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4 La estructura de la oración: sintaxis

pa
Objetivos

En este capı́tulo estudiamos cómo se forman las oraciones mediante la


combinación de palabras en cada lengua particular y en el lenguaje en
general. Los principales temas que veremos son:
• cómo se describen y clasifican los sintagmas, las unidades básicas en
que agrupamos los elementos oracionales
• cuál es la estructura básica universal de los constituyentes sintácticos
(teorı́a de la X 0)
• cuáles son las reglas que nos permiten combinar sintagmas para
formar oraciones, y cómo estas reglas definen relaciones lineales y
jerárquicas entre los elementos de la oración
• qué principios regulan el orden de constituyentes en español y cuáles
son los principios que nos permiten modificar el orden de los
elementos oracionales
• cuál es la estructura básica de la oración en español
• cómo se definen y clasifican las oraciones simples
• cómo se definen y clasifican las oraciones compuestas.

1. Introducción: la estructura de las oraciones


Estudiar sintaxis es estudiar cómo se forman las oraciones mediante
la combinación de formas léxicas (palabras) en cada lengua particular y en
el lenguaje en general. Por oración podemos entender una expresión que
contiene un sujeto, del que decimos algo, y un predicado (lo que decimos del
sujeto). Volveremos sobre la definición de oración en la sección 2 de este
capı́tulo.
Dada la naturaleza creativa del lenguaje, que discutimos en el primer
capı́tulo, no puede ser cierto que la sintaxis de una lengua consista
meramente en una lista de oraciones que memorizamos en el proceso de
adquisición del lenguaje. Algo más complejo, y por tanto más interesante,
debe estar sucediendo. Debemos tener en cuenta dos hechos fundamentales:
(i) un hablante es capaz de producir nuevas oraciones que jamás nadie ha

201
202 l a e s t r uc t u r a de l a o r ac i ón: s in t a x is

producido en esa lengua, y (ii) un hablante puede entender oraciones que


jamás ha oı́do con anterioridad. Es a esto lo que nos referimos cuando
hablamos de la capacidad creativa del lenguaje humano.
Ninguna lengua permite que las oraciones se formen mediante secuencias
de palabras ordenadas al azar. Supongamos que tenemos que combinar
unas cuantas palabras del español de la siguiente lista para formar
oraciones gramaticales, tantas como se nos ocurran:

hermano jabón buenı́simo un


gusta le aquı́ pequeño
llamé lo a de
mañana mucho por siempre
la amigo mi el
pescado eso pide manzanas
restaurante casa que en
dijo hay esa me

Antes de seguir leyendo, le pedimos que haga una lista de posibles oraciones,
usando combinaciones de las palabras de la lista anterior.

Al intentar formar oraciones en español a partir de las palabras de la lista


anterior hemos combinado, sin duda, unas palabras con otras en un orden
determinado. Hemos decidido también qué palabras pueden o deben ir
juntas y hemos descartado determinado tipo de combinaciones, como
“hermano mi” o “manzanas el”.
Imaginémonos ahora que la siguiente lista está formada por palabras del
español que simplemente desconocemos:
los pombos, en la petera, motinadamente, con muchas fudinas, combando,
están, moleros
Aunque las únicas de estas palabras que conozcamos sean los, en, la, con,
muchas y están, podrı́amos sin duda combinarlas para formar una oración
similar a las oraciones en español con las que estamos familiarizados,
utilizando todas ellas.
Probablemente la combinación propuesta tenga como base la estructura
Los pombos están combando, mientras que los otros elementos pueden
aparecer en ciertas posiciones pero no en otras (los pombos moleros están
combando / los pombos están combando moleros, etc.). A partir de los dos
breves ejercicios anteriores es fácil deducir que existen regularidades
observables en la formación de oraciones. Existen determinadas
combinaciones de palabras que son permitidas mientras que otras no lo
son. Ciertos elementos parecen agruparse, formando unidades, y ciertos
elementos mantienen una estrecha relación entre sı́. La tarea del lingüista es
descubrir las reglas implı́citas que regulan tales procesos de formación.
La estructura de la oración: constituyentes 203

Dichas reglas no son más que generalizaciones sobre regularidades


observadas en el comportamiento lingüı́stico de los hablantes de una
lengua determinada y, en la medida en que sea posible, sobre dichas
regularidades en todas las lenguas.

2. La estructura de la oración: constituyentes


2.1. Nociones generales
Comenzamos nuestro estudio de la sintaxis estableciendo una lista de las
caracterı́sticas generales de los procesos de formación de oraciones. El
primer paso es considerar las caracterı́sticas del proceso mediante el cual
agrupamos palabras para formar oraciones. Sabemos a ciencia cierta que el
orden de palabras es relevante:
(1) La columna sostiene la casa.
(2) La casa sostiene la columna.

Las oraciones (1) y (2) tienen distintos significados porque el orden de los
componentes oracionales es distinto. Además, si el orden de palabras no es
el correcto, la oración resulta agramatical:
(3) *Casa la sostiene columna la.

Consideremos ahora el siguiente ejemplo:


(4) Necesitamos más alumnos y profesores inteligentes.

Es evidente que la sección subrayada de la oración anterior tiene dos


significados distintos: podemos interpretar que el adjetivo “inteligentes”
modifica a ambos, “alumnos y profesores”, o bien que modifica sólo a
“profesores”. En otras palabras, la oración (4) puede expresar la necesidad
de encontrar alumnos que sean inteligentes y profesores que también lo sean,
o la necesidad de encontrar profesores inteligentes y alumnos de cualquier
tipo. Podemos expresar esta ambigüedad mediante el uso de corchetes:

(5) a. [[alumnos y profesores] inteligentes]


b. [alumnos y [profesores inteligentes]]

o mediante el uso de diagramas arbóreos:

(6) a. b.

alumnos y profesores inteligentes alumnos y profesores inteligentes


204 l a e s t r uc t u r a de l a o r ac i ón: s in t a x is

Ambos tipos de representación describen un hecho intuitivo: agrupamos


los elementos oracionales en unidades que no son más pequeñas que la
palabra ni mayores que la oración. A esas unidades las denominamos
constituyentes. En las representaciones (5a) y (6a), “alumnos y profesores”
forman un constituyente, una unidad sintáctica, mientras que en (5b) y
(6b) “alumnos y profesores” no forman parte del mismo constituyente.
El hecho de que la frase tenga dos interpretaciones se debe a la posibilidad
de analizarla mediante constituyentes distintos. Decimos entonces que la
frase “alumnos y profesores inteligentes” es ambigua desde el punto de vista
estructural porque podemos atribuirle dos estructuras distintas.
Otra de las caracterı́sticas del mecanismo mediante el cual agrupamos
palabras para formar frases y oraciones es la recursividad. Con este término,
como comentábamos brevemente en el primer capı́tulo del libro, describimos
el hecho de que no existe la oración más larga en una lengua dada, y de
que no hay lı́mite en cuanto a la longitud de una oración en ninguna
lengua, simplemente porque, dada una oración cualquiera, el hablante
puede construir una oración más larga siguiendo diversos mecanismos
(añadiendo adjetivos, estructuras coordinadas o cláusulas distintas, etc.):
(7) a. Juan come manzanas.
b. Juan come manzanas verdes.
c. Juan come manzanas verdes y peras maduras.
d. Juan come manzanas verdes y peras maduras enfrente de la casa de su
hermano.
e. Digo que Juan come. . .
f. Pedro piensa que yo digo que Juan. . .

La recursividad de los mecanismos sintácticos está sin duda relacionada con


la propiedad creativa del lenguaje que habı́amos descrito con anterioridad: el
hecho de que un hablante puede producir y entender oraciones que jamás
habı́a oı́do o producido antes. Volveremos a este punto más tarde.
Una descripción teórica de la sintaxis de una lengua debe ser por tanto
capaz de explicar, entre otras cosas, una serie de caracterı́sticas sintácticas
fundamentales: el orden de palabras, la estructura de constituyentes de la
oración, la ambigüedad en la interpretación de constituyentes y oraciones,
y el hecho de que los mecanismos sintácticos son recursivos. Veamos cómo.
Para comenzar, consideremos la siguiente oración:
(8) Mi hermano vio a un niño con un telescopio.

La oración (8) tiene, para cualquier hablante de español, dos


interpretaciones posibles:
(9) a. Mi hermano vio a un niño que llevaba un telescopio.
b. Mi hermano, usando un telescopio, vio a un niño.

La oración es, por tanto, estructuralmente ambigua. Las dos posibles


interpretaciones se basan en el hecho de que a un nin~o con un telescopio
La estructura de la oración: constituyentes 205

puede ser interpretado bien como un constituyente único o bien como dos
constituyentes separados: a un nin~o por un lado y con un telescopio por otro.

2.2. Criterios para determinar la estructura de constituyentes


Existen dos maneras básicas de demostrar que un conjunto de palabras
forma un constituyente sintáctico: sustitución y movimiento. Si una serie de
palabras puede ser sustituida por otra unidad (generalmente un elemento
único), que denominamos proforma, ese conjunto de palabras forma un
constituyente. De este modo, el hecho de que la frase mi hermano puede ser
sustituida por el pronombre él (“Él vio a un niño con un telescopio”)
demuestra que existe cierto tipo de cohesión entre las palabras mi y
hermano y que la unión de ambas constituye una unidad, que ambas
forman un constituyente sintáctico. De la misma manera podemos decir:
(10) a. Mi hermano lo vio.
b. Mi hermano lo vio con un telescopio.

En (10a), el pronombre lo sustituye a un nin~o con un telescopio. Esta frase


es, por tanto, un constituyente, y la interpretación de la oración corresponde
a la de (9a), en la cual el niño en cuestión es el que lleva un telescopio. En
cambio, en (10b) el pronombre lo sustituye a un nin~o y la interpretación es la
que corresponde a (9b), en la que mi hermano está usando un telescopio
para ver al niño. Como vemos, podemos argumentar que una combinación
determinada de palabras forma un constituyente mediante la prueba de
sustitución.
Paralelamente, los constituyentes sintácticos pueden moverse de su
posición original. Y tenemos que tener en cuenta, además, que sólo
podemos mover de su posición original constituyentes sintácticos, ya que
mover cualquier otra secuencia de palabras que no forme constituyente
tiene como resultado una oración no gramatical. El hecho de que en
español podamos decir:
(11) Con un telescopio, mi hermano vio a un niño.

demuestra que con un telescopio es un constituyente sintáctico, puesto que


lo hemos trasladado a una posición inicial de prominencia en la oración.
Crucialmente, en este caso, la única interpretación posible es aquélla que
corresponde a (9b), es decir, aquella interpretación en la que un nin~o y con
un telescopio no forman un constituyente: es mi hermano quien usa el
telescopio.
De manera un poco más complicada podemos decir:
(12) Lo que vio mi hermano fue un niño con un telescopio.

En este caso, un nin~o con un telescopio forma un constituyente y la


interpretación es la que corresponde a (9a).
206 l a e s t r uc t u r a de l a o r ac i ón: s in t a x is

Podemos reforzar estos argumentos si consideramos que sólo los


constituyentes sintácticos pueden servir como respuestas aisladas a
oraciones interrogativas. La pregunta “¿Quién vio al niño?” puede ser
contestada sólo mediante el constituyente “Mi hermano”, nunca con un
fragmento del mismo (“*Mi” o “*Hermano”). Por tanto, el hecho de que las
siguientes respuestas sean posibles:
(13) a. —¿A quién vio tu hermano con un telescopio?
—A un niño.
b. —¿A quién vio tu hermano?
—A un niño con un telescopio.

puede ser usado como evidencia adicional para demostrar los dos posibles
análisis en cuanto a la estructura de constituyentes de la oración que
estamos analizando. De la misma manera, en las oraciones anteriores, el
fragmento un nin~o con no forma constituyente porque no puede servir como
respuesta aislada y no puede ser sustituido por una proforma.
Resumiendo, la oración (8) es una oración estructuralmente ambigua
porque podemos atribuirle dos estructuras diferentes:

(14) a. b.

vio a un niño con un telescopio vio a un niño con un telescopio

Ejercicio 1. Compare las dos oraciones siguientes.

1. Ella le dio un libro a Marı’a.


2. Ella me enseñó un libro de matemáticas.

Un libro a Marı́a en (1) ¿forma un constituyente o se trata de dos


constituyentes independientes, separados? ¿Por qué? ¿Y un libro de
matemáticas en (2)? ¿Por qué? ¿Qué tipo de evidencia propondrı́a Ud. para
apoyar sus intuiciones?

2.3. Los sintagmas: la noción de núcleo


Evidentemente no hemos sino empezado a analizar una parte pequeña de la
oración. Consideremos ahora la frase mi hermano. Como sabemos, dicha
frase forma un constituyente creado mediante la unión de dos elementos,
La estructura de la oración: constituyentes 207

mi y hermano. Cada agrupación natural de palabras, cada constituyente, es


un miembro de una extensa familia de expresiones similares. En este caso,
mi hermano pertenece a la misma familia que incluye expresiones como mi
coche, el coche de mi padre, un amigo de la familia, tu vecino, este libro
interesante, etc. En todos estos ejemplos, el constituyente tiene un núcleo,
una palabra que lleva la información relevante dentro de la unidad, que en
estos casos es un núcleo nominal, un sustantivo. Hemos subrayado los
núcleos nominales de las expresiones anteriores. La noción de núcleo nos
permite diferenciar entre construcciones como las siguientes:
(15) a. La ventana roja de la casa.
b. La casa de la ventana roja.

Ambas construcciones, a pesar de estar formadas por los mismos elementos,


difieren considerablemente. En (15a) nos referimos a una ventana, mientras
que en (15b) estamos hablando de una casa. El elemento subrayado en (15)
constituye el núcleo de la construcción.
Los constituyentes cuyo núcleo es nominal se denominan sintagmas
nominales (SNs).1 Del mismo modo, y de acuerdo a los distintos tipos
posibles de núcleos (adjetivos, verbos, adverbios y preposiciones) tendremos:
sintagma nominal (SN): mi hermano
sintagma verbal (SV): bebe tequila por las man~anas
sintagma adjetival (SAdj): difícil de resolver
sintagma adverbial (SAdv): muy rápidamente
sintagma preposicional (SPrep): entre los árboles

Ejercicio 2. Identifique el tipo de sintagma subrayado en cada una de las


oraciones siguientes.

1. Nuestros vecinos insoportables vinieron a visitarnos.


2. Vamos a caminar por el sendero.
3. Vamos a caminar por el sendero de la derecha.
4. Me dio algo para su prima de Boston.
5. Lo hizo extraordinariamente bien.
6. Los niños a los que abandonaron sus padres lloraban de pena.
7. Ella me dio un libro para Marı´a.
8. Tienes un ayudante increı´blemente eficiente.
9. Yo me niego rotundamente a participar en esto.
10. Me gusta comer con los dedos.
11. Comer y rascar todo es empezar.

1
Estas unidades reciben también el nombre de frases nominales en algunas de las
gramáticas del español. En este libro, en lugar de frase, usaremos el término sintagma,
más frecuente en las gramáticas modernas.
208 l a e s t r uc t u r a de l a o r ac i ón: s in t a x is

12. Los estudiantes que se sintieron maltratados asesinaron a sus


profesores.
13. Mis profesores beben tequila añejo.
14. Sueño.

Ejercicio 3. Busque argumentos para justificar que los sintagmas subrayados


en los ejemplos (1), (2), (4) y (7) del ejercicio anterior son constituyentes
sintácticos.
Ejercicio 4. Busque al menos tres tı́tulos de pelı́culas, en español o en inglés,
que no formen un constituyente sintáctico (por ejemplo, Suddenly Last
Summer o Pim, pam, pum fuego). Recuerde que los tı́tulos que constan de
una sola palabra son, en general, constituyentes. Aproveche una de sus visitas
a su tienda de vı́deo favorita para pensar un poco en teorı́a sintáctica.

En el SN mi hermano, además del núcleo nominal tenemos un posesivo mi


que pertenece a lo que denominamos, desde el punto de vista de su
clasificación, el grupo o la clase de los determinantes (Det), una clase que
incluye a los artı́culos (el, la, los, las), los llamados posesivos (mi, tu, su,
etc.), los cuantificadores (uno, dos, tres, varios, pocos, muchos, etc.) y, en
general, a todos los elementos no adjetivales que pueden preceder a un
sustantivo. Los cuantificadores son, de todas formas, un tipo especial de
determinante. Notemos, por ejemplo, que algunos de ellos, como los
numerales, pueden ir precedidos por otros determinantes (los dos
estudiantes). Por ello, utilizaremos a veces también el sı́mbolo cuant.
La configuración de este SN que estamos estudiando es, por tanto, la
siguiente:

(16) SN

Det N

mi hermano

Igualmente, con un telescopio es un SPrep, formado por la unión de la


Prep con y el SN un telescopio:

(17) SPrep

Prep SN

Det N

con un telescopio

Y vio (a) un nin~o con un telescopio es un SV cuyo núcleo es vio. Pero


recordemos que esta frase tiene dos posibles interpretaciones: una en la
La estructura de la oración: constituyentes 209

que un nin~o con un telescopio es un constituyente único (un SN) y otra en la


que tenemos dos constituyentes separados, un nin~o (SN) y con un telescopio
(SPrep), como habı́amos visto en (15). Evidentemente, la unión del SN mi
hermano con el SV vio a un nin~o con un telescopio da como resultado un
nuevo constituyente, una oración. Las dos interpretaciones de la oración (8)
son las siguientes:

(18) a. O
SN SV

Det N V SN
Det N SPrep

Prep SN
Det N

mi hermano vio (a) un niño con un telescopio

b.
O

SN SV

Det N V SN SPrep
Det N Prep SN

Det N

mi hermano vio (a) un niño con un telescopio

Estas representaciones reciben el nombre de diagramas sintagmáticos,


diagramas arbóreos o, simplemente, árboles sintácticos. Estos árboles nos
sirven para mostrar que una oración es, por un lado, una combinación
secuencial de palabras y, por otro lado, una configuración jerárquica en la
que los sintagmas están organizados estructuralmente. Estos árboles tienen
además otra ventaja: nos permiten mostrar qué elementos en la oración
modifican o son modificados por otros elementos. El mecanismo es simple:
para saber cuáles son las relaciones de modificación de un sintagma
determinado buscamos el sintagma que domina inmediatamente al
sintagma en cuestión. Dominar significa estar en un nivel superior en el
árbol y “estar conectado por una rama”. Ası́, en el ejemplo (18b), el SPrep
con un telescopio está dominado inmediatamente por el SV vio a un nin~o con
un telescopio. Dicho SPrep modifica entonces al núcleo del sintagma que lo
domina inmediatamente, es decir, al verbo vio, puesto que éste es el núcleo
del SV. La interpretación de la oración es aquélla en la que mi hermano usó
210 l a e s t r uc t u r a de l a o r ac i ón: s in t a x is

un telescopio para ver al niño. En (18a), por otra parte, el mismo SPrep está
dominado por el SN un nin~o con un telescopio y modifica por tanto al núcleo
de este sintagma, nin~o: es el niño el que lleva el telescopio.

Ejercicio 5. Explique la ambigüedad de las siguientes oraciones y dibuje los


diagramas correspondientes a cada posible interpretación de cada oración.

1. Mis primos comieron una sopa con pan.


2. Entendı´ la demostración del teorema de Juan.
3. Juan trajo un mapa de Italia.
4. Un hombre alto golpeó a una mujer con un bolso.

2.4. Reglas de reescritura sintagmática


La configuración jerárquica de una oración puede ser representada por
medio de estos diagramas pero también por medio de reglas de
reescritura sintagmática. Dichas reglas presentan siempre el siguiente
esquema general:
(19) A ! B C

La regla (19) se lee “A se reescribe como B más C”, lo que significa que
“el sintagma A se forma uniendo el sintagma B y el sintagma C en este
orden particular”. Siguiendo esta lı́nea de razonamiento podemos describir
las siguientes reglas sintagmáticas del español a partir de los diagramas que
hemos construido en los ejemplos (18a y b):
(20) a. O ! SN SV
(Una oración en español es el resultado de la combinación de un sintagma
nominal y un sintagma verbal.)
b. SN ! Det N
(Un sintagma nominal es el resultado de unir un determinante y un nombre,
“mi hermano”.)
c. SV ! V SN (del árbol (18a))
SV ! V SN SPrep (del árbol (18b))
(Un sintagma verbal es el resultado de la unión de un verbo y un
sintagma nominal o un verbo, un sintagma nominal y un sintagma
preposicional.) Podemos reducir estas dos reglas a una sola si utilizamos
paréntesis para indicar opcionalidad:
c’. (primera revisión)
SV ! V SN (SPrep)
(Ahora el SPrep es opcional. Por la misma razón, y puesto que es posible
en español la oración “Juan durmió”, podemos considerar que el SN en la
regla anterior es también opcional):
c”. (segunda revisión)
SV ! V (SN) (SPrep)

pa

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