Parcial de Teoría General de la Danza.
Rutter, Stanley 14.951.995
1. Para responder a la primera consigna seleccionamos el siguiente párrafo de Greenberg:
“La esencia de lo moderno consiste, en mi opinión, en el uso de los métodos específicos de una
disciplina para criticar esta misma disciplina. Esta crítica no se realiza con la finalidad de subvertir la
disciplina, sino afianzarla más sólidamente en el área de competencia”. (Greenberg, 2006: 11).
Podemos considerar que la historia de la danza se construye teniendo como eje la teoría de Greenberg y
tomar esta idea del modernismo, como un momento en el que se dan simultáneamente tres procesos,
la autocrítica, la autoconciencia y la autonomía, que denotan que la danza se está pensando a sí misma y
criticándose con sus propios medios. En cuanto a la autonomía, entendiendo la misma como el dictado
de sus propias leyes, de la autonomía respecto de las demás artes. Auto legitimándose, construyendo
su propio discurso. En este caso, separarse de la idea de narrar (atado a la literatura) tener que contar
con el cuerpo como si fuera con palabras, luego tendrá que ver con la separación de la danza del arte del
entretenimiento. Estos procesos que implicaran un demarcación, seguirán un eje histórico / estético que
los organiza. Asimismo los procesos de autoconciencia y autonomía no deben pensarse en absoluto
como disociados de su realidad social sino que muy por el contrario, el poder pensar la autonomía es lo
que posibilita que este arte pueda convertirse en crítico de la realidad social.
Entender la historia de la danza a partir del camino hacia su autoconciencia, implica sentar su proceso
histórico dentro de una gran narrativa o gran relato tomando como eje organizador de su progreso y
situando sus logros como relato organizador, como una narración con la dirección del sentido histórico.
En este caso estaríamos entendiendo a la danza como un sujeto histórico que se orienta hacia una
finalidad, hacia la búsqueda de una respuesta que entre otras, trata de responderse acerca de sus
límites y posibilidades como arte .Estableciendo una finalidad que determina que los hechos ocurrieron
con una finalidad implícita e intencionada hacia la búsqueda de su propia identidad artística. Es de
considerar que el concepto de autonomía del arte planteo y sigue planteando contradicciones, y en el
caso de la danza, su mercantilización fue afectando la posibilidad misma de esa autonomía y pasando a
formar parte de una mercancía más dentro de la industria cultural, lo que no implica no oponer
resistencias y/o la creación de producciones artísticas negociadas con las diversas instituciones
artísticas.
2.
Parece posible encuadrar la danza, danza académica, dentro de un pensamiento en el que se
superponen el racionalismo estético proveniente de la filosofía cartesiana, la ilustración francesa y
alemana y el neoclasicismo francés.
Podemos considerar que la creación de la Academia…y los principios del racionalismo cartesiano fueron
los fundamentos que, a mediados del siglo XVII, permitieron ordenar la danza estableciendo sus leyes
prescriptivas.
Bajo esta consideración tomaremos el fragmento de Descartes: referido al cuerpo:” de lo que no se
puede dudar es de su existencia como extensión, de todo lo que tiene de aritmético y de geométrico,
cuyas leyes procederían directamente de Dios. Esto implica, por un lado, entender al cuerpo como un
mecanismo, una máquina, que ocupa un lugar en el espacio – tiempo y que obedece a las leyes de la
matemática. (Descartes, 2da Meditación).
La esencia de las cosas materiales, sostiene Descartes, no consiste en aquellas características
cualitativas a las que llegamos por la observación sensorial, sino en su estructura geométrica
subyacente, en el atributo de ser extenso en tres dimensiones. La comprensión de este atributo
solo puede realizarse mediante el razonamiento matemático abstracto.
Asimismo podemos establecer que la valorización de lo cuantificable y de la racionalidad, junto a la
importancia dada al orden y a la armonía, ocupan un lugar central tanto en la teoría como en la práctica
del ballet, manteniéndose el cartesianismo en lo que respecta a la concepción instrumental del cuerpo.
Todas estas consideraciones filosóficas se siguieron manteniendo hasta un siglo después, de hecho, son
la base en que se apoya Noverre para definir lo que podrá ser ventajoso para la danza: “el conocer
algunos elementos de geometría no podrá ser sino ventajoso; ésta pondrá nitidez en las figuras, justeza
en la combinación y precisión en las formas. El Ballet es una especie de máquina más o menos
complicada, cuyos efectos diferentes impresionan y sorprenden por su rapidez y multiplicación”.
(Noverre, Carta V).
3.
El fragmento seleccionado corresponde al segundo acto –ballet blanc- de Giselle (1841) en donde
Giselle se convirtió en Willy’s (el cuerpo se vuelve espíritu) y baila frente a su tumba. Se observa al
cuerpo de baile con vestiduras blancas, transparentes, etéreas, lo que nos provoca un efecto de
sensación de fuga, de ausencia, como si fuera necesario ocultar el peso de los cuerpos, provocándonos
una tensión entre peso y liviandad.
Se observa asimismo que las bailarinas ejecutan movimientos sincronizados en repetición, estas gasas
blancoa nos remiten a lo etéreo, a lo volátil del género que convierte esos cuerpos en espíritus
danzantes.
Se evidencia la idea de lo sublime a partir de lo espectral, de lo fantasmagórico ,que está asociado al
lugar donde transcurre la escena, es decir el cementerio. En este lugar refiere al peligro de la muerte, a
algo que podría atentar contra su existencia, el sujeto-en este caso el espectador- capta algo que excede
sus límites, que le causa terror y que a su vez podría atentar contra su existencia pero que la
experiencia resulta totalizadora y esa totalidad resulta inconmensurable.
Al ser espectador y estar a salvo de este terror, la experiencia le produce placer, deleite, al no estar en
juego su supervivencia.
A su vez el cuerpo de la bailarina lo ilimitado de lo fantasmagórico, donde ese cuerpo esta reservado de
manera espiritul al amor lejos del goce sexual, promoviendo la melancolía y el terror como parte de lo
sublime. La conjunción del terror y el placer positivo de lo bello fueron las categorías estéticas que
permitieron la continuidad del modelo neoclásico.
Por otro lado, respecto a la idea de belleza, tomando la belleza como una cualidad relativa a los cuerpos
que causan alguna pasión parecida al amor o esta misma; así como también encontramos bellas a las
cosas mediante la experiencia que producen en nuestros sentidos. Entonces podemos decir que la
categoría de belleza señala por Burke tiene su correlato en la figura femenina de la bailarina, donde no
solo es un ser frágil, liviano, casi en el borde de la enfermedad, que pareciera alejarse de lo terrenal sino
que también es un cuerpo sagrado que refleja la pureza del [Link] cuerpo que parece ser ofrecido
como símbolo, como lugar privilegiado en donde puede revelarse lo sagrado, pudiendo tomar al cuerpo
como un espejo donde se refleja la pureza del alma.
La belleza , asimismo, está asociada a la perfección de los pasos, bailan juntos, bailan separados, hay
una idea de fondo y de figura, una secuencia de pasos y movimientos. Al respecto se evidencia que
representa un movimiento autotelico, el movimiento como mimesis de la belleza.