Reseña crítica: Nuevas masculinidades y prácticas docentes
El trabajo sobre la perspectiva de género no solo se debe de manifestar
en el ámbito escolar, es importante que la reeducación y reestructuración
de los principios, valores, razonamientos, pensamientos e ideas esté
presente en todos los sectores sociales, en todo momento y en cada
evento cultural o artístico que la misma institución, organización o
dependencia promueva.
Puesto que es necesaria una constante guía que nos muestre un
autoconocimiento y una permanente dirección hacia la búsqueda de la
verdad, del respeto, la libertad como una sociedad sana.
En cuanto al término de la nueva masculinidad, antes se debe de tener
clara la necesidad urgente de que homogenización de su concepción,
características, estrategias, ventajas e impacto sea bien tratado y
desarrollado para que después en el hombre se siembre, se forme y se
procure para apoyarlo y exaltarlo. Ya que existen dos vertientes que se
deben de atender, por un lado, la educación de los varones y por otro de
quien los educa, es decir, principalmente la cultura e ideología de la
mujer. Si se ve a detalle, el matriarcado predomina en las familias
mexicanas, generando y puntualizando ciertas conductas machistas en
los hijos, asimismo induciendo comportamientos de sumisión y absoluta
obediencia a sus hijas de por parte de los varones.
Esta problemática establecida en la familia, llega a menguar gran parte de
los esfuerzos escolares. Aunque la comunidad universitaria se reeduque y
conozca nuevas terminologías y nuevos escenarios. Cuando deciden
cambiar y atreverse a ser uso de la “nueva masculinidad” son objetos
fáciles de burlas, juicios y desacreditaciones entre amigos, parientes y
compañeros de salón.
Esto no tiene por qué desanimarnos, más bien es estar informado,
actualizado para estar conscientes de que los posibles obstáculos pueden
tener un grado de imposibilidad de alcance y seguir luchando mediante
los protocolos establecidos por la UNAM, en donde no solo el comienzo
como la queja o la denuncia va contra un elemento llamado miedo, sino
que en todo el proceso de acompañamiento y seguimiento que da la
Institución está rodeada de variables sociales, emocionales y cognitivos
que hacen que este tipo de proyectos fracase o que inclusive genere otros
riesgos o amenazas como la deserción, el bulling o inclusive el suicidio.
Por eso la labor docente es crucial, que lejos de vanagloriar nuestra
materia. Es bueno brindar los espacios y tiempos a los estudiantes y
colegas, para compartir lo que viven, disfrutan o sufren, ganar su
confianza y permitir que se acerquen, conozcan y denuncien.
Algo que podría proponer es apoyar incondicionalmente todas las
actividades artísticas o no que promuevan la perspectiva de género y si
no existen generar las mismas de manera obligatoria (por ejemplo, una
semana completa por Academia) durante el semestre para que todos
entremos en la dinámica de cambio con el objetivo de que al menos se
tenga la seguridad y el cobijo de las autoridades para que toda la
comunidad no normalice la violencia de género.