0% encontró este documento útil (0 votos)
58 vistas65 páginas

BIOGRAFIA

BIOGRAFIA
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
58 vistas65 páginas

BIOGRAFIA

BIOGRAFIA
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Biografía de Napoleón Bonaparte

Napoleón Bonaparte (1769-1821) fue un comandante y


líder político francés que llevó a cabo grandes campañas
con las que conquistó la mayoría de Europa. Sirvió
durante la Revolución francesa al ejército republicano y
luego se alzó como emperador de la nación en 1804. A
mediados de la década de 1790, la influencia y el
renombre de Napoleón se expandieron por toda Francia.
En 1795 se encargó de defender París de los realistas y eso
lo ubicó en una buena posición ante los miembros del
Directorio, ente que gobernaba el país.
De allí fue enviado a la Campaña de Italia, en la que las
victorias y las riquezas que venían con las conquistas
realizadas por Napoleón parecían indetenibles.
Desde esa posición aprendió cómo dirigir un Estado, cosa
que preocupó a los miembros del Directorio, quienes
luego se contentaron con el oro que enviaba Bonaparte y
olvidaron lo rápido que había alcanzado la gloria.
Sin embargo, Napoleón no quiso tomar el poder de
inmediato y decidió prestar atención a la agenda
tradicional de Francia y emprender una campaña en Egipto
contra Gran Bretaña. La misma no resultó de la forma que
Bonaparte esperaba, tras la destrucción de la flota
francesa.
Con el apoyo de Emmanuel-Joseph Sieyès y la amenaza
rusa y británica latente, se produjo el golpe de Estado del
18 brumario, acaecido en 1799. Gracias a eso, Francia
pasó a ser gobernada por tres cónsules: Napoleón
Bonaparte, Emmanuel Sieyès y Roger Ducos.
Tres años más tarde se realizó una enmienda a la
Constitución, en la que se estableció que Bonaparte sería
primer cónsul de por vida. El 2 de diciembre de 1804 se
coronó como emperador de Francia en una pomposa y
extravagante ceremonia que lo convirtió en Napoleón I.
Aunque en Austerlitz consiguió una gran victoria y una
paz importante para su imperio, no logró emular los
resultados en la batalla de Trafalgar. Bonaparte perdió
España y Portugal, lo que hizo que algunos pensaran que
se encontraba debilitado.
Rusia dejó de prestar atención a los Tratados de Berlín,
por lo que Bonaparte decidió invadirla en 1812. La
operación contó con 600.000 hombres en las tropas
francesas, pero los rusos aplicaron una estrategia de
desgaste que les funcionó muy bien.
Bonaparte regresó a Francia después de tomar Moscú sin
resistencia. Entonces, el invierno le pasó factura a su
ejército, que quedó prácticamente destruido.
El 6 de abril de 1814 decidió abdicar en favor de un
miembro de la casa Borbón, Luis XVIII. En ese momento
fue la única salida disponible para Napoleón y para el país.
Entonces, Bonaparte se dirigió al destierro en la isla de
Elba.
En marzo, Bonaparte desembarcó en costas francesas
nuevamente. Ordenó la creación de una nueva
Constitución y juró ante ella. Sin embargo, perdió todo en
Waterloo. En junio de 1815, Napoleón se entregó a los
ingleses y estos lo enviaron a Santa Elena hasta el final de
sus días.

Biografía de Napoleón Bonaparte


Primeros años

Napoleón di Buonaparte nació el 15 de agosto de 1769 en


Ajaccio, Córcega. Poco tiempo antes de su nacimiento el
territorio había pasado a ser francés. Descendía de una
familia de la pequeña nobleza de la Toscana.

Su padre, Carlo María di Buonaparte, era abogado y


cortesano de Luis XVI, y su madre fue María Letizia
Remolino. Era el segundo hijo de la pareja, su hermano
mayor era José. Napoleón también tuvo seis hermanos
menores llamados Luciano, Elisa, Luis, Paulina, Carolina
y Jerónimo.

Por la posición que había obtenido su padre, los dos hijos


mayores, José y Napoleón, fueron admitidos en una
escuela de Autun, en Francia continental. Desde entonces
comenzó la formación académica de Napoleón.

En el Collage de Autun estuvo durante un breve período


en el que aprendió el idioma y las costumbres, pero luego
se trasladó al Colegio Militar de Brienne en el que durante
cinco años se preparó para la carrera militar.

En 1784 se graduó del colegio militar y fue aceptado por


la École Ráyale Militar de París en la que se preparó en la
artillería y de la que se recibió al año siguiente como
teniente segundo, cuando contaba con 16 años.
Revolución:

Al culminar sus estudios, Napoleón sirvió en Balance y


Auxonne, pero también se tomó largos tiempos de licencia
de los puestos a los que había sido asignado para volver a
la capital francesa y a su isla natal.

Cuando la Revolución francesa inició en 1789, Napoleón


se mantuvo en Córcega durante un tiempo y se acercó a
Pascual Paoli, un nacionalista corso. Bonaparte y su
familia eran, tradicionalmente, partidarios de la
independencia de Córcega y Napoleón apoyaba a los
jacobinos de la zona.

Ambos corsos tuvieron choques en las decisiones militares


y esa riña obligó a la familia Bonaparte a abandonar la isla
y tomar rumbo a Francia en junio de 1793. Napoleón
regresó al servicio en las filas del ejército francés.

A partir de 1793 se convirtió en amigo de Agustín


Robespierre, hermano del líder de los jacobinos y de la
Convención, Maximilien de Robespierre. Por esa época
afrancesó su nombre y apellido, tal como quedó registrado
en la historia: Napoleón Bonaparte.

Sitio de Tolón:

Probablemente gracias a influencia de alguno de sus


amigos, Napoleón consiguió ser ascendido a comandante
de artillería. Gracias a Antoine Solicita fue asignado a una
de las operaciones que marcó el inicio brillante de su
carrera: el asedio de Tolón.

Los realistas se habían alzado en armas en las fortalezas de


la zona como oposición al régimen del Terror que se
imponía en todo el país bajo el mandato de Robespierre.

Napoleón decidió que antes de entrar a los fuertes debía


utilizar gran fuerza de artillería, que ubicó en una colina,
posición ideal para debilitar al enemigo. Su plan fue
exitoso, puesto que pudo expulsar a las tropas británicas y
españolas que habían sido invitadas por los realistas.

Luego de que el ejército republicano logró tomar la


ciudad, Napoleón fue ascendido a general de brigada a
finales de 1793, a los 24 años. Su buen desempeño lo
volvió el hombre más importante de la operación, por lo
que muchas miradas comenzaron a recaer sobre él.

El fin del Terror:

Tras la caída de Maximiliano Robespierre a mediados de


1794, y como consecuencia de la amistad entre Agustín y
Napoleón, este fue objeto de sospechas por quienes habían
ascendido en el poder.

No encontraron ningún motivo para mantener preso o


asesinar a Bonaparte, por lo que lo dejaron en libertad. Sin
embargo, intentaron alejarlo de los centros de poder y lo
enviaban a posiciones que estaban por debajo de sus
capacidades.

Al año siguiente, el mismo Napoleón se encargó de


hacerse con prestigio entre los nuevos personajes que
tenían el poder en la Convención.

En octubre de 1795 se organizó una protesta armada


contra el gobierno, encabezada por realistas y otros
partidos que no estaban de acuerdo con el dominio
revolucionario. Entonces, Bonaparte acudió al rescate.
Paul Barras le encomendó a Napoleón la protección del
Palacio de las Tullerías, donde sesionaba la Convención.
Joachim Murat se encargó de conseguir algunos cañones
que el 13 de vendimiario del año IV (5 de octubre de
1795), fueron usados para repeler el ataque realista.

Entonces, el ejército improvisado de Napoleón Bonaparte


a favor de la Convención acabó con la vida de 1.400
realistas y el resto de ellos huyó. Fue así como Napoleón
se hizo con el favor del Directorio que rigió desde
entonces a Francia.

La campaña italiana:

Después de su participación en la defensa de Tullerías,


Napoleón Bonaparte fue ascendido a comandante del
interior y se le encargó la campaña llevada a cabo en
tierras italianas. Se convirtió en protegido de Barras y
tomó por esposa a la antigua amante de este, Josefina de
Beauharnais.

A pesar de que sus tropas estaban mal apertrechadas,


Bonaparte consiguió ganar las batallas que se libraron en
Mantua, Castiglione, Arcole, Bassano y finalmente en
Rivoli, en 1797. Con esa victoria contra los austríacos
logró expulsarlos de las tierras italianas.

Los franceses perdieron 5.000 hombres, mientras que las


bajas austríacas ascendían a 14.000. Los italianos recibían
a las tropas de Francia como a libertadores. Napoleón
consiguió firmar un acuerdo con Austria conocido como el
Tratado de Campo Formio.

Según lo acordado, Francia tomaría control del norte de


Italia, al igual que de los Países Bajos y el Rin, mientras
que Austria recibiría a Venecia. Eso no fue respetado por
Napoleón, que ocupó a la última e implementó una
organización que llevó el nombre de República Cisalpina.

Mientras el poder político de Bonaparte crecía en Francia,


los miembros del Directorio se sentían amenazados por la
figura del joven militar. A pesar de eso, logró apaciguarlos
durante un tiempo gracias al oro que recibía el gobierno de
la campaña italiana.

Golpe de fructidor:

Los realistas que habían resultado seleccionados como


miembros del Consejo conspiraban para instaurar
nuevamente la monarquía en Francia. El 18 de fructidor, 4
de septiembre de 1797 en el calendario gregoriano, el
general Pierre Augereau se presentó en París junto con sus
tropas.

Uno de los conjurados, Lazare Carnot, dejó la capital,


mientras que Barthélemy fue apresado. La mayoría de las
monarquistas tuvieron como destino celdas en la Guyana
Francesa. De esa forma, se purgó a la nación de realistas y
Paul Barras volvió a tener el control.

Sin embargo, el verdadero poder yacía en la fuerza de


Napoleón Bonaparte, que regresó a la capital en diciembre
de 1797. Fue entonces cuando conoció al ministro
Talleyrand, que fue muy importante durante todo su
gobierno.

A pesar de que hubiese podido tomar el control del país,


Bonaparte decidió esperar. Mientras tanto, los franceses se
sentían identificados con ese personaje que les había dado
tantas alegrías y victorias y que representaba a un líder en
quien podían confiar por sus buenos resultados.
Campaña de Egipto:

Bonaparte sabía que su fuerza naval no era poderosa,


especialmente comparada con la del Imperio británico. Sin
embargo, decidió trasladarse a Egipto para intentar cortar
el paso de comercio que los ingleses poseían en el
Mediterráneo.

Llegó a Alejandría el 1 de julio de 1798, donde venció a


los mamelucos en la batalla de Shubra Kit y luego en la
batalla de las Pirámides, en las que los franceses solo
perdieron 29 vidas, mientras que los egipcios cerca de
2.000 hombres.

Pero el furor de la victoria terminó cuando Horacio Nelson


destruyó la flota francesa en la batalla del Nilo a mediados
de 1798. Al año siguiente, Napoleón se dirigió a Damasco,
controlada por el Imperio otomano.

Conquistaron Jaffa, Haifa, Gaza y El Arish, pero no


pudieron someter Acre. Eso llevó a Napoleón, cuyos
números habían menguado, a regresar a Egipto, donde
venció una vez más a los otomanos que intentaron invadir,
en esa ocasión, la ciudad de Abukir.
La campaña no obtuvo el éxito que Napoleón esperaba.
Sin embargo, logró expandir su influencia al otro lado del
Mediterráneo. El ejército quedó en manos de Jean Baptiste
Kléber, cuando Bonaparte decidió regresar a Francia en
1799.

Consulado:

Francia estaba lista para recibir un nuevo gobierno. No


querían seguir bajo el mandato del Directorio, pero
tampoco deseaban que los realistas regresaran al poder.
Ese era el momento que había estado esperando Napoleón
Bonaparte.

El 18 de brumario (9 de noviembre de 1799), Emmanuel


Sieyès, José Fouché, Talleyrand, Napoleón y su hermano
Luciano Bonaparte iniciaron un golpe de Estado en dos
partes. Conseguir el voto de los Quinientos y de los
Ancianos era menester para la legitimidad que ansiaba
Napoleón.

Los jacobinos no estaban dispuestos a pasar la propuesta


de la creación de un Consulado que suprimiera el poder
del Directorio, pero Luciano Bonaparte aprovechó su
puesto como jefe de los Quinientos para hacer que Murat y
sus hombres desalojaran de la sala a los que no
accedieron.

Después de que los jacobinos fueron expulsados del


recinto por la fuerza, los representantes restantes, que eran
pocos, votaron para asegurar que tres cónsules serían los
encargados del poder en Francia tras el fin del Directorio.

Los escogidos fueron Sieyès, Ducos y Napoleón


Bonaparte, que se convirtió desde entonces en el
verdadero gobernante. Además, contaba con el apoyo del
pueblo francés, que lo veía como un héroe.

Paz y unidad:

Ambos partidos creyeron ver en Bonaparte lo que ellos


deseaban. De ese modo, los realistas creían que él los
apoyaría y los republicanos asumieron lo propio. Pero para
las personas nada había cambiado.

Sin embargo, el gobierno del Consulado llevó tranquilidad


al país, es decir, los comerciantes comenzaron a prosperar.
Eso era precisamente lo que necesitaba Francia, que había
estado desangrándose durante largo tiempo.
Mientras tanto, Sieyès preparaba la Constitución del año
VIII. En la carta magna se propuso el cargo de Primer
Cónsul, que fue tomado por Bonaparte. Se realizó un
plebiscito en el que la mayoría del país votó
favorablemente, a pesar de que la transparencia estuvo en
entredicho.

El 25 de diciembre de 1799 se declaró el fin de la


Revolución francesa, puesto que en esa fecha tomaron el
poder los tres cónsules, con Bonaparte como líder
indiscutible. Entonces, fijó su residencia en las Tullerías.

Bonaparte también insistía en que el país debía


permanecer en paz internamente: nadie debía ser tratado
con injusticia por sus inclinaciones políticas del pasado, y
todos debían disfrutar por igual de la gloria que en nombre
de Francia se ganaba.

Exterior:

En 1800, cuando Austria volvió a plantar cara a los


franceses, Napoleón libró una batalla en Marengo, que
ganó con dificultad. Lo mismo sucedió en Hohenlinden.
Sin embargo, las tropas fueron recibidas con alegría en su
patria, y al año siguiente firmó con Austria el Tratado de
Lunéville.

Después, Bonaparte procedió a pacificar la relación con


Gran Bretaña. En 1802 se firmó el Tratado de Amiens. Ese
acuerdo fue bueno para Francia, puesto que aseguraba sus
intenciones expansionistas coloniales, al tiempo que
permitía que el continente prosperara.

Ese fue el momento propicio para que Francia se volcara a


recuperar el dominio de sus posesiones en América y así
lo decidió Napoleón. Envió al general Leclerc a Santo
Domingo, pero la operación fue un fracaso, pues la fiebre
amarilla menguó los números de las tropas rápidamente.

En 1804, los esclavos de la isla proclamaron su


independencia bajo un gobierno republicano, al que
bautizaron como Haití.

Puede servirte: Textilería nazca

Luego Talleyrand, con el beneplácito de Napoleón, vendió


a Estados Unidos el territorio de Luisiana por 15 millones
de dólares. De ese modo, la nación americana duplicó su
territorio instantáneamente.

Sin embargo, ante una posible guerra contra Gran Bretaña


era imposible para Francia defender sus dominios
americanos, así que esa venta fue la solución más
ventajosa que pudo encontrar Napoleón Bonaparte.

Imperio:

No faltó quien tramara el asesinato de Napoleón durante


su tiempo en el Consulado. Primero, la conspiración de las
dagas en 1800, luego la Máquina Infernal. Los atentados
eran planificados tanto por republicanos como por
realistas.

En 1804 se descubrió una conjura en la que estaba


involucrada Inglaterra de forma directa, al igual que los
realistas franceses, quienes intentarían restaurar a los
Borbones en la corona. Napoleón decidió actuar primero y
ordenó el asesinato del duque de Enghien.

Neutralizó a sus enemigos con esa acción y tuvo el camino


libre para ascender al puesto que tenía tiempo anhelando:
el de emperador de Francia.
El 2 de diciembre de 1804 Napoleón se coronó ante el
papa Pío VII en la catedral de Notre

Dame. Unió en su persona la tradición con la esencia del


espíritu revolucionario al jurar que mantendría la igualdad,
la propiedad y el territorio francés, mientras levantó un
imperio.

Desde ese momento decidió crear su propia corte, al igual


que repartió títulos nobiliarios por doquier a sus
partidarios y trató de imponer a todos sus hermanos como
reyes en diferentes lugares del continente.

Bonaparte quería establecer conexiones con la historia


francesa para asegurar su lugar a la cabeza del Imperio.

Guerra de la Tercera Coalición:

Desde 1803 se había roto el Tratado de Amiens entre Gran


Bretaña y Francia, tras la declaración de guerra de la
primera a la segunda. Los suizos fueron los primeros en
aliarse a los ingleses, les siguieron los rusos y luego los
austríacos.

En Boulogne, al norte de Francia, Napoleón decidió


emplazar seis campamentos. Los hombres que
permanecían en ellos debían ser quienes tomaran
Inglaterra en nombre del Imperio. La Gran Armada
Francesa contaba en 1805 con 350.000 unidades.

Dada la superioridad de Inglaterra en el mar, Bonaparte


pensó que se podría fingir un ataque franco-español en las
Antillas para desviar la atención. De esa forma podrían
cruzar al menos 200.000 hombres durante la división de
las fuerzas británicas.

La operación no sucedió como estaba planeada. Terminó


en fracaso y Pierre Villeneuve se refugió en Cádiz de
inmediato.

Luego, las tropas francesas se dirigieron al Rin, puesto que


Austria planeaba una invasión. Antes de que los rusos
llegaran a Ulm, Napoleón decidió sitiar la zona y se
produjo una batalla que devino en una victoria rápida y
segura para los franceses.

Simultáneamente, la batalla de Trafalgar fue un completo


desastre que dejó como consecuencia a Francia
prácticamente sin poder naval.
Los rusos se unieron a los ejércitos papales y austríacos
para hacer frente a Bonaparte. Se produjo entonces la
batalla de Austerlitz, el 2 de diciembre de 1805. Esa fue
una gran victoria que enterró las posibilidades de Austria
de recuperar lo perdido ante Francia.

Conquistador de Europa:

Después de conseguir la paz con Austria el 26 de


diciembre de 1805 en Pressburg, quedaron afirmados los
acuerdos de Campo Formio y Lunéville: Francia ganaría el
territorio que había ocupado Austria en Italia y Bavaria,
además de algunas tierras alemanas en control de
Francisco I de Austria, quien se comprometió a cancelar
40 millones de francos.

Por otro lado, a los rusos no se les expolió tras su derrota,


sino que más bien se les garantizó el paso hasta sus tierras
sin ninguna resistencia, puesto que en ese momento
conseguir la amistad del zar era muy importante para
Napoleón.

En cuanto a los Borbones de Italia, los sustituyó por su


hermano José Bonaparte, Luis fue designado como rey de
Holanda y a Jerónimo le arregló un matrimonio con la
princesa Catalina de Wurtemberg.

Ubicó a sus familiares en las más altas posiciones,


esperando agradecimiento y fidelidad hacia él, mientras
que con los antiguos nobles hubiese tenido que estar
siempre preparado para la traición.

Hannover fue ofrecida a Inglaterra y Prusia se levantó


puesto que eso incumplía las promesas hechas a ellos por
Bonaparte. En las batallas de Jena y Auerstedt, Napoleón
acabó con las fuerzas prusianas.

España y Portugal:

A pesar de que Inglaterra había sido bloqueada al norte y


al este, todavía se mantenía económicamente por los
puertos de la península ibérica, con los que podía
establecer tratados comerciales y que mantenían el
consumo de los productos británicos.

Entonces, 30.000 hombres fueron enviados a Portugal por


Napoleón, pero la corte portuguesa se encontraba en Brasil
cuando Juanot y sus hombres llegaron a Lisboa.
En España, Carlos IV se mantenía en apariencia como
aliado del Imperio francés, pero rompía frecuentemente
sus acuerdos, especialmente por influencia de Godoy, el
primer ministro. Cuando en 1808 sucedió el motín de
Aranjuez, el rey abdicó a favor de su hijo Fernando VII.

Luego, Carlos IV se retractó de haber cedido su corona.


Napoleón vio una oportunidad abierta en el conflicto y se
ofreció como mediador. Padre e hijo se presentaron en
Bayona y allí se convirtieron en prisioneros del
emperador.

Napoleón nombró rey de España a su hermano José, y


pensó que el continente entero ya se encontraba bajo su
dominio o influencia directa, puesto que su familia se
convirtió en la clase dominante.

Sin embargo, la popularidad de Napoleón no era la misma,


la gente estaba resentida puesto que los Bonaparte
despojaron por doquier de títulos y estatus para instaurar
reinos de recién llegados. Desde entonces la fragilidad del
Imperio francés aumentó.
Descenso:

El sueño de Napoleón comenzó a desdibujarse en España.


Al llegar José, el pueblo se alzó en armas. La guerra de
guerrillas comenzó. Pensaron que podrían controlar a la
población con tácticas policiales, pero no fue el caso.

En Bailén, el general Dupont de l’Etang tuvo que rendirse


ante los guerrilleros, a pesar de que contaba bajo su mando
con más de 17.000 soldados. Esa derrota fue una de las
que más preocupación le llevó a Bonaparte durante toda su
vida.

Supo que no tendría los medios para conservar la calma de


la población mientras José permaneciera en España, por lo
que tuvo que replegarse. Sin embargo, los enfrentamientos
entre franceses y españoles continuaron y luego los
ibéricos estuvieron apoyados por los ingleses.

Napoleón decidió atacar Austria una vez más en 1809 y


los franceses ganaron rápidamente, pero con menos
ventaja que en Austerlitz. Entonces se consiguió arreglar
un matrimonio entre el gobernante francés y María Luisa,
hija de Francisco I.

Bonaparte y la joven Habsburgo tuvieron un hijo llamado


Napoleón durante el primer año de matrimonio, el título
que se le otorgó al niño fue rey de Roma.

Rusia:

El zar Alejandro I se dio cuenta de que aplicando una


estrategia de desgaste podría derrotar al ejército francés si
lo atraía hasta su propio terreno.

Además, Austria y Prusia hicieron un pacto con Rusia para


combatir a Napoleón en el momento en que sus fuerzas no
estuviesen en su mejor forma. El tiempo para la expulsión
de los franceses había llegado.

En 1811, Alejandro I dejó de cumplir con el bloqueo


continental a Inglaterra y Francia le envió una advertencia
al zar, que no temía más las acciones bélicas de Bonaparte
y se sabía a sí mismo suficientemente fuerte, junto con sus
aliados, para derrotarle.

En mayo de 1812 inició la invasión a Rusia. Napoleón no


encontraba a su paso sino victorias. Ocupaba ciudades,
prácticamente sin resistencia. En Smolensk una pequeña
cantidad de tropas rusas hizo frente a los franceses, pero
luego se retiraron.

La comida escaseaba, pero Bonaparte estaba cada vez más


cerca de Moscú. En septiembre, llegaron a Borodino y
cerca de 44.000 rusos murieron en un enfrentamiento,
mientras que entre los franceses hubo, aproximadamente,
35.000 bajas del ejército, que contaba con 600.000
unidades.

Moscú:

Los franceses ocuparon la principal ciudad del Imperio


ruso, pero la encontraron totalmente vacía. No había
suficientes provisiones para que los hombres soportaran el
invierno y Alejandro I no respondía las ofertas de paz
hechas por Napoleón.

Bonaparte esperó durante varios meses por alguna señal


del zar. El 5 de diciembre decidió regresar a París. Casi
todo el ejército falleció víctima del invierno ruso. Junto
con Napoleón regresaron cerca de 40.000 unidades de
la Grand Armée.
Nacionalismo:

Todas las naciones que se habían sentido agraviadas por


las fuerzas de Napoleón Bonaparte decidieron unirse
contra él. Rusia, Austria, Prusia, Gran Bretaña, Suecia,
España y Portugal fueron los principales aliados en su
contra.

Napoleón aumentó los números del ejército rápidamente a


350.000 y logró algunas grandes victorias contra sus
enemigos. En 1813 se produjo la batalla de Dresde,
ganada por los franceses a pesar de ser superados en
número por la coalición.

Pero Francia era invadida por todos sus frentes y luego, en


Leipzig, Bonaparte no tuvo la misma suerte. Se le ofreció
un acuerdo de paz en el que Francia conservaría sus
fronteras naturales, dejaría de tener el control de España,
Portugal, la orilla este del Rin, Holanda, Alemania y la
mayor parte de Italia.

La oferta de paz fue rechazada por Napoleón y la siguiente


propuesta que le hicieron en 1814 fue más humillante,
puesto que también debía dejar el control sobre Bélgica.
Bonaparte tampoco aceptó el nuevo acuerdo con la
coalición.

Abdicación:

El 4 de abril de 1814 un grupo de mariscales franceses,


liderados por Michel Ney, le solicitaron que entregara el
Imperio a la casa de los Borbones. Entonces, Napoleón
planteó entregar su corona a su hijo, dejando como regente
a María Luisa, que entonces se hallaba de camino a casa
de su padre, en Austria.
Esa propuesta fue rechazada y dos días más tarde
Napoleón Bonaparte abdicó sin imponer ninguna
condición. El rey Luis XVIII tomó entonces las riendas de
Francia y toda la población lo recibió con los brazos
abiertos.
Francia firmó un tratado con el zar ruso, Alejandro I,
mediante el cual volvía a estar en posesión de las fronteras
que había mantenido hasta 1790.
Isla de Elba:

Napoleón Bonaparte fue enviado al exilio en la isla de


Elba, de la cual se le entregó la soberanía. Incluso se dice
que llegó a interesarse en la historia del pequeño territorio
de 20 km2 y 12.000 habitantes.

En ese momento intentó suicidarse, pero el veneno había


perdido su efecto parcialmente, ya que había estado
guardado durante mucho tiempo y no fue suficiente para
acabar con su vida.

Se encargó de construir una flota en Elba, además de


explotar los minerales que poseía la isla. Impulsó la
agricultura y, además, modernizó el sistema educativo y
legal que regia el territorio.

Al poco tiempo supo que Josefina había muerto y se dio


cuenta de que María Luisa y su hijo Napoleón, el rey de
Roma, no acudirían a acompañarlo durante su exilio
forzado, lo que terminó de acabar con su optimismo para
enfrentar el destino que le había tocado.

A la desolación de Bonaparte se le unieron los rumores


que no dejaban de llegar del continente. Le informaron
que Luis XVIII no había sabido ganarse al pueblo francés
y era cuestión de tiempo antes de que alguien decidiera
deponerlo. Nadie mejor que el emperador para esa tarea.

Para empeorar su situación, las mensualidades que le


habían sido prometidas en el Tratado de Fontainebleau
nunca llagaron.
El 26 de febrero de 1815 junto con 700 hombres,
Bonaparte decidió abandonar su exilio y regresar a tomar
lo que un día había sido suyo.

Cuando desembarcó en territorio continental enviaron al


5to regimiento para interceptarlo. Napoleón Bonaparte se
acercó a las tropas y se descubrió el pecho ante los
hombres mientras gritaba “Aquí estoy, si hay alguno de
ustedes que desee matar a su emperador”.

Ninguno intentó nada en su contra, sino que gritaron


“¡Que viva el emperador!”. Luego, Ney partió para
capturar a Bonaparte, pero al verle le besó y se unió
nuevamente a las filas de Napoleón en contra del rey Luis
XVIII.

El 20 de marzo Napoleón llegó a Paris y el Borbón ya


había abandonado la ciudad. Entonces comenzó el
gobierno de los 100 días de Bonaparte. Tuvo que hacer
frente a las potencias internacionales, que no deseaban
verlo nuevamente a la cabeza de Francia.

Waterloo:
El 18 de junio de 1815 medio millón de hombres bajo el
mando de Napoleón Bonaparte se enfrentaron a más de un
millón de unidades que pertenecían a, entre otros, Gran
Bretaña, Holanda, Hanover y Prusia.

Napoleón supo que la única oportunidad que tenía para


conseguir una victoria con sus números era atacar primero.
Así lo hizo y al principio funcionó, pero luego Wellington
fue asistido por numerosas tropas prusianas que llegaban
como relevo, lo que desgastó las pocas tropas francesas.

Entonces, Bonaparte abdicó por segunda vez. Permaneció


unos días en París, refugiado en la casa de Hortensia, la
hija de Josefina. Se entregó a los ingleses, esperando ser
tratado con el respeto que un hombre como él merecía de
sus enemigos.

Santa Elena:

En diciembre de 1815 los ingleses trasladaron a Napoleón


a la que sería su última residencia: Longwood House, en la
isla de Santa Elena, una isla volcánica ubicada a 1.800 km
de la costa de Angola.
Durante el tiempo que permaneció allí se quejaba
frecuentemente de sus condiciones de vida. Además, fue
víctima constante de diversas enfermedades. Ese exilio en
condiciones tan duras solo sirvió para incrementar su
imagen de héroe en el imaginario popular.

Muerte:

Napoleón Bonaparte falleció el 5 de mayo de 1821 en


Santa Elena. Su médico había advertido que el estado de
salud de Napoleón se deterioró por el mal trato que se le
dio y el mismo Napoleón lo había confirmado.

Sus últimas palabras fueron “Francia, el ejército,


Josefina”. Era su deseo ser enterrado en las orillas del río
Sena. Luis Felipe I solicitó en 1840 al gobierno británico
que permitieran la repatriación de los restos de Napoleón.
Ramón Castilla
(Tarapacá, Perú, 1797 - Tivilichi, id., 1867) Militar y
político peruano que fue en dos ocasiones presidente de la
República (1845-1851 y 1855-1862). Las primeras
décadas del Perú independiente fueron convulsas en todos
los ámbitos: los caciques continuaron siendo la clase
social dominante y la lucha por el poder estuvo regida por
el caudillismo, favorecido por la sucesión de conflictos
con Colombia, Bolivia y Chile, que facilitaron la toma del
poder de distintos dictadores sustentados por oligarquías
militares y comerciales. Pero a partir de 1840, bajo la
dirección de estadistas como Ramón Castilla, el país
conoció una etapa de prosperidad económica,
transformaciones sociales y estabilidad política, originada
por la explotación del salitre de Tarapacá, la extracción del
guano y el cultivo de la caña de azúcar.

Durante el primer gobierno de Ramón Castilla (1845-


1851), la situación política se caracterizó por la estabilidad
y el restablecimiento de la vida parlamentaria. La
exportación de guano potenció el surgimiento de una
nueva clase burguesa de consignatarios y proveyó de
recursos al Estado, aunque también acabó hipotecando la
economía peruana al Reino Unido, principal importadora
de guano. En su segunda etapa como presidente (1855-
1862), Castilla abolió el tributo de los indígenas y la
esclavitud. La agricultura de la Costa inició un período de
auge, especialmente en cuanto al azúcar y al algodón,
llegando al país una importante inmigración asiática.

Biografía

Ramón Castilla empezó su carrera militar en las filas del


ejército español, en lucha contra las fuerzas
independentistas mandadas por el general argentino José
de San Martín. En 1817 fue hecho prisionero, pero
consiguió escapar y regresó a Perú. En 1822, ante el cariz
que tomaban los acontecimientos, Ramón Castilla decidió
abandonar el ejército español y ofrecer sus servicios al
general San Martín.

Poco después, en 1824, ingresó en el ejército del


Libertador, Simón Bolívar, bajo cuyas órdenes participó
en la batalla de Ayacucho, por la que Perú consiguió la
independencia. En 1825, Castilla fue nombrado
gobernador de la provincia de Tarapacá, cargo desde el
que impulsó una política de talante conservador, opuesta a
los criterios más progresistas de Bolívar y en consonancia
con los reclamos de la élite criolla.

Durante la segunda presidencia del general Agustín


Gamarra (1839-1841) se le encomendó la cartera de
Tesoro, ministerio desde el que Ramón Castilla organizó
las primeras exportaciones de guano, producto altamente
cotizado como fertilizante en los mercados
internacionales. Las exportaciones se incrementaron
notablemente a partir de 1845, fecha en que fue elegido
presidente de la República.

En la presidencia

Durante su primer mandato, que se extendió hasta 1851,


las exportaciones de guano se multiplicaron, gracias a sus
convenios con la firma británica Anthony Gibbs, que se
encargó de su comercialización en el Reino Unido, y la
francesa Montané, que hizo lo propio en Francia. Para
facilitar su transporte desde los centros de producción,
Castilla realizó destacadas obras públicas, entre las que
sobresale la extensión de la red ferroviaria (primera línea
de ferrocarril entre Lima y Callao en 1851), para cuya
construcción, y también para la extracción de guano y las
labores agrícolas, se autorizó la entrada de miles de
inmigrantes chinos.

Al mismo tiempo introdujo importantes reformas


económicas y financieras; bajo su mandato, el país
experimentó también avances en el campo de la
educación, la defensa nacional y la justicia. En 1851
traspasó la presidencia al general José Rufino Echenique,
a quien el propio Castilla había elegido como sucesor,
pero pronto se manifestaron las diferencias entre ambos y
acabaron enfrentándose militarmente (1854-1855).
Castilla, que se había aliado con los liberales, los cuales le
obligaron a suprimir la esclavitud y el tributo indígena,
acabó recuperando el poder en el año 1855.

Durante su segundo mandato, que se prolongó hasta 1862,


promulgó una nueva Constitución de tendencia liberal que
sería la más longeva de la historia del país (con una breve
interrupción, estuvo vigente hasta 1920), y declaró la
guerra a Ecuador (1859), de la cual salió victorioso al
conseguir la ocupación de Guayaquil, que condujo a la
firma del tratado de Mapasingue También se produjeron
incidentes bélicos con Bolivia, especialmente por el
contrabando. Finalizado su mandato, y de acuerdo con la
nueva Constitución de 1860, se celebraron elecciones y
Castilla traspasó el poder al vencedor, Miguel de San
Román.

La historiografía valora positivamente la figura de Ramón


Castilla, juzgándolo uno de los principales artífices de la
estabilidad política y de la reactivación económica que se
produjo a partir de 1840, que permitió al Perú afianzar la
estructura del Estado y mejorar su proyección como país.
Apoyándose en el descubrimiento del guano, la joven
República peruana inició el despegue hacia la
configuración de un Estado moderno, aunque fuertemente
anclado en la Costa y en detrimento de la Sierra, y
primando el desarrollo de la gran propiedad agrícola.

Biografía de Ramón Castilla


Ramón Castilla y Marquesado nació un 31 de agosto del año
1797 en una ciudad llamada San Lorenzo ubicada en Tarapacá.
Desde pequeño, se dedicó a ayudarle a su padre a cortar madera y
cuando cumplió los diez años viajó a Lima para poder estudiar
bajo el cuidado de su hermano. Su carrera militar la inició siendo
bastante joven al lado del ejército realista y fue
incluso prisionero en Buenos Aires. Poco a poco fue
introduciéndose en el campo de la política y logró ocupar
varios puestos importantes que lo llevaron con el tiempo a ocupar
la presidencia del país.

Muerte
Su muerte sucedió en Tilviche, un pueblo localizado en Perú un
día 30 de mayo del año 1867.

Carrera militar
Su vida en el campo militar lo inició al lado de su hermano con
quien se enroló en el ejército realista en el año 1812 cuanto tan
solo tenía 15 años. Estuvo participando en varios combates en
contra de la Patria Vieja Chilena y luego de lograr derrotar a los
insurrectos en Castilla, alcanzó el título de cadete. Continuó como
miembro del ejército colonial y fue capturado cuando tenía 20
años durante la Batalla de Chacabuco.

Luego de lograr escapar de la prisión volvió a integrarse al


ejército realista y en el año 1820 empezó a formar parte del
regimiento de Dragones de la Unión en Arequipa. Luego, en el
año 1822, empezó a trabajar para los Húsares de la Legión
Peruana. En 1824 pudo ingresar al ejército de Simón Bolívar en
donde tuvo un papel de mucha importancia en la Batalla de
Ayacucho, una lucha por la independencia peruana.

Carrera política
Su carrera política la empezó en el año 1825, momento en el que
ocupó uno de los primeros cargos públicos. Luego, mientras José
de la Mar estaba como presidente, fue enviado a Arequipa. En el
año 1830 fue enviado a Lima en donde se nombró como edecán y
luego viajó a Cuzco en donde luego de acabar con la insurrección,
fue nombrado como Jefe de Estado. Luego de finalizada la guerra,
fue nombrado como Ministro General y luego como Ministro de
Guerra y Hacienda.

Primer gobierno de Ramón Castilla


Su primer gobierno tuvo inicio en el año 1845 y fue el primer
gobernante que terminó toda la legislatura de seis años que era
establecida por la Constitución. En este primer gobierno, el país
se encontraba muy desordenado debido al as luchas y la economía
aunque no era del todo buena, podía ser recuperada. A esta etapa
de su mandato la llamó como “prosperidad falaz” pues los
ingresos que pudo obtener gracias a la venta de excremento de
aves logró aumentar increíblemente el presupuesto.

En el campo internacional, Ramón Castilla logró afiliarse a


la doctrina Monroe, abrió delegaciones en varios países y
también consulados en Europa, Asia y América. Creó la Escuela
Central de Marina en Bellavista y el Colegio Militar en el mismo
lugar. Compró el primer buque a vapor de Perú y de todo
Sudamérica. También construyó el ferrocarril Lima-Callao,
construyó el Mercado Central de Lima y una instalación de agua
potable.

Segundo gobierno
En su segundo gobierno logró que se promulgaran dos
importantes constituciones, la primera en 1856 de corte liberal y
la segunda en 1860 de carácter más moderado. En su gobierno se
dio la guerra con Ecuador la cual finalizó con la firma del Tratado
de Mapasingue. Ayudó a Nicaragua y a Costa Rica para luchar en
contra de William Walker, hizo que los planes de Gabriel García
Moreno, presidente de Ecuador fallaran y envió ayuda
diplomática para luchar contra la intervención
de Francia en México. Realizó el primer Censo General de la
República, estableció regímenes de municipalidades e inauguró
la Penitenciaría de Lima.

Abolición de la esclavitud
Ramón Castilla decretó la abolición total del tributo indígena el
día 5 de julio del año 1854 luego de derrotar a Echenique durante
la Batalla de Izcuchaca. Luego se trasladó a Huancayo en donde
dictó la abolición total de la esclavitud en Perú un 5 de diciembre
de 1854.
Qué estudió

Cuando tenía 10 años de edad se mudó a vivir al lado de


su hermano a Lima con el objetivo de estudiar.

Ideología
Su ideología se enfocaba en el movimiento liberal radical que
buscaba lograr la estabilidad institucional y el orden de la
economía del país. Le dio importancia
al progreso tanto intelectual como material y se basó en la idea de
crear un tipo de apogeo republicano. El orden pero sin tener que
alcanzar la arbitrariedad siempre fueron parte de sus ideas así
como la unión nacional.

Aportaciones de Ramón Castilla


Entre sus principales aportes se encuentran los siguientes:

Logró construir muchas iglesias, hospitales, caminos y puentes en


toda la República de Perú.

Su política americanista en el campo internacional se inspiró en


un sentimiento de unidad y de solidaridad.

Pudo crear varias empresas de bujías, de ácido sulfúrico y


de papel.

Implantó el primer telar eléctrico que existió en el país dando


inicio con ello a la fabricación de tejidos de algodón.
Logró pagar la deuda interna y externa de Perú.

Reorganizó todo el sistema de correos.

Se encargó de fundar el servicio diplomático del país y estableció


además un presupuesto del Estado.

Modernizó al ejército y también a la fuerza naval de Perú.

Inició la construcción del primer ferrocarril peruano en el año


1851.

Logró liberar a los esclavos y decretó de forma oficial el


reconocimiento de los afroperuanos como verdaderos ciudadanos.

Creó la ley de libertad de prensa con lo que favoreció a los


medios de comunicación.

Características físicas
Ramón Castilla era un hombre de estatura baja, tenía muy
buena resistencia física y una mirada penetrante. Su cabello era de
color negro y lacio, utilizaba un bigote bastante largo y sus ojos
eran pequeños.

Personalidad

Su personalidad siempre estaba llena de energía, era un hombre


muy resistente a los golpes de la vida y su mirada era penetrante.
Era valiente y muy rápido cuando estaba en batalla y tenían un
buen nivel de intuición. Era un hombre muy maduro y tenía buen
tacto para tratar con quienes le rodeaban. Su personalidad también
era bastante liberal pero al mismo tiempo era implacable con
quienes consideraba como enemigos.

Padres

Su padre se llamó Pedro Castilla y su madre Juana Marquesado y


Romero.

Relaciones
Contrajo matrimonio con Francisca Diez-Canseco y Corbacho,
una importante mujer hermana de los presidentes Pedro y
Francisco Diez.

Hijos

Con su esposa no tuvo hijos pero sin embargo, logró tener tres
hijos, el primero llamado Manuel Castilla, un hijo que había
nacido a raíz de una relación sentimental con María de Cárdenas
Rivera. Tuvo otro hijo a quien llamó Federico Castilla a raíz de
sus relaciones como Francisca Villegas y luego nació Juan
Castilla, de una relación que mantuvo con una mujer llamada
Carolina Colichón.

Importancia

Ramón Castilla es considerado como uno de los presidentes de


mayor importancia porque fue el hombre que logró
finalmente liberar a los esclavos, mejorar la libertad de la prensa y
porque pudo abolir el tributo indígena. Gracias a él y a su trabajo,
el país logró cancelas
la deuda tanto interna como externa mejorando notablemente la
economía de su país. Con él, se dio inicio al periodo
republicano peruano y fundó una serie de instituciones
importantes que intervinieron de forma positiva en el desarrollo
de la nación. Creó fábricas, iglesias, hospitales, caminos y
puentes.

Obras de Ramón Castilla

Algunas de sus obras importantes fueron las siguientes:


Inició la exportación del guano con el sistema de
consignaciones.
Pagó la deuda
externa a Argentina, Chile, Colombia, Estados
Unidos e Inglaterra.
Creó la Ley de Consolidación para pagar la deuda interna.
Aplicó el primer presupuesto de la República.
Dio a conocer la Ley de inmigración China.
Convocó y reunió el primer Congreso Americano en Lima
para coordinar la defensa continental.
Adquirió el primer buque de guerra a vapor: el Rímac.

Reconocimientos

Se realizó un Mausoleo del Mariscal el cual fue grabado


con una leyenda que dice “El Perú al Gran Mariscal
Ramón Castilla”. También se entregó una placa
conmemorativa en el monumento de Castilla. Uno de los
primeros monumentos que se erigió en el país para
celebrar la historia de Ramón Castilla fue en el año 1967 y
se encuentra ubicado en la Plaza Unión. Un segundo
monumento fue inaugurado en el año 1969.

Frases

No se tienen datos de muchas frases que hayan sido


pronunciadas por Ramón Castilla, sin embargo, se sabe
que dijo: “no hemos venido a correr” una frase que sirvió
como motivación para los restauradores durante la Batalla
de Yungay.
Biografía de Bernardo O’Higgins
Bernardo O’higgins Riquelme, nació en la ciudad de
Chillán, Chile el 20 de agosto de 1778. Fue un líder
político y militar, reconocido como el “Padre de la Patria
de Chile”, debido a que tuvo una participación crucial en
el proceso de independencia del Imperio español en la
Guerra de la Independencia y se desempeñó también como
Director supremo entre los años 1817 y 1823, siendo así el
libertador y primer presidente de Chile.

Bernardo O’higgins era un rico terrateniente de


ascendencia española e irlandesa. Su padre, era Ambrosio
O’Higgins, quien ejerció como gobernador de la Capitanía
General de Chile y fue además virrey del Perú; su madre
era Isabel Riquelme.

Obedeciendo a las instrucciones dadas por su padre,


estudió inicialmente en su natal Chillán, luego partió a
Lima y después en Londres. Así, en 1802, cuando tenía 24
años de edad, retornó a Chile y se radicó en su hacienda de
“San José de Las Canteras”, recibiendo su herencia luego
de la muerte de su padre, dedicándose a hacer labores
agrícolas hasta 1810, logrando hacer de tal propiedad
notablemente prospera y sustituyendo el apellido materno
por el paterno, pasando de llamarse Bernardo Riquelme a
Bernardo O’Higgins.

Ocupó distintos cargos públicos, como el de procurador


del cabildo de Chillán, y al mismo tiempo se aplicó a la
tarea de difundir el ideario emancipador. Tareas agrícolas
que dejó de lado para convertirse en un militar sin
formación. Así, fue elegido diputado de la recién formada
Junta de Gobierno y también fue nombrado Coronel del
Ejército en 1811.

En 1813, se enfrentó por primera vez a los realistas en la


denominada batalla de El Roble. Un año más tarde, en
1814, gracias a su rivalidad con José Miguel Carrera, el
otro líder de la Independencia, lo llevó a que se
enfrentaran en el combate de Tres Acequias. Sin embargo,
finalmente su espíritu patriota primó sobre todo lo demás
y Bernardo O’Higgins decidió unirse a Carrera para
enfrentar la invasión de las fuerzas realistas dirigidas por
Mariano Osorio.
Tiempo después, ejerció la jefatura del Estado bajo el
título de Director Supremo, cargo al que tiempo después,
renunció, exiliándose en Perú hasta su fallecimiento.

Entre las obras de su Gobierno, se destacan la Declaración


de Independencia en el año 1818, las Constituciones de los
años 1818 y 1822, la fundación de la Armada de Chile y
de las escuelas Militar y Naval, así como la creación de la
actual bandera chilena y el primer Himno Nacional.
Durante su exilio argentino, conoció a José de San
Martín, con quien colaboró en la organización del ejército
libertador. De manera, que 1817, en una de las más
gloriosas batallas de la historia militar de América, las
tropas de San Martín y las de O’Higgins cruzaron los
Andes y vencieron a los realistas en Chacabuco; un año
después, con la Batalla de Maipú, selló definitivamente la
Independencia de Chile y una vez obtenido el título de
Director Supremo de la Nación (entre 1817 y 1823), el
propio O’Higgins se encargó de dirigir los primeros pasos
del Chile independiente con obras como las ya
anteriormente mencionadas.
Luego de que firmara la Proclamación de la Independencia
de Chile, el 12 de febrero de 1818. En algunas de sus
proclamas dirigidas a los soldados enemigos que aún se
resistían, dejó claramente en evidencia su posición
antimonárquica. Sin embargo, en su afán por incrementar
el desarrollo económico del país, se vio impulsado a
establecer relaciones comerciales con las principales
monarquías europeas.
En su gestión como Director Supremo, tomó varias
medidas que le significaron ganarse el desprecio de buena
parte de la aristocracia criolla, medidas como la abolición
de los mayorazgos y los títulos de nobleza, la supresión de
los escudos de armas y la creación de la legión al mérito.

En dichas disposiciones puede observarse claramente la


influencia de la logia masónica Lautarina, de la que
Bernardo O’Higgins era participe y que se caracterizaba
por su rechazo al orden nobiliario.

Aunque su vida pública estuvo caracterizada por


numerosas glorias, no estuvo exenta de varios episodios
oscuros como su participación en la muerte de José
Miguel Carrera y Manuel Rodríguez.

Su vida, llegó incluso a ser evaluada por él mismo en un


manifiesto dirigido a su pueblo.
Así, de una manera muy paradójica, el 28 de enero de
1823 su abdicación al cargo de Director Supremo de
Chile, uno de los episodios más tristes de toda su vida, se
convirtió en la máxima expresión de su adhesión a la
causa del país, ya que voluntariamente decidió despojarse
del poder para evitar una eminente Guerra civil, dejando
como testimonio una gran y conmovedora despedida.

Años más tarde, en el año 1842, el tan recordado Bernardo


O’Higgins Riquelme, dio su último suspiro de vida en la
ciudad de Lima, Perú el 24 de octubre.
Muerte

Bernardo O’Higgins falleció el 24 de octubre de 1842 a


los 64 años de edad. Aquejado por una enfermedad del
corazón, designó como heredera a su hermanastra Rosa.
Sus restos reposaron por varios años en Perú hasta que,
desde 1869, permanecen en su Chile natal.

Descripción física

Según sus contemporáneos, el General Bernardo


O’Higgins fue un hombre de baja estatura con sobrepeso.
También destacan de su aspecto su cabellera rubia y sus
ojos claros.

Qué estudió Bernardo O’Higgins

En su niñez cursó estudios en el Colegio de Naturales,


Colegio del Príncipe y Colegio de San Carlos. El resto de
su educación la completó en un internado católico
en Inglaterra.

Qué hizo

Bernardo O’Higgins fue un importante líder militar de la


Patria Vieja chilena, participando de forma directa en
la emancipación de la misma del Reino Español. Del
mismo modo, tuvo un rol fundamental en la consolidación
de Chile como un país soberano e independiente.

Batallas
Batalla de El Roble.

Batalla de las Tres Acequias.


Batalla de Rancagua.
Batalla de Chacabuco.
Batalla de Cancha Rayada.
Batalla de Maipú.

Abdicación

 Producto de las crecientes distenciones políticas


derivadas de su mandato, el 18 de enero de 1823 la
población de Santiago llamó a un Cabildo Abierto
con el fin de solicitarle la renuncia como Director
General. Finalmente, O’Higgins se presentó a dicha
convocatoria y decidió deponer el mando al Cabildo,
el cual designó nuevas autoridades que sellaron el
nuevo rumbo del país.

Exilio

 Posterior a su abdicación, partió de inmediato


a Valparaíso, desde donde luego tomaría rumbo
hasta Perú. En dicha nación se estableció como
hacendado y mantuvo correspondencia y relaciones
continuas con los factores de poder peruanos y
de Chile hasta el día de su muerte.

Ideales de Bernardo O’Higgins


 O’Higgins compartió los ideales republicanos de sus
compañeros de armas de aquel entonces, infundidos
de forma directa por Francisco de Miranda e
inspirados por la Revolución Francesa y la
Revolución Norteamericana.

Padres

 Sus padres fueron Ambrosio O’Higgins, titular


del Virreinato del Perú y Capitán General de Chile,
e Isabel Riquelme, oriunda de Chillán.

Esposa

 Si bien Bernardo O’Higgins no contrajo nupcias


formalmente con ninguna mujer, sí mantuvo
relaciones sentimentales con algunas féminas, entre
las que destaca Rosario Purga. De esta relación se
desprendió el nacimiento de su hijo Pedro Demetrio.

Hijos

Bernardo O’Higgins tuvo un hijo natural llamado Pedro


Demetrio, siendo su madre Rosario Purga. Del mismo
modo, también presentó como hijas adoptivas a dos
indias mapuches llamas Petronila y Patricia.

Vestimenta

La vestimenta utilizada por el General O’Higgins no


distaba mucho del vestuario utilizado por los héroes
patriotas de las guerras independentistas en Latinoamérica:
charreteras, casaca de alto cuello y faldón largo, y botas
altas.

Importancia de Bernardo O’Higgins

Sin las muestras de valor y coraje mostradas


por Bernardo O’Higgins, la independencia de Chile muy
difícilmente hubiera sido alcanzada. Tanto a nivel militar
como a nivel político-administrativo, realizó serios
esfuerzos en el establecimiento de una nueva identidad
nacional. Su dedicación y compromiso ha sido fuente de
inspiración para aquellas personas que luchan por el
bienestar de sus naciones y buscan un mejor porvenir.

Obras
Como Director Supremo de Chile, Bernardo O’Higgins
tuvo las siguientes obras:

Creación del Cementerio General.

Creación del Ejército de Chile y de las Escuelas Navales.

Templo Votivo.

Creación de la bandera y escudo nacional.

Abolición de títulos y escudos de armas.

Creación de la Alameda de las Delicias


Túpac Amaru
José Gabriel Condorcanqui o Quivicanqui; Surimana,
1738 - Cuzco, 1781) Revolucionario peruano. José Gabriel
Condorcanqui descendía por línea materna de la dinastía
real de los incas: era tataranieto de Juana Pilco-Huaco, la
hija del último soberano inca, Túpac Amaru I, que había
sido ejecutado por los españoles en 1572. Más de
doscientos años después, en 1780, el vigoroso José
Gabriel, hombre carismático, culto y de elegante estampa,
lideró el más importante de los levantamientos indígenas
contra las autoridades coloniales españolas.

Tras el fracaso de la revuelta, que ha sido vista como el


preludio de las luchas por la independencia, fue ejecutado
con extrema crueldad, uniendo su destino al de su
ancestro. Las rebeliones indígenas prosiguieron durante
dos años en diversas regiones del país, y obligaron a las
autoridades a introducir poco más que algunas reformas.
Pero el nombre de Túpac Amaru se convirtió en símbolo y
bandera para posteriores insurrecciones indígenas y
criollas; todavía en el siglo XX diversos movimientos
guerrilleros revolucionarios reivindicaron su figura.
Biografía

Hijo del cacique Miguel Condorcanqui, nació Surimana o


quizá en Tungasuca hacia 1738, y se educó con los
jesuitas en el Colegio de San Bernardo de Cuzco. Durante
un tiempo se dedicó al negocio del transporte entre las
localidades de Tungasuca, Potosí y Lima, para lo cual
contó con un contingente de varios centenares de mulas;
hizo también fortuna en negocios de minería y tierras.
Hombre educado y carismático, llegó a ser cacique de
Tungasuca, Surimana y Pampamarca, y las autoridades
reales le concedieron el título de marqués de Oropesa.

Su prestigio entre los indios y mestizos le permitió


encabezar una rebelión contra las autoridades españolas
del Perú en 1780; dicha rebelión (precedida por otras
similares) estalló por el descontento de la población contra
los abusos de los corregidores y contra los tributos, el
reparto de mercaderías y las prestaciones obligatorias de
trabajo que imponían los españoles (mitas y obrajes).

José Gabriel Condorcanqui adoptó el nombre de su


ancestro Túpac Amaru (razón por la que sería conocido
como Túpac Amaru II) como símbolo de rebeldía contra
los colonizadores. Se presentó como restaurador y
legítimo heredero de la dinastía inca y envió emisarios
para extender la rebelión por todo el Perú. El
levantamiento se dirigía contra las autoridades españolas
locales, manteniendo al principio la ficción de lealtad al
rey Carlos III. Sin embargo, no solamente los insistentes
abusos de los corregidores, sino también la dureza de
algunas de las recientes medidas impulsadas por la misma
monarquía española (y las cargas económicas que
implicaron para la población indígena) fueron el motor de
la sublevación de Túpac Amaru II.
Las raíces de una crisis
Los levantamientos de finales del siglo XVIII, en especial
en las regiones con una fuerte presencia indígena, fueron
el preludio de la descomposición del imperio español en
América. Debido a la penuria en que se hallaban las arcas
públicas a causa de los conflictos internacionales, la
corona española impuso una carga fiscal excesiva en sus
dominios americanos. El despliegue reformista que
transformó el viejo orden colonial entre los años 1776 y
1787, período en que José de Gálvez ocupó la Secretaría
de Indias, tuvo consecuencias divergentes en los distintos
territorios. En general, las nuevas medidas favorecieron el
crecimiento de las economías portuarias vinculadas al
comercio con España.

En cambio, sobre las regiones que habían sido hasta


entonces centros neurálgicos del imperio, como Perú, el
impacto fue más bien negativo. Las ciudades sufrieron un
claro retroceso, como muestra el estancamiento de Lima, y
se desencadenó una crisis económica, con caída de la
industria y de la circulación monetaria, así como una gran
inquietud social a causa de la fuerte presión fiscal, que
castigó duramente a las clases campesinas y urbanas,
atrapadas entre el descenso de sus ingresos y el alza de los
precios. Las poblaciones indígenas, el eslabón más débil
del sistema económico, no podían cumplir con estas
imposiciones; sufrieron los abusos de los corregidores, y
no encontrarían otro camino que enfrentarse a esa opresión
con métodos violentos.
Túpac Amaru II
Al llegar a Lima el visitador José Antonio de Areche
(enviado por José de Gálvez para ejecutar las nuevas
medidas dictadas por la corona), se inició un sistemático
aumento de los impuestos de alcabala y un reajuste de los
impuestos aduaneros en el sur de Perú, lo cual produciría
grandes dificultades comerciales. Por ejemplo, para ir de
Arequipa al Cuzco había que pasar por territorio del
Virreinato del Río de la Plata, porque Puno pertenecía a
esa jurisdicción, y ello comportaba el pago de impuestos
aduaneros. Por otra parte, una vez legalizado el reparto
forzoso de mercaderías (la obligación de comprar
mercancías al corregidor a precios injustamente altos), se
intentó regular legalmente esta abusiva práctica comercial,
restringiéndola a un tope que no podía ser excedido. No
obstante, el corregidor Antonio Arriaga, encargado de los
cacicazgos de José Gabriel Condorcanqui, había
sobrepasado con creces dicho límite.

Los indígenas peruanos sufrían además la imposición del


servicio personal forzoso o mita: periódicamente eran
llamados y obligados a trabajar en las minas, en los
campos, en las obras públicas y en el servicio doméstico a
cambio de un salario irrisorio. Curiosamente, se concedían
mitas para la construcción de casas para particulares
porque se consideraba de "interés público", pero no así
para el cultivo de determinadas plantas juzgadas dañinas,
como la coca y la viña.

El sistema de mitas tuvo graves consecuencias, porque el


traslado de la sierra al llano y del llano a la sierra de la
población indígena (lo que se ha dado en llamar la
"agresión climática") desencadenó una gran mortandad
entre los indios peruanos; las aldeas se iban despoblando,
de modo que a los supervivientes les tocaba cada vez con
más frecuencia cumplir el servicio de mita. No eran los
únicos en ser explotados: los que trabajaban en los obrajes
(fábricas de tejidos) comenzaban su tarea al alba, no la
interrumpían hasta que las mujeres les traían la comida y
continuaban hasta que faltaba la luz solar, en una
extenuante jornada.

La rebelión de Túpac Amaru

Ante este intolerable estado de cosas se produjeron


numerosos alzamientos, de intensidad creciente, y que
tuvieron escenarios y razones variadas; pero en Perú y en
el territorio de la Audiencia de Charcas, las
manifestaciones más o menos puntuales de descontento
popular se transformarían en una sublevación general que
sacudió los cimientos del orden colonial. Debe decirse que
Túpac Amaru intentó primeramente promover, de forma
pacífica, reformas que aliviasen la insoportable situación
de sus protegidos. En 1776 se trasladó a Lima para
solicitar que se exonerara a los indígenas de los servicios
de mita y de la abusiva explotación que padecían en los
obrajes. Pero todas sus reclamaciones fueron desatendidas
y en 1778 volvió a su cacicazgo de Tungasuca.

La revuelta no se haría esperar. El alzamiento se inició el


10 de noviembre de 1780, con la ejecución del despótico
corregidor Antonio Arriaga, que había sido apresado en
Tinta por sus partidarios. Túpac Amaru lo mandó
ajusticiar en la plaza de Tungasuca, ordenando asimismo
la destrucción de diversos obrajes. Como respuesta
inmediata, las autoridades de Cuzco enviaron una
expedición punitiva formado por mil doscientos hombres,
que cayó derrotada en Sangarará el 18 de noviembre.
Por razones difíciles de comprender, Túpac Amaru no
intentó entonces el asalto definitivo a Cuzco, sino que
regresó a Tungasuca, se autoinvistió de la dignidad de
soberano legítimo del imperio incaico e intentó
ingenuamente negociar la rendición de la ciudad. Mientras
tanto, los llamamientos enviados a través de sus emisarios
extendieron la revuelta por todo el Bajo y el Alto Perú y
parte del virreinato del Río de la Plata, es decir, por la
actual Bolivia, Perú y el norte de Argentina. Con razón la
historiografía considera que la de Túpac Amaru fue la más
importante insurrección del siglo XVIII contra el dominio
español: su influencia se dejó sentir incluso en la
revolución de los comuneros del virreinato de Nueva
Granada (1781) y tuvo profundas repercusiones en toda la
América española.

La reacción fue, como era previsible, militar y no


diplomática. En enero de 1781, las fuerzas de Túpac
Amaru II fueron rechazadas por los españoles en las
inmediaciones de la antigua capital: el asedio de Cuzco
había fracasado. A partir de entonces el movimiento se
estancó y pasó a la defensiva. El virrey Agustín de
Jáuregui mandó desde Lima un poderoso ejército de
17.000 hombres, al tiempo que desalentaba la rebeldía
haciendo concesiones a los indios (como crear en la
Audiencia una sala especial para atender sus quejas o
limitar los poderes de los corregidores).

Derrota y ejecución
Apenas un mes antes de ser derrotado, Túpac Amaru envió
una carta a las autoridades coloniales en la que expresaba
tanto su preocupación por la situación de sus protegidos
como su posición ideológica. En dicha misiva se aprecia la
amplitud de sus conocimientos; se declara católico,
recuerda la acción de Vespasiano y su hijo Tito en la
destrucción de Jerusalén, y compara a sus opresores con
"ateístas, calvinistas y luteranos, enemigos de Dios";
detalla los abusos cometidos por los funcionarios, pide que
los indígenas no sean reclutados como esclavos y que
desaparezcan los malos corregidores y las encomiendas.
Tras una minuciosa denuncia en torno a cada uno de los
problemas planteados, basa su reclamación de justicia en
el derecho indiano, del que era profundo conocedor, ya
que había cursado estudios jurídicos en la Universidad de
Chuquisaca.
En la noche del 5 al 6 de abril de 1781, el ejército virreinal
asestó el golpe definitivo a los sublevados en la batalla de
Checacupe. Túpac Amaru II se retiró a Combapata, pero
fue traicionado por el criollo Francisco Santa Cruz, que lo
entregó a los realistas junto con su familia. Para el líder de
los rebeldes estaban reservadas, en los días que mediaron
entre su captura y su ejecución, las torturas mandadas
ejecutar por el implacable visitador José Antonio de
Areche, cuya misión consistía en averiguar los nombres de
los cómplices del vencido caudillo. Sin embargo, pese a
los pocos miramientos que tuvo para con el prisionero, no
obtuvo de Túpac Amaru sino esta noble respuesta:
"Nosotros somos los únicos conspiradores: Vuestra
Merced por haber agobiado al país con exacciones
insoportables y yo por haber querido librar al pueblo de
semejante tiranía."

Ejecución de Túpac Amaru

El 18 de mayo de 1781, conforme a la sentencia dictada


cuatro días antes, el visitador Areche mandó ejecutar
sañudamente, en presencia de Túpac Amaru, a la esposa,
hijos y otros familiares y lugartenientes del cabecilla en la
plaza de Cuzco. El propio Areche hubo de conceder que
Túpac Amaru era "un espíritu de naturaleza muy robusta y
de serenidad imponderable". Ello no fue óbice para que a
continuación, convencido de que nunca lograría convertir
a Túpac Amaru en delator, mandase al verdugo que le
cortara la lengua, que le atasen las extremidades a gruesas
cuerdas para que tirasen de ellas cuatro caballos y que se
procediera a la descuartizarían. Así se hizo, pero las
bestias no consiguieron durante largo rato desmembrar a la
imponente víctima, por lo que Areche, según algunos
piadosamente, según otros más airado que compadecido,
decidió acabar con el inhumano espectáculo de la tortura
ordenando que le cortaran la cabeza.

Cumplida la sentencia, se envió cada parte de su cuerpo a


un pueblo de la zona rebelde, en un intento de dar a la
ejecución un valor ejemplarizante. Aunque la revuelta
continuó durante algún tiempo más (encabezada por un
primo y un sobrino de Túpac Amaru) y algunas otras le
siguieron, ninguna llegaría a revestir especial gravedad, y
en este sentido la muerte de Túpac Amaru marcó el fin de
un ciclo de levantamientos indígenas anticoloniales.
Durante mucho tiempo algunos historiadores situaron en
esta rebelión el inicio de la independencia del Perú; hoy
posiblemente no se pueda ser tan enfático, puesto que se
debe tener en cuenta que en el proceso de independencia
intervinieron otros factores, como la conciencia de los
criollos acerca de sus derechos de autogobierno. En
cualquier caso, es innegable que el levantamiento de
Túpac Amaru II tuvo un carácter plural, ya que en sus filas
confluyeron indígenas, mestizos, criollos e incluso
españoles, una integración que fue un paso importante
para el logro de la futura emancipación.

También podría gustarte