El Texto y Sus Propiedades
El Texto y Sus Propiedades
1. DEFINICIÓN DE TEXTO
EL TEXTO
FACTORES
EXTERNOS FACTORES
INTERNOS
LÓGICA DEL
CONTENIDO
FORMA DE
LA SITUACIÓN EXPRESIÓN
Coherencia
global o temática Procecimientos de
Pertinencia cohesión
Coherencia
estructural
Intención del Repetición o
emisor recurrencia (fónica,
Coherencia sintáctica, léxica,
local semántica)
Tipos de relación
con el receptor y
grado de Identidad referencia
cooperación (anáfora, catáfora,
palabras comodin)
Canal de
Elipsis
comunicación
Deixis
Marcadores
textuales
ADECUACIÓN
COHERENCIA
A LA
SITUACIÓN
COHESIÓN
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Lengua castellana y literatura | ELISA HERNANDO MARÍN
Un texto es un acto de comunicación de ahí que su forma y contenido deban adaptarse a las
características de los elementos que integran la situación en que se produce dicho texto.
Hay que tener en cuenta unas condiciones para planificar un texto adecuado a la situación:
1. Pertinencia de la información
De qué asunto trata el mensaje que se va a Ejemplo. Si en un debate sobre el sistema
transmitir. educativo, un invitado empieza a hablar del
Lo que se va a decir debe estar estrechamente cambio climático, probablemente, en esa
relacionado con la situación. situación, su intervención no sea pertinente.
2. Intencionalidad del emisor ¿Con qué finalidad se crea el mensaje?
Informar con precisión y claridad sobre un asunto Ejemplo. Una noticia periodística.
(texto informativo).
Persuadir o convencer a alguien de algo (texto Ejemplo. Un mitin político, un artículo de
persuasivo). opinión
Dar instrucciones para que alguien realice una Ejemplo. Una receta de cocina.
acción concreta (texto instructivo).
3. Quiénes son emisor y destinatario y tipo de relación que se mantiene con el receptor
Confianza o trato entre iguales (jugadores de un Ejemplo. Una sobremesa en familia.
equipo, compañeros de clase…) Se usa la
fórmula del tuteo.
Respeto debido a diferencias jerárquicas Ejemplo. Una entrevista de trabajo.
(jefe/empleado; médico/paciente…). Se usan
fórmulas de respeto como el pronombre usted.
4. Grado de cooperación
Debemos utilizar recursos que capten la atención Ejemplo. Dos compañeros de oficina
y despierten el interés del receptor para que la dialogan para encontrar una solución a un
comunicación tenga éxito. problema (previsible un alto grado de
cooperación).
Ejemplo. Un encuestador aborda a un
ciudadano en hora punta para que conteste a
un cuestionario (previsible un grado de
cooperación menor)
5. Canal que se va a utilizar para transmitir el mensaje
Oral. Se utilizan las técnicas propias de la Ejemplo. Un joven cuenta entre amigos una
lengua hablada, muletillas, interjecciones, anécdota humorística.
rasgos dialectales… (registro coloquial).
Escrito. Se emplea una mayor corrección Ejemplo. Una carta dirigida al director de un
gramatical y un léxico de registro medio-culto. periódico para protestar por el ocio nocturno.
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La coherencia es una propiedad inherente a todo texto, que consiste en la capacidad de constituir
un todo unitario en el que las partes se mantengan trabadas entre sí en cuanto al contenido. En
otras palabras, un texto es coherente:
Toda la información que contiene un texto se articula en torno a un núcleo informativo o tema que
está estrechamente vinculado a la intención comunicativa del hablante.
Aparte del tema general del texto o idea principal, cada uno de los enunciados que lo componen tiene
su propio tema que está relacionado con esa idea principal.
Ejemplo 1. “Me gusta la música clásica y mañana tengo un examen de Lengua. El euro es la moneda
de la Unión Europea. La ballena es un mamífero”.
Los enunciados del primer ejemplo no constituyen un texto porque carecen de unidad temática. En
cambio, los enunciados del segundo se relacionan entre sí y con la idea principal. Esa idea principal o
tema (mi afición a la música clásica) proporciona unidad de sentido al texto.
Los contenidos de un texto forman una estructura, pues las distintas partes que lo integran
dependen significativamente unas de otras y, además, constituyen en sí mismas unidades de
sentido cuyos componentes mantienen, a su vez, relaciones de dependencia entre sí.
Para determinar la coherencia lineal o estructural de un texto tendremos que determinar la idea
principal y las diferentes ideas secundarias.
Los sucesivos enunciados que forman el texto deben respetar tres principios básicos para un texto
tenga coherencia local:
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a) Conformidad con las normas universales del saber humano. Un texto es coherente si la
información que transmite no contradice el conocimiento que los hablantes tienen del mundo
y de las cosas.
Por ejemplo. Los indios perseguían a los búfalos en el desierto del Sáhara no constituye un
texto, pues todos sabemos que en el desierto no hay ni indios, ni búfalos.
Por ejemplo. Si alguien dice que Carlos V nació en Alemania cuando su madre se encontraba
en Toledo, se produce una ruptura de la relación de implicación, pues si nació en Alemania
implica que su madre se encuentre en Alemania.
c) Adecuación al marco del discurso. Hay textos cuyo contenido choca con nuestro
conocimiento del mundo y, sin embargo, resultan coherentes si tenemos en cuenta la situación
en la que se producen.
Por ejemplo, el texto “Rogaba la tortuga a un águila que le enseñara a volar” no tiene sentido
en la vida real, los animales no hablan, pero es aceptable y verosímil en el marco de una fábula.
Toda la información nueva (rema) del texto se va integrando como información conocida (tema).
Con la concatenación de tema y rema el texto fluye de manera espontánea y natural.
T1 R1 T2 R2 T3 R3 T4 R4 T5 R5
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Ejemplo. Las estrellas son los cuerpos más comunes del universo. Este está compuesto por millones de
galaxias. Hemos de saber que las galaxias son un conjunto de estrellas, nebulosas, gas y polvo unidos por
la fuerza de la gravedad.
T R1 R2 R3 R4…
Ejemplo. Las estrellas son los cuerpos celestes más comunes del universo. Este tipo de astros pueden ser
definidos como bolas calientes de gas. (Sujeto omitido) Se caracterizan por tener forma esférica. Las
estrellas deben su brillo a la fusión nuclear. (Sujeto omitido). Se componen básicamente de hidrógeno.
- Tema constante:
Las estrellas (T)
- Información nueva: rema
Cuerpos celestes más comunes (R1)
Bolas calientes de gas (R2)
Forma esférica (R3)
Su brillo de debe la fusión nuclear (R4)
Composición básica: hidrógeno (R5)
c) Progresión de temas derivados: se produce cuando la información nueva sobre el tema inicial
contiene uno o más subtemas que se desarrollarán posteriormente.
Ejemplo 1. El final de una estrella presenta dos fases. La primera fase ocurre antes de la exposición final
y da lugar a un tipo de estrella denominada gigante roja. La segunda fase está constituida por una explosión
que produce una estrella denominada supernova.
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Las distintas partes que integran un texto deben estar conectadas entre sí a través de mecanismos
lingüísticos Estos mecanismos se denominan procedimientos de cohesión textual.
Fonemas
Esquemas
Fónica
acentuales
Esquema tonales
Repetición o recurrencia
Sintáctica Paralelismo
Simple reiteración
de palabras
Léxica
Sinonimia
Antonimia
Hiperonimia
Semántica
Hiponimia
Paráfrasis
Cadenas
nominativas
El caso más claro es el paralelismo que se produce cuando se repite una misma construcción
gramatical a lo largo del discurso.
Amaos con devoción, pero no hagáis del amor una atadura. Haced del amor un mar móvil entre las orillas
de vuestras almas. Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una misma copa. Compartid
vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
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En ocasiones no es exactamente la misma palabra la que se repite, sino que se trata de otra
relacionada léxicamente con ella, por ejemplo, una palabra que comparte el mismo lexema.
Ejemplo:
- No seas nunca violento. La violencia no lleva a ninguna parte.
- De la cantera, los bloques de piedra salen sin desbastar. Son los picapedreros quienes los labran.
Consiste en la repetición de una palabra por un término semánticamente afín. Generalmente ambos
son intercambiables. Para ello, contamos con diferentes procedimientos.
- Sinonimia: dos o más términos tienen el mismo o parecido significado. Ejemplo: muerte,
defunción, fallecimiento (sinonimia absoluta), fuerte y alto (No pongas la música tan
alta/fuerte-) jugar y echar (¿Echamos una partida de ajedrez?-).
- Antonimia: dos o más términos tienen significados opuestos. Ejemplo: vivo-muerto
(antónimos complementarios), blanco – negro, alto-bajo (antónimos graduales).
- Hiperonimia e hiponimia. Las relaciones entre un término incluyente (hiperónimo) y los
términos incluidos en su significado (hipónimos).
a) Hiperonimia: se establece una relación de inclusión entre dos palabras, de modo que
para referirse a algo que ya ha aparecido antes, se evita utilizar la misma palabra y se
recurre a otra cuyo significado incluye el de la sustituida. El significado del primer
término está incluido en el del segundo. Ejemplo. “Salvo el frigorífico que me lo
regalaron, cuando me casé tuve que comprar los demás electrodomésticos”.
b) Hiponimia: se establece una relación de inclusión de modo que el significado del
segundo está incluido en el del primero. Ejemplo. “Las flores han sido objeto de
especial atención por parte de los poetas. Así, en la poesía del siglo XVII, la rosa
simboliza la fugacidad de la vida”.
- Campo asociativo: es un conjunto de palabras que tiene que ver con el mismo tema o
ámbito de la realidad. No pertenecen a la misma categoría gramatical. El campo asociativo
de escuela puede ser “Leer, estudiar, aprender, suspender, libros, profesor, ordenador,
amigos, patio, aburrimiento, inteligente, examen, matemáticas…”.
- Campo semántico: es el grupo de palabras que comparten algún rasgo en su significado.
Estas palabras pertenecen a la misma categoría gramatical. El campo semántico de la
familia puede ser tíos, primos, abuelos, sobrinos.
- Meronimia y holonimia: la meronimia es la relación que se establece entre una parte y el
todo. El merónimo es la palabra cuyo significado constituye una parte del significado total
de otra palabra, denominada esta última holónimo. Ejemplo. Página o cubierta son
merónimos del holónimo libro.
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5. Identidad referencial
Se trata de un procedimiento con el que se alude a algo que ya se ha
Identidad referencial
mencionado en el texto. Esta función la desempeñan los pronombres
Anáfora (personales, demostrativos, posesivos, relativos) los
determinantes o los adverbios (tiempo y lugar). Se pueden
Catáfora distinguir tres tipos:
Palabras
comodín
Palabras Se trata de vocablos cuyo significado es tan amplio - Tengo muchas cosas que
comodín que pueden sustituir a un número elevado de hacer: he de salir con mi
o palabras. Son comodines los sustantivos como hermana a comprar, luego he
proformas “cosa”, “chisme”, “persona”, y los verbos “hacer”, quedado con mis amigas y, a
“tener”, “pasar”, “suceder”. última hora, me esperan en el
léxicas
cine.
6. La elipsis
Llamamos elipsis a la supresión de algún elemento léxico
Nominal del enunciado. Los elementos léxicos omitidos pueden ser
palabras, sintagmas u oraciones.
Elipsis
Verbal
Hay tres clases de elipsis:
Oracional
7. La deixis
Es un procedimiento que nos permite localizar en un texto tanto las personas, objetos y
acontecimientos como las circunstancias espacio-temporales. Existen diversos tipos de deixis según
el término al que se refieran. Podemos encontrar deixis personal, espacial y temporal,
dependiendo de a qué elemento se haga referencia.
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Pronombres
personales
Personal
Desinencias
verbales
Deixis Demostrativos
Localizadores
espaciales
Temporal Marcadores
temporales
Tiempos verbales
Los demostrativos (este/ ese/ aquel) y los adverbios de lugar (aquí / ahí / allí) que muestran el grado
de proximidad o lejanía de las personas y los objetos con respecto al yo de la enunciación.
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Comentadores
Estructuradores de la Ordenadores
información
Digresores
Aditivos
Conectores
Consecutivos
Contraargumentativos
Marcadores textuales
Explicativos
De rectificación
Reformuladores
De distanciamiento
Recapitualtivos
Operadores
argumentativos De refuerzo
argumentativo
De concreción
Evidencia
Aceptación
Marcadores conversacionales
Alteridad
Metadisscursivos
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Algunas veces, yo también cedo al desánimo de pensar que nada volverá a ser como antes.
Pero esta mañana, al abrir el balcón, he respirado un aire conocido, y más que conocido, familiar, y más
que familiar, conmovedor. ¿Qué hago yo aquí?, me he preguntado, ¿qué hago en pijama, perdiendo el
tiempo, mirando el móvil? El aire del último sábado de mayo tampoco lo entendía. Su estupor, tan
profundo como el mío, me ha enseñado que, tal vez, algunas cosas no volverán a ser iguales, pero otras
no cambiarán jamás.
Esta mañana, yo debería haber hecho las cosas deprisa. Madrugar en sábado para desayunar en un
momento, sentarme a escribir este artículo sin perder de vista el reloj, ducharme, vestirme y salir a
escape de casa para comprobar que, una vez más, me he equivocado al escoger mi ropa y voy a tiritar
de frío, o a asarme de calor, dentro de la caseta. Esta mañana, yo debería estar caminando hasta el Retiro
después de haber estudiado el plano de la Feria para calcular por qué puerta me convendría entrar en el
parque, pero aquí estoy, en pijama, haciendo las cosas despacio, a solas, en mi mesa. Muriéndome de
asco por segundo año consecutivo.
Siempre me ha gustado la Feria del Libro de Madrid, pero nunca hasta ahora habría creído que me
gustara tanto. Año tras año, he echado las mismas pestes que los demás, esto es una paliza, es demasiado
largo, sobra un fin de semana, vamos a acabar todos alcoholizados, y mañana más, y dentro de siete días
otra vez lo mismo, y encima las fiestas, y las presentaciones que coinciden con las firmas, todo el día
corriendo para llegar tarde a todas partes, un cuerpo humano no aguanta esto, etcétera, etcétera, etcétera.
Todo eso he dicho yo, año tras año. Lo recuerdo ahora, en estas semanas tan rigurosamente descansadas,
y lo echo tanto de menos que esta mañana, al abrir el balcón, me han entrado ganas de ponerme a llorar.
A otras personas, el aire de una mañana de primavera les contará otras historias para sembrar en ellos
nostalgias diferentes, sabores, olores, canciones, el estruendo de la pólvora, el hormigueo de unos pies
que se duelen de no bailar, el brillo de unas fogatas que arden en la playa. Si es así, todas esas personas
habrán aprendido, delante de un balcón abierto, que cuando termine este odioso paréntesis que nos
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mantiene inmóviles, congelados y ociosos como víctimas de una maldición inmerecida, volverán el
ajetreo y el cansancio del que hemos echado pestes tantas veces.
En el futuro, tal vez existan cosas, fechas, fiestas, acontecimientos, que no lleguen a recuperar el carácter
que poseían antes de que lo arruinara la pandemia. Tal vez algunas tradiciones, incluso muy antiguas,
puedan llegar a verse afectadas en mayor o menor grado por estos dos años de ausencia. Me extrañaría,
pero no puedo saberlo. Lo que sí sé es que, dentro de un año, el último fin de semana de mayo, los dos
primeros de junio, no se parecerán en nada a los que estoy viviendo en 2021.
El presente texto “El aire de una mañana de primavera” es un tipo de discurso escrito. Según la
importancia de la finalidad comunicativa se trata de un texto argumentativo-expositivo, en concreto,
de un artículo de opinión escrito por Almudena Grandes en el periódico El País el 5 de junio de 2021.
Se constituye como texto porque se nos presenta como unidad lingüística y comunicativa
fundamental, producto de la actividad verbal humana y que posee carácter social.
Una vez establecida esta definición, debemos analizar la coherencia, propiedad inherente a todo texto
que consiste en la capacidad de constituir un todo unitario en el que las distintas partes que lo
componen se mantienen relacionadas entre sí en cuanto al contenido. Para ello, debemos atender a
los tres tipos de coherencia.
A continuación, pasaremos a analizar la coherencia lineal o estructural, concepto que nos permite
comprender que los contenidos de un texto forman una estructura, pues se establecen en ideas
principales y secundarias que mantienen relaciones de dependencia entre sí.
1. La conmoción y extrañeza que ocasiona en la autora estar realizando algo inhabitual un sábado
de mayo.
2. Aquellas rutinas previas que debería haber hecho un sábado de mayo en el que se celebrara la
Feria del libro.
3. Aquellas actividades que no hará y que solía hacer en la Feria del libro.
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4. Exposición de las quejas y aspectos negativos de la Feria del libro que se han convertido en
recuerdos que echa en falta y añora.
5. Comparación de esta melancolía que siente la autora con la nostalgia que dejará en otras
personas la no realización de determinadas rutinas que no se pueden llevar a cabo por la
pandemia.
6. Consecuencias que la pandemia puede ocasionar el futuro y esperanza, optimismo y
autoconvencimiento de que todo volverá a ser como antes.
Finalmente, pasamos a analizar la coherencia local. Podemos concluir que este texto posee la posee
porque está constituido por una sucesión de enunciados con sentido, lógicos, aceptables, no
contradictorios y adecuados a la situación comunicativa.
Para concluir, únicamente nos queda hacer referencia a los mecanismos de coherencia, en concreto
a la progresión temática, es decir, al aporte continuado de información nueva referida a un tema
mencionado anteriormente.
En este fragmento se hace presente la progresión de tema constante, ya que el elemento conocido
o tema, “la añoranza y nostalgia que ocasiona en la autora la no celebración de la feria del libro como
consecuencia de la pandemia”, está presente de forma continuada en las nuevas informaciones que
se van añadiendo (T R1 R2 R3 R4…).
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a. Dos individuos atracaron una sucursal bancaria en pleno centro de la ciudad. Tras amenazar al director con
una pistola, los delincuentes se llevaron cien mil euros de la caja fuerte y huyeron en un vehículo que los
esperaba en la puerta. El coche era un Mercedes de color blanco con matrícula extranjera.
b. Me encanta el cine. Me gustan las películas de terror y las del Oeste, pero mi género preferido es el
melodrama. Además, sigo muy cerca todo lo relacionado con el séptimo arte, como la ceremonia anual de la
entrega de los óscares o la vida amorosa de las grandes estrellas de Hollywood.
2. Analiza en los textos que siguen los mecanismos de cohesión basados en la identidad
referencial entre dos elementos.
He tardado muchos años de mi vida en llegar a comprender que si me gustan los hombres es precisamente
porque no les entiendo. Porque son unos marcianos para mí, criaturas raras y como desconectadas por dentro,
de manera que sus procesos mentales no tienen que ver con sus sentimientos; su lógica, con sus emociones, sus
deseos, con su voluntad, sus palabras, con sus sueños. Son un enigma, un pozo lleno de ecos.
Se habrán dado cuenta de que esto mismo es lo que siempre han dicho los hombres de nosotras: que las mujeres
somos seres extraños e imprevisibles. Definidas socialmente así durante siglos por la voz del varón, que era la
única voz pública, las mujeres hemos acarreado el sambenito de ser incoherentes e incomprensibles, mientras
que los hombres aparecían como el más luminoso colmo de la claridad y la coherencia. Pues bien, de eso nada:
ellos son desconcertantes, calamitosos y rarísimos. O al menos lo son para nosotras, del mismo modo que
nosotras somos un misterio para ellos. Y es que poseemos, hombres y mujeres, lógicas distintas, concepciones
del mundo diferentes, y somos, las unas para los otros, polos opuestos que al mismo tiempo se atraen y se
repelen.
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No sé bien qué es ser mujer, de la misma manera que no sé qué es ser hombre. Sin duda, somos identidades en
perpetua mutación, complejas y cambiantes. Es obvio que gran parte de las llamadas características femeninas
o masculinas son producto de una educación determinada, es decir, de la tradición, de la cultura. Pero es de
suponer que la biología también debe de influir en nuestras diferencias. El problema radica en saber por dónde
pasa la raya, la frontera; qué es lo aprendido y qué lo innato. Es la vieja y no resuelta discusión entre ambiente
y herencia.
Sea como fuere, lo cierto es que hoy parece existir una cierta mirada de mujer sobre el mundo, así como una
cierta mirada de varón. Y así, miro a los hombres con mis ojos femeninos y me dejan pasmada. Me asombran,
me divierten, en ocasiones me admiran, a menudo me irritan y me desesperan, como irrita y desespera lo que
parece absurdo. A ellos, lo sé, les sucede lo mismo. A veces se diría que no pertenecemos a la misma especie y
que carecemos de un lenguaje común.
El lenguaje, sobre todo el lenguaje, he aquí el abismo fundamental que nos separa. Porque nosotras hablamos
demasiado y ellos hablan muy poco. Porque ellos jamás dicen lo que nosotras queremos oír, y lo que nosotras
decimos les abruma. Porque nosotras necesitamos poner en palabras nuestros sentimientos y ellos no saben
nombrar nunca lo que sienten. Porque a ellos les aterra hablar de sus emociones, y a nosotras nos espanta no
poder compartir nuestras emociones verbalmente. Porque lo que ellos dicen no es lo que nosotras escuchamos,
y lo que ellos escuchan no es lo que nosotras hemos dicho.
Por todos estos malentendidos y muchos otros, la comunicación entre los sexos es un perpetuo desencuentro. Y
de esa incomunicación surge el deseo. Siempre creí que a lo que yo aspiraba era a la comunicación perfecta con
un hombre, o, mejor dicho, con el hombre, con ese príncipe azul de los sueños de infancia, un ser que sabría
adivinarme hasta en los más menudos pliegues interiores. Ahora he aprendido no sólo que esa fusión es
imposible, sino además que es probablemente indeseable. Porque de la distancia y de la diferencia, del esfuerzo
por saltar abismos y conquistar al otro o a la otra, del afán por comprenderle y descifrarle, nace la pasión. ¿Qué
es el amor, sino esa gustosa enajenación; el salirte de ti para entrar en el otro o la otra, para navegar por una
galaxia distante de la tuya?"
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