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El ajo (Allium sativum) es una planta herbácea de la familia de las amarilidáceas, conocida por su bulbo, que es una
estructura subterránea compuesta por dientes de ajo. Estos dientes tienen un sabor y aroma intensos, que se debe a la
presencia de compuestos de azufre, como la alicina, responsable de su fuerte olor cuando se corta o tritura.
Es originario de Asia Central y se ha cultivado durante miles de años en diversas culturas, tanto por su uso culinario
como por sus propiedades medicinales. En gastronomía, el ajo se utiliza para dar sabor a una amplia variedad de
platos, mientras que en medicina natural se le atribuyen beneficios para el sistema inmunológico, propiedades
antimicrobianas y efectos positivos en la salud cardiovascular. Además, el ajo contiene vitaminas y minerales como la
vitamina C, el manganeso y el selenio.
Tipos de ajo: Ajo blanco, ajo morado, ajo elefante, entre otros.
Cultivo: Requerimientos de suelo, clima, y proceso de siembra y cosecha.
Beneficios específicos: Como su uso en el control de la presión arterial, colesterol, y propiedades antioxidantes.
1. Fertilización con Nitrógeno (N):
El nitrógeno es esencial para el desarrollo vegetativo del ajo, promoviendo el crecimiento de hojas y raíces. Sin
embargo, un exceso de nitrógeno puede causar un crecimiento excesivo de las hojas a expensas de la formación del
bulbo. En general, se recomienda aplicar nitrógeno en dosis moderadas, distribuidas en varias etapas del ciclo del
cultivo (pre-siembra, durante el crecimiento vegetativo y antes de la formación del bulbo).
Dosis recomendadas: 100-150 kg/ha.
2. Fertilización con Fósforo (P):
El fósforo es fundamental para la formación de raíces fuertes y la floración adecuada. El ajo tiene una demanda
moderada de fósforo. El fósforo debe ser aplicado principalmente antes de la siembra para asegurar que esté
disponible en el suelo durante la fase crítica de crecimiento radicular.
Dosis recomendadas: 50-70 kg/ha.
3. Fertilización con Potasio (K):
El potasio es esencial para la resistencia a enfermedades y el desarrollo de bulbos grandes. También mejora la
capacidad de las plantas para resistir condiciones de estrés, como sequías. El potasio debe aplicarse en etapas
posteriores al crecimiento vegetativo.
Dosis recomendadas: 80-120 kg/ha.
4. Micronutrientes:
El ajo también puede beneficiarse de la aplicación de micronutrientes, especialmente el boro, el zinc y el hierro, que
son importantes para el desarrollo adecuado de los bulbos y la resistencia a enfermedades. Estos nutrientes suelen
aplicarse en cantidades pequeñas pero son esenciales para maximizar la productividad.
Aplicación sugerida: Según análisis de suelo, se pueden aplicar fertilizantes foliares de micronutrientes si los niveles
en el suelo son deficientes.
1. Fertilización de Fondo:
Es recomendable aplicar una mezcla de fertilizantes orgánicos e inorgánicos antes de la siembra. Esto proporciona una
base nutritiva para el desarrollo inicial de las plantas.
2. Fertilización de Cobertura:
A lo largo del ciclo del cultivo, especialmente en las etapas de crecimiento vegetativo y de bulbos, se pueden aplicar
fertilizantes de liberación controlada o aplicar fertilizantes foliares para corregir deficiencias nutricionales.
3. Uso de Abonos Orgánicos:
El uso de compost o estiércol bien descompuesto también puede ser beneficioso, ya que mejora la estructura del suelo
y proporciona nutrientes de manera gradual. Sin embargo, no debe ser el único aporte, ya que su contenido de
nutrientes puede ser variable.
El control de malezas en el cultivo del ajo es crucial, ya que estas plantas compiten por recursos y pueden reducir
significativamente los rendimientos.
Uso de Mantillo
Extender una capa de mantillo (paja suelta o hojas trituradas) de 5 a 15 cm para suprimir el crecimiento de malezas.
El mantillo ayuda a retener la humedad del suelo y evita el agrietamiento de los bulbos.
Control Manual
Realizar deshierbes manuales en las primeras etapas del crecimiento del ajo para eliminar las malezas competidoras.
Mantener un registro de las actividades de deshierbe para programar tareas futuras.
Control Químico
Aunque hay pocos herbicidas registrados para el ajo, se pueden utilizar de manera selectiva para controlar malezas
específicas.
Consultar la Guía de Producción Comercial de Vegetales de Pensilvania para recomendaciones sobre herbicidas.
Rotación de Cultivos
Implementar rotaciones de cultivos para reducir la presión de malezas y mejorar la salud del suelo.
Utilizar cultivos de cobertura que ayuden a suprimir las malezas y mejorar la materia orgánica del suelo.
Monitoreo y Evaluación
Utilizar herramientas de monitoreo, como el Registro de actividad de EOSDA Crop Monitoring, para evaluar la
efectividad de las estrategias de control de malezas.
Ajustar las prácticas de manejo según las condiciones específicas del campo y la presión de malezas observada.
La cosecha del ajo es un proceso que debe realizarse en el momento adecuado para asegurar la calidad del producto.
Aquí tienes algunos pasos clave:
1. Momento de la cosecha: Generalmente, el ajo se cosecha en verano (entre junio y agosto en el hemisferio norte). El
momento exacto depende de la variedad y el clima de la región, pero un indicador común es cuando las hojas
inferiores están secas, mientras que las superiores siguen verdes (aproximadamente un tercio de las hojas debe estar
seco).
2. Preparación del suelo: Es importante que el suelo esté seco el día de la cosecha para facilitar la extracción y evitar
que las cabezas de ajo se ensucien.
3. Proceso de cosecha: Con una pala o herramienta adecuada, afloja el suelo alrededor de las plantas y saca el ajo con
cuidado para no dañar los bulbos.
4. Secado o curado: Una vez extraído, el ajo debe curarse. Coloca los bulbos en un lugar seco, ventilado y protegido
de la luz solar directa durante dos o tres semanas. Este proceso ayuda a conservar el ajo por más tiempo.
5. Almacenamiento: Una vez curado, corta las raíces y las hojas (dejando unos 2-3 cm). Guarda el ajo en un lugar
fresco y seco, preferiblemente en mallas o bolsas transpirables.
El ajo, a pesar de ser una planta resistente, es susceptible a diversas enfermedades que pueden afectar su crecimiento,
desarrollo y calidad. Estas enfermedades son causadas principalmente por hongos, bacterias y nematodos.
Podredumbre Blanca: Causada por el hongo Sclerotium cepivorum, esta enfermedad produce un amarilleamiento y
posterior desecación de las hojas. El hongo ataca las raíces, impidiendo la absorción de nutrientes y agua.
Podredumbre Verde: Provocada por hongos del género Penicillium, esta enfermedad se manifiesta con lesiones en
los dientes de ajo, que inicialmente son blancas y luego se vuelven de color verde azulado.
Roya: Causada por el hongo Puccinia allii, esta enfermedad se caracteriza por la aparición de pústulas de color marrón
oscuro en hojas y tallos.
Blanquilla: Provoca un desecamiento prematuro de la planta, con la aparición de manchas redondeadas de color
blanco.
Nemátodos: Estos pequeños gusanos parásitos causan deformaciones en las plantas, reduciendo su crecimiento y
producción.
En el cultivo de ajo en Argentina, los virus más comunes que afectan a las plantas y reducen su rendimiento
son los siguientes:
1. Onion yellow dwarf virus (OYDV): Este virus es uno de los más prevalentes en las plantas de ajo.
Causa amarillamiento enanismo y reducción del tamaño de las hojas y los bulbos. Pertenece al
género Potyvirus.
2. Leek yellow stripe virus (LYSV): También del género Potyvirus, es otro de los virus más comunes
en los cultivos de ajo. Produce estrías amarillas en las hojas, lo que puede afectar el desarrollo de las
plantas.
3. Garlic common latent virus (GCLV): Del género Carlavirus, este virus a menudo se presenta sin
síntomas evidentes en las plantas, pero afecta su productividad. Puede encontrarse en infecciones
mixtas con otros virus.
4. Garlic virus A (GarV-A): Miembro del género Allexivirus, está presente en muchos cultivos de ajo
y puede ser transmitido por ácaros. Afecta el desarrollo de los bulbos y hojas.
5. Shallot latent virus (SLV): Este virus, también del género Carlavirus, afecta a las plantas de ajo y
puede coexistir con otros virus sin mostrar síntomas claros, aunque contribuye a la disminución del
rendimiento.
1. Mosca de la cebolla (Delia antiqua)
Este insecto pone huevos en la base de las plantas de ajo, y cuando las larvas eclosionan, se alimentan del bulbo. Esto
causa pudrición y, eventualmente, la planta muere. Para controlarla, se pueden usar trampas y medidas de manejo
integrado de plagas.
2. Trips (Thrips tabaci)
Los trips son pequeños insectos que succionan la savia de las hojas del ajo, causando manchas blanquecinas y
debilitando la planta. Los daños pueden favorecer la entrada de enfermedades secundarias. Para su control, se suelen
usar productos naturales como jabón potásico y aceites, además de control biológico.
3. Nemátodos de los bulbos (Ditylenchus dipsaci)
Los nemátodos son microscópicos y pueden deformar y pudrir los bulbos, haciendo que se agrieten y se deformen.
Además, estos parásitos pueden vivir en el suelo durante mucho tiempo, infectando nuevas plantas cada temporada.
Para evitar su presencia, se recomienda la rotación de cultivos y el uso de ajo certificado libre de nemátodos.
4. Polilla del ajo (Spodoptera exigua)
La polilla del ajo es una oruga que se alimenta de las hojas y también puede atacar el bulbo. Esto debilita la planta y
reduce el tamaño del ajo. Para controlarla, se suelen utilizar feromonas y, en algunos casos, insecticidas biológicos.
5. Ácaro del ajo (Aceria tulipae)
Este ácaro es muy pequeño y puede provocar deformaciones en el bulbo y las hojas. Además, su presencia suele
causar que los ajos se pudran después de la cosecha. Los controles culturales, como la rotación de cultivos, pueden
ayudar a prevenir su aparición.
A) Trips del ajo (Thrips tabaci)
Síntomas: Aparición de manchas plateadas en las hojas, deformación del follaje y retraso en el crecimiento de la
planta.
Control: Se recomienda la aplicación de insecticidas específicos para trips, aunque su uso debe ser racional para
evitar resistencia. La rotación de cultivos y la eliminación de residuos de plantas pueden ayudar a reducir la población
de trips.
b) Mosca de la cebolla (Delia antiqua)
Síntomas: Plantas amarillentas, debilitadas y con pudrición en el bulbo debido al daño que provocan las larvas.
Control: Para su control, se recomienda el uso de trampas pegajosas amarillas, las cuales son efectivas para
monitorear y reducir la población de la mosca. También se puede aplicar un tratamiento preventivo de insecticidas en
el suelo y practicar la rotación de cultivos.
c) Nematodo del bulbo (Ditylenchus dipsaci)
Síntomas: Hinchazón en el bulbo, raíces con aspecto marchito y pudrición en condiciones de humedad alta.
Control: La desinfección del suelo y la rotación de cultivos son prácticas recomendadas para reducir la incidencia del
nematodo. Además, es útil sembrar semillas certificadas libres de nematodos y utilizar productos nematicidas cuando
sea necesario.
d) Ácaros (Rhizoglyphus echinopus)
Síntomas: Bulbos dañados con presencia de polvo blanco y mal olor. Durante el almacenamiento, los ajos pueden
secarse y desintegrarse.
Control: Mantener condiciones de almacenamiento óptimas es crucial para evitar la proliferación de ácaros. En el
campo, se pueden aplicar acaricidas específicos y desinfectar las instalaciones de almacenamiento. Además, es
importante eliminar restos de cultivos anteriores para reducir el hábitat de los ácaros.
e) Gusano blanco (Agrotis ipsilon)
Síntomas: Plantas arrancadas o cortadas a nivel del suelo, especialmente en fases tempranas de crecimiento.
Control: El control del gusano blanco se puede realizar mediante la aplicación de insecticidas en el suelo antes de la
siembra, así como el monitoreo constante en la fase inicial de crecimiento.
2. Estrategias Generales para el Control de Plagas en el Cultivo de Ajo
Un enfoque integral de manejo de plagas es clave para evitar el daño en los cultivos de ajo y mantener la calidad del
producto. A continuación, se detallan algunas estrategias que pueden implementarse:
A. Control Cultural
Rotación de cultivos: Cambiar el tipo de cultivo en cada ciclo ayuda a reducir la acumulación de plagas y
enfermedades.
Uso de semillas certificadas: Asegurarse de que las semillas estén libres de nematodos y otras plagas.
Manejo de residuos: Remover y destruir los restos de plantas después de la cosecha para reducir el hábitat de
las plagas.
b) Control Biológico
El uso de enemigos naturales puede ser efectivo contra algunas plagas del ajo. Por ejemplo, ciertas especies de avispas
parasitarias y depredadores naturales como crisopas y mariquitas pueden reducir las poblaciones de trips y ácaros.
c) Control Químico
Insecticidas: Los insecticidas específicos deben aplicarse de manera selectiva y en rotación para evitar el
desarrollo de resistencia.
Acaricidas y nematicidas: Utilizados para el control específico de ácaros y nematodos. Sin embargo, se
recomienda su uso racional y sólo cuando sea necesario.
Tratamiento de suelo: Los productos químicos aplicados al suelo pueden ser efectivos para controlar larvas y
gusanos en etapas tempranas.
d) Monitoreo y Uso de Trampas
Las trampas pegajosas amarillas son una herramienta útil para monitorear la presencia de plagas como la mosca de la
cebolla. Además, el monitoreo regular del cultivo permite detectar tempranamente la presencia de plagas y planificar
una respuesta adecuada.
Desinfección del suelo y del equipo agrícola: Evita la introducción de plagas en el campo.
Manejo adecuado del riego: Evitar el exceso de humedad en el suelo, ya que puede favorecer la proliferación
de ciertos insectos y nematodos.
Condiciones óptimas de almacenamiento: Almacenar el ajo en ambientes secos y ventilados para prevenir
infestaciones durante el almacenamiento.