Extinción de la persona
Para el Derecho Romano ocurre con la muerte, la cual es
un hecho que debe ser probado por parte de aquel que pretende
gozar de alguna situación jurídica (por ej. , ser heredero del
fallecido. La prueba se remitía a circunstancias fácticas.
Los romanos conocieron la situación de los conmorientes y
Justiniano, como ya sabemos, estableció la presunción de
premoriencia.
En cuanto al “ausente” de quien no se tienen noticias,
ignorándose donde está los magistrados y los jueces apreciaban la
situación. Pero no había un procedimiento de declaración de
presunción de fallecimiento. Serán los juristas medievales los que
establecerán que luego de haber vivido 100 años el ausente, se lo
consideraba muerto; y luego se redujo el plazo a 70 años, pues se
consideraba dicha edad como la normal de un hombre.
El CC y C contempla la conmoriencia siguiendo así al Derecho
Romano, pero además complementa a éste en cuanto contempla la
ausencia simple (si una persona ha desaparecido de su domicilio, sin
tenerse noticias de ella y sin haber dejado apoderado… art. 79 CC
yC); previendo un procedimiento para la declaración de ausencia y
nombramiento de curador a sus bienes.
En el art. 85 el CC y C contempla la presunción de
fallecimiento (figura inexistente en el Derecho Romano),
distinguiendo el caso ordinario: la ausencia de una persona de su
domicilio sin que se tenga noticia de ella por el término de tres
años, aunque haya dejado apoderado.
Para concluir haremos una breve referencia a la capacidad de
la persona humana.
En el derecho actual se habla de capacidad de derecho y
capacidad de ejercicio (art. 22 y 23 CC y C)
El art. 22 CC y C referido a la capacidad de derecho dice:
Toda persona humana goza de la aptitud para ser titular de
derechos y deberes jurídicos. La ley puede privar o limitar
esta capacidad respecto de hechos, simples actos, o actos
jurídicos determinados.
El art. 23 CC y C referido a la capacidad de ejercicio dice:
Toda persona humana puede ejercer por sí mismo todos sus
derechos, excepto las limitaciones expresamente previstas en
este Código y en sentencia judicial.
En el Derecho Romano no se habla de capacidad sino de
factores que modifican el status, en lo relativo a la posibilidad
jurídica de obrar.
Esos factores son la edad; el sexo, la enfermedad mental,
y la infamia.
EDAD
Nacida la persona su posibilidad de actuar depende de la edad
que tenga:
a) Infantes: son los niños que no pueden pronunciar palabras en
los actos jurídicos.
Carecen de posibilidad de obrar en los actos jurídicos y tampoco son
responsables por la comisión de delitos. La duración de la infantia se
determinó que duraba hasta los 7 años.
b) Impúberes: son aquellos que aún no han alcanzado la edad
para procrear. Justiniano adoptó el criterio que la pubertad se
alcanzaba las mujeres a los 12 y los varones a los 14. La
denominación de impúberes abarca en general a los infantes.
c) Púberes y menores. La pubertad en Roma confiere la plena
capacidad, ya negocial ya la responsabilidad delictiva.
La circunstancia de haber identificado la capacidad de
engendrar con la jurídica trajo problemas debido a que los púberes
por su falta de experiencia negocial incurrían en actos que les eran
perjudiciales.
Por ello la Lex Laetoria habla de una nueva edad, llamándose
a los púberes menores de 25 años “menores”. Se les otorgan
protecciones especiales. Por ejemplo en el ámbito procesal frente a
un acto comercial que fuera dañoso para el púber minor el pretor
podía otorgar la in integrum restitutio, quedando la situación como si
el acto no se hubiese realizado.
SEXO
En Roma las mujeres no estuvieron equiparadas a los varones.
La mujer estaba in potestate de su pater; sujeta a la manus de su
marido o del pater de quien este dependiera; y aún siendo sui iuris
quedaba sometida a una tutela perpetua, la cual era una institución
tuitiva, es decir, de protección para que no realizaran actos
perjudiciales para ellas.
ENFERMEDAD MENTAL
El demente es el que tiene alteradas las facultades mentales,
por lo que carece de capacidad de obrar, por lo que se le designaba
un curador que administrara sus bienes. El furiosus puede recobrar
su salud mental y realizar actos en intérvalos lúcidos.
INFAMIA
Consistía en la pérdida del “honor civil”. Ej. Los condenados
en acciones penales; la mujer sorprendida en flagrante adulterio.
Justiniano da una lista de infames: los actores y gladiadores; quien
hubiera casado a su hija sin respetar el plazo de luto; quien se casa
estando casado.