Tabla de contenido
INTRODUCCIÓN...................................................................................3
PAPEL DE LOS LAICOS EN LAS LIBERACIONES SEGÚN EL
MANDATO DE LA IGLESIA CATÓLICA...............................................4
1. Planteamiento del problema..........................................................4
2. Antecedentes del problema...........................................................4
3. Objetivo General...........................................................................6
4. Objetivos específicos....................................................................6
5. Marco teórico................................................................................7
5.1. El demonio...............................................................................7
5.1. Fenomenología demoniaca.....................................................8
5.2. La liberación............................................................................9
5.3. La posesión demoniaca.........................................................10
5.4. Diferencia entre la posesión y los trastornos psíquicos.........11
5.5. El exorcismo..........................................................................12
5.6. Legislación eclesiástica.........................................................15
6. Conclusiones...............................................................................18
BIBLIOGRAFÍA....................................................................................20
Anexo 1.............................................................................................21
Instrucción sobre el Exorcismo......................................................21
1
A la Santísima Virgen María,
Reina del Cielo y guardiana de la fe.
¡Totus Tuus oh María!
2
INTRODUCCIÓN
En los últimos años, más específicamente después del Concilio
Vaticano II, los laicos han tomado un mayor papel en la Iglesia, y es
así como lo ha pedido la Exhortación Apostólica Christifideles Laici 1 y
otra gran cantidad de documentos eclesiales. Por lo tanto este “nuevo
papel”, implica la vinculación de los seglares en diferentes aspectos de
la vida religiosa, ministerial, teológica2, misionera, etc. No es de
extrañar que en diferentes grupos apostólicos y comunidades laicas se
presente el denominado “carisma de liberación”, en el cual, los laicos
se enfrentan a casos de influencia demoniaca en personas y los
afrontan por medio de las llamadas “liberaciones”. Este carisma es
muy común en grupos pertenecientes a la Renovación Carismática e
igualmente apoyada, en muchos casos, por el Ordinario de las
diócesis en los cuales estos actúan.
La pregunta fundamental ante este fenómeno es qué dice la Iglesia al
respecto y hasta qué punto es necesaria una autorización por parte de
ella para realizar dichas liberaciones.
1
Exhortación Apostólica Post-Sinodal Christifideles Laici de S.S. Juan Pablo II Sobre vocación y misión de los laicos en la
Iglesia y en el mundo. 1988.
2
Podemos ver como en el Sínodo de Obispos sobre la Palabra que se está celebrando por estas fechas han sido invitados
a participar una gran cantidad de laicos peritos en el tema.
3
PAPEL DE LOS LAICOS EN LAS LIBERACIONES SEGÚN EL
MANDATO DE LA IGLESIA CATÓLICA
1. Planteamiento del problema
A lo largo de la historia se ha presentado una constante lucha entre los
hombres y el Demonio, el cual, es un ser personal3 y no una energía o
una expresión para referirse al mal en general.
Una de las influencias del Demonio está en las posesiones, las cuales
a su vez, implican el uso de exorcismos para contrarrestar o liberar a
los posesos de su influencia directa.
El problema principal que se plantea, es si este poder y esta autoridad
para expulsar demonios, están únicamente en manos de los ministros
ordenados, o si por el contrario, los laicos pueden, de una u otra
manera, realizar estas expulsiones en las personas afectadas.
2. Antecedentes del problema
Al realizar la debida búsqueda bibliográfica, he encontrado algunos
autores que hablan de varios tipos de exorcismos. Cito entre ellos al
Pbro. José Antonio Fortea y el Pbro. Ovila Melançon. Por su parte el
Magisterio de la Iglesia, no parece tenerlos definidos explícitamente.
En su obra, Exorcismo y poderes de los laicos 4, el Pbro. Ovila
Melançon argumenta sobre la existencia de un exorcismo denominado
“exorcismo privado” en contraste con el exorcismo solemne citado en
3
Catequesis S.S. Pablo VI, 15 noviembre 1972.
4
MELANÇON, Ovila. Exorcismo y poder de los laicos. Un estudio serio sobre las influencias y posesiones diabólicas y la
manera de liberarse de ellas. Ed. Jesús de la Misericordia.
4
el Catecismo de la Iglesia Católica5 y el Código de Derecho Canónico6
y arguye que los laicos pueden efectuar este exorcismo sin la debida
autorización del Ordinario del lugar.
El Pbro. José Antonio Fortea en sus obras Suma Demoniaca 7 y
Exorcística8 nos presenta algunos apartes del Magisterio de la Iglesia
sobre el caso en cuestión junto con algunos aportes propios, además
habla acerca del papel de los laicos en los casos de exorcismo.
El Magisterio de la Iglesia en este aspecto es muy reducido. Podemos
contar con un documento emitido por la Congregación para la Doctrina
de la Fe, el Ritual del Exorcismos y varias catequesis en boca de
algunos Papas, pero al parecer no hay ninguna manifestación de la
Iglesia, por lo menos lo suficientemente explícita, sobre el papel de los
laicos en las liberaciones y la diferenciación de éstas a los exorcismos.
5
CIC 1673
6
CDC 1172
7
FORTEA, José. Summa Demoniaca. Tratado de Demonología y manual de exorcistas.
8
FORTEA, José. Exorcística. Cuestiones sobre el Demonio, la posesión y el exorcismo.
5
3. Objetivo General
Descubrir, a la luz del Magisterio de la Iglesia y de la Teología, las
facultades o limitaciones que tienen los laicos para efectuar
liberaciones de personas con algún tipo de influencia demoniaca.
4. Objetivos específicos
Dar a conocer los lineamientos fundamentales de la Iglesia
para el ejercicio de las liberaciones por parte de laicos.
Definir correctamente los términos liberación y exorcismo y
plantear las diferencias básicas entre los dos.
6
5. Marco teórico
A continuación se definen los conceptos básicos necesarios para la
elaboración de la investigación.
5.1. El demonio
El demonio, llamado Satán o diablo (Cf. Jn 8,44; Ap 12,9), es un ser
personal; no una energía o la simple designación del mal. La Iglesia
enseña que primero fue un ángel bueno, creado por Dios9, se hizo a sí
mismo malo, junto con aquellos ángeles que se rebelaron contra Él10.
Al respecto El Papa Pablo VI dijo11: “Se sale del cuadro de la
enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer su
existencia; o bien quien hace de ella un principio que existe por sí y
que no tiene como cualquier otra creatura, su origen en Dios; o bien la
explica como una pseudo-realidad, una personificación conceptual y
fantástica de las causas desconocidas de nuestras desgracias”.
El Catecismo de la Iglesia Católica en sus numerales 393-395 nos da
unos elementos muy específicos sobre este ser:
393 Es el carácter irrevocable de su elección, y no un defecto de la
infinita misericordia divina lo que hace que el pecado de los ángeles
no pueda ser perdonado. "No hay arrepentimiento para ellos después
de la caída, como no hay arrepentimiento para los hombres después
de la muerte" (S. Juan Damasceno, f.o. 2,4: PG 94, 877C).
394 La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquel a quien Jesús
llama "homicida desde el principio" (Jn 8,44) y que incluso intentó
apartarlo de la misión recibida del Padre (Cf. Mt 4,1-11). "El Hijo de
9
CIC 392
10
"El diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a sí mismos
malos" Cc. de Letrán IV, año 1215: DS 800
11
Catequesis S.S. Pablo VI, 15 noviembre 1972.
7
Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo" (1 Jn 3,8). La
más grave consecuencia de estas obras ha sido la seducción
mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios.
395 Sin embargo, el poder de Satán no es infinito. No es más que una
criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre
criatura: no puede impedir la edificación del Reino de Dios. Aunque
Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su Reino en
Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños -de naturaleza
espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física - en cada
hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina
providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del
mundo. El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio,
pero "nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para
bien de los que le aman" (Rm 8,28).
5.1. Fenomenología demoniaca
El demonio puede actuar de diversas formas en una persona. A
continuación se definen, según Fortea12, las maneras como el demonio
puede afectar a alguien:
5.1.1.Tentación
Solicitación al pecado inducida por el demonio. En ocasiones sólo es
necesario hacer una breve oración para eliminar la tentación. También
el uso de sacramentales puede ayudar en estos casos.
5.1.2.Circumdatio
12
FORTEA, José. Summa Demoniaca. Tratado de Demonología y manual de exorcistas. Cuestión 139.
8
También denominado obsesión demoniaca. Es la situación en la que
un demonio asedia de forma continuada a una persona. Puede ser
externa o interna. En la primera, el asedio puede ser notorio por medio
de ruidos, olores, movimientos de objetos, etc. En la segunda, el
asedio es netamente interno, en la cual, la víctima siente terribles
pesadillas o tentaciones que se prolongan por semanas o meses y no
puede ser comprobado por tratarse de algo interno.
5.1.3.Influencia
Es el fenómeno por el que un demonio ejerce cierta influencia sobre el
cuerpo de una persona. Las influencias se combaten por medio de las
oraciones de liberación que se explicarán más adelante.
5.1.4.Infestación
Son los fenómenos demoniacos que se manifiestan no en una
persona, sino sólo en un lugar, objeto u animal. Para acabar con una
infestación es necesario hacer un exorcismo en la casa o lugar donde
se produce dicho fenómeno.
5.1.5.Posesión
Es el fenómeno por el que un demonio en determinados momentos
posee el cuerpo de una persona pudiendo moverlo o hablar a través
de él. Para combatir las posesiones es necesario acudir al exorcismo,
el cual se explica más adelante.
5.2. La liberación
Hay que hacer una diferenciación entre los términos oración de
liberación y liberación. El primero se refiere a una oración que se hace
9
para acabar con la influencia del demonio en una persona. Suele
realizarse por parte de un sacerdote sólo o por un grupo de laicos (con
o sin sacerdote) que oran a Dios para que la persona sea liberada de
toda influencia demoniaca. Si en el exorcismo uno conjura al demonio,
en la oración de liberación, por el contrario, la oración va dirigida a
Dios. En cualquier caso, si alguien quisiera dirigirse al demonio
directamente, éste deberá tener autorización del Obispo del lugar para
hacer tal cosa. Cabe anotar que aunque haya algún momento en que
se ordene al demonio salir de esa persona, no es un exorcismo. No es
un exorcismo porque no hay posesión. Se ordena tan solo que salga
de esa persona para que cese una influencia13.
El término liberación es frecuentemente confundido con oración de
liberación. La verdad es que se designa la palabra liberación para
referirse al culmen de un sesión, en la cual, el demonio ha salido o ha
cesado su influencia sobre alguien.
5.3. La posesión demoniaca
La posesión es el fenómeno por el que un espíritu maligno reside en
un cuerpo y en determinados momentos puede hablar y moverse a
través de ese cuerpo sin que la persona pueda evitarlo.
El espíritu maligno no reside en el alma. Ésta en toda circunstancia
sigue siendo libre e incapaz de posesión alguna. Sólo el cuerpo es
susceptible de sufrir posesión14.
Dos elementos constituyen la posesión: las presencia del demonio en
el cuerpo del poseso, y el imperio que ejerce sobre el cuerpo, y, por
medio de éste, en el alma. El demonio está unido al cuerpo como un
motor externo y puede obrar en el alma por medio del cuerpo en el
que habita. Puede obrar directamente en los miembros del cuerpo, y
hacerlos ejecutar toda clase de movimientos; indirectamente obra en
13
FORTEA, José. Summa Demoniaca. Tratado de Demonología y manual de exorcistas. Cuestión 144.
14
Ibid. Cuestión 96.
10
las potencias, en cuanto éstas dependen del cuerpo para sus
operaciones.
Pueden distinguirse en los posesos dos estados diferentes: el de crisis
y el de calma. La crisis es a manera de acceso violento, en el que el
demonio manifiesta su imperio tiránico produciendo en el cuerpo una
agitación febril que se manifiesta en contorsiones, en gritos de rabia,
en palabras impías y blasfemias. Los pacientes pierden entonces, al
parecer, todo conocimiento de lo que pasa en ellos, y, vueltos en sí, no
conservan recuerdo alguno de lo que dijeron o hicieron, o mejor, de lo
que hizo el demonio por medio de ellos. Solamente en el comienzo
sienten la irrupción del demonio; luego parecen perder la conciencia.
En los intervalos de sosiego no hay cosa por donde se pueda
descubrir la presencia del espíritu maligno; se puede decir que se fue.
Pero hay ocasiones en las que el demonio se manifiesta.15
El Ritual de Exorcismos presenta tres señales principales para conocer
la posesión diabólica:
a. Hablar una lengua que no conocía el paciente, empleando
muchas palabras de ella, o entender a quien la habla.
b. Manifestar cosas lejanas y ocultas.
c. Mostrar fuerzas superiores a las naturales de la edad o la
condición.
5.4. Diferencia entre la posesión y los trastornos psíquicos
Las experiencias hechas con personas atacadas de enfermedades
nerviosas han demostrado haber cierta analogía entre su estado
morboso y los gestos de los posesos. No hay que maravillarse de
esto: el demonio puede producir enfermedades nerviosas o
15
TANQUEREY, Adolphe. Compendio de Teología Ascética y Mística, t. II, n. 1537
11
psicológicas. Esta es una razón para ser muy cautos en el juicio
acerca de los casos que se dicen de posesión.
Mas estas analogías son únicamente en los gestos exteriores, que, de
suyo, no bastan para probar la posesión, Jamás se supo de neurótico
alguno que hablara lenguas no sabidas, que revelara los secretos del
corazón, o que vaticinara lo porvenir con precisión y certeza. Éstas
son, según dijimos, las señales verdaderas de la posesión; cuando
falten las tres, puede juzgarse que sólo hay una neurosis16.
5.5. El exorcismo
El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice en su numeral 1673:
“Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de
Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las
asechanzas del maligno y sustraída a su dominio, se habla de
exorcismo. Jesús lo practicó (cf. Mc 1,25s; etc.), de él tiene la Iglesia el
poder y el oficio de exorcizar (cf. Mc 3,15; 6,7.13; 16,17). En forma
simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo. El
exorcismo solemne sólo puede ser practicado por un sacerdote y con
el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con
prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la
Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del
dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha
confiado a su Iglesia. Muy distinto es el caso de las enfermedades,
sobre todo síquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por
tanto, es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de
que se trata de un presencia del Maligno y no de una enfermedad (cf.
CIC, can. 1172)”.
Al respecto nos dice Tanquerey17: “Habiendo legado Jesucristo a su
Iglesia el poder de lanzar los demonios, ésta instituyó con tal propósito
16
Ibid, n. 1542
17
TANQUEREY, Adolphe. Compendio de Teología Ascética y Mística, t. II, n. 1545
12
el orden de los Exorcistas, a los que confirió el poder de imponer las
manos sobre los poseso, catecúmenos o bautizados; y más adelante
compuso fórmulas de oraciones de las que debían valerse. Mas,
porque la función de exorcista es difícil de cumplir, y supone mucha
ciencia, virtud y discreción, ahora ha ligado dicha potestad, y no puede
ser ejercida sino por sacerdotes señalados expresamente para ello por
el Ordinario. Sin embargo, pueden los sacerdotes hacer exorcismos
privados, usando las oraciones de la Iglesia y otras fórmulas; los
mismos legos pueden recitar esas oraciones, pero no en nombre de la
Iglesia”.
Según Fortea, el exorcismo es “el rito por el que se ordena al demonio
salir del cuerpo de un poseso. La esencia del exorcismo es la
conjuración, es decir, la orden dada al demonio en el nombre de Jesús
para que abandone ese cuerpo. El rito eclesiástico del exorcismo
contiene muchos ritos menores, pero su verdadera esencia es la
conjuración del demoño. Las oraciones dirigidas a Dios son
deprecativas, es decir, se le suplica. Mientras que al demonio nunca
se le pide nada, sino que se le conjura, esto es, se le ordena. Y se le
ordena por el poder sacerdotal o por el poder inherente en el mismo
nombre de nuestro Redentor.
Si en un exorcismo no hubiera conjuración, no habría verdadero
exorcismo. El rasgo definitorio y específico del exorcismo es la
conjuración. De hecho, la palabra griega exorkizein significa
justamente eso: conjurar.
Podemos pues, hasta el momento, identificar tres términos referidos
directamente a los exorcismos: Exorcismo solemne, exorcismo simple
y exorcismo privado. El Pbro. Melançon concluye, basado en los
numerales ya tratados del Catecismo sobre el exorcismo lo siguiente:
“lo que significa que el exorcismo privado está autorizado, sin
permiso del Obispo conforme por lo demás a la enseñanza común de
los teólogos”. Afirmación conforme a lo dicho por Tanquerey, el cual a
13
su vez se remite a Lehmkuhl18. Conjuntamente, Fortea diferencia estos
términos, de la siguiente manera19:
5.5.1.Exorcismo
Es el rito por el que se ordena al demonio salir del cuerpo de un
poseso. También denominado mayor, solemne o público. Ésta son
expresiones que conviene que sean sustituidas por exorcismos a
secas. Pues de lo contrario, los términos son tan amplios y admiten
tantas combinaciones, que se puede dar una verdadera confusión.
5.5.2.Exorcismo ritual
Es el exorcismo que se hace siguiendo el Ritual de Exorcismos.
5.5.3.Exorcismo no ritual
Es el exorcismo que se logra con oraciones privadas y no litúrgicas.
También llamado -al igual que Melançon- exorcismo no solemne,
menor o privado.
Teniendo claro esto podemos concluir que los términos exorcismo
simple y exorcismo privado son el llamado exorcismo no ritual. Es
necesario entonces, diferenciar correctamente los términos utilizados,
tal como lo expresa la siguiente tabla:
18
LEHMKUHL, Theologia moralis, t. II, n. 574, ed. 1910
19
FORTEA, José. Summa Demoniaca. Tratado de Demonología y manual de exorcistas. Cuestión 139.
14
Tabla 1.
Exorcismo Ritual Exorcismo no ritual u oración
de liberación
Se usa solamente en casos Se usa en casos de influencia
de posesión. demoniaca y circumdatio.
Se hace en el nombre de la No se hace en nombre de la
Iglesia. Iglesia.
Se siguen los lineamientos No sigue un lineamiento
del Ritual de Exorcismos. específico.
Sólo lo puede efectuar un No se requiere autorización
sacerdote con autorización del Obispo.
del Obispo. No se necesita ser ministro
Se conjura directamente al ordenado para ejecutarlo.
demonio. Quién hace este exorcismo
Se preguntar al demonio se dirige directamente a Dios
cosas estrictamente y ora para que se produzca la
necesarias. liberación; no se puede dirigir
al demonio (sólo con
autorización del Obispo) ni lo
conjura.
5.6. Legislación eclesiástica
La legislación eclesial al respecto no es muy abundante.
Primeramente se cuenta con una carta del Papa Inocencio I al obispo
Gubbio en el año 416, la cual se describe a continuación:
“Debes tener solicitud caritativa por estos bautizados, que después del
bautismo son poseídos por el demonio, a causa de algún vicio o
pecado. Y a tal efecto puede ser designado algún presbítero o
diácono. Ya que realizar lo cual no les es lícito si no es con el mandato
del obispo”
15
El Código de Derecho Canónico en el numeral 1172 nos dice:
Párrafo 1. Sin licencia peculiar y expresa del Ordinario del lugar,
nadie puede realizar legítimamente exorcismos sobre los posesos.
Párrafo 2. El Ordinario del lugar concederá esta licencia solamente
a un presbítero piadoso, docto, prudente y con integridad de vida.
El Ritual de Exorcismos en sus notas previas ofrece muchos consejos
pero con la voluntad de mandar o prohibir sólo aparece lo que se dice
en los puntos 13, 19, 37 y 38:
13. Sin licencia peculiar y expresa del Ordinario del lugar, nadie puede
realizar legítimamente exorcismos sobre los posesos, la licencia debe
concederse sólo al sacerdote, que esté preparado para este oficio de
modo específico.
19. (…) tanto antes como mientras se lleva a cabo el exorcismo que
no se dé lugar a la intervención de los medios de comunicación social.
Y que una vez que se ha llevado a cabo, tanto el exorcista como los
que han estado presentes no divulguen lo sucedido, guardando la
debida discreción.
37. Las conferencias Episcopales pueden adaptas si lo creen
necesario o útil signos y gestos a la cultura y carácter de su pueblo.
38. Las conferencias Episcopales pueden añadir al Ritual un Directorio
pastoral sobre el uso de exorcismo mayor.
Por último contamos con la carta de la Congregación para la Doctrina
de la Fe a todos los Obispos diocesanos para recordar las normas
vigentes respecto a los exorcismos (Ver anexo 1). La carta dice que:
16
a. Nadie puede legítimamente pronunciar los exorcismos
sobre los endemoniados si no ha obtenido licencia
específica y expresa del obispo diocesano del lugar.
b. No es lícito que los fieles usen la fórmula del exorcismo
contra Satanás y los ángeles rebeldes, tomada de aquella
que se ha hecho de derecho público por disposición del
Sumo Pontífice León XIII.
c. Incluso en los casos en los que, aunque no se trate de
posesión diabólica propiamente dicha, parece que se
manifiesta algún influjo diabólico, aquellos que no tienen la
debida licencia, que no guíen las reuniones en que se usan
oraciones para obtener liberación, en el curso de las cuales
se dirigen directamente a los demonios y se esfuerzan en
conocer sus nombres.
17
6. Conclusiones
1. Los diferentes influjos demoniacos se pueden agrupar en cinco
clases, y a su vez, se pueden tratar con:
a. Tentación ……… oración.
b. Influencia ……… oración de liberación.
c. Posesión ……… exorcismo.
d. Infestación ……… exorcismo del lugar.
e. Circumdatio ……… aumento de la vida de oración, oración de
liberación.
2. El exorcismo es el rito realizado por un sacerdote o diácono
autorizado, en el cual, se ordena al demonio salir de una persona o
un lugar. Esta orden se hace con la autoridad de la Iglesia en el
nombre de Jesucristo.
3. Las oraciones de liberación son plegarias dirigidas a Dios, en las
cuales no se conjura al demonio, sino que se ruega al Señor para
que sea Él quien lo expulse.
4. Los términos exorcismo mayor, solemne, público se refieren a lo
mismo. Se recomienda utilizar solamente la expresión exorcismo.
5. Los términos exorcismo privado, no ritual u oración de liberación se
refieren a lo mismo. Se recomienda utilizar solamente la expresión
oración de liberación.
6. Sólo puede realizar un exorcismo un sacerdote o diácono
previamente preparado para dicho ministerio y designado
expresamente por el Ordinario correspondiente. El ministro
ordenado puede dirigirse directamente al demonio.
18
7. Cualquier persona puede hacer oraciones de liberación, siempre y
cuando sólo se dirija a Dios, rogando para que las personas queden
libres de los influjos del demonio y nunca conjurándolo
directamente.
8. Los laicos tienen todas las herramientas dadas por el mismo Cristo
para liberar (exceptuando el caso de posesión) a las personas de
los influjos del demonio. Siempre y cuando cumplan con los
lineamientos de la Iglesia.
19
BIBLIOGRAFÍA
Exhortación Apostólica Post-Sinodal Christifideles Laici de S.S.
Juan Pablo II Sobre vocación y misión de los laicos en la Iglesia
y en el mundo. 1988.
Catecismo de la Iglesia Católica. 1992.
Concilio de Letrán IV, año 1215: DS 80.
Catequesis S.S. Pablo VI, 15 noviembre 1972.
LEHMKUHL. Theologia moralis, t. II, ed. 1910.
MELANÇON, Ovila. Exorcismo y poder de los laicos. Un estudio
serio sobre las influencias y posesiones diabólicas y posesiones
diabólicas y la manera de liberarse de ellas. Ed. Jesús de la
Misericordia.
Código de Derecho Canónico. Ed. BAC Minor, 2006.
FORTEA, José. Exorcística. Cuestiones sobre el Demonio, la
posesión y el exorcismo.
Ritual de Exorcismo 1998.
FUENTES, Miguel. El Teólogo Responde, v. I, Ed. Ediciones del
Verbo Encarnado.
TAMAYO, Wilson. Preparación para la Consagración Total a
Jesús por María. Medellín, Colombia.
20
a.
21
Anexo 1
Instrucción sobre el Exorcismo
Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe
24 de Septiembre de 1985
Excelentísimo Señor,
Hace algunos años, ciertos grupos eclesiales multiplican reuniones
para orar con la intención de obtener la liberación del influjo de los
demonios, aún cuando no se trate de exorcismo propiamente dicho.
Tales reuniones son efectuadas bajo la dirección de laicos, inclusive
cuando está presente un sacerdote.
Dado que la Congregación para la Doctrina de la Fe ha sido
interrogada a respecto de qué pensar delante de tales hechos, este
Dicasterio juzga necesario transmitir a todos los Ordinarios la siguiente
respuesta:
1. El canon 1172 del Código de Derecho Canónico declara que a
nadie es lícito realizar exorcismo sobre personas posesas, a no ser
que el Ordinario del lugar haya concedido licencia peculiar y expresa
para ello (1º). Determina también que esta licencia sólo puede ser
concedida por el Ordinario del lugar a un presbítero piadoso, docto,
prudente y con integridad de vida (2º). Por consiguiente, los Sres.
Obispos son invitados a urgir la observancia de tales preceptos.
2. De estas prescripciones, se sigue que no es lícito a los fieles
cristianos utilizar la fórmula de exorcismo contra Satanás y los ángeles
apóstatas, contenida en el Ritual que fue publicado por orden del
Sumo Pontífice León XIII; mucho menos les es lícito aplicar el texto
entero de este exorcismo. Los Sres. Obispos traten de amonestar a
los fieles a este propósito, siempre que haya necesidad.
3. Por fin, por las mismas razones, los Sres. Obispos son solicitados a
velar para que - aún en los casos que parezcan revelar algún influjo
del diablo, con exclusión de la auténtica posesión diabólica - personas
no debidamente autorizadas no orienten reuniones en las cuales se
hagan oraciones para obtener la expulsión del demonio, oraciones que
22
directamente interpelen los demonios o manifiesten el anhelo de
conocer la identidad de los mismos.
La formulación de estas normas de ningún modo debe disuadir a los
fieles de rezar para que, como Jesús nos enseñó, sean libres del mal
(cf. Mt 6,13). Además de eso, los Pastores podrán valerse de esta
oportunidad para recordar lo que la Tradición de la Iglesia enseña a
respecto de la función propia de los Sacramentos y a propósito de la
intercesión de la Bienaventurada Virgen María, de los Ángeles y de los
Santos en la lucha espiritual de los cristianos contra los espíritus
malignos.
Aprovecho la oportunidad para expresar a Vuestra Excelencia mis
sentimientos de estima, mientras le quedo siendo dedicado en el
Señor.
Joseph Card. Ratzinger
Prefecto
23
24
Añadidos:
Los Praenotanda del Ritual de exorcismos hablan de:
# 8. #10. #11 (exorcismo mayor solemne – gran exorcismo =
celebración litúrgica) # 12.
# 13: sobre el exorcista
# 14: actuar ante todo con necesaria, máxima circunspección y
prudencia. No creer todo de primer momento. No caer en el engaño
del Demonio para no ser sometido al exorcismo.
#15. Distinguir entre caso de influjo demoniaco y los maleficios. NO
NEGARLES LA AYUDA ESPIRITUAL, pero de ningún modo emplee el
exorcismo. PUEDE ORAR por y con ellos de modo que alcance la paz
de Dios. Lo puede hacer cualquier sacerdote e incluso diácono.
#16. No exorcismo hasta que haya seguridad (en lo posible contar con
su consentimiento).
Los signos de la posesión son los siguientes:
1. Hablar un lenguaje desconocido con muchas palabras o
entender al que lo habla.
2. Descubrir acontecimientos distantes y secretos.
3. Mostrar unas fuerzas superiores a su naturaleza o edad.
Estos signos pueden ser un indicio y también mirar otros #16.
#17. Consultar en la medida de lo necesario con médicos y psiquiatras
que conozcan.
25