Conservación de Documentos en Cáceres
Conservación de Documentos en Cáceres
PROVINCIAL DE CÁCERES
LA RESTAURACIÓN DE
“Apenas se cruza el umbral, se siente el olor del papel viejo. Es cierto que no pasa ni un día sin que entren
en la Conservaduría nuevos papeles, … que van naciendo allá fuera, pero el olor nunca llega a cambiar, en
primer lugar porque el destino de todo papel nuevo, así que sale de la fábrica, es comenzar a envejecer, en
segundo lugar porque, más habitualmente en el papel viejo, aunque muchas veces también en el papel
nuevo, no pasa un día sin que se escriban causas de fallecimientos y respectivos lugares y fechas, cada uno
contribuyendo con sus olores propios, no siempre ofensivos para las mucosas olfativas… “
“A pesar del incómodo problema de la pared del fondo, al que ya se ha hecho referencia, merece todas las
alabanzas el espíritu de previsión de los arquitectos históricos que proyectaron la Conservaduría General del
Registro Civil, proponiendo y defendiendo, contra las opiniones conservadoras de ciertas mentes tacañas
ancladas en el pasado, la instalación de las cinco gigantescas armazones de estantes que se levantan hasta
el techo a espaldas de los funcionarios…”
“…de todas las categorías cuyos expedientes tuvieron que ser prematuramente retirados del archivo de los
vivos, mientras los papeles exteriores de los obstinados sobrevivientes iban amarilleando cada vez más,
hasta convertirse en manchas oscuras y antiestéticas en los topes de los anaqueles, ofendiendo la vista del
público…“
“El resto era la colección de personas famosas, el miedo a las alturas, los papeles ennegrecidos, las telas de
araña, los estantes monótonos de los vivos, el caos de los muertos, el moho, el polvo, el desánimo, y por fin,
la ficha que por alguna razón llegó agarrada a las otras Del techo colgaban telarañas negras de polvo, las
propietarias debieron de morir hace mucho tiempo por falta de comida, no hay aquí nada que pueda atraer a
una mosca perdida, para colmo con la puerta de abajo cerrada, y las polillas del papel y los lepismas, tal
como la carcoma en las vigas, no tenían ningún motivo para cambiar por el mundo exterior las galerías de
celulosa donde vivían.“
“En cuanto a las ratas, no vale la pena hablar de su capacidad destructora. En todo caso, a pesar de los
numerosos estragos que causan, también tienen estos roedores su lado positivo, si ellos no existiesen la
Conservaduría General ya habría reventado por las costuras, o tendrían el doble de longitud. A un
observador desprevenido podrá sorprender cómo aquí no se multiplican las colonias de ratones hasta la
aniquilación total de los archivos, sobre todo considerando la imposibilidad más que patente de una
desinfección cien por cien eficaz.”
“Para alcanzar los anaqueles superiores, allá en lo alto, casi a ras del techo, don José tenía que utilizar una
escalera de mano altísima y, como sufría, para su desgracia, de ese perturbador desequilibrio nervioso al
que vulgarmente llamamos atracción del abismo, no le quedaba otro remedio, si no quería dar con los
huesos en tierra, que atarse a los peldaños con una fuerte correa.”
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1.INTRODUCCIÒN
A través de las citas literarias extraídas de la novela del Nobel portugués José Saramago “Todos los
nombres” podemos leer fragmentos que se corresponden con diferentes capítulos y donde se describe, no
sin cierto sentido del humor, el archivo de la Conservaduría General del Registro Civil lisboeta, lugar en el
que se desarrolla la trama de la novela. La imagen del archivo que presenta Saramago, y que pudiera
parecer decimonónica, representa la organización existente en la Conservaduría y refleja a la perfección
muchos de los males o de los problemas que se dieron y se dan en muchos de nuestros archivos y que
fueron y son la causa del deterioro de los documentos que en ellos se conservan.
La percepción que el mundo tiene de los archivos y de la función archivística no es, naturalmente, ni unívoca
ni homogénea. Por un lado, el sector profesional –consciente de la riqueza y pluralidad de su función-
reivindica una mejora de las dotaciones en recursos humanos y económicos para poder ejercer su trabajo
con el mismo nivel de calidad que el resto de profesionales de la administración pública, por otro, los
políticos –y la inmensa mayoría de la ciudadanía- ven el archivo como un servicio relativamente útil –en el
mejor de los casos como depositarios de un “tesoro” documental que hay que preservar- y con una función
ordenadora sencilla y, por tanto, de poca complejidad.
Durante mucho tiempo los archiveros hemos distinguido como funciones básicas de los archivos las de
recoger, conservar, organizar, describir, y difundir. Sin embargo, en tiempos no muy remotos la función del
archivo se limitaba a una de ellas: conservar. En la actualidad la función fundamental ha pasado a ser la de
difundir, es decir, hacer accesible el fondo documental a la administración, investigadores o ciudadanos en
general. Pero esta función, sin duda la más importante, no tendría sentido si las otras no se cumplen: si no
conservamos la documentación, si no la organizamos, o describimos difícilmente podemos recuperar, o
localizar la información que encierran los documentos.
Para este trabajo nos centraremos en la función de conservar que no puede darse aislada. Es decir, no
podemos conservar únicamente por el mero hecho de atesorar. Esta función debe ser la primera y después
de ella, como eslabones de una cadena deben darse las otras.
Ya desde la Carta Magna en su artículo 46 se estableció que “Los poderes públicos garantizarán la
conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de
España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad…” en el
mismo sentido el art. 52 de la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español “Todos los poseedores de bienes
del patrimonio documental y bibliográfico están obligados a conservarlos, protegerlos, destinarlos a un uso
que no impida su conservación y mantenerlos en lugares adecuados”.
Mención especial por centrarse en el territorio de nuestra Comunidad Autónoma es la Ley 2/2007 de
Archivos y Patrimonio Documental de Extremadura que hace referencia a lo largo de todo el texto a la
necesidad de conservación del Patrimonio Documental, así el preámbulo, los art. 14, 15, 23, 24, 33, 43, 44,
45, 47, 49, 50 y 52 mencionan, aunque de una forma tÍmida y muy general, la necesidad de la conservación
de documentos por parte de sus titulares. En la Diputación de Cáceres nos interesa y mencionaremos el
Reglamento del Sistema archivístico y Modelo de Gestión Documental (En adelante RSAMGD) (BOP nº 127
de 7 de julio de 2021) que dedica su art. 27 a la conservación:
“Es el conjunto de procesos y operaciones dedicados a asegurar la permanencia intelectual y técnica de los
documentos a lo largo del tiempo. La conservación de los documentos habrá de garantizar su autenticidad, fiabilidad,
integridad, disponibilidad, legibilidad y contextualización. Por este motivo, se seguirá la normativa interna en materia de
conservación.
El Archivo propondrá la reproducción de aquellos documentos que, por su estado de conservación o por su naturaleza,
convenga evitar su manipulación. Los documentos archivados podrán ser convertidos o cambiados de formato cuando
la evolución de la tecnología lo requiera, para garantizar su adecuada custodia y preservación. Los documentos
electrónicos se conservarán en los formatos y estándares recomendados por las normas técnicas existentes al efecto,
previéndose la realización de las migraciones y reproducciones necesarias.
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Los procedimientos de migración, conversión o cambio de formato responderán a los requisitos legales que rijan a
estos efectos en cada momento y a las normas técnicas aplicables…”
Además, existen programas internacionales de la UNESCO, el RAMP (Recordé and Archives Material
Programa) o el PAC (Preservación and Conservation), Directrices de la IFLA y otros.
No cabe duda que uno de los grandes problemas de nuestro tiempo es la salvaguarda de los testimonios
históricos de las culturas y civilizaciones pasadas y presentes. La responsabilidad contraída por los centros
que conservan patrimonio documental implica la disposición al uso y la adopción de normas que garanticen
su transmisión a las generaciones futuras.
El Archivo de la Diputación de Cáceres conserva entre sus muros más de 60 fondos documentales y
colecciones que conforman la memoria histórica de la provincia de Cáceres. Estos riquísimos fondos
constituyen una fuente privilegiada para la investigación histórica del desarrollo científico y social. Debido a
esto, y por el valor incalculable de este patrimonio, la adecuada conservación de este legado, para su
transmisión a las generaciones venideras, es una de las actividades prioritarias a desarrollar por el centro.
Pero durante la dilatada historia de los fondos documentales que conformaron lo que hoy es el Archivo de
la Diputación de Cáceres, se sucedieron periodos en los que la conservación era una tarea bastante
olvidada, como era norma general en el patrimonio documental español, situación que, muy poco a poco,
va dando paso a una mayor conciencia de la importancia de la conservación de las colecciones.
Consideraciones generales
En consonancia a la riqueza de los fondos, su estado de conservación general es bueno. Solo presenta un
deterioro visible en algunos pocos ejemplares. Esta apreciación no está basada en determinación
estadística alguna –lo cual forma parte de la gran tarea pendiente en materia de conservación-, sino en una
visión global de los documentos almacenados. La existencia itinerante y azarosa de los fondos
documentales procedentes de instituciones muy diversas, unida al impacto de circunstancias
extraordinarias ocurridas en el pasado, como la Guerra Civil, desastres, accidentes, han dejado su huella
en forma de lagunas documentales y deterioros físicos en algunos de los documentos. Pese a esto, sólo un
reducido número que puede circunscribirse casi exclusivamente al fondo documental de Beneficencia o a
alguno víctima de una inundación están en malas condiciones. El estado general es bueno representando
la fracción mal conservada no más del 1 % del total.
La peculiaridad del Archivo de la Diputación de Cáceres al estar conformado por multitud de fondos de
instituciones muy diversas hace que sea heredero de situaciones ya irreversibles. Estos fondos
documentales van desde el propio de la Diputación hasta todos aquellos de órganos interinstitucionales en
los que a lo largo de su historia ha participado la Administración Provincial, pasando por aquellos de las
instituciones cuyas funciones heredó o por los archivos privados que se han incorporado mediante
donación o compra, sin olvidar las colecciones.
En ocasiones llegaron en estados lamentables. Es por ello que ese 1% del que hablábamos, existe no
porque el Archivo no lo haya conservado sino porque ya llegó así. Y lo que es peor que los actuales
depósitos u oficinas de las administraciones españolas siguen estando, en muchos casos, como hace 50
años y en ese caso podemos decir que hemos avanzado poco. Por lo que seguiremos recibiendo
documentación alterada física, química o biológicamente ya desde sus propios orígenes.
Pero no sólo son distintas las instituciones que generaron cada uno de los documentos y que por lo tanto
dieron lugar a también diferentes tipologías documentales, sino que los documentos que se conservan se
presentan en los más diversos soportes. Así, encontramos documentos en pergaminos, papel antiguo
hecho a mano, papel antiguo mecánico, papel actual de pasta de madera o de algodón con diferentes
materiales cada uno de ellos. Para realizar las grafías desde sustentados antiguos caligráficos a
sustentados gráficos modernos.
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Tan diversas como la tipología documental, la procedencia de los documentos o los distintos soportes que
se conservan en el Archivo de la Diputación de Cáceres son las degradaciones que sufre el material
documental. Aunque hemos hablado, de que el % de los documentos en mal estado no es muy alto, sin
embargo, encontramos degradaciones de diversos tipos. Estas degradaciones tienen un origen en su gran
mayoría en factores ambientales, fruto de los distintos avatares de la documentación. La humedad, sobre
todo, ha dejado su rastro en muchos documentos dando lugar a cambios estructurales en la morfología de
los documentos. Estos cambios morfológicos se dejan ver, sobre todo, en el cambio de color del papel,
desvaído de los elementos sustentados, alabeamientos, mayor fragilidad. Los cambios químicos de los
elementos sustentados como es el caso de las tintas ferrogálicas cambia las tintas del color azul-negro al
marrón oscuro llegando a traspasar de una cara del papel a la otra o incluso a desintegrarse el apoyo allí
donde la tinta fue aplicada. Muchos de nuestros fondos históricos se ven afectados actualmente por la
corrosión de estas tintas. Otra parte ha sido objeto del ataque de tipo biológico que ha dado lugar a una
cierta destrucción mecánica del soporte (agujeros, perforaciones). La mano del hombre también ha dejado
su huella de manera negativa en los documentos (desgarros, roturas, pintadas etc.)
Formatos:
En cuanto a los formatos, igualmente, son múltiples. Podemos destacar:
Documentos convencionales
Constituyen el grueso de la documentación del archivo se suelen corresponder con un tamaño folio o A4. Se
conservan en cajas normalizadas de archivo que se sustituyen periódicamente por cajas de ph neutro.
También otro formato habitual es el tamaño cuarto con los que se hacen paquetes que se envuelven en
papel barrera con reserva alcalina y se atan con balduque. Todavía quedan en algún fondo documental
algún legajo, sobre todo aquellos de gran grosor que no pueden introducirse en ningún tipo de caja de
conservación.
Libros
En muchos de los fondos documentales que conservamos en el archivo existen documentos con formato de
libro. Se suelen corresponder, mayoritariamente, con libros de actas, libros de contabilidad de las
instituciones, libros registro de ingresos de expósitos etc. Estos libros se conservan en cajas de tipo
convencional, pero también podemos encontrar libros de gran formato que se disponen en las estanterías
sin ningún tipo de protección. Los problemas de conservación de estos libros suelen ser sobre todo a nivel
de encuadernación y haría falta un estudio minucioso que nos llevará a determinar cuáles necesitan una
pronta intervención.
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En la actualidad para dar coherencia a todo:
• Se ha normalizado el sistema de signaturado dando a cada colección un número curren con un acrónimo
para distinguir unas de otras.
• Se están describiendo todas en el programa de gestión de archivo para mantenerlas unidas y porque el
programa presenta módulo multimedia que no posee el de Biblioteca.
• Se han extraído de los distintos fondos todos aquellos que se encontraban dispersos. Se deja un testigo o
copia en su lugar de origen con la signatura de la colección y en el documento para no perder su
contextualización se indica la signatura de la que procede.
• Se han digitalizado y dispuesto en planeros por número currens. Se utilizan ha suministrado las imágenes
en 2 tipos de formatos Tiff con una calidad de 300 dpi para conservación en el repositorio institucional
como máster y en Jpg para consulta y difusión con un menor peso.
• Muchos de ellos han sido sometidos a procesos de restauración y se encuentran conservados en en
fundas de poliéster o mylar.
En cuanto a la colección fotográfica para las fotografías de gran formato se han seguido los mismos criterios
anteriores.
En el caso de las postales que se encontraban en álbumes tradicionales de cartón plastificado y enfundados
en plástico también convencional se están catalogando y mudando a álbumes de cartón con ph neutro en
cuyo interior se disponen las fotografías revestidas de fundas de poliéster permitiendo la consulta de la
fotografía sin pérdida de la protección.
Soportes
En cuanto a los soportes podemos encontrar los siguientes:
Pergaminos
Si bien representan un pequeño número en comparación con el resto de los fondos documentales, si que
son representativos al ser documentos singulares por múltiples aspectos: constituir los documentos de
mayor antigüedad del archivo, presentar en algunos casos algún tipo de iluminación o dibujo, miniados,
letras capitales, escrituras caligráficas, documentos eclesiásticos solemnes como bulas o breves. Estos
documentos se conservan en cajas especiales de cartón en cuyo interior se alojan los pergaminos en
carpetas con ventana-paspartú protegida con una hoja de mylar por ambas caras para permitir su visión.
Papel
Los documentos que utilizan el papel como materia para la escritura responden a distintas tipologías y por su
distinta procedencia son exponentes de un contexto determinado y diverso en lo político, económico y
religioso.
Constituye el grueso del soporte que podemos encontrar en el Archivo de la Diputación de Cáceres. La
documentación anterior al siglo XIX está en papel de trapos de gran calidad hecho a mano o mecánico. Los
fondos documentales posteriores al XVIII se corresponden con papel moderno de pasta de madera.
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Otros tipos de papel que encontramos aunque ya con menor frecuencia son:
• Papel vegetal: sobre todo en algunos planos algunos de ellos de aceite que se aprecia por su gran
transparencia y lisura.
• Cianotipos: También algunos planos de proyectos de obras de la primera mitad del siglo XX se
hicieron con la técnica de la cianotipia presentando el típico color azul de este tipo de técnica. Son
planos que se encuentran plegados de gran formato y que presentan pérdida de color en los
pliegues.
• Papel Tela: igualmente la colección de mapas y planos conserva una pequeña parte de planos en
este tipo de soporte en telas de algodón muy finas impregnadas con un apresto que le da un brillo
especial.
Fig. 1.Plano del anteproyecto del Hospital Provincial de Cáceres (1868) ES.10037.ADPCC / 04.03.57. // PLA 00001
Sustentados
Para los documentos realizados con una sola tinta, se han utilizado tintas de origen animal como la sepia,
vegetal como el negro de humo o las tintas ferrogálicas causante de daños importantes en algunos
documentos.
El uso del color va a depender de la tipología del documento: es el caso de la cartografía de la que presenta
algunas aguadas o algún que otro documento con procedimientos acuosos a la acuarela como en una
Ejecutoria de 1722.
Fig. 2. Ejecutoria obtenida por Fernando Aponte Ulloa Carvajal Guzmán y Paredes. 1722. ES.10037.ADPCC/04.01.DIV.49.03//08973
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3. CONSERVACION PREVENTIVA
El concepto conservación, es la actividad que consiste en mantener lo que ahora tenemos, en otras
palabras, la conservación consiste en evitar o prevenir las alteraciones futuras de un determinado bien. Esta
idea convierte en redundante la expresión: Conservación preventiva, que se define de igual manera: “Es la
actividad que consiste en evitar las futuras alteraciones de un bien” 1
También puede definirse como la actividad que consiste en adoptar medidas para que un bien determinado
experimente el menor número de alteraciones durante el mayor tiempo posible.
Existe una gran diversidad de deterioros que pueden sufrir los documentos de archivo, pero también existen
una serie de medidas que limitan ese deterioro a través de la conservación preventiva.
La conservación preventiva consiste en un conjunto de medidas para evitar el deterioro de los materiales, o
para detener el proceso de daño ya existente. Los aspectos preventivos de la conservación se refieren al
entorno físico que albergan los documentos. Por lo tanto, la conservación implica una intervención continua e
integral para mantener las condiciones óptimas para los documentos. Dicho de otra forma, en la
conservación preventiva no se interviene directamente lo que se conserva, sino que se intervienen las
circunstancias ambientales.
Para una eficaz conservación es necesario conocer la naturaleza de los materiales de archivo.
Hasta el año 2006 el Archivo se encontraba en las dependencias del Convento de San Francisco con el
traslado a la sede de la Calle Pintores, 10 se dota de:
Además, el Archivo, tal y como establece el RSAMGD tiene establecida una normativa interna sobre todo lo
converniente a la conservación documental.
_________________
1Conservación preventiva en archivos. Guía de recomendaciones básicas. 2007
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El control de los factores de deterioro del material, puede dividirse en dos apartados generales; por un lado,
el control de los factores ambientales y, por otro, la protección física de los documentos, todo ello se efectúa
tanto en el ámbito archivístico (almacenamiento y uso) como en las exposiciones.
A. Control ambiental.
• Se realiza un registro continuo de HR y temperatura en varios puntos de los depósitos. En el caso de
exposiciones se registran estas variables tanto en el interior de vitrinas como en la sala de
exposiciones, mediante un termohigrómetro. En el año 2021 está previsto la instalación de puntos
con acceso wifi para enviar a web los datos termohigrométricos de los 16 depósitos que tiene el
Archivo en sus dos sedes: Pintores y San Francisco.
• Control lumínico en exposiciones. No superior a 50 lux.
Fig. 3. Vitrina en la exposición “Del arca de las tres llaves a la nube” (2019)
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• Confección de cajas de protección individual para los documentos que merecen una protección
adicional debido a su singularidad –ej. pergaminos-. Coordinación y supervisión de eventuales
adquisiciones de estas cajas a empresas externas.
• Supervisión, en exposiciones temporales, del estado de conservación y posibles incidencias tras la
exposición. Control del montaje adecuado de las exposiciones. Uso de cartones barrera en las
traseras de los documentos en las vitrinas para evitar el contacto directo con la documentación.
Obras enmarcadas mediante enmarcado de conservación, con paspartú grueso como barrera,
adhesivos reversibles etc.
• Instalación de los documentos de gran formato en planeros de tipo horizontal.
• Muebles especiales para instalación de cajas de la colección fotográfica y materiales especiales
(videos, dvd, cd, disquetes)
4. LA INTERVENCIÓN EN LOS DOCUMENTOS DAÑADOS
El art. 29 del RSAMGD establece
“El Archivo propondrá la adopción de las medidas oportunas para la restauración de aquellos documentos deteriorados,
conservados en el mismo.
Tales procesos deberán ser realizados por profesionales cualificados que garanticen el respeto al original, la
reversibilidad de los tratamientos y materiales empleados y la fácil identificación de los elementos añadidos.
Previamente a que se proceda a la restauración y/o encuadernación de los documentos, se procurará, siempre que los
recursos lo permitan, realizar una copia auténtica de los mismos.
Este proceso de restauración deberá estar convenientemente documentado mediante informe ilustrado con imágenes
que recoja el estado previo del documento, el proceso de la restauración y/o encuadernación y el resultado final.
Si la restauración de los documentos requiriese la salida de los mismos del Archivo, deberá formalizarse la
correspondiente póliza de seguros, y el procedimiento se realizará en los términos previstos en el art. 37”
Los criterios de restauración son métodos curativos para recuperar la integridad del objeto, en donde el
profesional debe renunciar a todo tratamiento que supere las posibilidades técnicas y humanas disponibles -
donde no se puede inventar ni experimentar a favor del objeto- y donde debe abstenerse de la manipulación
indebida, utilizando materiales e intervenciones reversibles e inocuas para el objeto.
Según Suárez González “Los criterios de conservación manifiestan que cada obra es única, su originalidad,
insustituible e irrepetible, es privativa de su autoría y de las circunstancias que determinaron su realización. En base a
esta singularidad, cualquier tipo de intervención sobre cualquier obra deberá estar supeditada al absoluto respeto hacia
la voluntad del autor y a la intencionalidad y materialidad de su creación. El fin de la preservación es proteger a la obra
de cuantas circunstancias ambientales u ocasionales sean factores latentes de agresión y causa de su deterioro.
La ineludible ley de la caducidad impone que, tarde o temprano, por la carencia, ineficacia o superación de las barreras
preventivas, las obras experimenten deterioros ocasionados por razones naturales o accidentales, bien sean de origen
externo – ambientales u ocasionales- o interno- congénitas, por alteración de los propios elementos estructurales-, al
margen de las derivadas por el uso.
Llegado este momento solo cabe aceptar y asumir el deterioro de la obra y confiar en la restauración como única opción
posible para lograr su recuperación. La restauración supone la intervención directa sobre la propia pieza dañada para
que, a modo de actuación quirúrgica, trate de restituir la integridad que ha sufrido detrimento y mutilación.”2
___________________
2 González Suárez, Teresa. La conservación y restauración de documento gráfico en los Archivos Históricos Provinciales de
Extremadura. En Un recorrido por los Archivos Históricos Provinciales de Extremadura. Consejería de Cultura, 2006.
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Dichos criterios se podrían resumir en los siguientes:
- La restauración se limitará a lo indispensable.
- Rechazo de las acciones que supongan modificación de los auténticos y privativos valores de la obra.
- Los procedimientos adoptados deben ser siempre reversibles para asegurar la posibilidad tanto de
desmontaje como de futuras intervenciones.
- Los productos, procedimientos y medios utilizados deben responder a criterios de inocuidad, eficacia,
reversibilidad y estabilidad físico-química y biológica.
- El material utilizado debe ser siempre compatible con el original de la obra, pero evitando la falsificación.
- No se admite la reproducción imitativa de elementos perdidos no identificables. Estos deben ser restituidos
si se consideran necesarios para la comprensión de la obra, con materiales y formas que armonicen y
difieran a la vez de los materiales constitutivos y estilo originales.3
Se establecen, además, una serie de fases del tratamiento de restauración en todos los Pliegos de
Prescripciones Técnicas de contratación en el marco de lo que establecen los criterios técnicos:
Según el art. 38 del RSAMGD en caso de restauración, reproducción o encuadernación, los originales
podrán salir del centro con las medidas de seguridad adecuadas. Será necesario el informe previo del
Archivero/a, la autorización del préstamo por parte del Diputado/a del área, la contratación de una póliza de
seguros y su reproducción en el caso de que sea posible. Estas salidas deberán ser anotadas en.
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Materiales restaurados en el Archivo
Ya en el pasado se restauraron en el Archivo algunos documentos. Pese a que no existen informes ni
documentos acerca de dichas intervenciones se constata por la simple revisión de los materiales. Tal es el
caso del Árbol genealógico de los Barrantes de Alcántara donde se aprecian reintegraciones visibles del
soporte. Seguramente, por testimonios orales y porque está era la forma de proceder de muchos archivos en
la década de los 80, fueran restaurados por el entonces Instituto de Patrimonio Histórico.
Fig. 4 Árbol genealógico de los Barrantes (1845) ES.10037.ADPCC / 04.02.55.GRA // GRA 00378
En 2015 se restauró del documento con más antigüedad del Archivo. Se trata de un pergamino sobre las
tierras del Campo Arañuelo que procedente del Legado Escobar Prieto data de 1370. En este año se
encuadernó, además, una publicación conmemorativa de la coronación de Luis I fechada en 1724.
Fig. 5. Manuscrito sobre las tierras del Rincón de Arañuelo (1370) ES.10037.ADPCC / 03.02.41.LEP.16 //18009
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Durante 2017 se procedió a la intervención en un Reglamento de cargas y gastos de los bienes de propios
fechado entre los años 1790 y 1841.
En 2018 se restauraron una serie de escrituras notariales de los siglos XVIII y XIX en el Laboratorio de
Restauración del AHPCC.
En 2019 se restauraron por una empresa externa un total de 15 documentos entre ellos:
Fig. 6 y 7. Libro de ingreso de niños en establecimientos benéficos. (1797-1799). ES.10037.ADPCC./ 01.03.03.00.16// 05727
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• Reglamento de beneficencia de 1925
• Ejecutoria obtenida por Fernando Aponte Ulloa Carvajal Guzmán y Paredes, del pleito seguido en el
Consejo con la villa de Torreorgaz sobre la observancia del privilegio de jurisdicción, señorío y
vasallaje. 1722
Fig. 11 y 12. Libro de actas del Pleno de la Diputaciòn Provincial de Cáceres (1835-1837)
Fig. 13 y 14. Fundación del Hospital de Trujillo (1489) ES.10037.ADPCC/ / ES . 10037.ADPCC / 01.02.01.00.02 // /06093 / 001
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En 2020 se continua con la restauración de libros registro de ingresos de niños en establecimientos
benéficos. En esta ocasión se restauraron un total de 9 libros comprendidos entre los años 1713 y 1925
además de:
• 2 libros de la biblioteca: “Platero y yo” y una edición en francés de “El asno de oro” de Apuleyo que
destacan por ser primeras ediciones y que presentaban cubiertas con pérdidas de soporte.
Fig. 15 y 16. “Platero y yo”. Juan Ramón Jiménez. 1ª edición (1914). BC001
• 2 documentos en pergamino del obispado de Plasencia procedentes del Legado Escobar Prieto: un
breve de Urbano VIII de 1644 y otro del Tribunal de la Rota de 1617
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Asistencia técnica a archivos municipales
En el año 2005 se inicia el Programa de Organización de Archivos Municipales de Extremadura, creado por
la Junta de Extremadura en colaboración con las diputaciones de Badajoz y Cáceres. Su finalidad principal
era la cooperación económica, técnica y administrativa de ambas instituciones para la descripción,
conservación y difusión de los fondos documentales conservados en los archivos municipales de la
Comunidad Autónoma.
En estos 16 años han sido organizados 67 archivos municipales que ha dado como resultado 47.562
unidades de instalación organizadas, 62.415 descripciones en registros informáticos y 696.791 imágenes
digitales de documentos. Los municipios organizados pertenecen a las mancomunidades de Zona Centro,
Tajo-Salor, Sierra de San Pedro, Hurdes, Ribera de Fresnedosa, Villuercas-Ibores-Jara y Sierra de Gata.
Por ello, el Programa de Organización de Archivos Municipales, además de organizar, describir o difundir
los documentos de los archivos municipales de la provincia de Cáceres podrá, si la importancia histórica del
documento lo requiere destinar recursos a la restauración y conservación de estos como así lo indica el
RSAMGD en su art. 42.
En este sentido, el Archivo de la Diputación de Cáceres comenzó esta labor en el año 2020 con la
realización de cajas especiales de conservación para acoger los conjuntos de pergaminos de los archivos
municipales de Guadalupe y Torre de Don Miguel y continua en 2021 con la restauración de dos libros de
actas del pleno de Aldeacentenera.
Fig. 19 y 20. Cajas de conservación para los conjuntos de pergaminos de los archivos municipales de Gudalupe y Torre de Don
Miguel
La primera obra es un libro de actas manuscrito con tintas metaloácidas, sobre papel de tinta verjurado,
compuesto por 345 hojas de tamaño folio. Tiene una encuadernación en holandesa, que no se corresponde
con la tipología ni cronología del libro. Las fechas que comprende son de 1838 a 1854. Presentaba una
severa degradación como consecuencia de la humedad y del ataque biológico. Esto confería al papel un
tacto algodonoso, sumamente quebradizo, que se rompía ante cualquier manipulación. Hubo que descoser
el libro, reintegrar las más de 100 páginas que constituían casi un libro bloque, volver a encuadernarlas
todas y devolver a la cubierta su aspecto original.
El segundo es, igualmente, un libro de actas con las mismas características, 283 hojas y fechas de 1855
a1860. La principal causa de alteración fue la reiterada y poco cuidadosa manipulación del libro y las malas
condiciones de conservación en el pasado. A consecuencia de ello, presentaba suciedad superficial, grietas
y algunas pérdidas de soporte.
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Fig. 21. Plotter para la presentación en rueda de prensa y para la exposición itinerante en Aldeacentenera
“Del Arca de las tres llaves a la nube”
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Dado el estado de conservación de las obras, fue necesario realizar un tratamiento de restauración para
frenar el deterioro progresivo que estaban sufriendo los libros y poder devolverles la funcionalidad perdida.
Por ello, fue necesario desmontarlos para, así, poder realizar todos los tratamientos necesarios hoja por
hoja, de manera individualizada y tratar adecuadamente las encuadernaciones.
Teniendo en cuenta las diferencias existentes en el estado de conservación de los libros, la intervención se
adaptó a las necesidades de cada uno de ellos. Por ello, mientras que en el libro de 1838-1854 se descosió
el cuerpo del libro para aplicar tratamientos en medio acuoso, en el de 1855-1860 solo se emplearon
técnicas en seco.
El trabajo de restauración lo ha llevado a cabo una empresa externa, durante los meses de julio a
septiembre. Junto a los documentos, la empresa ha entregado un informe técnico de restauración donde
queda documentado todo el trabajo realizado. Una vez restaurados los documentos, el Diputado de Cultura
Fernado J. Grande Cano hizo entrega al Alcalde de Aldeacentenera de ambos libros. Tras este acto se
inauguró en el municipio la exposición itinerante “Del arca de las tres llaves a la nube” donde se expuso el
material restaurado.
Fig. 22. Exposición itinerante “Del Arca de las Tres Llaves a la Nube” en Aldeacentenera. Diciembre 2021.
Actualmente se está interviniendo sobre un conjunto de documentos del archivo municipal de Gata y
finalizará en 2022.
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Así, es previsible, que con motivo de la publicación del ya citado RSAMGD y la creación en su artículo 12 de
la Comisión de Valoración Documental se pueda, a corto plazo, establecer un calendario de conservación de
las series documentales que se someterán al oportuno expediente para proceder a su conservación o en el
caso de muchas a su eliminación, logrando con ello una conservación más racional de los fondos
documentales.
Necesidades relacionadas con el medio ambiente
Es necesario el relevo de los actuales data logger que pese a ser digitales y que sustituyeron a los viejos
psicrómetros analógicos que permita un nuevo sistema de control de la humedad y la temperatura mediante
sensores inalámbricos conectados a Internet facultados para monitorizar los quince depósitos distribuidos en
los dos edificios del Archivo de la Diputación de Cáceres. Así, en el presupuesto del 2022 está prevista esta
sensorización que dará paso a una conectividad en tiempo real de parámetros ambientales a través de redes
de sensores inalámbricos. Esto posibilitará tener datos en tiempo real, programar alarmas, detectar cambios
bruscos desde cualquier dispositivo.
Plan de conservación preventiva y de emergencia ante desastres.
La planificación preventiva puede ser definida como cualquier medida encaminada a evitar o reducir las
causas potenciales de daños. Se fundamenta en el cuidado preventivo de los fondos documentales, en la
investigación y en el principio de la mínima intervención. A diferencia del sentido tradicional ya no se centra
en los objetos, sino que su campo de acción preferente es el entorno, los lugares o espacios donde se
encuentran los documentos, el comportamiento de las personas y el trabajo que se realice. En términos
prácticos, el almacenamiento y administración de los fondos documentales, incluyendo la planificación para
emergencias, constituyen elementos básicos de un programa de esta naturaleza.
A diferencia del patrimonio artístico, los libros y documentos están expuestos, constantemente, a la
manipulación por el hombre. El camino que lleva desde la estantería a la mesa del investigador está repleto
de riesgos de deterioro que es preciso eludir. Además, es necesario considerar aquellas amenazas que, a
pesar de su carácter eventual, suelen ocurrir de tanto en tanto.
En este sentido se pronuncia el RSAMGD en su artículo 27 estableciendo a largo plazo un plan integral de
conservación, en el marco de la PGDE y del modelo de gestión documental aquí definido con dos partes
diferenciadas:
Por lo tanto, una de las grandes tareas pendientes es la planificación para la previsión de siniestros como
inundaciones, incendios y otras eventualidades. Desde un estudio de los riesgos reales, hasta la elaboración
de planes para la prevención y protección, respuesta al siniestro, rescate del material y estabilización de la
situación. En estos planes deben especificarse asuntos como: revisión periódica de los sistemas de
detección y extinción de incendios, formación del equipo de rescate, priorización del rescate de obras clave,
realización de simulacros, adquisición del material necesario en los primeros momentos de un desastre,
contactar con servicios externos necesarios en caso de desastre (congeladores, deshumidificadores, etc.) y
un largo etcétera, que de forma ordenada constituirá el plan detallado de actuaciones en caso de
emergencia.
Este plan deberá constar de 2 fases: la identificación de los riesgos estructurales y la valoración global del
estado de los fondos documentales. Todo ello requerirá una adecuada educación y formación tanto del
personal como de los usuarios.
En ese marco ya han comenzado a darse los primeros pasos para poner en marcha este proyecto es la
colaboración con el SEPEI para poner en marcha un programa de actuación en caso de necesidad a través
de los llamados “puntos rojos”, el archivo señalará con un punto rojo aquellos fondos documentales que caso
de ser necesario por una catástrofe deban ser salvados en primer lugar.
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Necesidades en cuanto a la protección física
En este campo de la conservación preventiva, el asunto de mayor prioridad es la provisión de contenedores
individuales –cajas a medida- de los ejemplares más necesitados de esta protección. Hasta ahora se han
utilizado cajas de conservación de oficina de tipo convencional y como medida preventiva se está cambiando
por otras de pH neutro que no amarillean.
Por otra parte, el beneficio que supone el uso de estos contenedores, en cuanto a protección no sólo ante el
deterioro físico –por rozamiento, etc.- sino también ante fluctuaciones ambientales, luz o contaminantes,
aconseja la provisión de este tipo de protección al mayor número posible de documentos, con el objetivo –
por qué no- de proteger la casi totalidad de los fondos documentales, con un orden de prioridades a
establecer.
Otro gran reto a afrontar son los libros de archivo que presentan deterioros en su encuadernación los cuales
se encuentran en un estado de desprotección evidente.
Restauración
La laboriosidad y lentitud que caracteriza a las intervenciones restauradoras, unido al volumen de material
que se encuentra intensamente deteriorado, obliga a realizar una selección de aquellos cuyo estado material
y valor intrínseco determinen una alta prioridad de intervención. Criterios como la cronología, el grado de
deterioro, o el mayor número de consultas pueden servir para establecer estas prioridades.
En este sentido, los tratamientos de restauración –tomando como tales, las actuaciones dirigidas a devolver
al documento a un estado que permita su uso-, deberían ser aplicados a aquellos que realmente lo necesiten
y, entre ellos, a los que están dotados de mayor singularidad.
Para el cumplimiento de los criterios anteriores, es estrictamente necesario conocer previamente el estado
de los fondos documentales por medio de revisiones sistemáticas de las distintas series documentales
creando una base de datos con los campos relativos a los deterioros. Para implementar un programa
adecuado de protección física y de intervenciones sobre las obras, han de conocerse previamente los
detalles del estado de los fondos: ¿qué ejemplares van a ser exclusivamente limpiados y conservados en
sus cajas?; ¿cuáles necesitan una intervención de consolidación sin la cual no pueden ser usados y cuál
será el orden en el tratamiento de estos documentos? Parece evidente que, sin el estudio integral de la
situación, en cuanto al estado de conservación del Fondo, difícilmente puede aplicarse una política
coherente de intervenciones. El desarrollo de proyectos concretos, basados en un estudio adecuado del
estado de los documentos, es la base correcta para la búsqueda de una partida presupuestaria fija anual
destinada a conservación con un compromiso político de continuidad tanto para los fondos del Archivo de
Diputación como para los documentos en mal estado que vayan apareciendo en la organización de archivos
municipales.
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Asimismo, la recién comenzada administración electrónica hará que los archivos y los archiveros debamos
estar preparados para la llegada de documentos en nuevos formatos que requerirán nuevas técnicas de
conservación. A pesar de las indudables ventajas que plantean las nuevas tecnologías, éstas también llevan
consigo características negativas que inciden de forma fundamental en materia de preservación y
conservación. Según Magán Walls, el nuevo entorno tecnológico se caracteriza, entre otras cosas, por la
fragilidad de la información digital. Los sistemas y equipos se quedan obsoletos rápidamente, se precisa una
continua actualización de soportes y estándares compatibles, que dispara los costes. Todo esto serán retos
que deberemos afrontar en los años venideros.
6. CONCLUSIONES
Pero en el campo de la aplicación práctica de las revisiones caja a caja o legajo a legajo y, no digamos ya,
de los tratamientos sobre las obras, la necesidad fundamental se traduce en recursos humanos; las
intervenciones son eminentemente de aplicación manual, y la gran cantidad de material deteriorado sugiere
la optimización del uso de las instalaciones destinadas a la aplicación de los tratamientos.
Los archiveros debemos velar por la conservación de la “selva documental”, cuidando no sólo de la
información, sino también de los soportes en los cuales se encuentra esa información. Los soportes
tradicionales los conocemos y sabemos las causas de su deterioro y las medidas preventivas para su
conservación. Pero, ¿Qué hacer con los nuevos soportes? La información digital, los documentos
electrónicos en los últimos años se ha disparado. Y sólo estamos empezando. Esta explosión documental
obligará a replantearnos muchas cosas. Los hardware o los softwares se vuelven obsoletos rápidamente y
será por tanto la forma de almacenar este tipo de archivos algo que no debemos dejar pasar por alto sino
queremos que los datos digitales sean irrecuperables. A diferencia de un libro en el estante, un archivo
digital que reside intocado en un disco duro o en un repositorio por décadas o centurias es probable que no
sea legible cuando el investigador del futuro trate de recuperarlo. Todo esto debe obligar a las
Administraciones Públicas a buscar soluciones de cara al futuro. Al igual que una persona, una sociedad sin
memoria no tiene identidad. El país descansa en las bibliotecas y en los archivos como su banco de
memoria, y la tarea de preservación en la era digital se vuelve más urgente, en la medida que es nuestro
futuro lo que está en peligro.
Si importante es guiar, importante es preservar para el futuro, tanto de forma preventiva como activa. Las
medidas expuestas suponen un paso adelante en la salvaguarda del patrimonio documental extremeño, que
no puede tener marcha atrás. Indudablemente, los documentos deben ser protegidos con medidas legales,
pero deben verse acompañadas, necesariamente, de actuaciones físicas, pues en caso contrario se corre el
riesgo de que la legislación no tenga objeto sobre el que actuar.
El archivo del siglo XXI forma parte de un ente complejo que escapa a limites espaciales tal y como diría
Saramago ”…más allá de lo que los ojos pueden alcanzar.”
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