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Clase 5. Sistema Respiratorio

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Clase 5.

Sistema Respiratorio

Nuestro sistema respiratorio se compone de una serie de tubos -fosas nasales, faringe, laringe,
tráquea, bronquios, bronquiolos, alvéolos- que llevan el aire a los pulmones, impulsado por
musculatura asociada (diafragma y músculos intercostales). El intercambio gaseoso entre la atmósfera
y la sangre se produce en los alvéolos, y su finalidad es captar oxígeno y retirar el CO2. Además, el
sistema respiratorio se ocupa de complementar al riñón en la regulación del pH corporal, variando la
tasa de eliminación de CO2.

El sistema respiratorio –así como el digestivo- son puertas de entrada al organismo, es decir, sus
mucosas están en contacto con el exterior, y permanentemente expuestas a virus y bacterias, es decir,
tienen mayor propensión a desarrollar enfermedades infecciosas.

Hay ciertas medidas generales que son recomendables en todos los casos:

-No fumar. Es irritante y empeora todas las condiciones respiratorias. Además aumenta 25 veces el
riesgo de cáncer pulmonar.
-Hidratarse bien. El agua es el mejor expectorante.
-Respirar aire tibio y húmedo. Ayuda a suavizar las secreciones respiratorias. El aire frío y seco es
irritante y broncoconstrictor. Debe ser humedad suave y calor moderado. El aire muy caliente o muy
húmedo puede causar tos y broncoespasmo.
-Evitar los lácteos. Aumentan la mucosidad.
-Mantenerse activo, aunque en algunos casos, cuando hay fiebre alta o ahogo, como en la gripe o
neumonía, es necesario hacer reposo.
-Evitar el contagio. Alejarse de personas enfermas si se está sano, y de personas sanas si se está
enfermo. Lavado de manos frecuente, y evitar en lo posible las salas cunas en niños menores de un
año.
-Lactancia materna. Idealmente hasta los dos años. Protege a los niños de las infecciones.

Resfrío (rinofaringitis viral): Es una infección que produce mucosidad nasal transparente, cefalea,
dolor de oídos, oídos tapados, dolor al tragar, fiebre baja y decaimiento. Recomendaciones: Gárgaras
de solución salina para el dolor de garganta (1 cucharadita de sal en una taza de agua tibia). Limpieza
nasal con solución salina para descongestionar la nariz. (1/2 cucharadita de sal en una taza de agua
tibia). Tinturas inmunoestimulantes: Pelargonium sidoides, Echinácea. Infusiones: Tomillo, orégano,
jengibre, anís, canela, salvia, regaliz, llantén, borraja, romero, manzanilla. Ajo y cebolla crudo. Vaho de
eucalipto y menta para descongestionar la nariz.

Sinusitis: Generalmente se presenta como la complicación de un resfrío: debido a la inflamación de la


mucosa respiratoria, se tapa el drenaje normal de los senos craneales hacia la faringe, acumulándose
mucosidad, que se infecta por bacterias. Aparece mucosidad nasal amarilla, descarga posterior
(sensación de tragar mucha mucosidad por detrás de la lengua), fiebre, dolor de cabeza y sensación de
congestión facial. En general la sinusitis requiere tratamiento antibiótico. Pueden ayudar los vahos de
eucalipto y menta, lavados nasales con solución salina, además de plantas antibióticas, como ajo,
salvia y tomillo.
Amigdalitis: Es una infección bacteriana de las amígdalas, que son estructuras de tejido linfoide (parte
del sistema inmunológico) ubicadas en la faringe. Se manifiesta con fiebre alta, dolor al tragar,
coloración blanquecina de la faringe, y mal aliento. Siempre conviene dar antibióticos, pues la
amigdalitis prolongada o recurrente produce una reacción autoinmune que daña las válvulas
cardíacas. Tratamiento con plantas: tomillo, salvia, ajo y cebolla como antibióticos, natre, sauco y tilo
para la fiebre, sauce para la inflamación y el dolor. Adicionalmente se puede agregar sello de oro
(Hydrastis canadensis) como antibiótico.

Laringitis: Es una posible manifestación del resfrío. En personas adultas se expresa como disfonía o
ronquera, y en niños pequeños puede presentarse además con estridor inspiratorio, lo que significa
obstrucción de la vía aérea superior, siendo una condición de riesgo que requiere evaluación médica.
En casa se puede humidificar el ambiente, y evitar en lo posible el llanto y gritos del niño, que irritan la
laringe. Plantas que pueden ayudar: Sauce (contraindicado en niños), regaliz, manzanilla, romero,
cúrcuma, jengibre.

Bronquitis. Es la continuación del resfrío. El virus infecta inicialmente la vía aérea superior y luego va
avanzando hacia adentro. Cuando llega a los bronquios y bronquiolos produce fiebre baja y tos seca.
Luego de algunos días de tos seca, aparece flema y baja la fiebre: es la tos resolutiva, y anuncia el fin
del episodio, aunque esta tos puede persistir por varios días. En cambio, si la flema aparece amarilla,
en abundancia, y acompañada de fiebre alta, hay que pensar en una sobreinfección bacteriana
(bronquitis bacteriana), que requerirá antibióticos, pero esto ocurre en menos del 5% de los casos.
Tratamiento con plantas: Vaho de menta y eucalipto. Infusiones de tomillo, orégano, hierba del paño,
jengibre, llantén, borraja, salvia, malva, tusílago (Tussilago farfara). Ajo y cebolla crudos. Decocción
de palto, anís, canela, sauce. Existe un preparado fitoterapéutico llamado popularmente “Flores
pectorales”, que se compone principalmente de flores de sauco, tilo y viravira, además de hojas
eucalipto.

Gripe. Es una enfermedad producida por el virus influenza. COVID-19 da un cuadro clínico similar,
aunque con mayor incidencia de anosmia (pérdida del olfato). Es percibido por el enfermo como “un
resfrío fuerte”. Produce fiebre alta, cefalea, dolores musculares, dolores articulares y fatiga. También
produce secreción nasal, dolor de garganta y tos, aunque no son los síntomas principales. En niños
pequeños y ancianos, puede causar neumonías graves. Conviene hacer reposo en cama, tomar
infusiones de anís, canela, romero, jengibre, flores de tilo y sauco, natre, sauce. Echinacea y
Pelargonium sidoides pueden ayudar como inmunoestimulantes, y Andrographis paniculata, como
antiviral y antiinflamatorio.

Asma. Es una condición crónica que produce crisis obstructivas recurrentes reversibles. Se caracteriza
por una hiperreactiviad bronquial ante estímulos como frío, ejercicio, polen, reflujo gástrico, polvo,
ácaros, caspa de mascotas, moho o virus; el músculo bronquiolar se contrae, reduciendo el calibre de
la vía aérea inferior, limitando así el intercambio gaseoso, al reducir la ventilación efectiva del pulmón.
Para prevenir ataques de asma pueden usarse jengibre, cebolla y cúrcuma, además de alimentos ricos
en flavonoides, magnesio y omega3. Durante las crisis se pueden utilizar lobelia, efedra, hierba del
paño, te verde, mate, café y cacao. eucalipto y menta en inhalación directa.

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