TEMA 16: EL CONTENCIOSO FUNCIONARIAL
CONTENCIOSO FUNCIONARIAL
es el medio procesal por medio del cual se puede reaccionar contra los actos
administrativos emanados de la Administración Pública de naturaleza funcionarial,
que sean contrarios a la legalidad y lesionen situaciones subjetivas, propias del
ámbito funcionarial.
Es decir, el contencioso funcionarial forma parte del contencioso administrativo,
siendo una rama específica de este último. El contencioso funcionarial, entonces,
indica todo un sistema judicial revisor de la actividad administrativa funcionarial,
esto es, la relativa a la relación profesional entre la Administración Pública y los
funcionarios públicos.
Señala el artículo 95 de la Ley del Estatuto de la Función Pública que la
controversias que se susciten con motivo de su aplicación, se iniciarán a través del
recurso contencioso funcionarial, el cual consiste en una querella escrita, la cual el
interesado plantea sus pretensiones procesales.
RECURSOS CONTENCIOSOS FUNCIONARIALES
1_. La Querella Funcionarial. Cuando se hace referencia a la Querella Funcionarial, es importante
acotar que la misma es el instrumento idóneo por medio del cual, el legislador le concede al
funcionario público o al aspirante a la función pública, la garantía de sus derechos, puesto que es a
través, de la Querella Funcionarial, que se hace palpable el ejercicio del recurso contencioso
administrativo funcionarial, el cual está especialmente dirigido a la protección y la garantía de los
Derechos Inherentes a la relación de empleo público del Funcionario Público, o al aspirante a la
función pública con la Administración.
A este respecto, Rojas (2013) expresa: A tal efecto, se señala que el contencioso administrativo
funcionarial forma parte de un tronco especialísimo del contencioso-administrativo general, pues
en ella, existen características particulares que lo diferencian de cualquier otro, ya que, por medio
de este recurso, el funcionario puede acumular en una sola Querella todas y cada una de las
pretensiones, para ser ventiladas por La querella funcionarial viene a ser la vía de ejecución del
recurso contencioso funcionarial, el medio formal que un sujeto sometido al ámbito de aplicación
de la Ley del Estatuto de las Función Pública realiza, por escrito, ante los tribunales competentes
en lo contencioso administrativo funcionarial contra una actuación de la Administración Pública de
contenido funcionarial, es decir, derivado de la relación de empleo público que lesiona sus
derechos o intereses, con lo cual, al trazar sus pretensiones procesales, da inicio propiamente al
proceso judicial para intentar que se restablezca el goce de la situación infringida. Pág. 37
A tal efecto, se señala que el contencioso administrativo funcionarial forma parte de un tronco
especialísimo del contencioso-administrativo general, pues en ella, existen características
particulares que lo diferencian de cualquier otro, ya que, por medio de este recurso, el funcionario
puede acumular en una sola Querella todas y cada una de las pretensiones, para ser ventiladas por
ante el Juez competente. De manera, que las mismas no se excluyan, y por tanto se dirijan a
obtener el referido restablecimiento de la situación jurídica infringida. En otras palabras, la justicia
de tipo administrativo-funcionarial, alcanza el mayor nivel esplendor de subjetividad judicial frente
a la tradicional objetividad de la justicia administrativa venezolana con la revisión de la legalidad-
legitimidad de la actividad administrativa estatal, y que crea una justicia administrativa especial
fundamentada en términos eminentemente subjetivos de control judicial; y que erróneamente es
denominado como mixto para ofrecer una visión más optimista de la realidad constitucional del
Contencioso-Administrativo Venezolano, pero que en su propiedad sigue siendo decisivamente
objetivo, y minoritariamente subjetivo.
A la Justicia Administrativa-Funcionarial Venezolana importa únicamente, la protección de los
derechos subjetivos de los funcionarios públicos, o de sus aspirantes, y no a la legalidad
administrativa en si misma.
1.2_. El Cuestionamientos a los Tribunales Contencioso Funcionariales. Es importante decir, que
tanto la derogada Ley de Carrera Administrativa como en la Ley del Estatuto de la Función Pública,
el Legislador condicionó que la regulación de la materia funcionarial debe estar contenida en un
Texto Legal, que rija la justicia administrativa-funcionarial. Quienes se suscriben a estas
reflexiones, son de la opinión que ha sido favorable, por cuanto se da un mayor acercamiento de
la justicia al ciudadano, tanto en la forma territorial como en la competencia, de conformidad con
el artículo 253 de la Constitución de 1999. Ahora bien, no se comparte que estos nuevos juzgados
funcionariales sean unipersonales. Se hubiere preferido, que éstos fuesen colegiados como ocurría
con el antiguo Tribunal de Carrera Administrativa (TCA) de la antigua Ley de Carrera
Administrativa, ya que con ello se lograría evitar según Briceño (2006) “entre otras razones, la
existencia de criterios distintos entre ellos mismos, ya que esto ayudaría a crear inseguridad, bien
a la Administración como ente querellado, bien al funcionario público como querellante, de
acuerdo al Artículo 108 de la Ley del Estatuto de la Función Pública.” Pág. 72.
1.3_. EL PROCEDIMIENTO JUDICIAL DE INTERPOSICIÓN Y SUBSTANCIACIÓN DE LA QUERELLA
FUNCIONARIAL.
1.3.1_. El No Agotamiento de la Vía Administrativa.
Los artículos 92 y siguientes de la Ley del Estatuto de la Función Pública, establecen el
denominado contencioso administrativo funcionarial, el cual presenta en muchas de sus partes,
cambios y avances significativos, en comparación con el antiguo procedimiento contemplado en la
antigua Ley de Carrera Administrativa. En este sentido, ya no es necesario agotar la vía
administrativa, pues el artículo 92 in comento, “los actos administrativos de carácter particular
dictados en ejecución de esa Ley por los funcionarios públicos agotan la vía administrativa.” En
efecto, Briceño (2006) dice “la necesidad de acudir ante la Junta de Avenimiento como requisito
indispensable para interponer la Acción Funcionarial, ya no es exigida como condición de
admisibilidad, teniendo ahora el funcionario público, la posibilidad de acudir directamente a la vía
judicial.” Pág. 74. Por otra parte, y aunado a lo anterior, se considera que la eliminación del
agotamiento de la vía administrativa a través de la Extemporánea Exposición de Motivos de la
Constitución de 1999 y de variados criterios jurisprudenciales de la Sala Constitucional del TSJ, y de
las Cortes Primera y Segunda de lo Contencioso Administrativa, responde al criterio delimitado en
el artículo 26 de la Constitución de la tutela judicial efectiva en el contencioso administrativo.
1.3.2_. El Lapso de Caducidad.
Actualmente, el lapso de caducidad fue modificado con relación el anterior. El nuevo lapso
establecido es 6 meses contados desde la respectiva notificación del interesado, o desde su
publicación conforme a la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos, si se trata de un acto
administrativo, y a partir de los hechos, si se trata de vías de hecho cometidas en contra del
funcionario público. Briceño (2006) expone: “Que, en todo caso, es conveniente señalar, que no
existe un lapso de caducidad cuando el acto de retiro o de remoción se encuentre configurado
como acto violatorio en forma directa de la Constitución (Violación Constitucional), lo cual
significa, que es un acto que contiene un vicio de nulidad absoluta. ” Pág. 75.(2) Por otra parte, es
evidente, que en el lapso de caducidad no se exige como requisito de admisibilidad de la Querella
Funcionarial cuando se intente en conjunto con una acción de amparo cautelar adjunta en el
Artículo 5 de la Ley Orgánica de Amparo de 1989, todavía vigente. De particular importancia, y de
manera preocupante, fue una Sentencia del 18 de Abril de 2002 que fue dictada por la Magistrada
Marrero Ortiz, “que los actos de remoción y retiro son administrativos de naturaleza distinta,
luego sus lapsos de caducidad son igualmente diferentes, a los fines de su impugnación ante la
justicia administrativo-funcionarial.” La sentencia expone que:
Así, las cosas, es necesario destacar que esta Corte, en reiterada jurisprudencia, ha señalado que la
remoción y el retiro son dos actos totalmente diferentes, y no un acto complejo. La remoción está
dirigida a privar al funcionario de la titularidad del cargo que venia desempeñando, siendo una
excepción al régimen de estabilidad de que gozan los funcionarios públicos, aplicables sólo en los
supuestos expresamente señalados en la Ley.
1.3.3_. El Contenido de la Querella.
Teniendo en cuenta la existencia del instrumento especial funcionarial, llamado Recurso
Contencioso Administrativo Funcionarial el cual es materializado a través de la interposición de la
querella funcionarial; es importante observar que al término Querella, el legislador le ha otorgado
dos acepciones jurídicamente válidas. Así, por lo que respecta a la Ley del Estatuto de la Función
Pública, señala querella aludiendo al escrito con el cual se da inicio a la demanda (art 95), pero a
su vez, de la lectura de los artículos 99, 100 y 102, se desprende claramente que la utilización de la
voz querella se hace para identificar la demanda contencioso administrativa funcionarial, en vez
del escrito mediante el cual se inicia la misma.(3) Teniendo esto en cuenta, cabe acotar que el
tratamiento dado en este estudio al término querella funcionarial, es el que la define como el
escrito por medio del cual el funcionario o aspirante a la función pública procede a ejecutar el
Recurso Contencioso Funcionarial para ventilar ante el órgano judicial sus pretensiones.
Prosiguiendo con esta idea, es imprescindible citar las normas jurídicas ubicadas en la Ley del
Estatuto de la Función Pública, con respecto a las formalidades que deben ser cumplidas para
interponer la querella y su substanciación correspondiente, así se tiene:
Las controversias que se susciten con motivo de la aplicación de la presente Ley se iniciaran a
través del recurso contencioso administrativo funcionarial, el cual consiste en una querella escrita
en la que el interesado o interesada deberá indicar en forma breve, inteligible y precisa: La
identificación del accionante y de la parte accionada. El acto administrativo, la cláusula de la
convención colectiva cuya nulidad se solicita o los hechos que afecten al accionante, si tal fuere el
caso. Las pretensiones pecuniarias, si fuere el caso, las cuales deberán especificarse con la mayor
claridad y alcance.
1.3.4_. De la Admisión de la Querella.
Para admitir la Querella Funcionarial, el Juez debe analizar los requisitos establecidos en el artículo
95 de la Ley del Estatuto de la Función Pública. De tal modo, que firmemente, una vez que el Juez
Contencioso Funcionarial considera cumplidos los requisitos para declararlas como admisibles, el
Juez por medio de sentencia procederá admitirla dentro del lapso de tres días hábiles.
Cuando el Juez Contencioso-Funcionarial admite de manera formal a la Querella, éste se
encuentra en el deber de solicitar al órgano ente que procede a retirar al funcionario de su
estructura organizativa, y de personal, el respectivo Expediente Administrativo, y si no, al
Procurador General de la República, del Estado, o Municipio, correspondiente. Asimismo, se cita al
funcionario público a que conteste dentro de los quince días de despacho siguientes a su citación.
1.3.5_. Los Legitimados en la Querella. La Ley del Estatuto de la Función Pública, claramente
legitima a las personas a las cuales se le otorga cualidad para el ejercicio del recurso contencioso
administrativo funcionarial a través de la querella, ellos son primeramente el funcionario público y
segundo el aspirante a ingresar a la función pública, estos podrán querellarse cuando exista algún
acto de la administración que lesione sus derechos. Cabe mencionar, que los funcionarios que se
encuentran excluidos del ámbito de aplicación de la Ley del Estatuto de la Función Pública, no lo
están del ejercicio de este recurso, es decir, todo funcionario puede ser parte querellante. A tales
efectos, Palomar (1993) los define bien “son funcionarios públicos las personas incorporadas a la
Administración Pública por la relación de servicios profesionales y retribuida, regulado por el
Derecho Administrativo.”
1.3.6. La Acumulación de Pretensiones.
Como se dijo anteriormente, el Recurso Contencioso Funcionarial, ostenta la cualidad de
especialísimo por cuanto en el mismo se pueden acumular todas y cada una de las pretensiones
que tenga a bien esgrimir el funcionario o aspirante, de esta manera, se pueden incluir en la
querella la llamada pretensión de nulidad, la pretensión de condena y la denuncia de inacción u
omisión en que incurra la Administración, definidas estas como:
1.3.7. La Pretensión de Nulidad. La Administración empleadora, formal y ordinariamente, expresa
su voluntad a través de actos administrativos particulares o generales en la continua relación de
empleo que mantiene con sus servidores (funcionarios públicos) o en la no tan frecuente con los
aspirantes a ingresar a la función pública. Cuando un acto administrativo, dictado en el marco de
la vinculación de empleo público afecte los derechos subjetivos o intereses del aspirante o
funcionario, estos pueden impugnar la decisión administrativa mediante la interposición de la
querella funcionarial y solicitar se declare la nulidad del acto que los agravia.
1.3.8. La Pretensión de Condena.
La Querella permite también que se condene a la Administración Pública a una obligación de
hacer, no hacer o dar (…) es perfectamente válida la acumulación de las pretensiones de nulidad
(pretensión principal) y condena (pretensión accesoria) (…) Igualmente, a través de la querella
funcionarial, puede forzarse un pronunciamiento de la Administración cuando ésta está en
situación de pasividad o inacción. Puede ser objeto de una querella cualquier inactividad u omisión
en que incurra la Administración ante el incumplimiento de los derechos de los funcionarios o
aspirantes a la función pública.(4) Se le llama instrumento fundamental de una demanda al medio
probatorio mediante el cual se puede verificar la existencia del derecho reclamado, en el caso de
la querella funcionarial, la misma debe ir acompañada del instrumento del cual se pueda cotejar la
existencia del acto administrativo que se impugna o de los hechos de los cuales se pretenda
alguna reclamación, enmarcada en las situaciones fácticas que anteriormente se han descrito.
EL PROCEDIMIENTO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO DE LA CARRERA ADMINISTRATIVA
1.4. Procedimiento en Primera Instancia del Contencioso Funcionarial.
1. Querella articulo 93 Ley del Estatuto de la Función Pública
2. Requisitos articulo 95 Ley del Estatuto de la Función Pública
3. Lapso para su ejercicio articulo 94 Ley del Estatuto de la Función Pública
4. Devolución para correcciones articulo 96 Ley del Estatuto de la Función Pública
5. Admisión articulo 98 Ley del Estatuto de la Función Pública
6. Solicitud del expediente administrativo articulo 99 Ley del Estatuto de la Función
Pública
7. Citación primer aparte del articulo 99 Ley del Estatuto de la Función Pública
8. Contestación primer aparte del articulo 99 Ley del Estatuto de la Función Pública
9. Fijación audiencia preliminar articulo 103 Ley del Estatuto de la Función Pública
10. Solicitar apertura lapso probatorio articulo 105 Ley del Estatuto de la Función Pública
11. Evacuación de pruebas articulo 106 Ley del Estatuto de la Función Pública
12. Audiencia definitiva articulo 107 Ley del Estatuto de la Función Pública
13. Sentencia articulo 108 Ley del Estatuto de la Función Pública
14. Apelación articulo 110 Ley del Estatuto de la Función Pública
EL PROCEDIMIENTO EN SEGUNDA INSTANCIA.
En cuanto al procedimiento de segunda instancia, se encuentra determinado en las Disposiciones
Transitorias de la Ley del Estatuto de la Función Pública. La Disposición Tercera expresa, que
mientras se dicte la Ley que regule la jurisdicción contencioso administrativa, el procedimiento a
seguirse en la Segunda Instancia será el previsto en la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia
–ya derogada- y que el Tribunal Competente será la Corte Primera Contencioso-Administrativa. En
estos instantes, la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa está vigente, orden
amentando los procedimientos judiciales de Segunda Instancia de la Justicia Administrativa. Y en
estos momentos, sigue siendo competente, la Corte Primera de lo Contencioso Administrativa,
pero también, la Corte Segunda Y Tercera de lo Contencioso Administrativo de la Otrora Justicia
Administrativa del Poder Judicial Venezolano.