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Viaje en El Tiempo

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Viaje en el tiempo

1932

Década del treinta


Un viaje que comienza en la ciudad de Mc Adams, en Canadá, donde se
convirtió al evangelio, Aksel Verner Larsen. Era el año de 1932. Su
conversión lo puso en la disyuntiva de venir a predicar el evangelio a Colombia,
pues cuando escuchó a Carlos Berchtold preguntar quién vendría a nuestro
país, si Dios se lo pidiera, él levantó su mano, en señal de aceptar el reto, pero
no era aún bautizado.

Un soldado ha caído...
En Loma del Salado, en el oriente del país, tuvo su primer encuentro con la
realidad. Él, y su familia, casi perecen en un incendio provocado por los
enemigos del evangelio. Estaba de visita, así que no se quedó y se marchó a
Bucaramanga.
Comienza la predicación en medio de persecuciones y fallece su esposa. La que
había dicho que, con sólo venir a Colombia a morir, estaría satisfecha. Era 1938,
y sus jefes le pedían que regresara, pero su carácter recio se impuso, y dijo la
célebre frase. “Un soldado ha caído, necesitamos refuerzos…manden
más obreros”. Había quedado viudo y con dos niños.
Su situación era difícil, pero Dios le proveyó una nueva compañera: Fayetta
Barnard, con quien se casó en 1940 (diciembre 16); ella lo acompañaría hasta
su muerte en 1972.

Década del cuarenta


Con Fayetta trabajó en Bucaramanga hasta 1942, cuando tuvieron que
posponer un viaje a Norteamérica, por motivo de la Segunda Guerra Mundial.
Como iban a salir desde Barranquilla, allí tuvieron que quedarse y comenzar la
segunda iglesia en el país.
Pero James Elmer Ball, y su esposa Grace Helen, los habían reemplazado en
Bucaramanga. Así, que eran dos iglesias a cargo de dos misioneros. Sin
embargo, ya establecida la “United Pentecostal Church”, llegaron más
misioneros a nuestro país: Sallie Lemons, Berta Carpentier, Stanford Johnston y
los esposos William y Ruth Drost. En estas dos iglesias los niños eran muy
importantes. ¡Miren cuántos asistían!

El evangelio llegó al Valle del Cauca


Con el trabajo de Sanford Johnston, en 1948, aunque su salud no le permitió
desarrollar una labor como la que hubiera querido. Por eso, cuando Bill Drost
fue a visitarlo, con el fin de tomar su lugar, Sanford lanzó las frases: “Han
llegado refuerzos”. “Dios seguramente los visitará”.

Camino hacia la consolidación del trabajo


de la iglesia
Y llega la década del 50, la que hemos considerado como la que preparaba el
camino hacia la consolidación del trabajo de la iglesia. La obra seguía
expandiéndose en medio de una violencia política, que por momentos tomaba
visos religiosos.
Esta violencia cobró la vida de varios mártires en el área rural del Valle del
Cauca.
En esa misma región se producen los primeros bautismos y varios colombianos
(Saúl Ramírez y Alfredo Montenegro entre otros) comienzan a colaborar
con el ministerio del hermano Drost.

Mártires Del Evangelio


Mártires del evangelio en la década del 50
- Martín Adarve
- Nelson Galviz
- Siete hermanos en Tesorito (Se desconocen los nombres)
- Esposo de Alicia Mejía
- Leonel Peña

Viajando por el Urabá


La iglesia en Medellín y Urabá comenzó en 1950, con el trabajo que realizó Lía
Krysiack. Los primeros convertidos: Mario y Rosario Cadavid.

Primer pastor ordenado


Como muestra de ese crecimiento, es ordenado al santo ministerio en 1954, el
primer pastor: Campo Elías Bernal, quien había contraído matrimonio
con Gabriela Velásquez en 1951.

Más de 60 iglesias locales


Después son ordenados otros tres pastores: Miguel Peña, Saúl
Ramírez y Eduardo García. Pero, no sólo iba en aumento el número de
pastores ordenados, sino que se iban fundando congregaciones, al punto que,
al finalizar la década, había más de 60 iglesias locales. Así mismo, llegó el
evangelio a la etnia arhuaca, por medio del hermano Victoriano Berdugo.

Desarrollo la iglesia en 1958


Iba tomando desarrollo la iglesia, y se organizaron los departamentos de
jóvenes y damas Dorcas., en 1958. Para el primero fueron nombrados Jesús
María Cardozo como presidente y Eliseo Duarte como Secretario Tesorero. Para
el de damas, Ruth de Drost como presidenta y María Laya como Secretaria
Tesorera.

Lewis Morley Y Sallie Lemons


La misionera Sallie Lemons se casó en 1958 con Lewis Morley, y son enviados a
trabajar en Colombia, después de estar un tiempo en Venezuela.
Miguel Peña y familia
Y la iglesia, como producto de la emigración, por la violencia, de algunos
hermanos al Ecuador, y la predicación del evangelismo en esa nación, envió el
primer misionero, en 1959, al campo extranjero. Se trataba de Miguel Peña.

Barranquilla, Bucaramanga y Bogotá


En esta década aceptó el mensaje del nombre el misionero de la misión
“Santidad del Calvario”, William Thompson, con su esposa Mary Ellen
(Mollie) y fue nombrado como misionero en nuestro país. Trabajó en
Barranquilla, Bucaramanga y Bogotá.

Barranquilla, Bucaramanga y Bogotá


En esta década aceptó el mensaje del nombre el misionero de la misión
“Santidad del Calvario”, William Thompson, con su esposa Mary Ellen
(Mollie) y fue nombrado como misionero en nuestro país. Trabajó en
Barranquilla, Bucaramanga y Bogotá.

Un poco más de 25 años de predicación


Pero, además, son ordenados al santo ministerio, al comienzo de esta etapa,
unos once pastores. En un primer grupo: Cristóbal Ospino, Domingo Zúñiga,
Noel y Manuel Ospina, Jesús María Cardozo, Moisés Isajar y Arturo Estrada. En
un segundo grupo, Rafael Pacheco, Jorge Blanco, Mario Cadavid y Eliseo Duarte.
Se completará un total de 15 ministros ordenados, en un poco más de 25 años
de predicación.

Ofrenda Misionera
Y aún el aspecto económico fue motivo de preocupación, cuando según se ha sabido, en
1962, se estableció el diezmo de diezmo, que además de ser una verdad bíblica, se ha
convertido en el eje fundamental de nuestra economía, en el ámbito nacional, junto con la
ofrenda misionera, establecida desde la década del cincuenta.

Bucaramanga, Junio de 1962


Se llevó a cabo la Primera Convención de Pastores en la ciudad de
Bucaramanga.

Misiones a Bolivia
Pero Aksel Verner Larsen tenía visión misionera. (No es sino recordar su famosa
frase: “somos salvos para servir”) Y empezó a pensar en misiones a Bolivia, lo
cual sucedió en 1965. Fueron enviados Ulises Rengifo y su esposa Ruby. Al
tiempo, Isabel Torres y La Verne Larsen fueron a apoyarlos; aprovecharon que
habían desarrollado un trabajo en Ecuador y Perú, por lo que pasaron a Bolivia.
Después, Reynel Galviz, Ramiro Herrera, Leonor Porras y María Mina. Este
último grupo fue apoyado por las Dorcas.

Primera junta nacional de colombianos


(1967-1969)
En lo administrativo, los colombianos tomaron la administración de la iglesia en
1967, ante la propuesta de la “United Pentecostal Church”.

Familia Torres
En 1968 fueron enviados Álvaro Torres y su esposa Laverne a España, junto con
Isabel Torres. Fueron a trabajar con William Drost. Fue un proyecto conjunto
con Canadá.

1973-1975
El Primer Consistorio de Ancianos estuvo conformado por doce (12) miembros.

Cuarenta años de la iglesia


Y en medio de nuestro viaje, llegamos a los cuarenta años de la iglesia, que se
cumplieron en 1977 (Década del setenta) Esta década es en la que se
desarrolló la autonomía administrativa, que fue producto de la propuesta de la
“United Pentecostal Church”. Esto trajo una serie de pasos administrativos que
al final desembocaron el establecimiento de un Consistorio de Ancianos de doce
miembros, y después de siete. También se organizaron los distritos como
subdivisiones de las regiones administrativas que existían. Se fundaban iglesias
en las ciudades, acorde con la urbanización que estaba sufriendo Colombia,
pero continuaba la predicación del evangelio, en medio de tensiones, debido al
auge del narcotráfico y la guerrilla, en los campos El crecimiento fue de tal
magnitud, que, desde comienzos de la década, las convenciones pasaron de los
tempos a los coliseos. Y cuando se celebraron los cuarenta años, ésta se realizó
en el estadio Atanasio Girardot de Medellín. Fue en esa época en que fallecieron
algunos de los pioneros de la obra en el país, aunque algunos ya no estaban en
nuestro medio: Aksel Verner Larsen, William Drost, Domingo Zúñiga y Arturo
Estrada. Un hecho mostró el desarrollo de la obra en el plano administrativo: se
adquirió una máquina litográfica para que reapareciera El Heraldo de la Verdad.
Como el país había entrado en una fase de modernización, la iglesia empezó a
sentir los efectos de la misma. Jóvenes de la iglesia se formaron
académicamente, y varios se comprometieron en el servicio a Dios en sus
congregaciones, lo que permitía ir adquiriendo métodos de trabajo que
redundaran en bien de la obra. En lo administrativo se fundó la “Corporación
para ayuda social”, que fue el producto de la preocupación por el bienestar de
los pastores y sus familias. Ha sido de mucha ayuda y bendición a todo el
pastorado.
Ahora, nuestro viaje nos lleva a los
ochenta
Época que en Colombia se llenó de violencia y muerte. Esto afectó a la iglesia,
pero Dios nos permitió sobreponernos al cierre de templos y al desplazamiento
de muchos hermanos. Un directivo de la época estaba convencido que la
dirigencia se dejaba guiar menos por lo emocional, y más por lo práctico, y que
el pueblo deseaba instrucción. Y aunque esto no fuera totalmente exacto, sí
demuestra algún tipo de concepto que había, acerca del momento que estaba
viviendo la iglesia. En relación con los desplazamientos, estos presionan la
apertura de iglesias, lo que requiere más predicadores y pastores, pero a su vez
una mejor estructuración de la administración, para formarlos adecuadamente.
Surgen los ministerios especiales de enseñanza, y música, (Eliseo Duarte y
David Fontalvo), lo que deja ver la atención que se le presta a estos dos
aspectos. La Escuela Dominical había sido objeto de estructuración desde la
década anterior, pero empiezan los primeros intentos concretos de establecer
institutos bíblicos., con lo que se empieza a hablar de un departamento de
educación cristiana. Había algunas medidas que permitirían trabajar mejor:
creación del Departamento de Misiones Nacionales, nombramiento de
misioneros en el país, creación de un nuevo distrito (el 12), primeros pasos para
crear el Departamento de Educación Cristiana, y el desarrollo inicial de nuevos
ministerios. Con este panorama, el viaje nos permite darnos cuenta que el
crecimiento fue impulsado, con la dirección de Dios, por hechos y
circunstancias propias del país. Esos diez años nos dejaron muchas
experiencias, y sobre todo la seguridad de que Dios estaba con su pueblo. Nos
dejaron ver cómo podíamos ir adaptándonos a las circunstancias, para permitir
que la obra de Dios avanzara. Hubo retos y tareas a las que tuvimos que
enfrentarnos. Labores que quizás nunca antes habíamos emprendido, pero la
década de los 90 nos encontraba como un pueblo unido, que sabía que su Dios
le guiaba, y que cuando hubiera nuevas circunstancias, Él sabría darnos la
sabiduría y los hombres y mujeres capacitados, que pudieran planear, guiados
por Dios, el futuro de la iglesia. El cuerpo ministerial había adoptado algunos
cambios que permitían trabajar mejor, de acuerdo al tamaño y crecimiento
dinámico en la iglesia. Podíamos decir con el apóstol Pablo: Si Dios es por
nosotros, ¿quién contra nosotros?

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