Psicoeducación.
Proporcionar información sobre el uso de sustancias ayuda a la toma
de conciencia de la conducta, así como al control de estímulos.
Clarificación de valores. Esta técnica ayuda a la autorrevelación. El objetivo es que el
paciente defina sus valores, así como las cosas que más le importan en la vida, para
analizar a qué le perjudica el consumo de drogas.
Entrenamiento en resolución de problemas. Aumenta la eficacia para afrontar
situaciones desagradables o de las que el adolescente puede no saber salir.
Establecimiento de metas. Se definen objetivos realistas y no realistas para
ayudarnos, entre otras cosas, a afrontar posteriores frustraciones.
Planificación de la prevención de recaídas. Ayudará a tener en cuenta todos los
estímulos que fomentan el consumo.
Técnicas de relajación. Para minimizar la ansiedad y el estrés que puede
generar el proceso.
Entrenamiento en asertividad. Permite al paciente aprender a responder con
éxito a los ofrecimientos de consumo de drogas.
Role-playing. Con esta práctica se asientan nuevas conductas y se evalúan
posibles situaciones futuras.
Técnicas cognitivas. Incrementan los procesos de aumento de la
concienciación, autorreevaluación, evaluación ambiental, autoliberación,
contracondicionamiento y manejo de contingencias.
Reestructuración ambiental. Para conseguir que eviten ambientes de riesgo y
no se expongan a los estímulos que pueden provocar las conductas adictivas.
Clarificación del rol. El joven asimilará la posición que ocupa en los diferentes
lugares, reforzará su identidad y se concienciará sobre cómo las drogas
pueden debilitar esta estructura.
Reforzamiento. Añadir consecuencias positivas a la consecución de objetivos
que promuevan seguir avanzando en las etapas.
Habilidades sociales y mejora de las habilidades de comunicación. Para
aumentar la cantidad de recursos sociales con los que cuenta una persona en
situación de vulnerabilidad.
Clarificación de necesidades. Para establecer lo que realmente se precisa en
función de la situación.
Evaluación y feedback. La evaluación en sí misma no es una técnica
terapéutica, pero, a la hora de ofrecer feedback, se proporciona al joven la
oportunidad tomar conciencia de la extensión del problema.