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© 2010, Liset Lantigua
© De esta edición:
2020, Santillana S. A. Ahora que somos
invisibles
De las Higueras 118 y Julio Arellano, Monteserrín
Teléfono: 335 0347
Quito, Ecuador
Liset Lantigua
Víctor Emilio Estrada 626 y Ficus, Urdesa Central
Teléfono: 461 1460
Guayaquil, Ecuador
ISBN: 978-9942-19-763-4
Derechos de autor: 044323
Depósito legal: 005137
Impreso en Ecuador por Imprenta Mariscal
Primera edición en Santillana Ecuador: Julio 2010
Primera edición en Loqueleo Ecuador: Marzo 2017
Décima segunda impresión en Santillana Ecuador: Enero 2020
Editora: Annamari de Piérola
Ilustraciones: Mauricio Jácome Perigüeza
Corrección de estilo: María de los Ángeles Boada
Diagramación: Ramiro Jiménez
Supervisión editorial: María Tamariz
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en
todo ni en parte, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de
información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico,
electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el
permiso escrito previo de la editorial.
«La poesía es el género
de la sinceridad última e irreversible».
Mario Benedetti
Índice
No soy el que ellas miran
Sofi, tu mirada 13
Libertad 15
El guerrero 16
Por primera vez 18
Último día de sol 20
El astrónomo 21
Invisibles 22
Las princesas y yo 24
El Cairo 26
Coincidencia 28
El regreso a casa 29
La señora Luz 31
¿Qué es el amor? 33
Los dioses del Olimpo 34
Vesubio 35
Arenas movedizas 37
Carta al padre 38
El monstruo 40
El vacío 42
Sin pedir permiso 44
Como un cuento
Alicia 49
Bestia 50
Bella 51
Bella Durmiente 52
Pinocho 54
Lobo 55
No soy
Peter Pan 57
el que ellas
Cenicienta 58
miran
Príncipe Azul 60
Sucede algunas veces
Respuestas 65
Preguntas 66
Irreverencias 67
Ficha médica 68
La mentira 69
Año escolar 70
La extraña 71
Tarde 72
Fábula para olvidar un amor 74
Profecía 75
Biografía 77
Cuaderno de actividades 79
Sofi, tu mirada
Si Sofi no me hubiera mirado
mientras corría por la cancha de fútbol
como un superhéroe,
no habría hecho el autogol
por el que me expulsaron,
ni habría soñado durante cinco noches
que la pelota era un meteorito,
y el arco de fútbol, el espacio,
y yo, un científico loco
que salvaba a la Tierra del Apocalipsis.
Si Sofi no me hubiera mirado
en mi cumpleaños número ocho
(cumpleaños patético, por cierto)
no me habría echado a llorar
con miedo a morir atravesado por la espada,
mientras el mago pedía silencio
para que yo, el héroe de la fiesta,
prestara mi abdomen al gran truco.
(Es verdad que el mago me había explicado
esa magia, pero yo lloré y lloré solo porque Sofi me miraba).
Si Sofi no me hubiera mirado
mientras leía en voz alta aquel poema de amor
que la maestra me había obligado a escribir,
no habría dicho que el amor
es tan aburrido como un mediodía,
y tan desagradable como un jarabe,
y tan inútil como un barco en una autopista.
Y no habría pedido a los dioses del Olimpo
que el amor desapareciera
para que las personas no perdieran más tiempo
enamorándose y escribiendo tontos
poemas de amor.
Si Sofi no me hubiera mirado el día de las fotos,
yo no habría salido con cara de pingüino asustado
como dijeron todos.
Porque la mirada de Sofi
me llena de faltas de ortografía,
14 me eleva al cuadrado
Libertad 15
y me disuelve en agua de lluvia.
Cuando Sofi me mira me siento perdido, Yo no soy el que grita las cosas a la entrada,
más perdido que un pingüino el que patea doble,
en una foto escolar. el que rompe ladrillos con la mano.
Su mirada tiene la culpa de mis disparates, No soy el que convoca al equipo en la cancha
de mis despistes, y decide quién juega y quién no.
y de todos mis autogoles en esta vida. Ni soy el que ellas miran.
Más bien soy tan callado,
Cuando vean a Sofi tan fantasmal,
díganle que estoy huyendo de su mirada, que cuesta muelas verme.
que ando escondido en montañas, en grutas Existo cuando alguien tropieza con mis cosas,
y en bosques tenebrosos. cuando no voy a clases,
Que le temo a sus ojos cuando alguien me pide una respuesta.
más que a las espadas de los magos Si me preguntaran qué espero de mí,
y a los dragones. de todo esto,
Y si Sofi se pone triste por esto, avísenme, de ellos,
que yo saldré de mi escondite del futuro,
solo para que ella me mire un poquito. diría que me basta un minuto de su atención
para mostrarles que soy tan diminuto como una
Si no fuera porque el amor es algo tan aburrido salamandra,
diría que estoy enamorado de Sofi, y toda la eternidad con que me ignoran
pero esto no se lo digan. para hacer con mi vida lo que quiero.
El guerrero Tú te has ido discretamente
desde el sueño,
En mi ropero están todas las cosas como se borra de la tarde el astro
que dejaste al partir: que una vez puso luz sobre la mesa.
tesoros y trofeos Te has ido como un abuelo mortal
de basquetbolista, (tú que me decías que eras inmortal
de músico loco, como los dioses griegos).
de poeta. Casi antes de que murieras habría podido reclamarte
Están las herramientas de la jardinería, pero me mirabas como si de ese modo
16 tu arpón y tu escafandra, pudieras explicarme que los antiguos dioses 17
esqueletos de monstruos transparentes. también mentían a veces.
Están todas tus fotos. Y solo tuve tu mano entre las mías
En una, aparezco en tus brazos y lloré con dolor.
y sonríes. A los antiguos guerreros, al morir,
En otra, caminas sobre un nevado les ponían monedas sobre los ojos
mientras el hielo se extiende. para que pudieran pagarle al barquero
En varias asoma tu tristeza que los llevaría al otro mundo.
pues ella había muerto Me pregunto si con esas monedas podrías
y era joven, pagar tú el regreso a casa.
y tú debías estar junto a los hijos
con algo de alegría.
Tú debías ahora acompañarlos,
hacer las mismas cosas,
ser como ella y como tú,
ser ambos.
Y como bien decías,
no es fácil reemplazar algo tan bello.
Después te ves tranquilo.
Tienes canas y arrugas, los ojos achicados.
El tiempo ha transcurrido.
Yo soy grande.
Por primera vez Aburrido y pesado en tu silla
como un oso de plomo.
Si no te veo Aquí detengo el viaje.
nada tiene sentido. Fue maravilloso encontrarte en tus edades primeras,
Navego en Internet durante horas. pero no pienso volver a mirarte.
Llego a puertos lejanos. Dejo de navegar y me bajo en este mismo mundo
Retrocedo en el tiempo: lleno de cosas lindas,
me siento en un café de la Mariscal divertidas,
y tus padres entran cosas interesantes que empiezo a ver ahora
18 (dos jóvenes hippies) por 19
conversan sobre el hijo que tendrán. primera
(El vientre de tu madre ya es inmenso). vez.
Salto hasta el hospital en el que naces.
Eres un bebé de pelos parados
y gritas como un loco.
De un soplo me veo en la guardería
en la que te cuidan a los tres años.
Pareces un duende sin bosque y sin desierto.
Vas de un lugar a otro con la cara embarrada de acuarela.
Te sientas a llorar porque extrañas a tu madre
(que hace mucho dejó de ser hippie).
Luego llego a tu escuela.
Tienes seis años y chillas porque
un niño malvado te ha roto el borrador.
Veo a una niña que te mira con ojos de paloma.
Soy yo, no tengo duda.
No me haces caso.
No existo para ti.
No existí antes: ni en la Prehistoria, ni ahora.
Me quedo por un instante en el presente y te veo
aburrido como un oso.
Último día de sol El astrónomo
Los perros de los trineos llegaron Ahora mismo veo tu cuerpo celeste,
con su extravío de hielo a mi escuela. los fenómenos que te rodean sentados
Estábamos ocupados en una campaña como iguanas intergalácticas.
a favor de la Tierra. Analizo cada movimiento,
Queríamos que el aire fuera puro, calculo cada año de luz,
descontaminar el planeta de ruidos la edad de mi cuerpo pétreo,
y de luces, el tiempo que tardarás en llegar
20 que los ríos corrieran otra vez por el cauce marcado porque una estrella cercana
desde siglos. —aun la más cercana—
Los perros de los trineos llegaron bajo un sol torrencial, queda lejos.
y estábamos absortos en lo nuestro. Pero en esta nebulosa espacial
Nos llamó la atención el hambre que tenían, no tengo otra cosa que hacer:
la desesperación con que saciaban su sed esperar esa luz que a ratos se aproxima
en nuestros bebederos. y a ratos parece alejarse.
Nadie se preguntó qué harían esos perros El profe está explicando el Big Bang.
sin sus trineos en nuestra escuela soleada. Se escucha un gran murmullo entre las iguanas
Nadie lo sospechó. que te rodean.
El cielo se hizo opaco lentamente. Me miras como una estrella inocente.
Los perros se quedaron bajo los bancos del patio El profe nunca entenderá cuánto me importa
de actos la Astronomía,
como a esperar. ni cuánto entiendo de las explosiones
Se quedaron muy quietos. que fundaron la vida en la Tierra
Transcurrieron unas cuantas horas. hace millones de años.
Nadie pudo advertir lo que sucedería. Desde entonces, Sofi,
Esa tarde empezó la era de hielo. he permanecido en este mismo lugar,
contemplando tu brillo,
implorándole al dios de la Vía Láctea
que te aproximes,
que llegues a tocarme,
mientras el profe
dibuja ceros
en mi libreta.