CAPÍTULO XXIII.
LA USUCAPION
I. CONCEPTOS GENERALES. PRESCRIPCIÓN EXTINTIVA Y
ADQUISITVA
La usucapión puede definirse como la adquisición de la propiedad por
la posesión continuada de una cosa durante cierto tiempo y con
determinados requisitos.
La usucapio o prescripción adquisitiva supone la adquisición de un
derecho por su ejercicio continuado en el tiempo.
Ahora bien, puede tener también el efecto contrario; hacer perder su
derecho a quien durante cierto tiempo no lo ejercita; prescripción
extintiva. Es una figura que tiene su reflejo en el ámbito procesal, ya
que la praescriptio era, en su origen, una indicación que, a solicitud
del demandado, se incluía en la fórmula.
En caso de ser tenida en cuenta por el juez significaba la automática
absolución del demandado sin entrar en el fondo del asunto. Además,
la prescripción no podía ser tenida en cuenta de oficio por el
magistrado o juez, lo cual significa que era el demandado interesado
el que debía expresamente alegarla.
Por ello, la prescripción extintiva, más que pérdida de un derecho por
su no ejercicio, implica la perdida de la acción para hacer valer tal
derecho. Para que alguien pierda un derecho por prescripción no es
suficiente con que
no lo use, sino que tiene que haber alguien que ejercite el contenido
de ese derecho sin ser su titular.
Prescripción adquisitiva y extintiva pueden producirse
simultáneamente, así si alguien posee el fundo de otro durante dos
años, podrá usucapirlo (adquisitiva) y el otro lo perderá de su
propiedad (extintiva).
Aunque no siempre es así pues un derecho puede extinguirse por
prescripción sin que ello implique la adquisición de ese derecho por
otra persona, el caso de los derechos de crédito; si el acreedor deja
pasar el tiempo sin exigir el crédito al deudor, la acción que ejercite
contra este podrá ser paralizada con la prescripción, sin que ello
signifique adquisición del derecho de crédito a favor de otra persona.
En cuanto al fundamento de la usucapión, podría en principio chocar
el hecho de que pueda alguien perder su derecho por no ejercitarlo.
Ello solo se entiende si se tiene en cuenta que con la usucapión se
pretende no castigar al titular de un derecho que permanece inactivo,
como proteger a quien de buena fe actúa como
si fuera titular de un derecho sin serlo realmente. Protegiendo
también a los terceros que confían en la aparición de un titular. Es
decir, se trata de salvaguardar la seguridad del tráfico jurídico,
haciendo que, en la medida de lo posible, realidad y derecho
coincidan.
Sirve también para facilitar la prueba del derecho de propiedad,
prueba que en ocasiones puede ser enormemente complicada. En
efecto, si la usucapio no existiera, para probar que alguien es
propietario de una cosa no sería suficiente con demostrar que la
adquirió por un medio idóneo, sino que tendría que probar
que la adquirió de quien era propietario, lo cual significaría que habría
que remontarse a lo largo de todos los poseedores hasta llegar al que
la adquirió de modo originario. Existiendo la usucapión, será
suficiente probar que se ha poseído la cosa, con ciertos requisitos,
durante el tiempo necesario para que se produzca.
II. PRESCRIPCIÓN ORDINARIA Y USUCAPIÓN
La usucapio en la Ley de las XII Tablas y en el Dº Clásico nace con la
finalidad de subsanar los defectos en el modo de transmisión de la
propiedad, extendiéndose también a los supuestos de adquisición a
non domino.
En efecto, el que adquiría por un medio no idóneo o de quien no era
propietario no se hacía titular del derecho de propiedad de manera
inmediata, pero podía hacerlo poseyendo la cosa durante un año
(mueble) o dos (inmueble). La Ley de las XII Tablas fijaba los plazos
mencionados y estableció la imposibilidad de
usucapir las cosas robadas. La jurisprudencia clásica fue perfilando
los requisitos.