0% encontró este documento útil (0 votos)
26 vistas4 páginas

Significado bíblico de la misericordia

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
26 vistas4 páginas

Significado bíblico de la misericordia

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El significado bíblico de la misericordia

Cuando la Biblia habla de misericordia usa varios términos,


pero hay dos que sobresalen. En el Antiguo Testamento
vemos el término hebreo «jesed» que significa, entre otras
cosas, bondad, misericordia, gracia, amor y fidelidad. En el
Nuevo Testamento encontramos el término griego «eleos» que
se refiere a la manifestación externa de la compasión.

Por lo tanto, la misericordia bíblica se trata principalmente de


la expresión o manifestación del amor de Dios. Por
misericordia, él no nos quiso dar el castigo que merecíamos.
Dios nos extendió su mano y nos dio la oportunidad de recibir
su perdón por medio de nuestro Salvador Jesucristo.

Ofrecernos misericordia fue decisión propia del Padre


celestial. Dios no estaba obligado a hacerlo, pero lo decidió
así debido a su inmenso amor por cada uno de nosotros. Él
tomó la iniciativa.

Efesios 2:4-5

Tito 3:4-5

La humanidad estaba espiritualmente lejos de Dios, pero él


manifestó su misericordia. Con Cristo, Dios nos alcanzó. Él nos
ofreció salvación, perdón y renovación.

Cuando confesamos Nuestros pecados al Padre celestial y


recibimos su perdón, el Espíritu Santo viene a morar en
nuestras vidas y todo cambia. Desde ese momento tenemos
una perspectiva eterna inspirada en la obra de Cristo en la
cruz, su perdón y su misericordia.

Por lo tanto, recibir la misericordia de Dios transforma


nuestras vidas. Transforma nuestro espíritu y transforma
nuestro día a día. Recibir ese toque maravilloso de Dios y
tener al Espíritu Santo en nosotros se reflejará en todo lo que
hagamos, hablemos o pensemos… No somos iguales después
de experimentar la gran misericordia de nuestro Señor.

La obra de Jesús

Jesús, Dios con nosotros, vivió una vida de misericordia. En


los Evangelios vemos cómo él se mezclaba con el pueblo,
comía con todo tipo de personas, hablaba y escuchaba sus
problemas, se identificaba con ellos. Él no solo se acercó a los
demás con compasión, sino que actuó y alivió sus dolores,
dándoles sanidad para el cuerpo y para el alma.

Jesús mostró que actuar con misericordia es más importante


que seguir la ley a rajatabla. Uno de los momentos más
conocidos de Jesús es la historia de la mujer sorprendida en
adulterio (Juan 8:1-11). Los maestros de la ley y los fariseos
deseaban aplicar la ley inmediatamente y apedrear a la mujer.
¡Ella había pecado! ¿Qué hizo Jesús?

Juan 8:6-11

Jesús no la acusó. Más bien llamó a los acusadores a la


reflexión sobre sus propias vidas. ¿Estaban ellos libres de
pecado? Por supuesto que no y ellos lo sabían. El único
completamente libre de pecado en esa escena era Jesús, pero
él escogió tratar a la mujer con misericordia, perdonándola y
concediéndole una nueva oportunidad.

Durante su vida sobre la Tierra, Jesús sanó enfermos, echó


fuera demonios, alimentó a multitudes, resucitó muertos y
aun en sus últimos momentos, cuando estaba agonizando con
su cuerpo rasgado, escogió perdonar. Su vida fue una vida
ejemplar de misericordia.

Es precisamente en la cruz donde vemos la expresión más


clara de la misericordia de Dios. Jesús murió una muerte
dolorosa por amor a cada uno de nosotros. Él llevó en la cruz
el peso de nuestros pecados, pagó por todo el mal que
nosotros hemos hecho. Pero él también resucitó. ¡Él venció el
poder de la muerte! Y es gracias a su muerte y a su
resurrección que tenemos la esperanza de la vida eterna.

2 Timoteo 1:9-10

Efesios 2:8-9

Jesús entiende las luchas que enfrentamos los seres humanos


cada día. Él no pecó jamás, pero vivió como uno de nosotros y
pasó por situaciones similares a las nuestras. Hebreos 4: 14-
16 dice lo siguiente:

Sea cual sea la lucha o el problema que estemos enfrentando,


podemos acudir a Dios con toda confianza para recibir la
misericordia o la gracia necesaria. Dios entiende lo que
sucede en nuestras vidas y tiene compasión de nosotros. Sin
él somos débiles, pero con él tenemos suficientes fuerzas
para vencer y seguir adelante.

Resultados de la misericordia

La realidad es que saber que Dios no nos dio el castigo que


merecíamos, sino que nos amó, nos perdonó y nos salvó nos
debe cambiar y mover a la acción. La gratitud por todo lo que
recibimos gracias a la misericordia de Dios debe manifestarse
en nuestras acciones hoy.

Hemos recibido misericordia y ahora debemos buscar


extenderla a los demás. Hemos sido perdonados:
esforcémonos en perdonar a los demás. Lo que hemos
recibido de gracia, debemos darlo a los demás con
generosidad y como muestra de gratitud a nuestro Señor.

Mateo 10:7-8

La vida con Cristo nos da un nuevo propósito: llevar el


mensaje de la esperanza de vida eterna a los demás.
Recordemos que el poder del Señor está con nosotros, su
Espíritu Santo nos llena. Andemos en ese poder, oremos por
los que nos rodean, impactemos nuestro entorno con la
misericordia y el amor de Dios. ¡Y alabemos a Dios con todo
nuestro ser! Él es digno de nuestra adoración.

1era De Pedro 1:3

También podría gustarte