Yo Sí Te Vi
Capítulo 1: El Encuentro Silencioso
Capítulo 2: La Ilusión Rota
Capítulo 3: La Decisión Dolorosa
Capítulo 4: El Corazón Roto
Capítulo 5: Reconciliación Imposible
Capítulo 6: La Sanación
Capítulo 7: El Giro Creativo
Capítulo 8: La Grabación del Sentimiento
Capítulo 9: El Primer Paso hacia lo Inesperado
Capítulo 10: El Éxito y sus Consecuencias
Capítulo 11: El Éxito Inesperado
Capítulo 12: La vida de un Rockstar
Capítulo 13: El Precio de la Fama
Capítulo 14: Redefiniendo su Propio Camino
Capítulo 15: Construyendo el Mañana
Capítulo 16: El Enfrentamiento con el Pasado
Capítulo 17: La Conversación que lo Cambió Todo
Capítulo 19: El Poder de la Redención Personal
Capítulo 20: El Próximo Capítulo
Yo Sí Te Vi
Capítulo 1: El Encuentro Silencioso
El atardecer se estiraba en el cielo de la ciudad, pero no era un atardecer cualquiera. Aquella tarde, un frío ines‐
perado había descendido sobre el aire, trayendo consigo la sensación de que algo cambiaría en su vida. Aquel
parque al que solía ir para relajarse se había convertido en su lugar de reflexión. No buscaba respuestas, ni
soluciones. Solo necesitaba estar solo, lejos de las voces que le insistían en dejar de pensar en ella.
Él no planeaba ver a nadie,y mucho menos
a ella. El solo necesitaba paz , para reflexionar un poco si lo que estaba haciendo está bien o mal pero solo pen‐
sarlo le estaba costado más de lo que imaginaba. Aunque el la amaba , la herida de su corazón no sanaba, se
preguntaba porque ella era diferente o si solo el pensaba que sucedía eso. Sin embargo, la realidad tiene una
manera de cambiar el rumbo de las cosas en los momentos más inesperados.
El sonido de unos pasos lo hizo levantar la mirada. Y allí estaba ella , justo en frente de el caminando junto a
otro hombre. Ella lo miró por un segundo, sus ojos fugazmente se cruzaron, , pero no hizo ningún gesto de re‐
conocimiento. Y él No lo podía creer ,todo era cierto , él se quedó paralizado. Algo en su pecho se rompió, y lo
peor de todo fue ver que ella estaba sonriendo, riendo incluso. El tipo con el que iba parecía entenderla de una
manera que él nunca pudo hacer.
"Yo sí te vi", esa frase le llegó ala mente, pero esas palabras no eran solo una constatación. Era un recordatorio
cruel de lo que alguna vez tuvo y que ahora parecía ajeno, ajeno y distante.
La imagen de ella con otra persona se quedó grabada en su mente, como una película repetida una y otra vez.
La gente a su alrededor caminaba sin notar nada, pero para él, el mundo había quedado suspendido en ese in‐
stante. La tristeza le invadió, pero no como antes. Ahora era solo una resonancia. Ya no sentía odio ni rencor,
solo la dolorosa verdad de que la relación había terminado sin necesidad de palabras.
Capítulo 2: La Ilusión Rota
Era tarde cuando regresó a su departamento, la ciudad seguía viva a pesar de la oscuridad, pero él no veía nada.
Su mente daba vueltas sin parar,solo pensaba en lo que acababa de presenciar. Se sentó, recordando las tantas
veces donde había compartido risas y abrazos con ella. Esa misma linda sonrisa que amaba , el eco de las con‐
versaciones pasadas y esa promesas que fueron olvidadas. La casa, que había sido un refugio, se sentía ahora
como una cárcel.
Pensó que quizás lo que había visto era solo una ilusión. Tal vez se trataba de algo temporal, algo superficial.
Pero en el fondo, algo dentro de él sabía que ya no había marcha atrás. Los ojos de ella, brillando bajo las luces
de la ciudad, decían todo lo que necesitaba saber. Ella no estaba triste, no la veía arrepentida. Ella estaba feliz,
tan feliz que se sintió como un extraño al contemplarla.
La imagen de ella caminando de la mano con otro hombre no dejaba de perseguirlo, como si estuviera escrito
en su memoria, grabado a fuego. La primera vez que la vio en esa misma calle, la sensación fue completamente
diferente: la vida parecía tener más sentido. Pero ahora, todo se había desvanecido.
"¿Por qué lo hiciste?", se preguntaba mientras se sumergía en recuerdos que ya no lo reconfortaban. "¿Por qué
me mentiste?". Pero no podía obtener respuestas. Lo único que quedaba era la desilusión de saber que había
estado ciego ante la realidad durante tanto tiempo.
Esa misma noche, volvió a revisar las fotos de ambos. Aquellos momentos congelados en el tiempo ahora le
parecían lejanas, irreales. El amor que alguna vez compartieron, esas promesas hechas bajo la luna, todo
parecía tan distante, como si no hubieran sucedido. Él se sintió tonto, atrapado en una burbuja de la cual ni
podía escapar .
Capítulo 3: La Decisión Dolorosa
Las semanas siguientes fueron un torbellino de emociones encontradas. En su cabeza, la imagen de ella con
otro hombre se repetía como una pesadilla. Al principio, intentó justificarlo todo. Tal vez ella lo había dejado
porque sentía que él ya no era quien ella había conocido. Quizá había algo más, algo que él no podía ver.
Pero pronto la verdad lo alcanzó con una dureza inesperada: ella ya no lo necesitaba. Y eso, aunque doloroso, le
abrió los ojos. Él no podía seguir aferrándose a una mentira, no podía seguir esperando algo que ya no existía.
El amor que pensaba que compartían se había desvanecido en un abrir y cerrar de ojos, y él tenía que aceptar
que la única forma de sanar era dejar ir.
Comenzó a borrar todos los mensajes, las fotos, los recuerdos de ella que aún guardaba. Cada vez que elim‐
inaba algo, sentía una punzada, como si arrancara parte de su alma. Pero sabía que no podía seguir
aferrándose al pasado. No podía seguir esperando un futuro que ya no tenía sentido. El proceso de cortar la
comunicación fue lento, doloroso, pero necesario.
Con cada día que pasaba, se sentía más ligero, aunque la tristeza seguía siendo una sombra que lo
acompañaba. El teléfono que alguna vez le traía noticias de ella ahora solo servía para recordarle lo que había
perdido. Al principio, su mente aún buscaba explicaciones. "Tal vez algún día se arrepienta", pensaba. "Tal vez
vuelva". Pero esos pensamientos se fueron desvaneciendo a medida que pasaban los días. La realidad lo había
alcanzado: ella había elegido su camino, y él debía hacer lo mismo.
Capítulo 4: El Corazón Roto
El dolor era agudo, casi físico. Había momentos en los que se despertaba en medio de la noche y sentía una
opresión en el pecho, como si alguien lo apretara. Durante el día, se mantenía ocupado, distraído, pero cuando
la noche caía, se encontraba de nuevo frente a la realidad de su dolor.
Las conversaciones que una vez tuvieron se volvían ecos vacíos en su mente. Las risas, los abrazos, las prome‐
sas... todo eso ya no existía. ¿Cómo había llegado a este punto? La sensación de ser reemplazado, de no haber
sido suficiente, lo destrozaba por dentro.
En sus momentos más bajos, se preguntaba si algún día volvería a sentirse completo. El amor que una vez fue
tan vivo y feroz ahora era solo una sombra. Las cartas que nunca llegaron a enviarse, las palabras que nunca se
dijeron, el "te quiero" que nunca escuchó... todo eso se convertía en una tormenta de emociones que lo hacían
sentirse perdido.
Pero, a pesar del dolor, comenzó a entender que el sufrimiento no duraría para siempre. Con el tiempo, el sol
comenzaría a brillar de nuevo, solo tenía que esperar. Tal vez nunca la olvidaría completamente, pero sabía que
eventualmente el peso de su partida disminuiría.
Capítulo 5: Reconciliación Imposible
Al pasar algunas semanas un día, recibió un mensaje. El nombre de ella apareció en la pantalla del teléfono, y
su corazón dio un salto. Había pasado tanto tiempo sin saber nada de ella. El mensaje decía: "¿Podemos
hablar? He estado pensando mucho en todo esto".
Por un momento, sintió una chispa de esperanza. ¿Sería posible? ¿Podrían volver a estar juntos, como antes? La
tentación de responder, de abrir esa puerta una vez más, era fuerte. Pero entonces recordó la imagen de ella
con otro hombre, la seguridad con la que caminaba, la manera en que lo había dejado atrás sin pensar.
“No hay marcha atrás”, pensó. Lo sabía en lo más profundo de su ser. Había visto lo suficiente. No quería regre‐
sar a un lugar donde solo había dolor y confusión. Había sido claro: ella había hecho su elección, y él debía
hacer la suya.
Con un suspiro, borró el mensaje sin abrirlo. Sabía que no necesitaba más explicaciones, ni promesas vacías.
Su vida debía continuar sin ella. Ya no quedaba espacio para el pasado. La reconciliación, por dolorosa que
fuera, ya no era una opción.
Capítulo 6: La Sanación
A medida que pasaban los días, algo comenzó a cambiar. La herida no desaparecía, pero ya no dolía con la
misma intensidad. Había momentos de tristeza, sí, pero también había momentos de paz. Ya no buscaba en el
teléfono ni en las redes sociales ningún rastro de ella. Había dejado de esperar que la realidad fuera diferente.
Los recuerdos que antes lo atormentaban ahora eran solo eso: recuerdos. Con el tiempo, aprendió a mirar atrás
sin la urgencia de entenderlo todo. Ya no le importaba saber por qué las cosas no funcionaron, ni si ella lo había
amado de la misma forma en que él la amó. Lo que le quedaba era la certeza de que él también merecía algo
mejor.
Capítulo 7: El Giro Creativo
Desde aquel encuentro en el parque, algo había cambiado dentro de él. El tiempo seguía su curso, pero sentía
que estaba atrapado en una especie de bucle emocional. Había intentado muchas formas de enfrentar el vacío
que ella había dejado en su vida: salir, escribir, reflexionar, e incluso salir a correr en las mañanas para despejar
su mente. Sin embargo, nada parecía llenar ese espacio. La tristeza seguía ahí, persistente, como un susurro
que no podía ignorar.
Una noche, mientras navegaba por su computadora, encontró un viejo diario. Revisando sus notas, se topó con
un pensamiento, una frase que había anotado en una época de pura nostalgia:
*"¿Por qué el amor siempre termina siendo una canción rota?"*
Sintió que aquella frase podría ser algo, pero no era suficiente para explicarse lo que sentía. Estaba agotado de
buscar respuestas en el silencio, en el vacío de sus noches, y fue entonces cuando, casi como un chispazo, una
idea absurda cruzó su mente.
De todos los géneros que exploró, el reggaetón fue el que le permitió conectar sus sentimientos de una manera
inesperada. A primera vista, el género parecía ser puro ritmo y fiesta, pero algo en su interior lo entendió como
una herramienta. "El reggaetón tiene esa energía. Rompe las barreras, es dinámico, tiene un pulso que me da la lib‐
ertad de contar mi historia" , pensó.
"¿Y si escribiera una canción de reggaetón?", se preguntó con incredulidad, riendo de sí mismo por lo inesper‐
ado de la idea. La idea le parecía, en ese momento, el mayor disparate posible. Pero fue esa locura la que lo
llevó a experimentar. Sabía que un cambio radical podría, de alguna manera, liberarlo de ese peso emocional. En
lugar de profundizar en el lamento, ¿por qué no convertir sus emociones en algo divertido, irónico y músical?
Se sentó frente a un teclado una noche y comenzó a mezclar melodías con letras que hablaban sobre desamor,
traición, despedidas y soledad. Así que comenzó a experimentar con la melodía moviendo los acordes hasta en‐
contrar ese ritmo pegajoso que parecía conectar con lo que sentía: una mezcla de tristeza,y autodescubrim‐
iento , energía y superación
Se sentó en el escritorio y comenzó a garabatear frases. Con cada línea, la idea se fue tomando forma en su
mente: una canción que hablara del desamor, pero con ese aire urbano y despreocupado que tenía el reggaetón.
No sería un lamento triste, sino una especie de autocompasión con ritmo, una mezcla de emoción y rencor.
su primer intento fue un tema que se sentía crudo y honesto, titulado simplemente: -"Yo Sí Te Vi."-
-"Yo sí te vi , no te hagas la loca , sabes muy bien que yo andaba por ahí "-
-“Andabas con otro man parecías feliz"-
El coro surgió con una facilidad sorprendente, y se le quedó pegado en la cabeza. Era un tema directo, lleno de
confesiones. Contaba cómo lo había visto avanzar con otro hombre, cómo le dolió aceptar que ya no tenía
poder sobre su corazón. No era una canción de venganza, sino una exploración de su propia vulnerabilidad.
No fue una decisión fácil. Estaba acostumbrado a otro tipo de música, introspectiva, profunda, conectada con
las emociones más pesadas. Pero había algo liberador en este nuevo sonido, en dejarse llevar por el ritmo sin
preocuparse por el peso emocional. Sentía que la canción se convertiría en una especie de terapia. Su mente se
convirtió en su compañera de creación, y en pocas noches, logró tener un borrador de aquella melodía que
había nacido como un experimento.
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Capítulo 8: La Grabación del Sentimiento
Con el borrador listo, se dirigió al estudio de un productor amigo. La idea parecía cada vez menos absurda y
más una necesidad. El productor lo miró con escepticismo al principio, pero accedió a trabajar en el tema
después de escuchar las notas y el estribillo pegajoso que había creado.
—¿En serio una canción de reggaetón? —preguntó el productor con una sonrisa burlona.
—Créeme —respondió él con una mezcla de nerviosismo y confianza—, puede funcionar.
- ¿Cómo te llamas o cuál será tu nombre artístico?-
preguntó el productor con un poco de confusión
-mmmm aún no lose pero pronto sabre-
-Pues no puedes subir una canción sin un nombre artístico
Sabes que ponme
Entraron al estudio. Con cada instrumento, con cada beat y con cada elemento que se sumaba a la mezcla,
sentía cómo sus emociones se transformaban en algo completamente nuevo. No era solo una canción, era un
juego, una mezcla de diversión y tristeza, de ironía y aceptación. El ritmo lo abrazaba, lo liberaba. Cantaba sobre
el dolor, pero lo hacía con una sonrisa, como si estuviera bromeando consigo mismo.
Comenzó a grabar. Su productor, que no estaba seguro de cómo funcionaría, confió en su instinto. El resultado
fue una mezcla de ritmo, melancolía y liberación.
El proceso fue rápido, emocionante y refrescante. Con cada grabación, el estribillo se sentía más fuerte, más
claro. Sabía que, de alguna manera, había encontrado su nuevo sonido, una mezcla inesperada de desamor.
Capítulo 9: El Primer Paso hacia lo Inesperado
La canción estaba lista. Con la mezcla terminada, la subió a sus redes sociales, sin grandes expectativas, solo
con la idea de ver cómo reaccionaba la gente.Cuando la canción fue lanzada, fue como si una parte de él se lib‐
erara en el aire.Pero también era un riesgo: porque era la primera vez que se arriesgaba con algo tan diferente
de su estilo habitual, tan alejado de los tonos melancólicos que solía ofrecer.
El primer día fue lento, pero al segundo, comenzó a notar algo extraño: sus amigos empezaron a compartirla.
"Yo Si Te Vi" comenzó a tener una vida propia. En plataformas digitales, redes sociales y estaciones de radio, la
canción se convirtió en una sensación. No pasó mucho tiempo antes de que tuviera millones de reproducciones
y se convirtiera en un himno para aquellos que también habían experimentado el desamor, el abandono y la
búsqueda de respuestas.
Los seguidores subian, la canción se estaba convirtiendo en una especie de himno de empoderamiento per‐
sonal, de resiliencia a través de la letra y el ritmo. La canción comenzó a sonar en TikToks y en videos de
Instagram.
No podía creerlo. La canción estaba despegandon. Estaba siendo escuchada por miles de personas, y lo mejor
de todo era que cada persona le daba su propio giro: algunos la utilizaban para liberarse de relaciones fallidas,
otros simplemente la ponían para divertirse.
Con la canción siendo todo un éxito Comenzó a escribir más canciones. En cada una de ellas, dejaba escapar
pequeñas piezas de lo que había estado guardando en su pecho durante tanto tiempo. El dolor no era algo que
pudiera ocultar. En lugar de eso, decidió enfrentar sus emociones a través de su música,de ahi se empezaron a
escuchar éxitos qué el mismo escribía ,Comenzó a dar entrevistas, a relacionarse con sus seguidores en redes
sociales y a ofrecer charlas sobre el poder de la música para sanar. Cada canción que escribía era como un tes‐
timonio personal, una especie de confesión terapéutica que lo mantenía conectado consigo mismo.
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Capítulo 10: El Éxito y sus Consecuencias
El éxito llegó demasiado rápido. Contratos, entrevistas, colaboraciones. De pronto, su vida pasó de ser solitaria
a estar llena de luces, escenarios, entrevistas y multitudes cantando sus canciones. Se sentía afortunado, pero
también algo extraño, como si todo lo que había ganado no pudiera llenar el vacío que había empezado a en‐
frentar con su canción.
Con cada presentación en vivo y cada entrevista, sentía una mezcla de adrenalina y vacío. La gente lo coreaba,
le sonreía, y él sentía que algo importante se escapaba de sus manos. Subirse a un escenario se sentía como
una liberación, pero también como una condena.
Durante una de sus giras, comenzó a notar algo inquietante: no podía recordar cómo era un día normal, sin
luces, sin multitudes, sin la constante presión de crear más canciones. Las noches se convirtieron en rutinas de
viajes, fiestas, entrevistas y conciertos, pero también en momentos de profunda soledad.
Cada concierto que daba la multitud cantaba sus letras, y él no podía evitar preguntarse:
-"¿Por qué lo hacen? -
-¿Por mí o por lo que represento?"
El ya no se sentía libre sentía que ya no era el mismo ,no sentía era satisfacción que sentía antes cada vez se
volvia más ajeno a lo que le amaba y lo que había creado antes ya no lo sentía igual cada que podía
El seguía se preguntaba y se ponía a reflexionar:
-¿Esto realmente era felicidad o solo una forma de evadir el dolor?-
-¿Lo estoy haciendo por mi o por los demás?-
-¿y si no les doy eso que buscan los fans?-
-¿Y si falló después quien seré?-
-¿O que será lo que haré si esto falla?-
Con cada nuevo tema, se sentía más vulnerable. *"¿Y si dejo que mis fans vean todo esto, lo que realmente
siento? ¿Qué pasa si me convierto en un personaje y dejo de ser yo?"
Esas preguntas lo mantenían despierto durante las noches.
Su popularidad y su música era una herramienta para conectar con los demás, pero también un recordatorio
para así mismo de que sus propios sentimientos seguían ahí.
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Capítulo 11: El Éxito Inesperado
".
El inesperado éxito le otorgó algo que no había planeado: una conexión con sus oyentes. Mensajes de descono‐
cidos comenzaron a llegarle, contándole sus historias personales. Cada historia contenía fragmentos de tris‐
teza, de pérdida, pero también de esperanza. Él sentía que cada mensaje era una especie de catarsis colectiva,
una liberación de aquellos sentimientos ocultos que tantas personas compartian.
Al principio, el éxito le dio miedo. No estaba preparado para ser una figura pública que simbolizara algo tan pro‐
fundo para tanta gente. Sin embargo, comenzó a aceptar que su historia, aunque nacida en su propia experien‐
cia, había resonado en el corazón de muchos.
Capítulo 12: La vida de un Rockstar
No aguanto las ganas y cuando pudo subió otra canción llamada “Llego Pal Club" que transmitia una sensación
de liberación y escapismo. La letra describe al protagonista entrando al club con sus amigos para olvidar una
relación pasada y el dolor asociado a ella. Buscan consuelo en el ambiente de fiesta, utilizando sustancias
como alcohol y pastillas para adormecer sus emociones.
La canción sugiere un cambio en la mentalidad del protagonista, abrazando un estilo de vida hedonista reminis‐
cente de una estrella de rock. No se disculpan por su comportamiento, cortando lazos con su pasado y no
aceptando los avances de un antiguo compañero. Las letras reflejan un sentido de empoderamiento, ya que el
protagonista afirma que han avanzado hacia cosas más grandes y mejores.
Hay un enfoque en celebrar y disfrutar del momento, con referencias a botellas listas para ser abiertas y una fi‐
esta que parece interminable. El protagonista abraza la alegría como medio de escapar de su dolor y de la en‐
vidia de aquellos que pueden ser menos afortunados. Expresan determinación para perseguir sus ambiciones y
esperar tiempos más brillantes en el futuro.
En general, "Llegó Pa'l club" retrata a un personaje que busca libertad y liberación de una experiencia amorosa
difícil a través de la escena del club, las fiestas y un estilo de vida despreocupado. Refleja un tema común de
encontrar consuelo y disfrute en el momento presente, dejando el pasado atrás.
Capítulo 13: El Precio de la Fama
Pero con el éxito vinieron nuevos desafíos. La industria musical no solo trajo consigo oportunidades, sino
también una presión constante. Él comenzó a notar que el reflejo de su vida en las canciones era algo que
podía ser un arma de doble filo. Por un lado, sus seguidores lo admiraban por su honestidad. Pero por otro,
sentía que cada canción que escribía le exponía más ante el mundo.
Con cada nuevo tema, se sentía más vulnerable. "¿Y si dejo que mis fans vean todo esto, lo que realmente
siento? ¿Qué pasa si me convierto en un personaje y dejo de ser yo?" Esas preguntas lo mantenían despierto
durante las noches.
Mientras tanto, su relación con la música lo llevó a giras agotadoras, a salas de conciertos y a interacciones
constantes con extraños que lo conocían a través de sus canciones pero no a través de su humanidad. No
siempre fue fácil saber dónde terminaba el artista y dónde comenzaba el hombre real.
Una noche, después de una actuación en un estadio repleto, volvió a su hotel. Se sentó en el borde de la cama,
sintiendo el eco de las voces de los fans aún resonando en su pecho. Con una botella de agua en las manos,
miró el horizonte a través de la ventana. Pensó en ella. En cómo se sentía extraño que, a pesar de todo lo que
había logrado, el peso de su corazón roto siguiera siendo tan fuerte.
Sus pensamientos lo arrastraron a ese momento en el parque, a ese atardecer que había sido un punto de
quiebre en su vida. Quiso dejar de pensar, pero las canciones y las palabras que escribía seguían girando en su
cabeza. En ese instante, entendió que su carrera no era solo una vía para evadirse, sino una forma de enfrentar
lo que sentía.
La canción que lo había salvado había sido un éxito. Pero ahora el peso de esa popularidad lo comenzaba a
atrapar. La fama es un espejismo que puede parecerlo todo, pero al final solo era ruido, luces y distancia de uno
mismo.
Y fue entonces cuando dijo:
-No es una canción es un sentimiento.-
-Todo lo que escribo es lo que realmente siento y eso me hace ser yo“
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Capítulo 14: Redefiniendo su Propio Camino
En una de sus noches de insomnio, mientras navegaba por mensajes de sus fans, decidió escribir una canción
más. No con el deseo de ser exitoso, sino con el deseo de entenderse a sí mismo. Reflexionó sobre todo lo que
había aprendido: que el amor duele, que la soledad es un refugio incómodo, y que el tiempo es el único remedio
que puede calmar una herida.
Se prometió a sí mismo algo: comenzaría a escribir por él, no para los demás. Aprendería a desafiar su propia
ansiedad, aceptando su humanidad y su dolor como herramientas para conectar consigo mismo y con el
mundo.
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Capítulo 15: Construyendo el Mañana
Cada canción fue un paso hacia adelante. Con el tiempo, comenzó a entender que el amor y el desamor no
definían su vida, sino que formaban parte de un proceso de crecimiento personal. Su música no solo era para
su público, sino también una declaración personal de autoconocimiento y resistencia. La combinación de histo‐
rias, melodías y emociones fue su salvación.
El dolor aún lo visitaba de vez en cuando, pero ya no era un enemigo. Aprendió a aceptarlo, mirarlo de frente y
crear algo nuevo con él.
De una manera inesperada, el dolor lo había redirigido hacia su propia felicidad. No había respuestas definitivas,
pero sí había un camino: seguir escribiendo, seguir cantando, seguir explorando. Por primera vez en mucho
tiempo, sentía que tenía el control de su historia.
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Capítulo 16: El Enfrentamiento con el Pasado
El sonido de una llamada interrumpió su ensueño mientras se preparaba para su siguiente presentación.
Contestó de manera automática, sin mirar el número.
—Hola —respondió con voz cansada.
Al otro lado, una voz suave, pero firme, lo sacó de su calma.
—Hola, soy yo. Necesitamos hablar.
Su estómago se revolvió. No era un desconocido. Reconoció la voz de inmediato. Era ella. Sintió cómo un nudo
se formaba en su garganta.
—¿De qué se trata? —preguntó con el corazón acelerado.
Hubo una pausa incómoda, como si estuviera pensando las palabras.
—He estado reflexionando. Siento que te debo una explicación.
El aire se sintió pesado en ese momento. Durante meses había hecho todo lo posible por alejarse de ella, de sus
recuerdos, de las imágenes que lo atormentaban. Ahora tenía que enfrentarse a lo desconocido, a la posibilidad
de abrir esa puerta de nuevo.
—No estoy seguro de que sea buena idea —respondió, tratando de mantenerse firme.
Antes de colgar, escuchó un susurro:
—Solo déjame la oportunidad de explicarte.
Por alguna razón, no colgó. Se quedó en silencio.
Al día siguiente, todavía con la llamada en la mente, se subió al escenario para cantar "Yo Sí Te Vi." Cada frase
tenía un peso diferente. Por un momento, la canción no fue solo una confesión; fue un grito. Sentía que cantaba
para ella, para sí mismo, para el pasado y para todo lo que había reprimido.
Terminó el show con una mezcla de liberación y angustia. No podía evitar pensar que quizás enfrentar sus de‐
monios sería más difícil de lo que creía.
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Capítulo 17: La Conversación que lo Cambió Todo
Se decidió a tener la reunión. No podía ignorar sus sentimientos para siempre. Se encontró con ella en una
cafetería que solía visitar durante sus días tranquilos. La vio entrar con un café en las manos, su cabello ahora
ligeramente diferente, pero el brillo de su sonrisa seguía siendo el mismo. El tiempo no había pasado para ella,
pero para él sí.
Se sentaron frente a frente. Los minutos iniciales fueron incómodos, y las palabras no salían. Pero cuando final‐
mente rompió el silencio, sus palabras eran claras.
—Dime lo que tienes que decir.
Ella suspiró.
—Nunca te quise hacer daño. Me equivoqué al alejarme, y ahora veo que al hacerlo te lastimé más de lo que
pude imaginar. No fue por desprecio, ni por capricho. Me perdí en mi propia incertidumbre, y ahora estoy aquí,
queriendo recuperar lo que aún podemos entender.
Lo miró directamente a los ojos. Él no sabía si confiar en sus palabras. Sin embargo, algo en su tono le era fa‐
miliar, vulnerable.
—He seguido adelante, como tú también lo hiciste —respondió él, con un tono neutral—, pero no sé si hay un
"nosotros" que podamos reconstruir.
La conversación fue larga y sincera. Se sintieron vulnerables, heridos, pero también esperanzados. No llegaron
a un acuerdo claro, pero entendieron algo fundamental: había una necesidad de honestidad, de confrontar el
pasado, de tratar sus propios errores.
Se despidieron con la certeza de que quizás no sería la reconciliación que esperaban, pero sí el cierre que nece‐
sitaban para finalmente aceptar el adiós.
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Capítulo 19: El Poder de la Redención Personal
Después de ese encuentro, comenzó un nuevo capítulo en su vida. No necesitaba reconstruir su relación con
ella ni buscar respuestas externas para sentirse completo. Se enfocó en su propia evolución, en la
autocomprensión y en la idea de que redimir el dolor significaba también transformarse a sí mismo.
La música fue su herramienta. Con cada canción, aprendió a soltar, a crecer, a reinventarse. Con cada
presentación, con cada verso nuevo, entendía que no se trataba de borrar el pasado, sino de usarlo como un
escalón para avanzar.
Durante un retiro en una cabaña en las montañas, experimentó el poder de estar solo y consciente de sus emo‐
ciones. Sin luces, sin escenarios, sin multitudes, pudo conectar con sus pensamientos más profundos.
Aprendió que el amor propio era el paso más importante hacia el bienestar.
Sus canciones empezaron a reflejar esto. Hablaban menos de traición y más de la fortaleza que surge después
de sobrevivir. El reggaetón siguió siendo su vehículo, pero ahora tenía una mezcla de liberación, esperanza y
autodescubrimiento.
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Capítulo 20: El Próximo Capítulo
Con su nuevo enfoque, comenzó a preparar su próximo álbum. No sería solo una serie de éxitos, sino un testi‐
monio de todo lo que había vivido. Planeaba contar historias de resistencia, pérdida, amor propio y autodes‐
cubrimiento. Cada canción sería un paso en su viaje personal.
El horizonte se veía claro. Por primera vez, no sentía que necesitaba agradar a nadie. Su música no era solo una
búsqueda de redención. Era un diálogo interno, una conversación con su corazón.
El amor seguía siendo un tema en su mente, pero ya no era un peso; era una lección. Sabía que el futuro era un
lienzo en blanco, y tenía la confianza de que podría pintar cualquier historia que deseara. No se sentía atado al
dolor. Ahora se sentía listo para enfrentar cualquier cambio con los brazos abiertos.
La historia aún no había terminado, pero se sentía diferente. Se sentía listo para el próximo capítulo.
El amor, la música y el tiempo le habían dado la claridad para seguir adelante.
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