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Modelo de Formulación y Evaluación de Proyectos Educativos

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Modelo de Formulación y Evaluación de Proyectos

Educativos
El objetivo principal de un proyecto es resolver, en forma organizada y planificada,
un problema previamente identificado en su realidad educativa, aprovechando para ello
los recursos disponibles y respetando ciertas restricciones impuestas por la tarea a
desarrollar y por el contexto. Como parte de las características de un proyecto de
innovación educativa, podemos mencionar las siguientes:

Surge de una necesidad identificada en el contexto educativo, de los intereses


personales o del grupo y/o de los objetivos de aprendizaje enmarcados por el docente.

Implica una reflexión en la cual se confrontan, por una parte, las necesidades y,
por otra, los medios para satisfacerlas.

Formulación y administración de proyectos.

Un proyecto constituye una actividad de cambio, con objetivos y tiempo y espacio


definidos, dirigido a un conjunto especifico de personas y con la resultante de mejorar
situaciones actuales. Su función básica es brindar lineamientos y fortalezas a todos los
actores de una organización, conducentes al mejoramiento progresivo y eficiente de
alguno de sus procesos.

La gestión de proyectos es la rama de la ciencia de la administración que trata de


la planificación y el control de proyectos, aspectos que ostentan la mayor importancia en
la gestión de los proyectos.

En el campo de la educación, la Gestión implementa proyectos, a nivel nacional,


regional, local e institucional, para responder a las necesidades de desarrollo de los
sistemas o centros escolares; por ello, un Proyecto Educativo es un instrumento que
permite a la comunidad plantear soluciones a los problemas educativos y atender las
necesidades tanto de índole pedagógica curricular como de infraestructura y mobiliario
escolar, entre otros.
Los proyectos surgen como una necesidad del hombre para crear soluciones
creíbles y eficientes a las problemáticas que se presentan en los ámbitos de su vida; los
mismos apuntan a lograr un resultado único, y surgen como respuesta a una necesidad,
acorde con la visión del interesado. Los proyectos constituyen instrumentos ejemplares
de como planificar y organizar las actividades que tienden a la obtención de objetivos
específicos.

1. Definición del proyecto educativo


- Un proyecto consiste en reunir varias ideas para llevarlas a cabo; es un
emprendimiento de tiempo limitado, y que apunta a lograr un resultado único.
Surge como respuesta a una necesidad, acorde con la visión de la
organización. aunque ésta puede desviarse en función del interés.
2. Objetivos.
- El objetivo teórico de un proyecto es poder realizar en la práctica, a partir de
una idea original, algo que sea lo más cerca no a lo que imaginamos, pero
técnicamente posible y con el menor coste; acercándose a la práctica, con la
implementación de un proyecto se pretende resolver una problemática, de
manera planificada y organizada, previa mente identificada, utilizando los
recursos disponibles y respetando el contexto. Cuando los proyectos arrojan
resultados satisfactorios de manera abstracta y/o concreta, entonces cruzaron
la frontera de la práctica.
Un proyecto en general es para satisfacer una necesidad, remover obstáculos
que impiden la satisfacción de tal necesidad, desarrollar una capacidad,
resolver problemas dentro de un contexto, introducir un proceso de cambio,
aprovechar una oportunidad o una ventaja, superar una debilidad o una
amenaza.

Etapas del proyecto:

Todo proyecto sistemático está conformado por fases o etapas, las que van des
de la selección del problema, su tratamiento hasta la presentación del informe de
resultados; o bien desde la concepción, planeamiento, formulación de acciones,
implementación hasta la evaluación. Este conjunto de fases origina lo que se conoce
como "el ciclo de vida del proyecto".

De manera general, las etapas de un proyecto son:

La idea de proyecto: Que consiste en establecer la necesidad u oportunidad a


partir de la cual es posible iniciar el diseño del proyecto. La idea de proyecto puede
iniciarse debido a alguna de las siguientes razones:

- Porque existen necesidades insatisfechas actuales o se prevé que existirán en


el futuro si no se toma medidas al respecto.
- Porque existen potencialidades o recursos sub-aprovechados que pueden
optimizarse y mejorar las condiciones actuales.
- Porque es necesario complementar o reforzar otras actividades o proyectos
que se producen en el mismo lugar y con los mismos involucrados.

Evaluación de proyectos.

La investigadora María Casanova la define como el “proceso sistemático y


riguroso de recogida de datos, incorporado al proceso educativo desde su comienzo, de
manera que sea posible disponer de información continua y significativa para conocer la
situación, formar juicios de valor respecto a ella y tomar decisiones adecuadas para
proseguir la actividad educativa mejorándola progresivamente”.

Para Carol H. Weis, autora de Investigación evaluativa, la evaluación de un


proyecto educativo consiste en «medir los efectos de un programa por comparación con
las metas que se propuso alcanzar, a fin de contribuir a la toma de decisiones sobre el
programa y para mejorar la programación futura».

Por su parte, Ramón Pérez Juste, en Evaluación de programas educativos,


describe la evaluación de un proyecto educativo como «un proceso sistemático, diseñado
intencional y técnicamente, de recogida de información -valiosa y fiable- orientado a
valorar la calidad y los logros del mismo, como base para la posterior toma de decisiones
de mejora, tanto de dicho proyecto, como del personal implicado y, de modo indirecto,
del cuerpo social en que se encuentra inmerso».
Ahora bien, para que este proceso analítico genere resultados debe cumplir varios
requisitos:

- Periodicidad. No basta con realizar la evaluación en alguna ocasión de su


gestión o desarrollo, sino que el proyecto educativo debe someterse a examen
de forma constante y periódica, como señala Samuel Gento Palacios en su
trabajo Marco referencial para la evaluación de un proyecto educativo.
- Integración. El proceso debe integrar a toda la comunidad educativa para
producir efectos positivos. Como establece J. Plante en Evaluation de
Programme, «es preciso contar con la cooperación voluntariamente ejercida
de los implicados en el proyecto; por el contrario, cuando se realiza contra la
voluntad de aquéllos, nos encontramos ante el denominado síndrome de
Penélope, en el que, por no existir el necesario clima de confianza, la
evaluación estará condenada al fracaso».
- Trifásica. El análisis del proyecto educativo debe realizarse en las tres etapas
de desarrollo: una vez elaborado el programa y antes de su ejecución; durante
la fase de puesta en práctica; tras la conclusión del mismo.
Si bien la mejora continua de la educación impartida en el centro es el objetivo
principal de la evaluación, el análisis y estudio del proyecto educativo también
aporta otra serie de beneficios que afectan a toda la comunidad, ya que
permite:
- Conocer si se están cumpliendo los objetivos. Se trata de determinar si el
proyecto educativo en cuestión ha superado el examen, si está consiguiendo
los fines para los que se elaboró en mayor o menor medida. De este modo, el
centro formativo obtendrá una panorámica global del éxito o fracaso del
proyecto.
- Detectar las áreas de mejora. La perfección dentro del ámbito de gestión
educativa, en el que intervienen factores cambiantes como la renovación anual
del alumnado, es prácticamente imposible. Aun cuando el centro consiga un
proyecto educativo extraordinario un curso, este deberá adaptarse al nuevo
escenario al año siguiente. Por tanto, evaluar el proyecto posibilita sacar a la
luz las debilidades o fallos del sistema y, una vez detectados, aplicar
soluciones.
- Adecuar los objetivos del proyecto. Con los problemas sobre la mesa, la
evaluación de un proyecto educativo permite corregir los fines y metas del
mismo, adaptándolos a la situación real y satisfaciendo las necesidades del
centro y la comunidad educativa.
- Definir el orden de prioridad de las metas. Al conocer cuál es la situación
global del proyecto educativo en su ejecución práctica, el centro puede
determinar cuáles son los objetivos prioritarios, facilitando la focalización en
esas metas principales y evitando la pérdida de tiempo y recursos en fines
secundarios.
- Reforzar la implicación de todos los colectivos vinculados con el centro.
Partiendo de la base de que en la evaluación deben intervenir desde la
dirección de la institución y el equipo docente, hasta el propio alumnado y sus
familias, este instrumento de análisis contribuirá al aumento de la participación
de la comunidad educativa, lo que a su vez estrechará la relación entre todos
los participantes.
- Mejorar la satisfacción de la comunidad educativa. En relación con el punto
anterior, el hecho de que los estudiantes y sus progenitores sean escuchados
y tenidos en cuenta a la hora de diseñar un proyecto educativo impacta
positivamente en la imagen y reputación de la institución y mejora la
fidelización de las familias.
- Conocer el grado de motivación y capacidad del equipo docente. Gracias
a la evaluación de un proyecto educativo, el centro podrá conocer el grado de
bienestar de los profesionales y aplicar medidas para mejorar la implicación,
satisfacción y capacitación de los maestros y/o profesores. La preocupación
de la institución por el personal, además, se convertirá en un reclamo para
atraer a los mejores talentos.
- Ajustar los presupuestos. Dado que el análisis del proyecto educativo refleja
qué está funcionando y qué no, el equipo directivo podrá optimizar los recursos
económicos, eliminando el gasto en acciones infructuosas y reforzando los
recursos en aquellas iniciativas que sí están teniendo éxito.
- Incremento de la calidad educativa. Al detectar las áreas de mejora y aplicar
medidas para subsanar los fallos, la evaluación de un proyecto educativo
produce un alto impacto en la calidad formativa ofertada, lo cual es
determinante para captar alumnado.

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