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Existencialismo de Carl Rogers y

Psicología integral de la persona


“ Psicoterapia centrada en el cliente”

Integrantes: Inoska Chávez, Sofía Contreras, Josepha Perez, Jesus Trejo, María Moya, Alexis Leal y
Francisca Arévalo.
Asignatura: Seminario de texto
Profesora: Marilúz Villela
Fecha: 19 de Abril, 2024.
1. ¿Cuál es el contexto histórico-filosófico-político-biográfico de la obra?
Carl Rogers (enero 1902- febrero 1987), dedicó 12 años de su trabajo en la clínica comunitaria de
Rochester, en Nueva York, donde desarrolló una técnica de trabajo con personas. Posteriormente,
llega a la universidad de Ohio, donde fue considerado un “innovador” por varios estudiantes. Con
ellos comenzó “un estudio de práctica psicoterapéutica, seguida por el análisis de las grabaciones de
las consultas, para identificar las constantes que facilitaban el proceso de crecimiento de las personas
que acudían a recibir ayuda psicoterapéutica” (Lafarga, 1986). En 1940, teniendo como base este
trabajo de análisis, escribe el documento Conceptos nuevos en psicoterapia.

Las hipótesis principales de los planteamientos de rogers son las siguientes:


1. Es en el impulso de la persona hacia el crecimiento, la salud y la adaptación en que se
fundamenta el proceso psicoterapéutico. Además, este consiste en liberar a la persona de los
elementos que obstaculizan su desarrollo normal.
2. Este proceso está más vinculado a la expresión y clarificación de los sentimientos que a la
comprensión intelectual de la experiencia.
3. La comprensión de las circunstancias del presente inmediato de la persona es más importante
que su pasado.
4. La experiencia de la relación terapéutica, y no la conceptualización de ésta, es el elemento
determinante del crecimiento en el proceso terapéutico.

Su práctica psicoterapéutica tenía como base su formación en psicoanálisis; su entrenamiento


freudiano y el pensamiento rankiano por el que se veía fuertemente influido. En un comienzo, Rogers
no consideraba que estuviera creando algo nuevo, sino más bien que “seguía básicamente una
corriente psicoterapéutica importante, pero no diferente a la que otros seguían.

A lo largo del desarrollo de su enfoque, se logra ver cómo prima una actitud de profunda humildad. Se
señala que en su llegada a la universidad de Ohio, Rogers se sorprendió de la admiración que sentían
por él los alumnos, la cual él atribuía a su poca experiencia en la práctica clínica. Además, tras varias
de sus publicaciones, los premios y honores recibidos su actitud continua igual:

Rogers no atribuye estas realidades a su genio clarividente, sino a su capacidad de aprender, sobre
todo de sus colegas más jóvenes y de las experiencias de cientos de hombres a quienes ha
acompañado en la búsqueda de ellos mismos (Lafraga, 1986).

Por otra parte, es importante mencionar que en el año 1941 Estados Unidos se unió a la segunda
guerra mundial, dando fin a lo que se conoció como la Gran depresión, un periodo de gran dificultad
económica en el país. Siendo este el contexto social y político en que se desarrolla este nuevo
concepto de psicología.

2 ¿Qué plantea el autor en este texto? Escriba una reseña de tres párrafos.

El texto "Terapia centrada en el cliente" de Carl Rogers corresponde a un ensayo seminal hecho en el
año 1951 que ha influido enormemente en el campo de la psicoterapia y su forma de llevar a cabo la
psicología clínica, aquí el autor explora los principios esenciales de su enfoque para el tratamiento
psicológico basándose en la premisa de la existencia de un potencial inherente en cada sujeto para su
crecimiento personal y la autorrealización.

Previamente al enfoque de Rogers el rol del terapeuta era mucho más directivo y crítico,es así como
el autor acerca este rol de una manera mucho más humana y comprensivo de lo que anteriormente era,
profundizando en la importancia de la empatía y la congruencia por parte del terapeuta en la relación
terapéutica. Rogers destaca la necesidad de que el terapeuta debe ir en busca de propiciar un ambiente
seguro,comprensivo, no crítico, de confianza enfatizando el mostrar una actitud de aceptación
incondicional y comprensión hacia las experiencias y emociones de sus clientes para que así puedan
indagar en sus pensamientos, emociones, sentimientos y experiencia de una manera genuina,única y
auténtica pues se considera a la persona como facilitador abierto.

Es importante recalcar cómo es que el autor discute, el cómo la terapia centrada en el cliente se basa
en comprender la experiencia subjetiva del sujeto, y cómo está influye en lo que es su
comportamiento. Posteriormente, ejemplificar acerca de técnicas de evaluación que pueden utilizarse
en el proceso terapéutico, dando énfasis en cómo estás deben utilizarse y adaptarse según las
necesidades y requerimientos de cada cliente. Principalmente, para Roger, la persona concibe la
realidad de maneras diferentes debido a su propio marco de referencia, que refiere a cómo percibe el
mundo. Sus creencias, valores y experiencias pasadas afectan la forma de sentir, pensar y actuar en
distintas situaciones, y es importante tenerlas en cuenta en el proceso terapéutico, pues con esta
información se podrá entender cómo es que el cliente ve su propia realidad y cómo el cambiar esa
percepción puede lograr un mayor estado de bienestar emocional.

¿Cuáles son los 5 principales conceptos del texto? Explíquelos.


● Enfoque centrado en el cliente: En este enfoque, el cliente es visto como el experto en su
propia experiencia. El terapeuta adopta un papel más pasivo, actuando como un facilitador
que ayuda al cliente a explorar y comprender sus propios problemas y encontrar soluciones
que sean significativas para ellos.
En resumen, el enfoque centrado en el cliente enfatiza la importancia de crear un ambiente
terapéutico que ejercite la autoexploración, el crecimiento personal y la autorrealización de
quien consulte, a través de la consideración positiva incondicional, la empatía y la orientación
al cliente.
● Consideración positiva incondicional: Rogers define la consideración positiva incondicional
como una actitud fundamental por parte del terapeuta hacia el cliente, caracterizada por la
aceptación, el respeto y la valoración incondicionales de la persona como un ser humano
digno y valioso, independientemente de su comportamiento o características. Cuando el
terapeuta muestra esta actitud de aceptación incondicional hacia el cliente, se establece una
relación de confianza y apertura que permite al cliente explorar sus pensamientos,
sentimientos y experiencias internas de manera más profunda y auténtica. Al experimentar la
aceptación y el respeto incondicionales por parte del terapeuta, el cliente se siente libre para
explorar y expresar sus emociones y experiencias internas sin temor al juicio o la crítica, lo
que facilita el crecimiento personal y el cambio psicológico.

● El consejero o terapeuta: Rogers también aborda el concepto de consideración positiva


incondicional, que implica una actitud de aceptación y respeto hacia el cliente tal como es, sin
juicio ni crítica. Esta consideración incondicional es esencial para crear un ambiente
terapéutico seguro y de apoyo en el que el cliente se sienta libre de expresar sus pensamientos
y sentimientos más profundos sin temor al rechazo. También enfatiza que la consideración
positiva incondicional no significa necesariamente estar de acuerdo con todo lo que el cliente
dice o hace, sino mostrar una actitud de respeto hacia su experiencia única.

● Personalidad y conducta:
1. Personalidad como un proceso en desarrollo: Rogers ve la personalidad como un
proceso en constante desarrollo y cambio a lo largo de la vida de una persona. No la
concibe como algo estático o predeterminado, sino como una serie de experiencias y
procesos internos que se van configurando a lo largo del tiempo en respuesta a las
experiencias vividas.
2. La importancia de la autoimagen: Rogers destaca la autoimagen como un componente
crucial de la personalidad. La autoimagen es la percepción que tiene una persona
sobre sí misma, incluyendo sus creencias, valores, emociones y percepciones sobre
sus propias capacidades y limitaciones. Esta autoimagen puede influir en la forma en
que una persona se percibe a sí misma y en cómo se relaciona con los demás.

● Mundo experimental y autoactualización:


1. Tendencia actualizante: Rogers describe la tendencia de actualización como una fuerza
inherente en cada individuo que le impulsa hacia la realización de su máximo potencial. Esta
tendencia lleva a las personas a buscar el crecimiento, la autorrealización y la satisfacción
personal.
2. Ambiente terapéutico facilitador: Rogers señala que el proceso de cambio terapéutico se ve
influenciado por el ambiente facilitador proporcionado por el terapeuta. Este ambiente se
caracteriza por la empatía genuina, la aceptación incondicional y la congruencia por parte del
terapeuta, lo que permite al cliente sentirse seguro para explorar sus experiencias y emociones
internas.
1. Autoexploración y auto aceptación: Durante el proceso terapéutico, el cliente es motivado a
explorar y comprender sus propias experiencias internas, incluyendo sus pensamientos,
sentimientos y comportamientos. A medida que el cliente se familiariza y acepta estas
experiencias, se facilita el proceso de autoactualización y crecimiento personal.

4. ¿Qué antropología sustenta su propuesta?


Desde el enfoque humanista se habla del concepto de autorrealización, este toma fuerza desde
la teoría de las jerarquías de las necesidades de Abraham Maslow el cual mencionaba que la
autorrealización consiste en el proceso por el cual las personas logran alcanzar su máximo potencial y
así, lograr una nueva versión de sí mismos, una versión más completa y plena que los acerca a la
felicidad. Es así en este contexto, que Rogers considera la autorrealización como un proceso
continuo de desarrollo personal, el cual implica autenticidad y aceptación incondicional de uno
mismo, considerando la salud psíquica como consecuencia de esta aceptación e integración de sí
mismo.
Carl R. Rogers es una de las principales figuras de la corriente humanista de la psicología
influenciado por la filosofía existencialista, por lo cual se sustenta en esta antropología que concibe a
la persona como un ser con potencial de crecimiento y autorrealización inherente en cada individuo,
observando así desde una mirada optimista y positiva del ser humano es que desarrolla su propuesta
“psicoterapia centrada en en el cliente” con base en la confianza en la naturaleza humana, la cual
consiste en confiar en la capacidad del cliente para guiar su propio desarrollo y cambio debido a la
tendencia innata al crecimiento y la autorrealización; la autonomía y libertad personal es
considerada por Rogers desde la mirada de que las personas tienen la capacidad de dirigir sus propias
vidas y tomar sus propias decisiones, es por esto que su terapia centrada en el cliente se enfoca en
potenciar la libertad y la responsabilidad del individuo en la toma de decisiones; valoración de la
experiencia subjetiva, se refiere al cómo el individuo percibió la experiencia, lo que sintió y pensó el
cliente en cierta situación, es fundamental poder entender este proceso interno de cada individuo y así,
comprender la experiencia única de cada persona; un especial enfasis al potencial de crecimiento, su
foco es el desarrollo de este potencial de crecimiento, proporcionando en las terapias un ambiente
cómodo y empático en donde el cliente se siente apoyado genuinamente en el proceso de
autoconocimiento y crecimiento personal. Rogers busca que los pacientes vean ese potencial y los
incita a buscar y encontrar un nuevo sentido a sus metas y objetivos personales, a la vida, en un
sentido más profundo.
Considerando todo lo anterior, podemos comprender que la postura de Rogers como terapeuta
es desde la empatía y humildad al no juzgar, una escucha activa demostrando un genuino interés
hacia el relato del cliente sobre aquello que lo aqueja y siendo congruentes en el actuar como
terapeutas, también recalca la confianza en el cliente y una aceptación incondicional hacia este sin
importar el actuar o sus creencias, lo que implica una vez más el no juzgar y aceptar la experiencia
del cliente tal y como es.

5. ¿Cuáles son sus aportes y limitaciones a la luz del metamodelo de Psicología Integral de la
Persona?

Previo a mencionar los factores influyentes de Carl Rogers y la terapia centrada en el cliente,
contextualizar respecto el modelo Aristotelico-Tomista nos permite entender con mayor claridad lo
mencionado. Entendemos que la PSIP es un meta-modelo de la psicología clínica que
fundamentalmente aporta a la integración de los conceptos de esta con una compresión
ético-antropológica, es decir, busca una mayor integración entre las teorías que fundamentan la
clínica, evitando así, el olvido de siglos de reflexión filosófica.

Ya contextualizadas las bases. Los principales aportes a destacar son en relación al rol del terapeuta;
este debe darse desde la comprensión y aceptación por el consultante, ya que el experto debe asumir el
marco referencial interno del cliente por el cual la persona percibe el mundo y sí mismo (C. Rogers).
Además es relevante mencionar que si el terapeuta carece de virtuosidad no verá puramente al
paciente como un ente de máxima dignidad. Esta base filosófica es plasmada en el escrito publicado
por la APSIP al aludir dentro del rol del terapeuta el contemplar la subjetividad del paciente en su
singularidad personal y su perfeccionamiento de sus operaciones para vivir en virtuosidad y así
relacionarse asertiva y equilibradamente con la realidad y el paciente, siendo esto posible por la
mirada optimista respeto del ser humano que plantea Rogers, pues esta confianza plena en la
maduración humana es base para creer en el cambio motivado desde el consultante en el proceso
terapéutico.
A su vez, destacar que la actitud del consejero es una técnica en sí misma, ya que la forma en que se
relaciona el terapeuta con el cliente es una herramienta de cambio constructivo, siendo unas conductas
más efectivas que otras impulsando la reorganización perceptiva del propio paciente.

En paralelo, dentro de las limitaciones al margen de la PSIP respecto la estructura de una psicoterapia,
el enfoque no-directivo sobrepone gran responsabilidad al rol del paciente como agente de su propio
cambio. La pasividad del terapeuta es percibida como una posible “falta de interés” o compromiso,
desde la perspectiva del cliente, si bien no es del todo infructuoso para un perfil de consultante el cual
busca la liberación de su mundo interno, es endeble y limitado a la luz del proceso terapéutico integral
de la persona el enfoque que entrega Rogers. Por esto, el modelo de intervención queda pequeño
frente a trastornos más graves en los que la afectividad sensible se encuentra comprometida o a
trastornos de personalidad, ya que la humildad, característica de Rogers, por el limitado conocimiento
del paciente en relación al autoconocimiento del mismo lleva al consejero a un rol pasivo, siendo
peligroso en contexto particulares. Esto lo observamos en la sesión de Hall en donde manifiesta una
clara sintomatología depresiva pues la paciente dice no tener las agallas o la fuerza para matarse para
a continuación citar “era feliz cuando vivía en mi mundo de sueños (..) hay una brecha tan grande
entre mi ideal y lo que soy” recibiendo de respuesta que su tal mundo siendo un refugio suena más
atractivo, a lo que Hall dice “mi mundo de sueños o el suicidio”, frente a lo que el terapeuta no hace
intervenciones mayores a responder aferrandose a su hipotesis central no directiva, por lo que se entra
en debate del que hacer moral y profesional respecto el nivel de intervención ya que para esa época el
consejero se limita a comprender los sentimientos desesperados - por asumir el marco referencial
interno -, mas no a asumir su responsabilidad.
En conclusión, la postura humanista de Rogers tiene aportes y debilidades, mas es esencial a la psip y
su mirada humilde frente al paciente que llega a consulta, respetando en su máxima dignidad la
vulnerabilidad que este nos entrega.

6. Proponga un caso clínico donde se pueda aplicar el planteamiento del autor. Realice el análisis
desde este planteamiento y también desde la PSIP. (Alexis y Jesús) (MAX 2.5 planas)

José (30 años) acude a consulta sintiéndose muy deprimido, abatido y sin ganas de hacer nada.
Comenta que estos sentimientos le vienen afectando ya desde hace años, pero que ahora ya no lo
soporta, “Ya no tengo idea de qué hacer con mi vida, creo que realmente no sirvo para nada”.
Explica que desde joven le ha costado encontrar un “propósito” para sí mismo. Toda su juventud
intentó explorar en diversos intereses e incluso llegó a estudiar dos carreras distintas, Ingeniería
Comercial y Derecho, pero nunca terminaron de gustarle. “Me pasó que al principio sentía que ahí
era, que tenía que dedicarme a eso, pero después me fue mal en las pruebas y me achaqué altiro. Me
di cuenta que no tenía lo necesario”
Cuenta que su padre, Mario (57, ingeniero), siempre le ha alimentado esos sentimientos. “Mi viejo
nunca me deja tranquilo, me dice que soy un bueno para nada, que soy inservible, que como es
posible que con 30 años siga viviendo con ellos” Respecto a la relación con su madre, Marcela (56,
dueña de casa), comenta: “Al menos mi vieja es más comprensiva, ella me entiende. Sabe que me
cuesta hacer las cosas y que nunca he podido encontrar lo mío. Si igual siempre me dice que da lo
mismo lo que diga mi papá, que ellos siempre van a estar para mí, que no me caliente la cabeza”.
Cuando se le consulta acerca de amigos o relaciones sentimentales comenta: “Amigos tengo pocos, de
la media más que nada, pero como que no nos juntamos mucho porque como ellos tienen pega y todo,
casi nunca tienen espacio para una junta. Y pucha así como con parejas, he tenido un par de pololos,
pero nunca duramos mucho. Pero así como destacable, está Nicolás. Él fue súper importante para mí,
ya que me ayudó a poder aceptarme como soy, me hizo sentir seguro y cómodo en la relación. Lo
conocí cuando tenía 22, él 25. En ese momento aún no le contaba a mis papás que me gustaban los
hombres. Nicolás fue un pilar fundamental para poder hablar con ellos, aunque en un inicio no se lo
tomaron tan bien, con el tiempo y a medida de que iban conociéndolo, fueron aceptando
progresivamente. Duramos juntos 3 años aproximadamente. Pensamos incluso en casarnos y ver la
posibilidad de adoptar. El primer año de relación fue el mejor, me llevaba a todos lados, siempre me
traía regalos, me hacía sentir especial. Pero de ahí todo se fue complicando. Cada vez esas muestras
de cariño iban desapareciendo, y a su vez empezó a tener comportamientos más hostiles, por decirlo
de alguna manera. Discutíamos seguido, hasta el punto de gritarnos. Muchas veces me dijo que le
cansaba que fuera un inútil, que no tenía futuro. Creo que lo que más me dolió fue cuando me dijo
que se fijó en mí porque vió un potencial que estaba perdiendo por ser un inservible. Al final, me dejó
y me enteré que andaba con otra persona al poco tiempo de terminar la relación”.
Indagando en intereses y hobbies sale a la luz un gusto por el arte. “Desde chico siempre me ha
gustado caleta pintar, estuve metido en unos cursos de pintura, color y todas esas cosas. De hecho
hace un par de años como que no sé qué me dio, pero subí a internet un par de cuadros que tenía y
me habló mucha gente porque les gustó lo que hacía, incluso vendí unos pocos. A veces me escriben
consultando si es que tengo más cuadros, pero no he querido subir más cosas”.
En cuanto a las expectativas del proceso refiere: “Pucha, me gustaría salir como de ese hoyo en que
estoy, como que quiero dejar de sentirme tan mal. Y no sé, como que quiero darme cuenta si es que de
verdad no sirvo para nada o si es que acaso hay algo en lo que valga la pena”.

ANÁLISIS DESDE ROGERS


Analizando este caso desde la teoría de la personalidad de Rogers, podemos ver que José se
encuentra en un estado de tensión psicológica, con un concepto del sí mismo poco integrado, que le
da importancia a los juicios valóricos que realizan sus significantes, simbolizando distorsionadamente
sus percepciones y evitando integrar a su autoconcepto experiencias significativas que lo contradicen.

En primer lugar, podemos dar cuenta de la simbolización distorsionada producto de las experiencias
de sus padres. Ellos le critican constantemente que siga viviendo con ellos y que no pueda realizar
cosas por sí mismo, en especial su padre. “No sirves para nada, eres inservible”

Mientras que la madre en un intento de protegerlo de las duras palabras de su padre sigue alimentando
esta experiencia respecto a lo que le dice para hacerlo sentir bien.“Da lo mismo si no haces nada
bien”. Alimenta esta simbolización distorsionada, pues le permite evitar la pérdida significativa básica
de “Mis padres me aman”. Esta simbolización también parece verse alimentada por su relación con
Nicolás, quien explícitamente le dijo que era inútil, que no tenía futuro, que era un inservible.

A modo de síntesis, la simbolización distorsionada podría expresarse como: “No hay nada en lo que
sirva, pues siempre me lo han recalcado”.

Ahora bien, respecto de su autoconcepto, este se vuelve acorde a aquellas simbolizaciones, pues
Nicolás acude porque no sabe qué hacer con su vida, de hecho, él mismo comenta: “Creo que
realmente no sirvo para nada”

Además, ha experimentado directamente el fracaso en sus dos carreras universitarias, lo que siguió
apoyando esta concepción de que es incapaz de realizar cosas por su vida. También a modo de
síntesis, este autoconcepto podría expresarse como: “No tengo utilidad alguna en la vida”.

Pero adentrándonos en las experiencias contradictorias del sí mismo, que es donde deberíamos
centrar nuestro trabajo como psicólogos, él comenta que siempre tuvo interés por el arte, y que cuando
incursionó en promocionarse y vender cuadros de su autoría, le fue bien e incluso recibió buenos
comentarios. Pero parece que esta experiencia al ser contradictoria con la idea de no servir para algo
no fue integrada a su personalidad y se relegó.

En este caso, la idea de la terapia sería adentrarse más en estas experiencias contradictorias,
profundizando el por qué no quiso seguir incursionando en la pintura y si es que pueden existir otro
tipo de experiencias que combatan con su auto concepto, para intentar integrarlas, liberando así la
tensión psíquica. Todo esto desde una postura empática y comprensiva, intentando posicionarse en el
marco de referencia de José de la forma más fidedigna posible, buscando reflejar aquellos
sentimientos que le afectan y permitiéndole expresarse en un ambiente sin juicios ni críticas.

ANÁLISIS DESDE LA PSIP


En base a los postulados de la PSIP, podemos analizar este caso enfocándonos en 3 aspectos
principales, las experiencias, el Experimentum patológico que brota de estas y también los afectos
presentes por José.

En cuanto a las experiencias, hay que destacar aquellas vividas con sus padres, teñidas de cierto
abuso psicológico, recriminándole que no es bueno para nada. También podemos mencionar aquellas
experiencias de fracaso en el área académica, que de cierta forma lo empujaron al abandono de seguir
intentando surgir en esa área. Y por último es muy importante poner bajo el foco aquella relación con
Nicolás, la cual también estuvo cargada de abuso psicológico, devaluación de su persona y de un
avivamiento de esta frase recurrente “Eres un inútil, no tienes futuro”.

Gracias a este tipo de experiencias podemos hipotetizar la creación de un Experimentum patológico


determinado: “No sirvo para nada. Soy inservible” Este sintetiza aquellos acontecimientos que
fueron marcándole esta idea de no servir, de que no tiene propósito, que es bueno para nada, etc.

Respecto de los afectos que pueden surgir analizando a José, aquellos que más destacan son dos:
Desesperanza y Tristeza. La desesperanza, surgiendo ante un bien arduo difícil de obtener, puede
observarse muy claramente en su motivo de consulta “Ya no tengo idea de qué hacer con mi vida, creo
que realmente no sirvo para nada”. Pues parece haberse dado por vencido, teniendo en cuenta
aquellos acontecimientos que le han marcado; el fracaso académico, las críticas en el hogar y también
las duras palabras de su expareja. Aquí es donde también se puede observar la tristeza, pues José
parece estar sufriendo un mal presente; este sentimiento de despropósito que lo motiva a consultar,
que de igual forma parece afectar en gran medida.

También es posible analizar la disposición volitiva de José, encontrándose este en una posición de
incontinencia, actuando por afecto y en contra de su razón. De hecho, las expectativas que tiene del
proceso dan cuenta de aquella disposición, pues muestra tener conciencia de que está sufriendo, que
hay algo que lo mantiene intranquilo y además pareciera ser que estos sentimientos que ha estado
experimentando no están condicionados por su razón, pues por lo mismo también acude a consultar en
voluntad propia. Esto último podría ser un indicador de autoplastia, pues busca mejorarse y conocerse
a sí mismo, no a otro.

Todo esto parece indicar que José está sufriendo de psicopatología por neurosis simple. Pues indica
sentirse mal, abatido, sin ganas de hacer nada. Lo que se podría explicar desde estos sentimientos y
experiencias que le han hecho pensar que es “Bueno para nada”. Es capaz de atender estos
sentimientos, se encuentra conflictuado con ellos y busca realizar un cambio para sentirse mejor,
mostrando entonces egodistonía con aquello que le afecta.

Por lo tanto, el trabajo aquí sería intentar reconfigurar este Experimentum de ser inservible a partir de
experiencias que lo contradigan, por ejemplo en este caso, el gusto por el arte y el éxito momentáneo
que parece haber tenido mientras lo realizaba.
Referencias bibliográficas

APSIP (2022) Psicología Integral de la persona. Bases para un meta-modelo de psicología


clínica. Vol XXV 49.

Lafarga, J. (1986). Contexto histórico del enfoque centrado en la persona. En Desarrollo del
potencial humano. México: Trillas

Rogers, C. R. (1981). Psicoterapia centrada en el cliente: práctica, implicaciones y teoría.

Paidos Iberica Ediciones S A.

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