Rece su novena asi:
1. Oracion para todos los dfas
2. Oracion a la Santisima Virgen
3. Oracion a San Jose
4. Consideraciones
5. Gozos
6. Oracion al Divina Nino
ORACION PARA TODOS LOS DIAS
Benignisimo Dios de infinita caridad que tanto amasteis a los hombres, que les diste en tu Hijo la mejor prenda
de tu amor para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y
remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno d e
el te ofrezco la pobreza, humildad y demas virtudes de tu Hijo humanado; suplicandoos por sus divinos meritos,
por las incomodidades con que nacio y por las tiernas lagrimas que derramo en el pesebre, que dispongas
nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno para que Jesus
recien nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amen.
(Se reza t r e s veces el Gloria)
ORACION A LA SANTISIMA VIRGEN
Soberana Maria, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, mereciste que todo un
Dios os escogiese por madre suya, o s suplico que v o s misma prepares y dispongas mi alma, y la de todos los
que en este tiempo hicieran esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo. iOh, dulcisima
Madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le aguardasteis vos para que nos
hagais menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amen.
(Se reza t r e s veces el Avemaria y el Gloria)
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ORACION A SAN JOSE
iOh, Santisimo Jose!, esposo de Maria y padre putativo de Jesus, infinitas gracias doy a Dios porque os escogio
para tan altos ministerios y o s A d o r n o c o n todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os
ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abraseis en fervorosos deseos de verle y recibirle
sacramentalmente, mientras en su divina esencia le vea y goce en el cielo. Amen.
(Se reza el Padre Nuestro, el Avemaria y el Gloria)
ORACION AL NINO JESUS
Acordaos oh, dulcisimo Nino Jesus! que dijiste a la Venerable Margarita del Santisimo Sacramento y en
persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad
agobiada y doliente: "Todo lo que quieras pedir, pidelo por los meritos de mi infancia y nada te sera negado".
Llenos de confianza en vos. Oh, Jesus, que sois la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria.
Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos por los
meritos infinitos de vuestra encarnacion y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos
entregamos a voz ioh, Niño omnipotente!, seguros de que no quedara frustrada nuestra Esperanza, y de que
en virtud de vuestra divina promesa, acogereis y despachareis favorablemente nuestra suplica. Amen.
GOZOS
Dulce Jesus mio,
mi niño adorado,
iVen a nuestras almas!
iVen no tardes tanto!
iOh sapiencia suma del Dios soberano,
Que al nivel de un niño te hallas rebajado!
Oh Divino infante ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios!
iVen a nuestras almas!
iVen no tardes tanto!
iOh, raiz sagrada de Jose, que en lo alto
Presentas al nardo tu fragante bardo!
iDulcisimo Niño que has sido llamado
lirio de los valles, bella flor del campo!
iVen a nuestras almas! iVen no
tardes tanto!
iOh, lumbre de Oriente, sol de eternos rayos, que
entre las tinieblas tu esplendor veamos!
iNiño tan precioso, dicha del cristiano, luzca
la sonrisa de tus dulces labios! iVen a
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nuestras almas!
iVen no tardes tanto!
iRey de las naciones, Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo, pastor del rebaño!
iNiño que apacientas con suave cayado
ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
iVen a nuestras almas!
iVen no tardes tanto!
iAbranse los cielos y llueva de lo alto
Bienhechor rocio como riego santo!
iVen, hermoso Niño! iVen, Dios humanado! Luce,
hermosa estrella, brota flor del campo. iVen a
nuestras almas!
iVen no tardes tanto!
iVen que ya Maria previene sus brazos
de su niño vean, en tiempo cercano!
iVen que ya Jose, con anhelo sacro,
se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
iVen a nuestras almas!
iVen no tardes tanto!
iDel debil auxilio, del doliente amparo,
consuelo del triste, luz del desterrado!
iVida de mi vida, mi dueño adorado,
mi constante amigo, mi divino hermano!
iVen a nuestras almas!
iVen no tardes tanto!
iVe a n t e mis ojos de ti enamorados!
iBese ya tus plantas, bese ya tus manos!
Postrado en tierra te tiendo los brazos,
y aun mas que mis frases te dice mi llanto.
iVen a nuestras almas!
iVen no tardes tanto!
Ven, Salvador nuestro,
por quien suspiramos.
iVen a nuestras lmas!
iVen no tardes tanto!
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DIA PRIMERO
La vida del Verbo Eterno en el seno de su Padre era una vida maravillosa y, sin embargo, misterio sublime, busca otra
morada. Una mansion creada. No era porque en su mansion eterna faltase algo a su infinita Felicidad, sino porque su
misericordia infinita anhelaba la redencion y la salvacion del genero humano, que sin El no podria verificarse.
El pecado de Adan habia ofendido a Dios, y esa ofensa infinita no podia ser perdonada sino por los meritos del mismo
Dios. La raza de Adan habia desobedecido y merecido un castigo eterno; era pues necesario para salvarla y satisfacer su
culpa que Dios, sin dejar el cielo, tomase la forma del hombre y con la obediencia a los designios de su Padre
expiase aquella desobediencia, ingratitud y rebeldia.
Por eso el Verbo Eterno; ardiendo en deseos de salvar al hombre, resolvio hacerse hombre tambien y asi redimir al
culpable.
DIA SEGUNDO
El Verbo Eterno se halla a punto de tomar su naturaleza creada en la santa Casa de Nazaret, en donde moraban
Maria y Jose. Cuando la sombra del d ecreto divino vino a deslizarse sobre ella, Maria estaba sola y embebida en la
oracion. Pasaba las silenciosas horas de la noche en la union mas estrecha con Dios y mientras oraba, el Verbo
tomo posesion de su morada creada.
Sin embargo, no llego inopinadamente; antes de presentarse envio un mensajero, que fue el Arcangel San
Gabriel, para pedir a Maria de parte de Dios su consentimiento para la encarnacion. El Creador no quiso efectuar
este gran misterio sin la aprobacion de su criatura.
DIA TERCERO
Asi habia comenzado su vida encarnada el Nino Jesus. Consideremos el alma gloriosa y el Santo Cuerpo que habia
tomado, adorandolos profundamente. Admirando en primer lugar el alma de ese Divina Nino, consideremos en
ella la plenitud de su ciencia beatifica, por la cual desde el primer momento de su vida vio la divina esencia mas
claramente que todos los angeles y leyo lo pasado y lo porvenir con todos sus arcanos y conocimientos.
DIA CUARTO
Desde el seno de su Madre comenzo el Nino Jesus a poner en practica su eterna sumision a Dios, que continuo sin
la menor interrupcion durante toda su vida. Adoraba a su Eterno Padre, le amaba, se sometia a su voluntad;
aceptaba con resignacion e l e s t a d o e n q u e h a l l a b a , c o n o c i e n d o toda su debilidad, toda su
humillacion, todas sus incomodidades. Quien de nosotros quisiera retroceder a un estado semejante e n el pleno
goce de la razon y de la reflexion? Por ahi entro el Divino Nino en su dolorosa y humillante carrera; asi
empezo a anonadarse delante de su Padre; a ensenarnos lo que Dios merece por parte de su criatura; a expiar
nuestro orgullo, origen de todos nuestros pecados.
DIA QUINTO
Ya hemos visto la vida que llevaba el Nino Jesus en el seno de su purisima Madre; veamos hoy la vida que lleva
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tambien Maria durante el mismo espacio de tiempo. Maria no cesaba de aspirar el momenta en que gozaria de
esa vision beatifica terrestre, la faz de Dios encarnado. Estaba a punto de ver aquella faz humana que debia
iluminar el cielo durante toda la eternidad. Iba a leer el amor filial en aquellos mismos ojos cuyos rayos deberian
esparcir para siempre la felicidad en millones de elegidos. Iba a verle en la ignorancia aparente de la infancia, en
los encantos particulares de la juventud y en la serenidad reflexiva de la edad madura.
DIA SEXTO
Jesus habia sido concebido en Nazaret, domicilio de Jose y Marfa, y alli era de creerse que habria de nacer, segun todas
las probabilidades. Mas Dios lo tenia dispuesto de otra manera, y los profetas habian anunciado que el Mesias
naceria en Belen de Juda, ciudad de David. Para que se cumpliese esta prediccion, Dios se sirvio de un medio que
no parecia tener ninguna relacion con este objeto a saber: la orden dada por el emperador Augusto de que todos los
subditos del imperio romano se empadronasen en el lugar de donde eran originarios. Maria y Jose, como
descendientes que eran de David, estaban obligados a ir a Belen.
DIA SEPTIMO
Representemonos el viaje de Maria y Jose hacia Belen, llevando consigo, aun no nacido, al Creador del Universo hecho
hombre. Contemplemos la humildad y la obediencia de ese Divino Niño, que aunque de raza judia y habiendo amado
durante siglos a su pueblo con una predileccion inexplicable, obedece a un principe extranjero que forma el censo de la
poblacion de su provincia, como si halagase y quisiera apresurarse a aprovechar la ocasion de hacerse empadronar
oficial y autenticamente como subdito en el momento en que venia al mundo.
DIA OCTAVO
Llegan a Belen Jose y Maria buscando hospedaje en los mesones, pero no lo encuentran, ya por hallarse todos
ocupados, ya porque se les deshace a causa de su pobreza. Pero nada puede turbar la paz interior de los que
estan fijos en Dios.
Si Jose experimentaba tristeza cuando era rechazado de casa en casa porque pensaba en Maria y en el Nino, sonreia
tambien con santa tranquilidad cuando fijaba la mirada en su casta esposa. El Niño aun no nacido, regocijandose en
aquellas negativas que eran el preludio de sus humillaciones venideras. Eso era lo que habia venido a buscar. El deseo
de esas humillaciones era lo que habia contribuido a hacerle tomar forma humana.
DIA NOVENO
Pero ha llegado la medianoche y de repente vemos dentro de ese pesebre, antes vacio, al Divino Nino esperado,
vaticinado, deseado durante cuatro mil años con tan inefables anhelos.
A sus pies se postra su Santisima Madre en los transportes de una adoracion de la cual nada puede dar idea. Jose
tambien se le acerca y le rinde el homenaje con que inaugura su misterioso e imperturbable oficio de padre
putativo del Redentor de los hombres.
La multitud de angeles que descienden del cielo a contemplar esa maravilla sin par, hace vibrar en los aires las
armonias de esa Gloria en Excelsis, que es el eco de la adoracion que se produce en torno del trono del Altisimo hecha
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perceptible por un instante a los oidos de la pobre tierra. Convocados por ellos, vienen en tropel los pastores de la
comarca a adorar al recien nacido a presentarle sus humildes ofrendas. Oh Adorable Niño! Nosotros tambien los que
hemos hecho esta novena para prepararnos al dia de vuestra Navidad, queremos ofreceros nuestra pobre adoracion: no
la rechaceis! Venid a nuestras almas; venid a nuestros corazones llenos de amor. Encended en ellos la devocion que
realmente practicada y celosamente propagada, nos conduzca a la vida eterna, librandonos del pecado y sembrando en
nosotros todas las virtudes cristianas.