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DICTADOS CORTOS PARA TRABAJAR TILDES Y ACENTOS

1. El perro ladró, la vaca calló, el gato maulló y el pato, que no daba crédito, corrió todo
lo que pudo. Fue así como transcurrió otro apacible día en la granja. Bueno, quizás,
debí decir un día raro, y es que el león, que se había escapado de la selva, estaba a
punto de hacer su entrada.
2. El examen era mañana y yo aún tenía mucho que estudiar. Me tomé un vaso de leche
con azúcar, dejé de mirar el césped por la ventana de la habitación y, aunque era
difícil, me puse a estudiar como nunca antes había hecho.
3. El fósil es frágil, hay que tener cuidado. Si jugamos al fútbol cerca de él podría
romperse. Héctor, que era el más precavido, cogió un lápiz y tomó unas cuantas notas.
Justo en ese momento el móvil de Óscar empezó a sonar.
4. Escríbemelo y explícaselo. Últimamente no me entero bien de las cosas. Así que,
como no había más remedio, ágilmente fue a realizar la tediosa tarea.
5. Cálidamente, débilmente y democráticamente son palabras sobresdrújulas. Ahora que
ya sabes que llevan acento, ¡no cometas el error de ponerlo! Fue así que la maestra
terminó de explicar la lección a sus alumnos.
6. Víctor corrió a cerrar la ventana porque el viento de aquella mañana levantó una
enorme corriente de aire. Afuera, las violetas agarraban sus pétalos, las avispas se
escondían y una valiente vaca evitaba que los huevos de las gallinas rodaran y rodaran.
7. Al tigre no le gustaba nada la opinión del león, sin embargo, no le quedaba otra que
respetarla. El león decía que para recuperar el mapa perdido tenían que actuar de
inmediato, el tigre, en cambio, decía que era mejor pensar un plan con calma. ¿Qué
fue lo que hicieron? Pues seguir hablando hasta llegar a un acuerdo que les gustase a
los dos. Tuvieron que esperar unos meses para llegar a un punto en común.
8. Con el lápiz dibujó un cactus, un soldado y una maleta. Todo ello estaba debajo de un
árbol junto a la piscina. Ramón lo estaba viendo por la ventana. Sabía que pronto
llegarían sus amigas cruzando el túnel y entrarían en casa pisando el césped de la
entrada. Siempre les gustaba comer unas naranjas untando los gajos en un poco de
azúcar. Sobre todo, a María, que era la más golosa y se las comía muy deprisa. Así
que dejó de dibujar y corrió a la cocina.
9. El mecánico cogió el bolígrafo para apuntar el número de la matrícula del vehículo.
Era todo un espectáculo ver aquél coche al que le había caído un árbol durante la
tormenta. Parecía de plástico pues estaba totalmente arrugado y de lado recordaba a
un plátano. El único que no parecía impresionado era el dueño, que disimulaba una
lágrima que se deslizaba por su mejilla.
10. En el cajón, junto a la pared de la habitación del hotel, habían olvidado un viejo reloj.
Además, mientras recogían las cosas del sillón, descubrieron un huevo de avestruz.
Era de plástico, claro, así que lo metieron en el baúl y lo llevaron al camión. Por el
camino se detuvieron a ver si alguien les seguía, pero nadie les observaba.
11. Es decir, tener autismo no es un obstáculo insalvable para la grandeza, el éxito o la
normalidad. Y anticipo que, según vayas creciendo, continuará siendo así. Eres
cariñoso e ingenioso; eres obstinado, resiliente y decidido. Eres capaz. Te esperan
cosas brillantes en el futuro. Y, a pesar de lo que aprendimos ayer, me considero una
persona con suerte, porque de todos los recién nacidos que podría tener como hijos,
te tengo a ti.
12. En el mercado, una vendedora ofrecía una variedad de frutas incluyendo una jugosa
baya. Los clientes admiraron su belleza y sabor. Un niño hambriento dijo: "No basta
con mirar, quiero probarla." Cerca, una vaca de enormes cuernos llamó la atención
de todos. Al lado, una vaca más pequeña estaba siendo preparada para el transporte.
13. Era verano y Victoria inició un viaje muy largo, voló en avión, después montó en
barco y más adelante en tren. En su travesía por el aire contempló las nubes, por el
mar las gaviotas y por tierra el verde del paisaje.
14. Hace un día gélido y lluvioso. No se ven ni pájaros. Y me parece magnífico que mi
padre decida ir de aventuras al Ártico, pero salir es complicado porque te quedas
congelado. Como máximo hará un grado. Vamos a parecer pingüinos en la niev.
15. Víctor corrió a cerrar la ventana porque el viento de aquella mañana levantó una
enorme corriente de aire. Afuera, las violetas agarraban sus pétalos, las avispas se
escondían y una valiente vaca evitaba que los huevos de las gallinas rodaran y
rodaran.
16. En la vasta pradera, una hermosa vaca pastaba apaciblemente. Su bello pelaje brillaba
bajo el sol. Un granjero se acercó con una vaca y la cargó con heno recién hecho.
Mientras tanto, un niño curioso vio una baya roja en un arbusto y exclamó: "¡Vaya
sorpresa!" La madre del niño sonrió al ver su alegría.
17. Harry recordó que le habían contado en el tren que alguien había tratado de robar en
Gringotts, pero su amigo no había mencionado la fecha. Allí había escaparates
repletos de murciélagos y ojos de anguilas, tambaleantes montones de libros de
encantamientos, plumas y rollos de pergamino, frascos con pociones, globos con
mapas de la luna y muchas cosas más. Él había ido calle arriba para mirar las varitas.
Necesitaba también una nueva escoba de carreras, aunque fuera de contrabando.
18. Había oído decir que el guardabosque era una especie de salvaje, que vivía en una
cabaña en los terrenos del colegio y que de vez en cuando se emborrachaba. Parece
que fue ayer el día en que su madre acudió a comprar su primera varita. Tenía, la
varita, veintiséis centímetros de largo, elástica y de sauce. Una preciosa varita para
encantamientos. Aunque su padre prefirió una de madera de caoba
19. En aquellos momentos, Harry sabía, de alguna manera, lo que tenía que hacer. Se
inclinó hacia delante, cogió la escoba fuerza y se lanzó sobre Malfoy como una
jabalina. Vio, como si fuera a cámara lenta, que la bola se elevaba en el aire y luego
comenzaba a caer. De pronto se oyó un ruido y la bola se abrió. Una cría de dragón
aleteó en la mesa.
20. La administración de la hacienda corría a su cargo. Su sobrina le ayudaba en las
labores del hogar. Su sensatez enflaquece en cuanto empieza a imaginar aventuras sin
igual. Sus pensamientos parecían volar hacia las estrellas. Y se hizo cada vez más
madrugador para imaginarse a sí mismo partir cada amanecer buscando la gloria.
21. Desde el balcón, Álvaro miraba relajadísimo el mar, azul y lejano. En el jardín, bajo
un árbol, esperaba el casero. El precio del alquiler era fantástico y las vistas y aquel
olor a jazmín merecían la pena. Íñigo lo miró, una sonrisa transformó su rostro y
saltando con alegría comenzó a gritar: «¡Nos quedamos!»
22. A los árboles del bosque se les escapó una lágrima al ver un pájaro pasar con tanta
prisa. Y es que nunca paran en las ramas de las encinas, y echan de menos su
compañía. Podían poner semáforos entre las hojas y así se pararían pájaros y
mariposas.
23. La próxima semana iré a Granada. Viajaré con Fátima, nuestra jefa de redacción. El
director general nos ha propuesto hacer un reportaje sobre el Parque Nacional de
Sierra Nevada. Ahora no es temporada de esquí, pero podremos hacer algunas rutas
para observar las cabras montesas. También visitaremos el Jardín Botánico de la
Cortijuela. Nos acompañará un profesor de la Facultad de Ciencias.
24. A Ramón le encanta jugar al balón. Pero cuando juega en el salón de su casa, su madre
se enfada con él un montón porque un día rompió un jarrón muy caro de su tía Belén.
Así que Ramón ya tiene mucho más cuidado. De hecho, en casa, prefiere el futbolín.
25. El bebé de mi tía Asunción es precioso, pero cada vez que vamos a verle, llora con
desesperación. La verdad es que es un alivio que no viva con nosotros. ¡Jamás me
dejaría escuchar la televisión! Así que prefiero verle de vez en cuando, aunque tenga
que ir en avión, porque mi tía Asunción vive en San Sebastián, que está un poco lejos
de mi ciudad.
26. A Marcos le encanta ser el campeón del torneo de fútbol de tercera división, pero no
siempre lo consigue. El equipo de José es muy bueno, y además juega con mucha
ilusión y pasión. Muchas veces ganan, aunque apenas toquen el balón. Así que este
año seguramente queden primeros en la competición y hagan felices a su afición.
27. A mí no me gusta acusar a nadie, pero en cuanto tenga la confirmación de quien se
llevó la sartén del comedor, se lo pienso decir a mamá. Es porque al final a mi
hermano Carlos siempre le dan la razón, aunque mienta. Así que vigilaré y observaré
muy bien. En cuanto entre el ladrón, ¡zas! le sorprenderé.
28. De entre toda la fruta, la que más me gusta es el melón. Está muy dulce y además mi
madre dice que es muy bueno para la salud. Tiene muchas vitaminas. Y sí, también
las tiene el limón, por ejemplo, pero está más ácido. El limón me gusta en zumo o en
postres como el bizcocho. O en forma de helado. Así que cuando hay que elegir fruta,
no suelo tardar en tomar una decisión: ¡melón!
29. De entre todos los animales, el que más miedo me da es el tiburón. Tiene los dientes
afilados y los ojos a los lados. ¡Menuda impresión! Además, nada muy despacio y no
me fío… es como el camaleón, que parece que es de un color, pero solo es porque se
camufla. Aunque en realidad, también me da un poco de miedo el león. Y a ti, ¿qué
animal te asusta más?
30. El soldadito de plomo no era débil ni frágil, sino más bien muy fuerte. Pero un día
que estaba distraído, cayó por la ventana y se lo llevó un río de agua de lluvia.
¡Menuda agonía! Al pobre soldadito le persiguió una rata y menos mal que había una
salida al mar. Un pez muy hábil se lo comió y llegó de nuevo a su casa. Pero estaba
tan estropeado, que lo arrojaron al fuego junto a su querida bailarina.
31. Alicia había visto a un hábil conejo correr, y decidió seguirlo. Al entrar en la
madriguera, sintió cómo caía y caía sin parar, hasta aterrizar en un montón de hojas
secas. Había entrado al país de las maravillas, y pasaron cosas extrañas. Había un gato
que sonreía y solo se veían sus dientes blancos, y una oruga que decía cosas raras, y
un sombrerero loco que servía el té. Por no hablar de la reina de corazones, que era
como un líder en aquel país.
32. María tenía una mascota a la que llamaba ‘Señorita Pérez”. No era una ratona, sino
un ave fénix, de esos que resurgen de las cenizas. A ella le parecía un ángel, porque
era muy bonita y volaba de forma muy grácil. A veces la dejaba en lo alto de un árbol,
porque decía que así se sentía más feliz.
33. Me rompí la rótula jugando al baloncesto. Para darme ánimos, el jugador más rápido
vino a felicitarme a pesar de todo. Me mandaron analgésicos de aquí al sábado.
Aunque tengo el pálpito de que no podré jugar en varios días. Menuda faena ser un
galáctico.
34. A Juan le encanta su cálida manta de color berenjena. Es mágica: cuando se acuesta
y se tapa con ella, tiene fantásticos sueños muy estrambóticos. Una vez soñó con que
tenía un bólido muy rápido con el que ganaba una carrera dificilísima. Y otro día soñó
que estaba en el Jurásico, rodeado de terroríficos dinosaurios. ¡Qué miedo! Pero al
final escapó de todos ellos y se despertó pensando… ¡menuda pesadilla!
35. El sofá de la casa de los López es muy cómodo. Si te tumbas es como si te dejaras
caer sobre la típica nube de algodón. Dicen que lo compraron en Bélgica, una cálida
tarde de primavera. Los López dicen que la tienda tenía también objetos rarísimos,
como una gárgola, que dicen mis tíos que era gótica.
36. Marcos practica con las palabras esdrújulas. De mayor quiere ser un fantástico
escritor, y ganar muchos premios. Ha hecho un cálculo y tiene que estudiar
muchísimo, pero le compensa. Además, tiene una técnica infalible para aprender: los
dictados. Después de escribir rodea con un círculo las palabras que debe mejorar. Es
un método fabuloso. Seguro que se convierte en un espléndido escritor de novela.
37. Mi amigo Juan dice que va a ir a Egipto a visitar las pirámides. Deben ser altísimas.
Sin duda, un viaje muy didáctico, porque aprenderá mucha Historia. Yo siempre he
pensado que son increíbles… ¿cómo pudieron construirlas los egipcios sin máquinas?
Lo mismo que las pirámides de México. ¡Fascinante!
38. Mi profesor nos está enseñando a medir los centímetros de rectángulos y círculos para
hallar el perímetro de los objetos. La verdad es que las matemáticas pueden ser muy
divertidas cuando aprendes a usarlas. Aprendes cálculo, aritmética… y los números
dejan de ser extraños. ¡Es fantástico!
39. Mi madre habló con mi tía por teléfono. Y es que mi tía vive en Mérida, que está a
muchos kilómetros de Málaga. Pero a veces vamos a verla en un tren muy rápido que
además es eléctrico. El próximo fin de semana iremos, y he preparado una sorpresa.
Es un regalo, y pienso dárselo en cuanto lleguemos.
40. ¿Te sabes las normas del semáforo? Cuando la luz está en rojo para el peatón, está
prohibido cruzar. Hay que tener muchísimo cuidado, porque los vehículos van muy
rápido y apenas miran. Mi padre dice que hace un par de décadas no había tantos
coches. Pero que al menos, ahora algunos son eléctricos y contaminan menos.
41. Me encanta ir de excursión a la montaña. Respiras más oxígeno, sobre todo cuando
llegas a la cúspide. Desde allí se ve un panorama espléndido. Nubes como
estratocúmulos que parecen borreguitos en el cielo, muy blancas y brillantes como la
cerámica. Y por la noche se ve una bóveda de estrellas… ¡se ve hasta la vía láctea!
42. La liebre era más rápida, pero la tortuga pensó en ser como un héroe y ganar la carrera.
Y mientras la liebre dormía bajo los árboles una siesta de fábula, la tortuga iba lo más
rápido que podía y llegó a la meta la primera, para sorpresa de la liebre, que por
supuesto, quedó la última.
43. Pinocho era un muñeco hecho con madera mágica. Un hada le dio vida, pero él decía
muchas mentiras y se saltaba todos los límites. No se sabía los números y se iba con
los pícaros. Se tiró al océano y casi llega a América a nado. Se lo tragó una ballena y
pudo rescatar a su querido padre. Y todo terminó bien, como las películas
44. Sócrates dibujó un triángulo en el suelo y miró su brújula de reojo muy sereno. Luego
observó la décima estrella y dijo: – ¡Lo tengo! ¡He sido muy rápido! Y es que
Sócrates, que es muy enciclopédico, conoce las rutas de las constelaciones, los
secretos de la atmósfera y muchos fenómenos de la Naturaleza. Se dejó guiar por las
estrellas y llegó hasta el Ártico, con un poco de frío, pero entusiasmado.
45. Valentín adora las matemáticas, los metros cúbicos, la aritmética, la métrica cuántica
y todo lo que sean números y fórmulas extrañas. ¿No será un mago y hará pócimas
mágicas? Sea como sea, Valentín me encanta, porque, aunque parezca caótico y diga
cuando se enfada: – ‘¡Carámbanos!, en realidad no es nada colérico ni excéntrico,
sino bueno y empático.
46. Hércules el químico también era olímpico, y corrió muy rápido para ganar la medalla
de oro el sábado. Sonaba una música magnífica y nítida mientras recibía Hércules su
premio, con forma de plátano, junto con un próspero futuro cargado de sueños y
dulces propósitos.
47. Lázaro es un zángano, y de oficio, biólogo. Pero prefiere observar los bichos
microscópicos, esos diminutos, como los ácaros. Cuando no está durmiendo, está
descansando… Su madre le despierta con un xilófono, pero ni con esas. El vago de
Lázaro prefiere dormir a encontrar la síntesis de su experimento.
48. Copérnico es un arácnido tímido y muy feo. Es rápido y peludo y tiene raquíticas
patas a los lados. Parece un habitante de Júpiter o Andrómeda. Es un tanto patético
que mi amigo Álvaro, le quiera con tanto ímpetu.
49. Me encantan las fábulas de pájaros, aunque el sábado mi abuelo Plácido me contó una
de pirámides y vándalos que robaban momias que era fantástica. Me imaginé a las
momias con sus túnicas llamando por teléfono desde el sarcófago para dar parte del
secuestro y me hizo tanta gracia, que se me saltó alguna lágrima.
50. La pobre Cenicienta barría la casa y cocía las patatas. También tenía que hacer la
colada y tejía o zurcía en su tiempo libre. Cuando veía que sus hermanastras no la
observaban, cantaba bellas melodías. Y así se pasaba el día Cenicienta, soñando que
algún día su suerte cambiaría.

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