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Nombres y funciones de las 9 musas

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Las Musas

Los personajes
Una de las estampas colectivas que más ha goza-
do del favor de artistas europeos de todos los
tiempos ha sido la de las nueve musas, hijas de
Zeus y de Mnemosine; esto es, la memoria, se
asocian desde los comienzos con el dios Apolo y
con la inspiración de los artistas.
Los nombres de esas nueve mujeres delicadas,
Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore,
Érato, Polimnia, Urania y Calíope son nombres
que tienen su significado:
– Clío, la que da fama;
– Euterpe, la muy encantadora;
– Talía, la festiva;
– Melpómene, la que canta;
– Terpsícore, la que ama el baile;
– Érato, la deliciosa;
– Polimnia, la de variados himnos;
– Urania, la celestial;
– Calíope, la de bella voz.

Las musas protegen e inspiran, sobre todo, a poe-


tas líricos, trágicos, cómicos, épicos, líricos e his-
toriadores; también a los profesionales de la
danza y las artes pictóricas.

Hesíodo en su obra de referencia Teogonía les


concede a las musas las primeras páginas, dando
a entender con ello que, sin su inspiración, las
páginas que siguen no habrían sido escritas
jamás. Terpsícore, musa de la danza. Copia romana de un original
griego. Siglo II d.C. Museo del Prado, Madrid.

Texto:

Las divinidades inspiradoras muy poderoso Cronión. Después de lavar su piel


suave en las aguas del Permeso, en la Fuente del
Comencemos nuestro canto por las Musas
Caballo o en el divino Olmeo, forman bellos y deli-
Heliconíadas, que habitan la montaña grande y divi-
ciosos coros en la cumbre del Helicón y se cimbrean
na del Helicón. Con sus pies delicados danzan en
vivamente sobre sus pies.
torno a una fuente de violáceos reflejos y al altar del
Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan divino Helicón. Este mensaje a mí en primer lugar
al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravi- me dirigieron las diosas, las Musas Olímpicas, hijas
llosa voz, con himnos a Zeus, portador de la égida, a de Zeus, portador de la égida:
la augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, —¡Pastores del campo, triste oprobio, vientres tan
a la hija de Zeus portador de la égida, Atenea de ojos solo! Sabemos decir muchas mentiras con apariencia
glaucos, a Febo Apolo y a la asaeteadora Ártemis, a de verdades; y sabemos, cuando queremos, procla-
Posidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable mar la verdad.
Temis, a Afrodita de ojos vivos, [a Hebe de áurea Así dijeron las hijas bienhabladas del poderoso Zeus.
corona, a la bella Dione, a Eos, al alto Helios y a la Y me dieron un cetro después de cortar una admira-
brillante Selene,] a Leto, a Jápeto, a Cronos de retor- ble rama del florido laurel. Infundiéronme voz divina
cida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra para celebrar el futuro y el pasado y me encargaron
Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos alabar con himnos a la estirpe de los felices
Inmortales. Sempiternos y cantarles siempre a ellas mismas al
Ellas precisamente enseñaron una vez a Hesíodo un principio y al final. Mas ¿a qué me detengo con esto
bello canto mientras apacentaba sus ovejas al pie del en torno a la encina o la roca?

El Parnaso o Apolo y las Musas, tela del siglo XVII de Nicolás Poussin.
Orfeo y Eurídice, de Rubens. Museo
Museo del
del Prado,
Prado, Madrid.
Madrid
¡Ea, tú!, comencemos por las Musas que a Zeus padre cumplieron muchos días, nueve jóvenes de iguales
con himnos alegran su inmenso corazón dentro del pensamientos, interesadas solo por el canto y con un
Olimpo, narrando al unísono el presente, el pasado y corazón exento de dolores en su pecho, dio a luz
el futuro. Infatigable brota de sus bocas la grata voz. aquella, cerca de la más alta cumbre del nevado
Se torna resplandeciente la mansión del muy reso- Olimpo.
nante Zeus padre al propagarse el delicado canto de Allí forman alegres coros y habitan suntuosos pala-
las diosas y retumba la nevada cumbre del Olimpo y cios. Junto a ellas viven, entre fiestas, las Gracias e
los palacios de los Inmortales. Hímero. Y una deliciosa voz lanzando por su boca,
Ellas, lanzando al viento su voz inmortal, alaban con cantan y celebran las normas y sabias costumbres de
su canto primero, desde el origen, la augusta estirpe todos los Inmortales, [lanzando al viento su encanta-
de los dioses a los que engendró Gea y el vasto Urano dora voz].
y los que de aquellos nacieron, los dioses dadores de Aquellas iban entonces hacia el Olimpo, engalanadas
bienes. Luego, a Zeus padre de dioses y hombres, [al con su bello canto, inmortal melodía. Retumbaba en
comienzo y al final de su canto, celebran las diosas], torno a la oscura tierra al son de sus cantos, y un deli
cómo sobresale con mucho entre los dioses y es el de cioso ruido subía de debajo de sus pies al tiempo que
más poder. Y cuando cantan la raza de los hombres y marchaban al palacio de su padre. Reina aquel sobre
los violentos Gigantes, regocijan el corazón de Zeus el cielo y es dueño del trueno y del llameante rayo,
dentro del Olimpo las Musas Olímpicas, hijas de desde que venció con su poder al padre Cronos.
Zeus, portador de la égida. Perfectamente repartió por igual todas las cosas entre
Las alumbró en Pieria, amancebada con el padre los Inmortales y fijó sus prerrogativas.
Crónida, Mnemósine, señora de las colinas de Esto cantaban las Musas que habitan las mansiones
Eleuter, como olvido de males y remedio de preocu- olímpicas, las nueve hijas nacidas del poderoso Zeus:
paciones. Nueve noches se unió con ella el prudente Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato,
Zeus subiendo a su lecho sagrado, lejos de los Polimnia, Urania y Calíope. Esta es la más importan-
Inmortales. Y cuando ya era el momento y dieron la te de todas, pues ella asiste a los venerables reyes.
vuelta las estaciones, con el paso de los meses, y se
Hesíodo, Teogonía, 1-80.

El sarcófago de las Musas.

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