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Temas abordados

  • comunidades de regantes,
  • sustancias mineras,
  • regulación de costas,
  • infracciones administrativas,
  • derechos de uso,
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  • bienes públicos,
  • zonas de protección,
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TEMA X. Los bienes públicos (III). Aguas y costas.

Minas,
carreteras, montes.

1. Utilización de los recursos hidráulicos. Protección de las aguas.

2. La zona marítimo terrestre y sus pertenencias. Las playas.

3. Protección del demanio marítimo. La colisión con los derechos de los particulares.

4. Concepto y clases de montes. El Catálogo de montes. Conservación y protección de los


montes.

5. Clases de carreteras. Uso y defensa de las carreteras.

6. Tipos de sustancias mineras.

7. Régimen de investigación y aprovechamientos: la concesión minera.

1. Utilización de los recursos hidráulicos. Protección de las


aguas.
REGULACIÓN VIGENTE HIDROLÓGICA

Las novedades principales de la legislación vigente (1985 y texto refundido de 2011) son la
abrogación de los aprovechamientos perpetuos; la no prescripción adquisitiva veintenal y el
concepto de Ciclo único hidrológico que abarca las subterráneas.

Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la
Ley de Aguas (Ley de 2 de agosto de 1985).

Art. 1.3: Las aguas continentales superficiales, así como las subterráneas renovables,
integradas todas ellas en el ciclo hidrológico, constituyen un recurso unitario, subordinado al
interés general, que forma parte del dominio público estatal como dominio público hidráulico.

Concepto y extensión.

Artículo 2. Definición de dominio público hidráulico.

Constituyen el dominio público hidráulico del Estado, con las salvedades expresamente
establecidas en esta Ley:

a) Las aguas continentales, tanto las superficiales como las subterráneas renovables con
independencia del tiempo de renovación.

b) Los cauces de corrientes naturales, continuas o discontinuas.


c) Los lechos de los lagos y lagunas y los de los embalses superficiales en cauces públicos.

d) Los acuíferos, a los efectos de los actos de disposición o de afección de los recursos
hidráulicos.

e) Las aguas procedentes de la desalación de agua de mar. Ley 11/2005, de 22 de junio, que
modificó la Ley 62/2003, de 30 de diciembre del PHN.

Artículo 4. Definición de cauce.

Álveo o cauce natural de una corriente continua o discontinua es el terreno cubierto por las
aguas en las máximas crecidas ordinarias.

Artículo 5. Cauces de dominio privado.

1. Son de dominio privado los cauces por los que ocasionalmente discurran aguas pluviales en
tanto atraviesen, desde su origen, únicamente fincas de dominio particular.

2. El dominio privado de estos cauces no autoriza para hacer en ellos labores ni construir obras
que puedan hacer variar el curso natural de las aguas o alterar su calidad…

Artículo 6. Definición de riberas.

1. Se entiende por riberas las fajas laterales de los cauces públicos situadas por encima del
nivel de aguas bajas, y por márgenes los terrenos que lindan con los cauces.

Las márgenes que pueden ser privadas están sujetas, en toda su extensión longitudinal:

a) A una zona de servidumbre de cinco metros de anchura, para uso público que se regulará
reglamentariamente.

b) A una zona de policía de 100 metros de anchura en la que se condicionará el uso del suelo y
las actividades que se desarrollen.

Lagos, lagunas y charcas (art. 2.c)

Artículo 9. Lecho o fondo de los lagos, lagunas y embalses superficiales.

1. Lecho o fondo de los lagos y lagunas es el terreno que ocupan sus aguas en las épocas en
que alcanzan su mayor nivel ordinario.

2. Lecho o fondo de un embalse superficial es el terreno cubierto por las aguas cuando éstas
alcanzan su mayor nivel a consecuencia de las máximas crecidas ordinarias de los ríos que lo
alimentan.

Artículo 10. Las charcas situadas en predios de propiedad privada.

Las charcas situadas en predios de propiedad privada se considerarán como parte integrante
de los mismos siempre que se destinen al servicio exclusivo de tales predios y sin perjuicio de
la aplicación de la legislación ambiental correspondiente.

Disposición adicional primera. Lagos, lagunas y charcas inscritas en el Registro de la Propiedad.


Los lagos, lagunas y charcas, sobre los que existan inscripciones expresas en el Registro de la
Propiedad, conservarán el carácter dominical que ostentaren en el momento de entrar en
vigor la Ley 29/1985, de 2 de agosto, de Aguas.

Prelación de usos

Artículo 60. Orden de preferencia de usos (Desde Decreto de 29 abril de 1860)

1.En las concesiones se observará, a efectos de su otorgamiento, el orden de preferencia que


se establezca en el Plan Hidrológico de la cuenca correspondiente…

2. A falta de dicho orden de preferencia regirá con carácter general el siguiente:

1.º Abastecimiento de población, incluyendo en su dotación la necesaria para industrias de


poco consumo de agua situadas en los núcleos de población y conectadas a la red municipal.

2.º Regadíos y usos agrarios.

3.º Usos industriales para producción de energía eléctrica.

4.º Otros usos industriales no incluidos en los apartados anteriores.

5.º Acuicultura.

6.º Usos recreativos.

7.º Navegación y transporte acuático.

8.º Otros aprovechamientos.

El orden de prioridades que pudiere establecerse específicamente en los Planes Hidrológicos


de cuenca, deberá respetar en todo caso la supremacía del uso consignado en el apartado 1.º
de la precedente enumeración.

Utilización

Artículo 50. Usos comunes

1. Todos pueden, sin necesidad de autorización administrativa y de conformidad con lo que


dispongan las Leyes y Reglamentos, usar de las aguas superficiales, mientras discurren por sus
cauces naturales, para beber, bañarse y otros usos domésticos, así como para abrevar el
ganado.

2. Estos usos comunes habrán de llevarse a cabo de forma que no se produzca una alteración
de la calidad y caudal de las aguas. Cuando se trate de aguas que circulen por cauces
artificiales, tendrán, además, las limitaciones derivadas de la protección del acueducto. En
ningún caso, las aguas podrán ser desviadas de sus cauces o lechos, debiendo respetarse el
régimen normal de aprovechamiento.
3. La protección, utilización y explotación de los recursos pesqueros en aguas continentales, así
como la repoblación acuícola y piscícola, se regulará por la legislación general del medio
ambiente y, en su caso, por su legislación específica.

Artículo 51. Usos comunes especiales sujetos a declaración responsable. Ley 25/2009, de 22
de diciembre.

1. El ejercicio de los siguientes usos comunes especiales requerirá previa declaración


responsable:

a) La navegación y flotación.

b) El establecimiento de barcas de paso y sus embarcaderos.

c) Cualquier otro uso, no incluido en el artículo anterior, que no excluya la utilización del
recurso por terceros.

Artículo 52. Formas de adquirir el derecho al uso privativo.

1. El derecho al uso privativo, sea o no consuntivo, del dominio público hidráulico se adquiere
por disposición legal o por concesión administrativa.

2. No podrá adquirirse por prescripción el derecho al uso privativo del dominio público
hidráulico.

Artículo 53. Extinción del derecho al uso privativo.

1. El derecho al uso privativo de las aguas, cualquiera que sea el título de su adquisición, se
extingue:

a) Por término del plazo de su concesión.

b) Por caducidad de la concesión.

c) Por expropiación forzosa.

d) Por renuncia expresa del concesionario.

4. Al extinguirse el derecho concesional, revertirán a la Administración competente


gratuitamente y libres de cargas cuantas obras hubieran sido construidas dentro del dominio
público hidráulico para la explotación del aprovechamiento, sin perjuicio del cumplimiento de
las condiciones estipuladas en el documento concesional.

Artículo 54. Usos privativos por disposición legal.

1. El propietario de una finca puede aprovechar las aguas pluviales que discurran por ella y las
estancadas, dentro de sus linderos, sin más limitaciones que las establecidas en la presente Ley
y las que se deriven del respeto a los derechos de tercero y de la prohibición del abuso del
derecho.

2. En las condiciones que reglamentariamente se establezcan, se podrán utilizar en un predio


aguas procedentes de manantiales situados en su interior y aprovechar en él aguas
subterráneas, cuando el volumen total anual no sobrepase los 7.000 metros cúbicos. En los
acuíferos que hayan sido declarados como sobreexplotados, o en riesgo de estarlo, no podrán
realizarse nuevas obras de las amparadas por este apartado sin la correspondiente
autorización.
Artículo 59. Concesión administrativa.

1. Todo uso privativo de las aguas no incluido en el artículo 54 requiere concesión


administrativa.

Organización.

Artículo 19. El Consejo Nacional del Agua.

1. El Consejo Nacional del Agua es el órgano superior de consulta y de participación en la


materia.

2. Forman parte del Consejo Nacional del Agua:

- La Administración General del Estado.

- Las Comunidades autónomas.

- Los Entes locales a través de la asociación de ámbito estatal con mayor implantación.

- Los Organismos de cuenca.

- Las organizaciones profesionales y económicas más representativas de ámbito estatal


relacionadas con los distintos usos del agua.

- Las organizaciones sindicales y empresariales más representativas en el ámbito estatal.

- Las entidades sin fines lucrativos de ámbito estatal cuyo objeto esté constituido por la
defensa de intereses ambientales.

3. La presidencia del Consejo Nacional del Agua recaerá en el titular del Ministerio para la
Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

4. Su composición y estructura orgánica se determinarán por Real Decreto.

Artículo 20.

1. El Consejo Nacional del Agua informará preceptivamente:

a) El proyecto del Plan Hidrológico Nacional, antes de su aprobación por el Gobierno para su
remisión a las Cortes.

b) Los planes hidrológicos de cuenca, antes de su aprobación por el Gobierno.

c) Los proyectos de las disposiciones de carácter general de aplicación en todo el territorio


nacional relativas a la protección de las aguas y a la ordenación del dominio público hidráulico.

Artículo 21. Los organismos de cuenca.

En las cuencas hidrográficas que excedan el ámbito territorial de una Comunidad Autónoma se
constituirán organismos de cuenca con las funciones y cometidos que se regulan en la Ley.
Artículo 22. Naturaleza y régimen jurídico de los organismos de cuenca.

1. Los organismos de cuenca, con la denominación de Confederaciones Hidrográficas, son


organismos autónomos de los previstos en el artículo 98 y siguientes de la Ley 40/2015, de 1
de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público adscritos, a efectos administrativos, al
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

3. Su ámbito territorial, que se definirá reglamentariamente, comprenderá una o varias


cuencas hidrográficas indivisas, con la sola limitación derivada de las fronteras internacionales.

4. Los organismos de cuenca se rigen por la Ley 40/2015, de 1 de octubre y demás


disposiciones de aplicación a los organismos autónomos de la Administración General del
Estado, así como por la presente Ley y por los Reglamentos dictados para su desarrollo y
ejecución.

Artículo 23. Funciones.

1. Son funciones de los organismos de cuenca:

a) La elaboración del plan hidrológico de cuenca, así como su seguimiento y revisión.

b) La administración y control del dominio público hidráulico.

c) La administración y control de los aprovechamientos de interés general o que afecten a más


de una Comunidad Autónoma.

d) El proyecto, la construcción y explotación de las obras realizadas con cargo a los fondos
propios del organismo, y las que les sean encomendadas por el Estado.

e) Las que se deriven de los convenios con Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales y
otras entidades públicas o privadas, o de los suscritos con los particulares.

Comunidades de usuarios y tribunales de riego.

Artículo 81. Obligación de constituir comunidades de usuarios.

1. Los usuarios del agua y otros bienes del dominio público hidráulico de una misma toma o
concesión deberán constituirse en comunidades de usuarios. Cuando el destino dado a las
aguas fuese principalmente el riego, se denominarán comunidades de regantes; en otro caso,
las comunidades recibirán el calificativo que caracterice el destino del aprovechamiento
colectivo.

Los estatutos u ordenanzas se redactarán y aprobarán por los propios usuarios, y deberán ser
sometidos, para su aprobación administrativa, al Organismo de cuenca.

Artículo 82. Naturaleza y régimen jurídico de las comunidades de usuarios.

1. Las comunidades de usuarios tienen el carácter de corporaciones de derecho público,


adscritas al Organismo de cuenca, que velará por el cumplimiento de sus estatutos u
ordenanzas y por el buen orden del aprovechamiento. Actuarán conforme a los
procedimientos establecidos en la presente Ley, en sus reglamentos y en sus estatutos y
ordenanzas, de acuerdo con lo previsto en la Ley de Procedimiento Administrativo Común.

4. Las comunidades de usuarios que carezcan de ordenanzas vendrán obligadas a presentarlas


para su aprobación en el plazo que reglamentariamente se establezca. En caso de
incumplimiento, el Organismo de cuenca podrá establecer las que considere procedentes
previo dictamen del Consejo de Estado.

Artículo 83. Facultades de las comunidades de usuarios.

3. Las comunidades de usuarios vendrán obligadas a realizar las obras e instalaciones que la
Administración les ordene, a fin de evitar el mal uso del agua o el deterioro del dominio
público hidráulico, pudiendo el Organismo de cuenca competente suspender la utilización del
agua hasta que aquéllas se realicen.

Artículo 84. Órganos de las comunidades de usuarios.

1. Toda comunidad de usuarios tendrá una junta general o asamblea, una junta de gobierno
y uno o varios jurados.

2. La Junta general, constituida por todos los usuarios de la comunidad, es el órgano soberano
de la misma, correspondiéndole todas las facultades no atribuidas específicamente a algún
otro órgano.

3. La junta de gobierno, elegida por la junta general, es la encargada de la ejecución de las


ordenanzas y de los acuerdos propios y de los adoptados por la junta general.

5. Los acuerdos de la junta general y de la junta de gobierno, en el ámbito de sus


competencias, serán ejecutivos, en la forma y con los requisitos establecidos en la Ley de
Procedimiento Administrativo Común, sin perjuicio de su posible impugnación en alzada ante
el Organismo de la cuenca.

6. Al jurado corresponde conocer las cuestiones de hecho que se susciten entre los usuarios de
la comunidad en el ámbito de las ordenanzas e imponer a los infractores las sanciones
reglamentarias, así como fijar las indemnizaciones que puedan derivarse de la infracción.

Los procedimientos serán públicos y verbales en la forma que determine la costumbre y el


reglamento. Sus fallos serán ejecutivos.

Artículo 85. Pervivencia de organizaciones tradicionales o consuetudinarias.

Los aprovechamientos colectivos, que hasta ahora hayan tenido un régimen consignado en
ordenanzas debidamente aprobadas, continuarán sujetos a las mismas mientras los usuarios
no decidan su modificación de acuerdo con ellas.

Del mismo modo, allí donde existan jurados o tribunales de riego, cualquiera que sea su
denominación peculiar, continuarán con su organización tradicional. Art. 125 CE; 19, 3 y 4
LOPJ y STC 113/2004, de 12 de julio.
Protección del dominio hidráulico estatal

A) Preventiva:

Artículo 6. 1. Se entiende por riberas las fajas laterales de los cauces públicos situadas por
encima del nivel de aguas bajas, y por márgenes los terrenos que lindan con los cauces.

Las márgenes están sujetas, en toda su extensión longitudinal:

a) A una zona de servidumbre de cinco metros de anchura, para uso público que se regulará
reglamentariamente.

b) A una zona de policía de 100 metros de anchura en la que se condicionará el uso del suelo y
las actividades que se desarrollen.

B) Represiva:

Artículo 116.1. El incumplimiento de lo establecido en esta Ley será sancionado con arreglo a
lo dispuesto en este Título y en las Leyes 40 y 39/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico
del Sector Público y del Procedimiento Administrativo Común.

2. La responsabilidad será solidaria cuando sean varios los responsables y no sea posible
determinar el grado de participación de cada uno de ellos en la comisión de la infracción.

3. Se considerarán infracciones administrativas:

a) Las acciones que causen daños a los bienes de dominio público hidráulico y a las obras
hidráulicas.

b) La derivación de agua de sus cauces y el alumbramiento de aguas subterráneas sin la


correspondiente concesión o autorización cuando sea precisa.

c) El incumplimiento de las condiciones impuestas en las concesiones y autorizaciones.

d) La ejecución, sin la debida autorización administrativa, de otras obras, trabajos, siembras o


plantaciones en los cauces públicos.

e) La invasión, la ocupación o la extracción de áridos de los cauces, sin la correspondiente


autorización.

f) Los vertidos que puedan deteriorar la calidad del agua sin contar con la autorización
correspondiente.

h) La apertura de pozos y la instalación en los mismos de instrumentos para la extracción de


aguas subterráneas sin disponer previamente de concesión o autorización.

i) La no presentación de declaración responsable o el incumplimiento de las previsiones


contenidas en la declaración responsable para el ejercicio de una determinada actividad o de
las condiciones impuestas por la Administración para el ejercicio de la misma.

j) La inexactitud, falsedad u omisión en los datos, manifestaciones o documentos que se


incorporen o acompañen a la declaración responsable.

Artículo 117. Calificación de las infracciones.

1. Las citadas infracciones se calificarán reglamentariamente de leves, menos graves, graves, o


muy graves, atendiendo a su repercusión en el orden y aprovechamiento del dominio público
hidráulico, a su trascendencia por lo que respecta a la seguridad de las personas y bienes y a
las circunstancias del responsable, su grado de malicia, participación y beneficio obtenido, así
como al deterioro producido en la calidad del recurso, pudiendo ser sancionadas con las
siguientes multas:

Infracciones leves, multa de hasta 10.000,00 euros.

Infracciones menos graves, multa de 10.000,01 a 50.000,00 euros.

Infracciones graves, multa de 50.000,01 a 500.000,00 euros.

Infracciones muy graves, multa de 500.000,01 a 1.000.000,00 euros…

3. La sanción de las infracciones leves y menos graves corresponderá al Organismo de cuenca.


En relación con las primeras se establecerá reglamentariamente un procedimiento abreviado y
sumario, respetando los principios establecidos en las Leyes 40 y 39/2015, de 1 de octubre,
respectivamente de Régimen Jurídico del Sector Público y del Procedimiento Administrativo
Común. Será competencia de la Ministra para la Transición Ecológica la sanción de las
infracciones graves y quedará reservada al Consejo de Ministros la imposición de multas por
infracciones muy graves.

4. El Gobierno podrá, mediante Real Decreto, proceder a la actualización del importe de las
sanciones, previsto en el apartado 1 de este artículo [que está deslegalizado].

2. La zona marítimo terrestre y sus pertenencias. Las playas


Constitución española de 27 de diciembre de 1978:

Artículo 132

1. La ley regulará el régimen jurídico de los bienes de dominio público y de los comunales,
inspirándose en los principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad e inembargabilidad, así
como su desafectación.

2. Son bienes de dominio público estatal los que determine la ley y, en todo caso, la zona
marítimo-terrestre, las playas, el mar territorial y los recursos naturales de la zona económica y
la plataforma continental.

Regulación de las Costas: Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas. Enjuiciada por STC 149/1991,
de 4 de julio. Modificación por Ley 2/2013, de 29 de mayo, de Protección y uso sostenible del
litoral, a su vez afectada por la STC 233/2015, de 5 de noviembre. El Reglamento general de la
Ley fue aprobado por Real Decreto 876/2014, de 10 de octubre. La Ley 22/1988, derogó la
homónima Ley de 26 de abril de 1969.

Artículo 3 de la Ley:

Son bienes de dominio público marítimo-terrestre estatal, en virtud de lo dispuesto en el


artículo 132.2 de la Constitución:
1. La ribera del mar y de las rías, que incluye:

a) La zona marítimo-terrestre o espacio comprendido entre la línea de bajamar escorada o


máxima viva equinoccial, y el límite hasta donde alcancen las olas en los mayores temporales
conocidos, de acuerdo con los criterios técnicos que se establezcan reglamentariamente, o
cuando lo supere, el de la línea de pleamar máxima viva equinoccial. Esta zona se extiende
también por las márgenes de los ríos hasta el sitio donde se haga sensible el efecto de las
mareas.

Se consideran incluidas en esta zona las marismas, albuferas, marjales, esteros y, en general,
las partes de los terrenos bajos que se inundan como consecuencia del flujo y reflujo de las
mareas, de las olas o de la filtración del agua del mar.

No obstante, no pasarán a formar parte del dominio público marítimo-terrestre aquellos


terrenos que sean inundados artificial y controladamente, como consecuencia de obras o
instalaciones realizadas al efecto, siempre que antes de la inundación no fueran de dominio
público.

b) Las playas o zonas de depósito de materiales sueltos, tales como arenas, gravas y
guijarros, incluyendo escarpes, bermas y dunas, estas últimas se incluirán hasta el límite que
resulte necesario para garantizar la estabilidad de la playa y la defensa de la costa.

2. El mar territorial y las aguas interiores, con su lecho y subsuelo, definidos y regulados por
su legislación específica.

3. Los recursos naturales de la zona económica y la plataforma continental, definidos y


regulados por su legislación específica.

Pertenencias

Artículo 4

Pertenecen asimismo al dominio público marítimo-terrestre estatal:

1. Las accesiones a la ribera del mar por depósito de materiales o por retirada del mar,
cualesquiera que sean las causas.

2. Los terrenos ganados al mar como consecuencia directa o indirecta de obras, y los
desecados en su ribera.

3. Los terrenos invadidos por el mar que pasen a formar parte de su lecho por cualquier causa.

4. Los terrenos acantilados sensiblemente verticales, que estén en contacto con el mar o con
espacios de dominio público marítimo-terrestre, hasta su coronación.

5. Los terrenos deslindados como dominio público que por cualquier causa han perdido sus
características naturales de playa, acantilado, o zona marítimo-terrestre.

6. Los islotes en aguas interiores y mar territorial.

7. Los terrenos incorporados por los concesionarios para completar la superficie de una
concesión de dominio público marítimo-terrestre que les haya sido otorgada, cuando así se
establezca en las cláusulas de la concesión.
8. Los terrenos colindantes con la ribera del mar que se adquieran para su incorporación al
dominio público marítimo-terrestre.

9. Las obras e instalaciones construidas por el Estado en dicho dominio.

10. Las obras e instalaciones de iluminación de costas y señalización marítima, construidas por
el Estado.

11. Los puertos e instalaciones portuarias de titularidad estatal, que se regularán por su
legislación específica.

Posibilidad de islas e islotes privados

Artículo 5

Son también de dominio público estatal las islas que estén formadas o se formen por causas
naturales en el mar territorial o en aguas interiores o en los ríos hasta donde se hagan
sensibles las mareas, salvo las que sean de propiedad privada de particulares o entidades
públicas o procedan de la desmembración de ésta, en cuyo caso serán de dominio público su
zona marítimo-terrestre, playas y demás bienes que tengan este carácter, conforme a lo
dispuesto en los artículos 3 y 4.

Disposición transitoria segunda

Los islotes de propiedad particular con anterioridad a la entrada en vigor de la presente Ley
conservarán esta condición, si bien sus playas y zona marítimo-terrestre seguirán siendo de
dominio público en todo caso.

Playas

Como señala el artículo 3.1.b) de la Ley, son zonas de depósito de materiales sueltos, tales
como arenas, gravas y guijarros, incluyendo escarpes, bermas y dunas. Tanto de formación
natural como artificial o mixta.

Artículo 33

1. Las playas no serán de uso privado, sin perjuicio de lo establecido en la presente Ley sobre
las reservas demaniales.

2. Las instalaciones que en ellas se permitan, además de cumplir con lo establecido en el


artículo anterior, serán de libre acceso público, salvo que, por razones de policía, de economía
u otras de interés público, debidamente justificadas, se autoricen otras modalidades de uso.

3. Las edificaciones de servicio de playa se ubicarán, preferentemente, fuera de ella, con las
dimensiones y distancias que reglamentariamente se determinen.

4. La ocupación de la playa por instalaciones de cualquier tipo, incluyendo las


correspondientes a servicios de temporada, no podrá exceder, en conjunto, de la mitad de la
superficie de aquélla en pleamar y se distribuirá de forma homogénea a lo largo de la misma.

5. Quedarán prohibidos el estacionamiento y la circulación no autorizada de vehículos, así


como los campamentos y acampadas.
6. Reglamentariamente se desarrollará el régimen de ocupación y uso de las playas atendiendo
a su naturaleza. Se dotará a los tramos naturales de las playas de un elevado nivel de
protección que restrinja las ocupaciones, autorizando únicamente las que sean indispensables
o estén previstas en la normativa aplicable. Se regulará la ocupación y uso de los tramos
urbanos de las playas de modo que se garantice una adecuada prestación de los servicios que
sea compatible con el uso común.

En los tramos urbanos podrá autorizarse la celebración de aquellos eventos de interés general
con repercusión turística que cumplan los requisitos que se establezcan, en particular, los
relativos a superficie y tiempo de ocupación física, así como la adopción de todas las medidas
preventivas tendentes a evitar cualquier afección ambiental y a garantizar el mantenimiento
del tramo de playa en el estado anterior a la ocupación. En todo caso, una vez finalizada la
ocupación, se procederá de manera inmediata al levantamiento de las instalaciones, a la
completa limpieza del terreno ocupado y a la ejecución de las demás actuaciones precisas para
asegurar la íntegra conservación de la playa.

En la delimitación de los tramos urbanos y naturales de las playas participarán las


administraciones competentes en materia de ordenación del territorio y urbanismo, en la
forma que reglamentariamente se determine.

Artículo 53

1. Las autorizaciones cuyo objeto sea la explotación de servicios de temporada en las playas,
que sólo requieran instalaciones desmontables, serán otorgadas a los Ayuntamientos que lo
soliciten, en la forma que se determine reglamentariamente y con sujeción a las condiciones
que se establezcan en las normas generales y específicas correspondientes.

En caso de que los Ayuntamientos opten por explotar los servicios de temporada a través de
terceros, aquéllos garantizarán que en los correspondientes procedimientos de otorgamiento
se respeten los principios de publicidad, objetividad, imparcialidad, transparencia y
concurrencia competitiva.

2. En ningún caso el otorgamiento de estas autorizaciones podrá desnaturalizar el principio del


uso público de las playas.

Artículo 54 (innovado por la disposición adicional 10.1 de la Ley 13/2003, de 23 de mayo).

1. No obstante lo dispuesto en el artículo anterior, podrá otorgarse la explotación total o


parcial de los servicios de temporada a los titulares de concesiones de creación,
regeneración o acondicionamiento de playas, en los términos que se establezcan en el título
correspondiente.

2. Igualmente podrá otorgarse la autorización para la explotación total o parcial de los


servicios de temporada en las playas, como contraprestación al coste de la ejecución de una
obra pública relacionada con éstas que, por su naturaleza y características, no sea susceptible
de explotación económica.

Artículo 115

Las competencias municipales, en los términos previstos por la legislación que dicten las
Comunidades Autónomas, podrán abarcar los siguientes extremos:

a) Informar los deslindes del dominio público marítimo-terrestre.


b) Informar las solicitudes de reservas, adscripciones, autorizaciones y concesiones para la
ocupación y aprovechamiento del dominio público marítimo-terrestre.

c) Explotar, en su caso, los servicios de temporada que puedan establecerse en las playas por
cualquiera de las formas de gestión directa o indirecta previstas en la legislación de Régimen
Local.

d) Mantener las playas y lugares públicos de baño en las debidas condiciones de limpieza,
higiene y salubridad, así como vigilar la observancia de las normas e instrucciones dictadas por
la Administración del Estado sobre salvamento y seguridad de las vidas humanas.

Protección del demanio marítimo

A) Preventiva:

Artículo 27

1. La servidumbre de tránsito recaerá sobre una franja de 6 metros, medidos tierra adentro a
partir del límite interior de la ribera del mar. Esta zona deberá dejarse permanentemente
expedita para el paso público peatonal y para los vehículos de vigilancia y salvamento, salvo en
espacios especialmente protegidos.

2. En lugares de tránsito difícil o peligroso dicha anchura podrá ampliarse en lo que resulte
necesario, hasta un máximo de 20 metros.

3. Esta zona podrá ser ocupada excepcionalmente por obras a realizar en el dominio público
marítimo-terrestre. En tal caso se sustituirá la zona de servidumbre por otra nueva en
condiciones análogas, en la forma en que se señale por la Administración del Estado. También
podrá ser ocupada para la ejecución de paseos marítimos.

Artículo 28

1. La servidumbre de acceso público y gratuito al mar recaerá, en la forma que se determina


en los números siguientes, sobre los terrenos colindantes o contiguos al dominio público
marítimo-terrestre, en la longitud y anchura que demanden la naturaleza y finalidad del
acceso.

2. Para asegurar el uso público del dominio público marítimo-terrestre, los planes y normas de
ordenación territorial y urbanística del litoral establecerán, salvo en espacios calificados como
de especial protección, la previsión de suficientes accesos al mar y aparcamientos, fuera del
dominio público marítimo-terrestre. A estos efectos, en las zonas urbanas y urbanizables, los
de tráfico rodado deberán estar separados entre sí, como máximo, 500 metros, y los
peatonales, 200 metros. Todos los accesos deberán estar señalizados y abiertos al uso público
a su terminación.

3. Se declaran de utilidad pública, a efectos de la expropiación o de la imposición de la


servidumbre de paso por la Administración del Estado, los terrenos necesarios para la
realización o modificación de otros accesos públicos al mar y aparcamientos, no incluidos en el
apartado anterior.
4. No se permitirán en ningún caso obras o instalaciones que interrumpan el acceso al mar sin
que se proponga por los interesados una solución alternativa que garantice su efectividad en
condiciones análogas a las anteriores, a juicio de la Administración del Estado.

Artículo 29

1. En los tramos finales de los cauces deberá mantenerse la aportación de áridos a sus
desembocaduras. Para autorizar su extracción, hasta la distancia que en cada caso se
determine, se necesitará el informe favorable de la Administración del Estado, en cuanto a su
incidencia en el dominio público marítimo-terrestre.

2. Los yacimientos de áridos, emplazados en la zona de influencia, quedarán sujetos al derecho


de tanteo y retracto en las operaciones de venta, cesión o cualquier otra forma de transmisión,
a favor de la Administración del Estado, para su aportación a las playas. Con esta misma
finalidad, dichos yacimientos se declaran de utilidad pública a los efectos de su expropiación,
total o parcial en su caso, por el Departamento ministerial competente y de la ocupación
temporal de los terrenos necesarios.

Artículo 30

1. La ordenación territorial y urbanística autonómica sobre terrenos incluidos en una zona de


influencia, cuya anchura se determinará en los instrumentos correspondientes y que será
como mínimo de 500 metros a partir del límite interior de la ribera del mar, respetará las
exigencias de protección del dominio público marítimo-terrestre. Así, en tramos con playa y
con acceso de tráfico rodado, se preverán reservas de suelo para aparcamientos de vehículos
en cuantía suficiente para garantizar el estacionamiento fuera de la zona de servidumbre de
tránsito.

b) Las construcciones habrán de adaptarse a lo establecido en la legislación urbanística. Se


deberá evitar la formación de pantallas arquitectónicas o acumulación de volúmenes, sin que,
a estos efectos, la densidad de edificación pueda ser superior a la media del suelo urbanizable
programado o apto para urbanizar en el término municipal respectivo.

B) Represiva:

Artículo 90

1. Las infracciones se clasificarán en leves y graves.

2. Se considerarán infracciones graves conforme a la presente Ley las siguientes:

a) La alteración de hitos de los deslindes.

b) La ocupación o la utilización sin el debido título administrativo del dominio público


marítimo-terrestre, siempre que se hubiera desatendido el requerimiento expreso de la
Administración para la cesación de la conducta abusiva.

c) La ejecución no autorizada de obras e instalaciones en el dominio público marítimo-


terrestre, así como el aumento de superficie, volumen o altura construidos sobre los
autorizados.

d) La extracción no autorizada de áridos [no permitidos para la construcción]..

e) El incumplimiento de las limitaciones a la propiedad sobre los áridos establecidas en esta


Ley.
f) La interrupción de los accesos públicos al mar y de la servidumbre de tránsito.

g) La realización de construcciones no autorizadas en las zonas de servidumbre de protección y


tránsito y acceso al mar.

j) La realización, sin título administrativo exigible conforme a esta Ley, de cualquier tipo de
obras o instalaciones en las zonas de servidumbre definidas en esta Ley, siempre que se
hubiera desatendido el requerimiento expreso de la Administración para la cesación de la
conducta abusiva.

k) Las acciones u omisiones que produzcan daños irreparables o de difícil reparación en el


dominio público o supongan grave obstáculo al ejercicio de las funciones de la Administración.

l) El falseamiento de la información suministrada a la Administración.

m) La reincidencia, por comisión en el término de dos años, de más de una infracción de


carácter leve cuando así haya sido declarado por resolución firme.

Artículo 92

1. El plazo de prescripción de las infracciones será de dos años para las graves y de 6 meses
para las leves, contados a partir de su total consumación.

2. El plazo de prescripción de las sanciones será de dos años para las graves y de un año para
las leves, contados a partir del día siguiente a aquél en que adquiera firmeza la resolución por
la que se impone la sanción.

Artículo 93

1. Serán responsables de la infracción las personas físicas o jurídicas, públicas o privadas.

Artículo 95

1. Sin perjuicio de la sanción penal o administrativa que se imponga, el infractor estará


obligado a la restitución de las cosas y reposición a su estado anterior, con la indemnización de
daños irreparables y perjuicios causados, en el plazo que en cada caso se fije en la resolución
correspondiente.

Esta obligación prescribirá a los quince años desde que la Administración acuerde su
imposición.

Artículo 99

1. La imposición de las multas corresponderá a la Administración competente por razón de la


materia. Cuando lo sea la Administración del Estado, estarán facultados, con arreglo a los
límites que se fijan a continuación, los siguientes órganos:

a) Jefe del servicio periférico, hasta 60.000 euros.

b) Director general, hasta 300.000 euros.

c) Ministra, hasta 1.200.000 euros.

d) Consejo de Ministros, más de 1.200.000 euros.

2. Estos límites podrán ser actualizados mediante real decreto aprobado en Consejo de
Ministros.
3. Las Comunidades Autónomas podrán imponer multas de hasta 1.200.000 euros en el ámbito
de su competencia de ejecución de la legislación estatal en materia de vertidos industriales y
contaminantes.

4. Los Alcaldes, en materia de competencia municipal según esta Ley, podrán imponer multas
de hasta 12.000 euros.

La colisión con los derechos de los particulares

Artículo 8

… no se admitirán más derechos que los de uso y aprovechamiento adquiridos de acuerdo con
la presente Ley, careciendo de todo valor obstativo frente al dominio público las
detentaciones privadas, por prolongadas que sean en el tiempo y aunque aparezcan
amparadas por asientos del Registro de la Propiedad.

Artículo 9

1. No podrán existir terrenos de propiedad distinta de la demanial del Estado en ninguna de las
pertenencias del dominio público marítimo-terrestre, ni aun en el supuesto de terrenos
ganados al mar o desecados en su ribera, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 49 [la
legislación anterior, incluida la Ley de 26 de abril de 1969, respetaba los enclaves privados].

2. Serán nulos de pleno derecho los actos administrativos que infrinjan lo dispuesto en el
apartado anterior. Los actos particulares en fraude del mencionado precepto no impedirán la
debida aplicación del mismo.

Artículo 13

1. El deslinde aprobado, al constatar la existencia de las características físicas relacionadas en


los artículos 3, 4 y 5, declara la posesión y la titularidad dominical a favor del Estado, dando
lugar al amojonamiento y sin que las inscripciones del Registro de la Propiedad puedan
prevalecer frente a la naturaleza demanial de los bienes deslindados.

2. La resolución de aprobación del deslinde será título suficiente para rectificar, en la forma y
condiciones que se determinen reglamentariamente, las situaciones jurídicas registrales
contradictorias con el deslinde. Dicha resolución será título suficiente, asimismo, para que la
Administración proceda a la inmatriculación de los bienes de dominio público. En todo caso los
titulares inscritos afectados podrán ejercitar las acciones que estimen pertinentes en defensa
de sus derechos, siendo susceptible de anotación preventiva la correspondiente reclamación
judicial.

Artículo 14

Las acciones civiles sobre derechos relativos a terrenos incluidos en el dominio público
deslindado prescriben a los cinco años, computados a partir de la fecha de la aprobación del
deslinde.

Disposición transitoria primera.

1. En virtud de lo dispuesto en el artículo 132.2 de la Constitución, los titulares de espacios de


la zona marítimo-terrestre, playa y mar territorial que hubieran sido declarados de propiedad
particular por sentencia judicial firme anterior a la entrada en vigor de la presente Ley
pasarán a ser titulares de un derecho de ocupación y aprovechamiento del dominio público
marítimo-terrestre, a cuyo efecto deberán solicitar la correspondiente concesión en el plazo de
un año a contar desde la mencionada fecha. La concesión se otorgará por treinta años,
prorrogables por otros treinta, respetando los usos y aprovechamientos existentes, sin
obligación de abonar canon.

2. Los titulares de los terrenos de la zona marítimo-terrestre o playa que no hayan podido ser
ocupados por la Administración al practicar un deslinde anterior a la entrada en vigor de esta
Ley, por estar inscritos en el Registro de la Propiedad y amparados por el artículo 34 de la Ley
Hipotecaria, pasarán a ser titulares de un derecho de ocupación y aprovechamiento del
dominio público marítimo-terrestre, por treinta años, respetando los usos y
aprovechamientos existentes, a cuyo efecto deberán solicitar la correspondiente concesión…

4. En los tramos de costa en que esté completado el deslinde del dominio público marítimo-
terrestre a la entrada en vigor de esta Ley, pero haya de practicarse uno nuevo para
adecuarlo a las características establecidas en aquélla para los distintos bienes, los terrenos
que resulten comprendidos entre la antigua y la nueva delimitación quedarán sujetos al
régimen establecido en el apartado primero de esta disposición, computándose el plazo de
un año para la solicitud de la concesión a que el mismo se refiere a partir de la fecha de
aprobación del correspondiente deslinde.

Artículo 70

1. Las concesiones serán inscribibles en el Registro de la Propiedad. Extinguida la concesión, la


inscripción será cancelada de oficio o a petición de la Administración o del interesado.

2. Las concesiones serán transmisibles por actos inter vivos y mortis causa.

La transmisión inter vivos solo será válida si con carácter previo la Administración reconoce el
cumplimiento, por parte del adquirente, de las condiciones establecidas en la concesión.

En caso de fallecimiento del concesionario, sus causahabientes, a título de herencia o de


legado, podrán subrogarse en los derechos y obligaciones de aquel, siempre que en el plazo de
cuatro años comuniquen expresamente a la Administración el fallecimiento y la voluntad de
subrogarse. Transcurrido dicho plazo sin que se hubiera hecho la comunicación, la concesión
quedará extinguida.

4. Concepto y clases de montes. Su conservación y protección


Constitución española de 1978, artículo 149.1. 23ª: Es competencia exclusiva del Estado la
legislación básica sobre montes y aprovechamientos forestales.

Artículo 148.1. 8ª: las Comunidades Autónomas podrán asumir en sus Estatutos, competencias
sobre los montes y aprovechamientos forestales de su territorio.

Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes, modificada por Ley 21/2015, de 20 de julio

Concepto y clases de montes

Artículo 5. Concepto de monte.


1. A los efectos de esta ley, se entiende por monte todo terreno en el que vegetan especies
forestales arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, sea espontáneamente o procedan de
siembra o plantación, que cumplan o puedan cumplir funciones ambientales, protectoras,
productoras, culturales, paisajísticas o recreativas.

Tienen también la consideración de monte:

a) Los terrenos yermos, roquedos y arenales.

b) Las construcciones e infraestructuras destinadas al servicio del monte en el que se ubican.

c) Los terrenos agrícolas abandonados que cumplan las condiciones y plazos que determine la
comunidad autónoma, y siempre que hayan adquirido signos inequívocos de su estado
forestal.

d) Todo terreno que, sin reunir las características descritas anteriormente, se adscriba a la
finalidad de ser repoblado o transformado al uso forestal, de conformidad con la normativa
aplicable.

e) Los enclaves forestales en terrenos agrícolas con la superficie mínima determinada por la
Comunidad Autónoma.

2. Sin perjuicio de lo dispuesto en los demás apartados de este artículo, no tienen la


consideración de monte:

a) Los terrenos dedicados al cultivo agrícola.

b) Los terrenos urbanos.

c) Los terrenos que excluya la comunidad autónoma en su normativa forestal y urbanística.

Artículo 11. Montes públicos y montes privados.

1. Por razón de su titularidad los montes pueden ser públicos o privados.

2. Son montes públicos los pertenecientes al Estado, a las comunidades autónomas, a las
entidades locales y a otras entidades de derecho público.

3. Son montes privados los pertenecientes a personas físicas o jurídicas de derecho privado, ya
sea individualmente o en régimen de copropiedad.

4. Los montes vecinales en mano común son montes privados que tienen naturaleza especial
derivada de su propiedad en común sin asignación de cuotas, siendo la titularidad de éstos de
los vecinos que en cada momento integren el grupo comunitario de que se trate y sujetos a las
limitaciones de indivisibilidad, inalienabilidad, imprescriptibilidad e inembargabilidad. Sin
perjuicio de lo previsto en la Ley 55/1980, de 11 de noviembre, de Montes Vecinales en Mano
Común, se les aplicará lo dispuesto para los montes privados.

Artículo 12. Montes de dominio público y montes patrimoniales.

1. Son de dominio público o demaniales e integran el dominio público foresta l:


a) Por razones de servicio público, los montes incluidos en el Catálogo de Montes de Utilidad
Pública a la entrada en vigor de esta ley, así como los que se incluyan en él de acuerdo con el
artículo 16.

b) Los montes comunales, pertenecientes a las entidades locales, en tanto su aprovechamiento


corresponda al común de los vecinos.

c) Aquellos otros montes que, sin reunir las características anteriores, hayan sido afectados a
un uso o servicio público.

2. Son montes patrimoniales los de propiedad pública que no sean demaniales.

Artículo 13. Montes catalogados de utilidad pública.

A partir de la entrada en vigor de esta ley, las comunidades autónomas podrán declarar de
utilidad pública e incluir en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública los montes públicos
comprendidos en alguno de los siguientes supuestos:

a) Los que sean esenciales para la protección del suelo frente a los procesos de erosión.

b) Los situados en las cabeceras de las cuencas hidrográficas y aquellos otros que contribuyan
decisivamente a la regulación del régimen hidrológico, incluidos los que se encuentren en los
perímetros de protección de las captaciones superficiales y subterráneas de agua, evitando o
reduciendo aludes, riadas e inundaciones y defendiendo poblaciones, cultivos e
infraestructuras, o mejorando el abastecimiento de agua en cantidad o calidad.

c) Los que eviten o reduzcan los desprendimientos de tierras o rocas y el aterramiento de


embalses y aquellos que protejan cultivos e infraestructuras contra el viento.

d) Los que sin reunir plenamente en su estado actual las características descritas en los
párrafos a), b) o c) sean destinados a la repoblación o mejora forestal con los fines de
protección en ellos indicados.

e) Los que contribuyan a la conservación de la diversidad biológica a través del mantenimiento


de los sistemas ecológicos, la protección de la flora y la fauna o la preservación de la diversidad
genética y, en particular, los que constituyan o formen parte de espacios naturales protegidos,
zonas de especial protección para las aves, zonas de especial conservación, lugares de interés
geológico u otras figuras legales de protección, así como los que constituyan elementos
relevantes del paisaje.

f) Aquellos otros que establezca la comunidad autónoma en su legislación.

Artículo 16. Catálogo de Montes de Utilidad Pública.

1. El Catálogo de Montes de Utilidad Pública es un registro público de carácter administrativo


en el que se inscriben todos los montes declarados de utilidad pública.

2. La inclusión y exclusión de montes en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública y la


llevanza de éste corresponde a las comunidades autónomas en sus respectivos territorios.
Las comunidades autónomas darán traslado al Ministerio de Medio Ambiente de las
inscripciones que practiquen, así como de las resoluciones administrativas y sentencias
judiciales firmes que conlleven modificaciones en el catálogo, incluidas las que atañen a
permutas, prevalencias y resoluciones que, con carácter general, supongan la revisión y
actualización de los montes catalogados.
3. La inclusión en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública de los montes públicos a los que se
refiere el artículo 13 se hará de oficio o a instancia del titular, y se adoptará por acuerdo del
máximo órgano de gobierno de cada comunidad autónoma, a propuesta de su respectivo
órgano forestal, previa instrucción del correspondiente procedimiento en el que deberá ser
oída la Administración titular y, en su caso, los titulares de derechos sobre dichos montes.

4. La exclusión de un monte del Catálogo de Montes de Utilidad Pública sólo procederá cuando
haya perdido las características por las que fue catalogado y se regulará por el procedimiento
descrito en el apartado anterior. La exclusión parcial o permuta de una parte no significativa
de un monte catalogado podrá ser autorizada por acuerdo del máximo órgano de gobierno de
cada comunidad autónoma, a propuesta de su órgano forestal, siempre que suponga una
mejor definición de la superficie del monte o una mejora para su gestión y conservación.

5. Con carácter excepcional, por acuerdo del máximo órgano de gobierno de cada comunidad
autónoma, previo informe de su órgano forestal y, en su caso, de la entidad titular, se podrá
autorizar la exclusión o permuta de una parte de un monte catalogado por causa de interés
público prevalente.

Artículo 17. Desafectación de montes demaniales.

1. La desafectación de los montes catalogados del dominio público forestal requerirá, sin
perjuicio de lo previsto en el artículo 18.4, su previa exclusión del catálogo.

2. La desafectación de los restantes montes demaniales se tramitará por su Administración


titular y requerirá, en todo caso, el informe favorable del órgano forestal de la comunidad
autónoma.

3. La comunidad autónoma regulará el procedimiento de desafectación de los montes


demaniales.

Artículo 19. Características jurídicas de los montes patrimoniales.

1. La usucapión o prescripción adquisitiva de los montes patrimoniales sólo se dará mediante


la posesión en concepto de dueño, pública, pacífica y no interrumpida durante 30 años.

Artículo 24. Declaración de montes protectores.

1. Podrán ser declarados protectores aquellos montes o terrenos forestales de titularidad


privada que cumplan alguna de las condiciones que para los montes públicos establece el
artículo 13.

2. La declaración de monte protector se hará por la Administración de la comunidad autónoma


correspondiente, previo expediente en el que, en todo caso, deberán ser oídos los propietarios
y la entidad local donde radique. Igual procedimiento se seguirá para la desclasificación una
vez que las circunstancias que determinaron su inclusión hubieran desaparecido.

3. Las comunidades autónomas crearán registros de montes protectores de carácter


administrativo en que constarán las cargas, gravámenes y demás derechos reales que soportan
los montes incluidos en ellos.

4. Se crea el Registro Nacional de Montes Protectores. Las comunidades autónomas remitirán


al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente la información relativa a los
asientos que se produzcan en sus registros conforme al apartado anterior a fin de elaborar y
mantener actualizado el Registro Nacional.
El Registro tendrá carácter informativo y dependerá del Ministerio de Agricultura,
Alimentación y Medio Ambiente. Su organización y funcionamiento se establecerán
reglamentariamente previa consulta a las comunidades autónomas.

Artículo 24 bis. Gestión de montes protectores.

1. La gestión de los montes protectores corresponde a sus propietarios, sin perjuicio de lo


dispuesto en la legislación específica. El gestor deberá presentar a la Administración forestal
de la comunidad autónoma el correspondiente proyecto de ordenación de montes o plan
dasocrático, en caso de no disponer de un instrumento de planificación de ordenación de
recursos naturales o forestal vigente en la zona.

PROTECCIÓN

Artículo 50. Mantenimiento y restauración del carácter forestal de los terrenos incendiados.

1. Las comunidades autónomas deberán garantizar las condiciones para la restauración de los
terrenos forestales incendiados, y queda prohibido:

a) El cambio de uso forestal al menos durante 30 años.

b) Toda actividad incompatible con la regeneración de la cubierta vegetal, durante el periodo


que determine la legislación autonómica.

Con carácter singular, las comunidades autónomas podrán acordar excepciones a estas
prohibiciones siempre que, con anterioridad al incendio forestal, el cambio de uso estuviera
previsto en:

a) Un instrumento de planeamiento previamente aprobado.

b) Un instrumento de planeamiento pendiente de aprobación, si ya hubiera sido objeto de


evaluación ambiental favorable o, de no ser esta exigible, si ya hubiera sido sometido al
trámite de información pública.

c) Una directriz de política agroforestal que contemple el uso agrario o ganadero extensivo de
montes no arbolados en estado de abandono.

Asimismo, con carácter excepcional las comunidades autónomas podrán acordar el cambio de
uso forestal cuando concurran razones imperiosas de interés público de primer orden que
deberán ser apreciadas mediante ley, siempre que se adopten las medidas compensatorias
necesarias que permitan recuperar una superficie forestal equivalente a la quemada.

3. Lo dispuesto en este artículo se entiende sin perjuicio de lo previsto en el capítulo II del


título XVII de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, mediante la que se aprueba el
Código Penal. [Modificación de Ley 21/2015, de 20 de julio].

Artículo 54 bis. Acceso público.

1. El acceso público a los montes será objeto de regulación por las Administraciones Públicas
competentes.
2. Las comunidades autónomas definirán las condiciones en que se permite la circulación de
vehículos a motor por pistas forestales situadas fuera de la red de carreteras y a través de
terrenos forestales, fuera de los viales existentes para tal fin.

3. En ningún caso podrá limitarse la circulación en las servidumbres de paso para la gestión
agroforestal y las labores de vigilancia y de extinción de incendios de las Administraciones
Públicas competentes.

4. El acceso de personas ajenas a la vigilancia, extinción y gestión podrá limitarse en las zonas
de alto riesgo de incendio previstas en el artículo 48, cuando el riesgo de incendio así lo
aconseje, haciéndose público este extremo de forma visible.

INFRACCIONES Y SANCIONES. Artículos 68 a 80.

Asturias: Ley 3/2004, de 23 de noviembre, de montes y ordenación forestal.

Artículo 3. Potestades administrativas.

Para el cumplimiento de lo previsto en el artículo anterior, la Consejería competente en

materia forestal del Principado de Asturias contará con los siguientes instrumentos:

a) Los de Ordenación y planificación de los recursos forestales, regulando a tal efecto su

uso y aprovechamiento, y primando la conservación y mejora de los recursos naturales, a los

que estará supeditada toda actuación de cualquier naturaleza que se pretenda realizar en los

montes.

b) La declaración de utilidad pública de los montes, así como su inclusión o exclusión del

Catálogo de Montes de Utilidad Pública.

c) La afectación y desafectación de los montes de dominio público.

d) La gestión de las asignaciones procedentes de los fondos comunitarios y demás

recursos que pueda percibir.

e) La regulación de los servicios de vigilancia y guardería establecidos para la defensa

de los montes. En el ejercicio de sus funciones, los guardas rurales de la Comunidad

Autónoma tendrán la consideración de agentes de la autoridad.

f) El ejercicio de los derechos de tanteo y retracto y demás derechos y acciones

destinadas a la ampliación del patrimonio forestal.

g) La instrucción y resolución de los expedientes sancionadores.

h) La gestión en materia de prevención de incendios forestales.


Artículo 4. Consejo Forestal del Principado de Asturias.

1. Se constituye el Consejo Forestal del Principado de Asturias como órgano superior de

carácter consultivo y de asesoramiento en materia forestal. Reglamentariamente se

determinará su composición y funcionamiento, en el que formarán parte entre otros, y en el

número y forma que se determine, representantes de la Administración del Principado de

Asturias; Corporaciones locales y otras Entidades Locales, Organizaciones agrarias;

propietarios forestales y asociaciones y personas de reconocida cualificación, relacionadas

con el ámbito forestal.

2. Serán funciones del Consejo:

a) Conocer, asesorar e informar sobre el desarrollo y cumplimiento del Plan de

Ordenación de los Recursos Forestales del Principado de Asturias y de los Planes forestales

comarcales.

b) Informar sobre cuantos asuntos en materia forestal sean sometidos a su

consideración.

c) Las que reglamentariamente se determinen.

MONTES VECINALES EN MANO COMÚN (Galicia y Asturias)

Artículo 102. Concepto.

Son montes vecinales en mano común los que, con independencia de su origen, sus

posibilidades productivas y su vocación agraria, pertenezcan a agrupaciones vecinales en su

calidad de grupos sociales y no como entidades administrativas, y se vengan aprovechando

consuetudinariamente en régimen de comunidad sin asignación de cuotas por los miembros

de aquéllas en su condición de vecinos.

Artículo 103. Características.

Los montes vecinales en mano común son bienes indivisibles, inalienables,

imprescriptibles e inembargables, no estando sujetos a ninguna contribución de base

territorial ni a la cuota empresarial de la Seguridad Social Agraria.

Artículo 103 Características

Los montes vecinales en mano común son bienes indivisibles, inalienables, imprescriptibles e
inembargables, no estando sujetos a ninguna contribución de base territorial ni a la cuota
empresarial de la Seguridad Social Agraria.

Artículo 104 Comunidad privada


1. La propiedad de los montes vecinales en mano común es de naturaleza privada,
correspondiendo su titularidad dominical y aprovechamiento, sin asignación de cuotas, al
conjunto de los vecinos titulares de unidades económicas, con «casa abierta con humos» o
residencia habitual en las entidades de población a las que tradicionalmente hubiese estado
adscrito su aprovechamiento.

Artículo 105 Capacidad jurídica

2. Si se extinguiese la comunidad vecinal titular con independencia de su voluntad, habrá que


estar a lo dispuesto en el artículo 8 de la Ley 55/1980, de 11 de noviembre, de Montes
Vecinales en Mano Común, que dispone que “Si al cabo de treinta años no se restaurare la
agrupación vecinal, el bien pasará definitivamente al patrimonio de la entidad local
administradora con el carácter de comunal”.

Artículo 106 Clasificación

La clasificación como monte vecinal en mano común de los terrenos a que se refiere el artículo
102 de esta Ley se llevará a cabo por el Jurado de Clasificación de Montes Vecinales en Mano
Común del Principado de Asturias, en la forma prevista en esta Ley y normativa que la
desarrolle.

MONTES COMUNALES: Reglamento de Bienes de las Entidades Locales, aprobado por Real
Decreto 1372/1986, de 13 de junio, que desarrolla el artículo 80 de la Ley 7/1985, de 2 de
abril, de Bases de Régimen Local).

Art. 2.3. Tienen la consideración de comunales aquellos bienes que siendo de dominio
público, su aprovechamiento corresponde al común de los vecinos.

Art. 5. Los bienes comunales y demás bienes de dominio público son inalienables,
inembargables e imprescriptibles y no están sujetos a tributo alguno.

Art. 94.

1. El aprovechamiento y disfrute de bienes comunales se efectuará precisamente en régimen


de explotación común o cultivo colectivo.

2. Sólo cuando tal disfrute fuere impracticable se adoptará una de las formas siguientes:

a) Aprovechamiento peculiar, según costumbre o reglamentación local, o

b) Adjudicación por lotes o suertes.

3. Si estas modalidades no resultaren posibles, se acudirá a la adjudicación mediante precio.

5. Clases de carreteras. Uso y defensa de las carreteras.


Constitución española de 27 de diciembre de 1978. El artículo 148.1. 5ª faculta a todos los
Estatutos de Autonomía para asumir competencias sobre “carreteras cuyo itinerario se
desarrolle íntegramente en el territorio de la Comunidad Autónoma”. Por su parte, el artículo
149.1. 21ª y 24ª atribuye al Estado la competencia exclusiva sobre ferrocarriles y transportes
terrestres que transcurran por el territorio de más de una Comunidad Autónoma; régimen
general de comunicaciones; tráfico y circulación de vehículos a motor” así como sobre las
“obras públicas de interés general o cuya realización afecte a más de una Comunidad
Autónoma”. Asturias cuenta con la Ley 8/2006, de 13 de noviembre, de Carreteras del
Principado.

Ley 37/2015, de 29 de septiembre, de carreteras estatales.

Artículo 2. Definiciones.

2. Se consideran carreteras las vías de dominio y uso público proyectadas, construidas y


señalizadas fundamentalmente para la circulación de vehículos automóviles.

3. Por sus características, las carreteras se clasifican en autopistas, autovías, carreteras


multicarril y carreteras convencionales.

a) Son autopistas las carreteras que están especialmente proyectadas, construidas y


señalizadas como tales para la exclusiva circulación de automóviles, con las siguientes
características:

– No tener acceso a las mismas las propiedades colindantes.

– No cruzar, ni ser cruzadas a nivel, por ninguna otra vía de comunicación o servidumbre de
paso.

– Constar de distintas calzadas para cada sentido de circulación, separadas entre sí, salvo en
puntos singulares o con carácter temporal, por una franja de terreno no destinada a la
circulación o, en casos excepcionales, por otros medios.

b) Son autovías las carreteras que, no reuniendo todos los requisitos de las autopistas, tienen
calzadas separadas para cada sentido de la circulación y limitación de accesos a y desde las
propiedades colindantes, y carecen de cruces a nivel.

c) Son carreteras multicarril las que, sin ser autopistas o autovías, tienen al menos dos carriles
destinados a la circulación para cada sentido, con separación o delimitación de los mismos,
pudiendo tener accesos o cruces a nivel.

d) Son carreteras convencionales las que no reúnen las características propias de las
autopistas, ni las de las autovías, ni las de las carreteras multicarril.

Defensa y protección

Artículo 28. Zonas de protección de la carretera: disposiciones generales.

1. Se establecen las siguientes zonas de protección de la carretera: de dominio público, de


servidumbre, de afección y de limitación a la edificabilidad.

2. En estas zonas no podrán realizarse obras o instalaciones ni se permitirán más usos o


servicios que aquéllos que sean compatibles con la seguridad viaria y con las previsiones y la
adecuada explotación de la carretera.

Artículo 29. Zona de dominio público.


1. Constituyen la zona de dominio público los terrenos ocupados por las propias carreteras del
Estado, sus elementos funcionales y una franja de terreno a cada lado de la vía de 8 metros de
anchura en autopistas y autovías y de 3 metros en carreteras convencionales, carreteras
multicarril y vías de servicio, medidos horizontalmente desde la arista exterior de la
explanación y perpendicularmente a dicha arista.

2. La arista exterior de la explanación es la definida por la intersección del talud del desmonte
o del terraplén o, en su caso, de los muros de contención o de sostenimiento, con el terreno
natural.

Artículo 31. Zona de servidumbre.

1. La zona de servidumbre de las carreteras del Estado está constituida por dos franjas de
terreno a ambos lados de las mismas, delimitadas interiormente por la zona de dominio
público y exteriormente por dos líneas paralelas a las aristas exteriores de la explanación, a
una distancia de 25 metros en autopistas y autovías y de 8 metros en carreteras
convencionales y carreteras multicarril, medidos horizontalmente desde las citadas aristas.

2. En la zona de servidumbre no podrán realizarse obras o instalaciones ni se permitirán más


usos que aquellos que sean compatibles con la seguridad viaria y la adecuada explotación de la
vía, previa autorización, en cualquier caso, del Ministerio de Transportes y sin perjuicio de
otras competencias concurrentes.

Artículo 32. Zona de afección.

1.La zona de afección de las carreteras del Estado está constituida por dos franjas de terreno a
ambos lados de las mismas, delimitadas interiormente por la zona de servidumbre y
exteriormente por dos líneas paralelas a las aristas exteriores de la explanación, a una
distancia de 100 metros en autopistas y autovías y de 50 metros en carreteras multicarril y
convencionales, medidos horizontalmente desde las citadas aristas.

Artículo 33. Zona de limitación a la edificabilidad.

1.A ambos lados de las carreteras del Estado se establece la línea límite de edificación, que se
sitúa a 50 metros en autopistas y autovías y a 25 metros en carreteras convencionales y
carreteras multicarril, medidos horizontal y perpendicularmente a partir de la arista exterior de
la calzada más próxima. La arista exterior de la calzada es el borde exterior de la parte de la
carretera destinada a la circulación de vehículos en general.

Artículo 37. Publicidad.

1. Fuera de los tramos urbanos de las carreteras queda prohibido realizar publicidad en
cualquier lugar que sea visible desde las calzadas de la carretera, y en general cualquier
anuncio que pueda captar la atención de los conductores que circulan por la misma. Esta
prohibición no dará en ningún caso derecho a indemnización.

2. La citada prohibición se aplicará a todos los rótulos y carteles, inscripciones, formas,


logotipos o imágenes, cualquiera que sea su tipo, dimensión, o elemento que los soporten.

3. A los efectos de este artículo no se consideran publicidad los carteles informativos


autorizados por el Ministerio de Transportes. Son carteles informativos los rótulos o carteles
que informen exclusivamente de la identidad corporativa de la actividad desarrollada en la
propiedad donde se ubiquen, y aquellos otros que se establezcan reglamentariamente.
4. No obstante lo dispuesto en este artículo, el Ministerio de Fomento podrá ordenar, incluso
en las travesías, la retirada o modificación de aquellos elementos publicitarios o informativos
que puedan afectar a la seguridad viaria o la adecuada explotación de la vía, sin que ello dé
lugar a derecho a indemnización.

TRAVESÍAS Y TRAMOS URBANOS

Artículo 46. Travesías.

1. A los efectos de esta ley, se considera travesía la parte de carretera en la que existen
edificaciones consolidadas al menos en dos terceras partes de la longitud de ambas
márgenes y un entramado de calles conectadas con aquélla en al menos una de sus
márgenes.

2. En las travesías de carreteras del Estado corresponde al Ministerio de Transportes, previo


informe del ayuntamiento correspondiente, el otorgamiento de autorizaciones relativas a la
propia carretera o a los terrenos y edificaciones colindantes cuando se afecte a los elementos
de la carretera o a la zona de dominio público. El silencio administrativo respecto a las
solicitudes de autorización indicadas tendrá siempre carácter negativo.

Artículo 47. Tramos urbanos.

1. A los efectos de esta ley, se consideran tramos urbanos aquellos de las carreteras del
Estado que discurran por suelo clasificado como urbano por el correspondiente instrumento
de planeamiento urbanístico y que estén reconocidos como tales en un estudio de
delimitación de tramos urbanos aprobado por el Ministerio de Transportes, mediante
expediente tramitado por su propia iniciativa o a instancia del ayuntamiento interesado.

2. En los tramos urbanos de carreteras corresponde al Ministerio, previo informe del


ayuntamiento correspondiente, el otorgamiento de autorizaciones relativas a la carretera o a
los terrenos y edificaciones colindantes cuando se afecte a los elementos de la carretera o a las
zonas de dominio público y servidumbre.

Cuando dichos tramos sean asimismo considerados como travesía, prevalecerá lo establecido
en el artículo 46.2.

El silencio administrativo tendrá siempre carácter negativo respecto a las solicitudes de


autorización indicadas.

6. Minas. Fuentes y tipos de sustancias mineras.


-Constitución española de 1978:

Artículo 149.1. El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: 25.ª Bases
de régimen minero y energético.

-Ley Orgánica 7/1981, de 30 de diciembre, de Estatuto de Autonomía para Asturias.

Artículo once.

En el marco de la legislación básica del Estado y, en su caso, en los términos que la

misma establezca, corresponde al Principado de Asturias el desarrollo legislativo y la


ejecución en las siguientes materias: …6. Régimen minero y energético.

-Artículo 339 del Código Civil: Son bienes de dominio público:

2.º Los que pertenecen privativamente al Estado, sin ser de uso común, y están destinados a
algún servicio público o al fomento de la riqueza nacional, como las murallas, fortalezas y
demás obras de defensa del territorio, y las minas, mientras que no se otorgue su concesión.

-Ley 22/1973, de 21 de julio, de Minas.

Muchas de las competencias que el texto legal atribuye al Ministerio de Industria y a sus
antiguas Delegaciones Provinciales están transferidas a la Consejería correspondiente y a la
Dirección General autonómica de Minas.

-Real Decreto 2857/1978, de 25 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento General para
el régimen de la minería

TIPOS DE SUSTANCIAS MINERAS

Artículo tercero de la Ley de Minas

Uno. Los yacimientos minerales y demás recursos geológicos se clasifican, a los efectos de esta
Ley, en las siguientes secciones:

A) Pertenecen a la misma los de escaso valor económico y comercialización geográficamente


restringida, así como aquellos cuyo aprovechamiento único sea el de obtener fragmentos de
tamaño y forma apropiados para su utilización directa en obras de infraestructura,
construcción y otros usos que no exigen más operaciones que las de arranque, quebrantado
y calibrado.

B) Incluye, con arreglo a las definiciones que establece el capítulo primero del título IV, las
aguas minerales, las termales, las estructuras subterráneas y los yacimientos formados como
consecuencia de operaciones reguladas por esta Ley.

C) Comprende esta sección cuantos yacimientos minerales y recursos geológicos no estén


incluidos en las anteriores y sean objeto de aprovechamiento conforme a esta Ley.

D) Los carbones, los minerales radiactivos, los recursos geotérmicos, las rocas bituminosas y
cualesquiera otros yacimientos minerales o recursos geológicos de interés energético que el
Gobierno acuerde incluir en esta sección, a propuesta del Ministro de Industria y Energía,
previo informe del Instituto Geológico y Minero de España (Ley 54/1980, de 5 de noviembre,
de modificación de la Ley de Minas).

Dos. Queda fuera del ámbito de la presente Ley la extracción ocasional y de escasa
importancia de recursos minerales, cualquiera que sea su clasificación, siempre que se lleve a
cabo por el propietario de un terreno para su uso exclusivo y no exija la aplicación de técnica
minera alguna.

Real Decreto 2857/1978, de 25 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento General para
el régimen de la minería.

Artículo 2
1. Todos los yacimientos minerales y demás recursos geológicos existentes en el territorio
nacional, mar territorial y plataforma continental, son bienes de dominio público, y el Estado
podrá llevar a cabo su investigación, explotación o beneficio, directamente o ceder la
realización de estas actividades en la forma y condiciones que se señalan en este Reglamento,
mediante alguna de las modalidades previstas en el capítulo II del título II o por otorgamiento
previo de:

a) Una autorización de explotación, si se trata de yacimientos minerales o recursos de la


Sección A).

b) Una autorización o una concesión de aprovechamiento, cuando se trate de yacimientos o


recursos de la Sección B).

c) Un permiso de exploración, un permiso de investigación o una concesión de explotación, si


se trata de yacimientos o recursos de la Sección C) o D).

RESERVAS MINERAS

El Estado podrá reservarse zonas de cualquier extensión en el territorio nacional, mar


territorial y plataforma continental en las que el aprovechamiento de uno o varios yacimientos
minerales y demás recursos geológicos pueda tener especial interés para el desarrollo
económico y social o para la defensa nacional.

Las zonas de reserva podrán ser:

a) Especiales, para uno o varios recursos determinados en todo el territorio nacional, mar
territorial y plataforma continental.

b) Provisionales, para la exploración e investigación, en zonas o áreas definidas, de todos o


alguno de sus recursos.

c) Definitivas, para la explotación de los recursos evaluados en zonas o áreas concretas de una
reserva provisional.

Las zonas de reserva especial se declararán por un plazo máximo de cinco años, prorrogables
únicamente por Ley.

SISTEMAS HISTÓRICOS TRADICIONALES:

1) FUNDIARIO O DE ACCESIÓN, aún presente en la Sección A.

2) REGALIANO, precedente del demanial. Otorgaba el dominio eminente (más allá del
surco del arado) al Príncipe.

3) INDUSTRIAL, LIBERAL O DE OCUPACIÓN. Presente en el derecho del investigador


minero a obtener regladamente la concesión de lo hallado.

4) DEMANIAL (En España desde la Ley de 6 de julio de 1859, con excepción de las rocas)

5) NACIONALIZADO.
7. Régimen de investigación y aprovechamiento. La concesión
minera.
Los permisos de exploración se otorgarán para efectuar estudios y reconocimientos

que apliquen técnicas que no alteren sustancialmente la configuración del terreno. Se

otorgan por un periodo máximo de un año prorrogable otro año y con una extensión

mínima de 300 cuadrículas y máxima de 3.000.

Los permisos de investigación otorgan a su titular el derecho a realizar dentro de su

perímetro, los estudios y trabajos encaminados a poner de manifiesto y definir uno o

varios recursos mineros de las secciones C) o D), para su posterior explotación. Se

conceden por un plazo que no puede ser superior a tres años, salvo prórroga y no

pueden exceder de 300 cuadrículas mineras.

Las concesiones de explotación, que podrán ser directas o derivadas de un permiso de

investigación previo, otorgan a su titular el derecho al aprovechamiento del recurso o

recursos puestos de manifiesto dentro de su perímetro. Se conceden por un plazo de

30 años, prorrogable por otros dos períodos de 30 años [desde la Ley 33/2003 no puede haber
concesiones de más de 75 años, incluidas las prórrogas], y con una extensión máxima

de 100 cuadrículas. Los recursos que la Ley somete a concesión cuentan automáticamente con
la condición de utilidad pública. Los derechos mineros podrán verse caducados por renuncia
voluntaria, por finalización del plazo de vigencia y por otras causas reguladas en la Ley de
Minas

El aprovechamiento de recursos de la Sección A), cuando se encuentren en terrenos de


propiedad privada, corresponderá al dueño de los mismos…

Cuando los recursos se hallen en terrenos patrimoniales del Estado, Provincia o Municipio,
podrán sus titulares aprovecharlos directamente o ceder a otros sus derechos.

Cuando se encuentren en terrenos de dominio y uso público, serán de aprovechamiento


común.

Permisos de exploración

La autoridad minera, normalmente autonómica, podrá otorgar permisos de exploración, que


conferirán a sus titulares los siguientes derechos:
a) Efectuar estudios y reconocimientos en zonas determinadas, mediante la aplicación de
técnicas de cualquier tipo que no alteren sustancialmente la configuración del terreno y con
las limitaciones que establezca el Reglamento.

b) Prioridad en la petición de permisos de investigación o concesiones directas de explotación


sobre el terreno que, incluido en su perímetro, fuera franco y registrable en el momento de
presentarse la solicitud de exploración

Los permisos de exploración se concederán, sin perjuicio de los derechos adquiridos por otros
solicitantes anteriores, por un plazo de un año, prorrogable como máximo por otro en los
casos y condiciones que se determinen en el Reglamento de esta Ley. La prioridad para su
tramitación se determinará por el orden de presentación de las solicitudes.

Permisos de investigación

El permiso de investigación concede a su titular el derecho a realizar, dentro del perímetro


demarcado y durante un plazo determinado, los estudios y trabajos encaminados a poner de
manifiesto y definir uno o varios recursos de la Sección C) o D) y a que, una vez definidos, se le
otorgue la concesión de explotación de los mismos.

Los permisos de investigación se concederán por el plazo que se solicite, que no podrá ser
superior a tres años. Dicho plazo podrá ser prorrogado por tres años.

El titular de un permiso de investigación deberá comenzar los trabajos dentro del plazo de seis
meses, a contar de la fecha en que esté en condiciones de ocupar los terrenos necesarios para
su ejecución, y estará obligado a mantenerlos en actividad con la intensidad programada en los
proyectos o planes de labores anuales.

Artículo cincuenta y siete de la Ley:

Si el titular de un permiso de investigación no llegase a un acuerdo con los propietarios,


titulares de otros derechos u ocupantes de los terrenos que sean necesarios para el desarrollo
de los trabajos o para el acceso a ellos, tendrá la obligación de iniciar el oportuno expediente
de ocupación temporal dentro del plazo de dos meses, a contar de la fecha en que le fuese
notificado el otorgamiento del permiso de investigación.

Concesión demanial

El derecho al aprovechamiento de recursos de la Sección C) o la D) lo otorgará el Estado por


medio de una concesión de explotación para lo que será necesario que se haya puesto de
manifiesto uno o varios recursos susceptibles de aprovechamiento racional.

La concesión de explotación se otorgará por un período de treinta años, prorrogable por plazos
iguales hasta un máximo de noventa años [actualmente 75] Para la obtención de cada
prórroga deberá demostrarse en el expediente reglamentario la continuidad del recurso o el
descubrimiento de uno nuevo, así como la adecuación de las técnicas de aprovechamiento al
progreso tecnológico. El otorgamiento de una concesión de explotación confiere a su titular el
derecho al aprovechamiento de todos los recursos de la Sección C) o D) que se encuentren
dentro del perímetro de la misma, excepto los que previamente se hubiera reservado el
Estado. La concesión se otorgará siempre para una extensión determinada y concreta, medida
en cuadrículas mineras completas y para un mismo terreno no podrá otorgarse más que una
sola concesión de explotación de recursos de la Sección.

Concesiones directas de explotación (art. 63 de la Ley)

Podrá solicitarse directamente la concesión de explotación sin necesidad de obtener


previamente un permiso de investigación, en los casos siguientes:

a) Cuando esté de manifiesto un recurso de la Sección C) o D), de tal forma que se considere
suficientemente conocido y se estime viable su aprovechamiento racional.

b) Cuando sobre recursos suficientemente reconocidos en derechos mineros caducados,


existan datos y pruebas que permitan definir su explotación como consecuencia de mejoras
tecnológicas o de nuevas perspectivas de mercado.

Concesiones de explotación derivadas de permisos de investigación (art. 67)

Tan pronto como la investigación demuestre de modo suficiente la existencia de un recurso o


recursos de las Secciones C) o D), y dentro siempre del plazo de vigencia del permiso de
investigación, su titular podrá solicitar la concesión de explotación sobre la totalidad o parte
del terreno comprendido en el perímetro de investigación. Se considera una medida de
fomento jurídico: el descubridor va a poder explotar sin concurrencia.

Common questions

Con tecnología de IA

Mining concessions in Spain are granted based on the identification of exploitable mineral resources within a defined perimeter. These concessions can result from earlier exploratory permits allowing non-invasive techniques or investigation permits for in-depth resource study over a maximum period of three years, extendable by another three. Concessions grant rights for 30 years, extendable up to 75 years total, contingent on demonstrating resource continuity or technological advancements. Titles such as direct exploitation concessions may not require prior investigation if resources are sufficiently known or in cases involving updated exploitation technologies. The State holds prioritization rights, and the process involves regulatory filings demonstrating resource viability and adherence to technological and environmental standards .

Public forests are those owned by the State, autonomous communities, local entities, or other public law entities, while private forests are owned by private individuals or legal entities, individually or in co-ownership. Public forests often provide communal benefits and may include montes de utilidad pública, which are specially cataloged and regulated to serve public services like erosion protection or hydrological regulation. Private forests, on the other hand, can be owned collectively by local communities, such as montes vecinales en mano común, with special characteristics of indivisibility and inalienability .

The renewal of mining concessions under Spanish law necessitates illustrating continuing resource presence or the identification of new exploitable minerals, alongside demonstrating the use of current technologies for resource management. The incorporation of technological advancements is fundamental in assuring the optimal and sustainable exploitation of resources, reflecting a progressive legal framework that aligns economic interests with technological innovation. Extended concession periods are contingent on proving technological assimilations capable of enhancing resource utility and economic feasibility, ensuring that operations continue to meet evolving industry standards and ecological considerations .

The legal framework for transferring concessions over public resources involves stringent administrative oversight to ensure compliance with original terms. Concessions are transferable inter vivos and posthumously, pending administrative recognition of the transferee's adherence to original conditions. Deadlines enforce administrative communication of succession intentions, failing which results in entranceguishing the concession. This ensures continued alignment with public interests and regulatory standards irrespective of ownership changes, maintaining resource stability and compliance with sustainable practices while allowing fluidity in resource management .

Spanish legislation mandates several measures to protect maritime-terrestrial public domains, including maintaining a permanent access zone along the coastline, supplemented by comprehensive territorial and urban planning to facilitate public access without infrastructure compromising. Strategic plans must ensure the availability of sufficient paths to the sea and accompanying amenities outside the immediate public domain, maintaining frequent vehicle and pedestrian access points. Additionally, any construction affecting these domains requires state authorization, ensuring minimal environmental impact and preservation of public access. These regulations aim to balance protection with usability, facilitating public enjoyment while preventing degradation .

Montes de dominio público in Spain are those forests integral to public service, such as those cataloged for utility in protecting against natural disasters or supporting communal livelihoods, and are demanial in nature. In contrast, montes patrimoniales are publicly owned but not classified for direct public use, lacking the distinctive characteristics or services of domain-based forests. These distinctions affect management practices and legal protections, with domain-based forests enjoying specific regulatory and conservation status, reflecting their role in environmental and communal functions, while patrimonial forests might serve broader societal development goals .

Under Spanish law, "monte" encompasses lands with forest species, either naturally occurring or cultivated, fulfilling various roles such as environmental or cultural. This includes wastelands, rocky areas, or abandoned agricultural lands showing forest characteristics. Additionally, land designated for future reforestation, certain forest enclaves within agricultural areas, and infrastructures servicing forest activities can be considered monte. However, this classification excludes agricultural lands, urban territories, and other areas explicitly excluded by regional forest legislation, reflecting a focus on ecological function over mere land use .

State authorities in Spain have exclusive jurisdiction over basic forest legislation, while regional authorities, or Autonomous Communities, may assume responsibilities for forest management and exploitation within their territories. Regions may determine criteria for land classifications, such as forest versus non-forest land, and manage titles specific to forest properties, ensuring regional needs and ecological considerations align with overarching state guidelines. This dual system allows localization within a unified legislative framework, ensuring comprehensive forest management that considers both national and regional priorities .

Spanish legislation mandates a six-meter-wide zone inland from the maritime-terrestrial public domain to be kept open for public pedestrian access and for surveillance vehicles, except in specially protected areas. This zone can be increased to a maximum of 20 meters where necessary. Exceptional occupancies of this zone by projects are possible if the zone is replaced elsewhere under similar conditions. Additionally, the territorial and urban planning of coastal areas must provide adequate access to the sea and parking facilities, ensuring these are signposted and open to the public upon completion. Changes to public access infrastructures cannot interrupt access to the sea without proposing an alternative solution that maintains access effectiveness .

Utility public lands, crucial for environmental protection, hydrological regulation, or biodiversity, justify the inclusion of forests in Spain's Catalog of Montes de Utilidad Pública. Forests essential in protecting soil from erosion, situated at critical hydrological catchment areas, or maintaining ecological balance fall under this public service domain. Their registration acknowledges their societal value beyond ownership, ensuring conservation and management focus aligns with broader ecological and public health objectives. Such designation elevates the administrative and legal status of the land, reinforcing state and regional legislative measures for sustainable management .

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