EL LABERINTO DE CRETA
El mito del laberinto de Creta es una historia griega que se centra en la figura
del Minotauro, una criatura mitad hombre y mitad toro, y el héroe Teseo, quien
se enfrentó a la bestia.
El rey Minos de Creta, al ser desobedecido por Poseidón, fue castigado con la
maldición de que su esposa, Pasifae, se enamorara de un toro. La unión de
Pasifae con el toro dio como resultado el nacimiento del Minotauro, una criatura
monstruosa con cuerpo de hombre y cabeza de toro.
Minos, temeroso del monstruo, encargó al hábil artesano Dédalo la
construcción de un laberinto, un complejo sistema de pasillos y cámaras
interconectadas, donde encerrar al Minotauro. El laberinto era tan complejo que
nadie podía encontrar la salida una vez dentro.
Como castigo por la muerte de su hijo Androgeo, Minos exigió a Atenas que le
enviaran siete jóvenes y siete doncellas cada siete años para ser sacrificados
al Minotauro. Entre los elegidos estaba el héroe Teseo, quien se ofreció
voluntariamente para enfrentarse a la bestia y liberar a Atenas de la crueldad
de Minos.
Guiado por la hija del rey Minos, Ariadna, Teseo se adentró en el laberinto con
una espada y un ovillo de hilo. Ariadna le dio a Teseo el ovillo para que pudiera
encontrar el camino de regreso.
Teseo, con la ayuda del hilo, encontró al Minotauro y lo mató en una lucha
feroz. Luego, utilizando el ovillo, logró escapar del laberinto.
El mito del laberinto de Creta es una historia que habla de la lucha entre el
bien y el mal, la astucia y la fuerza, y el valor de la esperanza. También es un
símbolo del poder del ingenio humano para superar los desafíos más difíciles.
PROMETEO Y EL FUEGO
Prometeo fue un titán, un ser poderoso, que se atrevió a desafiar a los dioses
del Olimpo. En una época en que los humanos vivían en la oscuridad y la
ignorancia, Prometeo robó el fuego del cielo para dárselo a la humanidad.
Zeus, rey de los dioses, enfureció con la desobediencia de Prometeo. Como
castigo, lo encadenó a una roca en el Cáucaso, donde un águila le devoraba el
hígado cada día, para que volviera a crecer por la noche. Este castigo duró
miles de años, hasta que Hércules, héroe griego, lo liberó.
El mito de Prometeo es una historia sobre la valentía, la inteligencia y la lucha
por la libertad. Representa la capacidad humana para desafiar las normas
establecidas y buscar un futuro mejor. También nos recuerda el poder del fuego
como símbolo de conocimiento, progreso y civilización.
Además del fuego, Prometeo también enseñó a los humanos el arte, la
agricultura, la medicina y otras habilidades esenciales para su desarrollo. Su
acto de rebeldía, aunque castigado por los dioses, permitió a la humanidad
avanzar y alcanzar un nivel superior de existencia.
El mito de Prometeo nos invita a reflexionar sobre la relación entre los
humanos y los dioses, la importancia del conocimiento y el valor de la libertad.
LOS DOCE TRABAJOS DE HERACLES
Zeus, tras dejar embarazada a Alcmena madre de Heracles, proclamó que el
próximo hijo nacido en la casa de Perseo se convertiría en rey. Al oír esto Hera,
la esposa de Zeus, hizo que Euristeo naciera dos meses antes, pues
pertenecía a la casa de Perseo, al igual que Heracles, a quien hizo nacer con
tres meses de atraso. Cuando Zeus advirtió lo que había sucedido montó en
cólera, pero no obstante su imprudente proclama siguió en pie. En un ataque
de locura provocado por Hera, Heracles mató a sus propios hijos y a dos de
sus sobrinos con sus propias manos. Cuando recuperó la cordura y advirtió lo
que había hecho se aisló del mundo, marchándose a vivir solo a las tierras
salvajes. Fue hallado por su hermano Ificles y convencido de que visitase
el oráculo de Delfos. En penitencia por esta execrable acción, la sibila
délfica le dijo que tenía que llevar a cabo una serie de doce trabajos que
dispusiera Euristeo, el hombre que había usurpado su legítimo derecho a la
corona y a quien más odiaba.
León de Nemea
El primer trabajo que se le encomendó a Hércules fue matar al león de Nemea
y despojarlo de su piel. Era una bestia que atemorizaba la Argólida.
Después de lanzar todas sus flechas, el héroe se enfrentó cuerpo a cuerpo a
Nemea y le partió la cabeza con su maza. Después consiguió ahogarlo y
después cubrió su piel como coraza.
Hidra de Lerna
Una gigantesca serpiente de múltiples cabezas se escondía en la laguna de
Lerna. Si le cortaban alguna de sus cabezas, nacían otras dos, y sembrara el
pánico entre los seres vivos del lugar.
Hércules tuvo la ayuda de su sobrino Yolao. Mientras el héroe cortaba
cabezas, Yolao cicatrizaba los muñones para que no pudieran salir más.
Después de muerta, mojó sus flechas con sangre de la hidra para dotarlas de
veneno.
Cierva del monte Cerineo
El tercer trabajo de Hércules lo llevó al monte Cerineo. Debía capturar a la
cierva consagrada por Artemisa. El héroe estuvo un año persiguiéndola hasta
que acabó agotada y pudo capturarla.
Jabalí de Erimanto
Al igual que con la cierva, el jabalí de Erimanto fue perseguido por el héroe
durante un tiempo, hasta que logró acorralarlo en un desfiladero.
Los pájaros de Estinfalia
El quinto trabajo de Hércules fue exterminar a los pájaros de Estinfalia. Estos
pájaros tenían alas y pico de bronce y comían carne humana.
Consiguió que se espantaran y salieran a la luz para después abatirlos con
sus flechas.
Establos de Augias
Esta nueva prueba consistió en un trabajo de limpieza. Estas instalaciones,
pertenecientes al rey Euristeo, llevaban sin limpiarse más de 30 años. El héroe
decidió cambiar el curso del río Alfeo para que el agua entrase en los establos
de los bueyes.
Toro de Creta
Una de las pruebas más famosas de Hércules fue su séptimo trabajo. El
héroe fue enviado pasado el Peloponeso para rescatar al toro de Creta, que iba
a ser sacrificado por Minos.
Las yeguas de Diomedes
Las salvajes yeguas de Diomedes fueron trasladadas por Hércules gracias a
que les dio de comer la propia carne de su dueño.
Cinturón de Hipólita
Hércules tuvo que viajar al reino de las Amazonas para conseguir el cinturón
de Hipólita.
Las Amazonas se enfrentaron al héroe porque corrió el rumor de que quería
secuestra a Hipólita. Al final murieron muchas Amazonas y la propia Hipólita.
Toros rojos de Gerión
Situados en los confines del mundo, el héroe romano tuvo que trasladar a
estos salvajes toros de Gerión con la ayuda de Helios, que le dejó la copa para
trasladarse por el firmamento.
Tras una cruel batalla contra Euritión y Orto, trasladó a los toros gracias a la
copa de Helios.
Manzanas del jardín de Hespérides
Las manzanas de oro de Hespérides fueron el penúltimo trabajo del héroe
Hércules. Vigilado por Hespérides, unas ninfas y unas serpientes, que ayudó a
matar a la serpiente si Hércules sostenía el cielo.
Consiguió las manzanas de oro que daban también la eterna juventud.
Llevar a Euristeo a Cerbero
La más famosa de las pruebas de Hércules fue la última. Hércules tuvo que
enfrentarse a la muerte en persona y debía reducir a Cerbero, el guardián del
inframundo, un perro de tres cabezas y cola de serpiente, con sus propias
manos.
Allí pidió a Perséfone y a Hades que le dejaran a Cerbero. Cuando lo llevó
ante Euristeo, decidió darle la libertad después de superar todas las pruebas, al
comprobar que era capaz de todo.