“LA ORTODOXIA CALVINISTA
Y LA CONTROVERSIA ARMINIANA”
Ensayo de investigación
Harim David López Echeverría
Dr. Giancarlo Montemayor. Historia de la Iglesia II -CHAHT-3113
25 de Abril de 2024.
1
INTRODUCCIÓN:
Una de las controversias que permearon los anales de la historia más fuertemente, y cuyas
consecuencias han afectado directamente la ortodoxia protestante, y cuya huella indeleble está
muy marcada en el evangelicalismo contemporáneo, ha sido la controversia Arminiana. Justo L
González en su magna obra “Historia del cristianismo”, se limita a darnos un resumen bastante
general sobre éste asunto particular, y pasa casi inmediatamente a hablar sobre las consecuencias,
cuyo resultado definió la ortodoxia calvinista en los cánones de Dordrecht, dando la impresión de
que la ortodoxia calvinista fue el resultado de la controversia Arminiana.
Justo L. González nos informa que Jacobo Arminio era “calvinista de buena cepa”1 , y en
efecto, así era; un pastor y profesor holandés que estudió en Ginebra bajo la tutela de Teodoro
de Beza, quien a su vez, fue sucesor de Juan Calvino en esa ciudad. Sin embargo, José C.
Rodríguez nos informa en su obra “Vida, pensamiento y legado de Jacobo Arminio” que el
pensamiento de este teólogo era producto del “escolasticismo protestante” y como tal, fue
influenciado fuertemente por el pensamiento de Tomás de Aquino, y por lo tanto “La teología de
Arminio también da testimonio del impacto del aristotelismo del medievo posterior y del
renacimiento, la lógica y método de Zabarella (…profesor… de la Universidad de Padua)”2
quién, por cierto, era un católico jesuita. Podemos concluir sinz prejuicio, que el pensamiento de
Arminio estaba propenso a la filosofía y al sinergismo católico romano. Es interesante como el
propio José C. Rodríguez añade que la influencia de Luis de Molina (1535-1600), con su doctrina
de la “scientia media” tendría sobre el propio Arminio3. Sin embargo, a pesar de que el sinergismo
1
Justo L. González, “Historia del Cristianismo” Obra Completa. Editorial Unilit. Miami,
Florida, USA. Edición 2009. Pp. 316
2
José C. Rodríguez, “Vida, pensamiento y legado de Jacobo Arminio”. Casa Nazarena de
publicaciones USA-Canadá, Lenexa, Kansas (USA). 2013. Pp. 13.
3
Ibíd. Pp. 14.
2
de Jacobo Arminio y su desarrollo será el tema que prime nuestra atención en el presente ensayo,
no por ello quiero dejar de mencionar los precedentes del sinergismo en el contexto de la reforma
protestante.
PRECEDENTES DEL SINERGISMO.
Sin lugar a dudas el sinergismo ha sido una doctrina ampliamente aceptada en la historia
de la iglesia. Incluso algunas veces ha relucido como parte de la ortodoxia en general, eclipsando
eficientemente la doctrina de la monergia; desde los padres apostólicos, hasta su marcado énfasis
que fue condenado en Pelagio cuando por fin parecía prevalecer la monergia y sin embargo la
sinergia fue revivida tras el concilio de Orange. Luego ampliamente aceptada y difundida por los
teólogos y doctores de la iglesia, como el propio Tomás de Aquino, entre muchos otros. Y
justamente cuando la causa de Lutero pareció vencer sobre la doctrina y obra de Erasmo de
Roterdam en plena reforma, y que prometía consolidar al monergismo como la ortodoxia
protestante; fue precisamente Melanchthon quien por su trasfondo humanista, nunca dejó de
admirar a Erasmo a pesar de ser luterano, y por lo consiguiente, nunca dejó el sinergismo; hecho
que repercutiría decisivamente en el luteranismo, justo en una época en que el adjetivo “calvinista”
aun no era relacionado con la soteriología, sino con el asunto de la santa cena entre Lutero, Calvino
y Zuinglio. Ya Lutero, también se había visto envuelto en la controversia sobre el
“antinomianismo” y a la par, una segunda controversia, causada por Andrés Osiandro, quién
desplazó la justificación sustitutiva de Lutero, por su concepto místico de “absorción humana en
la Divinidad de Cristo”; ambas terminaron en la “Formula de la Concordia”.4 Posteriormente, a
4
Justo L. González, “Historia Abreviada del Pensamiento Cristiano”. Editorial Clie.
Barcelona, España. 2016. Pp. 341.
3
pesar de la “controversia de la adiaforista”, Melanchthon aceptó la versión modificada
pretendiendo no ceder sobre la base de la justificación por la Sola Fe para no volver a la
“justificación por las obras”, sin embargo, Jorge Maior (1502-1574), seguidor de la postura de
Melanchthon, terminó afirmando que “las buenas obras son necesarias para la salvación y para
no perderla”.5 Por si esto no fuera suficiente, a pesar del debate que dicha declaración generó, el
“Ínterin de Leipzig afirmaba que la voluntad humana colaboraba con Dios en el proceso de
salvación”6, y Juan Pfeffinger abogo por la postura de Melanchthon, contemplando la Palabra, el
Espíritu y la voluntad humana, como una triada concurrente en la conversión del pecador. De
ésta manera la sinergia se hacía sentir dentro de la ortodoxia protestante, por lo que al hacer un
análisis más detenido del arminianismo, podríamos concluir que no era algo realmente novedoso
ni revolucionario. Sin embargo su impacto se debió a la gran influencia que el profesor Jacobo
Arminio tenía sobre sus alumnos.
LA ORTODOXIA CALVINISTA PREVIA A LA CONTROVERSIA ARMINIANA
Es por demás errado pretender que la ortodoxia reformada se fragua en torno a la
controversia Arminiana, puesto que la ortodoxia calvinista ya se venía desarrollando previamente
y el propio Jacobo Arminio era ortodoxo al principio en su doctrina. Desde la Institución de la
Religión Cristiana del propio Juan Calvino, pasando por la Segunda Confesión Helvética, hasta la
Confesión de Westminster, podemos afirmar con precisión que la ortodoxia calvinista no giró en
torno a la controversia Arminiana.
La Segunda Confesión Helvética posiciona la doctrina de la predestinación justamente
entra la Teología Propia y la doctrina de la Salvación. Resulta como un eslabón entre Juan Calvino
5
Ibíd. Pp. 342.
6
Ibíd.
4
y la ortodoxia calvinista, así como la precursora de la Confesión de Fe de Westminster. Sin
embargo la ortodoxia calvinista previa a la controversia Arminiana, se fue al extremo de tomar la
Biblia como un manual para establecer el orden de los decretos de Dios. Después de Beza,
François Turrentin fue parte de una escuela que sostenía una postura más extrema de la
predestinación; sin embargo, llegó a la conclusión de que el Supralapsarianismo, el cual plantea
que “el decreto de la Elección y la reprobación fue antes de la caída”, es herejía, y propone un
orden al cual denominarían “infralapsarianismo”, que no obstante, según Lewis Sperry Chafer,
coloca ésta descripción bajo el concepto de “sublapsarianismo”, delegando el
“infralapsarianismo” a una postura un poco más radical. Según Lewis S. Chafer, el
Supralapsarianismo consiste en:
“(1) Decreto de elegir a algunos para la salvación y de reprobar a todos los demás.
(2) Decreto de crear a los hombres, tanto elegidos como no elegidos.
(3) Decreto de permitir la caída.
(4) Decreto de proveer salvación para los elegidos.
(5) Decreto de aplicar la salvación a los elegidos”7.
Luego, el Sublapsarianismo consistiría en el siguiente orden:
“(1) Decreto de crear a todos los hombres.
(2) Decreto de permitir la caída.
(3) Decreto de elegir a los que creen y dejar en su justa condenación a los que no creen.
(4) Decreto de proveer salvación para los hombres.
Lewis Sperry Chafer, “Teología Sistemática”, Tomo II, Volumen III. Editorial CLIE.
7
Dousman, Wi. USA. 2010. Pp. 995.
5
(5) Decreto de aplicar la salvación a los que creen”8.
Finalmente, el orden del Infralapsarianismo consistiría en:
“(1) Decreto de crear a todos los hombres,
(2) Decreto de permitir la caída,
(3) Decreto de proveer la salvación para los hombres.
(4) Decreto de elegir a los que creen y de dejar en justa condenación a todos los que no
creen.
(5) Decreto de aplicar la salvación a los que creen”9.
Turrentin, a pesar de haber adoptado una postura más infralapsariana según Justo L.
González (pero que calzaría mejor en el modelo sublapsario de Lewis S. Chafer), también sostenía
la doctrina que más tarde se conocería como Expiación Limitada, ya ampliamente aceptada como
parte de la ortodoxia protestante.
LA FORMACIÓN ACADÉMICA Y MINISTERIO DE JACOBO ARMINIO
Sin la intención de detenerme a considerar todos los por menores, hay algunas cosas que
destacan en la formación académica de Arminio, que le llevarían a su conclusión errada sobre las
posturas calvinistas; de principio, al ingresar a la universidad de Leyden, Arminio encontró asidero
en el pastor Coolhaes, quién rechazaba el Supralapsarianismo, ahí mismo fue influenciado por la
lógica de Pedro Ramus, prescindiendo del método aristotélico, y desde ahí utilizaría toda la lógica
de Ramus aplicándola a sus estudios teológicos y exegéticos. Posteriormente se trasladó a Ginebra,
donde estudió en la academia de Juan Calvino. Aquí conoció a Teodoro de Beza, sucesor de
8
Ibíd. 997-998.
9
Ibíd. 996.
6
Calvino, un calvinista mucho más estricto que su propio maestro, y por lo consiguiente,
supralapsariano. De aquí tendría que enfrentar al calvinismo en sus tres modalidades, de las cuales
la mayoría de los historiadores solamente enuncian el Supralapsarianismo e infralapsarianismo.
Arminio comenzó a enseñar de manera privada en Ginebra, el método de lógica de Ramus, lo que
le trajo conflictos y tuvo que abandonar Ginebra para estudiar en Basilea, donde ganó el favor de
su homónimo Grynaeus, a cuyos auspicios expuso sermones sobre Romanos 7 y 9, que le trajeron
controversias con sus colegas calvinistas más rígidos. Hacia 1584 se matriculó nuevamente en la
academia de Ginebra, donde dos años más tarde terminó sus estudios sin tener más controversias
por enseñar la lógica de Ramus. Un tiempo después, Arminio llegó a ser pastor en la iglesia de
Ámsterdam, y tras un viaje a Roma, se levantaron rumores sobre él, arguyendo que se había
asociado con los jesuitas, o particularmente con el cardenal apologista Bellarmine. Luego de
comprobar que dichos rumores eran falsos, hacia 1588 pasó a ser pastor en Ámsterdam. Durante
la peste bubónica ejerció un encomiable pastorado a los enfermos, afirmando la seguridad de la
salvación condicional a la fe del creyente. Para 1603 fue nombrado profesor de la universidad de
Leyden, a pesar de la oposición de Francisco Gomarus, donde enseñó durante seis años, y donde
proliferó su doctrina. En 1603, en su tesis oral doctoral, presentó algunas ideas opuestas a las de
Teodoro de Beza. El siguiente año, Gomarus realizó un debate público con respecto a la
predestinación y se refirió indirectamente a Arminio, quien en ese momento estaba enfermo pero
respondió, obteniendo una réplica de Gomarus. Hacia el 1607 se propagaron nuevamente rumores
sobre Arminio, a los cuales respondió elogiando a Calvino y casi toda su obra, excepto su
“Institución de la religión cristiana” de la cual dijo, debería leerse con cuidado. El siguiente año,
un profesor de la universidad de Franeker, mal informó a Arminio, pero su respuesta frente a la
Haya le gustó tanto a Hipólito A. Collibus, que le pidió que redactara su respuesta, éste lo hizo en
7
una carta fechada el 5 de abril. El 30 de Mayo, la Corte Suprema convocó tanto a Arminio como
a Gomarus, y al leer la redacción de Arminio, Gomarus admitió que no había diferencias mayores
entre ellos con respecto a la doctrina de la justificación. El 30 de Octubre de 1608, Arminio leyó
una declaración de su doctrina a una asamblea de los estados de Holanda y Frisia Occidental en
La Haya, lo que básicamente llegó a constituir los “artículos de fe del arminianismo”. Finalmente,
el 12 de Diciembre de 1608, Francisco Gomarus acusó por última vez a Arminio de enseñar
pelagianismo y ser partidario de los jesuitas en secreto; pero Jacobo ya no logró concretar su
respuesta debido a su condición de salud que finalmente le llevó a una muerte temprana el 19 de
Octubre de 1609 a sus 49 años10.
LA CONTROVERSIA ARMINIANA
La controversia básicamente comenzó en 1591, cuando algunos congregantes de Delft
hicieron circular un panfleto con respuestas a la doctrina de Beza y de Calvino. Para 1597 sostuvo
correspondencia con Francisco Junius, quién tampoco aceptaba la postura de Beza. El sinergismo
de Junius era más radical que el de Arminio, negando totalmente la depravación del hombre. Hacia
1599, leyó y respondió ampliamente el panfleto de Guillermo Perkins, a quien admiraba, pero le
consternaba su Supralapsarianismo. La principal objeción de Jacobo Arminio, era en torno a la
predestinación, en su tiempo y tipo; para Arminio, la predestinación era condicional, pues se
realizaba a través de la persona y obra de Cristo, por lo tanto solo los futuros creyentes podían ser
predestinados; aquí introduce su concepto de “presciencia”. Lo que es bastante interesante, y el
evangelismo contemporáneo pierde de vista muy a menudo, es la condición del hombre que
Arminio aceptaba cómo con un albedrío viciado; lo que significa que no descartaba la depravación
10
José C. Rodríguez, “Vida, pensamiento y legado de Jacobo Arminio”. Casa Nazarena
de publicaciones USA-Canadá, Lenexa, Kansas (USA). 2013. Pp. 12-30.
8
total; sin embargo, para apuntalar su doctrina de la sinergia, fue muy cuidadoso en incrustar su
doctrina de la “gracia preveniente” entre la pecaminosidad humana, sin negar éste hecho, y así
concluyó que el pecador tiene la suficiente capacidad de voluntad para elegir lo bueno o malo muy
a pesar de su tendencia, influenciado desde el exterior por la gracia de Dios, de tiempo en tiempo,
para poder procurar su salvación. No está de más mencionar, que con respecto a la “caída de la
Gracia” o “perdida de la salvación”, Arminio jamás fue concluyente, sino que dejó abierta una
posibilidad solamente, advirtiendo que era algo que debía estudiarse con más detenimiento; por lo
cual no es sorprendente encontrar en la actualidad arminianos (clásicos) que afirman la “seguridad
de la salvación” (a diferencia de los wesleyanos). Sin embargo, Arminio no sobrevivió para ver el
resultado de su controversia; fueron aproximadamente 46 de sus alumnos, quienes bajo la
dirección de Oldenbarneveldt redactaron la “Remostrancia” que terminaría por ser descartada y
refutada en el sínodo de Dordrecht, en 1618, dando origen a los “cánones de Dort”, que a la postre
serían dados a conocer por sus siglas en inglés “TULIP”, probablemente acuñado por el reverendo
Cleland Boyd McAfee, hacia 1905. Los cinco artículos se enunciaban básicamente como sigue:
1. Decreto o propósito de Dios aplicado a los creyentes en Cristo.
2. Cristo murió por todos los hombres.
3. El Espíritu Santo ayuda a todos los hombres a creer, pero no doblega la voluntad de
nadie de modo que también puede ser resistido.
4. La gracia salvadora de Dios no es irresistible, sino que puede ser resistida.
5. Es posible para los cristianos que descuidan su salvación, caer de la gracia y perderla.
9
Los cánones de Dort, se dedicaron a responder y refutar cada uno de éstos postulados,
concluyendo en la condenación de todas éstas doctrinas. Según la Enciclopedia Ilustrada de la
Iglesia, por Samuel Vila, resultado de la refutación del arminianismo fue la creación de la
“Confesión Belga (1561) y el Catecismo de Heidelberg (1563)”11, aunque siendo expresiones del
calvinismo, no parecen tener su origen directamente de la controversia, como si lo tienen los
cánones de Dort.
Más tarde, el arminianismo sería finalmente tolerado en Holanda, y con su existencia, se
convertiría en la máxima expresión de la sinergia soteriológica, dedicando con ello, el esfuerzo de
mucha de la teología reformada, a contrarrestar sus efectos, llevando el concepto del calvinismo,
de estar centrado en el asunto periférico de la santa cena, al asunto central de la salvación.
CONCLUSIÓN:
Primero que nada, no podemos concluir que Jacobo Arminio era un loco heterodoxo o un
completo hereje, sino un teólogo que influenciado por su conocimiento humanista reaccionó frente
a un calvinismo demasiado rígido, del cual la mayoría de nosotros tampoco estaría de acuerdo. Así
mismo debemos advertir, que el pensamiento de Arminio tampoco fue absolutamente como se le
interpreta en el contexto contemporáneo, como un “semipelagiano” que cabalgaba ondeando la
bandera del libre albedrío. Sorpresivamente para la gran mayoría de los que se consideran
arminianos, les sorprende averiguar que el ícono de su movimiento sostuvo una antropología muy
parecida a la calvinista, y algunos admiten que jamás negó la “total depravación”, así como
tampoco afirmó absolutamente la caída de la gracia.
Samuel Vila y Darío A. SantaMaría. “Enciclopedia Ilustrada de la Iglesia”. Editorial
11
CLIE, Terrassa, Barcelona, España. 1979. Pp. 203.
10
En cuanto a la elección por presciencia, Watne Grudem acertadamente analiza la
presciencia en ésta relación y aclara que el preconocimiento de Dios consiste en “preconocimiento
de personas, no de hechos”12, demostrando que pesar de que Dios conoce el futuro, no se basa en
las acciones humanas para elegir a quienes hayan de ser salvos.
La doctrina arminiana no se reservó solo a los círculos académicos ni a los reformados,
sino así mismo como la teología reformada trascendió a muchas denominaciones, incluyendo la
bautista, el arminianismo también trascendió a nuestra denominación, tanto que el sinergismo de
los bautistas generales se derivó del contacto que John Smith tuvo con esta doctrina en Holanda,
al grado que fue excomulgado de la iglesia menonita, ya que Thomas Helwis lo acusaba, entre
otras cosas, de pelagianismo13. Debemos ser muy cuidadosos, tanto al considerar la doctrina
arminiana, como al refutarla, ya que al presente la gran mayoría de los que pretende ser
arminianismo, realmente no lo es, sino un “semipelagianismo” en el mejor de los casos. Y aunque
en su caso, estas posturas son más fácilmente refutables que el verdadero arminianismo, son
también fácilmente confundibles. Es nuestro deber trazar las Escrituras apropiadamente para evitar
toda clase de error, tanto el arminianismo, como el hipercalvinismo expresado en la postura
supralapsariana, que fue en primer lugar lo que derivó en la controversia, y que al presente, es aún
la principal postura contra la que el verdadero arminianismo lucha. Debemos tener cuidado, ya
que al presente, aún el molinismo se ha infiltrado en las filas bautistas, y otras posiciones sinergicas
intermedias han surgido, como el “amilardismo” o el “redencionismo”, y debemos estar atentos
para no errar las Escrituras. Amén.
12
Wayne Grudem, “Doctrina Bíblica”. Editorial Vida. Miami, Florida, EUA. 2005. Pp.
286.
13
Justo Anderson, “Historia de los Bautistas” Tomo II. Casa Bautista de Publicaciones.
El Paso, Texas, EUA. 1990. Pp. 70.
11
Bibliografía
Justo L. González, “Historia del Cristianismo” Obra Completa. Editorial Unilit. Miami, Florida,
USA. Edición 2009.
José C. Rodríguez, “Vida, pensamiento y legado de Jacobo Arminio”. Casa Nazarena de
publicaciones USA-Canadá, Lenexa, Kansas (USA). 2013.
Justo L. González, “Historia Abreviada del Pensamiento Cristiano”. Editorial Clie. Barcelona,
España. 2016.
Lewis Sperry Chafer, “Teología Sistemática”, Tomo II, Volumen III. Editorial CLIE. Dousman,
Wi. USA. 2010.
Samuel Vila y Darío A. SantaMaría. “Enciclopedia Ilustrada de la Iglesia”. Editorial CLIE,
Terrassa, Barcelona, España. 1979.
Wayne Grudem, “Doctrina Bíblica”. Editorial Vida. Miami, Florida, EUA. 2005.
Justo Anderson, “Historia de los Bautistas” Tomo II. Casa Bautista de Publicaciones. El Paso,
Texas, EUA. 1990.