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Apolo y Atenea: Dioses Olímpicos y Sus Mitos

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Apolo, Dios de la Música y la Curación

Apolo era hijo de Leto y Zeus, y hermano gemelo Artemisa, diosa de la

caza. Como su hermana, Apolo pidió un arco y flechas, pero también la lira

fabricada por Hermes para poder hacer música y componer canciones.

Apolo se convirtió en el músico más reconocido entre los Olímpicos. Por

esto, es el patrón de los músicos. Apolo hace cumplir la voluntad de Zeus.

Sus flechas traen enfermedad y muerte a aquellos que desobedecen y

enfurecen a los dioses; pero también tiene el poder de curar a los enfermos

y afligidos si suplican por su misericordia y le honran con sacrificios

adecuados.

El Oráculo de Delfos era sagrado para Apolo. La razón era la siguiente.

Hace mucho tiempo, Gaya, la Madre Tierra, vino a Delfos. Ella notó que

este lugar era sagrado porque allí, Zeus había colocado la roca que Rea

utilizó para engañar a Cronos. Al ver esto, Gaya encargó a Pitón, una gran

serpiente, proteger la roca de cualquier intruso.

Se dice que Apolo detestaba a esta serpiente porque había perseguido a su

madre cuando ella todavía estaba embarazada. Otros dicen que Apolo

quería acudir al Oráculo, pero Pitón no se lo permitía. De cualquier manera,

Apolo había decidido que Pitón era su enemigo, y con un arco y una flecha

se dispuso a exterminarlo. Una vez muerta la serpiente, Apolo tomó el

Oráculo, y el lugar se convirtió en un sitio sagrado para él.

Al igual que su padre, Zeus, Apolo también llegó a enamorarse de mortales.

Sentía un afecto especial por un joven llamado Jacinto. Jacinto era el más

hermoso entre todos los hombres, con un cuerpo escultural, y cabello negro

y grueso. Un día, Apolo practicaba con el disco, pero no midió la fuerza de

su lanzamiento y este llegó hasta Jacinto, golpeándolo en la cabeza. Fue una

muerte instantánea. Apolo fue a su lado y lloró la muerte de su amado.


Como un memorial a la belleza de Jacinto, Apolo hizo crecer plantas en los

lugares manchados por la sangre del joven, y estas flores todavía poseen el

nombre del amante de este dios.

Apolo podía amar profundamente, pero también era capaz de una gran

crueldad e ira. Marsias, el sátiro, descubriría lo muy celoso que era el dios

con su título del mejor músico de todos. Un día, la diosa Atenea quiso

producir música, así que creó un nuevo instrumento. Este consistía de dos

tubos con juncos entre ellos. Además, se ejecutaba soplando en los juncos y
tapando los agujeros en los tubos. Atenea estaba complacida con su

creación, la cual llamó aulós, y se dirigió al Olimpo tocándola. Pero los

otros dioses y diosas se burlaron de ella por la manera en que inflaba las

mejillas al tocar el instrumento. Avergonzada, Atenea arrojó el aulós lejos.

El sátiro Marsias encontró el instrumento. Al tomarlo y soplarlo, quedó

encantado con el sonido emitido por el mismo. Le gustó tanto que aprendió,

por su cuenta, cómo tocar música con el aulós. Pronto se había convertido

en un músico reconocido, capaz de tocar diversas melodías con gran

habilidad. “¡Ja!” dijo Marsias, “soy tan buen músico como el mismísimo

Apolo”.

Al oír esto, Apolo enfureció. El dios se mostró ante el sátiro y le retó a un

concurso de habilidad musical. Ambos acordaron que el ganador podría

hacer lo que quisiera con el perdedor.

Apolo tomó su lira y tocó de manera magistral. Marsias, tomó su aulós y lo

hizo de igual manera. Durante un largo tiempo, era imposible determinar

quién sería el ganador. Esto fue hasta que Apolo puso su lira de cabeza y

comenzó a tocarla. “¿Puedes tocar el aulós al revés?” le preguntó a Marsias.

Pero el sátiro no podía. Apolo fue declarado ganador del concurso y el

pobre Marsias fue desollado vivo.


Atenea de ojos grises, Diosa de la Sabiduría y la Estrategia

La primera esposa de Zeus fue Metis, hija de los Titanes Océano y Tetis.

Durante el primer embarazo de esta, Gaya y Urano advirtieron a Zeus que

el producto de esta unión sería tan sabio y poderoso que podría derrocar a

su padre. Zeus se preocupó por esto. Al pedir consejo a los Titanes,

recomendaron a Zeus hacer lo mismo que su padre, Cronos, engullir al

infante una vez nacido. Zeus no esperó hasta el nacimiento. Secuestró a

Metis, todavía embarazada, y se la tragó completa.

Metis subió hasta la cabeza de Zeus y allí dio a luz a su hija. Luego,

procedió a tejer una túnica y a fabricar un casco para ella. El martilleo

incesante de la elaboración del casco le produjo un terrible dolor de cabeza

a Zeus. Nada parecía ponerle fin. En su agonía, imploró a los otros dioses

que le ayudaran. Finalmente, el gran Prometeo tomó un hacha y abanicó,

cortando a Zeus justo en la mitad de su cabeza, aunque algunos dicen que

esto fue obra de Hefesto. De la herida, salió una diosa hermosa y madura,

vestida con una túnica y equipada con un casco. Esta era la hija de Zeus,

Atenea, diosa de la sabiduría, la justicia, y la estrategia.

La ciudad de Atenas lleva su nombre y está bajo su protección personal, y

ocurrió del siguiente modo. Hace mucho tiempo un rey llamado Cécrope

fundó una nueva ciudad. Se dice que este ser no era humano, sino la mitad

superior de un hombre y la cola de una gran serpiente o pez en lugar de

piernas. También se dice que Cécrope fue el primero en hacer sacrificios en

honor a Zeus y declararlo un dios después de la guerra con los Titanes.

Cécrope quería que un dios o diosa se convirtiera en patrón de su ciudad y

dejó este honor en manos de los Olímpicos. Poseidón y Atenea decidieron


competir para decidir quién sería el patrón de la ciudad. Poseidón caminó a

la cima de la Acrópolis, la gran colina rocosa en el centro de la ciudad y

golpeó la tierra con su tridente. Un torrente de agua cristalina brotó de ese

lugar, y con esto Poseidón le otorgaría a la ciudad el dominio sobre los

mares y poderío naval. Atenea plantó un olivo, que simboliza la paz y la

prosperidad. Cécrope preguntó a su pueblo a qué dios preferían como

patrón, y estos contestaron “queremos a Atenea”. Así, la ciudad fue

nombrada Atenas, y la gente construyó un gran templo para la diosa Atenea

en la cima Atenea otorgó sus favores a quienes la veneraban, y destrucción y


desgracia

a todos los que no lo hacían, pero su juicio siempre era justo. Esta es la

historia de un hombre joven llamado Tiresias, cuya madre era una ninfa. Un

día, Tiresias llegó por accidente al lugar donde la diosa Atenea tomaba un

baño. No era la intención de Tiresias cometer tal intromisión, pero la diosa

virgen se puso furiosa de que un hombre la viera desnuda, así que cegó a

Tiresias. Su madre le rogó que le devolviera la visión a su hijo, pero la

diosa no podía revertir su acción. En vez de eso, limpió los oídos de

Tiresias con lana. Después de esto, Tiresias fue capaz de entender el idioma

de las aves. Con esta habilidad, Tiresias se convirtió en un profeta y vidente

famoso.

Esta diosa, sabia en la estrategia, también favorecía a aquellos que

trabajaban algún arte u oficio. Existió hace tiempo un niño llamado Pérdix,

que era discípulo del constructor Dédalo. Pérdix era un gran observador de

la naturaleza y siempre buscaba inventar algo útil basado en sus

observaciones. Un día, al mirar la espina de un pescado, tuvo una idea.

Consiguió una lámina de hierro y cortó uno de los extremos como si fueran

dientes, imitando los huesos que sobresalen de la espina. Descubrió que con
este invento era muy fácil cortar madera. Pérdix había inventado la sierra.

Pero su maestro, Dédalo, estaba celoso del talento de su discípulo. Capturó

a Pérdix y lo arrojó desde la cima de la Acrópolis, pero hizo parecer que su

aprendiz había resbalado. Atenea vio al joven caer y lo salvó convirtiéndolo

en un pájaro. Pérdix mantuvo su nombre después de esto porque Pérdix

significa “perdiz”. la Acrópolis, declarándola su protectora

Ares, Dios de la Guerra, y Afrodita, Diosa del Amor

Ares era hijo de Zeus y Hera. Un dios violento y cambiante, amaba las

batallas y el asesinato y, en algunas ocasiones, cambiaba de bando durante

los conflictos. Esto ocurrió durante la guerra entre Grecia y Troya, la cual

empezó con la marcha de Helena. Cuando la guerra de Troya comenzó,

Ares luchó del lado griego, pero la diosa Afrodita lo convenció de favorecer

a los Troyanos, y así lo hizo.

Los guerreros y todos aquellos con excelentes capacidades de combate eran

los favoritos de Ares, y a estos los bendecía con regalos. Como se cuenta en

la historia del gran héroe Heracles, a Hipólita, le dio un cinturón; a

Diomedes, caballos feroces y carnívoros.

Ares y la diosa Afrodita, nacida de la espuma marina, se amaban, pero no

habían contraído matrimonio cuando Hefesto envió el trono maldito en el

que Hera quedó atrapada. Se dice que Hera no pudo ser liberada por los

esfuerzos de ningún dios del Olimpo y que Zeus prometió la mano de

Afrodita a cualquiera que pudiera liberar a la Reina de los dioses. Afrodita

accedió a ello, creyendo que un dios valiente y poderoso como Ares sería

capaz de lograr tal hazaña. Pero nada de lo que Ares hizo tuvo efecto.
Finalmente, Hefesto subió al Olimpo y liberó a Hera con facilidad.

Como había sido prometido, Hefesto recibió a Afrodita como esposa. Esto

hizo a Afrodita infeliz. Ella no quería ser la esposa de un dios lisiado. Así

que, un día, cuando Ares supo que Hefesto no estaba presente, él y Afrodita

se fueron a la cama juntos. Pensaron que hacían el amor en secreto, pero

Helios, dios del Sol, los descubrió y fue a contárselo a Hefesto. Hefesto se

puso furioso. Fue a su forja y fabricó un juego de cadenas tejidas con una

red fuerte para atrapar a los amantes. Durante su segundo encuentro,

Hefesto entró al cuarto y lanzó la red sobre los amates. Estos quedaron

atrapados sin escapatoria.

Hefesto llamó al resto de los dioses del Olimpo para que admiraran la

vergüenza de los amantes. Todos acudieron y se burlaron de Ares y

Afrodita, todos menos Poseidón, quien pidió a Hefesto que liberara a los

cautivos, alegando que Ares pagaría cualquier precio que fuera necesario

para enmendar el agravio. Hefesto se rió de esto diciendo “Ares de no es de

confianza, como puedes ver. Dudo que tenga el honor de pagar su deuda”.

Pero Poseidón insistió. Dijo que Ares pagaría su deuda y, de no hacerlo,

pues el mismo dios de los mares lo haría en su lugar. Así, Hefesto los

liberó. Ares y Afrodita huyeron a continuar sus amoríos en la isla de

Chipre, lugar donde la diosa puso sus pies sobre la tierra por primera vez.

Ares y Afrodita tuvieron una hija llamada Harmonía, quien se convertiría

en la esposa de Cadmo, rey de Iliria. Cuando los ilirianos se fueron a la

guerra, Ares luchó en su bando acompañado por su hija, Harmonía.

Ares nunca iba a la guerra solo. Sus aurigas Deimos (terror) y Fobos

(miedo), siempre lo acompañaban. Se dice que ellos también eran hijos de

su unión con Afrodita. Se suele decir que la diosa Eris (discordia), hija de la

Noche, es hermana de Ares. Ella también lo acompañaba en sus batallas,


aumentado el sufrimiento y el odio entre los humanos.

Afrodita, la amada del dios de la guerra, era la diosa del amor, pero, como

todos los Olímpicos podía ser cruel si era irrespetada. Se dice que esto

ocurrió cuando el encantador Adonis nació. El Rey Tías de Asiria tenía una

hija llama Esmirna, quien se negaba a honrar a Afrodita. Como castigo,

Afrodita hizo que Esmirna deseara a su padre. Esmirna engañó a su padre

para compartir su lecho durante doce noches seguidas. Cuando Tías

descubrió el engañó, se sintió furioso y avergonzado. Pidió a los dioses que

castigaran a su hija por sus actos y estos cumplieron su plegaria

convirtiendo a su hija en un árbol de mirra. Lo cual es un castigo adecuado,

ya que Esmirna significa “mirra”.

Pero Esmirna estaba embarazada antes de ser convertida en árbol y, a los

nueve meses, el árbol se abrió y un bebé hermoso nació, cuyo nombre era

Adonis. Afrodita llevó al infante con Perséfone pensando que podría

reclamarlo cuando fuera mayor, pero Perséfone amaba tanto a Adonis que

se negó a devolverlo a Afrodita. Ambas diosas llevaron su disputa ante

Zeus para que el Rey del Olimpo decidiera qué hacer. Zeus declaró que

Adonis pasaría parte del año con Perséfone, otra parte con Afrodita y otra

parte por su cuenta. Adonis pereció durante un viaje de cacería al ser

corneado por un jabalí. Se dice que esto fue obra de Ares, quien estaba

celoso del amor que Afrodita sentía por el joven; otros, que esto fue un

castigo de Artemisa porque Adonis era buen cazador.

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