HORA SANTA
Por la Señal de la Santa Cruz…
Estación a Jesús Sacramentado
G/-Infinitamente sea alabado
R/-Mi Jesús sacramentado
Estamos ante ti, para alabarte, bendecirte y adorarte, tú nos has llamado Señor, y respondemos a este llamado,
permítenos desprendernos de todos aquello que no nos deja entregarnos completamente a ti, que esta hora sea
totalmente tuya, entra en nuestro corazón, habita en él, Ven Señor, Ven a mi lado, Camina junto a mí y recibe estos
minutos que con humildad vengo a entregarte.
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias, A ti se somete mi corazón por
completo y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha
dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad. En la cruz se escondía sólo la Divinidad, pero
aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. No
veo las llagas como las vio Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y
que te ame. ¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que
una solo gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. Jesús, a quien veo oculto, te ruego que se cumpla
lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.
Canto
Ofrecimiento
Toma, Señor, y recibe mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer. Tú
me lo diste, a Ti, Señor, lo torno; todo es tuyo; dispón de ello conforme a tu voluntad. Dame tu amor y gracia, que
esto me baste.
Ofrecimiento de la visita
JOVEN: Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombre estás noche y día en este sacramento, lleno de piedad y de
amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el sacramento del
altar. Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho, y
especialmente por haberte dado tú mismo en este sacramento, por haberme concedido por mi abogada a tu
amantísima Madre y haberme llamado a visitarte en este día.
SEÑORITA: Adoro ahora a tu Santísimo corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por
este insigne beneficio; en segundo lugar, para resarcirte de todas las injurias que recibes de tus enemigos en este
sacramento; y finalmente, deseando adorarte con esta visita en todos los lugares de la tierra donde estás
sacramentado con menos culto y abandono.
Hoy me postro delante de Ti, como tu humilde servidor, he caído muchas veces, pero con tu ayuda me he levantado,
saber que tú me amas me da ánimos y fuerzas, sé que hay ocasiones en las que te hago a un lado o que me olvido de
ti, pero el mundo me envuelve y me dejo llevar, he cerrado un año de cosas buenas y otras no tan buenas, y te
agradezco infinitamente esta nueva oportunidad que me das, gracias por este nuevo libro en el que tengo la
oportunidad de escribir, de enmendar mis errores, y evitar aquellas que me alejan de ti, este nuevo año quiero
iniciarlo ofreciéndotelo y poniéndote a Ti Delante de cualquier cosa. Tu Señor que mereces toda la Gloria y todo
honor, guía mis pasos, Se mi buen pastor, abrígame en tus brazos, Mi Señor.
Canto:
Gracias mi Señor, por acogerme, por amarme, por llamarme, Te agradezco infinitamente por
todo lo que me das sin merecer. Jóvenes, agradezcamos a Dios todas las maravillas que nos
da, ahí está, En ese pedacito de pan, en espera de que le mostremos nuestro cariño y
agradecimiento.
Las personas que lo deseen pueden expresar su agradecimiento a nuestro Dios, vamos, con
confianza, recordemos que a él no se fija en las palabras rebuscadas o en cómo nos
expresamos, a él le gusta las oraciones de corazón, llenas de Amor.
Gracias Señor por la Eucaristía
Gracias Señor, porque en la última cena partiste tu pan y vino en infinitos trozos, para saciar nuestra hambre y nuestra
sed...
Gracias Señor, porque en el pan y el vino nos entregas tu vida y nos llenas de tu presencia.
Gracias Señor, porque nos amaste hasta el final, hasta el extremo que se puede amar: morir por otro, dar la vida por
otro.
Gracias Señor, porque quisiste celebrar tu entrega, en torno a una mesa con tus amigos, para que fuesen una
comunidad de amor.
Gracias Señor, porque en la eucaristía nos haces UNO contigo, nos unes a tu vida, en la medida en que estamos
dispuestos a entregar la nuestra...
Gracias, Señor, porque todo el día puede ser una preparación para celebrar y compartir la eucaristía... Gracias, Señor,
porque todos los días puedo volver a empezar..., y continuar mi camino de fraternidad con mis hermanos, y mi
camino de transformación en ti...
Canto:
Te pido perdón por todas las ocasiones en que te he llegado a ofender, por mis pecados, esos actos involuntarios, pero
tan consientes en que suelo caer, Señor, dame la fuerza y la sabiduría para enmendarme, evitarlos y hacer que tu
sacrificio valga la pena.
Pero señor, permite que mi corazón no sea tan egoísta, por eso, te pido por todas aquellas personas que sufren, por
los que padecen enfermedades o pasan hambre. De igual manera te ruego por los que amo... Tú los conoces, Tú sabes
las necesidades que tienen; socórrelos con generosidad. Acuérdate de los pobres, de los tristes, de los huérfanos,
consuela a los que padecen, fortalece a los débiles, conmueve a los pecadores para que no te ofendan.
Ampara a todos tus hijos, Señor, más tierno que una madre.
Y a mí, que te acompaño cuando te abandonan otros, porque he oído la voz de la gracia; a mí, que no te amo por el
cielo, ni por el infierno te temo; a mí, que sólo busco tu gloria y estoy recompensado con la dicha de amarte,
auméntame este amor y dame fortaleza para luchar y obtener el apetecido triunfo.
Dios conoce nuestros pensamientos desde antes que naciéramos, aquí está, en espera de que seamos valientes y
pidamos perdón por aquellos errores que hemos cometido, también está dispuesto a escuchar nuestras necesidades,
no le tengamos miedo, expresemos todo aquello que nos aflige e inquieta, con la confianza que le tiene un pequeño
niño a su padre, recordemos lo que Jesús nos dice “El Reino de Dios es para los que se parecen a los niños, les aseguro
que quien no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrara en el” (Mc 10; 14-15) . No desaprovechemos esta
oportunidad, pidámosle de corazón por aquellas cosas que nos perturban, el trabajo, la escuela, la familia, o ¿porque
no? Pedir perdón por aquel rencor, ofensa, o error, que no nos permite crecer, esas cosas que creemos son grandes
problemas cuando son tan pequeños ante Dios.
Canto:
Alabanza
Alabado, adorado, amado y correspondido sea, a cada momento, el Corazón eucarístico de Jesús en todos los
tabernáculos del mundo, hasta la consumación de los siglos. Así sea.
Jesús, hoy estuvimos ante ti, por amor, nadie nos obligó a venir, nadie nos arrastró, tu nos
llamaste y nosotros respondimos, es tan difícil cumplir con tus mandamientos, el mundo nos
absorbe y hace que nos perdamos… Pero realmente ver tu rostro me llena de paz, de
tranquilidad, estar aquí me hace olvidarme de lo que me espera allá afuera,
por eso te alabo y te bendigo, aunque mis palabras no alcanzan para expresarte tanta gloria
que mereces, heme aquí, con los mejores regalos que te puedo dar, mi corazón para que
habites en él, mis labios para que tu hables a través de ellos, mis manos para trabajar por ti,
mi vida entera, para servirte todos los días.
La mística del Apostolado nos enseña que debemos ser unidos, que debemos apoyarnos mutuamente,
Jesús Dijo: “No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos” Cuantos de nosotros sabemos si nuestro
hermano trae una pena, una tristeza, un problema algo que lo inquiete, o cuantos de nosotros no podemos expresar
ese dolor, esa frustración… COMO DUELE SEGUIR, COMO DUELE CAMINAR Y MIRAR DE FRENTE, Acompañemos a
nuestro amigo, hagamos parejas, con mucho silencio, abrácense, tómense de las manos y díganle esas palabras que es
necesario escuchar y que pocas veces las oímos, SIGUE, NO FLAQUES, SIGUE, DIOS ESTA CONTIGO, SIGUE EN TU
CAMINAR, SIGUE EN TU ESCUELA, EN TU TRABAJO, EN TU FAMILIA, SIGUE… DIOS TE ACOMPAÑA…. VAMOS
DIGANSELO, DENLE ESOS ANIMOS Y ESE ABRAZO QUE ES NECESARIO. COMO SI FUERA CRISTO EL QUE SE LOS DIERA,
SE SUS BRAZOS, SE SUS LABIOS.
Canto
A continuación, después de este momento de Unión y Amistad, unámonos en oración las peticiones que leerán
nuestros hermanos.
1. Oh Jesús:
Te adoro como a mi Dios.
Te obedezco como a mi Señor.
Te amo como a mi Padre. Te
temo como a mi Juez.
Te pido como a mi Dador.
Te doy gracias como a mi Bienhechor
2. Ojos de Jesús, mírenme, Labios de Jesús, háblenme.
Oídos de Jesús, escuchadme. Pies de
Jesús, guiarme
Manos de Jesús, llevadme. Corazón de
Jesús, acógeme
3. Oh Jesús:
Aquí tienes mi cabeza para conocerte.
Aquí tienes mi lengua para alabarte.
Aquí tienes mis manos para servirte.
Aquí tienes mis rodillas para adorarte.
Aquí tienes mis pies para seguirte. Aquí
tienes mi corazón para amarte
4. Oh Jesús:
Palabra del Padre, enséñame.
Pan del cielo, aliméntame.
Fuente de aguas vivas, refrigérame.
Luz celestial, alúmbrame.
Vía segura, llévame.
Puerta de paraíso, admíteme.
5. Oh Jesús:
Yo te amo porque no te aman.
Te consuelo porque te contristan.
Te alabo porque te blasfeman.
Te recuerdo porque te olvidan.
Te reconozco porque te ignoran.
Te visito y quiero recibirte porque de Ti se alejan.
6. Oh Jesús:
Estoy triste; consuélame.
Estoy enfermo; sáname.
Estoy hambriento; sáciame.
Estoy necesitado; remédiame.
Estoy caído; levántame.
He pecado; perdóname.
7. Oh Jesús, heme aquí en tu presencia:
Como un pobre ante su limosnero; ampárame.
Como un enfermo ante su médico; cúrame.
Como un discípulo ante su maestro; enséñame.
Como una oveja extraviada ante su pastor; hállame.
Como un criado ante su señor; mándame. Como un
hijo ante su padre; cuídame.
8. Oh Jesús:
Si dudo, aconséjame.
Si yerro, desengáñame.
Si me pierdo, encuéntrame.
Si caigo, levántame.
Si me desanimo, aliéntame.
El día en que muera. Llévame
Abre, Señor, esos tus ojos de misericordia, mírame con ellos y alumbra los míos, para que te conozca y crea con viva
fe.
Abre, Señor, esos tus oídos, y oye mis oraciones y gemidos, haciendo que los míos se abran para oír tus palabras y
obedecer a tu santa Ley.
Abre, Señor, esa boca y lengua bendita, y dime algo al corazón, con que mi boca se abra para bendecirte, y mi lengua
nunca cese de alabarte.
Abre, Señor, tu pecho, dilata tu Corazón y méteme dentro de él, para que todo me encienda y abrase con el fuego de
tu amor.
Extiende, Señor, tus manos y tócame con ellas para santificar las mías en las obras que hicieren. Dirige, Señor, a
mí tus pies santísimos, para que enderecen los míos y sean conformes a los tuyos mis pasos, y así todo mi
cuerpo sea un retrato de la santidad del Tuyo. Así sea.
Que tranquilidad irradias señor, tanta paz traes a mí, es tanta tu belleza, en este pequeño pedacito de pan me
acompañas, y me siento tan bien de estar ante ti, que maravilloso es sentirme cobijado por ti, te proclamo como mi
Dios y mi Salvador. Valoro tu sacrificio, gracias por esta prueba de AMOR, y solo Señor puedo agradecerte, cantando
con entusiasmo.
Canto:
ORACION DE ABANDONO.
Señor, esta noche quiero confesarte algo:
Con mis pocos años de experiencia,
Con tantas batallas perdidas y
Un puñado de desalientos en el alma;
He llegado a una conclusión: Señor, ya
no quiero amarte, Quiero que vos me
ames.
Ya no quiero encontrarte,
Sino que Vos me encuentres. Ya
no quiero hacerte mío,
Sino que Vos me hagas tuyo.
Pero por sobre todas las cosas,
Ya no quiero salvarme,
Sino que Vos,
Aunque yo sea un pecador,
O tal vez por eso, No sé
cómo, ni cuándo; Me
salves.
.
Canto
SALM0 22
El Señor es mi pastor, nada me falta.
En verdes praderas me hace recostar,
Me conduce hacia fuentes tranquilas y
Repara mis fuerzas,
Por ser un Dios fiel a sus palabras
Me guía por el sendero justo,
Nada temo porque tu estás conmigo
Tu vara y tu callado me dan seguridad
Tú mismo me preparas la mesa
A despecho de mis adversarios
Me unges la cabeza con perfume
Y llenas mi copa hasta los bordes.
Tu bondad y misericordia
Me acompañarán todos los días de mi vida
Y viviré en la casa del Señor por días sin término.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo Como era en el
principio ahora y siempre Por los siglos de los siglos.
Amén.
CANTO
SALMO 40
Como busca la sierva estar junto al arroyo, Así mi
alma desea, Señor, estar contigo.
Sediento estoy de Dios, del
Dios que da la vida, ¿cuándo
iré a contemplar el rostro de
Dios?
Lagrimas son mi pan durante
noche y día Cuando oigo que
me dicen; ¿Dónde quedó tu
Dios?
Yo me acuerdo y mi alma
dentro de mí se muere por
ir hasta tu templo, a tu
casa, mi Dios
Entre vivas y cantos, de la turba feliz.
¿Qué te abate, alma mía?
¿Por qué gimes en mí? Por
mi confianza en Dios que
aún le cantaré a mi Dios
Salvador.
Mi alma esta sedienta:
Por eso te recuerdo, desde
el Jordán, desde el monte
Hermón, ¡oh mi humilde
montaña! En las horas del
día.
El eco de tus cascadas
resuena en los abismos, los
rompientes de tus olas me
pasaron a llevar.
Quiera Dios dar su gracia en
la hora del día: yo cantaré
de noche al Dios que me da
la vida.
A Dios, mi roca, le hablo; ¿por
qué me has olvidado? ¿Por qué
debo andar triste cuando el
rival me abruma?
Mis contrarios me insultan y
se quiebren mis huesos al oír
lo que me dicen: ¿dónde
quedó tu Dios?
¿Qué te abate, alma mía,
por qué gimes en mí? Pon
tu confianza en Dios, que
aún le cantaré a mi Dios
Salvador.
Quiera Dios dar su gracia
en la hora del día: yo
cantaré de noche al Dios
que me da vida.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo...