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Universidad de Guayaquil

Carrera:
Ingeniería Industrial

Estudiante:
Mario Jose Tamayo Veliz

Materia:
DEMOCRACIA, CIUDADANÍA Y GLOBALIZACIÓN

Docente:
Ing. Mary Allauca Amaguaya

CII 2024-2025
“Los valores y principios en la interpretación constitucional”
Autores: Teresa Freixes Sanjuán y José Carlos Remotti Carbonell

Introducción
El artículo aborda los problemas específicos de la interpretación constitucional, destacando
los valores y principios como elementos esenciales para fundamentar las reglas jurídicas.
En el marco del Estado social y democrático de Derecho, se subraya la importancia de
instrumentos técnico-jurídicos que permitan al intérprete identificar y aplicar los valores y
principios constitucionales.
El artículo 1.1 de la Constitución Española establece los valores superiores del
ordenamiento jurídico: libertad, justicia, igualdad y pluralismo político, mientras que los
principios constitucionales, como el de legalidad o jerarquía normativa, guían la producción
normativa y la interpretación de las reglas. No obstante, se advierte contra un “activismo
judicial” que suponga la creación de normas con valor constitucional fuera del texto
constitucional.

Diferenciación entre valores, principios y reglas jurídicas


El texto distingue claramente entre valores, principios y reglas:
• Valores: Representan finalidades generales o cláusulas abstractas del
ordenamiento, explicitadas en el texto constitucional como meta normas. Su interpretación
puede variar y su contenido está más abierto a opciones jurídicas diversas.
• Principios: Son fórmulas de derecho consensuadas que se infieren de las
reglas constitucionales, funcionando como germen para la creación de otras normas. Su
interpretación es menos discrecional que la de los valores, aunque también requiere análisis
estructural.
• Reglas: Contienen disposiciones específicas que vinculan al intérprete con un
grado mayor de rigidez.

Mientras los valores son más amplios e impredecibles, los principios son normas con
proyección normativa derivadas del texto constitucional, y las reglas son más operativas.
La relación entre estos elementos permite construir un marco normativo coherente.

Estructura jurídica y función de los valores


Los valores superiores enunciados en el artículo 1.1 CE tienen una estructura jurídica
clara:
1. Positivación: Se transforman en reglas jurídicas prescriptivas y vinculantes.

2. Metanormas: Funcionan como normas que regulan la creación de otras


normas.
3. Complementariedad: Los valores se complementan entre sí, sin jerarquía
interna.
En cuanto a su función constitucional, los valores:
• Incorporan contenido material al ordenamiento jurídico.

• Orientan: Dirigen el desarrollo normativo hacia fines predeterminados.


• Legitiman y critican: Evalúan la adecuación de normas y conductas al marco
constitucional.
• Resuelven contradicciones: Ayudan a superar aparentes antinomias entre
valores, como la libertad y la igualdad.

Estructura jurídica y función de los principios


Los principios constitucionales, aunque no siempre explicitados, se deducen de las reglas
mediante interpretación. Se caracterizan por:
• Proyección normativa: Generan nuevas reglas jurídicas y permiten
interpretar las vigentes.
• Germen de reglas: Aunque indeterminados, son predictibles y
estructuralmente permanentes.
• Complementariedad: No existe jerarquía entre principios, pero sí una
relación con los valores, que los fundamentan.
En cuanto a su función, los principios tienen una proyección informadora y normativa más
concreta que los valores. Además, cumplen una función negativa mediante su fuerza
derogatoria frente a normas incompatibles y permiten generar opciones normativas
específicas en casos concretos.

Interpretación y aplicación de valores y principios


La interpretación de valores y principios se rige por normas generales de interpretación
jurídica, pero presenta peculiaridades derivadas de su estructura y función:
• Estabilidad estructural: Tanto valores como principios tienen una estructura
normativa permanente, aunque su función sea flexible.
• Vinculación normativa: Son obligatorios para todos los poderes públicos y
ciudadanos.
• Complementariedad: Los principios complementan a los valores, mientras
estos últimos fundamentan los primeros.
• Resolución de conflictos: Los valores y principios, al ser vinculantes, deben
interpretarse sin anularse mutuamente, respetando la finalidad integradora de la
Constitución.
Aplicación por diferentes actores del ordenamiento jurídico
1. El legislador: Está directamente vinculado a los valores y principios. Las
normas que no los respeten pueden ser declaradas inconstitucionales.
2. El poder judicial: Los jueces deben presumir la constitucionalidad de las
leyes, pero pueden plantear cuestiones de inconstitucionalidad cuando consideren que
estas violan valores o principios. Tienen competencias más directas sobre reglamentos que
contravengan valores o principios.
3. El Tribunal Constitucional: Ejerce un control de constitucionalidad que
asegura la efectividad de los valores y principios. Aunque el debate sobre la eficacia directa
de los valores es controvertido, se reconoce que tienen carácter normativo y pueden
fundamentar decisiones.

El caso de la igualdad: Un ejemplo paradigmático


La igualdad, mencionada en varios artículos de la Constitución, ilustra cómo un concepto
puede actuar como valor, principio o regla:
• Como valor (artículo 1.1): Representa un criterio que orienta todo el
ordenamiento.
• Como principio estructural: Se proyecta en reglas como el acceso a cargos
públicos en igualdad de condiciones (art. 23.2) o el respeto a la igualdad en los deberes
fiscales (art. 31.1).
• Como derecho subjetivo (artículo 14): La igualdad ante la ley permite
presentar recursos de amparo por discriminación.

La interpretación de la igualdad varía según su función normativa, destacando la


importancia de su flexibilidad en casos concretos.
Ética, ciudadanía y modernidad: Conferencia de Adela Cortina
Introducción: El ethos y la forja del carácter
El término griego ethos se refiere al carácter, y para Adela Cortina, este concepto es esencial
en la construcción de una sociedad. Más allá de las leyes y normativas, lo más importante
para una comunidad es el carácter de sus individuos, organizaciones y pueblo. Forjar el
carácter requiere un esfuerzo a largo plazo, en el que la ética de la ciudadanía se convierte
en una prioridad.
La conferencia plantea una pregunta central: ¿qué tipo de ciudadanos queremos formar en
nuestras sociedades modernas? Desde los años 70, ha emergido la necesidad de reforzar el
carácter ciudadano desde dos raíces fundamentales:
1. La necesidad de civilidad, que implica la capacidad de involucrarse en las
tareas públicas.
2. El protagonismo de la sociedad civil, como responsable activa en la
construcción de una sociedad justa.

El diagnóstico de las sociedades modernas


Siguiendo el análisis de Daniel Bell en Las contradicciones culturales del capitalismo, Cortina
destaca que muchas sociedades occidentales han adoptado una ética basada en el
individualismo hedonista y posesivo. Estas éticas erosionan la civilidad, entendida como la
capacidad de sacrificio y cooperación en tareas colectivas.
• Individualismo hedonista: Prioriza los deseos y placeres individuales como
eje central de la vida social.
• Individualismo posesivo: Refleja la creencia de que cada individuo es
propietario absoluto de sus capacidades y productos, sin deber nada a la sociedad.
Estos enfoques minan la capacidad de los ciudadanos para colaborar y participar
activamente en la vida pública. Además, dificultan la sostenibilidad de la democracia, que
requiere ciudadanos comprometidos con virtudes cívicas y dispuestos a actuar
colectivamente.

La solución: Una idea de justicia compartida


Para superar estas crisis, Cortina propone que las sociedades adopten una noción de justicia
compartida, donde todos los ciudadanos se sientan tratados con equidad. Esta idea
comenzó a desarrollarse en los años 70 con obras como La teoría de la justicia de John
Rawls, complementada posteriormente por autores como Michael Walzer y Alasdair
MacIntyre.
• Teorías liberales: Promueven un individualismo universalista, centrado en
los derechos del individuo.
• Críticas comunitaristas: Destacan la importancia del sentimiento de
pertenencia a una comunidad concreta y la transmisión de valores a través de la educación.

En los años 90, se buscó un punto intermedio entre justicia y pertenencia mediante la
noción de ciudadanía, entendida como la capacidad de participar en una comunidad política
que sea, además, justa.

La importancia de la sociedad civil


Otro aspecto clave de la conferencia es el llamado a que la sociedad civil asuma un
protagonismo activo. Históricamente, siguiendo a Hegel, la sociedad civil ha sido vista como
un espacio de conflictos egoístas que necesita ser complementado por un Estado justo y
solidario. Sin embargo, desde los años 70, esta visión ha evolucionado.
• La sociedad civil como red social: Inspirándose en autores como Habermas y
Putnam, se destaca la importancia de las redes sociales horizontales como el principal
“capital social” de una comunidad. Ejemplos como la diferencia entre el norte y sur de Italia
evidencian cómo una sociedad civil fuerte mejora la gobernanza y la economía.
• Tres sectores de la sociedad: Cortina propone articular el sector político
(encargado de la justicia), el económico (asumiendo responsabilidad social) y el social
(centrado en la participación y denuncia) para generar una ciudadanía auténtica.

La sociedad civil no debe esperar soluciones exclusivamente del poder político; más bien,
debe organizarse, asumir responsabilidades y exigir que los tres sectores cumplan sus
funciones.

Dimensiones y valores de la ciudadanía auténtica


Dimensiones de la ciudadanía
Cortina define al ciudadano como “dueño de su propia vida, pero en igualdad con otros en
la comunidad política”. Un verdadero ciudadano no es un súbdito, sino un protagonista
activo en la construcción de una sociedad justa. Para lograr esta ciudadanía auténtica,
identifica las siguientes dimensiones:
1. Ciudadanía legal: Inspirada en la tradición romana, implica la protección de
los derechos civiles y políticos básicos, como la libertad y la participación.

2. Ciudadanía política: Basada en la tradición griega, enfatiza la necesidad de


participar activamente en los asuntos públicos, más allá de ser un receptor pasivo de
derechos.
3. Ciudadanía social: Propuesta por Marshall, incluye la protección de derechos
económicos, sociales y culturales, extendiendo el concepto hacia una ciudadanía social
cosmopolita en un mundo globalizado.
4. Ciudadanía económica: Exige que los ciudadanos influyan en las decisiones
económicas fundamentales (qué, cómo y para quién se produce), promoviendo un
consumo responsable y ético como herramienta de transformación.
5. Ciudadanía civil: Implica actuar en redes asociativas, universidades,
profesiones y medios de comunicación para fortalecer la opinión pública y la solidaridad
social.
6. Ciudadanía intercultural: En sociedades multiculturales, como Chile o
España, la ciudadanía debe garantizar que todos los grupos culturales sean tratados como
ciudadanos de primera clase, promoviendo una auténtica interculturalidad.

7. Ciudadanía cosmopolita: En un mundo globalizado, la ciudadanía debe


trascender las fronteras nacionales, buscando realizar el ideal de una ciudad global donde
todos se sientan y sean tratados como ciudadanos plenos.

Valores de la ciudadanía auténtica


Cortina propone cinco valores fundamentales que constituyen el núcleo de una ética cívica
para sociedades pluralistas:

1. Libertad: Más allá de la independencia, incluye la participación activa, la


autonomía personal y la ausencia de dominación, donde nadie deba bajar la mirada ante
otro.
2. Igualdad: Comprende igualdad de oportunidades, bienes primarios y
capacidades, diferenciando entre desigualdades injustas y diferencias enriquecedoras.
3. Solidaridad: Una solidaridad lúcida y diligente basada en el apoyo mutuo,
clave para la supervivencia y el progreso colectivo.
4. Respeto activo: Supera la tolerancia pasiva al valorar y aceptar las diferencias
razonables como elementos enriquecedores de la sociedad.

5. Diálogo: Fundamental para resolver conflictos y promover el entendimiento


en la esfera pública y privada.

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