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 The Enigma of Max Gluckman.

The Etnographic Life of a “Luckyman”


in Africa
Robert J. Gordon, 2018
University of Nebraska Press,
Lincoln, Nebraska

Robert Gordon: el enigma


de Max Gluckman

LEIF KORSBAEK*

E l libro The Enigma of Max Gluckman, de Robert J. Gordon,


publicado en Nebraska, Estados Unidos, en 2018, se limita a la
temprana carrera de Max Gluckman y cuenta acerca de su familia en
Sudáfrica; sus estudios en Londres; su matrimonio con Mary Brignoli,
del Partido Comunista Sudafricano —no obstante que se ha conside-
Robert Gordon: The Enigma
rado a Gluckman como un pensador liberal—, y sus primeros trabajos
of Max Gluckman
de campo, también en Sudáfrica.
En varias ocasiones he mencionado que la Escuela de Manchester
Leif Korsbaek
se extinguió con el fallecimiento de su fundador, Max Gluckman, en
Escuela Nacional de Antropología e Historia,
Ciudad de México, México
Israel, en 1975 (Korsbaek, 2018b); sin embargo, muchos de los pro-
[email protected] blemas que Gluckman y su Escuela de Manchester abordaban siguen
vigentes hoy (Korsbaek, 2018c). En efecto, parece que la Escuela de

Desacatos 68, * Agradezco a Marcela Barrios Luna su esfuerzo por hacer el texto más presentable
enero-abril 2022, pp. 186-192 en español.

186 Desacatos 68 Leif Korsbaek


Manchester y su fundador están involucrados en un Es manifiesto que Gluckman era judío, pero mi
proceso de resurrección. impresión es que su judaísmo tendría más bien una
Recientemente han surgido por lo menos tres raíz política, lo que es raro en una familia en la que el
libros importantes dedicados a esta Escuela: la mo- judaísmo tenía hondas raíces étnicas, éticas y religio-
nografía de Lyn Schumaker (2001), centrada en el sas. Hay también que tener en mente que el Israel de
trabajo de campo en África; la antología de T. M. S. Gluckman era la joven república de Israel, de Golda
Evens y Don Handelman (2008), que se ocupa de Meir, kibutz y mesianismo, y no el Israel de Benjamín
cuestiones de teoría y método; y como primicia, la Netanyahu de hoy. Su padre, judío ruso, era un poco
espléndida biografía de Gordon que aquí se reseña, a como Max —tranquilo, dedicado a sus asuntos como
la que se sumará pronto el libro acerca de la Escuela abogado—; a diferencia de la madre, que fue una de
de Manchester que estoy escribiendo actualmente. los fundadores de la asociación sionista en Sudáfrica.
En realidad, The Enigma of Max Gluckman Es cierto que Gluckman emigró a Israel después de
se trata tan sólo de media biografía, pues como se jubilarse en Manchester, pero, una vez más, se me
explica en el texto, el arqueólogo Cameron Wesson hace que fue más bien un proyecto geopolítico, con
“sugirió que escribiéramos una biografía de Gluck- la intención de revitalizar el proyecto Manchester,
man, un proyecto urgente. Luego surgió la división más que una búsqueda nostálgica de sus raíces. A
del trabajo: dado mi interés, yo me concentraría diferencia de él, dos de sus hijos tenían una relación
en los días tempranos de Gluckman en África, y más profunda y absoluta con el sionismo, y no sólo
Wesson, en vista de su interés en teoría y admi- con el judaísmo.
nistración universitaria, se concentraría en los días El subtítulo “a ‘Luckyman’ in Africa” —“un
en Manchester” (p. 11).1 Como resulta evidente, la ‘hombre con suerte’ en África”—, en sí, es tam-
parte de Wesson nunca fue escrita. bién un enigma, pero tiene su explicación, pues
Sin embargo, el libro aporta una buena canti- “Luckyman” fue el apodo bajo el cual los zulúes lo
dad de información personal acerca de Gluckman, conocieron durante su estancia en su tierra, y si se
su familia y el ambiente en el cual se formó: “a di- mira su vida y su carrera, tiene algo de cierto.
ferencia de otros antropólogos de su tiempo, Max Al principio del volumen, en la primera pá-
Gluckman siempre agregó el nombre de su escuela gina, se presenta el objetivo general de la obra: “este
en su currículum vitae. Es evidente que sintió que libro trata la cuestión de cómo fue escrito el libro
había sido importante en su formación y como un acerca del puente [de Max Gluckman], por mu-
símbolo de estatus” (p. 47). chos considerado como el texto más importante en
Gluckman era un hombre de familia y en el la historia de la antropología social británica mo-
texto se nos explica hasta qué grado influyó en la for- derna” (p. 21), en referencia a George Parkin, au-
mación del joven Max la personalidad de su padre, un tor de la mencionada opinión. “El libro acerca del
pequeño abogado judío que había emigrado de una puente” es Analysis of a Social Situation in Modern
Rusia en convulsión en busca de mejores condiciones Zululand (Gluckman, 1958).
de vida. En el capítulo 1 se nos presenta a Gluckman en
Con un breve comentario marginal, Gordon el contexto de su familia y sus compañeros en la uni-
nos lleva a dos asuntos principales en la vida de Gluck- versidad, a través de todo su proceso de formación.
man, de los cuales uno de ellos también puede ser un
enigma: “hubo antisemitismo en la escuela, pero con
un atleta de primera como Max…” (p. 48). 1 Todas las traducciones son mías.

Robert Gordon: el enigma de Max Gluckman 187


Se concluye que, no obstante su amistad con va- sino pura investigación de biblioteca, Gluckman
rios comunistas y el hecho de que su esposa era ex retomó una buena parte del material de su tesis de
miembro del Partido Comunista Sudafricano, él era licenciatura de la Universidad de Wits, y es una lás-
un liberal, aunque un liberal de izquierda. tima que nunca haya sido publicada, a pesar de los
Con el capítulo 2 cambia el escenario. Ya no repetidos intentos por parte del mismo Gluckman,
se trata de Sudáfrica, sino del destino de Gluckman pues contiene una serie de reflexiones interesantes
en Londres y Oxford. En efecto, se hace una nota- sobre el carácter del ritual, un problema permanente
ble contribución a lo que podemos llamar la his- en su etnografía.
toria popular de las instituciones académicas en Un detalle relevante es que en el transcurso
Inglaterra. Gluckman ganó su beca Rhodes para de la elaboración de su tesis doctoral cambió la idea
estudiar en la Universidad de Oxford, la Meca de la fundamental de la estructura social: al principio
antropología británica, no obstante que había solici- se sentía atraído por las ideas de Alfred Reginald
tado admisión en la London School of Economics, Radcliffe-Brown; posteriormente, se alineó más
donde daba clases Bronislaw Malinowski. con las de Malinowski, acerca del flujo de la vida,
El capítulo está lleno de información inte- rumbo a la idea de proceso. Este cambio se siente a
resante y relevante, no sólo acerca de la carrera de través de toda su actividad etnográfica posterior, so-
Gluckman, sino de las universidades británicas de su bre todo en su tentación de crear una antropología
tiempo. Gluckman había deseado estudiar con Ma- procesual y no estructural.
linowski en la London School of Economics, pero Aparte de los comentarios sobre la Universidad
por una serie de argumentos discutibles fue enviado de Oxford, hay tres temas interesantes en este capí-
a Oxford, al Exeter College, tal vez porque el rector tulo: los detalles relevantes de la tesis de Gluckman,
de su universidad en Sudáfrica, Humphrey Raikes, las influencias que recibió de Evans-Pritchard y
había estudiado en esa institución. Es posible que Fortes; el odio de Evans-Pritchard hacia Malinowski,
los lazos personales tengan mayor peso que los ar- omnipresente en el texto —en el cual se hace una
gumentos científicos, lo que en ocasiones ocurre radiografía de su seminario y de la participación
también en México. Asimismo, es notable que de de Gluckman en éste—, y los inicios del trabajo de
diez estudiantes del posgrado, nueve eran sacerdotes campo de Gluckman en África.
o futuros sacerdotes. El capítulo 3 es realmente medular, pues cuenta
El jefe de antropología en Oxford era Robert de qué manera llegó a ser escrito el texto acerca del
Ranulph Marett, famoso por sus estudios de re- puente: “de 1936 a 1938 Max Gluckman pasó 14
ligión primitiva. Bajo la dirección de Marett, la meses en el campo o cerca del Distrito Nongona del
institución había llegado a una situación de estanca- país zulú. Dos años más tarde publicó su artículo
miento; lo que salvó académicamente a Gluckman seminal ‘Analysis of a Social Situation in Modern
fue el hecho de que Edward Evans-Pritchard daba Zululand’” (p. 131). Uno de los problemas es que
clases una vez a la semana allí. Gluckman no fue el mismo Gluckman dio varias versiones de la his-
el único antropólogo de Sudáfrica; estaban Isaac toria. Hay casos de amnesia creativa, y como siem-
Schapera y Meyer Fortes, íntimos amigos de la es- pre, surge el problema de quién fue el comunista,
cuela preparatoria en Johannesburgo. ¿Gluckman o su esposa? La opinión de Gordon es
Le tocó a Marett dirigir la primera tesis docto- que lo fue su esposa.
ral en antropología en Oxford, la de Max Gluckman. Gordon piensa que no es posible entender el
En la tesis, que no requería nada de trabajo de campo proceso de Gluckman en el campo y nos presenta una

188 Desacatos 68 Leif Korsbaek


avalancha de datos e información, que empiezan con la tutela de una tía en Inglaterra, que le aseguraba
la reputación de hombre idílico y romántico, pero una educación adecuada. Cuando Max la conoció,
peligroso, en el país zulú. Gluckman llegó a darse era alumna del Newnham College de Cambridge,
cuenta de que por debajo de la superficie de coo- una de las pocas instituciones de educación superior
peración y convivencia, el más mínimo desacuerdo que admitían mujeres.
podría convertirse en un conflicto. Aquí, en el país El capítulo 5 nos ofrece una respuesta a la pre-
zulú, tenemos las raíces de su teoría del conflicto. gunta: ¿a qué se debe el nacimiento del Instituto
El capítulo 4 contiene tres acontecimientos Rhodes-Livingstone en vísperas de la Segunda
clave en su vida antropológica y privada, que coin- Guerra Mundial? Dentro del proceso histórico
ciden de manera notable. El primero de ellos es la mundial, podemos decir que la popularidad del
confirmación de su firme relación con la tradición colonialismo había terminado, sobre todo entre
antropológica británica, pues al principio se afirma los pueblos colonizados, y ya no se creía más en
lo siguiente: “para suerte de Max Gluckman, hacia “the white man’s burden” —“la carga del hombre
finales de 1938 regresó a Oxford para terminar su te- blanco”—, la interpretación del colonialismo como
sis doctoral durante el tercer año de su beca Rhodes, sacrificio para los europeos, formulada por Rudyard
cuando Radcliffe-Brown había sido elegido para la Kipling. Hubo rebeliones, huelgas y protestas entre
cátedra de antropología social en lugar de Marett, los obreros negros, igual que en la metrópoli misma,
que se había retirado” (p. 179). A continuación, se en Inglaterra, y el gobierno imperial se había visto
expone una serie de revelaciones acerca de la re- obligado a inventar el Estado de bienestar, mani-
lación entre Gluckman y la Escuela Británica, en fiesto en la nueva Ley de Bienestar Colonial que
particular con Radcliffe-Brown, ahora jefe de an- entraría en vigor en 1936.
tropología social en Oxford y personaje dominante El fundamento de esa ley era el “África Survey”,
en la antropología de ese país. un análisis o bien un diagnóstico antropológico, he-
El segundo acontecimiento clave es la construc- cho por alguien que no era antropólogo, Charles
ción del puente, no un puente construido por inge- Harvey, un ex gobernador de la India. Parte de la
nieros sobre un río, sino su artículo seminal. A través motivación fueron los celos políticos y profesiona-
de las páginas, Gordon compara la versión final del les del gobernador de Rhodesia del Norte, Hubert
puente, publicado originalmente en 1940, con lo Winthrop Young, y el resultado de esos celos fue la
que podemos considerar como el primer borrador: fundación del primer instituto de investigaciones
“Culture and Conflict in Zululand” (pp. 131-177). sociales en esa parte de África.
El tercero, por último, es su encuentro con El capítulo 6 proporciona información —en
Mary Brignoli, que sintomáticamente tuvo lugar realidad, etnografía— sobre el momento en el que
en unas vacaciones deportivas en los Alpes, pues Gluckman fue a vivir en Rhodesia del Norte para
ambos eran deportistas entusiastas. Se cuenta que el trabajar en el Instituto Rhodes-Livingstone.
encuentro fue “amor a primera vista”, tal como lo El capítulo 7 versa acerca del trabajo de campo
hemos aprendido de Hollywood, pero en este caso de Gluckman entre los lozi y contiene dos piezas de
fue un amor duradero y compartido. información relevante. Por un lado, relata una de las
Mary era la hija de un abogado italiano que fa- pocas incursiones de Gluckman en el terreno de la
lleció cuando ella era muy joven. Su madre era una antropología económica, con el artículo poco leído
actriz británica que murió cuando Mary tenía siete “Economy of the Central Barotse Plain”, de 1941
años de edad, de manera que pasó su juventud bajo (p. 298), en el cual estudió, como buen marxista,

Robert Gordon: el enigma de Max Gluckman 189


mas no estalinista, el impacto de la base material que Malinowski enfatizaba la importancia del tra-
sobre la superestructura. Por el otro, hace una valiosa bajo riguroso en una sola comunidad y Radcliffe-
comparación del origen de tres diferentes Estados: “a Brown insistía en un enfoque comparativo basado
diferencia del país zulú, donde el Estado había surgido en lo que según él era el enfoque científico más
como resultado de una conquista, o el país barotse, consistente, Max Gluckman fue capaz de incorpo-
donde surgió como resultado del talento diplomá- rar ambos enfoques en su propia praxis (p. 365).
tico de Moshesh, el Estado lozi emergió principal-
mente como resultado del comercio que pasó por el La situación fue notable, pues con su nombramiento
país” (p. 299). como director del Instituto Rhodes-Livingstone en
El estudio antropológico del Estado más ade- enero 1941, recibió instrucciones de las autoridades
lante se volvería una de las especialidades de la para formular un proyecto de investigación con la
Escuela de Manchester. intención de canalizar una parte de los muy am-
En el capítulo 8, Gordon nos ofrece una et- plios recursos a disposición, bajo la nueva Colonial
nografía más específica sobre las complicaciones re- Development and Welfare Act —Ley de Desarrollo
lacionadas con la actividad de dirigir el Instituto. y Bienestar Colonial— de agosto de 1941. Una si-
Wilson, su primer director, duró 14 meses en el tuación auténticamente fantástica.
puesto, pues los obstáculos fueron múltiples y de Una voz anónima ha declarado que este plan
peso. Su trabajo de campo fue obstaculizado por los de acción ha sido el acontecimiento más importante
dueños de las minas, porque, aunque la color bar —la en la antropología británica desde la expedición al
distinción entre blancos y negros— era informal, sí Estrecho de Torres en 1898, lo que tal vez sea una
era real, y no sería posible hacer una seria investiga- exageración, pero le ganó a Gluckman la presti-
ción sin “fraternizar” con los negros. Como señala giosa medalla Welcome, del Royal Anthropological
Schumaker, “está bien ofrecerle a un negro un ci- Institute, en parte por la recomendación de Audrey
garro, pero no fumar con los negros” (2001: 62). Richards.
Dos situaciones sociales en especial causa- Con este plan de desarrollo, que dirigió la
ron serios obstáculos: por un lado, los incidentes atención antropológica hacia la problemática de los
de huelga del año anterior en las minas generaron braceros, nació lo que después sería la Escuela de
nerviosismo entre los mineros, aunque no podían Manchester, al combinar dialécticamente los inte-
señalar una violación concreta de sus condiciones reses micro de la antropología y los intereses macro
de comunicación con los negros; por el otro, ante de la sociología —y la historia—, fundamentos de
el peligro de una guerra inminente, existía la ne- dicha Escuela.
cesidad de los negros como tropa, y el manifiesto En el capítulo 10, el libro avanza hacia su final,
pacifismo de Wilson podría afectar el entusiasmo con el nombramiento de Gluckman para la cátedra
patriótico de aquéllos. de ciencias sociales en Manchester en 1948, o sea, el
Con el capítulo 9 nos acercamos a lo que ha fin de la parte africana de su carrera.
sido la fama de Gluckman, su plan de investigación, La estancia de Gluckman de vuelta en Oxford
primero en África y luego en Manchester. Al res- fue breve. En el departamento de antropología hubo
pecto, Gordon señala: cierto nivel de conflicto y él ya estaba negociando
un empleo como senior reader —profesor asistente—
No nos puede sorprender que haya varias mane- en la Universidad de Londres, cuando se le ofre-
ras de hacer investigación antropológica. Mientras ció —parcialmente, por intervención de su viejo

190 Desacatos 68 Leif Korsbaek


amigo Evans-Pritchard— la oportunidad de fun- Instituto”, y el gobierno nombró, tal como había
dar un departamento de ciencias sociales, es decir, temido Gluckman y había predicho Fortes, a un
de antropología y sociología, en la Universidad de administrador colonial como sucesor de Mitchell:
Manchester. el sociólogo-economista Henry Fosbrooke, quien
Después de una entrevista de una hora y media se comportó como lo había esperado Gluckman
con 20 académicos de mucho peso, aceptó la oferta y “en tres años arruinó el resultado de 20 años de
de Manchester, pero presentó cuatro deseos que le esfuerzo” (p. 422).
fueron concedidos: emplear a Richards como espe- Este libro, aparte de ser una mina de oro en
cialista en África; a Elizabeth Colson, también como inside information —información confidencial—,
especialista en África, pero con conocimientos sobre es un interesante experimento: ¿cómo revelar las
Norteamérica; a Radcliffe-Brown, para aumentar actividades del antropólogo en el campo sin arruinar
el prestigio del nuevo departamento, y finalmente, su reputación?, sobre todo si se piensa en las desas-
a un joven antropólogo o sociólogo para dar inicio a trosas consecuencias de la publicación del diario de
los estudios sobre Inglaterra, Emrys Peters. campo de Malinowski.
Gluckman le escribió a Clyde Mitchell que Finalmente, hay un detalle que me inte-
su intención era crear un nuevo Instituto Rhodes- resa mucho. El primer capítulo del libro tiene por
Livingstone en Manchester y emplear al personal título “Produciendo el modelo preciso de un liberal
de aquél en Manchester, y John Barnes escribió: “el moderno”; evidentemente, de este modo se aleja
Instituto Rhodes-Livingstone está colonizando a la imagen de Gluckman de la idea de hombre de
Manchester” (p. 416). Gluckman quedó como edi- izquierda. En otra ocasión escribí que “la Escuela
tor de la revista del Instituto Rhodes-Livingstone y de Manchester es la teoría marxista convertida a
asesoró a los dos directores que lo siguieron: Colson la antropología” (Korsbaek, 2009: 25), y lo sigo pen-
(1948-1952) y Mitchell (1952-1955). Todo esto sando. No obstante, más tarde modifiqué un tanto
con el gobierno de Rhodesia del Norte negándole mi afirmación anterior y caractericé mi interpreta-
el permiso para entrar al país y persiguiendo a otro ción como “exageración pedagógica” (Korsbaek,
investigador del Instituto, el abogado Bill Epstein. 2018a: 221). Es cierto que Gluckman nunca se
La situación llegó a cierta altura cuando Mit- afilió a un partido político y era profundamente
chell renunció como director del Instituto en 1955 patriota, pero yo lo sigo viendo como izquierdista,
y se tuvo que encontrar a un sucesor. Gluckman le tal vez como un típico laborista británico, al estilo
escribió a Mitchell, en una carta más que curiosa, de los fabianos que fundaron la London School of
que se oponía a John Middleton, pues su lealtad Economics; y en la jerga marxista, como un refor-
no era con el Instituto, sino con Evans-Pritchard mista, más que un revolucionario.
y Oxford: “Evans-Pritchard no solamente no es Mientras que otra escuela izquierdista pero
un amigo del Instituto, es un enemigo activo […]. no revolucionaria, la Escuela de Frankurt, tuvo
Evans-Pritchard ha sido un íntimo amigo mío du- que encontrar a un millonario que se había hecho
rante muchos años […]; ya que el Instituto produce marxista para su financiamiento (Rapoport, 2014),
mucho mejores antropólogos que Oxford, le con- Gluckman, con su ojo para lo práctico y lo efec-
vendría a Evans-Pritchard que el Instituto tuviera un tivo, dejó que el gobierno británico financiara su
mal director”.(p. 419). Instituto Rhodes-Livingstone, primer paso para
Gluckman consultó a Fortes, quien sugi- llegar a su Escuela de Manchester, en Manchester
rió que él y Mitchell “olvidaran el asunto del propiamente.

Robert Gordon: el enigma de Max Gluckman 191


Bibliografía

Evens, T. M. S. y Don Handelman (eds.), 2008, The Manchester School. Practice and Ethnographic Praxis in Anthropology, Berghahn Books,
Nueva York y Oxford.
Gluckman, Max, 1958 [1940], Analysis of a Social Situation in Modern Zululand, Manchester University Press, Manchester.
Korsbaek, Leif, 2009, “Introducción”, en Max Gluckman, Cultura y conflicto en África, Universidad de San Marcos/Universidad de Ciencias y
Humanidades, Lima, pp. 9-28.
————, 2018a, “Max Gluckman, el funcionalismo y el estructural-funcionalismo”, en Boletín de Antropología (Universidad de Antioquia),
vol. 33, núm. 56, pp. 205-225.
————, 2018b, “La Escuela de Manchester. Colonialismo británico en el marco del Estado de bienestar”, en Anales de Antropología, vol. 52,
núm. 1, pp. 99-109.
————, 2018c, “La relevancia de la Escuela de Manchester en la actualidad”, conferencia magistral presentada en la Universidad de San
Agustín, Arequipa, septiembre de 2018.
Rapoport, Mario, 2014, Bolchevique de salón. Vida de Félix J. Weil, el fundador argentino de la Escuela de Frankfurt, Debate, Buenos Aires.
Schumaker, Lyn, 2001, Africanizing Anthropology. Fieldwork, Networks and the Making of Cultural Knowledge in Central Africa, Duke
University Press, Durham.

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