puede indicar problemas de apoyo y
marcha.

3. Palpación

 Temperatura: El frío en los miembros inferiores puede sugerir insuficiencia arterial, mientras
que el calor puede asociarse a infecciones o procesos inflamatorios locales.

 Turgencia y elasticidad cutánea: Es importante evaluar el estado de hidratación, y la presencia


de edema (test de Godet o signo de la fóvea).

 Pulso arterial: Se palpan los pulsos femoral, poplíteo, tibial posterior y pedio. La ausencia o
disminución de pulsos sugiere insuficiencia arterial.

 Palpación de articulaciones: Se busca detectar signos de inflamación (tumor, calor, dolor) en


las articulaciones de la cadera, rodilla, tobillo y dedos. Además, se evalúan los movimientos
activos y pasivos para identificar rigidez o limitación del movimiento.

4. Examen neurológico

 Sensibilidad: Se prueba la sensibilidad superficial y profunda. La alteración en la sensibilidad


puede sugerir neuropatías periféricas, como ocurre en la diabetes.
 Reflejos osteotendinosos: Reflejo rotuliano y aquiliano son evaluados para valorar la
integridad de las vías nerviosas. La hiperreflexia puede sugerir lesiones en la vía piramidal,
mientras que la arreflexia indica lesiones en los nervios periféricos.

 Fuerza muscular: Evaluación de la fuerza mediante maniobras específicas como la de flexión de


cadera, extensión de rodilla, y dorsiflexión y flexión plantar del tobillo. La debilidad muscular
puede ser indicativa de miopatías, neuropatías o patologías del sistema nervioso central.

5. Evaluación vascular

 Insuficiencia venosa crónica: Presencia de varices, cambios en la coloración de la piel,


ulceraciones o edema característicos en el síndrome postflebítico o trombosis venosa
profunda.

 Insuficiencia arterial: Además de la falta de pulsos, se evalúa la presencia de claudicación


intermitente (dolor durante la marcha que mejora con el reposo) y la aparición de lesiones
necróticas o gangrenosas.

 Pruebas adicionales: El índice tobillo-brazo (ITB) es una prueba no invasiva que mide la presión
arterial en los tobillos y compara con la presión en los brazos para detectar insuficiencia
arterial periférica.

6. Marcha y postura

 Evaluar la marcha puede proporcionar información sobre la integridad neurológica y músculo-


esquelética. Se analiza si la marcha es antálgica (dolorosa), si hay cojera o desequilibrio. Las
alteraciones en la postura, como la inclinación hacia un lado o la flexión de la cadera o rodilla,
pueden sugerir problemas articulares o neurológicos.

7. Exploración articular

 Cadera: Evaluación de la amplitud de movimiento, detección de dolor o limitación al flexionar,


extender, abducir o rotar la cadera. Pruebas como la maniobra de Thomas o la prueba de
Trendelenburg permiten valorar patologías como displasia o fracturas.

 Rodilla: Inspección de derrames, movilidad articular (flexión, extensión) y estabilidad


ligamentosa. La maniobra de Lachman y las pruebas de McMurray son útiles para detectar
lesiones de ligamentos cruzados y meniscos, respectivamente.

 Tobillo y pie: Evaluación de la movilidad (dorsiflexión, flexión plantar, inversión y eversión). Se


busca detectar la presencia de deformidades como juanetes o dedos en martillo, que pueden
alterar la biomecánica del pie y causar dolor.

8. Exámenes complementarios

 Estudios de imagen: Las radiografías, ultrasonidos y resonancias magnéticas pueden ser


indicadas cuando se sospechan alteraciones óseas, articulares o vasculares.

 Pruebas de laboratorio: En casos de sospecha de artritis o enfermedades vasculares, se


realizan estudios para detectar marcadores inflamatorios, infecciosos o autoinmunes.
Conclusión

La exploración física de los miembros inferiores es esencial para detectar alteraciones a nivel vascular,
neurológico, articular y cutáneo. El abordaje sistemático permite identificar signos clínicos clave que
pueden orientar hacia el diagnóstico de patologías locales o sistémicas.

Este enfoque cubre los aspectos más importantes de la exploración de los miembros inferiores, con
base en la literatura recomendada, y ofrece una guía sólida para un examen exhaustivo en la práctica
clínica.

EXPLORACION DE RODILLA:

Para las maniobras de exploración de la rodilla, es fundamental comprender su relevancia dentro del
contexto del diagnóstico clínico de patologías articulares, ligamentosas y meniscales. La rodilla es una
articulación compleja y una de las más propensas a lesiones, especialmente en el ámbito deportivo y
en pacientes con enfermedades degenerativas.

Las lesiones de la rodilla son comunes en individuos que participan en actividades físicas intensas,
deportes de contacto o aquellos que sufren caídas o traumas.

1. Lesión del ligamento cruzado anterior (LCA)

Fisiopatología:

El ligamento cruzado anterior (LCA) es crucial para la estabilidad de la rodilla, previniendo que la tibia
se desplace hacia delante con respecto al fémur. La ruptura del LCA ocurre comúnmente durante
deportes de alto impacto como el fútbol, el baloncesto y el esquí, cuando la rodilla sufre una torsión
forzada o un giro abrupto, especialmente con el pie fijo en el suelo.

Pruebas diagnósticas:

 Prueba de Lachman: Es la prueba más sensible para evaluar la integridad del LCA. Un
desplazamiento anormal de la tibia hacia adelante con respecto al fémur indica una lesión.

 Prueba del Cajón Anterior: Con la rodilla flexionada a 90°, se tira de la tibia hacia adelante. La
laxitud significativa sugiere ruptura del LCA.

 Resonancia Magnética (RM): Es el estudio de elección para confirmar la ruptura del LCA y
evaluar el estado de otras estructuras como meniscos y ligamentos.

Tratamiento:

 Conservador: En personas de baja actividad física o con lesiones parciales, el tratamiento


puede incluir fisioterapia para fortalecer los músculos circundantes y mejorar la estabilidad.

 Quirúrgico: La reconstrucción del LCA mediante un injerto (autoinjerto o aloinjerto) es el


tratamiento estándar para atletas o personas jóvenes y activas. El objetivo es restaurar la
estabilidad funcional de la rodilla.

Pronóstico:
El pronóstico es favorable tras la cirugía, con un retorno a las actividades deportivas en
aproximadamente 6 a 9 meses, aunque puede haber un riesgo elevado de artrosis a largo plazo. Sin
cirugía, es común que los pacientes presenten inestabilidad recurrente.

2. Lesión del ligamento cruzado posterior (LCP)

Fisiopatología:

El ligamento cruzado posterior (LCP) es responsable de evitar que la tibia se desplace hacia atrás con
respecto al fémur. Las lesiones del LCP suelen ocurrir debido a traumas directos en la parte frontal de la
rodilla, como en accidentes automovilísticos (impacto contra el tablero) o caídas sobre la rodilla
flexionada.

Pruebas diagnósticas:

 Prueba del Cajón Posterior: Con la rodilla flexionada a 90°, se empuja la tibia hacia atrás. Si hay
un desplazamiento significativo, se sospecha una lesión del LCP.

 Resonancia Magnética (RM): Es el estudio más confiable para diagnosticar la lesión del LCP y
evaluar la magnitud del daño.

Tratamiento:

 Conservador: Para lesiones leves o moderadas, se suele recomendar fisioterapia para


fortalecer los músculos y mejorar la estabilidad.

 Quirúrgico: La cirugía se reserva para casos graves o atletas de alto nivel, en los que la
inestabilidad afecta significativamente la función de la rodilla.

Pronóstico:

Las lesiones del LCP tienen generalmente un buen pronóstico con tratamiento conservador, pero la
recuperación completa puede llevar varios meses. El tratamiento quirúrgico también tiene buenos
resultados, aunque el tiempo de recuperación es prolongado.

3. Lesión de los meniscos

Fisiopatología:

Los meniscos medial y lateral son estructuras fibrocartilaginosas que actúan como amortiguadores en
la articulación de la rodilla. Las lesiones meniscales son comunes en deportes que implican torsión de la
rodilla, como el fútbol, baloncesto y esquí. También pueden ocurrir en personas mayores debido a la
degeneración del cartílago con el envejecimiento.
 El menisco medial es más susceptible a lesiones debido a su unión firme al ligamento colateral
medial, mientras que el menisco lateral es más móvil.

Pruebas diagnósticas:

 Prueba de McMurray: Con la rodilla flexionada y rotada, se extiende mientras se palpa la línea
articular. Un chasquido o dolor sugiere lesión meniscal.

 Prueba de Apley: El paciente en decúbito prono con la rodilla flexionada. Se aplica una rotación
y compresión. El dolor sugiere lesión meniscal.

 Resonancia Magnética (RM): Es la mejor herramienta diagnóstica para visualizar desgarros


meniscales.

Tratamiento:

 Conservador: Las lesiones meniscales pequeñas y degenerativas pueden tratarse con reposo,
fisioterapia y antiinflamatorios.

 Quirúrgico: La meniscectomía parcial o la reparación meniscal es necesaria para los desgarros


graves. La preservación del menisco es prioritaria siempre que sea posible para prevenir el
desarrollo de artrosis.

Pronóstico:

El pronóstico es generalmente bueno con el tratamiento adecuado. Las lesiones tratadas


quirúrgicamente tienen una tasa de recuperación alta, pero los desgarros meniscales que no se reparan
adecuadamente pueden predisponer a la artrosis a largo plazo.

4. Tendinitis rotuliana (Rodilla del saltador)

Fisiopatología:

La tendinitis rotuliana ocurre cuando el tendón que conecta la rótula con la tibia se inflama debido al
uso excesivo, especialmente en deportes con saltos frecuentes (baloncesto, voleibol). El micro trauma
repetido sobre el tendón genera inflamación y, eventualmente, cambios degenerativos en el tendón.

Pruebas diagnósticas:

 Palpación: Dolor localizado en el polo inferior de la rótula, sobre el tendón rotuliano.

 Ecografía o RM: Puede mostrar engrosamiento del tendón, inflamación o cambios


degenerativos.

Tratamiento:

 Conservador: Reposo, fisioterapia, aplicación de hielo, antiinflamatorios y fortalecimiento de


los músculos del cuádriceps. También se puede usar una cinta rotuliana para aliviar la tensión
en el tendón.
 Inyecciones: En algunos casos, se puede recurrir a infiltraciones de corticoides o plasma rico en
plaquetas (PRP) para favorecer la recuperación.

 Quirúrgico: En casos crónicos o que no responden al tratamiento conservador, la cirugía para


eliminar tejido degenerado puede ser necesaria.

Pronóstico:

La mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador en unos meses, aunque la condición
puede volverse crónica si no se trata adecuadamente. Los deportistas deben realizar una rehabilitación
gradual para evitar recaídas.

5. Condromalacia rotuliana (Síndrome de dolor patelofemoral)

Fisiopatología:

La condromalacia rotuliana se refiere al daño o ablandamiento del cartílago detrás de la rótula. Es


común en personas jóvenes, especialmente mujeres, y en aquellos que practican deportes con
movimientos repetitivos de la rodilla. El desequilibrio muscular y la mala alineación de la rótula son
factores predisponentes.

Pruebas diagnósticas:

 Prueba de Zohlen: El dolor al presionar la rótula contra el fémur durante la contracción del
cuádriceps es indicativo.

 Resonancia Magnética (RM): Muestra el grado de desgaste del cartílago rotuliano.

Tratamiento:

 Conservador: Fortalecimiento del cuádriceps, especialmente del vasto medial oblicuo,


estiramientos de los isquiotibiales y reposo. Se puede utilizar una rodillera para mejorar el
seguimiento de la rótula.

 Quirúrgico: En casos graves o resistentes, puede requerirse una realineación rotuliana o


descompresión artroscópica.

Pronóstico:

Con fisioterapia adecuada, la mayoría de los pacientes experimenta mejoría. Sin embargo, en algunos
casos puede progresar a artrosis patelofemoral si no se corrige el alineamiento o la biomecánica.

6. Artrosis de la rodilla (gonartrosis)

Fisiopatología:

La artrosis de la rodilla es una enfermedad degenerativa crónica caracterizada por el desgaste del
cartílago articular, que lleva a dolor, rigidez y limitación funcional. Factores como la edad avanzada,
obesidad, lesiones previas, y el uso excesivo contribuyen a su desarrollo.
Pruebas diagnósticas:

 Radiografías: Muestran reducción del espacio articular, osteofitos y esclerosis ósea subcondral.

 Resonancia Magnética (RM): Se puede utilizar en casos iniciales para evaluar el cartílago y
estructuras blandas.

Tratamiento:

 Conservador: Pérdida de peso, fortalecimiento muscular, uso de antiinflamatorios,


viscosuplementación (inyecciones de ácido hialurónico) y fisioterapia.

 Quirúrgico: En casos avanzados, la artroplastia

Exploración del hueco poplíteo

El hueco poplíteo es una región anatómica situada en la parte posterior de la rodilla. Su importancia
clínica radica en que contiene estructuras vasculares y nerviosas clave que pueden verse afectadas en
diversas patologías. La exploración del hueco poplíteo es fundamental en la evaluación de condiciones
que afectan la rodilla y la pierna.

1. Anatomía del hueco poplíteo

El hueco poplíteo está delimitado por:

 Superiormente: Los tendones de los músculos isquiotibiales, es decir, el bíceps femoral


lateralmente y los músculos semimembranoso y semitendinoso medialmente.

 Inferiormente: Las cabezas medial y lateral del músculo gastrocnemio.

Dentro del hueco poplíteo se encuentran estructuras importantes, dispuestas de superficial a


profunda:

 Nervio tibial: Continuación del nervio ciático.

 Vena poplítea: Posterior a la arteria poplítea.

 Arteria poplítea: Principal arteria de la rodilla y la pierna.

 Nervio peroneo común: Corre lateralmente alrededor del cuello del peroné.

2. Técnica de exploración

Durante la exploración del hueco poplíteo se busca:

 Palpación: Se realiza en la región posterior de la rodilla con el paciente en decúbito prono o


sentado con las piernas colgando. Se exploran los vasos poplíteos, buscando la presencia de
masas, pulsaciones anormales, dolor o sensibilidad.

 Pulsos poplíteos: Son más difíciles de palpar que el pulso femoral o tibial, pero su presencia o
ausencia es importante en la evaluación vascular.

 Movilidad: Se pide al paciente que flexione y extienda la rodilla mientras se palpa el hueco
poplíteo para evaluar cualquier limitación en el movimiento.
 Edema: Puede sugerir problemas vasculares o compresión de estructuras nerviosas o linfáticas.

 Pruebas neurológicas: La sensibilidad y la fuerza motora en la pierna deben evaluarse para


identificar posibles compresiones nerviosas.

Patologías más comunes del hueco poplíteo

1. Quiste de Baker (Quiste poplíteo)

Fisiopatología:

Un quiste de Baker es una acumulación de líquido sinovial que se forma en el hueco poplíteo como
resultado de la protrusión de la membrana sinovial, generalmente debido a una patología intraarticular
subyacente como artrosis o artritis reumatoide. Este líquido es empujado desde la articulación de la
rodilla hacia el hueco poplíteo, generando un quiste.

Diagnóstico:

 Exploración física: Se palpa una masa fluctuante en el hueco poplíteo, que puede aumentar de
tamaño con la flexión de la rodilla y ser más prominente en la extensión.

 Ecografía: Es útil para confirmar la presencia del quiste.

 Resonancia Magnética (RM): Para evaluar la patología intraarticular subyacente.

Tratamiento:

 Conservador: En la mayoría de los casos, el tratamiento se basa en tratar la enfermedad


subyacente, como la artrosis, con antiinflamatorios, fisioterapia y modificaciones en la
actividad física.

 Aspiración del líquido sinovial: En casos sintomáticos, se puede realizar una aspiración guiada
por ecografía del quiste, aunque las tasas de recurrencia son altas.

 Quirúrgico: Si el quiste es grande o causa complicaciones, como la compresión de estructuras


neurovasculares, se puede realizar una escisión quirúrgica.

Pronóstico:

El pronóstico es generalmente bueno, aunque el quiste puede recurrir si no se trata la causa


subyacente. En raras ocasiones, un quiste de Baker roto puede causar dolor agudo y edema, simulando
una trombosis venosa profunda.

2. Aneurisma de la arteria poplítea

Fisiopatología:
El aneurisma de la arteria poplítea es una dilatación anormal de esta arteria. Es la forma más común
de aneurisma periférico y se asocia con arteriosclerosis. Puede presentarse de manera bilateral en
muchos casos y aumenta el riesgo de trombosis, embolias o ruptura del aneurisma.

Diagnóstico:

 Exploración física: Se puede palpar una masa pulsátil en el hueco poplíteo. La ausencia de
pulso distal (en el tobillo o el pie) puede sugerir una complicación trombótica.

 Ecografía Doppler: Es el estudio de primera línea para confirmar el diagnóstico y evaluar el


flujo sanguíneo.

 Angiografía o RM: Se utilizan para obtener una visión más detallada del aneurisma y planificar
la intervención.

Tratamiento:

 Conservador: En aneurismas pequeños y asintomáticos, se puede realizar un seguimiento


periódico mediante ecografía.

 Quirúrgico: La reparación quirúrgica es necesaria en aneurismas grandes (>2 cm), sintomáticos


o con signos de trombosis. Se puede realizar una bypass arterial o la colocación de un injerto.

 Endovascular: La reparación endovascular con stents puede ser una opción en algunos casos.

Pronóstico:

El pronóstico varía según la detección temprana. Si no se trata, el aneurisma puede llevar a


complicaciones graves como la amputación debido a la oclusión arterial. La cirugía tiene un buen
pronóstico si se realiza a tiempo.

3. Trombosis venosa profunda (TVP)

Fisiopatología:

La trombosis venosa profunda en la región poplítea es una patología común en la que se forma un
coágulo sanguíneo en las venas profundas, lo que puede provocar complicaciones graves como embolia
pulmonar. La inmovilización prolongada, cirugías recientes, trastornos de la coagulación y el uso de
anticonceptivos son factores de riesgo.

Diagnóstico:

 Exploración física: El paciente puede presentar dolor en la pierna, aumento de volumen,


enrojecimiento y calor. La prueba de Homan (dolor en la pantorrilla con dorsiflexión del pie)
puede ser indicativa, aunque su especificidad es limitada.

 Ecografía Doppler: Es el estudio de elección para confirmar la presencia de trombos en las


venas profundas.

 Dímero D: Puede utilizarse como una prueba de cribado para descartar trombosis.
Tratamiento:

 Anticoagulación: El tratamiento estándar es con anticoagulantes como heparina o warfarina


para prevenir la progresión del coágulo.

 Filtros de vena cava: En pacientes con alto riesgo de embolia pulmonar que no pueden recibir
anticoagulación, se pueden colocar filtros para evitar la migración del trombo.

 Compresión: El uso de medias de compresión ayuda a mejorar el flujo venoso.

Pronóstico:

Con tratamiento adecuado, el pronóstico es bueno, pero la TVP puede tener complicaciones graves si
no se trata, como la embolia pulmonar o el síndrome postrombótico (dolor crónico, hinchazón y
úlceras).

4. Compresión del nervio tibial (síndrome del túnel tarsiano proximal)

Fisiopatología:

El síndrome de compresión del nervio tibial en el hueco poplíteo es poco frecuente, pero puede
ocurrir debido a traumatismos, masas (como un quiste de Baker) o hematomas que comprimen el
nervio. Esto provoca dolor irradiado hacia la pantorrilla y el pie, acompañado de debilidad o parestesias
en la planta del pie.

Diagnóstico:

 Exploración física: Se evalúa la sensibilidad en la planta del pie y la fuerza de los músculos
inervados por el nervio tibial. La prueba de Tinel (percusión sobre el nervio) puede
desencadenar síntomas.

 Estudios de conducción nerviosa: Ayudan a confirmar la compresión nerviosa.

 Resonancia Magnética (RM): Puede identificar la causa de la compresión, como un quiste o


hematoma.

Tratamiento:

 Conservador: Fisioterapia, antiinflamatorios y reposo pueden ser efectivos en casos leves.

 Quirúrgico: En casos severos o persistentes, la descompresión quirúrgica del nervio es


necesaria.

Pronóstico:

El pronóstico es favorable tras la descompresión del nervio, aunque en algunos casos la recuperación
completa puede tardar varios meses, dependiendo de la duración de la compresión.

Conclusión
El hueco poplíteo es una región anatómica crítica que alberga importantes estructuras vasculares y
nerviosas. Su exploración cuidadosa permite identificar patologías como el quiste de Baker, aneurismas
de la arteria poplítea, trombosis venosa profunda y compresión del nervio tibial. El tratamiento
oportuno de estas afecciones

1. Inspección

Antes de pasar a las maniobras, la inspección visual es clave:

 Simetría y alineación: Observa si existe alguna deformidad, como genu varum (piernas
arqueadas) o genu valgum (piernas en X).

 Edema y derrame articular: Busca hinchazón en la zona de la rodilla. Un derrame puede ser
indicativo de lesiones intraarticulares como desgarros de menisco o lesiones de ligamentos.

 Atrofia muscular: Verifica el tamaño del músculo cuádriceps, ya que la atrofia del cuádriceps es
común en lesiones de rodilla de larga evolución.

2. Palpación

 Palpación del hueco poplíteo: Importante para detectar masas o quistes (como el quiste de
Baker), o la presencia de edema.

 Palpación de la rótula y bordes articulares: Se busca dolor a la palpación que puede indicar
condromalacia rotuliana o procesos inflamatorios locales.

 Test de flotación rotuliana (signo del peloteo): Se usa para detectar derrames articulares. Se
presiona la rótula hacia abajo y, si hay líquido en la rodilla, la rótula "rebota" al liberarla.

3. Maniobras específicas para la estabilidad ligamentosa

a. Prueba de Lachman

 Objetivo: Evaluar la integridad del ligamento cruzado anterior (LCA).

 Descripción: Con la rodilla en ligera flexión (aproximadamente 20-30 grados), el examinador


sujeta el muslo del paciente con una mano mientras que con la otra tracciona la tibia hacia
adelante. Un aumento en la traslación anterior comparado con la rodilla sana sugiere una
lesión del LCA.

 Interpretación positiva: Mayor desplazamiento de la tibia hacia adelante sin un final firme
sugiere una rotura del LCA.

b. Prueba del Cajón Anterior

 Objetivo: También evalúa el ligamento cruzado anterior.

 Descripción: El paciente se encuentra en decúbito supino con la rodilla flexionada a 90 grados.


El examinador fija el pie del paciente y tracciona la tibia hacia adelante. Si la tibia se desplaza
significativamente hacia adelante, indica una lesión del LCA.
 Interpretación positiva: Desplazamiento significativo de la tibia hacia adelante sugiere rotura
del LCA.

c. Prueba del Cajón Posterior

 Objetivo: Evaluar el ligamento cruzado posterior (LCP).

 Descripción: Similar a la prueba del cajón anterior, pero en esta maniobra, el examinador
empuja la tibia hacia atrás, evaluando el desplazamiento posterior.

 Interpretación positiva: Un desplazamiento anormal de la tibia hacia atrás indica una lesión del
LCP.

4. Maniobras para la estabilidad colateral

a. Prueba de estrés en valgo (colateral medial)

 Objetivo: Evaluar la integridad del ligamento colateral medial (LCM).

 Descripción: Con la rodilla ligeramente flexionada (20-30 grados), el examinador aplica una
fuerza hacia afuera (valgo) sobre la parte distal de la pierna, mientras estabiliza el muslo. Si hay
dolor o un aumento en la abertura de la parte interna de la rodilla, puede sugerir una lesión del
LCM.

 Interpretación positiva: Dolor o la apertura excesiva de la parte medial de la rodilla.

b. Prueba de estrés en varo (colateral lateral)

 Objetivo: Evaluar la integridad del ligamento colateral lateral (LCL).

 Descripción: Similar a la prueba de estrés en valgo, pero aquí se aplica una fuerza hacia
adentro (varo) para estresar el LCL. Con la rodilla ligeramente flexionada, si hay apertura en la
parte lateral de la rodilla o dolor, sugiere lesión del LCL.

 Interpretación positiva: Dolor o apertura excesiva en la parte lateral de la rodilla.

5. Maniobras para la evaluación meniscal

a. Prueba de McMurray

 Objetivo: Evaluar la presencia de lesiones en los meniscos.

 Descripción: Con el paciente en decúbito supino, el examinador flexiona la rodilla al máximo,


luego realiza una rotación externa de la tibia y extiende la rodilla mientras ejerce presión sobre
el menisco medial (para evaluar el menisco medial). Para el menisco lateral, se realiza una
rotación interna de la tibia mientras se extiende.

 Interpretación positiva: Si durante el movimiento se percibe un "clic" o dolor en la línea


articular, sugiere una lesión del menisco.

b. Prueba de Apley (Test de compresión de Apley)

 Objetivo: Evaluar el estado de los meniscos.


 Descripción: El paciente está en decúbito prono con la rodilla flexionada a 90 grados. El
examinador aplica una presión hacia abajo sobre el talón mientras rota la tibia, tanto en
rotación externa como interna.

 Interpretación positiva: Dolor o un chasquido durante la rotación indica una posible lesión
meniscal.

6. Prueba de desplazamiento de rótula

 Objetivo: Evaluar la estabilidad de la rótula y la predisposición a la luxación.

 Descripción: Con la rodilla extendida, el examinador empuja la rótula lateralmente. Si el


paciente siente dolor o temor de que la rótula se desplace, puede sugerir inestabilidad
patelofemoral o predisposición a la luxación.

 Interpretación positiva: Sensación de que la rótula se va a "salir" o dolor en la parte lateral de


la rodilla.

7. Pruebas funcionales

a. Prueba de la sentadilla

 Objetivo: Evaluar la función general de la rodilla, la estabilidad y los meniscos.

 Descripción: Se le pide al paciente que haga una sentadilla completa. Si presenta dolor en la
línea articular o limitación funcional, puede sugerir lesiones meniscales o condropatías.

 Interpretación positiva: Dolor en la línea articular durante la sentadilla sugiere una posible
lesión meniscal.

Conclusión

Las maniobras de exploración de la rodilla son fundamentales para identificar lesiones ligamentarias,
meniscales o tendinosas. Cada una de estas pruebas aporta información valiosa sobre la estabilidad,
integridad y funcionalidad de la articulación, lo que permite al médico orientar el diagnóstico y decidir
si son necesarios estudios complementarios como resonancia magnética o ecografía. Además, la
combinación de estas pruebas es clave para un diagnóstico diferencial adecuado.

Anatomía de la pierna La anatomía de la pierna es compleja y está compuesta por estructuras óseas,
musculares, vasculares y nerviosas que permiten una amplia gama de movimientos y funciones. A
continuación, se describe en detalle la anatomía de la pierna, su fisiología, cómo realizar una
exploración física adecuada, y las lesiones más comunes que afectan esta parte del cuerpo.

La pierna se refiere a la región comprendida entre la rodilla y el tobillo. Se divide en dos


compartimentos principales: anterior y posterior, aunque algunos autores también consideran un
compartimento lateral.

1. Estructuras óseas

Los huesos principales de la pierna son:


 Tibia: El hueso más grande de la pierna, se encuentra en la parte medial y soporta la mayor
parte del peso corporal.

 Peroné (fibula): Es un hueso delgado y largo que corre paralelo a la tibia en el lado lateral,
contribuyendo principalmente a la estabilidad del tobillo.

2. Articulaciones

 Rodilla: Conecta la pierna con el muslo, permitiendo movimientos de flexión y extensión.

 Tobillo (articulación talo crural): Permite la dorsiflexión y la flexión plantar del pie.

3. Músculos

Compartimento anterior:

 Tibial anterior: Responsable de la dorsiflexión del pie.

 Extensor largo de los dedos: Extiende los dedos y dorsiflexiona el pie.

 Extensor largo del dedo gordo: Extiende el dedo gordo y contribuye a la dorsiflexión del pie.

Compartimento lateral:

 Peroneo largo y peroneo corto: Eversión del pie (movimiento hacia afuera) y ayudan en la
estabilización del tobillo.

Compartimento posterior:

 Gastrocnemio (gemelos) y sóleo: Juntos forman el tríceps sural y son los principales músculos
involucrados en la flexión plantar del pie (empujar el pie hacia abajo).

 Tibial posterior: Inversión del pie y ayuda en la estabilización del arco plantar.

 Flexores largos de los dedos y del dedo gordo: Flexionan los dedos del pie y ayudan en la
flexión plantar.

4. Vasos sanguíneos

La pierna está irrigada por la arteria poplítea, que se divide en:

 Arteria tibial anterior: Irriga el compartimento anterior de la pierna.

 Arteria tibial posterior: Irriga el compartimento posterior y emite la arteria peronea, que irriga
el compartimento lateral.

5. Inervación

Los principales nervios de la pierna son:


 Nervio peroneo común: Se divide en los nervios peroneo profundo (inerva el compartimento
anterior) y superficial (inerva el compartimento lateral).

 Nervio tibial: Inerva los músculos del compartimento posterior.

Fisiología de la pierna

La función fisiológica principal de la pierna es permitir la locomoción, soportar el peso del cuerpo y
mantener el equilibrio. Las funciones específicas incluyen:

 Dorsiflexión del pie: Para levantar el pie del suelo durante el ciclo de la marcha.

 Flexión plantar: Para empujar el pie hacia abajo y generar impulso durante la caminata, el trote
o la carrera.

 Eversión e inversión: Movimientos que ayudan a estabilizar el pie al caminar por terrenos
irregulares.

 Flexión y extensión de los dedos: Importantes para la coordinación del pie al caminar o correr.

Exploración física de la pierna

1. Inspección

 Postura y alineación: Se observa la alineación de la pierna, buscando deformidades o signos de


asimetría.

 Atrofia muscular: La pérdida de masa muscular puede indicar un problema crónico, como
neuropatía o inmovilización prolongada.

 Edema: Se busca aumento de volumen que pueda indicar un problema vascular (insuficiencia
venosa o trombosis venosa profunda) o linfático.

 Deformidades: El pie cavo, pie plano o el valgo o varo del tobillo pueden influir en las funciones
de la pierna.

2. Palpación

 Tibia y peroné: Se palpan para detectar posibles fracturas o áreas de sensibilidad.

 Palpación muscular: Se realiza en el tríceps sural y otros músculos para identificar puntos de
dolor, contracturas o espasmos musculares.

 Vasos y nervios: Palpación del pulso en la arteria tibial posterior y la arteria dorsal del pie. En
cuanto a los nervios, se realiza palpación en los trayectos del nervio tibial y los nervios
peroneos para buscar signos de compresión o neuropatía.

3. Pruebas funcionales

 Flexión plantar y dorsiflexión: Se evalúa el rango de movimiento activo y pasivo.


 Prueba de Thompson: Con el paciente en decúbito prono y los pies colgando, se aprieta la
pantorrilla. La ausencia de flexión plantar indica ruptura del tendón de Aquiles.

 Pruebas de eversión e inversión del pie: Se evalúa la integridad de los músculos peroneos y
tibial posterior.

 Evaluación neurológica: Se evalúan los reflejos (aquileo) y la sensibilidad en las áreas inervadas
por los nervios peroneo y tibial.

4. Pruebas de circulación

 Índice tobillo-brazo: Para detectar enfermedad arterial periférica.

 Prueba de Homan: Se realiza con el pie en dorsiflexión para evaluar dolor en la pantorrilla, lo
que podría sugerir trombosis venosa profunda.

Lesiones más comunes de la pierna

1. Fractura de tibia y peroné

Fisiopatología:

Las fracturas de tibia y peroné ocurren comúnmente debido a traumas directos, caídas o accidentes. La
tibia es más propensa a fracturarse debido a su función de soporte de peso, mientras que el peroné
suele fracturarse en conjunto.

Diagnóstico:

 Radiografía: Es el principal estudio diagnóstico para identificar fracturas.

 TAC: Puede ser útil en fracturas complejas para evaluar el patrón de la fractura.

Tratamiento:

 Conservador: Las fracturas no desplazadas pueden tratarse con inmovilización mediante yeso.

 Quirúrgico: Las fracturas desplazadas, abiertas o inestables requieren reducción quirúrgica con
fijación interna (placas, tornillos, clavos intramedulares).

Pronóstico:

Con tratamiento adecuado, el pronóstico es bueno, aunque las fracturas de tibia pueden tardar en
cicatrizar debido a la menor irrigación sanguínea.

2. Tendinopatía del tendón de Aquiles

Fisiopatología:

La tendinitis del tendón de Aquiles es común en atletas o personas que realizan actividades que
implican una sobrecarga del tendón, como correr o saltar. El micro trauma repetitivo provoca
inflamación y cambios degenerativos.
Diagnóstico:

 Exploración física: Dolor a la palpación del tendón, particularmente a unos centímetros por
encima del talón.

 Ecografía o Resonancia Magnética: Para detectar engrosamiento y degeneración del tendón.

Tratamiento:

 Conservador: Fisioterapia, antiinflamatorios y cambios en la actividad. El uso de ortesis o


plantillas también puede ayudar.

 Quirúrgico: En casos graves con rotura del tendón, se realiza una reparación quirúrgica.

Pronóstico:

La mayoría de los casos responden al tratamiento conservador. Tras la cirugía, el paciente puede
retomar sus actividades después de 6-9 meses.

3. Síndrome compartimental

Fisiopatología:

El síndrome compartimental se produce cuando la presión dentro de un compartimento muscular


aumenta, comprometiendo la circulación sanguínea y causando daño tisular. Es común tras fracturas o
traumas severos.

Diagnóstico:

 Exploración física: Dolor intenso, sensación de tensión en la pierna, disminución del pulso
distal.

 Medición de presión intracompartmental: Confirmación del diagnóstico.

Tratamiento:

 Fasciotomía: Es la descompresión quirúrgica del compartimento afectado.

Pronóstico:

El pronóstico es favorable si se trata de manera oportuna. Si no se interviene rápidamente, puede


llevar a necrosis muscular y disfunción permanente.

4. Trombosis venosa profunda (TVP)

Fisiopatología:

La TVP ocurre cuando se forma un coágulo en las venas profundas de la pierna, generalmente debido a
inmovilización prolongada, cirugía reciente o trastornos de la coagulación.

Diagnóstico:
 Ecografía Doppler: Es la prueba diagnóstica de elección para confirmar la presencia de un
trombo.

 Dímero-D: Puede ser utilizado como prueba de cribado.

Tratamiento:

 Anticoagulación: El tratamiento con anticoagulantes, como heparina o warfarina, es esencial


para prevenir la progresión del coágulo.

 Compresión: Medias de compresión ayudan a mejorar la circulación.

Pronóstico:

Con tratamiento adecuado, el pronóstico es bueno, pero existe riesgo de embolia pulmonar si el
coágulo se desprende.

5. Lesiones del nervio peroneo

Fisiopatología:

El nervio peroneo común puede lesionarse debido a traumatismos directos, como una fractura de
peroné, o por compresión, causando una disfunción del pie (pie caído).

Diagnóstico:

 Exploración neurológica: Déficit motor en la dorsiflexión del pie y extensión de los dedos.

 Estudios de conducción nerviosa: Para confirmar la lesión del nervio.

Tratamiento:

 Conservador: Fisioterapia, ortesis y reposo.

 Quirúrgico: En casos de lesión severa, se puede recurrir a la descompresión o reparación del


nervio.

Pronóstico:

El pronóstico depende de la gravedad de la lesión; las lesiones leves pueden recuperarse


completamente, mientras que las lesiones severas pueden dejar secuelas permanentes.

Conclusión

La pierna tiene una estructura anatómica compleja y funciones clave en la locomoción y la estabilidad.
Las lesiones comunes, como fracturas, tendinopatías y lesiones nerviosas, requieren un diagnóstico
adecuado mediante pruebas clínicas y de imagen, junto con un tratamiento oportuno para garantizar
un pronóstico favorable y prevenir complicaciones.
Articulación del tobillo y anatomía del pie humano

La articulación del tobillo y el pie humano son estructuras complejas que permiten el movimiento y la
estabilidad durante la locomoción. A continuación se describe en detalle su anatomía, fisiología,
técnicas de exploración física y las patologías más comunes.

1. Anatomía del tobillo y pie

1.1 Articulación del tobillo (Articulación talocrural)

La articulación del tobillo es una articulación sinovial tipo bisagra que permite principalmente
movimientos de dorsiflexión y flexión plantar.

Componentes óseos:

 Tibia: Forma la parte medial de la mortaja del tobillo.

 Peroné: Contribuye a la parte lateral de la mortaja del tobillo.

 Astrágalo (talus): Se articula con la tibia y el peroné en la parte superior, y con el calcáneo en la
parte inferior.

Ligamentos:

 Ligamento colateral medial (deltoideo): Consta de varios fascículos que proporcionan


estabilidad medial.

 Ligamento colateral lateral: Se compone de tres ligamentos (ligamento talofibular anterior,


ligamento calcaneofibular y ligamento talofibular posterior) que estabilizan la parte lateral del
tobillo.

1.2 Articulaciones del pie

El pie tiene múltiples articulaciones, incluyendo:

 Subtalar: Permite la inversión y eversión del pie.

 Tarsometatarsiana (articulación de Lisfranc): Articula los huesos del tarso con los
metatarsianos.

 Metatarsofalángicas e interfalángicas: Permiten la flexión y extensión de los dedos.

1.3 Huesos del pie

El pie humano consta de 26 huesos organizados en tres regiones:

 Tarso: Incluye el astrágalo, calcáneo, cuboides, navicular y los tres cuneiformes.

 Metatarso: Consta de cinco huesos largos (metatarsianos) que conectan el tarso con las
falanges.

 Falanges: Los dedos están formados por las falanges proximales, medias y distales, excepto el
primer dedo que tiene solo dos falanges.
1.4 Músculos y tendones

 Músculos dorsales: Involucrados en la dorsiflexión del pie (tibial anterior, extensor largo de los
dedos y del dedo gordo).

 Músculos plantares: Flexores plantares del pie (gastrocnemio, sóleo, tibial posterior, flexores
largos de los dedos).

 Tendón de Aquiles: Principal tendón que conecta los músculos de la pantorrilla (tríceps sural)
con el calcáneo.

1.5 Inervación

El pie está inervado por:

 Nervio tibial: Inerva los músculos flexores y la planta del pie.

 Nervios peroneos profundo y superficial: Inervan los músculos dorsiflexores y la piel del dorso
del pie.

2. Fisiología del tobillo y el pie

El tobillo y el pie permiten movimientos esenciales para la locomoción y la estabilidad postural. Sus
principales funciones son:

 Dorsiflexión: Levantar el pie hacia arriba.

 Flexión plantar: Empujar el pie hacia abajo.

 Inversión: Girar la planta del pie hacia la línea media.

 Eversión: Girar la planta del pie hacia afuera.

 Absorción de impactos: El arco plantar ayuda a distribuir las fuerzas que se generan al caminar
o correr.

3. Exploración física del tobillo y pie

La exploración física incluye la inspección, palpación, pruebas de movilidad y maniobras diagnósticas


específicas para detectar patologías.

3.1 Inspección

 Alineación: Se observa si hay deformidades, como el pie plano o pie cavo.

 Edema: Hinchazón que puede ser signo de esguince, fractura o problemas vasculares.

 Alteraciones cutáneas: Presencia de callosidades, úlceras o cambios en la coloración que


pueden sugerir neuropatías o problemas vasculares.

3.2 Palpación
 Maléolos medial y lateral: Dolor a la palpación puede indicar fractura o esguince.

 Tendón de Aquiles: Evaluación de continuidad para descartar rupturas.

 Cabezas de los metatarsianos: Dolor a la palpación puede ser signo de metatarsalgia o


neuroma de Morton.

 Ligamentos: Se palpan los ligamentos del tobillo en busca de dolor, laxitud o edema.

3.3 Pruebas de movilidad

 Flexión plantar y dorsiflexión: Se mide el rango de movimiento activo y pasivo.

 Inversión y eversión: Para evaluar la integridad de los ligamentos y la estabilidad de la


articulación.

3.4 Maniobras diagnósticas

 Prueba de Thompson: Con el paciente en decúbito prono, se aprieta la pantorrilla. Si no hay


flexión plantar, se sospecha ruptura del tendón de Aquiles.

 Prueba del cajón anterior: Evalúa el ligamento talofibular anterior, buscando un


desplazamiento anormal del astrágalo hacia adelante.

 Prueba de inversión forzada: Para evaluar lesiones de los ligamentos laterales del tobillo.

 Signo de Homan: Dorsiflexión forzada del pie para buscar dolor en la pantorrilla, que puede
sugerir trombosis venosa profunda.

4. Patologías más comunes del tobillo y pie

4.1 Esguince de tobillo

Fisiopatología:

El esguince de tobillo ocurre cuando los ligamentos que estabilizan la articulación del tobillo
(particularmente los ligamentos laterales) se estiran o se rompen debido a una inversión forzada del
pie.

Diagnóstico:

 Exploración física: Dolor a la palpación en el ligamento talofibular anterior, edema y equimosis.

 Radiografía: Para descartar fracturas asociadas.

 RM o ecografía: En casos graves o recurrentes, para evaluar el daño ligamentoso.

Tratamiento:

 RICE (Reposo, Hielo, Compresión, Elevación): Para reducir el dolor y la inflamación.


 Fisioterapia: Fortalecimiento de los músculos peroneos y rehabilitación funcional.

 Quirúrgico: Raro, pero necesario en esguinces crónicos o lesiones graves con rotura completa
de los ligamentos.

Pronóstico:

La mayoría de los esguinces responden bien al tratamiento conservador, aunque los esguinces graves
pueden tardar varias semanas o meses en recuperarse completamente.

4.2 Fracturas del tobillo y pie

Fisiopatología:

Las fracturas pueden ocurrir en los maléolos (fractura de tobillo), en los metatarsianos (fractura de
Jones) o en los huesos del tarso, generalmente debido a traumatismos directos o torsión severa.

Diagnóstico:

 Radiografía: Es la primera línea para detectar fracturas.

 TAC: Para evaluar fracturas complejas o intraarticulares.

Tratamiento:

 Conservador: Las fracturas estables o no desplazadas pueden tratarse con inmovilización.

 Quirúrgico: Las fracturas desplazadas requieren reducción y fijación interna con placas y
tornillos.

Pronóstico:

El pronóstico varía según la localización y gravedad de la fractura. En fracturas bien tratadas, la


recuperación suele ser completa, aunque las fracturas articulares pueden predisponer a la artrosis.

4.3 Tendinitis de Aquiles

Fisiopatología:

La tendinitis de Aquiles es una inflamación del tendón debido al uso excesivo o a un mal
entrenamiento. Es común en corredores y atletas que realizan actividades repetitivas de salto.

Diagnóstico:

 Exploración física: Dolor y sensibilidad a lo largo del tendón, especialmente a unos centímetros
por encima del calcáneo.

 Ecografía o RM: Puede mostrar engrosamiento y degeneración del tendón.

Tratamiento:
 Conservador: Fisioterapia, antiinflamatorios, y modificación de la actividad. Uso de taloneras o
plantillas para reducir la tensión en el tendón.

 Quirúrgico: En casos graves con rotura del tendón, se realiza una reparación quirúrgica.

Pronóstico:

El tratamiento conservador es eficaz en la mayoría de los casos. La cirugía tiene buenos resultados,
aunque la recuperación completa puede tardar varios meses.

4.4 Fascitis plantar

Fisiopatología:

La fascitis plantar es una inflamación de la fascia plantar, una banda de tejido que conecta el calcáneo
con los dedos del pie. Es una de las causas más comunes de dolor en el talón. Se produce cuando la
fascia plantar, un ligamento largo y delgado que recorre la parte inferior del pie desde el calcáneo
(hueso del talón) hasta los dedos, se inflama o degenera. La fascia plantar soporta el arco del pie y
absorbe el impacto al caminar. Cuando está sometida a un estrés excesivo, se pueden producir
pequeños desgarros en la fascia, lo que provoca inflamación y dolor.

Factores predisponentes incluyen:

 Sobrecarga crónica: Actividades como correr o caminar en exceso, especialmente en


superficies duras.

 Pies planos o pie cavo: Estas deformidades alteran la biomecánica y aumentan el estrés sobre
la fascia plantar.

 Obesidad: El exceso de peso aumenta la presión sobre la fascia plantar.

 Calzado inadecuado: Zapatos con soporte insuficiente o sin amortiguación pueden predisponer
a la fascitis.

Diagnóstico:

El diagnóstico de la fascitis plantar se basa principalmente en la historia clínica y exploración física.

 Dolor en la base del talón: Generalmente es peor al levantarse por la mañana o después de
periodos prolongados de reposo (dolor en los primeros pasos).

 Palpación: Dolor agudo al presionar la inserción de la fascia plantar en el calcáneo.

 Radiografía: Aunque no es esencial para el diagnóstico, a veces se puede observar un espolón


calcáneo, una calcificación en el talón. No siempre está presente, y su existencia no siempre es
la causa del dolor.

Tratamiento:

El tratamiento de la fascitis plantar es mayormente conservador, y su objetivo es aliviar el dolor y


reducir la inflamación.
1. Medidas conservadoras:

o Reposo y modificación de la actividad: Reducir o eliminar las actividades que


empeoran el dolor (caminar, correr).

o Hielo: Aplicar hielo en el talón para reducir la inflamación y aliviar el dolor.

o Estiramientos: Estiramientos específicos de la fascia plantar y el tendón de Aquiles


para aliviar la tensión en el arco del pie.

o Soportes ortopédicos: Uso de plantillas o taloneras en los zapatos para proporcionar


soporte adicional al arco y amortiguación en el talón.

o Calzado adecuado: Zapatos con buena amortiguación y soporte del arco para reducir la
presión sobre la fascia plantar.

o Fisioterapia: Ejercicios de fortalecimiento y técnicas de masaje de la fascia plantar.

2. Tratamientos adicionales:

o Inyecciones de corticoides: En casos de dolor intenso que no responde a las medidas


conservadoras, las inyecciones de corticoides pueden reducir la inflamación.

o Terapia de ondas de choque extracorpóreas: Esta técnica no invasiva utiliza ondas de


choque para estimular la curación de la fascia plantar.

3. Tratamiento quirúrgico:

o Fasciotomía plantar: Se realiza solo en casos crónicos y resistentes al tratamiento


conservador (aproximadamente un 10% de los casos). Implica la liberación parcial de la
fascia plantar para aliviar la tensión y el dolor.

Pronóstico:

El pronóstico de la fascitis plantar es favorable en la mayoría de los casos. Con tratamiento


conservador, aproximadamente el 90% de los pacientes mejoran en un período de 6 a 12 meses. Sin
embargo, puede ser una condición molesta y dolorosa que requiere persistencia en el tratamiento. En
casos raros que requieren cirugía, la recuperación puede tardar más, pero los resultados suelen ser
buenos si se seleccionan los pacientes adecuadamente.

La fascitis plantar es una patología común, especialmente entre los deportistas y personas que pasan
mucho tiempo de pie. El éxito del tratamiento depende en gran medida de identificar y corregir los
factores predisponentes (calzado, actividad física) y seguir un plan de tratamiento conservador
adecuado.
COLUMNA VERTEBRAL

La columna vertebral humana es una estructura compleja y fundamental en el cuerpo humano, que
proporciona soporte, protección de la médula espinal, movimiento y flexibilidad. Se extiende desde la
base del cráneo hasta el coxis y está formada por una serie de huesos llamados vértebras, que están
dispuestas de manera segmentada. A continuación, se describe la anatomía de la columna vertebral en
detalle:

1. Divisiones de la columna vertebral

La columna vertebral se divide en cinco regiones, cada una con características anatómicas y funcionales
específicas. Estas regiones son:

1. Región cervical (7 vértebras: C1-C7)

2. Región torácica (12 vértebras: T1-T12)

3. Región lumbar (5 vértebras: L1-L5)

4. Región sacra (5 vértebras fusionadas: S1-S5)

5. Región coxígea (3 a 5 vértebras fusionadas)

2. Vértebras

Cada vértebra tiene una estructura básica que incluye los siguientes componentes:

 Cuerpo vertebral: Parte anterior, gruesa y cilíndrica, que soporta el peso. Está recubierto por
una capa de hueso compacto y contiene en su interior hueso esponjoso que alberga médula
ósea.

 Arco vertebral: Se encuentra en la parte posterior y forma el foramen vertebral (agujero


vertebral), a través del cual pasa la médula espinal. El arco vertebral está formado por:

o Pedículos: Porciones cortas y gruesas que conectan el cuerpo vertebral con las láminas.

o Láminas: Forman la parte posterior del arco vertebral.

 Foramen vertebral: El orificio formado por el arco vertebral y el cuerpo vertebral. Cuando las
vértebras se apilan unas sobre otras, los forámenes vertebrales forman el canal vertebral,
donde se aloja la médula espinal.

 Apófisis espinosa: Prolongación ósea que sale hacia atrás desde la unión de las láminas. Es
palpable bajo la piel y sirve como sitio de inserción de músculos y ligamentos.

 Apófisis transversas: Dos proyecciones laterales que también sirven como puntos de inserción
para músculos y ligamentos.

 Apófisis articulares (facetas): Superficies articulares que permiten que las vértebras se
articulen entre sí. Hay dos apófisis articulares superiores y dos inferiores.

 Foramen intervertebral: Espacios formados entre las vértebras adyacentes a través de los
cuales salen los nervios espinales.
Diferencias en las vértebras según la región:

 Vértebras cervicales: Las vértebras de la región cervical son más pequeñas y livianas. Tienen un
foramen transverso (en las apófisis transversas), que permite el paso de la arteria vertebral. La
primera vértebra cervical (C1), llamada atlas, carece de cuerpo vertebral y se articula con el
cráneo, permitiendo el movimiento de "sí" (flexión-extensión de la cabeza). La segunda
vértebra cervical (C2), llamada axis, tiene una estructura llamada apófisis odontoides o diente,
que permite el movimiento de "no" (rotación de la cabeza).

 Vértebras torácicas: Son más grandes que las cervicales y tienen facetas articulares adicionales
en sus cuerpos y apófisis transversas para articularse con las costillas. Las apófisis espinosas
son más largas y se proyectan hacia abajo.

 Vértebras lumbares: Son las vértebras más grandes y robustas, ya que soportan una mayor
parte del peso corporal. Tienen cuerpos grandes y apófisis espinosas anchas y horizontales.

 Sacro: Está compuesto por cinco vértebras fusionadas que forman una estructura triangular. El
sacro se articula con el ilion de cada lado para formar la articulación sacroilíaca, que es clave
en la transferencia de peso desde la columna hacia la pelvis y las extremidades inferiores.

 Coxis: Es el segmento terminal de la columna vertebral. Está compuesto por tres a cinco
vértebras vestigiales fusionadas. Aunque no tiene una función importante en la locomoción,
sirve como un punto de anclaje para varios ligamentos y músculos del suelo pélvico.

3. Discos intervertebrales

Entre cada par de vértebras, desde C2 hasta el sacro, hay un disco intervertebral, que es una
estructura fibrocartilaginosa que actúa como un amortiguador y permite cierto grado de movilidad
entre las vértebras. Los discos intervertebrales están compuestos por dos partes:

 Núcleo pulposo: Parte central gelatinosa que absorbe y distribuye las cargas axiales.

 Anillo fibroso: Rodea al núcleo pulposo y está compuesto por fibras de colágeno que
proporcionan resistencia y contienen al núcleo pulposo en su lugar.

Los discos intervertebrales permiten la flexión, extensión y movimientos laterales de la columna, pero
también son susceptibles de sufrir herniaciones.

4. Curvaturas de la columna vertebral

La columna vertebral tiene cuatro curvas fisiológicas que proporcionan equilibrio y flexibilidad:

1. Cifosis torácica y cifosis sacra: Son curvaturas hacia atrás (convexidad posterior).

2. Lordosis cervical y lordosis lumbar: Son curvaturas hacia adelante (convexidad anterior).

Estas curvas permiten una distribución más eficaz de las fuerzas mecánicas a lo largo de la columna
vertebral, reduciendo el riesgo de lesiones.

5. Ligamentos de la columna vertebral


La columna vertebral está estabilizada por una serie de ligamentos:

 Ligamento longitudinal anterior: Cubre la superficie anterior de los cuerpos vertebrales y


discos, limitando la extensión.

 Ligamento longitudinal posterior: Corre a lo largo de la parte posterior de los cuerpos


vertebrales y dentro del canal vertebral, limitando la flexión.

 Ligamento amarillo: Une las láminas de las vértebras adyacentes, ayudando a mantener la
postura y contribuyendo a la estabilidad de la columna.

 Ligamento supraespinoso y interespinoso: Conectan las apófisis espinosas adyacentes.

 Ligamento intertransverso: Une las apófisis transversas de vértebras adyacentes.

6. Inervación de la columna vertebral

La inervación de la columna vertebral es esencial para la función neurológica. Cada segmento vertebral
está asociado con un par de nervios espinales, que emergen del canal vertebral a través de los
forámenes intervertebrales. Los nervios espinales se dividen en ramas que inervan:

 Piel: Proporcionan sensibilidad a áreas específicas del cuerpo (dermatomas).

 Músculos: Inervan los músculos esqueléticos del tronco y las extremidades.

 Vísceras: A través del sistema nervioso autónomo.

7. Función y biomecánica

La columna vertebral tiene varias funciones clave:

 Soporte estructural: Soporta el peso de la cabeza, el tronco y los brazos.

 Protección de la médula espinal: El canal vertebral protege la médula espinal y los nervios
espinales que pasan a través de ella.

 Movilidad: Permite una amplia gama de movimientos, incluyendo flexión, extensión,


inclinación lateral y rotación.

 Amortiguación: Los discos intervertebrales absorben los impactos y distribuyen las cargas
mecánicas a lo largo de la columna.

Conclusión

La columna vertebral es una estructura compleja que desempeña funciones esenciales en la


locomoción, la protección neurológica y la biomecánica del cuerpo humano. Está formada por
vértebras, discos intervertebrales, ligamentos y músculos que interactúan para proporcionar
estabilidad y movilidad, manteniendo el equilibrio estructural del cuerpo. Cualquier alteración en estas
estructuras, como malformaciones congénitas, traumatismos o patologías degenerativas, puede tener
consecuencias significativas en la función neuromusculoesquelética.
Fisiología de la columna vertebral

1. Soporte y movilidad

 Soporte: La columna vertebral soporta el peso de la cabeza, el tronco y los brazos. Las
vértebras, discos intervertebrales y los ligamentos actúan en conjunto para mantener la
estabilidad.

 Movilidad: Permite una amplia gama de movimientos, como:

o Flexión: Doblar el tronco hacia adelante.

o Extensión: Doblar hacia atrás.

o Inclinación lateral: Doblar el tronco hacia los lados.

o Rotación: Gira el tronco y la cabeza.

Los movimientos son facilitados por las articulaciones intervertebrales (facetas articulares), los discos
intervertebrales y los ligamentos que conectan las vértebras.

2. Protección

La columna vertebral rodea y protege la médula espinal y las raíces nerviosas. Las vértebras forman un
canal (canal vertebral) a través del cual pasa la médula espinal, desde el cerebro hasta la región lumbar.

3. Absorción de impacto

Los discos intervertebrales actúan como amortiguadores entre las vértebras, absorbiendo las fuerzas
generadas por el movimiento, el peso corporal y otras cargas mecánicas.

Patologías más comunes de la columna vertebral

1. Hernia de disco

Fisiopatología:

La hernia de disco ocurre cuando el núcleo pulposo del disco intervertebral se desplaza o protruye a
través de una fisura en el anillo fibroso. Esto puede comprimir las raíces nerviosas o la médula espinal,
provocando dolor, debilidad o pérdida sensorial.

Síntomas:

 Dolor localizado en la región afectada (cervical, torácica o lumbar).

 Dolor irradiado (ciática) si comprime una raíz nerviosa.

 Debilidad, entumecimiento o alteraciones sensoriales.

Diagnóstico:

 Exploración física: Pruebas de reflejos, fuerza y sensibilidad. La prueba de Lasegue (elevación


de la pierna recta) puede ser positiva en una hernia lumbar.
 Imágenes: La resonancia magnética (RM) es el estudio de elección para visualizar hernias
discales.

Tratamiento:

 Conservador: Fisioterapia, analgésicos, antiinflamatorios, y ejercicios de estiramiento.

 Quirúrgico: Microdiscectomía en casos que no responden al tratamiento conservador.

Pronóstico:

El pronóstico es bueno con tratamiento adecuado. La mayoría de los pacientes mejora con manejo
conservador, aunque algunos casos pueden requerir cirugía.

2. Espondilosis (Artrosis de la columna)

Fisiopatología:

La espondilosis es una degeneración progresiva de las vértebras y discos intervertebrales, asociada con
el envejecimiento. Esta degeneración puede causar formación de osteofitos (espolones óseos),
disminución del espacio intervertebral y compresión nerviosa.

Síntomas:

 Dolor crónico en la columna vertebral, que empeora con el movimiento.

 Rigidez, especialmente después de períodos de inactividad.

 Posible compresión nerviosa, provocando dolor radicular.

Diagnóstico:

 Radiografías: Muestran osteofitos, estrechamiento del espacio discal y cambios degenerativos.

 RM: Para evaluar compresión de estructuras nerviosas.

Tratamiento:

 Conservador: Fisioterapia, ejercicios de fortalecimiento y antiinflamatorios.

 Quirúrgico: En casos graves, se puede realizar una fusión espinal o laminectomía para aliviar la
compresión.

Pronóstico:

La espondilosis es progresiva, pero los síntomas pueden manejarse adecuadamente con tratamiento
conservador. La cirugía es efectiva en casos seleccionados.

3. Estenosis espinal
Fisiopatología:

La estenosis espinal ocurre cuando el canal vertebral se estrecha, lo que provoca la compresión de la
médula espinal o las raíces nerviosas. Esto suele deberse a cambios degenerativos como la formación
de osteofitos o el engrosamiento de los ligamentos.

Síntomas:

 Dolor en la espalda o cuello.

 Dolor irradiado, debilidad o parestesias en las extremidades.

 Claudicación neurogénica (dolor o debilidad en las piernas al caminar, que mejora con el
descanso).

Diagnóstico:

 RM o TAC: Muestran el estrechamiento del canal espinal.

Tratamiento:

 Conservador: Fisioterapia, inyecciones de esteroides.

 Quirúrgico: Laminectomía para descomprimir el canal espinal en casos severos.

Pronóstico:

El tratamiento quirúrgico tiene buenos resultados, pero los síntomas pueden progresar si no se trata
adecuadamente.

4. Escoliosis

Fisiopatología:

La escoliosis es una curvatura anormal de la columna vertebral que puede ser congénita, idiopática (de
causa desconocida) o adquirida. La columna se curva lateralmente en una "S" o "C".

Síntomas:

 Desalineación visible de la columna (hombros desiguales, cintura desalineada).

 Dolor de espalda en casos severos.

 Problemas respiratorios en escoliosis grave, que afecta la expansión pulmonar.

Diagnóstico:

 Exploración física: Prueba de Adams (inclinación hacia adelante) para evaluar la curvatura.

 Radiografías: Para medir el ángulo de Cobb, que determina la gravedad de la curvatura.

Tratamiento:

 Conservador: Fisioterapia y uso de corsés en niños en crecimiento.


 Quirúrgico: Fusión espinal para corregir la curvatura en casos severos.

Pronóstico:

El pronóstico depende de la severidad de la curva. Los casos leves pueden no progresar, mientras que
los casos graves requieren cirugía.

Maniobras de exploración física

1. Inspección

 Curvatura anormal: Observar si hay desviación de la columna (escoliosis o cifosis).

 Marcha: Para detectar alteraciones en el equilibrio o la movilidad.

2. Palpación

 Dolor localizado: Palpar las apófisis espinosas y músculos paravertebrales para detectar dolor o
espasmo muscular.

3. Pruebas funcionales

 Prueba de Lasegue (signo de la pierna recta): Evalúa compresión de la raíz nerviosa, como en
hernia de disco lumbar.

 La prueba de Lasègue, también conocida como "signo de Lasègue", es una maniobra


diagnóstica utilizada principalmente para detectar la irritación de las raíces nerviosas, en
especial el nervio ciático, y ayuda en la evaluación de radiculopatía, hernia discal lumbar o
ciática.

 Procedimiento del Test de Lasègue:

 Posición del paciente: El paciente se acuesta en decúbito supino (boca arriba) con las piernas
extendidas sobre la camilla.

 Posición del examinador: El médico o examinador se coloca al lado de la cama, cerca de la


pierna que será evaluada.

 Ejecución:

 El examinador levanta la pierna afectada del paciente en extensión completa (rodilla recta)
desde el tobillo o talón.

 La pierna se eleva de manera pasiva hacia arriba, sin permitir que la rodilla se flexione,
manteniendo la pierna en línea recta.

 El ángulo entre la pierna y la camilla se incrementa hasta que el paciente sienta dolor o
molestias.

 Interpretación de la prueba:
 Resultado positivo:

 Si el paciente reporta dolor en la parte posterior de la pierna, especialmente en la región


lumbar, nalgas o a lo largo del trayecto del nervio ciático (que puede irradiar hacia el muslo y la
pantorrilla), se considera que el signo de Lasègue es positivo.

 Un ángulo de entre 30 y 70 grados desde la cama suele ser el rango en el que aparece el dolor.

 El dolor se debe a la tensión en el nervio ciático, lo que indica una posible irritación o
compresión de las raíces nerviosas lumbares, comúnmente por una hernia discal o estenosis
espinal.

 Resultado negativo:

 Si la elevación de la pierna no causa dolor o solo provoca estiramiento muscular sin síntomas
específicos de ciatalgia, el signo de Lasègue es negativo.

 Fisiopatología de la prueba:

 El nervio ciático se origina de las raíces nerviosas L4, L5, S1, S2 y S3, y pasa por la pelvis hacia la
pierna. Cuando existe una compresión de las raíces nerviosas, como en el caso de una hernia
de disco lumbar, la flexión del nervio durante la prueba aumenta la presión sobre las
estructuras afectadas, provocando dolor.

 Variante de Lasègue Inversa o Prueba de Lasègue Cruzado:

 En esta variante, el examinador eleva la pierna no afectada. Si al levantar la pierna no afectada


el paciente siente dolor en la pierna afectada (la que no está siendo levantada), se considera
positivo para radiculopatía severa. Este signo es altamente indicativo de una hernia discal.

 Prueba de Lasègue Sentado:

 Es una variante útil cuando se sospecha que el paciente puede estar exagerando los síntomas o
no es cooperador. El paciente se sienta con las piernas colgando sobre el borde de la camilla. El
examinador extiende la rodilla mientras el paciente está sentado. Si el paciente reporta dolor
similar al experimentado en decúbito supino, esto refuerza el diagnóstico de irritación
radicular.

 Condiciones que pueden presentar un signo de Lasègue positivo:

 Hernia discal lumbar: La causa más común. Generalmente, se encuentra una compresión de las
raíces nerviosas L5 o S1.

 Radiculopatía: Causada por estenosis espinal o compresión nerviosa.

 Síndrome piriforme: A veces puede generar irritación del nervio ciático sin compresión
radicular.

 Tumores o masas pélvicas: Que presionan sobre el nervio ciático.

 Limitaciones de la prueba de Lasègue:


 Aunque la prueba de Lasègue es altamente sensible para detectar irritación del nervio ciático,
su especificidad es limitada. Puede haber falsos positivos si el paciente presenta contracturas
musculares en la región glútea o en los isquiotibiales, por lo que siempre es importante
correlacionar los hallazgos clínicos con estudios complementarios como resonancia magnética.

 Tratamiento y seguimiento:

 Un signo positivo de Lasègue suele indicar una compresión nerviosa que requiere un enfoque
terapéutico adecuado. Dependiendo de la causa, el manejo puede variar desde fisioterapia y
medicamentos antiinflamatorios hasta cirugía en casos más graves, como la descompresión
quirúrgica para una hernia discal.

 Prueba de Schober: Evalúa la flexión lumbar para detectar limitación en la movilidad (útil en
espondilitis anquilosante).

 La prueba de Schober es una maniobra clínica utilizada para evaluar la movilidad de la columna
lumbar, específicamente la flexión lumbar. Es particularmente útil en el diagnóstico de
trastornos que afectan la movilidad de la columna, como la espondilitis anquilosante y otras
enfermedades reumáticas que causan rigidez y limitan la flexión de la columna vertebral.

 Procedimiento de la Prueba de Schober:

 Posición del paciente:

 El paciente se coloca de pie, descalzo, con los pies juntos y la columna en posición neutra.

 Marcado en la piel:

 El examinador localiza la espina ilíaca posterosuperior (aproximadamente a la altura de la


quinta vértebra lumbar, L5).

 Desde este punto, se marca un punto a 5 cm por debajo de la espina ilíaca posterosuperior y
otro punto a 10 cm por encima de esa misma referencia, es decir, la distancia total entre las
dos marcas es de 15 cm.

 Ejercicio de flexión:

 Se le pide al paciente que se incline hacia adelante, realizando una flexión máxima de la
columna lumbar, manteniendo las rodillas extendidas.

 Medición:

 Durante la flexión, el examinador mide la distancia entre las dos marcas previamente realizadas
en la piel.
 En una columna normal, la distancia entre las dos marcas debería aumentar, debido a la
elongación de la columna lumbar durante la flexión.

 Interpretación de los resultados:

 Resultado normal:

 En individuos con flexibilidad lumbar normal, la distancia entre las dos marcas suele aumentar
en 5 cm o más (es decir, de 15 cm en reposo a al menos 20 cm durante la flexión).

 Resultado anormal:

 Si la distancia entre las marcas aumenta menos de 5 cm durante la flexión, se considera un


resultado positivo para la prueba de Schober, lo que indica una limitación en la movilidad de
la columna lumbar.

 Este hallazgo es característico de enfermedades que afectan la movilidad de la columna, como:

 Espondilitis anquilosante: Una enfermedad inflamatoria que causa fusión de las vértebras y
rigidez progresiva de la columna.

 Espondilosis lumbar avanzada: Desgaste degenerativo que puede limitar el movimiento.

 Artritis psoriásica u otras enfermedades reumáticas que afectan la columna vertebral.

 Variante modificada de Schober:

 Una modificación de la prueba de Schober se utiliza a veces para obtener una medición más
precisa. En la prueba de Schober modificada, en lugar de medir solo 10 cm por encima de la
espina ilíaca posterosuperior, se mide desde un punto 15 cm por encima de este. La técnica
sigue siendo la misma, pero este enfoque proporciona una evaluación más amplia de la
movilidad lumbar.

 Condiciones comunes donde se utiliza la prueba de Schober:

 Espondilitis anquilosante:

 Esta enfermedad inflamatoria crónica afecta principalmente la columna vertebral, causando


rigidez y fusión de las vértebras. La limitación en la flexión lumbar detectada por la prueba de
Schober es un signo temprano importante.

 Además de la limitación en la movilidad lumbar, puede presentarse dolor y rigidez en la


columna, especialmente después de periodos de inactividad.

 Espondilosis y enfermedades degenerativas:

 Las enfermedades degenerativas de la columna, como la espondilosis lumbar, pueden


restringir el movimiento, lo cual se refleja en una prueba de Schober positiva.

 Artritis reactiva o artritis psoriásica:

 Estas enfermedades reumáticas también pueden afectar la movilidad de la columna vertebral,


limitando la flexión lumbar.
 Escoliosis avanzada:

 Aunque la prueba de Schober se utiliza principalmente para detectar rigidez inflamatoria, en


algunos casos de escoliosis avanzada con contracturas musculares importantes, también puede
mostrar resultados anormales debido a la limitación de la flexión.

 Limitaciones de la prueba de Schober:

 La prueba de Schober mide únicamente la flexión lumbar, por lo que no proporciona


información sobre la movilidad de otras partes de la columna (torácica o cervical).

 La exactitud de la prueba depende de la técnica y del ángulo de flexión del paciente, por lo que
debe realizarse cuidadosamente.

 No distingue entre las diferentes causas de restricción de la movilidad lumbar (inflamatorias o


mecánicas), por lo que se necesita una evaluación clínica adicional y estudios complementarios
(como radiografías, resonancia magnética) para determinar la causa subyacente de la
restricción.

 Otras pruebas complementarias:

 En casos de sospecha de espondilitis anquilosante o limitación de la movilidad lumbar, se


suelen realizar estudios de imagen, como radiografías de la columna, para observar la
presencia de sindesmofitos (puentes óseos entre las vértebras), que son característicos de la
espondilitis anquilosante.

 Las pruebas de laboratorio, como los marcadores inflamatorios (PCR, VSG) y la detección del
antígeno HLA-B27, pueden ser útiles en el diagnóstico de trastornos inflamatorios.

 Tratamiento y manejo:

 Si la prueba de Schober sugiere una movilidad lumbar reducida, el manejo dependerá de la


causa subyacente:

 Espondilitis anquilosante:

 Se utilizan medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs), inmunomoduladores, y en


casos más severos, medicamentos biológicos (como inhibidores de TNF-alfa).

 La fisioterapia es crucial para mantener la movilidad de la columna y evitar la fusión progresiva.

 Espondilosis lumbar:

 El tratamiento incluye ejercicios de fortalecimiento muscular, analgesia con AINEs y, en algunos


casos, intervenciones quirúrgicas para aliviar la compresión nerviosa o la rigidez.

 En resumen, la prueba de Schober es una herramienta simple y efectiva para evaluar la flexión
lumbar y detectar patologías que limiten el movimiento, como la espondilitis anquilosante.
Aunque es una maniobra sencilla, su interpretación correcta es clave para dirigir los estudios
diagnósticos y el tratamiento adecuado.

Proyecciones radiológicas

1. Radiografías

Las proyecciones radiológicas de la columna vertebral son fundamentales para evaluar y diagnosticar
diversas patologías. Las imágenes permiten visualizar huesos, discos intervertebrales, articulaciones
y algunas alteraciones en los tejidos blandos. A continuación, te explico en detalle las proyecciones
más comunes, sus indicaciones y la utilidad diagnóstica.

1. Proyección Anteroposterior (AP)

 Descripción: El paciente está en posición supina o de pie, con la espalda apoyada en la placa
radiográfica, y los rayos X inciden de adelante hacia atrás.

 Indicación: Útil para evaluar la alineación de los cuerpos vertebrales, la altura de los discos
intervertebrales, y la presencia de fracturas, escoliosis o deformidades estructurales. Es
común para estudios de toda la columna.

 Diagnóstico:

o Escoliosis: Se observan las curvas laterales de la columna.

o Fracturas vertebrales.

o Cambios degenerativos como osteofitos o disminución de los espacios intervertebrales


(indicativos de espondilosis).
o o

2. Proyección Lateral

 Descripción: El paciente se posiciona de perfil respecto a la placa radiográfica. Los rayos X


atraviesan lateralmente.
 Indicación: Evaluación detallada de la alineación anteroposterior de los cuerpos vertebrales,
la altura de los discos y los agujeros de conjunción.

 Diagnóstico:

o Hernias discales: Se puede observar el colapso de los discos o su desplazamiento.

o Espondilolistesis: Desplazamiento de una vértebra sobre la otra.

o Cifosis o lordosis anormales.

o Cambios degenerativos y fracturas de las vértebras.

3. Proyección Oblicua

 Descripción: El paciente se coloca en un ángulo de 45 grados con respecto a la placa,


permitiendo una visión oblicua de las vértebras.

 Indicación: Evaluación de las facetas articulares y los agujeros de conjunción.


 Diagnóstico:

o Espondilosis: Cambios degenerativos en las facetas articulares.

o Estenosis foraminal: Compresión de las raíces nerviosas que pasa a través de los
agujeros de conjunción.

o Lesiones en los procesos articulares o en las apófisis espinosas.

4. Proyección AP de Odontoides (Columna Cervical)

 Descripción: Específicamente para la columna cervical, el paciente abre la boca y se realiza


una radiografía a través de la cavidad oral.

 Indicación: Evaluación de la articulación entre el atlas (C1) y el axis (C2), particularmente útil
en trauma o sospecha de luxación.

 Diagnóstico:

o Fractura del odontoides (proceso odontoideo).

o Luxación atlantoaxoidea.

o Anomalías congénitas en la unión cráneo-cervical.


5. Proyección en Flexión y Extensión (Columna Cervical)

 Descripción: El paciente flexiona y extiende el cuello mientras se realiza la radiografía


lateralmente.

 Indicación: Evaluación dinámica de la movilidad y estabilidad de la columna cervical, útil en el


contexto de trauma o sospecha de inestabilidad ligamentaria.

 Diagnóstico:

o Inestabilidad cervical.

o Lesiones en los ligamentos que no se ven en una radiografía estática normal.

o Fracturas o luxaciones que se manifiestan solo bajo tensión o movimiento.


o

6. Proyección de Columna Lumbosacra

 Descripción: Generalmente se realiza en AP y lateral, pero en algunos casos se complementa


con proyecciones oblicuas o dinámicas.

 Indicación: Para evaluar la columna lumbar baja y la articulación sacroilíaca.

 Diagnóstico:

o Hernias de disco lumbar.

o Espondilolistesis.

o Estenosis lumbar.

o Cambios degenerativos como espondilosis o espondiloartrosis.

7. Proyección de Ferguson (Sacroilíacas)

 Descripción: Específica para la evaluación de las articulaciones sacroilíacas. El paciente está


en decúbito supino, con el haz de rayos X inclinado hacia abajo a unos 30 grados.

 Indicación: Para identificar disfunciones o lesiones en las articulaciones sacroilíacas.

 Diagnóstico:

o Sacroileítis.

o Espondiloartropatías como la espondilitis anquilosante.

o Fracturas del sacro o pelvis.

Indicaciones generales de las radiografías de columna:

 Traumatismo: Evaluar fracturas vertebrales o luxaciones tras un accidente.

 Dolor de espalda crónico: Para descartar cambios degenerativos como la espondilosis, la


hernia discal, o la espondilolistesis.
 Escoliosis: Medición y seguimiento de las curvaturas anormales.

 Cifosis o lordosis anormales: Para detectar deformidades vertebrales que afectan la postura.

 Patologías degenerativas: Cambios en los discos intervertebrales, osteofitos y disminución de


los espacios articulares.

 Compresión de raíces nerviosas: Estenosis de los agujeros de conjunción y hernias discales.

Limitaciones:

Las radiografías convencionales son útiles para visualizar huesos y alineaciones, pero no permiten
una evaluación detallada de tejidos blandos como discos intervertebrales o raíces nerviosas. Para un
estudio más detallado, se pueden requerir resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada
(TC).

1. Proyección Anteroposterior (AP)

En esta proyección, el paciente se coloca de pie o en decúbito supino, con la espalda apoyada en la
placa radiográfica. Los rayos X inciden de adelante hacia atrás, permitiendo evaluar la alineación de
los cuerpos vertebrales y la altura de los discos intervertebrales.

2. Proyección Lateral

El paciente se posiciona de perfil respecto a la placa radiográfica. Los rayos X atraviesan


lateralmente, ofreciendo una visión detallada de la alineación anteroposterior de los cuerpos
vertebrales y los espacios intervertebrales.

3. Proyección Oblicua

El paciente se coloca en un ángulo de 45 grados con respecto a la placa, permitiendo una visión
oblicua de las vértebras. Esta proyección es útil para evaluar las facetas articulares y los agujeros de
conjunción.

4. Proyección AP de Odontoides (Columna Cervical)

Específicamente para la columna cervical, el paciente abre la boca y se realiza una radiografía a
través de la cavidad oral. Esta proyección permite visualizar la articulación entre el atlas (C1) y el axis
(C2).
5. Proyección en Flexión y Extensión (Columna Cervical)

El paciente flexiona y extiende el cuello mientras se realiza la radiografía lateralmente. Estas


proyecciones dinámicas ayudan a evaluar la movilidad y estabilidad de la columna cervical.

 Vista anteroposterior y lateral: Evalúa alineación de las vértebras, curvaturas anormales


(escoliosis, cifosis) y osteofitos.

 Proyección oblicua: Para evaluar las facetas articulares y los forámenes intervertebrales.

2. Resonancia magnética (RM)

Es el estudio de elección para evaluar tejidos blandos, incluyendo los discos intervertebrales, médula
espinal, y raíces nerviosas.

3. Tomografía computarizada (TAC)

Útil para evaluar estructuras óseas en detalle, como fracturas vertebrales y el grado de estenosis
espinal.

Tratamientos

1. Conservador

 Fisioterapia: Ejercicios para mejorar la flexibilidad, fortalecer los músculos paravertebrales y


mejorar la postura.

 Analgésicos y antiinflamatorios: Para controlar el dolor.

 Corsés o inmovilización: En escoliosis o fracturas para estabilizar la columna.

2. Quirúrgico

 Fusión espinal: Utilizada en casos graves de escoliosis, hernia discal o espondilolistesis.

 Laminectomía: Descompresión quirúrgica en estenosis espinal o hernias de disco severas.

Pronóstico

El pronóstico de las patologías de la columna vertebral depende de la gravedad y el tratamiento


temprano.

HERNIA DE DISCO: ANATOMÍA, FISIOPATOLOGÍA, DIAGNÓSTICO, TRATAMIENTO Y PRONÓSTICO

La hernia de disco es una de las patologías más comunes de la columna vertebral y está asociada con el
desgaste de los discos intervertebrales y su protrusión hacia el canal vertebral. A continuación, se
detalla de manera exhaustiva.

1. Anatomía del disco intervertebral


El disco intervertebral es una estructura fibrocartilaginosa que actúa como amortiguador entre las
vértebras. Cada disco consta de dos partes:

 Núcleo pulposo: Es la parte central gelatinosa que tiene un alto contenido de agua y
proporciona elasticidad y capacidad de absorción de impacto.

 Anillo fibroso: Rodea al núcleo pulposo y está compuesto por capas concéntricas de fibras de
colágeno, que proporcionan resistencia y mantienen al núcleo en su lugar.

2. Fisiopatología de la hernia de disco

La hernia de disco ocurre cuando el núcleo pulposo se desplaza a través de una fisura en el anillo
fibroso, lo que provoca la protrusión del disco hacia el canal vertebral. Esta protrusión puede
comprimir las raíces nerviosas o la médula espinal, lo que genera síntomas clínicos.

Factores de riesgo:

 Degeneración: Con la edad, los discos intervertebrales pierden contenido de agua y elasticidad,
lo que aumenta el riesgo de fisuras en el anillo fibroso.

 Traumatismos: Movimientos bruscos, esfuerzos excesivos o caídas pueden causar hernias


discales, especialmente en individuos predispuestos.

 Sobrecarga mecánica: Actividades que requieren levantar objetos pesados de manera


repetitiva o mantener posturas incorrectas.

 Factores genéticos: Algunas personas tienen predisposición genética a la degeneración discal


temprana.

Tipos de hernia de disco:

 Protrusión discal: El núcleo pulposo presiona el anillo fibroso, pero no lo rompe


completamente.

 Extrusión discal: El núcleo pulposo atraviesa el anillo fibroso y se desplaza hacia el canal
vertebral, pero sigue en continuidad con el disco.

 Secuestro discal: Parte del núcleo pulposo se desprende completamente del disco y queda
libre en el canal vertebral.

3. Regiones comunes afectadas

Las hernias de disco pueden ocurrir en cualquier parte de la columna vertebral, pero son más comunes
en las siguientes áreas:

 Columna lumbar (L4-L5, L5-S1): Las hernias en esta región suelen comprimir el nervio ciático,
lo que causa dolor irradiado hacia la pierna (ciática).

 Columna cervical (C5-C6, C6-C7): La compresión de las raíces nerviosas cervicales puede
provocar dolor irradiado al brazo (radiculopatía cervical).

4. Síntomas clínicos
El cuadro clínico depende de la localización y gravedad de la hernia de disco.

Hernia lumbar:

 Dolor lumbar (lumbalgia) que puede irradiarse hacia una o ambas piernas (ciática).

 Debilidad muscular en la pierna o el pie.

 Entumecimiento o sensación de hormigueo en la pierna, pie o dedos.

 Disminución de los reflejos en las extremidades inferiores.

 En casos graves, puede producirse un síndrome de cauda equina, que es una emergencia
neurológica que causa pérdida del control de la vejiga y el intestino, así como debilidad en las
piernas.

Hernia cervical:

 Dolor en el cuello que puede irradiarse hacia los hombros, brazos o manos.

 Debilidad en los músculos del brazo o la mano.

 Entumecimiento u hormigueo en los dedos, el brazo o el hombro.

 Disminución de los reflejos en los brazos o manos.

5. Diagnóstico

El diagnóstico de una hernia de disco se basa en la combinación de la historia clínica, el examen físico y
las pruebas de imagen.

Exploración física:

 Prueba de Lasegue (signo de la pierna recta): Esta prueba se realiza con el paciente en
decúbito supino. Se eleva la pierna afectada con la rodilla extendida. Un dolor irradiado por
debajo de la rodilla, hacia el pie, es indicativo de compresión nerviosa (hernia lumbar).

 Prueba de Spurling: Se utiliza para detectar radiculopatía cervical. Se presiona la cabeza del
paciente hacia un lado, comprimiendo la columna cervical. Si esta maniobra reproduce dolor
irradiado al brazo, sugiere compresión de una raíz nerviosa cervical.

 Evaluación neurológica: Se evalúan los reflejos, la fuerza y la sensibilidad en las extremidades.

Estudios de imagen:

 Resonancia Magnética (RM): Es la prueba de elección para diagnosticar la hernia de disco.


Permite visualizar el disco herniado, la compresión de las raíces nerviosas y la médula espinal.

 Tomografía Computarizada (TAC): Puede ser útil si la RM no está disponible, pero es menos
precisa en la evaluación de tejidos blandos.

 Radiografías: Aunque no muestran las hernias discales directamente, pueden ser útiles para
descartar otras patologías, como fracturas o malformaciones.
 Electromiografía (EMG): Evalúa la función de los nervios y músculos, y puede confirmar la
afectación de una raíz nerviosa.

6. Tratamiento

Conservador (primera línea de tratamiento):

La mayoría de los pacientes con hernia de disco mejoran con tratamiento conservador.

1. Reposo relativo: Evitar actividades que agraven el dolor, pero no se recomienda el reposo
absoluto prolongado.

2. Analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Ayudan a reducir el dolor y la


inflamación.

3. Relajantes musculares: En casos de espasmos musculares asociados.

4. Fisioterapia: Incluye ejercicios de fortalecimiento muscular, estiramientos y técnicas para


mejorar la postura y el movimiento.

5. Infiltraciones de esteroides epidurales: Se utilizan en algunos casos para reducir la inflamación


alrededor de la raíz nerviosa comprimida.

Tratamiento quirúrgico:

Si el tratamiento conservador no alivia los síntomas después de 6-12 semanas, o si el paciente presenta
síntomas neurológicos graves, puede considerarse la cirugía.

1. Microdiscectomía: Es la técnica quirúrgica más común para hernias lumbares. Se retira la


porción del disco que está comprimiendo el nervio. La cirugía suele ser mínimamente invasiva y
tiene altas tasas de éxito.

2. Laminectomía: Se extrae parte del arco vertebral (lámina) para descomprimir el nervio.

3. Artroplastia de disco: En casos seleccionados, se puede reemplazar el disco dañado por un


implante artificial, principalmente en la región cervical.

4. Fusión vertebral: Si hay inestabilidad espinal significativa, se puede realizar una fusión de las
vértebras adyacentes al disco herniado.

7. Pronóstico

El pronóstico de una hernia de disco es generalmente favorable con tratamiento conservador o


quirúrgico.

 Mejora sin cirugía: Aproximadamente el 80-90% de los pacientes mejoran con tratamiento
conservador en un plazo de 6 a 12 semanas.

 Resultados de la cirugía: La microdiscectomía tiene tasas de éxito del 80-95%, con una
recuperación generalmente rápida y buena resolución de los síntomas neurológicos.

 Recurrencias: La hernia de disco puede recidivar en un 5-10% de los pacientes, pero esto varía
según factores como la edad, el tipo de actividad y la predisposición genética.
Complicaciones posibles

1. Síndrome de cauda equina: Es una emergencia médica que requiere cirugía inmediata para
descomprimir las raíces nerviosas de la cauda equina. Los pacientes presentan pérdida del
control vesical o intestinal, debilidad severa en las piernas y anestesia en "silla de montar"
(zona perineal).

2. Déficit neurológico permanente: Aunque es raro, la compresión nerviosa prolongada puede


causar daño irreversible en los nervios afectados.

En resumen, la hernia de disco es una patología frecuente que puede tratarse exitosamente con
manejo conservador o quirúrgico, dependiendo de la gravedad de los síntomas. El diagnóstico precoz y
un plan de tratamiento adecuado son claves para lograr una recuperación óptima.

ESPONDILOSIS: Definición, Fisiopatología, Diagnóstico, Tratamiento y Pronóstico

La espondilosis es un término general que se refiere a los cambios degenerativos que afectan a la
columna vertebral, principalmente debido al envejecimiento. Estos cambios incluyen el desgaste de los
discos intervertebrales, las articulaciones intervertebrales (facetas) y la formación de osteofitos
(espolones óseos). Es una de las causas más comunes de dolor crónico de espalda y cuello, y está
estrechamente asociada con condiciones como la artrosis vertebral y la espondiloartrosis.

1. Fisiopatología de la espondilosis

La espondilosis resulta de un proceso degenerativo crónico que afecta a las estructuras de la columna
vertebral, que con el tiempo pierden su capacidad funcional.

Cambios degenerativos típicos:

 Desgaste del disco intervertebral: Con el envejecimiento, los discos intervertebrales pierden
agua y se deshidratan, volviéndose más rígidos y menos capaces de amortiguar los
movimientos de la columna. Esto resulta en una reducción del espacio intervertebral y un
aumento de la presión sobre las vértebras adyacentes.

 Formación de osteofitos: El desgaste de los discos provoca una redistribución anormal de las
cargas mecánicas en las vértebras. El cuerpo intenta compensar este desgaste formando
osteofitos (espolones óseos) a lo largo de los bordes de las vértebras. Estos osteofitos pueden
comprimir los nervios espinales o el canal espinal, causando síntomas neurológicos.

 Degeneración de las articulaciones facetarias: Las articulaciones facetarias, que permiten los
movimientos de la columna, también se ven afectadas por la espondilosis, lo que genera dolor
por fricción entre las superficies articulares.

 Engrosamiento de los ligamentos: El ligamento amarillo y otros ligamentos de la columna


pueden volverse más gruesos con el tiempo, contribuyendo al estrechamiento del canal
vertebral (estenosis espinal).
Factores predisponentes:

 Envejecimiento: Es el factor de riesgo principal. La espondilosis es más frecuente después de


los 40-50 años.

 Factores genéticos: Algunos individuos tienen una predisposición genética a la degeneración


precoz del disco.

 Sobrepeso y obesidad: El exceso de peso aumenta el estrés sobre la columna vertebral.

 Traumatismos repetitivos: Actividades físicas que implican cargas repetitivas en la columna


(trabajo físico pesado, deportes de contacto).

 Malas posturas: Las malas posturas durante actividades diarias pueden acelerar el desgaste.

2. Localización de la espondilosis

 Espondilosis cervical: Afecta la columna cervical (cuello) y puede causar dolor en el cuello,
hombros y brazos. La compresión de las raíces nerviosas cervicales puede provocar
radiculopatía cervical.

 Espondilosis torácica: Menos común, afecta la columna torácica y puede causar dolor en la
parte superior de la espalda.

 Espondilosis lumbar: Es la más común y afecta la columna lumbar (parte baja de la espalda).
Puede causar dolor lumbar crónico, lumbalgia, y, en casos de compresión nerviosa, ciática.

3. Síntomas clínicos

Los síntomas varían según la localización y la gravedad de la degeneración:

Espondilosis cervical:

 Dolor de cuello: Que puede irradiarse hacia los hombros o brazos.

 Cefalea occipital: Dolor de cabeza que se origina en la base del cráneo.

 Radiculopatía cervical: Dolor irradiado, hormigueo o debilidad en los brazos o manos, debido a
la compresión de las raíces nerviosas cervicales.

 Mielopatía cervical: Compresión de la médula espinal, que puede provocar debilidad, dificultad
para caminar, espasticidad y disfunción de la vejiga.

Espondilosis lumbar:

 Lumbalgia: Dolor en la parte baja de la espalda, que puede irradiarse hacia las caderas, muslos
o piernas.

 Ciática: Dolor irradiado hacia una o ambas piernas debido a la compresión del nervio ciático.

 Claudicación neurogénica: Dificultad para caminar, que mejora con el reposo y está
relacionada con la estenosis del canal vertebral.
 Rigidez matutina: Dificultad para moverse al despertar o después de largos periodos de
inactividad.

Espondilosis torácica:

 Dolor torácico: Sensación de opresión en el pecho o dolor a lo largo de las costillas, que puede
confundirse con problemas cardíacos o respiratorios.

4. Diagnóstico

El diagnóstico de la espondilosis se basa en la combinación de la historia clínica, el examen físico y los


estudios de imagen.

Exploración física:

 Inspección y palpación: Rigidez o dolor a la palpación en la columna afectada.

 Pruebas de movilidad: Reducción de los rangos de movimiento (flexión, extensión y rotación)


debido a dolor o rigidez.

 Pruebas neurológicas: Evaluación de la fuerza muscular, reflejos y sensibilidad para detectar


compresión nerviosa.

Imágenes diagnósticas:

 Radiografías: Son útiles para visualizar el desgaste articular, osteofitos y reducción del espacio
discal.

 Resonancia Magnética (RM): Es el estudio de elección para visualizar los tejidos blandos,
incluyendo los discos intervertebrales, la médula espinal y las raíces nerviosas comprimidas.

 Tomografía Computarizada (TAC): Puede ser útil para evaluar mejor las estructuras óseas,
especialmente si se sospecha una fractura vertebral o estenosis espinal.

 Electromiografía (EMG): En casos de compresión nerviosa significativa, se utiliza para evaluar


la función de los nervios y músculos afectados.

5. Tratamiento

El tratamiento de la espondilosis depende de la gravedad de los síntomas y el impacto en la calidad de


vida del paciente.

Tratamiento conservador:

 Fisioterapia: Ejercicios de fortalecimiento muscular, estiramientos y corrección postural para


mejorar la movilidad y reducir la carga sobre la columna vertebral.

 Analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Para controlar el dolor y la


inflamación.

 Relajantes musculares: En caso de espasmos musculares asociados.

 Terapia con calor o frío: Para aliviar la rigidez y el dolor.


 Infiltraciones de esteroides: Inyecciones epidurales de corticoides para reducir la inflamación y
el dolor, especialmente en casos de radiculopatía.

Tratamiento quirúrgico:

El tratamiento quirúrgico se considera en casos de espondilosis avanzada con síntomas neurológicos


graves o dolor intratable que no mejora con el tratamiento conservador.

 Laminectomía o laminoplastia: Descompresión del canal espinal mediante la extirpación de


parte del arco vertebral.

 Discectomía: Retiro de la porción del disco que está comprimiendo las raíces nerviosas o la
médula espinal.

 Fusión vertebral: En casos de inestabilidad espinal severa, se realiza una fusión de las vértebras
afectadas.

6. Pronóstico

El pronóstico de la espondilosis varía según la gravedad de la enfermedad y la respuesta al tratamiento:

 Pronóstico con tratamiento conservador: La mayoría de los pacientes experimenta mejoría


con el tratamiento conservador y modificaciones en el estilo de vida, aunque la espondilosis es
una condición crónica y progresiva. Los síntomas pueden controlarse, pero no se puede revertir
el proceso degenerativo.

 Pronóstico con tratamiento quirúrgico: En pacientes con síntomas neurológicos severos, la


cirugía suele ser efectiva para aliviar la compresión y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, la
recuperación completa puede tardar varios meses, y en algunos casos, los síntomas pueden
persistir o recidivar.

7. Prevención

 Ejercicio regular: Mantener una musculatura fuerte, especialmente en el abdomen y la


espalda, ayuda a estabilizar la columna vertebral y prevenir el desgaste.

 Corrección postural: Mantener una buena postura durante las actividades diarias, como
trabajar en una computadora, puede reducir el estrés en la columna.

 Peso saludable: El control del peso disminuye la presión sobre la columna vertebral.

 Evitar movimientos repetitivos: Reducir actividades que impliquen cargas pesadas o


movimientos de torsión repetidos de la columna.

Conclusión

La espondilosis es un proceso degenerativo común relacionado con el envejecimiento que afecta la


columna vertebral y puede provocar dolor crónico y discapacidad. Si bien el tratamiento conservador
es efectivo para muchos pacientes, los casos más graves pueden
1.2 Forma y Volumen

 La forma y volumen de las extremidades se deben evaluar en busca de deformidades como:

o Deformidades Congénitas: como el pie zambo o displasia de cadera.

o Deformidades Adquiridas: como el hallux valgus (dedo en garra) o la artritis, que


puede causar inflamación y aumento de volumen.

Tratamientos:

 Ortopédicos: Uso de plantillas ortopédicas, férulas o dispositivos de soporte.

 Quirúrgicos: En casos severos, se puede requerir cirugía para corregir deformidades.


2. Tono Muscular

 El tono muscular se refiere a la tensión en los músculos en reposo. Puede ser normal,
aumentado (hipertonía) o disminuido (hipotonía).

Patologías:

 Hipotonía: Se observa en condiciones como la parálisis cerebral o la distrofia muscular.

 Hipertonía: Común en trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple o el parkinsonismo.

Tratamientos:

 Fisioterapia: Para mejorar el tono muscular y la fuerza.

 Medicamentos: Como relajantes musculares para reducir la hipertonía.

3. Sensibilidad

 La sensibilidad se evalúa mediante la respuesta del paciente a estímulos táctiles, dolorosos y


térmicos. Es esencial en la identificación de neuropatías.

Patologías:

 Neuropatía Diabética: Puede causar disminución de la sensibilidad en los pies.

 Radiculopatía: Puede causar dolor radiante y alteraciones en la sensibilidad.

Tratamientos:

 Medicamentos: Antidepresivos y anticonvulsivantes para controlar el dolor neuropático.

 Rehabilitación: Ejercicios para mejorar la función sensorial.

4. Pulsos

 Los pulsos se evalúan en diversas arterias (radial, femoral, tibial posterior, etc.) y son
indicativos de la circulación.

Patologías:

 Arteriosclerosis: Puede causar pulsos débiles o ausentes.

 Trombosis Venosa Profunda: Puede presentar pulsos alterados en el miembro afectado.

Tratamientos:

 Medicamentos: Anticoagulantes en caso de trombosis.

 Intervenciones Quirúrgicas: Angioplastia en casos de obstrucción arterial.

5. Temperatura
 La temperatura se mide en la piel de las extremidades y puede indicar procesos inflamatorios o
isquemia.

Patologías:

 Infecciones: Pueden causar aumento de temperatura local.

 Isquemia: La piel puede estar fría y pálida.

Tratamientos:

 Antibióticos: Para tratar infecciones.

 Terapia de Calor: Para mejorar la circulación en casos de isquemia.

6. Reflejos Osteotendinosos

 Los reflejos osteotendinosos se evalúan para determinar la integridad de la vía neurológica. Se


evalúan reflejos como el patelar y el aquiliano.

Patologías:

 Lesiones de la Médula Espinal: Pueden provocar pérdida de reflejos.

 Neuropatías Periféricas: Pueden alterar la respuesta reflejo.

Tratamientos:

 Rehabilitación: Fisioterapia para restaurar la función neuromuscular.

 Medicamentos: Para tratar condiciones subyacentes.

7. Movimientos y Arcos de Movilidad

7.1 Movimientos

 Evaluar el rango de movimiento de las articulaciones es clave para identificar limitaciones. Los
movimientos deben ser activos (realizados por el paciente) y pasivos (realizados por el
examinador).

Patologías:

 Artritis: Puede limitar los movimientos y causar dolor.

 Lesiones Deportivas: Como esguinces o desgarros musculares.

Tratamientos:

 Fisioterapia: Para restaurar la movilidad.

 Medicamentos Antiinflamatorios: Para controlar el dolor y la inflamación.

7.2 Arcos de Movilidad

 Los arcos de movilidad se miden en grados y son esenciales para evaluar la funcionalidad de las
articulaciones.
Patologías:

 Osteoartritis: Puede reducir significativamente el rango de movimiento.

 Condromalacia: Que afecta el cartílago y puede causar dolor en el movimiento.

Tratamientos:

 Ejercicio Terapéutico: Para mejorar la amplitud de movimiento.

 Infiltraciones: Con corticosteroides para aliviar la inflamación.

Conclusión

La exploración física de las extremidades superiores, inferiores y la columna vertebral permite una
evaluación integral que ayuda a identificar diversas patologías y guiar el tratamiento adecuado. Es
fundamental que el médico combine esta evaluación con la historia clínica y los estudios
complementarios para un diagnóstico y tratamiento eficaz.

Referencias

1. Argente y Álvarez. Semiología Médica. (3ª Ed). Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana;
2021.

2. Bickley. Bates. Guía de exploración física e Historia Clínica. (11ª Ed.). Barcelona: Wolters
Kluwer; 2018.

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Wolters Kluwer; 2019.

4. Jinich, H., Lifshitz, A., García, J. et al. (7ta). Síntomas y Signos Cardinales de las Enfermedades.
México: Manual Moderno; 2017.

5. Aguirre, J.M.O. (2013). El expediente clínico. Editorial El Manual Moderno.

6. Norma Oficial Mexicana NOM-004 SSA3-2012. Del expediente clínico. México.

7. FacMed (2005) (3ª.Ed). Historia Clínica Académica. [onli].


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Técnicas y Maniobras de Exploración de Músculos y Articulaciones

La evaluación de músculos y articulaciones es esencial en la exploración física, ya que permite


identificar alteraciones en la función y posibles patologías. Existen diversas técnicas y maniobras que
facilitan esta evaluación, las cuales se describen a continuación junto con las patologías asociadas y sus
tratamientos.

1. Técnicas de Exploración Muscular

1.1 Inspección
 Objetivo: Observar la simetría, tamaño y forma de los músculos. La asimetría puede indicar
atrofia o hipertrofia.

Patologías:

 Atrofia Muscular: Puede ser causada por desuso, lesiones nerviosas o enfermedades
neuromusculares (e.g., distrofia muscular).

 Hipertrofia Muscular: Puede ser el resultado del entrenamiento físico excesivo o de


condiciones patológicas como la miopatía.

Tratamientos:

 Fisioterapia: Para fortalecer músculos atrofiados.

 Ejercicios: Para la recuperación de la masa muscular.

 Medicamentos: En casos de enfermedades neuromusculares.

1.2 Palpación

 Objetivo: Evaluar la consistencia, temperatura y dolor en los músculos. La palpación ayuda a


identificar nódulos, contracturas o puntos gatillo.

Patologías:

 Contracturas Musculares: Pueden ser causadas por sobreuso, estrés o lesiones. Se presentan
como zonas de tensión en el músculo.

 Puntos Gatillo: Son áreas hipersensibles que pueden provocar dolor referido.

Tratamientos:

 Terapia Manual: Para liberar contracturas y puntos gatillo.

 Masajes Terapéuticos: Para mejorar la circulación y reducir la tensión muscular.

2. Técnicas de Exploración Articular

2.1 Evaluación de Rango de Movimiento (ROM)

 Objetivo: Determinar el rango de movimiento de cada articulación, que puede ser activo
(realizado por el paciente) o pasivo (realizado por el examinador).

Patologías:

 Artritis: Puede limitar el rango de movimiento debido a la inflamación y el dolor.

 Osteoartritis: Afecta la movilidad articular y puede causar rigidez.

Tratamientos:

 Ejercicio Terapéutico: Para mejorar el rango de movimiento y la fuerza.


 Fisioterapia: Para aliviar el dolor y mejorar

Exploración Física de la Columna Vertebral en sus Diferentes Secciones

La exploración física de la columna vertebral es un proceso crítico en la evaluación del sistema


musculoesquelético y neurológico. Implica un examen minucioso de sus diferentes secciones: cervical,
torácica, lumbar y sacra/coccígea. A continuación, se describen las técnicas de exploración, las
patologías asociadas y sus tratamientos.

1. Exploración de la Columna Cervical

1.1 Inspección

 Objetivo: Evaluar la alineación de la columna cervical, buscando deformidades como lordosis,


cifosis o escoliosis. También se deben observar los movimientos de la cabeza y el cuello.

Patologías:

 Cervicalgia: Dolor en la región cervical que puede ser causado por posturas inadecuadas,
lesiones o enfermedades degenerativas.

 Herniación de Disco Cervical: Puede provocar compresión de raíces nerviosas, causando dolor
irradiado en brazos y debilidad.

Tratamientos:

 Fisioterapia: Ejercicios de fortalecimiento y estiramientos.

 Medicamentos: Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y analgésicos para el control del


dolor.

 Infiltraciones: Con corticosteroides para reducir la inflamación.

1.2 Movimientos Activos y Pasivos

 Flexión: Inclinar la cabeza hacia adelante.

 Extensión: Inclinar la cabeza hacia atrás.

 Rotación: Girar la cabeza de lado a lado.

 Inclinación Lateral: Inclinar la cabeza hacia un lado.

Patologías:

 Limitación de Movimiento: Puede ser indicativa de problemas como artrosis cervical o


espasmos musculares.

2. Exploración de la Columna Torácica

2.1 Inspección
 Objetivo: Observar la forma de la columna torácica y la simetría de la caja torácica. Se debe
evaluar la movilidad en respiración profunda.

Patologías:

 Cifosis: Exceso de curvatura hacia adelante que puede causar problemas respiratorios.

 Espondilitis Anquilosante: Puede causar rigidez y limitación en el movimiento.

Tratamientos:

 Fisioterapia: Para mejorar la movilidad torácica.

 Ejercicio: Ejercicios de respiración y fortalecimiento.

2.2 Movimientos Activos y Pasivos

 Flexión: Inclinación hacia adelante.

 Extensión: Inclinación hacia atrás.

 Rotación: Movimientos de torsión de la parte superior del cuerpo.

Patologías:

 Dolor Torácico: Puede ser causado por lesiones musculoesqueléticas, hernias discales o
patologías pulmonares.

3. Exploración de la Columna Lumbar

3.1 Inspección

 Objetivo: Evaluar la postura del paciente y la alineación de la región lumbar. Observar signos
de lordosis o escoliosis.

Patologías:

 Lumbalgia: Dolor en la región lumbar, común en adultos, que puede deberse a sobreuso,
hernias discales o degeneración de discos.

 Espondilolistesis: Deslizamiento de una vértebra sobre otra, causando dolor y limitación de


movimiento.

Tratamientos:

 Fisioterapia: Fortalecimiento de la musculatura lumbar y abdominal.

 Medicamentos: Analgésicos y AINEs para el control del dolor.

3.2 Movimientos Activos y Pasivos

 Flexión: Inclinarse hacia adelante.

 Extensión: Inclinarse hacia atrás.


 Inclinación Lateral: Inclinarse hacia un lado.

 Rotación: Torcer la parte baja de la espalda.

Patologías:

 Hernias Discales: Pueden limitar el rango de movimiento y causar dolor radiante hacia las
extremidades inferiores.

4. Exploración de la Columna Sacra y Coccígea

4.1 Inspección

 Objetivo: Evaluar la forma y cualquier deformidad visible en la región sacra y coccígea.


Observar signos de dolor al palpar la zona.

Patologías:

 Coccigodinia: Dolor en la zona del coxis, a menudo resultado de traumatismos o lesiones.

 Sacralgia: Dolor en la región sacra, que puede estar relacionado con problemas lumbares o
trastornos de los tejidos blandos.

Tratamientos:

 Medicamentos: Analgésicos y antiinflamatorios.

 Terapias Físicas: Técnicas de movilización y estiramientos.

4.2 Movimientos Activos y Pasivos

 La movilidad en esta zona es limitada, pero se debe evaluar la inclinación pélvica y la flexión de
la cadera.

Patologías:

 Limitación de Movimiento: Puede ser indicativa de rigidez en la región sacra debido a


inflamación o condiciones degenerativas.

Conclusión

La exploración física de la columna vertebral en sus diferentes secciones es esencial para identificar
patologías y determinar el enfoque de tratamiento adecuado. La evaluación integral, que incluye la
inspección, palpación, movimientos y el análisis de la sintomatología, permite al profesional de la salud
formular un diagnóstico preciso y desarrollar un plan terapéutico eficaz.

Referencias

1. Argente y Álvarez. Semiología Médica. (3ª Ed). Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana;
2021.
2. Bickley. Bates. Guía de exploración física e Historia Clínica. (11ª Ed.). Barcelona: Wolters
Kluwer; 2018.

3. Grossman S. y Mattson C. Porth. Fisiopatología: Alteraciones de la Salud. (10ª Ed). Philadelphia:


Wolters Kluwer; 2019.

4. Jinich, H., Lifshitz, A., García, J. et al. (7ta). Síntomas y Signos Cardinales de las Enfermedades.
México: Manual Moderno; 2017.

5. Aguirre, J.M.O. (2013). El expediente clínico. Editorial El Manual Moderno.

6. Norma Oficial Mexicana NOM-004 SSA3-2012. Del expediente clínico. México.

7. FacMed (2005) (3ª.Ed). Historia Clínica Académica. [onli].


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Exploración Física de la Columna Vertebral: Posición, Forma, Tono Muscular y Arcos de Movilidad

La evaluación de la posición, forma, tono muscular y arcos de movilidad de la columna vertebral es


crucial para identificar diversas patologías y establecer un plan de tratamiento adecuado. A
continuación, se describen en detalle estos parámetros clínicos, junto con las patologías relacionadas y
sus respectivos tratamientos.

1. Posición de la Columna Vertebral

1.1 Evaluación de la Posición

 Objetivo: Observar la alineación de la columna vertebral en posición estática y dinámica. Se


evalúa la postura del paciente en bipedestación y sedestación, buscando desalineaciones como
lordosis, cifosis o escoliosis.

Patologías:

 Lordosis: Exceso de curvatura hacia adelante, común en obesidad o debilidad de los músculos
abdominales.

 Cifosis: Curvatura excesiva hacia atrás, que puede ser causada por condiciones como la
osteoporosis.

 Escoliosis: Desviación lateral de la columna que puede ser idiopática o causada por afecciones
neuromusculares.

Tratamientos:

 Fisioterapia: Ejercicios de fortalecimiento y estiramiento para corregir la postura.


 Uso de Ortesis: Corsés ortopédicos para ayudar en la corrección de la postura, especialmente
en la adolescencia.

 Intervenciones Quirúrgicas: En casos severos de escoliosis o deformidades estructurales.

2. Forma de la Columna Vertebral

2.1 Evaluación de la Forma

 Objetivo: Analizar la morfología de la columna vertebral, buscando irregularidades en las


curvaturas y la configuración general.

Patologías:

 Fracturas Vertebrales: Pueden alterar la forma normal de la columna, llevando a deformidades


evidentes.

 Osteoporosis: Puede causar fracturas por compresión, alterando la forma de las vértebras.

Tratamientos:

 Medicamentos: Bisfosfonatos y otros fármacos para fortalecer los huesos en caso de


osteoporosis.

 Fisioterapia: Ejercicios específicos para mejorar la movilidad y fortalecer la musculatura que


sostiene la columna.

3. Tono Muscular de la Columna Vertebral

3.1 Evaluación del Tono Muscular

 Objetivo: Palpar los músculos paravertebrales y evaluar el tono muscular en la región lumbar,
torácica y cervical. El tono normal debe ser firme pero no tenso.

Patologías:

 Hipotonía Muscular: Puede estar asociada con lesiones neurológicas o desuso prolongado,
llevando a debilidad y pérdida de soporte en la columna.

 Hipertonía Muscular: Común en condiciones como la distonía o espasmos musculares,


resultando en rigidez y dolor.

Tratamientos:

 Terapia Manual: Técnicas para liberar tensiones musculares y mejorar el rango de movimiento.

 Medicamentos: Relajantes musculares para reducir la hipertonía y mejorar la funcionalidad.

4. Arcos de Movilidad y Grados de Movilidad

4.1 Evaluación de los Arcos de Movilidad

 Objetivo: Medir la amplitud de movimiento de la columna en diferentes direcciones (flexión,


extensión, rotación e inclinación lateral).
Patologías:

 Limitación de Movimiento: Puede ser indicativa de artrosis, hernias discales o patologías


inflamatorias como la artritis.

 Dolor Crónico: Puede afectar la movilidad y ser consecuencia de diversas condiciones, desde
problemas musculoesqueléticos hasta neurológicos.

Tratamientos:

 Fisioterapia: Ejercicios de movilidad y estiramientos para mejorar la amplitud de movimiento.

 Ejercicio Terapéutico: Ejercicios específicos para fortalecer los músculos de la espalda y el


abdomen, mejorando la estabilidad y movilidad de la columna.

4.2 Medición de Grados de Movilidad

 Métodos: Se utilizan goniómetros y observaciones clínicas para medir el rango de movimiento


en grados.

o Flexión: Inclinación hacia adelante.

o Extensión: Inclinación hacia atrás.

o Inclinación Lateral: Movimiento hacia los lados.

o Rotación: Movimiento de torsión.

Patologías:

 Osteoartritis: Puede limitar el rango de movimiento debido a la degeneración de las


articulaciones.

 Hernias Discales: Limitan el movimiento y pueden causar dolor irradiado hacia las
extremidades.

Tratamientos:

 Medicamentos: Antiinflamatorios para aliviar el dolor y mejorar la movilidad.

 Fisioterapia: Programas de ejercicios personalizados para restaurar la movilidad y la función.

Conclusión

La evaluación de la posición, forma, tono muscular y arcos de movilidad de la columna vertebral es


fundamental para diagnosticar y tratar diversas patologías. Un enfoque integral que incluya la
inspección, palpación, medición de la movilidad y una adecuada historia clínica permite desarrollar un
plan de tratamiento eficaz y personalizado para cada paciente.

Referencias

1. Argente y Álvarez. Semiología Médica. (3ª Ed). Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana;
2021.
2. Bickley. Bates. Guía de exploración física e Historia Clínica. (11ª Ed.). Barcelona: Wolters
Kluwer; 2018.

3. Grossman S. y Mattson C. Porth. Fisiopatología: Alteraciones de la Salud. (10ª Ed). Philadelphia:


Wolters Kluwer; 2019.

4. Jinich, H., Lifshitz, A., García, J. et al. (7ta). Síntomas y Signos Cardinales de las Enfermedades.
México: Manual Moderno; 2017.

5. Aguirre, J.M.O. (2013). El expediente clínico. Editorial El Manual Moderno.

6. Norma Oficial Mexicana NOM-004 SSA3-2012. Del expediente clínico. México.

7. FacMed (2005) (3ª.Ed). Historia Clínica Académica. [onli].


http://www.facmed.unam.mx/deptos/biocetis/Doc/manualhistoriaclinicaacademica.pdf

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