Apuntes
Apuntes
Vicente J. Bolós
Índice general
2. Ecuaciones en diferencias 15
2.1. Soluciones especiales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
2.2. EDs de primer orden autónomas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
2.2.1. Resolución gráfica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
2.2.2. EDs monótonas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
2.2.3. Teorı́a de estabilidad de puntos de equilibrio . . . . . . . . . . . . . 31
2.2.4. Ejemplos. Modelos discretos de oferta-demanda . . . . . . . . . . . . 36
2.2.5. Atractores y diagramas de bifurcación . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
2.3. Estabilidad en EDs de orden superior . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
2.4. EDs lineales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
2.4.1. Resolución de EDLs homogéneas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
2.4.2. Resolución de EDLs completas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
2.4.3. Estabilidad en EDLs . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
2.5. El método de la primera aproximación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
2.5.1. Linealización de EDs de primer orden autónomas y explı́citas . . . . 63
2.5.2. El método para EDs implı́citas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
2.5.3. El método para EDs de segundo orden . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
i
ii
Tema 1
Los sistemas dinámicos estudian la evolución de una magnitud (que en general la repre-
sentaremos como X) a lo largo del tiempo t. Dicha evolución ha de seguir una ley en forma
de ecuación, y el objetivo es hallar el valor de X en cualquier tiempo t de un dominio tem-
poral determinado, es decir X(t). Si el dominio temporal es discreto, estamos trabajando
en el ámbito de la dinámica discreta; si por el contrario, el dominio temporal no es discreto,
como por ejemplo un intervalo real (ya sea acotado o no acotado), estamos trabajando en
el ámbito de la dinámica continua.
Por ejemplo, la ecuación
X (t + 2) = X (t + 1) + X (t) , t∈N (1.1)
determina la ley que marca la evolución de X (nos dice que el valor de X en un instante
es la suma del valor de X en los dos instantes inmediatamente anteriores) dentro de un
sistema dinámico discreto, ya que los valores que toma t son discretos. Por el contrario, la
ecuación
X 00 (t) + 2X 0 (t) + X(t) − t = 0, t ∈ [0, +∞[
determina una ley dentro de un sistema dinámico continuo, ya que t toma cualquier valor
real no negativo.
La primera ecuación es una ecuación en diferencias, y la segunda es una ecuación dife-
rencial ordinaria. Existen otros tipos de ecuaciones que determinan un sistema dinámico:
las ecuaciones integrales, como por ejemplo
Z t p
X(t) = (t − s) X(s) ds, t ≥ 0,
0
las ecuaciones diferenciales con retrasos, como por ejemplo
X 0 (t + 1) = X(t) (1 − X(t)) , t ∈ R,
en donde aparece X y sus derivadas pero evaluadas en distintos instantes de tiempo; o, si la
magnitud X depende de otras variables además de t, las ecuaciones en derivadas parciales,
como por ejemplo
∂2X ∂2X ∂2X
= + , (t, x, y) ∈ R3 ,
∂t2 ∂x2 ∂y 2
1
en donde X es función de t, x, y. No obstante, nosotros solamente vamos a estudiar los dos
primeros tipos de ecuaciones. Además, X será una magnitud real, es decir, sus valores serán
números reales.
X3 = X2 + X1 = 2 + 1 = 3 (n = 1)
X4 = X3 + X2 = 3 + 2 = 5 (n = 2)
X5 = X4 + X3 = 5 + 3 = 8 (n = 3)
...
2
Llegados a este punto, hay que recalcar que, según nuestra notación, el término de
menor orden de una ED ha de ser Xn . Si no es ası́, se dice que la ED está trasladada en el
tiempo y conviene re-escribirla haciendo un cambio en la variable n de forma que el término
de menor orden sea Xn . Por ejemplo, al igual que la ED dada en (1.2), la ED
Xn+1 = Xn + Xn−1
también nos dice que un término se calcula sumando los dos anteriores, pero conviene
re-escribirla como Xn+2 = Xn+1 + Xn .
Si F no depende de n entonces la ley viene dada de una forma independiente del tiempo
y se dice que la ED correspondiente es autónoma.
Nota 1 A partir de una ED no autónoma, en algunos casos (en los que se puede despejar
n) se puede obtener una ED autónoma, aunque la nueva ecuación tiene un orden mayor y
su conjunto de soluciones (cuyo concepto lo definiremos más adelante con mayor precisión)
es también mayor. Por ejemplo, dada la ED
Xn+1 = Xn + n,
que es una ED autónoma de orden 2. No obstante, estas ecuaciones no son del todo equiva-
lentes, ya que en su forma no autónoma, X1 viene completamente determinado por el valor
que toma X0 , mientras que en su forma autónoma X1 es independiente de X0 .
Por otro lado, si el término de mayor orden está despejado se dice que la ED viene dada
en forma explı́cita. En general, una ED explı́cita es de la forma
Xn+k = f (Xn+k−1 , . . . , Xn , n) ,
en donde f es una función dada. En caso contrario, se dice que la ED viene dada en forma
implı́cita.
Ejemplo 2 Tenemos 1 000 euros en un depósito a plazo fijo que nos ofrece un tipo de
interés nominal r = 10 % = 0.1 mediante el sistema de capitalización compuesta anual y
queremos conocer el saldo del que dispondremos cuando pasen 15 años.
Vamos a formular el problema de un modo más abstracto. Acordamos que el tiempo t
lo medimos en años y llamamos t0 = 0 al instante en el que realizamos el depósito. Además,
como sólo nos interesa saber el saldo al principio de cada año (una vez capitalizados los
intereses), llamamos t1 = 1, t2 = 2, . . . usando el año como unidad de tiempo. Denotamos
por C el capital medido en miles de euros; ası́, Cn , es decir C (tn ), representa el capital que
tenemos cuando han pasado n años. Por lo tanto, nuestro objetivo es hallar C15 .
Si conocemos el capital en el año n, podemos calcular el capital en el año n+1 sumándole
a Cn los intereses que dicha cantidad ha generado durante un año, que denotaremos por
In ; para ello usamos la fórmula In = r · Cn , con lo que tenemos
3
Puesto que C0 = 1, podemos calcular C1 = 1.1, y a partir de C1 podemos calcular C2 = 1.12 ,
y ası́ sucesivamente hasta llegar a C15 = 1.115 = 4.17725, es decir, 4 177.25 euros.
Una vez modelizado este problema, se puede ir añadiendo complejidad. Por ejemplo,
supongamos ahora que el periodo de capitalización (cada cuánto recibimos los intereses) es
h. En este caso, nos interesa escoger los tiempos t1 = h, t2 = 2h, . . . que representan los
inicios de cada periodo de capitalización. Entonces la ED que modeliza este nuevo problema
viene dada por
Cn+1 = (1 + rh) Cn . (1.5)
F (Sn+k , Sn+k−1 , . . . , Sn , n) = 0
4
para todo n ∈ J para el que dicha expresión tenga sentido, en donde J es un intervalo de
números naturales. Obviamente, hay que exigir además que
para todo n ∈ J para el que tenga sentido. En este caso, diremos que Sn es solución. Las
soluciones que tienen mayor interés dinámico son aquéllas que están definidas en todo el
conjunto de números naturales, es decir, J = N.
Ejemplo 4 Dada la ED
Xn+1 = 2Xn ,
se puede comprobar que la sucesión
Sn+1 = 2n+1 = 2 · 2n = 2 · Sn ,
y esto es válido para toda n ∈ N. En este caso se dice que Sn = 2n es una solución.
No obstante, no existe una única solución, ya que, por ejemplo, es fácil comprobar que
la llamada sucesión cero, es decir
{0}n∈N = {0, 0, 0, . . .} ,
X0 = 3,
S0 = 3 · 20 = 3.
5
Los primeros términos de esta solución son
6
Figura 1.1: Representaciones de la solución del PVI (1.6).
∆Xn := Xn+1 − Xn .
7
Figura 1.2: Representación de la solución del PVI (1.7). La curva que se ha usado para unir
los puntos es la gráfica de la función f (t) = 2 + 3(1/2)t .
considerando que ∆0 Xn := Xn .
Dada una ED de la forma (1.3), siempre se puede expresar en términos de estos opera-
dores, en la forma general
H ∆k Xn , ∆k−1 Xn , . . . , ∆Xn , Xn , n = 0,
Cn+1 − Cn
Cn+1 = (1 + rh) Cn =⇒ = rCn
h
C(tn + h) − C(tn )
=⇒ = rC(tn ).
h
Si hacemos tender h a cero y tomamos la variable t en vez de tn (ya que al hacer tender h a
cero, estamos “desdiscretizando” los tiempos correspondientes a los inicios de los periodos
de capitalización), obtenemos
C(t + h) − C(t)
lı́m = rC(t) =⇒ C 0 (t) = rC(t),
h→0+ h
8
que es una ecuación que modeliza el problema correspondiente al interés continuo. En esta
ecuación interviene la función incógnita C(t) y su derivada C 0 (t).
En general, una ecuación diferencial ordinaria (EDO) es una expresión funcional que
relaciona a una variable independiente t ∈ R con una función incógnita X = X(t) y con
algunas de sus derivadas. Es decir, si X (i) (t) denota a la derivada de orden i de la función
X(t), una EDO es una expresión equivalente a
F X (k) (t), X (k−1) (t), . . . , X 0 (t), X(t), t = 0, (1.8)
en donde F es una función continua dada y k es un número natural positivo. En este caso,
k es el orden de la EDO (1.8), es decir, el mayor orden de derivación que aparece en la
expresión.
Normalmente no se escribe explı́citamente la dependencia de X y sus derivadas con
respecto a la variable t, siempre y cuando esto no cause confusiones; ası́ pues, por ejemplo,
son EDOs de orden 1 (o de primer orden) las expresiones
X 0 = X, X 0 = 2t − 4, X 0 + tX = X 2 ;
X 00 = X, X 00 + X 0 + X 2 = t, X 00 + 4tX = 0.
Presentadas de este modo, las EDOs pueden parecer simples expresiones algebraicas (nuevas
abstracciones matemáticas). Sin embargo, no se puede desposeer al estudio de las ecuaciones
diferenciales de su profunda vinculación con la práctica totalidad de las disciplinas cientı́ficas
(incluida la Economı́a). Y es que las ecuaciones diferenciales constituyen la herramienta más
utilizada en la formulación de modelos matemáticos.
Los primeros estudios sobre EDOs se atribuyen a Newton y Leibniz en el siglo XVII.
Las Leyes de Newton de la Mecánica Clásica se deben, en buena medida, al conocimiento
que Newton tenı́a de las propiedades de las soluciones de las EDOs de segundo orden.
Con el paso del tiempo, la teorı́a sobre ecuaciones diferenciales se ha ido enriqueciendo y
adaptando a las exigencias de cada época. Tal vez resulte sorprendente, pero son muchos los
problemas relacionados con las ecuaciones diferenciales que continúan abiertos en nuestros
dı́as.
La teorı́a sobre ecuaciones diferenciales ha sido desarrollada por diferentes escuelas
matemáticas y en diferentes épocas históricas. Una consecuencia de ello es la existencia de
terminologı́as y notaciones muy diversas. Por ejemplo, es común (y muy práctica en algunos
n
casos) la notación diferencial ddtXn para denotar a la derivada de orden n de la función X
con respecto a t, en vez de la que utilizamos nosotros, X (n) (y es que a veces se confunde
la notación X (n) con X n , que representa la potencia n-ésima de X). También se puede
encontrar la notación Ẋ en vez de X 0 y Ẍ en vez de X 00 , especialmente en las ecuaciones
de la Mecánica.
Al igual que con las EDs, si F no depende explı́citamente de t entonces se dice que
la EDO correspondiente es autónoma. Por otro lado, si la derivada de mayor orden está
despejada se dice que la EDO viene dada en forma explı́cita. En general, una EDO explı́cita
es de la forma
X (k) = f X (k−1) , . . . , X 0 , X, t ,
9
en donde f es una función continua dada. En caso contrario, se dice que la EDO viene dada
en forma implı́cita.
Por ejemplo, las EDOs
X 0 = X 2 + X, X 00 = 2X − 4, X 000 = sen X 0 − X 2
10
1.2.2. Problema de valores iniciales
Las EDOs suelen tener infinitas soluciones, como en el Ejemplo 10, y si se quiere dis-
tinguir a una de esas soluciones hay que imponer algunas condiciones adicionales. De esta
forma, un problema de valores iniciales (PVI), o problema de Cauchy, está formado por
una EDO explı́cita de orden k
X (k) = f (X (k−1) , . . . , X 0 , X, t)
Ejemplo 12 El PVI
C 0 = rC
C(0) = C0 ,
tiene como única solución a la función C(t) = C0 ert , en donde se considera que t0 = 0 es el
instante inicial y C0 representa el capital inicial.
No obstante, la definición de PVI puede extenderse a cualquier tipo de condición sobre
el valor que toman la función incógnita y/o sus derivadas en varios tiempos distintos,
siempre que el número de condiciones coincida con el orden de la EDO. Por ejemplo, si las
condiciones sólo afectan a la función incógnita y no a sus derivadas
11
1.2.3. Discretización
Dado el PVI
X0 = X + t
(1.10)
X(1) = 2,
tn = t0 + nh.
Una vez elegido el paso y construida esta malla, se exige que se cumpla la EDO del PVI
pero solamente en los puntos de esta malla, y se realiza la aproximación
X (tn + h) − X (tn ) 1
X 0 (tn ) ≈ = (Xn+1 − Xn ) ,
h h
teniendo en cuenta la notación usada en las EDs, en donde Xn := X (tn ). Dicha aproxima-
ción está basada en la definición de derivada
X (t + h) − X (t)
X 0 (t) := lı́m ,
h→0+ h
y por lo tanto, el error cometido es menor cuanto más pequeño sea el paso h. Ası́ pues, la
EDO del PVI original (1.10) se transforma en una ED:
1
X 0 (tn ) = X (tn ) + tn =⇒ (Xn+1 − Xn ) = Xn + (t0 + nh)
h
=⇒ Xn+1 = (1 + h) Xn + (1 + nh) h,
X(1) = 2 =⇒ X (t0 ) = 2 =⇒ X0 = 2.
X0 = 2,
12
de cuya solución Sn podemos hallar el término que queramos simplemente iterando.
Por ejemplo, si escogemos un paso h = 0.1, para estimar ϕ(2) (cuyo valor es 4e − 3,
aproximadamente 7.8731) tendremos que hallar X(2), que se corresponde con S10 , ya que
en este caso t10 = 2. Y si escogemos h = 0.01, entonces tendremos que hallar S100 , ya que
t100 = 2. A continuación se muestran las aproximaciones obtenidas para distintos pasos h:
X 0 (t + h) − X 0 (t) X 0 (t + h) − X 0 (t)
X 00 (t) = lı́m ≈
h→0+ h h
1 X(t + 2h) − X(t + h) X(t + h) − X(t)
≈ −
h h h
1
= (X(t + 2h) − 2X(t + h) + X(t)) ,
h2
y por lo tanto
1 ∆2 Xn
X 00 (tn ) ≈
(X n+2 − 2Xn+1 + Xn ) = .
h2 h2
De la misma forma, se demuestra que
∆k Xn
X (k) (tn ) ≈
hk
para cualquier k ∈ N.
En conclusión, una EDO de la forma (1.8) se puede discretizar por el método de Euler
tomando un tiempo inicial t0 y un paso h, obteniéndose la ED
k
∆ Xn ∆k−1 Xn
∆Xn
F , ,..., , Xn , t0 + nh = 0.
hk hk−1 h
13
14
Tema 2
Ecuaciones en diferencias
Soluciones constantes
Una solución Sn es constante si es de la forma Sn = p, es decir {p, p, p, . . .}, en donde
p ∈ R es constante. En este caso se dice que p es un punto fijo o punto de equilibrio.
Para hallar los puntos fijos de una ED basta con sustituir todos los términos de la forma
Xn+j (con j ∈ N) por p y resolver la ecuación resultante (cuya incógnita es p).
Por ejemplo, para hallar los puntos fijos de la ED
p2 − 5p + 6 = 0,
Soluciones periódicas
Una solución Sn es periódica si existe un número N ∈ N, (N > 1) llamado periodo, tal
que Sn+N = Sn para todo n ∈ N; además, no existe ningún otro número natural positivo
menor que N que cumpla esto. En este caso, dicha solución recibe el nombre de N -ciclo
o simplemente ciclo. En el caso particular N = 1 obtenemos las soluciones constantes
descritas anteriormente, que no se consideran ciclos.
15
Para hallar los 2-ciclos de la forma {p, q, p, q, . . .} de una ED hay que resolver un sistema
formado por 2 ecuaciones, que se obtienen al realizar las sustituciones
Xn = p, Xn+1 = q, Xn+2 = p, Xn+3 = q, ...
(que corresponderı́a a los n pares) y
Xn = q, Xn+1 = p, Xn+2 = q, Xn+3 = p, ...
(que corresponderı́a a los n impares) respectivamente, y cuyas incógnitas son p, q. Si existe
algún 2-ciclo, como mı́nimo se obtendrán dos, ya que si {p, q, p, q, . . .} es solución, entonces
{q, p, q, p, . . .} también lo es; por esta razón, se considera que estas dos soluciones represen-
tan al mismo 2-ciclo. Además, si existen puntos fijos, también se obtendrán como solución
en donde p = q, pero éstas no se consideran 2-ciclos.
Por ejemplo, para hallar los 2-ciclos de la ED
3Xn+1 + 2Xn2 − 9Xn − 8 = 0, (2.2)
realizamos las sustituciones Xn = p, Xn+1 = q (para n par) y, a la inversa, Xn = q,
Xn+1 = p (para n impar), con lo que obtenemos el sistema (no lineal) de ecuaciones
3q + 2p2 − 9p = 8
(2.3)
3p + 2q 2 − 9q = 8.
Despejando q de la primera ecuación y sustituyendo en la segunda, obtenemos
8 4
p − 9p3 + 19p2 + 9p − 20 = 0 =⇒ p4 − 9p3 + 19p2 + 9p − 20 = 0.
(2.4)
9
Llegados a este punto, hemos de tener en cuenta que si la ED (2.2) tiene puntos fijos, éstos
volverán a salir como solución de la ecuación (2.4). Ası́ pues, para hallar los puntos fijos de
(2.2) hemos de resolver la ecuación
3p + 2p2 − 9p − 8 = 0 =⇒ 2p2 − 6p − 8 = 0,
que tiene como solución p = −1 y p = 4. Por lo tanto, sabemos que −1 y 4 son soluciones
de (2.4) y aplicando Ruffini podemos reducir el grado:
1 -9 19 9 -20
-1 -1 10 -29 20
1 -10 29 -20 0
4 4 -24 20
1 -6 5 0.
El polinomio resultante p2
− 6p + 5 tiene como raı́ces p = 1 y p = 5, con las que podemos
hallar los correspondientes q que conforman las soluciones de (2.3), obteniendo q = 5 y
q = 1 respectivamente. En resumen, las soluciones del sistema (2.3) son
p = −1, q = −1;
p = 4, q = 4;
p = 1, q = 5;
p = 5, q = 1.
Las dos primeras corresponden a puntos fijos y no se consideran 2-ciclos, mientras que las
otras dos representan al mismo 2-ciclo.
Esta metodologı́a puede generalizarse para calcular cualquier N -ciclo con N > 2.
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Soluciones (estrictamente) monótonas
Una solución Sn es creciente si conserva el orden temporal, es decir, si Sn1 ≤ Sn2 para
cualquier par de números naturales n1 , n2 tales que n1 ≤ n2 . Por el contrario, es decreciente
si invierte el orden temporal, es decir, si Sn2 ≤ Sn1 . Tanto las soluciones crecientes como
las decrecientes se denominan soluciones monótonas.
El término “estrictamente” se añade si las anteriores propiedades se cumplen para des-
igualdades estrictas. Como caso particular, los puntos fijos son soluciones monótonas, y son
tanto crecientes como decrecientes; pero no son estrictamente monótonas.
Por ejemplo, todas las soluciones de la ED
Xn+1 = Xn + 1
Soluciones oscilantes
Una solución Sn es oscilante si dado cualquier natural n0 , la subsucesión Sn con n > n0
no es monótona.
Por ejemplo, los 2-ciclos son oscilantes. No obstante, las soluciones no constantes de la
ED
Xn+1 = −2Xn
Soluciones acotadas
Una solución Sn es acotada si existe un número real M > 0 tal que |Sn | ≤ M para
todo n natural. En particular, se dice que la solución es acotada inferiormente si existe un
número real M tal que M ≤ Sn , y se dice que es acotada superiormente si Sn ≤ M , para
todo n natural.
Por ejemplo, las soluciones de la ED
Xn+1 = −Xn
son de la forma {p, −p, p, −p, . . .} con p ∈ R, y por lo tanto son acotadas.
Además, toda solución creciente es acotada inferiormente, y toda solución decreciente
es acotada superiormente.
Soluciones convergentes
Una solución Sn es convergente a un punto p si dado cualquier > 0, existe un natural n0
tal que |Sn − p| < para todo n ≥ n0 . En tal caso se escribe lı́mn→∞ Sn = p, ó simplemente
Sn → p.
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Por ejemplo, las soluciones de la ED
1
Xn+1 = Xn
2
son monótonas y acotadas, y por lo tanto son convergentes; además, convergen a 0. Sin
embargo, las soluciones no constantes de la ED
1
Xn+1 = − Xn ,
2
pese a no ser monótonas (son oscilantes), también son convergentes a 0.
Soluciones densas
Antes de definir el concepto de “solución densa”, introduciremos el concepto de “con-
junto ω-lı́mite”, que generaliza el concepto de lı́mite visto anteriormente: dada una solución
acotada Sn , su conjunto ω-lı́mite se define como el conjunto formado por todos aquellos
puntos a los que la solución se acerca tanto y tantas veces como se desee, y se denota
Lω (Sn ), o simplemente Lω . Ası́ pues, un punto p ∈ Lω (Sn ) si dados > 0 y n0 ∈ N
cualesquiera, existe un natural n > n0 tal que |Sn − p| < .
Por ejemplo, si Sn → p entonces Lω (Sn ) = {p}. Por otro lado, dada la ED
2Xn+2 + Xn+1 − Xn = 0,
n
se puede comprobar que Sn = (−1)n + 2 12 es una solución no convergente, pero los
términos pares convergen a 1 y los impares a −1, con lo que
Lω (Sn ) = {−1, 1} .
Figura 2.1: Representación de la solución del PVI (2.5). Dicha solución es densa en el
intervalo [0, 1].
18
Por ejemplo, dado el PVI
Xn+1 = 4Xn (1 − Xn )
(2.5)
1
X0 = ,
10
su única solución es densa en el intervalo [0, 1]. Se puede comprobar gráficamente represen-
tando dicha solución para n = 0, . . . , 10 000 (ver Figura 2.1).
en donde f : R → R es una función real dada. Recordemos que, dada una condición inicial
X0 , el PVI asociado a la ecuación (2.6) tiene una única solución a la que denotaremos
S (X0 ) o simplemente por su término general Sn (en donde S0 = X0 ). La particularidad
que tienen este tipo de ecuaciones es que cada término de una solución es la imagen por f
del término precedente (salvo el primero, obviamente), siempre y cuando no haya problemas
con el dominio de f . Es decir, si Sn es una solución, se tiene que
y por lo tanto
Sn = (f ◦ . n. . ◦ f ) (S0 ) = f n (S0 ) .
No hay que confundir la composición de f consigo misma n veces, denotada por f n , con
la potencia n-ésima de f (es decir, el producto de f consigo misma n veces). Aunque se
denoten de la misma forma, el contexto suele aclarar a qué nos estamos refiriendo. La razón
de que se denoten igual es que la ley de composición de funciones “◦” suele considerarse
como “un producto” para las funciones (aunque no sea el “producto usual” de los números
reales). De hecho, el producto de matrices es el equivalente a la composición de funciones
lineales.
En este caso, la función que define la ecuación es f (x) := x2 +1. Los primeros cinco términos
de la solución cuya condición inicial es 0 son
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Resolución numérica
Seguramente, en algún momento, con una calculadora en la mano y ante un número
cualquiera en la pantalla, has pulsado repetidamente una tecla y has observado cómo evo-
lucionaban las cifras que aparecı́an en la pantalla de la calculadora. Por ejemplo, ante un
número cualquiera X0 > 0, pulsando repetidamente la tecla correspondiente a la función
√
x se observa cómo las cifras se van acercando cada vez más a 1; si después tomamos otra
cifra cualquiera Xe0 > 0 y repetimos el experimento numérico, observamos el mismo compor-
tamiento. Después de algún experimento más, variando la condición
√ inicial, podemos llegar
a la conclusión de que todas las soluciones de la ED Xn+1 = Xn con condición inicial
positiva convergen hacia 1 (y además, la que tiene condición inicial X0 = 1 es constante).
El procedimiento aquı́ empleado es un método numérico y, en este caso, nos ha conducido
a una conclusión verdadera, pero no siempre ocurre ası́. El mayor inconveniente de los
métodos numéricos es que no podemos estar completamente seguros de las afirmaciones que
realizamos. En ocasiones, al método numérico se le escapan algunos detalles importantes y
no se puede usar (directamente) cuando la función depende de parámetros. Sin embargo,
en ocasiones, es el último refugio cuando se estudia una ecuación para la que los métodos
analı́ticos resultan ser extremadamente complejos.
En cualquier caso, para aplicar este método numérico de una manera sistemática hay
que precisar los siguientes elementos:
Intervalo de aplicación: un intervalo [a, b] donde vamos a tomar las condiciones ini-
ciales.
Número de nodos: un número k de puntos del intervalo [a, b] que vamos a tomar
como condiciones iniciales. Si se define h := (b − a)/k, entonces vamos calculando las
soluciones S(a + jh) para j = 0, . . . , k.
20
Figura 2.2: Procedimiento de resolución gráfica de una ED de primer orden autónoma y
explı́cita con condición inicial X0 .
f en el plano {x, y}, es decir, el conjunto de puntos (x, y) de R2 tales que y = f (x). Entonces
es posible hallar el siguiente término de la solución, S1 = f (S0 ), calculando gráficamente el
valor de la ordenada y que se corresponde con la abscisa x = S0 . El procedimiento es bien
conocido: se levanta una lı́nea vertical (paralela al eje OY ) desde el punto (S0 , 0) hasta que
corta a la gráfica de f ; desde este punto de corte se traza una lı́nea horizontal (paralela al
eje OX) y se halla el punto de corte con el eje OY (véase Figura 2.2).
Pero, ¿qué podemos hacer si queremos hallar el término siguiente S2 y los términos pos-
teriores? Es evidente que la evolución de la solución se puede apreciar mejor si los términos
se representan en el mismo eje. Ello se puede lograr usando un compás y trazando un sec-
tor de circunferencia de radio S1 que vaya del eje OY al eje OX. Pero este procedimiento
necesita de un utensilio mecánico adicional y además no es viable cuando se ha utilizado
una escala distinta en cada eje.
El procedimiento alternativo (que también se ha ilustrado en la Figura 2.2) consiste en
representar la bisectriz {y = x}, también llamada diagonal principal, y actuar del siguiente
modo:
Se levanta una lı́nea vertical desde el punto (S0 , 0) hasta que corta a la gráfica de f .
Desde ese punto de la gráfica, se traza una lı́nea horizontal hasta que corta a la
diagonal principal {y = x}.
Se traza entonces una nueva lı́nea vertical desde ese punto hasta que corta al eje OX.
El valor de la abscisa del punto obtenido es justamente S1 .
Ejemplo 15 Vamos a hallar gráficamente los primeros términos de la solución Sn del PVI
3p
Xn+1 = 2 |Xn |
(2.8)
1
X0 = .
10
21
Para ello disponemos de la gráfica de la función f (x) := 32 |x|. Teniendo en cuenta que la
p
1
condición inicial es 10 , utilizando el procedimiento anteriormente descrito se obtienen los
siguientes cuatro términos de la solución en la Figura 2.3.
Ejemplo 16 Vamos a hallar gráficamente los primeros términos de la solución Sn del PVI
1 2
Xn+1 = 1 − 3 Xn
(2.9)
1
X0 = .
10
Para ello disponemos de la gráfica de la función f (x) := 1 − 13 x2 . Teniendo en cuenta que la
1
condición inicial es 10 , utilizando el procedimiento anteriormente descrito se obtienen los
siguientes cuatro términos de la solución en la Figura 2.4.
Nótese que en este caso la solución Sn es oscilante y también converge al punto de corte
de la gráfica de f (x) con la diagonal principal.
22
Repasemos a continuación los tipos de soluciones especiales citados anteriormente en el
caso particular de una ED de primer orden autónoma y explı́cita, y qué aspecto tiene la
correspondiente resolución gráfica.
Los puntos de equilibrio de la ED (2.6) se pueden determinar gráficamente, ya que
se corresponden con los puntos de corte de la gráfica de f con la diagonal principal
{y = x}. Por ejemplo, en la Figura 2.5 se representa la gráfica de la función f (x) =
1 2 3 y la diagonal principal, deduciendo que los puntos de equilibrio
5 −10 + 2x + 6x − x
de la ED
1
−10 + 2Xn + 6Xn2 − Xn3
Xn+1 = (2.10)
5
son p1 = −1, p2 = 2 y p3 = 5.
Por otro lado, dado un 2-ciclo {p, q}, se cumple que f (p) = q y f (q) = p, con lo que
f 2 (p)
= f (f (p)) = f (q) = p y f 2 (q) = f (f (q)) = f (p) = q. Ası́ pues, los 2-ciclos de (2.6) se
pueden determinar hallando los puntos de equilibrio de
23
Además, el procedimiento utilizado para hallar 2-ciclos se puede generalizar para hallar
N -ciclos mediante los puntos de corte de la gráfica de f N = f ◦ . N. . ◦ f con la diagonal
principal. Por ejemplo, en la Figura 2.7 se representan los cortes de la diagonal principal
con la llamada “función tienda”
2x si x ∈ [0, 1/2]
f (x) =
2 (1 − x) si x ∈ ]1/2, 1] ,
junto con las funciones compuestas f 2 y f 3 , hallándose de esta forma puntos fijos, 2-ciclos
y 3-ciclos respectivamente.
Figura 2.7: Función tienda f (izquierda) y sus funciones compuestas f 2 (centro) y f 3 (dere-
cha). Los cortes de estas funciones con la diagonal principal se corresponden con dos puntos
fijos (0 y 2/3), un 2-ciclo ({2/5, 4/5}) y dos 3-ciclos ({2/9, 4/9, 8/9} y {2/7, 4/7, 6/7}).
Figura 2.8: Resolución gráfica de PVIs cuyas soluciones son crecientes (izquierda) o decre-
cientes (derecha), dependiendo de si la gráfica de la correspondiente f (x) está por encima
o por debajo de la diagonal principal.
24
con la diagonal principal (ver Figuras 2.3 y 2.4). De hecho, se puede enunciar el siguiente
resultado, que posteriormente nos resultará útil:
Figura 2.9: Resolución gráfica del PVI (2.5) (10 primeros términos).
25
Demostración. Sea Sn una solución no constante de una ED monótona de la forma (2.6).
Se dan los siguientes casos:
si S0 < S1 entonces S1 = f (S0 ) < f (S1 ) = S2 ;
si S0 > S1 entonces S1 = f (S0 ) > f (S1 ) = S2 ,
ya que f es estrictamente creciente. Repitiendo este razonamiento se llega a que Sn es
estrictamente creciente o estrictamente decreciente, respectivamente.
2
Nótese que una misma ED puede tener unas soluciones que sean estrictamente crecientes
y otras soluciones que sean estrictamente decrecientes.
A continuación veremos una propiedad que nos asegura que los puntos de equilibrio de
una ED monótona son barreras infranqueables para sus soluciones.
26
Proposición 5 Sean Sn y S̃n dos soluciones (estrictamente creciente y estrictamente de-
creciente respectivamente) de una ED monótona con f continua.
Si S0 < S̃0 entonces existe un punto de equilibrio p tal que Sn < p < S̃n para todo
n ∈ N.
Si S̃0 < S0 entonces existe un punto de equilibrio p tal que S̃n < p < Sn para todo
n ∈ N.
Demostración. Consideremos el primer caso en el que S0 < S̃0 . Como Sn es estrictamente
creciente, se tiene que f (S0 ) = S1 > S0 , con lo que f (S0 ) − S0 > 0. Por otro lado, como
S̃n es estrictamente decreciente, se tiene que f (S̃0 ) = S̃1 < S̃0 , con lo que f (S̃0 ) − S̃0 < 0.
Como f es continua, la función f (x) − x también es continua, y por el Teorema de Bolzano
existe un punto p ∈]S0 , S̃0 [ en el que la función f (x) − x se anula; es decir, f (p) = p, con
lo que p es un punto de equilibrio. Por la Proposición 3 se concluye que Sn < p < S̃n para
todo n ∈ N.
Análogamente, se demuestra para el segundo caso.
2
Diagramas de monotonı́a
El hecho de que las soluciones de las ED monótonas tengan un comportamiento es-
trictamente monótono hace que el estudio dinámico de estas ecuaciones sea especialmente
sencillo y que se pueda describir mediante un simple dibujo: el llamado diagrama de mo-
notonı́a. Se trata de representar la recta real indicando en ella los puntos de equilibrio y el
tipo de monotonı́a de las soluciones no constantes. Los puntos de equilibrio se representan
mediante pequeños puntos, las soluciones estrictamente crecientes se indican mediante una
flecha que apunta hacia la derecha y las soluciones estrictamente decrecientes se represen-
tan mediante una flecha que apunta hacia la izquierda. En general, es fácil representar el
diagrama de monotonı́a de una ED monótona a partir de la gráfica de la función f y la
diagonal principal: los puntos de equilibrio son los puntos de corte entre ambas gráficas,
las soluciones son estrictamente crecientes cuando la gráfica de f queda por encima de la
diagonal principal, y las soluciones son estrictamente decrecientes cuando la gráfica de f
queda por debajo de la diagonal principal.
De este modo, los puntos de equilibrio dividen a la recta real en varios “tramos”, y
si f es continua, por la Proposición 5 se tiene que en cada tramo todas las soluciones se
comportan de la misma forma (es decir, o bien son estrictamente crecientes o estrictamente
decrecientes).
Además, si f es continua, por la Proposición 4 se tiene que si Sn es una solución estric-
tamente creciente acotada superiormente por uno o varios puntos de equilibrio, entonces
Sn converge al mı́nimo de los puntos de equilibrio que sean cota superior. Análogamente, si
Sn es una solución estrictamente decreciente acotada inferiormente por uno o varios puntos
de equilibrio, entonces Sn converge al máximo de los puntos de equilibrio que conformen
una cota inferior.
Ejemplo 17 Consideremos la ED
27
La función f (x) := x + ex es estrictamente creciente ya que la derivada es siempre positiva1 :
f 0 (x) = 1 + ex > 0, ∀x ∈ R.
f (x) = x ⇐⇒ ex = 0,
y esta ecuación no tiene solución. Por último, observamos que dada una condición inicial
X0 , se tiene
X1 = X0 + eX0 > X0 ,
y por tanto todas las soluciones de la ED van a ser estrictamente crecientes. Esto último
también se puede deducir tomando un caso particular, por ejemplo X0 = 0, y viendo que
X1 = f (0) = 0 + e0 = 1 > 0; en virtud de la Proposición 5 se concluye también que todas
las soluciones serán estrictamente crecientes.
Ejemplo 18 Consideremos la ED
Como
f (x) = x ⇐⇒ x3 = 0 ⇐⇒ x = 0,
se tiene que p = 0 es el único punto de equilibrio de la ED (2.12). Observamos que si
X0 > 0,
X1 = X03 + X0 > X0 ,
y por lo tanto la solución con condición inicial X0 será estrictamente creciente. En cambio,
si X0 < 0,
X1 = X03 + X0 < X0 ,
y la solución correspondiente será estrictamente decreciente. Utilizando la Proposición 5,
esto también se puede deducir escogiendo una condición inicial particular en cada tramo del
diagrama de monotonı́a, y estudiando el siguiente término de la solución correspondiente.
Por ejemplo, si escogemos X0 = 1, entonces X1 = f (1) = 2 > X0 , con lo que las soluciones
con condición inicial en el tramo ]0, +∞[ serán estrictamente crecientes y divergentes a +∞;
por otro lado, si escogemos X0 = −1, entonces X1 = f (−1) = −2 < X0 y las soluciones
28
Figura 2.11: Diagrama de monotonı́a de la ED (2.12).
Ejemplo 19 Consideremos la ED
Ejemplo 20 Consideremos la ED
1 3 1 2 6 4
Xn+1 = Xn − Xn + Xn + . (2.14)
10 2 5 5
1 3
La función f (x) := 10 x − 12 x2 + 65 x + 4
5 es estrictamente creciente ya que la derivada es
siempre positiva:
2
0 3 6 3 5 11
f (x) = x2 − x + = x− + > 0, ∀x ∈ R.
10 5 10 3 30
1
Para demostrar que una función derivable en un intervalo es estrictamente creciente en dicho intervalo
basta con comprobar que la derivada nunca es negativa, y sólo se anula en un conjunto discreto de puntos.
29
Como
1 3 1 2 1 4 x = −1
f (x) = x ⇐⇒ x − x + x+ =0 ⇐⇒ x=2
10 2 5 5
x = 4,
2x
En este caso, se puede comprobar que la función f (x) = definida en [0, +∞[ tiene
x+1
sus imágenes también en [0, +∞[, con lo que no habrá problemas de dominio al intentar
calcular imágenes sucesivas. Por lo tanto, dada una condición inicial X0 ≥ 0, siempre se
podrá calcular la solución correspondiente para todo n ∈ N.
Para ver si f (x) es estrictamente creciente en [0, +∞[, como es continua y derivable en
2
su interior ]0, +∞[, basta con estudiar su derivada, f 0 (x) = , que es estrictamente
(1 + x)2
positiva para todo x > 0. Nótese que si consideramos el dominio de definición ]−∞, −1[ ∪
]−1, +∞[, aunque la derivada sigue siendo estrictamente positiva, el dominio no es un
intervalo conexo (se podrı́a decir que hay una discontinuidad en −1, aunque en realidad f
no está definida en −1) y no se puede asegurar que f sea estrictamente creciente. De hecho,
no lo es (compruébese dibujando la gráfica de f ).
Una vez comprobado que f (x) es estrictamente creciente en [0, +∞[, se procede a hallar
los puntos de equilibrio, que son p1 = 0 y p2 = 1 (compruébese). Escogiendo condiciones
iniciales en los tramos ]0, 1[ y ]1, +∞[, se comprueba que el diagrama de monotonı́a corres-
pondiente viene dado por la Figura 2.14.
30
Figura 2.14: Diagrama de monotonı́a de la ED (2.15).
Atractores
Diremos que X0 ∈ R es atraı́do por el punto de equilibrio p si la solución de (2.6) con
condición inicial X0 es convergente a p. Teniendo esto en cuenta, se define la región de
atracción del punto de equilibrio p como el conjunto
Ejemplo 22 Se considera la ED
1
Xn+1 = Xn ,
2
de la que p = 0 es un punto de equilibrio. La solución de esta ED con condición inicial X0
es la sucesión cuyo término general es
n
1
Sn = X0 .
2
Puesto que n
1
lı́m Sn = lı́m X0 = 0, ∀X0 ∈ R,
n→+∞ n→+∞ 2
31
Diremos que un punto de equilibrio p es un atractor si p es un punto interior de su
región de atracción; es decir, si existe > 0 tal que
[p − , p + ] ∩ dom(f ) ⊂ R(p).
Ejemplo 23 La ED
Xn+1 = Xn2
tiene dos puntos de equilibrio: p1 = 0 y p2 = 1. En este caso, f (x) := x2 verifica la siguiente
propiedad:
f (x) > x si x > 1
0 < f (x) < x si 0 < x < 1.
Ello se observa muy bien en la gráfica de la función (ver Figura 2.15).
Figura 2.15: Resolución gráfica de Xn+1 = Xn2 para diversas condiciones iniciales X0 .
32
como consecuencia se obtiene que
R(0) = ]−1, 1[ , R(1) = {−1, 1} .
Por lo tanto, p1 = 0 es un atractor local, mientras que p2 = 1 no es un atractor. Nótese que
|f 0 (0)| = 0 < 1 y |f 0 (1)| = 2 > 1. Posteriormente, en el Ejemplo 32 veremos que p2 = 1 es
un “repulsor”.
Conjuntos invariantes
Un conjunto A ⊂ R es un conjunto invariante para la ED (2.6) si la imagen por f de
cualquier punto de A pertenece al conjunto A, es decir, si se verifica
f (A) ⊂ A,
en donde f (A) := {f (x) ∈ R : x ∈ A}.
Una definición equivalente se puede dar en términos de las soluciones de la ED (2.6):
un conjunto A ⊂ R es invariante si dada una condición inicial X0 ∈ A se cumple que la
solución S(X0 ) está contenida en A.
33
Proposición 6 Dado un intervalo compacto [a, b] ⊂ R, sean
Estabilidad
Diremos que p es un punto de equilibrio estable para la ED (2.6) cuando existan dos
sucesiones de números reales positivos {n }n∈N y {δn }n∈N convergentes2 a 0 y además todos
los intervalos
In := [p − n , p + δn ]
sean invariantes.
En otras palabras, el punto de equilibrio p es estable si tiene una base de entornos
invariantes, es decir, una familia de intervalos que contienen a p en su interior, que son
invariantes y que existen elementos de la familia cuya longitud es tan pequeña como se
quiera.
Otra definición alternativa (aunque no equivalente) puede hacerse utilizando el concepto
de distancia: p es estable si
lı́m dist (S(X0 ), p) = 0,
X0 →p
siendo dist (S(X0 ), p) el supremo del conjunto {|Sn − p| ∈ R : n ∈ N} y {Sn }n∈N = S(X0 ),
es decir, la solución con condición inicial X0 .
La idea subyacente de la estabilidad es que soluciones con condiciones iniciales cerca-
nas a p se quedan cerca de p, pero no necesariamente son atraı́das por p. Aunque ambas
definiciones se rigen por esta directriz, a lo largo del curso usaremos la primera definición.
Ejemplo 28 Dada la ED
1
Xn+1 = Xn ,
2
se tiene que p = 0 es el único punto de equilibrio, y además es estable. Basta tomar las
sucesiones con término general n = δn = n1 (con n ≥ 1)y comprobar directamente (como
se hizo en el Ejemplo 25) que los intervalos de la forma − n1 , n1 son invariantes.
2
Se suele usar la notación {n } ↓ 0 para indicar que la sucesión {n }n∈N es de números reales positivos,
es decreciente y converge a 0.
34
Ejemplo 29 Exactamente lo mismo se puede decir de la ED
Xn+1 = −Xn ,
(con n ≥ 1) son invariantes. Podemos asegurar por tanto que el punto de equilibrio p = 0
es estable, pero no es atractor.
Cuando un punto de equilibrio de (2.6) no sea estable, diremos que es inestable.
Ejemplo 30 Dada la ED
Xn+1 = 2Xn ,
se tiene que p = 0 es un punto de equilibrio inestable. Para comprobarlo, se puede razonar
por reducción al absurdo. Supongamos que existen sucesiones {n } ↓ 0 y {δn } ↓ 0 tales que
In := [−n , δn ] es invariante para cada n ∈ N. Pero esta afirmación es falsa, ya que n ∈ In
y sin embargo f (n ) = 2n ∈ / In .
Aunque en los Ejemplos 28 y 29 el punto de equilibrio es estable, existe una diferencia
notable en la evolución de las soluciones de una y otra ecuación. Mientras que en el primer
caso el punto de equilibrio es un atractor, en el segundo caso no lo es. A la vista de los
ejemplos anteriores, podrı́a pensarse que todo atractor es un punto de equilibrio estable. Ası́
ocurre habitualmente, pero no siempre. Por tanto, podemos introducir un nuevo concepto:
diremos que p es un punto de equilibrio asintóticamente estable para la ED (2.6) si p es
estable y atractor.
Todos los ejemplos de atractores que han aparecido son puntos de equilibrio asintótica-
mente estables. De hecho, todos los atractores de EDs monótonas o lineales (véase la Sección
2.4) son asintóticamente estables. No obstante, a continuación veremos un contraejemplo
de punto fijo atractor no estable.
ED inversa. Repulsión
Dada una ED de la forma (2.6), si la función f es biyectiva (es decir, estrictamente
creciente o estrictamente decreciente) en un entorno de un punto p, nos podemos plantear
la ED inversa
Xn+1 = f −1 (Xn ) ,
en donde f −1 es la función inversa de f . Esto se podrá asegurar, por ejemplo, si f es
derivable en ese entorno y f 0 (p) 6= 0, aunque hay casos en los que f es biyectiva, derivable,
y su derivada se anula en algún punto, como por ejemplo f (x) = x3 .
Si p es un punto de equilibrio de la ED original, también lo es de la ED inversa, ya
que si f (p) = p entonces f −1 (p) = p. Teniendo esto en cuenta, diremos que p es un punto
de equilibrio repulsor (de la ED original) si es un punto de equilibrio atractor de la ED
35
inversa. Según esto, los atractores de la ED inversa son los repulsores de la ED original, y
viceversa. La idea subyacente al concepto de “repulsor” es que soluciones que se acercan
lo suficiente al correspondiente punto de equilibrio se alejan de él en sucesivas iteraciones
(aunque luego pueda volver a acercarse).
Si nos fijamos en los ejemplos anteriores resueltos gráficamente, podemos llegar a la con-
0
clusión de que un punto de equilibrio p es repulsor si |f 0 (p)| > 1. En este caso, | f −1 (p)| =
1/|f 0 (p)| < 1, con lo que p es atractor de la ED inversa. Este resultado será posteriormente
enunciado con más rigor dentro del criterio de la primera aproximación en la Sección 2.5.
Finalmente, se define la región de repulsión de p como la región de atracción de este
punto de equilibrio en la ED inversa, con lo que p se dice que es un repulsor global si su
región de repulsión es todo R.
Ejemplo 32 Dada la ED
Xn+1 = Xn2 , (2.16)
se tiene que p = 1 es un punto de equilibrio (véase Ejemplo 23). Además, la función
f (x) := x2 es biyectiva alrededor de este punto, concretamente, es estrictamente creciente
√
en ]0, +∞[, y su función inversa en este intervalo viene dada por f −1 (x) = x. Ası́ pues,
la ED inversa de (2.16) es p
Xn+1 = Xn .
Esta ED tiene a p = 1 como un punto de equilibrio atractor, ya que |(f −1 )0 (1)| = 1/2 < 1 y
además se puede comprobar fácilmente que su región de atracción es R(1) = ]0, +∞[. Por
lo tanto, p = 1 es un punto de equilibrio repulsor de la ED (2.16).
En resumen, dado p un punto de equilibrio de una ED autónoma de primer orden
explı́cita, diremos que es atractor, repulsor o estable si soluciones con condiciones iniciales
cercanas a p
tienden a p =⇒ atractor.
se alejan de p =⇒ repulsor.
no se alejan de p =⇒ estable.
El concepto de “alejarse” es un poco ambiguo y es relativo a lo cercana que está la condi-
ción inicial de p. Además, cabe señalar que una solución que se acerca a un repulsor y es
“repelida” por éste, puede volver a acercarse en futuras iteraciones, como por ejemplo pasa
en la ED 2.10, en donde hay tres puntos fijos repulsores que se van “pasando” las sucesivas
iteraciones de uno a otro. De este modo, todo punto de equilibrio repulsor no puede ser ni
atractor ni estable, y normalmente, todo punto atractor es estable, pero un punto estable
puede no ser atractor.
36
1. Si la demanda supera a la oferta, el precio tiende a subir. Por el contrario, si la oferta
supera a la demanda, el precio tiende a bajar.
Obviamente, aparte de estas tres leyes, las funciones oferta y demanda han de ser
positivas en su dominio, que es el conjunto de precios positivos. También está permitido
que se anulen para algunos precios. Por ejemplo, la función demanda podrı́a anularse para
precios superiores a un determinado “precio tope”, a partir del cual los consumidores no
estarı́an dispuestos a adquirir el producto; y la función oferta podrı́a anularse para precios
inferiores a un determinado “precio base”, por debajo del cual la empresa no podrı́a fabricar
ninguna unidad del producto. Nótese que, en estos casos, no se cumplirı́a la segunda ley de
la oferta y la demanda que nos dice que la función demanda es estrictamente decreciente y
la función oferta es estrictamente creciente, considerando que el precio es la única variable
de dichas funciones. Para solucionar este conflicto se podrı́a relajar esta ley exigiendo una
monotonı́a pero que no sea estricta, o bien solamente se tendrı́an en cuenta los precios
comprendidos entre el “precio base” y el “precio tope”, que llamaremos precios factibles.
En los modelos discretos de oferta-demanda se considera que los precios solamente se
actualizan cada cierto tiempo, y todos estos “tiempos de actualización” conforman la malla
de tiempos del modelo. Ası́ pues, nuestro objetivo será hallar y estudiar el comportamiento
de la sucesión de precios, que será la solución de un PVI. Podemos suponer que las actuali-
zaciones de precios se calculan a partir de los valores inmediatamente anteriores que toman
la oferta, la demanda y el precio del producto, y ası́, la ED del PVI es explı́cita y de primer
orden. Además, consideraremos que tanto las funciones oferta y demanda como la ley que
rige el comportamiento de los precios no dependen del tiempo, y por lo tanto la ED será,
además, autónoma:
Xn+1 = F (O (Xn ) , D (Xn ) , Xn ) =: f (Xn )
X0 = p0 ,
3
Normalmente, la función oferta se denota con la letra S. No obstante, esta notación ya la hemos usado
anteriormente para referirnos a la solución de una ED, con lo que podrı́a causar problemas y hemos decidido
denotar a la función oferta con la letra O.
37
Además, la tercera ley nos dice que el precio de equilibrio, que denotaremos peq , es un punto
fijo atractor cuya región de atracción ha de ser el conjunto de todos los precios factibles.
Ası́ pues, f debe satisfacer
f (peq ) = peq
|f 0 (peq )| ≤ 1,
aunque esta última condición solamente nos asegura que peq no es un repulsor local y habrá
que comprobar mediante otras herramientas (como por ejemplo, analizando la solución
general si es posible hallarla) que el precio de equilibrio atrae a todos los precios factibles.
en donde a, c > 0 y b, d ≥ 0. En este caso, el “precio base” por debajo del cual la empresa
no puede fabricar ninguna unidad del producto es b/a, y el “precio tope” a partir del cual
ningún consumidor adquiere el producto es d/c, con lo que el conjunto de precios factibles
es ]b/a, d/c[ (ver Figura 2.17). Además, el único precio de equilibrio es
b+d
peq = . (2.18)
a+c
Estas funciones cumplen la segunda ley de la oferta y la demanda, ya que O(x) es estric-
tamente creciente y D(x) es estrictamente decreciente en el conjunto de precios factibles, y
además son positivas.
La evolución de los precios viene dada por la ED
Xn+1 = k · (D (Xn ) − O (Xn )) + Xn , (2.19)
38
en donde k > 0. Aplicando (2.17) y (2.18) en (2.19) se obtiene
Este modelo satisface la primera ley de la oferta y la demanda, ya que si D(x) > O(x)
entonces k · (D (x) − O (x)) > 0 y por lo tanto f (x) > x; análogamente se prueba la otra
condición. Además, el precio de equilibrio peq es el único punto fijo de la ED, pero no está
asegurado que sea siempre atractor. De hecho, como f 0 (peq ) = r, si |r| > 1 entonces peq es
repulsor local y no se cumplirı́a la tercera ley de la oferta y la demanda.
Es fácil deducir4 y comprobar que la solución de la ED (2.20) con condición inicial p0
viene dada por
Sn = peq + (p0 − peq ) rn ,
y por lo tanto, lı́mn→+∞ Sn = peq si y sólo si r ∈ ]−1, 1[. No obstante, como k, a, c > 0
se tiene que r < 1 siempre; ası́ pues, para que el precio de equilibrio sea un atractor cuya
región de atracción sean todos los precios factibles sólo hay que exigir r > −1, o lo que es
lo mismo,
k · (a + c) < 2.
Como casos particulares,
si k · (a + c) < 1, entonces r > 0 y la solución Sn tiende al precio de equilibrio de
forma monótona.
Modelo no lineal
Consideremos las funciones oferta y demanda de la forma
O(x) = b · xa
(2.21)
D(x) =
d
,
xc
4
En el proceso de deducción de la solución general hay que tener en cuenta la expresión de la serie
r n0 −r m+1
geométrica: m n
P
n=n0 r = 1−r
.
39
en donde a, b, c, d > 0. En este caso, el conjunto de precios factibles son todos los precios
positivos (ver Figura 2.18). Además, el único precio de equilibrio es
1
d a+c
peq = . (2.22)
b
Estas funciones cumplen la segunda ley de la oferta y la demanda, ya que O(x) es estric-
tamente creciente y D(x) es estrictamente decreciente en el conjunto de precios factibles, y
además son positivas.
La evolución de los precios viene dada por la ED
D (Xn ) k
Xn+1 = · Xn , (2.23)
O (Xn )
en donde k > 0. Aplicando (2.21) y (2.22) en (2.23) se obtiene
1−r
Xn+1 = peq · Xnr , (2.24)
D (x) k
f (x) = · x = p1−r r
eq · x .
O (x)
Nótese que la expresión de r en este modelo no lineal es la misma que la expresión de r
en el modelo lineal de Evans. De hecho, estos dos modelos guardan cierta analogı́a, como
veremos a continuación.
Este modelo satisface la primera ley de la oferta y la demanda, ya que si D(x) > O(x)
k
D(x)
entonces O(x) > 1 y por lo tanto f (x) > x; análogamente se prueba la otra condición.
Además, el precio de equilibrio peq es el único punto fijo de la ED, pero no está asegurado
que sea siempre atractor. De hecho, como f 0 (peq ) = r, si |r| > 1 entonces peq es repulsor
local y no se cumplirı́a la tercera ley de la oferta y la demanda.
40
Es fácil deducir y comprobar que la solución de la ED (2.24) con condición inicial p0
viene dada por
n
p0 r
Sn = peq · ,
peq
y por lo tanto, lı́mn→+∞ Sn = peq si y sólo si r ∈ ]−1, 1[. No obstante, como k, a, c > 0
se tiene que r < 1 siempre; ası́ pues, para que el precio de equilibrio sea un atractor cuya
región de atracción sean todos los precios factibles sólo hay que exigir r > −1, o lo que es
lo mismo,
k · (a + c) < 2.
Como casos particulares,
dependiente del parámetro r ∈ [0, 4]. Esta ecuación se utiliza para modelizar la evolución de
poblaciones en donde, al contrario que en el modelo exponencial, el número de individuos
no puede crecer indefinidamente y tiene un tope máximo debido a que los recursos son
limitados. La magnitud X ∈ [0, 1] representa en este caso el tamaño poblacional relativo a
este tope. Por ejemplo, 0.5 representa la mitad de la población máxima, mientras que 1 es
41
dicha población máxima. Por otro lado, el valor r − 1 es una especie de tasa de crecimiento
para valores bajos de población, ya que en cuanto la población se acerca a su máximo,
el término (1 − Xn ) se hace pequeño y contrarresta al crecimiento. El hecho de que r no
pueda superar 4 es debido a que para r > 4, el posible conjunto de poblaciones [0, 1] no es
invariante.
Esta ecuación posee un conjunto atractor A distinto para cada valor de r, que se puede
representar en lo que se llama diagrama de bifurcación (ver Figura 2.19). La región de
atracción de este atractor es el intervalo abierto ]0, 1[.
Figura 2.19: Diagrama de bifurcación de la ecuación logı́stica (2.25) para valores de r entre
1 y 4.
En resumen, para una población inicial en ]0, 1[, se tienen los siguientes casos:
42
cuyo valor es 4.669 aproximadamente. Esta constante también aparece en otros mo-
delos de crecimiento poblacional similares y se puede considerar una constante de la
naturaleza, como el número áureo.
Para 3.57 ≤ r ≤ 4 el atractor A tiene una apariencia caótica, aunque para algunos
rangos aislados de r aparecen lo que se llaman islas de estabilidad (ver Figura 2.20).
Para r > 4, los valores poblacionales se salen del intervalo [0, 1] y divergen.
Figura 2.20: Detalle del diagrama de bifurcación de la ecuación logı́stica (2.25) en donde se
alternan zonas caóticas con islas de estabilidad.
Otro ejemplo más adecuado para modelizar de forma discreta la evolución de una po-
blación con recursos limitados es la ED
43
equilibrio atractor en p = 1. Para valores de λ superiores a 2, el atractor se bifurca de
forma análoga al de la ecuación logı́stica, obteniéndose un diagrama de bifurcación muy
parecido (ver Figura 2.21). La región de atracción de este atractor ahora depende del valor
del parámetro λ y es el intervalo abierto ]0, (λ + 1)/λ[.
Xn+1 + Xn
= peq · (1 − r) + r · .
2
En esta ED aparece la incógnita (el precio, en este caso) evaluada en tres instantes dife-
rentes, y la diferencia entre el instante más “reciente” y el más “antiguo” es de 2 unidades.
Es decir, la ED del modelo oferta-demanda es de segundo orden. El productor podrı́a usar
datos más antiguos y originar de este modo EDs de orden mayor que 2.
En general, una ED autónoma y explı́cita de orden k vendrı́a dada por
Xn+k = f (Xn+k−1 , . . . , Xn ) , (2.27)
44
en donde f : Rk → R es una función real dada.
Las soluciones de las ED de la forma (2.27) se pueden calcular por el método de sus-
titución directa, pero para ello se necesitan conocer k datos iniciales: X0 , X1 , . . . , Xk−1 .
Utilizaremos la notación S(X0 , . . . , Xk−1 ) para referirnos a la única solución de (2.27) cu-
yos primeros k términos son X0 , . . . , Xk−1 .
Los puntos de equilibrio de las ED de la forma (2.27) se calculan con la misma facilidad
que en el caso de EDs de primer orden: basta con resolver la ecuación
p = f (p, . . . p).
En este caso, diremos que p es repulsor si es atractor para la ED (2.29) (nótese que p
también es punto fijo de (2.29)). Además, aparecen nuevos conceptos como puntos de silla,
que son atractores en una dirección y repulsores en otra.
45
en donde los coeficientes ak , ak−1 , . . . , a1 , a0 ∈ R son constantes (con ak y a0 no nulos) y q(n)
es una función de n (que recibe el nombre de término externo). Las EDs de esta forma se
conocen como Ecuaciones en Diferencias Lineales (abreviadamente EDLs) de coeficientes
constantes y se dice que k es el orden de dicha EDL.
Propiedad 2 Dadas dos soluciones Sn y Sn0 de (2.31), entonces Sn + Sn0 también es solu-
ción de (2.31).
Lo que asegura la propiedad anterior equivale a decir que
f Sn + Sn0 , Sn+1 + Sn+1
0 0
, . . . , Sn+k + Sn+k = 0,
lo cual es una consecuencia de la linealidad de la aplicación f :
f Sn + Sn0 , . . . , Sn+k + Sn+k
0
= f (Sn , . . . , Sn+k ) + f Sn0 , . . . , Sn+k
0
= 0 + 0 = 0.
46
Propiedad 3 Dada una solución cualquiera Sn de (2.31) y dado un número real cualquiera
λ ∈ R, entonces λSn también es solución de (2.31).
De nuevo, la propiedad anterior es consecuencia de la linealidad de la aplicación f :
f (λSn , . . . , λSn+k ) = λf (Sn , . . . , Sn+k ) = λ · 0 = 0.
Todas estas propiedades permiten asegurar que el conjunto de todas las soluciones
de una EDLH tiene estructura de espacio vectorial. Ası́ pues, para hallar dicho conjunto
bastará calcular una base de soluciones (también llamado sistema fundamental ), es decir,
unas cuantas soluciones que sean linealmente independientes, con lo que todas las soluciones
se expresarán como combinación lineal de éstas. El número de elementos que tiene una base
se denomina dimensión y en este caso coincide con el orden de la EDLH.
Por ejemplo, si tenemos una EDLH de orden 1, el conjunto de soluciones tiene dimensión
1 y, por lo tanto, si conocemos una solución no trivial (no nula) Sn de la EDLH, entonces
todas las soluciones son proporcionales a ella, es decir, de la forma
A · Sn , A ∈ R,
en donde A hace el papel de parámetro.
Si tenemos una EDLH de orden 2 y conocemos dos soluciones linealmente independien-
tes, Sn y Sn0 , entonces todas las soluciones son de la forma
A · Sn + B · Sn0 , A, B ∈ R,
en donde A, B hacen el papel de parámetros.
Cada una de las expresiones anteriores recibe el nombre de solución general de su
respectiva EDLH.
=⇒ λn ak λk + ak−1 λk−1 + · · · + a1 λ + a0 = 0.
ak λk + ak−1 λk−1 + · · · + a1 λ + a0 = 0.
La ecuación anterior recibe el nombre de ecuación caracterı́stica de la EDLH (2.31), y
está formada por el correspondiente polinomio caracterı́stico igualado a cero.
La Propiedad 4 es suficiente para calcular la solución general de la mayorı́a de EDLHs.
Lo que debemos hacer es calcular las raı́ces del polinomio caracterı́stico y cada una de estas
raı́ces porporciona una solución de la EDLH. Veamos algunos ejemplos en los que se usa
este resultado.
47
Ejemplo 34 Supongamos que queremos resolver un PVI asociado a una EDLH de orden
1:
2Xn+1 − 6Xn = 0
X0 = 5.
2λ − 6 = 0,
cuya única solución es λ = 3. Por lo tanto, la sucesión cuyo término general es 3n es solución
de la EDLH, y como el espacio de soluciones es de dimensión 1, la solución general viene
dada por
A · 3n , A ∈ R.
Ahora basta ajustar el parámetro A para conseguir que se cumpla la condición inicial:
X0 = 5 =⇒ A · 30 = 5 =⇒ A = 5.
Ası́ pues, la única solución del PVI es la sucesión cuyo término general es 5 · 3n .
X0 = 3, X1 = 1.
λ2 + λ − 6 = 0,
2n , (−3)n .
A · 2n + B · (−3)n , A, B ∈ R.
Ahora hay que calcular A y B para que se cumplan las condiciones iniciales:
X0 = 3 =⇒ A + B = 3
X1 = 1 =⇒ 2A − 3B = 1.
48
Ejemplo 36 En este ejemplo vamos a estudiar la ecuación de Fibonacci
A · φn + B · (1 − φ)n , A, B ∈ R.
Sn = A · φn + B · (1 − φ)n ≈ A · φn ,
Sn+1 A · φn+1
≈ = φ,
Sn A · φn
para n suficientemente grande. Por lo tanto, podemos concluir que, para tiempos suficiente-
mente avanzados, la relación entre dos valores consecutivos de una solución de la ecuación de
Fibonacci es aproximadamente la razón áurea. Además, esto es cierto independientemente
de las condiciones iniciales.
X0 = 4, X1 = 10.
λ2 − 4λ + 8 = 0,
49
Aplicando la fórmula de Moivre 5 obtenemos
√ n π π
(2 ± 2i)n = 2 2 cos n ± i sen n .
4 4
Ası́ pues, otro sistema fundamental de soluciones estarı́a formado por
(2 + 2i)n + (2 − 2i)n √ n π
= 2 2 cos n
2 4
(2 + 2i)n − (2 − 2i)n √ n π
= 2 2 sen n ,
2i 4
con lo que la solución general de la EDLH será de la forma
√ n π √ n π
A · 2 2 cos n + B · 2 2 sen n , A, B ∈ R.
4 4
Imponiendo que se cumplan las condiciones iniciales
X0 = 4 =⇒ A · cos 0 + B · sen 0 = 4 =⇒ A=4
√ π
√ π
X1 = 10 =⇒ A · 2 2 cos + B · 2 2 sen = 10 =⇒ 2A + 2B = 10
4 4
cuya solución es A = 4, B = 1. Por lo tanto, la solución del PVI es la sucesión cuyo término
general es √ n π √ n π
4 · 2 2 cos n + 2 2 sen n .
4 4
Ejemplo 38 Consideremos el PVI
Xn+2 − 3Xn+1 + 9Xn = 0
X0 = 4, X1 = 10.
λ2 − 3λ + 9 = 0,
√ √
cuyas soluciones son complejas: λ1 = 3+32 3i y λ2 = 3−32 3i . El módulo de estas soluciones
es
√ !2
v
u 2
u 3 3 3
r=t + = 3.
2 2
50
Ası́ pues, un sistema fundamental de soluciones lo forman las sucesiones cuyos términos
generales son π π
3n cos n , 3n sen n ,
3 3
y la solución general de la EDLH será de la forma
π π
A · 3n cos n + B · 3n sen n , A, B ∈ R.
3 3
Imponiendo que se cumplan las condiciones iniciales
X0 = 4 =⇒ A · cos 0 + B · sen 0 = 4 =⇒ A=4
√
π
π
3 3 3
X1 = 10 =⇒ A · 3 cos 3 + B · 3 sen 3 = 10 =⇒ A+ B = 10
2 2
√
cuya solución es A = 4, B = 8 9 3 . Por lo tanto, la solución del PVI es la sucesión cuyo
término general es π √ π
4 · 3n cos n + 8 3 · 3n−2 sen n .
3 3
Veamos cómo calcular un sistema fundamental de soluciones cuando el polinomio ca-
racterı́stico tiene soluciones múltiples:
X0 = 3, X1 = 10.
λ2 − 4λ + 4 = 0,
cuya única solución es λ = 2. No obstante, esta solución es una raı́z doble del polinomio
caracterı́stico y, en este caso, se puede comprobar que un sistema fundamental de soluciones
lo forman las sucesiones cuyos términos generales son
2n , n2n .
A · 2n + B · n2n , A, B ∈ R.
X1 = 10 =⇒ 2A + 2B = 10.
3 · 2n + 2 · n2n = (3 + 2n) · 2n .
51
En general, para calcular un sistema fundamental de soluciones de una EDLH, debemos
calcular todas las raı́ces del polinomio caracterı́stico correspondiente junto con sus multi-
plicidades, y cada una de las raı́ces (contadas con su multiplicidad) da lugar a una solución
de acuerdo al siguiente esquema:
Si λ es una raı́z real con multiplicidad m, entonces las sucesiones cuyos términos
generales son
λn , nλn , . . . , nm−1 λn ,
son m soluciones linealmente independientes de la EDLH.
Si λ = r (cos θ ± i sen θ) es una raı́z compleja (junto con su conjugada) con multipli-
cidad m, entonces las sucesiones cuyos términos generales son
2, 3, 3, 3, 1 + i, 1 − i.
√ √ n
Por lo tanto, teniendo en cuenta que 1 ± i = 2 · cos π4 ± i sen π4 y que 2 = 2n/2 ,
un sistema fundamental de soluciones lo forman las sucesiones cuyos términos generales son
π π
2n , 3n , n3n , n2 3n , 2n/2 cos n , 2n/2 sen n .
4 4
Para acabar con el estudio de las EDLH, veamos un ejemplo en el que se plantea el
modelo francés de hipoteca.
Ejemplo 41 Consideremos una hipoteca según el modelo francés (cuota mensual cons-
tante) en donde T representa el capital total, i es el porcentaje de interés anual (en este
caso conviene definir I como el interés mensual correspondiente en tanto por uno, es decir,
I := i/1200), C es la cuota mensual, y N el número de cuotas. Para facilitar los cálculos,
supondremos que el interés es constante y que la unidad monetaria es infinitamente divisi-
ble. Si consideramos la malla de tiempos t0 = 0, t1 , . . . , tN en donde tn es el mes n-ésimo
(para n ∈ N, 1 ≤ n ≤ N ), definimos An como la parte de la cuota n-ésima destinada a
52
amortización, y Bn la parte destinada a los intereses. Por lo tanto, como la cuota C es
constante, se tiene
C = An + B n . (2.33)
Si llamamos Xn al capital amortizado en las n primeras cuotas, se tiene Xn = A1 +. . .+An ,
o lo que es lo mismo,
An = Xn − Xn−1 , (2.34)
considerando X0 = 0. Ası́ pues, el capital pendiente antes de pagar la cuota n-ésima será
T − Xn−1 , con lo que los intereses correspondientes a dicha cuota serán
Bn = I · (T − Xn−1 ) . (2.35)
C = An + Bn = Xn − Xn−1 + I · (T − Xn−1 )
=⇒ C = Xn − (1 + I) · Xn−1 + I · T, (2.36)
C = Xn+1 − (1 + I) · Xn + I · T, (2.37)
Xn+1 − (1 + I) · Xn + I · T = Xn − (1 + I) · Xn−1 + I · T
=⇒ Xn+1 − (2 + I) · Xn + (1 + I) · Xn−1 = 0,
λ2 − (2 + I)λ + (1 + I) = 0,
XN = T =⇒ K1 + K2 · (1 + I)N = T
53
T
se tiene que K1 = −K2 y K2 = . Ası́ pues, la única solución del PVI (2.38) es
(1 + I)N − 1
−T T n (1 + I)n − 1
Xn = + · (1 + I) = · T. (2.39)
(1 + I)N − 1 (1 + I)N − 1 (1 + I)N − 1
Finalmente, aplicando (2.39) en (2.34) y (2.35) se obtiene
(1 + I)n−1
An = Xn − Xn−1 = · IT
(1 + I)N − 1
(1 + I)N − (1 + I)n−1
Bn = I · (T − Xn−1 ) = · IT,
(1 + I)N − 1
de donde, teniendo en cuenta (2.33), se concluye
(1 + I)N I
C = An + Bn = · IT = · T.
N
(1 + I) − 1 1 − (1 + I)−N
54
q(n) = c con c ∈ R ⇒ se busca solución particular del tipo Sn = C con C ∈ R a
determinar.
q(n) = c · rn con c, r ∈ R ⇒ se busca solución particular del tipo Sn = C · rn con
C ∈ R a determinar.
q(n) = cj nj +· · ·+c1 n+c0 con j ∈ N, c0 , c1 , . . . , cj ∈ R ⇒ se busca solución particular
del tipo Sn = Cj nj + · · · + C1 n + C0 con C0 , C1 , . . . , Cj ∈ R a determinar.
En realidad, el caso q(n) constante es un caso particular de q(n) exponencial (con base
r = 1) o q(n) polinómica (de grado 0). En este caso, lo que estamos buscando son puntos
fijos, ya que éstos son soluciones particulares constantes.
Sin embargo, cuando q(n) es solución de la EDLH asociada se dice que hay resonancia y
el método no funciona. En este caso, hay que multiplicar sucesivamente la función candidata
a ser solución particular por n, n2 , etc... hasta que encontremos alguna solución particular.
No obstante, en los casos que estamos estudiando, se puede averiguar a priori el exponente
de dicha n:
55
Ejemplo 44 Dada la EDL
=⇒ 11C · 4n = 22 · 4n =⇒ 11C = 22 =⇒ C = 2.
C · (n + 1) · 2n+1 − 2C · n · 2n = 2n =⇒ 2C · n · 2n + 2C · 2n − 2C · n · 2n = 2n
1
2C = 1 =⇒ C = .
2
Ejemplo 46 Dada la EDL
Xn+1 + Xn = n2 ,
buscamos una solución particular de la forma Sn = an2 +bn+c con a, b, c ∈ R a determinar.
Sustituyendo en la EDL:
56
El polinomio caracterı́stico es en este caso λ − (1 + rh), cuya única raı́z es 1 + rh. Ası́ pues,
la solución general de (2.42) es
A (1 + rh)n , A ∈ R. (2.43)
Por otro lado, si buscamos en (2.41) una solución particular constante Sn = p con p ∈ R a
determinar, se tiene que
c
p − (1 + rh) p = c =⇒ p=− . (2.44)
rh
Ası́ pues, teniendo en cuenta (2.43) y (2.44), la solución general de (2.41) es
c
A (1 + rh)n − , A ∈ R. (2.45)
rh
Si X0 es la cantidad aportada inicialmente, entonces, teniendo en cuenta (2.45) se tiene
c c
X0 = A (1 + rh)0 − =⇒ A = X0 + ,
rh rh
y por lo tanto, la única solución del PVI formado por la EDL (2.41) y la condición inicial
X0 es c c
Xn = X0 + (1 + rh)n − . (2.46)
rh rh
En el caso particular X0 = c, la expresión (2.46) se puede simplificar, obteniendo
(1 + rh)n+1 − 1
Xn = c.
rh
Además, si un cliente quisiera recibir T u.m. al cabo de N periodos de capitalización (es
decir, XN = T , incluyendo la última cuota), entonces
(1 + rh)N +1 − 1
XN = c = T,
rh
con lo que deberı́a realizar aportaciones de
rh
c= T.
(1 + rh)N +1 − 1
Por ejemplo, si un cliente de 30 años quisiera recibir 100 000 u.m. a los 65 años con periodos
de capitalización mensuales al 6 % de interés nominal anual, entonces c ≈ 69.79 u.m.
57
Estabilidad en EDLs de primer orden
Empezaremos estudiando el caso más sencillo, es decir, las EDLs homogéneas (tomando
q = 0) de primer orden, de la forma
en donde a, b 6= 0. El polinomio caracterı́stico tiene una única raı́z λ = −b/a, y por lo tanto
la solución general viene dada por
b n
n
X0 λ = X0 − ,
a
en donde X0 ∈ R es la condición inicial. Vamos a describir cómo evolucionan en el tiempo
las soluciones (su comportamiento asintótico). Para concretar, supongamos que tenemos
una condición inicial X0 positiva. La evolución de la solución correspondiente depende del
signo de λ, existiendo varias posibilidades, tal y como se muestra en la Figura 2.22.
Figura 2.22: Representación gráfica de la solución X0 λn para una condición inicial X0 > 0
y distintos valores de λ para EDLs homogéneas de grado 1.
Si λ > 0:
Si λ < 0:
58
• Si λ = −1 todos los términos de la solución tienen el mismo valor absoluto, pero el
signo cambia en cada iteración. Es decir, la solución es {X0 , −X0 , X0 , −X0 , . . .}.
• Si λ < −1 el valor absoluto de la solución crece de forma exponencial hacia +∞,
cambiando de signo en cada iteración.
Si la condición inicial X0 fuese negativa, todo el estudio serı́a análogo, pero con el signo
cambiado (habrı́a que “darle la vuelta” a las gráficas). Finalmente, si X0 = 0 entonces la
solución es constante e igual a 0 (punto de equilibrio).
Esta discusión también se puede realizar teniendo en cuenta que la EDLH (2.47) se
puede expresar como una ED de primer orden autónoma y explı́cita
de la forma (2.6), en donde f (x) es una recta con pendiente λ que pasa por el origen, y por
lo tanto podemos hallar las soluciones con el método de la resolución gráfica.
En conclusión, podemos reunir todos los casos teniendo en cuenta que
0 si |λ| < 1
lı́m |λn | = 1 si |λ| = 1
n→+∞
+∞ si |λ| > 1.
En base a este cálculo, y teniendo en cuenta que la ecuación (2.47) tiene un punto de
equilibrio en p = 0, podemos enunciar el siguiente criterio de estabilidad:
Se puede hacer un estudio análogo para el caso de una EDL completa de primer orden
y autónoma de la forma
aXn+1 + bXn = q, (2.48)
en donde a, b, q 6= 0. En este caso, si no hay resonancia, la solución general viene dada por
(X0 − p) λn + p,
q
en donde λ = −b/a (como en el caso anterior), X0 es la condición inicial y p = a+b es un
punto de equilibrio que hace el papel del punto de equilibrio 0 del caso homogéneo. Si hay
resonancia entonces λ = 1 y no hay puntos de equilibrio; en este caso se puede comprobar
que una solución particular es n aq , y por lo tanto la solución general viene dada por X0 + n aq
(compruébese).
Teniendo en cuenta que las gráficas de las soluciones son las mismas que en la Figura
2.22, pero centradas en p en vez de en 0 (excepto para el caso en donde hay resonancia, ver
Figura 2.23), el criterio de estabilidad para EDLs de la forma (2.48) es el siguiente:
59
Figura 2.23: Representación gráfica de la solución (X0 − p) λn + p para una condición ini-
cial X0 > p y distintos valores de λ para EDLs no homogéneas de grado 1 con término
independiente q(n) constante.
60
en donde A, B ∈ R son constantes cualesquiera. Por lo tanto, por las propiedades de linea-
lidad de los lı́mites de sucesiones obtenemos
n n
1 2
lı́m Xn = A lı́m + B lı́m = A · 0 + B · 0 = 0.
n→+∞ n→+∞ 2 n→+∞ 3
Xn = A · 2n + B · 3n ,
61
Los ejemplos anteriores sirven para ilustrar el siguiente criterio de estabilidad para
EDLHs de cualquier orden:
Propiedad 8 Consideremos una EDLH dada por (2.31) y sea µ el máximo de los módulos
de las raı́ces del correspondiente polinomio caracterı́stico, que usualmente recibe el nombre
de radio espectral.
Si µ < 1 entonces p = 0 es un punto de equilibrio atractor global.
Si µ = 1 entonces p = 0 es un punto de equilibrio estable pero no es atractor.
Si µ > 1 entonces p = 0 es un punto de equilibrio inestable.
Ejemplo 52 Bajo las hipótesis de la propiedad anterior, supongamos que las raı́ces del
polinomio caracterı́stico son
1 4 1 2 1 2
, − , + i, − i .
2 5 3 3 3 3
Entonces ( r )
1 4 1 4 4
µ = máx , , + = .
2 5 9 9 5
Puesto que µ < 1 podemos concluir que p = 0 es un atractor global.
Con respecto a las EDLs completas y autónomas de la forma
ak Xn+k + ak−1 Xn+k−1 + · · · + a1 Xn+1 + a0 Xn = q, (2.49)
si hay resonancia entonces no hay puntos de equilibrio y no existen soluciones acotadas. Por
el contrario, si existe algún punto de equilibrio p, el comportamiento de las soluciones es
similar al de las soluciones de la homogénea asociada, ya que éstas sólo se han trasladado p
unidades. El papel que en las EDLs homogéneas jugaba el punto de equilibrio 0, lo juega en
las completas el punto de equilibrio p. De hecho, la Propiedad 8 (con algunas modificaciones)
se puede adaptar para EDLs completas y autónomas:
62
Existen otros criterios que determinan las propiedades de estabilidad de los puntos
de equilibrio a partir de los coeficientes de la ecuación. Estos criterios normalmente son
consecuencia de la Propiedad 9 y son especialmente útiles cuando se estudian EDLs que
dependen de parámetros. Como ejemplo, citaremos el siguiente criterio de estabilidad para
EDLs autónomas de segundo orden:
∂f ∂f
f (x, y) ≈ f (p, q) + (x − p) + (y − q). (2.50)
∂x (p,q) ∂y (p,q)
Xn+1 = f (Xn ) ,
63
en donde vamos a suponer que f ∈ C 1 (R); es decir, f es continua, derivable y con derivada
continua en R. Sea p un punto de equilibrio de la ED (2.6), se define la linealización de
dicha ED en el punto p como la ED lineal
Xn+1 = p + f 0 (p) (Xn − p) , (2.51)
o equivalentemente
Xn+1 − f 0 (p)Xn = p 1 − f 0 (p) .
Observa que para obtener la ED linealizada lo que se ha hecho ha sido cambiar f (Xn ) por
su primera aproximación de Taylor, teniendo en cuenta que p es un punto de equilibrio de
(2.6) y por lo tanto se cumple que f (p) = p. Observa además que p es también un punto de
equilibrio de la nueva ED linealizada (2.51). En general, se puede demostrar que el punto de
equilibrio p tiene localmente las mismas propiedades de estabilidad tanto en la ED original
como en la ED linealizada, con lo que aplicando criterios de estabilidad para EDs lineales
podemos conocerlas fácilmente. En efecto, la ED (2.51) es de la forma
aXn+1 + bXn = q,
en donde a = 1, b = −f 0 (p) y q = p (1 − f 0 (p)). Para determinar las propiedades locales de
estabilidad del punto de equilibrio p podemos usar la Propiedad 7, aunque sólo podremos
exportar los apartados primero y cuarto de este criterio en su versión local.
64
f 0 (0) = 0 =⇒ p1 = 0 es atractor.
f 0 (1) = 9/5 =⇒ p2 = 1 es repulsor.
f 0 (9) = 1/5 =⇒ p3 = 9 es atractor.
que es una ED lineal de primer orden de la forma aXn+1 + bXn = q. Como consecuencia,
aplicando la Propiedad 7, obtenemos el siguiente criterio local:
65
La única solución real de esta ecuación es peq = 5. Para determinar si este precio de
equilibrio es estable o inestable, calculamos las derivadas de las funciones oferta y demanda
en ese punto:
2 +3040p
O0 (p) = 256p
(16p+95)2
=⇒ O0 (5) = 1225
864
D0 (p) = − (p+2)
16
2 =⇒ D0 (5) = − 16
49 .
Ası́ pues
D0 (5) 25
0
= <1
O (5) 54
y por lo tanto peq = 5 es atractor, de acuerdo con la tercera ley de la oferta y la demanda.
en donde f = f (x, y) es una función de clase C 1 (R2 ), es decir, continua y con derivadas
parciales continuas en R2 . Sea p ∈ R un punto de equilibrio de la ED, y por lo tanto cumple
f (p, p) = p. Para estudiar las propiedades de estabilidad del punto de equilibrio, podemos
linealizar la ED original (2.53) mediante el polinomio de Taylor de primer orden de f en el
punto (p, p) (ver (2.50)), obteniendo
∂f ∂f
Xn+2 = p + (Xn − p) + (Xn+1 − p). (2.54)
∂x (p,p) ∂y (p,p)
Usando la Propiedad 10 podemos obtener un nuevo criterio para determinar las propie-
dades de estabilidad de un punto de equilibrio de una ED no lineal de segundo orden.
66
Tema 3
X (k) = f (X (k−1) , . . . , X 0 , X, t)
(k−1)
en donde (X0 , . . . , X0 , t0 ) ∈ dom (f ). En este caso, se dice que una función definida
en un intervalo I que contiene a t0 es solución del problema de Cauchy si es solución
de la EDO correspondiente y cumple las condiciones iniciales (considerando a t0 como el
“instante inicial”).
Al variar un poco las condiciones iniciales, las soluciones correspondientes son únicas
y dependen de forma continua de dichas condiciones iniciales.
No todo problema de Cauchy está bien planteado, como veremos en el siguiente ejemplo.
67
Ejemplo 56 El problema de Cauchy
X 0 = 2 |X|
p
X(0) = 0,
X(t0 ) = X0 ,
X(0) = 1,
cumple las hipótesis del Teorema de Picard y por lo tanto está bien planteado. De hecho,
la única solución viene dada por
1
ϕ(t) = ,
1−t
pero solamente está definida en I =] − ∞, 1[.
68
El Teorema de Picard de orden 1 se puede generalizar para problemas de Cauchy de
orden superior.
F (0, 0, . . . , 0, p, t) = 0
para todo t ∈ I. En este caso, se dice que p es un punto de equilibrio, al igual que pasaba
con las soluciones constantes de las EDs.
X 0 = h(t),
69
en donde h es una función continua. En este caso, la solución general es el conjunto de
primitivas de h: Z
X(t) = h(t)dt.
Ası́ pues, dada una condición inicial X(t0 ) = X0 , el problema de Cauchy correspondiente
está bien planteado (ver Ejemplo 57) y la única solución viene dada por
Z t
h(τ )dτ + X0 .
t0
EDOs autónomas
Las EDOs autónomas de primer orden son de la forma
X 0 = g(X),
en donde supondremos que g es de clase C 1 (ver Ejemplo 58). Nótese que, en este caso, los
puntos de equilibrio son los ceros de la función g, es decir, aquellos p ∈ R tales que g(p) = 0.
Para hallar todas las soluciones, expresamos la EDO en notación diferencial:
Z Z
dX 1
= g(X) =⇒ dX = dt = t + C,
dt g(X)
en donde C ∈ R es una constante de integración. De esta expresión obtenemos las funciones
inversas de las soluciones en forma de primitiva:
Z
1
t(X) = dX.
g(X)
De este modo se da la solución general en forma implı́cita, aunque preferiblemente es acon-
sejable despejar X (siempre y cuando sea posible) para darla en forma explı́cita.
|X(t)| = et−C .
|X(t)| = Cet ,
con C un parámetro estrictamente positivo. Ası́ pues, la solución general en forma explı́cita
viene dada por
X(t) = Cet ,
con C ∈ R un parámetro (no solamente positivo), ya que X = 0 es también solución.
70
Ejemplo 64 Dada la EDO
X 0 = X 2 + 1,
se tiene que Z
1
t(X) = dX = arctan X + C,
+1 X2
en donde C ∈ R. Ası́ pues, la solución general en forma explı́cita viene dada por
Ejemplo 66 (Modelo de deuda de Domar) Considerando que las funciones I(t), D(t)
representan el ingreso y la deuda nacionales1 respectivamente de una determinada eco-
nomı́a, el modelo de deuda de Domar supone que estas dos funciones crecen de forma
proporcional al ingreso, es decir, existen dos constantes c1 , c2 > 0 tales que
0
I = c1 I
D0 = c2 I.
Por ejemplo, si suponemos que el ingreso crece a una razón igual al 8 % de su tamaño, se
tiene que
I 0 = 0.08I,
que es una EDO autónoma. Por lo tanto
I(t) = I0 e0.08t ,
en donde I0 es el ingreso inicial en t = 0. Por otro lado, si suponemos que la deuda crece a
una razón igual al 1 % del ingreso, se tiene que
1
D0 = 0.01I0 e0.08t =⇒ D(t) = I0 e0.08t + C,
8
en donde C := D0 − 18 I0 con D0 la deuda inicial. Para ver cómo evoluciona la deuda en
comparación con el ingreso, es interesante definir la función
D(t) 1 C
= + .
I(t) 8 I(t)
1
Han de considerarse el ingreso y la deuda acumuladas en el último año.
71
Como I(t) crece exponencialmente con el tiempo, se tiene que
D(t) 1
lı́m = ,
t→+∞ I(t) 8
es decir, la deuda tiende a estabilizarse en el 12.5 % del valor del ingreso, independientemente
de las condiciones iniciales.
X 0 = g(X)h(t),
en donde h es una función continua y g es de clase C 1 . Al igual que pasaba con las EDOs
autónomas, los puntos de equilibrio son los ceros de la función g.
Para hallar la solución general, se procede de igual forma que con las EDOs autónomas,
usando la notación diferencial:
Z Z
dX 1
= g(X)h(t) =⇒ dX = h(t)dt,
dt g(X)
t3
Z Z
1 1
dX = t2 dt =⇒ − = + C,
X2 X 3
Ası́ pues, la solución general en forma explı́cita viene dada por
3
X(t) = ,
C − t3
en donde C ha sido redefinida y hace el papel de parámetro. Además, como X(t) = 0
también satisface la EDO, hay que añadirla.
EDOs homogéneas
Las EDOs homogéneas son de la forma
X 0 = f (X, t),
en donde f es homogénea de grado 0, es decir, f (λX, λt) = f (X, t) para todo λ ∈ R que
tenga sentido (teniendo en cuenta el dominio de f ). Haciendo el cambio de variable
X(t)
U (t) =
t
72
se tiene que
X 0t − X
1 X 1
U0 = 2
= 0
X − = (f (X, t) − U )
t t t t
1 1
f 1t X, 1 − U = (f (U, 1) − U ) ,
=
t t
que es una EDO de variables separables. Resolviéndola y deshaciendo el cambio obtenemos
la solución general.
EDOs lineales
Las EDOs lineales de primer orden son de la forma
X 0 = a(t)X + b(t),
y por lo tanto Z
U (t) = b(t)e−A(t) dt.
73
Ecuaciones de Bernoulli
Las ecuaciones de Bernoulli son de la forma
X 0 = a(t)X + b(t)X n ,
U (t) = (X(t))1−n
se tiene que
= (1 − n)(aU + b),
que es una EDO lineal. Resolviéndola y deshaciendo el cambio obtenemos la solución ge-
neral.
U 0 = U − 2t,
Ecuaciones de Ricatti
Las ecuaciones de Ricatti son de la forma
= (a + 2bϕ)U + bU 2 ,
74
Ejemplo 71 Dada la EDO
Al igual que pasaba con las EDLHs, la solución general (es decir, el conjunto de solucio-
nes) de una EDOLH tiene estructura de espacio vectorial de dimensión k y por lo tanto,
para hallarla basta con encontrar una base (llamada sistema fundamental ) formada por k
soluciones particulares linealmente independientes.
La siguiente propiedad nos ayudará a calcular dicha base.
ak λk + ak−1 λk−1 + · · · + a1 λ + a0 = 0.
2X 0 − 6X = 0
X(0) = 5.
75
La ecuación caracterı́stica correspondiente es
2λ − 6 = 0,
cuya única solución es λ = 3. Por lo tanto, la función e3t es solución de la EDOLH, y como
el espacio de soluciones es de dimensión 1, la solución general viene dada por
A · e3t , A ∈ R.
Ahora basta ajustar el parámetro A para conseguir que se cumpla la condición inicial:
X(0) = 5 =⇒ A · e0 = 5 =⇒ A = 5.
X(0) = 3, X 0 (0) = 1.
λ2 + λ − 6 = 0,
A · e2t + B · e−3t , A, B ∈ R.
Ahora hay que calcular A y B para que se cumplan las condiciones iniciales:
X(0) = 3 =⇒ A + B = 3
X 0 (0) = 1 =⇒ 2A − 3B = 1.
λ2 − 4λ + 8 = 0,
76
que no tiene soluciones reales, pero sı́ complejas: λ1 = 2 + 2i y λ2 = 2 − 2i. Siguiendo
el esquema que estamos utilizando llegamos a que e(2+2i)t , e(2−2i)t forman un sistema
fundamental de soluciones de la EDOLH. Aunque esto es cierto, lo deseable es conseguir
otro que sea real. Para obtenerlo, vamos a realizar un cambio de base:
e(2+2i)t + e(2−2i)t
= e2t cos (2t)
2
e(2+2i)t − e(2−2i)t
= e2t sen (2t) ,
2i
con lo que la solución general de la EDOLH será de la forma
A · e2t cos (2t) + B · e2t sen (2t) , A, B ∈ R.
Imponiendo que se cumplan las condiciones iniciales
A · e0 cos 0 + B · e0 sen 0 = 4
X(0) = 4 =⇒ =⇒ A=4
X 0 (0) = 10 A · 2e0 cos 0 − 2e0 sen 0 + B · 2e0 sen 0 + 2e0 cos 0 = 10
=⇒
=⇒ 2A + 2B = 10
77
√
8 3
cuya solución es A = 4, B = 9 . Por lo tanto, la solución del PVI es la función
√ ! √ √ !
3 3 3 8 3 3t 3 3
4 · e 2 t cos t + · e 2 sen t .
2 9 2
X 0 (0) = 10 =⇒ 2A + B = 10.
78
Resolución de EDOLs completas
Dada una EDOL de la forma (3.3), si q(t) 6= 0 se dice que la EDOL es no homogénea o
completa:
ak X (k) + ak−1 X (k−1) + · · · + a1 X 0 + a0 X = q(t). (3.5)
En este caso, se puede construir una EDOLH simplemente sustituyendo q(t) por 0; esta
nueva ecuación recibe el calificativo de homogénea asociada a (3.5) y se cumple la siguiente
propiedad cuya demostración se puede obtener por simple comprobación:
En realidad, el caso q(t) constante es un caso particular de q(t) exponencial (con base
r = 1) o q(t) polinómica (de grado 0). En este caso, lo que estamos buscando son puntos
de equilibrio, ya que éstos son soluciones particulares constantes.
Sin embargo, cuando q(t) es solución de la EDOLH asociada se dice que hay resonancia y
el método no funciona. En este caso, hay que multiplicar sucesivamente la función candidata
a ser solución particular por t, t2 , etc... hasta que encontremos alguna solución particular.
Veamos algunos ejemplos de cómo hallar soluciones particulares, análogos a los vistos
en el Tema 2:
79
Ejemplo 78 Dada la EDOL
X 00 − 4X 0 = 10,
se puede comprobar que no existen puntos de equilibrio y por lo tanto no existen soluciones
particulares de la forma ϕ(t) = C con C ∈ R. Por lo tanto, hay resonancia, y en su
lugar buscamos una solución particular de la forma ϕ(t) = C · t con C ∈ R a determinar.
Sustituyendo en la EDOL:
5
−4C = 10 =⇒ C=− .
2
En el caso en el que el término independiente q(t) sea constante, habrá resonancia cuando
0 sea raı́z del polinomio caracterı́stico. Entonces, habrá que buscar una solución particular
del tipo ϕ(t) = C · tm con C ∈ R y m la multiplicidad de 0 como raı́z del polinomio
caracterı́stico.
80