BOSQUEJO: TEMA: El sermón de Pedro en el día de Pentecostés.
TEXTO: 2:14-21.
1. (Hechos 2:14-15) Pedro comienza su sermón.
Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo:
Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis
palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora
tercera del día.
a. Pedro, poniéndose en pie con los once: Pedro se puso de pie y predicó a la multitud
como un representante del grupo entero de los apóstoles.
i. Debemos notar que el hablar en lenguas paró cuando Pedro empezó a predicar. El
Espíritu Santo ahora trabajaba a través de la predicación de Pedro y no trabajaría en
contra de sí mismo por las lenguas a la misma vez.
b. Alzó la voz: Había un cambio notable en Pedro. Él tenia valor y denuedo que era un
contraste completo a su negación de Jesús antes de ser llenado con el Espíritu Santo.
i. El día de Pentecostés, Pedro no enseñaba como los rabíes de aquel día solían
hacerlo, quienes reunían discípulos en su alrededor, se sentaban, y instruían a ellos y
cualquier otros que quizá escucharan. En vez de eso, Pedro proclamaba la verdad
como un heraldo.
ii. Este sermón notable no tenía preparación tras sí – fue dado espontáneamente.
Pedro no se despertó por la mañana sabiendo que iba a predicar a miles, y que miles
vendrían a Jesús como respuesta. Sin embargo, podríamos decir que fue un sermón
bien preparado; fue preparado por la vida anterior de Pedro con Dios y una relación
con Jesús. Fluía espontáneamente de aquella vida, y de una mente que pensaba y creía
profundamente.
iii. Es bueno recordar que lo que tenemos en Hechos 2 es una pequeña porción de lo
que Pedro realmente dijo. Hechos 2:40 nos dice: Y con otras muchas palabras
testificaba y les exhortaba. Como casi todas los sermones registrados en la biblia, lo
que tenemos es una abreviado inspirado por el Espíritu Santo de un mensaje más
largo.
c. Porque éstos no están ebrios: Pedro desvió los críticos burladores que los discípulos
estaban ebrios. En aquel día era impensable que alguien estuviera tan temprano en el
día (aproximadamente a las 9:00 de la mañana).
i. El comentarista Adam Clarke dice que la mayoría de los judíos – píos o no – no
comían ni bebían hasta después de la hora tercera del día, porque era la hora de
oración, y ellos solamente comerían después de sus responsabilidades con Dios fueran
terminados.
d. Éstos no están ebrios: No deberíamos pensar que los cristianos estaban actuado
como si estuvieran ebrios. La idea de ser “ebrios con el Espíritu Santo” no tiene
fundación en las Escrituras; el comentario del día de Pentecostés no tenía base en la
realidad.
i. “Ni tampoco, debemos añadir, la experiencia de los creyentes de la llenura del
Espíritu Santo les parecía o se veía para los demás como intoxicación, porque habían
perdido el control de sus funciones mentales y sus funciones normales. No. El fruto del
Espíritu Santo es ‘auto-dominio’, no el perder el control.” (Stott)