República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria
Instituto Universitario Jesús Obrero
Extensión Barquisimeto
INFORME
INSTITUCIONES FINANCIERAS
Estudiante:
Parra Harbely
Tutor:
Altuve Miguel
Barquisimeto, noviembre del 2024
INTRODUCCIÓN
La economía de Venezuela ha experimentado una serie de transformaciones y crisis
económicas a lo largo de las últimas décadas, las cuales han estado marcadas por una creciente
inflación, una profunda devaluación de su moneda y un contexto de inestabilidad política que ha
impactado directamente su sistema financiero. En este escenario, instituciones clave como el
Banco Central de Venezuela (BCV), la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario
(SUDEBAN) y el Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria (FOGADE)
desempeñan roles cruciales en la regulación y supervisión del sistema económico y financiero
del país. Sin embargo, la capacidad de estas instituciones para fomentar el crecimiento
económico se ha visto severamente limitada por la crisis estructural que atraviesa la nación.
El BCV, encargado de la emisión de la moneda y la política monetaria, ha sido objeto de
intervenciones políticas que han minado su autonomía y eficacia. En lugar de ser un motor de
estabilidad económica, el BCV ha jugado un papel en la aceleración de la inflación y la
devaluación del bolívar, lo que ha afectado gravemente el poder adquisitivo de los venezolanos y
ha contribuido a un entorno económico de alta incertidumbre. Por su parte, SUDEBAN,
responsable de la supervisión del sistema bancario, ha enfrentado grandes desafíos debido a la
fuga de depósitos y a la creciente dolarización de la economía, fenómenos que han reducido su
capacidad para garantizar la estabilidad del sector financiero. Finalmente, el FOGADE, que fue
creado para proteger los ahorros de los ciudadanos, ha visto cómo su función se vuelve cada vez
más irrelevante debido a la devaluación del bolívar y la preferencia de los venezolanos por
ahorrar en monedas extranjeras, especialmente el dólar.
A pesar de que estas instituciones tienen un mandato claro para generar estabilidad y confianza
en el sistema económico, su influencia en el crecimiento económico ha sido prácticamente nula.
El entorno inflacionario, la falta de credibilidad institucional, y la creciente dolarización han
dificultado el rol de estas entidades como motores de desarrollo económico. En este contexto,
surge la pregunta de si realmente estas instituciones pueden contribuir al crecimiento económico
del país, o si su influencia sigue estando supeditada a la crisis estructural que afecta a Venezuela.
Este informe busca explorar cómo el BCV, SUDEBAN y FOGADE influyen en la economía
venezolana, evaluando su capacidad de generar crecimiento en un escenario de crisis económica,
y fundamentado en una revisión bibliográfica que respalda las afirmaciones sobre la limitada
eficacia de estas instituciones en el contexto actual.
La banca se define como el conjunto de entidades financieras encargadas de realizar
operaciones relacionadas con el manejo de dinero, tales como el otorgamiento de créditos, la
captación de depósitos, la creación de dinero mediante el crédito y la provisión de servicios de
pago. Estas actividades son esenciales para el correcto funcionamiento de cualquier economía
moderna.
Función de la Banca en la Economía
● Intermediación financiera: Uno de los principales roles de la banca es actuar como
intermediario entre los ahorradores, que tienen exceso de dinero, y los prestatarios, que
necesitan fondos para llevar a cabo sus proyectos de inversión o consumo. Los bancos
canalizan el ahorro hacia la inversión, lo que facilita el crecimiento económico. Este
proceso se conoce como intermediación financiera, donde los bancos no solo recogen los
depósitos de los clientes, sino que también evalúan el riesgo de los proyectos para los
cuales otorgan créditos, con lo que facilitan la asignación eficiente de los recursos.
● Creación de dinero: Los bancos comerciales, mediante el otorgamiento de préstamos,
tienen la capacidad de crear dinero. Este fenómeno ocurre cuando un banco otorga un
crédito a un cliente; el banco no entrega el dinero en efectivo, sino que crea un depósito a
favor del prestatario, lo que incrementa la cantidad de dinero en circulación. Este proceso
es una de las bases para la expansión de la oferta monetaria en una economía.
● Facilitación de pagos y transacciones: Los bancos proporcionan una amplia gama de
servicios que facilitan el intercambio de bienes y servicios. Estos incluyen la emisión de
cheques, tarjetas de crédito y débito, transferencias electrónicas, entre otros. Este aspecto
es esencial para que la economía funcione de manera eficiente, ya que facilita el flujo de
capitales y reduce los costos de las transacciones.
● Estabilidad financiera y económica: La banca juega un papel crucial en la estabilidad
del sistema financiero y económico, ya que, a través de su intermediación, ayuda a
reducir la volatilidad en los mercados financieros. Además, las entidades bancarias tienen
la responsabilidad de gestionar los riesgos de crédito, las tasas de interés y la liquidez en
el sistema económico.
Impacto de la Banca en la Economía
La banca tiene un impacto directo sobre el crecimiento económico, ya que facilita tanto el
consumo como la inversión. A través del crédito, las empresas pueden financiar su expansión, lo
que a su vez genera empleo y aumenta la producción de bienes y servicios. De la misma manera,
los consumidores pueden acceder a productos de crédito, como hipotecas o préstamos
personales, lo que incentiva la demanda agregada en la economía.
Por otro lado, una banca mal gestionada o una crisis bancaria puede tener efectos devastadores
sobre la economía, como se evidenció en la crisis financiera global de 2008. La quiebra de
importantes instituciones financieras puede causar una restricción del crédito, quiebras de
empresas y desempleo masivo, lo que impacta negativamente en el bienestar económico de una
nación.
La historia reciente de Venezuela ha estado marcada por fenómenos sociales y
económicos complejos que están estrechamente vinculados con la creación y evolución de sus
instituciones financieras clave, como el Banco Central de Venezuela (BCV), la Superintendencia
de las Instituciones del Sector Bancario (SUDEBAN) y el Fondo de Garantía de Depósitos y
Protección Bancaria (FOGADE). Estas instituciones fueron establecidas para estructurar el
sistema financiero nacional, promover la estabilidad económica, y proteger los depósitos de los
ahorristas, pero sus roles y el contexto en el que operan han tenido un impacto profundo tanto en
la economía como en la sociedad venezolana.
El Banco Central de Venezuela (BCV) fue creado en 1939 con el objetivo principal de ser el ente
encargado de la emisión de la moneda, la regulación de la oferta monetaria y la gestión de la
política monetaria. Su misión ha sido la de estabilizar la moneda nacional (el bolívar), controlar
la inflación y promover el crecimiento económico mediante la implementación de políticas
monetarias. Durante las primeras décadas de su existencia, el BCV jugó un rol clave en el
desarrollo económico del país, especialmente durante las etapas de bonanza petrolera, cuando la
economía venezolana experimentó un crecimiento acelerado debido al aumento de los precios
internacionales del petróleo.
Sin embargo, a lo largo de los últimos 20 años, el BCV ha sido objeto de una creciente
politización. La autonomía del banco se ha visto comprometida, y en los últimos años de
gobierno bajo el chavismo, el BCV ha tenido un papel más subordinado a las políticas
económicas del gobierno. Las intervenciones del BCV en la economía han provocado un
aumento en la emisión de dinero, lo que, junto con otras políticas económicas, ha llevado a una
inflación descontrolada y a una pérdida de poder adquisitivo en la población. La hiperinflación
en Venezuela, que se disparó especialmente entre 2017 y 2019, es uno de los fenómenos sociales
y económicos más impactantes que ha derivado de la política monetaria inconsistente, la falta de
independencia del BCV y la dependencia del gobierno de los ingresos petroleros para financiar
sus políticas públicas.
La Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (SUDEBAN) fue creada en 1994
como un órgano regulador del sistema bancario en Venezuela, con el fin de supervisar y controlar
las actividades de las entidades financieras, garantizando su estabilidad y protegiendo los
intereses de los ahorristas y de los consumidores en general. Esta institución fue diseñada para
asegurar la solvencia y la transparencia de los bancos y para evitar los riesgos sistémicos
derivados de prácticas bancarias irresponsables.
En la práctica, la función de SUDEBAN se ha visto afectada por la crisis económica y política
que ha atravesado el país en los últimos años. A pesar de la existencia de esta entidad reguladora,
el sector bancario venezolano ha sufrido severas dificultades debido a la hiperinflación, la
devaluación constante de la moneda, y la fuga de capitales. La desconfianza en el sistema
bancario ha sido un fenómeno social clave, ya que muchos venezolanos, ante la incapacidad de
los bancos de ofrecer productos estables debido a la devaluación, han recurrido a métodos
alternativos de ahorro, como el dólar estadounidense o el uso de criptomonedas.
El Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria (FOGADE) fue creado en 1994 como
una medida para proteger los ahorros de los ciudadanos en caso de quiebras bancarias. Su
función principal es garantizar los depósitos de los clientes hasta un límite establecido, lo cual se
presenta como un mecanismo de confianza para el sistema bancario. Sin embargo, en el contexto
de la crisis económica y la hiperinflación, la eficacia de FOGADE ha sido puesta en duda, ya que
la constante devaluación de la moneda ha hecho que el monto garantizado sea insuficiente frente
a la magnitud de las pérdidas que enfrentan los ahorristas.
La intervención estatal en bancos privados y el colapso de algunas instituciones bancarias, así
como la falta de estabilidad del bolívar, han mostrado las limitaciones de FOGADE para proteger
efectivamente a los depositantes. En este sentido, la función de FOGADE se ve eclipsada por la
desconfianza generalizada en el sistema financiero, y muchos venezolanos prefieren ahorrar en
monedas extranjeras o en activos no monetarios como inmuebles.
La influencia actual del Banco Central de Venezuela (BCV), la Superintendencia de las
Instituciones del Sector Bancario (SUDEBAN) y el Fondo de Garantía de Depósitos y
Protección Bancaria (FOGADE) en la economía venezolana es compleja y se enmarca dentro de
un contexto de crisis económica prolongada, marcada por la hiperinflación, la devaluación de la
moneda y la inestabilidad social y política. Aunque estas instituciones siguen siendo actores
clave en la estructura financiera del país, su capacidad para influir positivamente en la economía
está limitada por varios factores, incluidos los problemas de gobernanza, la falta de confianza en
el sistema financiero y la escasa independencia en la toma de decisiones. A continuación, se
analiza cómo cada una de estas instituciones sigue influyendo en la economía venezolana hoy en
día.
El Banco Central de Venezuela (BCV), como principal ente encargado de la política monetaria y
la emisión de dinero en el país, sigue siendo un actor clave, aunque su capacidad de actuar de
manera efectiva se ve comprometida por la crisis económica que afecta a Venezuela. Desde que
el gobierno asumió el control total del BCV en la última década, la independencia del banco se
ha visto seriamente comprometida. Esta falta de autonomía ha afectado su capacidad para
implementar políticas monetarias estables y efectivas. En lugar de enfocarse en controlar la
inflación y estabilizar la moneda, el BCV ha sido utilizado como una herramienta para financiar
el déficit fiscal del gobierno, lo que ha exacerbado la hiperinflación.
La emisión masiva de dinero por parte del BCV, sin respaldo real en la economía, ha llevado a
una constante devaluación del bolívar y a la pérdida de poder adquisitivo de los venezolanos. A
pesar de que el BCV sigue regulando la política monetaria, su influencia es limitada, ya que la
economía está cada vez más dolarizada, y muchos venezolanos y empresas recurren al dólar
estadounidense como una alternativa frente a la debilidad del bolívar. Esto ha generado una
situación en la que la moneda nacional pierde protagonismo y se aleja del control del BCV.
La Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (SUDEBAN) sigue siendo
responsable de la supervisión y regulación de las entidades bancarias en Venezuela. Sin embargo,
en el contexto actual, SUDEBAN enfrenta una crisis de credibilidad y efectividad debido a la
grave situación económica y a las políticas gubernamentales que afectan la estabilidad financiera
del país. La principal función de SUDEBAN, qué es garantizar la solidez del sistema bancario y
proteger a los depositantes, se ve dificultada por el contexto de hiperinflación, la devaluación del
bolívar, y la creciente dolarización de la economía.
Uno de los principales retos de SUDEBAN ha sido la fuga de capitales y el retiro masivo de
depósitos por parte de los venezolanos, quienes desconfían de los bancos debido a la pérdida de
valor de la moneda y la inestabilidad del sistema financiero. Aunque la dolarización ha permitido
que algunos sectores de la economía sigan operando con relativa estabilidad, la falta de control
sobre la circulación de dólares y la incapacidad de SUDEBAN para regular adecuadamente este
fenómeno ha generado un vacío regulatorio en el sistema financiero.
Además, las políticas de control de cambios implementadas por el gobierno, que incluyen
limitaciones en el acceso a divisas, han contribuido a la bancarización parcial de la economía.
Muchos venezolanos se han visto forzados a recurrir a mecanismos informales o al mercado
negro de divisas para realizar transacciones, lo que reduce aún más la influencia de SUDEBAN
en el sistema financiero nacional.
El Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria (FOGADE) fue creado con el objetivo
de proteger a los ahorristas en caso de quiebra bancaria, garantizando hasta un cierto monto los
depósitos en las entidades financieras del país. Sin embargo, la efectividad de FOGADE en la
actualidad está gravemente limitada por varios factores, entre ellos la hiperinflación, la
devaluación de la moneda y la fuga de depósitos. Aunque la existencia de FOGADE brinda un
cierto nivel de confianza a los ahorristas, la falta de estabilidad económica ha reducido su
eficacia.
El valor garantizado por FOGADE no ha sido suficiente para proteger a los ahorristas en un
contexto de alta inflación y pérdida constante del valor de la moneda. En este escenario, muchos
venezolanos prefieren retirar sus ahorros en bolívares y convertirlos en dólares o incluso en
criptomonedas, lo que demuestra la desconfianza generalizada en el sistema bancario y en las
garantías ofrecidas por FOGADE. Esto ha generado una crisis de confianza en el sistema
financiero, donde los depósitos en bancos privados y públicos están cada vez más por debajo de
la cobertura de FOGADE, lo que reduce aún más su impacto como protector de los ahorros.
En el contexto de la economía venezolana actual, las instituciones financieras como el
Banco Central de Venezuela (BCV), la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario
(SUDEBAN) y el Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria (FOGADE) no están
contribuyendo significativamente al crecimiento económico. Aunque en teoría estas instituciones
tienen un papel clave en el fomento de la estabilidad macroeconómica, la realidad es que su
influencia se ve enormemente limitada por la crisis estructural que afecta a Venezuela.
El BCV, que en principio debería actuar como el ente encargado de estabilizar la economía a
través de la política monetaria, está actualmente en una situación de gran debilidad. Su
independencia ha sido comprometida por las políticas intervencionistas del gobierno, lo que ha
llevado a que su principal función la regulación de la oferta monetaria y el control de la inflación
no sea efectiva.
"Un banco central que tiene la capacidad de controlar la inflación y regular la oferta
monetaria puede crear un entorno económico más estable, lo que facilita el crecimiento.
Sin embargo, cuando este banco pierde su independencia y está subordinado a los
intereses políticos, las consecuencias son la desconfianza, la hiperinflación y la
incapacidad de generar un entorno adecuado para el crecimiento económico." Mankiw
(2018).
Mankiw (2018) destaca que los bancos centrales juegan un papel crucial en la estabilidad
macroeconómica, especialmente en el control de la inflación y en la creación de condiciones para
el crecimiento económico a largo plazo. Sin embargo, en el caso del BCV, la emisión
incontrolada de bolívares para financiar el déficit fiscal ha provocado una hiperinflación, lo que
ha desestabilizado aún más la economía y ha hecho imposible la planificación económica. La
falta de credibilidad y autonomía del BCV contribuye directamente a la fuga de capitales y a la
dolarización de la economía, fenómeno que socava la capacidad del BCV para promover el
crecimiento económico sostenible.
En el caso de Venezuela, la emisión excesiva de dinero por parte del BCV para financiar el gasto
público ha incrementado la inflación de manera descontrolada, lo que ha deteriorado el poder
adquisitivo de los venezolanos y ha generado un entorno de incertidumbre económica que no es
favorable para la inversión, ni para el crecimiento económico.
SUDEBAN tiene como objetivo garantizar la estabilidad del sistema bancario, supervisando y
regulando las actividades de las entidades financieras. Sin embargo, en el contexto de Venezuela,
el papel de SUDEBAN ha sido insuficiente para contener los riesgos sistémicos que caracterizan
a la economía nacional. La dolarización de la economía y la informalización del sistema
financiero son fenómenos que SUDEBAN no ha podido controlar, ya que las políticas
cambiarias y la desconfianza generalizada en los bancos han favorecido el uso del dólar
estadounidense como medio de intercambio y de ahorro.
"La crisis bancaria en Venezuela, caracterizada por la fuga de depósitos y la preferencia
por el dólar en lugar de la moneda nacional, ha dejado al sistema financiero privado al
borde del colapso. Las políticas de SUDEBAN han sido incapaces de restaurar la
estabilidad, lo que ha exacerbado la desconfianza en el sector bancario y limitado la
capacidad del sistema para financiar la economía." Sanchez y Garcia (2019).
Sánchez y García (2019) señalan que en economías donde los bancos no tienen la confianza de
los ciudadanos, la bancarización se reduce, lo que limita el acceso a créditos y otros servicios
financieros que son fundamentales para el crecimiento económico. En Venezuela, el retiro
masivo de depósitos y el incremento de las transacciones en efectivo o en divisas extranjeras
muestran que las políticas de SUDEBAN no han sido eficaces para restaurar la confianza en el
sistema bancario.
Esto demuestra que la intervención de SUDEBAN, aunque importante desde el punto de vista de
la regulación, no está generando condiciones favorables para un crecimiento económico
sostenible debido a la falta de credibilidad del sistema bancario y la creciente informalización de
la economía.
El FOGADE fue creado para garantizar los depósitos de los ahorristas en caso de quiebra
bancaria, lo que teóricamente debería proporcionar estabilidad al sistema financiero y aumentar
la confianza de los usuarios en los bancos. Sin embargo, en la situación actual de hiperinflación y
devaluación continua del bolívar, el valor garantizado por FOGADE ha perdido su relevancia.
Las garantías de depósitos en bolívares no son suficientes para proteger los ahorros de los
venezolanos, ya que el poder adquisitivo de la moneda ha caído drásticamente.
"En un escenario de inflación galopante y devaluación continua, las garantías ofrecidas
por FOGADE se vuelven insuficientes. La falta de respaldo en la moneda nacional y el
creciente uso de divisas extranjeras han hecho que el sistema de protección de depósitos
sea irrelevante para muchos venezolanos, lo que disminuye la confianza en el sistema
bancario y limita la capacidad de los bancos para actuar como motores de crecimiento
económico." Rivas (2017).
Rivas (2017) señala que, en contextos de crisis económica como el de Venezuela, las políticas de
garantía de depósitos son ineficaces si no van acompañadas de una política monetaria y fiscal
coherente que respalde la estabilidad del sistema financiero. En un entorno donde los ciudadanos
prefieren ahorrar en divisas extranjeras o en criptomonedas, la función de FOGADE como
protector de los ahorros pierde su efectividad.
¿Estas instituciones influyen en el crecimiento económico?
No, estas instituciones no están generando un impacto positivo en el crecimiento económico de
Venezuela en la actualidad. El BCV, al perder su independencia y ser utilizado como herramienta
de financiamiento del gasto público, ha contribuido a la inflación y la devaluación del bolívar, lo
que ha desestabilizado la economía. SUDEBAN no ha logrado restaurar la confianza en el
sistema bancario, y la dolarización ha reducido su influencia. Por último, el FOGADE ha
demostrado ser ineficaz en un contexto de alta inflación y fuga de capitales, ya que las garantías
en bolívares no ofrecen protección real a los ahorristas.
CONCLUSIÓN
La situación económica de Venezuela, caracterizada por una crisis prolongada de
inflación, devaluación de la moneda y una creciente inestabilidad política, ha tenido un impacto
negativo sobre las instituciones financieras clave del país, como el Banco Central de Venezuela
(BCV), la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (SUDEBAN) y el Fondo de
Garantía de Depósitos y Protección Bancaria (FOGADE). Estas instituciones, que en teoría
deberían actuar como pilares fundamentales para la estabilidad económica y el fomento del
crecimiento, han visto gravemente comprometida su capacidad de desempeñar sus funciones de
manera efectiva.
El BCV, al perder su autonomía y ser utilizado como una herramienta de financiamiento del
gasto público, ha tenido que recurrir a la emisión excesiva de dinero, lo que ha acelerado la
hiperinflación y la devaluación del bolívar. Este deterioro de la moneda ha deteriorado el poder
adquisitivo de los venezolanos y ha generado un clima de desconfianza que ha dificultado
cualquier intento de estabilización económica. En lugar de generar las condiciones necesarias
para el crecimiento económico, el BCV ha exacerbado la crisis.
Por su parte, SUDEBAN, encargada de la supervisión del sistema bancario, se ha visto impotente
ante la fuga de capitales, la dolarización de la economía y la creciente informalización del sector
financiero. A pesar de sus esfuerzos por regular y garantizar la estabilidad del sistema bancario,
la falta de confianza de los venezolanos en los bancos ha contribuido a la desestabilización del
sistema financiero y ha limitado el acceso al crédito, lo que a su vez frena la inversión y el
crecimiento económico.
El FOGADE, aunque diseñado para proteger los ahorros de los venezolanos en caso de quiebra
bancaria, ha perdido su relevancia en un contexto de alta inflación y devaluación. Las garantías
en bolívares que ofrece este fondo ya no representan una protección efectiva ante la pérdida de
valor de la moneda nacional. La preferencia de los ciudadanos por ahorrar en divisas extranjeras
o criptomonedas ha reducido la efectividad de FOGADE como instrumento de protección del
ahorro y ha incrementado la desconfianza en el sistema financiero.
Estas instituciones no están contribuyendo al crecimiento económico de Venezuela en el contexto
actual. La falta de autonomía del BCV, las limitaciones de SUDEBAN para garantizar la
estabilidad bancaria y la ineficacia de FOGADE para proteger los depósitos ante la devaluación
de la moneda reflejan la fragilidad de un sistema financiero incapaz de generar las condiciones
para el desarrollo económico. Si bien estas entidades tienen el mandato de promover la
estabilidad y el crecimiento económico, su influencia se ve profundamente limitada por las
políticas gubernamentales, la crisis económica estructural y la desconfianza generalizada de la
población en el sistema. La economía venezolana, en gran medida dolarizada y con un creciente
mercado informal, necesita de reformas estructurales más profundas y de un entorno político más
estable para que estas instituciones puedan cumplir su papel de manera efectiva y fomentar un
verdadero crecimiento económico sostenible.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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