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Trabajo Práctico N4

derecho de daños

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TRABAJO PRÁCTICO N°4 DERECHO DE DAÑOS.

EDGARDO MATIAS SURA DNI: 33494359

Legajo: VABG78095

Fecha de elaboración: 20/11/2024

1. Como juez de la causa, deberás dirimir si corresponde aplicar responsabilidad alguna al


dueño del vehículo y/o a la aseguradora por el hecho ocurrido. ¿Qué tipo de responsabilidad
resulta aplicable al caso? Brinda fundamentos jurídicos y normativos respecto de tu
respuesta a los fines de elaborar la sentencia del caso.

En cuanto al tipo de responsabilidad frente a este caso hablamos de transporte benévolo o de


complacencia en el que, el conductor o responsable de un vehículo invita o acepta conducir a
una persona o a un objeto, de un lugar a otro, por simple acto de cortesía o solidaridad y sin
que se otorgue, o realice u obtenga, contraprestación por el traslado. (Pizarro y Vallespinos,
2012, p. 489); para que se configure el mismo, es necesario que ocurra lo siguiente:

a) Debe haber un acuerdo en el que exista una manifestación de voluntad del transportista,
que invita o acepta trasladar a un tercero o una cosa hasta un lugar determinado.

b) El traslado debe realizarse por interés exclusivo del viajero, con ánimo de beneficiarlo.

c) No debe existir relación jurídica alguna entre las partes.

d) Es menester la falta de intención de celebrar un contrato, ya que, de lo contrario, existiría


un contrato de transporte gratuito.

e) Debe haber ausencia de contraprestación por parte de la persona transportada.

El transporte benévolo constituye una de las modalidades propias del contrato de transporte,
participando tangencialmente de ciertos rasgos comunes con la responsabilidad
extracontractual; por ello cabe aplicar la teoría del riesgo, que presupone la existencia de la
culpa objetiva del conductor del vehículo, y que provoca la inversión del onus probandi que
debe recaer sobre el conductor que pretenda desobligarse en virtud de la culpa de la víctima o
de un tercero por quien no debe responder. La gratuidad del transporte no crea un escudo de
protección para el agente dañador, ni lo libera de responsabilidad. (Medina, Juan c/ Custodio,
Omar s/ Sumario [Link] NACIONAL DE APELACIONES EN LO COMERCIAL.,
29/3/1996).
Considerando el riesgo decimos que el automóvil es una cosa riesgosa debido a sus
dimensiones, mecánica y poder de tracción, por lo que los daños que con él se causan
comprometen a su dueño o guardián con independencia de toda idea de culpa generando
responsabilidad. Por lo cual, la responsabilidad que recae sobre los mismos es de carácter
objetivo, con total ausencia de dolo o culpa. En cambio, el transportado benévolamente no
asume el mismo grado de responsabilidad, en cuanto el guardián es quien dispone de la cosa y
hace de su guarda, en tanto no ha transferido dicha responsabilidad al benevolente quien se
posiciona como sujeto pasivo. Así mismo el Art.1716 dispone “La violación del deber de no
dañar a otro, o el incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación del daño causado,
conforme con las disposiciones de este Código”. Art 1757, reza: “Toda persona responde por el
daño causado por el riesgo o vicio de las cosas, o de las actividades que sean riesgosas o
peligrosas por su naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias de su
realización. La responsabilidad es objetiva”.

Por el simple hecho de que la víctima decidiera ser transportada no implica su aceptación
respecto de los daños que el conductor le pueda producir como consecuencia de su
imprudente accionar, dado que esta acción no se transfiere a los acompañantes benevolentes,
para ello la CNCiv., sala L, DDD, Aurelio Rodolfo y otro c. TTT, Andrés Darío y otro 17/12/2009
dicho como antecedente jurisprudencial “Debe responsabilizarse al conductor de un vehículo
por los daños y perjuicios sufridos por quien iba transportado benévolamente en su automóvil
y se produjo un accidente al tratar de esquivar un pozo que se encontraba sobre la calzada, lo
cual provocó la pérdida del dominio del rodado y el posterior impacto contra una columna,
pues el accidente debe atribuirse al actuar negligente del demandado quien al conducir a una
velocidad más alta que la permitida no pudo disminuir la velocidad, esquivar el pozo o
detenerse. (CNCiv., sala L, LLL. Javier c. GGG Aquiles, Hernán, 22/06/2010.)”

En cuanto La Ley Nacional De Transito en su art. 68 establece que todo automotor, acoplado o
semicopado debe estar cubierto por seguro, de acuerdo a las condiciones que fije la autoridad
en materia aseguradora, que cubra eventuales daños causados a terceros, transportados o no.

De esta manera el damnificado puede citar en garantía al asegurador hasta que se reciba la
causa a prueba. En tal caso debe interponer la demanda ante el juez del lugar del hecho o del
domicilio del asegurador. Cosa juzgada. La sentencia que se dicte hará cosa juzgada respecto
del asegurador y será ejecutable contra él en la medida del seguro. En este juicio o en la
ejecución de la sentencia el asegurador no podrá oponer las defensas nacidas después del
siniestro. También el asegurado puede citar en garantía al asegurador en el mismo plazo y con
idénticos efectos; (Art. 118, Ley de Seguros 17.418).

2. Como juzgador del caso, expone y fundamenta si encuentra en el mismo alguna causal de
eximición total o parcial de la responsabilidad del demandado o de la citada garantía.

La liberación puede ser total o parcial según sea el caso. La primera se da cuando se acredite
que la conducta de la víctima ha sido la principal causa exclusiva del daño. La parcial, en
cambio, operará ante la causalidad concurrente, que la jurisprudencia extrae, en la mayoría de
los casos, de la concurrencia de culpas. Tal concurrencia existe si ambas culpas,
autónomamente, influyeron en la producción del daño.

En cuanto a la eximición total de responsabilidad podemos analizar las siguientes causales:

Caso fortuito, fuerza mayor (Art 1730 CCCN); exime de responsabilidad si el hecho es
imprevisible e inevitable. El demandado argumenta que perdió el control del vehículo al
intentar esquivar una liebre en la ruta. Sin embargo, la fuerza mayor debe ser un evento
absolutamente imprevisible e inevitable, en tanto la presencia de animales en la ruta, no
necesariamente califica como fuerza mayor, especialmente cuando la conducción a una
velocidad excesiva contribuyó al accidente.

Culpa exclusiva de la víctima (Art. 1729 CCCN); puede eximir completamente al demandado de
responsabilidad. El demandado y la aseguradora argumentan que el Sr. Raúl Ceballos no
llevaba puesto el cinturón de seguridad, lo que contribuyó a la gravedad de sus lesiones, sin
embargo, esto no constituye una culpa exclusiva suficiente para eximir totalmente al
demandado, ya que la conducción negligente y a alta velocidad del Sr. Miguez es un factor
determinante en el accidente.

Así mismo para que se configure la eximición parcial de responsabilidad debe acontecer:

Concurrencia de Culpa (Art. 1749 CCyC); que implica que tanto el demandado como la víctima
contribuyen a los daños sufridos, lo que puede resultar en una reducción proporcional de la
indemnización. El hecho de que el Sr. Ceballos no llevaba puesto el cinturón de seguridad
puede ser considerado como una concurrencia de culpa. De esta manera se podría reducir
proporcionalmente la indemnización que le corresponde, debido a que su comportamiento
contribuyó a la gravedad de las lesiones. No obstante, no exime completamente al demandado
ni a la aseguradora de su responsabilidad.
En cuanto a la responsabilidad de la aseguradora, es responsable hasta el límite de la
cobertura, quien ha invocado el límite de cobertura de la póliza vigente. Articulo 68 y
siguientes, Ley 17.418 de Seguros. De igual manera no exime de responsabilidad a la
aseguradora, pero sí limita la cantidad que puede ser exigida a pagar.

En conclusión, no se encuentran causales suficientes para una eximición total de la


responsabilidad del demandado, Javier Miguez, ni de la aseguradora. La concurrencia de culpa
del Sr. Ceballos por no usar el cinturón de seguridad puede dar lugar a una reducción
proporcional de la indemnización, pero no exime completamente de responsabilidad a los
primeros. En tanto la responsabilidad de la aseguradora se limitará al monto máximo
establecido en la póliza de seguro vigente al momento del accidente.

3. Suponiendo que eres el abogado del actor, después de exponer los fundamentos acerca
de la responsabilidad que sostiene le cabe al demandado como conductor y titular de la cosa
riesgosa, ¿qué daños reclamará derivados del accidente producido? Fundamenta tu
respuesta.

De acuerdo a nuestro CCCN en sus artículos 1737, 1738, 1740, 1741 y 1746 podemos reclamar
Daño Emergente; por los gastos efectivamente incurridos como consecuencia directa del
accidente, gastos médicos y rehabilitación (hospitalización, cirugías, medicinas, tratamientos y
terapias necesarias para la recuperación del Sr. Ceballos). Gastos de asistencia y cuidado, dado
que el mismo sufre de paraplejía irreversible y es necesario la contratación de cuidadores o
asistencia permanente. Además, se debe reclamar cualquier gasto en la modificación necesaria
en la vivienda para adaptarla a sus nuevas necesidades, como rampas, barras de apoyo, y otros
dispositivos de accesibilidad.

Lucro Cesante por la pérdida de ingresos futuros que el actor sufre debido a la incapacidad
ocasionada por el accidente. Se encuentra imposibilitado de continuar trabajando como lo
hacía antes del accidente, se deben incluir tanto los ingresos actuales como los ingresos
futuros que se ven afectados por la incapacidad permanente.

Perdida de chance. La paraplejía le va a impedir al actor realizar muchas actividades laborales


que podría haber realizado si no hubiera sufrido el accidente, afectando así su carrera y
oportunidades de progreso profesional.

Daño Moral, el sufrimiento, angustia y deterioro de la calidad de vida, la pérdida de movilidad


y la dependencia total de terceros generan una angustia significativa, afectando su bienestar
emocional y psicológico. La incapacidad para realizar actividades cotidianas y disfrutar de la
vida como antes constituye un daño moral considerable.

Incapacidad Sobreviniente en cuanto a la reducción permanente de las capacidades físicas o


mentales del actor. La paraplejía irreversible representa una incapacidad grave que afecta de
manera directa y duradera la vida del Sr. Ceballos, este daño se cuantifica en base a la
gravedad de la incapacidad y su impacto en la vida cotidiana y profesional del actor.

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