Factores de riesgo
Cualquier persona que fume o consuma otras formas de tabaco corre el
riesgo de convertirse en una persona dependiente de la nicotina. Los
factores que influyen en quiénes consumen tabaco incluyen:
Edad. La mayoría de las personas empiezan a fumar durante
la infancia o la adolescencia. Cuanto más joven seas cuando
empieces a fumar, mayores serán las posibilidades de que te
vuelvas adicto.
Genética. La probabilidad de que empieces a fumar y sigas
fumando puede ser parcialmente heredado. Los factores
genéticos pueden influir en la forma en que los receptores de
la superficie de las células nerviosas del cerebro responden a
las altas dosis de nicotina que suministran los cigarrillos.
Padres y compañeros. Los niños que crecen con padres que
fuman tienen más probabilidades de convertirse en
fumadores. Los niños con amigos que fuman también son más
propensos a intentarlo.
Depresión u otra enfermedad mental. Muchos estudios
muestran una asociación entre la depresión y el tabaquismo.
Las personas que tienen depresión, esquizofrenia, trastorno
de estrés postraumático u otras formas de enfermedad
mental tienen más probabilidades de ser fumadores.
Uso de sustancias. Las personas que abusan del alcohol y
de las drogas ilegales tienen más probabilidades de ser
fumadores.
En promedio, los fumadores de cigarrillos (varones o mujeres) mueren
10 años antes que los no fumadores. Es muy importante dejar de fumar
antes de los 40 años; por encima de esta edad, por cada año que pase,
se pierde un promedio de 3 meses de vida, con altos costes económicos
y de salud.
según la dosis: a bajas dosis actúa como psicoestimulante, mejorando la
capacidad mental, especialmente la concentración, y a altas dosis tiene
un efecto sedante al actuar como depresor.
El síndrome de abstinencia se produce por una serie de reacciones
físicas y psíquicas que aparecen cuando una persona tiene adicción a
alguna sustancia y deja de consumirla, normalmente ocurre con las
drogas.
Normalmente, el síndrome de abstinencia suele producirse entre las 2 y
12 primeras horas de dejar de fumar, aunque alcanza el punto más
elevado de intensidad el segundo o tercer día y puede llegar a durar
hasta 4 semanas. Aunque como ya decimos, esto siempre es muy
relativo, ya que dependerá de la adicción y del grado de dependencia
del fumador.
El tabaco provoca tres tipos de dependencia: fisica, psicológica y social.
La dependencia fisica se manifiesta fundamentalmente por el llamado
síndrome de abstinencia nicotínica (SAN) que aparece tras un cese
brusco del consumo de tabaco, o bien tras una disminución importante
de la dosis de nicotina absorbida. Dicho síndrome de abstinencia cursa
con al menos cuatro de los siguientes síntomas: deseo de tabaco,
frustración, malestar, ansiedad o ira, inquietud o agitación, impaciencia,
dificultad para la concentración, insomnio, cansancio, incremento del
apetito y / o peso corporal. Este síndrome lo presentan
aproximadamente un 95% de los fumadores al cesar en su hábito,
comienza a las pocas horas de la abstinencia y puede persistir semanas
e incluso meses.
Los síntomas comunes de abstinencia de nicotina son los siguientes:
Ansias (antojos) de nicotina
Enojo, frustración e irritabilidad
Dificultad para concentrarse
Insomnio
Inquietud
Ansiedad
Depresión
Hambre o aumento del apetito
Otros síntomas de abstinencia de nicotina menos comunes son dolores
de cabeza, fatiga, mareos, tos, úlceras en la boca y estreñimiento (
Los síntomas son peores durante la primera semana que deja de fumar,
sobre todo, los primeros 3 días. A partir de ese momento, los síntomas
se vuelven menos intensos a lo largo del primer mes Su duración se
estima entre 4 y 12 semanas El craving es uno de los principales síntomas
y de los más molestos para el fumador. Se puede definir como
“las intensas ganas de volver a fumar con una duración de dos a
tres minutos. Pasado este momento desaparece durante unos diez
minutos más, y de nuevo vuelve a repetirse”,
El consumo de nicotina puede producir sensación de relajación y de
estimulación. Sin embargo, el síndrome de abstinencia y el deseo de
consumir nuevamente se manifiestan al poco tiempo de iniciar su
consumo.
El tabaquismo es una adicción, y las adicciones no son hábitos: son
enfermedades. Fumar o no fumar es la decisión en salud más
importante. Desafortunadamente, más del 80% toma esa decisión
durante la adolescencia, sin tener consciencia de las consecuencias.
Fumar no es únicamente una responsabilidad individual; es una
responsabilidad colectiva, por lo que requiere la participación de todos
sin temor a considerar que contribuir a su control sea una actitud
descortés o poco tolerante.
En 2023, el control de tabaco, principalmente de cigarrillos, se ha
fortalecido. Las nuevas leyes multan con más de 300,000 pesos la venta
a menores de edad en cualquier tipo de establecimiento o sueltos.
Además, se ha prohibido la publicidad y exhibición de cigarrillos en
todas las tiendas de conveniencia.
Prevención
La mejor manera de prevenir el tabaquismo es no consumir tabaco en
primer lugar.
La mejor manera de evitar que los niños fumen es que uno mismo no
fume. Las investigaciones han demostrado que los niños cuyos padres
no fuman o que han dejado de fumar con éxito tienen muchas menos
probabilidades de empezar a fumar.