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Urbanismo Tartésico y Protohistoria

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TARTESO

LOS ORÍGENES
DEL URBANISMO

Clara Toscano, Javier Bermejo,


Juan M. Campos (eds)
TARTESO
LOS ORÍGENES DEL URBANISMO

Editores

Clara Toscano-Pérez,
Javier Bermejo Meléndez y Juan M. Campos Carrasco

Archaeopress Archaeology
Archaeopress Publishing Ltd
13–14 Market Square
Bicester
Oxfordshire OX26 6AD
United Kingdom
www.archaeopress.com

ISBN 978-1-80327-7400
ISBN 978-1-80327-741-7 (e-Pdf)

© the individual authors and Archaeopress 2024

Cover: Recreación idealizada de la ciudad vista desde el oeste (Toscano-Pérez y Arquesia).

La presente monografía se enmarca en los trabajos desarrollados en el proyecto "El arco atlántico del
sudoeste hispano desde la protohistoria hasta la tardoantiguedad: evolución geomorfológica, ocupación
litoral y sistemas portuarios" (Ref. PID2022- 142778NB-I00) de la convocatoria de Proyectos Generación
del conocimiento convocatoria 2022

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nd/4.0/ or send a letter to Creative Commons, PO Box 1866, Mountain View, CA 94042, USA.

This book is available direct from Archaeopress or from our website www.archaeopress.com
Contents

Prefacio...........................................................................................................................................................................................1
Ciudad y urbe: aproximación arqueológica y conceptual al debate sobre Tarteso y la génesis de la
ciudad en la Hispania meridional......................................................................................................................................3
Manuel Bendala Galán
Ciudad y urbanismo en Tarteso: aspectos teóricos...........................................................................................................22
Eduardo Ferrer Albelda y Francisco José García Fernández
Phoenician colonization of the Mediterranean and the process of urbanization in the Far West.......................47
Ana Margarida Arruda
La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento del depósito de bronces de la Ría:
Estado de la cuestión..........................................................................................................................................................58
Javier Bermejo Meléndez, Alejandro Cano Pérez y Juan M. Campos Carrasco
Urbanismo tartésico: Tejada la Vieja como paradigma...................................................................................................82
Clara Toscano-Pérez
Fondos de cabaña: las viviendas que nunca lo fueron......................................................................................................98
José Luis Escacena Carrasco
Reflexiones en torno al urbanismo tartésico del valle medio del Guadiana............................................................129
Esther Rodríguez González y Sebastián Celestino Pérez
Estado de la investigación del poblamiento y urbanismo tartésico en Córdoba....................................................148
Juan F. Murillo Redondo y Antonio Monterroso Checa
Metodología de estudio para el análisis arqueológico y espacial de la Bahía de Cádiz en la I Edad del
Hierro....................................................................................................................................................................................176
Natalia López-Sánchez y Ana Mª Niveau-de-Villedary y Mariñas
‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation of autochthonous sites at the outset of the
Iron Age between the southeast of Iberia and the Strait of Gibraltar ................................................................198
José Suárez-Padilla and José L. Caro
Invención de lo urbano, invención de lo rural: reflexiones sobre espacio construido y sociedad en la I
Edad del Hierro del sur portugués (ss. VIII - VI/V a.n.e.).......................................................................................218
Francisco B. Gomes
The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary during the 1st millennium BC.............................237
Elisa de Sousa
Crisis y adaptación en la Huelva tartésica: el impacto de un evento de inundación extremo en la
evolución constructiva y en la dinámica histórica del emporio onubense (siglo VI a.C.)..............................257
Manuel Álvarez Martí-Aguilar

i
ii
Prefacio

El origen del urbanismo de la Península Ibérica se desarrollándose a continuación la conferencia


relaciona con el mundo tartésico, cuya área nuclear inaugural, por el Profesor. Manuel Bendala Galán,
se sitúa en las actuales provincias de Huelva, Sevilla titulada “Ciudad y urbe: aproximación arqueológica y
y Cádiz y se extiende hasta el Algarve por el Oeste, el conceptual al debate sobre Tarteso y la génesis de la
valle del Guadiana extremeño por el Norte y el área ciudad en la Hispania meridional”.
cordobesa como límite oriental. Se enmarca este
proceso en uno de los sucesos históricos más relevantes La mesa de debate, moderada por el Prof. Juan M.
para la historia de la humanidad, pues se trata de la Campos, continuó con la intervención del Profesor de
adaptación a una estrategia orientada a la economía la US José Luis Escacena Carrasco, titulada “Fondos de
mundo, en lo que algunos investigadores incluso cabaña: las viviendas que nunca lo fueron”; y con la del
vinculan con la conversión del ser humano en el “zoon profesor Diego Ruiz Mata “Indígenas, fenicios y griegos,
politikon” definido por Aristóteles. Este proceso, una trilogía para Tartessos”.
con origen mediterráneo y que tiene una temprana
acogida en el suroeste peninsular, se disecciona a La sesión de mañana del 17 de Noviembre tuvo lugar en
través del acercamiento al paisaje urbano tartésico, la Sede en Escacena del Campo, donde dio la bienvenida
pero también urbanístico o arquitectónico, donde el Sr. Alcalde, Eulogio Burrero Salazar. Posteriormente
el territorio onubense tiene un papel protagonista, intervino el Profesor Juan M. Campos y el doctorando
con el yacimiento arqueológico de Tejada la Vieja y Alejandro Cano, con la conferencia titulada “Huelva
la propia ciudad portuaria de Huelva como modelos protohistórica: características geomorfológicas y
y lugares clave en esta temática. Por todo ello, se estructura urbana”. Tras el coffee break fue el turno
tornó necesario que el I Congreso Internacional sobre de la profesora Clara Toscano Pérez, con la ponencia
urbanismo protohistórico se centrara en el mundo “Tejada la Vieja como modelo de urbanismo tartésico”,
tartésico, lo que permitió reunir a los máximos tras la que procedimos a la visita guiada al oppidum de
especialistas internacionales en la materia. El congreso Tejada la Vieja para los ponentes y a los asistentes.
se estructuró en áreas geográficas, de modo que contó
con especialistas en el mundo tartésico en general Las conferencias de la tarde del jueves las protagonizaron
y en áreas geográficas concretas en particular (área el Profesor de la US Eduardo Ferrer Albelda con
onubense, sevillana, gaditana, malagueña, cordobesa, “Ciudad y urbanismo en Tarteso-Turdetania”; el
extremeña y del Algarve). profesor Francisco J. García Fernández, también de
la US “El urbanismo fenicio y su desarrollo en el Bajo
Del 16 al 18 de Noviembre de 2022 tuvo lugar Guadalquivir: los casos de Ilipa y Cerro Macareno”; y del
el “I Congreso Internacional sobre Urbanismo profesor de la UCM Mariano Torres Ortiz “El Carambolo:
Protohistórico”, que en esta primera edición se ha arquitectura del poder en Tartessos”.
centrado en “Urbanismo Tartésico”. El Congreso,
que se desarrolló según programa, tuvo lugar en dos El 18 de Noviembre fue el turno de las intervenciones
sedes: el Aula de Grados de la Facultad de Derecho que giran alrededor de áreas más alejadas del núcleo
de la Universidad de Huelva y el Salón de Actos de la tartésico: Algarve, con las ponencias de Francisco
Cooperativa Campo de Tejada, en Escacena del Campo. Gomes “Invención de lo urbano, invención de lo rural:
reflexiones sobre espacio construido y sociedad en la I
El comité organizador lo conforman los profesores del Edad del Hierro del sur portugués” y la profesora Ana
área de Arqueología Juan M. Campos Carrasco, Clara M. Arruda “A colonização fenícia do Mediterrâneo e
Toscano Pérez y Javier Bermejo Meléndez, mientras que o processo de urbanização no extremo ocidente”; las
las entidades financiadoras fueron: la Universidad de relativas al área gaditana de la mano de las profesoras
Huelva; Ayuntamiento de Escacena del Campo; Centro de la UCA Ana M. Niveau y Natalia López “Propuesta
de Investigación en Patrimonio Histórico, Cultural y metodológica para una aproximación a la organización
Natural; Campus de Excelencia Internacional del Mar; y espacial del territorio de la Bahía de Cádiz en la I
Cooperativa Campo de Tejada. Edad de Hierro”; la del Guadiana extremeño, con los
investigadores del CSIC Sebastián Celestino y Esther
La inauguración tuvo lugar el 16 de Noviembre en Rodríguez “Análisis constructivo y debate sobre el
la sede de la Universidad de Huelva, de la mano de urbanismo del Guadiana Medio durante la I Edad de
la Sra. Rectora Magnífica, el Profesor Juan Manuel Hierro”; la del área cordobesa, con la ponencia de los
Campos Carrasco y la Profesora Clara Toscano Pérez, investigadores Juan F. Murillo y Antonio Monterroso

1
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

“Estado de la investigación del poblamiento y garantizan la continuidad y la correcta elección del


urbanismo tartésico en Córdoba”; para terminar con formato.
la intervención del profesor de la UMA, José Suárez
Padilla “La organización interna de los asentamientos Los participantes en esta publicación son la mayoría
del entorno del litoral oriental del sur de la península de los ponentes del congreso, incluidos los que por
Ibérica a inicios de la Edad del Hierro: modelos cuestiones sobrevenidas no pudieron acudir, así como
preurbanos”. dos investigadores cuya participación no pudieron
aceptar en su día pero en cuyas actas se comprometieron
El debate final abordó cuestiones epistemológicas a participar.
y teóricas sobre nuestra disciplina, mostrando los
argumentos y los protagonistas principales de las tres De este modo, en el presente volumen se recogen las
corrientes teóricas dominantes en la actualidad. aportaciones de 20 investigadores, de España y Portugal,
pertenecientes a ocho instituciones de investigación
La clausura, llevada a cabo por Clara Toscano y Javier diferentes, lo que garantiza que queden recogidas todas
Bermejo, resumió el correcto desarrollo del congreso, las aristas que componen el tema que nos ocupa.
con un balance final muy positivo. Se indicó que
las actas serán publicadas en 2024, así como que el La presente monografía se enmarca en los trabajos
congreso tendrá una periodicidad bianual, con algunas desarrollados en el proyecto "El arco atlántico del
propuestas de temas que han ido surgiendo a lo largo sudoeste hispano desde la protohistoria hasta la
del desarrollo del congreso. tardoantiguedad: evolución geomorfológica, ocupación
litoral y sistemas portuarios" (Ref. PID2022- 142778NB-
El éxito de este congreso, tanto al cubrir totalmente el I00) de la convocatoria de Proyectos Generación del
aforo de las salas, como el seguimiento de las sesiones conocimiento convocatoria 2022
en streaming y el feedback recibido por los ponentes,

2
Ciudad y urbe:
aproximación arqueológica y conceptual al debate sobre Tarteso y
la génesis de la ciudad en la Hispania meridional1

Manuel Bendala Galán


Doctor Honoris Causa de la Universidad de Huelva

Resumen: Este capítulo propone un recorrido por algunos conceptos clave en el debate sobre Tarteso y la génesis de
la ciudad en la Hispania meridional, como son el propio concepto de ciudad, estructura urbanística, arquitectura,
etc. A partir de ahí, se tratará el urbanismo en la Hispania antigua y, particularmente, en Tarteso, a través de mi
propia aportación al debate científico sobre esta importante cuestión a lo largo de más de cuarenta años.
Palabras clave: Tarteso; Hispania meridional; urbanismo; arquitectura; ciudad.
Abstract: This chapter proposes a re-examination of some key concepts in the debate on Tartessus and the genesis of the city
in southern Hispania, such as the concept of the city itself, urban structure, architecture, etc. From there, urban planning in
ancient Hispania and, particularly, in Tartessus, will be dealt with through my own contribution to the more than forty years of
scientific debate on this important issue.
Keywords: Tartessus; southern Hispania; urban planning; architecture; city.

Uno de los temas que más me han ocupado y complacido


en mi quehacer como investigador ha sido la ciudad
antigua, especialmente la que protagoniza la historia
de la civilización mediterránea, con particular atención
al ámbito hispano. Me pareció necesario abordar una
aproximación conceptual a la ciudad en la Antigüedad,
que dio lugar, entre otros, al ensayo “La ciudad, ayer y
hoy”, publicado como una breve monografía vinculada
a la Real Academia de Doctores (Madrid, 2003), y al
titulado “La urbanística antigua en los tres decenios
últimos”, incorporado como estudio preliminar a la
tercera edición (Figura 1) de la monografía de Antonio
García y Bellido, Urbanística de las grandes ciudades
del mundo antiguo (Madrid, 2009, pp. 15-68). Creo
oportuno, por todo ello, empezar aquí con un breve
comentario sobre la ciudad antigua, porque me parece
imprescindible destacar algunos de sus aspectos básicos
para entender casos concretos como el que nos convoca
en este cónclave científico.1

La ciudad en la antigüedad mediterránea, fundamental-


mente la griega y la romana, pero también sus
parientes cercanas de los ámbitos fenicio-púnico,
etrusco o, incluso, el ibérico, era de concepción muy
distinta de la actual. Con ejemplos máximos y mejor
documentados en los casos de Grecia y Roma, la
ciudad era una realidad fundamentalmente socio-
económica y su materia prima básica era la ciudadanía,
el conjunto de los ciudadanos. La ciudad consistía en la
aglutinación o articulación de individuos depositarios Figura 1. Portada de la 3ª edición del libro de A. García y
Bellido, Urbanística de las grandes ciudades del mundo
1
He mantenido la estructura discursiva de la conferencia tal y como
antiguo (Madrid, 2009).
fue impartida en el acto inaugural del Coloquio.

3
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

de las cualidades propias del “animal político” -zoón expresión del urbanista y arquitecto italiano Aldo
politikón, según lo denominó Aristóteles-, cohesionados Rossi. En su importante estudio sobre L’architettura
por fuertes nexos de índole jurídica e ideológica, y della città (Rossi 1966)[1982], argumenta cómo la
decididos a explotar las capacidades y virtualidades ciudad material, “construida”, fue una decantación
económicas y estratégicas de un determinado esencial de la sociedad urbana, en la que buscó acogida
territorio, tenido por propio. Representaba un alto y referentes tan fundamentales que se convirtió en
grado de complejidad en la economía, basada en la su correlato más sustantivo. Fue, entre otras cosas,
especialización, la división del trabajo, la capacidad expresión extrema de la creatividad consustancial a la
de producir excedentes y la explotación de los mismos condición de individuos que habían superado el estadio
mediante el comercio. Precisamente el comercio fue de criatura de la naturaleza para alcanzar el de creador
el componente clave de la economía urbana y del tipo de una nueva y a la propia medida; y la arquitectura se
de estrategia territorial principal que representa la convertiría en su mejor constatación.
ciudad, de modo que, sobre todo las más importantes,
se ubicarán en lugares idóneos para la fijación y el Es significativo que la importancia para la ciudad
control de las vías de comunicación, fueran terrestres, de su correlato urbanístico y arquitectónico hizo
fluviales o marítimas; y éstas, amarradas en los nudos que el concepto de ciudad fuera absorbido por él y
en que suelen constituirse las ciudades principales, hoy entendemos por ciudad el “conjunto de calles y
formarán la urdimbre de la estructura territorial que edificios que la componen”, según la sumaria definición
irá determinando definitivamente la organización del que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española.
paisaje cada vez más antropizado que el triunfo de la En los estudios sobre la ciudad cobró cuerpo la idea,
vida urbana comporta. además, de que la proyección material de la ciudad se da
prioritariamente, con casi exclusión de todo lo demás,
La enorme complejidad consustancial a la ciudad en la urbe construida. En ella se agotaría la materialidad
va a hacerla generar una de sus expresiones más de la ciudad, una ecuación entre urbanismo material
características y determinantes: la estructura y urbe que tampoco resulta adecuada a la concepción
urbanística. Lo hizo notar acertadamente, ya en el siglo originaria de la ciudad en la Antigüedad, como por otra
XIX, Numa Dionis Fustel de Coulanges en La Cité Antique parte pone de relieve la investigación moderna. Varios
(1864). Ponía de relieve cómo la ciudad antigua era factores confluyentes han conducido a un interesante
fundamentalmente la agrupación de los ciudadanos, encuentro entre la recuperación más auténtica del
y distingue conceptualmente la ciudad de la urbe. concepto de ciudad antigua y su proyección material y
Según sus propias palabras, en traducción castellana: las propuestas desarrolladas por la llamada Arqueología
“Ciudad y urbe (cité y ville en francés) no eran palabras territorial y, más propia y profundamente, por la
sinónimas entre los antiguos. La ciudad era la asociación conceptuada como Arqueología del paisaje2.
religiosa y política de las familias y las tribus; la urbe
(ville) era el lugar de reunión, el domicilio y, sobre todo, En función de los planteamientos de esta última, se
el santuario de esa asociación” (Fustel de Coulanges, hace preciso contemplar la proyección material de una
1864[1983]). Subraya la importancia de la dimensión determinada cultura priorizando la recuperación y la
sacra de la urbe y da cabida al afortunado concepto de valoración de su escenario cultural, resultado de un
“domicilio”. La ciudad es una agrupación humana que proceso de antropización de un determinado ambiente
necesita un “domicilio” adecuado a su complejidad y a geográfico que genera formas nuevas y específicas de
sus necesidades, hábitats generalmente muy complejos, paisaje en los que entender y desde los que entender
con una fundamental dimensión arquitectónica y la cultura que le dio forma. En este sentido, la vida
una destacada y precoz presencia de elaboradas urbana representó una cima en el proceso creciente de
formas artísticas, esenciales para la comunicación del antropización del medio natural, hasta dar en un paisaje
ideario comunitario preconizado por las élites. Fue caracterizado en la generalidad de los casos por una
un fenómeno generalizado que cuando determinadas contundente transformación, que tiene su vértice y su
sociedades alcanzaron nivel urbano, que inicialmente, núcleo principal en un sector completamente antrópico,
desde el punto de vista material, podían tener acogida construcción artificial plena, correspondiente a la
en formas de hábitat que no se diferenciaban de los urbe; pero es necesario contemplar íntegramente a
poblados prehistóricos, activaron su creatividad, o la ciudad en su territorio, en todo el ámbito sobre
su capacidad de adoptar modelos que otros se habían
adelantado a crear, para dotarse con exigente premura
de un marco urbanístico adecuado a sus necesidades de
2
Representa uno de los frentes de renovación conceptual y
metodológica más atractivos de la moderna Arqueología, y ha
protección, de funcionamiento y de representación. generado ya una densa bibliografía. Remito, para acercamiento a
sus planteamientos y resultados, a: Barker y Lloyd, 1991; Barker y
Es el fenómeno que podemos caracterizar como la Mattingly 1992 ; Rossignol y Waadsnider 1992; Bender 1993; Bernardi
1992. Para las aportaciones de la investigación hispana me limito a
“arquitectonización” de la ciudad, según la certera mencionar dos trabajos de A. Orejas: 1995; y 2006, con la bibliografía
al caso.

4
Manuel Bendala Galán: Ciudad y urbe

el que la comunidad urbana ejerce su control y las hecho la colonización, incluso a territorios muy lejanos,
transformaciones de diferente grado que determinan la como la promovida por ciudades fenicias o griegas, o la
compleja articulación del paisaje urbano. excepcional de la propia Roma. La conciencia de esta
realidad ha sido fundamental para resolver los enormes
Conviene advertir, además, que la ciudad antigua es, problemas arqueológicos que suscitaba, por ejemplo,
en su verdadera acepción, un concepto equivalente o el estudio de una ciudad “romana” como Corduba, de la
próximo al de estado (de donde la traducción habitual que se sabía su condición de ciudad prerromana, pero
como ciudad-estado de la polis griega), y su primera que en los sondeos que se practicaban en el ámbito de
proyección material no es de índole arquitectónica sino la urbe romana no aparecían testimonios de sus etapas
territorial. La ciudad establece sus centros de acción anteriores. Con el tiempo se comprobó que la urbe
en un determinado territorio en función de exigencias prerromana se hallaba al oeste de la romana, en la zona
específicas que la diferencian de las organizaciones del parque de Cruz Conde, en una altura adecuada para
no urbanas, entre ellas la de producir más allá de la control de un vado que permitía el paso del río (Figura
satisfacción de las necesidades de subsistencia y obtener 2).
excedentes para el comercio, de forma que tanto
el comercio interno como el externo determinarán La ciudad material, según la percepción antigua,
aspectos esenciales de la organización interna y de la no se constriñe o se acaba, pues, en la urbe, que con
estrategia organizativa del territorio de la ciudad, en la matices diferenciadores según culturas o épocas es
que a menudo priman, como antes decía, los criterios concebida como el centro nodal del territorio urbano.
de vialidad o comunicabilidad, por encima a menudo de No existe dicotomía entre ciudad y campo, al menos
la ubicación más directa en los focos de producción. En tal como ahora suele percibirse tras el desarrollo de la
las fases formativas y de primera consolidación de las sociedad industrial, puesto que el campo, sobre todo en
ciudades y de las formas de estado que ellas representan, sociedades de base fundamentalmente agropecuaria,
muchas urbes principales tienen un especial papel en las es parte sustancial de la ciudad, la más antropizada del
comunicaciones, un paradigma que representan Troya territorio extra-úrbico que le pertenece. Y sin olvidar
o Biblos, o Atenas y Roma, o Cádiz, Huelva y Sevilla, o que incluso el ámbito incultivado o salvaje -la silva
tantas otras. Destacaron ya en la Antigüedad los centros de los romanos- ha de ser percibido como controlado
de carácter portuario y pontuario, asociados a puertos o controlable desde la ciudad, integrado a manera de
y a puentes y vados que expresan de la mejor manera su periferia dominada e incluida en el orden perfecto que
vocación de centros volcados a la comunicación. la ciudad quería representar.

A partir, pues, de la comunidad ciudadana, estructurada Pero vayamos ya a nuestro tema, Tarteso y el
con los niveles de complejidad estatales, se interviene urbanismo en la Hispania antigua, que abordaré
y ordena el territorio elegido, en un proceso de aceptando la invitación de los organizadores de dictar
antropización que suele conducir, como se ha dicho, esta conferencia atendiendo a mi propia aportación al
a la creación de urbes complejas, en dinámicas muy debate científico sobre esta importante cuestión, un
creativas y activas en la adopción y la adaptación de enfoque de historiografía personal que tiene, a estas
modelos urbanísticos y arquitectónicos. Pero es un alturas de mi tiempo, un recorrido de más de cuarenta
paso de segundo nivel, porque lo esencial –y requisito años.
previo para que éste sea posible- es la existencia de la
comunidad ciudadana y su asentamiento territorial con No extrañará que, iniciándome en mis actividades
presupuestos estratégicos urbanos. Porque puede haber investigadoras sobre cuestiones de arqueología romana,
ciudad sin urbe, debido a opciones de hábitat distintas, mi interés por la historia del urbanismo, de las ciudades
con centros de apariencia o nivel aldeano, por su grado de la Hispania antigua, naciera de las preguntas que
de desarrollo o por opciones específicas en una gama me hacía para entender cómo las que tenía más cerca
muy variada, según corroboran los datos textuales y y eran objeto de mis pesquisas -Hispalis, Carmo, Onoba,
arqueológicos conocidos. Gadir, Corduba…- se habían “romanizado”, cómo habían
pasado de ser ciudades de vieja raigambre tartésica,
Es importante resaltar, en fin, que la ciudad antigua no fenicia o turdetana, a ciudades “romanas”, que era
es una realidad inmueble, como se piensa de la actual, como se las contemplaba allá por los sesenta y setenta,
atenida a su proyección urbanística y arquitectónica. con más simpleza que acierto. Pronto, con la mirada
La antigua era una realidad “mueble”, como acreditan puesta sobre todo en la vieja Carmo (Figura 3), en la
muchos casos concretos, en los que los ciudadanos y que templaba el acero de mi armadura doctoral, me di
sus núcleos de hábitat se movían o se desplazaban en cuenta de que para entender la “Carmona romana” y las
su territorio urbano, como podemos ejemplificar en los demás de su círculo cultural había que conocer y valorar
casos del mediodía hispano de Corduba, Baelo y Sabora, o la “Carmona prerromana”, que, entre otras cosas,
fuera de su territorio originario, en lo que consiste de seguía presente en la “romana”, como habían advertido

5
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 2. Ubicación topográfica de la Corduba prerromana y romana, según J. F. Murillo y D.


Vaquerizo.

hacía mucho Jorge Bonsor, Francisco Collantes de Terán y la omnipresente “romanización”, convertida hacía
y otros. tiempo en una careta que enmascaraba una rica e
imprescindible historia anterior, entre otras cosas su
De estas reflexiones surgió un trabajo de 1979, publicado propio proceso de consolidación urbana. De lo mismo
en 1981, presentado en el coloquio sobre La Baja Época de me ocupé en el trabajo colectivo “Aproximación al
la Cultura Ibérica, con el expresivo título “La etapa final de urbanismo prerromano y a los fenómenos de transición
la cultura ibero-turdetana y el impacto romanizador”. y de potenciación tras la conquista”, realizado con
En él expongo las bases esenciales de toda mi Carmen Fernández Ochoa y Ángel Fuentes, compañeros
investigación posterior sobre la Hispania prerromana de la UAM, y con Lorenzo Abad, de la Universidad de

6
Manuel Bendala Galán: Ciudad y urbe

Figura 3. La gran fortaleza de la Puerta de Sevilla, en Carmona. En ella se yuxtaponen y superponen fábricas de época púnico-
helenística, romana y medieval -visible en la magnífica puerta en arco de herradura-, así como las obras de restauración
modernas (Fot. M. Bendala).

Alicante, presentado como ponencia en el coloquio que la rigen, como advierte la iluminadora visión
sobre Los asentamientos ibéricos ante la romanización, estructuralista de la historia que preconizó con tanto
celebrado en la Casa de Velázquez, en Madrid, en 1986 éxito Fernand Braudel. La evolución de las entidades
(Madrid, 1987, 121-140). urbanas objeto de nuestra atención se entendía con
meridiana claridad por su inserción en las realidades
La mirada histórica al pasado de las ciudades del sujetas a la longue durée braudeliana; y con atención a
mediodía hispano pronto me puso, como a tantos, esta importante cuestión de concepto y método, escribí
ante la constatación de que la generalidad de las más un artículo sobre “La génesis de la estructura urbana en
importantes remontaban su historia a épocas muy la España antigua” (Bendala 1989).
lejanas, que se hundían en los tiempos brumosos y
a la vez deslumbrantes de la civilización tartésica. Es un largo artículo que encabezaba con una cita de
Para algunas contábamos ya en los años setenta con Oswald Spengler, sobre la radical trascendencia de la
secuencias estratigráficas que lo confirmaban (en aparición de la ciudad en la evolución de la humanidad,
Carmona, Huelva, Córdoba…) y daban sentido a un y otra de F. Braudel sobre su pensamiento como
célebre pasaje de la Geografía de Estrabón (3, 1. 6) en historiador, que repito aquí: “Lo que el historiador de
el que se ensalza a los turdetanos (herederos de los las civilizaciones puede afirmar, mejor que cualquier
tartesios) “como los más cultos (sofótatoi) de los iberos, otro, es que las civilizaciones son realidades de muy
poseedores de leyes y escritos de antigua memoria”. larga duración. Por lo general sólo son perecederas sus
Eran rasgos típicos de pueblos civilizados, insertos en flores más exquisitas, sus éxitos más excepcionales;
las formas de vida urbanas, que hacían a los turdetanos pero las raíces profundas subsisten a muchas rupturas,
depositarios de una vieja politeía que fue determinante a muchos inviernos”.
en la evolución histórica de la Bética y en su particular
y temprana integración en el imperio romano (que es Pasados más de treinta años de la publicación de este
cosa distinta a su supuesta precoz “romanización”). artículo principal de mis investigaciones sobre nuestro
tema, sigo suscribiendo lo esencial de sus conclusiones,
La valoración de esta vieja raigambre urbana del que rezan como sigue en el resumen de la cabecera: “Se
mediodía peninsular hispano y la secular continuidad concluye el comienzo de la estructura urbana con el
de sus ciudades cobraba sentido atendiendo a la Bronce Final tartésico, y se argumenta su relación, de
dimensión estructural de la ciudad y a las leyes ruptura, con las etapas anteriores y de clara continuidad

7
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

con las posteriores”. En el recorrido expositivo se


analiza todo el proceso urbano empezando por la fase de
consolidación definitiva de la ciudad en época romana y
yendo hacia atrás en el rastreo de sus orígenes.

Antes de la conquista romana, en efecto, está


arqueológicamente constatada una amplia expansión
de la estructura urbana por el mediodía y el este de la
península, sin la que no es posible entender su rápida
integración en el imperio romano. El protagonismo de
la colonización fenicio-púnica y griega en el arraigo de
la ciudad en la Hispania prerromana nadie lo discute,
y tampoco que la inicial acción colonial en la periferia
fue seguida de una importante progresión de los
fenómenos de aculturación y de presencia directa de
los colonos en el interior, con grandes consecuencias
en todos los planos culturales, entre ellos los urbanos
y urbanísticos. En este marco hay que situar la
maduración de la cultura ibérica y del conjunto de las
culturas de la España antigua.

Por otra parte, siguiendo el camino retrospectivo


propuesto, tampoco parece que la colonización de
fenicios y griegos fuera el factor primero y único de
la implantación de las formas de vida urbanas en la
Hispania antigua. Como escribía en el artículo de 1989, el
conocimiento cada vez más profundo de la colonización
fenicia y de sus formas de operar había puesto de relieve
que la actividad de los colonos fenicios de la época
arcaica, la que se remonta a los siglos IX y VIII a.C., sólo
pudo ser posible y efectiva acogiéndose a la aceptación
o la hospitalidad en sus territorios de comunidades
hispanas ya bastante desarrolladas y capaces de
suministrarles las materias primas que pretendían Figura 4. Estela de Solana de Cabañas (Cáceres). Museo
obtener, fundamentalmente los ambicionados Arqueológico Nacional, Madrid (Fot. M. Bendala).
metales (cobre, estaño, plata…), catalizadores
principales del comercio internacional desarrollado
en el Mediterráneo desde el segundo milenio y cuya
abundancia en Hispania fue estímulo principal para los Lago y otros yacimientos, no experimentó cambios
colonizadores orientales. Recordaba, como prueba de cuando la producción recibió el nuevo impulso de las
la importancia de la actividad metalúrgica en todo ello, demandas de los mercaderes fenicios. Por otra parte, en
las conclusiones de la Exploración arqueometalúrgica de el marco de esta misma exploración arqueometalúrgica,
Huelva (Blanco y Rothenberg 1981), dirigida por Antonio Manuel Pellicer y Víctor Hurtado llevaron a cabo una
Blanco y Beno Rothenberg, en la que tuve el honor excavación en el poblado metalúrgico de Chinflón,
de colaborar. Textualmente escribieron: “Después de en término de Zalamea la Real, cerca de Riotinto, y
un período aparentemente largo de estancamiento el resultado, publicado en 1980, fue comprobar la
cultural en el suroeste peninsular, durante la Edad del actividad de un poblado del Bronce Final tartésico,
Bronce Media, reflejada en la ausencia total de restos de aproximadamente entre fines del siglo IX y comienzos
esta época en los yacimientos metalúrgicos explorados del VII a.C., en el que no se detectan elementos
en nuestra prospección, la Edad del Bronce Tardía se coloniales fenicios. La misma dedicación a la minería
ofrece como una etapa de renovada y extensa actividad y la metalurgia de la población tartésica precolonial
metalúrgica en Huelva… La evolución de la tecnología había sido comprobada por Diego Ruíz Mata (1981) en
del metal alcanza entonces un nuevo estadio: en lugar el poblado metalúrgico de San Bartolomé de Almonte
del cobre puro y arsenical de las épocas anteriores, (Huelva), activo desde fines del siglo IX a.C., aunque
nos encontramos con bronces de estaño” ((Blanco y su particular atención a la explotación de la plata se
Rothenberg 1981: 170-171). Añaden, además, que la explicaría por la reorientación de la demanda impulsada
tecnología de la fundición, según las escorias de Corta por los fenicios.

8
Manuel Bendala Galán: Ciudad y urbe

Figura 5. Distribución geográfica de las estelas de guerreros (según S. Celestino).

Parecía claro, pues, que la estructura económica y núcleos de hábitat. Toda la información arqueológica
cultural receptora de la primera colonización oriental disponible a fines de los ochenta permitía constatar,
en Hispania correspondía al Bronce Final tartésico, además, un hecho principal: que con el Bronce Final
reconocible arqueológicamente en núcleos de tartésico quedaba configurado el cuadro básico de la
habitación a menudo fortificados, habitualmente de organización urbana y territorial que seguirá vigente
cabañas y estructuras de almacenamiento de planta en las etapas posteriores.
curvilínea, determinados tipos cerámicos, sobre todo
fabricadas a mano y bruñidas, o en el importante y Estas conclusiones de mi ensayo de los ochenta,
muy expresivo conjunto de las llamadas estelas de deudoras de los trabajos de muchos investigadores,
guerrero (Figura 4). El reparto territorial de todo compartiendo o no con ellos sus conclusiones o lecturas
ello hacía visible la gran expansión de la cultura del histórico-culturales, nos conducían a la valoración
Bronce Final tartésico (Figura 5), desde los focos de uno de los periodos más controvertidos de la
nucleares del bajo Guadalquivir hasta bien dentro de protohistoria hispana: el Bronce Final, concretamente
las tierras extremeñas y de la Meseta meridional y, en el que algunos llamamos Bronce Final Tartésico. No
menor medida, del sudeste y levante de la península. hace falta evocar aquí las enormes discrepancias que
Revelan en conjunto, además, que correspondían a tienen o tenemos quienes desde diferentes ópticas
comunidades de gran complejidad social y económica, y métodos de trabajo nos hemos aproximado a la
suficiente -concluía entonces- como para esbozar la investigación de este periodo, tan fascinante como
hipótesis de que le fuera propio el nivel de desarrollo de polémico, tan agotador para algunos, entre los que me
una sociedad urbana, o protourbana si se quiere, como incluyo. Aunque sólo fuera por eso, por agotador, no
se había denominado a esta etapa inicial en ambientes voy a tratar aquí de lo que en general pueda decirse en
culturales semejantes al hispano, cuando no se habían mi opinión de ese período, que expuse hace no muchos
alcanzado todavía algunos rasgos típicamente urbanos, años en el congreso sobre Tarteso. El emporio del metal,
como la proyección urbanística y arquitectónica en sus celebrado en Huelva en diciembre de 2011 y organizado

9
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

cerámicos recogidos en sus laderas. Fueron publicados


en Huelva Arqueológica en 1970 y recuerdo bien la
ebullición científica que suscitaron las magníficas
cerámicas a mano allí y entonces recuperadas,
especialmente las bruñidas o con decoración bruñida y
las decoradas con motivos geométricos en tonos rojizos
(Figuras 7 y 8), algunos consistentes en esquemáticas
representaciones animales. Sobre algunos fragmentos
de las bruñidas, que parecían corresponder a las más
antiguas, se hallaron, además, signos grabados que
parecían corresponder a una antigua escritura, como
luego se confirmaría. Estábamos, pues, ante testimonios
de formas de cultura muy evolucionadas que evocaban
con fuerza el nombre de Tarteso.

Desde entonces, la investigación arqueológica ha


progresado exponencialmente en el conocimiento
de datos y referentes culturales sobre estos antiguos
periodos de nuestra historia. Precisamente la ciudad
de Huelva y su ámbito próximo de la Tierra Llana y
de las comarcas serranas, tan importantes para el
desarrollo de Tarteso, han sido objeto de una ingente
actividad arqueológica, por lo que, estando además
donde estamos, viene al caso fijar nuestra atención en
la provincia onubense para subrayar hasta qué punto
está sobradamente constatada hoy día la existencia de
ese Bronce Final Tartésico. Ya en 1993, Juan Campos y
Figura 6. Portada de las actas del congreso Tarteso. El Paco Gómez aportaron un magnífico estudio sobre “El
emporio del metal, celebrado en Huelva en diciembre de territorio onubense durante el Bronce Final”, como
2011 y organizado por Juan Campos y Jaime Alvar. ponencia del Congreso Tartessos, 25 años después, 1968-
1993, celebrado en Jerez de la Frontera para conmemorar
el famoso V Symposium de Prehistoria Peninsular
sobre Tartessos y sus problemas, que promovió Juan
por Juan Campos y Jaime Alvar (Figura 6). Traté, como Maluquer de Motes (las actas se publicaron en 1995).
puede verse en las actas, de “La génesis de Tarteso en Campos y Gómez Toscano revisan el conjunto de la
la etapa ‘precolonial’ del segundo milenio: notas para investigación arqueológica, propia y ajena, llevada a
una discusión” (Bendala 2011), con lo que volvía al cabo en el mediodía español sobre estas etapas finales
asunto principal de mi artículo de los ochenta, ahora de la Edad del Bronce, dan relación de los numerosos
con nuevos datos y nuevas corrientes de pensamiento yacimientos onubenses con vestigios de ese periodo
que matizaban mis propuestas de hace treinta años, (Figura 9), y llegan a la conclusión de que puede definirse
pero que en general daban una nueva robustez a su arqueológicamente un Bronce Final con dos etapas:
entramado argumental básico. una primera, considerada formativa, constatada en
todo el territorio onubense estudiado, que se iniciaría
Sí recordaré brevemente que en los últimos años (o hacia el 1200 a.C. y perduraría hasta el siglo VIII; y una
decenios), uno de los resultados más determinantes de segunda etapa, reconocible sólo en la Tierra Llana,
la investigación arqueológica sobre este período y estas caracterizada por cambios en los materiales y en la
cuestiones, ha sido precisamente, pese a las reticencias estrategia de los asentamientos, el control del territorio
de alguno, la constatación de la existencia desde fines y, consiguientemente, en la organización económica y
del II milenio a.C. de ese Bronce Final Tartésico, previo social. Se advierte un proceso de reestructuración de los
a la colonización fenicia, que fue determinante en la poblados, con el surgimiento de núcleos hegemónicos
formación y la conformación estatal y territorial de desde los que se controlaría una actividad económica
Tarteso. Siento melancolía recordando mi modesta diversa basada en la explotación especializada del
implicación en los comienzos del conocimiento de territorio y sus diferentes recursos y la redistribución de
ese Bronce Final a raíz del desmonte del Cabezo de los excedentes, en todo lo cual quedaba interrelacionado
San Pedro en esta ciudad de Huelva, a la que vine en un amplio espacio geopolítico. Se concluye, en fin,
1969, invitado por José Mª Luzón, para la preparación que el territorio onubense quedó configurado según
del estudio y la publicación de los célebres materiales patrones de asentamiento de inspiración urbana, que

10
Manuel Bendala Galán: Ciudad y urbe

Figura 7. Cerámicas con decoración bruñida del Cabezo de San Pedro, de Huelva. El fragmento señalado con la letra “g” lleva
signos de escritura grabados en el borde exterior.

11
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 8. Cerámicas con decoración pintada del Cabezo de San Pedro. Nótese el rigor geométrico de los motivos decorativos.

12
Manuel Bendala Galán: Ciudad y urbe

Figura 9. Yacimientos del Bronce Final en el territorio onubense (según J. M. Campos Carrasco y
F. Gómez Toscano).

cristalizará plenamente en el período orientalizante. del ámbito mediterráneo. Esta segunda etapa es
Cronológicamente arrancaría esta segunda etapa a considerada por Campos y Gómez Toscano plenamente
comienzos del I milenio, en correspondencia con la tartésica (Campos y Gómez 1995: 137-158).
Fase I del Cabezo de San Pedro. Desde el punto de vista
cultural representaría una clara ruptura respecto de Bastantes trabajos publicados después han venido a dar
los esquemas anteriores de época prehistórica y una consistencia creciente a estas conclusiones. Han sido
anticipación de las tendencias que se consolidarán en especialmente relevantes las excavaciones y estudios
la época orientalizante. La ruptura se explicaría por llevados a cabo en el sector de Huelva conocido como
influencias externas remontables a los siglos finales del La Orden-Seminario, que han permitido constatar la
II milenio, cuya procedencia, sin descartar las atlánticas existencia de un asentamiento de cabañas, asociadas
y meseteñas, debían proceder fundamentalmente a complejas instalaciones para las labores agrícolas,

13
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

propias de una población del Bronce Final local a


juzgar por los materiales arqueológicos recuperados, a
los que se incorporan pronto materiales que denotan
relaciones significativas con el mundo mediterráneo,
especialmente con Cerdeña. Son datos que han podido
ser contextualizados con lo ya conocido en el resto de
la provincia, poniendo en relación, por ejemplo, los
núcleos amurallados de El Castillejo y Los Castrejones,
en Aznalcóllar, donde se explotó cobre y plata desde el
segundo milenio; el centro amurallado de Niebla, que
controlaba el vado del Tinto y los flujos de minerales
entre el interior; y el puerto de Huelva, abierto al
Atlántico y activo desde fines del II milenio. En todo
ello se advierte -y cito textualmente- “un esquema
de sociedad prácticamente urbana que se relaciona
con la importancia y complejidad de la sociedad
local y sus relaciones con el mundo exterior”. Es la
conclusión a la que se llega en un trabajo de 2014 sobre
el yacimiento onubense, firmado por un grupo que
encabeza Francisco Gómez Toscano (Gómez Toscano
et al. 2014), a quien rindo el sencillo homenaje de este
especial recuerdo, subrayando su gran contribución a la
valoración arqueológica de la primera etapa de Tarteso.

No es caso entrar aquí y ahora a discutir las compleji-


dades de este periodo trascendental para nuestro
tema, sí en comentar con algún detalle la cuestión que
directamente nos reúne: la valoración del carácter Figura 10. Portada del libro de F. J. García Fernández y
urbano de la estructura cultural que se manifiesta E. Ferrer Albelda, Ciudad y territorio. Los orígenes del
arqueológicamente en el Bronce Final Tartésico. Porque urbanismo en el Bajo Guadalquivir (Córdoba, 2021).
es asunto que bastantes investigadores niegan, en
importantes trabajos ya antiguos o muy recientes, todo
lo cual merece la debida atención en nuestro debate Los orígenes del urbanismo en el Bajo Guadalquivir (2021)
científico. (Figura 10). En el capítulo 6.1., dedicado a una visión
retrospectiva sobre Tarteso y el origen de la ciudad,
Un reconocido estudioso del mundo tartésico y se comentan las propuestas más significativas al caso.
colonial, Carlos González Wagner, ha sostenido desde Empiezan con la de José Luis Escacena, desarrollada en
hace tiempo con contundencia el carácter no urbano un artículo de 1983 sobre “Problemas en torno al origen
y poco desarrollado del Bronce Final Tartésico. del urbanismo a orillas del Guadalquivir”, donde, en su
Expresó claramente su posición doctrinal, entre otras visión evolutiva, atribuye al Bronce Final tartésico la
publicaciones, en la reseña del libro coordinado por condición de estadio protourbano, que se prolongaría
Mª E. Aubet, Tartessos. Arqueología protohistórica del Bajo con el mismo carácter y en fase de expansión en
Guadalquivir (Sabadell, 1981), (González Wagner 1992) el periodo orientalizante, para llegar a un periodo
y puede resumirse en la afirmación de que el Bronce plenamente urbano tras la crisis de Tarteso del siglo VI
Final o Reciente del ámbito tartésico corresponde a a.C. (Escacena 1983).
“una cultura marcadamente aldeana con un modo de
producción doméstico” (González Wagner 1992: 357). Tras recordar García Fernández y Ferrer que en
Consagraba esa idea de “cultura aldeana”, que tenía su trabajos posteriores cambiaría Escacena radicalmente
mejor prueba material en los hábitats de cabañas de esta lectura del proceso urbanístico, comentan mis
planta curvilínea habituales entonces. propuestas sobre urbanismo y Tarteso, según lo expuse
en mi trabajo citado de 1989. Pasan revista a lo esencial
Y por no fatigarnos en hacer un recorrido por todas las de mis argumentaciones, consideradas algunas como
publicaciones que desde esas fechas a hoy día abogan cercanas al difusionismo idealista de A. Schulten,
por parecida lectura antropológica y socioeconómica una forma certera de devaluarlas asociándolas a un
de la cuestión, me atendré aquí a la última publicación horizonte de pensamiento histórico tenido hoy día por
importante sobre el tema que conozco, que es libro de F.J. trasnochado en nuestra comunidad científica. Incluyen
García Fernández y E. Ferrer Albelda, Ciudad y territorio. varias citas textuales expresivas de mis planteamientos,

14
Manuel Bendala Galán: Ciudad y urbe

que cierran con la que caracterizo al Bronce Final periodo en el que sobresale la vecina Etruria en el
Tartésico como “una etapa inicial de la estructura desarrollo social y económico de sus comunidades, con
urbana en la que no se han desarrollado todavía algunos centros de habitación y necrópolis de notable entidad,
de sus aspectos básicos, fundamentalmente el nivel incremento del artesanado y el estímulo de relaciones
urbanístico y arquitectónico de sus núcleos de hábitat, y comercio con el mundo egeo, en una apertura
aunque estén dados, y en suficiente grado, los rasgos hacia la civilización micénica que hubo de beneficiar
que caracterizan el modelo de ocupación territorial en igualmente al Lacio por los contactos que propiciaba el
función del nivel social y, sobre todo, de las exigencias Tiber (Colonna 1974: 279).
económicas propias de la ciudad”. Hasta aquí la cita, a lo
que añaden, concluyendo: “Es decir, se trataría de una Es una apreciación arqueológica tras la que Colonna
sociedad urbana sin ciudades porque no hay evidencias evoca la rica tradición legendaria de la prehistoria
arqueológicas diferentes de las agrupaciones de de Roma y del Lacio: la población originaria del Lacio
cabañas” (García Fernández y Ferrer 2021: 128). por los Sículos, a veces unidos a Ligures; la invasión
de los Aborígenes, llegados de los montes Sabinos
Es claro que los defensores de esta disidencia con y descendientes de los Arcadios llegados a Italia 17
mis conclusiones caen en el error de establecer una generaciones anteriores a la guerra de Troya, población
equivalencia total entre ciudad y urbe, algo contrario que habría conquistado el Lacio hacia el 1300 a.C.; la
a la concepción de la ciudad mediterránea antigua llegada posterior de más Arcadios, Peloponesios y
según he comentado ampliamente en la introducción Troyanos en época del rey aborigen Fauno; y hacia el
de esta exposición, en la que me hago adecuado eco 1180, finalmente, reinando Latino, hijo de Fauno, la
de la sustancial diferenciación entre ville y cité sobre llegada a Lacio de Eneas y sus troyanos; de la unión
la que nos advirtió Foustel de Coulanges hace siglo y de Aborígenes y Troyanos se formaría el pueblo
medio. González Wagner deja clara esa misma errónea Latino, con centro principal en Lavinio. Es un breve
equiparación cuando, en su libro reciente Tartessos. Mito repaso a la tradición legendaria, que cierra Colonna
e historia (Madrid, 2014), escribe como valoración del con el comentario de que el total escepticismo de
Bronce Final: “Los vestigios de entonces [son] poblados, la crítica moderna hacia estas reconstrucciones
más que villas o ciudades” (González Wagner 2014: 13). históricas eruditas no podía ser mantenido tras los
descubrimientos arqueológicos de los últimos años; y
La persistencia en confundir ciudad con urbe, un cita los numerosos hallazgos de cerámicas micénicas
verdadero “clásico” en la historiografía española en territorio lacial e itálico en general (Colonna 1974:
sobre el urbanismo en la Antigüedad, me obliga a 281-282).
recordar que las más importantes culturas urbanas
del Mediterráneo antiguo, como la griega y la romana, Según Colonna, entre el Bronce Final y los comienzos
tienen igualmente fases iniciales en las que el hábitat del Hierro (siglo X y la primera mitad del IX a.C.)
urbano consistía en conjuntos de cabañas a la manera emergen en Italia las diferentes culturas de la Edad
de los poblados prehistóricos, es decir, recordando lo del Hierro atribuibles a determinado pueblo o grupo
dicho en la introducción, que no habían alcanzado la de pueblos. El Lacio muestra precozmente una facies
fase de “arquitectonización” de la ciudad. cultural autónoma, con signos de la adquisición por su
gente de la conciencia nacional de ser latinos (Colonna
Es paradigmático el caso de Roma, paralelo y 1974: 283). Sobre la base arqueológica, principalmente,
sincrónico en tantas cosas al del mundo tartésico. La de varias necrópolis, entre ellas el conocido sepolcreto
relevancia histórica de Roma y su importancia en la del Foro de Roma, se ha podido definir una cultura
consolidación de las estructuras urbanas en todo el lacial bien caracterizada con varias fases. La primera,
Mediterráneo ha hecho que se preste gran atención fechable hacia el primer siglo del primer milenio antes
al estudio arqueológico e histórico del origen de la de la Era, corresponde a una profunda renovación del
ciudad, alimentado por una tradición literaria antigua Lacio con los signos de una cultura vigorosa y cargada
excepcional, que bien la quisiéramos para nuestro de originalidad, que expresa la firmeza de sus ideas
caso. Me limitaré aquí, para una sumaria aproximación y convicciones en el rigor de sus ritos funerarios: los
al proceso histórico-arqueológico de la génesis de la difuntos eran, sin excepción, cremados y las cenizas
ciudad de Roma, a recordar la sistematización de sus custodiadas en urnas de barro en forma de cabaña, o
fases recientes de la prehistoria y la protohistoria en ollas con tapadera en forma de techo de cabaña. A
propuesta por el prestigioso arqueólogo italiano la urna la acompañaban, junto a objetos personales
Giovanni Colonna en un trabajo clásico de los años (anillos, fíbulas, etc.) y vasos de mayor o menor interés,
setenta: “Preistoria e protostoria di Roma e del Lazio” objetos de especial significación ritual: estatuillas,
(Colonna 1974). Comienza por indicar la importancia en pebeteros (calefattori) y vasitos en miniatura de barro
el poblamiento y la ordenación territorial del Lacio de y armas de bronce. Todo se depositaba en un pozo, a
la Edad del Bronce, especialmente en el Bronce Final, menudo dentro de un gran dolium (Figura 11). Son de

15
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 11. Dibujo explicativo de una tumba lacial del “sepolcreto del Foro”, realizado para los
estudios de G. Boni de comienzos del siglo XX.

particular interés las urnas oikomorfas, que debían de a las micénicas, o en los pozos de algunas de ellas,
reproducir fielmente las cabañas reales, de las que se dotados de pequeñas cámaras de falsa bóveda a la
tienen bastantes testimonios, entre ellos los poblados manera cretomicénica. En trabajos posteriores al de
de cabañas hallados en el Palatino de Roma y en el valle Colonna añaden a ello, entre otras cosas, la constatación
del foro al pie del mismo, que, como subraya Colonna, de versiones locales de la cerámica micénica y de la
constituyen el núcleo del que partirá la urbe histórica porcelana (faienza) egea (Ross 1994: 14)3.
Colonna 1974: 295).
El segundo periodo lacial, que se desarrollaría desde el
En los rasgos de la cultura material se advierten siglo IX hasta el primer tercio del VIII, paralelamente
elementos heredados de la tradición anterior o a la cutura villanoviana del ámbito etrusco, representa
responden a elaboraciones locales. Por otra parte, junto para Roma una etapa de desarrollo y crecimiento,
a una notable gravitación sobre la Etruria meridional, primero por un fructífero alineamiento con las regiones
la cultura lacial de esta primera fase denota una remota costeras de la Italia tirrénica: la Etruria meridional y la
conexión con el mundo egeo, detectable, entre otras
cosas, en las estatuillas de las tumbas, que recuerdan 3
El autor destaca en esto el papel mediador de Cerdeña.

16
Manuel Bendala Galán: Ciudad y urbe

Figura 12. Imagen del Palatino de Roma, en su estado entre el 800 y el 750 a.C. (según Carandini-Cappelli).

Campania costera. Se dio en conjunto un considerable orientalizante, que impregna a Cumas, Etruria y la
aumento de la población, que se extiende por el Campania. Roma queda envuelta en una koiné cultural
Esquilino y el Quirinal, hasta quedar prefigurada la de signo etrusco, en un Lacio en el que aflora una clase
ciudad de las cuatro regiones de época arcaica, siempre dominante seguramente etrusca, que tiene su mejor
con un hábitat (Figura 12) propio de agrupaciones de manifestación en las grandes tumbas orientalizantes
cabañas (Colonna 1974: 278-302). Con todo, concluye Bernardini y Barberini de Palestrina. De nuevo se
Colonna, para este periodo no se puede hablar todavía respalda arqueológicamente la tradición erudita sobre
de “ciudad” en el sentido urbanístico, pero sí en el la imposición en Roma de reyes etruscos. Y es muy
jurídico-sacral, económico-social y político, lo que importante destacar que en este periodo se pasa del
podría invitar a proyectar a estos años la saga de hábitat de cabañas al de casas de planta cuadrangular,
Rómulo y de la fundación tradicional de la ciudad, que con muros de piedra y adobe y techos de tégulas de
Timeo situaba hacia el 814 a.C. (Colonna 1974: 304-305). barro cocido. Es un cambio edilicio con el que nace
verdaderamente la urbe romana, que será la Roma
El tercer periodo lacial (aproximadamente entre 770 y de barro que Augusto querrá convertir en la Roma de
730/20) está caracterizado por el predominio del influjo mármol (Colonna 1974: 309-312).
villanoviano, en una época enriquecida culturalmente
por la primera colonización griega. Se imponen ahora De este proceso formativo de la ciudad de Roma
las cerámicas a torno y pintadas y se desarrollan sistematizado por G. Colonna, considerado después el
intensamente los contactos comerciales con el exterior, más aceptado por muchos especialistas (Ross 1994: 35),
fundamentalmente con las ciudades griegas, pero se obtienen importantes enseñanzas para lo que ahora
también con el mundo fenicio. Subraya Colonna que a nos ocupa. Entre ellas que una ciudad tan importante
esta fase corresponden los fondos de cabaña hallados como Roma vivió los primeros siglos de su historia
en el Palatino bajo el atrio de la Domus Augustana (siglos X/IX al VII/VI) con un hábitat ciudadano de
(Colonna 1974: 305-308). agrupaciones de cabañas más o menos lujosas. La
aparición de una arquitectura digna de tal nombre
En el cuarto periodo lacial (aproximadamente ocurrió en época orientalizante con matrices etruscas
entre 730 y 580 a.C.) se impone en el Lacio la cultura y griegas, expresándose pronto en la proclama colosal

17
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 13. Dibujos explicativos del muro del Cabezo de San Pedro de Huelva, según D. Ruíz Mata.

del templo de Júpiter Capitolino, que dejó claro el valor un carro de guerra de dos ruedas y doble caballería,
de la arquitectura para los romanos como expresión de carro que, con pocas dudas, debía de ser el vehículo
poder, de dignitas ciudadana. psicopompo que trasladaba al difunto al más allá. En
el dibujo más minucioso de la estela de Ategua (Figura
Las ciudades tartésicas vivieron también su 14), parece claro que el difunto, representado en la
etapa formativa con hábitats de cabañas, y su figura heroizada de la parte superior, es revitalizado
arquitectonización, como se comprueba en la misma mediante el ritual y los sacrificios representados en la
Huelva, fue fruto igualmente de la oleada orientalizante, escena situada a sus pies, bajo la que, en otra escena
aquí de matriz obviamente fenicia, como en la principal de la estela, una figura de bastante empaque,
generalidad del mundo tartésico, con una expresión tan que debe ser el difunto mismo, se acerca al carro
antigua como formidable en el gran muro con centro en apoyando la mano derecha en la barandilla de subida
un pilarón de sillares del Cabezo de San Pedro (Figura para emprender el viaje al más allá. La cuidadosa
13). representación de los órganos sexuales, como tienen
también los animales presuntamente sacrificados en
Hemos visto que las necrópolis proporcionaron al su honor, subraya la idea de la transmisión de vida por
mundo lacial los referentes arqueológicos mejores obra del sacrificio, que se proyecta en la genitalidad
para percibir su personalidad y su evolución cívica y según una convención simbólica muy repetida en las
cultural, lo que no ocurre en el mundo tartésico, que civilizaciones mediterráneas. La presencia del carro
tiene en las necrópolis uno de sus ámbitos menos en numerosas estelas, su representación convencional
conocidos. Pero sí tenemos en la expresiva faceta del obediente siempre al mismo esquema, supone un
mundo funerario las conocidas estelas de guerreros, rigor en el seguimiento de la ritualidad funeraria que
que, por más que se hayan propuesto lecturas de lo más acredita la misma cohesión y la misma firmeza de ideas
diverso (y pintoresco si se quiere), son monumentos y convicciones que destacaba Colonna en la ritualidad
funerarios y de altísima significación, mucho más que de las tumbas laciales por la presencia regular de las
soportes de toscos dibujos de significado incierto, como urnas oikomorfas.
alguna vez se ha escrito. Las estelas más significativas
-de Gamarrillas (Ategua), de Cuatro Casas (Carmona), La gran expansión de las estelas, desde Cáceres y
de Solana de Cabañas (Cáceres), de Zarza Capilla I Portugal a Córdoba y Huelva, siempre obedientes
(Badajoz), de Fuente de Cantos (Badajoz), etc.- expresan a los mismos patrones en sus representaciones,
en sus codificados dibujos la exaltación del difunto, denota la amplia irradiación de la cultura tartésica
habitualmente con sus armas, asociado ritualmente preorientalizante y la gran cohesión de su ideario. Por
en muchos casos a la representación convencional de otra parte, la referencia al uso ritual del carro (nunca

18
Manuel Bendala Galán: Ciudad y urbe

del Mediterráneo. Últimamente se ha destacado


la importancia del componente sardo, así como la
presencia de cerámicas micénicas y de imitaciones
locales de las mismas, cuya primera detección en
Montoro (Córdoba) hace años fue el aviso definitivo
de una asociación del Bronce Final Tartésico a la
poderosa dinámica cultural y económica del mundo
micénico o, mejor, postmicénico, que algunos, como
yo mismo, venimos barruntando hace mucho y que la
investigación más reciente ha corroborado con muchos
datos y buenos argumentos (Ruiz-Gálvez 2009).

Hace tiempo, en efecto, que hemos caracterizado como


carros de tipo egeo los representados en las estelas, y
lo mismo puede decirse de los instrumentos musicales
de cuerda, que entroncan con tipos de tradición
micénica. Se ha puesto de relieve, además, un hecho de
enorme importancia para mejor entender la dinámica
cultural de la etapa formativa de Tarteso. Se trata de la
comprobación de la difusión en Hispania de patrones
de pesas para el comercio premonetal entre los que
destaca el basado en una unidad egea de 6,3-5 gramos,
propia del mundo minóico-micénico en el II milenio y
vigente hasta comienzos del primero y ampliamente
constatada en Cerdeña. Es un patrón metrológico
que se materializa en pesas de bronce discoidales,
troncocónicas o troncopiramidales que se han hallado
abundantemente en este extremo occidente, sobre todo
en numerosos poblados de Portugal o en el importante
tesoro de Villena; y por los contextos arqueológicos
en que se han recuperado, constituyen la morfología
más antigua constatada en Hispania. Por otra parte,
de su arraigo y perduración dan cuenta testimonios
importantes como los juegos de pesas hallados en el
santuario de Cancho Roano, que se ajustan al patrón
metrológico egeo, así como su permanencia como
patrón referencial en acuñaciones monetales propias
del ámbito ibérico levantino (contestano y edetano)4.

A la significativa abundancia de testimonios del


patrón egeo en Portugal y en Cancho Roano, se une la
Figura 14. Estela de Ategua. Fot. Museo Arqueológico de posibilidad de que esté presente, simbólicamente, en
Córdoba. las estelas de guerreros. Muchas de ellas tienen series
de puntos, prácticamente siempre en número de cinco,
que han hecho pensar a Sebastián Celestino que fueran
por cierto se representan barcas en las estelas), la la representación de un sistema ponderal como el
asociación de los individuos representados a armas constatado en Cancho Roano, en varios juegos de cinco
de guerra y la presencia de instrumentos musicales de piezas precisamente (Celestino 2001). Su representación
cuerda, responden a un ritual de corte aristocrático, en las estelas sería, pues, expresión de los privilegios
expresión de una potente estratificación social, propia económicos de los individuos homenajeados en ellas.
de las sociedades complejas de nivel urbano, algo que La confluencia de hallazgos en el occidente peninsular,
de ninguna manera puede asociarse a formas de vida portugués y español, de las citadas pesas de patrón
aldeana. egeo, así como la distribución geográfica de las estelas
de guerreros por los mismos ámbitos, deben de estar
Es lo mismo que acredita la presencia temprana, ya en relación, como vengo sugiriendo hace tiempo, con el
en el Bronce Final tartésico, de importaciones que control de las mercancías más ambicionadas entonces,
revelan relaciones con las civilizaciones de vanguardia
4
Véase, últimamente, el estudio de Mª P. García-Bellido 2020-2021.

19
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 15. Reunión en el Museo Arqueológico de Carmona, en 2007, el día de la presentación de las actas del congreso sobre El
nacimiento de la ciudad. La Carmona protohistórica, que dirigió el autor con María Belén. Los dos estamos en el centro de la
fotografía, rodeados, entre otros, por D. Manuel Pellicer (†), Francisco José García Fernández, Mª Luisa de la Bandera, Eduardo
Ferrer, José Luis Escacena y Fernando Amores.

fundamentalmente metales como el oro y, sobre todo, legendarios de expedicionarios y navegantes que
el preciadísimo estaño. buscaron en este extremo occidente nuevos horizontes
para sus actividades económicas y nuevos territorios
Bajo todo este entramado parece obvio que no puede que cultivar y en los que conseguir las mercancías más
percibirse la acción de gentes de vida aldeana y modo preciadas, entre ellas, claro, el estaño. Como ocurriría
de producción doméstico. Antes al contrario, se trata después en el lejano Oeste americano, aquí se desató
de una trama gestada por comunidades de horizonte una particular fiebre del oro, en este caso “oro blanco”
mucho más amplio a partir de centros de carácter (plumbum album), que fue un catalizador importante,
urbano. Y todo ello con manifestaciones materiales tal vez el que más, del origen de Tarteso y de la
que el estudio arqueológico ha permitido explicarlas implantación de la ciudad en el lejano Oeste hispano.
con nexos evidentes con el mundo egeo, seguramente
con la mediación de Cerdeña y otros lugares, y con Saludo finalmente a todos con una imagen (Figura 15)
la dinámica de comunidades exploradoras y viajeras que me asocia a algunos de los presentes en el coloquio
que bulleron al calor de la eclosión de la civilización -y a alguno definitivamente ausente-, en uno de tantos
micénica y buscaron nuevos horizontes con la crisis actos que nos han reunido con anterioridad en torno a
de esta civilización a finales del segundo milenio. las ideas que impulsan la exposición que aquí termina.
No pretendía aludir aquí a un asunto recurrente Que sea en acuerdo o en desacuerdo es lo de menos.
en mis escritos, a los nostoi, pero no puedo dejar de Lo de más, que son el resultado del interés amigable y
recordar que en medio de la espesa bruma de aquéllos compartido por conocer mejor nuestro pasado.
tiempos, que hoy tratamos de despejar e iluminar con
nuestros estudios arqueológicos, resuenan los relatos ¡Muchas gracias!

20
Manuel Bendala Galán: Ciudad y urbe

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21
Ciudad y urbanismo en Tarteso:
aspectos teóricos1

Eduardo Ferrer Albelda*


Francisco José García Fernández*
*
Universidad de Sevilla

Resumen: La ciudad en Tarteso es en origen un fenómeno ajeno a la tradición local y constituye el trasplante no solo de
morfologías y técnicas constructivas sino también de modos de vida urbanos procedentes del Próximo Oriente. La fundación
de emporios y de ciudades fenicias fue el comienzo de un proceso lento, a veces con ensayos fallidos, pero con un gran arraigo
en el territorio. En este ensayo, analizamos los criterios utilizados para definir y caracterizar las ciudades de Tarteso en su
dimensión regional, pero teniendo en cuenta la escala local, porque los procesos sociopolíticos, económicos y culturales que
se activaron con la implantación fenicia originaron una diversidad de situaciones que, más allá de las tendencias generales
(interdependencia económica, complejidad social, surgimiento de nuevas elites aristocráticas, hibridación cultural, etc.), deben
estudiarse localmente. Solo así es posible comprender la convivencia de distintos modelos de urbanización, adaptados a las
condiciones de las diferentes comarcas naturales, así como la variedad de respuestas a las coyunturas de cambio.
Palabras clave: Tarteso; Protohistoria; península ibérica; urbanización; ciudad; primera Edad del Hierro; colonización fenicia
The urban phenomenon in Tartessus is initially alien to the local tradition. It constitutes the translation not only of morphologies
and construction techniques but also of urban lifestyles from the Near East. The foundation of Phoenician emporiums and
cities was the beginning of a slow process, sometimes with failed attempts, but with deep roots in the territory. In this essay,
we analyse the criteria used to define and characterise the cities of Tartessus in their regional dimension, by considering the
local scale. The socio-political, economic, and cultural processes that were activated with the Phoenician implantation gave rise
to a diversity of situations that, beyond the general trends (economic interdependence, social complexity, emergence of new
aristocratic elites, cultural hybridisation, etc.), must be studied locally. This is the only way to understand the coexistence of
different models of urbanisation, adapted to the conditions of the different natural areas, as well as the variety of responses to
the conjunctures of change.
Keywords: Tartessus; Protohistory; Iberian Peninsula; urbanisation; city; early Iron Age; Phoenician colonization

A modo de introducción: de la civilización tartesia a el suroeste de la península ibérica, teniendo como


Tarteso como territorio liminar1 principal objetivo dotar de prestigio a ciertos municipios
a través de la exégesis de los crípticos testimonios
Tartessos, siguiendo la grafía tradicional, es uno de grecolatinos o de la Biblia, al hallar un filón en las
los grandes temas de la Historia Antigua hispana por referencias a una enigmática Tarsis que, por homofonía,
muchos motivos, la mayoría de los cuales siguen tan se identificó con el Tarteso de los testimonios clásicos
vigentes hoy como hace cuatrocientos años. A los (Koch 2003). En época contemporánea, Tarteso
propios procesos de mitificación fraguados en época se ha concebido como un doble problema: uno de
griega arcaica (el ciclo heracleo, la figura de Argantonio), índole histórico-literaria, en la línea plurisecular de
le siguieron su consideración como hidrónimo y identificación de la ciudad con alguna población actual,
corónimo, y en el período tadorrepublicano la noción y significativamente con Huelva, hasta el punto de
de Tarteso como una ciudad ignota localizada en la que el topónimo prerromano de la ciudad, Onoba, que
desembocadura del río Baetis, o su identificación con además proporciona el patronímico a la población, ha
fundaciones fenicias (Gades, Carteia) en época imperial, sido obviado por incómodo (Ferrer y Prados 2013; 2018).
tendencia que ha perdurado hasta la actualidad con Pero esta tendencia, aunque pervive incólume, ha sido
ciertos momentos de desinterés, pero, sobre todo, de minimizada por otra más dinámica, la investigación
auge. arqueológica, impulsada por el optimismo inherente
al positivismo y al cientifismo, que ha visto en la
En época moderna, la identificación con villas, ciudades metodología arqueológica y en la acumulación de datos
y despoblados se concentró significativamente en la solución al “problema” tartesio, y que, a la postre, ha
sido el origen de los conceptos de civilización y cultura
tartésicas (Álvarez Martí-Aguilar 2005a; Ferrer 2017a).
1
Esta contribución se ha realizado en el marco del Proyecto de
Investigación Tarteso olvidado (en los Museos) 2. Redes urbanas vs paisajes
rurales (PID2022-139879NB-100), financiado por el Ministerio de
La “cultura tartésica”, como hemos argumentado en
Ciencia e Innovación. otras ocasiones (Ferrer 2017a: passim), se creó en un

22
Eduardo Ferrer Albelda and Francisco José García Fernández: Ciudad y urbanismo en Tarteso

contexto muy determinado, a fines de los años 50 y en los nuclear se localizaría en las provincias de Huelva, Cádiz
primeros 60 del siglo XX, con las bases epistemológicas y Sevilla (idea compartida prácticamente por todos los
y metodológicas del historicismo cultural, investigadores), pero habría regiones consideradas de
condimentada con el esencialismo patrio tradicional y expansión tartésica o periféricas, como el Guadalquivir
con el nacionalismo decimonónico reforzado durante alto y medio, centro y sur de Portugal, Extremadura y,
el franquismo, aunque posteriormente las versiones recientemente, el sur de Castilla-La Mancha (Celestino
españolas de la “Nueva Arqueología” renovarían algunos y Rodríguez, eds. 2023).
planteamientos, siempre desde el autoctonismo, y le
darían una pátina de cientifismo y modernidad, sobre Esta es, sintetizada, la versión tradicional, con muchos
todo mediante la comparación con otros procesos matices, compartida por una parte no precisamente
coetáneos en el Mediterráneo y Europa central. No minoritaria de la academia española. Sin embargo, a
obstante, en la actualidad los planteamientos básicos se fines del siglo XX y principios del XXI se empezaron
han mantenido prácticamente intactos: a percibir indicios que anunciaban un cambio de
paradigma, primero tímidamente a través de la revisión
a) La existencia de una cultura arqueológica tartésica con cronológica, funcional y de materiales de yacimientos
base en determinados artefactos interpretados como emblemáticos como El Carambolo (Belén y Escacena
expresiones y símbolos de normas e ideas compartidas 1997; Amores 1995), Huelva (Pellicer 1996; González de
por los integrantes de dicha cultura. La tartésica Canales et al. 2004) o Montemolín (Bandera et al. 1995;
sería netamente autóctona, aunque abierta a otras Chaves et al. 2000), pero después de la excavación en
civilizaciones como la griega y, sobre todo, la fenicia, El Carambolo (Fernández Flores y Rodríguez Azogue
que la influenciaría en diversos grados, en un lapso 2007; 2022) -yacimiento que precisamente había dado
de tiempo conocido como “período orientalizante”, origen al concepto de cultura arqueológica tartésica-
con controvertidas connotaciones sociales y artísticas. las bases del modelo historicista se tambalearon, sobre
En este aspecto surgen desavenencias entre los todo a efectos cronológicos, aunque también en lo que
investigadores centradas en el alcance e intensidad lo que respecta al análisis de la cultura material y de
de esta “orientalización”, en los sectores sociales la funcionalidad de los yacimientos más señeros, como
afectados y en los procesos originados por el contacto El Carambolo o Huelva. No obstante, en los últimos
e interacción entre culturas, como la aculturación (cf. veinte años no se ha producido la sustitución de un
Alvar 1991; Aubet 2005; Álvarez Martí-Aguilar 2005b). paradigma por otro, quizás porque no ha habido una
propuesta unánime y perfectamente definida sobre
b) El marco cronológico de la cultura tartésica tampoco qué fue Tarteso, de manera que el modelo antiguo y las
ha generado unanimidades, ni en su origen ni en su propuestas más recientes malconviven en los círculos
final. En la génesis distinguiríamos tres planteamientos académicos.
generales: sería un proceso evolutivo que arranca en la
Prehistoria, al menos desde el III milenio a.C., a partir En este sentido, hay nuevos paradigmas que
del megalitismo; o bien se originaría durante el Bronce pretenden dar una explicación global al problema de
Final precolonial; o, en tercer lugar, sería un fenómeno Tarteso o, mejor dicho, al de la interacción entre las
de época colonial, vinculado indefectiblemente a poblaciones indígenas y las fenicias, ante la incapacidad
la actividad fenicia. En lo que respecta al final del metodológica del historicismo cultural de analizar a
fenómeno histórico, nuevamente encontramos través del registro arqueológico la convivencia de dos
disparidad de opiniones: la destrucción cartaginesa o más comunidades de distinto origen cultural en un
de Tarteso que planteara A. Schulten en los años 20 no mismo territorio o asentamiento. Si la configuración de
suscita adhesiones porque no hay datos, ni literarios “culturas arqueológicas” consiste en agrupar los ítems
ni arqueológicos, que permitan argumentar esta de cada cultura en conjuntos estancos, las diferencias
ocurrencia. La opinión mayoritaria concibe el fin de entre unas y otras se medirían en la ausencia/
Tarteso como una consecuencia del ocaso del sistema presencia de estos artefactos, y, cuando conviven, en
colonial fenicio tras la conquista babilonia de Tiro (c. los porcentajes de éstos, por ejemplo de las cerámicas,
573 a.C.) y la crisis económica y sociopolítica derivada sin atender a los contextos arqueológicos. Estos nuevos
de este colapso y del agotamiento de los filones mineros modelos interpretativos son el materialismo histórico,
de Sierra Morena (vid. Ferrer y García Fernández 2019; el evolucionismo darwiniano y el poscolonialismo en
2021). sus diversas plasmaciones, el primero de ellos atento
a la aportación de la antropología cultural (sobre todo
c) El marco espacial de la cultura tartésica es, quizás, de los procesos de aculturación) y contrario a la idea
el que ha provocado más controversias, porque de la “irradiación” cultural fenicia como mecanismo
según la lógica historicista cultural, allá donde se positivo de civilización de sociedades con un grado de
encontrasen los artefactos considerados tartésicos, desarrollo sociopolítico y económico menor (G. Wagner
allí debería haber tartesios, de manera que el área 1983; 1995). Es más, algunos autores desarrollan un

23
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

modelo “pesimista” haciendo hincapié en la violencia y grecolatinos y del registro arqueológico, siempre
coacción de los fenicios sobre las poblaciones indígenas, teniendo presente que Tarteso es un concepto originado
concretamente la esclavización de individuos y en la Grecia arcaica, con una evolución posterior
comunidades (Moreno Arrastio 1999; 2000). Asimismo, que es la de la propia historiografía grecolatina a lo
algunos autores recuperaron planteamientos de J. largo de más de trece siglos. La clave está, por tanto,
Bonsor (1899), desarrollados posteriormente por en la exégesis de los textos escritos clásicos, es decir,
C.R. Whittaker (1974), sobre la colonización agrícola en conocer qué entendían griegos y romanos por
fenicia en el área de Los Alcores (Carmona, Sevilla), que Tarteso en los diferentes períodos de esta dilatada
interpretarían fenómenos considerados hasta entonces producción. Por su parte, los estudios historiográficos,
de aculturación como poblaciones fenicias asentadas con significativos y pioneros precedentes (Álvarez
fuera de su “espacio natural”, la costa, y que trasladaron Martí-Aguilar 2005a, 2010; Escacena 2010), no tienen
sus costumbres funerarias a necrópolis como Cruz del otro objetivo que analizar cómo ha sido interpretado
Negro, en Carmona (Alvar y G. Wagner 1988; G. Wagner Tarteso en toda época y circunstancia, cuáles han sido
y Alvar 1989). los actores, los guiones y los contextos historiográficos,
en un ejercicio reflexivo sobre cómo se construye la
El neoevolucionismo darwiniano aplica las leyes de historia en cada tiempo y lugar. Por último, en lo que
la Biología al comportamiento humano, centrando su respecta al registro arqueológico, nuestro objetivo
atención, por ejemplo, en la evolución demográfica de la ha sido poner en duda la existencia de una “cultura
población del Suroeste, en la que el componente fenicio arqueológica tartésica”, un producto surgido del
aumentaría exponencialmente por la introducción de armazón metodológico del historicismo cultural y
una agricultura comercial y la fijación de la población de un conglomerado de tradiciones pluriseculares
en el territorio, frente a una población local con más (nacionalismo, autoctonismo, esencialismo) sin más
movilidad y un mayor peso de la ganadería y, por tanto, valor ni vigencia hoy día que los que proporcionan la
con menos capacidad reproductiva (Escacena 2000; inercia y los criterios de autoridad (Ferrer 2017a).
2005). Coincidiendo en parte con el modelo anterior,
las expresiones religiosas “tartésicas” (santuarios, Descartamos, por tanto, la existencia de una cultura
iconografía, parafernalia, etc.) serían en realidad y de una civilización tartésicas, conceptos que nunca
manifestaciones de las poblaciones fenicias coloniales existieron en las tradiciones grecolatinas, sino que
o de los grupos de semitas asentados entre las son una creación de época contemporánea. Desde esta
comunidades indígenas, y no expresiones materiales perspectiva, Tarteso debe ser considerado en origen
de las poblaciones indígenas aculturadas. Así mismo, un hidrónimo (Str. III 2, 11), que a su vez dio nombre
el evolucionismo darwiniano es aplicado también a la a un territorio, generándose un corónimo (Correa
cultura material que, en el caso de las construcciones 2016: 462-463), el concepto más utilizado en época
defensivas (fosos, terraplenes y murallas), constituye un clásica, y un etnónimo (tartesios), es decir, el nombre
ejemplo de la transferencia “tecnológica” del Próximo de la población que habitaba dicho territorio. No
Oriente al extremo Occidente (Escacena e Izquierdo repetiremos los argumentos expuestos en otros textos,
2001; Escacena 2002). pero este territorio sería fundamentalmente litoral,
con escasa penetración tierra adentro, probablemente
Por su parte, la perspectiva poscolonial ha centrado su hasta las primeras estribaciones de Sierra Morena
atención en las poblaciones indígenas en contacto con y de la serranía de Cádiz, en un arco comprendido
comunidades exógenas, sobre todo en el papel de la entre el río Guadiana y el estrecho de Gibraltar, en el
mujer (Delgado Hervás 2016; 2018; 2023), desactivando que las Columnas de Heracles constituirían un límite
la idea de la pasividad de las sociedades colonizadas geográfico y, a la vez, simbólico. Los criterios que
y destacando el rol activo de la población local en la utilizaron los griegos de época arcaica para segmentar
interacción e integración, que a la postre generaría y denominar estas regiones no fueron en ningún caso
fenómenos de hibridación (Vives-Ferrándiz 2005; étnicos sino geográficos, utilizando probablemente
Delgado 2010). Desarticula, de esta manera, la visión corónimos locales, como Tart(essos) (otras versiones
colonialista decimonónica, en esencia paternalista, serían Tartesia, Tartéside, Tarseion) y Mastia (o Massía),
sobre el efecto civilizatorio de la colonización, pero para definir regiones segregadas unas de otras por
en contrapartida sería un modelo “optimista” que accidentes geográficos significativos, ya fuera un río
minusvalora o prefiere ignorar la violencia como grande (Guadiana), un estrecho (Gibraltar) o un cabo
mecanismo de imposición, o el rechazo y resistencia de prominente.
las comunidades locales a la colonización.
Siglos más tarde, a fines del siglo II a.C., se acuñaría
Nuestra aportación al “problema” de Tarteso se basa el concepto de Tarteso = ciudad que, curiosamente,
en el análisis crítico de la producción historiográfica tendría una mayor proyección en el tiempo, llegando
fundamentalmente española, de los testimonios hasta nuestros días (Ferrer 2017b; contra Correa 2016:

24
Eduardo Ferrer Albelda and Francisco José García Fernández: Ciudad y urbanismo en Tarteso

465). Sin embargo, el sentido coronímico del término Tartessus, ciudad de Hispania, que ahora los tirios,
siguió vigente en época clásica y en el primer helenismo, cambiando el nombre, llaman Gaddir”.
como lo ponen de manifiesto el segundo tratado entre
Cartago y Roma (h. 348 a.C.) y la mención de Eratóstenes, Otra línea de atribución antigua la identifica con una
en el siglo III a.C., de una región (Tartéside) que lindaba ciudad localizada en una isla homónima: “Como las
con Calpe, es decir, con el estrecho de Gibraltar. Por desembocaduras del río son dos, se dice que en el
tanto, Tarteso no desapareció misteriosamente ni la territorio intermedio se había edificado anteriormente
crisis del siglo VI a.C. supuso el fin de Tarteso, sino que una ciudad, a la que llamaban Tarteso, con el mismo
siguió siendo un corónimo (y un etnónimo) productivo nombre que el río, y Tartéside a la tierra, …”. La
en la cultura griega hasta los cambios administrativos y compilación que hace Estrabón en el cambio de Era
geoetnográficos introducidos tras la conquista romana. expone la cuádruple acepción de Tarteso en su tiempo:
A partir de ese momento el carácter autóptico de los río, isla, territorio y ciudad, pero si comparamos este
escritos geográficos griegos se tradujo en un cambio testimonio con Plinio (IV 120; también Escol. a Licofr.
de nomenclatura utilizando la misma raíz, a la que se 643, THA II 70d) podemos concluir que en realidad las
añadió la desinencia característica de los corónimos fuentes utilizadas por Estrabón se referían a Gades y
latinos, pasando a ser Turt(itania) o Turd(etania) (García no a otra ciudad desconocida. El cierre simbólico de
Moreno 1989; García Fernández 2003; 2004). esta tradición sobre Tarteso como ciudad de Iberia lo
representaría la cita de Esteban de Bizancio (siglo VI
Tarteso-ciudad vs ciudades de Tarteso d.C.): “Tarteso: ciudad de Iberia, llamada así por el río
que nace del monte de la Plata (Argiro), río que arrastra
Seiscientos años después de la primera referencia a un también hacia abajo estaño en Tarteso” (THA II B 142ba).
río llamado Tarteso, Pseudo Escimno (fines del siglo
II a.C.) se refería a una ciudad denominada Tarteso en Como comentamos antes, a pesar de ser una tradición
su poema Orbis Descriptio (139-168)2. La ubicación de tardía y ciertamente confusa, es la que mayor
la ciudad, a dos singladuras de Gadira (THA IIB 81a), proyección ha tenido hasta la actualidad, tanto por
alejaba la posibilidad de identificarla con la fundación las especulaciones sobre su localización como en su
fenicia, por lo que se pensó en Huelva (Luzón 1962: búsqueda infructuosa en el Coto de Doñana siguiendo
passim), pero el orden de la descripción costera no era, la descripción de Estrabón. Las críticas mejor enfocadas
como siempre se ha supuesto, en dirección oeste sino de los testimonios escritos grecolatinos -siempre
este, por lo que se tendría que ubicar en el entorno de desde nuestro punto de vista- coinciden en señalar,
las Columnas de Heracles (Ferrer y Prados 2018). No sobre todo cuando se refieren a la ecuación Cádiz =
obstante, esta información es espuria y no constituye Tarteso, que esta identificación “obedece a razones
una fuente fiable al tratarse de una obra poética con bien comprensibles. En efecto, Gadir fue, desde todos
escaso valor desde el punto etnogeográfico, en la que se los puntos de vista, la primera y durante algún tiempo
amalgamaron datos de diversas procedencias y épocas la única ciudad de un territorio cuyo nombre indígena
sin coherencia ni orden alguno. Para entonces, ya no se adquirió la forma Ταρτησσός al ser trasplantado a
sabía qué era Tarteso, no había correspondencia entre la lengua griega. La factoría tiria, que había surgido
el Tarteso griego de época arcaica y clásica y la realidad como un «simple recinto amurallado» (he gadir), se
geoetnográfica de época tardohelenística, de manera convirtió en «la ciudad de Ταρτησσός», a pesar del
que surgieron numerosas especulaciones sobre su posterior desarrollo del urbanismo en el suroeste de la
localización. Las más conocidas son las identificaciones Península. La identificación Gadir/Gades con «la ciudad
de Tarteso con las ciudades fenicias de Gades (Arriano, de Ταρτησσός» tiene su justificación, aunque Gadir no
Anab. II 6, 4; Plin., Nat. IV 120; Av. OM 85) y Carteia (Str. fuera exactamente Ταρτησσός, y menos aún su capital,
III 2, 14; Mela II 96; Plin. III 7; Silio, Pun. III 396 ss.; Paus. que, por otra parte, probablemente nunca existió” (A.
VI 19, 3), pero siempre han sido obviadas porque un Padilla en THA IIB 142cd: 977-978; Alvar 1989; Álvarez
Tarteso fenicio era inconcebible al ser un fenómeno Martí-Aguilar 2007).
histórico netamente español (después autóctono),
a pesar de que las fuentes de época romana eran Que Gadir era la ciudad más importante de Tarteso queda
insistentes en la consideración de Argantonio como fuera de toda duda si contrastamos los testimonios
gaditano y del gaditano Balbo como tartesio (Álvarez literarios antiguos con los datos arqueológicos, como
Martí-Aguilar 2007: passim). Por ejemplo, Salustio (Hist. comentaremos después; no obstante, Gadir no era la
II 5) comentaba que, “como otros han transmitido, única ciudad de Tarteso. Los testimonios literarios
grecolatinos han proporcionado otras noticias de época
arcaica y clásica que avalan la idea de una temprana
2
Es posible que la referencia a una ciudad llamada Tarteso fuera urbanización no solo de Tarteso sino también de otras
anterior, procedente de Éforo de Cumas, del siglo IV a.C., de donde regiones del litoral hispano como Mastia e Iberia (Ferrer
derivaría la tradición posterior (Éforo, 1b Doop, vol. I; Escoliasta de
Aristófanes, Ranas 475; Escoliasta de Licofrón 643; Eustacio, Comentario y García Fernández 2007). Hecateo de Mileto hizo acopio
a Dionisio Periégeta 337, etc., vide Cruz Andreotti 2007: 479).

25
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

de una información muy exhaustiva de todo lo conocido veremos, es una fuente de documentación de primera
en su época (c. 500 a.C.) sobre el extremo Occidente, más categoría para conocer los procesos de urbanización en
allá de las Columnas de Heracles, y su obra fragmentaria el territorio tartésico.
aporta dos hápax, las póleis tartesias de Ibulla o Ibilla
(THA IIA 23i; THA IIB 142au) y Elibúrge o Elibirgue (THA Ciudad y urbanismo en Tarteso: los modelos de
IIA 23h; THA IIB 142 ah), la primera de las cuales tenía referencia
minas de oro y plata. Algunos datos contextuales
posibilitan la hipotética identificación de la primera con Precisamente por la comparecencia de Tarteso en
dos ciudades de Tarteso relacionadas con la metalurgia, la literatura clásica, por las referencias a un “rey”
Ilipa (Alcalá del Río, Sevilla) o, mejor, Ilipla (Niebla, (Argantonio) y, por deducción, a un reino, y a una ciudad
Huelva) (Jiménez y Ferrer, e.p.). Había otra ciudad en homónima, las ideas de civilización y urbanización
época arcaica en este entorno, Calathe (THA IIA 23a; siempre han estado presentes en los estudios sobre
Calathusa en Éforo), sin adscripción étnica pero ubicada Tarteso. Y pronto se intuyó que si había un reino debería
no lejos de las Columnas de Heracles (Ferrer y Jiménez haber una capital. No se concebía la noción de una alta
2015). Y de época clásica existen otras referencias; a las civilización si no se acompañaba de una cultura urbana,
ya mencionadas de Gadira (Periplus 1 y 111; THA IIB 63 a idea que los mismos autores clásicos consideraban
y d) y Calathusa (supra), habría que añadir otro hápax, como uno de los principales criterios de civilización
Jera, polis mencionada por Teopompo de Quíos (siglo IV (Estrabón, por ejemplo), aunque no pocos casos, como
a.C.), sin adscripción étnica pero ubicada en la cercanía Esparta o Egipto, lo desmintiera. La historiografía
del Estrecho de Gibraltar (THA IIB 64a). española, no obstante, ha considerado que Tarteso y
fenómeno urbano eran dos fenómenos indisolubles,
Las conclusiones que podemos extraer en este apartado lo cual es hasta cierto punto incuestionable, aunque,
son, en primer lugar, que al final de la época arcaica como veremos, con muchos matices.
se tenía conciencia en los ámbitos ilustrados griegos
de que el fenómeno urbano estaba plenamente Por ejemplo, A. Schulten (1972 [1945]: 13) concebía
implantado más allá de las Columnas de Heracles, en la ciudad de Tartessos como “la más antigua ciudad
Tarteso, siempre que entendamos el término polis como comercial y el primer centro cultural de Occidente,
lo concebiría un viajero griego como Hecateo de Mileto, emporio hespérico comparable a aquellos focos
es decir, como una ciudad-estado no necesariamente antiquísimos de la cultura oriental, como Babilonia
griega localizada en las principales rutas comerciales, y Nínive, Memfis y Tebas, Knossos y Faistos”. “Esta
con áreas de mercado y procesos de aculturación en ciudad fue fundada después del año 1200 a. de J.C. por
las regiones colindantes (Ferrer y García Fernández los Tirsenos del Asia Menor… y se llamó Tursa o Turta”.
2007: 655; García Fernández y Ferrer 2021: 140-142). En Por su parte, J. Maluquer (1990 [1970]: 59-60) atribuía
segundo lugar, concluimos que una arraigada tradición el origen de la estructura urbana del reino de Tartessos
grecolatina ha transmitido la noción de que Gadira fue a la dinastía de Habis, en todo similar a otras dinastías
la ciudad más importante de Tarteso, no solo por su del II milenio a.C. del Mediterráneo oriental, y a las
antigüedad e importancia geoestratégica, sino también ciudades cananeas y sirias, es decir, “una ciudad que
por su significación política -¿el basileo Argantonio era constituye un centro comercial importante, regida
gaditano?- y religiosa, al disponer de varios santuarios por un monarca, y un territorio más o menos amplio”.
en su territorio insular, entre ellos el de Melqart- “Lo que sorprende de Tartessos y que no permite
Heracles, el fenómeno religioso más significativo ajustar su monarquía al patrón de ciudad-estado, es
del extremo Occidente en la Antigüedad y uno de los que la autoridad de sus reyes y las actividades de sus
más importantes del Mediterráneo. Por último, en un súbditos alcanzaron en algún momento un territorio
momento determinado (¿siglo II a.C.?), en un contexto extensísimo, desde el Atlántico hasta el Mediterráneo”.
en el que los conocimientos del extremo Occidente ya “A juzgar por las fuentes, desde el primer momento
eran autópticos, la acepción hidrográfica y geográfica destaca Tartessos y solo Tartessos. No se menciona
del término Tarteso (río, territorio, estrecho) cambió ninguna de las ciudades restantes del territorio”. Este
hacia la identificación con una ciudad, como un autor se pregunta por qué adquirió tanto prestigio una
recuerdo impreciso del pasado, a veces confundida con sola ciudad y no varias, y se responde a sí mismo que
Gades o con Carteia, y en otras ocasiones con una ciudad se debió a factores sociales, económicos y políticos, e
ignota desaparecida de la memoria colectiva al mismo incluso religiosos, pero principalmente al comercio
tiempo que Roma conquistaba, exploraba, explotaba y y a la minería, retrotrayendo su génesis al período
administraba este territorio periférico. posterior al hundimiento de los palacios micénicos
y anterior al auge fenicio, pero como fenómeno
El comentario de los textos escritos grecolatinos no plenamente occidental.
agota el tema sobre el origen y desarrollo de la ciudad
y del urbanismo en Tarteso, porque el análisis de la Estas aportaciones son dos muestras de cómo se han
documentación arqueológica, como seguidamente buscado modelos para caracterizar a la ciudad de

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Eduardo Ferrer Albelda and Francisco José García Fernández: Ciudad y urbanismo en Tarteso

Tarteso, el primero en la cultura griega de Asia Menor, Dentro de este grupo podemos considerar también los
como la cultura etrusca, con la que compartiría origen, trabajos de O. Arteaga (2017: 426; Arteaga y Roos 2007:
y el segundo en las tradiciones prehistóricas hispanas, 43 ss.), aunque lo único que los unifica con la anterior
que se remontarían a Los Millares y a El Argar. Son, hipótesis es el recurso a los orígenes prehistóricos del
en todo caso, modelos teóricos, basados en aspectos urbanismo tartésico, explicado desde los postulados de
contextuales generales y en argumentos especulativos, la Arqueología Social y del materialismo histórico. Es
porque en ningún caso hubo contrastación con los, difícil clasificar esta propuesta por lo poco convencional
por entonces inexistentes, datos arqueológicos. que resulta, sobre todo debido a la utilización de una
No obstante, nos pueden servir como introducción retórica idealizada, básicamente teórica, hasta el
para plantear cuáles son en la actualidad las líneas punto de que minimiza la interpretación los datos
principales de atribución o de explicación del origen arqueológicos. Así, los orígenes del urbanismo en el
del urbanismo en Tarteso, ya que parten de los mismos bajo Guadalquivir se remontarían al II milenio a.C.,
o parecidos presupuestos. durante el Bronce Tardío (1500-1200 a.C.), cuando
Tarteso era un “Estado” de estructura socioeconómica
Del poblado a la ciudad: el modelo “occidentalista” o clasista dominada por la aristocracia, cuya autoridad
de evolución autóctona se basaba en el repartimiento desigual de la tierra
y en la centralización del poder en ciudades-estado
Este modelo es el más representativo en los ámbitos como Carmona y Obulco. Así pensado, en la eclosión
académicos españoles, y analiza el urbanismo en del urbanismo tartesio intervendrían también las
Tarteso como resultado de la evolución de los poblados influencias mediterráneas, micénica y, posteriormente
prehistóricos a la ciudad mediante una progresiva fenicia, esta última a partir del Bronce Final Reciente (c.
complejidad, determinada por factores económicos y 950-900 a.C.), en la época de las relaciones comerciales
sociopolíticos, que desembocaron en la urbanización entre Tiro y Tarsis, aunque el desarrollo estatal de
de Tarteso como un fenómeno netamente autóctono. Tarteso sería netamente autóctono, porque el proyecto
Dentro de esta explicación general se pueden distinguir de la ciudad-estado de Carmona sería anterior a la
diversas ramificaciones que se diferencian en el cuándo, fundación de Gadir (Arteaga y Roos 2007: 68).
en el por qué y en el cómo de la aparición de la ciudad.
Otra plasmación de este modelo evolutivo del urbanismo
Así, por ejemplo, el de J.L. Escacena (1983: 39- tartesio se puede considerar como un producto de
41) se puede considerar el primer acercamiento la Nueva Arqueología, esencialmente autoctonista y
moderno a la temática basado en las prospecciones y antidifusionista, aunque valora el contexto en el que
excavaciones arqueológicas realizadas en el entorno intervienen factores exógenos (básicamente el comercio
del bajo Guadalquivir, en las que participó activamente. con poblaciones “mediterráneas”) coadyuvantes en
Decimos que fue moderno porque consideró como el surgimiento del Sistema Centro-Periferia y, dentro
fundamentales las condiciones geográficas, agrológicas de este, del oppidum o lugar central. Estos oppida
y estratégicas del territorio, hasta el punto de proponer serían grandes núcleos de población o ciudades
que el origen del urbanismo estuvo vinculado al que asumirían las funciones de organización de la
cauce del río Guadalquivir como vía de navegación y explotación del territorio y se constituirían, a la vez, en
comercio. Pero a la vez era tradicional porque atribuyó centros artesanales y mercados de los que dependían
las raíces de este proceso a una evolución del fenómeno extensos territorios dedicados a la producción agraria
urbano desde tiempos prehistóricos, distinguiendo un y a la explotación minera (Gracia y Munilla 2004: 328).
período preurbano (Calcolítico y Bronce Pleno) de otro Consecuentemente se trata de un proceso fraguado en
protourbano (Bronce Final y tartésico orientalizante), los últimos momentos de la Prehistoria y culminado en
que culminaría en el período urbano propiamente los siglos VII-VI a.C., cuando se produjo “el paso decisivo
dicho durante la segunda Edad del Hierro. Algunos de de transición de unas comunidades protourbanas hacia
los argumentos utilizados por este autor procedían la vida urbana” (Aubet 1977-1978: 83).
de tradiciones muy arraigadas en la historiografía
española, como el protagonismo de la monarquía La aplicación casi automática del Sistema Centro-
tartésica en la unidad política regional o comarcal, pero Periferia a Tarteso resulta tentadora por cuanto
nuevamente innovó al atribuir al comercio fenicio y a algunos de los ítems observados en este modelo (lugares
la aristocracia indígena un papel determinante en el centrales u oppida, necrópolis tumulares, circulación
proceso urbanizador. A partir de la “caída del imperio de bienes de prestigio, poderío de las aristocracias,
tartésico” en el siglo VI a.C. se estructuró un tipo de etc.) podrían compararse con fenómenos similares
poblamiento que ha perdurado hasta la actualidad, detectados en el registro arqueológico de los siglos VIII-
caracterizado por la dirigencia política en manos de VI a.C. en Tarteso, durante el conocido como “período
caudillos y la competencia entre los asentamientos por orientalizante”. Sin embargo, esta lectura de la
el control de los territorios (Escacena 1983: 70). documentación arqueológica sería, en nuestra opinión,

27
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

un reflejo deformado de otros procesos históricos radica en que este proceso se atribuye a una emigración
coetáneos observados en Centroeuropa y en Etruria, de grupos diseminados tras la desaparición de los
que en ningún caso se puedan considerar comparables. palacios micénicos, simbolizados en los nostoi (Bendala
El principal inconveniente de esta hipótesis es que 1989: 135-140). A este período lo denomina “geométrico”
los fenómenos descritos en Hallstatt C-D estuvieron (Bendala 2000: 79) y se caracteriza por presentar rasgos,
determinados por el comercio de larga distancia con como el modelo de ocupación territorial ligado al nivel
Etruria y Grecia, mientras que en el territorio tartésico social y exigencias económicas típicamente urbanas,
prosperó la colonización fenicia desde fines del siglo aunque no habría desarrollado aún aspectos como
IX a.C., de manera que los procesos aparejados, como el urbanismo y el desarrollo de la arquitectura en los
la fundación de ciudades y emporios, el contacto físico hábitats. Es decir, “se trataría de una sociedad urbana
entre dos o más grupos de orígenes culturales diferentes, sin ciudades porque no hay evidencias arqueológicas
la hibridación cultural y biológica, y un largo etcétera de diferentes de las agrupaciones de cabañas” (García
fenómenos aparejados, transformaron profundamente Fernández y Ferrer 2021: 128). A fines del segundo
los cimientos de las comunidades autóctonas, al menos milenio o principios del primero a.C. se produciría
las que orbitaban alrededor de Gadir, Onoba o *Ispal. una reestructuración territorial en la baja Andalucía
que obedecía “a una estrategia territorial típicamente
El nexo común de todas estas interpretaciones es urbana, basada en la potenciación o creación de núcleos
la consideración del alto desarrollo sociopolítico y básicos de gran vocación viaria por la importancia de
económico de las comunidades autóctonas del Bronce un factor ahora determinante: la comunicación y el
Final con las que interaccionaron los fenicios y, como comercio y la apertura a un horizonte geográfico muy
un axioma, la “necesidad” de que existiesen ciudades vasto y ambicioso, ajustado, … a la ‘economía mundo’”.
o asentamientos protourbanos, sin que se defina en Entre estos centros destacaban Onuba, Hasta Regia,
ningún momento el significado de los prefijos pre Carmo o Corduba. La consolidación de la estructura
y proto en relación a la urbanización. El otro punto urbana tartésica culminaría con la colonización fenicia,
coincidente en estas propuestas es la disociación entre con fundaciones coloniales como Gadir y Spal, o centros
lo que se da por demostrado y el registro material, asociados a la órbita semita, como Tejada la Vieja o
pues no hay correspondencia entre la documentación Niebla (Bendala 2009: 365-366).
arqueológica y la interpretación de la misma. Un
ejemplo: “Una sociedad de estas características debió La hipótesis del origen egeo de la ciudad en Tarteso
contar, necesariamente, con un centro urbano donde tiene algún precedente en el panorama internacional,
radicaría el poder político y religioso, pero sobre todo, como el de A. Schulten, pero sorprendentemente
que se tratara de un lugar destacado en la redistribución no se contradice con los planteamientos generales
económica y, asimismo, el principal aglutinador del desarrollados por C. Renfrew (1983 [1973]) en su libro
que dependían las otras funciones, al que estarían El alba de la civilización. La revolución del radiocarbono y
vinculados un conjunto de asentamientos menores…” la Europa prehistórica. Decía Renfrew que la “primera
(Tejera y Fernández 2020: 86). Entre estos núcleos, que auténtica civilización que merece tal nombre en
no pueden ser considerados propiamente ciudades, se Europa nació en el Egeo, a unos 2000 años a.J.C.”.
podrían contar Sevilla, Mesas de Asta o Huelva, y las Según este autor, se trataba de una sociedad compleja
referencias a una ciudad denominada Tarteso podrían y altamente organizada, con palacios, artesanos,
aludir a “un núcleo de una cierta envergadura en productos refinados, pero muestra su escepticismo
torno al que estaría vinculados una serie de núcleos sobre las influencias de Próximo Oriente, sin “grandes
secundarios, que se hallarían relacionados entre sí consecuencias para la sociedad”. Es más, presupone
por factores económicos, políticos, religiosos, u otros” “que esta civilización europea representa una evolución
(Tejera y Fernández 2020: 92). ampliamente europea y que la mayoría de sus rasgos
pueden relacionarse, no a las civilizaciones anteriores
El modelo “clásico”: la cultura griega como fuente del Próximo Oriente, sino a los antecedentes locales y a
de civilización los procesos que tuvieron lugar en el Egeo durante un
largo milenio” (Renfrew 1983 [1973]: 209-210). Como
Este modelo está únicamente representado por M. vemos, el esencialismo característico del Historicismo
Bendala Galán, pero comparte con las anteriores Cultural marida a la perfección con el autoctonismo y
propuestas la idea de que el proceso de urbanización se antidifusionismo de la Arqueología Procesual.
produjo en las postrimerías de la Prehistoria, durante
el Bronce Final, período en el cual se percibiría en el Lógicamente un origen griego para la ciudad en Tarteso
registro arqueológico la creciente actividad minera obliga a desviar la mirada hacia el contexto y los
y metalúrgica y la aparición de determinados ítems, factores propios de la génesis de la ciudad en la Hélade,
como las estelas de guerrero, capaces de prefigurar la en parte coetánea al fenómeno en extremo Occidente,
existencia de una red de asentamientos de carácter si bien, y aunque a algunos investigadores les parezca
urbano. Sin embargo, la originalidad del planteamiento casi herético, el fenómeno urbano en Tarteso fue algo

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Eduardo Ferrer Albelda and Francisco José García Fernández: Ciudad y urbanismo en Tarteso

anterior al griego y con algunos factores compartidos. mismos mecanismos de estatalización de otras áreas
Habitualmente se recurre a los estudios clásicos de N. D. del Mediterráneo. En segundo lugar, los intercambios a
Fustel de Coulanges (1866), G. Glotz (1928) y F. de Polignac larga distancia en dirección este-oeste y sur-norte por
(1984) para analizar el contexto en el que surge la ciudad el mar Mediterráneo y por el océano Atlántico, así como
griega, y precisamente la revisión de estos trabajos es su regularidad y organización y el establecimiento de
la que nos previene de la falta de sintonía entre uno factorías, emporios y asentamientos estables, fueron
y otros procesos. Polignac (1984: 15-16) parte de los promovidos por el estado tirio y por sus principales
estudios tradicionales inspirados en las escasas fuentes fundaciones coloniales, Gadir entre ellas, desde fines del
literarias y, sobre todo en las interpretaciones de los siglo IX a.C. Con anterioridad a la colonización fenicia,
filósofos, como Aristóteles, que presentan el nacimiento durante el Bronce Final, hubo sin duda frecuentación
de la ciudad como el resultado de la desagregación de estas rutas atlánticas y mediterráneas, pero la
de una sociedad de solidaridad privada dominada por sistematización y periodicidad de los intercambios de
las clases nobles, reagrupadas en fratrías y tribus, ideas, de productos y de personas, así como la definitiva
y con una autoridad monárquica progresivamente apertura del Suroeste al Mediterráneo, fueron el
desmantelada. Reducción de privilegios políticos, resultado del movimiento colonizador fenicio.
jurídicos, económicos y mantenimiento de los cultos
tradicionales, pero subordinados a la colectividad, en Por otro lado, en el ámbito colonial del extremo
particular al de la divinidad protectora de la comunidad Occidente no se produjo, como en el Egeo, la eclosión
(de la soberanía humana se pasaría a la soberanía divina), de la polis como forma de organización sociopolítica,
son otros síntomas que anunciarían el nacimiento de la porque, independientemente de que fuera un
ciudad. Revisada esta visión tradicional, F. de Polignac fenómeno exclusivamente griego, caracterizado
(1983: 17-18) analiza los factores coadyuvantes en el por la fragmentación, el sistema colonial fenicio
nacimiento de la ciudad, que data en los siglos VIII-VII estableció vínculos políticos e ideológicos directos
a.C.: reaparición de la escritura, frecuentación regular entre la metrópoli y las colonias mediante un sistema
de las rutas marítimas y de los intercambios a larga jerarquizado en cada territorio, de manera que Gadir y
distancia, renacimiento de la arquitectura monumental, el santuario de Melqart se constituyeron en los centros
emergencia de la polis en el mundo greco-egeo y en de poder político e ideológico, respectivamente, del
las fundaciones coloniales del sur de Italia y de Sicilia, área meridional de la península ibérica. Posteriormente,
crecimiento demográfico, cambios socioeconómicos, a principios del siglo VI a.C., la desintegración del
como el progresivo paso del predominio de la actividad sistema colonial a raíz de la conquista de Tiro y la
pastoril y del poblamiento escaso y disperso a crisis en Tarteso (Ferrer y García Fernández 2019; 2021)
actividades económicas más intensivas y a una mayor contribuyeron a la fragmentación política del territorio
concentración de la población y aumento demográfico en ciudades-estado como Gadir, Carteia, Malaka, Sualis,
hasta causar una superpoblación y el fenómeno colonial. Sixo o Baria (Ferrer y García Fernández 2007; Ferrer
Otros factores concomitantes serían el papel ejercido 2017c), pero ni aun así se puede hablar de la adopción de
por la aristocracia guerrera, los lazos de hospitalidad, la polis griega como sistema sociopolítico, entre otros
parentesco y alianzas, a la vez que la bravura personal motivos porque las ciudades fenicias gozaban de una
y la fortuna, que fundamentan el poder y el prestigio. milenaria tradición de autogobierno en medio urbano.
Por último, la construcción de grandes santuarios en el
campo o en los límites de las futuras ciudades, con sus Otro factor de los propuestos, la arquitectura
mitos, remitirían a los primeros tiempos de la historia “monumental”, tampoco permite equivalencias entre
de las ciudades. la experiencias egeas y tartesias. Ciertamente los
santuarios tuvieron un papel fundamental tanto en
La pretensión de trasladar algunos de estos factores a las colonias (Gadir, Malaka) como en los asentamientos
Tarteso devendría en un ejercicio de retórica acrítica indígenas que acogían templos fenicios en su perímetro
que no atiende a las coordenadas espacio-temporales, (Castro de Ratinhos, Castro Marim, Caura, Carmo,
ni al contexto mediterráneo, ni a un análisis riguroso Montemolín, Alcorrín), pero estaban desprovistos de
del registro arqueológico. No podemos extendernos la monumentalidad de los edificios helenos, al menos
en todos y cada uno de los factores señalados por en los casos mejor conocidos, y, sobre todo, constituían
Polignac, pero destacamos algunos para comprobar las una importación de modelos arquitectónicos foráneos.
disimilitudes entre el Egeo y Tarteso. Primeramente, Este fenómeno sería, por así decirlo, la antítesis
en la península ibérica la primera escritura registrada de la evolución entre los antiguos templos griegos
es la fenicia, en cuyo alfabeto se inspiró la llamada (Perachora, Corinto) y los grandes hecatompedon que
“escritura del Suroeste”. No hubo uso anterior de la darían lugar a los templos de época arcaica y clásica. En
escritura, lo cual es significativo si lo valoramos no el caso de Tarteso, no hay evolución sino importación de
solo como un indicador de la existencia de ciudades modelos arquitectónicos en el diseño, planta, materiales
sino, sobre todo, como una evidencia de la complejidad y técnicas constructivas. Los nuevos edificios, ya
socioeconómica y de la integración del Suroeste en los estuvieran ubicados en lugares aislados (El Carambolo)

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

o en asentamientos (Cerro de San Juan en Caura, Saltillo concomitancias con el proceso urbanizador en Tarteso,
en Carmo o Montemolín), se diferenciaban en todo de dependiente este en origen, como seguidamente
las cabañas de tradición autóctona (planta, materiales veremos, de la experiencia colonial fenicia. Descartadas
de construcción, techumbres, suelos, revestimientos, la evolución de los poblados autóctonos y la inspiración
etc.) (Izquierdo 1998; Delgado 2005). Este fenómeno helena, otros autores, entre los que nos encontramos,
también es evidente en las grandes obras defensivas valoramos la idea de un urbanismo de importación
(murallas con terraplén, fosos), que constituían una de origen próximo oriental, de un trasplante de la
mímesis de la arquitectura fenicia (Escacena 2002; ciudad fenicia al extremo Occidente, de fundaciones
Escacena e Izquierdo 2002) directamente relacionada plenamente urbanas en Tarteso que actuaron como
con el surgimiento de la ciudad y del urbanismo. modelo y como fermento de nuevos asentamientos o de
inspiración a sitios ya habitados, en los que pudieron
En lo que respecta a los cambios en la economía, del intervenir artífices fenicios (caso de Montemolín, cf.
mayor peso de la actividad pastoril a la agrícola, no es Díes Cusí 2001). Esto no significó en ningún caso ni una
un tema en el que se haya investigado específicamente, imposición, ni una rápida aceptación ni la reproducción
pero existe la idea de que las comunidades del Bronce automática de estos modelos, porque en algunos sitios
Final eran muy móviles en el territorio, precisamente (Montemolín-Vico, Acinipo) se observa la convivencia
por su dedicación a la ganadería (Escacena y Gómez de los nuevos modelos de edificación con las cabañas
Peña 2022). Lo cierto es que en Tarteso, la economía tradicionales en fechas tan avanzadas como fines del
experimentó una transformación radical, aunque no siglo VII a.C. (Aguayo et al. 1986; Aguayo et al. 1991;
creemos que fuera por la relegación de la ganadería Bandera y Ferrer 2002; García Fernández y Ferrer 2021).
en favor de la agricultura, que parece pujante en E incluso, en algunos casos como en Castro de Ratinhos,
este período, al menos por los datos de Montemolín las nuevas formas de edificación no tuvieron aceptación
y de otros yacimientos (Ramos y Ferrer 2022; Ramos o trascendencia como en otros sitios. Y estamos
Soldado e.p.), sino sobre todo por la explotación refiriéndonos a los asentamientos de primer orden, en
minero-metalúrgica a gran escala y por el desarrollo las aldeas y granjas, los hábitats rurales propiamente
de una agricultura extensiva, cerealística, incentivada dichos, pervivió el modelo anterior durante siglos,
por la propia demanda colonial y por el crecimiento hasta avanzado el siglo VI a.C., cuando se registra un
demográfico experimentado en el siglo VII a.C., que cambio notable en la planta y funcionalidad de los
tiene su expresión arqueológica en el fenómeno de edificios rurales (Ferrer et al. 2019; Ferrer et al. 2020).
las colonizaciones agrarias (Ferrer y Bandera 2005;
Ferrer y otros 2007). Todos estos factores fueron, Volviendo a las propuestas que se pueden integrar con
como seguidamente veremos, fundamentales para el matices en este grupo, en muchos casos no se trata
nacimiento y desarrollo del fenómeno urbano. de estudios específicos sobre el origen de la ciudad
en Tarteso, pero implícitamente hacen alusión a la
Por último, a diferencia de las poleis del Egeo, en muchos influencia fenicia en su desarrollo urbano. Es el caso
casos protagonistas de experiencias coloniales, Tarteso de M. Belén y T. Chapa (1997: 141), quienes destacan
fue tierra de acogida de excedentes poblacionales la incorporación de conceptos urbanísticos y técnicas
del Próximo Oriente y, aunque experimentó un constructivas de origen fenicio y la configuración de
crecimiento demográfico notable registrable en el “capitales” tartesias, como Onoba, Asta Regia, Carmo o
aumento del número y del tamaño de los asentamientos Corduba, constituidas en grandes núcleos de población
tanto coloniales como indígenas, no llevó a cabo una con fisonomía de ciudad y con modos de vida urbanos,
política colonizadora propiamente dicha, salvo quizás en cuya órbita gravitaban otros centros menores. Una
la redistribución de comunidades fenicias en nuevas hipótesis similar es la que aporta D. Ruiz Mata (2001:
fundaciones, como en Ibiza, en la costa alicantina 85; Ruiz Mata et al. 1998: 66) al reconocer que los rasgos
(Cabezo Pequeño del Estaño, La Fonteta) y en el litoral urbanos adquiridos por los hábitats tuvieron como
mediterráneo y atlántico de las actuales Andalucía referencia a la ciudad fenicia, como consecuencia del
y Portugal. Quizás sí se pueda considerar un caso proceso de interacción entre semitas e indígenas a
excepcional de colonización el más que probable partir de la segunda mitad del siglo VIII y durante el
traslado de grupos humanos hacia el Guadiana siglo VII a.C. Los poblados característicos del Bronce
Medio (Medellín, Cancho Roano) presumiblemente Final fueron abandonados o se transformaron en
procedentes del bajo Guadalquivir (Almagro Gorbea grandes hábitats, y entre los factores coadyuvantes
2010; Celestino y López Ruiz 2020: 268). de la urbanización de Tarteso se valoran aspectos
demográficos (concentración de la población),
Las ciudades de Tarteso: un modelo colonial fenicio tecnológicos, socioeconómicos (especialización y
importado división del trabajo, expansión del comercio) y políticos,
como la adopción de la jefatura como formación política
Como hemos argumentado, el surgimiento de la ciudad entre las comunidades indígenas (Ruiz Mata 2001: 85-
y del urbanismo en el Egeo no guarda paralelismos ni 86).

30
Eduardo Ferrer Albelda and Francisco José García Fernández: Ciudad y urbanismo en Tarteso

También algunos autores reconocen la actividad incumbirían solo al interior del asentamiento sino
colonial fenicia como desencadenante de las también a las relaciones con otros hábitats, es decir,
transformaciones operadas en Tarteso, determinante, una de las características de la ciudad es la progresiva
por ejemplo, en la reordenación territorial de áreas y acusada diferenciación entre el núcleo urbano y los
estratégicas desde el punto de vista económico, como hábitats del ámbito rural. Tal segregación podía estar
el distrito minero onubense, el reborde de la ensenada delimitada físicamente, con estructuras defensivas,
bética y la paleodesembocadura del río Guadalquivir, fosos y murallas, pero no es una condición sine qua non.
así como en las transformaciones en las viviendas Las relaciones de la ciudad con el campo circundante
(de la cabaña a la casa) y en la arquitectura defensiva serían jerárquicas, aunque de mutua dependencia, y
(Domínguez Monedero 2007: 260; Celestino y Rodríguez pudieron conllevar fenómenos de implantación rural
2017). En este mismo sentido, C.G. Wagner (2007: 64- y parcelaciones en el territorio. Por último, la ciudad
66) atribuye a las sociedades autóctonas la adopción de estaría en contacto con otros territorios a través de
determinados aspectos del urbanismo fenicio, como la los intercambios, documentados por la presencia de
vivienda de planta cuadrangular, pero no la concepción productos importados y, en ocasiones, por sistemas que
ni la distribución interna de los ámbitos domésticos, garantizarían el funcionamiento del comercio, como
dotados de patio y varias estancias, por lo que se métodos de contabilidad, pesas y medidas o escritura.
trataría de una influencia atribuible más a la absorción
de formas que a los aspectos funcionales o ideológicos. Abundando en estos criterios, las definiciones generales
No obstante, en algunos asentamientos, como Tejada de “ciudad” de carácter atemporal se centran en aspectos
la Vieja, las evidencias de urbanismo serían indicios morfológicos (calles, edificios), de densidad (estable)
de coexistencia interétnica, como también lo serían de población y en las actividades económicas, más
la construcción de santuarios de impronta semita en diversificadas en los centros urbanos que en los rurales.
asentamientos indígenas (El Carambolo, Coria del Río, Por su parte, los criterios desarrollados por la Geografía
Montemolín, Cástulo). Urbana también inciden en los aspectos demográficos
(densidad, concentración), morfológicos (urbanismo)
El fenómeno urbano en Tarteso: criterios de análisis y económicos (actividades diversificadas no exclusivas
del sector primario) del hábitat para distinguirlos de
Recientemente hemos comentado los criterios otras aglomeraciones humanas (Capel 1975: passim). Y
de identificación del proceso de urbanización en si acudimos a estudios clásicos como el de C. Renfrew
Tarteso propuestos por D. Ruiz Mata (2001: 85) y (1983 [1973]: 210) sobre el concepto de civilización, en
C.G. Wagner (2007: 47 ss.). En el primero se señalan parte coincidente con el de urbanización, los criterios
factores demográficos (concentración de población), son prácticamente los mismos, atendiendo a los
económicos (excedentes agrícolas, comercio) y factores sociales, como la creciente complejidad, una
sociales (existencia de una élite dirigente con poder estratificación social claramente definida, la existencia
religioso y político), mientras que los identificados de élites (príncipes, sacerdotes), de artesanos a tiempo
por el segundo autor son más concretos, centrados completo especializados en la elaboración de productos
en los mismos aspectos sociales, económicos y refinados, así como a factores económicos relacionados
demográficos, aunque también son definidos aquellos con una organización centralizada permanente, a la
factores morfológicos que distinguen a la ciudad de sombra de palacios o templos. “El hombre ha creado
otros tipos de asentamientos. Si algo caracterizaba a para sí mismo un nuevo entorno, que le aísla (o aísla
un centro urbano antiguo era la diversidad funcional al menos a aquellos bien situados en la jerarquía
de los espacios construidos, de acuerdo con la división social) del contacto inmediato de la naturaleza
social del trabajo, la jerarquización y la significación o de las necesidades obsesivas del cazador o del
ideológica. Esta complejidad se manifestaría, por agricultor, forzado a la autosuficiencia”. En definitiva,
ejemplo, en la existencia de áreas artesanales (talleres) el surgimiento de la civilización se produciría por la
y de almacenamiento, de espacios de circulación (calles, interrelación de seis o siete parámetros: crecimiento
plazas), áreas residenciales, edificios de reunión para la de la población, densidad, cambios en el modelo de
comunidad representada por la élite o la aristocracia, subsistencia, comercio y concepciones y creencias de la
así como la separación física entre la ciudad de los vivos sociedad, modo de explotación del entorno y técnicas
y las necrópolis. Estos espacios funerarios evidenciarían utilizadas para tal fin (Renfrew 1983 [1973]: 278).
esas diferencias sociales, como también la existencia
de contrastes entre la arquitectura doméstica y los Por otro lado, los estudios sobre el proceso urbanizador
edificios con cierta monumentalidad dedicados al culto en diversos lugares del mundo como Próximo Oriente,
o la residencia de la aristocracia (García Fernández y Mesoamérica o el subcontinente indio gozan de una
Ferrer 2021: 143-147). larga tradición desde los años 50 del siglo XX (Redman
1990). En Mesopotamia, por proximidad cultural, la
Pero, siguiendo a G. Wagner, la diferencia entre urbanización fue el fruto de un largo proceso evolutivo,
las ciudades y otras aglomeraciones humanas no con antecedentes en la sedentarización y en las aldeas

31
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

neolíticas, que fraguó en la segunda mitad del IV impersonales y menos apegados al parentesco, abiertos
milenio a.C., como consecuencia de la intensificación por tanto a la interacción entre individuos de diferente
de los procesos de jerarquización y estratificación social origen étnico y distintas tradiciones consuetudinarias.
y de la diversificación económica, progresivamente En estos contextos las mujeres tuvieron un papel
centralizada desde el punto de vista administrativo protagonista no solamente en los ámbitos domésticos,
(Liverani 1995: 97 ss.). En este contexto geográfico y como tradicionalmente se ha entendido, en su
cultural, las diferencias morfológicas entre la ciudad y papel de cuidadoras de la prole o como portadoras
la aldea se tradujeron en la existencia de edificaciones de tradiciones culinarias y artesanales (alfarería o
con significación ideológica, como templos y palacios, cestería, por ejemplo), sino también como coparticipes
en las que residía el poder y se administraban los del poder, porque, ya fuera en los sitios coloniales como
recursos, y en espacios dedicados al almacenamiento en los asentamientos mixtos o indígenas, las mujeres
de excedentes, como graneros, etc. (Liverani 1995: 106). ocuparían espacios de representación. La mayoría de
los indicios se concentran en los contextos funerarios,
Salvando las distancias cronológicas y geográficas, el tanto en los cementerios fenicios como en las conocidas
ejemplo mesopotámico puede servirnos de modelo como necrópolis “orientalizantes”, aunque hay otros
comparativo, más en los aspectos formales que en testimonios indirectos, como el servicio del culto a
las causas de la urbanización porque, como hemos Astarté, indicadores de la participación protagonista de
argumentado, el caso tartésico no es una evolución mujeres; emerge, en este sentido, papel de Elisa-Dido
local desde la aldea neolítica hasta la ciudad, sino como protagonista de la diáspora fenicia en el norte de
un fenómeno importado del Próximo Oriente con la África. ¿Habría una Elisa en Gadir o en El Carambolo?
colonización fenicia como intermediaria. No obstante, Otros indicios en ámbitos no coloniales, como la
se pueden establecer comparaciones, lógicamente a una expresiva iconografía en las estelas diademadas,
escala mucho menor, con otros fenómenos aparejados permiten indicar que existían “big women” que
a la primera gran urbanización de Mesopotamia: las acumularon prestigio, riqueza y poder.
colonizaciones de Uruk (Algaze 2004: passim). Concebidas
como la primera plasmación de un “sistema mundo”, Nuestra reciente aportación a esta problemática (García
en efecto, la ciudad de Uruk desarrolló una política de Fernández y Ferrer 2021: 154 ss.) baraja elementos
expansión del modelo urbano en toda Mesopotamia conceptuales y teóricos, así como el recurso a los
y áreas limítrofes con el objetivo de establecer paralelos coetáneos dentro del contexto mediterráneo
rutas seguras a larga distancia para abastecerse de y a la contrastación con el registro arqueológico, para
materias primas, especialmente metales, y productos llegar a la conclusión de que el surgimiento de la
elaborados y semielaborados de los que Mesopotamia ciudad en Tarteso es un proceso repentino y, a la vez,
era deficitaria. Fue una política enormemente progresivo; repentino por cuanto ciudad y urbanismo
adaptativa según los sustratos locales, los ecosistemas fueron fenómenos importados de Próximo Oriente
y los recursos; de hecho, “aplica distintas estrategias de desde los inicios de la colonización fenicia a fines del
contacto según las áreas, en función de la existencia o siglo IX a.C. en fechas convencionales. Este proceso no
no de contactos anteriores, de la distancias y facilidad fue consecuencia de una evolución local, como ocurrió
de transporte y, sobre todo, según el tipo de sociedad en Mesopotamia y Grecia, sino de la implantación de
preexistente en las áreas penetradas”. Así mismo, un nuevo tipo de hábitat y de formas de vida urbana
constituyó un “sistema transregional jerárquicamente hasta entonces desconocidos en estos territorios. Gadir-
organizado de intercambios económicos asimétricos Doña Blanca (Botto ed. 2014) y Onoba (Botto ed. 2018)
entre sociedades de estructuras diferentes y formas de son ejemplos de cómo debieron ser estas primeras
división del trabajo y capacidad productiva distintas, fundaciones urbanas en Tarteso, con diferencias entre
y distintos niveles de acceso a tecnologías de control ellas en cuanto a sustrato y funcionalidad, pero con el
social” (Algaze 2004: 242-243). Este sistema-mundo denominador común de los aspectos arquitectónicos,
tuvo implantaciones en el Éufrates Medio y Alto, en la funcionales e ideológicos, aunque conozcamos
Susiana (Irán), Alto Tigris y en los pasos de los montes mejor las fases inmediatamente posteriores. A la par,
Zagros hacia la meseta irania y Asia central. se trata de un fenómeno progresivo porque estas
fundaciones constituyeron el modelo y el fermento de
Algo similar a este fenómeno debió ocurrir en el arco numerosos asentamientos de nueva planta, o bien de la
meridional de la península ibérica, desde el río Mondego transformación morfológica de poblados ya existentes,
hasta el Segura, y, más concretamente en Tarteso, que empezaron a adoptar parsimoniosamente las
donde las fundaciones de colonias y factorías fenicias nuevas formas de habitación, aunque, como decimos,
implantaron en sus respectivos territorios el modo de en algunos asentamientos convivieron durante mucho
vida urbano, fenómeno que se refiere no solo a una tiempo ambos modelos, el de las cabañas elípticas y el
manera de entender el espacio habitado y de construir de los nuevos edificios cuadrangulares, de manera que
edificios y murallas sino también a la transformación de las nuevas ideas y técnicas de urbanización y edificación
la vida comunitaria hacia modelos de convivencia más no se acabarían imponiendo en algunas áreas de Tarteso

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Eduardo Ferrer Albelda and Francisco José García Fernández: Ciudad y urbanismo en Tarteso

hasta el siglo VI a.C., tanto en los centros urbanos como del tardoarcaismo como Hecateo de Mileto tuviera
en los hábitats del ámbito rural. del término “polis”, centrado más en los aspectos
económicos (carácter portuario del sitio, actividad
“En síntesis, los criterios que permiten hablar de vida comercial, explotación de los recursos del entorno) que
urbana o de ciudad en la protohistoria bajoandaluza se en los meramente morfológicos.
refieren tanto a aspectos morfológicos y demográficos
como sociales e ideológicos: Un estudio completo del fenómeno urbano en
Tarteso requiere, como hemos comentado, analizar
– la existencia de una población concentrada, no conjuntamente aspectos morfológicos y demográficos
necesariamente de gran tamaño, sino densa, en de los hábitats y factores socioeconómicos e ideológicos
la que la organización interna sea impersonal, es concomitantes en este proceso histórico. Entre los
decir, que los niveles de organización sociopolítica primeros, la existencia de urbanismo, entendido
ya no dependan exclusivamente de las relaciones como “organización u ordenación de los edificios y
de parentesco. Así, se identificaría una acusada espacios de una ciudad” (diccionario de la RAE), es un
estratificación social cuya cúspide puede estar criterio que incumbe a aspectos como la existencia
ocupada por diversas figuras, habitualmente de zonas de circulación y espacios abiertos, de
identificadas con una aristocracia o elite estructuras defensivas, de edificios cuyo tamaño,
detentadora del poder político, o, si dependemos técnicas edilicias y función los diferencian de los
de los testimonios literarios y obviamos los ámbitos puramente domésticos, de construcciones
procesos de mitificación (Argantonio, Gárgoris, dedicadas al almacenamiento de excedentes, y de áreas
Habis), con una monarquía o una concentración o edificios destinados a la actividades artesanales. El
de poder unipersonal, que es lo que significa la principal problema de la aplicación de este criterio es
palabra griega basileo. la insuficiencia de datos arqueológicos porque, salvo la
– el desarrollo de actividades no primarias, como excepción de Tejada la Vieja (Fernández Jurado 1987;
la producción de manufacturas, el comercio, García Sanz y Rufete 1995), Gadir y Castillo de Doña
la gestión de los recursos (almacenamiento y Blanca (Ruiz Mata 2016, 2018; Botto ed. 2014), no hay
redistribución), las actividades constructivas, excavaciones en extensión lo suficientemente amplias
etc. en superficie para evaluar estos aspectos. El hecho de
– la conversión de la ciudad en centro de que se trate en dos de los ejemplos de despoblados ha
“servicios” para los hábitats secundarios, aldeas facilitado lógicamente la posibilidad de documentar
y granjas del entorno. amplias áreas de la ciudad, pero en otros yacimientos
– la presencia de elementos morfológicos que se con las mismas condiciones, como Montemolín-Vico,
pueden documentar en el registro arqueológico diversas vicisitudes no han permitido investigar una
y permiten analizar estos aspectos sociales e superficie excavada superior a los 600 m2, y solo se
ideológicos ya comentados, aunque no tienen pueden atisbar algunas de las características antes
por qué aparecer simultáneamente: murallas, comentadas. Casos bien diferentes son las ciudades
edificios con significación ideológica y religiosa actuales, como Huelva, Carmona, Niebla, Sevilla o Alcalá
(palacios, santuarios), con un tamaño, materiales del Río, donde la actividad arqueológica de urgencia ha
constructivos y planimetría que los diferencian sido muy intensa y ha proporcionado numerosos datos,
de las viviendas, construcciones dedicadas aunque aislados y difíciles de valorar en su conjunto.
al almacenamiento de excedentes, áreas
segregadas destinadas a actividades artesanales La misma incertidumbre surge cuando se analizan
(alfarería, metalurgia, orfebrería, eboraria, etc.)” los aspectos demográficos y de concentración de la
(García Fernández y Ferrer 2021: 145). población, porque la información arqueológica es
insuficiente y las inferencias cualitativas y cuantitativas
Con estos criterios, ¿cómo se podría caracterizar a partir de ésta no superan el rango hipotético de
una ciudad antigua prerromana en los confines de los cálculos aproximados de población basados en la
la ecúmene? Como hemos visto, los testimonios supuesta extensión de los asentamientos (Almagro
literarios griegos ponen de manifiesto que la ciudad Gorbea 1988). No obstante, sí disponemos de más datos
es un fenómeno plenamente establecido en Tarteso al sobre la segregación espacial entre hábitats y necrópolis
final del arcaísmo (Ibila, Elibirge, Gadir), en un margen y sobre la existencia de arquitectura defensiva, aspectos
cronológico que podemos considerar entre fines del idóneos para diferenciar desde el punto de vista físico,
siglo VII a.C. y mediados del VI a.C., que es el período pero también ideológico, las ciudades de los ámbitos
en el que se pudieron conformar los datos de testigos rurales. En éstos, contrariamente a lo que ocurre
oculares griegos sobre Tarteso. Este es un criterio en los medios urbanos, la información es ingente,
histórico válido, como hemos comentado supra, pero obtenida a través de las prospecciones arqueológicas y
dependiente a su vez de la noción que un griego jonio de excavaciones preventivas, que permite aportar una

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

imagen diacrónica muy expresiva, y hasta hace poco Ciudades y territorios en Tarteso
inédita (Ferrer et al. 2007; Ferrer et al. 2011; Ferrer et al.
2019; Ferrer et al. 2020), de la ocupación del campo, de Para exponer nuestra hipótesis sobre el proceso de
las actividades desarrolladas (agricultura, ganadería, urbanización de Tarteso utilizaremos la conocida
metalurgia, pesca) y de las relaciones con los centros imagen de los cuatro elementos de la naturaleza (agua,
urbanos. tierra, fuego y aire) como metáfora de aquellos factores
que explicarían la fundación de santuarios, factorías,
Quizás los criterios sociales, económicos e ideológicos emporios y colonias fenicios y, a la larga, el surgimiento
sean los más accesibles con la información arqueológica del fenómeno urbano en los dominios tartésicos.
disponible, ya que la literaria es escasa y controvertida,
centradas en las figuras de Argantonio como basileo Si algo caracterizó a Tarteso fue su relación con el medio
y las de Gárgoris y Habis como reges (Almagro Gorbea acuático. En la primera mención literaria grecolatina
2000). En cambio, una lectura social de las necrópolis conservada (Str. III 2, 11), Tarteso es un hidrónimo, y ese
permite analizar aspectos como la proporción de los fue uno de sus significados hasta el final de la Antigüedad
habitantes enterrados de un asentamiento, es decir, (Ferrer 2021: passim). Además, sería una isla en la
quiénes tenían derecho a ser enterrados en un espacio desembocadura de un río según Plinio (IV 120, también
funerario delimitado, o, en el caso de que existiese, la Escol. A Licofr. 643, THA IIA 70d), identificado a partir
jerarquía social entre los difuntos establecida según de Estrabón con el Baetis, pero también un estrecho (a
edad, sexo, nivel de riqueza y estatus. Además, los freto Tartesio, en Av. OM 54) y una bahía (sinus Tartesii,
cementerios son yacimientos arqueológicos idóneos en Av. OM 265) (Correa 2016: 461-466). En definitiva, era
para una lectura étnica de la población mediante sinónimo de tierras oceánicas y ribereñas, un territorio
el análisis de las costumbres funerarias, ajuares y litoral extenso delimitado por el oceáno Atlántico al sur
rituales de enterramiento, y también para analizar (sinus) hasta el estrecho de Gibraltar (fretum), al oeste
los fenómenos de hibridación cultural y biológica por un río, el Anas, y al norte probablemente por el río
y el conocimiento del pensamiento escatológico de Guadalquivir y Sierra Morena, quedando desdibujado el
la comunidad. El único inconveniente del registro límite oriental. Este amplio territorio estaba articulado
funerario es que solo está representado el Hierro I, y no a su vez por numerosos cursos fluviales; en sentido
se puede hacer un estudio diacrónico desde avanzado el oeste-este, además del Anas, habría que enumerar los
siglo VI hasta el siglo II a.C. en las ciudades de Tarteso, ríos Odiel (Urium, en Plin. Nat. III 7), Tinto (Luxia, en
si exceptuamos Gadir. Plin. Nat. III 7), Guadiamar (Maenuba, en Plin. III 11-12),
que no era entonces tributario del Baetis, el propio río
Así mismo, la existencia de edificios sacros o “singulares” Guadalquivir, el Guadalete (¿Chrysus?, en Av. OM 419) y el
y su ubicación en los asentamientos también son Barbate (¿Besilus?, en Av. OM 320). Estos ríos, ya fuera en
indicativos de la diversificación y creciente complejidad su desembocadura o a lo largo de su curso, acogieron las
de los roles sociales en estas incipientes ciudades, primeras ciudades de Tarteso: Onoba, en una península
porque, por un lado, requerían personal especializado entre las embocaduras de los ríos Tinto y Odiel, Ilipla
para atender todas necesidades del culto, y, por otro, se (Niebla, Huelva), puerto a orillas del Tinto, Gadir en una
convirtieron en los centros neurálgicos de la vida cívica isla frente al Guadalete, Doña Blanca en el estuario del
al estar ubicados en las acrópolis junto a otros edificios mismo río, Cerro del Castillo de Chiclana de la Frontera
de prestigio y, en este sentido, vinculados al poder, en ría del Iro, pero fue en las orillas del Guadalquivir
cuando no constituían el poder mismo (Ferrer e.p.). dónde el fenómeno urbano tuvo un mayor desarrollo
por disponer quizás de territorios más extensos.
Por último, el estudio de los productos hallados
en asentamientos y necrópolis puede favorecer la Hay que tener presente, además, los cambios habidos
proposición de hipótesis sobre diversos aspectos en los paisajes de Tarteso en los tres últimos milenios,
económicos en medio rural o urbano, como la el más significativo de los cuales sería la existencia por
existencia de artesanías especializadas (alfarería, entonces de otra gran masa de agua, entre marítima
metalurgia, siderurgia, orfebrería, eboraria, etc.), y fluvial, fundamental para explicar la articulación
de trabajos relacionados con la construcción, como del poblamiento antiguo e, incluso, moderno. Se trata
técnicas de albañilería (tapial, adobes, cantería), de la extensión ocupada hoy por las marismas del
tráfico de materias primas y circulación de productos Guadalquivir (recientemente, Borja 2013; Borja et al.
de diversa índole, ya fueran alimentos (aceite, vino), 2018), entre Coria del Río y Sanlúcar de Barrameda,
cerámicas, productos perecederos apenas conservados que no recibió ningún nombre específico entre los
en el registro arqueológico, como cueros y telas (Ferrer geógrafos antiguos –“un enorme lago”, según P. Mela
2022), y bienes de prestigio en diversos materiales (III 1, 5)- o esteros (Str. III 2, 4), aunque ha pasado a la
(bronce, hierro, marfil, metales nobles) (Ferrer y Hunt historiografía equívocamente como lacus Ligustinus (en
2021). Av. OM 284, cf. Ferrer 2012). La orilla oriental de esta

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Eduardo Ferrer Albelda and Francisco José García Fernández: Ciudad y urbanismo en Tarteso

gran extensión acuática fue un territorio propicio para asentamiento permanente de los contingentes fenicios
la proliferación del fenómeno urbano por la facilidad y la explotación de los recursos minero-metalúrgicos.
de comunicación, esto es, la navegación a través de Surgió así un sistema económico y poblacional que
los esteros, como indicaba Estrabón, y también por hemos denominado “triángulo argénteo” (Ferrer
la feracidad de sus tierras, el siguiente elemento que 2017b), cuyos vértices eran Onoba, *Ispal y Gadir,
analizaremos brevemente. generadores a su vez de subsistemas menores y, dentro
de los mismos, de numerosos asentamientos de menor
En las sociedades antiguas la tierra es el principal medio rango, alguno de los cuales serían futuras ciudades.
de vida y de acumulación de riqueza, y era el solar Este sistema estaría encaminado a una organización
donde se asentaron los hábitats que se convertirían en eficiente de la explotación y gestión de los recursos, y
ciudades. La elección del lugar era un acto sumamente con una larga duración en el tiempo, desde sus orígenes
importante por cuanto se garantizaba la futura a fines de siglo IX a.C. hasta principios del siglo VI a.C.
supervivencia del asentamiento. Sin embargo, no todas en dataciones convencionales.
las tierras eran aptas para el cultivo ni para sostener
una cabaña ganadera significativa, de manera que se Antes de la creación de este sistema las ciudades eran
convirtió en un factor fundamental en el desarrollo de inexistentes. La genealogía de la urbanización de Tarteso
la ciudad y para el sostenimiento de la vida urbana. En no se puede remontar a la última fase de la Prehistoria,
general, el bajo Guadalquivir se puede considerar un el Bronce Final, si analizamos los criterios expuestos
territorio amplio y fértil, pero hay diferencias notables supra. Los datos arqueológicos, aunque escasos, son
entre unas comarcas y otras. Si contemplamos un muy significativos en lo que se refiere a la inexistencia
mapa de distribución de las ciudades romanas de la de asentamientos diferentes de las agrupaciones de
Bética, símbolo de la plenitud del fenómeno urbano en cabañas y estructuras negativas, como en Osuna,
la Antigüedad, nos daremos cuenta de que hay áreas Carmona, Monte Berrueco o Montemolín. Incluso
prácticamente despobladas, o con un solo núcleo urbano, aquellos yacimientos con escasos materiales de origen
más relacionado con el comercio y la comunicación fenicio, pero que se pueden considerar integrados en
entre unos territorios y otros que con la explotación la tradición vernácula (Bronce Final con cerámicas
agropecuaria del entorno, porque eran inadecuadas torneadas), el registro es igualmente demostrativo
de mantener un tejido urbano sostenible. Así, como de la ausencia de cualquier síntoma de urbanización
hemos señalado en ocasiones anteriores (Ferrer et al. (Osuna, Montemolín, Vega de Santa Lucía, Jardín de Alá,
2008: passim; García Fernández y Ferrer 2021: 146-147), Alhonoz, Acinipo, Peñalosa o San Bartolomé de Almonte).
las condiciones agrológicas del suelo condicionaron de No se puede hablar de densidad dentro del hábitat, ni de
tal manera el poblamiento que la margen derecha de la planificación del espacio construido, sino de dispersión
ensenada bética, constituida por arenas, gravas y suelos de diferentes estructuras en áreas amplias, a veces
ácidos y pobres, estuvo prácticamente despoblada en construidas (Osuna, Acinipo), aunque la mayoría eran
la Antigüedad en un territorio que comprendía desde hoyos interpretados como fondos de cabañas, hogares,
las orillas hasta la Tierra Llana de Huelva. Otro tanto basureros, horneras, e incluso enterramientos. Por otro
ocurría con el reborde nororiental de esta gran masa de lado, tampoco se detectan elementos morfológicos ni
agua, donde los depósitos terciarios son sobremontados técnicas constructivas que permitan marcar diferencias
por las terrazas medias del Baetis, dando lugar a suelos funcionales o sociales entre ellos, ni especialización
pobres difícilmente cultivables antes de la introducción del trabajo, pues no se distinguen las viviendas de los
del arado de hierro en época romana. En cambio, en talleres, por mucho que haya diferencias de tamaño
el sector sureste de la ensenada bética, desde Ugia entre unas estructuras y otras (Delgado Hervás 2005:
(Torres de Alocaz, en Utrera, Sevilla) a Hasta Regia 590). Cuando hay construcciones defensivas (Osuna,
(Mesas de Asta, Jerez de la Frontera, Cádiz), los esteros Setefilla, Carmona), se limitan a lienzos discontinuos
y la feracidad del suelo se constituyeron en factores constituidos por acumulaciones de piedra en curvas de
coadyuvantes para el florecimiento de asentamientos nivel y en aquellos puntos peor defendidos.
desde la Prehistoria y, a partir de la Edad del Hierro, de
la formación de ciudades. En lo que se refiere a la especialización del trabajo,
disponemos de pocos datos porque hay escasos
Los otros elementos restantes, el fuego y el aire, yacimientos datados en este período. La cerámica, que es
los utilizaremos como alegoría de una actividad con mucho el grupo de materiales mejor representado,
fundamental para explicar la colonización fenicia en es expresiva de una actividad esencialmente doméstica,
Tarteso y la fundación de ciudades: la metalurgia. poco especializada, fabricada a demanda en el ámbito
Los distritos mineros de Riotinto y Aznalcóllar, entre familiar, sin técnicas de estandarización (torno, horno),
otros, constituyeron el principal reclamo para los con escasas decoraciones, en muchos casos funcionales
fenicios, quienes desarrollaron estrategias en las que la (mamelones), y tratamientos superficiales encaminados
fundación de colonias, factorías, emporios y santuarios a solventar los problemas de permeabilidad (espatulado,
era una de las actividades fundamentales para el bruñido). Los indicios de metalurgia en contexto son

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

escasos y solo podemos valorar los objetos, como los conocimientos parece claro que Onoba, avanzado el
las espadas de lengua de carpa, que, no obstante, siglo VII y en las primeras décadas del VI a.C., se había
presentan problemas de datación. Algo parecido ocurre convertido en un puerto de carácter “internacional”
con las estelas de guerrero y las diademadas, con que acogió a una comunidad griega del Este, como
cronología del Bronce Final pero también, sobre todo los grafitos con teónimos helenos y la fabricación de
las del valle del Guadalquivir, del Hierro I. Unas y otras cerámicas de tipo griego en la propia ciudad ponen de
serían, para J.A. Barceló (1995: 561-562), evidencias manifiesto (Domínguez Monedero 2013; 2014).
de la transición desde comunidades aldeanas a una
sociedad incipientemente jerarquizada, entre un Onoba era, sin embargo, el último eslabón de una
sistema tribal basado en las relaciones de parentesco cadena de asentamientos iniciada en el distrito
y en la posesión colectiva de la tierra a una sociedad minero de Riotinto, donde proliferaron los pequeños
de roles de privilegios (Barceló 1992: 260), pero no de poblados dedicados a la explotación minera, como
una sociedad urbana. Así, si existió una jerarquización Quebrantahuesos, Cerro Salomón y Cortalago (Ruiz
entre los incipientes centros de poder, edificados en Mata 1989: 222; Pérez Macías 2013: 462). No obstante,
altura (Carmona, Montemolín, Setefilla, Osuna), y los el control del tráfico de mineral a través del curso del
asentamientos en llano, casi todos datados ya en el río Tinto precisaba una escala intermedia, papel que
Hierro I, no fue debida a la segregación funcional basada correspondió a Ilipla (Niebla, Huelva), un puerto fluvial
en la dependencia entre hábitat urbano y rural, pues no con vocación de ciudad porque ya en el siglo VIII a.C. fue
se diferenciarían ni la morfología de las construcciones fortificada con una potente muralla a la manera fenicia.
ni en la especialización de las funciones, sino en la El objetivo de este asentamiento era la centralización
búsqueda de seguridad ante un nuevo horizonte no de las actividades metalúrgicas y la redistribución de
exento de violencia. los productos semielaborados (Campos et al. 2006: 340;
cf. Escacena 2002: 74), y, como en otros casos, generó
Las ciudades en Tarteso fueron, como ya hemos un movimiento centrípeto de población, surgiendo
avanzado, un fenómeno colonial y, como tal, comportó numerosas aldeas y granjas dedicadas a las actividades
la adopción de formas, tecnologías y funciones agropecuarias y a la metalurgia de la plata (Campos et
propiamente urbanas, y la posterior y progresiva al. 2006: 340). Recientemente se ha visto la posibilidad
adaptación de éstas en los asentamientos vernáculos de la identificación de Ilipla con la Ibila de Hecateo, polis
entre los siglos VIII y VI a.C. Los primeros indicios de de Tartesia de la que se dice que tenía minas de oro y
urbanización en el Suroeste de Iberia procederían plata (FGrH 1, fr. 38; THA IIA 23h) (Jiménez Delgado y
de Onoba, donde algunos autores han previsto la Ferrer e.p.). Independientemente de la veracidad de la
existencia de un asentamiento doble, el indígena identificación, es significativo que los datos aportados
preexistente en los cabezos (San Pedro), y un barrio por Hecateo fueron el resultado de la labor investigadora
fenicio en la zona portuaria, de unas 10 ha y unos 2000 del milesio sobre fuentes directas e indirectas griegas, y
habitantes (Pellicer 1996). Se trata, en todo caso, de quizás fenicias, entre las que pudieron estar las noticias
un urbanismo al estilo fenicio, con calles estrechas y aportadas por la comunidad griega asentada en Onoba
diversidad funcional en sus edificios, entre los que se (Ferrer y Albuquerque 2019).
han distinguido un gran santuario empórico, viviendas,
hornos de pan, talleres metalúrgicos, almacenes (Belén En una escala menor, otro foco de urbanización se
2010: 101-102), y recientemente estructuras portuarias. ubicó la desembocadura del río Guadiana, en ambas
Se ha supuesto que el asentamiento indígena estaría orillas del río. Se conocía bien el santuario fenicio del
ubicado en los cabezos, aunque los recientes hallazgos Castelo de Castro Marim (Arruda 1999-2000: 40-53;
en La Orden-Seminario permite suponer que al menos Gomes 2012), pero en la última década se ha excavado
una parte importante del mismo se hallaba al norte una necrópolis fenicia, la Hoya de los Rastros (García
de la ciudad actual, donde se han excavado cabañas Teyssandier y Marzoli 2013; García Teyssandier et al.
y otras estructuras negativas (Gómez Toscano et al. 2016), y diversos contextos del hábitat correspondiente
2014). Este mismo espacio pasaría a convertirse en un (García Teyssandier y Cabaco 2009; Pérez et al. 2016: 474-
terreno de expansión agrícola de la ciudad portuaria 483; Cabaco y García Teyssandier 2018). No entraremos
dedicada a la viticultura (Vera y Echevarría 2013: en la polémica de la filiación étnica del asentamiento
passim). No creemos necesario insistir en el hecho de de Castro Marim, si fenicio o indígena (Domínguez
que el cultivo de la vid fue introducido por los fenicios Monedero 2007: 33-34; Aubet 2009: 298; Arruda y
y que adquirió importancia no solo para el consumo de Celestino 2009: 115; Arruda et al. 2016: 464), aunque
la comunidad colonial y la reproducción de sus modos hay pocas dudas de que el santuario fuera un lugar de
de vida, sino también para la exportación, como regalos culto fenicio (Gomes 2012: 33-34; Escacena 2018: 145-
introductorios en las relaciones con las comunidades 147); no obstante, la existencia de dos asentamientos
locales y para acompañar a las celebraciones de en ambas orillas del río permite barajar la hipótesis de
pactos y acuerdos. Asimismo, en el estado actual de que, como en otros casos, la construcción del santuario

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Eduardo Ferrer Albelda and Francisco José García Fernández: Ciudad y urbanismo en Tarteso

constituyera la expresión arquitectónica de los pactos templos de Melqart-Hércules, en un contexto, el


establecidos entre la comunidad vernácula y los tardohelenismo, en el que las leyendas fundacionales
colonizadores. y las altas cronologías, con la Guerra de Troya como
referencia, se habían impuesto en el panorama de la
En este sentido, parece fuera de toda duda que el literatura histórica. Pero, independientemente de que
asentamiento fenicio se fundó, como otros, en una la leyenda fuera cierta o no, lo que parece verosímil es
ubicación estratégica con eje oeste-este en la ruta que Gadir nació con vocación urbana y con la autoridad
marítima atlántica y sur-norte con el cauce del religiosa (y política) que le confería el patronazgo de
Guadiana, pero su verdadero objetivo era el drenaje Melqart. Gadira y Emporion fueron las únicas ciudades
de los recursos metalíferos del Andévalo y del bajo peninsulares citadas en el periplo de Pseudo Escílax,
Alentejo (Schattner y Pérez Macías 2009) si atendemos amén de unos emporia cartagineses ubicados más allá
a los hallazgos de la calle Cuna 8 de Ayamonte: toberas, de las Columnas de Heracles, lo cual permite suponer
crisoles y escorias producto de las metalurgias del que en el entorno palatino de Filipo II, donde se adecúa
hierro y del bronce (Cabaco y García Teyssandier el periplo de Escílax de Carianda (fines del siglo VI a.C.)
2018: 229). En sincronía con los principales centros de a los conocimientos de su tiempo (mediados del siglo
Tarteso, el final de este horizonte fenicio de Ayamonte IV a.C.), la ciudad fenicia era el centro urbano más
se data a fines del siglo VII o principios del VI a.C., reseñable del extremo Occidente (Ferrer 2008).
con evidencias de destrucción y abandono (García
Teyssandier y Cabaco 2010; Cabaco y García Teyssandier Desconocemos, no obstante, por falta de documentación
2018: 228). Se puede considerar, por tanto, como un arqueológica, si la fundación de la nueva ciudad
caso de colonización fallida y de urbanización abortada, tuvo una repercusión inmediata -y en qué medida-
pues la crisis de principios del siglo VI a.C. condicionaría en los asentamientos ya existentes del entorno
negativamente su consolidación como ciudad e incluso (Hasta Regia, Nabrissa), o si generó un movimiento
su supervivencia como asentamiento, que continuó en de atracción poblacional y, con ello, la creación de
Castro Marim. nuevos asentamientos (¿Asido?). Los únicos fenómenos
constatados en el registro son la desaparición
El otro gran foco de urbanización fue Gadir. A pesar del poblado del Bronce Final de Las Cumbres,
de las incertidumbres que hay sobre determinados presumiblemente absorbido por CDB (Ruiz Mata y
aspectos aún no aclarados por la falta de investigaciones Pérez 1995: 52), y la proliferación de pequeños hábitats
arqueológicas, queda fuera de toda duda la existencia de cabañas (Campillo, Pocito Chico) en las tierras que
de una conurbación ya en época fenicia arcaica que bordeaban la bahía gaditana en su orilla septentrional.
englobaba el perímetro completo de la bahía de
Cádiz con, al menos dos núcleos amurallados, que Un panorama sensiblemente diferente es el descrito en
curiosamente han mantenido en sus respectivos los subsistemas del Guadalquivir y del Guadiamar. El
topónimos el carácter defensivo (Castillo de Doña distrito minero de Aznalcóllar tenía dos posibles vías
Blanca y Cerro del Castillo de Chiclana de la Frontera), para drenar los recursos metalíferos en dirección a Gadir:
otro núcleo de habitación (Teatro Cómico) en la el río Baetis y el Maenuba, y en ambos cursos fluviales
parte septentrional de la isla mayor, Cotinussa, donde fueron protagonistas los ejemplos de urbanización
presumiblemente habría dos templos, así como el precoz que articularon el territorio de manera estable
santuario de Melqart en el extremo meridional (cf. Ruiz durante toda la Antigüedad. En el caso del río Guadiamar,
Mata 1999; Botto ed. 2014; Niveau de Villedary 2020; las ciudades romanas estaban ubicadas a lo largo del
Ruiz Mata 2022: 33). A este poblamiento ya de por sí cauce (Lastigi, Laelia y Olontigi), pero solo disponemos
complejo, habría que añadir el recinto amurallado de La de registro arqueológico de sus antecedentes
Martela, recientemente documentado con georrádar, de protohistóricos en las dos primeras. Significativamente,
unas 3 ha y supuesta cronología púnica, ubicado frente en la cabecera del río, junto a las minas, surgieron dos
al Castillo de Doña Blanca y cercano a la desembocadura asentamientos gemelos fortificados que desempeñaron
del río Guadalete (Lagóstena y Ruiz Gil 2021). la función de custodios de las rutas del metal, el Cerro
del Castillo de Aznalcóllar y Los Castrejones (Hunt 1995;
A Gadir se le atribuye la prioridad de la colonización 2003), mientras que el Cerro de la Cabeza de Olivares, la
en la península ibérica, en parte porque el mito antigua Laelia (Caballos et al. 2005), se puede considerar
fundacional que nos ha llegado, transmitido por el punto intermedio en el tráfico de materias primas,
Estrabón (III 5, 5), es la versión gaditana de una y sobre todo un polo de atracción de población por la
historia en la que Onoba y Seks le habrían antecedido, proliferación de asentamientos rurales dedicados a la
aunque ambos intentos fueron fallidos. No era la única metalurgia y a la agricultura (Garrido González 2011),
controversia en la que se vio envuelta la ciudad porque entre ellos La Coriana (Olivares, Sevilla), un yacimiento
Plinio (XIX 63) informa de otra, esta vez entre Lixus y excavado datado en el siglo VII a.C. que se puede
Gades, a cuenta de la antigüedad de los respectivos considerar un asentamiento rural característico del

37
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Hierro I en el que predominan las estructuras negativas desarrollado en los siglos posteriores no desmentiría
(Rodríguez Cuevas 2015). su carácter comercial y artesanal, que adquirió notable
importancia en los siglos posteriores (Ferrer et al. 2010;
No conocemos la localización de Olontigi, habitualmente García Fernández y Ferrer 2011; García Fernández 2014).
atribuida a Aznalcázar (Sevilla), pero sí sabemos que
dispuso de una ceca que acuñó emisiones con rótulos El santuario de Astarté se conoce mucho mejor, tanto
en neopúnico (Alfaro Asins 1991). Por otro lado, se tiene el edificio fundacional como la evolución del mismo
noticia de un asentamiento con cerámicas de los siglos en sus sucesivas fases constructivas, en las que
VII-VI a.C. en el Cerro de Chíllar (Villamarique de la adquirió un tamaño excepcional y una gran riqueza
Condesa, Sevilla), donde se halló la estela epigráfica con (Fernández y Rodríguez 2022). La vida religiosa del
escritura del Suroeste y, no sin ciertas dudas, la célebre sitio se prolongó desde su inauguración a fines del siglo
pieza conocida como Bronce Carriazo. El sitio estaba IX hasta su abandono a principios de siglo VI a.C., y
ubicado estratégicamente en la paleodesembocadura además del culto, el santuario se dedicó desde el primer
del río Guadiamar, que entonces desaguaba en la momento a la metalurgia entre otros afanes (Ferrer
ensenada bética, pero no parece que tuviera continuidad y Fernández Flores e.p.). Quizás fuera este el secreto
en el Hierro II. M. Pellicer (1983: 835) consideró que era de su prosperidad en los que intervendrían a partes
“la única factoría oriental que hemos encontrado en el iguales su ubicación, junto a un brazo navegable del
bajo Betis, aunque con mezcla tartesia, unida por la vía Guadalquivir, a medio camino entre el distrito minero
fluvial del navegable Maenoba con el Cerro de la Cabeza de Aznalcóllar y Gadir, y su función como garante de
de Olivares, estación terminal de la vía terrestre de los los pactos establecidos entre fenicios y las poblaciones
metales de Riotinto, Tejada y Aznalcóllar”. locales. El éxito de su actividad se puede medir tanto
por las continuas reformas y el engrandecimiento del
Esta cita nos sirve para introducir el caso mejor santuario, como por su extraordinario tesoro, el ajuar
conocido de urbanismo del suroeste de Iberia, aunque de la diosa, y, a una escala regional, al movimiento
la documentación arqueológica se date, en su mayor poblacional centrípeto ocasionado por el dinamismo de
parte, en los siglos V-IV a.C. Se trata de Tejada la Vieja la economía colonial. En un principio surgieron en las
(Fernández Jurado 1987), un asentamiento de más de 12 cercanías pequeños poblados dedicados a la metalurgia
ha fortificado a fines del siglo VIII a.C. y rodeado por una (Jardín de Alá, El Berrocal, Los Pesebres I) en la margen
potente muralla, que debió obtener el estatus de centro derecha del río (García Fernández y Ferrer 2024), y a
urbano en ese momento o incluso algo antes (Toscano la agricultura en la izquierda (Universidad Laboral),
y Campos 2020). Este aparato defensivo, aunque se ha pero casi un siglo después, a fines del siglo VIII a.C., se
considerado como una obra de prestigio al no haber fundaron nuevos asentamientos al norte del santuario
evidencias de violencia (García Sanz y Rufete 1995: 12), y del emporio: Ilipa (Alcalá del Río), Cerro de la Cabeza
lo interpretamos sin embargo como una construcción de Santiponce y Cerro Macareno. A su vez, durante
destinada a la protección de la población y de los metales el Hierro I, sobre todo en el siglo VII a.C., se habitó el
procesados en el interior del sitio o en los alrededores. campo, con asentamientos dedicados a actividades
Por otro lado, los análisis metalográficos vinculan agropecuarias (Los Pesebres I, La Vereda, GNA19) y
claramente a San Bartolomé de Almonte y Tejada con las metalúrgicas (Cerro de la Albina, cerca de Coria del Río).
minas de Aznalcóllar (Fernández Jurado 1989: 352-353),
lo que convierte a este y a otros yacimientos (Peñalosa) Esta estrategia desarrollada desde el santuario y el
como partes integrantes del subsistema centralizado a emporio se compaginó con otra más efectiva aún para
partir del siglo VII a.C. en la ciudad de Tejada. la difusión del fenómeno urbano entre las comunidades
vernáculas: la construcción de santuarios en el corazón
En el vértice septentrional del “triángulo” argénteo de los poblados, suficientemente documentada en el
que representa *Ispal (Sevilla), la estrategia de los bajo Guadalquivir (Coria del Río, Carmona, Montemolín),
fenicios consistió en la edificación de un santuario en pero también en otras áreas colindantes (Castro do
tierra de nadie, en un lugar suficientemente alejado Ratinhos, Castillejos de Alcorrín) (Ferrer 2017b; e.p.). Sin
del asentamiento más cercano (Coria del Río), pero embargo, mientras que los primeros son relativamente
próximo a un emporio localizado en la orilla opuesta bien conocidos gracias a las excavaciones arqueológicas
del río, junto a la desembocadura de un arroyo, en una llevadas a cabo en las décadas de los ochenta y noventa,
zona de marismas muy apta para los intercambios de apenas se han documentado los espacios de hábitat con
acuerdo con su hipotética función empórica (Escacena los que estarían relacionados, como tampoco el resto
y García Fernández 2012; Escacena 2018b). El topónimo de los establecimientos urbanos que surgieron al calor
permite suponer un origen fenicio del sitio, pero solo del fenómeno colonial entre los siglos VIII y VII a.C. Ello
conocemos contextos del Hierro I poco significativos se debe, fundamentalmente, a la escasez de proyectos
para extraer conclusiones definitivas sobre el tamaño de investigación sistemáticos en esta comarca y la
o la funcionalidad del hábitat; no obstante, el papel enorme dependencia de la denominada “arqueología

38
Eduardo Ferrer Albelda and Francisco José García Fernández: Ciudad y urbanismo en Tarteso

preventiva”. De hecho, a excepción de las excavaciones más antiguas, es la de comunidades aldeanas, con
realizadas en los años setenta y ochenta en el Cerro de la economías domésticas y escasa jerarquización social,
Cabeza de Santiponce y Cerro Macareno, estas últimas pero en transición hacia sociedades con roles de
retomadas recientemente por parte de la Universidad privilegios, en las que sobresalían big men and women.
de Sevilla (García Fernández 2020), la información con la Algunos autores aprecian estos datos como los síntomas
que contamos procede sobre todo de las intervenciones de una preurbanización, como el primer paso de la
urbanas realizadas en Alcalá del Río, Sevilla y Coria creación de ciudades, justificando de alguna manera el
del Río, así como otras localidades situadas más al carácter local del proceso urbanizador, pero se trata de
interior, como Carmona u Osuna. Aún así, se ha podido un ejercicio ajeno al análisis histórico porque se valoran
demostrar la convivencia, en los niveles más antiguos futuribles y “necesidad” de que así fuera, pero no los
de ocupación, de cabañas de planta ovalada y otras datos arqueológicos.
estructuras de diversa función (cocinas, silos, etc.) con
edificios perfectamente rectangulares, revelando la 2) La ciudad es, por tanto, un fenómeno ajeno a la
temprana introducción de las tipologías arquitectónicas tradición local y constituye el trasplante no solo de
y técnicas constructivas de tradición oriental en el seno morfologías y técnicas constructivas sino también
de estos establecimientos que podríamos denominar de modos de vida urbanos. La fundación de emporios
“mestizos”, así como la paulatina adquisición de rasgos (Onoba y, presumiblemente, *Ispal) y de ciudades
urbanos, como la adopción de murallas provistas de (Gadir), fue el comienzo de un proceso lento, a veces
potentes glacis o terraplenes y la aparición de espacios con ensayos fallidos (Ayamonte), pero con un gran
de circulación (García Fernández 2023). Este es el germen arraigo -se podría decir que definitivo- en Tarteso.
de una densa y amplia red que se extenderá también Estas implantaciones coloniales tuvieron, entre otras,
río arriba y hacia las campiñas del Guadalquivir, donde dos consecuencias de transcendencia futura: por un
convive con un tupido poblamiento rural. No obstante, lado, la economía colonial, y sobre todo la actividad
las formas plenamente urbanas no cristalizarán hasta minero-metalúrgica, generaron la necesidad de
el Hierro II, cuando podemos hablar propiamente de asentamientos grandes y protegidos con murallas
ciudades, en este caso turdetanas (García Fernández (Ilipla, Tejada la Vieja, etc.) para gestionar los flujos de
2017). materias primas, mercancías perecederas y productos
artesanales, y también para cobijar a la población ante
Recapitulación: genealogía de la urbanización de peligros externos. No obstante, el poblamiento rural,
Tarteso conceptualmente contrapuesto al urbano, tuvo un
gran desarrollo tanto en ambientes coloniales como
En los apartados anteriores hemos presentado entre las comunidades vernáculas; de hecho, durante
una síntesis de los criterios generales y específicos el siglo VII a.C. la colonización agraria fue uno de los
propuestos por diversos autores y por nosotros fenómenos más conspicuos de Tarteso. En la órbita de
para definir qué era una ciudad en la Antigüedad y, unos y otros proliferaron las granjas y aldeas dedicadas
centrados en el territorio de Tarteso, para responder a a la metalurgia y a las actividades agropecuarias,
las cuestiones de cuándo, cómo y dónde se desarrolló fundamentales para sostener ese proceso embrionario
el fenómeno urbano. Las conclusiones a las que hemos que era la vida urbana.
llegado son básicamente tres:
Por otro lado, estas ciudades y emporios constituyeron
1) Antes de la colonización fenicia, durante el Bronce el modelo en el que se inspirarían otros asentamientos
Final no existían ciudades ni hubo procesos de posteriores o aquellos sitios, ya existentes, que
urbanización. Se trataba de poblaciones muy lábiles y básicamente reprodujeron, adoptaron, adaptaron,
con cierta movilidad, en un territorio muy amplio, con imitaron o reinterpretaron las formas y los materiales,
grandes áreas despobladas o densidad de población las técnicas edilicias, las decoraciones, los acabados de
muy baja. No obstante, entre los siglos X-IX a.C. se paredes y suelos, las plantas de los edificios, etcétera, así
detectan procesos de fijación en el territorio (o de como también la estructura urbana de origen oriental.
continuidad en algunos casos) en sitios estratégicos Es un proceso, sin embargo, lento, de adaptación y no de
desde el punto de vista de la comunicación y de la sustitución, que no culminaría hasta avanzado el siglo
explotación de recursos económicos (Huelva, Coria del VI a.C. La convivencia de formas antiguas (cabañas de
Río, Carmona, Lebrija, Montemolín, Osuna, Setefilla). Se planta elíptica) y coloniales (edificios de muros rectos)
trata de aldeas sin planificación, o con una concepción durante más de dos siglos (Alcalá del Río, Montemolín,
no organizada del espacio, en la que predominaban las Acinipo), como también de determinadas artesanías,
agrupaciones de cabañas y las estructuras negativas como la alfarería, nos previene contra la idea de una
(horneras, basureros, cocinas, etc.) dispersas en una transformación acelerada y en favor de la convivencia
superficie amplia. La lectura social de este registro prolongada en el tiempo de dos tradiciones. En esta
arqueológico, al que se sumarían las estelas decoradas evolución, los santuarios fenicios como El Carambolo, o

39
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

los integrados en los asentamientos indígenas (Saltillo Bibliografía


en Carmo, Cerro de San Juan en Caura, Montemolín,
Castro Marim, Castro de Ratinhos), desempeñaron Aguayo, P.; Carrilero, M.; de la Torre, M.P. y Flores, C.
un rol trascendental en dos niveles: el puramente 1986. El yacimiento pre y protohistórico de Acinipo
material y estético, ya que permitían imitar los modelos (Ronda, Málaga): un ejemplo de cabañas del Bronce
constructivos fenicios, y por otro, sociopolítico, al Final y su evolución. Coloquio sobre el Microespacio.
favorecer el encuentro y la negociación entre las dos Arqueología Espacial 9: 33-58.
comunidades. Este ambiente de cooperación finalizaría Aguayo, P.; Carrilero, M. y Martínez, G. 1991. La
de manera abrupta a principios del siglo VI a.C. en el presencia fenicia y el proceso de aculturación de las
bajo Guadalquivir (Ferrer y García Fernández 2019; comunidades del Bronce Final de la depresión de
2021) y en el bajo Guadiana sincrónicamente, pero Ronda (Málaga), in Atti del II Congresso Internazionale
había fracasado antes en otras geografías, como en el di Studi Fenici e Punici, 2: 559-571. Roma: CNRS.
Castro de Ratinhos, Guadiana arriba. Alfaro Asins, C. 1991. Epigrafía monetal púnica y
neopúnica en Hispania. Ensayo de síntesis. Ermanno
3) Los ejemplos de urbanización en la Tartéside A. Arslan Studia Dicata. Glaux 7, 1: 137-144.
responden a diversas necesidades según los Algaze, G. 2004. El sistema-mundo de Uruk. La expansión
condicionantes y circunstancias de cada territorio: si los de la primera civilización mesopotámica. Barcelona:
habidos en las cuencas del Guadiana, Tinto y Guadiamar Belaterra.
se desarrollaron fundamentalmente en razón de la Almagro Gorbea, M. 1988. El área superficial de
actividad minero-metalúrgica, en la bahía de Cádiz este las poblaciones ibéricas, in Coloquio sobre los
factor fue también importante (almacén de litargirio asentamientos ibéricos ante la romanización: 21-34.
en CDB), pero prevaleció en carácter estratégico Madrid: Ministerio de Cultura-Casa de Velázquez.
(a la entrada del estrecho de Gibraltar, frente a la Almagro Gorbea, M. 2000. La monarquía tartésica y su
desembocadura del Guadalete y cerca de la embocadura ideología política. Historiar 5: 12-22.
de la ensenada tartésica) y defensivo, porque a la Almagro Gorbea, M. 2010. La colonización tartésica:
ubicación insular de la fundación principal se le sumaría toponima y arqueología. Serta Paleohispania J. de Hoz.
la capacidad disuasoria de los centros fortificados Paleohispanica 10: 187-199.
que protegían la bahía por sus flancos septentrional y Alvar Ezquerra, J. 1989. Tartessos-ciudad = Cádiz.
meridional. En el río Baetis, el santuario de El Carambolo Apuntes para una posible identificación, in Homenaje
y plausiblemente el emporio de *Ispal pudieron a S. Montero. Anejos de Gerión 2: 295-305. Madrid:
responder a una doble estrategia: por un lado, el cauce Universidad Complutense de Madrid.
del río era la vía adecuada para drenar los recursos Alvar Ezquerra, J. 1991. La religión como índice de
mineros del distrito del Aznalcóllar, compartiendo con aculturación: el caso de Tartessos, in Atti del II
el Guadiamar esta función. La inauguración de Ilipa Congresso Internazionale di Studi Fenici e Punici, 1: 351-
(Alcalá del Río) y de Cerro Macareno a fines del siglo VIII 356. Roma, CNRS.
a.C. posiblemente estuvieron en relación con esta. Por Alvar Ezquerra, J. y González Wagner, C. 1988. La
otro lado, la margen izquierda abría las posibilidades actividad agrícola en la economía fenicia de la
de hacer pactos con las comunidades de la campiña Península Ibérica. Gerión 6: 169-185.
sevillana situadas a orillas del Guadalquivir y de sus Álvarez Martí-Aguilar, M. 2005a. Tarteso, la construcción
afluentes, Guadaíra y Corbones, y en Los Alcores, una de un mito en la historiografía española. Málaga:
comarca de gran feracidad agrícola y especialmente CEDMA.
apta para el desarrollo de la cabaña ganadera. Los Álvarez Martí-Aguilar, M. 2005b. El orientalizante
santuarios de Saltillo en Carmona y Montemolín son los peninsular como problema historiográfico, in S.
principales testigos de esta estrategia de colaboración Celestino Pérez y J. Jiménez Ávila (coords.) El período
y connivencia con las élites locales, y la colonización orientalizante. Protohistoria del Mediterráneo occidental.
agraria es el mejor argumento para comprobar cómo Actas del III Simposio Internacional de Arqueología de
la economía colonial había dinamizado la actividad Mérida. Anejos de AEspA XXXV, I: 227-236. Mérida:
económica de las comunidades locales hasta su IAM-CSIC.
integración en circuitos más amplios. Álvarez Martí-Aguilar, M. 2007. Arganthonius Gaditanus.
La identificación de Gadir y Tarteso en la tradición
La crisis de principios del siglo VI a.C. desestructuró antigua. Klio 89, 2: 477-492.
un sistema que había durado algo más de doscientos Álvarez Martí-Aguilar, M. 2010. Carriazo y su
años, y una de las consecuencias fue la desaparición interpretación de los hallazgos de El Carambolo en
de los santuarios en el bajo Guadalquivir, pero el tejido el contexto de los estudios sobre Tartesos, in M.L.
urbano quedó prácticamente intacto, consolidándose de la Bandera Romero y E. Ferrer Albelda (coords.)
y gozando de un nuevo auge en los siglos siguientes El Carambolo 50 años de un tesoro: 53-98. Sevilla:
(García Fernández 2003b; 2005; 2017). Universidad de Sevilla.

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46
Phoenician colonization of the Mediterranean
and the process of urbanization in the Far West

Ana Margarida Arruda


Centro de Arqueologia; Centro de Estudos Clássicos. Faculdade de Letras, Universidade de Lisboa

Resumo: No território actualmente português, o fenómeno de urbanização coincide com a chegada e instalação de comunidades
exógenas oriundas do Mediterrâneo, fenómenos relacionados com a expansão fenícia para Ocidente. Nos sítios orientalizantes
litorais, alguns de dimensão considerável, como Lisboa ou Alcácer do Sal, ficou documentada a existência da escrita, de
santuários, de planos arquitectónicos bem definidos, de uma avultada população, da produção, mas também da importação, de
produtos manufacturados e alimentares, itens que são indispensáveis para assumir a sua condição de “cidades”. Esta realidade,
que evidencia uma ruptura acentuada com os modelos de ocupação de âmbito doméstico anteriores, do final da Idade do Bronze,
teve implicações nas estruturas sociais, políticas e económicas dos grupos humanos que se instalaram nesses locais, bem como
nos que estariam nos seus territórios imediatos, e na sua dependência directa.
Palavras Chave: Colonização fenícia; urbanização; Estremo Ocidente
Abstract: In currently Portuguese territory, the phenomenon of urbanization coincides with the arrival and installation of
exogenous communities from the Mediterranean, phenomena related to the Phoenician expansion to the West. In coastal
orientalizing sites, some of considerable size, such as Lisbon or Alcácer do Sal, the existence of writing, sanctuaries, well-defined
architectural plans, a large population, the production, but also the import, of manufactured and food products, items that
are essential to assume their status as “cities”. This reality, which highlights a sharp break with previous models of domestic
occupation from the end of the Bronze Age, had implications in the social, political and economic structures of the human
groups who settled in these places, as well as those who would be in their territories, and in their direct dependence.
Keywords: Phoenician colonization; Urbanization; Far West

Introduction This observation is based, on one hand, on the extent


of the occupied areas and the population density
In the central and southern regions of the current that can be inferred, and, on the other hand, on the
Portuguese territory, there is very little information architectures and types of urban structures, that some
about the habitation centers from the early Iron Age of them possess. In fact, it seems feasible to be more
influenced by Phoenician colonization, particularly flexible in defining an urban space, as it is not strictly
regarding urban structure and how it developed over necessary for all the items listed by Gordon Childe in
time. his seminal text ‘Urban Revolution’ (Childe, 1950) to
have been verified.
For various reasons, realities like Castillo de Doña
Blanca, Tejada la Vieja, or La Fonteta have not yet been This is because these items do not necessarily
documented, and the available information is not even correspond to a limiting checklist and were designed
comparable to what we have for sites occupied from for a specific type of city, specifically the Greco-Latin
the 5th century BCE onwards, located in the Alentejo city. Nevertheless, in addition to the size of the occupied
region and the Spanish Extremadura, such as Mesas area, the inferred population density, and public
do Castelinho or Castrejón del Capote, or even in the constructions, the specialized production of artifacts
northwest of the Iberian Peninsula. Even rural sites is also documented in certain cases, as well as the
have provided more data than urban ones. “external trade” of food and manufactured products.

This lack of information is due, on the one hand, to Urban sites from the Iron Age in Central and
the long diachrony of occupations, some of which Southern Portugal
correspond to present-day cities like Santarém, Lisbon,
and Tavira. On the other hand, it is attributed to the On the western coast
limited investment in fieldwork and, when it has
occurred, the inadequate scientific dissemination of Lisbon
results.
The 15 hectares of the castle hill, where the Iron Age
Nevertheless, the available data allow us to verify the occupation occurred, may not entirely correspond to
existence of early urbanization on the Portuguese coast, an urbanized surface. Many areas would consist of non-
which coincides chronologically with the arrival in the built spaces, a situation imposed by the topography of
Far West of human communities of eastern origin. the hill. It should be noted that even in the Middle Age,

47
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 1. Lisbon: area occupied during the Iron Age (7th to 3rd century BCE).

the space enclosed by the Fernandina wall was filled consequently, horizontal readings difficult. On the
with small gardens and vacant lots, as Fernão Lopes other hand, evidence of Iron Age occupations is found
duly noted (Gaspar, 1993: p. 18). at very low levels, beneath many meters of sediments
corresponding to Roman, medieval, modern, and
However, almost all archaeological interventions contemporary periods. Thus, the mentioned works
conducted here have provided materials and structures are mostly limited to identifying sections of walls that
from the Iron Age (Arruda 1999-2000; Calado et al. 2013; apparently belonged to rectangular buildings, many of
Sousa, 2014, 2015, 2018; Pimenta, Calado e Leitão 2014; them of a residential nature.
Pimenta, Silva, Calado 2014; Pimenta, Sousa, Amaro
2015; Sousa e Guerra 2018; Sousa e Pinto 2016; Sousa, Exceptions to this reality include the ancient Sommer
Sarrazola, Simão 2016), making it undeniable that there warehouses, with structures dating back to the 7th
was dense occupation and a considerable population and 6th centuries BCE (Ribeiro et al. 2017), and Rua
that could have reached 3,000/4,000 inhabitants, dos Correeiros, which is later, from the 5th and 4th
based on calculations proposed by various researchers centuries BCE (Sousa 2014).
(Arruda 1999-2000). This would require a significantly
large resource catchment area, well beyond what could In the Judiaria street, a karstic cavity can be interpreted
be obtained in a two-hour walk. as a cult space in an urban environment, reflecting the
existence of public facilities, in this case, of a religious
This fact presupposes control over a very vast territory nature, since the 7th century BCE (Calado et al. 2013).
that Olisipo would dominate, which, at least for the
II Iron Age, is easily recognizable in rural sites in the In other areas, artisanal production has been
inland region to the west and those on the estuary’s demonstrated. The amphora kilns at the Convento do
bottom margin (Arruda 1999-2000; Arruda et al. 2014; Corpus Christi (Antunes, Oliveira, Manso 2020) and Rua
Arruda 2017; Cardoso et al. 2015; Sousa, 2014; Sousa et al. dos Correiros (Sousa 2014), dating between the 5th and
2017), and even in other urban types, such as Santarém, 4th centuries BCE, can be added to the red slip ceramics
the ancient Scallabis, where, as will be seen, some deformed by firing found at Castelo de São Jorge, dating
products manufactured in Olisipo were found. from the 6th century BCE. The former also documents
the manufacture of the products that would fill them
Unfortunately, archaeological work in Lisbon is always and be destined for shipment for many sites dated from
conditioned by the challenges imposed by urban the Second Iron Age where pieces produced in Lisbon
archaeology, making large-scale excavations and, were found, such as Santarém, Porto do Sabugueiro

48
Ana Margarida Arruda: Phoenician colonization of the Mediterranean and the process of urbanization in the Far West

Figure 2. Location of Iron Age II occupation sites in the Lower Tagus, according to sousa 2018.

(Sousa and Pimenta 2014; Sousa et al. 2018), Cabeço the existence of long-distance commercial contacts
Guião (Arruda et al. 2017), and Baútas (Sousa and throughout the sidereal diachrony.
Pimenta 2014).
Finally, mention should be made of the presence of
Although the vast majority of archaeological materials writing, embodied in the funerary inscription on a
from the Iron Age are locally produced, some pieces stele found in the Sommer warehouses (Neto et al.
exhibit exogenous characteristics. This is the case, for 2016) and the one incised on a fragment of an amphora,
example, with amphorae from the Archaic period (8th- both dating from the first half of the 7th century BCE
6th centuries BCE) and the Second Iron Age (5th-3rd (Zamora Lopez 2014).
centuries BCE). The former originates from the area of
Málaga (Arruda 1999-2000; Sousa and Pinto 2016), the The situation described for Lisbon, which differs
latter from the Bay of Cadiz and the Guadalquivir Valley substantially from that of the Bronze Age (Silva 2013),
and even Sardinia (Sousa 2014). These realities reveal indicates a fully urbanized habitation nucleus in

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 3. Quinta do Almaraz: occupied area.

the early Iron Age. In fact, almost all elements from glaring. This situation is about to be addressed by the
Childe’s list, as seen, were detected, which would not excellent work currently underway by the new field
even be obligatory, as mentioned at the beginning. and office supervisor, Dr. Ana Olaio. Soon, updates on
This is because new definitions for the phenomenon this important site will certainly be shared with the
of urbanization have been assumed, some perhaps too scientific community. However, what exists allows
comprehensive, as they would be applicable to other for the admission, without many reservations, that it
realities that are difficult to define as urban, as is the is a reality parallel to that of Lisbon. In fact, the two
case with Fernández-Gotz and Krause (2013), who sites, located on each side of the estuary with total
stated that a city would be “...a numerically significant intervisibility, would be deeply interconnected (Arruda
aggregation of people permanently living together in 1999-2000, 2005; Sousa 2018).
a settlement that fulfills central place functions for a
wider territory...”. Others, however, are more suitable It is worth mentioning the size of the site, still about
for the data recovered in Lisbon, such as the new list 50% smaller than Lisbon, and the resulting demographic
developed by Smith in 2016, which took into account expression. There are significant defensive structures,
a diversity of proposals, including those of Renfrew or including a V-profile ditch, evidence of metallurgical
Flannery. On the other hand, it cannot be forgotten that production (Valério et al. 2012; Melo et al. 2014),
the attributes traditionally associated with a city have ceramics, and a notable collection of imported
been called into question, including for Archaic Greece materials, including alabaster vessels (Cardoso 2004),
of the 8th and 7th centuries BCE and would be valid scarabs (Cardoso 2004; Almagro and Torres Ortiz 2009),
only for the classical period (Haggis 2015). Greek Corinthian middle pottery (Arruda 2019), and
amphorae produced on the coast of Malaga and in the
Quinta do Almaraz Bay of Cadiz (Olaio 2015; Olaio 2022).

On the other side of the mouth of the Tagus Estuary, Alcáçova de Santarém
Almaraz stands out (Barros, Cardoso, Sabrosa 1993;
Arruda 1999-2000; Barros and Soares 2004), where, Still in the context of the Tagus Estuary, one of the
despite extensive excavations that revealed habitation Portuguese areas with significant expression in terms
and defensive structures, the lack of published data is of the Iron Age of Mediterranean origin (Arruda 2017),

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Ana Margarida Arruda: Phoenician colonization of the Mediterranean and the process of urbanization in the Far West

Figure 4. Alcáçova de Santarém: the area occupied during the Iron Age.

in the same category of sites is Santarém (Arruda Although most of the defining evidence of an
1999-2000). The occupied area during the Iron Age is urbanization process was not clearly detected in
also extensive, and metallurgical production (Ibidem) Santarém, it must be assumed that this is largely due
and ceramics have been documented, as well as the to the particular conditions of the site, especially the
importation of food products, both regional (Sousa and prolonged occupation, with a significant focus on the
Pimenta 2014; Sousa, Pimenta, Arruda 2021) and from Islamic period. During this time, deep constructions,
distant areas, such as the already mentioned Lisbon. especially silos, profoundly affected the earlier Roman
and Iron Age strata. However, it should be noted that
In this case as well, fieldwork has always been heavily the occupied areas from the 7th century BCE onwards
conditioned by the circumstances imposed by urban are considerably larger than those from the Late
archaeology. The prolonged occupation of the site, Bronze Age (Arruda and Sousa 2015), indicating a
from the end of the Bronze Age to the present day, has significant demographic increase. This is supported
made it difficult to preserve the layers corresponding by palynological analyses of sediments from Paúl
to the Iron Age. Despite the abundance of artifacts, dos Patudos in Alpiarça (Leeuwaarden and Janssen
little or nothing has been preserved of the habitation 1985), which show an increase in cultivated area and
structures, with only remnants of straight walls a corresponding decrease in the surrounding forest
defining structures with rectangular plans remaining. around the beginning of the first millennium BCE. This
These structures would have been paved with floors of coincides with the settlement on the Alcáçova plateau
crushed limestone or reddened clay (Arruda 1999-2000; in Santarém by exogenous communities of oriental
Sousa and Arruda 2018). origin.

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 5. Alcácer do Sal: the area occupied during the Iron Age.

Alcácer do Sal 2015), are evidence of the aforementioned exogenous


character.
In Alcácer do Sal, many of the defining elements of an
urban space have been identified, even using traditional Both the materials and the architectural characteristics
criteria such as those of Childe or Smith: the size of and construction techniques identified in the
the area occupied during the Iron Age, approaching excavations carried out by the team of the Museum of
that of Lisbon, with about 14 hectares; a considerable Archaeology and Ethnography of the District of Setúbal
population density that can be inferred from the size; in 1979 and 1981 at the Castle undeniably point to a
a vast necropolis (around 200 burials); two sanctuaries, cultural universe connected with Phoenician presence
one urban, situated on the hilltop, the other portuary, on the Iberian Peninsula, with parallels in Andalusia
on the riverbank; pottery production; habitation and the Southeast, as well as on the western facade,
structures in designated areas; and imports. specifically in the Tagus and Mondego Estuaries, and
even in the Algarve (Arruda, 1999-2000).
The urban character that Alcácer do Sal possessed
throughout the Iron Age seems undeniable, considering The Southern Coast
the items listed in the previous paragraph.
Tavira
The oriental character of the Olival do Senhor dos
Mártires necropolis is very clear, at least for the earlier In Tavira, one of the two notable sites in this context, the
phase (7th-6th centuries BCE). This is easily verifiable in challenge of excavating in an urban environment also
the funerary architecture, the practiced rituals, and the imposes limitations on the analysis of its urbanization.
recovered materials, as the recent and exhaustive study However, on the hill of Santa Maria, a casemate wall and
of this funerary space clearly reveals (Gomes 2021). walkways built in the 7th century BCE, with a maximum
The in situ incinerations (some carried out in stepped- thickness of 9.5 meters, and accompanying the hill on
profile graves) and in busta, along with associated the southwest side (Maia 2000, Maia 2003, Maia and
artifacts such as Egyptian scarabs (Almagro Gorbea and Silva 2004, Maia and Gómez Toscano 2012), delimited
Torres Ortiz, 2009, with bibliography), the “oil bottle” an urban area, of which, however, very little is still
(Gomes, 2015; 2016), the pair of crotals (Gomes, 2021), known but is estimated to extend over approximately 6
or even the piriform bronze jar found a few years ago hectares. About 20 meters from this location, areas for
in the necropolis area (Arruda, Lourenço, and Lima, ore processing and significant metallurgical activities

52
Ana Margarida Arruda: Phoenician colonization of the Mediterranean and the process of urbanization in the Far West

Figure 6. Tavira: the hill of Santa Maria.

have been identified, with recorded furnaces, cupels, The morphology of the urns allowed for establishing
slag, and crucibles in contexts that could be dated to a chronology from the second half/end of the 7th
the early Iron Age (Ibidem). century BCE for the use of this funerary space (Ibidem),
with undeniable Mediterranean characteristics,
Also noteworthy is the building identified in the and at the very least, orientalizing. The evidence of
Solar dos Corte Real, apparently of monumental Phoenician presence in Tavira is irrefutable, evident
characteristics (Maia and Silva 2004). not only in writing but also in the morphologies of
the artifacts, especially those collected in the Palácio
The existence of an urban sanctuary in Tavira also da Galeria, such as the “mouth of arrow” vase, the “oil
seems very likely, recognized through rock-cut wells bottle,” red engobe plates, some amphorae, and even
found in the Palace of the Gallery and interpreted as the ivory box (Maia 2000; AAVV 2003). Additionally, as
bothroi (Maia and Silva 2004). previously mentioned, the documented funerary ritual
in the necropolis of Convento da Graça or in the Solar
The quantity of imported materials, tableware, and dos Corte Real building.
amphorae is also significant, with these imports
extending until a later period of the Second Iron Age, The urban dimension of the site, including the wall,
as was the case with Attic pottery from the 5th and 4th residential constructions, artisanal production in an
centuries BCE (Barros 2004). Ceramic production was initial metallurgical phase and later ceramics, the
recognized from the 4th century BCE (Maia 2004), in an urban sanctuary, and imports of manufactured goods
area where part of the docking mole and a ramp for dry throughout the Iron Age, are eloquent testimonies
maintenance of boats were apparently detected (Maia directly connected to the arrival and settlement of
and Loureiro 2008). Mediterranean populations in the region.

Writing is represented by an ostracon inscribed in Castro Marim


Phoenician characters and language (Amadasi Guzzo
and Zamora López 2008). At the Castle of Castro Marim, a small hill of about 4
hectares, excavations focused on a cultic area. The

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 7. Castro Marim Castle.

sanctuary, built in the 7th century BCE, was remodeled 2005; Arruda, Ferreira, and Sousa, 2020; Sousa 2009)
in the early following century, collapsing at its end for storage and transportation (Arruda 1999/2000;
(Arruda 2005; Arruda et al. 2009). In the mid-5th century Arruda et al. 2006). The data recovered from fieldwork
BCE, another area of identical functionality was built at the Castle of Castro Marim indicates that the
in the same location, of which a favissa was identified, beginning of its sideric occupation is closely related to
with a series of ritual acts preceding this construction the phenomenon of orientalization that the southern
(Ibid.). Iberian Peninsula underwent following the arrival
of Phoenician colonists in the region of the Strait of
In addition to these religious elements, a casemate Gibraltar. On the other hand, the urban sanctuary that
wall was also identified, developing at the upper limit developed in this specific area of the hill shows, at first,
of the northern slope, respecting the limits of the hill, a plan, construction characteristics, and equipment
precisely under the defensive wall built in the Middle (Arruda, Freitas, and Oliveira 2007; Arruda et al. 2009)
Ages and dating back to the 7th century BCE (Arruda, that resemble those considered Phoenician, established
Oliveira, and Freitas 2016). in the lower Guadalquivir. It is also worth mentioning
that the existence of an urbanistic organization has
It should also be noted the abundance of imports been proven, evidenced by the roads that functioned
throughout the Iron Age, incorporating table ceramics as a structuring element of the architectural plan. The
(Arruda 1997; Arruda 1999/2000; Arruda 2000; Arruda buildings resulted from adaptations to the available

54
Ana Margarida Arruda: Phoenician colonization of the Mediterranean and the process of urbanization in the Far West

The data from Central and Southern Portugal also


directly point to the importance of religion and worship
in this process. While the data from Castro Marim,
Tavira, or Lisbon may be debatable in their specific
association with worship buildings, those from Alcácer
do Sal are undeniable, even if in this particular case,
a well-defined structure is lacking. This reality is not
surprising because mechanisms of ideological control
can be as or more important than political and economic
ones in the dominance exercised by colonizers over
indigenous territories and social systems.

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La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento
del depósito de bronces de la Ría:
Estado de la cuestión

Javier Bermejo Meléndez*


Alejandro Cano Pérez*
Juan M. Campos Carrasco*
*Universidad de Huelva. Centro de investigación en Patrimonio Histórico, Cultural y Natural.

Resumen: En el centenario de la aparición del depósito de bronces de la Ría onubense se torna necesario realizar una valoración
del avance del conocimiento del puerto atlántico, con todas las manifestaciones arqueológicas que han venido documentándose
a lo largo de un siglo. Gracias a la trascendencia, impacto e importancia de los hallazgos en el subsuelo y contexto subacuático,
Huelva llamará la atención de la investigación nacional e internacional, siendo el referente ineludible en la conformación del
denominado mundo tartésico desde las postrimerías del Bronce Final Atlántico. La presente contribución supone una síntesis del
estado del conocimiento que actualmente se tiene de la Huelva protohistórica, sus características geomorfológicas y principales
elementos de su estructura urbana.
Palabras clave: Huelva; estuario; urbanismo; Tarteso; emporio
Abstract: On the centenary of the discovery of the bronze deposit in the estuary of Huelva, it becomes necessary to assess the
progress of knowledge regarding the Atlantic port, including all the archaeological manifestations that have been documented
over a century. Due to the significance, impact, and importance of the findings in the underground and underwater context,
Huelva will attract the attention of national and international research, becoming an unavoidable reference in the formation of
the so-called Tartessian world since the late Atlantic Bronze Age. This contribution represents a synthesis of the current state
of knowledge about protohistoric Huelva, its geomorphological characteristics, and the main elements of its urban structure.
Keywords: Huelva; estuary; urbanism; Tarteso; emporium

El enclave de Huelva, significación y conformación intervenciones de carácter arqueológico, o actividades


urbanas con remociones de terreno, que a lo largo de
El descubrimiento del depósito de bronces de la ría ese periodo se han desarrollado en la ciudad de Huelva,
de Huelva en 1923 supuso un destacado episodio de a veces con diferentes resultados, pero que permiten
la arqueología peninsular que posicionó a Huelva en obtener una imagen mucho más completa y compleja de
el centro del debate científico relativo a la prehistoria aquella realidad, conformando la base del conocimiento
reciente y protohistoria sin solución de continuidad que a día de hoy se tiene sobre el tema (entre otros,
hasta nuestros días (Albelda y Albert 1923a, 1923b; García y Bellido 1944; Belén et al. 1978; Fernández, 1984;
Albelda y Obermaier, 1931; Almagro-Basch 1940; 1957; 1990; Fernández-Miranda, 1986; Cabrera, 1988; 1995;
Hunt, 2001; Carrasco y Pachón 2006; Rovira 1995; Ruiz- Garrido y Orta 1989; Belén y Escacena 1995; Campos y
Gálvez 1995 Ed.). Los posteriores hallazgos surgidos en Gómez 1995; Osuna et al. 2001; Rufete 2002; González de
la ciudad a lo largo del s. XX, especialmente a partir de Canales et al. 2004; Mederos 2008; Gómez y Fundoni 2010-
la década de 1960 marcaron esta dinámica, viéndose 2011; Gómez 2009; Campos y Alvar 2013; Domínguez
acrecentado el interés, debate y producción científica 2013; Gómez y Ruiz 2014; Toscano-Pérez 2021; Tejera y
relativa a la Huelva tartésica. En el centenario de Toscano-Pérez 2022; Cano et al. 2022; Toscano et al. 2023;
aquella efeméride planteamos en esta contribución Álvarez-Martí 2023; Celestino y Rodríguez 2023).
una visión global del estado actual del conocimiento
que a día de hoy se tiene de la Onoba protohistórica, La realidad arqueológica de la Huelva protohistórica,
sus características geomorfológicas, arqueológicas, que los numerosos y amplios estudios han puesto de
urbanas, etc.; un estado de la cuestión que permite, relieve a lo largo de un siglo, posee una configuración
en síntesis, mostrar el relevante papel que desempeñó que viene dada por las particularidades de su posición
Huelva en el estudio de la Protohistoria de la península geográfica, en un amplio estuario conformado por las
y en el desarrollo del concepto de Tarteso, tema desembocaduras de los ríos Tinto y Odiel, así como
ampliamente debatido y discutido en los últimos años por ubicar la fundación del emporio en un medio de
por la investigación. En efecto, muchas han sido las laderas, en altura, los denominados cabezos, con una

58
Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

geomorfología dinámica que conformó en el devenir de cuaternaria, correspondiente a la fase más tardía del
los siglos zonas bajas que permitieron la ubicación de relleno de la Cuenca del Guadalquivir (Aguilar et al.
su puerto. 2019: 128). Su formación se remonta aproximadamente
a unos 10000 años A.P., cuando el mar invadió la zona
El estuario del Tinto y Odiel (Borrego et al. 1999: 783), y alcanzó su nivel mareal
actual hace unos 4500 años A.P. (Delgado et al. 2012: 138)
El estuario formado por los ríos Tinto y Odiel será el (Figure 1).
marco geográfico que condicione el devenir histórico
del asentamiento de Huelva, junto con sus cabezos. Desde su origen, este sistema ha estado en continua
Desde un punto de vista geomorfológico no puede ser evolución, un hecho asociado a la intensa actividad
considerado una ría en el sentido estricto del término, portuaria que se viene desarrollando desde épocas muy
sino más bien un sistema estuarino mesomareal tempranas. Su transformación depende de múltiples
que se ve influenciado por las mareas, el oleaje y los causas que se desarrollan tanto a corto como a largo
sedimentos que recibe del caudal de dichos ríos. Este plazo. Por un lado, influyen los aspectos relacionados
sistema estuarino se desarrolla sobre una base neógeno- con los agentes naturales, como bien pueden ser la

Figura 1. Ortofoto del actual estuario de los ríos Tinto y Odiel.

59
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

acción de las mareas, el oleaje o las precipitaciones, y por para los navíos en tiempos contemporáneos, como el
otro lado la acción antrópica que erosiona y transforma conocido depósito de Bronces descubierto en el año
el medio para el desarrollo del hábitat y las actividades 1923 por la draga “La Cinta” (Albelda y Albert 1923a,
económicas. En cuanto a los agentes que actúan a largo 1923b) (Figure 2.1). Su hallazgo posicionó a Huelva
plazo, contribuyen el incesante aporte de material en el centro de la investigación de la arqueología
sedimentario aportado por los sistemas fluviales, la protohistórica de la península, generando debates
acción de las fuerzas tectónicas y la variabilidad del significativos sobre la procedencia, cronología e
nivel mareal (Aguilar et al. 2019: 128). interpretación, y transformando paradigmas desde la
época de su descubrimiento hasta la actualidad (Gómez-
Desde el punto de vista del poblamiento el estuario ha Moreno 1923, Díaz 1923; Almagro-Basch 1940; Terrero
sido un espacio habitado desde fechas muy tempranas, 1944; Almagro-Basch 1957; Almagro-Gorbea 1978; Ruiz-
la presencia humana en sus inmediaciones arranca Gálvez 1995a; Belén y Escacena 1995; Rovira 1995; Ferrer
ya desde el Paleolítico, periodo a partir del cual se et al, 1997; Escacena 2000; Mederos 2008).
constatan las primeras interactuaciones hombre-
medio, que se mantendrán de manera ininterrumpida Unos años después, en 1930, se lleva a cabo el
sin solución de continuidad hasta el presente. En línea descubrimiento del casco corintio a pocos metros al
con esta argumentación su presencia en este ecosistema sur del depósito de bronces (Figure 2.6). Este hecho
estuarino vendrá marcada por el aprovechamiento no tuvo una amplia repercusión por ser el primer casco
sólo de sus recursos pesqueros, faunísticos, forestales, griego hallado en la península y el más occidental de
etc. sino por ser punto de conexión - vía marítima - con todos los hallados posteriormente. La datación de dicha
otras áreas atlánticas y mediterráneas, lo que marcará pieza fue atribuida al siglo VI a.C. mediante el análisis
el devenir histórico de este territorio ante la llegada y la comparación de la decoración, especialmente las
de influencias externas que enriquecerán los sustratos palmetas de la comisura de los ojos y la flor de loto en el
poblaciones autóctonos en los diversos periodos borde inferior del casco (Olmos 1988: 58-64). Asimismo,
(Bronce Final, Hierro I y II, etc.). Así, el estuario supone se plantearon hipótesis sobre su conexión con el
un espacio de primer orden en la comprensión de la depósito anterior, sugiriendo una posible tradición
dinámica poblacional, al configurarse como un marco arraigada de depositar armas en las aguas de los ríos
natural excepcional que propició la conformación como un rito de la tradición fenicia, adaptado en este
del asentamiento de Huelva, como núcleo principal, caso por los griegos mediante la sincretización de
así como otros de menor entidad. En esta línea, en diferentes panteones. (Ruiz-Gálvez 1995b; Olmos 1988:
la margen derecha del Odiel, encontramos como los 65; 1992a: 104-105; Cabrera 1988: 73-74; Jiménez 2002:
poblados de periodos calcolíticos, caso de Papa Uvas 238-ss).
(Aljaraque) (Martín de la Cruz et al. 1985; Martín de la
Cruz, 1993) se mantendrán durante los siglos del Bronce En un contexto muy distinto y gracias a la labor
Final a los que le sucederán áreas de ocupación ya en desarrollada por un pescador en el Canal del Padre
momentos del VI a.C. como la factoría de Aljaraque Santo, bajo la Punta de la isla de Saltés, tuvo lugar la
(Blázquez et al. 1971) y la localizada en la Monacilla aparición de los dos “smiting god” de la ría (Figure
(s.s. IV-IV a.C.) (Campos 2002). Estos asentamientos se 2.2 y 2.3). Ambas estatuillas se integran dentro de la
ubican en áreas de fácil conexión en medios estuarinos, toréutica fenicia de finales del siglo VIII a.C. o inicios
bien en antiguas terrazas cuaternarias o bien en del VII a.C. (Olmos 1992a; 1992b; Belén 2000; Ferrer
cerros de mediana altura, que les permiten una fácil 2012) y son convencionalmente asociadas al dios
accesibilidad a las áreas de interior y litorales a través Reshef o al Melkart siriocananeo (Belén 2000: 27-28;
de un tráfico marítimo fluvial con otros puntos del Bedia et al. 2004: 183). Estas deidades evidenciarían una
estuario, caso de Onoba. manifestación votiva de protección al comercio, debido
al carácter empórico de este enclave (Olmos 1992a: 16;
Será de este ambiente estuarino, más específicamente de Jiménez 2002: 287). Esta propuesta podría compartirse
su lecho submarino, de donde procedan un importante con otras ejemplares aparecidos en contextos similares,
conjunto de testimonios materiales que supusieron, pero en puntos ya continentalizados en la actualidad,
ya desde los comienzos del s. XX, los referentes en la como el fragmento de brazo hallado en un punto
conformación de los estudios del Bronce Atlántico inexacto del actual polo químico onubense (Ferrer
peninsular y el periodo Tartésico. Hallazgos casuales et al. 1997) (Figure 2.5), o el tercer “smiting god” de
que marcaron el inicio de la investigación arqueológica procedencia inexacta próximo a la calle Rascón, actual
en Huelva, generando conciencia tanto en el ámbito centro urbano de Huelva (Figure 2.4).
académico como en el social acerca de la trascendencia
histórica de este enclave como puerto estratégico entre Este breve recorrido por el amplio repertorio de
el Atlántico y el Mediterráneo. La mayoría de estos bronces, recuperados en el entorno del estuario del
descubrimientos resultaron de dragados realizados con Odiel, nos muestra un contexto excepcional que actuó
el objetivo de mejorar y mantener un calado óptimo como catalizador para el surgimiento de la arqueología

60
Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

Figura 2. Hallazgos casuales procedentes de la ría de Huelva.

urbana en Huelva en los años sesenta. En definitiva, alto valor estratégico de esta posición para controlar
todos estos hallazgos representan lo que ha sido y es los recursos terrestres de la campiña y los recursos
Huelva, un puerto cosmopolita que, desde la antigüedad, marítimos procedentes del estuario; siempre en la
ha aunado diferentes culturas y tradiciones para formar búsqueda de la ocupación de un espacio vital para uso
el crisol cultural que hoy en día denominamos como portuario, una actividad que parece estar en marcha
cultura tartésica. desde finales del II milenio, a tenor de los primeros
registros cerámicos (Gómez 2009: 37). Los precedentes
El sistema de cabezos de Huelva de este poblamiento, ya en los cabezos, habría que
buscarlos en las inmediaciones de la península que
En este estuario, tan relevante para el paisaje onubense, conforma Huelva (Campos 2006: 22), en el imponente
se eleva la gran península sobre la que se asienta la y complejo yacimiento del Plan Parcial 8 (Gómez et al.
población desde fines del primer milenio. Esta se 2014; Garrido y Vera 2015; Linares y Vera 2021).
caracterizaría por los cabezos, cuyo término hace
referencia a las elevaciones, acantilados de época El aspecto de Huelva en este momento está marcado,
flandriense resultantes de la retirada de las aguas, que por tanto, por una topografía muy accidentada,
perfilarán a Huelva y marcarán su devenir. Se conocen resultado de los efectos de la erosión diferencial que
nueve promontorios que se dividen entre los de cornisas dieron lugar a los mencionados cabezos. La formación
y los de interior: La Joya, San Pedro-Cementerio Viejo, de cárcavas, debido a la erosión, fueron la causa de que
La Esperanza, Molino de Viento, del Pino, Padre Julián, quedaran aislados, creando grandes vaguadas en forma
Roma, Mondaca y Conquero, aunque la mayoría han de rampa, caso de las existentes entre los cabezos de
desaparecido. El Cementerio Viejo-San Pedro-Mondaca, que vertían
hacia las marismas del Molino de la Vega, o la vaguada
Atendiendo a los testimonios arqueológicos, estas de los cabezos San Pedro-El Molino-La Esperanza.
formaciones fueron el hábitat de los primeros En este sentido, la dinámica deposicional de estos
asentamientos humanos, posiblemente debido al ejes de drenaje constituiría un factor determinante

61
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 3. Rasgos morfológicas principales del estuario de Huelva en época protohistórica y propuesta de línea de costa
(Bermejo et al. 2017, fig. 1).

para la evolución de la línea mareal de la zona baja y no uniforme de la antigua línea de costa. Como
de Huelva, haciéndola sinuosa, con entrantes y mencionamos anteriormente, su evolución está
salientes pronunciados en aquellos puntos de drenaje estrechamente vinculada a los diferentes agentes
de sedimentos que facilitan la creación de amplios naturales que han contribuido al sistema de vertido
espacios en forma de abanicos y conos fluviales. Esta de los aluviones sedimentológicos mencionados, pero
característica geomorfológica conformará una línea de también es imprescindible mencionar el factor humano
costa compleja y cambiante, en la que encontraríamos en esta ecuación.
puntales o espigones naturales de considerable altura,
frente a esteros y zonas de marismas no consolidadas En la actualidad, la práctica desaparición de estos
(Campos 2011: 66-71) (Figure 3). cabezos, sumado a los rebajes y peinados que han
impedido conocer la ocupación antigua de estos
Esta compleja fisionomía quedaría fosilizada en enclaves, no han hecho más que acelerar y condicionar
el actual callejero de Huelva, ya que estos ejes de ese proceso natural para forzarla a crear una nueva
drenaje han dado lugar al trazado de las actuales calles topografía. Gracias a la labor de la arqueología urbana
Plácido Bañuelos-Plaza de las Monjas-Vázquez López. en estas últimas décadas, también se ha constatado
También ha quedado constatado en los diferentes el esfuerzo de estas sociedades pretéritas en invertir
planos topográficos que se conservan desde el s. XIX, parte de los recursos en hacer habitable y rentable la
e incluso queda constancia en un óleo de 1830 que zona baja de Huelva. La capacidad de resiliencia de esta
representa la Villa de Huelva en una visión desde la Ría. sociedad ante los desafíos que este medio geológico
En dicho óleo se pueden observar los cabezos y uno de ha presentado ha condicionado de manera notable
esos puntales o espigones naturales donde se ubicaba la evolución de este territorio, haciendo de Huelva
el ya desaparecido Arco de la Estrella. Además, en los un importante emporio comercial que pervive hasta
márgenes de ese puntal, se localizarían dos entrantes el día de hoy, como ha constatado sobradamente la
que recrean el aspecto que el puerto ya debió tener en arqueología (Figure 3).
el pasado (Campos 2015: 16, fig. 25).
El urbanismo de la Huelva protohistórica
Por tanto, el hecho de que la arqueología urbana
onubense haya documentado zonas donde los restos Desde las primeras actuaciones en las laderas de los
arqueológicos aparecen a bastantes metros de la cabezos de San Pedro, La Esperanza o el hallazgo de
rasante actual, y en otras zonas prácticamente a la necrópolis de la Joya, la complejidad de la realidad
pocos centímetros, confirma esa morfología compleja arqueológica de la Huelva protohistórica a lo largo de

62
Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

Figura 4. Ortofoto de la ciudad con indicación de la línea mareal en función de la aparición de los restos materiales del periodo.

las últimas décadas se ha ido acrecentando en virtud Prueba de ello son los significativos espacios detectados
de los continuos hallazgos, con ampliaciones de la en el solar de la ciudad y que, con distinta tipología y
extensión de la ciudad, nuevas áreas de servicio y cronología, permiten un mayor conocimiento de la
portuarias, funerarias, habitacionales, etc. (Figure 4). Huelva protohistórica. A continuación, detallaremos

63
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

distintos ambientes ya sean en las zonas altas o bajas de Pero sin duda, una de las intervenciones más destacables
la ciudad, cada una con edificaciones o construcciones la encontramos en la cima de este cabezo por albergar
representativas de distintas actividades, portuarias, el famoso muro con empleo de técnicas orientales.
sacras, servicios, industriales o funeraticias. Sin entrar en debate sobre su origen y factura, existen
dos teorías principales acerca de su funcionalidad: en
Las zonas altas, la ocupación de los cabezos primer lugar, tenemos aquella que considera que esta
construcción pertenece a la antigua muralla de la
El hábitat ciudad alta de la ciudad, o lo que los autores denominan
como “la acrópolis de la ciudad” (Belén 2010: 102); y por
En el sector de mayor altitud de Huelva, las zonas otro lado, tenemos quienes afirman que dicho muro
amesetadas de las colinas o cabezos y sus laderas fue alzado con el propósito de defender la zona baja
más inmediatas, se han documentado testimonios de los aluviones de sedimentos y posibles derrumbes
de ocupación en multitud de intervenciones, proveniente de las zonas altas del asentamiento, un
especialmente en los cabezos de San Pedro y La problema que se ha repetido en Huelva a lo largo de
Esperanza. La primera excavación arqueológica en su existencia (García et al. 2011: 114-115). Debido a
La Esperanza documentó posibles restos de un taller la falta de una continuidad de las investigaciones el
metalúrgico, ya que se encontraron elementos que debate acerca de su funcionalidad sigue vigente a la
podrían indicar la existencia de hornos, ladrillos espera de nuevos datos. Por último, mencionar que esta
porosos, escorias y mineral reblandecido y zonas estructura se data dentro de los siglos VIII al VI a.C.,
rojizas que se interpretaron como restos de óxido de incluso en fechas anteriores, lo que puede indicar que,
metal (Garrido Roiz 1968: 32). En cuanto al hábitat, no sea cual sea su función, tuvo un periodo de actividad
se hallaron evidencias directas de cabañas, tan solo asociado a las fases de hábitat documentadas en ambos
una serie de muros fragmentados con restos de piedra, cabezos. Por lo tanto, independientemente de la
adobe y escoria. naturaleza de las construcciones, se puede deducir la
existencia de un hábitat en los cabezos que se prolonga
Por un lado, no fue hasta el año 1969 cuando se empezó desde las fechas más tempranas de su fundación hasta
a hablar de la existencia de hábitats o cabañas tras la el periodo de auge de la de la ciudad tartésica.
intervención realizada en la Mesa de la Horca, una de
las colinas de la Esperanza. Este sondeo recopiló una Las Necrópolis
gran cantidad de material cerámico que evidenciaría
una alta actividad iniciada alrededor del siglo VII a.C. Las necrópolis se sitúan fuera de los límites propuestos
o incluso en fechas anteriores. Debido a la ausencia de para la población tartésica, específicamente hacia el
elementos constructivos en piedra, los autores ubicaron noreste, ocupando los cabezos interiores de Huelva, como
aquí a la población indígena de Huelva. Igualmente, el testimonian el de Roma, Parque Moret y la Joya (Figure
resto de intervenciones realizadas en La Esperanza solo 5). Estudios recientes dedicados a la reconstrucción del
documentaron fragmentos cerámicos sin elementos paleopaisaje de Huelva han demostrado la accesibilidad
constructivos asociados (Belén et al. 1978). Esta ausencia marítima de este cabezo a través del estero de Gavia de
es justificada por la constante erosión de los cabezos Rojo, lo que permitiría el acceso de embarcaciones de
y el consecuente arrastre de material, lo que dificulta pequeño calado, de manera similar a lo que ocurriría
enormemente las interpretaciones al no poseer con el estero que conectaba el actual Parque Moret
testimonios directos del hábitat en cabañas. con el río Tinto (Gómez y Campos 2001: 102). Desde el
lugar de enterramiento, se obtenía una amplia visión de
Por otro, el cabezo de San Pedro sí presentó evidencias la ría de Huelva, el mar y el interior de la Tierra Llana
constructivas asociadas a materiales pétreos y a de Huelva, lo que posiblemente esté relacionado con la
diferentes tipos de construcciones en adobe y en tapial. simbología funeraria y la importancia de estos lugares
Las interpretaciones condujeron al establecimiento de para la sociedad y la economía de Onoba.
un hábitat importante, desarrollado entre los siglos
VII y VI a.C., coincidiendo con el periodo de auge y De todas las áreas cementeriales del periodo
crecimiento de Onoba. Asimismo, mediante paralelos, protohistórico destaca sin lugar a dudas por su
los autores relacionan un muro hallado en la Plaza de riqueza, variedad y complejidad, la necrópolis de
San Pedro, del que no existe documentación alguna, La Joya, dado que jugó un papel fundamental en la
con una zona empedrada aparecida en el Corte A-1 del consolidación de Huelva como una importante ciudad
Área 3 de La Esperanza. A partir de aquí, se deduce un tartésica en el ámbito científico, siendo una de las
poblado sincrónico en dichas ubicaciones al poseer primeras excavaciones preventivas realizadas (Garrido
contextos arqueológicos y cotas similares, aunque 1968; Garrido y Orta 1989). La excepcionalidad de los
imposible de confirmar con los datos disponibles (Belén enterramientos hallados, así como el ajuar y restos
et al. 1978: 28-29). encontrados, han generado un extenso debate sobre la

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Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

Figura 5. Localización de las áreas cementeriales

etnicidad, la posición social de las personas enterradas enterramiento desconocido hasta ahora, estrechamente
y la sociedad en general que sigue estando en activo relacionado a esa apertura de la ciudad a diferentes
(Toscano-Pérez y Tejera 2022). tradiciones y culturas. En el caso de las inhumaciones,
los enterramientos se diferencian en aspectos llamativos
En cuanto al ritual, cada tumba ofrece peculiaridades y como son la orientación de la urna, la distribución de
diferencias significativas que responde a un sistema de los restos óseos y las cenizas del difunto o el lugar de

65
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 6. Ubicación de La Joya. Excavación de la Tumba principesca nº17 y parte del ajuar estudiado por el grupo Vrbanitas en
la anualidad 2019-2020 en el marco del Plan General de Investigación de la Zona Arqueológica de Huelva.

la cremación y la cantidad de individuos. Por otro lado, enterramientos en el actual Parque Moret, dominando
en el caso de las inhumaciones, se han documentado las elevaciones del cabezo del Conquero, al noreste
tumbas de ritual mixto, individuales y colectiva en del antiguo núcleo urbano. El ajuar encontrado aquí
posición forzada, o violenta según el término utilizado es similar al de La Joya y se data aproximadamente en
por los responsables de la excavación (Tejera y Toscano- el último cuarto del siglo VII o la primera mitad del VI
Pérez 2022) (Figure 6). a.C. (Garrido y Orta 1989: 41; Campos et al. 2002: 328).
Se ha observado una tendencia en la construcción de
Próximo al cabezo de la Joya, en el de Roma, estos túmulos, buscando zonas elevadas para establecer
recientemente han aparecido restos de enterramientos, las estructuras radiales que contenían las cámaras o
lo que testimonia la existencia de otra área cementerial fosas funerarias. Similar interpretación se otorgó a
en este sector elevado. Si bien es cierto, la excavación, los enterramientos de la Joya, en donde se apuntó la
aún en fase de estudio, no comportó un importante posibilidad de cubriciones tumulares que pudieron
volumen de materiales o hallazgos si se compara con quedar arrasados debido a la erosión (Garrido y Orta
otros sectores funerarios de la ciudad, pero permitió 1989: 36). La relación que J. P. Garrido establece entre
constatar una extensión más amplia para las áreas La Joya y los túmulos del Parque Moret ha sido objeto
cementeriales1 de intensos debates debido a la gran distancia que los
separa. En esta línea, otros autores consideraron que
Conjuntamente con aquellas dos, se ha identificado otra esta área de enterramientos, alejada del núcleo urbano
área funeraria que posiblemente albergaba túmulos de de la Huelva protohistórica, estuviera vinculada o
en relación con algún asentamiento de la periferia
1
1 https://huelvabuenasnoticias.com/2020/06/28/la-aparicion-de- en las inmediaciones del Santuario de la Cinta o el
una-tumba-tartesica-con-2-700-anos-de-antiguedad-confirma-la- Rincón (Gómez y Campos 2001: 117), hipótesis que
relevancia-arqueologica-del-cabezo-roma-de-huelva/ (consultado el
18/01/24). pareció corroborarse y matizarse, posteriormente, con

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Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

los hallazgos que reportó el yacimiento de la Orden y amplio frente portuario separados por un estero o
Seminario (Campos 2006: 22). canal navegable. En este análisis se han diferenciado
diversas áreas, la principal y nuclear representada
La ocupación de la zona baja, el puerto por un santuario, y sus zonas adyacentes, occidental,
meridional y oriental. (Figure 7).
A diferencia de los testimonios materiales
documentados en las zonas altas, escasos, inconexos, El Santuario, el área nuclear del puerto
con una pérdida irreparable de registros que permitan
profundizar en este sector de la ciudad – salvo las Uno de los hallazgos más relevantes de Huelva se
áreas cementeriales -, la zona baja de la misma viene produjo durante la excavación de los solares de la
caracterizada por un mayor y mejor conocimiento. calle Méndez Núñez 7-13 y Plaza de las Monjas 12, con
En efecto, los testimonios materiales, más prolijos la constatación de un santuario de carácter portuario
en el registro, permiten dibujar una importante y que fue exhumado durante los años 1997 y 1998. Ante
extensa área portuaria con distintos sectores, entre la relevancia de las estructuras descubiertas en la
los que destaca un área sacra, así como ambientes de actividad de 1997 (Fernández y García 2001), esta se
almacenaje, servicios, actividades industriales, etc. amplió para una nueva anualidad, pasando su dirección
repartidas todas estas últimas a poniente, al mediodía al entonces director del Museo de Huelva, Manuel
y a levante del santuario, conformando un extenso Osuna Ruiz. El solar fue excavado en extensión entre los

Figura 7. Áreas portuarias en época protohistórica.

67
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

meses de marzo, abril y mayo de 1998, lo que permitió De todos ellos, solo el 9 % de los reconocibles fueron
documentar un amplio lugar sacro compuesto por una estudiados (González de Canales et al. 2004) y de todas
estancia trapezoidal y un témenos que delimitaba el ellas existe una proporción del 59,26 % de cerámica
recinto. Además, se localizó el túmulo fundacional, indígena frente a un 40,73% que corresponde a la
una zona para los sacrificios rituales, hogares para la fenicia. Esta estadística ha reforzado la hipótesis sobre
preparación de ofrendas y bancos corridos que podrían la naturaleza del asentamiento de Huelva, puesto que
ser usados durante los banquetes, así como varios pozos los autores de este estudio sostienen la existencia de
para ofrendas (Osuna et al. 2001: 178). un emporio precolonial fenicio con participación de
la sociedad autóctona (González de Canales et al. 2009:
Según los datos extraídos de la excavación se 3-4).
diferenciaron tres fases constructivas diferentes que
abarcan los siglos VIII al V a.C. La primera fase es Además del material cerámico, se documentaron
comprendida por la sala de la divinidad, un témenos y otros materiales de diversa naturaleza que no hacen
un túmulo fundacional. Gracias a los materiales hallados más que reflejar la intensa actividad de los talleres
se deduce que mantuvo una intensa actividad entre los metalúrgicos asociados al santuario. Entre todos ellos
siglos VIII y VII, concluyendo en el s. VI por un evento se documentaron restos de un horno de copelación de
sísmico o maremoto al hallar abundante malacofauna plata (González de Canales et al. 2004: 146, lám. 37, 7-12
en la fase final de esta fase y en toda la segunda y 63, 1-5), un pequeño lingote de plata con forma de
(Osuna et al. 2001: 179) (Figure 8). Le sigue una última piel de buey (2,6 x 3,9 x 5,4 m) (Osuna et al. 2001: 180-
fase que comprende la reconstrucción del santuario 181, 186, fig. 14), otro de bronce, ladrillos de arcilla
con una serie de modificaciones y ampliaciones en vitrificados, toberas de diferentes sección, crisoles,
su estructura. En primer lugar, mencionamos el moldes de fundición y residuos de la actividad, como
refinamiento de la técnica constructiva al presentar por ejemplo escorias de plata, cobre, goterones de plata
muros de zócalos de mampuestos con alzado a tapial y presencia de minerales como la covelina o el sulfuro
revestidos con cal (Toscano-Pérez 2021: 436). Asimismo, de cobre (González de Canales et al. 2004: 147, 153, tabla
se produce la compartimentación interna del edificio, 11, lám. 37, 15-24 y 63, 6-15; 148, lám. 37, 13-14 y 63,
la construcción de una estructura en zigzag que 18-21; 151, lám. 37, 25-29 y 63, 26-30; 148-152, tabla 7-9,
protegía el área del témenos, la presencia de sucesivos lám. 63, 22-25 y 64, 8-17).
pavimentos decorados con pintura roja y el nuevo
acceso que presentaba una rampa a modo de protección Del mismo modo habría que destacar aquellos
frente a las crecidas (Toscano-Pérez 2021: 436; Osuna materiales que ponen de relieve el carácter portuario
et al. 2001: 183). Según los arqueólogos responsables, de la zona, como son: un ancla de roca ostionera con
esta reconstrucción tuvo lugar debido a un evento un orificio, con paralelos en Chipre y Levante; el
natural repentino, como un maremoto, terremoto, conjunto de 4 ponderales de plomo, correspondientes
u otro fenómeno similar, que se evidencia en una de al sistema ponderal fenicio, con apenas variaciones
las unidades constructivas. Esta unidad se encuentra respecto al shekel circulante en la costa sirio-palestina;
documentada en una posición que aparentemente una serie de placas de hierro fijadas al maderamen de
sugiere haber experimentado un suceso de alta energía, un barco mediante clavos también de hierro, así como
aunque esta característica no se aprecia en el resto de maderamen de barco que podrían indicar talleres de
estructuras de la misma fase. Lo que sí es seguro es que navío en la propia ciudad (González de Canales et al.
la reconstrucción del santuario se hizo con una clara 2004: 140-161).
intencionalidad de protección, ya sea para defenderse
frente a las crecidas del rio o frente a los aluviones de Sin embargo, lo que realmente evoca ese espíritu de
sedimentos proveniente de los cabezos. santuario cosmopolita, abierto a navegantes del mundo,
es el alto porcentaje de cerámicas griegas en este punto
Sin embargo, lo que ha eclipsado la excepcionalidad y sus inmediaciones, que no se repiten de la misma
de los hallazgos constructivos presentes, han sido manera en otros lugares del centro de Huelva. Cabe
los materiales arqueológicos extraídos bajo el nivel mencionar que, dentro de este repertorio, encontramos
freático, localizado entre -4,70 y 5,50 sobre el nivel los materiales griegos más antiguos documentados,
del mar (González de Canales et al. 2017: 3). Pese a no concretamente se trata de un conjunto de vasos eubeo-
documentar una fase estructural se infiere, por medio de cicládicos subprotogeométricos y áticos del Geométrico
los restos arqueológicos extraídos de manera mecánica, Medio II (González de Canales et al. 2004: 82-86) (Figure
que este espacio sacro debió existir previamente a los 8, A y B).
niveles documentados al constatarse una riqueza de
materiales que no se repite, de igual forma, en otros de Zona portuaria occidental, el área productiva
los solares excavados. El conjunto de estos materiales
alcanzó la cifra de 90000 fragmentos cerámicos, de En las cercanías del santuario, al norte del mismo
los cuales 82000 fueron considerados como amorfos. en las inmediaciones de las actuales calle Botica y

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Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

Figura 8. Santuario de Méndez Núñez y sus hallazgos más próximos. Selección de muestras cerámicas ática del Geométrico
Medio y eubea del subprotogeométrico (González de Canales et al. 2004: lám. 57-59; 62, 9-13), junto a los betilos documentados
en la excavación de 1998.

Puerto, se localizaron y documentaron estructuras 12 de la calle Botica. También encontramos evidencias


relacionadas con la actividad comercial portuaria. La significativas en c/ La Fuente 19-21 y Méndez Núñez 4-6,
gran cantidad de elementos constructivos relacionados 5, 8; sin embargo, debido a los límites de este trabajo, no
con estas actividades económicas deja claro que este analizaremos detalladamente estos últimos solares.
punto constituye la principal arteria de producción
de la ciudad, estando estrechamente conectado con el La actividad arqueológica en Puerto 10 tuvo lugar en
santuario de Méndez Núñez. 1980, tras el inicio de la construcción de un edificio de
nueva planta que destruyó los niveles arqueológicos
La fase de actividad constatada se desarrolla, como superiores hasta llegar a las cotas protohistóricas
mínimo, desde el siglo VII a.C., aunque parece que (Figure 9). Durante esta fase, se documentó un edificio
existen muchos indicios de fases más antiguas no de almacenamiento del siglo VI a.C., fechado gracias al
documentadas debido a la proximidad del nivel freático. conjunto de cerámicas griegas, junto a restos de hogares
Todos estos centros están estrechamente relacionados, y otros restos residuales de actividades metalúrgicas. En
sobre todo, con el trabajo metalúrgico, que incluye lo que respecta a la función del espacio arquitectónico,
hornos de fundición, escorias y cerámica relacionada los autores (Garrido y Orta 1994) barajan varias
con la obtención de plata (Garrido y Orta 1989; 1994: posibilidades, como la función doméstica, industrial
178; Fernández et al. 1990: 18; Rufete y García 1999: e, incluso, la religiosa. La función religiosa se sustenta
188; Rufete 2002: 101-151). La mayor concentración de en la amplitud de las habitaciones halladas, así como
estos hallazgos se encuentra en los números 10, 12, 6, 9 la calidad y el grosor de los muros, aspecto que se
y 29 de la calle Puerto, así como entre los solares 10 y aprecia sobre todo en el sector posterior noreste.

69
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Asimismo, los autores tampoco descartan la posibilidad a los tres momentos ocupacionales constatados por los
de relacionarlo con una parte de una hipotética colonia arqueólogos a cargo.
griega o barrio situado a los pies del cabezo de San
Pedro (Ortega 1999: 268-270), haciendo mención a la La primera fase apareció en el ángulo SW del corte
existencia de una posible planta hipodámica griega y estaba compuesta por los muros 10, 11 y 12, cuya
(Garrido y Orta 1994: 178). estancia conforma la fase final tartésica. Estos muros
fueron elaborados mediante bloques medianos de
Estos elementos constructivos fueron erigidos en su pizarra, con un reforzamiento de bloques de mayor
mayoría por dos tipos de pizarra: la cámbrica cortada tamaño en sus esquinas.
en bloques poliédricos y la silúrica en forma de lajas
rectangulares. Además, se constata el uso de adobes en Posteriormente, en el ángulo noreste del cuadro, surgió
las fases más antiguas de la ocupación (Garrido y Orta la segunda fase tras hallar un conjunto que forma
1994: 178). Por otro lado, en cuanto al aparejo utilizado, parte de un gran edificio, compuesto por al menos tres
se imponen tres técnicas que se documentan por toda habitaciones (H-4, H-5 y H-6), que conectadas con la otra
el área. Uno de ellos es el constituido por pizarras de gran estructura del solar de Puerto 10, datada en el siglo
menor tamaño colocadas horizontalmente formando VI a.C. Las habitaciones presentaban un gran zócalo
hiladas. La argamasa estaba compuesta por guijarros, de pieza, con una altura de 0,90 y una profundidad
cerámica, conchas, escorias de plata, e incluso un sillar aproximada de -2,90 m, compuesto por grandes bloques
reutilizado. En segundo lugar, tenemos un aparejo de pizarra bien trabada y con la cara exterior alisada.
elaborado mediante bloques grandes de pizarra Sobre estos muros posiblemente se adosó una pared de
encajadas sin ningún tipo de argamasa. En la cuadrícula ladrillos de adobes al encontrar evidencias en M-17 y 18
1C y 2C el muro aparece apoyado sobre una zanja a modo de estos mismos con un tamaño uniforme de 50x30x8
de lecho de fragmentos cerámicos, lo que deja entrever cm (Rufete 2002: 105-106).
cierta planificación en nivelación del suelo. Además, se
registraron pequeñas cuñas de pizarra entre los bloques Finalmente, la tercera fase registró un total de cuatro
para calzar aquellos de mayor tamaño. Finalmente, el habitaciones (H-7, H-8, H-9 y H-10) que se caracterizaron
tercer tipo consta de un aparejo formado por bloques por presentar un pavimento de arcilla roja y unas
grandes de lajas de pizarra colocadas verticalmente paredes de tapial amarillas revocadas con cal en su
para sustentar un nivel superior de lajas horizontales. interior. Algunas de estas habitaciones presentaban
Esta tipología se constata únicamente en los niveles elementos constructivos como el gran hogar hallado
más profundos de la cuadrícula 5C (Garrido y Orta 1994: en el centro de la estancia H-7 realizado en arcilla,
178). unos poyetes de piedra, adobes adosados a la pared y
dos pequeños tabiques de tapial, paralelos entre sí,
Una vez finalizada la actividad, Garrido Roiz afirmó que que podrían corresponder a un soporte de alguna tapa
debajo de los niveles con cerámicas griegas aparecieron (Rufete 2002: 106).
otros previos, un posible tercer nivel de construcciones
no excavado en extensión (Garrido y Orta 1994: 341). En el solar contiguo, ubicado en el número 6 de la
Dicho nivel iría enmarcado a un estrato asociado a misma calle, se realizó un sondeo de 10x5.5 metros en el
cerámicas de retícula bruñida, considerada indígena y centro del recinto, donde se encontraron varios restos
datada en el siglo IX a.C. A pesar de estas afirmaciones, constructivos pertenecientes a distintas fases históricas
en los estudios realizados existen ciertas lagunas de (Figure 9). En la primera fase documentada, se descubrió
información que o bien no han sido nunca aclaradas o el muro (M-1) construido con bloques y pequeñas lajas
nunca se llegaron a publicar, lo cual imposibilita una de pizarras. Este muro parecía formar parte de una
correcta investigación arqueológica (Gómez y Campos habitación cuya extensión y orientación no se pudo
2001: 211). determinar debido a limitaciones en la excavación. Se
dató aproximadamente entre la mitad y el final del siglo
El sondeo estratigráfico realizado en la calle Puerto VI a.C. En una segunda fase, se encontró otro muro (M-
12, al igual que las realizadas anteriormente en los 2) construido con bloques de pizarras, aunque solo se
números 6, 9, 8-10 de la misma calle, constató una conservaba una hilada debido a la interferencia de un
dilatada cronología y una continuada actividad pozo de construcción moderno. La tercera estructura
constructiva. Estas evidencias proporcionaron una (M-3) presentaba huellas de un posible muro de adobes
amplia secuencia estratigráfica que pone de manifiesto en una cota más profunda, datándose entre el último
un hábitat continuado desde el siglo VII a.C. hasta la cuarto del siglo VII y el comienzo del VI a.C., período en
segunda mitad del siglo III (Rufete 2002: 154) (Figure 9). el que aparecieron las primeras cerámicas griegas en el
solar (Fernández 1990: 113).
La fase correspondiente al periodo protohistórico fue
subdividida en tres niveles diferentes que correspondían A mayor profundidad, se descubrió una nueva fase de
muros construidos con piedras y bloques de escorias.

70
Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

Figura 9. Planimetrías georreferenciadas de las intervenciones realizadas en los números 12, 10 y 6 de la calle Puerto.

Junto a estos muros se asociaron los hornos H-1 y derrumbe, se ha pensado en el alzado de tapial de arcilla
H-2, lo que indica una intensa actividad metalúrgica rojiza como técnica utilizada para la construcción del
en el lugar. Esta fase se situó entre mediados del siglo edificio (De Haro et al. 2007: 77-78).
VII y el último cuarto del mismo siglo. Asimismo, se
documentó un pavimento de conchas que podría datar Asimismo, a esta estructura se le adosan dos unidades
del siglo VII a.C. y que fue interpretado, por algunos constructivas, de características similares al muro
investigadores, como un santuario construido en ese central, con orientación Noreste-Suroeste. Ambas
lugar (Escacena y Vázquez 2009: 57; Domínguez 2013: siguen la técnica del muro central, a excepción del
23). Finalmente, se hallaron los niveles 1A y 1B que muro UE 45 que alterna los colores del muro UE 30 con
evidenciaban una ocupación temprana y mostraban las el uso de módulos rojizos y tapial amarillento. También,
primeras señales de actividad metalúrgica, fechándose ligado a este edificio encontramos diferentes depósitos
aproximadamente entre el último cuarto del siglo VIII y residuales, pavimentos (UE 79), así como también las
mediados del VII a.C. (Fernández 1990: 113-114). fases de abandono y derrumbe donde encontramos los
restos de tapial amarillento y rojizo ya mencionados
La excavación de Puerto 29 documentó el denominado (De Haro et al. 2007: 77-78).
Edificio UE 30 (Figure 10). El muro está formado por
un zócalo de pizarras medianas y pequeñas con una En la intervención de Puerto 9, pese a no agotarse
potencia de 0,48 m que sustenta una serie de tapiales registro debido al freático, se pudo realizar un sondeo
calcáreos, extraídos probablemente de la formación que permitió comprobar que la potencia giraba en
arenas de Huelva por su matriz blanquecina/ torno a los 7,8 m y que las evidencias arqueológicas
amarillenta. Los adobes están formados por módulos continuaban por la aparición de restos de pavimento
estandarizados de 0,33 m de longitud por 0,50 m de rojo y de elementos cerámicos, como por ejemplo una
anchura, conversándose únicamente dos hiladas. A posible tobera, un peso y evidencias de ánforas. Esta
partir de los restos de arcilla roja encontrados entre última se enmarca dentro del último cuarto del s. VII
los adobes amarillentos, así como también los restos hasta el inicio del VI a.C. (Fernández 1990: 147). Por
de arcilla ferruginosa aparecidos en las unidades de encima de esta cota se documentaron diferentes fases

71
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 10. Conjunto de intervenciones realizadas en las calles Mora Claros (9 y 2) y Puerto (27 y 29) en relación a la línea mareal
protohistórica en su margen occidental.

constructivas datadas, gracias al abundante material con una primera hilada de bloques de piedras grandes
cerámico griego, entre el último cuarto del siglo VII y e irregulares, sobre la cual se asentaba una serie de
fines del VI a.C. (Fernández 1984: 9,13). hiladas de lajas de pizarra de tamaño medio. Al sur
de esta estructura, se encontró un nivel de derrumbe
La excavación del solar en la calle Mora Claros 10- relacionado, probablemente, con dicho muro, junto
12 proporcionó datos interesantes en dos de los tres con dos bloques de escorias que muestran una
cortes planteados, convirtiéndose en el solar más reutilización de residuos de la actividad metalúrgica
próximo a la línea mareal propuesta que reporta para la construcción. Bajo esta estructura, se encontró
elementos constructivos protohistóricos (Figure 10). un pavimento de conchas sin una asociación directa al
El primero (Corte A) documentó un muro construido muro.

72
Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

En el segundo corte, denominado B, se destacó la Concepción, Pl. de las Monjas, calle Palacios o Vázquez
aparición de una aglomeración de piedras de cal y López. En este sector se aprecia una concentración
bloques de escoria, junto con una acumulación de de los materiales griegos más selectos, sobre todo
arcillas anaranjadas que se extendían hacia el perfil procedentes de las intervenciones en la c/ Concepción 3
NE formando un semicírculo. Estos elementos podrían y 5; plaza de las Monjas 2, con niveles correspondientes
evidenciar una funcionalidad metalúrgica destinada al a un edificio de grandes dimensiones de los siglos VII-
procesamiento de la plata, concretamente a un horno, VI a.C., con habitaciones con algunos pavimentos de
debido a las similitudes encontradas en la disposición conchas; y las de calle Palacios 7; 9 y Vázquez López 8,
de las arcillas con respecto al encontrado en el número donde la fase protohistórica abarca una cronología de
6 de la calle Puerto. los siglos VII y VI a.C.

Finalmente, después de estudiar la estratigrafía, En primer lugar, mencionar el posible complejo hallado
analizar las diferentes fases y realizar el estudio del entre los solares de la calle Palacios al presentar un
registro arqueológico, se confirmó la existencia de un posible graderío o escalera en el número 7, según sus
asentamiento desde fines del siglo VII a.C. en esta zona excavadores, y un pozo bastante cuidado en su factura
baja de la ciudad. Asimismo, los restos de conchas y en el número 9 (Castilla et al., 2004; Mora, 2005). A
guijarros, así como el muro, parecen estar asociados pesar de que esa estructura pueda ser producto del
con cerámicas griegas arcaicas datadas en torno al derrumbe de una serie de estructuras para sustentar
segundo y tercer tercio del siglo VI a.C. El abandono los posteriores niveles de ocupación, los arqueólogos
del sitio ocurrió al final de este mismo siglo, tal y como que intervinieron en esta intervención relacionan
indica la destrucción del muro (Rufete 2002: 48). ambos contextos por su similitud, tanto en cota como
en el registro material documentado. Asimismo, en
Zona portuaria meridional Palacios 7 se halló un fragmento de cerámica griega
con la inscripción [Ἡ]ρακλέος ἠμί (Soy de Heracles), lo
Al sur del santuario, se documentan restos del área cual, junto al Reshef hallado en la Plaza de las Monjas
portuaria, junto a la línea de costa. En este sector, y santuario de M. Núñez, podría dilucidar un posible
presentados por los testimonios hallados en las calles culto a Heracles-Melkart en algún punto del área

Figura 11. Ubicación de los solares de la calle Palacio junto a las estructuras arquitectónicas mencionadas.

73
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

comprendido entre estos dos lugares y Méndez Núñez espacio viene delimitado y separado de la zona próxima
(Padilla-Monge 2016: 106; Toscano-Pérez 2021) (Figure portuaria (Pl. de las Monjas, c/ Vázquez López) por un
11). estero o canal navegable que conformaría un área de
recalado para la flota del puerto.
El sondeo de Concepción 5, próximo a la línea mareal
protohistórica, documentó una serie de estructuras Los restos materiales de este sector, documentados en
a las que no se le pudieron concretar funcionalidad 2022 y actualmente aún en fase de excavación y estudio
alguna al no contar con una planta de los sondeos. en el que participan los autores de la aportación,
Este sondeo destaca por su registro cerámico, ya que la han sido hallados en el solar del antiguo edificio de
ausencia de cerámica de cocina y el alto volumen de Hacienda, actual plaza de la Constitución. La excavación
cerámica de mesa, de transporte y de almacenamiento, de este solar, nos ha aportado datos significativos que
permitió relacionar la mencionada estructura como contribuyen a la comprensión histórica de los siglos
parte de un complejo portuario dada su ubicación. De VIII al VI a.C. especialmente (Figure 12).
entre todas las cerámicas importadas destacamos la
copa de komastas del pintor KY, una copa samia y una Los restos arquitectónicos, de claro carácter portuario
crátera de columnas de Grecia del Este (Medina 2005: por su localización y materiales arqueológicos
329-330). asociados, vienen representados por estructuras
pétreas y de adobe, relativamente bien conservadas,
Zona oriental portuaria, una reciente novedad con diversa funcionalidad: muros de cierre de edificios,
escaleras, muros divisorios internos, pilastras,
En el entorno de las actuales Pl. de la Constitución hornos y posiblemente algún banco corrido similar
y c/ Arquitecto Pérez Carasa se ha identificado al documentado en Méndez Núñez. La técnica edilicia
recientemente un nuevo sector o área portuaria. La utilizada se corresponde con la ya mencionada en
singularidad del mismo viene de la mano de varios la ciudad para este momento, a base de zócalos
indicadores, en primer lugar, porque suponen los restos de mampuestos cuyo alzado sería de adobes, con
más orientales del sector sacro del puerto, lo que le ligeras diferencias en función de la fase en la que nos
concede una extensión mayor al espacio urbano del que encontramos. Presenta, además, revoques en alguna
inicialmente se pensaba y, en segundo, porque dicho de las caras, así como pavimentos, con muestras del

Figura 12. Vista del norte del sector “Sondeo”. Intervención “antiguo edificio de Hacienda”

74
Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

Figura 13. Planimetría del sector “Sondeo”. Intervención Plaza de la Constitución nº1

negativo de alguna estructura realizada con madera de afección, los responsables de seguridad de la obra
(Figure 13). determinaron que era un espacio inseguro, ordenando
la paralización de los trabajos en ese sector. Los
La funcionalidad de estas estructuras parece estar materiales cerámicos asociados incluyen cerámica de
relacionada con el almacenaje, habida cuenta de los engobe rojo, bruñida y fragmentos anfóricos.
materiales asociados conformados por un importante
volumen de ánforas, entre otros. La mayoría del Los materiales de la Fase II están compuestos
material está hecho a torno, aunque la proporción de principalmente por elementos anfóricos (R1, T.10.1.2.1),
cerámica a mano aumenta en los niveles más antiguos; cerámica de engobe rojo con decoración total y parcial,
en cuanto a la forma, la mayor parte de los materiales cerámica gris orientalizante, urnas y pithoi. (Figure 14).
son contenedores anfóricos, aunque también tenemos
platos, ollas, cuencos y copas; por último, sobre la La técnica edilicia utilizada en esta fase consiste en
procedencia de los materiales, además de producciones un zócalo de mampuestos de pequeñas dimensiones
locales, abundan los de la costa sirio palestina, dispuestos de manera ordenada, con hiladas de
chipriotas, sardas, griegas e incluso algún elemento regularización a la mitad de la potencia de la estructura
etrusco. conservada. Además, se observan revoques en algunas
caras y pavimentos, que en ciertos casos revelan
En relación al estudio cronotipológico, pese a que el el negativo de estructuras realizadas con material
procesado, análisis y estudio del abundante material perecedero, probablemente madera. El alzado y la
se llevará a cabo una vez concluida la actividad techumbre serían de adobe, y el derrumbe podría
arqueológica, este ha permitido la identificación de tres detectarse en algunas UUEE de adobe documentadas.
fases de ocupación que abarcan desde mediados del VIII
a.C. hasta el VI a.C. En cuanto a la última fase documentada observamos una
predominancia del repertorio anfórico, concretamente
La fase I se ha documentado superficialmente en el los Tipo 11 Y Pellicer B-C), así como cerámica de engobe
área de sondeo, ya que, además de alcanzar la cota rojo evolucionado, algunos fragmentos griegos (copa

75
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 14. Cerámica de engobe rojo de la Fase II

76
Javier Bermejo Meléndez et al.: La Huelva Protohistórica cien años después del descubrimiento

y escifo) y etruscos. Todos ellos fechan el conjunto de el resto del puerto, en una serie de zonas a poniente,
estructuras documentadas en el siglo VI a.C. hasta su levante y mediodía del mismo.
abandono, no volviéndose a ocupar el solar hasta época
contemporánea. El santuario es el lugar más relevante de todas las
estructuras y ambientes de la zona portuaria; supone
La edilicia empleada incluye un zócalo de mampuestos el corazón del emporio en el que se convierte la
de grandes dimensiones en la parte superior y de menor ciudad, especialmente a partir del siglo VIII a.C., como
tamaño en la parte inferior. El alzado y techumbre serían consecuencia del crecimiento comercial y demográfico.
de adobe, con derrumbes posiblemente presentes en Toda la actividad económica del puerto giraba en torno
algunas UUEE de adobe documentadas. Además, se a este santuario, donde se gestionaba el procesado de
vincula a esta fase una estructura semicircular, parte de las materias primas y el embarque y desembarque de
la cual se ha perdido debido a la presencia de un pozo aquellos bienes ya manufacturados. El incremento
ciego de época reciente, que podría corresponder a la y la regularidad de las transacciones comerciales,
base de un horno o a la base de un torno alfarero. que cambiaron un simple fondeadero en un puerto,
generaron la necesidad de satisfacer una serie de
Conclusiones finales requerimientos, no solo para asegurar la protección
frente a las inclemencias meteorológicas y marítimas,
A lo largo de las páginas precedentes hemos sintetizado sino también para ofrecer un ambiente acogedor. Por
el conocimiento que actualmente se tiene del urbanismo esta razón, los puertos se transformaron en espacios,
de la Huelva protohistórica, a modo de balance después donde la hospitalidad se garantizaba mediante la
de un siglo desde la aparición de los primeros hallazgos sincronización de las divinidades más frecuentes del
tratados científicamente; desde el momento que se gran panteón constatado a lo largo del Mediterráneo.
documenta la primera ocupación en las zonas altas de Esto convirtió al puerto en un centro comercial o
los cabezos de San Pedro y Esperanza hasta el s. VI a.C. espacio de intercambio, recibiendo a navegantes de
periodo que viene marcado por un proceso generalizado diversas procedencias, creencias, tradiciones y sistemas
de transformaciones, cambios y reformas urbanas en de medida, enfocándose principalmente en aquellos
donde los eventos naturales o catastróficos parecen navegantes que frecuentaban sus costas, como en
haber jugado un papel fundamental. este caso los comerciantes de la costa sirio-palestina
y del Egeo. Testimonio de ello son los materiales que
Desde este punto de vista el poblamiento y desarrollo arribaban al puerto onobense, productos orientales,
urbano de Huelva, entre el inicio del primer milenio griegos y de otras zonas del Mediterráneo y el atlántico,
y el s. VI a.C. viene caracterizado por dos áreas bien como demuestran las producciones localizadas en la
definidas, una zona alta, representada por la ocupación excavación del mismo. El culto a Melkart parece estar
en las mesetas y laderas de los cabezos, caso de San fuera de toda duda, con vasos votivos y estatuillas
Pedro y la Esperanza; y otra baja, la cual supone sin similares a otros contextos sacros del Mediterráneo,
lugar a dudas el área de ocupación más extensa de la con paralelos próximos en la propia Gadir.
mano del puerto.
A poniente del sector del santuario las infraestructuras
Por cuanto respecta a la primera de ellas podemos portuarias de carácter comercial y productivo se
indicar que los datos que actualmente se tienen, documentan apostadas en torno a la antigua línea
permiten dibujarla como un espacio de hábitat, así mareal y su área inmediata; así, en torno a las calles
como funerario. En efecto si atendemos a los registros Puerto, Bótica y Mora Claros, se dibuja un importante
documentados los ejemplos muestran restos de posibles sector urbano portuario con almacenes, posibles
cabañas, las necrópolis – con la espectacularidad de las hábitats y ambientes productivos metalúrgicos. La
tumbas de la Joya – y, en menor medida las actividades sucesión y diacronía de la ocupación de este entorno
productivas. A este respecto debemos indicar que está en consonancia con el del resto de la ciudad,
las actividades productivas debieron establecerse de con numerosas fases que, desde el s. IX-VIII a.C., se
manera transversal en todas las zonas de la ciudad a sucederán hasta las importantes reformas acometidas
tenor de los restos de hornos hallados en el cabezo de en el s. VI a.C.
la Esperanza.
Por su parte la zona meridional, entre las actuales calle
Por su parte, la zona baja viene caracterizada por el área Concepción, Vázquez López, Pl. de las Monjas y Palacios,
portuaria, un extenso sector de más de 30 ha en el que se supone un área destacada por sus edificaciones y
desarrollaron las actividades comerciales, productivas, materiales. A este respecto parece documentarse un
económicas, en suma. En este amplio frente portuario almacén o conjuntos de almacenes, con una ocupación
destaca, sin lugar a dudas un área nuclear representada comprendida entre los s.s. VII-VI a.C., así como
por un santuario y área sacra en torno al cual se articula importaciones griegas más selectas, entre las que

77
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

destacan piezas con dedicaciones a Herakles, síntoma Finalmente, el estudio de la evolución geomorfológica
de la importancia comercial portuaria del entorno de Huelva y del estuario nos permitirá definir una
próximo al santuario. línea mareal más precisa a medida que avance la
investigación con nuevas intervenciones arqueológicas
Finalmente, los restos de carácter portuario localizados en las zonas menos exploradas. Esta definición será
en las inmediaciones de las Pl. Constitución y c/ crucial para determinar la ubicación de las principales
Arquitecto Pérez Carasa han venido a ampliar la infraestructuras portuarias y conocer aspectos como el
extensión del puerto para los siglos VIII-VI a.C., tiempo y la capacidad de gestión del puerto, elementos
aunque si bien es cierto no se han agotado los niveles esenciales para comprender el volumen y, por tanto, la
de ocupación cuestión que permitiría apuntar una importancia dentro de la red comercial del Mediterráneo.
ocupación previa. En este sector se documentan restos
de almacenes, así como de un horno metalúrgico, lo Agradecimientos
que unido al material asociado nos lleva nuevamente
a establecer una serie de ambientes productivos y de El presente estudio se enmara en los trabajos desarrollados
almacenaje en un saliente o puntal flanqueando el en el proyecto "El arco atlántico del sudoeste hispano
estero o canal navegable que se introducía hasta los desde la protohistoria hasta la Tardoantiguedad:
pies del cabezo de la Esperanza. Evolución geomorfológica, ocupación litoral y
sistemas portuarios" (Ref. PID2022-142778NB-I00) de la
A pesar de los avances obtenidos a través de los convocatoria de Proyectos Generación del conocimiento
testimonios arqueológicos en las últimas décadas, convocatoria 2022.
así como el conocimiento más preciso que se tiene
de la ciudad y su topografía urbana, aún persisten Bibliografía
numerosas incógnitas importantes por resolver,
¿cómo se articuló la ciudad de manera diacrónica, Aguilar, M.E., Morales, J.A., Morales-Mateo, R., Carmen,
especialmente su puerto? ¿existieron áreas M., González, M.A. y González-Batanero, D. 2019.
funcionales dentro de este último? ¿qué tipología de Geometría de las unidades superiores del relleno
almacenes se dan? ¿cómo funcionó el santuario? ¿qué holoceno del canal estuarino del Odiel (Huelva, SO de
papel jugaron los eventos catastróficos – si existieron España). Revista de las Sociedad Geológica de España 32
– en el devenir posterior al s. VI a.C.? En este ejercicio (1): 127-142.
de investigación es imprescindible revisar y repensar, Albelda y Albert, J. 1923a. Armas de bronce de Huelva,
entre otros aspectos, la primera ocupación de la en Congreso de Salamanca. Asociación Española para el
población y el registro material asociado a ella, para progreso de las Ciencias (Sesión del 27 de junio de 1923): 91-
obtener una mejor comprensión del contacto que 93. Salamanca.
tuvo esta población con los primeros comerciantes 1923b. Bronzes de Huelva. Révue Archéologique XVIII: 222-
mediterráneos. Asimismo, es necesario continuar 226.
con el estudio de los materiales depositados en el Albelda, J. y Obermaier, H. 1931. El casco griego de Huelva.
Museo; aún existen numerosas cajas procedentes de BRAH 98 (2): 642-518 (=El casco griego de Huelva,
la excavación de c/Méndez Núñez, realizada en 1998, Reimpresión de la Excma. Diputación provincial de Huelva.
que no han sido revisadas, y la publicación del vaciado Clásicos de la Arqueología de Huelva I/1988: 11-29).
representa solamente el 9% del total depositado. Almagro-Basch, M. 1940. El hallazgo de la ría de Huelva
Es esencial asignar funciones a otros espacios, tal y y el final de la Edad del Bronce en el Occidente de
como ocurre con el famoso muro de cabezo de San Europa. Ampurias II: 85-143.
Pedro, la utilidad real del pozo y escalinata de los 1957. Las fíbulas del codo de la Ría de Huelva. Su origen y
solares intervenidos en calle Palacios, o establecer cronología. Cuadernos de trabajos de la Escuela Española
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la importancia que aún tiene línea de investigación y Prehistoria de la Península Ibérica: 101-109 y 173.
relativa a la protohistoria de Huelva, como referente Madrid: Fundación Juan March.
para un mejor conocimiento de los acontecimientos Álvarez-Martí, M. 2023. ¿Tsunamis en tarteso? posibles
ocurridos en el Mediterráneo y su implicación en evidencias de eventos marinos de alta energía en el
ellos. Además, a ello habría que añadir que hasta el hábitat de Huelva en época tartésica (siglos VII-VI
momento, lo que se ha exhumado representa solo una a.C.) en S. Celestino y E. Rodríguez, E. (eds.) Tarteso.
pequeña parte del potencial que esta ciudad ofrece, Nuevas fronteras: 373-394. Mérida: Mytra
ya que sigue ampliándose con nuevos sectores y la Bedía García, J., Martín Rodríguez, E. y Prados Pérez, E.
mayoría de los datos siguen siendo inéditos o en el 2004. Reshef: el dios que vino del mar. Mus-A. Revista
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Urbanismo tartésico:
Tejada la Vieja como paradigma

Clara Toscano-Pérez
CIPHCN. Universidad de Huelva

Resumen: El yacimiento arqueológico de Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva) es uno de los más relevantes en cuanto a
urbanismo protohistórico de la península Ibérica se refiere. Las investigaciones realizadas desde 1974 hasta los años 90 quedaron
paralizadas hasta que fueran retomadas por parte de la Universidad de Huelva.
Se presenta un estado de la cuestión sobre el urbanismo de la ciudad de Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva), donde
aportamos la revisión de algunas de las interpretaciones tradicionales, así como una muestra de las más recientes investigaciones
que se están desarrollando y los futuros trabajos previstos.
Palabras clave: Tarteso; Tartessos; oppidum; Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva); urbanismo.
Abstract: The archaeological site of Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva) is one of the most important in terms of
protohistoric urban planning on the Iberian Peninsula. The research carried out from 1974 until the 1990s was at a standstill
until it was taken up again by the University of Huelva.
We present a state of the question on the urban planning of the city of Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva), in which
we review some of the traditional interpretations, as well as a sample of the most recent research being carried out and future
work planned.
Keywords: Tarteso; Tartessos; oppidum; Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva); urbanismo.

Introducción

El yacimiento de Tejada la Vieja, en Escacena del Campo


(Huelva), supone uno de los máximos referentes de
la Edad de Hierro del suroeste peninsular. El hecho
de no contar con fases posteriores superpuestas
lo convierten, además, en una perfecta ventana al
urbanismo protohistórico y un óptimo modelo para
abordar el tipo y nivel de relación con el elemento
oriental, así como su evolución a lo largo de los cinco
siglos de vida del lugar. La meseta que domina este
oppidum, a 160 m s.n.m., se encuentra a caballo entre
la Sierra y la Tierra Llana de Huelva, ocupando una
superficie de 6’4 hectáreas (Figure 1). Esta superficie se
corresponde con el área protegida como Bien de Interés
Cultural. Por el contrario, la delimitación que nosotros
proponemos coincide con los límites que propusieran
sus primeros excavadores, quienes reconocían una
superficie amurallada de 10’42 ha, pues incluye un
sector al norte del área protegida actualmente (Blanco
y Rothenberg 1981: 229).

En cuanto a su ubicación espacial, está bien comunicado


con el Guadalquivir y con la costa a través de vía fluvial,
al igual que por vía terrestre con Berrocal y Riotinto,
enlazando la Tierra Llana con la Sierra onubense al Figura 1. Localización de Tejada la Vieja
atravesar la Pata del Caballo por el paso de La Garganta.
El establecimiento en dicha meseta se encuentra,
además, relacionado con la obtención de agua, pues Con la información obtenida gracias a las intervenciones
cuenta con un rico manantial en sus alrededores, así arqueológicas efectuadas desde los años setenta, se han
como del arroyo Barbacena, que lo rodea (Figure 2). propuesto tres fases evolutivas en la vida de la ciudad:

82
Clara Toscano-Pérez: Urbanismo tartésico

Figura 2. Vista aérea de la ciudad

1) La primera va desde fines del s. IX a.C. hasta fines del VII Historia de las investigaciones
a.C., se trata de la primera ocupación y la construcción
de la muralla, el elemento más destacable de este En la década de los ’70 se realizaron las primeras
oppidum, con una altura máxima conservada de 3 m. actuaciones arqueológicas en el yacimiento, dentro del
En este punto hay una cierta discusión ya que Escacena Proyecto Arqueometalúrgico de Huelva, encabezado
(2002: 75) estima que "…tanto la ciudad como su muralla por A. Blanco y B. Rothenberg. Antes de proceder a las
se fundaron a la vez, sobre una meseta escalonada que excavaciones llevaron a cabo una prospección en la que
carecía de ocupación anterior…", coincidiendo con lo recogió material cerámico fenicio, púnico e “ibérico”
que ya indicara Jesús Fernández Jurado (1991b: 63), lo (Blanco y Rothenberg 1981: 229). Las excavaciones
cual contradice lo manifestado con anterioridad por efectuadas en 1974-1975 se centraron en dos zonas
Blanco y Rothenberg (1981), que indican que existió fundamentalmente: una correspondiente al lado sur
una ocupación previa del lugar antes de la construcción de la muralla y otra interpretada como de almacenes
del recinto amurallado desde el II Milenio a.C. en base ubicada en las inmediaciones, unos metros al nordeste
a la cerámica encontrada. 2) Un segundo periodo que de la primera.
va desde fines del VII hasta mediados del VI a.C., que
es cuando se constata la mayor actividad urbanística, Ya en esta intervención se determina que la zona de
coincidente con un incremento de la actividad murallas debe de bordear la loma amesetada, con torres
comercial. A esta fase corresponde la construcción de ubicadas en puntos clave que los autores consideran
los grandes edificios públicos detectados en la trama que tendrían forma circular, pese a que no había
urbanística de la ciudad y de estructuras de carácter sido excavada ninguna, simplemente por la huella
industrial que evidencian movimientos económicos topográfica que quedaba. Los accesos, que se suponen
de amplio volumen, centrados en la redistribución de tienen que ser cuatro, deberían de emplazarse en el área
los minerales traídos de las cuencas mineras cercanas. occidental, haciendo entrada por el noroeste en la zona
En esta época aparecen piezas de cerámicas a torno más cercana al camino Pata del Caballo y salida por el
de origen fenicio, que contrastan con la cerámica suroeste, así como otra entrada en la vaguada al norte
bruñida que fabricaban los habitantes indígenas. 3) que llevaría al manantial del que se nutre la población,
La última fase se caracteriza por una recesión, aunque mientras que el último de los accesos se encontraría en
no una quiebra con respecto al mundo anterior, del lado sur, concretamente en el punto donde se produce
que es heredero directo. En cuanto al abandono de la un cambio de cota que hace la ladera más suave y
ciudad, la hipótesis más aceptada es la de un traslado el acceso más sencillo (Blanco y Rothenberg 1981:
de la población a Tejada la Nueva, posiblemente en 236-237). Por esta razón, los arqueólogos decidieron
relación con la mejor comunicación que supone este ubicar el corte, en sentido literal, de la muralla en su
enclave, situado a una cota más baja, como nudo de lado suroccidental. Este corte, de 2’50 de ancho, fue
comunicaciones, además de puesto de control visual de denominado “Corte A1”.
un amplio territorio.

83
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

La información que se obtuvo giró alrededor de la cocida y que podría estar dedicado a labores de
técnica constructiva de este tramo de muralla, cuya obtención de plata, dado el hallazgo de escorias
construcción se dividió en varias fases: la primera relacionadas con ésta alrededor del tablero
la compone la zanja de cimentación -de 1’22 m de (Blanco y Rothenberg 1981: 259).
profundidad y 3’40 m de anchura- sobre la cual se – L21: Estancia interpretada como cocina por las
elevó un muro a base de mampuestos al exterior y el manchas de ceniza y tierra quemada, así como
interior de piedras trabadas con tierra y cal, de sección los restos de ánforas. Los responsables de la
trapezoidal – con ambas caras en talud-; la segunda fase excavación identifican una mancha sedimentaria
se caracteriza por el refuerzo de otro muro –de 3’60 de como la huella de un poste que funcionaba como
ancho- adosado al exterior y que se encuentra unido soporte de un caldero, así como una zona de
a una estructura circular maciza que sobresale hasta tierra cocida (L31) que podría funcionar como
3’80 m; la siguiente fase estaría definida por la creación horno (Blanco y Rothenberg 1981: 259).
del foso de unos 5 m de anchura. El nivel más bajo del
corte que se hizo extramuros lo componía una capa de El segundo nivel de este lugar lo ocupa otro edificio,
escombros donde se vertieron restos cerámicos que de grandes y potentes muros –llega hasta 1’18 m de
arrojan una cronología inicial de finales del s. VIII a.C. espesor- hechos a base de mampostería de granito y lajas
(Blanco y Rothenberg 1981: 238-240). de pizarra sin trabajar pero ejecutando una técnica en
la que se persigue la horizontalidad de la construcción
El otro sector en el que intervino el Prof. A. Blanco, B. y con barro como aglutinante. Los cimientos sobresalen
Rothenberg y R. Corzo fue un edificio de 19 x 10,50 m hasta 0’30 m, funcionando de este modo como banco
con dos fases bien diferenciadas, la más antigua fechada corrido (M38 y M38a). Dentro de una de las estancias
en los siglos VIII-VII a.C. se halló un depósito de arcilla verdosa muy depurada
cuya función, según sus excavadores, podría ser su uso
Las habitaciones de este edificio identificadas por en la alfarería, a tenor de los numerosos recipientes
sus excavadores, ordenadas de Norte a Sur, son las cerámicos rotos en el foso extramuros, con apariencia
siguientes: de haber sido destruidos antes de ser usados, aunque
no se descarta que la arcilla fuera empleada en la
– L10 y L6: Con suelo de barro pisado (Blanco y construcción de hornos metalúrgicos.
Rothenberg 1981: 257-258).
– L11, L15 y L23: Interior con multitud de ánforas Los materiales cerámicos de este nivel otorgan una
junto a gran cantidad de huesos de vaca. El cronología entre los siglos VIII-VII a.C., por la presencia
pavimento de esta estancia era de tierra con de abundante cerámica fenicia y las ánforas "Mañá A"
algunas incrustaciones de lajas de pizarra y así como toberas y crisoles (Blanco y Rothenberg 1981:
cerámica. Bajo éste había un relleno sobre la 273-278).
caliza del subsuelo en el que se encontró un
fragmento de plato de retícula bruñida (Blanco El nivel 3 es previo a la construcción de los edificios de
y Rothenberg 1981: 258). esta zona y no aporta estructura arquitectónica alguna,
– L12 y L13: Destaca por no tener forma pero en su composición hay cerámica a mano y a torno
cuadrangular, sino que por uno de sus lados tiene en igual proporción, fechado en los siglos IX-VIII a.C.
forma de “ábside”, con cimientos más anchos (Blanco y Rothenberg 1981: 278).
que el alzado de los muros en su pared norte
(M14), de manera que forman un banco (M37). En los años ’80 del pasado siglo, el Servicio de
Cuenta con pavimento de lajas de pizarra del Arqueología de la Diputación de Huelva emprendió el
que sobresale una rinconera cóncava empedrada estudio del asentamiento, llevando a cabo 7 campañas
(M35). El material del interior de esta estancia de excavación arqueológica y adquiriendo el lugar en
lo compone abundante cerámica y huesos de 1984.
animales –buey, oveja, cerdo y cabra– de entre
los que destaca un gran cuerno recortado de En el año 1983 este equipo intervino con un doble
cabra macho, aunque los excavadores llaman la objetivo, de un lado tomar contacto directo con la
atención sobre la ausencia de restos de conchas realidad arqueológica del sitio; de otra parte, contrastar
y espinas de pescado (Blanco y Rothenberg 1981: los datos que en su día obtuvo el Prof. Antonio Blanco
258). Freijeiro (Fernández Jurado 1989: 55).
– L14: Tamaño aproximado de la mitad del resto de
estancias, cuenta con un banco corrido (L33) en Gracias a un corte de 15 x 10 m, se pudo comprobar la
el muro del sur. La peculiaridad de esta estancia existencia de diferentes fases constructivas ejecutadas,
la confiere un tablero de tierra quemada (L29) así como la presencia de varios pozos de vertido de
en el ángulo sureste de 0’50 x 0’40 y 0’12 m de desechos, lo que venía a indicar, según sus excavadores
espesor, que se encontraba enmarcado por tierra “cierto concepto higiénico” (Fernández Jurado 1989:

84
Clara Toscano-Pérez: Urbanismo tartésico

59). También en esta campaña se comprobó la presencia De esta campaña se extrae abundante información
de la muralla en la meseta media del yacimiento en una sobre la edilicia de la ciudad. En cuanto a los tipos de
zona más oriental de la excavada por Antonio Blanco muros según su grado de ejecución, los que delimitan
(Fernández Jurado 1989: 55-59). manzanas presentan una factura más cuidada y suelen
estar hechos de pizarra, mientras que los que dividen o
El objetivo de la campaña de 1984 fue la excavación en delimitan estancias están menos cuidados en cuanto a
extensión del último nivel de ocupación de una amplia la ejecución y se utilizan mampuestos de calizas, cantos
superficie, así como seguir el perímetro exterior de la de río e incluso bloques de escoria reaprovechada
muralla de la ciudad. (Fernández Jurado 1989: 80).

Uno de los elementos a destacar en esta intervención Con una estructura urbana caracterizada por estancias
fue la localización en varios puntos de ánforas o grandes cuadrangulares, aunque algunos tienen disposición de
recipientes contenedores cerámicos en las esquinas de forma curva, el ancho de sus muros excavados oscilan
los muros, así como el empedrado en las entradas de mayoritariamente entre 40 y 60 cm, aunque hay algunos
las estancias a las que se accede desde espacios abiertos divisorios de estancias de 30-35 cm (Fernández Jurado
(Fernández Jurado 1989: 61). 1989: 80).

Se localizó en esta intervención gran abundancia de En 1987 se intervino, además de en la meseta alta, en el
escoria de sílice libre, resultado de la obtención de plata, exterior de la muralla en su zona Este, sumando un total
lo que vinculó desde entonces al sitio con actividad de 1150 m2, repartidos en cuatro sectores de tamaño
metalúrgica y redistributiva del mineral (Fernández variable en función de la adecuación a cortes anteriores.
Jurado 1989: 61). El resultado fue la ampliación del hábitat intramuros
conocido, así como la relativa a la muralla. Se determina
También entre 1984 y 1985 se llevó a cabo una
que ésta se construye a la vez que se ocupaba la zona
prospección eléctrica y magnética, cuyos datos venían
por primera vez (Fernández Jurado 1989: 89; 1990). La
a confirmar la existencia de urbanismo en la meseta,
altura máxima conservada es de 3 m, en la zona que fue
aunque su comprobación arqueológica posterior fue
excavada por A. Blanco, mientras que en la zona Oeste es
infructuosa (Fernández Jurado 1989: 61-67).
donde menos potencia se conserva por el uso que se ha
hecho de sus materiales en el vallado contemporáneo
La de 1985 se trató de una gran excavación en
de la zona (García Sanz 1989: 95).
extensión, así como una serie de cortes estratigráficos,
todo ello en la meseta alta del yacimiento. El objetivo
La técnica constructiva de la muralla queda definida por
de la primera era conocer la trama urbana de la última
sus excavadores como una estructura sin cimentación,
fase de vida del lugar, mientras que los segundos
tenían un triple objetivo: conocer la cara interna de la asentada directamente en el inicio de la ladera, que
muralla; confirmar la fecha de fundación de la misma; y funcionaría como asiento. Los materiales empleados
comprobar cómo se articula el interior de la ciudad con en la nivelación del terreno para su construcción, al
la muralla (Fernández Jurado 1987a; 1989: 67-74). tratarse de áreas desiguales, lo componen piedra caliza
y tierra rojiza. En la cara externa de algunos tramos de
En 1986 se continuó con el objetivo de ampliar el la muralla se adosó un pie de amigo formado por lajas
conocimiento sobre el urbanismo del lugar en su trabadas con tierra amarillenta. En una segunda fase
momento de abandono, por lo que la estrategia de de la muralla se añade un segundo lienzo exterior con
actuación consistió en la excavación en extensión de bloques de pizarra mejor acabados que los de granito de
grandes áreas de superficie, sumando en total 1600 la primera fase, pero sin argamasa en ninguno de ellos.
m2 (Fernández Jurado 1989: 77). En lo que respecta a Paralelamente se añaden una serie de refuerzos como
edilicia, determinaron la construcción de los muros torres y contrafuertes, circulares y trapezoidales, de
mediante zócalo de piedra a base de lajas de pizarra o diversa técnica constructiva –el primero correspondería
bloques de caliza -sin que sea habitual que se mezclen a la primera fase y el segundo a la siguiente- y sometidos
ambos tipos en un mismo muro- y alzado de tapial y a sucesivas reparaciones (García Sanz 1989: 96-98). La
adobe (Fernández Jurado 1987b; 1989: 77). cronología inicial de la muralla se establece a fines del
s. VIII a.C., lo que modifica lo dicho con anterioridad
También en esta campaña se documentaron hasta y que otorgaba una cronología más alta a la muralla.
cuatro calles, de unos 3 m de anchura, lo que otorgaba Posteriormente, a fines del s. VI a.C., se levantaron los
para sus excavadores cierto orden urbano, aunque en contrafuertes cuadrangulares y el lienzo hecho a base
otras estructuras no apreciaban planificación previa de pizarras (García Sanz 1989: 98-105).
alguna, pues se reparten y adaptan para aprovechar
y reaprovechar el espacio que delimitan las calles El resultado de la campaña de 1997 fue la documentación
(Fernández Jurado 1989: 77-78). de un tramo de 7 m lineales y 2’5 m de potencia de la

85
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

primera fase de la muralla en su tramo más oriental han llevado el peso de la difusión al público general,
(García, Fernández y Rufete 2001: 205-207) mientras que desde la UHU hemos realizado la
divulgación científica.
No sería hasta el año 2006 cuando se realizó otra actividad
arqueológica, esta vez excavación en extensión de 520 Una vez que quedó protegido el lugar, el paso lógico
m2 en el límite oeste de la meseta alta y cuyo resultado que requería un enclave con la importancia histórica
fue la ampliación del conocimiento sobre elementos de Tejada la Vieja era la puesta en valor integral del
arquitectónicos de los que hasta entonces se tenía poca sitio, máxime, después de los destrozos que causaron
información, como los pavimentos de lajas de pizarra y las fuertes lluvias en la zona, las cuales provocaron
las escaleras que servían para salvar los desniveles que algunos desprendimientos de estructuras, por lo que
el terreno presentaba (García Sanz 2006). se hizo imprescindible la consolidación preventiva
de las mismas. Para ello, como complemento a la
Dentro de los materiales arqueológicos recuperados, consolidación de las estructuras y con objeto de facilitar
todos con una cronología posterior al s. VI a.C., el mantenimiento y la visita al yacimiento, se propuso
destacan las escorias y toberas, muestra de la actividad la adecuación de los restos mediante soluciones no
metalúrgica en el yacimiento y concretamente en este agresivas, reversibles y de mínimo impacto: colocación
sector, donde según sus excavadores podrían estar los de geotextil y aplicación de gravas de diferentes colores
hornos de fundición (García Sanz 2006). en función de un código creado para tal fin.

Intervenciones desarrolladas por la Universidad de Otra de las acciones realizadas fue la restitución de parte
Huelva del lienzo meridional de la muralla, el cual se había visto
afectado por una “metodología arqueológica” bastante
En el año 2013 se firmó el convenio entre la Universidad invasiva durante la década de los 70. Concretamente,
de Huelva y la Excma. Diputación de Huelva por el que con el fin de conocer la fábrica de esta construcción,
se cedían las obligaciones inherentes al BIC, así como durante dicha intervención se optó por abrir un corte
el uso de éste a la Universidad de Huelva. Fue en 2015 en sección de unos 4m de anchura, generando un falso
cuando la Universidad de Huelva le da la responsabilidad histórico ya que durante años éste ha sido utilizado
del yacimiento al grupo de investigación “Vrbanitas. como puerta de acceso hacia el interior del recinto
Arqueología y Patrimonio” (HUM 132), entonces liderado murado, tergiversando su funcionalidad y visión. Con el
por Juan M. Campos Carrasco, quien decidió poner a fin de acabar con esta situación y devolver al BIC parte
quien escribe este capítulo al frente de los trabajos a de su imagen original, se proyectaron dos proyectos:
desarrollar en el lugar y que pasaban por devolver el uno arqueológico previo de carácter preventivo, y un
yacimiento al estado en el que se encontraba cuando segundo arquitectónico de restitución volumétrica.
se terminaron las últimas excavaciones arqueológicas.
Puesto que contamos con 1 Ha de superficie excavada
Para poder llevar a cabo la puesta en valor del lugar, de la última fase de vida del lugar, resulta clave conocer
se firmó un convenio con el Ayuntamiento de Escacena el resto de la trama urbana del oppidum, para lo que la
del Campo, por el que se comprometía a aportar la herramienta elegida fue la prospección geofísica, que
mano de obra necesaria para ejecutar estas acciones, nos ha ofrecido la planta de las estructuras soterradas y
mientras que la UHU aportaba el personal técnico y los la correcta interpretación de las zonas excavadas, para
materiales. así facilitar la identificación de los diferentes usos del
espacio en las actividades de puesta en valor. Ésta ha
Así, el 4 de Mayo de 2015 nos fue autorizada la “Actividad sido complementada con una prospección superficial
arqueológica puntual consistente en labores de intensiva, que además ha servido para evaluar la acción
consolidación, restauración y restitución arqueológica de las lluvias en el resto del yacimiento y poder así
en Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva)”, recuperarse y protegerse los vestigios que han quedado
centrada en labores de limpieza y consolidación de expuestos en la superficie.
las estructuras que habían sido exhumadas en las
campañas de excavación llevadas a cabo por el Servicio La combinación de las herramientas anteriores supone
de Arqueología de la Diputación de Huelva. El resultado una fuente importante de información, usada tanto
fue que los objetivos recogidos en el proyecto fueran para la puesta en valor, como a nivel científico y de
cubiertos ampliamente con la actividad realizada. De diagnóstico patrimonial, sin olvidar las ventajas para
este modo, las medidas llevadas a cabo en las primeras plantear trabajos futuros en áreas concretas. Los datos
cinco anualidades se centraron en la protección y constatados de la prospección geofísica han ofrecido
conservación del yacimiento, así como la divulgación, una serie de resultados positivos en los diferentes
para lo que también se firmó un convenio con la sectores. En este sentido, las buenas condiciones del
asociación cultural Scatiana, quienes desde entonces terreno han permitido conocer una buena cantidad de

86
Clara Toscano-Pérez: Urbanismo tartésico

estructuras que permiten, confirmar la hipótesis del Puesto que contamos con 1 Ha excavada por
urbanismo en toda la meseta que rodea la muralla, con intervenciones llevadas a cabo entre 1974 y 2006, se
mayor concentración en su zona más elevada (Figure 7). torna necesaria la revisión de los materiales de dichas
intervenciones, que en algún caso se encuentran
Los datos recogidos han permitido la descripción de incluso sin estudiar. El hecho de que no hayan sido
un amplio espacio contiguo a las excavaciones previas, estudiados en conjunto, ni en clave diacrónica ni
definiendo un complejo conjunto urbano. Atendiendo sincrónica, hace que nos planteemos una metodología
a las cotas de profundidad de los datos, con mejor que abarque el total de superficie y la totalidad de
definición entre 0.3 y 0.9 m de profundidad, se han las intervenciones, pese al importante volumen que
atribuido los conjuntos de construcciones detectados supone. Las interpretaciones arqueológicas realizadas
a la continuidad de la última fase de edificaciones en el yacimiento proceden de asignaciones cronológicas
del yacimiento, fechada sobre los siglos VI y V a.C. y funcionales vinculadas a las diferentes dependencias
Aún teniendo en cuenta la topografía irregular del localizadas. Por ello, con el objeto de revisar tanto la
promontorio donde se ubica el yacimiento, parece cronología como la funcionalidad, nos vemos en la
que la disposición de las estructuras arqueológicas no necesidad de estudiar la cultura material y adscribirlo
presenta diferencias muy importantes en las cotas de al área donde fue localizado cada elemento.
profundidad.
Como complemento al estudio de materiales, se ha
La zonificación propuesta en la interpretación de los procedido a una serie de analíticas, como el análisis
datos ha puesto de relieve una compleja distribución de lípidos en cerámica y la difracción de rayos X para
urbana, con diferencias significativas en su estructura escoria, cuyos resultados están siendo analizados
interna, extensiones de las divisiones interiores actualmente.
y sistemas de orientación dominantes. Aunque la
propuesta de zonificación no responde a un análisis El urbanismo de Tejada la Vieja
arqueológico, sino a la agrupación geométrica de los
edificios detectados, los espacios restantes se han La muralla (Figure 3)
mostrado consistentes con el trayecto de calles o
espacios de circulación, mientras que en otros ámbitos En 1974, de la mano de Antonio Blanco, se lleva a cabo
estos espacios ofrecen una definición más difusa, la primera intervención en la muralla, realizando un
configurando espacios abiertos de atribución más corte literal sobre la misma de 2’50 m de ancho. Pese a
dudosa. lo agresivo de la actuación, nos ha permitido contar con
una precisa información sobre las fases constructivas:
La zonificación propuesta en la interpretación de los la primera fase cuenta con zanja de cimentación -de
datos ha puesto de relieve una compleja distribución 1’22 m de profundidad y 3’40 de ancho- sobre la que se
urbana, con diferencias significativas en su estructura asienta un muro a base de mampuestos al exterior y al
interna, extensiones de las divisiones interiores interior de piedras trabadas con tierra y cal, de sección
y sistemas de orientación dominantes. En la zona trapezoide, con ambas caras en talud; la segunda fase
más elevada de la meseta se aprecia una mayor presenta refuerzo de otro muro -de 3’60 de ancho-
concentración urbana, donde además se constata una adosado al exterior, unido a una estructura circular
relativa disposición radial de algunas de las diferentes maciza que sobresale hasta 3’80 m; la tercera fase
estructuras, más acusada cuanto más cerca de la muralla. supone la creación de un foso, de unos 5 m de ancho;
Asimismo, los resultados obtenidos en las otras cotas de la cuarta y última fase es el vertido de una capa de
la meseta han resultado ser sorprendentes, pese a no escombros con restos cerámicos de fines del s. VIII a.C.
ser tan llamativos, pues tienen un alto valor científico
y patrimonial en tanto proceden de una zona en la que De las intervenciones realizadas por el Servicio de
nunca antes se había llevado a cabo ninguna actividad Arqueología de la Diputación Provincial de Huelva, entre
arqueológica y que resultaba, por tanto, desconocida a 1983 y 2006, tres de ellas se ocupan total o parcialmente
todos los niveles. de la muralla. Las conclusiones a las que llegan difieren
parcialmente con las de A. Blanco: interpretan que
La geofísica ha sido complementada con una se trata de una estructura sin cimentación, asentada
prospección superficial intensiva de cobertura total directamente en el inicio de la ladera, que funcionaría
con recogida de materiales. La mayor concentración como asiento. En la cara externa de algunos tramos se
en cuanto a cronología se corresponde con el siglo V adosó un pie de amigo formado por lajas trabadas con
a.C., lo cual es lógico, pues la última fase constructiva tierra amarillenta. En una segunda fase se añade un
de la ciudad se remonta a este momento. La cerámica segundo lienzo exterior con bloques de pizarra mejor
acopiada tras la prospección supone más de la mitad de acabados que los de granito de la primera fase, pero sin
todo el material reunido, de la que el 98% está hecha a uso de argamasa. Paralelamente, se añaden una serie de
torno, frente al 2% de factura a mano. refuerzos como torres y contrafuertes, circulares -para

87
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 3. Muralla desde el exterior

la primera fase- y trapezoides -para la segunda fase-. Podemos concluir que la importancia histórico-
También difieren con A. Blanco en cuanto a cronología, arqueológica y patrimonial del yacimiento de Tejada la
pues la circunscriben a fines del s. VIII a.C., así como en Vieja (Escacena del Campo, Huelva), se debe en buena
el área que rodea la muralla, que queda reducida de las parte al estado de conservación y dimensiones de su
10’4 ha planteadas por A. Blanco a las 6’4 ha. lienzo amurallado.

Partiendo de la revisión de los materiales de las En lo que respecta a su conocimiento científico, pese a
intervenciones arqueológicas realizadas por A. Blanco, que en los años 70 y 80 del pasado siglo fueron estudiadas
la cronología que otorgamos a la construcción de por dos autores muy prolíficos, los resultados dispares,
la muralla es principios del s. VIII a.C., tal y como por no decir antagónicos, de los diferentes equipos que
se desprende de los materiales cerámicos en la cara trataron la cuestión convirtieron la muralla de Tejada
interna de la muralla, dentro de los denominados por la Vieja en un escenario donde dirimir la existencia
sus excavadores “Estrato III del Corte A2” y “Nivel 8 del o no de elementos prefenicios en el lugar, en función
Corte A3”. de si se consideraba que se asentaba sobre niveles
anteriores, como defendió el Prof. Antonio Blanco, o
En cuanto a la superficie que rodea la muralla, bien si era totalmente ex novo, cuyo principal defensor
coincidimos con la interpretación inicial que le diera A. fue el jefe del servicio de Arqueología de Diputación
Blanco, corroborada por los datos obtenidos del análisis Provincial de Huelva, Jesús Fernández Jurado, aunque
de datos LIDAR, con lo que el lienzo amurallado tendría con contradicciones en algunas de sus publicaciones.
una longitud lineal de 1640 m, que cubre una superficie
de 10,42 hectáreas. Nosotros proponemos una interpretación propia, fruto
del trabajo en el yacimiento y de la revisión de los
Asimismo, hemos detectado en el lienzo sur, muy cercano materiales de intervenciones antiguas. Así, las murallas
al corte que realizara A. Blanco, una posible entrada en de Tejada la Vieja podrían quedar fechadas a mediados
recodo relacionada con la primera fase de construcción del s. VIII a.C., por la presencia de materiales en su
de la muralla, que es cegada posteriormente para serle primer nivel constructivo vinculado con esa cronología.
adosada una torre cuadrangular. No cabe duda de que fueron las reformas posteriores las

88
Clara Toscano-Pérez: Urbanismo tartésico

que le dan su fisionomía actual, con el entramado de nivelación del mismo con tierra y/o escombros para
bastiones, contrafuertes y doble paramento. inmediatamente después preparar la planta del edificio
mediante estacas de madera y cuerdas. La mayoría de
Otro aspecto a destacar de la muralla es la técnica las veces los muros se asientan directamente, sin fosa de
edilicia empleada, pues sobre la base de mampuestos cimentación, como máximo se enterraba una primera
que puede observarse en la actualidad se erigía una hilada del zócalo de piedra (Toscano y Campos 2020).
estructura de adobes que doblaría la altura total de este
elemento, encalado en su totalidad (García Sanz 2003: En cuanto al sistema arquitectónico, se emplea la
21). construcción de muros en “L” para la organización de
las manzana, en vez de hacer un muro lineal corrido
Urbanismo intramuros desde el que se realizaran las compartimentaciones
necesaria (García Sanz 2003).
La zonificación propuesta en la prospección geofísica
ha puesto de relieve una compleja distribución urbana, Al respecto de la edilicia, la mayoría de los muros tienen
con diferencias significativas en su estructura interna, un ancho de 0’44, otros de 0’52 y algunos de 0’60 m y
extensiones de las divisiones interiores y sistemas de se construye directamente, sobre una nivelación del
orientación dominantes. En la zona más elevada de la terreno, el zócalo de piedra, mientras que el alzado
meseta se aprecia una mayor concentración urbana, y el techo sería de tapial o adobe, en algunos casos
donde además se constata una relativa disposición encalados. Los mampuestos del zócalo suelen estar
radial de algunas de las diferentes estructuras, más sin trabajar o ligeramente trabajados en la cara vista,
acusada cuanto más cerca de la muralla (Toscano y colocados horizontalmente y trabados con argamasa o
Campos 2020). barro. Como singularidad, se aprecia el empleo puntual
de bloques de escoria como material constructivo
Se proponen una serie de calles en sentido Este-Oeste (Toscano y Campos 2020) (Figure 5).
y Sur-Norte, con cierta disposición radial al adaptarse
a la topografía del terreno. Hay una calle principal, con Como soluciones arquitectónicas para salvar las
un ancho que varía entre 3 y 4’5 m, en sentido E-W y de, diferencias de cota destacan: cuestas con leve pendiente
como mínimo, 60 m de largo. Esta calle es cruzada por en las calles principales, así como algún ejemplo de
otras en sentido S-N, y que en el cruce más occidental escalinata para acceder al área más elevada. Otra
van del límite sur de la muralla al límite norte. Se solución arquitectónica es el refuerzo para proteger de
detectan también una serie de espacios abiertos, la lluvia y acumulación de agua, como el bateaguas en la
interpretados como plazas, cuya utilidad deberá ser muralla, o el muro oeste del “Edificio almacén” (Figure
confirmada en excavaciones arqueológicas, así como 5).
la funcionalidad de las áreas agrupadas en manzanas
(Figure 8). En cuanto al interior de las estancias, algunas cuentan
con pilares centrales, seguramente para sostener un
Contamos con la planta de 1 Ha de la última fase de poste o una doble altura, lo cual también se constata
ocupación del oppidum, donde se aprecia un complejo por algún espacio interpretado como hueco de
entramado urbano donde las estancias yuxtapuestas escalera, mientras que los pavimentos localizados se
conforman manzanas, caracterizadas por la corresponden generalmente con suelos de tierra batida,
ortogonalidad que facilitaba la compartimentación y cal y algunos de lajas de pizarra (Figure 9-11).
ampliación de los espacios.
A las estancias se accede a través de vanos que solían
Asimismo, permite el uso de materiales más resistentes, ubicarse en el lado de menores dimensiones, próximo
que en el caso de Tejada la Vieja se reducen a pizarras al ángulo para así evitar que se debilitara el muro.
paleozoicas de la zona, caliza del mismo cerro en el que Posiblemente los edificios contaban con huecos a modo
se asienta el poblado, así como tierra y cal. de ventanas.

Las dimensiones de las estancias son muy variables, Las cubiertas, que serían planas con una leve
lo que indica los diferentes usos para los que estaban inclinación para favorecer la evacuación del agua,
destinadas. Contamos en Tejada la Vieja con estancias estarían construidas con elementos vegetales a los
interpretadas como viviendas, áreas industriales, que se aplicaba una capa de barro para su protección.
tahonas, almacenes, edificios públicos y religiosos, así En algunas de las estancias se ha podido documentar
como espacios abiertos como plazas y calles (Toscano- la existencia de pavimentos, la mayoría de las veces
Pérez 2016; 2019a; 2019b). hechos de tierra batida, normalmente de color rojizo,
aunque algunos espacios se pavimentaron con lajas de
El sistema de construcción general consiste en un primer pizarra (Toscano y Campos 2020).
acondicionamiento del terreno que puede incluir la

89
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Hay una serie de edificios destacados, ya sea por su


ubicación o técnica constructiva, como son el “Edificio
almacén” que fuera excavado por A. Blanco o las
“estructuras circulares”.

En cuanto al primero de ellos, en 1987 fueron retirados


los testigos del “Edificio almacén” que habían sido
dejados en reserva por sus excavadores originales
(Fernández Jurado 1989: 83), lo que ha permitido una
mejor comprensión de la distribución espacial del
edificio, con un total de 6 estancias (Figure 4).

Las medidas totales son 19,50 x 10,45 m, mientras que


de la técnica edilicia cabe destacar el ancho mayor del
Figura 4. Edificio almacén
muro de cierre oeste del edificio, lo que puede venir
motivado por la protección ante las arroyadas, al
localizarse al final de una pendiente hacia la que vertería
el agua de las dos calles localizadas hasta la fecha. Con – Estancia II: Se caracteriza por presentar un
la totalidad de la planta exhumada, las estancias finales tablero de tierra quemada de 0’50 x 0’40 y 0’12
interpretadas son como sigue (ordenadas de Sur a m de espesor y enmarcado por tierra cocida.
Norte): Interpretado para la obtención de plata por
el hallazgo de escorias alrededor (Blanco y
– Estancia I: De 3’95 m de ancho, fue interpretada Rothenberg 1981: 259).
como cocina por las manchas de ceniza y tierra – Estancia III: Lo más característico de la estancia
quemada, así como restos de ánforas. En la es el banco corrido en el muro sur de la misma.
esquina norte hay una huella de poste y una – Estancia IV: En esta habitación destaca la
zona de tierra cocida que podría ser un horno presencia de un banco corrido, así como
(Blanco y Rothenberg 1981: 259). pavimento de lajas de pizarra y una rinconera

Figura 5. Técnica edilicia (García Sanz 2003: Fig. 11)

90
Clara Toscano-Pérez: Urbanismo tartésico

cóncava empedrada. Abundante cerámica y próximos como la ciudad de Huelva, hacen pensar que
huesos de animales (buey, oveja, cerdo y cabra). el vino se transportaba desde sus centros productores
Como curiosidad, se localizó un gran cuerno en ánforas y de ahí en odres transportadas en carros
recortado de cabra macho (Blanco y Rothenberg hacia el interior (Celestino y Blánquez 2007). Así pues,
1981: 259). no solo la presencia de abundante material anfórico
– Estancia V: Las medidas de la habitación son de nos indica tal actividad, lo que por otra parte también
8’80 x 2’97 m. Destaca sobremanera la infinidad tenemos en la estancia V. Igualmente, la cercanía de
de ánforas y de huesos de vaca. Cuenta, además dos estructuras cuya planta podría corresponderse con
con un pavimento de tierra con incrustaciones espacios destinados a la producción de vino, nos hace
de lajas de pizarra y cerámica. Bajo éste había suponer la multifuncionalidad de este edificio, siempre
un relleno sobre la caliza del subsuelo en el en relación con su consumo, producción y ritualidad.
que se localizó cerámica de retícula bruñida.
Posiblemente funcionara como almacén o Los paralelos del interior de este edificio con otro de
bodega, lo que ya indicara A. Blanco (Blanco y Las Cumbres (Sierra de San Cristóbal, el Puerto de Santa
Rothenberg 1981: 258). María, Cádiz) interpretado como un edificio industrial
– Estancia VI: Por último, la estancia más al Norte, con lagares y estructuras destinados a actividades
cuenta con unas medidas de 8’90 x 3,05 m vinícolas ya fue mencionado hace más de veinte
años, cuando la relacionan con la vivienda de un rico
Como ya hemos indicado, este edificio fue interpretado comerciante dedicado posiblemente a la distribución
por sus excavadores como un edificio de almacén. de vino (Ruiz, Córdoba y Pérez 1998: 390; Vallejo, Castro
Nosotros no compartimos completamente esta y Niveau, 2002).
interpretación por varios indicadores: de una parte por
la propia técnica edilicia, más cuidada en éste que en la Cerca hay un conjunto de dos estructuras circulares,
mayoría de los edificios conocidos del oppidum; por otra ubicadas inmediatamente al Oeste del “edificio
parte, sabemos que la existencia de un banco corrido de almacén”. Estos elementos fueron excavados
nos indica la posibilidad de que nos encontremos ante superficialmente en la campaña de 1987, sin que
un edificio público; finalmente, los paralelos con otros entonces les fuera otorgada funcionalidad alguna,
edificios bien interpretados como multifuncionales, aunque sí se indicó que no se trata de un horno por la
relacionados con la producción, consumo y ritualidad ausencia de escorias, cenizas o cualquier otra evidencia
del vino, hace que nos decantemos por esta última (Fernández Jurado 1989: 83). Lamentablemente, la
interpretación. Así, contamos con el paralelo más información que aportan sus excavadores es muy
claro en el edificio del Área B de Pani Loriga (Santadi, escueta, limitándose a un párrafo. De ahí la diferencia
Cerdeña), fechado en el s. V a.C., con una distribución, del conocimiento que tenemos entre estas estructuras
medidas y técnica edilicia casi idéntica al edificio que y, por ejemplo, el edificio descrito anteriormente, pues
nos ocupa de Tejada la Vieja (Botto 2012a; 2012b). éste se trata de un complejo excavado en su totalidad
(Figure 6).
El edificio sardo cuenta con un sacello (Vano 1),
interpretado de tal modo por la presencia de un El diámetro de la más occidental es de 2 m, mientras
banco corrido sobre 3 de sus lados, lo que podría que la oriental es algo mayor, de alrededor de 2,20
corresponderse con las estancias III y IV del edificio m. Por su parte, la técnica constructiva de ambas es
de Tejada la Vieja. En Pani Loriga se interpreta el Vano idéntica, realizada a base de mampuestos sin trabajar
2 como espacio funcional para la preparación del o ligeramente trabajados en su cara vista, colocados
alimento. El vano 4 de Pani Loriga, donde se supone la horizontalmente y trabados con argamasa o barro. La
existencia de una tahona, bien podría corresponderse potencia máxima excavada es de unos 20 cm, de las que
con la Estancia I de Tejada la Vieja, pues la presencia recordemos solo se sacaron a la luz las cabezas de sus
de manchas de ceniza, tierra quemada y huella de muros y su nivel interior más superficial, que presenta
un poste hace que pudiera corresponderse con un una abundancia de material cerámico fragmentado y
espacio semiabierto en el que se localizara un horno. sedimentos arcillosos.
La estancia II del edificio de Tejada puede interpretarse
como un horno metalúrgico para la copelación de La planta de estas estructuras cuenta con un paralelo
plata, pues sus dimensiones, características y los restos claro en el poblado de las Cumbres, en el Cerro de San
de escoria hacen sospechar que así pudiera ser. Por Cristóbal (Puerto de Santa María, Cádiz), donde se
su parte, la abundante presencia en la estancia IV de constata la presencia de 2 lagares, piletas y estructuras
huesos de animales podría indicar el uso de éstos, como circulares. Serían estas últimas, idénticas a las que
también de sus odres para el transporte de sustancias tenemos en Tejada la Vieja, interpretadas como espacios
líquidas, como el vino, pues la desproporción de ánforas estructuras circulares para la fermentación del mosto
de aceite en relación con las de vino en lugares tan (Ruiz Mata 1995: 199-200; Celestino y Blánquez 2007).

91
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 6. Estructuras circulares (García Sanz 2003: Fig. 12)

En ambos casos, además, se sitúan en un espacio la ciudad a los cambios acaecidos a mayor escala en el
abierto de una calle o plaza; igualmente, comparten s. VI a.C. Es visible en el estrato de nivelación general
la característica de contener arcilla roja y fragmentos en casi todo el área excavada. Además, asistimos a
de ánforas, lo que puede ponerse en relación con el una reordenación urbanística que se aprecia en el
proceso de clarificación del mosto, por el que gracias adosamiento de las estructuras trapezoidales a la
a su mezcla con arcilla se decantan las partículas que muralla, así como en la construcción de un importante
contiene el líquido justo después de su pisado (Hills edificio público. El material mueble responde a una
2005:131). mayoría de cerámica a torno, con una diferencia más
acusada que en el nivel anterior, dentro de la que cabe
En cuanto a la topografía general del yacimiento, la destacar la presencia de un fragmento de copa griega
muralla y el espacio intramuros se adapta a la sinuosidad arcaica así como la base de un ánfora corintia, dentro
del terreno, que a su vez está dividido en cuatro sectores de un contexto de mayoría de cerámica de engobe
bien diferenciados por encontrarse a una cota bastante rojo, cerámicas grises y la decorada a bandas. Además
diferente. Partimos de la hipótesis de que esta primera de la cerámica, es abundante el número de fusayolas
división separa la zona de hábitat del área donde y significativo el de cuchillos afalcatados (Fernández
estarían instalados los hornos metalúrgicos, al norte de Jurado 1991a: 169-ss; 1991b: 55-ss). La crisis de mediados
la primera, por la abundante presencia de escorias, por del s. VI a.C. que afectó al sur peninsular se constata
estar así la población protegida de la toxicidad de los en Tejada la Vieja como una fase de estancamiento
humos, al ser el viento suroeste el predominante en la del que sale a fines de siglo gracias a la diversificación
zona, así como encontrarse muy cerca de la zona donde económica del lugar, visible en el incremento de
se obtiene agua. ánforas y de molinos de mano (Fernández Jurado 1989:
164, 182).
Consideraciones finales
Pese a que se conoce el perímetro amurallado de la ciudad
Debemos recordar que la mayor parte del urbanismo y se ha excavado más de 1 Ha de su nivel superficial, aún
excavado en Tejada la Vieja responde a la reacción de quedan muchas interrogantes por responder sobre este

92
Clara Toscano-Pérez: Urbanismo tartésico

Figura 7. Resultados de prospección geofísica en la meseta alta

Figura 8. Propuesta de calles y espacios públicos

93
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 9. Recreación idealizada de la ciudad vista desde el suroeste

Figura 10. Recreación idealizada de la ciudad vista desde el oeste

94
Clara Toscano-Pérez: Urbanismo tartésico

Figura 11. Recreación idealizada de la ciudad vista desde el nordeste

Figura 12. Recreación idealizada de la ciudad vista desde el interior

95
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

yacimiento tan relevante para la investigación sobre la Esperamos que los resultados de la misma puedan
protohistoria peninsular, a las que esperamos poder ir arrojar luz sobre algunas de las cuestiones planteadas
dando respuesta en los próximos años. y suponer la antesala a un futuro Proyecto General
de Investigación, tan necesario para garantizar la
La primera de ellas gira en torno a la diacronía, pues continuidad de la investigación, conservación y
aunque conocemos muy bien el urbanismo de la difusión de uno de los yacimientos más relevantes para
última fase de ocupación, no hay consenso sobre el la protohistoria peninsular.
momento de fundación o sobre la ocupación anterior a
la construcción de la muralla. Igualmente, el momento Bibliografía
y las razones exactas de su abandono podrían definirse
de manera más precisa. Blanco Freijeiro, A. y Rothenberg, B. 1981. Exploración
arqueometalúrgica de Huelva. Barcelona: Labor.
Otro de los aspectos fundamentales a resolver trata Botto, M. 2012a. Alcune considerazioni
sobre la superficie de la ciudad, al considerar que el sull’insediamento fenicio e punico di Pani Loriga.
actual área protegida no ha incluido el área norte de Rivista di Studi Fenici, XL, 2: 267-304.
la ciudad, donde partimos de la hipótesis que podrían 2012b. L’abitato fenicio púnico di Pani Loriga (area B).
encontrarse los hornos que, necesariamente, debió Quaderni di Archeologia Sulcitana, 1: 33-42.
tener la ciudad. Por tanto, la topografía de la ciudad Celestino Pérez, S.; Blánquez Pérez, J. 2007. Origen y
estaría conformada por cuatro mesetas rodeadas por desarrollo del cultivo del vino en el Mediterráneo:
el lienzo amurallado, sin saber hasta el momento si la Península Ibérica. Revista Universum, 22: 32-60.
esas diferentes mesetas son naturales o se han creado Escacena Carrasco, J.L. 2002. Murallas fenicias para
artificialmente. Tartessos. Un análisis darwinista. Spal, 11: 60-105.
Fernández Jurado, J. 1987a. El yacimiento de Tejada la
Característico, asimismo, de la topografía del lugar, Vieja (Escacena del Campo, Huelva). Campaña de
es el hecho de haber incluido dentro del perímetro 1985. Anuario Arqueológico de Andalucía 85, vol. III:
amurallado una zona con un importante desnivel, 338-344.
que no puede ser ocupada por espacio doméstico. 1987b. Campaña de excavaciones en Tejada la Vieja
Entendemos que esta inclusión debe obedecer a una (Escacena, Huelva). Anuario Arqueológico de
intencionalidad, pues requiere de mayor esfuerzo para Andalucía 86, vol II: 372-379.
controlar y vigilar, materiales y mano de obra para 1989. Campañas de excavaciones. Huelva Arqueológica
construirla. Si tenemos en cuenta que el urbanismo de 11: 53-92.
este momento se caracteriza, entre otras cosas, por la 1990. Tejada la Vieja. Campaña de 1987. Anuario
optimización de recursos y energía, nos planteamos Arqueológico de Andalucía 87, vol. II: 291-293.
que verdaderamente en ese espacio debió localizarse 1991a. Influencia fenicia en la arquitectura tartésica,
algún elemento relevante para la ciudad, aunque no en III Jornadas de Arqueología Fenicio-Púnica (1988):
fuera doméstico. A este respecto, partimos de la idea, 169-175. Ibiza: Museu Arqueològic d’eivissa i
pues no puede considerarse una hipótesis de partida, formentera.
de que el espacio intramuros no habitable pudiera 1991b. Ciudades y fortificaciones turdetanas:
estar orientado a la producción de la vid, al haberse problemas de interpretación, en Fortificacions. La
reinterpretado algunos espacios de la ciudad con problemática de l´Ibèric Plè: (segles IV-III a.C.): 55-66.
edificios relacionados con la producción y consumo Manresa: Centre d’Estudis del Bages.
vitivinícola, así como localizarse en terrazas al sureste García Sanz, C. 1989. Excavación de la muralla de
de la ciudad, con vientos y clima propicio para este Tejada. Huelva Arqueológica 9: 93-106.
cultivo. 2003. ¿Unas ruinas merecen tantos escritos?. Huelva
Arqueológica 18: 5-32.
Además de este espacio, se torna necesario estudiar 2006. Actividad arqueológica puntual realizada en 2006
la distribución espacial tanto intramuros como en Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva).
extramuros, con el objeto de responder a funcionalidad Anuario Arqueológico de Andalucía 2006: 2178- 2192.
de sectores según su ubicación y la cultura material García, C.; Fernández, J. y Rufete, P. 2001. Excavaciones
asociada a los mismos, así como la localización de las en Tejada la Vieja. Campaña de 1997. Anuario
puertas de la ciudad y de su necrópolis. Arqueológico de Andalucía 97 vol II: 205-207.
Hills, P. 2005. Degustar el vino: el sabor del vino explicado.
Mientras se produce la edición de la presente obra Buenos Aires: Albatros.
nos encontramos en la excavación de un área donde Ruiz Mata, D. 1995. El vino en época prerromana en
según la prospección geofísica se localiza un edificio Andalucía occidental, en S. Celestino Pérez (ed.),
tripartito, exento, con orientación este-oeste y que Arqueología del vino. Los orígenes del vino en Occidente:
podría corresponderse con un santuario fundacional. 157-212. Jerez de la Frontera: Consejo Regulador de

96
Clara Toscano-Pérez: Urbanismo tartésico

las Denominaciones de Origen Jerez-Xeres-Sherry y D.Martín Socas (coords.) Un periplo docente e


y Manzanilla Sanlúcar de Barrameda. investigador. Estudios en homenaje al profesor Antonio
Ruiz Mata, D.; Córdoba Alonso, I.; Pérez Pérez, C. J. Tejera Gaspar: 511-526. La Laguna: Universidad de La
1998. Vinos, aceites y salazones en la Turdetania, Laguna.
en C. Aranegui (ed. científica) Los Iberos, Príncipes de Toscano Pérez, C. y Campos Carrasco, J.M. 2020.
Occidente. Las estructuras de poder en la sociedad ibérica. La complejidad urbanística de Tejada la Vieja
Actas del Congreso Internacional (Centro Cultural de la (Escacena del Campo, Huelva) a partir de las últimas
Fundación “la Caixa”, Barcelona, 12, 13 y 14 de marzo de intervenciones, en S. Celestino Pérez y E. Rodríguez
1998): 387-397. Valencia: Universidad de Valencia. González (coords). Un viaje entre el Oriente y el
Toscano-Pérez, C. 2016. El suroeste hispano en la Turdetania Occidente del Mediterráneo: IX Congreso Internacional
atlántica: dinámica poblacional y evolución cultural (ss. de Estudios Fenicios y Púnicos, 22-26 de octubre de 2018.
VI-III a.C.). Tesis doctoral. Huelva: Universidad de Mérida (Extremadura, España) / Vol. 1: 471- 480.
Huelva. http://hdl.handle.net/10272/12522 Mérida: Instituto de Arqueología de Mérida. http://
2019a. Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva) hdl.handle.net/10261/241584
y la producción y consumo vitivinícola. Setúbal Vallejo Sánchez, J. I.; Castro Páez, E.; Niveau de Villedary
Arqueológica 18: 201-212. http://hdl.handle. y Mariñas, A. M. 2002. Los orígenes del vino en
net/10272/19674 la Bahía de Cádiz: testimonios arqueológicos y
2019b. Cultos betílicos en la Turdetania onubense, literarios. DOURO-Estudos & Documentos, vol. VII (14):
en M.E. Chávez Álvarez, M.D. Cámalich Massieu 47-63.

97
Fondos de cabaña:
las viviendas que nunca lo fueron

José Luis Escacena Carrasco


Departamento de Prehistoria y Arqueología. Universidad de Sevilla.

Resumen: La arqueología ha registrado la existencia en el mundo tartésico de múltiples estructuras semisubterráneas ubicadas
en espacios abiertos, casi nunca en núcleos urbanos. Normalmente suelen tener planta oval o circular. Desde mediados del siglo
XX esas oquedades se han interpretado como viviendas, con un supuesto origen prefenicio. Aquí se pretende demostrar que tales
hoyos no fueron usados como verdaderas casas. Nunca dispusieron de techumbre, porque sólo eran áreas de trabajo construidas
al aire libre. En su interior suelen aparecen hogares utilizados en diversas tareas económicas. Casi todas estas estructuras se
fechan entre los siglos VIII y VI a.C.

Palabras clave: Tartessos; fondos de cabaña; hogares; fenicios; Edad del Bronce; Edad del Hierro

Abstract: Archeology has confirmed the existence in the Tartessian world of multiple semi-subterranean structures located in
open spaces, almost never in cities. Usually, they have oval or circular shapes. Since the mid-20th century, these cavities have
been interpreted as pithouses, of supposed pre-Phoenician origin. Here we intend to demonstrate that such holes were not used
in reality as homes. They never had a roof, because they were only work areas built outdoors. Inside there are usually fires
intended for various economic tasks. Almost all of these structures date from between the 8th and 6th centuries BC.

Keywords: Tartessos; pithouses; fires; Phoenicians; Bronze Age; Iron Age

Preámbulo Con esta frase entrecomillada define de forma precisa


el diccionario de la RAE la palabra axioma en su
En arqueología -también ocurre en otras disciplinas primera acepción. Así que la arqueología cuenta con
académicas- las hipótesis repetidas una y mil veces numerosos axiomas que se asumen por tradición
suelen acabar con cierta aceptación aunque nadie y rutina investigadora. Precisamente el estudio
haya comprobado su veracidad histórica ni su calidad de las denominadas casas-pozo ha siso un terreno
científica. Es más, cuando algunas se han puesto abonado para el cultivo de axiomas, entre los que ha
seriamente en duda o se han atacado frontalmente predominado la proyección de la mentalidad occidental
con potentes argumentos, muchos investigadores sobre un conjunto abundante y muy heterogéneo de
han preferido seguir acomodados en la placidez del casos arqueológicos y etnográficos (Jiménez 2006-
lugar común, es decir, en la inercia de la tradición 2007: 37). Este problema epistemológico ha afectado
académica, y ello a pesar de lo débil que pueda ser la a la interpretación de las estructuras negativas del
base epistémica de la explicación. Esto ha ocurrido mundo tartésico conocidas como “fondos de cabaña”,
con el caso que va a ocuparnos, porque muchos de pero también a otras muchas de características
los argumentos que expondré en este trabajo fueron similares documentadas para cronologías anteriores
recogidos valientemente hace una década por J. Suárez y en los mismos territorios. Para estos otros casos se ha
J.E. Márquez (2014) sin que todavía hayan hecho mucha afirmado con razón que se han asumido “paradigmas
mella entre los arqueólogos dedicados a Tartessos. interpretativos” escasamente sometidos a la necesaria
Parafraseando a C. Sagan (2021: 162), parece como si los crítica (Lucena y Martínez 2004: 27). En principio, esta
investigadores siguieran en este asunto conductas más situación no debería ser especialmente perjudicial
religiosas que científicas, mostrando una resistencia al para los estudios arqueológicos, ya que cualquier
cambio que supera la fuerza de los datos. ciencia puede contar lícitamente con “principios
indemostrables sobre los que, por medio de un
En cada uno de los casos en que topamos con hipótesis razonamiento deductivo, se construye una teoría”,
convertidas en tesis por simple insistencia o por los nueva frase que vuelvo a entrecomillar por ser parte
principios acientíficos de autoridad y mayoría, podría literal de la segunda definición que usa el citado
decirse que nos enfrentamos a una “proposición tan diccionario para la voz axioma. Acudamos a algunos
clara y evidente que se admite sin demostración”. ejemplos que ilustran bien esta situación.

98
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

El Calcolítico ibérico fue pródigo en la utilización de formas. Permítame el lector que me extienda ahora
figurillas cargadas de simbolismo. Unas aludían a mucho más en este ejemplo que en el precedente, hasta
diversas especies animales, pero la mayor parte de las convertirlo en parte sustancial de mi aportación, sobre
veces constituían representaciones antropomorfas, todo porque lo que esta proposición contiene está
fueran naturalistas o esquemáticas. Desde tiempos bastante relacionado con la duda de que los llamados
muy tempranos de su historiografía, estas segundas fondos de cabaña sean una de las huellas arqueológicas
manifestaciones plásticas fueron definidas como ídolos, que nos ha quedado de las viviendas no fenicias de
sobre todo en su versión mueble o de bulto redondo. Tartessos. Centrar este aspecto requiere una reflexión
Y, aunque la etimología indoeuropea de “ídolo” viene epistemológica relacionada con la metodología de
a significar algo así como figura o imagen, y no más, análisis usada por las distintas escuelas teóricas que
su uso arqueológico la ha generalizado como “imagen trabajan con la documentación material del pasado. Casi
de una deidad”, que vuelvo a citar literalmente por todas ellas han enfocado la cuestión dando prioridad a
haberla copiado de lo recogido para tal palabra por las intenciones manifiestas que llevaron a los fenicios
el ya mencionado diccionario. Aunque no fue M.J. hasta Occidente, con lo que el paradigma comercial
Almagro Gorbea la responsable de este asunto, su se erige en protagonista principal y casi único. Sin
monografía titulada Los ídolos del Bronce I Hispano embargo, los darwinistas culturales preferimos fijarnos
contribuyó sobremanera a consolidarlo. De esta forma, en los resultados de las acciones humanas más que en
con referencia en esta obra (Almagro 1973), cualquier las voluntades que las pusieron en movimiento.
figurilla hispana de la Edad del Cobre ha encontrado su
acomodo en tan amplio catálogo en calidad de betilo, Desde un enfoque evolutivo -seguramente también des-
de divinidad oculada, de ídolo cruciforme, etc. En la de otras perspectivas- podemos reconocer que percibir
actualidad, ese valioso corpus es imprescindible para las intenciones en el registro material del pasado es
comenzar el estudio de cualquier nuevo hallazgo que lo mucho más difícil que dar con sus consecuencias, que
complete, pero la aceptación acrítica de las propuestas son las que dejan vestigios materiales evidentes. El valor
interpretativas que contiene se ha convertido en un de este aserto se acrecienta cuando estudiamos culturas
verdadero lastre para el avance de la investigación. que carecieron de escritura con la que explicitar los
De ese repertorio habría que sacar hoy numerosas
planes de las empresas que sus miembros acometían;
piezas que no son precisamente representaciones de
también si estamos ante situaciones donde los textos
divinidades, sino simples alusiones en muchos casos
proporcionan una mínima parte de la información.
a los mortales que les daban culto. Las figurillas que
Son éstas precisamente las condiciones en las que
muestran incisiones faciales pueden identificarse como
todos tenemos que trabajar con el mundo tartésico,
plañideras (Escacena 2019), mientas que las cruciformes
en el que la documentación arqueológica aumenta
serían fácilmente interpretables como orantes que
constantemente mientras permanece casi inmutable
dirigen al cielo sus rogativas (Escacena y Flores
la información escrita. Por esta razón, los arqueólogos
2019). De esta forma, el catálogo de imágenes divinas
evolutivos preferimos atender antes a los resultados de
calcolíticas se reduciría notablemente, extrayendo de él
muchas manifestaciones plásticas que son más fáciles las acciones humanas que a los propósitos con que éstas
de interpretar desde otras hipótesis, como se ha hecho comenzaron, reconociendo que los primeros no son
con los afamados antropomorfos cicládicos (Hoffman necesariamente consecuencia directa de los segundos,
2002). Pero lo más importante para el caso que nos y que ambos pueden diferir tanto entre sí que, al
ocupará en este trabajo es haber roto con la cómoda menos en apariencia, sean incompatibles. Se trata
conducta académica que supone repetir lo ya dicho, de una estrategia muy apreciada por el darwinismo
normalmente aceptado por la comunidad científica porque elude cualquier solución lamarckiana -léase
sin haberlo sometido previamente a una profunda teleológica- en la explicación del proceso evolutivo.
falsación. Los restos arqueológicos son pruebas de lo que
realmente aconteció, mientras que las intenciones
Un segundo ejemplo de la fuerza con que cuentan los no necesariamente quedan fosilizadas cuando lo
axiomas podemos situarlo más cerca de Tartessos, proyectado no llega a realizarse. Esta táctica de estudio
mundo que centra el interés del presente libro. Se trata se ha tenido en cuenta en la explicación darwiniana de
del muy aceptado paradigma según el cual los fenicios la conducta agrícola, que considera dicho fenómeno
llegados al sur de la Península Ibérica se habrían producto de una simbiosis mutualista entre vegetales
dedicado sólo a comerciar con la población local, y por y animales como consecuencia de fuerzas selectivas
tanto no habrían poblado más que la franja costera naturales (Rindos 1990). En síntesis, tal análisis viene
como plataforma de sus actividades mercantiles. a concluir que las relaciones de domesticación entre
Estamos ahora ante un axioma no sintetizable en una los humanos y algunas plantas no las inventó nadie en
sola palabra, como era el caso anterior respecto al concreto ni ninguna cultura determinada, y que por
término ídolo, sino que contiene más bien una idea de tanto nunca fueron resultado de proyectos individuales
cierta complejidad expresable formalmente de diversas ni de empresas colectivas voluntarias y conscientes.

99
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

El estudio del éxodo denominado comúnmente 1995). Esta conclusión se ha ignorado casi siempre por
colonización fenicia está cargado de problemas la mayor parte de quienes estudian Tartessos. Pero
científicos de esta índole. Sus investigadores aceptan es de agradecer que algunos colegas hayan tenido la
casi siempre que las metas de dicha diáspora fueron consideración de estudiarla aunque concluyan con
exclusivamente comerciales, asumiendo en paralelo que una oposición radical a ella (Gómez Toscano y Fundoni
ese propósito da buena cuenta del registro arqueológico 2010-11: 20). Sólo últimamente se ha iniciado cierto
constatado en las regiones donde la presencia cananea reconocimiento del problema al aceptarse la notoria
llegó a materializarse. El efecto inmediato conseguido escasez de enclaves que acusaría el suroeste hispano en
por esta línea de salida es una explicación histórica que la etapa inmediatamente anterior a la presencia cananea
no suele tener en cuenta los escenarios que los grupos más vieja. Así, para la baja Extremadura S. Celestino
de origen oriental encontraron en los territorios de (2014: 96) ha definido esta etapa como “una época más
llegada. Y lo más normal es que se presuponga, con que oscura”, lo que tendría su correspondencia en
alguna notable excepción (González Wagner 2007), que regiones aún más al norte para las que se ha constatado
esos ámbitos contaban con una situación demográfica, una “naturaleza elusiva de poblados y necrópolis”
política, económica y social apropiada para que las (Fernández Rodríguez 2019: 492).
transacciones mercantiles se produjeran con cierta
fluidez de manera pacífica y casi de inmediato. Por eso Cualquier análisis del mundo tartésico está
los estudiosos de Cartago han tenido hasta hace poco determinado por la valoración previa del horizonte
bastante desatendido el mundo indígena norteafricano que le precedió. No es lo mismo explicar Tartessos
que ocupaba el entorno de esa colonia tiria. El caso como una cultura híbrida producto de otras dos que se
tartésico es un claro ejemplo de estos presupuestos, encontraron y se influyeron mutuamente, que como
pues se acepta comúnmente la existencia en él a finales resultado de la implantación fenicia en un territorio
de la Edad del Bronce, y antes del primer impacto despoblado o con muy baja demografía. Al estudiar
fenicio, de una sociedad compleja con numerosos las relaciones que establecieran los comerciantes
asentamientos y con capacidad suficiente para tratar levantinos y los grupos autóctonos de cada ámbito
de tú a tú a los navegantes recién llegados, incluidas del Mediterráneo colonizado por los fenicios, casi
en estos intercambios las relaciones comerciales. Para todos los planteamientos de partida asumen que en
este enfoque, desde los primeros contactos se habría esos territorios los mercaderes semitas hallaron un
asistido a un acuerdo intercomunitario beneficioso panorama similar, con comunidades complejas que
para ambas partes, que protagonizarían una especie podían establecer pactos económicos beneficiosos
de alianza de civilizaciones. Este planteamiento resulta para ambas partes, de un lado los mercaderes fenicios
hoy muy popular, y es el que suele preferir el personal y de otro las élites indígenas. En consecuencia, para
tanto en el mundo académico como fuera de él; y ello este paradigma es inaceptable asumir que en la baja
a pesar de que algunos análisis se han esforzado en Andalucía y en otras regiones adyacentes la vanguardia
señalar un importante desequilibrio en la complejidad colonial fenicia topara con un territorio desocupado, o
socioeconómica y política que caracterizaría a las dos con tan baja implantación poblacional que impidiera
partes de la balanza, produciendo una situación en unas relaciones comerciales mínimas. En cambio, la
la que los intercambios no habrían sido igualitarios posición contraria hace hincapié, por ejemplo, en la
(Aubet 2005). Contra esta propuesta de M.E. Aubet se diferencia cronológica existente en el oeste andaluz
han alzado algunas voces de manera explícita (Gómez entre la más antigua presencia oriental (siglo IX a.C.)
Bellard 2000: 112). Sin embargo, las dos posiciones y las primeras explotaciones mineras y metalúrgicas
reconocen una acusada transmisión memética desde de plata (siglo VIII a.C.). Este desfase demostraría que
la cultura oriental hacia la occidental, aunque ambos la plata no se explotaba antes de que los fenicios la
enfoques difieren en el grado que pudo alcanzar esa demandaran, simplemente porque no había indígenas
aculturación. que lo hicieran. De ahí que la tecnología usada en
Tartessos para obtener y refinar dicho metal no tenga
Frente a estas lecturas ya tradicionales y mayoritarias, precedentes en la Edad del Bronce occidental. Sea por
al menos desde hace tres décadas varios estudios innovación propia o por su importación desde otras
vienen señalando un hiato poblacional en la ocupación zonas mediterráneas, esas prácticas metalúrgicas se
de la geografía tartésica. Esta cesura tendría raíces en el iniciaron casi un siglo después de que los fenicios se
Bronce Antiguo y Medio, pero su máxima expresión se asentaran por primera vez en la costa malagueña, en
habría centrado en el Bronce Final (Belén et al. 1992: 73; el Guadalquivir inferior o en el Guadiana. Ello implica
Belén y Escacena 1995). De ser así, la colonización fenicia que la fama de la riqueza argentífera tartésica tuvo
habría encontrado una situación de vacío demográfico que iniciarse un siglo después de la primera presencia
o de muy baja presencia humana en gran parte del oriental. De ahí que no pudo ser la causa que concentró
territorio meridional ibérico, tema que analicé hace los intereses fenicios en el suroeste ibérico, como sólo
tiempo en relación con Andalucía occidental (Escacena más tarde ocurriría. Las primeras exploraciones fenicias

100
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

por el Mediterráneo occidental, y posteriormente ecológicos sectoriales: labores agroganaderas, minería


por las costas atlánticas de la Península Ibérica y del y metalurgia, artesanías diversas...; y -¿por qué no?-
Magreb, tienen el aspecto de una investigación básica también el comercio. Por lo que refleja la arqueología
que contribuía a incrementar el conocimiento de forma religiosa de Tartessos, parece que toda esa gente oriental
amplia y a sopesar futuras posibilidades económicas, tuvo unas creencias muy parecidas, y ello a pesar de que
y no el producto de empresas con fines concretos pueda observarse cierta diversidad démica (Escacena
predefinidos y que buscaran lucro inmediato (Escacena 2011). Así que esta fe común facilitó su convivencia
2018). en los nuevos destinos. La práctica de una religiosidad
similar es una constatación especialmente importante
Aun reconociendo un importante hiato poblacional porque limita la procedencia de estos grupos humanos
-por tanto también cultural- en la fase que precedió a la franja costera palestina, a Siria y a Chipre, donde en
a la presencia fenicia en el suroeste ibérico, esta el I milenio a.C., y como herencia homóloga del credo
posición no niega que, sumadas a los rasgos recién ugarítico anterior, era mayoritario el culto central a
citados, esas navegaciones hacia el oeste profundo dos divinidades, una masculina con nombre genérico
tuvieran entre sus metas particulares la búsqueda Baal y otra femenina adorada como Astarté. Los
de nuevos mercados. No es necesario rechazar todas antropónimos que contienen los grafitos de Mogador
estas intenciones para reconocer que la situación de reflejan fielmente este origen plural de quienes se
los territorios descubiertos impidió en gran parte trasladaron a los lejanos confines occidentales (López
que tales objetivos se cumplieran de inmediato, y Pardo y Mederos 2008: 309-311).
ello porque esas exploraciones no encontraron las
condiciones adecuadas en el otro platillo de la balanza. Es posible dudar de la utilidad de estas reflexiones para
No obstante, en el cuadrante suroccidental hispano tratar el problema de los fondos de cabaña, pero espero
existían abundantes recursos que podían interesar a los que el lector vea imprescindible esta larga introducción
fenicios, con lo que se presentaba un panorama óptimo cuando llegue al final de mi trabajo. De hecho, resulta
para aprovecharlos, directamente o con la asistencia una empresa harto difícil entender por qué las distintas
de gente oriental dispuesta a buscar nuevos horizontes explicaciones del mundo tartésico son incompatibles y
vitales. Una vez establecidas y frecuentadas las rutas casi excluyentes. Si me he parado más en una de ellas
que llevaban a Occidente, tarea que recayó mayormente -Tartessos fue básicamente Oriente en Occidente-
en la flota tiria, pudieron enrolarse en la empresa es por ser la menos conocida y por representar una
diversos componentes étnicos oriundos del Próximo alternativa global al mundo híbrido defendido por la
Oriente, grupos humanos decididos a establecerse archiconocida corriente mayoritaria. Vuelvo a repetir
en el país descubierto y a hacer de él su nueva patria. que esta versión clásica es la dominante en el mundo
Gran parte de ese contingente levantino sobraba en sus académico y fuera de él, pero no la defendida en estas
territorios originarios, ya por la presión demográfica líneas. He ofrecido otra visión para resaltar que la
que ocasionaba su propio incremento poblacional, ya comúnmente aceptada ha llegado a convertirse en
por las incursiones bélicas asirias (González Wagner y un axioma con el que explicar cualquier rincón de la
Alvar 1989; González Wagner 2003). arqueología tartésica. Además, quiero insistir en la idea
de que, como tal axioma, en multitud de ocasiones se
En contra de esta segunda explicación, que hace en asume de forma acrítica hasta impedir que se abran
realidad de Tartessos una simple provincia colonial paso otras posibilidades, simplemente por considerarlas
fenicia, podría argumentarse con razón que habrían innecesarias.
hecho falta miles de naves cargadas con colonos para
explicar el nutrido panorama poblacional constatado El Carambolo, o el arquetipo caído
en el suroeste ibérico a partir de los siglos IX-VIII a.C.
Ante esta posible crítica no debería olvidarse que las Desde la interpretación de Tartessos como producto de
costumbres del Próximo Oriente antiguo potenciaban la hibridación fenicios-indígenas, representó siempre
un alto crecimiento demográfico como base económica una necesidad perentoria dotar a las poblaciones
y mano de obra agrícola. Además, los nichos autóctonas del suroeste ibérico, de cuya existencia
ecológicos vacíos permiten a cualquier organismo una nadie dudaba -otro axioma-, de una serie de rasgos
reproducción exponencial (Hutchinson 1981: 63). Esos arqueológicos distintos de los que se atribuían a los
otros posibles migrantes no eran necesariamente de fenicios. Hasta mediados del siglo XX se conocían
Tiro, de Sidón o de otras ciudades costeras libanesas; los materiales conseguidos por J. Bonsor en algunos
tampoco tendrían por qué tener proyectos mercantiles yacimientos del Guadalquivir inferior, a los que se
para sus vidas. Pudieron estar dispuestos a adaptarse a sumaban las armas localizadas al dragar la Ría de Huelva.
situaciones muy diversas, cualquiera que les facilitara Más por el predominio del Historicismo Cultural que por
la subsistencia. Y en el nuevo destino se abrían variadas contar con hallazgos evidentes, de forma algo intuitiva
posibilidades que podemos entender como nichos a los fenicios hispanos se les atribuía el uso exclusivo

101
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

de construcciones de muros rectos con esquinas en “poblado” (Maluquer de Motes 1958: 203). Por tanto,
90°. De hecho, así eran los edificios de Cartago. No es posible que estos términos se hubiesen empleado
se esperaba algo distinto en gente tan avanzada y por el equipo de trabajo como punto de partida para
procedente de donde había nacido la civilización. Por interpretar los datos. Ese grupo de especialistas incluía
contraste con esta asignación arquitectónica, cualquier a F. Collantes de Terán (Maluquer de Motes 1958: 203;
obra de contornos curvos tenía muchas posibilidades 1992: 2), quien pudo influir precisamente en el empleo
de ser atribuida a la aceptada población local, porque de la expresión “fondo de cabaña”. De hecho, Collantes
las estructuras circulares u ovales se empleaban en intervenía de forma más directa que Carriazo en las
la zona al menos desde el Calcolítico. La mente de los actuaciones arqueológicas de urgencia de la entonces
investigadores estaba preparada para no resistirse a llamada Delegación de Zona del Servicio Nacional de
tal presupuesto, y la oportunidad para demostrarlo se Excavaciones, trabajando con frecuencia en yacimientos
presentó en 1958. del Bajo Guadalquivir con abundantes estructuras
negativas similares a la detectada aquellos días en el
A pesar del papel pionero de J. Bonsor a la hora de Carambolo. A pesar de lo cual, el propio Carriazo llegó a
excavar yacimientos tartésicos, este año se considera el manifestar algunas dudas sobre esta interpretación, ya
de la revelación arqueológica de Tartessos. Entonces se que, avisado por la ceniza y los carboncillos procedentes
produjo el hallazgo casual del tesoro del Carambolo, al de algunos estratos (Figura 1), recogió la posibilidad
que siguió la inmediata excavación del sitio por parte de estar ante una pira funeraria (Carriazo 1970: 58-59;
de J. de M. Carriazo (1970). Estos hechos pasan por 1973: 233-234).
ser el hito que dotó de cuerpo material a Tartessos,
cuyo conocimiento anterior se había emprendido De estas dos hipótesis, sólo la primera se abrió paso
en gran medida sólo mediante el análisis histórico durante bastantes años, a lo que pudo contribuir que
de la información escrita legada por la Antigüedad el mismo Maluquer no se mostrara contrario a ella.
grecolatina. En lo que concierne a los fondos de cabaña No obstante, dos décadas después de los primeros
tartésicos, esta afirmación puede darse por correcta, hallazgos el profesor Blanco Freijeiro avanzó la idea
si bien el término “fondo de cabaña” para referirse a de que la estructura oval detectada constituyera un
unidades estratigráficas negativas supuestamente humilde santuario, inspirándose para ello en paralelos
usadas como casas se empleaba ya en el estudio de griegos de los periodos Geométrico y Orientalizante,
fases prehistóricas precedentes. Según lo conocido cuando los templos “sólo por la singularidad de los
entonces y la interpretación que se le daba al registro, ajuares se distinguían de las casas” (Blanco 1979: 95-
se sostenía que las viviendas indígenas estaban dotadas 96). A pesar del éxito que conoció la interpretación
de una parte semisubterránea y de otra aérea, y que la como fondo de cabaña de esa estructura negativa del
segunda consistía en paredes y techumbre de elementos Carambolo, su aceptación como espacio de habitación
vegetales, hoy lógicamente desaparecidas. Dichas fue decayendo entre algunos autores, o al menos se
construcciones seguirían un modelo constatado por la empleó como simple sustituto de Carambolo Alto,
etnografía y que internacionalmente solemos conocer mientras otros investigadores siguieron al pie de la letra
en la actualidad también con el término anglosajón esa interpretación, por ejemplo M. Almagro-Gorbea
pithouse (Suárez y Márquez 2014: 199). (1977: 140-141) y M.E. Aubet (1992: 33-34; 1992-93: 331-
332), o sus respectivos discípulos M. Torres (2002: 273
Al aparecer el conjunto de joyas del Carambolo, Carriazo ss.) y A. Delgado (2005: 587-591). Para D. Ruiz Mata y
solicitó la ayuda del profesor Maluquer, entonces en la R. González Rodríguez (1994: 210 y 225) esas viviendas
Universidad de Salamanca, para interpretar el hallazgo y semiexcavadas en el subsuelo serían herederas de la
su contexto, quien aceptó la invitación y participó unos norma constructiva más común en la Edad del Cobre
días en los trabajos de campo. La excavación se centraba local, una propuesta que recordaba de alguna forma la
entonces en la parte denominada Carambolo Alto, calificación como “Arquitectura tartesia” con que M.
pues el Poblado Bajo estaba por descubrir. Maluquer Gómez Moreno (1905) se refirió a algunos megalitos
pudo estudiar la estratigrafía arqueológica conservada andaluces. Al contrario que los autores actuales
en aquel sector, y facilitó a Carriazo la interpretación recién citados, J.M. Blázquez (1995: 115) asumió la
que éste usó en sus posteriores publicaciones sobre propuesta de A. Blanco, reconociendo que en aquel
el yacimiento. Las anotaciones y dibujos del profesor cabezo se habría venerado a la diosa Astarté, y que las
catalán formaron parte de su Caderno de apontamentos joyas habrían intervenido en la liturgia destinada a su
(Maluquer de Motes 1992). Sus comentarios recogen culto. A esto pudieron contribuir dos trabajos donde
dos veces la voz “vivienda” para el sitio exacto donde Blanco (1968: 26; 1979: 98) aclaraba que precisamente
se encontró el tesoro, sin ofrecer detalles sobre la la figurilla sedente de esta divinidad conservada en el
forma de dicha estructura ni argumentos para sostener Museo Arqueológico de Sevilla se había encontrado
tal función. Esas razones tampoco las explicitó en el también en el Carambolo. Aunque estas dos visiones
artículo de Zephyrus donde primero dio a conocer del yacimiento eran opuestas, durante toda la segunda
los hallazgos, si bien añadía en él la referencia a un mitad del siglo XX la opinión mayoritaria siguió

102
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

Figura 1. “Fondo de cabaña” del Carambolo. Arriba, dibujo de la estratigrafía obtenida en 1958, según el Caderno de apontamentos
de Maluquer (1992). En la parte inferior, la estructura una vez vaciada en las excavaciones de comienzos del siglo XXI.

defendiendo la interpretación de aquella oquedad de algunos materiales obtenidos en las excavaciones de


como fondo de cabaña, y que tal vivienda pertenecía a Carriazo, y sobre todo un cambio de paradigma en la
un asentamiento autóctono de origen precolonial que, interpretación de los datos, nos permitió a M. Belén y
avanzada su vida, recibió productos fenicios. Es más, a mí mismo defender que aquel sitio fue básicamente
la gente autóctona que residía en aquel poblado de la un santuario fenicio, alrededor del cual habrían surgido
cornisa oriental del Aljarafe habría sido la protagonista otras construcciones supeditadas a esa función religiosa.
principal de la fundación de Sevilla junto a la llanura Nuestra idea defendía que el Carambolo no había sido
aluvial del Guadalquivir (Pellicer 1996: 92). Esta posición una ciudad con su templo, sino un templo con su ciudad
se vio reforzada por algunas fechas radiocarbónicas (Belén y Escacena 1997: 113). Ahora, el fondo de cabaña
que se consideraban entonces anteriores a la presencia se convertía en un pozo destinado a albergar los restos de
cananea (Castro et al. 1996: 198). Aun así, una relectura las ofrendas y de los ajuares empleados en los sacrificios.

103
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Con lo conocido antes de las últimas intervenciones, auge la interpretación como fondos de cabaña de muchas
tal hipótesis tuvo que ubicar el edificio de culto en el estructuras negativas localizadas en yacimientos de
Carambolo Bajo, pues un informe geotécnico reconocía Andalucía occidental, no sólo para sitios protohistóricos
la práctica inexistencia de restos antiguos en la corona sino también para otros más antiguos, por ejemplo para
del cerro1. Pero en la nueva explicación global del sitio los correspondientes a la Edad del Cobre. En Valencina
encajaba bien la relectura de otros aspectos puntuales, por ejemplo, uno de los mayores conjuntos megalíticos
algunos de los cuales reconocían el carácter religioso de Andalucía occidental, cualquier oquedad que no
de ciertos hallazgos (Izquierdo y Escacena 1998; Amores tuviera aspecto y tamaño de silo se solía calificar como
y Escacena 2003). Todo ello preparó el camino para cabaña semisubterránea, suponiendo que la parte aérea
que algunos investigadores recibiéramos sin grandes contaría con la correspondiente techumbre vegetal a
sorpresas, a pesar de su espectacularidad, los hallazgos pesar de que estaban ausentes casi siempre las huellas
de las campañas llevadas a cabo entre 2002 y 2005, de postes que debían haberla soportado. Precisamente
que validaron la nueva hipótesis (Fernández Flores y en Valencina había intervenido frecuentemente el
Rodríguez Azogue 2007). Además, demostraron que profesor Ruiz Mata, que también actuó en San Bartolomé
la construcción de ese complejo sacro se llevó a cabo de Almonte y que era buen conocedor de ese supuesto
a mediados del siglo IX a.C. y sobre un promontorio tipo de vivienda. Resulta muy verosímil sospechar que,
entonces despoblado, existiendo un significativo hiato de su experiencia excavadora en ambos yacimientos y
entre el primer templo fenicio y los restos prehistóricos de las cronologías de éstos, defendiera con una discípula
precedentes. Respecto al famoso fondo de cabaña, suya la idea de que se trataba realmente de cabañas,
las excavaciones de 2002-2005 consiguieron vaciarlo añadiendo que las de época tartésica eran una evolución
por completo y caracterizar con meticulosidad sus sin apenas cambios morfológicos y funcionales de las
márgenes, su microtopografía interna y los rasgos de calcolíticas (Ruiz Mata y González Rodríguez 1994). De
las unidades estratigráficas que lo colmataron, además esta forma, la numerosa presencia de estas unidades
de poderlo situar en la secuencia cronológica del sitio. estratigráficas negativas que caracteriza al enclave de
Estos detalles han permitido definirlo efectivamente San Bartolomé contribuyó a reforzar la idea de estar
como un basurero al que se destinaban los restos ante viviendas genuinas, y a que muchos asentamientos
procedentes de los rituales celebrados en el lugar; pero prefenicios de la zona se definieran como poblados
también han logrado precisar que la estructura cortaba abiertos sin diseño claramente urbano (Ruiz Mata y
muros de adobes del propio santuario, con lo que en Fernández Jurado 1986). Estos rasgos encajaban bien
ningún caso se trataba de una obra prefenicia. Los en la explicación de Tartessos más querida entonces,
trabajos que el personal de aquel templo realizó en su que defendía una mezcla cultural profunda entre lo
día para abrir dicha fosa y ponerla en funcionamiento occidental y lo oriental, fruto de la cual habría sido el
no se esmeraron a la hora de perfilar sus límites de Periodo Orientalizante.
forma regular o hacer horizontal su fondo, condiciones
necesarias para la interpretación como vivienda. Por Esta interpretación clásica no dejó solucionados algunos
otra parte, su relleno paulatino también carecía de problemas que el registro arqueológico mostraba para
regularidad, y se había llevado a cabo desde diversos sostenerla, y que ahora necesitan su correspondiente
puntos de la periferia exterior, demostrando que el hoyo análisis. Por una parte, el tamaño y la forma de
carecía de paredes. Todos estos rasgos han hecho que esos hoyos muestran una diversidad especialmente
tan renombrado agujero sólo perviva como fondo de problemática para considerarlos verdaderas chozas.
cabaña en quienes aún no quieren reconocer las nuevas Muchos de ellos no tienen formas circulares ni ovales,
evidencias arqueológicas que ha proporcionado el que son los tipos de plantas que conocemos en las
yacimiento. Es más, toda esta trayectoria investigadora estructuras de muros curvos y base de mampostería de
no ha hecho mella en algunos especialistas dedicados cuya función como unidades de habitación no tenemos
intensamente a la protohistoria meridional ibérica, dudas. Son redondas por ejemplo las casas de Acinipo
pues aún pervive la idea de Blanco Freijeiro de que la (Aguayo et al. 1986) y la que el propio Ruiz Mata había
estructura donde se ocultó el tesoro fue “un templo excavado en Córdoba (Luzón y Ruiz Mata 1973: 10), y
cabaña” del Bronce Final (Ruiz Mata 2022: 156). ovalada la de Montemolín entre otras (Chaves y de la
Bandera 1991). Por el contario, los considerados fondos
Primer asalto al tema: debilidades de la hipótesis de cabaña exhiben a veces plantas bastante irregulares,
clásica con contornos sinuosos de difícil explicación para la
hipótesis tradicional. Otras veces son tan pequeños que
Cuando se excavó y publicó el enclave arqueológico de la calificación como tales viviendas parece la solución
San Bartolomé, en Almonte (Huelva), estaba en pleno acrítica de quienes se dejan guiar por axiomas que
resultan adaptativos en el aquí y el ahora por ser los
aceptados en ambientes académicos, aunque estén
1
Trabajo realizado por la empresa Terra Nova LTd. por encargo de la
Delegación Provincial de Sevilla de la Consejería de Cultura de la Junta fuera de toda lógica.
de Andalucía.

104
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

Figura 2. Estructura circular de El Trobal (Jerez de la Frontera), interpretada como fondo


de cabaña. Coloreada digitalmente a partir del dibujo publicado por Ruiz Mata y González
Rodríguez (1994: 233).

Como he adelantado, las hipotéticas cabañas de San del mismo (Escacena y Henares 1994). No percibí una
Bartolomé, pero también cuantos fondos han aparecido clave importante que podría invalidar su función de
en el mediodía ibérico, suelen carecer de agujeros vivienda, como son los rasgos y distribución de los
donde estuvieran clavados los maderos necesarios hogares internos. Por otra parte, esos límites rara vez
para sostener la techumbre (Figura 2). Es cierto que constituyen paredes verticales, que es el rasgo que
hoyuelos de ese tipo se han documentado en algunas caracteriza precisamente a las casas-pozo según el
de esas estructuras, por ejemplo en la periferia de una registro etnográfico y que facilita la vida en su interior
fosa alargada de La Rebanadilla (Arancibia et al. 2011: (Figura 3).
132), pero en éste y en otros casos parece tratarse de
postes que sólo se colocaron en una parte del perímetro En San Bartolomé de Almonte y en otros muchos
de la oquedad, y no en todo su contorno como cabría enclaves que cuentan con este tipo de construcciones
esperar. De ahí que este hecho pueda encajar en la negativas se han registrado hogares en su interior. Se
explicación alternativa que más adelante expondré. trata por lo común de manchas de carbón y ceniza
Con esta ausencia de pequeños agujeros periféricos superpuestas directamente a niveles de uso del espacio
topé yo mismo al excavar en 1994 una estructura acotado por la fosa, sea en el suelo más profundo de
circular de este tipo en La Puebla del Río. Pero la ésta o sobre estratos que fueron colmatándolas con el
interpretación entonces de moda consiguió vencerme tiempo. Estos fogones pueden recordar a las estufas
y que la catalogara como fondo de cabaña. Por tanto, detectadas en las construcciones circulares u ovales
así di a conocer el hallazgo en la primera publicación levantadas sobre cimientos-zócalos de mampostería

105
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 3. La Albina (La Puebla del Río, Sevilla). “Fondo de cabaña” parcialmente destruido en 1994 por unas obras municipales.
Presenta la imagen típica de estas cubetas semisubterráneas interpretadas tradicionalmente como viviendas del Bronce Final.

pétrea, que sí podemos calificar de verdaderas unidades y García Rivero 2017: 71-72) y en San Bartolomé, así
de habitación por estar dotadas de puertas y de suelos como en muchos otros sitios de Andalucía occidental
horizontales pavimentados con tierra apisonada, relacionados con áreas mineras, se refinó plata antes
muchas veces de color rojo. No obstante, los fuegos de ponerla en los puertos de salida hacia Oriente. Esa
de los llamados fondos de cabaña muestran una gran actividad dejaba residuos evidentísimos, toberas y
diferencia respecto a estos otros, pues suelen carecer crisoles entre ellos. A dichos útiles siempre acompañan
de una moldura de barro que los contornee. Esto es una numerosos elementos tubulares de diseño fusiforme,
característica que casi nunca olvidan las estufas, a la fabricados en cerámica a mano, que cuentan con
que se añade el hecho de que, a diferencia de aquéllos, múltiples perforaciones. Estos utensilios se denominaron
éstas están casi siempre centralizadas. Si los fondos inicialmente coladores, y sus variedades quedaron bien
eran la infraestructura semisubterránea de chozas con definidas hace cuatro décadas gracias a su abundancia
alzados aéreos de materia vegetal, se habría tenido en San Bartolomé (Ruiz Mata y Fernández Jurado
especial precaución a la hora de ubicar correctamente 1986: 253-274). Sin embargo, análisis arqueométricos
el fuego, alejándolo del contorno. Sin embargo, el posteriores llevados a cabo en los procedentes de La
registro arqueológico ha constatado su distribución Albina detectaron una importante presencia de fósforo,
aleatoria por diversos sectores del espacio interno, lo que sugiere su posible uso como sopletes destinados
ocupando a veces puntos muy cercanos a las hipotéticas a elevar la temperatura en el proceso de fundición
paredes. Esto demuestra que no había temor alguno a de la plata. Eso explica que aparezcan muchas veces
un incendio porque eran estructuras que no disponían estallados y muy erosionados por el calor, mucho más
de paredes, es decir, eran fosas al aire libre carentes de que el resto de la cerámica (Escacena et al. 2010: 43-
cubierta alguna. 45). Esta actividad conllevaba el uso de plomo para
copelar la plata, con el correspondiente perjuicio para
En La Albina (Escacena et al. 2010), en Peñalosa (García la salud de quienes llevaran a cabo la tarea. Sorprende
Sanz y Fernández Jurado 2000), en el Jardín de Alá (Hunt mucho, en consecuencia, que dicho trabajo se realizara

106
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

en el interior de simples viviendas, ya que éstas batida. Por tanto, el contenido arqueológico de estas
constituían espacios cerrados. Quienes se exponían a camas que sostenían el nuevo pavimento no refleja
los gases emanados durante el proceso podían contraer necesariamente la vida interior de la vivienda, porque
saturnismo. De ahí que los sitios donde se realizaba se elaboraban con tierra traída de la calle o de cualquier
este proceso de refinado fueran en realidad pequeños otra parte. En cambio, las unidades estratigráficas
polígonos industriales relativamente alejados de los que rellenan los fondos sí son la huella de su función,
núcleos urbanos. Extraña por tanto que los excavadores simplemente porque de ellos no se retiraban los
de San Bartolomé no cayeran en este problema a la detritos acumulados; podía construirse otro hoyo una
hora de interpretar sus fondos como viviendas, sobre vez colmatado el que se estaba usando. Esta conclusión
todo porque eran conscientes de este hecho (Fernández sobre el contenido de dichas estructuras tiene que ver
Jurado 1988-89: 207-209); lo cual sólo se explica de indudablemente con la cuestión metodológica que se
nuevo por el peso del axioma que catalogaba como ha llamado a veces la premisa Pompeya, un problema que
cabañas todos estos hoyos. Insistiré más adelante en afecta a la caracterización del registro arqueológico
estas cuestiones porque la especialización de algunos como primario o secundario según la valoración del
sitios en dichas tareas metalúrgicas proporciona un mismo hecha por quien lo interpreta (Jiménez 2007:
modelo dual de enclaves (permanentes/efímeros) que 476). Las características de este proceso de saturación
soluciona tales problemas de contaminación. sedimentaria originaron en muchos fondos unas
secuencias estratigráficas especialmente complejas,
Hoy conocemos muchas construcciones de perfiles con zanjas y hoyos que seccionan depósitos anteriores
curvos de cuya función como viviendas tenemos o a veces con pendientes completamente ilógicas si se
pocas dudas. Pero se trata siempre de estructuras pretenden leer como casas.
que cuentan con rasgos bastantes distintos de los que
exhiben los hoyos dados por fondos de cabañas. Por Una barrera a superar: el problema cronológico
lo pronto, disponen de plantas muy regulares, sean
circulares u ovales. Sus suelos están siempre al mismo Para la interpretación de Tartessos como hibridación
nivel que el exterior, o incluso a una cota algo más entre Occidente y Oriente, la cerámica a mano es el
elevada. Esto evita que penetre en su interior el agua de dato al que primero acuden sus defensores a la hora
lluvia, problema que han olvidado quienes propugnan de intentar rebatir el paradigma del Tartessos fenicio.
la función como verdaderas casas de los fondos. A En realidad, más que del primer dato puede hablarse
estas chozas innegables se accedía por puertas que del único, ya que casi todos los demás componentes
suelen detectarse muy bien, ya que sus jambas cortan de la cultura tartésica supuestamente mixta pueden
el zócalo de mampostería con acusada verticalidad. explicarse por los rasgos del mundo cananeo del I
Y a ese vano de entrada precede en muchos casos un milenio a.C., excepción hecha de las estelas de guerrero
porche trapezoidal pavimentado también con pequeñas y de la costumbre de arrojar armas a los ríos. Esto
piedras o con trozos de vasijas rotas. Se desconoce si afecta especialmente al campo de la conducta religiosa,
este pequeño nártex era un espacio cubierto o a la que supone el ámbito donde mejor queda reflejada la
intemperie, pero sí se sabe que funcionaba como esterilla identidad étnica. Desde la tesis del Tartessos mixto,
que evitaba el encharcamiento de la entrada y que se los fenicios de la Península Ibérica habrían usado
penetrara en la vivienda con los pies embarrados. Esta mayoritariamente cerámica elaborada a torno, siendo
preocupación por la limpieza contrasta enormemente la fabricada a mano propia del mundo indígena. Esta
con los fondos, en los que no suelen encontrase ni división conduce a situaciones bastante paradójicas. De
escalones ni rampas de acceso, con lo que nunca puede hecho, si se aplica al Carambolo por ejemplo, resultaría
detectarse la puerta. Para evitar la suciedad interior, que al santuario del siglo IX a.C. habría acudido
las cabañas con cimientos-zócalos de piedra se barrían principalmente población autóctona, mientras que
con cierta frecuencia, cuestión que también señalaron durante el final de la vida del templo los fieles habrían
Suárez y Márquez (2014: 206). De lo contrario, carecía de sido básicamente fenicios, aunque fueran fenicios
sentido dotarlas de finos pavimentos de tierra depurada criollos hispanos; todo ello sin que cambiaran por
y bien compactada, e igualmente colocar un hogar supuesto los cultos allí practicados. Pero en el estudio
central permanente fabricado con barro muy plástico de Tartessos la cerámica a mano no ha sido utilizada
de paredes realzadas que evitaban la dispersión de la sólo como marcador de etnicidad, sino también como
ceniza. Este mantenimiento evitaba acumulaciones indicador temporal. De esta forma, muchas de las
estratigráficas involuntarias en el espacio interno, un estructuras semisubterráneas que ahora nos interesan
rasgo contrario por completo a lo constatado en los han sido datadas en momentos precoloniales si carecen
fondos, siempre rellenos de sedimentos con abundante de cerámica a torno. Por el contrario, la aparición
basura. De hecho, en las casas redondas con cimientos- de vasos torneados de tipología fenicia en algunas
zócalos de mampostería sólo se acumulaban detritos, otras indicaría que la colonización cananea estaba ya
y de manera intencionada, cuando quería recrecerse presente. Ante las imprecisiones que para esta época
el nivel de uso para colocar un nuevo suelo de tierra suelen mostrar las cronologías radiocarbónicas, este

107
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

método podemos aceptarlo inicialmente como buen inaugurado esos estrechos contactos (Alvar 1981: 191).
procedimiento de datación. Sin embargo, su validez Desde una exégesis darwinista, lo que esas situaciones
decae drásticamente cuando se constata innumerables de aislamiento habrían originado es justamente una
veces que los fondos con cerámica a torno fenicia evolución diferencial del repertorio cerámico de cada
cuentan con el mismo repertorio de vasos a mano que territorio. En cualquier caso, la existencia de cerámica
los que carecen de ella. Es decir, la cerámica a mano es a mano en los enclaves cananeos demostraba la paralela
de la misma clase y cuenta con las mismas decoraciones presencia de población occidental en esos sitios, entre
vaya o no acompañada de materiales fenicios. Se trata los que se incluían los santuarios fenicios (Blázquez
de una prueba tantas veces cumplida, que parece ley 1993: 120). Para esta posición, el fósil director por el que
más que tendencia. En cualquier caso, la atribución de podía detectarse población indígena era una cuestión
estas fosas al Bronce Final no ha implicado siempre su meramente técnica: que la cerámica estuviera hecha
asignación a tiempos precoloniales, porque muchos a mano. Sorprendentemente, y a pesar de los muchos
autores han entendido por Bronce Final la ausencia de trabajos hoy existentes sobre etnicidad y arqueología
ítems claramente orientales más que una fecha anterior que minusvaloran la validez de la tecnología para
a la presencia fenicia. Este concepto se ha asociado por discriminar culturas distintas, en la actualidad ese
tanto al simple registro de cerámica a mano, y explica método goza de muy buena salud en los estudios sobre
que en San Bartolomé de Almonte se atribuyeran Tartessos, sobre todo si medimos su vigor por el número
muchas estructuras al Bronce Final a la vez que se de adeptos.
databa explícitamente todo el yacimiento en los siglos
VIII y VII a.C. (Ruiz Mata y Fernández Jurado 1986: 24). Si los fenicios encontraron ocupado el territorio
cuando arribaron al suroeste ibérico, es posible que
Desde mediados del siglo XX al menos, casi todos los esas comunidades experimentaran un proceso de
estudiosos de la cultura tartésica han sostenido que aculturación que afectara sobre todo a cuestiones
los indígenas -se da por supuesto que existían- habrían tecnológicas, que son más permeables a influencias
recibido una importante influencia de los fenicios. Las externas que las sociopolíticas y las religiosas, y, en
estelas de guerrero reflejarían ya esos influjos orientales, general, que las cargadas de ideología. Pero en los
ejercidos incluso con anterioridad a la presencia de Tiro intercambios tecnológicos fluidos se han olvidado
en Iberia; porque algunos elementos que las caracterizan normalmente los que pudieron afectar al mundo
estarían inspirados en tradiciones chipriotas y cananeo recién llegado, a lo que hay que sumar la
siropalestinas llevadas por la precolonización que deriva memética que puede producirse sin influencias
preparó el desembarco cananeo posterior. Para esta ajenas cuando parte de una población se desgaja de su
perspectiva, la orientalización de Tartessos llegaría demos de origen y se traslada a lugares distantes desde
a su máximo en los siglos VII y VI a.C., basada en una los que no es fácil mantener lazos constantes con los
gran permeabilidad de la población local ante el ímpetu lugares de salida. Este tema ha sido muy bien trabajado
expansivo de las tradiciones orientales. Tal aculturación desde el enfoque evolucionista, y de hecho representó
habría afectado a muchos órdenes de la vida. Sin el laboratorio experimental que encontró Darwin en
embargo, la tecnología cerámica aborigen se resistió Las Galápagos.
por lo visto a desaparecer. Si en las colonias fenicias se
documentaban vasijas fabricadas sin torno, era por la Cuando se producen fenómenos de este tipo, la escisión
presencia en ella de alguna población vernácula. Pero no suele ser un reflejo directo y proporcional del tronco
esta explicación olvidó que la vajilla a mano era similar del que partió, sino una parte no siempre representativa
en casi todas las colonias fenicias de Occidente siendo al cien por cien de la población madre. Casi nunca el
supuestamente distintos sus usuarios y fabricantes. Así, sector viajero muestra toda la diversidad que contenía
la procedente de Cádiz, del sur de Portugal, de la costa el grupo progenitor. En consecuencia, en los nuevos
malagueña, de Extremadura y de Lixus, entre otros territorios se reproducirá lo llegado, no la totalidad de lo
casos, responde a formas, decoraciones y tratamientos que existía en la metrópolis. Es decir, lo que encontremos
similares a pesar de mostrar leves matices locales. Esta en los ámbitos coloniales será una imagen parcial de
situación no extrañaría si paralelamente se defendiera la sociedad de origen. Se trata del efecto fundador,
que la población autóctona de todas estas zonas era bien conocido y aplicado por la teoría evolutiva pero
la misma y estaba en contacto frecuente, ya que esta casi nunca tenido en cuenta por los especialistas
homogeneidad es lo esperable cuando se cumplen estas en Tartessos. La consecuencia es que, para aceptar
dos condiciones. Sin embargo, lo que la segunda mitad del desplazamientos poblacionales, muchos investigadores
siglo XX asumía, en el caso por ejemplo de las relaciones han exigido al registro arqueológico altísimos niveles
marítimas, era lo contrario: que la gente no fenicia de de semejanzas entre los ámbitos de salida y de llegada,
cada uno de esos sitios tenía escasas conexiones entre cuando esto no es lo común en tales casos. Este enfoque
sí antes de la fundación de las primeras colonias, siendo metodológico hace responsable al efecto fundador de
posteriormente la Gadir fenicia la responsable de haber múltiples derivas culturales sin necesidad de que tales

108
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

fenómenos de divergencia se deban a influjos sobre los del Mediterráneo central podrían haber suministrado
forasteros de quienes ocuparan previamente los lugares gente con esa intención y para ese cometido. Este hecho
colonizados. Existieran o no indígenas en esas nuevas habría supuesto un nuevo eslabón en una larga cadena
patrias, la evolución se produce necesariamente, y de efectos fundadores que funcionaron de forma similar
tiene como base dos factores. Por un lado, la comunidad al fenómeno de ola en avance asumido para la expansión
que emigró sólo era una parte del todo; por otro, su neolítica de la vida agropecuaria (Ammerman y Cavalli-
aislamiento en tierras lejanas fomenta unos cambios Sforza 1973; 1984). En consecuencia, una posible
futuros distintos, ya que las presiones selectivas pueden escasez de especialistas que dominaran las técnicas
cambiar respecto a las que existían en los lugares de de fabricación de la alfarería torneada, fenómeno
origen. Desde este punto de vista las transformaciones que pudo caracterizar a los momentos más viejos de
experimentadas por las comunidades fenicias hispanas la colonización, habría ocasionado una alta demanda
pueden considerarse una respuesta adaptativa a sus de los recipientes a mano, cuya elaboración se habría
nuevas condiciones vitales, es decir, el resultado de una limitado mayoritariamente al ámbito doméstico.
evolución de la conducta no producida necesariamente
por el contacto con culturas diferentes a la propia. Con Esta hipótesis resuelve varias cuestiones. Por una
lo cual, la imagen arqueológica de esos grupos viajeros parte, explica por qué los porcentajes de cada una
no puede ser la misma que obtendríamos al excavar Tiro de estas dos producciones (mano/torno) muestran
u otras ciudades de la costa libanesa, más aún si en tales evoluciones similares en sitios como Cádiz y Huelva
desplazamientos hacia el oeste lejano se implicaron por ejemplo, el primero una colonia fenicia y el
muchos otros grupos orientales de Chipre o de Siria. segundo un asentamiento supuestamente indígena
Esos rasgos distintivos de las colonias, no compartidos cuya problemática fundacional se ha relacionado con la
con las respectivas metrópolis, suponen apomorfias existencia posible de fondos de cabaña (Cano et al. 2022:
evolutivas, es decir, caracteres derivados que se dieron 2009). E igual resultado, o muy parecido, obtendríamos
sólo en la población emigrada, no en la que permaneció en la comparación de Lixus con Carmona o de Doña
en los focos de origen. Y es en este terreno concreto Blanca con Setefilla. En segundo lugar, da cuenta de
donde puede encontrar una fácil explicación un posible un repertorio de formas en cerámica a mano que, si se
uso masivo de la cerámica a mano por las comunidades exceptúan algunos grandes vasos de almacenamiento,
coloniales desplazadas. En estos casos, y si estudiamos muestra muchas semejanzas tipológicas y métricas
ese fenómeno como si de un ser vivo se tratara, un con la vajilla a torno claramente fenicia y con la
elemento cultural que estaba presente en proporciones cerámica gris. Un tercer rasgo que queda explicado es
mínimas en los territorios de salida acabó encontrando la elaboración a mano de recipientes con una alta carga
un nicho ecológico ideal para su propia hipertrofia simbólica de raíz oriental. Pienso ahora, por ejemplo,
reproductiva en el nuevo país, donde no tenía la fuerte en los vasos à chardon, que imitan la flor de loto en
competencia que disminuía sus posibilidades en las su silueta, en su tratamiento y en su decoración -si la
áreas de origen. Con esta explicación no hago más que tienen-, y que estaban vinculados en Egipto al culto de
darle coherencia teórica desde el darwinismo al caso de Isis y entre los fenicios al de Astarté. En la necrópolis
la extraordinaria abundancia de cerámica a mano en las de Setefilla se usaron a veces como urnas cinerarias, y
fases más arcaicas de las colonias fenicas occidentales, en este caso para mujeres en un alto porcentaje (Aubet
un dato algo indigesto para quienes enfocan la cosa 1995: 402). Finalmente, la presente hipótesis promueve
desde otros cuerpos teóricos. Sin percibir posiblemente una salida al problema del hallazgo de los mismos tipos
que tal propuesta es del más puro corte evolutivo, algo cerámicos a mano en los fondos de cabaña que cuentan
parecido se ha defendido también para la vajilla de con vasos a torno y en los que no, cuestión en la que
barniz rojo (Maass-Lindemann 2006). todavía cabe profundizar.

Ya he señalado que la alta demografía alcanzada Segundo y último asalto al tema: una nueva
por la colonización cananea del mediodía ibérico no explicación
es necesariamente deudora de traslados ingentes
de población levantina. Esas cotas de crecimiento Desde hace unos años, en diversos trabajos se ha dudado
pudieron deberse simplemente a su alta capacidad de que cualquier hoyo de la Prehistoria reciente,
reproductora. Pero el simple traslado tuvo que producir con tendencia redondeada y tamaño adecuado, sea
en los nuevos destinos desequilibrios en la relaciones realmente un fondo de cabaña. Esta sospecha se ha
de oferta/demanda de manufacturas, incluidas aquí aplicado a diversas estructuras negativas, unas veces sin
las pautas que regían el uso de las vasijas elaboradas que se aclare la función que desempeñaron y en otras
a torno o a mano. A esto debemos añadir que la ocasiones proponiendo soluciones muy concretas para
fundación de nuevos asentamientos no siempre debe dar cuenta de ellas. Las investigaciones dedicadas a este
explicarse por la intervención directa de las metrópolis tema se han centrado normalmente en los abundantes
del Próximo Oriente, porque también muchas colonias testimonios constatados para la Edad del Cobre,

109
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

precisamente por tratarse del registro más numeroso, de estos fuegos se realizaron sobre plataformas de
pero también han afectado a la documentación de otras barro que podían incluir pequeñas rocas o cerámica
épocas. En esta línea, una voluminosa monografía y fragmentada. En La Albina, una de esas fogatas
diversos artículos han tratado de aclarar el problema proporcionó guijarros de cuarcita, aunque los trabajos
de su funcionalidad partiendo, entre otros rasgos, de de campo no pudieron certificar que en su día se
las medidas y formas de sus plantas, de las propiedades encastraran en la base de barro, pues aparecieron
edáficas que caracterizan a los suelos donde aparecen, quemados -y a veces rubefactados y estallados por el
de la constatación o no de huellas de postes para la calor- en una mezcla de ceniza, carboncillos y huesos
techumbre y de las características físicas y químicas de animales (Figura 4). Pero lo más destacable es la
de las estratigrafías que las colmatan (Márquez 2001; ubicación de estos hogares dentro de la supuesta
Jiménez y Márquez 2006; Márquez y Jiménez 2010). cabaña, que evoca el mero azar y que no responde a los
Determinadas propuestas han hecho el esfuerzo de caracteres generajes observados en los que aparecen
perfilar y concretar exactamente lo que podrían haber bien construidos en las cabañas con cimientos-zócalos
sido algunas de estas oquedades, defendiendo para las de piedra. Como también he adelantado líneas arriba,
siliformes de la Edad del Cobre el papel de cisternas con pocas excepciones estos últimos suelen ocupar
para elaborar compost. Esta hipótesis específica se ha el centro de la estancia, y desde luego se perpetúan
aplicado especialmente al yacimiento de Valencina en el mismo emplazamiento durante toda la vida útil
de la Concepción como alternativa a que tales hoyos de la cabaña o incluso cuando ésta se reestructura o
fueran verdaderos almacenes de grano (Bernáldez se sustituye por otra posterior. Aunque se trata de un
et al. 2013). En ciertas regiones extratartésicas, caso que no se ubica en el lugar central, un ejemplo
algunas de estas fosas parecen el resultado del clarísimo de esa vocación de permanencia se ha
destoconado en zonas boscosas, quitándoles allí detectado muy bien en el yacimiento extremeño de
también la categoría de fondos de cabaña que se les Cerro Borreguero, en Zalamea de la Serena. Allí, un
había asignado tradicionalmente (Teira-Brión 2022). edificio del siglo VIII a.C. de muros rectos sustituyó
Comenzar este análisis por los casos prehistóricos a una cabaña oval precedente conservando el fuego
más antiguos, que en la Península Ibérica arrancan doméstico con que ya contaba la residencia anterior
en el IV milenio a.C. al menos, tiene su razón de ser (Celestino y Rodríguez 2018: 178). Este deseo de
en la necesidad de rebatir que los tartésicos deriven perpetuidad demostraría la importancia de este
de los calcolíticos precedentes, como sostuvieron D. elemento en la vida cotidiana y simbólica de la familia
Ruiz Mata y R. González Rodríguez (1994: 210 y 225). (Figura 5). Ninguna de estas dos características suele
En la actualidad, estos vínculos ancestrales con la concurrir en los fuegos ocasionales de las estructuras
tradición local son imposibles de mantener, pues tales negativas clasificadas como fondos de cabaña. Es
estructuras curvas semisubterráneas no aparecen más, si estas últimas hubiesen sido viviendas con
en Andalucía occidental a lo largo del II milenio paredes vegetales, como se sostiene, precisamente
a.C. En el Bronce Antiguo y Medio de esta región se la centralidad del hogar habría sido una verdadera
conocen muy pocas construcciones domésticas, pero necesidad si se querían evitar incendios potenciales.
las descubiertas hasta ahora se levantaron con muros Este peligro no habría existido si los alzados de esas
de piedra rectilíneos y carecían de la parte inferior supuestas casas-pozo se hubiesen levantado con tapial
excavada en el terreno. Así se observa, por ejemplo, o con adobes; sin embargo, no es eso precisamente lo
en la Mesa de Setefilla (Aubet et al. 1983: fig. 12) y en que registra la documentación arqueológica, sino una
el Berrueco de Medina Sidonia (Escacena y De Frutos falta casi absoluta de evidencias materiales sobre esta
1985: 17-18), cuya arquitectura de muros rectos puede parte aérea.
vincularse más fácilmente al mundo argárico que a
la tradición doméstica de la anterior Edad del Cobre Para buscar una nueva función a los llamados fondos de
local. Eso supone una discontinuidad de un milenio cabaña conviene tener presente también que las casas
entre los casos calcolíticos más tardíos y los tartésicos, circulares u ovales con base de mampostería pétrea
lo cual cortó la cadena de transmisión cultural entre disponían de suelos muy planos y bien apisonados,
ambas fases y obliga a buscar otro origen para la serie en algunos casos dotados además de pavimentos
protohistórica. formados por finas capas de cal, de tierra roja o de
ambas cosas superpuestas, siguiendo así las mismas
Un rasgo casi siempre presente en los fondos tartésicos pautas de conservación observadas en las viviendas
es la constatación de hogares en su interior. Más de muros rectos coetáneas, todas ya de la Edad del
arriba he señalado ya este hecho para resaltar que en Hierro. Esas estancias de pisos delicados se cuidaban y
estos casos no se trata de estufas permanentes dotadas mantenían limpias mientras estaban en uso. Algunos
de una infraestructura fija, como puede ocurrir por ejemplos especialmente espaciosos cuentan incluso
el contrario en las cabañas genuinas, las construidas con divisiones internas a diferente nivel, como ocurre
con muros de mampostería. Como mucho, algunos con uno de planta oval localizado en Montemolín,

110
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

Figura 4. La Albina. Fogón del siglo VII a.C.

en el término municipal de Marchena (Ferrer et al. uno de los principales argumentos que aquí habría
2022: 89-90 y 104-105)2. Tampoco esto caracteriza que rebatir para encontrar una nueva hipótesis. Si las
precisamente a los fondos, en cuyo uso está ausente casas de la misma época construidas con cimientos-
la limpieza y cuya colmatación sedimentaria presenta zócalos de mampostería muestran todo lo contrario, y
con frecuencia estratos con superficies tan irregulares ambos tipos de casas coexistían entre la misma gente
que serían especialmente difíciles de habitar. Así que, y muestran parecidos ajuares domésticos, quienes
a diferencia de las cabañas de muros pétreos, lo que defiendan el mismo papel para los dos modelos
caracteriza precisamente a éstos es la acumulación deberían esforzarse por dar una explicación a estas
constante de residuos de la vida diaria, entre ellos dos costumbres higiénicas tan distintas. Pero esto no
restos de comida o de actividades económicas. Al aparece en la literatura arqueológica sobre el tema. Y
sur de las áreas mineras bajoandaluzas, esas labores si estuviéramos ante clases sociales diferentes, ante
consisten básicamente en el refinado de la plata, grupos étnicos diversos o ante fechas asincrónicas, la
cuestión que merece un análisis individualizado. explicación tendría que destinarse ahora a dar cuenta
de la homogeneidad de elementos domésticos que
La tradición historiográfica sobre el tema de caracteriza el registro de cada sitio, lo cual tampoco
los llamados fondos de cabaña demuestra que se ha abordado.
desenvolverse entre la basura acumulada en ellos no ha
sido un obstáculo para que los arqueólogos los hayan Todas estas cuestiones permiten sostener, en primer
interpretado como viviendas. Y esto es precisamente lugar, que la idea de que los fondos estuvieran
rematados en su parte aérea por una cubierta vegetal,
2
Esta obra se dedica fundamentalmente a las estratigrafías
con resultado parecido a lo que imaginamos como una
conseguidas en Montemolín y a sus materiales cerámicos, sin choza circular u oval, es en realidad una conjetura
extenderse demasiado en los rasgos arquitectónicos de sus gratuita. En el Calcolítico meridional ibérico existieron
construcciones. Remito al lector a esta monografía por ser una de
las últimas publicaciones sobre el yacimiento. Sus autores actualizan
cabañas redondas con paredes y techumbres vegetales
la asignación cronológica y cultural de algunas fases de ocupación, sostenidas por vigas de madera. Se conocen por
matizando anteriores propuestas.

111
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 5. Cerro Borreguero (Zalamea de la Serena, Badajoz). El hogar, construido en la fase de la cabaña oval inferior, se
perpetúa en la casa de muros rectos que se le superpone. Foto S. Celestino y E. Rodríguez.

ejemplo en el poblado extremeño de San Blas, en que las protohistóricas sean estructuras cubiertas. Y,
Cheles (Hurtado 2004: 147), pero sus pisos interiores si esta conclusión es correcta, lógicamente podemos
estaban al mismo nivel que la cota exterior; es decir, jubilar por completo la idea de estar ante viviendas.
carecían de la parte excavada semisubterránea para
evitar la entrada de las aguas de lluvia. Esto también Si se acepta este primer eslabón de la hipótesis resulta
se ha observado en las tartésicas. Por tanto, el primer más fácil buscar una explicación alternativa, porque
rasgo de la nueva interpretación puede ser descartar la Prehistoria reciente cuenta con muchos ejemplos

112
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

de oquedades al aire libre que no eran casas pero que


contienen señales de haber realizado fuegos en su
interior. Precisamente la necesidad de tener controlados
hogares de diverso tipo pudo aconsejar que éstos se
realizaran en el interior de estructuras excavadas al
aire libre, donde cualquier operación que necesitara
emplear fuego podía hacerse siempre que no lloviera. En
la Península Ibérica, fosas que cobijaban fogones se han
detectado desde el Neolítico antiguo, por ejemplo en el
yacimiento portugués de Montum de Baixe, en el Bajo
Alentejo (Tavares y Soares 1987: 666, fig. 3), y más tarde
se usaron para la obtención de sal a partir de la cocción
de agua marina (Escacena et al. 1996: 109-124). He citado
ya que los hipotéticos fondos de cabaña tartésicos
contienen fuegos cuyos residuos no se retiraban, y de
ello el mejor ejemplo es tal vez la oquedad localizada en
la antigua Conobaria (Las Cabezas de San Juan). En este
yacimiento una estructura de este tipo, con planta oval
y fechada en el siglo VI a.C., se construyó en su día junto
a los dos tipos de viviendas de la época: las circulares
y las de muros rectos. Así que no era ninguna de estas
dos modalidades de casas. Su interior apareció repleto
de cenizas, de carbón y de ollas de cocina rotas, con
abundancia además de huesos de animales domésticos
y de caracoles. Por eso se interpretó como cocina al aire
libre (Beltrán et al. 2007: 83). Curiosamente, los obreros
que intervinieron en la excavación llamaron a este hoyo
“la barbacoa” (Figura 6). Esta misma función explica
diversas fosas circulares o subcirculares localizadas en
la fase fundacional de Sevilla (Escacena y Tabales 2019: Figura 6. Las Cabezas de San Juan (Sevilla). Estructura
73-75), que sin la experiencia de la hallada en Conobaria y semisubterránea usada como cocina al aire libre.
sin plantearnos todas las dudas aquí expuestas podrían
haberse interpretado, desde el axioma tradicional,
como las más antiguas viviendas de la ciudad (Figura
7). Además de todos los casos prehistóricos citados, alternativa terminológica se deba a una de las hipótesis
la etnografía proporciona múltiples ejemplos de la desarrolladas al final de aquel estudio, que contemplaba
costumbre ancestral de cocinar de forma más o menos funciones cultuales o litúrgicas (Suárez y Márquez 2014:
sistemática fuera de la propia vivienda. Esta conducta 220). Una idea parecida se ha sostenido también por
se ha practicado sobre todo en aquellos climas como el otros autores a partir del análisis de un caso almeriense
que prevalece en el mediodía ibérico, donde la mayor en el que se ha querido ver el registro de posibles
parte de los días del año está ausente la lluvia. En esas banquetes rituales, aunque más relacionados con
circunstancias, el patio y el corral se convierten en una aspectos sociales que con cuestiones religiosas (López
prolongación esencial de la unidad doméstica, y por Castro et al. 2017). Pero sospecho que parte del problema
tanto en un espacio ideal donde preparar la comida radica en la escasa atención que tradicionalmente se
(Limón 1988: 57). le ha prestado a la presencia sistemática de hogares
en estos sitios, siempre constatados en ellos pero rara
No todas las oquedades con fogatas y basura en su vez tenidos en cuenta a la hora de aclarar su función
interior deben ser interpretadas automáticamente y de valorarlos como registro arqueológico en posición
como cocinas al aire libre. En su atinado artículo de primaria. Porque no son cenizales acumulados como
2014 ya citado, J. Suárez y J.E. Márquez usaron al menos basura sino huellas fehacientes de hogueras realizadas
cinco veces la voz “cubeta” para referirse a estas in situ. Así que, recogiendo entre líneas la iniciativa
estructuras, una palabra que las define con notable pionera de los colegas J. Suárez y J.E. Márquez, propongo
acierto. Sin embargo, aunque sus argumentos en contra que, al menos para las del ámbito tartésico, se invierta
de que sean realmente pithouses son absolutamente el orden de las iniciales de los sustantivos con que
convincentes, no llegaron a ofrecer de forma explícita solemos designar tales estructuras negativas para pasar
un nombre concreto en sustitución del manido de FC (fondos de cabaña) a CF (cubetas de fogones). Esta
término fondo de cabaña. Es posible que esta falta de interpretación implica reconocer que se trata siempre

113
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 7. Cocina al aire libre localizada en el Patio de Banderas del Real Alcázar de Sevilla. Foto M.Á. Tabales.

de construcciones sin techumbre, ubicadas fuera de las estructura del Carambolo ha proporcionado restos
viviendas o en sus patios, y a veces incluso algo lejos de óseos que encajan bien con la información contenida
los núcleos urbanos propiamente dichos. Estos últimos en dicho texto (Bernáldez et al. 2010).
casos extramuros afectarían principalmente a los sitios
donde se llevaban a cabo trabajos metalúrgicos en los A diferencia de las cabañas genuinas, la acumulación de
que se manipulaba plomo para refinar plata, ya que estratos en estas oquedades no se produce por relleno
así se evitaba la contaminación del hábitat con gases intencionado para recrecer la cota de habitación y
peligrosos. Bajo este nombre genérico de cubetas construir encima un nuevo pavimento. De hecho, los
de fogones, ante un nuevo hallazgo los arqueólogos delgados suelos de tierra roja típicos de las verdaderas
deberemos proponer la función específica de cada casas siempre están ausentes aquí. El relleno de los
caso concreto, que se podrá obtener justamente de fondos se produce por la decantación irregular de
la información que proporcionan los detritos la basura dejada en ellos en cada actividad y por la
documentados en su interior, porque normalmente penetración de sedimentos procedentes del exterior,
éstos se originaron dentro de la propia oquedad y que en estas estructuras se acumula con facilidad
como resultado directo de las actividades que en ella por carecer de paredes que lo impidan y porque su
se desarrollaron. En el ejemplo que suministra el caso interior siempre está a una cota más baja que los
del Carambolo Alto, que no es una fosa de este tipo alrededores inmediatos. Si a estas circunstancias se
porque su contorno era polilobulado y porque carecía añade el desinterés de sus usuarios por desalojar esos
de hogares, la literatura sagrada hebraica ofrece un detritos -lo más rentable pudo ser abrir una nueva
nombre específico para intuir su papel en el conjunto fosa- se comprende la complejidad que alcanzan las
del santuario, que la versión española de la Biblia de estratigrafías que contienen. Pocito Chico, en El Puerto
Jerusalén traduce como “vertedero de las cenizas”, un de Santa María (Ruiz Gil y López Amador 2001; 2004),
lugar puro al que se arrojaban los restos de las ofrendas es un ejemplo paradigmático de estas acumulaciones
quemadas en el altar y las partes de las víctimas incompatibles con la función de vivienda (Figura 8).
sacrificadas para Yahvé que no habían pasado por el Por eso otras investigaciones han apuntado su posible
fuego: piel, cabeza, patas, tripas, etc. (Levítico 4, 11- origen ritual (Izquierdo y Fernández Troncoso 2005:
12). Precisamente el registro paleofaunístico de esa 719).

114
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

Figura 8. Estratigrafía interna de Pocito Chico, estructura interpretada por sus excavadores como fondo de cabaña. Sustrato
geológico coloreado sobre del dibujo publicado por Ruiz Gil y López Amador (2001: 153, lám. 33).

Un caso singular: cubetas de fogones para usos ciudad protohistórica contó desde su inauguración
metalúrgicos con una factoría cercana donde se refinó plata, situada
concretamente en el enclave conocido como Jardín de
A comienzos del I milenio a.C., al norte de Sevilla el Alá (Hunt y García Rivero 2017). En la ruta fluvial que,
Guadalquivir se acercaba a las pequeñas colinas donde desde este punto, discurría aguas abajo del Guadalquivir,
se ubicó más tarde la Italica adrianea. En realidad esta este modelo de ocupación dual, compuesto por una
ciudad había surgido mucho antes en el Cerro de la ciudad con su correspondiente polígono metalúrgico
Cabeza, un poco al norte de su anfiteatro (Domínguez a las afueras, se repite en la paleodesembocadura del
de la Concha et al. 1988). Allí nació un asentamiento casi río, en concreto en el caso de Caura y el Cerro de la
en las mismas fechas que los demás enclaves urbanos Albina. En ambos ejemplos el yacimiento satélite de
del estuario del Guadalquivir y como consecuencia de tipo industrial cuenta con cubetas de fogones (Figura
la penetración colonial fenicia arcaica. Los materiales 9), extremadamente parecidas a las del asentamiento
arqueológicos más antiguos del Cerro de la Cabeza, metalúrgico ya citado de San Bartolomé de Almonte;
similares a los del santuario más viejo del Carambolo, también en los dos se copeló plata procedente del
pueden datarse hoy en la segunda mitad del siglo IX foco minero de Aznalcóllar (Hunt y García Rivero
a.C., aunque sus excavadores los consideraron en su 2017: 71-72; Escacena et al. 2010). De estas evidencias
día del siglo siguiente. Tienen aspecto relativamente puede deducirse un patrón ocupacional del territorio
arcaico, pero en ningún caso remontarían a momentos local justificado por la necesidad de alejar de los
precoloniales. El sitio disponía de un emplazamiento núcleos urbanos unas labores peligrosas para la salud,
privilegiado desde el punto de vista económico, pues especialmente por los gases procedentes del plomo
dominaba el acceso desde el Guadalquivir a la zona indispensable en el proceso de refinado de la plata
minera de Aznalcóllar, sólo a una jornada de distancia (Figura 10). En cualquier caso, dicho modelo se limitó,
según los cálculos asumidos para los desplazamientos por lo que sabemos, a enclaves cercanos a la costa o
de la época (Ruiz-Gálvez 1992: 96). Esta pequeña a rutas de fácil salida al mar, sobre todo para eludir

115
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 9. A la izquierda, planta de tendencia circular de la estructura semisubterránea de La Albina. A la derecha, una cubeta
similar excavada en el Jardín de Alá (Salteras, Sevilla), según Hunt y García Rivero (2017: fig. 10), en este caso con un vasar de
barro a la derecha del pequeño testigo dejado por los excavadores. En ambos yacimientos estamos ante cubetas de fogones
para refinar plata.

Figura 10. Patrón interpretativo de la ubicación de las refinerías de plata. La industria se coloca a cierta distancia del núcleo
urbano para evitar la contaminación del hábitat.

el posible robo del metal ya procesado si tuviera que segundo su correspondiente polígono industrial de las
atravesar largos trayectos terrestres. afueras (García Sanz y Fernández Jurado 2000).

Teniendo en cuenta los estudios paleogeográficos Las distancias y características suministradas por estos
(Arteaga et al. 1995; 2016; Barragán 2016; Borja tres casos de estudio podrían ampliarse a otros núcleos
et al. 2018), los dos yacimientos recién señalados de las zonas mineras y/o metalúrgicas tartésicas, por
corresponderían a puntos litorales; pero contamos ya ejemplo a Huelva y sus alrededores. Por su proximidad
con un tercero, situado algo más al interior, que pudo a la costa y por disponer de buenas comunicaciones
tener fácil salida a la costa antigua a través de la cuenca con la Faja Pirítica Ibérica a través de los valles del
del Guadiamar. Se trata de los enclaves de Tejada la Tinto y del Odiel, este ámbito constituye un área ideal
Vieja y Peñalosa, el primero una ciudad amurallada que para comprobar si el referido modelo se respeta en
surge en el siglo VIII a.C. (Fernández Jurado 1987) y el territorios mucho más extensos que los tratados en

116
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

este breve apartado. De todos modos, los datos iniciales plata eran conscientes del perjuicio que esas labores
parecen indicar que el patrón se limitó a la actividad suponían para la salud, y arbitraron la solución adecuada
metalúrgica relacionada con el refinado de la plata por para contrarrestar el problema. Estos efectos perniciosos
el método de la copelación, obligado a fundir plomo en habrían sido especialmente importantes en las mayores
el proceso. Es posible que los trabajos que tenían que concentraciones de talleres. Entre las conocidas hasta
ver con la obtención de cobre no estuvieran implicados ahora, se lleva la palma el caso de San Bartolomé, que
en esta distribución extraurbana de esas pequeñas cuenta con el más nutrido grupo de cubetas de fogones
industrias, y ello a pesar de que el arsénico, presente excavado hasta la fecha. Sin embargo, este sitio supone
con frecuencia en los minerales cupríferos, supusiera un reto para la presente hipótesis, ya que no se conoce
también un serio peligro de envenenamiento. En este de momento ningún núcleo urbano significativo en
caso existía una larga tradición en todo el Mediterráneo sus cercanías. Así que, antes de buscar razones que
que lograba dominar la potente volatilidad de dicho expliquen esta singularidad, prefiero solucionar el
contaminante, aunque, a diferencia del cobre arsenical problema pronosticando que ese enclave acabará por
prehistórico, los bronces protohistóricos conocían encontrarse. Tal predicción obedece a la idea de que los
la aleación de cobre y estaño (Rovira 1995: 52-54). tres casos confirmados y analizados aquí son suficientes
Pero también podemos pensar en que dichas labores para deducir que estamos ante una pauta generalizable
se llevaran a cabo en hornos más potentes y bien a todas las entidades urbanas que contaron con su
cerrados, que no es el caso de los pequeños hogares correspondiente refinería de plata. Los abundantes
abiertos usados en la copelación. La cubeta de fogones sopletes procedentes de San Bartolomé, que, ayudados
de La Rebanadilla también puede salirse del modelo por las correspondientes toberas, se empleaban al
binario porque no tenía necesidad de ubicarse lejos parecer para elevar la temperatura en un punto muy
de las viviendas. Como este taller se dedicó a trabajos focalizado bajo las copelas, indica que ese sitio fue uno
siderúrgicos, no producía gases contaminantes. de los puestos de salida más importantes de la plata
tartésica (Figura 11). También explica la gran cantidad
Si el patrón propuesto excediera la zona muestreada de cubetas de fogones allí localizadas. Por el contrario,
en estas líneas, tendríamos la evidencia de que las en dicho yacimiento no se ha constatado ninguna choza
poblaciones de tiempos tartésicos dedicadas a refinar circular u oval con basamento de mampostería, que

Figura 11. Imagen seleccionada de Ruiz Mata y Fernández Jurado (1986: lám. XLVII). En San
Bartolomé de Almonte abundan estas piezas fusiformes de cerámica a mano con múltiples
orificios. Interpretadas inicialmente como coladores, las analizadas en La Albina sugieren su uso
como sopletes cargados con alguna sustancia abundante en fósforo. Estos utensilios son típicos
de las cubetas de fogones destinadas a copelar plata.

117
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

aquí venimos considerando las verdaderas cabañas. No conviene identificar necesariamente cada una
Este modelo de vivienda tampoco aparece en los demás de estas chozas con una unidad familiar, ya que su
puntos recién estudiados en el presente apartado, pequeño tamaño y el registro etnográfico sugieren
lo que indica que no eran hábitats, ni permanentes la posibilidad de que un mismo linaje contara con
ni temporales. Su mayor o menor distancia respecto varias (Blanco González et al. 2022: 360). Pero, como
de los núcleos urbanos que orbitaban pudo depender la presente ponencia no está destinada al estudio de
también de la disponibilidad de la energía necesaria, estas cabañas circulares, me limitaré ahora a señalar
en este caso leña y/o carbón vegetal procedente de las unos pocos rasgos que tienen que ver con algunos de
masas boscosas cercanas, cuestión ya avanzada en su los problemas aquí tratados, sobre todo por si algún día
día por J. Fernández Jurado (1993: 140). En cualquier estas precisiones sirven para dilucidar si estamos o no
caso, esta separación nunca excede lo que una persona ante diferencias étnicas al compararlas con las casas de
puede caminar en una hora de marcha. Es un dato que muros rectos: su cronología, su métrica, sus técnicas
permite proponer que el sector de la población que edilicias y sus cubiertas. Si el lector quiere consultar
trabajaba en esas industrias, posiblemente artesanos estudios más exhaustivos de estas construcciones que
bastante especializados, residía en la ciudad cercana, sí podemos definir como viviendas genuinas, tiene a su
trasladándose a diario a la factoría para desempeñar disposición trabajos mucho más completos que éste,
sus labores. Esto no impide que la referida actividad por ejemplo el de R. Izquierdo (1998) o los ya citados
pudiera concentrase en determinados momentos del de M. Torres (2002: 275 ss.) y de J. Suárez y J.E. Márquez
año. Habrá que tener en cuenta dicha contingencia por (2014).
si análisis futuros de los sedimentos contenidos en las
cubetas pudieran ofrecer pistas sobre esta potencial Como más arriba indiqué, la mayor parte de quienes
estacionalidad. Este tema supone un reto aún no investigan el mundo tartésico asumen un importante
abordado para el que contamos ya con algunas técnicas poblamiento del territorio suroccidental ibérico a
pioneras (Sánchez Flores et al. 2018). la llegada de los fenicios. Para ese nutrido grupo
de especialistas, dicha población nativa contaría
Las cabañas genuinas con dos tipos de casas, las chozas circulares y
ovales con cimientos-zócalos de mampostería y las
En los apartados anteriores he venido contrastando los cabañas que disponían de infraestructuras negativas
rasgos de los denominados fondos de cabaña, carentes semisubterráneas, cuyas huellas más evidentes serían
de muros en su contorno, con las construcciones los denominados fondos de cabaña. Las viviendas de
que muestran paredes sólidas de mampostería. He muros rectos las aportarían los colonos cananeos. Pero,
adelantado que ese basamento pétreo, que en los si la hipótesis aquí defendida está en lo cierto, a los
trabajos de campo podríamos identificar como una fondos habría que negarles la categoría de estructuras
sola Unidad Estratigráfica, tiene en realidad un doble de habitación, cuestión asumida de momento por muy
cometido, porque en casi todos los casos conocidos su pocos autores (Suárez y Márquez 2014; López Castro
mitad inferior funciona como cimiento y la superior el al. 2017). En consecuencia, para esta interpretación
como zócalo. Como todo este apoyo supone una obra de Tartessos la tradición local se limitaría a las
unitaria en morfología y dimensiones, la única forma primeras, es decir, a las levantadas sobre basamentos
de diferenciar ambas partes es poder detectar el umbral pétreos. Desde este enfoque mayoritario aún no se han
de la puerta, que marca la cota que separa el cimiento asumido las consecuencias de un importante dato: que
(subterráneo) del zócalo (aéreo). En las cabañas a partir del Hierro Antiguo la anchura de esos muros
mejor conservadas también sirve el suelo interior y sustentadores responde a patrones orientales, en
el enlosado trapezoidal exterior. Este último funciona concreto al denominado codo de Ezequiel (Suárez y
como pequeño pórtico descubierto y como alfombrilla Márquez 2014: 209). Aceptar esta conclusión debería
de limpieza, unas veces pavimentado con piedras y en hacernos reflexionar sobre la posibilidad de que
otras ocasiones con fragmentos de vasijas de cerámica. ciertos grupos de procedencia oriental afincados
Esta superficie suele estar a la misma altura que el tempranamente en Tartessos pudiesen pertenecer a
umbral y que el pavimento interior, o como mucho poblaciones campesinas que usaran casas redondas en
ligeramente por debajo de éstos. Conocemos bien este sus territorios de origen, y que dicho modelo hubiese
diseño gracias a las cabañas de Acinipo por ejemplo, proliferado en el suroeste ibérico por razones semejantes
pero ese modelo alcanza regiones ibéricas situadas a las que potenciaron la fabricación y utilización de
mucho más al norte. Se han descubierto no hace mucho la cerámica a mano. Es decir, estaríamos ante una
casas de este tipo en el yacimiento salmantino del Cerro deriva evolutiva que tuvo su base inicial en el efecto
de San Vicente (Blanco González et al. 2022), hecho que fundador, un fenómeno muy usado por el darwinismo
a mi entender demostraría la profunda penetración para explicar por qué, al analizar los movimientos
hacia el norte de esta modalidad de vivienda y de las migratorios, los datos observados en las regiones de
comunidades humanas que la usaba. origen no son exactamente iguales que los registrados

118
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

Figura 12. Cabaña de Las Cabezas de San Juan. Colocar conchas marinas en el umbral como recurso apotropaico era una
costumbre típicamente oriental.

en los territorios de llegada. En estos casos, la semilla Silk 2001: 582). Además del uso del codo de Ezequiel
trasladada es lógicamente la que se reproducirá en las como unidad métrica para su construcción, en apoyo
nuevas tierras ocupadas, potenciando numéricamente de que la cabaña circular tartésica con cimiento-zócalo
las características culturales concretas de ese sector de piedra y porche exterior pavimentado pueda ser de
emigrado frente a los cupos de representación con que origen oriental pueden citarse dos cuestiones que tienen
tales rasgos contaban en la población madre (Boyd y que ver con aspectos simbólicos más que técnicos. La

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 13. Cabaña de Alcalá del Río (Sevilla) levantada con un muro circular de tapia, al que se adosa por el interior un banco
corrido. Foto R. Ortiz Temprado.

primera es el uso en una estancia de este tipo hallada en occidental vinculada al final de la Edad del Bronce
Las Cabezas de San Juan de un umbral formado por una que contara con viviendas similares. De hecho, si las
hilera de conchas marinas del género Glycymeris (Figura cronologías radiocarbónicas de Castro dos Ratinhos son
12). En el mundo tartésico, la costumbre de colocar esas correctas, las cabañas elípticas con débiles basamentos
carcasas de moluscos en las puertas de los edificios es de piedra de este sitio podrían responder a ese linaje
de origen oriental; además, en Occidente conservó su prehistórico del Bronce Final, fase datada allí entre
fuerte carga simbólica como elemento protector contra los siglos XIII y IX a.C. Eso es lo que han defendido
la penetración del diablo en los edificios, en este caso sus investigadores al señalar que ni responden a los
reforzado por ser siete el número de conchas utilizadas módulos métricos orientales del codo de Ezequiel ni
(Escacena y Vázquez 2009). El segundo argumento sus cimientos se hicieron con estructuras macizas de
se refiere a la constatación en el citado yacimiento mampostería como las posteriores casas circulares,
salmantino del Cerro de San Vicente de una de estas sino con muretes delimitados por dos filas exteriores
estructuras circulares con claras evidencias de cultos de pequeños mampuestos o lajas verticales e interior
fenicios (Blanco González et al. 2023). Ambas razones relleno con materiales heterogéneos de ripios y tierra
aluden a cuestiones religiosas, que son los rasgos más (Berrocal-Rangel y Silva 2010: 249-258). En el caso de las
adecuados para usarlos como marcadores arqueológicos cabañas circulares del Hierro Antiguo, está menos clara,
de etnicidad. sin embargo, la solución que sus constructores idearon
para las cubiertas. Los frágiles basamentos de las chozas
La eventualidad de que la colonización cananea prefenicias de este enclave portugués quedarían bien
llevara a Occidente viviendas redondas usadas por explicados si sus techumbres se hubiesen construido
poblaciones rurales, además de la casa de muros rectos, con elementos vegetales, como de hecho proponen sus
no niega necesariamente la existencia de otra tradición excavadores. Pero las potentes y bien trabadas bases

120
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

Figura 14. Casa-colmena. Típica vivienda rural todavía usada en algunas zonas del Próximo Oriente.

pétreas de las cabañas de Acinipo, entre otras muchas,


sugieren que tenían que soportar un peso importante.
Esto mismo puede aplicarse a las de paredes curvas
levantadas con sólidas paredes de tapia, más escasas
pero documentadas en Écija (Rodríguez González
2014: 99) o en Alcalá del Río por ejemplo (Figura 13).
Por eso propongo para las cubiertas de esta vieja
modalidad de casa tartésica la misma respuesta que
se emplea aún en la denominada casa-colmena de
algunas regiones del Próximo Oriente, consistente en
una bóveda acampanada hecha básicamente con barro.
Esta cúpula puede contar con travesaños horizontales
de madera que la traban y con un pequeño orificio en
su remate superior que hace de claraboya y de efecto
chimenea para la ventilación y salida de humos. En este
caso, la etnografía puede acudir en nuestra ayuda para
proporcionarnos posibles paralelos actuales (Figura
14), pero la arqueología cuenta con documentos que
evidencian el empleo de esta variedad de cubierta
también en el Mediterráneo oriental antiguo (Figura
15). En la tradición arquitectónica de La Mancha se ha
perpetuado hasta tiempos recientes esta modalidad de
techumbre para las construcciones rurales con piedra Figura 15. Antigua maqueta de cabaña circular aramea.
seca denominadas allí bombos, cubillos y cucos (Ramón Museo del Louvre.
y Ramírez 2001).

121
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Recapitulación y consecuencias la necesidad, también se prepararan alimentos, como


sugiere el hallazgo de huesos de animales y de asadores
Si se aceptan los razonamientos aquí recogidos, la de hierro en algunos fogones de La Albina donde se
conclusión lógica permite negar que los fondos de habían llevado a cabo trabajos de copelación (Figura
cabaña sean realmente la base semisubterránea de 16). Desde mi propuesta, la presencia mayoritaria y
cualquier modelo de casa tartésica. De las variedades hasta exclusiva de cerámica no torneada no garantiza
de cabañas estudiadas en su día por R. Izquierdo (1998), en absoluto la antigüedad que suele atribuírseles a
sólo nos quedarían como verdaderas estructuras de estas estructuras, muchas de las cuales llegarían al
habitación las que siguen el modelo que disponía de menos hasta el siglo VI a.C. Precisamente con el criterio
cimientos-zócalos de piedra. Por otra parte, es necesario de que toda vasija de cerámica a mano pertenece a la
recordar aquí de nuevo que el registro cerámico de los tradición alfarera del mundo occidental prefenicio y de
fondos de cabaña suele ser especialmente abundante en que era usada por la población precolonial residente,
vasos a mano frente a los torneados, estando a veces los quienes defienden un Tartessos híbrido han usado su
primeros representados hasta en el 100% de los casos. registro en prospecciones superficiales de amplias
Como he señalado antes, este hecho ha sido utilizado comarcas bajoandaluzas como señal evidente de una
para remontar su datación a momentos anteriores a la prolífica ocupación del Bronce Final anterior a la
primera presencia fenicia, como una manifestación más presencia cananea (Campos y Gómez Toscano 1995: fig.
de lo que en su día denominé "Síndrome de Matusalén" 1; Gómez Toscano 1997a: fig. 34; 1997b: fig. 69). El siglo
y sin pensar en la posibilidad de que la abundancia de VI a.C., especialmente su primera mitad, representa en
esta variedad alfarera se deba a cuestiones funcionales, realidad el final de los supuestos fondos de cabaña en la
no a causas cronológicas. Si la razón de estas acusadas geografía tartésica, con lo que el espectro cronológico
diferencias estadísticas se debieran a que esos hoyos de estas fosas acaba limitado a la etapa arcaica de la
fueran simples fosas para ubicar hogares con usos colonización fenicia. Así que restringir al Hierro Antiguo
diversos, lo esperable es que en ellos se documentara de su construcción y uso implica asumir un posible vínculo
forma mayoritaria precisamente la vajilla fabricada a de causa-efecto entre su proliferación en el suroeste
mano, que era la más adecuada para cocinar y para otras ibérico a partir del siglo IX a.C. y la presencia oriental
funciones domésticas relacionadas con la provisión de en el área nuclear tartésica. Por eso, mi propuesta final
alimentos; y algo parecido podemos deducir en relación tiene que ver con la posibilidad de hacer predicciones
con los casos dedicados a la metalurgia de la plata. En desde la arqueología, en un intento de acrecentar el
cualquier caso, la interpretación aquí desarrollada no carácter científico de esta disciplina.
impide aceptar que en las cubetas de plateros, y llegada

Figura 16. La Albina. A la izquierda, hogar con asador de hierro. Quienes trabajaban en la metalurgia también podían cocinar en
los fogones donde se refinaba plata, e incluso comer en torno a ellos. A la derecha, fragmento de crisol de cerámica a mano. La
zona brillante es una costra metálica de plomo adherida a la cara interna.

122
José Luis Escacena Carrasco: Fondos de cabaña

Figura 17. A la izquierda, cubeta de fogones de La Rebanadilla (Málaga), hasta ahora interpretada como fondo de cabaña.
Foto de Vicente M. Sánchez Sánchez-Romero. A la derecha, planta de la referida estructura con la dirección del viento Terral
indicada con las flechas rojas. Los agujeros de poste del ábside noreste formarían parte de un parapeto protector de los hogares
contra el viento.

La primera se refiere a la función que he defendido para La segunda tiene que ver con su cronología y con sus
estas estructuras negativas y con el hecho de que en vínculos etnoculturales. Si los mal llamados fondos de
ciertos casos puedan presentar agujeros de postes en su cabaña hay que relacionarlos con diversas actividades
contorno. Un ejemplo paradigmático es el ya citado de cotidianas y/o económicas de las poblaciones levantinas
La Rebanadilla, de forma oval muy alargada con el eje afincadas en el mediodía ibérico, podrán aparecer en
mayor dispuesto en sentido noroeste-sureste. Se trata todos aquellos enclaves donde éstas se asentaron. La
de una cubeta de fogones perteneciente a una etapa Rebanadilla, sitio considerado una fundación fenica,
del yacimiento relativamente tardía, cuando la zona se cuenta precisamente con estructuras de este tipo en sus
destina a uso industrial (Sánchez et al. 2011a: 192-193). fases IV -la más antigua- y I -la más reciente- (Sánchez
En este caso se documentaron agujeros para postes sólo et al. 2011b: 68). A la luz de los nuevos descubrimientos
en el extremo noroeste. Como en otras ocasiones, estos arqueológicos, dicha gente penetró hasta unas
hoyuelos no rodean toda la fosa, sino que se limitan a latitudes septentrionales cuyas fronteras se nos están
un pequeño sector de la misma, precisamente en el tope ampliando cada vez más. Como ninguna fuente escrita
que mira hacia los vientos más molestos y racheados de de la Antigüedad concretó cuáles eran los límites
la costa malagueña (Figura 17). Dicho viento se conoce cronológicos y geográficos precisos de Tartessos, somos
localmente con el nombre de Terral. De ahí que podamos los arqueólogos quienes estamos obligados a modificar
estar ante las huellas de un posible parapeto de corta nuestras interpretaciones a la luz de las sorpresas que
altura para proteger los fogones, a modo de bajareque. cada nuevo hallazgo nos depara. Y así, las cubetas de
Es decir, esta pequeña estructura tendría un esqueleto fogones podrán convertirse en un buen marcador
formado por maderos verticales que soportarían un arqueológico con el que detectar la presencia de
entramado vegetal a su vez revocado con un enlucido dichas comunidades humanas. Evidentemente, como
de barro para evitar que ardiera. Este parapeto explica estamos ante una costumbre que parece meramente
satisfactoriamente el hallazgo en algunos casos de tecnológica, y por tanto carente en principio de carga
pellas de arcilla con improntas de cañizos o de otro tipo simbólica, nada impide que la práctica de cobijar los
de ramaje, que, frente a su relativa abundancia en las fuegos en esos hoyos se practicara por otros grupos
cabañas genuinas, en los fondos son verdaderamente étnicos o que acabara extendiéndose a comunidades
escasos o están ausentes casi por completo (Suárez y distintas de la que implantó la norma en el sur de la
Márquez 2014: 215). De ser así, los agujeros para postes Península Ibérica. Reconozco que esto complica la
deberán aparecer por lo general en aquellos lados de las posibilidad de comprobar la presente predicción, por
fosas más afectados por los vientos dominantes locales. lo que será necesario unir a este criterio otros rasgos
Espero que esta primera predicción contribuya por culturales que permitan identificar quiénes fueron
tanto a dilucidar si la hipótesis funcional aquí defendida protagonistas de su introducción y uso en Tartessos. Y
es o no correcta. repito lo de introducción porque, vista su ausencia en

123
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

el registro arqueológico del II milenio a.C., no es posible de Prehistoria Peninsular: 99-135. Jerez de la Frontera:
seguir aceptando que fueran herederas de las fosas más Ayuntamiento de Jerez de la Frontera.
o menos parecidas documentadas en el Calcolítico local. Arteaga, O.; Barragán, D.; Roos, A.-M.; Schulz, H.D. 2016.
Primicia cartográfica del río Guadalquivir hace 6500
Agradecimientos años. Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y
Arqueología Social 18: 139-161.
El presente trabajo se inserta en la línea de Aubet, M.E. 1992. Maluquer y la renovación de la arqueología
investigación sobre la Protohistoria del mediodía tartésica (Clásicos de la Arqueología de Huelva 5).
ibérico del Grupo Tellus (HUM-949 del PAIDI), radicado Huelva: Diputación de Huelva,
en el Departamento de Prehistoria y Arqueología de Aubet, M.E. 1992-93. Maluquer y El Carambolo, Tabona
la Universidad de Sevilla y apoyado por la Junta de VIII.II: 329-349.
Andalucía. Agradezco las imágenes de La Rebanadilla Aubet, M.E. 1995. Aproximación a la estructura social y
y el permiso para publicarlas a Vicente M. Sánchez demográfica tartésica, Tartessos 25 años después. 1968-
Sánchez-Romero. Estoy también en deuda con Esther 1993, Jerez de la Frontera: 401-409. Jerez de la Frontera:
Rodríguez González y con Sebastián Celestino por la Ayuntamiento de Jerez de la Frontera.
foto de Cerro Borreguero, y con M.Á. Tabales por la del Aubet, M.E. 2005. El ‘orientalizante’: un fenómeno de
Patio de Banderas de Sevilla. A Rafael Ortiz Temprado contacto entre sociedades desiguales, en J. Jiménez
agradezco la fotografía de la cabaña de Alcalá del Río. y S. Celestino (coords.), El Período Orientalizante. Actas
del III Simposio Internacional de Arqueología de Mérida:
Bibliografía Protohistoria del Mediterráneo Occidental (Anejos de
Archivo Español de Arqueología XXXV), vol. 1: 117-
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128
Reflexiones en torno al urbanismo tartésico del valle medio
del Guadiana

Esther Rodríguez González*


Sebastián Celestino Pérez*
*Instituto de Arqueología (CSIC – Junta de Extremadura)

Resumen: en este trabajo afrontamos el reto de analizar el concepto de urbanismo aplicado al estudio de la Protohistoria del
suroeste peninsular a través de los enclaves que configuran el poblamiento del valle medio del Guadiana durante la I Edad del
Hierro. Para ello, realizamos un recorrido a través de los diferentes estudios que hasta la fecha han definido los parámetros que
un enclave debe cumplir para determinar la existencia, o no, de urbanismo. Una vez establecidos los criterios, presentamos
los tres ejemplos de asentamiento del valle medio del Guadiana que más se aproximan a los prototipos urbanos definidos para
territorios vecinos como el valle del Guadalquivir. Los datos arqueológicos analizados nos permiten presentar una lectura
preliminar acerca de la presencia de un urbanismo incipiente en el Guadiana Medio entre los siglos VII – IV a.C.
Palabras clave: Protohistoria; Tarteso; valle medio del Guadiana; poblamiento; urbanismo
Abstract: In this paper, we face the challenge of analysing the concept of urbanism applied to the Southwestern area of the
Iberian Peninsula during the Protohistoric period. This study has been carried out through the sites that constituted the
settlement system of the Middle Guadiana Valley during the Early Iron Age. To complete the research, we will review the
different studies that traditionally have defined the parameters that a settlement must fulfill in order to determine the existence,
or not, of urbanism. Once the criteria have been established, we present the three examples of excavated sites in the Middle
Guadiana Valley that are closest to the urban prototypes defined by bordering territories such as the Guadalquivir Valley. The
archaeological data analysed enable us to present a preliminary reading of the presence of incipient urbanism in the Middle
Guadiana Valley between the 7th and 4th centuries BC.
Keywords: Protohistory; Tartessus; Central Guadiana Valley; settlement; urbanism

“No es posible, por tanto, recoger cosecha tan copiosa como la que
ofrece el estudio de las ciudades al cultivador diligente. Podremos,
todo lo más, apuntar ideas, desbrozar caminos, plantear cuestiones,
aportar datos, etcétera, que fatalmente tendrán mucho de
fragmentario y a veces de inconexo”.

Fernando Chueca Goitia (1977), Breve Historia del Urbanismo

¿Qué entendemos por urbanismo? ¿y por Tarteso? para describir o caracterizar a determinados enclaves
de poblamiento documentados en el suroeste de la
Hace algunos años inauguramos una línea de península ibérica entre los siglos VIII – V a.C.?
investigación que tenía como objetivo el estudio de
Tarteso a través de su arquitectura, incorporando Para poder responder a esta cuestión debemos tomar
una nueva área de conocimiento al análisis de esta la definición de urbanismo como punto de partida,
cultura del suroeste peninsular (Rodríguez González y así como enumerar algunas de las hipótesis de trabajo
Celestino 2022; Carranza et al. 2023). Sin embargo, rara que han defendido y fijado, hasta la fecha, el origen
vez hemos ido un paso más allá analizando el espacio del urbanismo en la península ibérica, para después
en el que se dispone esa arquitectura; así, se trata de la ahondar en las evidencias documentadas en el suroeste
primera vez que afrontamos el reto de preguntarnos si peninsular y, más concretamente, en el valle medio del
la ordenación de esa arquitectura ya caracterizada, que Guadiana, territorio al que se restringe nuestro caso
sobresale por el uso de la tierra como principal material concreto de estudio. Solo así podremos identificar si
constructivo, puede quedar o no englobada bajo el existió, o no, un modelo de “urbanismo tartésico”.
término de urbanismo. Dicho esto, creemos necesario
comenzar este trabajo formulando una pregunta que El término urbanismo hace referencia a la organización
intentaremos responder a lo largo de las siguientes u ordenación de un espacio, concretamente de una
páginas: ¿podemos emplear el término ‘urbanismo’ ciudad, término este último indisociable de lo urbano. La

129
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

ciudad se configura a partir de la combinación de calles han retrasado, en algunas ocasiones, hasta el Calcolítico
y edificios, cuenta con una alta densidad de población (Eiroa 2002: 7-8); mientras que otros han visto la
y con un poder político que se encarga de su gobierno. evidencia de las primeras estructuras urbanas en focos
Así mismo, y este es un matiz de relevancia teniendo en culturales de la Edad del Bronce, donde podemos citar
cuenta la cronología y el horizonte objeto de estudio en dos ejemplos dentro de la vertiente mediterránea,
este trabajo, su actividad económica principal no es la por ir acotando el territorio y acercándonos a nuestra
agricultura, siendo este punto uno de los aspectos que región de análisis. No referimos, en primer lugar, a los
distancian a lo urbano de lo rural, de ahí la necesidad denominados poblados de espacio central documentados
de incluir este matiz que, sin embargo, no puede en la región del noreste peninsular, cuya estructura
distinguirse con tanta nitidez cuando uno afronta y organización ha sido caracterizada como urbana en
el análisis del poblamiento en la antigüedad, donde diversas ocasiones (López Cachero 1999; Belarte 2010),
la explotación de los recursos naturales constituye, lo que ha fijado la fecha de aparición del urbanismo
la mayor parte de las veces, una de las principales en el noreste peninsular entre los siglos X-IX a.C.
actividades desarrolladas por los asentamientos. De (Armada et al. 2013: 190); un momento inmediatamente
ese modo, también podría entenderse ‘lo urbano’ anterior a la llegada de los primeros influjos fenicios
como contrapuesto a ‘lo rural’, pero, ¿qué factores o a esta región. No obstante, es justo señalar que estas
elementos dibujan la delgada línea que separa estos cronologías están siendo en la actualidad objeto de
dos ámbitos en la protohistoria peninsular? Es en este revisión (Gómez-Paccard et al. 2019), razón por la cual
punto donde nuestra tarea comienza a complicarse. los planteamientos sostenidos hasta la fecha en los que
se argumenta la existencia de urbanismo en plena Edad
Buscar respuesta en los tratados que han afrontado la del Bronce en el noreste peninsular, podrían cambiar,
búsqueda del origen del urbanismo tampoco resulta transformando la interpretación dada hasta la fecha y
un método de gran utilidad, pues fechar el momento el papel protagonista en la aparición de este incipiente
y el lugar de su aparición sigue siendo, a día de hoy, urbanismo dado hasta el momento a las poblaciones
un tema de profundo debate. A pesar de ello, parece locales. Mientras, en un segundo lugar, podríamos citar
que existe cierto consenso a la hora de afirmar que las a la cultura de El Argar, con poblados como La Bastida
primeras y más antiguas manifestaciones de urbanismo (Totana, Murcia) (Lull et al. 2011) o Peñalosa (Baños
se documentan en el Próximo Oriente y Egipto de la Encina, Jaén) (Contreras 2009-2010) donde se
(Liverani 2014), puntos desde los que, posteriormente, detectan modelos con un destacado desarrollo y gran
este fenómeno se propagaría hacia otras regiones del complejidad tanto a nivel espacial y arquitectónico,
occidente mediterráneo (Chueca 1977; Bendala 1989: como social y político que han sido tildados, en diversas
130; Eiroa García 1989, 2002). ocasiones, de ejemplos de urbanismo (Molina y Cámara
2004).
El debate no solo gira en torno a la búsqueda global
del origen del urbanismo, una tarea sin duda ardua y, Frente a ello, la hipótesis que hasta la fecha cuenta con
quizás, inalcanzable por la diversidad de contextos y mayor peso, tanto historiográfico como arqueológico, es
formaciones culturales presentes en nuestro planeta aquella que atribuye el protagonismo de la instauración
a lo largo de la historia en la que no entraremos por del urbanismo en la península ibérica al impacto de
exceder los límites de nuestro trabajo; sino que la colonización fenicia (una revisión actualizada en
igualmente se detecta cuando uno se aproxima al García Fernández y Ferrer 2021), reforzando así unos
estudio de este fenómeno en regiones concretas del planteamientos publicados tiempo atrás (Escacena
globo. Este es el caso de la Protohistoria peninsular, 1983; Bendala 1989), pero que hoy día pueden
período en el que el urbanismo no ha sido uno de los sustentarse sobre mayores evidencias arqueológicas,
temas más profusamente abordados, de ahí la escasez lo que ha permitido reforzar dicha postura. Con ello, se
de bibliografía existente acerca de este fenómeno en ha fijado el origen de la ciudad y el inicio del proceso
dicha cronología, lo que dificulta la tarea de plantear de urbanización en Tarteso, entendiendo por ello su
un coherente y homogéneo estado de la cuestión. núcleo, desde donde se proyectaría a otras regiones del
suroeste peninsular (García Fernández y Ferrer 2021:
A la hora de fijar la aparición del urbanismo en la 160) hasta alcanzar su consolidación en el siglo V a.C.
península ibérica existen diversas posturas en función (García Fernández 2023: 507) en plena etapa turdetana
de la región geográfica que se analice y de los criterios en el valle del Guadalquivir.
marcados para definir la existencia tanto de ciudades
como de un modo de vida urbano. Así, algunos autores Ante esta dicotomía solo podemos detenernos a
asimilan la aparición del urbanismo al surgimiento reflexionar sobre una pregunta planteada tiempo
del sentimiento de comunidad, un evento que está atrás y que, a nuestro parecer, sigue sin alcanzar una
estrechamente aparejado al proceso de sedentarización respuesta satisfactoria: “¿la aparición de la vida urbana
de los grupos humanos, razón por la cual, las cronologías en la Península Ibérica es fruto de la evolución interna
de aparición de las primeras manifestaciones urbanas se de las culturas prehistóricas o resultado de un impulso

130
Esther Rodríguez González and Sebastián Celestino Pérez: Reflexiones en torno al urbanismo tartésico

externo? (Bendala 1989: 131). Pero también podríamos un destacado porcentaje de su entramado (Toscano y
plantearnos la pregunta desde otra perspectiva, quizá Campos 2018), el resto de evidencias arqueológicas
más compleja por lo que supone su significado: ¿es empleadas para definir el urbanismo de la protohistoria
equivalente el inicio de la vida urbana al origen de la del suroeste peninsular se limita a la excavación de
ciudad? Una respuesta que algunos ya han resuelto excepcionales edificios de cierta complejidad, caso de
con sólidos argumentos como los que se vierten en una El Carambolo (Camas, Sevilla), Caura (Coria del Río,
edición científica de M. Bendala y Mª. Belén de 2007 Sevilla) o Montemolín (Marchena, Sevilla), pero que en
bajo el título de “El nacimiento de la ciudad: la Carmona ningún caso se asociaron al problema urbano que aquí
protohistórica”. nos atañe, pues, si bien nos permiten caracterizar las
categorías de asentamiento y analizar la arquitectura
La principal razón por la cual resulta utópico alcanzar del I Milenio a.C., parece que todavía están lejos de
un consenso y, por lo tanto, una respuesta satisfactoria ofrecer una nutrida información acerca de la morfología
a dicha pregunta, es la falta de unos criterios generales urbana que caracteriza a los asentamientos de la I Edad
que nos permitan acotar qué entendemos por del Hierro del suroeste peninsular.
urbanismo, pues como planteábamos con anterioridad,
en la Antigüedad ¿qué elementos o características Sin embargo, nuestro interés en esta ocasión no se
marcan los límites entre el mundo rural y urbano? centra tanto en el análisis de aquellos estudios que han
Incluso dentro del concepto urbano cabe ir un paso afrontado el nacimiento del urbanismo en la península
más allá, distinguiendo entre el urbanismo como forma ibérica, sino en conocer los criterios que se han
de vida, es decir, desde un punto de vista conceptual, establecido para determinar qué enclaves cumplen o
y el urbanismo físico, como expresión material, dos no con las pautas para ser considerados ciudades, pues
modelos complementarios en los que el primero estos servirán de guía a la hora de abordar el análisis
puede desarrollarse sin necesidad de que la urbe de los asentamientos documentados en el valle medio
haya alcanzado su pleno desarrollo a nivel estructural del Guadiana, pudiendo así considerar si éstos forman
(Eiroa García 2002: 10), pues el registro arqueológico parte, o no, de un sistema de organización urbano.
muestra la existencia de claros rasgos de urbanismo
en algunos enclaves que, de ningún modo, podrían ser Para ello, tomaremos como base los criterios
caracterizados como ciudades. Dichas circunstancias recientemente publicados por García Fernández y
pueden detectarse a la perfección en los modelos de Ferrer en su trabajo Los orígenes del urbanismo en el
poblamiento de la protohistoria peninsular, de ahí Bajo Guadalquivir (2021), donde se establecen cuatro
la complejidad a la hora de definir y caracterizar el principios que no dejan de ser el resultado de la
fenómeno urbano dentro de este periodo histórico. combinación de trabajos anteriores en los que se
afrontaba el estudio del origen del urbanismo en el
La dificultad a la hora de enunciar aquellos parámetros suroeste peninsular (Ruiz Mata 2001; González Wagner
que determinan la pertenencia o no de un enclave a un 2007) y las evidencias arqueológicas documentadas en la
modelo urbano en la protohistoria peninsular, también última década sobre las que sustentan estos postulados
se manifiesta cuando nos enfrentamos al estudio y (García Fernández y Ferrer 2001: 145). Así, para
análisis de un territorio acotado dentro de un mismo considerar la existencia de vida urbana y caracterizar
horizonte cultural. Nos referimos concretamente al a un asentamiento como ciudad, deben cumplirse los
caso del suroeste peninsular y de Tarteso, donde dentro siguientes criterios demográficos, morfológicos y
de un mismo territorio se detectan diversos modelos de estructurales: la existencia de una población densa y
poblamiento que, a pesar de pertenecer a una misma jerarquizada en la que se detecte una diversificación de
cultura, presentan divergencias que pueden llevarnos a las actividades económicas, donde el peso no recaiga
incluirlos o excluirlos del proceso de urbanización. en la producción agropecuaria y en la que existan
evidencias de comercio y redistribución de recursos;
Como ya anunciábamos con anterioridad, el urbanismo que cuente con una red de enclaves menores bajo su
no ha sido uno de los temas más tratados a la hora de gestión y que, por último, esté dotada de un conjunto
profundizar en el conocimiento de la I Edad del Hierro del de elementos constructivos (muralla, santuarios, áreas
suroeste peninsular. A esta realidad debemos sumarle artesanales, almacenes, etc.) cuya funcionalidad esté
dos cuestiones más; por un lado, la transformación claramente diferenciada. A esto habría que añadir que
que ha sufrido la definición de Tarteso en los últimos esos núcleos urbanos deben estar interconectados con
años, un hecho que ha llevado a reformular algunas otros centros similares porque de otro modo estaríamos
de las posturas y lecturas abordadas por aquellos hablando de verdaderas ciudades-estado.
autores que marcaron el camino para su conocimiento
arqueológico; y, por otro, la escasez de excavaciones en Con los criterios objeto de análisis sobre la mesa, solo
extensión, pues la realidad es que a excepción de Tejada nos queda un aspecto por tratar antes de adentrarnos
la Vieja (Escacena del Campo, Huelva), donde se conoce en el examen del poblamiento del valle medio del

131
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Guadiana durante la I Edad del Hierro. Nos referimos a difícilmente encontraremos respuesta a la extensión
la definición de Tarteso, un ejercicio que consideramos histórica y espacial de Tarteso, por lo que debemos
en estos momentos necesario a la luz de la discusión servirnos de la arqueología para ir un paso más allá en
que de nuevo se cierne sobre los límites geográficos y su caracterización. En este sentido, no es la primera vez
cronológicos de esta cultura (una visión actualizada de que afrontamos este ejercicio, pues en los últimos años
cada uno de los postulados en Celestino y Rodríguez y, con ello, en las últimas publicaciones (una síntesis en
González (eds.) 2023). Rodríguez González 2022), es ya un hecho recurrente
que expongamos nuestros argumentos para defender
Aunque la discusión parte de algunos trabajos previos unos límites territoriales de Tarteso que van más allá
(Celestino,2009, 2014; Celestino y López-Ruiz 2016), lo de su núcleo.
que ha provocado el renacimiento de este debate no son
otras que las nuevas líneas de investigación surgidas a Con el objetivo de no sonar repetitivos, les proponemos
raíz del descubrimiento y publicación de los primeros en esta ocasión un simple ejercicio: olvidemos el
estudios sobre el yacimiento de Casas del Turuñuelo término Tarteso y analicemos de forma anónima la
(Guareña, Badajoz). Gracias al excelente estado de cultura material que se documenta en los territorios
conservación de este edificio y a los restos materiales que se corresponden con Huelva y los valles del
que están siendo recuperados en su excavación Guadalquivir y del Guadiana, entre los siglos IX – V a.C.
(Celestino et al. e.p.), se han podido retomar algunas Las relaciones y vínculos que se establecen entre ellos
líneas de investigación que, durante décadas, habían son claras, como así lo atestiguan la pervivencia de
quedado silenciadas bajo el manto del Orientalizante símbolos como los altares en forma de piel de bóvido,
(Celestino 2005), hoy devuelto a su sentido original, el que muestran unas mismas creencias religiosas, o los
puramente artístico (Rodríguez González 2020). Entre rituales de cremación presentes en las necrópolis de
ellas sobresale la hipótesis que defiende la extensión de estos territorios; por no detenernos a enumerar la
Tarteso más allá de su núcleo, el valle del Guadalquivir, cantidad de objetos materiales documentados en ambas
y en momentos posteriores a la Crisis del Siglo VI a.C. regiones y que los hacen deudores de un mismo ámbito
(Celestino 2023; Celestino y López Ruiz 2020; Monterroso cultural. Conjuntos como los marfiles aparecidos en las
et al. 2023; Rodríguez González 2022, 2023; Zarzalejos necrópolis de Carmona (Sevilla) o los recuperados en la
2023a, 2023b), fecha en la que algunos autores fijan el necrópolis de El Pozo (Medellín, Badajoz) y el edificio
final de Tarteso y el surgimiento del mundo turdetano de Casas del Turuñuelo, así como los juegos de jarro y
(Ferrer y García Fernández 2019). brasero, presentes en contextos como la necrópolis de
La Joya (Huelva) y el santuario de Cancho Roano son
Pero, ¿qué es realmente Tarteso? Ninguno de los una buena muestra de ello.
investigadores que nos dedicamos al estudio de
esta cultura somos ajenos a la siguiente realidad: Así mismo, el análisis de los contextos arqueológicos
desconocemos por completo cómo se denominaban nos muestra una clara conexión entre los valles del
las sociedades que poblaban el suroeste peninsular Guadalquivir y del Guadiana, pues no será hasta la
durante la I Edad del Hierro. El único testimonio que Crisis del siglo VI a.C. cuando el Guadiana Medio
poseemos para identificarlas nos lo han brindado las experimente un marcado aumento demográfico que
fuentes clásicas, donde diversos autores, en diferentes se verá traducido en la aparición de un característico
pasajes, repiten el uso del etnónimo Tartessos, modelo de poblamiento (Rodríguez González 2018a)
diversidad que, en ocasiones, ha transmitido una encabezado por los denominados edificios tartésicos
información contradictoria y bastante confusa. Así, ocultos bajo túmulo cuya planificación y arquitectura
dada la variedad de contextos en los que se documenta, tiene sus paralelos más cercanos en los edificios
Tarteso ha gozado a lo largo de la historia de su ubicados en el valle del Guadalquivir, caso del santuario
investigación de diversos significados. Si bien en los de El Carambolo, o en la costa atlántica peninsular,
primeros estudios aparece identificado con una ciudad donde el mejor ejemplo lo encontramos en Abul
(una visión de la evolución historiográfica de Tarteso (Portugal) (Rodríguez González 2018b).
en Álvarez Martí-Aguilar 2005), en la actualidad buena
parte de la comunidad científica coincide en definirlo De ese modo, si observamos únicamente los elementos
como la cultura del suroeste peninsular resultado de la que componen la cultura material documentada en el
hibridación entre fenicios e indígenas a partir de finales suroeste de la península ibérica entre los siglos VIII – V
del siglo IX a.C. (Campos y Alvar (eds.) 2013), siendo a.C., no parece que haya muchas dudas en afirmar que
únicamente sus límites territoriales y cronológicos los todo el territorio forma parte de un mismo horizonte
que siguen siendo objeto de discusión. cultural que nosotros hemos englobado bajo el término
de Tarteso. Por ello, para que el ejercicio propuesto sea
Ante estas circunstancias, debemos reconocer las efectivo, debemos tomar con mucha cautela los variados
limitaciones de las fuentes literarias en las que significados y los diversos contextos en los que este

132
Esther Rodríguez González and Sebastián Celestino Pérez: Reflexiones en torno al urbanismo tartésico

Figura 1. El territorio de Tarteso (elaboración propia).

término aparece mencionado en las fuentes clásicas. cada uno de los territorios en los que esta cultura se
De ese modo, podemos concluir que Tarteso es una desarrolla juegan un importante papel en su formación
construcción actual, un término que los historiadores y evolución (Rodríguez González 2018a: 14, 2022: 24;
hemos tomado de las fuentes literarias grecolatinas Celestino 2023).
para denominar a un territorio y a la población que en
él habita ante la falta de documentación escrita que Dicha diversidad se detecta, entre otros aspectos,
nos permita ir un paso más allá en la denominación en los modelos de organización territorial, donde
de estos grupos sociales (Fig. 1). Solo el hallazgo de cada región cuenta con un sistema de poblamiento
restos epigráficos y el desciframiento de la denominada adaptado al entorno geográfico en el que se localiza, a
escritura tartésica o del suroeste, nos permitiría, las necesidades de la población y su organización social
quizás, concretar la denominación que recibían las y a los recursos económicos que ofrece cada uno de
comunidades o grupos sociales del suroeste peninsular los territorios, razón por la cual consideramos, como
durante la I Edad del Hierro, los cuales, sin otra ya hemos manifestado en el epígrafe anterior, que los
alternativa, han quedado englobados bajo el término de criterios aplicados al estudio y análisis de una región
“Tarteso”. no siempre resultan los más adecuados para conocer y
examinar el territorio vecino, a pesar de que el sustrato
Evidencias de urbanismo en el valle medio del cultural que ambos presenten sea el mismo. Un buen
Guadiana durante la I Edad del Hierro ejemplo de ello lo constituye el análisis del urbanismo
de la I Edad del Hierro en el valle medio del Guadiana,
El análisis del poblamiento del valle medio del un territorio que se desarrolla en especial durante
Guadiana nos ha permitido documentar la existencia el periodo final de Tarteso, ya con un modelo de
de una serie de características compartidas con los poblamiento con personalidad propia.
enclaves documentados en el núcleo de Tarteso y otras
particularidades que son exclusivas de cada uno de los Los diversos estudios realizados en torno al poblamiento
territorios que configuran el suroeste de la península del valle medio del Guadiana durante la I Edad del
ibérica. Esta es una de las principales singularidades Hierro han definido la existencia de tres categorías
de Tarteso, su diversidad. Así, ya hemos manifestado de asentamiento: los enclaves en alto englobados bajo
en anteriores ocasiones como el “Tarteso” de Huelva el término oppida; los asentamientos en llano, entre
presenta diferencias con respecto al “Tarteso” del los que se diferencian poblados y aldeas o granjas en
Guadalquivir y, por supuesto, al del Guadiana, pues función de sus dimensiones; y los edificios ocultos bajo
el transcurso del tiempo y las raíces culturales de túmulo, grandes construcciones que tras su abandono

133
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 2. El poblamiento del valle medio del Guadiana durante la I Edad del Hierro (elaboración propia).

son ocultadas bajo grandes túmulos de tierra (una Extremeños. Se trataba de la presentación de un
actualización reciente en Rodríguez González 2022) lote de cerámicas recuperadas durante las tareas
(Fig. 2). de prospección realizadas en el enclave. Su estudio
permitió caracterizar este yacimiento como un oppidum
Dentro de estas tres categorías, son escasos los de la II Edad del Hierro, entrando así a engrosar la lista
asentamientos que han podido excavarse en extensión, de los asentamientos que conformaban la denominada
de modo que disponemos de una escasa información ‘Cultura de los Castros’ de Extremadura (Almagro-
arqueológica para caracterizar el urbanismo Gorbea y Lorrio 1986).
protohistórico de la cuenca media del Guadiana. De
ese modo, para abordar este reto, hemos seleccionado Años después, con motivo de la celebración de la
tres casos de estudio pertenecientes a la provincia exposición Extremadura, Fragmentos de Identidad
de Badajoz: el Tamborrio (Villanueva de la Serena), celebrada en la localidad de Don Benito, se dio a
El Palomar (Oliva de Mérida) y Medellín, por ser los conocer una figura de bronce, tipo reshef, documentada,
yacimientos más representativos. Para ello, partiremos al parecer, durante las labores de construcción de los
de la hipótesis que defiende la aparición del urbanismo dos depósitos de agua localizados en la parte superior
en el valle del Guadalquivir en el siglo VII a.C., desde del cerro (Jiménez Ávila 1998). Sin embargo, no ha sido
donde se extenderá a las regiones limítrofes (García hasta los trabajos de reparación y mantenimiento de los
Fernández y Ferrer 2021: 154), aplicando en el análisis depósitos, efectuados en el año 2009, cuando se ha dado
los criterios arriba enumerados para determinar si a conocer la primera secuencia estratigráfica de este
existen evidencias de urbanismo en la etapa final de enclave (Fig. 3a).
Tarteso.
Dichos trabajos contemplaban la intervención tanto en
El oppidum de El Tamborrio (Villanueva de la Serena, la plataforma de los depósitos como en la ladera norte,
Badajoz) donde se proyectó la instalación de una tubería de
agua. La secuencia estratigráfica recuperada permitió
La primera noticia acerca de la existencia de un diferenciar tres momentos de ocupación del enclave:
asentamiento en el denominado Cerro del Tamborrio uno contemporáneo, otro adscrito a la II Edad del
fue publicada en el año 1986 en la Revista de Estudios Hierro, fechado entre los siglos IV – III a.C. (Periodo II)

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Esther Rodríguez González and Sebastián Celestino Pérez: Reflexiones en torno al urbanismo tartésico

Figura 3. A. Mapa de localización del Cerro de El Tamborrio. B. Mapa de localización de los sondeos realizados en Cerro de El
Tamborrio en el año 2009 (elaboración propia).

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 4. Planimetrías de los restos constructivos documentados en los Sectores C y Ladera Norte del yacimiento de El
Tamborrio (Villanueva de la Serena, Badajoz) (elaboración propia a partir de los datos recogidos en la memoria de excavación
cedida por la empresa de arqueología ARQUEPEC S.L.).

y, por último, dos momentos que se circunscriben a la importancia de este hallazgo radica en que se trata,
I Edad del Hierro: el denominado Periodo III, fechado hasta la fecha, de la única y más antigua estructura
entre los siglos V – IV a.C., y el Periodo IV, con niveles defensiva documentada en un enclave de la I Edad del
de ocupación de los siglos VII – VI a.C. (Walid y Pulido Hierro del Guadiana Medio.
2013: 1183) (Fig. 3b).
En lo que a los niveles de los siglos V – IV a.C. (Período
La secuencia correspondiente a los siglos VII – VI a.C. III) respecta, las evidencias constructivas documentadas
(Período IV), únicamente quedó documentada en el en las intervenciones arqueológicas son mucho más
Sector B, donde pudieron catalogarse los restos de destacadas. Aunque en la secuencia del Sector A se
un muro y de un pavimento de arcilla apisonada, y recuperaron los restos de dos muros y un pavimento
en Sector Ladera Norte (LN), donde se recuperó parte de arcilla apisonada, sobre estos hallazgos sobresalen
del lienzo de muralla construida a partir de un zócalo las evidencias recuperadas tanto en las excavaciones
de piedra sobre el que descansa un alzado de adobes del Sector C como en el amplio sondeo practicado en la
que presentan un módulo de 45 x 55 cm. Adosado al ladera norte de la elevación.
lienzo, pero bajo el perfil, se localizó una estructura
rectangular que ha sido interpretada como uno de los El Sector C se localiza al noreste de la plataforma sobre
bastiones de la muralla (Walid y Pulido 2013: 1194). La la que se disponen los depósitos. En su secuencia se

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Esther Rodríguez González and Sebastián Celestino Pérez: Reflexiones en torno al urbanismo tartésico

Figura 5. Modelo Digital del Terreno del Cerro de El Tamborrio (Villanueva de la Serena, Badajoz). Obra derivada del LiDAR-
PNOA 2016 CC-BY 4.0. cortesía del Instituto Geográfico Nacional generada mediante software Globalmapper 19. (Modelo
elaborado por Patricia. Unidad de investigación y transferencia en Ciencias del Patrimonio. Universidad de Córdoba).

recuperaron varias estructuras que por sus dimensiones Los diferentes ámbitos, destinados muchos de
y disposición han sido identificadas con una acrópolis ellos al almacenaje como pudo comprobarse por
(Walid y Pulido 2013: 1189). Entre los restos se la conservación de algunas ánforas in situ, estaban
diferencian dos ámbitos separados por una estructura separados por espacios de tránsito que se comunican
que funciona a modo de escalera. Así, en la zona Este mediante pequeñas escaleras dispuestas para salvar
del corte se localiza uno de los accesos al edificio, un el desnivel entre un espacio y el contiguo. De todas
espacio abierto que comunica, mediante un vano, con las habitaciones localizadas, ninguna de ellas pudo
una plataforma, un espacio de carácter semiprivado excavarse en extensión debido a que la anchura del
en el que se localiza la estructura interpretada como corte no superaba los 1,5 m, el espacio afectado por la
una posible piscina cuyo pavimento está fabricado instalación de la tubería.
mediante un mortero de tierra apisonada en el que se
dibujaron, mediante incisiones, la retícula que imita un Por otra parte, en la zona inferior del corte se
pavimento de losas. Mientras, en el extremo contrario, recuperaron los restos de la muralla correspondiente al
la zona Oeste del corte, se definen varias estructuras Período III del poblado. Aunque la muralla tiene la misma
que delimitan, al menos, tres estancias cuya excavación orientación que la estructura defensiva del Período IV,
no pudo finalizarse al perderse parte de las mismas se localiza a 4 m al sur de ésta, lo que sugiere que la
bajo el perfil. Por su localización y relación directa con disposición planimétrica del poblado en los Períodos IV
las estructuras antes descritas, fueron interpretadas y III debió ser diferente. En esta ocasión, el lienzo está
como habitaciones de carácter privado estrechamente construido enteramente en piedra, cuarcitas de mediano
relacionadas con el área pública y la piscina lustral y gran tamaño, parcialmente conservadas, pues sobre la
localizadas en el área Este de la excavación (Walid y muralla del Período III se dispuso la de la fase posterior
Pulido 2013: 1189-1191). (Período II). La localización tanto del lienzo de muralla
como del resto de estructuras ha permitido calcular
Junto a los restos recuperados en la parte más elevada que la superficie del poblado alcanzaría las 7 hectáreas
del cerro, son las estructuras documentadas en el Sector de extensión, llegando incluso a poder ocupar hasta 40
LN las que mejor muestran la planificación constructiva hectáreas si el control y los dominios del asentamiento
de este poblado para el Periodo III, aquel que se extiende se extienden a las elevaciones contiguas (Walid y
entre los siglos V – IV a.C. Gracias a la disposición que Pulido, 2013: 1211), un hecho que solo futuros trabajos
presentaba este corte, con 65 m de longitud, pudo arqueológicos permitirán corroborar. No obstante, un
registrarse el sistema de aterrazamiento empleado para estudio preliminar del terreno mediante el uso de la
disponer las estructuras y salvar la abrupta pendiente tecnología LiDAR, nos advierte del hipotético trazado
que la elevación presenta en este punto (Fig. 4). de la muralla en torno a la parte más elevada del cerro,

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

delimitando una extensión de terreno que alcanza las 5 que esta situación se revierta en un futuro próximo
hectáreas (Fig. 5). dada la importancia que la excavación de un poblado
como el de El Palomar posee de cara a caracterizar el
Por último, cabe resaltar que el tránsito entre ambas fenómeno urbano y las estructuras de los poblados del
fases de ocupación del poblado (III y II) viene marcado Guadiana Medio durante la I Edad del Hierro.
por la presencia de un nivel de incendio (Walid y Pulido
2013: 1198) que coincide, a nivel cronológico, con el Entre los restos recuperados se indica la existencia de
momento de abandono y destrucción de los edificios un planeamiento organizado a partir un sistema de
ocultos bajo túmulo, momento en el que se fecha el final calles, cuya anchura oscila entre los 3-4 m, muchas de
de Tarteso en el valle medio del Guadiana, a finales del ellas empedradas y dotadas de sistemas de drenaje. En
siglo V a.C. torno a las calles se disponen los espacios domésticos,
de planta cuadrangular, entre los que se diferencian
El poblado de El Palomar (Oliva de Mérida, Badajoz) casas de planta simple o compleja. Asociados a estos se
han documentado varias estructuras de sección circular
Las excavaciones del poblado de El Palomar se llevaron que han sido interpretadas, en diversas ocasiones, como
a cabo durante el año 1998. La construcción de la hórreos de carácter doméstico para el almacenamiento
piscina municipal del municipio de Oliva de Mérida, del grano correspondiente a una familia (Jiménez Ávila
alertó sobre la existencia de restos arqueológicos de y Ortega 2001: 232-235).
cronología protohistórica al sur del actual núcleo
urbano, unos trabajos que se compatibilizaron con las Junto a los espacios de funcionalidad doméstica, se han
obras de remodelación de la carretera EX 335, lo que distinguido dos estructuras que por sus dimensiones y
permitió excavar de forma simultánea dos áreas del monumentalidad no pueden quedar incluidas dentro
poblado. de la categoría de casas. La primera de ellas es un gran
edifico de planta cuadrangular, con 7 m de lado, que
A pesar de que han trascurrido ya 25 años desde la abarca una superficie de 50 m2. Tanto por su ubicación,
ejecución de estos trabajos arqueológicos de urgencia, pues se trata de un edificio exento dispuesto sobre
solo disponemos de una publicación preliminar de los un espacio abierto que ha sido interpretado como
resultados (Jiménez Ávila y Ortega 2001) a la que le han una plaza, como por su robusta arquitectura, esta
seguido pequeñas referencias en trabajos destinados construcción ha sido interpretada como un espacio de
a abordar el poblamiento en llano del Guadiana carácter cultual (Jiménez Ávila y Ortega 2001: 233). La
Medio (Jiménez Ávila y Ortega 2008; Jiménez Ávila interpretación preliminar de este espacio está llena
2016). Dadas estas circunstancias, ni contamos con de interrogantes, pues además de que ignoramos por
un estudio de los materiales recuperados que permita completo el tipo de material recuperado durante su
fijar cronologías y definir las fases constructivas del excavación, a la estructura documentada le faltan
poblado, ni disponemos de una planimetría completa algunos de los elementos o atributos más característicos
de los sectores excavados donde se indiquen las dos de los espacios definidos como ‘sacros’ (Arruda y
fases constructivas que, según sus excavadores, tiene Celestino 2009), caso suelos rojos, poyetes para las
este asentamiento (Jiménez Ávila y Ortega 2001: 230). ofrendas, bancos corridos o altares, estructuras todas
ellas presentes en otros ejemplos arquitectónicos de
De ese modo, solo disponemos de una planimetría en carácter cultual dentro del poblamiento de la I Edad del
la que se recogen los restos constructivos aparecidos Hierro en el valle medio del Guadiana, fundamentales
en el denominado Sector 1, el correspondiente al área para acreditar el carácter sacro de un espacio.
afectada por la construcción de la piscina (Jiménez Ávila
y Ortega 2008: 255, fig. 2), mientras que de las evidencias La segunda estructura se corresponde con un edificio
arquitectónicas del Sector 2, paralelo a la remodelación localizado en el extremo suroccidental del Sector 1.
de la carretera, únicamente se ha dado a conocer la Aunque en diversas ocasiones se ha sugerido su posible
planimetría del edificio interpretado como un almacén uso primario como muralla de casernas (Jiménez Ávila
localizado en el extremo sur del corte (Jiménez Ávila y Ortega 2001: 234; Jiménez Ávila 2016: 90-91), a falta
2016: 93, fig. 14), lo que no nos permite establecer una de un estudio detallado tanto de las fases constructivas
relación espacial entre los restos aparecidos en las como del material asociado a esta estructura, por su
excavaciones de ambos sectores, ofreciendo así una planta y analogías arquitectónicas parece tratarse
valoración global sobre la planificación de este enclave de un edificio destinado al almacenaje. De planta
y la posible existencia de un incipiente urbanismo (Fig. rectangular, parece que en origen contó con un total
6). Frente a ello, cualquier valoración sobre la estructura de 14 naves, a pesar de que durante la excavación solo
y características de este poblado deben hacerse en base pudieron identificarse diez de ellas. Están dispuestas en
a las descripciones aportadas por sus excavadores, a las paralelo y tienen una superficie aproximada de unos 6
que se suma un escueto aparato gráfico. Cabe esperar m2; cada una de las naves comunica a través de un vano

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Esther Rodríguez González and Sebastián Celestino Pérez: Reflexiones en torno al urbanismo tartésico

Figura 6. Área de excavación y planimetría de los restos constructivos documentados en las excavaciones del poblado de El
Palomar (Oliva de Mérida, Badajoz). (Elaboración propia a partir de Jiménez Ávila y Ortega 2008: 255, fig. 2 y Jiménez Ávila
2016: 93, fig. 14).

con un pasillo longitudinal que actúa como corredor. estudio de los materiales recuperados en los trabajos de
Por último, la presencia de los restos de una escalera excavación resulta aventurado establecer unas fechas
ha llevado a sugerir la posible existencia de un segundo tan concretas para el desarrollo de este enclave que
piso en este edificio (Jiménez Ávila y Ortega 2001: 234). siempre ha sido el punto discordante en el mapa del
poblamiento del valle medio del Guadiana.
Por último, es interesante destacar la existencia de un
taller metalúrgico localizado frente al edificio de planta De oppidum a poblado en llano: el ejemplo de Medellín
cuadrangular interpretado como un espacio cultual. (Badajoz)
Entre los restos recuperados destaca la existencia de un
horno al que se asocian algunas estructuras excavadas Desde el descubrimiento de la necrópolis de El Pozo
en el suelo que parece que estuvieron destinadas al de Medellín, muchos autores han dado por sentado
vertido de la combustión. En sus proximidades se que el poblado vinculado a la misma debía localizarse
recuperaron además varios fragmentos de toberas y en el vecino Cerro del Castillo, dado que se trata de
moldes que certificarían la existencia de un centro la elevación más próxima a este espacio funerario
de actividad metalúrgica en el poblado (Rovira et (Almagro-Gorbea 1977: 415, 2008; Rodríguez Díaz y
al. 2005). Los restos parecen pertenecer a la fase más Enríquez 2001: 159; Rodríguez Díaz 2009: 103; Rodríguez
antigua del yacimiento, aunque carecemos de pruebas Díaz et al. 2018: 227). Pero a pesar de los esfuerzos
arqueológicas para poder verificarlo, al mismo tiempo realizados para localizar los restos del oppidum en dicha
que desconocemos con qué otras estructuras conviviría elevación, donde se han efectuado casi una decena de
esta área de producción. intervenciones arqueológicas -incluidas todas aquellas
derivadas de la exhumación íntegra del teatro romano
La lectura extraída de la interpretación de los restos que se erige sobre su ladera sur- (Fig. 7), seguimos sin
constructivos documentados en El Palomar ha llevado contar con restos constructivos que permitan certificar
a sus excavadores a considerarlo como un “poblado en la existencia de un asentamiento en este punto de la
llano abierto y extenso, urbanísticamente organizado geografía del valle del Guadiana (Rodríguez González
en viviendas cuadrangulares, calles y edificios 2022: 120). Frente a ello, en ocasiones anteriores
públicos” (Jiménez Ávila y Ortega 2001: 237), fechado hemos sugerido que la ubicación del poblado asociado
entre finales del siglo VII a.C. y finales del siglo VI a.C. a la necrópolis se situaría bajo el municipio actual de
(Jiménez Ávila y Ortega 2008: 257-258). No entraremos Medellín (Celestino 2005: 771; Rodríguez González
a valorar, por el momento, la caracterización como 2022: 120, 2023: 564). Sin embargo, las evidencias
espacio urbano otorgado a este enclave; sin embargo, si arqueológicas de las que disponíamos para argumentar
nos gustaría poner una nota de atención a la cronología esta hipótesis seguían siendo débiles ante la falta de
otorgada al yacimiento, pues consideramos que sin un publicaciones en las que se recogieran los resultados

139
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 7. Planimetría del actual municipio de Medellín (Badajoz) donde se indican las intervenciones arqueológicas publicadas
hasta la fecha donde se ha localizado material de la I Edad del Hierro. 1. Cata Este del Teatro. 2. Patio Occidental del Castillo. 3.
Corte 1 (1991). 4. Corte 2 (1991). 5. SMRO (2012). 6. Sondeo Orientalizante. 7. Necrópolis de El Pozo. 8. Calle Mayor. 9. Antiguo
Campos de Futbol. 10. ‘La Abuela’. 11. Cuartel de la Guardia Civil. 12. Portaceli. 13. Calle Nueva. 14. Sondeo de la Iglesia de
Santiago (elaboración propia).

derivados de las múltiples excavaciones de urgencia interesante lote de materiales de la I Edad del Hierro
que se han realizado en los últimos años en el casco (Jiménez Ávila y Haba 1995; Rodríguez González et al.
urbano de la ciudad. 2019) o de la Avenida del Guadiana y las calles México
y Pedro Alvarado, donde diversas actuaciones, como
Hasta la fecha, y a pesar del destacado número de la instalación de un nuevo sistema de tuberías para el
intervenciones en las que se han documentado restos saneamiento de las aguas pluviales, ha vuelto a mostrar
de la I Edad del Hierro, solo se han dado a conocer, la existencia de restos arqueológicos adscritos a la I
recientemente, parte de los resultados obtenidos en Edad del Hierro que refuerzan la hipótesis sobre la
una de ellas (Guerra et al. 2022). Nos referimos a la existencia de un poblado protohistórico en llano bajo el
publicación de parte de los resultados alcanzados en los actual municipio de Medellín.
trabajos realizados entre 2016 y 2017 en el número 3 de la
calle Nueva, donde se han podido documentar los restos Por desgracia, los datos dados a conocer sobre los
de varias construcciones fechadas por sus excavadores restos constructivos aparecidos en el solar número
entre los siglos VII – VI a.C. (Guerra et al. 2022: 795), 3 de la calle Nueva son parcos y bastante confusos,
una cronología preliminar si tenemos en cuenta que el pues en el texto presentado los autores se limitan a
estudio de los materiales arqueológicos asociados sigue recoger la información contenida en la memoria de
sin publicarse. Este solar se localiza muy próximo al de excavación, donde se realiza una descripción de los
Portaceli, donde tiempo atrás también se recuperó un niveles protohistóricos excavados que se sustenta

140
Esther Rodríguez González and Sebastián Celestino Pérez: Reflexiones en torno al urbanismo tartésico

Figura 8. Restos constructivos de la I Edad del Hierro aparecidos en las excavaciones del solar nº 3 de la calle Nueva de Medellín
(según Guerra y Collado 2020: 292, fig. 3).

en la exposición y descripción de las unidades Los restos aparecidos en el solar de la calle Nueva no son
estratigráficas documentadas. Así, el trabajo carece de las únicas evidencias que se conocen de la arquitectura
su correspondiente estudio de materiales, fundamental de la I Edad del Hierro de Medellín, aunque sí son los
para determinar la cronología y funcionalidad de los únicos publicados hasta la fecha. La publicación de un
espacios excavados; de una planimetría que ayude al mapa actualizado del casco urbano de Medellín donde
lector a seguir con claridad la secuencia estratigráfica se incluyen las intervenciones arqueológicas realizadas
descrita; y, por supuesto, una valoración global de en el siglo XXI en la localidad (Guerra et al. 2022: 798, fig.
los resultados alcanzados en la que se especifique 24) permite conocer la abundancia de solares en los que
tanto las fases constructivas documentadas como la se han documentado restos constructivos de cronología
funcionalidad de los espacios excavados. tartésica en este enclave; pero todos ellos, hasta la
fecha, permanecen inéditos (Fig. 9). Esta circunstancia
A pesar de ello, lo cierto es que los restos constructivos complica nuestra labor a la hora de caracterizar la
documentados en la calle Nueva de Medellín constituyen presencia, o no, de urbanismo en un enclave como el de
los primeros vestigios que acreditan la existencia de un Medellín, hoy ya clasificado dentro del poblamiento del
poblado en llano bajo la actual localidad de Medellín. valle medio del Guadiana durante la I Edad del Hierro
Por la información mostrada, la presencia de varias como un poblado en llano cuyo papel principal dentro
estructuras murarias, adosadas entre sí y a las que de la explotación y gestión del territorio se puede intuir
se asocian varios pavimentos de tierra apisonada, a tenor de las diversas y ricas necrópolis que rodean al
conservando algunos de ellos restos de hogares, núcleo de población (Rodríguez González y Paniego
parecen definir la existencia de varios espacios de 2021).
planta cuadrangular y posible funcionalidad doméstica.
Así mismo, estos trabajos han permitido caracterizar el Con la documentación arqueológica disponible,
tipo de aparejo empleado para la construcción de los resulta complicado definir la extensión que tendría el
paramentos a partir del uso de cantos de río trabados con poblado en llano de Medellín. No obstante, gracias a
barro (Guerra et al. 2022: 796) (Fig. 8) que sustentarían los trabajos realizados en torno a la reconstrucción del
alzados de adobe coronados con techumbres fabricadas paleocauce del Guadiana en este punto de su curso y
a partir de materia vegetal y mortero de tierra (Guerra la extensión de los hallazgos arqueológicos realizados
y Collado 2020: 292). hasta la fecha, hemos podido estimar una superficie

141
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 9. Planimetría del actual municipio de Medellín (Badajoz) donde se incluyen todas aquellas intervenciones
arqueológicas (●) realizadas en las últimas dos décadas en cuyos niveles se han documentado restos del poblado protohistórico
pendientes de estudio y publicación (elaboración propia a partir de Guerra et al. 2022: 798, fig. 24).

de unas 15 hectáreas (Rodríguez González 2023: 564), diferencian claramente el poblamiento de esta zona del
lo que lo convierten en el poblado de mayor extensión que conocemos en el valle del Guadalquivir y Huelva. Si
conocido hasta la fecha dentro del poblamiento del bien, hay que tener en cuenta que estas grandes y ricas
Guadiana Medio durante la I Edad del Hierro, pues se manifestaciones arquitectónicas surgen, como pronto,
calcula que El Palomar no superaría las 4 hectáreas de hacia mediados del siglo VI, con una pervivencia en
superficie (Jiménez Ávila y Ortega 2001: 228). Como el tiempo que roza los inicios del siglo IV a.C., ya en
tarea pendiente para un futuro próximo queda el reto plena época turdetana en la zona andaluza. No vamos a
de comenzar a definir su entramado constructivo para insistir en la definición de estos originales edificios dada
determinar la posible existencia de una trama urbana la abundancia de publicaciones en las que se aborda
en el planeamiento del poblado protohistórico de su distribución geográfica y sus posibles significados
Medellín. (Rodríguez González 2022, con bibliografía).

Los edificios tartésicos ocultos bajo túmulo, ¿un ejemplo Lo cierto es que incluir el análisis de estos edificios
de urbanismo? dentro de un trabajo que aborda el estudio del
urbanismo puede resultar osado, pues somos
Las construcciones monumentales documentadas en conscientes de lo complicado que resulta englobar este
el entorno inmediato del valle medio del Guadiana, tipo de construcciones dentro de un sistema urbano. La
denominadas como edificios tartésicos ocultos bajo razón es clara, pues se trata de construcciones únicas,
túmulo, son sin duda una de las particularidades que edificios exentos que, aunque de grandes dimensiones

142
Esther Rodríguez González and Sebastián Celestino Pérez: Reflexiones en torno al urbanismo tartésico

y conformados por múltiples espacios de diversa de sistemas de contabilidad y registro, a lo que se suma
funcionalidad, carecen de la superficie, organización y el destacado volumen de importaciones recuperado
entramado que posee un centro urbano y, por lo tanto, de las excavaciones de edificios como Cancho Roano
no cumplen el criterio morfológico para que puedan ser o Casas del Turuñuelo, elementos que nos marcan el
considerados como tales. relevante papel que este tipo de enclaves desempeñaron
en el panorama comercial entre los siglos VI – IV a.C.
Sin embargo, algunos de los criterios que se han
enumerado en la introducción de este trabajo, cuyo Por consiguiente, no caben muchas dudas sobre el
cumplimiento sería necesario para considerar la destacado papel que estos edificios desempeñaron
existencia de vida urbana, si aparecen reflejados dentro de un sistema de poblamiento en el que, si bien
en el registro arqueológico de estos monumentales no parecen estar del todo definidos los planteamientos
edificios. Es en la enumeración de estos criterios donde de un urbanismo desde el punto de vista físico, si
queremos detenernos brevemente, pues su análisis parece que comienzan a vislumbrarse las primeras
puede resultar de gran utilidad para comprender la evidencias de un urbanismo entendido como forma de
organización territorial y el funcionamiento político vida, antecedente directo de una concepción de ciudad
del poblamiento del valle medio del Guadiana durante como “expresión material del modelo de vida urbano”
la I Edad del Hierro. (Eiroa 2022:10), que en el valle medio del Guadiana hace
aparición a partir de un peculiar modelo de ocupación
Valorar la capacidad demográfica de estas del territorio en el que los edificios que jalonan el cauce
construcciones es una tarea complicada, pues al mismo del Guadiana desempeñan un papel fundamental.
tiempo que resulta muy difícil cuantificar el número de
personas que podían habitar estos edificios –máxime Una reflexión final a modo de conclusión
si tenemos en cuenta que todos los túmulos han sido
parcialmente desmontados por las modernas tareas Extraer unas conclusiones válidas sobre la presencia
agrícolas-, resulta complicado conocer por completo la de urbanismo en el poblamiento del valle medio
ocupación de su territorio circundante dada la fuerte del Guadiana durante la I Edad del Hierro resulta
transformación que el paisaje ha sufrido en la última una tarea aún inalcanzable en el estado actual de la
década, hasta el punto de que hoy parecen edificios investigación. Como punto de partida de esta reflexión
completamente aislados en el paisaje. No obstante, cabe que pretende sumarse al debate acerca del origen del
suponer la existencia de una nutrida comunidad, tanto urbanismo en la península ibérica, podemos afirmar
por la necesidad de mano de obra capaz de afrontar que se puede considerar que la llegada de las primeras
la construcción de edificios de esta complejidad manifestaciones urbanas al suroeste peninsular
arquitectónica y técnica, por el propio mantenimiento coincide con la colonización fenicia, pero divergimos
de las instalaciones durante un espacio dilatado en el en hacer este fenómeno extensible a un mismo
tiempo, como por pluralidad productiva de estos sitios, momento y a todo el territorio de Tarteso, pues las
atestiguada tanto por la fabricación de los adobes y primeras manifestaciones en el Guadiana Medio no son
cerámicas, en las que las arcillas empleadas proceden perceptibles hasta, al menos, los últimos años del siglo
del entorno del yacimiento, o por la existencia de VII a.C.
escorias y crisoles que demuestran la presencia de una
actividad metalúrgica en enclaves como el de Casas A pesar de los avances que ha experimentado la
del Turuñuelo. Por último, los numerosos y variados investigación en torno a la protohistoria peninsular,
conjuntos de pesas de telar y de fusayolas recuperados, incluso en aspectos que atañen a la arquitectura y
junto a los numerosos restos de tejido, prueban el el urbanismo, lo cierto es que estamos todavía lejos
desarrollo de una importante actividad textil. de poder establecer un momento exacto para fijar
sus primeras manifestaciones. Y lo cierto es que
Asimismo, aspectos como el atesoramiento de las difícilmente llegaremos a alcanzar un consenso sobre
herramientas de hierro relacionadas con las actividades el momento exacto en el que este fenómeno entró en
agrícolas, un detalle sobre el que hemos llamado la nuestra historia por la diversidad de paisajes objeto de
atención en ocasiones anteriores (Rodríguez González análisis y la variedad de manifestaciones culturales que
2020b: 297), inciden en el papel protagonista que configuran la protohistoria de la península ibérica, por
estas construcciones desempeñaron dentro del lo que quizás, la opción más sabia, sea la de reconocer
orden territorial, al mismo tiempo que nos muestra que cada territorio y cada sociedad responde a unos
la estrecha vinculación que debió establecerse entre tiempos y modelos adaptativos que solo se verán
ellas y los enclaves de menor rango, caso de las aldeas equilibrados en aquellos momentos de la historia
o las granjas. Pero la capacidad política de estas en los que un territorio se encuentra bajo el poder
construcciones queda además atestiguada tanto por su político de un mismo centro. Quizás el mejor ejemplo
monumentalidad arquitectónica como por la presencia para comprender este hecho en la península ibérica

143
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

sea el sistema que implantó Roma tras la conquista. De los tres ejemplos reunidos en este trabajo, solo el
De ese modo, creemos que, en el estado actual de la enclave de El Tamborrio podría responder a un modelo
investigación, resulta complejo establecer unos límites de carácter urbano, con un planeamiento organizado
y unos parámetros para intentar definir el “urbanismo” en el que se ha podido comprobar cómo las diversas
de forma general para toda la protohistoria peninsular. construcciones se adaptan a la orografía del terreno,
como demuestra el sistema de aterrazamiento diseñado
La falta de equilibrio entre las evidencias arqueológicas y construido para salvar el desnivel de la ladera norte
documentadas en los diversos territorios que integran de la elevación. Asimismo, se han podido determinar
el suroeste de la península ibérica durante la I Edad espacios con funciones diferenciadas que son un reflejo
del Hierro, ha llevado a algunos autores a definir este directo de una actividad económica diversificada. A
estado incipiente como ‘protourbanismo’ (Bendala ello se suma la presencia de un sistema defensivo,
1989: 135). Para diversos ámbitos de la Protohistoria, respetado en las diferentes fases de ocupación del
empezando por su propio nombre, es ya recurrente el asentamiento, que resalta la capacidad política que
uso del prefijo ‘proto’ para definir la casi consecución este enclave poseyó durante la protohistoria, con una
de un proceso que no ha terminado de culminar. Lo superficie suficientemente extensa como para albergar
cierto es que resulta una solución muy práctica, pero, una densa población. En definitiva, un enclave que
habitualmente, poco operativa o realista, pues en cumple los criterios morfológicos y demográficos, así
esencia, no es capaz de concretar un fenómeno como el como sociales e ideológicos para englobarse dentro de
que aquí nos ocupa. la categoría de oppidum o “ciudad”.

A nuestro modo de entender, y en el estado actual de Sin embargo, no creemos que esta circunstancia pueda
la investigación, aún son muy escasas las evidencias extenderse al resto de los ejemplos expuestos, quizás
arqueológicas detectadas capaces de definir el porque ninguno de los dos poblados, ni El Palomar
urbanismo en Tarteso. Si bien podemos considerar ni Medellín, han sido excavados en extensión y la
que surgiría tras el inicio de la colonización de las falta de documentación arqueológica no nos permite
costas del sur peninsular a partir del siglo IX a.C. contar con una panorámica de la organización interna
por parte de los comerciales mediterráneos, su de estos enclaves. No obstante, los datos que se han
desarrollo y extensión por los diferentes territorios derivado de las intervenciones realizadas parecen
que integran el suroeste de la península ibérica no apuntar a la existencia de un estrecho vínculo entre
puede considerarse ni homogéneo ni gradual. De este ambos asentamientos y el mundo rural, aunque
modo, y bajo ningún concepto, podemos equiparar existen aspectos, como el planeamiento del poblado o
o comparar enclaves que han sido caracterizados la existencia de una diversificación en las actividades
como ‘urbanos’ en la campiña del Guadalquivir con desarrolladas en los mismos, que constituyen una
los restos documentados en lugares como Gadir o antesala de la implantación de un modo de vida
algunas de las colonias fenicias de occidente, donde sí plenamente urbano.
se detecta una clara y premeditada organización del
espacio donde, en torno a un entramado, conviven los El reflejo de que existe un modelo social jerárquico
ámbitos públicos y privados. Quizás uno de los mejores en el Guadiana Medio durante la I Edad del Hierro lo
ejemplos lo constituyan los restos documentados en determinan los edificios ocultos bajo túmulo, que, si bien
las excavaciones del Teatro Cómico (Cádiz), donde se no responden a un planteamiento de ciudad, como
ha podido constatar la existencia de un claro proceso vimos, reúnen muchos de los requisitos para ver en ellos
de evolución urbanística (Gener et al. 2014). No menos un claro ejemplo de un modo de vida urbano. Su papel,
interés despierta el yacimiento de Doña Blanca, donde dentro del modelo de poblamiento de este territorio, es
el concepto de ciudad cobra sentido al amparo de sus fundamental, pues tanto por su localización en el paisaje,
diferentes ámbitos de ocupación (Ruiz Mata 2022). como por su monumentalidad y las extraordinarias
piezas arqueológicas que atesoran, queda patente
La ausencia de asentamientos excavados en extensión, la importante función política que desempeñaron
comparables al conocido poblado de Tejada la Vieja, como gestores del territorio, complementando con
es quizás uno de los principales obstáculos a la hora ello las actividades y funciones desempeñadas desde
de definir el ‘urbanismo’ en Tarteso. Para el caso de el asentamiento principal, El Tamborrio, el único
estudio que nos concierne, el análisis del valle medio del que, hasta la fecha, ocupa un espacio en altura que le
Guadiana entre los siglos VII – IV a.C., los casos de estudio permite dominar buena parte del territorio y dos de los
expuestos permiten realizar una serie de apreciaciones ejes principales de comunicación, los ríos Guadiana y
gracias a las cuales podemos deducir que existió una Zújar.
“transición” desde un mundo exclusivamente rural a
un horizonte urbano que se desarrolló en este territorio En definitiva, todo apunta a que la I Edad del Hierro
durante la I Edad del Hierro. constituye un período de transición entre la adaptación

144
Esther Rodríguez González and Sebastián Celestino Pérez: Reflexiones en torno al urbanismo tartésico

a unos modos de vida urbanos y el surgimiento de Primo (Bellmunt del Priorat, Tarragona). Trabajos de
la ciudad, propiamente dicha, en el suroeste de la Prehistoria 70-2: 278-294.
península ibérica. Asimismo, hoy sabemos que este Arruda, A. M. 2009. Arquitectura religiosa en Tartessos”,
proceso no fue homogéneo ni regular en todo el en P. Mateos, S. Celestino, A. Pizzo y T. Tortosa (eds.)
territorio y las diferencias observadas entre los valles Santuarios, oppida y ciudades: arquitectura sacra en el
del Guadalquivir y del Guadiana son un buen reflejo origen y desarrollo urbano del Mediterráneo Occidental.
de ello. De esta forma, las regiones más próximas a Anejos de AEsPA, XLV: 29-78. Mérida: CSIC.
las colonias fenicias occidentales, se adaptaron de Belarte, C. 2010. Los individuos en el espacio doméstico
forma más rápida a los modelos urbanos que aquellos en la protohistoria de Cataluña. Arqueología Espacial
territorios más alejados del núcleo de Tarteso, 28: 109-134.
donde el medio rural siguió teniendo un marcado Bendala, M. 1989. La génesis de la estructura urbana
protagonismo. Por todo ello, quizás sea prematuro en la España antigua. Cuadernos de Prehistoria y
generalizar a la hora de hablar de la existencia de un Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid 16:
“urbanismo tartésico”. Para sistematizarlo deberíamos 127-147.
comenzar por emprender un análisis individualizado Bendala, M. y Belén Deamos, Mª. (eds.) 2007. El nacimiento
de los asentamientos, estableciendo unos criterios de la Ciudad: la Carmona protohistórica. Carmona:
morfológicos independientes de los conceptuales, para Universidad de Sevilla y Ayuntamiento de Carmona.
así conseguir acotar las manifestaciones urbanas que Campos, J. M. y Alvar, J. (eds.) 2023. Tarteso. El emporio del
caracterizan a la protohistoria del suroeste peninsular metal. Córdoba: Almuzara.
y de determinar en qué momento de la historia estos Carranza Peco, L. M., Celestino, S. y Rodríguez González,
territorios pasaron del modo de vida urbano a la E. 2023. Construyendo Tarteso: una aproximación a
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MCIN/AEI/10.13039/501100011033 y gracias a la the interior of Tartessos”, en M. Dietler y C. López-
obtención de una ayuda IJC2019-040888 financiada por Ruiz (eds.) Colonial Encounters in Ancient Iberia: 229-
MCIN/AEI/10.13039/501100011033. 251. Chicago – London: The University of Chicago
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Agradecemos a la empresa de arqueología ARQUEPEC Celestino, S. 2014. Tarteso. Viajes a los confines del Mundo
S.L. la cesión de la memoria de excavación, y el Antiguo. Madrid: Trébede.
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147
Estado de la investigación del poblamiento
y urbanismo tartésico en Córdoba

Juan F. Murillo Redondo


Oficina de Arqueología, Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba

Antonio Monterroso Checa


Universidad de Córdoba, Las aportaciones de este autor se enmarcn el proyecto AEI PID2020-114331GB-I00

Resumen: Las tierras de la actual provincia de Córdoba definen un heterogéneo espacio articulado por el curso medio del río
Guadalquivir, en el que confluyen, a la altura de la ciudad de Córdoba, varias de las principales rutas de comunicación entre la
Meseta y Andalucía. La riqueza minera de Sierra Morena y las fértiles tierras de la Campiña regada por los ríos Guadajoz y Genil
permitieron un amplio desarrollo de las comunidades asentadas en esta zona de la “periferia” tartésica, que muestran una
patente continuidad desde la Edad del Bronce, al tiempo que asimilan los estímulos culturales llegados desde el Bajo Guadalquivir
y el litoral mediterráneo, por un lado, y desde el alto y medio Guadiana por el otro.
Palabras clave: Tarteso; Córdoba; Valle del Guadalquivir; Patrones de asentamiento; Fortificaciones; Urbanismo; Minería
Summary: The lands of the current province of Córdoba define a heterogeneous space articulated by the middle course of the
Guadalquivir River, where several of the main communication routes between the Plateau and Andalusia converge near the
city of Córdoba. The mining wealth of Sierra Morena and the fertile lands of the Campiña irrigated by the Guadajoz and Genil
rivers allowed extensive development of the communities settled in this area of the Tartessian “periphery”, which show a clear
continuity from the Bronze Age to the time when they assimilated cultural stimuli coming from the Bajo Guadalquivir and the
Mediterranean coast on the one hand, and from the upper and middle Guadiana on the other.
Keywords: Tartessus; Cordova; Guadalquivir Valley; Settlement patterns; Fortifications; Town planning; Mining.

En primer lugar, deseamos felicitar a la Universidad de exceso rígidos puede acabar conduciendo a un callejón
Huelva por esta nueva iniciativa científica vinculada a sin salida.
Tarteso, ámbito de investigación en el que constituye un
auténtico referente. También, agradecer a los doctores De acuerdo con este planteamiento, comenzaremos con
Juan Campos y Clara Toscano por su amable invitación a un análisis de los asentamientos tartésicos de la Cuenca
participar en una reunión científica en la que se aborda Media del Guadalquivir, grosso modo coincidente con
el urbanismo tartésico, tema tan sugerente como la actual provincia de Córdoba (Figura 1), resaltando
complejo. En este trabajo se aportan algunos resultados la sustancial continuidad en el poblamiento que se
de las investigaciones que sobre Tarteso fueron manifiesta desde el Neolítico Medio/Final. Se producirán
desarrolladas desde la Universidad de Córdoba por Juan cambios económicos, culturales, sociales y políticos de
F. Murillo bajo la dirección de los doctores Pilar León todo tipo, fruto de la propia dinámica interna de estas
y Desiderio Vaquerizo, sintetizadas en su tesis doctoral comunidades humanas y de su interacción con factores
(Murillo, 1991 y 1994), interrumpidas durante más de externos, pero sin que se detecten esos supuestos
dos décadas y recientemente retomadas por el equipo despoblamientos y súbitos cambios culturales y
de investigadores liderado por Antonio Monterroso. poblacionales que ciertas corrientes historiográficas
han tratado de imponer a partir de un deficiente
En nuestro discurso vamos a adoptar un concepto lato conocimiento de la realidad arqueológica del territorio.
de urbanismo, entendiendo por tal la interacción del
ser humano con el medio para satisfacer sus diferentes, A continuación, nos centraremos en el modo mediante
y crecientes, necesidades culturales desde el momento el que, durante el segmento cronológico de ese largo
en que se desarrolla un espacio construido. De este proceso cultural que convencionalmente denominamos
modo, nos alejamos tanto del binomio reduccionista Tarteso, coincidente con el Bronce Final y la Primera
urbanismo-ciudad, como de la narrativa vinculada a Edad del Hierro, estos grupos humanos formularon su
la “forma urbana”, conscientes de que la metodología interrelación con el espacio habitado, construyendo lo
analítica de la reciente ciencia urbanística es aplicable que S. Celestino ha denominado un “paisaje cultural
a la totalidad del espacio antropizado, y de que el tartésico” (Celestino, 2016).
concepto de ciudad es tan polémico y mudable a lo largo
del proceso de desarrollo de las sociedades humanas Los patrones de asentamiento, en función de las pautas
que su consideración desde posicionamientos en de explotación de los recursos y de control del territorio,

148
Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

Figura 1. A. Delimitación de la Cuenca Media del Guadalquivir dentro del área cultural tartésica. B. Principales
asentamientos tartésicos de la Cuenca Media del Guadalquivir (© Juan F. Murillo).

149
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

y las características físicas de los hábitats, urbanos o de Zaragoza y Córdoba. Desgraciadamente, de estas
no, definen un nivel de conocimiento muy diferente importantes excavaciones sólo se ha publicado alguna
en función de las estrategias y recursos destinados a nota sobre las últimas etapas históricas de ocupación,
su investigación. Son precisamente esas estrategias, y una apretada síntesis de la secuencia estratigráfica
esos programas y proyectos de investigación los que obtenida, desde la Edad del Cobre a época medieval, en
debemos reivindicar, no circunscritos a la tendencia, la zona denominada “acrópolis” (Martín Bueno, 1983;
patente en las últimas décadas, de una investigación Martín Bueno-Cancela, 1983), sin que las posteriores
arqueológica aplicada casi exclusivamente a revisiones llevadas a cabo, tras la integración de Ategua
la protección y conservación del Patrimonio en la RECA, hayan visto aún la luz (Fuertes et alii, 2011).
Arqueológico. Esta investigación, cuya calidad está
implícita y que hay que incrementar constantemente, En paralelo a los trabajos de Martín Bueno en Ategua,
es fundamental, pero la documentación generada no J. C. Martín de la Cruz iniciaba sus investigaciones
puede quedar reducida a un cúmulo de datos, siendo en Montoro (Figura 2.B), en el denominado Llanete
necesario convertirla en conocimiento. Y para ello es de los Moros, donde definirá una amplia secuencia
prioritario que las Administraciones Públicas inviertan ocupacional que abarca ininterrumpidamente desde
en proyectos de investigación, desarrollados por un Bronce Medio/Tardío, datado hacia 1300-1250, hasta
nuestras universidades, tanto para procesar la ingente mediados del siglo V, cuando el hábitat se traslada a otro
documentación generada como para dar respuesta a las sector del cerro, donde perdurará hasta la presencia
numerosas preguntas que de ella se derivan. romana en el valle del Guadalquivir (Martín de la Cruz,
1987). En posteriores trabajos ha podido retrotraerse el
Del Bronce Final al Hierro Antiguo. La formación de inicio de la ocupación de Montoro a la Edad del Cobre,
una “periferia” tartésica en el Medio Guadalquivir con presencia de cerámica campaniforme impresa e
incisa (Martín de la Cruz, 1990), al tiempo que se han
El punto de partida para los estudios tartésicos en detectado importantes influencias del ámbito cultural
Córdoba debemos fijarlo en la publicación, en 1963, de Cogotas I, y fragmentos de cerámica a torno, de
de un artículo de J. Bernier y de J. Fortea en el que se procedencia micénica, todo ello en contextos del Bronce
daba cuenta de un conjunto de materiales exhumados Tardío (Martín de la Cruz,1988; Garrido Anguita, 2017).
durante los trabajos de urbanización llevados a cabo
con motivo de la construcción del nuevo puente de En 1992, con motivo de la remodelación del Teatro de la
San Rafael (Bernier-Fortea, 1963). Diez años después, Axerquía, vuelven a practicarse excavaciones en Colina
J. M. Luzón y D. Ruiz Mata daban a conocer los de los Quemados, bajo la dirección de J. F. Murillo. La
resultados de sus excavaciones en los terrenos en los presencia a escasos centímetros bajo la superficie del
que se estaba construyendo un teatro municipal al aire terreno de los vestigios de uno de los arrabales de Madinat
libre, a escasa distancia del Cementerio de la Salud y Qurtuba, datado entre los siglos IX y X y con importantes
en un altozano, ocupado por el actual Parque Cruz estructuras de hábitat, condicionó el desarrollo de la
Conde, al que dieron la denominación de Colina de los excavación en varios de los cortes planteados (Figura
Quemados. Con una secuencia de dieciocho niveles que, 3.A). Afortunadamente, los resultados acompañaron a
según los excavadores, abarcaban desde finales del las expectativas, y el Corte 1 no sólo pudo ratificar la
segundo milenio hasta el siglo II a.C. (Luzón-Ruiz Mata, integridad y coherencia de la secuencia previamente
1973), la estratigrafía de Colina de los Quemados se obtenida por Luzón y Ruiz Mata, sino también
convirtió inmediatamente en referente para el análisis ampliarla de un modo significativo (Murillo, 1995). En
de la secuencia cultural del valle del Guadalquivir primer lugar, se obtuvieron indicios estratigráficos de
(Pellicer, 1980), completándose poco después con la existencia de una ocupación calcolítica, hasta ese
las excavaciones del Museo Arqueológico Provincial momento sólo intuida a partir de algunos materiales
en el extremo occidental del yacimiento, en la zona procedentes de hallazgos superficiales. Aunque también
denominada Fontanar de Cabanos (Marcos Pous, 1978) . poco definida, dada la mínima superficie excavada en
la base de una secuencia estratigráfica de más de siete
Por los mismos años en que se producían estos trabajos metros, se documentó una ocupación que, a juzgar por
en Colina de los Quemados, A. Blanco efectuaba, en 1965, el análisis de los materiales cerámicos recuperados ha
una campaña de excavaciones en Ategua (Figura 2.A), sido encuadrada en una etapa del Bronce Pleno, y que
celebérrimo oppidum donde poco después se exhumó se correlacionaría con el Nivel 18 de la excavación de
una de las más interesantes estelas decoradas tartésicas Luzón y Ruiz Mata.
(Almagro, 1972). Sin embargo, de estas excavaciones
no se publicaría más que un escueto informe dos La problemática planteada por estas Fases es muy
décadas después (Blanco, 1983), coincidiendo con las interesante, siendo básica su excavación en superficies
excavaciones sistemáticas efectuadas por M. Martín más amplias que la que en esa ocasión pudo llevarse a
Bueno y un equipo conjunto de las Universidades cabo, ardua tarea dada la complejidad de la secuencia

150
Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

Figura 2. A. Vista del oppidum de Ategua (© Juan F. Murillo), delimitación del espacio amurallado sobre una ortofoto del
Vuelo Interministerial 1973-1986 (© IDEE-IGN), y estela de Ategua (© Juan F. Murillo y M.A.P. de Córdoba). B. Delimitación del
asentamiento de Llanete de los Moros (Montoro) sobre una ortofoto del vuelo Vuelo Interministerial 1973-1986 (© IDEE-IGN).

151
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 3. A. Delimitación del área arqueológica de Corduba prerromana (“Colina de los Quemados”), en el actual Parque
Cruz Conde (Córdoba), distintas imágenes de las excavaciones de 1992 y materiales representativos de varias de las fases de
ocupación del asentamiento (© Juan F. Murillo). B. Estelas decoradas del Cortijo de la Reina y urnas cinerarias ((© Juan F.
Murillo et alii, 2005). C. Materiales asociados a ajuares funerarios de las necrópolis prerromanas de Córdoba, en el sector del
Campo de la Verdad (© Juan F. Murillo y M.A.P. de Córdoba).

152
Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

estratigráfico-cultural que se le superpone1. El valor de encaminarse las futuras investigaciones más hacia la
la documentación de una ocupación de Colina de los explicación de los mecanismos a través de los cuales
Quemados desde el Calcolítico se verá mientras tanto se posibilita la constitución de un asentamiento que
muy limitado, pues desconocemos prácticamente todos comienza a adquirir connotaciones “protourbanas”,
los aspectos relacionados tanto con esta etapa como que hacia los aspectos puramente tipológicos.
con la que representa ese Bronce Pleno de la Fase II.
No obstante, nos proporciona una clara pauta de cuáles Durante el Bronce Final colonial, u "Orientalizante"
son los grandes hitos mediante los que se manifiesta Antiguo, prosigue el proceso de constitución de Corduba
la cultura material de las comunidades del Valle del como núcleo protourbano en la zona del Parque Cruz
Guadalquivir a lo largo de su desarrollo histórico, Conde, tal y como se desprende de la intensa actividad
tal y como se comprueba en otros asentamientos del edilicia puesta de relieve en la Fase IV del Corte 1
valle medio del Guadalquivir, como Ategua, Montoro o (Figura 3.A). La aparición de las primeras cerámicas
Monturque. fabricadas a torno se produce en un contexto marcado
por un patente dominio de las cerámicas a mano,
La ocupación del yacimiento durante las etapas aunque muy pronto, a juzgar por la acumulación de
que por convención definimos, a partir de criterios depósitos estratigráficos, se produce una inversión en
fundamentalmente cronológicos y tipológicos, como los porcentajes. Este cambio, en apariencia brusco, en
Calcolítico y Bronce Pleno debió ser poco intensiva, la relación cerámica a mano/cerámica a torno, podría
inaugurando un patrón de asentamiento basado en una interpretarse bien como resultado de un pequeño hiatus
multitud de pequeños núcleos distribuidos en una zona en la secuencia del sector excavado del asentamiento,
relativamente extensa (Figura 4.A). A este respecto motivado por la eliminación de niveles en las labores
debemos señalar la gran dispersión que para los de construcción de las estructuras posteriores, bien
platos de borde engrosado señalan las prospecciones como consecuencia de diferencias funcionales de los
superficiales hasta ahora realizadas, y la presencia de diferentes espacios excavados.
materiales campaniformes al otro lado del río, en el
actual barrio del Campo de la Verdad (Figura 3.C). La El tránsito del "Orientalizante" Final a época turdetana
no documentación de niveles del Bronce Pleno en las antigua (Fase V) supone una pausa en esta intensa
excavaciones de Marcos Pous, en la zona de Fontanar de actividad constructiva en Quemados (Figura 4.C). Será
Cabanos, ni de los correspondientes al Calcolítico en las preciso un conocimiento más aquilatado del proceso
de Luzón y Ruiz Mata, a escasa distancia del Corte 1 de de formación de estos depósitos y del comportamiento
la campaña de 1992, apoyan esta hipótesis. En cambio, de su material cerámico para definir un hipotético
la comprobación de una ocupación del Bronce Pleno, estancamiento o “crisis” en estos momentos, en
tanto en la excavación de 1966 como en esta de 1992, consonancia con lo planteado a nivel general en el resto
permiten vislumbrar el inicio en estos momentos de del espacio cultural tartésico. Lo cierto es que con las
una ocupación estable de las zonas más elevadas del Fases VI y VII, encuadrables en el pleno desarrollo de
yacimiento, en consonancia con lo observado en Mesa la Cultura Turdetana, se advierte un nuevo momento
de Setefilla, Monturque (Figura 5.A) o Cerro del Castillo de dinamismo, tanto por lo que se refiere a la actividad
de Aguilar (Figura 5.B). edilicia, como a la importación de cerámicas áticas
(Figura 3.A).
Este proceso de fijación de la población en un núcleo que
comienza a constituirse en central queda explicitado La comprobación de una importante presencia de
en la Fase III, encuadrable en lo que, en su momento, cerámicas áticas de Figuras Rojas y de Barniz Negro
se denominó Bronce Final precolonial (Figura 4.B). Su constituye otra de las principales aportaciones de las
génesis, a partir de las etapas precedentes aún debe excavaciones de 1992 en Colina de los Quemados. El lote
definirse con precisión, aunque la continuidad de los de cerámicas áticas recuperadas es equiparable, tanto
elementos de sustrato parece incuestionable, debiendo cuantitativa como cualitativamente, al de yacimientos
como Huelva o Málaga, y demuestra una significativa
1
Nos encontramos ante una patente contradicción entre nuestra incidencia del comercio de estas producciones en el Valle
metodología arqueológica y las características de una parte Medio del Guadalquivir. La presencia de producciones
significativa de estos asentamientos cuyas complejísimas secuencias áticas en todos los cortes excavados en Colina de los
arqueológicas nos obligan a destruir los vestigios de las fases
posteriores si queremos conocer las iniciales. Esto hace que nuestra Quemados permite considerar que su presencia resulta,
información sobre la formación y evolución de estos asentamientos, hasta cierto punto, normal en el asentamiento de
por lo general los de mayor rango, pues muchos de ellos han finales del s. V y primera mitad del IV (Murillo 1994b).
continuado habitados hasta el día de hoy, sea muy reducida, al
circunscribirse casi en exclusiva a secuencias estratigráficas. La única Por último, y frente a lo que se ha afirmado repetidas
alternativa es incidir en la excavación en extensión de asentamientos veces, el panorama que se deduce de los resultados
monofásicos, con una secuencia reducida o con un patrón de obtenidos permite cuestionar la impresión generalizada
ocupación zonal, aunque siendo conscientes de que la información
de ellos extraída no podrá ser trasladada automáticamente a aquéllos de una aguda crisis para estos momentos centrales del
dado el diferente rango y función de los asentamientos.

153
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 4. A. Patrón de asentamiento en el actual término municipal de Córdoba durante la Edad del Cobre. B. Patrón de
asentamiento en el actual término municipal de Córdoba durante la Edad del Bronce (en rojo asentamientos de primer orden;
azul, asentamientos de segundo orden; verde, asentamientos de tercer orden). C. Patrón de asentamiento en el actual término
municipal de Córdoba durante la Edad del Hierro. D. Contextos funerarios documentados en el entorno de Corduba prerromana.
E. Intervenciones arqueológicas efectuadas en el Parque Cruz Conde (Córdoba); cuadrados rojos, con localización de contextos
prerromanos; cuadrados amarillos, con ausencia de contextos prerromanos. (© Juan F. Murillo y G.M.U.-Ayuntamiento de
Córdoba).

154
Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

desarrollo de la cultura turdetana, que se desarrolla sin En paralelo a los nuevos trabajos en Colina de los
solución de continuidad a partir de las postrimerías Quemados, L. A. López Palomo publicaba los resultados
tartésicas. de sus excavaciones en el Cerro del Castillo de
Monturque (López Palomo, 1993), donde documenta
Del máximo interés ha resultado igualmente la una secuencia ocupacional desde el Calcolítico Pleno
documentación, por primera vez, de cerámicas de barniz (Figura 5.A), con una importante presencia de materiales
negro en los niveles correspondientes a los últimos campaniformes, hasta un momento impreciso -por la
momentos de ocupación de la Corduba prerromana alteración de la secuencia estratigráfica provocada por
(Fase VIII), con lo que ha quedado demostrado que la la construcción del castillo medieval- de transición a la
Corduba indígena se mantuvo en el viejo emplazamiento cultura turdetana, pasando por fases del Bronce Tardío,
de la Colina de los Quemados hasta unos momentos Final y "Orientalizante".
en los que la presencia de Roma en el Guadalquivir
Medio se hace evidente, estableciéndose de este modo También en el sector de la Campiña, en este caso
una continuidad con la fundación y primer desarrollo de la drenada por el río Guadajoz, se desarrollaron
de la Corduba romana que, por desgracia, no pudo ser entre 1988 y 1990 varias campañas de excavación en
comprobada con la excavación de Luzón y Ruiz Mata Torreparedones, bajo la dirección de M. C. Fernández
(Murillo-Vaquerizo, 1996; Murillo-Jiménez, 2002). Castro y B. Cunliffe, obteniéndose una secuencia que
abarcaba desde la transición entre el Bronce Medio
Una reciente excavación arqueológica con motivo y el Bronce Final (c. 1300-1000 a.C.) y el siglo I a.C. A
de la ampliación de uno de los edificios del complejo comienzos del siglo VI se erigió una muralla (Figura 7.A.)
hospitalario Reina Sofía, bajo la dirección de A. López de siete metros de anchura y dos de altura conservada,
ha arrojado nueva luz sobre estos momentos epigonales que encerraba un asentamiento de unas 10 hectáreas
de la ocupación de la vieja Corduba prerromana. En la (Cunliffe-Fernández Castro, 1990; Fernández Castro-
zona suroccidental del asentamiento, a unos seiscientos Cunliffe, 2002).
metros del sector excavado por Luzón-Ruiz Mata y
por Murillo, se ha obtenido una secuencia local que, a Ulteriores trabajos en Torreparedones han permitido
lo largo de dos metros y medio, abarca desde el siglo situar el inicio de su ocupación en el Neolítico Final,
VI a.C. hasta el X d.C. El elevado deterioro sufrido por con un horizonte cultural caracterizado por cazuelas
este sector del yacimiento, en el que han primado los de carena baja y fechado en 3500-2900 a.C. (Martínez
procesos de erosión y pérdida de los depósitos frente a 2012). Se produce a continuación una interrupción en
los de acumulación, fruto primero de la implantación del la secuencia del sector del yacimiento en el que se han
arrabal andalusí y, posteriormente, de la urbanización sondeado los estratos más profundos y que abarca el
de los años sesenta del siglo pasado y de la edificación Calcolítico y la mayor parte de la Edad del Bronce. Esta
del complejo hospitalario, no reducen el interés de los circunstancia es interpretada por los excavadores como
resultados obtenidos. En primer lugar, se comprueba resultado de un cambio en el patrón de asentamiento,
de nuevo la gran extensión de la Córdoba prerromana dentro de una tendencia por parte de los grandes
y las distintas pautas de ocupación del conjunto, poblados a ocupar emplazamientos con posibilidades
con un segmento de secuencia que, en este caso, se de defensa natural, algo de lo que carecía esta zona
encuadraría en las Fases V a VII de la campaña de 1992 de Torreparedones situada en las inmediaciones del
(Murillo, 1994). La excavación de un horno de grandes posterior foro romano. No obstante, sobre los niveles
dimensiones (López, 2021), posiblemente destinado al de abandono de la fase anterior se documentan los
procesamiento del mineral, incide en la importancia típicos platos de borde engrosado, característicos del
de las actividades metalúrgicas desarrolladas en este Calcolítico Pleno, así como fragmentos con decoración
sector más occidental del asentamiento, igualmente campaniforme localizados como material de segunda
constatadas por Marcos Pous (1978) y por Garrido deposición en unidades estratigráficas más recientes
Anguita et alii (2012). Por último, la documentación de (Martínez, 2014). La secuencia ocupacional de este sector
vestigios de un posible baluarte o punto avanzado de se reanuda en el Bronce Final, con cerámicas bruñidas
defensa del acceso occidental a la acrópolis de Colina de y de carena alta, vasos bicónicos y cerámicas decoradas
los Quemados, con evidencias explícitas de un ataque con aplicaciones metálicas que los excavadores sitúan
púnico fechable en el último cuarto del siglo III a.C., en el siglo XI a.C. La presencia de un fragmento de
en el que se emplearon máquinas de asedio, abre una cerámica sarda, fechable en el siglo X a.C., es puesto en
nueva perspectiva para la comprensión del futuro papel relación con el tráfico de bienes de intercambio desde
de Corduba tras la victoria romana en la Segunda Guerra el Mediterráneo central hasta el interior de la Península
Púnica, al tiempo que constituye la primera evidencia Ibérica, tal vez vino dado el escaso valor intrínseco del
positiva de las fortificaciones de las que sin duda estuvo contenedor (Martínez, 2014).
dotada Corduba desde al menos el siglo VII.2
sobre su reciente excavación, aún en proceso de estudio y publicación.
2
Agradecemos a Agustín López el poder utilizar esta información

155
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 5. A. Vista del Cerro del Castillo de Monturque (© Juan F. Murillo). Selección de materiales procedentes de contextos del
Calcolítico final y de la Edad del Bronce (© López Palomo, 1993). B. Vista del Cerro del Castillo de Aguilar de la Frontera (© Juan
F. Murillo). Hacha y alabarda de bronce y conjunto de materiales cerámicos de la Edad del Bronce (© Ruiz Lara y Murillo, 1992).

156
Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

Otra muralla del siglo VI, ya intuida por A. Blanco como La Verduga (Murillo, 1988), con un conjunto de
(1963), ha sido documentada por López Palomo en 120 “fondos de cabaña” que fueron excavados por R.
Ategua, donde con motivo de una plantación de Lopera con motivo de la construcción de una balsa de
olivos fue destruido un sector de ella, junto a una riego (Martínez, 2013). Aunque los resultados de esta
necrópolis, objeto de una excavación puntual por parte excavación permanecen prácticamente inéditos, en el
de L. A. López Palomo (2009). Fueron documentados Museo Local de Palma del Río se conserva un abundante
enterramientos de incineración en urnas dispuestas conjunto de material cerámico, entre el que destacan
sobre la roca. El repertorio cerámico, todo fabricado fuentes carenadas, platos de borde engrosado y
a mano con superficies muy bruñidas, incluye urnas cerámica campaniforme, que acreditan una ocupación
bicónicas y recipientes con carena media y alta, lo que desde el Neolítico Medio/Final hasta las postrimerías
lleva al autor a proponer una cronología del siglo IX. de la Edad del Cobre, coincidente con la Fase I de Colina
Recientes trabajos en la denominada “acrópolis” han de los Quemados.
atribuido a los siglos VIII-VII un tramo de fortificación
(Figura 7.C.) constituido por la yuxtaposición de cajones Un segundo asentamiento, a poco más de dos mil metros
de mampostería trabada con margas, ataluzada en su al noroeste del anterior, es el de Vega de Santa Lucía,
frente sureste (Fuertes et alii, 2021). excavado por J. F. Murillo y consistente en una treintena
de fondos de cabaña encuadrados en un Bronce Final
Algo más reciente, de la segunda mitad del siglo precolonial equiparable a la Fase III de Colina de los
VI, sería la muralla excavada por un equipo de la Quemados (Murillo, 1990). La organización espacial de
Universidad de Córdoba en el Cerro de las Cabezas de este asentamiento (Figura 6.A) es muy similar a la que
Fuente Tójar (Figura 7.D), ya en las estribaciones de las muestra San Bartolomé de Almonte, en Huelva (Ruiz
sierras subbéticas. En un primer momento, la muralla, Mata-Fernández Jurado, 1986), con “fondos de cabaña”
cimentada directamente sobre la roca regularizada, de planta ovalada o circular, con unas dimensiones
presentaba una estructura de seis metros de anchura comprendidas entre 1 y 5 m. Se obtuvieron varias
constituida por sendos muros aparejados con grandes dataciones de C14 para el denominado “Fondo 8”, en
bloques de piedra caliza, sumariamente desbastada el que se distinguieron cuatro fases consecutivas de
y trabada en seco con la ayuda de numerosos ripios. ocupación, dos de ellas dotadas de su correspondiente
El espacio interior muestra un relleno en capas hogar, que abarcan la segunda mitad del siglo IX, entre
homogéneas de piedra y tierra compactada, que 841 y 802 B.C. (Murillo, 1994).
indica que fue disponiéndose a medida que se alzaban
los paramentos exteriores. En una segunda fase, a Especial interés reviste la localización, en el “Fondo
esta muralla se le adosó en su cara externa un nuevo 4”, de una sepultura de inhumación (Figura 6.B). Pese
paramento, de edilicia similar a la de la fase anterior a que la zona central de la tumba se vio afectada por
pero notablemente ataluzado, rellenándose el espacio una zanja de riego, que fue el origen de la intervención
entre éste y la primitiva muralla con tierra y piedras. arqueológica en Vega de Santa Lucía, pudo deducirse
La anchura finalmente alcanzada, de ocho metros, es que el cadáver fue depositado junto a la pared occidental
similar a la de Torreparedones (Vaquerizo et alii, 1994). de una fosa de planta ovalada, de 2,80 x 2,40 m, en
posición lateral izquierda, apoyando el hueso parietal
En el otro extremo de la Campiña cordobesa, la drenada izquierdo sobre el fondo de la fosa y el mentón sobre el
por el Genil, fueron excavados por Juan F. Murillo dos pecho. Respecto a la posición de las extremidades, poco
yacimientos en el término municipal de Palma del Río pudo determinarse dada su total destrucción por la
que, aunque responden a diferentes momentos dentro zanja, si bien el forzado ángulo que mostraba el cráneo
del desarrollo del mundo tartésico en el valle medio del en relación con el eje vertebral, y la propia ubicación
Guadalquivir y a diferentes modelos de asentamiento, se en la fosa apuntan a una deposición flexionada o fetal,
integran, complementándose, en una misma dinámica con el rostro mirando al oeste. El ajuar que acompañaba
(Murillo, 1991). Se trata de un asentamiento en llano, al difunto se componía de recipientes cerámicos rotos,
Vega de Santa Lucía, y de otro en alto, La Saetilla, encuadrables en el mismo horizonte cronológico,
situado sobre una “mesa” que domina el curso del Genil, del Bronce Final Precolonial, que el resto de “fondos
a ocho kilómetros de su confluencia con el Guadalquivir de cabaña” excavados en Vega de Santa Lucía, lo que
y que comienza su desarrollo a partir del tránsito del acredita la coexistencia en este asentamiento de áreas
siglo IX al VIII, precisamente en el momento en el que domésticas y productivas con otras de deposición
se produce el abandono de Vega de Santa Lucía. funeraria, manteniendo una tradición que, en el
Valle del Guadalquivir, se remonta al Neolítico Final
En la llanura aluvial localizada junto a la confluencia (Martínez, 2013), y la Edad del Cobre, con inhumaciones
del Genil y el Guadalquivir, entre Palma del Río y colectivas (García Sanjuán et alii, 2022), y en el Bronce
Peñaflor, en una zona de excelentes suelos agrícolas Pleno (Aubet-Serna, 1981), ya con enterramientos
y junto al Arroyo de la Verduga, se han excavado dos individuales o múltiples (Garrido Anguita, 2017).
localizaciones arqueológicas. La primera se conoce

157
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 6. A. Localización de los principales asentamientos calcolíticos junto a la desembocadura del Genil. “Fondos de cabaña”
de Vega de Santa Lucía (Palma del Río, Córdoba). Planta y sección longitudinal del “Fondo” 10. Selección de formas cerámicas
presentes en el Bronce Final del “Fondo”10. (© Juan F. Murillo). B. Sepultura de inhumación en el “Fondo” 4 de Vega de
Santa Lucía, seccionada por una zanja de riego. Fragmentos cerámicos con decoración pintada y tableta de arcilla decorada
localizados junto a la inhumación. (© Juan F. Murillo).

158
Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

Figura 7. A. Muralla del oppidum de Torreparedones, Baena-Castro del Río (©Cunliffe-Fernández Castro, 1990). B. Muralla del
oppidum del Cerro de las Cabezas de Fuente Tójar (© Vaquerizo et alii, 1992). C. Muralla del oppidum de Ategua
(© Fuertes et alii, 2021).

159
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

La presencia de una mandíbula de cérvido junto a Estos grandes asentamientos fortificados de la Edad del
los pies del difunto establece una relación tanto con Cobre en las cuencas del Guadalquivir y del Guadiana,
enterramientos calcolíticos (Martínez, 2013) como con contemporáneos de otros de menor tamaño, tanto
varias sepulturas individuales de la Edad del Bronce con defensas como sin ellas, muestran un desarrollo
recientemente excavadas en las proximidades de diferenciado, aunque en muchos aspectos similar, al de
Colina de los Quemados (Ortiz, 2022), que muestran la los conocidos en el Sureste (Los Millares, El Malagón,
deposición, junto al cadáver en posición fetal, de partes Cerro de las Canteras, Almizaraque, Terrera Ventura) o
seleccionadas de animales. Por otro lado, la inclusión el estuario del Tajo (Vila Nova de Sao Pedro, Zambujal
en la tumba de Vega de Santa Lucía de una tableta de o Leceia). La Edad del Bronce, a lo largo del segundo
arcilla cocida, decorada con una doble fila de ánades milenio, no supondrá hiato poblacional alguno,
dispuestas alrededor de un rectángulo que inscribe un desarrollándose los distintos sustratos dentro de un
triángulo invertido con pequeños trazos en dos de sus proceso de creciente complejidad y diferenciación en
lados, apunta a una simbología solar de larga raigambre facies culturales interrelacionadas por la actividad
en el sur peninsular (Buero, 1984), mostrando un sol metalúrgica.
poniente reflejado en un ambiente acuático (Murillo,
1994). Más allá de las áreas de expansión argárica en
el Alto Guadalquivir y el curso medio del Genil
Elementos de continuidad entre la Edad del Cobre y hasta las estribaciones subbéticas, en la Cuenca
la Edad del Bronce Media del Guadalquivir el Bronce Pleno comienza
a ser vislumbrado en asentamientos situados en
El conjunto definido por La Verduga y Vega de Santa puntos estratégicos para el control de las rutas de
Lucía muestra un tipo de asentamiento que define comunicación como Mesa de Setefilla, Colina de
un patrón característico del Valle del Guadalquivir, los Quemados, Montoro, Monturque o el Cerro del
aunque también está presente en otros ámbitos de lo Castillo de Aguilar, en los que los cuencos elipsoidales
que luego será la “periferia tartésica”, como el Valle del aplastados del Tipo A4 (Murillo, 1994) constituyen el
Guadiana, cuyas raíces se retrotraen a la colonización ítem más definitorio. Pero también se documenta en
agrícola inicial en el Neolítico Medio/Final (Martínez, algunos asentamientos en llano o en ladera, como el
2013). De este modo se hace patente una continuidad de Zóñar (Ruiz Lara-Murillo, 1989), donde se aprecia
en el poblamiento y en el paisaje que abarca desde la una facies postcalcolítica con características distintas a
Edad del Cobre al Bronce Final, con asentamientos de las que se manifiestan en los asentamientos de altura,
una gran extensión y complejidad, como Valencina de y dentro de una tradición que continúa las formas de
la Concepción en Sevilla y Colina de los Quemados en vida calcolíticas. A este conjunto de localizaciones se
Córdoba, a los que se suman otros de menor amplitud ha incluido otro grupo cuya ocupación se iniciaría en la
cronológica, como San Bartolomé de Almonte, en primera mitad del II milenio, integrado por el Cabezo de
Huelva, o El Higuerón y La Verduga/Vega de Santa Córdoba, Los Almiares y Cerro Jesús, en Castro del Río y
Lucía, en Córdoba. Baena (Martínez, 2012).

Si en un principio se consideraba que estos asentamientos Por lo que respecta a la cultura material, la primera
definían sociedades poco complejas y escasamente que el arqueólogo puede aprehender, la diferenciación
jerarquizadas, el paradigma cambió a medida que se de estos grupos es complicada ante la inexistencia de
procedía al análisis de sus sepulturas, tanto megalíticas formas o decoraciones cerámicas lo suficientemente
como no megalíticas, colectivas en unos momentos típicas, pues el repertorio cerámico presente en los
e individuales en otros, pero siempre con el ritual de yacimientos mejor conocidos, en Mesa de Setefilla I o en
la inhumación, y se constataban sofisticados sistemas Monte Berrueco, muestra un marcado conservadurismo.
defensivos, desde los simples fosos de Valencina de la Esta importancia del elemento de sustrato puede ser
Concepción (Sevilla) o La Pijotilla (Badajoz), combinados mantenida también para los Tipos más característicos,
con murallas de adobe en Marroquíes Bajos (Jaén), a hasta el punto de que podrían presentarse líneas de
asentamientos fortificados del tipo de Palacio Quemado evolución morfológica desde las cazuelas carenadas
o San Blas, en Badajoz. Este último está ceñido por y platos con borde engrosado del Calcolítico hasta las
una muralla exterior de dos kilómetros de perímetro, cazuelas de Tipo B1 del Bronce Final local (Murillo,
con foso, bastiones y una puerta de acceso flanqueada 1994), con eslabones intermedios en los grandes vasos
por torres. En su interior se dispone una “ciudadela” con reborde corto entrante del Bronce Pleno de Monte
circular dotada de muralla y foso que se mantendrá en Berrueco (Escacena-Frutos, 1985).
uso hasta el momento de abandono del hábitat, en el
Calcolítico Final, momento en el que la muralla exterior Pero junto a estos elementos de continuidad, durante el
se encontraba ya inutilizada (Hurtado, 2004). Bronce Pleno del Guadalquivir también se manifiestan
contactos con áreas culturales vecinas como pueden

160
Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

ser la argárica (Lull, 1983) o la del Bronce del Suroeste por ello quepa hablar para cada una de ellas de rupturas
(Schubart, 1975), e incluso más lejanas, de carácter culturales traumáticas ni, mucho menos, de súbitos
europeo atlántico, como las que proporcionan las despoblamientos previos a la ocupación por otro grupo
armas metálicas de la sepultura de Mesa de Setefilla (¿étnico?) portador de una nueva cultura. La arqueología
(Aubet-Serna, 1981). Merced a estos contactos, que y la etnografía están llenas de cambios, no por necesidad
en definitiva continúan los ya manifestados desde el traumáticos, en el patrón de asentamiento (Ucko et
Calcolítico, es plausible, como hemos planteado en alii,1972), inscritos en un desarrollo procesual similar
alguna ocasión (Murillo, 1990b), la existencia de un y paralelo al que experimentan la cultura material, las
foco metalúrgico autónomo del argárico en Andalucía relaciones sociales o las costumbres funerarias, como
Occidental durante el Bronce Pleno, y que comercializó partes integrantes todas ellas de la estructura global
sus productos por toda la Cuenca del Guadalquivir y que podemos denominar Sistema Cultural (Clarke,
áreas limítrofes. El estoque de Setefilla sería una buena 1984).
prueba de la dinamicidad de este centro metalúrgico,
que ya hacia mediados del II milenio había creado sus Así, en los albores del I milenio el horizonte cultural
propios prototipos (Aubet-Serna, 1981) y que es posible del Bronce Final aparece totalmente configurado
que tuviera su razón de ser en los depósitos mineros de en la Cuenca Media del Guadalquivir, con cerámicas
Sierra Morena, en explotación desde la Edad del Cobre decoradas a la almagra, pintadas tipo Guadalquivir I y de
(Murillo, 1993). La “alabarda” de El Laderón (Bernier et incrustación de botones metálicos en su Fase Antigua,
alii,1981) y las dagas de Fuente Tójar (Murillo, 1990b) y que podemos definir en el “Fondo” 8 de Vega de Santa
Torre Benzalá (Carrasco-Pachón, 1986) serían algunos de Lucía. En Colina de los Quemados estos momentos
los últimos productos que reúnen los rasgos definitorios vendrían representados por el Estrato 17 (Fase 3),
(lengüeta trapezoidal y doble o triple nervio en la hoja) formado sobre el 18, cuya adscripción al Bronce Pleno
que podemos considerar como característicos de esta ha sido corroborada por las últimas excavaciones.
metalurgia del Bronce Pleno de Andalucía Occidental.
De modo paralelo a la configuración de este Bronce
Como reflejo de este desarrollo basado en la explotación Final Antiguo se constata la presencia en diversos
minera y en el desarrollo de actividades agropecuarias asentamientos, por lo general del tipo que hemos
de base se inició un proceso de diferenciación social calificado como de primer orden (sobre los que se
y de ordenación del territorio como el que refleja el desarrollarán los oppida de la Edad del Hierro) de
ajuar de la ya citada sepultura de Mesa de Setefilla cerámicas con decoración de boquique, para las cuales
y las fortificaciones documentadas en este mismo puede buscarse un origen tanto autóctono, a partir de
yacimiento, paralelas a las que por el mismo tiempo ciertas decoraciones campaniformes, como foráneo,
están comprobadas en la Campiña de Jaén (Ruiz et admitiendo contactos con Cogotas I, bien directos bien
alii,1986; Nocete, 1989), dentro de la periferia argárica. a través de Andalucía Oriental.
Con todo, la desintegración de los circuitos de
intercambio como consecuencia del colapso del mundo En un momento por ahora impreciso, pero que podemos
argárico truncó este proceso de diferenciación social situar en torno al 800, asistimos a la aparición en la parte
y de estructuración política del territorio que por el Occidental de la Cuenca Media del Guadalquivir de las
momento sólo podemos intuir. primeras cerámicas con decoración bruñida, ítem que
al menos aquí es claramente posterior al florecimiento
Estos asentamientos definen el sustrato poblacional de las cerámicas decoradas que definen el Bronce Final
sobre el que se desarrollará el horizonte cultural Antiguo. Esta presencia de las decoraciones bruñidas
tartésico a partir de la acción comercial y colonial coincide con los últimos momentos de la ocupación
fenicia, demostrando para la Cuenca del Guadalquivir del “Fondo” 8 de Vega de Santa Lucía y con el inicio del
una sustancial continuidad en el hábitat (Murillo, 1994) hábitat en el sector excavado de La Saetilla (Nivel 11 del
que contradice los supuestos hiatos poblacionales Corte D-4). Por lo que respecta a las formas cerámicas,
que ciertos investigadores creían ver a partir de las se advierten determinadas tendencias evolutivas para
interrupciones en las secuencias estratigráficas. los principales Tipos (Murillo, 1994).
En el fondo, este sector de la investigación parte
apriorísticamente de modelos teóricos que parecen En la Fase más antigua del Bronce Final, el centro de
exigir la existencia de un mismo patrón de asentamiento mayor dinamismo parece estar en los asentamientos
desde al menos el Calcolítico hasta la llegada de Roma, ubicados en las inmediaciones del Guadalquivir, río
pues de otro modo no cabría esperar la sucesión que actúa como principal eje de difusión del nuevo
ininterrumpida de depósitos estratigráficos en un horizonte cultural. En la Campiña, se documenta
mismo punto. Sin embargo, este “modelo” es en su la presencia de cerámicas a la almagra, pintadas
totalidad ilusorio, y la realidad arqueológica demuestra y con incrustaciones metálicas, aunque en una
que el patrón de asentamiento sufre modificaciones proporción notablemente inferior. Con todo, y con
desde la Edad del Cobre hasta la Romanización sin que las peculiaridades locales que podemos encontrar

161
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

de acuerdo con el comportamiento de los diferentes población en asentamientos con mayores posibilidades
sustratos, asentamientos como Monturque, Cerro del defensivas, de control estratégico del territorio y, en
Castillo de Aguilar, Cerro de la Horca, Montilla, Ategua, última instancia, más aptos para el desarrollo de un
Cabezo de Córdoba, Torreparedones o Cerro Boyero núcleo urbano.
documentan la inclusión de la Campiña de Córdoba
dentro del espacio cultural tartésico. Excluidos parecen Este proceso de concentración de la población rural
quedar de momento el Sector Norte y la Subbética, circundante en un punto especialmente apto, en
aunque también podemos rastrear algunos indicios en detrimento de lugares de hábitat más pequeños, puede
los asentamientos de Sierra Palacios 3 (Vera, 1998), La advertirse también en Montoro, con los núcleos de
Estrella y Huerta del Caño (Espiel), sin duda vinculados Llanete de los Moros-Palomarejo, y especialmente en
al aprovisionamiento de minerales con destino a los Fontanar de Cabanos-Colina de los Quemados (Figura
asentamientos del Guadalquivir, ya constatado desde la 4.E). En este último caso, y a diferencia de lo visto
Edad del Cobre (Murillo, 1993; Monterroso et alii, 2022 para La Saetilla, la concentración se hace sobre una
e.p.), y en el Cerro del Castillo de Carcabuey, de donde superficie más extensa y que ya estaba ocupada desde
procede una espada tipo Monza (Murillo-Ruiz, 1990), al menos el Calcolítico. La gran superficie ocupada
que define un horizonte muy antiguo de finales del II por este asentamiento, superior a las 50 Ha., la hemos
milenio, ligeramente anterior a las espadas tipo Huelva interpretado, acudiendo a las estratigrafías de Luzón-
documentadas en Los Castellares de Puente Genil, Ruiz Mata, Marcos Pous y Murillo, y a la distribución
Palma del Río y Marmolejo/Villa del Río (Murillo, 1994). de materiales en superficie, a partir de un modelo
de poblamiento nuclear regular, que determina una
El patrón de asentamiento muestra algunas diferencias gran zona de hábitat, pero con una baja densidad de
entre el Valle y la Campiña. En la primera de estas población, resultante de pequeñas agrupaciones muy
áreas, los hábitats más antiguos están ubicados sobre próximas que explotan con fines agrícolas el terreno
las terrazas fluviales o en la zona de contacto con el intermedio.
piedemonte de Sierra Morena, en la margen derecha
del Guadalquivir. Son núcleos de pequeño tamaño, con De este modo, cabe encontrar una secuencia
frecuencia situados a poca distancia los unos de los estratigráfica por segmentos horizontales, salvo en
otros, y en los que la actividad económica prioritaria la zona más elevada, excavada por Luzón-Ruiz Mata
parece ser la explotación de las ricas tierras sobre las y por Murillo, donde la acumulación de una potente
que se asientan, aunque en varios de ellos (v. gr. Colina estratigrafía vertical, precisamente en una de las
de los Quemados o Vega de Santa Lucía) están también zonas más individualizadas desde el punto de vista
documentadas actividades metalúrgicas, lo que implica topográfico, que abarca desde el Bronce Pleno a época
la necesidad de un aprovisionamiento de mineral hispano-musulmana responde a la configuración en este
procedente de las minas de la Sierra (Murillo, 1993). punto de una especie de acrópolis, que si en un primer
momento pudo ser un núcleo más, con el tiempo su
En torno al 800 a.C., con el inicio de ese Bronce privilegiada ubicación le llevaría a desempeñar labores
Final Reciente que se manifiesta en la aparición de distintas a las puramente productivas, acabando por
la decoración bruñida en los últimos momentos aglutinar a su alrededor, ya en el "Orientalizante", un
del “Fondo” 8 de Vega de Santa Lucía, se producen núcleo urbano.
importantes cambios en el patrón de asentamiento
del Valle Medio del Guadalquivir, en especial por En consecuencia, el patrón de asentamiento en el Valle
lo que se refiere a su sector más occidental, en la del Guadalquivir queda ya configurado, por lo que a
confluencia con el Genil. Se opera el abandono de sus líneas básicas respecta, durante el Bronce Final
hábitats como el de Vega de Santa Lucía, al tiempo que Reciente. En la Campiña, en cambio, la situación se
parece iniciarse la ocupación de La Saetilla. Este último presenta distinta. La casi totalidad de los asentamientos
yacimiento presenta en sus niveles de base del Corte con una ocupación comprobada del Bronce Final
D-4 un horizonte cultural hasta cierto punto similar Precolonial son de primer orden, y de ellos una buena
al de Vega de Santa Lucía, con cerámicas pintadas tipo parte (Cerro del Castillo de Aguilar, Monturque, Ategua,
Guadalquivir I y a la almagra, pero las de incrustaciones Torreparedones) presentan una ocupación continuada
metálicas aparecen de un modo mínimo, para desde al menos el Calcolítico. En otros casos, como
desaparecer con rapidez, y las decoraciones bruñidas en Montilla, se aprecia el traslado del antiguo hábitat
están representadas con un porcentaje superior al que calcolítico desde el Cerro de Santa María (Ruiz Lara,
veíamos en los momentos epigonales de Vega de Santa 1990) hasta las cercanas “Laderas del Castillo”, zona
Lucía. Es posible que los inicios de esta ocupación sean amesetada con una posición de mayor valor estratégico.
contemporáneos a los últimos momentos del “Fondo” Los asentamientos de nueva fundación durante la Edad
8 de Vega de Santa Lucía, pero el pronto abandono del Bronce, como el de Cabezo de Córdoba (Martínez,
de éste y otros asentamientos del mismo tipo hace 2012), son poco frecuentes.
pensar en una tendencia hacia la concentración de la

162
Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

El influjo del comercio fenicio en la Cuenca Media buena parte de estos oppida, como se comprueba en
del Guadalquivir Torreparedones, Ategua y Cerro de las Cabezas en la
provincia de Córdoba (Figura 7) y en Puente Tablas, en
Sobre este horizonte del Bronce Final Reciente se Jaén, con soluciones y técnicas edilicias que, en última
produce el impacto comercial fenicio en un momento instancia nos conducen al ámbito colonial fenicio, como
que, para la Cuenca Media del Guadalquivir, cabe puede comprobarse en Torre de Doña Blanca.
situar en el tránsito del s. VIII al VII. Este proceso de
aculturación inaugura el "Orientalizante", que para La cuestión del carácter urbano o protourbano de los
su fase antigua viene definido por la presencia de asentamientos tartésicos durante el Bronce Final y el
las primeras cerámicas fabricadas a torno y por la "Orientalizante" Antiguo es difícil, pues dependerá
sustitución de las estructuras de habitación de planta en última instancia de los rasgos que consideremos
curva que habían caracterizado al Bronce Final por para la definición de “ciudad” (v.gr. Ruiz Rodríguez,
otras de planta rectangular. 1987), de modo que según adoptemos unos u otros
podremos hablar de ciudades dentro de un intervalo
Las primeras cerámicas a torno que llegan a la Cuenca cronológico que tendría sus límites superior e inferior
Media del Guadalquivir son grises, pintadas bícromas en el Calcolítico y en la Romanización. Nosotros,
y de engobe rojo, constituyendo una pequeña fracción aunque conscientes de lo discutible de la elección, nos
de los conjuntos cerámicos hasta la segunda mitad del inclinamos por el tránsito del s. VII al VI, esto es, en
s. VII, momento en que se igualan los porcentajes de el "Orientalizante" Reciente, para situar el inicio de
cerámicas a mano y a torno, en coincidencia con las las formas de vida propiamente urbanas en la Cuenca
primeras producciones a torno realizadas en alfares Media del Guadalquivir, considerando que para la
situados en el propio medio indígena de la Cuenca definición de núcleo urbano debe darse la coincidencia,
Media. Ello no quiere decir que las cerámicas a torno como mínimo, de las siguientes condiciones (Murillo,
de la primera mitad del siglo VII presentes en nuestros 1994):
asentamientos procedan necesariamente de alfares
situados en las factorías fenicias. Es más, son pocos – Ubicación en una posición estratégica.
los Tipos para los que podemos rastrear prototipos – Extensión adecuada para permitir el hábitat de
coloniales, al faltar en nuestros yacimientos las una comunidad humana relativamente amplia
cerámicas características del horizonte colonial antiguo y, lo que no es menos importante, capaz de
del s. VIII. Ello, unido a que los paralelos tipológicos absorber un incremento de población.
más estrechos para estas cerámicas a torno nos lleven – Presencia de un “entramado urbano”, con
indefectiblemente a los asentamientos tartésicos estructuras plurifuncionales complejas.
del Bajo Guadalquivir, plantea la hipótesis de que sea – Articulación de un Territorio de Producción
precisamente uno de estos núcleos, aculturado ya en la Restringida del cual se extraerán los recursos
segunda mitad del s. VIII, el que comercialice parte de básicos para el mantenimiento de la comunidad,
su producción río arriba. por lo general explotado de forma directa
desde el asentamiento central, aunque en
Por lo que respecta al otro rasgo “aculturador” que determinadas circunstancias puede hacerse
tradicionalmente se ha destacado, la sustitución de desde asentamientos dependientes de carácter
las estructuras de habitación de planta circular por las secundario.
de planta rectangular, su importancia real es bastante – Desempeño de funciones centrales como las de
relativa, pues lo realmente importante del proceso que acumulación de excedentes y las de lugar de
lleva aparejada esta sustitución no es el cambio en sí mercado, lo que se traduce en su carácter de
de la planta, que puede responder a múltiples factores, redistribuidor de bienes en su área de influencia.
sino la compartimentación del espacio que permite la – Existencia de una división del trabajo, con
planta rectangular y sus posibilidades de crecimiento especialistas (alfareros, artesanos, metalúrgicos,
mediante la yuxtaposición de nuevas células. Todo comerciantes, guerreros...) a jornada completa.
lo cual refleja no sólo un entramado urbano, sino – Creación y mantenimiento de canales de
también la presencia de áreas espaciales complejas de intercambio con comunidades no subordinadas.
diferenciación y especialización funcional. Y esto no – Integración y defensa de un territorio político
está comprobado para la Cuenca Media del Guadalquivir claramente definido respecto del de otras
hasta la fase siguiente, el "Orientalizante" Pleno o ciudades vecinas.
Reciente que se inicia en la segunda mitad del s. VII y – Aunque no imprescindible, debemos señalar
se desarrolla durante todo el s. VI. Es este el momento también la conciencia por parte de los propios
a partir del cual podemos hablar del carácter urbano de habitantes de su forma de vida urbana, a la que
la mayor parte de los asentamientos de primer orden no sería ajena, en nuestro caso, la propia posesión
distinguidos en la Cuenca Media del Guadalquivir, de murallas, no sólo barrera física frente a un
en coincidencia con la construcción de murallas en posible peligro procedente del exterior, sino

163
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

también, muy posiblemente, barrera simbólica es decir, la zona de Cancho Roano o la Mata, serán
frente a unas formas de vida no urbanas. jurisdicción de Corduba, y no de Emerita, en época
romana. Igualmente lo será Sisapo, al igual que todo el
Creemos que todos estos requisitos se dan en buena valle de los Pedroches (Monterroso, Gasparini y Moreno,
parte de los asentamientos de la Cuenca Media del 2023: 71-90). Esta situación romana tiene, sin lugar a
Guadalquivir a partir del "Orientalizante" Final, cuando duda, su configuración primera en época tartésica, que
los gérmenes que ya estaban subyacentes durante el es cuando yacimientos y viabilidad acaban teniendo
Bronce Final Precolonial han fructificado catalizados una estructura coherente e interconectada con los dos
por el impacto colonial de comienzos del s. VII, y que Valles primordiales de Tarteso, el del Guadalquivir y el
no reflejan otra cosa que la existencia de una creciente del Guadiana.
diferenciación social en el seno de la comunidad y la
consolidación de formas complejas de integración El Territorio y la Viabilidad
política que podríamos definir como de “jefatura”.
En un reciente trabajo, (Monterroso et alii, 2023, 515 y
El proceso se advierte en todos los aspectos, y en ss.) hemos correlacionado esta situación existente en
especial en la ordenación del espacio resultante del plena época tartésica con la establecida por Roma a
mismo, con la consolidación de diferentes patrones de partir del siglo II a.C., buscando en ella la delimitación
asentamiento y de distintas estrategias de explotación y del distrito minero de Mons Marianus y del propio
ordenación del territorio, plasmado en la jerarquización conventus cordubensis. La trascendencia de la ruta
económico-funcional de los hábitats, en la formación de natural que, a través de Cerro Muriano y del valle
Territorios de Producción Restringida y en la creación del Guadiato, unía la Cuenca del Guadiana con la del
de barreras a la aparición de nuevos asentamientos de Guadalquivir tomando a Córdoba como borne se ha
igual rango. visto potenciada por el hallazgo y/o delimitación de
distintos yacimientos situados a lo largo de este canal
Como es evidente, la situación no es igual en todas las fluvioterrestre de evacuación de riqueza.
áreas de la Cuenca Media del Guadalquivir. La zona
Norte, por sus limitaciones en cuanto a la disponibilidad Efectivamente, el eje principal de vertebración del
de grandes superficies de tierras de alto rendimiento territorio, de evacuación de la riqueza y de disposición
para cultivo extensivo y, sobre todo, por su propia de los núcleos de población fue el binomio formado
naturaleza, concentra fundamentalmente su actividad por el río Guadiato y la posteriormente llamada vía
en la producción y suministro de metales a partir de una Corduba-Emerita. Esta vía, en su fase más antigua no es
serie de enclaves que gestionan la explotación de las más que el viejo camino calcolítico y protohistórico
minas y que garantizan su flujo a través de las grandes que desde Córdoba conducía a Medellín y Cáceres.
vías naturales que, tomando como eje final el valle del Posteriormente, se construirían varios tramos de una
Guadiato, la comunican con Córdoba. Aquí, el gran nueva vía a Medellín y, desde ahí, a Emérita divergiendo
asentamiento de Colina de los Quemados desempeñó en parte respecto del trazado de la primera. Esta vieja
un papel estratégico como redistribuidor del estaño, el vía sale de Córdoba con dirección a Espiel, donde busca
cobre y la plata, tanto a nivel del Guadalquivir, hacia adaptarse al Guadiato por su margen izquierda. Entre el
los asentamientos de la Campiña como, y ahí radica castillo de El Vacar y la Venta de La Estrella, se bifurca
la novedad respecto a las etapas precedentes, hacia el hacia Los Pedroches buscando en último término llegar
Bajo Guadalquivir, beneficiándose de su puerto fluvial a Sisapo. En dirección Medellín, en el tramo entre Puente
(Murillo, 1993). Nuevo y la zona de Mellaria y Los Castillejos, sin duda se
pudo aprovechar el río Guadiato como vía fluvial: así
Las zonas metálicas del núcleo de la tierra de Córdoba lo demuestran algunas canteras de época posterior y,
en la Protohistoria se sitúan en las actuales comarcas sobre todo, la disposición de los distintos yacimientos,
cordobesas del Valle del Alto Guadiato y del Valle de Los que están orientados en su mayoría al curso del río.
Pedroches. Además, en la protohistoria, como después Ese nexo viario, esa Y con vástago matriz inferior en
en época romana, una buena parte del territorio Córdoba y tramos superiores dirección Medellín y
suroccidental de la actual provincia de Ciudad Real Sisapo, fue una de las mayores infraestructuras viarias
y el sureste de la actual provincia de Badajoz debía del Tarteso central y, por supuesto, de toda la Hispania
estar bajo la interacción efectiva de Corduba. De hecho, romana posteriormente. Sin lugar a duda las mejores
Medellín, la teórica Conisturgis, constituía el otro polo riquezas minera transitaron por allí.
de la vía principal que cruzaba todo ese sector hasta
su punto culminante en el Guadalquivir, en Corduba. Serán esas vías del metal las que traigan los contactos
Medellín fue posteriormente colonia de Quinto Cecilio “coloniales” del Bajo Guadalquivir y de las costas a
Metelo Pío, el más dilatado gobernador de la Provincia esta zona serrana interior. Corduba será el primer
Ulterior, residente en Córdoba. Zalamea de la Serena, jalón de las influencias y el principal cauce para el

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Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

arribo, seguramente, de buena parte de las gentes que conocen sus estructuras, ni son individualizables desde
llegaron a instalarse en el valle medio del Guadiana en ningún recurso de prospección aérea. Este yacimiento
el “segundo” Tarteso: pues por la tierra de Córdoba, por destaca por la capacidad de control que ejerce sobre la
los valles del Guadiato y los Pedroches, es por donde, viabilidad y la visibilidad por ambas orillas del Guadiato,
aún hoy, se llega preferentemente a Cancho Roano, La justo cuando este se estrecha en dirección Córdoba
Mata o el Turuñuelo. viniendo desde el noroeste y se abre en esa dirección. A
él, o a su territorio inmediato, puede asociarse la estela
Evidentemente, falta en el norte de la provincia de recuperada en la antigua estación de Espiel, situada en
Córdoba una investigación arqueológica tan fecunda la parte baja del yacimiento.
como ha vivido el sector meridional de la provincia de
Badajoz en las últimas décadas. No se cuenta, ni mucho En Sierra Palacios (Belmez), conocida por sus
menos, con una cantidad de materiales arqueológicos espectaculares necrópolis dolménicas del Calcolítico,
mínimamente comparables. Sin embargo, los Juan Carlos Vera (1998) documentó también
yacimientos ya empiezan a dar solventes pistas que testimonios de ocupación del Bronce Final Tartésico
permiten pensar que el espacio situado entre Corduba en el yacimiento de Sierra Palacios III, el cual parece
y los famosos yacimientos de la Serena no era un incluso que perduró hasta época republicana. Esas
desierto, un saltus ajeno a esa realidad traslacional producciones denotan el ambiente de contacto como
que vive Tarteso cuando bascula desde el Valle del los de los materiales documentados por Murillo en la
Guadalquivir al Valle del Guadiana; falta que nuestros Alhondiguilla. Al igual que en los casos anteriores los
mapas lo vayan poco a poco subsanando, atendiendo a testimonios cerámicos no han podido ser relacionados
lo que van dejando entrever los yacimientos. con estructuras algunas.

En lo que respecta al Bronce Final y el "Orientalizante", Muy cerca de Sierra Palacios, en la zona de Valfrío, se
el valle del Guadiato fue prospectado por Juan F. Murillo descubrió el tesoro de Belmez, que hoy está en el Museo
(Murillo 1990; 1993; 1994) en los años de su memoria de Arqueológico Nacional. En concreto, este tesoro está
Licenciatura y su Tesis Doctoral. A Juan Carlos Vera y compuesto por un torques con decoración incisa y un
Beatriz Gavilán se debe la individualización mayor de amasijo de fundición. Sobre él, A. Perea y B. Ambruster
esta situación en el Calcolítico (Vera, 1998). (2008: 514) resaltaban el hibridismo que presentaba
entre la tradición local de raigambre atlántica del
La zona central del río, en el entorno de la estación torques y los orientalismos del amasijo traídos por los
de la Alhondiguilla de Puente Nuevo, fue objeto de contactos con el mediterráneo. Esta zona, por tanto,
prospecciones superficiales por parte de Juan F. Murillo como la del Guadiana, estaba claramente inmersa
(1986); sin embargo, este investigador no pudo detectar en contactos culturales y tecnológicos con estas
testimonios de los lugares de asentamiento a los cuales tradiciones culturales tartésicas ya desde este momento
se asociaban esas producciones, fechadas en torno de los siglos VIII-VII a.C.
al s. VIII y VII a.C., en plena coincidencia con el auge
metalúrgico de Colina de los Quemados (Murillo 1993). Igualmente, en Belmez, a apenas 3 km del punto de
hallazgo del tesoro del MAN, se ha localizado otra pieza
Es posible que en un promontorio denominado de oro de época tartésica. Se trata de una cuenta de
Cerro Marmolejo puedan existir algún tipo de restos, collar sobre lámina de oro que fue recuperada fuera de
debido a la existencia de materiales tartésicos en él. contexto y al margen de toda actividad arqueológica
En el extenso sector central del embalse de Puente reglada, al contrario de como señalan los investigadores
Nuevo, entre la Alhondiguilla y el Arroyo Juana que se han ocupado de ella (Gonzalez Zambrano et alii.,
la Mala, en cambio, hemos realizado actividades 2023.), en el yacimiento tartésico de la presa del embalse
arqueológicas en los últimos años. Allí se documenta de Sierra Boyera. Según sus primeros estudios, esta
un amplio emplazamiento caracterizado por chozos de pieza debería conceptualizarse preferentemente por
zócalos de mampuesto y alzado de tapial que fueron la cantidad de oro utilizada más dentro de la tradición
posteriormente ocupados por unas construcciones joyera del Guadiana que de la del Guadalquivir, con
romanas. A pesar de ello, no hemos podido probar con los tesoros de Aliseda y Évora como lo paralelos más
absoluta certeza, es decir, con materiales asociados en cercanos (Gonzalez Zambrano et alii, 2023)
estratigrafía una identificación con un cronología del
Bronce Final tartésico. Esta pieza de oro y su contexto llama desde el inicio la
atención sobre este yacimiento. Éste, tuvo una primera
Algo más al norte, en pleno espolón septentrional de la actividad de reconocimiento hacia los años 1998
Sierra de la Estrella, se sitúa el yacimiento de la Huerta llevada a cabo por Antonio Daza Sánchez y José Antonio
del Caño, que fue prospectado igualmente por Murillo Morena con vistas a la incoación del expediente de
asignándole una cronología de s. VIII-VII a.C. No se declaración como BIC. En ese expediente ya se citaba

165
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

una cronología de s. VII a .C, al menos, y la presencia de altares de vida y resurrección mediante el fuego
de materiales cerámicos de tradición local junto con los dispuestos en el pavimento de algunos santuarios de
de influencia exógena (Morena, 1998). Esos materiales Tarteso (Figura 9).
fueron depositados en el Museo de Belmez por Antonio
Daza resultando efectiva esa alta cronología; incluso El único paralelo que hemos podido relacionar con este
hay algunas formas que pueden ser remontables hasta pebetero de Belmez fue recuperado por Buchhold en las
s. VIII a.C. (Monterroso et alii, 2023). Ninguna actividad excavaciones del santuario de Tamassos, en Chipre, en
arqueológica, más allá de un reconocimiento y recogida el que lo identificó con un objeto litúrgico relacionado
de materiales, fue llevada a cabo entonces. con el culto al señor de los sahumerios, es decir,
Baal, protector del inframundo y de la minería. Este
La Universidad de Córdoba, de modo pionero en thymiaterion muestra la misma composición de nuestro
el yacimiento, realizó una prospección superficial caso: una base de inicio trapezoidal, en este caso
y limpieza junto con una posterior excavación presidida enteramente por el dios y su representación
aprovechando el descenso del nivel de agua del animal, sobre la que está el platillo para la quema de
embalse en 2017. Se recuperó así un interesantísimo esencias en favor de la divinidad (Morstadt 2002: 203 y
yacimiento cuyos inicios pueden estar también en Fig. 27).
sintonía con la cronología del tesoro de Valfrío y servir
de complemento a la concepción de desarrollo de esta A la espera de nuevos resultados que permitan aquilatar
zona en esta cronología (Figura 8). esta hipótesis, un santuario de estas características, con
productos de joyería, de celebración y de rito, mostraría
La planta final del yacimiento recuperada muestra que el interés exterior por los minerales de cobre, estaño,
estamos ante una única construcción que tiene una zona plata y oro de este sector de Sierra Morena. Un emporio
central destacada y una zona periférica caracterizada que se establecería en una ruta de penetración hacia el
por una sucesión de estancias de almacenaje ocupando norte, desde Córdoba hacia el Guadiana por el Guadiato,
no más de unas 0.7 hectáreas de superficie. No se que adquiere ahora pleno sentido y que participaría de
han documentado ni calles, ni muralla ni estructuras los contactos culturales con los santuarios de Cancho
“urbanas” algunas: por ello no se puede en ningún Roano y Casas de Turuñuelo; todo ello dentro de un
caso considerar que estemos ante un yacimiento tipo área tartésica central con fuertes vínculos desde el
“oppidum”. Las construcciones están materializadas Bronce Final, como demuestra la dispersión de las
por zócalos de mampuesto y alzados de adobe en al estelas decoradas (Murillo et alii, 2005). Naturalmente,
menos tres de sus fases edilicias. Desconocemos si este contexto aleja esta zona belmezana, como todo
hubo un primer asentamiento puramente autóctono, el norte cordobés, del ámbito de la “ibericidad” para
esto es, con chozas, que diera paso al yacimiento que, vincularse claramente al contexto cultural del Tarteso
claramente con influencias alóctonas, se instala aquí del Guadiana (Jiménez Ávila, 2007) y, también ya, del
desde el s. VIII-VII a.C. Guadiato.

Además de una planta absolutamente novedosa En el curso del río Guadiato, llegando ya a nuestro
respecto del urbanismo tradicional del Bronce Final final en el ámbito de Fuente Obejuna, sobre todo en
de este sector cordobés, este yacimiento tiene varios ese flanco derecho que se asocia casi en contacto a la
componentes definitorios más que permiten plantear su cadena de filones metálicos de los montes de la Sierra
identificación con un emporio-santuario de influencia de los Santos, se suceden toda una serie, muy frecuente
exterior que estaría en funcionamiento al menos desde y cercana, de yacimientos que se caracterizan por
el siglo VIII-VII y que sería articulador de los intereses tener una muralla o recinto de tendencia circular
del mercado de metales del Valle del Guadalquivir y las que puede ser simple o ampliarse conforme a varios
costas en esta zona minera (Monterroso et alii, 2023). recintos (Figura 10). Dentro, normalmente, se puede
individualizar un bastión o construcción superior
En primer lugar, habría que aludir a la alta cantidad y y, algunas veces, las puertas de acceso. No hemos
variedad de miniaturizaciones cerámicas recuperadas explorado estos yacimientos. A simple vista, no deben
que testimonian claras costumbres celebrativas. Por ser ni romanos ni medievales enclavando su cronología,
otro lado, dentro del material recuperado en 1998, se de modo razonable, en época prerromana. Otra cosa,
halló un pebetero en forma de altar trapezoidal en dentro de ello, es dilucidar si son calcolíticos o son de
cuyas esquinas constan dos caras aplicadas a molde. época del Bronce Final. Pueden darse ambos casos. Y
Una es de un animal, otra es de un hombre. El animal puede darse la situación, como en Sierra Palacios III, en
es un carnero cuyos cuernos y cuya piel se funden y Belmez, que un yacimiento calcolítico tenga ocupación
desarrollan la decoración del altar. Este pelaje del altar posterior del Bronce Final Tartésico. Y es por ello por
claramente remite a un altar sacrificial que quizás lo que, a modo de posibilidad, traemos el caso del de
puede igualmente ponerse en relación con este tipo la Umbria del Aguila en Fuente Obejuna como ejemplo

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Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

Figura 8. A. Yacimiento tartésico de la presa de Sierra Boyera. Ortofotografía. B. Yacimiento tartésico de la


presa de Sierra Boyera. Distribución espacial de las estructuras. (© Universidad de Córdoba. Proyecto AEI
HAR 77136 R).

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 9. Quemaperfumes del yacimiento de la presa de Sierra Boyera. (© Universidad de Córdoba. Proyecto MEI-Heritage
PAIDI 2020 P20_00482).

Figura 10. Yacimiento de la Umbría del Águila. Sierra de los Santos. (© Universidad de Córdoba. Proyecto MEI-Heritage PAIDI
2020 P20_00482).

más significativo de los muchos que se documentan en Si bien el pequeño poblado romano de la mina de la Loba
este sector. (Blázquez et alii 2002) pudo haber borrado un eventual
asentamiento tartésico anterior, sin lugar a duda el
Finalmente cabe citar el asentamiento de los cerros gran asentamiento de esta zona del norte de Córdoba,
de Los Castillejos, íntimamente asociado a la mina que arranca desde el Calcolítico Medio y llega al Bronce
de La Loba, y en el que Murillo Redondo (1987) pudo final al menos, se situó a media pendiente de los Cerros
documentar formas del Bronce Final de cerámicas de Los Castillejos. Ese asentamiento ocupó en torno a
fabricadas a mano. Juan Carlos Vera, por su parte, unas 5 hectáreas de extensión organizándose conforme
documentó al menos una forma de cerámica de a estructuras rectangulares y ovaladas en las dos faldas
almacenamiento en la misma mina de La Loba, tal y del farallón del Cerro según dejan entrever los datos
como consta en su inventario del Museo de Belmez. LidAR-PNOA. No hemos realizado ninguna prospección

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Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

ni excavación en estos sectores. Sin embargo, esos datos


LiDAR-PNOA parecen suficientemente concluyentes
respecto de la existencia real de este yacimiento
excavado en parte durante la misión franco-española
de La Loba (Monterroso et alii, 2023).

En el torno de Fuente Obejuna debió haber más


yacimientos tartésicos. Una tórtola de bronce, como
las del Turuñuelo de Guareña, depositada sin contexto
junto con cerámicas autóctonas tartésicas en el Museo
de Fuente Obejuna, pero proveniente del término
municipal, debe unirse a todo lo anterior y, a modo de
sabio mensaje, tener claro que estos dominios auríferos,
un día, además de dominios de Baal fueron también
dominios de Astarté (Figura 11).

De los Pedroches nos ocuparemos muy brevemente.


Se trata de la mayor comarca de Córdoba; una tierra
extensísima en cuyo flanco noroeste se concita la mayor
concentración de estelas de guerrero de todo este
sector del Tarteso Central. Naturalmente, numerosos Figura 11. Tórtola tartésica de Bronce. (© Museo de Fuente
yacimientos aguardan esa certera investigación Obejuna y Universidad de Córdoba. Proyecto MEI-Heritage
que, como recientemente en el Guadiato, los acabe PAIDI 2020 P20_00482).
incorporando por derecho al mapa de Tarteso (Jiménez
Ávila 2007).

Hemos hablado de chozas ancestrales, de urbanismo actualmente disponibles, presenta un desarrollo más
tartésico en Belmez y Los Castillejos, pero hasta ahora temprano es la situada a orillas del Guadalquivir,
no hemos hablado del gran componente que falta por aprovechando la facilidad de comunicaciones
identificar en este sector: los túmulos tartésicos. Hace ofrecida por su navegabilidad hasta Córdoba y,
tiempo que el yacimiento de la Atalayuela en Alcaracejos fundamentalmente, por la disponibilidad de magníficas
se viene relacionando con algo similar (López Palomo, tierras de vega y por las actividades minero metalúrgicas
1987; Jiménez Ávila, 2007). Expoliado frecuentemente que se llevaron a cabo en sus asentamientos (Figura
y publicados algunos materiales parece claro que, en 13.A). De este modo, el patrón de asentamiento y la
este caso, podemos estar ante un túmulo que esconde ordenación del territorio estaba ya prácticamente
un santuario-palacio al modo de los del valle medio configurados en el momento en que se dejan sentir las
del Guadiana como ya se ha propuesto. En este caso, primeras influencias coloniales, a lo largo del siglo VIII.
el diámetro mayor aproximado que tendría el túmulo El s. VII es un momento de expansión para los grandes
sería de 55 m., algo acorde a este tipo de yacimientos. asentamientos como Fontanar de Cabanos-Colina de los
La misma situación puede darse en el túmulo de la Quemados, continuando el proceso de concentración del
zona de las Erillas de Añora, en el cual hay material hábitat ya visto para la etapa anterior. Sin embargo, la
claramente de esta cronología en su derredor y está ocupación del territorio no es total, existiendo grandes
menos expoliado y mucho mejor conservado. En este zonas de vega no ocupadas por los TPR pertenecientes
caso estaríamos en torno a 90 m de diámetro mayor a los asentamientos de primer orden, y sin que su
(Figura 12). explotación se lleve a cabo a través de asentamientos
de segundo o de tercer orden subordinados.
Ambos yacimientos se sitúan a apenas 6 km de distancia
en línea recta y ocupan sendas dorsales de altiplanicie Durante el s. VII, la razón de este comportamiento
que les permiten ser vistos desde la lejanía en dirección puede estar en la fuerte componente minero-
E-O. Ambos, igualmente, están asociados a cursos de metalúrgica que apreciamos en la mayor parte de estos
agua cercanos. Se trataría, como ya se avanzó para el asentamientos, que canalizan y dan salida al mineral
caso de Alcaracejos, de túmulos parangonables a una con destino a un mercado amplio (Murillo, 1993). En
zona tartésica pacense que está a apenas 30 km. de cambio, desde finales del s. VII, y sobre todo durante el
distancia. VI, se advierte un cambio (Figura 13.B), manifestado en
la colonización de las tierras del reborde septentrional
Concluyendo, y a nivel de toda la Cuenca Media de la Campiña Oriental tomando como base el curso
del Guadalquivir, la zona que, a partir de los datos de los Arroyos Guadatín, Calderitos y Galapagares

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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 12. A. Modelo Digital del Terreno del túmulo de la Atalayuela (Alcaracejos). (© IGN LiDAR-PNOA. Obra derivada
procesada por Universidad de Córdoba. Proyecto MEI-Heritage PAIDI 2020 P20_00482). B. Modelo Digital del Terreno del túmulo
de Las Erillas (Añora). (© IGN LiDAR-PNOA. Obra derivada procesada por Universidad de Córdoba. Proyecto MEI-Heritage PAIDI
2020 P20_00482).

(Murillo-Morena, 1992; Murillo, 1994). Para esta zona tercer orden (“factorías agrarias” en la terminología
hemos mantenido, a partir de la no documentación de Ruiz Rodríguez y Molinos, 1993), calificable como
de ningún asentamiento de primer orden que articule auténtica colonización, indica que algo está sucediendo
el territorio, la existencia de una suerte de “frontera” (Figura 13.C). No contamos con ningún argumento que
entre los asentamientos situados en la Campiña nos haga pensar en una colonización planificada desde
y los del Valle del Guadalquivir. Sin embargo, el algún centro de primer orden, pareciendo más bien un
florecimiento de pequeños asentamientos rurales de proceso “espontáneo” de instalación de colonos, por

170
Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

Figura 13. A. Evidencias de actividades mineras en la Cuenca Media del Guadalquivir (© Juan F. Murillo). B. “Colonización
agrícola” en la periferia de los oppida del siglo VI a.C. en el valle medio del Guadalquivir (© Juan F. Murillo). C. Asentamientos
agrícolas en el valle del Arroyo Guadatín (© Murillo y Morena, 1992).

lo que la explicación obvia para estos asentamientos En esta zona la jerarquización de los asentamientos
puede estar en una vía de escape para el incremento es más compleja, en especial por lo que se refiere a la
demográfico de los asentamientos de primer orden del Campiña Oriental (Figura 14.A), donde encontramos
Valle Medio del Guadalquivir. estrategias de explotación del territorio (Figura 14.B)
como la comprobada para el caso de Torreparedones.
La razón sobre el por qué se canaliza a partir de ahora Aquí, se documenta una multitud de asentamientos de
el incremento demográfico en esta dirección puede tercer orden no sólo para garantizar la explotación de
estar en la crisis que, a nivel general, experimentan las zonas periféricas al TPR pero comprendidas dentro de
actividades mineras y metalúrgicas tartésicas a partir los límites teóricos de su territorio político (definido a
de finales del s. VII, que en nuestro caso debieron partir de los polígonos), sino también para la del propio
agudizarse ante el descenso en la demanda de cobre y TPR, lo que implica la permanencia de modo estable
estaño, además del de plata, como consecuencia de la del productor en la unidad de producción, frente a la
creciente difusión del hierro, mineral del que carece el residencia en el núcleo central y el desplazamiento
Norte de Córdoba. Esta pérdida de importancia de los diario a los campos que se aprecia para el resto de los
asentamientos del Valle Medio del Guadalquivir que asentamientos de primer orden de la Campiña (Figura
comprobamos desde comienzos del s. VI es paralela al 14.C). Las razones de este comportamiento, hasta cierto
incremento de los de la Campiña, donde la ordenación punto anómalo, del territorio de Torreparedones son
del territorio queda completada a lo largo de los siglos difíciles de precisar, aunque podría responder a unas
VII y VI, para mantenerse, en sus líneas básicas, durante directrices emanadas de unas necesidades de control
el Ibérico Pleno (Murillo et alii,1989). político-económico efectivo del territorio similares a

171
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 14. A. Articulación de los territorios de los oppida del sector suroriental de la Cuenca Media del Guadalquivir. B.
Territorios efectivos de explotación de varios asentamientos del sector subbético. C. Control efectivo del territorio de
Torreparedones y red de asentamientos dependientes visualmente interrelacionados. (© Murillo et alii, 1989).

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Juan F. Murillo Redondo and Antonio Monterroso Checa: Estado de la investigación del poblamiento

las que comprobamos con los recintos fortificados que, Clarke, D. L. 1984. Arqueología analítica. Barcelona:
durante el Ibérico Pleno, configuran un impenetrable Bellaterra.
anillo en profundidad dentro de este mismo territorio Celestino, S. 2016. Tarteso. Territorio y cultura. Barcelona:
(Murillo et alii, 1989) Ariel.
Cunliffe, B. y Fernández Castro, M. C. 1990.
En conjunto, y para finalizar, la Cuenca Media del Torreparedones (Castro del Río, Córdoba). Informe
Guadalquivir muestra, durante el Bronce Final y el preliminar. Campaña de 1987: Prospección con
"Orientalizante" un comportamiento al cual hemos sondeo estratigráfico, Anuario Arqueológico de
tratado de aproximarnos en esta ponencia, con Andalucía 1987, vol. II: 193-199.
un elemento de sustrato heredado de un pujante Cunliffe, B. y Fernández Castro, M. C. 1990. The
Calcolítico y de un Bronce Pleno, aún poco conocido, Guadajoz Project: Andalusia in the First Millennium BC
que se mantendrá presente a lo largo de todo el I: Torreparedones and its hinterland. Oxford: Oxford
proceso, condicionándolo y explicando determinados University School of Archaeology.
comportamientos. Así, durante el Bronce Final Escacena, J. L. 2010. El Carambolo y la construcción de
Precolonial se advierten ya varias de las líneas básicas la arqueología tartésica, en M. L. de la Bandera y E.
que presidirán el "Orientalizante" local, de modo que Ferrer (coord..) El Carambolo. 50 años de un tesoro:
cuando se produce el impacto colonial, término poco 99-148. Sevilla, Universidad de Sevilla.
preciso que debemos entender en un sentido amplio y Escacena, J. L. y Coto, M. 2010. Altares para la eternidad,
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175
Metodología de estudio para el análisis arqueológico
y espacial de la Bahía de Cádiz en la I Edad del Hierro

Natalia López-Sánchez*
Ana Mª Niveau-de-Villedary y Mariñas*
* Universidad de Cádiz

Resumen: El artículo refleja la metodología empleada para el análisis del paisaje de Gadir, entendido como toda la bahía gaditana
y el área interior adyacente. Se adopta un enfoque innovador que fusiona la Arqueología del Paisaje y el Paisaje Cultural Marítimo
y que utiliza herramientas de análisis espacial sobre un nuevo Modelo Digital del Terreno creado específicamente para época
protohistórica. La investigación busca comprender la evolución del paisaje y las interacciones humanas con el entorno marítimo
y terrestre de la zona. Este enfoque interdisciplinar ofrece una perspectiva integral del paisaje y destaca su importancia histórica
y cultural en la zona de estudio.
Palabras clave: Protohistoria; Paisaje Arqueológico; TIGs; Gadir; hinterland.
Abstract: The article reflects the methodology used for the analysis of the landscape of Gadir, understood as the entire bay of
Cadiz and the adjacent inland area. It adopts an innovative approach that fuses Landscape Archaeology and Maritime Cultural
Landscape and uses spatial analysis tools on a new Digital Terrain Model created specifically for the protohistoric period.
The research seeks to understand the evolution of the landscape and human interactions with the maritime and terrestrial
environment of the area. This interdisciplinary approach provides a holistic perspective of the landscape and highlights its
historical and cultural significance in the study area.
Keywords: Protohistory; Archaeological Landscape; GITs; Gadir; hinterland.

Introducción paleotopografía y geomorfología de la bahía de Cádiz y


su hinterland durante época fenicio-púnica.
El trabajo que presentamos deriva de los resultados y
conclusiones obtenidos en la tesis doctoral de una de En esta contribución presentamos una parte
las autoras, defendida recientemente (López-Sánchez significativa de la metodología empleada en el trabajo
2023). El propósito principal de dicho estudio ha sido de investigación mencionado (López-Sánchez 2023),
la realización de un análisis exhaustivo del paisaje de concretamente la que explica la manera en la que se
Gadir. Un concepto, el de Gadir, que en este contexto han llevado a cabo los análisis espaciales realizados a
y siguiendo lo planteado por y otros (Ruiz Mata 1999) través de SIGs, para un momento cronológico concreto:
se concibe de manera amplia al cubrir toda la bahía la I Edad del Hierro (siglos VIII-VI a.C.). Un proceso
y parte del interior continental, y que se analiza de investigación que se presenta como un elemento
mediante un enfoque novedoso y original, ya que se crucial dentro de la misma, permitiendo abordar de
emplean los marcos teóricos de la Arqueología del manera minuciosa y detallada la evolución histórica
Paisaje (AP) y del Paisaje Cultural Marítimo (PCM). del paisaje y llevar a cabo un análisis exhaustivo de sus
En definitiva, un estudio con el que se ha buscado componentes a lo largo del tiempo. Al emplear sistemas
entender el asentamiento arcaico más allá del núcleo de información geográfica y un MDT específico se
urbano, considerando la influencia del entorno natural establece un enfoque cuantitativo que permite visualizar
y marítimo en su desarrollo histórico y cultural. y analizar las complejas interacciones y relaciones
entre los elementos del paisaje en diferentes fases
Otro de los objetivos fundamentales del trabajo ha cronológicas, así como arrojar luz sobre el desarrollo
sido comprender la interacción y la relación entre económico, social y cultural de las comunidades que lo
los diversos elementos que conformaron el paisaje en habitan y conforman.
sentido amplio. La aproximación a dichas interacciones
se ha llevado a cabo a través de análisis espaciales, Para entender cómo ha cambiado el paisaje en la bahía
utilizando Sistemas de Información Geográfica (SIG) gaditana a lo largo del tiempo, el estudio cronológico
aplicados en un Modelo Digital del Terreno (MDT) debe arrancar desde momentos previos. Tanto el
pionero para esta zona, que se ha creado con el aspecto del entorno como la forma en que las personas
propósito de replicar con la mayor precisión posible la se establecieron allí varían de forma continua, lo que

176
Natalia López-Sánchez and Ana Mª Niveau-de-Villedary y Mariñas: Metodología de estudio para el análisis arqueológico

Figura 1. Delimitación final de la zona de estudio siguiendo los cauces hacia el interior de los ríos Guadalete e Iro. Sobre nodos
de Relieve e Hidrografía Superficial del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Consejería de Economía Innovación
y Ciencia. Junta de Andalucía. Servicio WMS del Mapa Topográfico de Andalucía 1:100000 vectorial; y sobre la ortofoto de
máxima actualidad del proyecto PNOA (Plan Nacional de Ortofotografía Aérea) visibles a partir de una escala aproximada
1:70.000.

obliga a acometer el análisis desde un punto de vista arquitectónicas. Estos incluyen la presencia de poblados
diacrónico para evitar una visión estática de la bahía y fortificados en lugares prominentes del paisaje, la
su desarrollo histórico. existencia de áreas elevadas o acrópolis, de cabañas de
forma ovalada, etc., que a veces hunden sus raíces en los
En la Edad del Bronce Final en el sur de la península ibérica primeros momentos del segundo milenio a.C. (Izquierdo
se observa un patrón de asentamiento caracterizado de Montes, 1998). Junto a ellos, empiezan a documentarse
por la disposición de poblados significativos en laderas características novedosas, como la aparición gradual de
con defensas naturales sólidas, complementadas por asentamientos en llanuras sin fortificar, la presencia de
secciones de murallas en las áreas más accesibles cabañas circulares y la construcción de edificaciones
(Contreras Cortés 1982: 311; Suárez y Márquez 2014: rectangulares más complejas, influenciadas por
200). Son poblados que con frecuencia se superponen la arquitectura oriental. Esta diversidad de estilos
a ocupaciones de la primera mitad del segundo arquitectónicos y patrones de asentamiento representa
milenio a.C. Estas comunidades se organizan mediante un panorama más heterogéneo en comparación con la
edificaciones dispersas sin una disposición urbanística etapa anterior, la Edad del Bronce Final. Dicho cambio
clara, algunas de las cuales están situadas sobre terrazas refleja claramente el complejo momento histórico que
artificiales, como es el caso de los yacimientos de Gatas se estaba experimentando en el sur de la península,
en Turre, Almería (Castro et al., 1990: 231), Cerro de la donde conviven tradiciones arraigadas con prácticas
Encina en Monachil, Granada (Aranda y Molina, 2005: y elementos novedosos (Suárez y Márquez 2014: 207-
168) o Peña Negra en Crevillente, Alicante (González 208).
Prats, 1990: 33).
Centrándonos en el área a análisis, los hallazgos
A partir de la segunda mitad del siglo IX a.C., es decir en arqueológicos indican que la bahía de Cádiz desempeñó
los comienzos o los prolegómenos de la Edad del Hierro, un rol fundamental en la diáspora oriental por el
es posible identificar elementos continuos en la forma Mediterráneo al menos desde finales del siglo IX a.C.
en que se organizaba el territorio y en las prácticas o principios del siglo VIII a.C., según las dataciones

177
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

derivadas de las investigaciones más recientes (Botto, al aspecto funerario, si bien previamente no se ha
2014a). Dentro de esta red transoceánica, la presencia documentado con claridad ninguna zona o área de
colonial en la bahía de Cádiz está intrínsecamente necrópolis, durante esta centuria, como en otros
vinculada a otras dos bahías cercanas (Botto, 2014a: lugares, tienen lugar la aparición de pequeños núcleos
12): la de Huelva, con materiales orientales fechados de necrópolis “planas” caracterizadas por la presencia
alrededor de mediados del siglo IX (González de Canales de un número variable de incineraciones primarias en
et al., 2004: 631-655; Fletcher, 2012), si no antes (Mederos, bustum de características morfotipológicas y ajuares
2006: 172); y la de Málaga, con una cronología que se similares (Niveau-de-Villedary, 2015: 235). En tercer
sitúa en la segunda mitad del siglo IX a.C. (Sánchez lugar, es en estos momentos cuando comienzan a
Sánchez-Moreno et al., 2011: 189-190). Hacia finales del documentarse nuevas prácticas rituales, exclusivas
siglo VIII y fundamentalmente durante la siguiente en este caso de Gadir, que hemos relacionado con
centuria, tiene lugar un período de gran actividad en la emergencia de las identidades ciudadanas en las
las comunidades fenicias asentadas en la bahía de Cádiz comunidades occidentales (Niveau-de-Villedary et al.,
que una vez ocupado el territorio inmediato ponen 2021), un fenómeno que coincide temporalmente con la
en marcha su propio programa expansivo colonial construcción del monumento funerario público de Casa
mediante la fundación de factorías en el Atlántico del Obispo (Gener et al., 2014b) y con la sacralización
(Botto, 2014b: 272). del lugar a partir de este numen. Por último, este siglo
marca el comienzo del establecimiento de un sistema
Por su parte, durante el transcurso del siglo VI altamente organizado y segmentado en términos de
a.C. tienen lugar una serie de transformaciones producción en el entorno de la bahía (Sáez Romero,
significativas que se evidencian en el registro material. 2011; García-Fernández y Sáez Romero, 2021). En
Los enfoques historiográficos tradicionales ponían el definitiva, nos encontramos ante una serie de cambios
foco en la existencia de un período de transición que se y transformaciones que señalan un momento crucial en
asociaba con la caída de Tiro en el 573 a.C., el ascenso la evolución de dichas comunidades y que sugieren una
y la hegemonía de Cartago y la irrupción del comercio transición significativa en diversas facetas de la vida
focense a partir del año 550 a.C. (Aubet, 2009: 344); una social, funeraria y productiva durante esta centuria.
visión tradicional que hoy en día no se sostiene desde el
momento que queda demostrado que estos cambios se La situación en el yacimiento continental de Castillo de
gestan en un etapa anterior, al menos desde mediados o Doña Blanca es en cierto modo diversa. Aunque no se
finales del siglo VII a.C., aunque sus efectos se hicieron han excavado estructuras correspondientes a los siglos
más visibles en el registro arqueológico a partir de la VII-VI a.C., la continuidad de la ocupación del sitio en
siguiente centuria (López Castro, 2003: 69-120), y que este periodo es evidente gracias a los potentes niveles
no es sino el resultado de la disolución del modelo de basureros que amortizan parte de las construcciones
colonial y el desarrollo de nuevas estructuras políticas arcaicas anteriores (viviendas y fortificaciones). El gran
y económicas. La consolidación del nuevo esquema volumen de materiales cerámicos hallados permite
productivo excedentario con vistas a la comercialización documentar la evolución de las formas vasculares y se
de los productos agropecuarios y marinos se refleja pueden notar cambios en el estilo de la cerámica que
en los cambios sufridos por algunos asentamientos anticipan las características de las formas de la segunda
fenicios occidentales. Un fenómeno relativamente Edad del Hierro (Ruiz Mata, 1995). Por último, en el
bien conocido en Málaga, donde en el Cerro del Villar, Cerro del Castillo, a pesar de mostrar una secuencia
desde la segunda mitad del siglo VII a.C., se observa continua desde la prehistoria hasta el presente, también
una variación significativa en la actividad económica se presentan cambios significativos alrededor del siglo
con un aumento notable de talleres especializados en VI a.C. cuando la muralla se destruye y el espacio pasa a
la producción de recipientes destinados al transporte tener una funcionalidad doméstica (Bueno et al., 2020),
y almacenamiento (Aubet et al., 1999: 157-285; Aubet, lo que está indicando transformaciones importantes
2006: 42). De manera similar, en Toscanos, durante la en el sitio arqueológico a partir de ese momento
segunda mitad de este siglo, el área del asentamiento se específico, marcando también un punto de inflexión en
expandió considerablemente alcanzando alrededor de la evolución del lugar.
12 hectáreas (Aubet, 2006: 42).
En cuanto a los límites geográficos contemplados en
Sin embargo, en el contexto arqueológico de Cádiz, el trabajo también hay que tener en cuenta una serie
al menos hasta la fecha, el registro material invita a de consideraciones previas. En la actualidad, cuando
seguir manteniendo en el siglo VI a.C. este período de hablamos de la Bahía, nos referimos a una zona
transición por varios motivos (Niveau-de-Villedary, geográfica localizada a orillas del océano Atlántico en
2015). En primer lugar, en términos de hábitat, es en el extremo occidental de la provincia de Cádiz. Un área
estos momentos cuando se fecha el último período que cuenta con una extensión aproximada de 520 km2 y
de la ocupación del sitio insular de Gadir (Teatro está integrada de norte a sur por los actuales términos
Cómico o Cine Cómico) (Gener et al., 2014a). En cuanto municipales de El Puerto de San María, Cádiz, Puerto

178
Natalia López-Sánchez and Ana Mª Niveau-de-Villedary y Mariñas: Metodología de estudio para el análisis arqueológico

Real, San Fernando y Chiclana de la Frontera (SGOTU ningún estudio específico de Arqueología del Paisaje
2014: 251). Ahora bien, al adentrarnos en el análisis de para Gadir, y menos aún en el sentido amplio en el que
la bahía de Cádiz desde la óptica del Paisaje Cultural lo hemos definido, entendiendo Gadir como el conjunto
Marítimo, lo primero que se advierte es la realidad de de la bahía gaditana. Contamos con algunos intentos de
una ciudad que floreció gracias a su estrecha relación reconstrucción geomorfológica (por ejemplo, Arteaga
con el mar a lo largo de toda su historia. Este entorno et al. 2001, 2008; Arteaga y Roos 2001; Bernal et al. 2021;
marítimo no solo fue un escenario para el desarrollo Gracia et al. 1999, 2005; entre otros), a los que debemos
económico y social, sino también un componente vital añadir dos recientes tesis doctorales (Lara Medina 2019;
en la identidad y la vida cotidiana de sus habitantes. Catalán González, 2021), aunque ambas se ocupan de
En este contexto, el enfoque interdisciplinar se erige un momento histórico posterior, ya centrado en época
como una herramienta valiosa que permite una visión romana.
más completa y holística de la historia, la cultura y los
aspectos técnicos que definieron dicho territorio. Profundizando en los fundamentos del Paisaje Cultural
Marítimo (a partir de ahora PCM), desde el punto de
La perspectiva de estudio adoptada fusiona tanto los vista metodológico destaca la tesis doctoral de Brad
elementos físicos como los culturales de nuestra área de Duncan (2006). La lectura de este trabajo recalca la
investigación. Es en esta sinergia donde encontramos necesidad de hacer un estudio real del PCM a través de
la riqueza y complejidad de las interacciones entre la una visión totalmente holística, incorporando fuentes
sociedad y su entorno marítimo. Por ello definimos el como las orales hasta el momento poco empleadas en
espacio que estudiamos como un paisaje compuesto nuestra zona de estudio, lo que da fe de la complejidad
por un territorio marítimo-terrestre interconectado de este tipo de aproximaciones. Por otro lado, aunque
mediante diversas prácticas económicas, sociales y desde un punto de vista más histórico que arqueológico,
simbólicas propias de una cultura marítimo-costera destacamos también la tesis doctoral de Jessica Elena
(FIIGURA 1). Continuando con los postulados del Faycurry (2016) que utiliza un enfoque interdisciplinar
Paisaje Cultural Marítimo, encontramos el concepto para analizar los datos de dos emplazamientos
de seascapes, cuya aparición a finales del siglo XX marítimos de época histórica de Sonoma (California) y
contribuyó a derribar la barrera mental existente entre obtener una definición teóricamente sólida del PCM de
la tierra y el mar y a recalcar la importancia arqueológica la misma. En este mismo sentido, hay que considerar la
del ámbito acuático, incluyendo así lagos, ríos y otras tesis doctoral de Felipe Cerezo Andreu (2016) sobre los
masas de aguas interiores. De hecho, la existencia puertos antiguos de Cartagena que, además de focalizar
de restos vinculados al período fenicio-púnico en el su estudio en un proyecto geoarqueológico, se apoya
interior continental, como los yacimientos de Los en los aspectos del PCM y en el SIG como herramienta
Villares, cercano a la cuenca del río Guadalete (López- para los análisis espaciales. En consonancia con esto
Rosendo 2005) y el Berrueco (Escacena y Berriatúa último y ubicado en la zona de estudio que analizamos1,
1985) y La Esparragosa (Díaz-Rodríguez et al. 2019: 221) contamos con la tesis doctoral de Soledad Gómez Muñoz
en la del río Iro, son ejemplos de la importancia que sobre los referentes de navegación de la bahía de Cádiz
tendría el elemento hidrológico en la bahía durante la en época romana (2019). En dicho trabajo, además del
antigüedad. uso del SIG, la investigadora incluye como parte del
PCM la información aportada por la tradición oral
Por ello, la propuesta presentada en este trabajo se mediante el análisis de los topónimos reflejados en la
centra en torno a dos ríos fundamentales, las del río cartografía histórica. Por último, relacionado también
Guadalete (Ruiz Gil et al., 2000) y el río Iro (Martínez con los topónimos, resultan muy interesantes el estudio
Romero 2021; López-Sánchez et al., e.p.), como ejes que Aurelio Padilla Monge dedica a Gadir (2014), ya que
vertebradores del territorio cuyo papel como elementos se ocupa de la paleogeografía y paleotoponimia de la
geográficos no solo proporciona un contexto físico antigua ciudad; así como la obra sobre La Caleta de
crucial, sino que también actúa como un vehículo Cádiz de Juan Antonio Fierro Cubiella (1984).
que nos guía a través de la historia y las interacciones
humanas en esta región marítima. Derivado de estos trabajos y tras examinar la
información obtenida de las principales obras de
Desarrollo metodológico referencia sobre Arqueología del Paisaje (Orejas 1995;
Parcero et al., 1998; Criado 1999), el Paisaje Cultural
Uno de los principales problemas en los enfoques (Ashmore y Knapp 1999; Ballesteros et al. 2005) y el
actuales sobre estudios de paisajes culturales es la falta Paisaje Cultural Marítimo (Westerdahl, 1992, 1998;
de definición metodológica. Se necesita un método
explícito que permita comprender qué tipos de datos 1
El único trabajo que hasta el momento había abordado el análisis de
y orientaciones de investigación son apropiados en una parte del paisaje de Gadir, valorando lo subjetivo y cultural en el
situación determinada (Duncan 2006: 12). Por lo que análisis de sus realidades geográficas, es un artículo de Juan Manuel
Suárez Japón (2008), valioso para nuestro estudio, pero desde una
respecta a nuestra zona de trabajo, no disponemos de perspectiva exclusivamente geográfica.

179
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Duncan 2006; Ford, 2011), se optó por desarrollar una documentación y publicación de los datos. Así, el
metodología propia para acometer la tarea propuesta, promedio que definió la altura del nivel en época
que dividimos en dos etapas o fases: arcaica fenicia para la bahía de Cádiz fue de + 2,17
m sobre el actual, no muy distante a la aportación
1. Fase de deconstrucción y descripción, donde se realizada por el Centro de Arqueología Subacuática
aislaron los elementos que componen el paisaje junto con las Universidades de Cádiz y Huelva, que
y se creó el MDT específico de época fenicia. ya propusieron la posibilidad de que hace 4860-5325
2. Fase de análisis de las relaciones, en la que años el nivel del mar sufriera un descenso lento desde
se representaron y analizaron las relaciones los + 2,5/3 m hasta su posición actual (Gallardo et al.
del conjunto de datos identificados en la fase 2000: 602). Posteriormente, a partir del siglo VI a.C., el
anterior mediante SIG y su capacidad para crecimiento y avance de las flechas litorales propició
realizar análisis espaciales. el desarrollo progresivo de ambientes estuarinos y de
marisma (Alonso et al. 2014), llegando algunos autores a
La determinación de la topografía y el nivel del mar en posicionar el nivel del mar en época romana a + 0,65 m
época protohistórica y la creación del MDT (Fase 1) por encima de la pleamar viva actual (Gracia et al. 1995:
420), momento a partir del cual tiene lugar el descenso
Para realizar un MDT de época protohistórica, del nivel del mar y la colmatación de gran parte de la
necesitamos conocer la altimetría de ese período bahía constituida por marismas inundables donde es
y determinar topográficamente el nivel de paso posible reconocer un nivel de shorre en la actualidad a +
correspondiente. Los datos estratigráficos muestran 0,1 m por encima de la pleamar viva (Gracia et al. 1995:
a qué profundidad, bajo el acerado actual, se sitúan 420).
los hallazgos arqueológicos. Por su parte, los datos
geológicos proporcionan información, por un lado, Para verificar la validez del método utilizado, se
sobre la altimetría de la bahía en momentos fenicios, comprobó si dicho ascenso del nivel del mar (2,17
pues reflejan las cotas del firme geológico (dato que m) provocaría el sumergimiento de alguno de los
nos puede facilitar entender la topografía original) y la yacimientos que tenemos constatados, tanto los
altura a la que aparecen ciertos estratos considerados adscritos a época fenicia como a momentos púnicos.
niveles fenicios; y, por otro, nos aportan información Para ello, se le restó a la cota absoluta final de cada uno
sobre la existencia de posibles paleoplayas y ambientes de ellos dicha subida del nivel, corroborando que todos
marinos y/o acuosos de cualquier índole, que nos quedarían por encima de esta estimación. Proceso de
sirven de marcadores geomorfológicos para nuestro verificación que resultó esencial para demostrar la
MDT. Igualmente, y de forma complementaria, hemos potencialidad de esta propuesta metodológica.
empleado algunos datos procedentes de prospecciones,
que aun sin información sobre cotas, nos sitúan Para finalizar con esta primera fase de la propuesta
yacimientos que han sido estudiados en los posteriores metodológica (deconstrucción y descripción), se
análisis espaciales. Una vez recogidos, todos estos identificaron los parámetros naturales y culturales que
datos (procedentes de 740 informes y memorias condicionan, de forma diferencial, de qué manera las
arqueológicas) fueron digitalizados y georreferenciados personas ocupan los lugares concretos y cómo organizan
en un MDT creado con archivos LiDAR procedente de sus actividades en el tiempo y el espacio (Anschuetz et al.
los vuelos de 1ª cobertura (2015-Actualidad) ofrecidos 2001: 32), es decir, todos aquellos elementos, naturales
por el IGN, los cuales cuentan con una densidad de 0,5 y antrópicos, constituyentes del paisaje. Los primeros
puntos/m2. se dividieron en tres grandes categorías (climatología,
orografía e hidrografía); en cuanto a los segundos, para
Además de las cotas estratigráficas, ha sido necesario analizar la complejidad inherente a nuestro PCM fue
analizar a qué altura se situaría el nivel del mar en esos necesario determinar la ubicación y funcionalidad de
momentos tempranos. Para ello nos servimos de la cada elemento particular en tiempos fenicio-púnicos,
estadística mediante un cálculo de estimación sobre la considerando las siguientes categorías de análisis:
media. En concreto, gracias al programa estadístico SPSS núcleos de habitación, necrópolis, áreas sagradas o
(Statistical Package for the Social Sciences) calculamos la sacralizadas, espacios productivos, zonas portuarias y
media de todas las diferencias entre cota relativa y cota vías de comunicación.
absoluta final de los puntos definidos como paleoplayas.
Fueron muchas las intervenciones analizadas en las Análisis espaciales mediante SIG (Fase 2)
que se habían registrado niveles de arenas y gravas,
que además de estar definidos por los propios autores Respecto al análisis de las relaciones, la eficacia de
como paleoplaya, se pudieron comprobar mediante los SIG para los estudios de los paisajes culturales
la lectura y análisis de los perfiles estratigráficos en reside en su capacidad de permitir la comparación
los casos (lamentablemente no siempre) en los que se de tipos de datos a menudo muy diferentes, y así
llevaron a cabo un registro correcto y una completa demostrar eficazmente la superposición de los mismos

180
Natalia López-Sánchez and Ana Mª Niveau-de-Villedary y Mariñas: Metodología de estudio para el análisis arqueológico

(Duncan 2006: 70). Se definen como un conjunto de cultural y el análisis de la estructuración social de los
herramientas y métodos que permiten organizar, grupos humanos (Grau 2021: 11).
administrar y analizar grandes volúmenes de datos y,
además, se conciben como una serie de instrumentos Siguiendo las pautas definidas por Ignasi Grau Mira
de análisis que al estar integrados en una plataforma (2021), son tres los factores que hay que valorar: el
permiten llevar a cabo la gestión, modificación, edición tamaño de la categoría, la ubicación topográfica y la
y consulta de bases de datos espaciales (Capdevila y relación con las vías de comunicación. En cuanto al
Mínguez 2016: 23). De hecho, la principal característica primero, no solo se debe tener en cuenta el conjunto de
con la que cuentan es su dimensión geográfica, puesto yacimientos cuyas interpretaciones están ya cerradas
que están planteados para trabajar con información o casi definidas (como por ejemplo sucede con las tres
georreferenciada mediante coordenadas espaciales zonas urbanas situadas en la bahía gaditana: Castillo
o geográficas (Star y Estes 1990: 2). Por lo tanto, se de Doña Blanca (El Puerto de Santa María), Teatro
mostraron como la herramienta idónea para llevar a Cómico (Cádiz capital) y Cerro del Castillo (Chiclana de
cabo esta investigación. la Frontera), sino que también tomamos para el análisis
aquellos materiales dispersos que pueden funcionar
El planteamiento del análisis espacial arqueológico como un indicador primario del posible tamaño del
debe considerar y resolver las razones por las que la asentamiento (Grau 2021: 66). Por lo que respecta al
localización de un determinado evento (un alfar, una segundo, el factor topográfico nos ayuda a conocer
factoría o una estructura de hábitat) está relacionada su orientación estratégica, económica y funcional,
con la localización de otras evidencias (cercanía de pues la selección de un determinado lugar implica
materias primas, caminos, etc.) y cómo se estructuran la voluntad de aprovechar las materias del entorno o
en el espacio (Maximiano 2012: 85). Son varias las la prominencia del lugar; y, por ello, la cercanía a las
funciones que se pueden ejecutar sobre archivos ráster diversas rutas nos explica la accesibilidad a los recursos,
(como por ejemplo el MDT creado), pero nosotros nos así como la movilidad de una población asentada en un
hemos centrado en dos de ellas: las que reciben el asentamiento.
nombre de funciones focales y las llamadas funciones
globales. Las primeras nos permiten tomar el valor de Análisis de conectividad. Una de las principales
píxeles vecinos para realizar los cálculos, por ejemplo funciones que se debe realizar para entender la
para el cálculo de formas del terreno (curvas de nivel, conectividad entre los diversos yacimientos consiste
orientación, pendiente, etc.), y las segundas se valen de en el cálculo de mapas de pendientes a partir del
los valores de cada uno de los píxeles de la capa ráster cual se estudian y analizan las diversas rutas óptimas
de entrada, que son tomados para elaborar el proceso de comunicación, tanto terrestres como marítimas
de cálculo para, posteriormente, obtener el modelo de y fluviales. En concreto, el cálculo de rutas óptimas
salida. Un tipo de función utilizada por ejemplo para el entre diversos puntos consiste en valorar la dificultad
cálculo de rutas óptimas. de desplazamiento a pie por la superficie terrestre
y encontrar el camino de mejor acceso. En este
En concreto, todas las funciones utilizadas en este proceso intervienen varios factores como el relieve, la
estudio pueden englobarse en tres tipos de análisis: vegetación, la hidrografía, etc. Dichos aspectos deben
1) análisis de densidad (para la distribución y trasladarse al modelo creado mediante sucesivos
estructuración espacial), 2) análisis de conectividad pasos: reclasificación, cálculo de fricción –también
(para las vías de comunicación y accesibilidad a los llamado mapa de costes–, cálculo del coste acumulado
recursos del entorno y entre los diversos yacimientos) y aplicación del modelo para calcular la ruta óptima. De
y 3) análisis de visibilidad (para el estudio de defensa, esta manera, podremos saber la dificultad para acceder
protección, jerarquización, funcionalidad, etc.; así como a un yacimiento, así como la mejor manera de hacerlo,
para el estudio del paisaje sagrado, tan característico que en ocasiones puede coincidir con rutas actuales de
en las sociedades pretéritas), con el objetivo de poder algunas vías pecuarias. Por otro lado, como parte de la
realizar posteriormente una lectura diacrónica del información que tenemos sobre los elementos naturales
territorio estudiado. se encuentra en formato vectorial, por ejemplo los ríos,
esta información debe ser rasterizada para asignarle un
Análisis de densidad. Mediante las herramientas valor a cada pixel. Si empleamos capas vectoriales que
de densidad en SIG, “se calcula la densidad de las han sido creadas por organismos oficiales, podemos
entidades de entrada dentro de una vecindad alrededor obtener información relativa a las mismas y llevar a
de cada celda de ráster de salida” (Cerezo 2016: 72). cabo tal proceso. Una vez convertidas a modelos ráster,
Esto quiere decir que en la superficie se puede mostrar realizamos el cálculo de pendientes.
la distribución de los yacimientos, lo que identifica
patrones de frecuentación. Bajo esta definición El siguiente paso consiste en la reclasificación. En los
encontramos el análisis de patrón de asentamiento, análisis arqueológicos este proceso adquiere gran
considerado un factor primario para la caracterización importancia ya que nos posibilita cambiar el valor de

181
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

la información, pasando de un valor cualitativo a uno Así, sabemos cuál es el área de mayor interacción por
cuantitativo, en función de los criterios establecidos parte de los habitantes de un determinado yacimiento
por estudios previos. La orografía sin duda es el factor relacionado con el aprovechamiento de los recursos
principal para este tipo de cálculos (Bermúdez 2004; materiales de su entorno, y por ende, relacionado
Fairén et al. 2004) y para ello debemos tener en cuenta también con las actividades económicas (Grau 2021: 79).
que el fundamento de la aplicación de esta variable se
basa en que la distancia recorrida varía en tiempo según Finalmente, se realiza el coste acumulado que nos
la inclinación del terreno. Este criterio, denominado indica el coste de llegar a un destino, y, para terminar,
“anisotrópico” (López-Romero 2005: 101), relaciona la calculamos la ruta óptima. Para continuar con el estudio,
energía consumida con el grado de pendiente. Así, para simulamos el movimiento en todas las direcciones
clasificar el esfuerzo de caminar por una superficie minimizando costes de desplazamiento en lo que se
con pendiente empleamos la valoración de M. Llobera conoce como MADO, a partir del cual obtenemos rutas
(1999), quien asigna a cada grado de pendiente un jerarquizadas de bajo coste (Catalán 2021: 220). Para
consumo de energía diferente. Evidentemente, el factor ello, en primer lugar se procede al cálculo de dirección
humano también es variable, pues no es lo mismo un de drenaje, flow direction, y luego se aplica el algoritmo
individuo joven recorriendo un camino o atravesando flow acumulation, para calcular las zonas de acumulación.
un arroyo, que uno mayor o bien, un conjunto de
individuos (familias, ejércitos, etc.) desplazándose por Análisis de visibilidad. El principal elemento que
el terreno. necesitamos para realizar este tipo de análisis es
un MDT que contenga información altimétrica del
Para la reclasificación de los ríos hay que tener en territorio, el punto desde el que se realiza la visión y
cuenta el tipo de curso de agua. En este sentido, tenemos definir una longitud de visión. Así, podemos obtener
como referencia la estimación de Raúl López Romero, un modelo de visibilidad simple (desde una única
quien considera en su estudio que la dificultad de posición) y un modelo de visibilidad múltiple (desde
desplazamiento aumenta dependiendo el tipo de cauce diferentes puntos de observación para una única zona).
(2005: 102). Ciertamente, no será igual intentar atravesar Los procedimientos más destacados son el análisis de
los arroyos, que los grandes ríos como el Guadalete cuencas visuales –viewshed, la definición de los espacios
y el Iro. Pero, además, no sólo tenemos la posibilidad visibles desde un punto–, el análisis de intervisibilidad
de reclasificar los ríos como una variable dificultosa, y análisis de redes visuales –con el estudio de redes
sino también como favorecedora, constatándose así el como Network Analysis, para explorar la estructura de
intenso uso de la red fluvial (López-Romero 2005: 103). las relaciones del conjunto (Bernardini y Peeples 2015;
Brughmans et al. 2017) – y el análisis de visibilidad
Para reclasificar el suelo se han seguido igualmente los acumulada –cumulative viewsheds, para identificar
pasos del mismo autor, pues aunque contemos con la qué lugares son los que muestran mayor índice de
altimetría nuestro modelo no refleja qué tipo de suelo percepción visual (Wheatley y Gillings 2002, 2013)–.
es. Tenemos en cuenta que la cobertura vegetal del
suelo influye notablemente en el desplazamiento de las No obstante, debemos tener en cuenta ciertos aspectos
personas. La información sobre la ocupación del suelo que generan problemas en el resultado y afectan a la
se puede obtener mediante la capa de usos de suelos fiabilidad del sistema, como, por ejemplo, la altura del
de Corine Landcover del año 1984 (López-Romero 2005: observador, que hemos fijado en 1,70 m o la definición
103). En relación con este aspecto, podemos pensar que del límite máximo de visión (García Sanjuán et al. 2006:
los usos del suelo han variado desde la I Edad del Hierro, 185), sobre el que no existen criterios fijos, aunque en
no obstante, la orografía y climatología determinan en la literatura arqueológica los límites oscilan entre los
gran medida si un tipo de vegetación es posible en un 2-3 km de Aguiló (1993: 544-546), los 4 km de Molinos
sector geográfico específico, por lo que es probable y otros (1994: 114-116) o bien los 18 km de visibilidad
que las zonas que actualmente están catalogadas máxima empleada por Wheatley (1996: 98).
como praderas, también lo fueran en el pasado. Aun
así, es cierto que muchas de las zonas litorales o las Por otro lado, dichos modelos tampoco son capaces
consideradas hoy como humedales, marismas, etc., no de considerar la visión con las oscilaciones de las
tuvieron el mismo uso en la antigüedad puesto que condiciones atmosféricas y de luminosidad (Cerezo
entonces se encontraban sumergidas, tal y como hemos 2016: 69). Para ello existe el concepto de visibilidad
podido comprobar en el MDT creado. difusa (Fuzzy viewshed), que nos permite añadir a los
resultados del análisis visual la incidencia de los factores
Tras todo lo anterior, se obtienen los mapas de costes climáticos cambiantes. En un análisis binario estándar,
para cada uno de estos factores. El análisis de superficies el valor 1 indica que es visible y el valor 0 que no lo es. En
de costes desde la perspectiva arqueológica también nos cambio, el investigador Peter Fisher propuso el método
describe el área que se puede cubrir caminando durante de las vistas difusas para abordar el hecho de que un
un intervalo temporal desde un punto específico. objeto puede verse con diferente grado de claridad (o

182
Natalia López-Sánchez and Ana Mª Niveau-de-Villedary y Mariñas: Metodología de estudio para el análisis arqueológico

no ser visto en absoluto) por el mismo observador en en las áreas interiores como las llanuras situadas al norte
diferentes circunstancias o por diferentes observadores y al sur, donde se sitúan el río Guadalete (especialmente
en las mismas condiciones (1992). Esta variabilidad se su desembocadura según la reconstrucción realizada
aborda generando una visión que incorpora grados de por nuestro MDT) y el río Iro respectivamente, no se
pertenencia a un conjunto, en contraposición al carácter localizan tantos yacimientos que se puedan remontar
binario “visible/no visible” de los análisis estándar. Los cronológicamente a estas fechas. Muy diferente a la
niveles intermedios entre 1 y 0 indican niveles inferiores situación observada para los momentos precedentes de
de claridad que pueden caracterizarse en términos como finales de la Edad del Bronce, inmediatamente anteriores
“normalmente visibles”, “a veces visibles” y “visibles al impacto colonial fenicio.
sólo en condiciones muy favorables”. El modelo supone
una zona de claridad perfecta cerca del espectador, La organización de la población no se configura de forma
una disminución de la claridad en la zona intermedia y inmediata, sino que se desarrolla a través de una serie
poca claridad de los objetos en el fondo. Así, para Fisher, de procesos y etapas. El estudio de estos procesos nos
el punto b1 (límite de la zona normalmente visible) permite entender cómo evolucionaron las dinámicas
corresponde a 1 km de visión y b2 (límite del tramo históricas de transformación. Entre todos los cambios
en el que a veces son visibles) a 3 km (1992: 345-352). que experimentó el paisaje en la zona de estudio, uno
Investigadores posteriores toman la teoría de Fisher para de los más destacados fue el resultado de los primeros
reflejar ese decaimiento asintótico desde el valor 1 hasta encuentros entre los colonizadores y la población
el 0 (Ogburn 2006: 408). Sin embargo, Ogburn ofrece autóctona local. Incluso si retrotraemos la cronología de
algunas modificaciones, pues su análisis no solo se basa contacto a una fecha anterior, el panorama que muestra
en la distancia que hay entre el punto del observador la distribución de los yacimientos adscritos a momentos
y el objeto, sino también en el tamaño de este último. prehistóricos es totalmente diferente al perceptible tras
Para este autor b2 se calcula multiplicando la altura del la llegada de los primeros contingentes orientales. La
objeto en m por un multiplicador de distancia (Ogburn distribución de los asentamientos, analizada a través de
2006: 2010), correspondiente a un arco visual de 0.01667 métodos estadísticos, revela una concentración espacial
grados y restando el parámetro b1 (de 1 km igualmente en el interior continental, particularmente alrededor
para este autor). de los ríos, especialmente la cuenca del Iro (Figura 2).
Esto indica, como ya se ha señalado, que el patrón de
Análisis y resultados establecimiento en la bahía de Cádiz antes de la llegada
de los colonos orientales era significativamente distinto
Para comprender la ordenación del territorio en al que establecieron estos últimos. Los asentamientos
torno a la bahía de Cádiz durante la I Edad del Hierro previos a la colonización fenicia han sido descritos
resulta fundamental, como hemos visto, analizar la como “poblados de fondos de cabañas” o comunidades
conexión existente entre cada uno de los elementos que rurales documentados desde el final del Neolítico hasta
componen el paisaje. Dada la importancia de los tres la Edad del Bronce final, que dependían de los centros
núcleos urbanos principales constatados en la bahía de poblacionales de mayor tamaño, como Mesas de Asta,
Cádiz (Teatro Cómico, Castillo de Doña Blanca y Cerro del que ejercían el control sobre el territorio (Izquierdo de
Castillo), es a partir de estos tres enclaves desde los que Montes, 1998; López-Rosendo, 2011, 2013). La mayoría
comenzamos a estudiar la distribución de la población de los autores señalan que las poblaciones autóctonas,
fenicia en la bahía. antes de la llegada de los colonos, se concentraban
principalmente en la Sierra de San Cristóbal y sus
Estos tres yacimientos conforman los tres vértices de un alrededores. La explotación de recursos marinos era
triángulo que engloba la práctica totalidad de la bahía secundaria y realizada por pequeñas comunidades
gaditana. No se trata de una distribución agrupada ni costeras que dependían de los asentamientos interiores
aleatoria, sino de una ordenación polinuclear que sigue dedicados principalmente a la agricultura y la ganadería
un patrón regular y consciente en torno a la bahía, ya (Ruiz Mata y Pérez, 1995; López Amador et al., 1996; Ruiz
que la distancia entre los tres puntos es prácticamente Gil y López Amador, 2001; Cantillo et al., 2011).
la misma: desde Teatro Cómico a Castillo de Doña Blanca
16 km, desde Teatro Cómico a Cerro del Castillo 18 km. La interacción entre la población autóctona y los recién
llegados ha sido estudiada tradicionalmente gracias
Una vez geoposicionados, se evidencia que la mayor a una serie de indicadores materiales, ideológicos y de
parte de los sitios fechados en torno a finales del siglo transferencia de tecnología. Entre los primeros destaca
IX y principios del VIII a.C. se concentran entre la zona la cerámica a mano, cuya presencia en los yacimientos
insular de la bahía (en el entorno inmediato de Cádiz coloniales2 se explica bien como el resultado de la
capital, donde se ubica el sitio fenicio arcaico de Teatro
Cómico) y las dos áreas continentales y costeras aludidas 2
Desde una perspectiva poscolonial el estudio de la “hibridación” en
(Chiclana de la Frontera con Cerro del Castillo y El Puerto la cerámica se considera una valiosa herramienta para distinguir
diferentes grupos humanos dentro de las comunidades coloniales
de Santa María con Castillo de Doña Blanca). En contraste, (Botto, 2013, 2014a: 274).

183
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 2. Análisis de la distribución de los yacimientos existentes en la zona de estudio correspondientes a la Prehistoria
Reciente-Bronce Final y I Edad del Hierro sobre el MDT creado por López-Sánchez (2023).

184
Natalia López-Sánchez and Ana Mª Niveau-de-Villedary y Mariñas: Metodología de estudio para el análisis arqueológico

práctica de matrimonios mixtos, bien a consecuencia gracias a la red de puertos principales y secundarios,
de la presencia de mano de obra local en las nuevas que se establecen a partir de la ubicación de los tres
fundaciones fenicias (Martín Ruiz, 1995-1996, 2000; principales asentamientos (Teatro Cómico/Gadir,
Delgado, 2005; Delgado y Ferrer, 2007a, 2007b; López Castillo de Doña Blanca y Cerro del Castillo).
Castro 1991). Junto a la cerámica y otras materialidades,
se han realizado intentos para discriminar entre lo local Desde el punto de vista social, durante la Edad del
y lo exógeno en otros aspectos del registro (Escacena, Hierro I, especialmente en Andalucía oriental, se
2011: 167-168). Por ejemplo, se ha considerado produce un cambio de sociedades tribales, basadas
que las incineraciones bajo túmulo responden a en la producción doméstica, a sociedades estatales
rituales funerarios que se introducen con la llegada que operan bajo un sistema de producción tributario
de los fenicios (Pellicer, 2008: 20), aunque no existe (Sahlins, 1983; Molinos et al. 1994; Ruiz y Molinos, 1993;
unanimidad a este respecto (Torres 1996: 155). Otro Haldon, 1993; Uriarte, 2005: 605). En la bahía gaditana
indicador discriminatorio es el conocimiento y uso de el cambio también implicaría un modelo que pasaría de
la técnica de copelación de la plata, de la que no existen una economía de subsistencia, como indican algunos
testimonios precoloniales en esta región (Ruiz Mata, autores, a una producción excedentaria y comercial
1989: 233; Fernández Jurado, 1995: 414; Izquierdo de (Ruiz Mata 2022: 190). No obstante, pensamos que en
Montes, 1997: 96-97), lo que sugiere su introducción por un primer momento, tal producción continúa teniendo
los colonos fenicios. Un último ejemplo lo encontramos carácter familiar y se lleva a cabo en las propias áreas
en los llamados “fondos de cabaña”, el modelo de domésticas o en lugares cercanos a ellas, como indican
vivienda autóctona, aunque algunos investigadores los yacimientos de Cádiz capital.
han expresado dudas sobre si realmente se trataban de
estructuras de habitación3 (Jiménez y Márquez, 2006). Tras esta breve lectura diacrónica, incidimos en el
hecho de que la elección del asentamiento en un
En nuestra área de estudio, el número de yacimientos lugar u otro nos permite conocer si dicha ubicación
arqueológicos pertenecientes al período colonial es se escogió por razones de defensa estratégica, por
significativamente menor si los comparamos con los de motivos económicos, políticos o religiosos, etc. Tales
la prehistoria, aunque algunos continúan existiendo. decisiones nos ofrecen pistas sobre las prioridades y/o
En la campiña sur, bajo la zona de influencia del río Iro funcionalidades de cada asentamiento y es un factor
y sus arroyos y afluentes encontramos estos ejemplos clave que debemos considerar junto con otros aspectos
en yacimientos como La Mesa, El Berrueco, Cerro de para entender mejor su importancia (Grau 2021:
las Madres, Cerro del Castillo de Medina, Hoyo Utrera 67-69). En este sentido, resulta interesante analizar
y Cerro del Castillo en Chiclana de la Frontera. Por estadísticamente la dispersión de los yacimientos de
lo que respecta al entorno del río Guadalete y sus este momento. Para ello, se han geolocalizado todos
afluentes –es decir, a la desembocadura del mismo ya los puntos donde ha habido hallazgos arqueológicos de
que tras la reconstrucción en nuestro MDT las orillas este periodo, ya sea a través de excavaciones o mediante
alcanzan la zona de El Portal–, encontramos Los prospecciones. A continuación, se ha utilizado el
Villares, Las Cumbres, Sierra de San Cristóbal, Cortijo método del “análisis de vecinos más cercanos” para
de Vaina, Campín Bajo, Pocito Chico y Las Beatillas, calcular la distancia promedio entre estos puntos y la
como yacimientos que se mantienen durante el período distancia que esperaríamos si estuvieran distribuidos
fenicio arcaico. Esto se debe a una reorganización del al azar. Si el valor obtenido es mayor que 1, indica una
poblamiento que se centró en agrupar a la población distribución dispersa entre las ubicaciones; en cambio,
de los asentamientos rurales en núcleos mayores, si es menor a 1, muestra una agrupación o concentración
seleccionados por su conexión y proximidad a los cursos en ciertas áreas. En este caso, el resultado muestra una
de agua, tal como se muestra en la imagen (Figura 2). distribución agrupada (0.5641). Otro dato relevante es
Por otro lado, desde una perspectiva de interacción que al calcular el punto medio de todos estos lugares,
entre grupos, estos núcleos se estructuran alrededor de este se sitúa en la bahía interna gaditana. Esto confirma
lo que llamamos bahía interna, ya que la llegada de los la estructura regular alrededor de la bahía en forma
fenicios provocó, entre otros cambios, que el espacio se de triángulo que mencionamos al comienzo, como se
organice ahora principalmente en términos marítimos. refleja en la figura 2.
Desde esta perspectiva, la conectividad se establece
principalmente a través de rutas marítimas y fluviales Para llevar a cabo una lectura diacrónica a escala
intergrupal, realizamos el mismo cálculo estadístico
3
Parte de esta incertidumbre se basa en que se ha descubierto que el
para finales de la I Edad del Hierro. En cuanto al
supuesto “fondo de cabaña” de El Carambolo era en realidad un primero, el análisis de “vecino más próximo” señala
bothros o una fosa ritual del santuario (Belén, 2000: 72), lo que parece una distribución agrupada en torno a una coordenada
confirmarse también en el caso de Pocito Chico (Izquierdo de Montes
y Fernández Troncoso, 2005: 719), un yacimiento cercano a nuestra
media situada, esta vez, en la bahía externa.
área de estudio.

185
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Otro factor significativo para el establecimiento de desde la muralla moderna, extramuros de la ciudad,
asentamientos es el topográfico. El Teatro Cómico hasta la Playa de Santa María del Mar en el frente
se encontraría según el MDT que hemos creado para oceánico y las desaparecidas Punta de la Vaca y Playa de
esta fase arcaica a 4.83 m.s.n.m. sobre un entorno que los Números hacía la bahía. Por último, el tercer sector
presenta una leve pendiente dunar que apunta hacia que configura la necrópolis de esta fase se extiende
el canal Bahía-Caleta. Por su parte, el Castillo de Doña desde la zona del cementerio contemporáneo hasta
Blanca se eleva sobre una ladera a una cota fenicia la Segunda Aguada en la línea de costa antigua de la
arcaica de 20 m.s.n.m. e, igualmente, el Cerro del bahía. Mención especial merece el yacimiento de Casa
Castillo presenta una altura de 20 m.s.n.m. del Obispo donde se erige una tumba monumental de
tipo herôon que inaugura el uso cultual del sitio (Gener
Si nos enfocamos en los yacimientos situados en las et al. 2014b), por lo que se podría incluir como parte
cercanías del río Iro y sus diversos arroyos y afluentes, del primer sector de la necrópolis, ubicado intramuros
observamos que se encuentran enclavados dentro de y cerca del canal. Sin olvidar la perduración de la
un entramado de cerros y leves colinas que se extiende necrópolis continental de Las Cumbres en El Puerto de
desde el municipio de Chiclana de la Frontera hasta Santa María, junto al asentamiento de Castillo de Doña
Medina Sidonia. Desde el punto de vista topográfico, Blanca, al otro lado de la bahía.
destacan los yacimientos de Medina Sidonia (El
Berrueco con 51,825 m; Cerro de las Madres con 204,912 Como mencionamos previamente en el apartado
m; o, bien, el Cerro del Castillo de Medina Sidonia con dedicado a la metodología, hemos generado varios
314,485 m), mientras que La Mesa, yacimiento situado mapas al reclasificar ciertos datos para poder examinar
en Chiclana de la Frontera y sobre una leve colina, aspectos relacionados con la movilidad. En primer
cuanta con una altura de 13,167 m, según el MDT creado. lugar, a partir del MDT, se ha creado un “mapa de
pendientes”. Después de ajustar los valores cualitativos
Por su parte, tras la reconstrucción paleotopográfica de las capas como “ríos, usos del suelo y pendiente” a
y paleomorfológica de la desembocadura del río valores cuantitativos según los criterios establecidos
Guadalete, encontramos sobre todo yacimientos (López-Romero 2005), desarrollamos un “mapa de
adscritos al Hierro I en torno a los arroyos Campín, fricción o coste”. Este último mapa cuantifica el costo
Salado y del Toro, además del ubicado en pleno litoral, asociado a atravesar cada punto del terreno.
el Castillo de Doña Blanca. En este caso, se trataría
de un relieve acantilado a orillas del Guadalete con Con esta información, podemos evaluar la accesibilidad
yacimientos en la Sierra de San Cristóbal a 100 m, a los yacimientos del entorno. Utilizando el método
que va decreciendo hacía el norte y el noroeste con MADO, se ha generado una capa resumen que
yacimientos por ejemplo como Las Beatillas a una representa la movilidad potencial en nuestra área de
altura de 55 m o Los Villares a 47 m. Además, en este estudio, es decir, una capa que indica la transitabilidad.
caso, es decir, en la campiña norte de la bahía gaditana, Al calcular el promedio de los valores MADO para cada
debemos añadir que a finales del Hierro I se produce un uno de los puntos (n=140), obtenemos una capa donde
cambio significativo en la distribución del poblamiento. los valores altos indican rutas preferentes, mientras
Para esta zona, se identifican áreas de producción que los valores bajos se extienden por el resto del área
que no están directamente relacionadas con las áreas de estudio (Aceituno y Uriarte 2019: 226). Al hacer este
residenciales o domésticas4, documentadas en la línea cálculo, observamos que algunas de las principales
costera de El Puerto de Santa María (Ruiz Gil 1988: 18; vías agropecuarias se encuentran dentro de esta red
Gutiérrez López 2004; Sáez Romero et al. 2020). (Figura 3.A). Por ejemplo, la Cañada Real de Algeciras,
que coincide con la ruta más concluyente y muestra la
También en estos momentos destaca la presencia de accesibilidad a los asentamientos de Medina Sidonia
una extensa necrópolis en Cádiz, algo no documentado (Figura 3.B). Igualmente, se observa todo un entramado
con anterioridad. Se trata de un área funeraria muy de cordeles y veredas que coinciden con las rutas
extensa donde podemos diferenciar tres sectores analizadas a partir del algoritmo MADO que conectan
(Niveau-de-Villedary y López-Sánchez 2021: 342-343). los yacimientos anteriores con los ubicados en Chiclana
El primero, el más próximo al asentamiento urbano de de la Frontera, como en la zona de la Cañada del Camino
Teatro Cómico y al canal Bahía-Caleta, que supone una de Cádiz (Figura 3.B) o como por ejemplo en el área del
zona bastante alta desde el punto de vista topográfico, Cordel de los Marchantes y el del Taraje a la Molineta,
incluiría los sectores funerarios excavados en las calles entre Chiclana de la Frontera y el yacimiento de La
Botica esquina con Concepción Arenal, Mirador y Santo Mesa (Figura 3.C), vías que proporcionarían acceso a los
Domingo. El segundo sector es más amplio y se extiende recursos forestales del interior (Uzquiano y Arnaunz
2002; Uzquiano 2008). Asimismo, se evidencian rutas al
norte, próximas a los yacimientos de Cortijo de Vaina,
4
Las primeras instalaciones alfareras se documentan en el Sector III Hinojosa Alta, Arroyo del Campillo, Los Villares y Cerro
de Camposoto, San Fernando (Gago et al. 2000; Ramon et al. 2007; Sáez
2011). Naranja (Figura 3.D)

186
Natalia López-Sánchez and Ana Mª Niveau-de-Villedary y Mariñas: Metodología de estudio para el análisis arqueológico

Figura 3. A). Capa MADO para la movilidad potencial de la zona de estudio y señalización de las vías pecuarias y de los
yacimientos de la I Edad del Hierro; B). Vías pecuarias y capa MADO en torno a Medina Sidonia; C). Vías pecuarias y capa MADO
en torno a Chiclana de la Frontera; D). Vías pecuarias y capa MADO en torno a El Puerto de Santa María.

187
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 4. Análisis de visibilidad difusa desde embarcaciones situadas en la bahía interna gaditana. Según López-Sánchez 2023,
pp. 432, fig. 163.

Finalmente, la noción de paisaje visual, definida en la configuración y la percepción del paisaje cultural
por algunos autores como la “articulación de las en esta región.
propiedades visuales generadas por una configuración
espacial específica” (Llobera 2003: 30-31), resulta de Un barco situado en el interior del saco más profundo
gran importancia para llegar a comprender de una de la bahía no solo navegaría cerca de la costa, sino que
manera multidimensional las pautas territoriales de las también tendría la capacidad de conectar visualmente
sociedades pasadas (García-Sanjuán et al. 2006: 181). Así, con las posibles áreas portuarias del entorno. Desde
la proyección visual derivada del cálculo de cuencas esa ubicación, podría incluso tener visibilidad para
visuales nos aporta información acerca de la parte del observar Medina Sidonia5 en ciertos días claros (Figura
territorio sobre la que estos tres núcleos principales 4).
ejercían dominio visual.
Por su parte, desde una embarcación posicionada en la
En este contexto, los análisis de visibilidad que hemos paleodesembocadura del río Guadalete, se observa con
elegido para abordar en este trabajo se relacionan claridad el yacimiento del Castillo de Doña Blanca, así
directamente con el concepto de PCM. Hemos optado como la Sierra de San Cristóbal, en toda la orilla norte.
por una perspectiva visual desde el mar hacia la Hacia el sur, se adentra un poco más en el interior
tierra, y lo hacemos por dos razones fundamentales. continental, llegando incluso hasta el municipio de
1) En primer lugar, nos encontramos en un entorno Puerto Real (Figura 5).
marítimo, específicamente en la bahía de Cádiz, de
ahí la importancia de entender cómo se visualiza la Cerca de la Sierra de San Cristóbal y el Castillo de
tierra desde el océano. 2) En segundo lugar, hemos Doña Blanca se localiza el arroyo del Carrillo, que solía
puesto el énfasis en los ríos Iro y Guadalete como ejes
vertebradores del territorio. Al explorar la visibilidad 5
De hecho, el indiscutible alcance visual de esta población sin
desde estos ríos, buscamos comprender cómo influyen necesidad de realizar un análisis teórico que lo represente, ya aparece
en diversas cartas náuticas de los siglos XVI, XVII y XVIII.

188
Natalia López-Sánchez and Ana Mª Niveau-de-Villedary y Mariñas: Metodología de estudio para el análisis arqueológico

llamarse arroyo de Mata Rocines debido al riesgo que del Guadalete (Figura 6.D). Y por otro, que la unión de
representaba para los animales cruzar su vado. Desde dichas concentraciones conlleva a un dominio visual
un punto de vista arqueológico, este arroyo se extiende total por parte de los asentamientos interiores sobre
con sus distintas ramificaciones hasta las cercanías de todas las rutas terrestres y fluviales necesarias para
los sitios de Pocito Chico, Hinojosa Alta y Arroyo del alcanzar el interior continental.
Campillo. El análisis visual demuestra su orientación
hacia el interior continental (Figura 6.A), una zona de Conclusiones
gran riqueza agropecuaria seguramente especializada
en la producción con vistas a abastecer a la población Los análisis espaciales llevados a cabo para este estudio
semita de la costa, como denota la conexión entre la confirman que a inicios de la I Edad del Hierro se
campiña norte de Cádiz y las antiguas zonas costeras observa una notable transformación del patrón de
mediante los diversos arroyos, que en tiempos asentamiento y del uso de la tierra. Se atestigua la
protohistóricos debieron constituir caños mareales aparición de grandes centros tipo oppida que se sitúan
abiertos al estuario del río Guadalete (Gavala 1959 en las colinas prominentes de la zona, junto a ellos se
[1992]; López-Rosendo 2013: 429). desarrollan establecimientos rurales en las llanuras que
los rodean (Grau y Sarabia 2022: 242-246). Antes de la
En el vértice sur junto al Cerro del Castillo, el río Iro y llegada de los fenicios los análisis estadísticos muestran
sus múltiples afluentes forman un sistema de vías que una distribución de asentamientos alrededor del río Iro
conducen hacia las proximidades de Medina Sidonia. que sugiere que la forma en que la población habitaba
Desde su desembocadura en el frente oceánico en la Bahía de Cádiz antes de la I Edad del Hierro era muy
conexión con el caño de Sancti Petri, pasa por el Cerro diferente a la distribución que se estableció más tarde,
del Castillo en el casco histórico de Chiclana de la cuando el centro medio de organización se traslada
Frontera y continua por la campiña interior, pasando hacia la parte interna de la bahía. A través de los
por el poblado neolítico de La Esparragosa (Vijande mapas de distribución se evidencia que existen áreas
et al. 2019: 1112), hasta llegar a Medina Sidonia, zona específicas en la bahía de Cádiz, como San Fernando y
también de gran riqueza agropecuaria donde se sitúan toda la zona de la campiña sur, donde la presencia de
importantes yacimientos, como El Berrueco, con asentamientos desaparece por completo, dejando esas
materiales fenicios fechados en los siglos VII y VI a.C. áreas practicamente deshabitadas.
(Escacena et al., 1984: 24-26), y el Cerro de las Madres,
también con cerámica que data del siglo VII a.C. Por otra parte, el análisis diacrónico ha mostrado que
(Escacena et al., 1994), una cronología que es posible hacia el siglo VI a.C., al concluir la etapa inicial de la
retrotraer a momentos anteriores gracias a las últimas Edad del Hierro, la distribución de asentamientos
prospecciones realizadas que han señalado la presencia experimenta nuevamente un cambio, esta vez
de cerámica fenicia arcaica (siglo VIII a.C.) y cerámica a orientándose alrededor de la parte exterior de la bahía.
mano autóctona (López-Sánchez et al. e.p.).
Por lo expuesto, los análisis realizados nos plantean
Dicha dinámica también es evidente en el campo algunos interrogantes: ¿En un inicio, se enfocaron
visual desde una embarcación posicionada en los más en controlar la bahía interna que la externa? ¿el
arroyos del Palmetín y Salado (Figura 6.B). Desde allí cambio en la ubicación del punto medio de agrupación
se pueden visualizar los cerros de la Espartosa, de la implica un cambio en la zona de interés para etapas
Palmosa, del Cróquer e incluso el Cerro de las Madres en posteriores? ¿por qué algunas zonas presentan un salto
Medina Sidonia. Esta red de comunicación habría sido ocupacional sin apenas evidencias materiales, salvo
utilizada para obtener leña, no solo como una actividad contadas excepciones, que muestren el contacto con la
económica diaria (Uzquiano y Arnanz 2002; Uzquiano población fenicia en el momento de su llegada?
2008), sino también para hacer acopio de madera
destinada a la construcción de embarcaciones. En relación con la disposición topográfica de los
asentamientos, la mayoría de los yacimientos, tanto
Finalmente, el análisis de visibilidad acumulada de los aquellos alrededor del río Iro como los situados cerca
yacimientos en torno a ambos ríos permite observar dos del Guadalete, muestran cierto grado de inaccesibilidad.
parámetros. Por un lado, zonas de concentración visual Entre otras posibles razones, esta situación podría ser
como reflejan los yacimientos de Chiclana de la Frontera resultado de rivalidades entre los asentamientos locales,
con un gran dominio visual sobre la desembocadura del posiblemente debido a una densidad poblacional alta o
río Iro, es decir, sobre la entrada al interior continental a la competencia por los recursos. Este esquema, que se
de cualquier embarcación y los de Medina Sidonia sobre observa con frecuencia y se encuentra bien documentado
la campiña (Figura 6.C); o bien, como muestran todos en la prehistoria reciente de la península ibérica (García
los yacimientos en torno a los arroyos Salados, del Gallo Sanjuán et al., 2006: 182), nos presenta un modelo de
y del Toro, entre otros, en la zona de la desembocadura asentamiento que requiere un análisis detallado para

189
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 5. Análisis de visibilidad difusa desde embarcaciones situadas en la bahía interna gaditana. Según López-Sánchez 2023,
pp. 433, fig. 164.

comprender su relevancia en la I Edad del Hierro. Como deben complementarse con información histórica y
es sabido, los paisajes y las dinámicas sociales también arqueológica; y que, por otro, deben ser empleados
evolucionan con el tiempo, lo que añade complejidad al atendiendo a un plan de estudio que tenga claro desde
estudio de estos patrones de asentamiento. Igualmente, el principio qué preguntas queremos contestar. Resulta
tras la visualización de los análisis MADO, podemos fácil caer en la idea de que un SIG calcula por nosotros
apuntar que la interconectividad entre los distintos el comportamiento de las sociedades pasadas en un
asentamientos no solo tendría como base el trayecto territorio determinado a partir de algoritmos y cálculos
del río Iro, sino que se complementaría con una serie estadísticos. Supone un verdadero reto para la ciencia
de rustas terrestres que, en ocasiones, coinciden con en general y para las Humanidades en particular, puesto
las rutas agropecuarias tradicionales. Y del mismo que la preparación que debe tener un estudio de tales
modo, tener control visual sobre las rutas terrestres características, a diferencia de otros, es de carácter
y fluviales, tal y como se desprende del análisis de multidisciplinar, una de las singularidades principales
visibilidad acumulada, podría ser una estrategia para del estudio aquí presentado y de la tesis doctoral en el
proteger los recursos de una comunidad ante posibles que se enmarca (López-Sánchez 2023).
conflictos territoriales en aumento.
Bibliografía
En definitiva, como hemos podido comprobar a lo
largo de estas páginas, el empleo de los SIGs en los Aceituno Bocanegra, F. J. y Uriarte GonzáLez, A. 2019.
estudios arqueomorfológicos del paisaje supone una Conectando un territorio: simulación de rutas de
mejora técnica y metodológica (Palet et al. 2011: 628), movilidad entre cazadores-recolectores y primeros
pero también interpretativa. No podemos olvidar que cultivadores. El caso del Cauca medio (Macizo
se trata de modelos teóricos que intentan ajustarse lo Volcánico, Colombia), Trabajos de Prehistoria 76 (2):
máximo posible a la realidad y que, por un lado, siempre 219-235.

190
191
Figura 6. A. Cálculo de visibilidad para una embarcación situada en el arroyo de Mata Rocines; B). Cálculo de visibilidad para una embarcación situada en el río Iro; C).
Visibilidad acumulada para los yacimientos de la campiña sur gaditana de la I Edad del Hierro; D). Visibilidad acumulada para los yacimientos de la campiña norte de
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197
‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation
of autochthonous sites at the outset of the Iron Age between the
southeast of Iberia and the Strait of Gibraltar

José Suárez-Padilla*
José L. Caro*
Universidad de Málaga

Abstract: This article delves into the themes of settlement patterns, internal organisation and architectural traditions of the
indigenous communities of the eastern half of southern Iberia at the Late Bronze Age-Iron Age transition. The results point to
both continuity and change with respect to the Late Bronze Age, the changes stemming from the influence of the founding of
Phoenician settlements in the region throughout the 10th-9th centuries cal BC. A first aspect worth highlighting among the
autochthonous groups was their interest in establishing a political control over the areas both along the coast and the main
inland communication routes. A second aspect was the emergence of both rural villages and the construction of settlements
surrounded by walls containing acropoleis with buildings of local architectural tradition coexisting with others inspired by
oriental traditions. Yet the internal organisation of these settlements is on the whole characterised by a continuity rooted in
the Late Bronze Age. This diverse panorama must be understood in general terms in the framework of the internal dynamics of
the different local communities characterised by the emergence of aristocratic societies linked to oppida that will dominate the
political landscape in the 6th century BC.
Keywords: Iron Age Urbanism; settlement patterns; architectural traditions; southern Iberia; Late Bronze Age; Iron Age;
phoenician settlements.
Resumen: Este artículo profundiza en los temas de los patrones de asentamiento, la organización interna y las tradiciones
arquitectónicas de las comunidades indígenas de la mitad oriental del sur de Iberia en la transición entre el Bronce Final y la
Edad del Hierro. Los resultados apuntan tanto a la continuidad como al cambio con respecto a momentos precedentes, derivados
de la influencia de la fundación de asentamientos fenicios en la región a lo largo de los siglos X-IX cal BC. Un primer aspecto
a destacar entre los grupos autóctonos fue su interés por establecer un control político sobre las zonas tanto de la costa como
de las principales vías de comunicación del interior. Un segundo aspecto fue la aparición tanto de aldeas rurales como de la
construcción de algunos asentamientos rodeados por murallas, que contenían acrópolis con edificios de tradición arquitectónica
local que coexistían con otros inspirados en tradiciones orientales. Sin embargo, la organización interna de estos asentamientos
se caracteriza en su conjunto por una continuidad que hunde sus raíces en el Bronce Final. Este panorama diverso debe entenderse
en términos generales en el marco de la dinámica interna de las diferentes comunidades locales, caracterizadas finalmente por la
aparición de sociedades aristocráticas vinculadas a oppida, que dominarán el paisaje político en la región a partir del siglo VI a.C.
Palabras clave: Urbanismo de la Edad del Hierro; patrones de asentamiento; tradiciones arquitectónicas; sur de Iberia; Edad del
Bronce Final; Edad del Hierro; asentamientos fenicios.

Introduction 2023). Only a small number of sites have benefitted from


extensive interventions that can shed more definitive
The objective of this article is to establish the current light on these questions. There is, for example, little
state of research on the question of territorial data on their internal organisation. It is for this reason
organisation and autochthonous settlements at the that this study places greater weight on the few
end of the Bronze Age and outset of the Iron Age in yielding more extensive archaeological data. Hence the
the southeast of the Iberian Peninsula. The study area elements gleaned from these sites serve to come to a
comprises a vast zone roughly stretching across the generic approach to the themes of settlement patterns,
current Provinces of Almería, Granada, Jaén and Málaga spatial organisation and architectural traditions which,
with a particular focus on the coastal sectors. It is in in turn, serve to diagnose which elements of local
fact this coastline that saw the contacts in the 10th- tradition survived and which experienced significant
9th centuries cal BC between the local populations and transformations at the beginning of the timeframe.
Phoenicians, an interaction that is essential grasping
what gave rise to the urban models of the oppida It is therefore fundamental to initiate this analysis by
dominating the territory from the 6th century BC. turning to absolute radiocarbon datings to specify the
chronology and temporality of the historical framework
It must be noted that the archaeological record marked by changes to local settlements stemming
concerning these areas is still very limited (Suárez et al. from Phoenician contacts. Unfortunately, the number

198
José Suárez-Padilla and José L. Caro: ‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation

of absolute datings is limited due to a lack of data or Ramsey 1994; 1995; 1998; 2001; 2008) resorting to the
because of poor methods. However, recent reviews of latest Intcal20 calibration curve (Reimer et al. 2020).
the archaeological materials from sites of this period Calibrated ranges and the endpoints were rounded out
are beginning to generate information of great value1. by 10 years when the error was greater than or equal to
25 years and by 5 years when the error was less than 25
The starting point: chronological and temporal years (Stuiver and Polach1977; Millard 2014).
aspects of the end of the Bronze Age and the outset
of the Iron Age in the SE of the Iberian Peninsula The analyses of the samples from Gatas, Cerro de la
Mora and Acinipo yielded dates starting from the end
As noted above, the very limited number of regional of the 2nd millennium cal BC. It is noteworthy however
radiocarbon datings for this timeframe is an obstacle. that the set suffers from high statistical deviation and
The most noteworthy is the lack from the older falls into the plateau of the radiocarbon calibration
phases of the timeframe, notably from Gatas (Turre, curve.
Almería) (Castro Martínez et al. 1995), Cerro de la Mora
(Moraledad de Zafayona, Granada) (González et al. The chronological ranges and timeframes of the
1987) and Acinipo (Ronda, Málaga) (Aguayo et al. 1991). autochthonous settlements from the outset of the
Datings for the subsequent outset of the Iron Age stem Iron Age are from radiocarbon datings from the sites
from Calle San Miguel (Guadix, Granada) (Carrasco of Calle San Miguel, Plaza de San Pablo, Los Castillejos
et al. 2002), Plaza de San Pablo (Málaga) (Arancibia de Alcorrín, La Era, and Plaza del Pilar Alto. The two
and Fernández, 2012) and Los Castillejos de Alcorrín unpublished cases from Cerro de la Era were carried
(Manilva, Málaga) (Marzoli et al. 2010). To this group can out on short-lived samples, notably seeds from
be added the unpublished datings from Cerro de la Era stratigraphical unit 2.38. Both fall into Phase I which
(Benalmádena, Málaga) (Suárez and Cisneros 1999) and corresponds to a horizon associated with the site’s
Plaza del Pilar Alto (Cártama, Málaga) (Melero 2022), as founding which served as the base of a dwelling (Figure
well as those from La Rebanadilla (Málaga) (Sánchez et 1).
al. 2011; Marzoli et al. 2016; Pérez-Jordá et al. 2021) and
Morro de Mezquitilla (Algarrobo, Málaga) (Pingel 2006) The first (Beta-632729 - 2710±30) is a seed of a legume
which apply to the first Phoenician settlements. which calibrated at 68% probability falls between 900-
815 BC, and at 95% between 910-805 BC. The second
Furthermore, many of the analyses of these sites were (Beta-632730 - 2670±30) is a seed of Triticum sp. which
carried out on charcoals devoid of anthracological at of 68% ranges from 890-800 cal BC and at 95% ranges
identifications, which potentially could lead to between 900-795 cal BC. This thus places the stratum
imprecisions linked to the ‘old wood’ effect. Also those clearly in the 9th century cal BC. The sample from
carried out on bone were not accompanied by isotopic Plaza del Pilar Alto (Beta-656739 - 2580±30) in turn,
data allowing the sample to be properly evaluated. To is associated with the oldest levels of the sequence
complicate things further, many of the older datings (Sector 1, stratigraphical unit 36) linked to the remains
preceded the AMS technique thus often yielding of an elliptical dwelling (Melero 2022: 191-192). It
statistical deviations of more than 50 years and at corresponds to a bone of a Sus sp., which at 68% ranges
times of up to 90-100 years. An even more extreme from 800-770 cal BC and at 95% between 810-575 cal BC
example not retained in this study is from Acinipo (760 BC average).
with a deviation of 180 years. The recent datings from
Cerro de la Era and Plaza Alta de Cártama, in turn, All these exposed ranges were contrasted with those
offer deviations of only 30 years which are considered of the Phoenician sites of La Rebanadilla and Morro de
standard by current laboratories. In any case, the state Mezquitilla.
of radiocarbon datings is a general and systematic
problem in the Iberian Peninsula and the dated samples To analyse the different contexts, this study resorted to
from this period requires future review. both the Sum (SUM) and the Kernel Density Estimation
(KDE) analyses (Bronk Ramsey, 2017). In the case of
The datings concerning this timeframe are listed in SUM, it is necessary to take into consideriation possible
Table 1. Certain predating the outset of the Iron Age accumulations of uncertainty that occur in samples
were incorporated in order to determine the starting with high deviations or affected by fluctuations and
point of the sites that will be discussed in the following plateaus of the calibration curve. The analyses were
paragraphs. All were calibrated with Oxcal 4.4.4 (Bronk initially carried out for the entire set prior to focusing
on those with a standard deviation of 50 years or less.
1
This article forms part of the R+D+I Project (UMA20-FEDERJA-149)
entitled La ‘Historia Oculta’ en los fondos de los Museos: una aproximación The plotting of the radiocarbon analyses (Figures 2-3)
arqueológica interdisciplinar a los orígenes de la ciudad de Málaga desde
época Prehistórica a la llegada de los fenicios (Siglos XXII al VII A.C.), 2021- clearly signal that the indigenous settlements are
2023. contemporary to the archaic phases of the Phoenicians

199
Table 1. Listing of the radiocarbon datings serving for this study. Calibrated with Oxcal 4.4 and the Intcal20 curve.

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Cartama Beta-656739 2580±30 800-770 810-575 760 60 785 -19,8 7,7 42,9 14,2 3,5 Unpubliseh
Cerro de la Era Beta-632729 2710±30 900-815 910-805 860 30 860 -20,5 Unpubliseh
Cerro de la Era Beta-632730 2670±30 890-800 900-795 835 30 825 -24,3 Unpubliseh
Cerro de la Mora UGRA-235 2740±90 985-810 1190-770 925 100 910 González et al. 1987
Cerro de la Mora UGRA-232 2670±90 970-770 1055-540 835 120 845 González et al. 1987
Cerro de la Mora UGRA-231 2670±100 985-765 1110-540 830 135 840 González et al. 1987
Gatas OxA-2859 2790±70 1015-835 1155-805 960 90 950 -21,8 Castro et al. 1995
Gatas OxA-2858 2690±70 910-800 1045-760 865 70 860 Castro et al. 1995
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Guadix (Calle San Miguel) UGRA 516 2750±60 970-820 1045-800 910 65 900 Carrasco et al. 2002
Guadix (Calle San Miguel) UGRA 515 2620±90 905-570 985-425 745 130 780 Carrasco et al. 2002
La Rebanadilla Beta-264171 2800±40 1005-905 1050-830 950 55 955 -25,9 - - - - Sánchez et al. 2011
La Rebanadilla MAMS-23744 2793±38 1005-905 1045-835 945 55 945 -31,7 - 19,6 3,3 Marzoli, et al. 2016
La Rebanadilla Beta-264170 2780±40 985-845 1040-825 930 55 925 -25,0 - - - - Sánchez et al. 2011
La Rebanadilla Beta-264173 2710±40 900-815 930-800 865 40 860 -23,4 - - - - Sánchez et al. 2011
La Rebanadilla Beta-485543 2670±30 890-800 900-795 835 30 825 - - - - - Pérez-Jordá, et al. 2021

200
La Rebanadilla Beta-264172 2650±40 890-790 900-780 825 35 815 -22,8 - - - - Sánchez et al. 2011
Los CasVllejos de Alcorrín Erl-11550 2711±42 900-815 970-800 865 40 865 Marzoli, et al. 2006
Los CasVllejos de Alcorrín Erl-11552 2684±42 895-805 915-795 850 35 845 Marzoli, et al. 2006
Los CasVllejos de Alcorrín Erl-11560 2676±42 895-800 910-790 845 35 835 Marzoli, et al. 2006
Los CasVllejos de Alcorrín Erl-11553 2674±43 895-800 910-790 845 35 835 Marzoli, et al. 2006
Los CasVllejos de Alcorrín Erl-11562 2635±42 825-780 900-770 810 40 805 Marzoli, et al. 2006
Los CasVllejos de Alcorrín Erl-11556 2627±41 820-780 900-760 805 45 800 Marzoli, et al. 2006
Los CasVllejos de Alcorrín Erl-11555 2601±45 820-760 895-550 760 75 785 Marzoli, et al. 2006
Morro de MezquiVlla B-4178 2750±50 965-825 1005-810 900 55 895 Pingel, 2006
Plaza de San Pablo Ua-23136 2785±45 1005-850 1050-825 935 60 935 Arancibia & Fernádez 2012

1
José Suárez-Padilla and José L. Caro: ‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation

Figure 1. Area 2 of the settlement of Cerro de la Era (Benalmádena, Málaga) revealing what appears to be an ellipsoidal or
circular dwelling raised on the foundation level of the 9th century cal BC settlement.

occupations (La Rebanadilla and Morro de Mezquitilla, and compatible with both Beta-264171, MAMS-23744
in blue), all yielding chronological ranges centred on and Beta-264170 of Rebanadilla and B-4178 of Morro de
the 10th-9th centuries cal BC and extending until the Mezquitilla in spite that the dating of the second site is
outset of the following century. more doubtful due to its high deviation.

Furthermore, each of the two Figures demonstrate that The 9th century cal BC is represented first of all by the
dating I-15464 from Acinipo stretches over the first dating from the site of Acinipo that although suffering
two centuries of the 1st millennium cal BC. A similar from high deviation, aligns well into this century.
situation applies to UGRA-235 of Cerro de la Mora, which Clearer in this sense are Beta-632729 and Beta-632730
like that of Gatas (OxA-2859), reveals a high deviation. of Cerro de la Era that fall in the 9th century cal BC and
However, other sites such as Plaza de San Pablo (Ua- those corresponding to the end of this century from
23136) are fully framed within the 10th century cal BC Los Castillejos de Alcorrín (Erl-11550, Erl-11552, Erl-

201
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 2. SUM analysis of the radiocarbon dates of the sites cited in the study.

202
José Suárez-Padilla and José L. Caro: ‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation

Figure 3. KDE analysis of the radiocarbon datings of the sites cited in the study.

203
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 4. SUM analysis comparing the radiocarbon dates of the autochthonous sites with those of the initial regional
Phoenician settlements.

Figure 5. KDE analysis comparing the radiocarbon dates of the autochthonous sites with those of the initial regional
Phoenician settlements.

204
José Suárez-Padilla and José L. Caro: ‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation

11560, Erl-11553, Erl-11562, Erl-11556 and Erl-11555). Acinipo (Aguayo, 1997: 25) and Llano de la Virgen (Coín,
These are likewise in line with the datings of Cerro de Málaga) (Fernández Ruiz et al. 1987) that by and large are
la Mora (UGRA-232 and UGRA-231) and Gatas (OxA- not common on the coastline. The only Late Bronze Age
2858), also fully compatible with the 9th century BC. regional coastline site is that near Salobreña (Granada)
Finally, the dating from Cártama (Beta-656739) from on an islet near the mouth of the Guadalfeo River
the 8th century cal BC is somewhat more recent than (García 2000: 242). Its highly strategic, and possibly
the others. symbolic, position was potentially intended to establish
occasional contacts with the Mediterranean navigators
The plotting of the radiocarbon analyses by settlement frequenting the Iberian Peninsula throughout the end
(Figures 4-5) thus delimits their temporal relationships. of the 2nd millennium BC (Ruiz-Gálvez 2013: 272).
Finally, following the chronometric hygiene guidelines,
this study focused exclusively on samples with a In spite of the lack of extensive excavations from this
statistical deviation of 50 years or less (Figures 6-7). period in the study area, domestic dwellings (known
as cabañas) have been brought to light characterised
Hence those worth highlighting corresponding to the by a certain architectural unity. They are dispersed
outset of the Iron Age those from the sites of Cerro de throughout the slopes of settlements and certain are
la Era and Los Castillejos de Alcorrín. Moreover, those flanked by features that could have served to store
from Los Castillejos, subjected to a rigorous choice and foodstuffs.
characterisation protocol, clearly concentrate between
the 10th and especially the 9th centuries BC. The floor plans of these Late Bronze Age dwellings were
most often ellipsoidal, attaining at times considerable
They in general terms evince that the indigenous sites dimensions as their main axis can exceeds 10 m in
of the first centuries of the 1st millennium cal BC were length. Their walls were generally made of earth
contemporary to the first Phoenician settlements. It raised on stone foundations. The blocks serving for
must nonetheless be noted that this chronological their foundations were arranged either in horizontal
framework remains imprecise and conditioned overlapping rows or sunk vertically into the ground.
excessively by samples that today lack sufficient quality The first tradition (overlapping rows) is evidenced
to be compared with the findings of conventional by the dwellings at Cerro de la Encina (Aranda and
pottery research. It is worth highlighting that the Molina 2005: 178) and Cerro de la Mora (Carrasco et al.
findings of these analyses begin to adjust when recently 1981: 310). There is possibly also a single case among
processed, well-characterised dates are available. Thus Phase VII at Capellanía (Martín 1993-94: 6). The second
gaining significant results requires initiating future tradition resorting to vertical slabs is best exemplified
projects aimed at increasing the number of quality at Cerro de los Cabezuelos (Contreras 1982: 310). It is
radiocarbon dating and expand the sampling to a larger noteworthy that the ubiquity of this building technique
number of sites. throughout the east and southeast of the peninsula
during the Late Bronze Age and Early Iron Age led
Settlement patterns, spatial organisation and González Prats to define it as the ‘Úbeda-Alboloduy-
architectural traditions during the Late Bronze Age Totana type’ (González 2001:174).
prior to the advent of Phoenicians in the region
Apart from these constructions on solid stone bases,
Regional settlements occupied since the Late Bronze were buildings raised with a frame of logs and earth.
Age promontories, geographical features offering good This is the case of a house at Gatas (Castro et al. 1990:
visibility. They at times overlapped with older Argaric 231). Adobe constructions are also known at Cerro
sites as is the case of Cuesta del Negro (Purullena, del Real (Pellicer and Schüle 1962: 9) and Cerro de
Granada) (Molina and Pareja 1975), Rincón de Olvera la Encina (Arribas et al. 1974: 140). The dwellings at
(Jaén) (Carrasco et al. 1986: 369) and Phase V of Fuente Cerro de los Cabezuelos featured posts to brace their
Álamo (Cuevas del Almanzora, Almería) (Schubart et al. roofs (Contreras 1982: 314). ‘Building B’ at this site
2000: 187). also reveals how their entrances were arranged at
one of their ends (Contreras 1982: 312). These feature,
This settlement pattern is proposed for Late Bronze Age however, show no evidence of porches. Their interior
sites of the region prior to the arrival of the Phoenicians space appears to be open although mud partitions
(Mederos 2008: 41 and 73). Sites here include sites such at the Cerro de los Cabezuelos (Contreras 1982: 314)
as Gatas (Castro et al. 1990), Cerro del Real (Galera, and Cerro del Real (Pellicer and Schüle 1962: 8) signal
Granada) (Pellicer and Schüle 1962), Cerro de la Mora internal compartmentalisation. This last site also
(Carrasco et al. 1981), Cerro de la Encina (Monachil, yielded evidence of long earth benches (Pellicer and
Granada) (Arribas et al. 1974; Aranda and Molina 2005), Schüle 1962: 8). Hearths, positioned especially in the
Cerro de los Cabezuelos (Úbeda, Jaén) (Contreras 1982), centre based on observations at Cerro del Real (Pellicer
Cerro de Capellanía (Periana, Málaga) (Martín 1993-94), and Schüle 1962: 8) were also common. The site of

205
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 6. SUM analysis limited exclusively to the radiocarbon datings of the sites with a deviation of less than or equal to 50
years.

Cerro de la Encina also reveals that interior walls could above, in terms of radiocarbon datings, the timeframe
be decorated with incised geometric motifs (Arribas corresponds to the 10th-9th centuries BC, whereas
et al. 1974: 140). Moreover, the walls of House A at Los conventional pottery research suggest the second
Cabezuelos reveal only signs of repeated whitewashing half of the 9th or the beginning of the 8th century BC
(Contreras 1982: 311-314). (Suárez et al. 2021).

Settlement patterns, internal organisation and This period is characterised by the continuity of
architectural models at the outset of the Iron Age occupation of Late Bronze Age hilltop sites that afforded
broad visibility and natural defences (e.g., Gatas, Cerro
The founding of colonial settlements in the south of de la Mora and Acinipo). Worth highlighting in the
the Iberian Peninsula inspired by eastern and central last case is the construction of new buildings within
Mediterranean tradition paved the way for the outset the settlement itself in spaces previously dedicated to
of the Iron Age in the region (Figure 8). As noted farmland.

206
José Suárez-Padilla and José L. Caro: ‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation

Figure 7. KDE analysis limited exclusively to the radiocarbon datings of the sites with a deviation of less than or equal to 50
years.

The regional occupation of the territory also saw de Cártama, and Peñón de la Reina (Alboloduy, Almería).
the founding of indigenous settlements along the The 8th century BC then saw a coexistence of these
perimeters of deltas or estuaries. Some of the dwellings more prominent territorial sites with new settlements
of sites such as San Pablo, on the right bank of the in the plains (located closer to fertile lands) centred
Guadalmedina palaeoestuary (Fernández et al. 2001; on agriculture and raising livestock (García 2007: 401).
Melero 2009), and Montilla (San Enrique de Guadiaro, A good example is Huertas de Peñarrubia (Campillos,
Cádiz) (Schubart 1987) on the left bank of the mouth Málaga) (García 1994 and 2007: 227-236; Medianero et
of the Guadiaro River, were raised with perishable al. 2002: 379).
materials.
Peñón de la Reina is the site that offers data on the
The spread of larger settlements aimed at the strategic internal organisation of these larger settlements.
control of communication routes serving the interior Despite old explorations from the 1980s, it is still one
took place in the later stages of the 9th century cal BC, of the better known sites. With a surface of barely a
notably Los Castillejos de Alcorrín, Plaza del Pilar Alto half a hectare, it was delimited by a wall potentially

207
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 8. Map of the southeast of the Iberian Peninsula with the position of the main settlements dating to the outset of the
Iron Age cited in the text.

dating back to Argaric times. Of the at least 23 buildings Most of the sites at this time are characterised by
emerging on the surface, only a few were excavated. ellipsoidal dwellings of Late Bronze architectural
It is clear that even if their layout followed no specific tradition. Peñón de la Reina continues to be key to
order, pre-established orientation or distance, they did observe these types of features (Figure 11). Here the
adjust to the local orography (Martínez and Botella longitudinal axes of its larger houses are approximately
1980) (Figure 9). 9 m in length while ranging in width from 3.50 to 4 m.
They coexist with other smaller models approximately
Los Castillejos de Alcorrín from the end of the 9th 6 x 4 m. They were raised on stone bases, most often
century BC stands out as a site enclosed by massive sunk vertically into the substrate and at times show
walls dotted by intermittent bastions along one of its signs of internal compartmentalisation. The also
fronts and preceded by monumental ditches. It also contain traces of the interior roof posts, beaten earth
comprised an interior wall delimiting its upper area, floors and, at times, long benches.
potentially an acropolis, revealing singular, dispersed
buildings of both local and Phoenician architectural The emerging rural villages were dominated by
tradition (Marzoli et al. 2010) (Figure 10). ellipsoidal or circular dwellings resting on stone
foundations, The site of Peñarrubia reveals smaller
The simplest construction techniques where applied to domestic modules (with major axes ranging from 4 to
small dwellings at sites such as San Pablo or Montilla 2 m) than those of the larger settlements (García 2007:
raised near the new coastal Phoenician settlements. 225-236) (Figure 12).
The remains of these buildings probably consisting of
earthen walls and spaces slightly sunk into the natural One of the novelties of this period is the presence of
substrate containing combustion structures and circular houses. Among the better recorded are those of
ceramic vessels. Acinipo (Aguayo et al. 1986: 43) (Figure 13). Of interest

208
José Suárez-Padilla and José L. Caro: ‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation

Figure 9. Plan of the settlement of Peñón de la Reina (Alboloduy, Almería) (by authors from Martínez and
Botella, 1980).

is the proposal that the early builders resorted to the rectangular yet rounded corner floor plans (Aguayo et
‘Ezekiel cubit’ module (0.52 m) of Phoenician tradition al. 1986: 39).
(Becerra 2023: 213) as gleaned in Iberia’s southwestern
sector at the site of Castro dos Ratinhos (Moura, Pits of various dimensions, shape and depth sunk into
Portugal). These buildings also featured trapezoidal the subsoil are also recorded in certain of these new
porches with stone pavings (Aguayo et al. 1986: 45). This sites. They occupy the gentle hillside slopes or the plain
type of entrance is reminiscent, as will be noted below, at the sites of Cortijo Riquelme (Turre-Los Gallardos,
of those of Los Castillejos de Alcorrín, although here Almería) (López et al. 2020), San Pablo (Fernández et
they are of seashells in front of buildings of Phoenician al. 2001) and Taralpe (Alhaurín de la Torre, Málaga)
architectural tradition (Marzoli et al. 2010: 163). What (Santamaría et al. 2012). Noteworthy is one of the oldest
appear to be hearths are recorded inside houses at at the Phoenician site of La Rebanadilla (Phase IV) that
Acinipo, although it has been proposed that they in is interpreted to contain the remains of ceremonial
reality served to deposit embers (Aguayo et al. 1986: 43- banquets associated with a sanctuary (Sánchez et al.
44). Common to these features, most often circular, was 2020:192-193).
the presence of potsherd pavings intended to insulate
them from moisture and allow a better combustion. These structures, traditionally interpreted as the
bases of dwellings, are common to the southwest of
Apart from ellipsoidal or circular houses are particular the peninsula (Delgado 2005). This interpretation has
cases such as that of Acinipo characterised by nonetheless been questioned (Escacena 2010: 136;

209
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 10. Geophysical survey of the site of Los Castillejos de Alcorrín (Manilva, Málaga). The features include a walled
enclosure with bastions and the area of the acropolis with buildings of Phoenician architectural tradition. @ DAI-Madrid.
Geomagnetic survey: Eastern Atlas, Berlin.

Suárez and Márquez 2014; López et al. 2020) as their fills, and at least two phases of construction. They also were
unlike those of the dwellings with stone foundations or raised on local stone foundations with well squared
earth walls, are characterised by a significant number of walls. Building A reveals a large trapezoidal porch
objects of various type including faunal remains, metal consisting of seashells before its entrance that appears
slag and, in particular, potsherds of handmade vessels presumably to be an access patio to two rear rooms,
of either Late Bronze tradition and wheel-thrown ware some of which appear to contain hearths (Figure 14).
from Phoenician workshops. Among the latter stand out Their floorplan is reminiscent of other contemporary
containers and tableware related to wine consumption. buildings interpreted as sanctuaries (Carambolo V,
At Cortijo Riquelme they are interpreted as successive MN23 of Castro dos Ratinhos, and another from phase
depositions of diverse materials serving to seal or cover III of Rebanadilla) (Marzoli et al. 2020b: 274). This feature
actions of high social value, in particular, traces of was later expanded by adding new rooms with hearths,
commensal practices (López et al. 2020: 258). long benches and new exterior seashell pavings.

However, the greatest novelty at this time is the Building B marked by two construction phases is the
construction of complex isolated buildings, raised most original and difficult to interpret. Its dimensions
with rectilinear walls enclosing several rooms that are are similar to that of Building A. Moreover, it comprises
clearly of oriental tradition. Those with highlighting are three rectangular rooms of comparable dimensions,
surface finds that coexists with indigenous dwellings one of which reveals a shell paving preceding its access.
at Peñón de la Reina. These also are represented by The property became more complex and expanded in
Buildings A and B of Los Castillejos de Alcorrín, which a second phase by building a large exterior trapezoidal
one must recall, share space with the acropolis and shell floor. This phase saw the construction of a rear
with other indigenous buildings of ellipsoidal floorplan space parallel to the neighbouring interior wall with
(Marzoli et al. 2020a: 333-337). These have several rooms small pits containing ceramic vessels, potentially

210
José Suárez-Padilla and José L. Caro: ‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation

Figure 11. Ellipsoidal-shaped dwelling of Peñón de la Reina (Alboloduy, Almería) (by authors from Martínez and Botella, 1980).

remnants of banquets and wine consumption (Marzoli half of the 9th century BC) in many aspects offer clear
et al. 2020a: 340). evidence of continuity with respect to the Late Bronze
Age. Yet the record simultaneously reveals significant
The presence of these features is of particular interest changes deriving from their coexistence with
in interpreting the relationships between the local Phoenician settlements implanted along the coastline.
and coastal Phoenician communities. There is the This situation yielded regional particularities resulting
possibility that certain possessed religious character from the diversity of local responses themselves
functioning to stage meetings with foreign colonists. and their management over time. This is proven by
The nature of the buildings and their architecture leads the combination of complex urban (acropolis, local
to speculate on the presence of settlers coexisting since and Phoenician buildings) and defensive (towers
their arrival with the local population. These types and ditches) features at the site of Los Castillejos de
of buildings in southwestern Iberia, notably those of Alcorrín, which despite these elements barely endured
Carambolo emulating foreign architecture, could have more than a century.
been the residences of the local elite thus serving to
promote their prestige (Delgado 2005: 592). One of the first aspects to assess this question involves
changes of settlement patterns. There is in fact evidence
Conclusions dating to the first centuries of the 1st millennium cal
BC of an interest throughout various regional sectors to
Despite the limited archaeological record, it is possible found them in proximity of archaic Phoenician sites on
to argue that the local societies of the eastern half of the coast This would lead shortly after to an interest in
southern Iberia at the outset of the Iron Age (dated by gaining a strategic control of the area, a phenomenon
radiocarbon analyses to between the 10th-9th centuries that has been labelled the ‘Alcorrín effect’ (Suárez and
cal BC and by conventional methods to the second Gomes 2023).

211
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 12. Traces of small circular or ellipsoidal dwellings forming part the rural settlement of Huertas de Peñarrubia
(Campillos, Málaga) (by authors from García Alfonso 2007).

212
José Suárez-Padilla and José L. Caro: ‘Pre-urban’ settlement patterns and internal organisation

Figure 13. Different types of dwellings from the settlement of Acinipo (Ronda, Málaga) (by authors from Gallardo 2007).

This is basically reflected by an increase in the number with circular floor plans also revealing characteristic
of sites with a strategic control of areas near the coast Phoenician architectural modules. Prototypes
as well as interested in controlling of the main routes of dwelling also emerge at this time resorting to
heading towards the interior. During this Early Iron rectangular forms albeit with rounded corners.
Age timeframe, particularly from the 8th century BC,
it is possible to observe the founding of villages in the The great novelty of the period is the construction of
plains near highly productive lands resulting in an novel buildings devoid of great architectural complexity
increase of demography. marked by a variety of rooms intended for specific
uses. Certain are highlighted by spectacular pavings
A common pattern concerning these site’s internal affording them a monumental appearance. A religious
spacial organisation is the presence of isolated buildings character at least in certain cases cannot be ruled out.
which are contrary to those along streets or forming They may have been designed as spaces for meeting
blocks typical of Phoenician sites such as Morro de foreigners, contexts that, given their prominent
Mezquitilla. These buildings, although adapting to the location in the settlements, allow to speculate as to
topography, reveal no apparent order among either the importance attributed by these populations to
the larger sites or the new villages. However, one must these relationships taking place within emblematic
highlight other examples such as those of Los Castillejos settlements protected by impressive walls. These serve
de Alcorrín surrounded by a massive wall, with another as authentic places of reference in times of change
wall delimiting an upper area (interpreted as the corresponding to the beginning of a new historical
acropolis) with scattered single buildings. Sites like period clearly conditioned by the recent relationships
these, most likely not exceptions in the region, played established with the emerging colonial settlements
a vital social, political and symbolic role as a result raised along the coastline.
of prodigious collective work contemporary to the
consolidation of the Phoenician presence in the region. This ‘breeding ground’ must therefore be understood
the germ or precursors of the aristocratic societies
Regarding architectural traditions, the first centuries linked to the oppida of the 6th century BC characterised
of the 1st millennium BC saw continuity with respect by a complex urban planning of oriental tradition with
to the Late Bronze Age evidenced by the construction dwellings grouped in blocks and elite residences, the
of buildings of various size with ellipsoidal floor plans. model of the regional indigenous political territories of
Yet there are other buildings in this timeframe typical the Late Iron Age (Ruiz and Molinos 2021).

213
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 14. Plan of Building A of the acropolis of Los Castillejos de Alcorrín. @ DAI-Madrid. Drawn by J. Fernández Pérez.

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217
Invención de lo urbano, invención de lo rural:
reflexiones sobre espacio construido y sociedad en la I Edad del
Hierro del sur portugués (ss. VIII - VI/V a.n.e.)

Francisco B. Gomes
UNIARQ – Centro de Arqueología de la Universidad de Lisboa; Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa

Resumen: En los inicios de la Edad del Hierro se asiste en el sur de Portugal a la emergencia, por un lado, de un ámbito
propiamente urbano en el que se integran una serie de yacimientos litorales, y, por otro, de un ámbito rural autónomo en
el interior, caracterizado por sistemas de poblamiento dispersos organizados en redes y clusters micro regionales. Esta nueva
situación parece resultar de las circunstancias en las que se produjo la transición de la Edad del Bronce a la Edad del Hierro, con
un desarrollo de las comunidades costeras a raíz del contacto con la diáspora fenicia y, a cambio, un colapso y dispersión de las
comunidades del interior. Sin embargo, y aunque la génesis de estos ámbitos se deba buscar en esa coyuntura, su dinámica y
constante desarrollo a lo largo de la I Edad del Hierro es evidente, y debe leerse desde una perspectiva procesual y diacrónica. Por
otra parte, se necesitan nuevos abordajes y nuevas herramientas para abordar la articulación entre estos dos ámbitos.
Palabras clave: urbanización; poblamiento rural; sistemas territoriales; arquitectura; estructuras sociales.
Abstract: The beginning of the Iron Age in Southern Portugal saw the rise, on the one hand, of a properly urban sphere which
included a series of coastal settlements and, on the other hand, of an autonomous rural sphere in the interior areas which was
characterized by dispersed settlement systems organized in microregional networks and clusters. This new situation seems
to result from the circumstances surrounding the Bronze – Iron Age transition, with a development of coastal communities
resulting from their contacts with the Phoenician diaspora and, on the contrary, a collapse and dispersal of the communities of
the interior. However, and while the genesis of these two spheres must be sought in this historical juncture, their dynamism and
constant development throughout the Early Iron Age is evident, and must be read from a processual and diachronic perspective.
On the other hand, new approaches and tools are required to analyze the articulation between these two spheres.
Keywords: urbanization; rural settlement; territorial systems; architecture; social structures

«Le città come i sogni sono costruite di desideri e di paure,


anche se il filo del loro discorso è segreto, le loro regole assurde,
le prospettive ingannevoli, e ogni cosa ne nasconde un’altra.»
Italo Calvino, Le Città Invisibile (Giulio Einaudi Editore, 1972)

Antes de lo urbano, antes de lo rural: consideraciones los conocimientos sobre la emergencia y desarrollo
previas sobre el final de las estructuras territoriales de estos dos fenómenos conexos – el urbanismo, o
y políticas de la Edad del Bronce del sur portugués más propiamente el proceso de urbanización, y la
configuración de un mundo claramente rural. Los
El inicio de la Edad del Hierro en el sur del actual datos que se presentan a continuación son, por ende,
territorio portugués ha marcado un cambio sustancial deudores de los importantes trabajos desarrollados a
en las fórmulas de organización sociopolítica y lo largo de los últimos años por otras investigadoras y
territorial de las comunidades locales. Por primera vez otros investigadores, entre los que cabría destacar la
se aprecia de forma clara una ruptura con el modo de labor de A. M. Arruda (v., p. ej., Arruda 1999-2000; 2014;
vida aldeano que, con distintos grados de complejidad Arruda et al. 2007; Arruda et al. 2017), pero también la
y articulación, había caracterizado los momentos de R. Mataloto, quien ha dedicado especial atención
anteriores, y la emergencia de una clara dicotomía y reflexión al mundo rural del interior sur portugués
entre, por una parte, un horizonte urbano y, por otra, (para una síntesis reciente de sus trabajos, v. Mataloto
un ámbito rural claramente diferenciado y autónomo. 2018; 2020, con bibliografía anterior).

Más que aportar datos novedosos sobre este proceso Para comprender mejor dichos datos y reflexiones,
(para ello, v. los capítulos de A. M. Arruda y E. de Sousa parece sin embargo importante recordar en rasgos
en este mismo volumen), esta contribución pretende muy generales el contexto histórico en el que se
ofrecer algunas reflexiones sobre el estado actual de enmarcan los procesos que se discutirán a lo largo

218
Francisco B. Gomes: Invención de lo urbano, invención de lo rural

de esta contribución, empezando por el panorama regionales en un sentido más amplio (Berrocal-Rangel
documentado en el sur portugués a finales de la Edad et al. 2012; Gomes 2015). Este proyecto, sin embargo, no
del Bronce. A nivel regional, este período se caracteriza llega a cuajar, quizás debido a condicionantes de orden
en términos generales por una aparente fragmentación geográfico, y su fracaso puede incluso haber estado en
sociopolítica. De hecho, en los territorios estudiados en el origen de episodios violentos de contestación social
mayor profundidad, como el Alentejo Central (Mataloto y política previos al eventual abandono del yacimiento
2012; 2013) y el interior del Bajo Alentejo (Soares 2013; (Berrocal-Rangel et al. 2012: 181).
Serra 2014), es posible detectar la presencia de un gran
número de unidades territoriales articuladas en torno Como resultado de esta asimetría, a inicios de la Edad
a sitios destacados en el paisaje, en muchos casos – si del Hierro se generan dos dinámicas de desarrollo
no en todos – dotados de fortificaciones, que parecen muy distintas en el sur del territorio portugués. Por
controlar otros de menor entidad, en elevaciones un lado, las comunidades ubicadas en los territorios
menos destacadas o en llano. más litorales, y más concretamente en el entorno de
la desembocadura de algunos de los principales cursos
Esta auténtica constelación de sistemas territoriales, de agua (v. infra), se ven enmarcadas de forma plena
que parecen a todas luces constituir entidades en las redes sociopolíticas “orientalizantes” mediadas
sociopolíticas autónomas, se articulan durante estos por la presencia fenicia, y van a conocer un importante
momentos en una red cuyo equilibrio se basa de forma desarrollo pautado por la adopción de formas culturales
simultánea en la solidaridad y la interdependencia, y en con una fuerte impronta mediterránea (v. Arruda 1999-
unos mecanismos de competición social que encauzan 2000; 2014; Arruda et al. 2007).
las tensiones inherentes al sistema hacia formas social
y políticamente reguladas marcadas por una lógica de Por otra parte, en el interior, y tras los intentos fallidos de
reciprocidad (v. Gomes 2015; Mataloto 2020: 33-35). incorporarse a dichas redes a los que antes se ha aludido,
se aprecia lo que parece ser un colapso generalizado
Hacia el final de este período, sin embargo, la llegada de las formaciones sociopolíticas regionales (Gomes
de nuevas poblaciones de origen oriental a las costas 2015; Mataloto 2017; 2020), seguido de un período de
meridionales del territorio peninsular, en general, y intensa restructuración de las comunidades locales
portugués en particular (Arruda 1999-2000; 2005; 2014), que, tras un período de crisis, reemergen en el registro
parece haber desestabilizado los delicados equilibrios arqueológico organizadas de forma muy distinta,
en los que se basaba el funcionamiento de esta red. ocupando pequeños núcleos dispersos organizados en
De hecho, la presencia fenicia en los parajes costeros clusters y redes microrregionales con una identidad
del Extremo Occidente parece haber favorecido las propia muy marcada (Arruda 2001; Mataloto 2004; 2007;
comunidades más cercanas al litoral en detrimento de 2009; 2018; 2020; Calado et al. 2007; Calado y Mataloto
sus congéneres del interior. 2008; Antunes et al. 2017; v. tb. infra).

El acceso privilegiado de las primeras al comercio Estas dos trayectorias de desarrollo a inicios de la Edad
mediterráneo mediado por los fenicios y a los bienes del Hierro son las que van a condicionar la aparición
de prestigio que estos introducen en los ámbitos y desarrollo de los dos ámbitos específicos discutidos
locales parece haber conllevado una disrupción de las en esta contribución: un ámbito urbano, o en vías de
lógicas de reciprocidad a las que antes se ha aludido, urbanización, esencialmente litoral, y un ámbito rural
favoreciendo el desarrollo de las comunidades costeras, autónomo en el que se enmarcan las comunidades de
e incluso creando las condiciones para la creación y la casi totalidad del interior sur portugués (Figura 1). A
desarrollo de nuevos aglomerados, como se discutirá continuación se presentarán algunas reflexiones sobre
más adelante. cada uno de estos ámbitos y los espacios construidos
que les caracterizan, antes de entrar a valorar las
Mientras tanto, los grupos del interior pugnan posibles fórmulas de articulación entre ambos.
por mantener el status quo, incluso ensayando
acercamientos a los recién llegados orientales, como La génesis del mundo urbano en el litoral sur
se aprecia en el caso ejemplar del Castro dos Ratinhos, portugués: ¿el urbanismo como co-creación y
en Moura (Berrocal-Rangel y Silva 2010) (Figura 1, n. proceso?
1). La implantación de un santuario de tipo fenicio en
este poblado del interior de Alentejo (Prados Martínez Como quedó dicho anteriormente, el arranque de un
2010) parece resultar de un intento de las élites locales auténtico proceso de urbanización – entendido no solo
de garantizar el acceso a las redes comerciales fenicias desde un punto de vista territorial y arquitectónico,
y el control de las relaciones con los recién llegados, sino también social y político – en el sur del territorio
reforzando así su papel socialmente destacado dentro de portugués a inicios de la Edad del Hierro parece
la comunidad, pero también en las redes sociopolíticas restringirse a un conjunto de yacimientos costeros cuya

219
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 1. Ubicación de los principales yacimientos y regiones citados en el texto: 1. Castro dos
Ratinhos (Moura); 2. Santarém; 3. Lisboa; 4. Quinta do Almaraz (Almada); 5. Setúbal; 6. Abul A
(Alcácer do Sal); 7. Alcácer do Sal; 8. Tavira; 9. Castro Marim; A. Alentejo Central/ Alqueva; B.
Beja; C. Ourique; D. Neves-Corvo (Castro Verde). Base cartográfica: Victor S. Gonçalves.

220
Francisco B. Gomes: Invención de lo urbano, invención de lo rural

integración en una koiné orientalizante se ha reconocido En este último yacimiento, los datos que se han dado a
al menos desde finales del siglo pasado (v. Arruda 1999- conocer sobre las más antiguas ocupaciones de la zona
2000) (Figura 1). Es el caso de Santarém (Arruda 1999- de la colina de Santa Maria parecen poner en evidencia
2000: 137-221), de Lisboa (Sousa 2018a) y de Quinta do un horizonte fundacional marcado por la presencia de
Almaraz (Almada) (Barros et al. 1993; Barros y Cardoso estructuras domésticas de tipo cabaña. Se conoce la
2004; Olaio et al. 2020) en el Bajo Tajo, de Alcácer do Sal planta, al menos parcial, de dos de estas estructuras,
(Silva et al.1980-1981; Paixão 2001; Arruda et al. 2021) y excavadas en el área de Parque das Festas (Oliveira 2013:
de Setúbal (Soares y Silva 1986), en el Bajo Sado, o de 344-345 y Fig. 6; v. tb. Covaneiro y Cavaco 2017: 222 y
Tavira (Maia 2000; 2003a; Arruda 2003a) y Castro Marim Fig. 2) (Figura 2A), pero contamos con referencias a
(Arruda 2003b; Arruda et al. 2007; Arruda et al. 2017) en otras similares identificadas en el Solar dos Corte Real
el Algarve. (Maia 2000: 132; Maia 2003b: 42; Maia y Gómez Toscano
2012: 330), y en el Palácio da Galeria (Maia 2003b: 42-43;
La fuerte impronta fenicia que caracteriza el desarrollo Maia y Gómez Toscano 2012: 330). El horizonte material
del espacio construido en estos yacimientos a lo largo asociado parece estar dominado por materiales de
de la Primera Edad del Hierro es bien conocida (v. el tipología local, pero casi siempre acompañados por las
capítulo de A. M. Arruda en este mismo volumen). La que parecen ser las primeras importaciones fenicias,
adopción de arquitecturas ortogonales (v. Arruda 1999- que incluirían ánforas, cerámicas de engobe rojo y oil
2000; Correia 2001; Arruda et al. 2007) y, en algunos bottles o ampollas.
casos, la edificación de estructuras de uso colectivo y
de aparato (p. ej., Maia 2003a: 62-63; Maia y Silva 2004; Los datos sobre los momentos fundacionales de Castro
Arruda et al. 2009; Arruda et al. 2017: 449; v. tb. infra) Marim son quizás menos expresivos, pero los pocos
reflejan dicha impronta, aunque en la mayoría de los niveles con cerámica exclusivamente a mano detectados
casos la extensión reducida de las excavaciones limite sobre el sustrato geológico (Oliveira 2012; 2013: 341-343
la comprensión global de la articulación del espacio y Fig. 3) (Figura 2B) tampoco desentonan de la dinámica
habitado de forma más general. documentada en Tavira, y podrían igualmente estar
indicando una fundación muy a finales de la Edad del
La intención de esta contribución, sin embargo, no es Bronce o ya dentro de un horizonte transicional, de
repasar los rasgos ya conocidos, sino ofrecer algunas primeros contactos.
ideas sobre dos aspectos del proceso de urbanización de
estos yacimientos que se consideran particularmente Los datos de estos dos yacimientos permiten además
interesantes y dignos de reflexión. El primero de estos replantear el significado del horizonte del Bronce Final
aspectos se relaciona con la cuestión del origen de los documentado en Alcácer do Sal (Silva et al. 1980-1981:
aglomerados que luego experimentaron un proceso 170-171; v. tb. Silva 2005) (Figura 3A), que quizás podría
de progresiva urbanización a lo largo de la I Edad del corresponder también a una fundación tardía, como
Hierro. ocurre además con Setúbal (Soares y Silva 1986) (Figura
3B), yacimiento para el que siempre se ha planteado
Salvo contadas excepciones para las que se ha planteado una fundación enmarcada en un horizonte transicional
un probable origen fenicio, como Quinta do Almaraz entre el Bronce Final y la Edad del Hierro, a tenor de la
(Barros et al. 1993; Barros y Cardoso 2004; Olaio et al. cultura material de los niveles más antiguos en los que
2020), Lisboa (esp. Sousa 2018a; 2018b) y Tavira (Maia la cerámica a torno es todavía muy escasa (Soares y Silva
2000; 2003a; v. tb. Amadasi Guzzo y Zamora López 2008), 1986: 96; para una discusión reciente, v. Gomes 2021a).
siempre se han reconocido de forma más o menos
explícita las raíces locales, indígenas, de la mayoría de A tenor de esta documentación, y a la espera de nuevos
estos aglomerados. datos, se puede plantear que los primeros contactos
entre las comunidades locales y las recién llegadas
Sin embargo, los datos publicados en la última década poblaciones orientales hayan resultado en un proceso
sobre los niveles más antiguos de algunos de ellos de restructuración territorial de amplio alcance con
parecen estar indicando que su fundación responde, un acercamiento de las comunidades locales a la costa,
en realidad, a una coyuntura muy particular de motivado por las oportunidades introducidas por la
recomposición territorial que podría relacionarse ya con presencia y el comercio fenicio, fenómeno que además
los primeros contactos entre las comunidades locales/ se aprecia también de forma clara en el Bajo Tajo,
regionales y las poblaciones fenicias asentadas en el aunque quizás en otros moldes (v. Arruda 2017, con
sur peninsular. A este nivel, los casos de Castro Marim bibliografía).
(Oliveira 2012; 2013: 341-343 y Fig. 3) y especialmente
de Tavira (Maia 2003b; Maia y Gómez Toscano 2012), En los casos de los aglomerados cuya fundación
en el Algarve, son particularmente notables (para una responde a esta dinámica concreta, podría decirse que el
revisión reciente, v. Gomes 2023). arranque del proceso de urbanización parte de un acto

221
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 2. A. Plantas de las estructuras de tipo cabaña excavadas en el Parque das Feiras de Tavira (seg. Oliveira 2013); B. Niveles
fundacionales del poblado del Castillo de Castro Marim, atribuidos al Bronce Final (seg. Oliveira 2012).

de co-creación, en la que convergen las agendas e incluso, Dicho esto, no se puede negar que son sobre todo
en una primera fase, las formas locales de construir y estas nuevas formas las que van a contribuir de forma
ocupar el espacio con unas influencias fenicias que se decisiva para la conformación de unas realidades
sienten primero en el repertorio material mueble, y socioespaciales en vías de urbanización (v. García
luego, en una etapa de consolidación, en la adopción de Fernández y Ferrer Albelda 2021: 154-170). En
nuevas formas arquitectónicas y organizacionales. particular, y a tenor de los datos disponibles, parecen

222
Francisco B. Gomes: Invención de lo urbano, invención de lo rural

Figura 3. A. Estratigrafía de las excavaciones del Museo de Arqueología y Etnografía del Distrito de Setúbal (MAEDS) en el
Castillo de Alcácer do Sal con indicación del nivel fundacional atribuido al Bronce Final y respectivos materiales (seg. Silva
et al. 1980-1981); B. Estratigrafía de la excavación del MAEDS en Travessa dos Apóstolos, Setúbal, con indicación del nivel
fundacional atribuido a la transición Bronce Final – Edad del Hierro y respectivos materiales (Soares y Silva 1986).

223
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

ser sobre todo dos los elementos que van a impulsar la sería deseable. Sin embargo, sí se dispone de ciertas
progresiva transformación de estos aglomerados en el evidencias indirectas que aportan algunas pistas
sentido de una creciente urbanización: por un lado, la para la reconstrucción de sus ritmos y dinámicas.
implantación de espacios formales de culto dentro de Un ejemplo de ello lo proporciona el caso de Alcácer
los núcleos habitacionales, como se puede apreciar en do Sal, un aglomerado cuyo urbanismo sigue siendo
Tavira (Maia 2003a: 66-69; Maia y Silva 2004) (Figura prácticamente desconocido (v. Silva et al. 1980-1981;
4B) y especialmente en Castro Marim (Arruda et al. Paixão 2001; Arruda et al. 2021). Sin embargo, este
2009; v. tb. Gomes 2012: 24-34) (Figura 4A); por otro, la poblado y su entorno sí ofrecen dos elementos de
construcción de nuevos tipos de estructuras defensivas, interés para esta discusión, que se refieren a la esfera
igualmente documentadas en los dos núcleos del funeraria y religiosa, respectivamente.
Algarve (Maia 2003a: 62-63; Arruda, Oliveira y Freitas
2017: 449) (Figura 4A y C), pero también posiblemente A nivel funerario, el estudio de la vecina necrópolis
en Quinta do Almaraz (Barros 1998: 136; Olaio et al. 2020: de Olival do Senhor dos Mártires (Gomes 2021b, con
1801) (Figura 4D), que a parte de su hipotético papel bibliografía anterior) ha permitido constatar que,
funcional conllevan igualmente un significado social e mientras su primera fase de uso a inicios de la Edad
incluso cognitivo, estableciendo una separación entre el del Hierro (c. 650 – 575/550 a.n.e.) se caracteriza por
interior y el exterior, el espacio en vías de urbanización una heterogeneidad de soluciones funerarias y la
y el medio natural de su entorno, y la comunidad que se presencia de ajuares complejos que parecen reflejar la
encuentra en vías de convertirse en comunidad cívica y perduración de discursos de representación social del
los elementos externos y ajenos a la misma. poder heredados del Bronce Final, a partir de inicios o
del segundo cuartel del siglo VI a.n.e. se produce una
Dicho esto, se podría sin embargo subrayar que transformación hacia modelos caracterizados por una
quizás sea conveniente repensar la forma como se ha mayor homogeneidad e isonomía, un desarrollo que se
planteado la adopción de formas urbanas, buscando puede relacionar con la transferencia de los escenarios
una interpretación para las mismas que se aleje de la de representación y negociación del poder y del
visión de un proceso linear, uniforme y relativamente estatuto del ámbito funerario hacia unas instituciones
rápido marcado por la trasladación de un modelo propiamente urbanas.
de ciudad oriental a occidente. Parece útil en este
contexto recordar que la investigación más reciente Curiosamente, es este también el momento en que se
sobre la urbanización en la Europa protohistórica viene abandona el vecino enclave fenicio de Abul A (Alcácer
señalando la multiplicidad de formas concretas que do Sal) (Mayet y Silva 2000), quizás como resultado
asume el fenómeno urbano y la necesidad de distanciar de un proceso de centralización y concentración de
la interpretación de dicho fenómeno de un esencialismo funciones religiosas, pero también comerciales, que
basado en la comparación de las realidades locales con podría igualmente leerse como el resultado de la
modelos ideales, ya sean próximo-orientales o clásicos transición hacia un modelo propiamente urbano. A
(Fernández-Götz et al. 2014; Fernández-Götz 2017; 2020; plazo, la fundación del santuario de ribera de Rua do
Dimova et al. 2021; v., sin embargo, García Fernández y Rato en el mismo poblado de Alcácer do Sal, ocurrida al
Ferrer Albelda 2021: 154-170). parecer a finales del siglo VI a.n.e. (Arruda et al. 2021),
parece de hecho estar indicando una concentración de
Pero más allá de esta necesaria sensibilidad a la posible este tipo, acentuando la probable capitalidad de Alcácer
diversidad de procesos y soluciones, creo que es en el marco del estuario del Sado.
igualmente importante tener en mente que el desarrollo
de formas urbanas en el Extremo Occidente es dinámico Así, y a pesar de la escasez de datos sobre el urbanismo
y tiene su propia historia interna. Por ello, el segundo y el espacio construido de este aglomerado, la evidencia
aspecto que se pretende subrayar en esta contribución indirecta de estos contextos funerarios y religiosos
es la idea del urbanismo como proceso (Leadbetter permite plantear que el desarrollo de características
2021). Un proceso constructivo, es cierto, pero sobre plenamente urbanas en el mismo se produjo de forma
todo un proceso social mediante el cual las jerarquías, progresiva. La fundación del poblado, quizás en el
las relaciones sociales y las instituciones locales se siglo VIII o inicios del VII a.n.e., la delimitación de una
transforman y adoptan nuevas formas propiamente necrópolis estructurada y permanente a mediados del
urbanas (v., p. ej., Haggis 2015). El espacio construido siglo VII a.n.e., la progresiva homogeneización de dicha
seguramente reflejaría este proceso que, sin embargo, necrópolis entre inicios y mediados del siglo VI a.n.e. y la
habrá igualmente ayudado a encuadrar y encauzar. concentración en el poblado de las funciones religiosas
y comerciales anteriormente dispersas por el territorio
Desafortunadamente, la resolución de los datos a finales del siglo VI a.n.e. marcan una serie de hitos
arqueológicos a nuestra disposición no nos permite importantes en este proceso de urbanización (Figura
seguir e interpretar el desarrollo de este proceso como 5), y revelan su carácter esencialmente dinámico.

224
Francisco B. Gomes: Invención de lo urbano, invención de lo rural

Figura 4. A. Planta de las estructuras de la Fase III del Castillo de Castro Marim (segunda mitad del siglo VII a.n.e.), en las que
se aprecian las estructuras de un santuario (esp. compartimientos 7, 9, 10 y 11) e parte de la posible muralla de casamatas
(compartimientos 1 a 3) (seg. Arruda et al. 2017); B. Planta de los “pozos” del siglo VII a.n.e. de Palácio da Galeria, en Tavira, de
probable función ritual (seg. Maia 2003a); C. Planta de la muralla “fenicia” de Tavira (seg. Maia 2003a); D. Vista de la estructura
interpretada como muralla en Quinta do Almaraz (Almada) (seg. Olaio et al. 2020).

225
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 5. Indicadores indirectos del desarrollo diacrónico de las instituciones y formaciones sociopolíticas urbanas en Alcácer
do Sal: A. fundación del poblado a finales del siglo VIII – primera mitad del VII a.n.e. (materiales del Bronce Final recogidos
en las excavaciones en el Castillo, seg. Silva et al. 1980-1981); B. fundación de la necrópolis a mediados del siglo VII a.n.e.
(varios tipos de tumbas asociados a la Subfase Ia de la necrópolis, fechada entre 650 y 575/550 a.n.e., seg. Gomes 2021b); C.
simplificación del ritual funerario (y de los ajuares) de la necrópolis a partir de 575/550 a.n.e.; D. abandono de Abul A (Alcácer
do Sal), posiblemente como resultado de la concentración de funciones en el poblado (planta de la Fase II del complejo de Abul
A, seg. Mayet y Silva 2000); E. fundación de un santuario de ribera con funciones comerciales en Rua do Rato (Alcácer do Sal)
(prótomo de felino en bronce, seg. Arruda et al. 2021).

Génesis y desarrollo del mundo rural en el interior Hoy por hoy, el poblamiento rural de la I Edad del Hierro
sur de Portugal: un proceso diverso, dinámico y más bien conocido y más intensamente estudiado es, sin
complejo duda, el del Alentejo Central y del entorno del embalse
de Alqueva. Aquí, los trabajos de emergencia realizados
Mientras el proceso que acaba de describirse se a raíz de la construcción de dicho embalse (Calado et al.
desarrollaba en los aglomerados del litoral, ¿qué 2007; Calado y Mataloto 2008; Albergaria y Melro 2013;
ocurría en los territorios del interior? Hoy en día, Marques et al. 2013), pero también en el marco de los
nuestro conocimiento sobre el desarrollo de las trabajos de investigación conducidos por R. Mataloto
comunidades del interior sur portugués durante (2004; 2007; 2008; 2009; 2018; 2020), han permitido
los momentos iniciales de la Edad del Hierro es muy identificar una gran cantidad de asentamientos de
desigual. Sí es cierto que podemos mencionar al menos naturaleza rural cuyas características han permitido a
cuatro zonas sobre las que disponemos de datos al este último autor esbozar una interesante lectura sobre
respecto: la región de Ourique (Beirão 1986; Arruda el desarrollo de las comunidades locales.
2001; Correia 2007); la de Neves-Corvo (Castro Verde)
(Maia y Maia 1986; 1996); la de Beja/ Serpa (Antunes Dicha narrativa se basa en el reconocimiento de la
et al. 2017); y, sobre todo, la del Alentejo Central diversidad de los yacimientos documentados, tanto
(Mataloto 2018; 2020) (Figura 1A-D). Sin embargo, la en una perspectiva sincrónica como diacrónica. De
calidad y cantidad de la información disponible para hecho, gracias a los trabajos desarrollados en esta
cada una de ellas es muy desigual, en parte por la zona se ha podido apreciar, por un lado, una evolución
naturaleza del registro arqueológico, pero sobre todo de las últimas fórmulas constructivas de tradición
por la propia historia de la investigación. local del Bronce Final, documentadas por ejemplo

226
Francisco B. Gomes: Invención de lo urbano, invención de lo rural

en Rocha do Vigio (Reguengos de Monsaraz) (Calado (Mataloto 2018: 186-189), como se aprecia en el
et al. 2007: 135-138; Calado y Mataloto 2008: 188-191), yacimiento de Malhada das Taliscas (Alandroal) (Calado
hacia nuevas técnicas constructivas y, sobre todo, et al. 2007: 153-156; Calado y Mataloto 2008: 204-211; v.
nuevas concepciones arquitectónicas, con estructuras tb. Mataloto 2018: 186-189) (Figura 6B), que podrían
ortogonales formadas por zócalos de piedra y alzados estar hablando de procesos expansivos, pero también
en arquitectura de tierra. Dichas estructuras y técnicas de la normal dinámica demográfica y de recomposición
son las que van a caracterizar los pequeños núcleos territorial de unas comunidades cuyo sistema social,
rurales de la I Edad del Hierro regional, y que parecen político, y quizás incluso ideológico, era contrario a la
desarrollarse y consolidarse a partir de finales del siglo concentración y aglutinación del poblamiento.
VII y, sobre todo, de inicios del VI a.n.e. (v. Mataloto
2018; 2020) (Figura 6). Sin embargo, los datos de una segunda zona que
apenas empezamos a conocer revelan la diversidad de
Por otra parte, se ha podido documentar en algunos soluciones de poblamiento que caracterizan el desarrollo
contextos una evolución desde pequeños núcleos y consolidación de estas comunidades rurales. En la
unifamiliares hacia estructuras más complejas y con zona de Beja, los datos recogidos durante los trabajos
cierta diferenciación funcional de los espacios, como previos a la construcción del sistema de irrigación del
se aprecia en el interesante caso de Espinhaço de Alqueva, y que han revelado la enorme riqueza del
Cão (Alandroal) (Calado et al. 2007: 147-151; Calado y mundo funerario de la región (v. contribuciones en
Mataloto 2008: 192-204; Mataloto 2018: 178-185) (Figura Jiménez Ávila 2017), apenas han permitido comprender
6A), pero también en Monte Roncão 11 (Reguengos de las características de los contextos domésticos. Sin
Monsaraz) (Marques et al. 2013: 43-51) (Figura 6C). Este embargo, los datos con los que si contamos ponen
proceso se ha leído como el resultado de una creciente en evidencia la escasa inversión realizada en las
jerarquización de las estructuras de poblamiento rural arquitecturas domésticas, que conocemos sobre todo
a lo largo de este período, sobre todo durante el siglo por estructuras negativas excavadas en la roca (Antunes
VI avanzado y el siglo V a.n.e. (Mataloto 2018: 184-186). et al. 2017), cuya modestia y simplicidad contrastan con
la elaboración de sus respectivas necrópolis.
Sin embargo, las evidencias de dicha jerarquización
en la región no parecen demasiado claras en el estado A parte de este peculiar vacío documental en la región
actual de nuestros conocimientos. De hecho, ese nivel de Beja, es posible que procesos muy idénticos a los
estructural de diferenciación difícilmente se aprecia que encontramos en Alentejo Central hayan tenido
a nivel de la cantidad o calidad de la cultura material lugar también en determinadas áreas del Bajo Alentejo.
hallada en estos núcleos rurales. Así, y sin excluir la Sin embargo, los datos de que disponemos para esta
existencia de eventuales relaciones desiguales entre zona son menos abundantes. En la región de Ourique,
poblados, se podrían también plantear lecturas menos y aunque los trabajos desarrollados por Caetano de
jerárquicas, en las que el crecimiento y complejización Mello Beirão y su equipo hayan permitido identificar
de determinados conjuntos arquitectónicos resultaría, un gran número de pequeños asentamientos de
por ejemplo, del éxito económico, pero sobre todo naturaleza rural dispersos por el territorio y asociados
demográfico, de los mismos, sin que ello conlleve a las características necrópolis tumulares de la región
necesariamente algún tipo de control sobre otros (esp. Beirão 1986; v. tb. Arruda 2001), sólo uno de ellos
yacimientos. – Fernão Vaz – se ha excavado en extensión (Figura 7),
aunque los resultados de la excavación nunca se hayan
De hecho, el mismo autor ha también investigado de publicado de forma exhaustiva (Beirão 1986; Beirão y
forma muy detallada el poblamiento contemporáneo Correia 1991; 1993; Correia 1999; 2007).
en la zona de la Ribeira de Vascos, en particular a través
de los yacimientos de Herdade da Sapatoa (Redondo) Las características de este edificio, que a tenor de la
(Mataloto 2004; 2007; 2008; v. tb. Mataloto 2018: 189- cultura material conocida debería fecharse en el siglo
192) (Figura 6E y G), en los que ha podido apreciar V a.n.e., aunque no se pueda excluir una fundación
la continuidad de núcleos de menores dimensiones, más antigua (para una discusión, v. Beirão y Correia
más modestos, actuando como núcleos productivos 1991; Arruda 2001: 214-221), recuerda las arquitecturas
autónomos, aunque seguramente interdependientes. planificadas del Alentejo Central antes comentadas, y
bien así ciertos modelos arquitectónicos documentados
Por otra parte, la investigación en esta zona también en Extremadura (Rodríguez Díaz 2004) y en la Baja
ha podido documentar fenómenos de implantación ex Andalucía (Vera 2012). Se desconoce si los demás
novo a lo largo de la I Edad del Hierro, y en particular poblados de la región tendrían características idénticas,
en el siglo V a.n.e., caracterizados por la edificación y los datos disponibles no permiten comprobar si las
de complejos con un aspecto menos orgánico y más dinámicas de evolución del poblamiento siguen unas
planificado, con características más normalizadas pautas idénticas a las del Alentejo Central.

227
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 6. Pequeños poblados rurales del Alentejo Central (seg. Mataloto 2020, con bibliografía anterior): A. Espinhaço
de Cão (Alandroal); B. Malhada das Taliscas (Alandroal); C. Monte Roncão 11 (Reguengos de Monsaraz); D. Espinhaço 9
(Reguengos de Monsaraz); E. Herdade da Sapatoa (Redondo); F. Casa da Moinhola (Alandroal); G. Herdade da Sapatoa 1
(Redondo).

228
Francisco B. Gomes: Invención de lo urbano, invención de lo rural

Figura 7. Planta del poblado de Fernão Vaz (Ourique) (seg. Correia 2007).

229
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Sin embargo, si hay algunos indicios de un cierto grado Contrastes y conexiones: reflexiones finales sobre la
de fluidez del poblamiento en esta zona que cabría articulación entre mundo urbano y mundo rural en
valorizar. De hecho, las características arquitecturas la I Edad del Hierro del sur portugués
tumulares de las necrópolis de la región presentan una
evolución tipológica relativamente rápida. Si se asume Como se puede apreciar por el panorama presentado
un valor cronológico para las distintas fases de dicha en las páginas anteriores, son todavía muchos los
evolución (v. Correia 1993; para una discusión de la aspectos de la articulación interna de este mundo rural
cronología de las distintas fases establecidas por V. H. del interior sur portugués que todavía no conocemos.
Correia, v. Arruda 2001: 269-270; Gomes 2016: 429-453), Sin embargo, resulta todavía más complejo analizar
es posible señalar la existencia de conjuntos funerarios la articulación entre dicho mundo rural y el mundo
con diacronías de uso algo distintas. urbano del litoral. Algunos modelos tradicionales han
llegado a plantear una capitalidad de determinados
De hecho, algunos de los conjuntos funerarios conocidos centros del litoral, como Alcácer do Sal, sobre amplios
fundados en la Fase I de V. H. Correia, caracterizada por territorios del interior y sus comunidades rurales
grandes monumentos tumulares de planta circular, (Alarcão 1996), propuesta que no ha tenido demasiados
no tienen continuidad en el tiempo, mientras otros apoyos (para una discusión, v. Correia 1997; Arruda
perduran hasta la Fase II (monumentos cuadrangulares 2004). Otros investigadores han asumido la autonomía
con cámara diferenciada), la Fase III (monumentos de estas redes de poblamiento rural, pero siempre
cuadrangulares sin cámara diferenciada), o incluso la defendiendo la existencia – eminentemente teórica –
Fase IV (monumentos en Π); otras necrópolis, por su de centros de poder todavía no localizados de los que
turno, no cuentan con monumentos fundacionales de dependerían (Correia 1997; 1999), algo que, tras décadas
la Fase I, y parecen haberse fundado ya durante la Fase de investigación, no puede seguir sosteniéndose.
II de dicha secuencia evolutiva (Gomes 2016: 459).
Cómo alternativa a estos modelos, desde inicios del
Si se considera que las distintas historias internas de siglo XXI se han planteado lecturas que enfatizan
estas necrópolis reflejan las de los poblados asociados, la autonomía de estas redes de poblamiento rural y
lo cual parece muy probable, se puede intuir que a lo su funcionamiento heterárquico y coordinado (esp.
largo de toda la I Edad del Hierro se están fundando y Arruda 2001; v. tb. Mataloto 2018; 2020). ¿Pero qué
abandonando asentamientos, seguramente a raíz de relaciones mantienen con los núcleos urbanos del
fenómenos orgánicos de fisión de núcleos familiares litoral? Una lectura reciente ha propuesto que el
más numerosos y agotamiento de otros menos exitosos florecimiento de este mundo rural del interior resulta
del punto de vista económico, pero, sobre todo, del regreso de poblaciones que habrían migrado al
demográfico. litoral a inicios de la Edad del Hierro (Mataloto 2018:
176-178; 2020: 36). Dicho regreso no respondería
El poblamiento rural de una cuarta y última zona – la de exactamente a una dinámica de colonización agrícola
Neves-Corvo (Castro Verde) – es bastante más difícil de promovida por un centro de poder urbano, sino a un
interpretar debido a la limitada información de la que movimiento de “emprendedores”, por utilizar un
disponemos (Maia 1987; 1988; 2008; Maia y Maia 1986; término contemporáneo (v. Mataloto 2020: 36).
1996). En este entorno se han detectado y excavado tres
conjuntos arquitectónicos de cierta complejidad (Neves Aunque esta hipótesis resulte seductora, y pudiera
I, Neves II, y Corvo I) (Figura 8), pero desgraciadamente de hecho explicar la adquisición de algunos modelos
muy mal conocidos, que parecen presentar arquitectónicos y de ciertas técnicas constructivas, la
características diferenciadas con respecto a los misma no parece totalmente consistente a la luz de
yacimientos mencionados arriba. La dimensión de los otras evidencias ofrecidas por el registro arqueológico
complejos, cuyo desarrollo parece alcanzar su máxima de estas comunidades rurales del interior sur portugués.
expresión en el siglo V a.n.e., su aparente complejidad Este modelo “pendular” no explica, por ejemplo,
arquitectónica e incluso las noticias con las que las particularidades de la cultura material de dichas
contamos de la presencia de materiales excepcionales comunidades, que no resulta del todo comparable con
en su interior, muchos de los cuales remiten para la de las comunidades del litoral y en la que se aprecia
funciones cultuales (para una síntesis, v. Gomes 2012: cierto arraigamiento de las técnicas y de los modelos
67-83), pueden estar indicando la existencia de centros locales del Bronce Final.
que sí adquirieron un significado especial dentro de
estas redes de poblamiento rural, quizás, al menos en Por su turno, en el marco del modelo citado la
algún caso, como espacios de encuentro, de reunión, recuperación de referentes ancestrales, prehistóricos,
que cumplieron una función ritual o ritualizada que en el marco de las nuevas tradiciones funerarias que
puede haber facilitado la articulación de la red de emergen en los territorios del interior durante este
asentamientos rurales de su entorno. período se han interpretado al menos en parte como

230
Francisco B. Gomes: Invención de lo urbano, invención de lo rural

Figura 8. Plantas de los complejos arquitectónicos del área de Neves-Corvo (Castro Verde) (seg. Maia y Maia 1986): A. Neves I;
B. Neves II; C. Corvo I.

231
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

muestra de un afán de legitimación de propiedad de las A tenor de todas estas reflexiones, parece posible
tierras recién ocupadas (Mataloto 2020: 39-41). plantearse una lectura alternativa para el nacimiento
del mundo rural en el interior sur portugués, basada
Sin embargo, dicha recuperación depende en gran en la premisa de que este territorio sigue ocupado
medida de la transmisión de una memoria colectiva y durante la etapa transicional entre el Bronce Final
de un conocimiento directo de los referentes materiales y la Edad del Hierro, aunque con una densidad
de dicha memoria. Resulta difícil (aunque, obviamente, poblacional muy reducida a raíz de importantes
no imposible) imaginar cómo se pudo haber producido movimientos demográficos del interior hacia el litoral
de forma tan efectiva dicha transmisión dentro de unas (Mataloto 2018: 176; 2020: 36). Esa reducida densidad
comunidades desplazadas, a menos que se entienda poblacional, sumada a la dispersión de la población
la movilidad planteada por este modelo como de muy por el territorio y a la continuidad de modelos
corta duración (p. ej., dentro de una misma generación), arquitectónicos domésticos de muy baja visibilidad
lo cual no parece consistente con el marco cronológico arqueológica, explicaría el vacío documental relativo
disponible. a las etapas iniciales de la Edad del Hierro en la región.

De momento, resulta más convincente interpretar esta Asumiendo esta hipótesis de trabajo, la pregunta
recuperación de referentes funerarios ancestrales como fundamental que hay que colocarse es cual o cuales
parte de una agenda específica de las comunidades que fueron los mecanismos que han potenciado la
siguieron ocupando estos territorios tras el colapso de recuperación económica y demográfica de estas
las formaciones sociopolíticas del Bronce Final. Además comunidades del interior a partir de finales del siglo
de legitimar la pose de su parcela de un territorio VII/ inicios del VI a.n.e.. La búsqueda de la respuesta a
recién fragmentado a raíz de dicho colapso, esas dicha pregunta puede ser la clave para un acercamiento
comunidades pueden igualmente haber buscado en sus a las fórmulas de articulación entre este mundo rural
antecesoras prehistóricas el referente para sus nuevas y el mundo urbano del litoral.
fórmulas de organización social, política y territorial
descentralizadas, expresando así su rechazo por el De hecho, se puede plantear una sinergia entre los dos
episodio de jerarquización del Bronce Final y buscando fenómenos abordados en esta contribución. Desde este
una regeneración social a través del retorno a un pasado punto de vista, puede plantearse que la consolidación
más o menos idealizado (v. Gomes 2021c). y el florecimiento demográfico de los centros urbanos
del litoral, con el consecuente crecimiento de la
Por otra parte, los propios datos relativos a las demanda por productos agrícolas, habría estimulado,
tradiciones constructivas de los poblados rurales o al menos creado una ventana de oportunidad, para
del interior permiten lecturas desde una óptica de la consolidación de este poblamiento rural y para su
(relativa) continuidad. Sí es cierto que, como bien desarrollo.
ha señalado R. Mataloto (2018: 176-177; 2020: 36),
la vasta mayoría de los poblados rurales conocidos Es además esa consolidación urbana la que parece
hasta el momento presentan desde su fundación generar el único caso que conocemos en el Centro-Sur
unas arquitecturas de tipo ortogonal que rompen con portugués de un potencial fenómeno de colonización
la tradición constructiva regional del Bronce Final. agrícola, en concreto con la aparición a inicios de la
Sin embargo, no debe desvalorizarse la presencia de II Edad del Hierro de cierto número de instalaciones
estructuras de tipo cabaña en Rocha do Vigio (Calado rurales, en algunos casos con evidentes signos de
et al. 2007: 135-138; Calado y Mataloto 2008: 188-191), y prosperidad y capacidad adquisitiva, en el entorno de
en Neves I y II (Estrela 2022) ni su potencial continuidad Lisboa (Sousa 2014; 2017).
con las ocupaciones posteriores caracterizadas por
arquitecturas ortogonales, como recientemente se ha Dicho todo esto, se puede afirmar sin grandes reservas
señalado para los yacimientos de Castro Verde (Estrela que una de las grandes tareas que habría que afrontar
2022: 515). en el futuro, a través de nuevas investigaciones, nuevos
métodos de análisis y nuevos modelos explicativos,
Estas situaciones documentadas en el interior sur consiste en la definición de los mecanismos de
portugués encuentran un potencial paralelo en la vecina interacción entre el mundo urbano y el rural en la I
Extremadura, en el yacimiento de Cerro Borreguero Edad del Hierro del sur portugués, acotando mejor su
(Celestino Pérez y Rodríguez González 2018). Aunque configuración, alcance y significado. Sin embargo, esa
su contexto sea distinto, el ejemplo de Santa Sofia (Vila es una tarea ambiciosa que excede los límites de esta
Franca de Xira) en el Bajo Tajo (Pimenta et al. 2013) modesta reflexión.
demuestra igualmente la continuidad de los modelos
arquitectónicos locales hasta momentos transicionales
entre la Edad del Bronce y la del Hierro.

232
Francisco B. Gomes: Invención de lo urbano, invención de lo rural

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236
The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary
during the 1st millennium BC

Elisa de Sousa
Universidade de Lisboa / Faculdade de Letras / Uniarq (Centro de Arqueologia)

Abstract: This paper analyzes human occupation patterns in the Tagus estuary terminal area during the 1st millennium BC,
revealing significant shifts in settlement dynamics.
While Late Bronze Age strategies favored dispersed settlements, prioritizing proximity to resources over defensibility, the
arrival of Phoenician groups in the second half of the 8th century BC led to the concentration of population in select areas,
specifically Castelo de São Jorge hill in Lisbon and Quinta do Almaraz in Almada, benefiting from favorable landscapes and
maritime connectivity. These spaces soon adopted spatial and architectural models of Mediterranean tradition, evolving into
urban or proto-urban centers during the 7th century BC.
Structural changes in the mid-1st millennium BC resulted in further urban expansion on the Castelo de São Jorge hill, coinciding
with an apparent decline of Quinta do Almaraz. This moment is also reflected in the regional restructuring of settlement
networks, which almost seem to revert to the Late Bronze Age preferences, showcasing the Tagus estuary as a dynamic hub of
interaction and development during the 1st millennium BC.
Overall, this study contributes to understanding ancient urbanization processes in the westernmost area of Phoenician
colonization, while attempting to redefine interpretive models and highlighting specific occupation singularities in the region.
Keywords: Western Atlantic; Phoenician colonization; Urbanization; Settlement patterns; Iron Age.
Resumen: Este trabajo analiza los patrones de ocupación humana en el área terminal del estuario del Tajo durante el 1er milenio
a.C., revelando cambios significativos en las dinámicas de asentamiento.
Mientras que las estrategias del Bronce Final favorecían los asentamientos dispersos, priorizando la proximidad a los recursos
sobre la defensibilidad, la llegada de grupos fenicios en la segunda mitad del siglo VIII a.C. llevó a la concentración de población
en áreas selectas, específicamente en la colina de Castelo de São Jorge en Lisboa y Quinta do Almaraz en Almada, beneficiándose
de paisajes favorables y conectividad marítima. Estos espacios adoptaron pronto modelos espaciales y arquitectónicos de
tradición mediterránea, evolucionando hacia centros urbanos o protourbanos durante el siglo VII a.C.
Los cambios estructurales en la mitad del primer milenio a.C. resultaron en una mayor expansión urbana en la colina de Castelo
de São Jorge, coincidiendo con un aparente declive de Quinta do Almaraz. Este momento también se refleja en la reestructuración
regional de las redes de asentamiento, que casi parecen volver a las preferencias del Bronce Final, mostrando el estuario del Tajo
como un centro dinámico de interacción y desarrollo durante el 1er milenio a.C.
En general, este estudio contribuye a comprender los procesos de urbanización antiguos en el área más occidental de la
colonización fenicia, al intentar redefinir modelos interpretativos y resaltar singularidades específicas de ocupación en la región.
Palabras clave: Occidente Atlántico; Colonización fenicia; Urbanización; Patrones de asentamiento; Edad del Hierro.

Introduction during the Roman period, many of which have persisted


in that character until the present day.
The Phoenician colonization was a phenomenon
that brought about profound transformations in As occurred in other areas of the Iberian Peninsula,
the exploration of territories, in the daily life, and in the emergence of the first urban centers on the
cultural practices of the groups inhabiting the western central facade of the Atlantic West operated at two
regions of the Iberian Peninsula. Among these multiple differentiated levels: on one hand, the implementation
transformations, the establishment of new models of exogenous architectural and urban models, of
of spatial occupation and architectural schemes Mediterranean origin, in newly founded sites closely
is certainly among the aspects that most strongly linked to the Western Phoenician agenda; and, on the
influenced the historical evolution of these areas during other hand, the adoption of these new urban canons
the 1st millennium BC. Indeed, almost all Portuguese in centers with previous occupation (Late Bronze Age),
settlements that underwent the introduction of these where indigenous traditions and agendas determined
urban processes from the late 8th century BC onwards the pace of incorporation of these exogenous elements.
evolved, with only a few exceptions, into urban entities Regardless of their nature, the selection of new

237
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

locations or the maintenance of previously occupied context, the scattered Late Bronze Age traces identified
spaces followed quite rigorous criteria, involving in Tapada da Ajuda, covering an area of about two
careful planning of territory exploitation strategies and hectares (Cardoso and Silva 2004: 233), or in the urban
the optimization of potentialities offered. area of Lisbon, in the present-day Praça da Figueira and
possibly also along the Santana slope (Sousa 2016a),
In the mouth of the Tagus Estuary, the most recent data may reflect similar situations.
on Iron Age occupations seem to indicate that it was the
first of these situations that conditioned the structuring This model of dispersed settlement in Lower
of human occupation in the region, significantly Estremadura, potentially comprising multiple family-
altering the models of previous settlements. based occupation clusters, could be equivalent to
situations recently considered for the Alentejo region
In terms of landscape, this area features a relatively (Antunes et al. 2012; Mataloto 2013; Soares 2013; Soares et
gentle relief, interspersed with more prominent hills, al. 2021), thus reflecting common strategies throughout
areas of enclosed valleys, and plains. Its agricultural the Southwest Iberian Peninsula. However, unlike the
potential is quite favorable, supported by the abundance Alentejo region, the absence of large fortified sites in
and regularity of aquatic resources and mild climate. this southernmost zone of the Lisbon Peninsula (Sousa
The connection zone between the river course and the 2016a) suggests a lack of hierarchical organization in
Atlantic Ocean also presents sheltered areas with good the settlement patterns, at least in this region, during
port conditions, which favored the region within the the Late Bronze Age.
framework of maritime routes.
The beginning of the Iron Age and the transformation
Human occupation during the Late Bronze Age of settlement models

During the Late Bronze Age, the southernmost area of From the mid/late 8th century BC, and especially during
Estremadura was characterized by a relatively intense the following century, structural changes occurred in
network of open and non-fortified settlement clusters the settlement network of the Lower Tagus (Figure 1).
(Cardoso 2015), the actual extent of which remains These transformations were primarily driven by the
archaeologically undetermined (Sousa 2016a). Their impact of the establishment of Western Phoenician
placement in the landscape varied in altitude, but communities on the regional sphere and the various
territorially did not prioritize defensibility or visibility responses of indigenous communities to subsequent
aspects. Archaeometric data obtained from several of processes of cultural interaction with external groups
these sites indicate that their occupation spanned the (Sousa 2023).
entire Late Bronze Age (Cardoso 2004), making them
the predominant type of settlement in this area (Figure The main modifications in the settlement pattern
1). are observed in the southernmost area of the
Lisbon Peninsula. The numerous open and non-
Little is known about the architecture of these sites, fortified occupation clusters that characterized
except for the hut at Tapada da Ajuda (Cardoso and Silva the human landscape during the Late Bronze Age
2004) and the possible “hut bases” at Praça da Figueira appear to have been abandoned either just before or
(Silva 2013) and Quinta Nova de Santa António (Neto et contemporaneously with the settlement of Western
al. 2013). It is assumed that their construction primarily Phoenician groups in the Tagus Estuary. Indeed, none
used perishable materials, in some cases delimited by of these sites show the presence of material culture
stone alignments, in circular or oval shapes. Near these elements characteristic of the earlier phases of the Iron
structures, waste disposal areas and small combustion Age, with only a few exceptions such as the double-
zones may appear, indicating a domestic use of the spring fibula from Casal de Vila Chã Norte (Miranda
space. Their main economic activities would have been et al. 1999) or the evidence from Quinta do Marcelo
essentially of self-subsistence (agriculture, livestock, (Barros 1998; Cardoso 2004), which may however be
and hunting/gathering) (Cardoso 2004; Sousa 2016a). related to the MCNH horizon (Alvar Ezquerra 2008).
Furthermore, even the radiocarbon datings available
Another challenge is determining the actual size of for these settlements do not indicate chronologies
these settlements. So far, it has not been possible later than the 8th century BC (Cardoso 2006, 2010-2011;
to extensively excavate these spaces. However, in Soares 2004).
preventive excavations at Quinta Nova de Santo
António, Late Bronze Age associated layers and negative These groups likely did not disappear from the region;
structures were identified in areas scattered over it is highly probable that, during the early Iron Age,
several hundred meters (Neto et al. 2013), suggesting a they relocated to other centers, especially those newly
more dispersed settlement pattern, possibly integrated established at the mouth of the Tagus Estuary with the
into the same occupation cluster (Sousa 2016a). In this permanent settlement of Western Phoenician groups,

238
Elisa de Sousa: The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary

Figure 1. Location of the mouth of the Tagus estuary on the Iberian Peninsula and evolution of settlement networks
throughout the 1st millennium BCE (source: Google Earth).

239
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

the hill of Castelo de São Jorge (Lisbon), and Quinta do colonial agenda and their subsequent circulation
Almaraz (Almada). In these locations, the presence of through river and maritime routes (Arruda 1999-2000;
these indigenous populations is documented mainly by Sousa 2018a, 2022). However, it also seems evident that
the presence of handmade ceramics that still preserve the settlement of these Western Phoenician groups in
the morphological and decorative traditions of the the Lower Tagus involved the creation or adaptation of
preceding phase, diminishing rapidly as chronology agricultural and livestock production structures that
advances (Sousa and Guerra 2018, 2023). integrated into a new economic and commercial model
that marked the region throughout almost the entire 1st
The scarcity of data for characterizing Late Bronze Age millennium BC. These territories were likely controlled,
occupations hinders making corroborated proposals ultimately, by the primary settlements. Nonetheless,
about demographic aspects. Nevertheless, it is possible the communities that occupied the riverside areas of
to perceive a certain demographic growth in the Lower the Tagus Estuary were culturally diverse during the
Tagus Estuary, due, on the one hand, to the newly early Iron Age, with spaces where previous traditions
arrived groups that settled in the region and, on the predominated, coexisting with other clusters where
other hand, to the fact that these spaces became poles the exogenous matrix was prevalent or exclusive, as
of attraction and possibly aggregation for pre-existing well as other hybrid situations (Sousa 2023).
communities that were previously more dispersed in
the region. The urban or proto-urban centers

What is certain is that the settlement pattern of the Among the settlement network characterizing the
early Iron Age reflected a pronounced reconfiguration early phase of the Iron Age in the mouth of the Tagus
compared to preceding periods. Underlying this Estuary, two locations stand out prominently in
transformation is the privileged role that waterways, territorial structuring: Lisbon (Hill of São Jorge Castle)
particularly the Tagus River, seemed to play in regional and Almada (Quinta do Almaraz). Although previous
communication networks (Sousa 2022), allowing access human occupation has been documented in their
to and transportation of essential resources in the respective surrounding areas (Silva 2013; Barros 1998),
context of the Phoenician colonial agenda in the Far these spaces seem to have been founded precisely at the
West. Therefore, it is not surprising that during the beginning of the Iron Age, with a predominant Western
early Iron Age, the highest density of human occupation Phoenician cultural influence.
was recorded along its banks (recent synthesis in Sousa
2019), reconciling logistical needs with the utilization of In Lisbon, its urban nature over the past millennia
the agricultural and livestock potential of these areas. complicates the understanding of fundamental aspects
of its early occupation, such as the identification
Understanding the social structures that formed in of defensive structures, the characterization and
these new centers is more challenging, considering the distinction of private residential spaces from other
absence of corresponding funerary contexts. Although public or semi-public areas, and sectors dedicated to
the material culture of the main centers at the mouth more specialized activities.
of the Tagus Estuary (Lisbon and Quinta do Almaraz)
indicates a clear predominance of Western Phoenician As for Quinta do Almaraz, fortunately, no significant
elements (Arruda 1999-2000; Barros et al. 1993; Olaio construction dynamics have been observed in the space,
2018; Sousa 2016b; Sousa and Guerra 2018, 2023), it although erosion of its slopes, especially on the north
cannot be ruled out that some indigenous agents side, and the construction of the Castle may have caused
played prominent roles in these hybrid communities, some loss of information. However, archaeological
as suggested by the inscription on the funerary stele interventions have not yet allowed a more detailed
discovered in the excavations of the former Sommer understanding of the internal organization of the
Warehouses (Neto et al. 2016), assuming it refers indeed space, although they have revealed quite significant
to local anthroponyms. In this context, we cannot architectural elements.
ignore that the settlement of newly arrived groups
was possible only through prior recognition of the In any case, both locations enjoy a privileged dominance
territory and negotiation processes with indigenous over the surrounding territory, particularly the banks of
communities (Alvar Ezquerra 2008; Wagner 2001, 2007), the Tagus River, and possess some natural defensibility.
which surely favored some of their agents.
Lisbon - São Jorge Castle Hill
Nevertheless, the changes observed in settlement
networks seem to indicate that economic and The Iron Age occupation in Lisbon focused, according
commercial directives during the early Iron Age were to available data, on São Jorge Castle Hill, specifically on
mostly dictated by external interests, focused on its southern slope (Figure 2). Its highest point is about
obtaining raw materials necessary for the Phoenician 90 meters above sea level, providing excellent visibility

240
Elisa de Sousa: The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary

Figure 2. Urban interventions in Lisbon (cartographic base from Pimenta 2005, modified).

over the surrounding territory, especially the banks of Gaspar 2017; Ribeiro et al. 2020; Sousa 2014; Sousa et al.
the Tagus River. 2016), even though their limited extent does not allow
for the reconstruction of their architectural plans.
The evolution of this settlement during the 1st
millennium BC is not sufficiently documented due Despite the scarcity of specific data to estimate the
to the intensity of its occupation over the last three actual density of its occupation, it is likely that the
thousand years, as mentioned earlier. settlement was arranged on different platforms,
considering the topographical characteristics of the
Nevertheless, it is estimated that in the earlier phases of hill, similar to what would later happen in Roman times.
the Iron Age (7th and 6th centuries BC), this settlement
covered an area of about 15 hectares, undergoing an The collected elements indicate that the earliest
expansion during the mid-1st millennium BC, reaching phase of its occupation dates back to the 8th /early
approximately 20 hectares at that time (Arruda 1999- 7th century BC. At this time, the occupation of the
2000; Sousa 2017). hill seems to be concentrated in areas close to its
foothills, near the banks of the Tagus River. The oldest
Architectural remains from these periods are published contexts appeared in Rua de São Mamede ao
unfortunately not very abundant, which is directly Caldas, unfortunately without associated architectural
related to the current urban nature of the space. elements, except for a “slope platform containment
Nevertheless, it is noteworthy that in practically all structure” using marl and plant material (Pimenta et
interventions reaching Iron Age levels, constructions al. 2014a). It is possible, considering the characteristics
from this period have been identified (Pimenta et al. of some ceramic elements, that this moment was also
2014a; Fernandes et al. 2013; Filipe et al. 2014; Gomes and documented in the excavations of Casa dos Bicos,

241
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figure 3. Iron Age structures of Praça Nova (according to Gomes and Gaspar 2017).

although specific stratigraphic data were not recovered Although this space has been the subject of multiple
(Pimenta et al. 2015). This early construction phase interventions in the 1990s and 2000s, published data
could also be associated with the oldest structure is scarce. However, several materials displayed in
identified in Travessa do Chafariz d’El Rei, predating the Museum Nucleus of São Jorge Castle, collected
the 7th century BC occupation, which, unfortunately, during these works, indicate occupations that can be
could not be intervened (Filipe et al. 2014). integrated into the 7th and 6th centuries BC.

Associated with this chronological scope is also the In a recent study (Gomes and Gaspar 2017), the existence
earliest moment of Iron Age occupation identified in of constructions associated with the earliest moments of
the excavations of the former Sommer Warehouses, occupation in the area of Praça Nova is also mentioned,
near the Tagus River. The detailed study of the different specifically a rectangular compartment structured
phases of this space is still in study, so it is not prudent with masonry walls, dated by the responsible team to
to provide more specific data at this time. However, it the 7th century BC (Gomes and Gaspar 2017), although
is worth noting the identification, in the earliest phase, the collected materials remain unpublished (Figure
directly above the water table, of a rectilinear structure 3). In other nearby areas, paved spaces with clayey
about 1.2 meters thick, parallel to the riverbank (Figure sediments were documented, sometimes extensive,
5, above). This construction, preserved over three reaching 20m2, abandoned in the late 6th or early 5th
meters in length, was interpreted as a wall structure, century BC (Gomes and Gaspar 2017).
intended to protect and delimit the space. Another
point of interest is its later association with an inclined More recently, preventive works carried out at Largo
stone platform, interpreted as a ramp to access the de Santa Cruz do Castelo, led by S. Guerra, provided
river, which may perhaps be related to a potential port somewhat more substantial data on this early phase
aspect of this area (Ribeiro et al. 2020). of hilltop occupation. In two of the intervened sectors,
it was possible to reach the geological substrate on
To date, these earliest moments of Iron Age occupation which the first buildings were constructed, dating back,
are not recorded in the higher areas of São Jorge Castle according to materials collected from associated levels,
Hill. to the 7th century BC, thus contemporaneous with

242
Elisa de Sousa: The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary

those detected in Praça Nova (Sousa and Guerra 2018, The most unique element is the installation of a square-
2023) (Figure 4 - a) and b)). shaped pit, approximately 40 cm wide and half a meter
deep, lined with vertically arranged limestone slabs
These structures, of which, once again, only the stone (Guerra and Sousa 2020). Additionally, another slab
foundations are preserved, are characterized by the found in the vicinity seems to have been used as a cover
use of local raw materials (limestone and sandstone) for this structure (Figure 4 - e). Unfortunately, the
bound by clayey sediments. The walls of these phases limited area of the trench where these elements were
have thicknesses ranging from 40 to 45 cm, with the identified, as well as the overlap of other more recent
height of the better-preserved elevations around 36 cm. buildings, hinder a clearer reading of this emblematic
In various areas of the excavation, remnants of adobe space (Guerra and Sousa 2020). Nevertheless, these
bricks and ceramic coating were collected, indicating the traces, as well as some peculiarities of the associated
use of these materials and consequently Mediterranean material culture, currently under study, seem to point
construction techniques in wall construction. to a probable religious function of this area, which, if
confirmed, would be the first building with this nature
The floors of this phase are mainly made of paved identified in the context of the Iron Age occupation of
earth and clay, sometimes including small pebbles São Jorge Castle Hill.
and horizontally arranged ceramic fragments, with
associated combustion areas formed by clay plates Architectural remains from the 7th and 6th centuries
(Sousa and Guerra 2018, 2023) (Figure 4 - f). BC were also identified along the southern slope of São
Jorge Castle Hill, specifically in Rua da Madalena (Sousa
Still at Largo de Santa Cruz, another intervened sector, et al. 2016), Pátio do Aljube (Fernandes et al. 2013), and the
whose materials are currently under study, provided Chafariz d´El Rei area (Filipe et al. 2014). Unfortunately,
more unique architectural data, roughly contemporary in these cases, the interventions only allowed for the
with the previously mentioned structures. It is a recognition of small sections of masonry structures,
delimited space, at least on its west side, by rammed overlaid by Roman or later constructions, severely
earth and mudbrick structures (Figure 4 - c) and d), limiting their interpretation. Among the more unique
associated with a red-painted floor. It is worth noting elements, only the identification, in the excavations of
the presence, in some collected adobe samples, of white Rua da Madalena, of a stone element with two holes,
paintings, indicating a coating that covered the walls of which seems to be a lithic object (perhaps an anchor)
this compartment. reused in the construction of one of the structures,

Figure 4. Largo de Santa Cruz: a) and b) - structures from the 7th century BCE; c) and d) – adobe constructions; e) pit formed by
limestone slabs; f) combustion area (according to Guerra and Sousa 2020).

243
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

stands out, and it cannot be ruled out that it may have the easternmost area of the hill indicates that it would
been used as a socket for the hinge of an entrance be integrated into the settlement nucleus or, at least,
(Sousa et al. 2016). in its vicinity, and its relationship with cultic activities
has already been suggested (Arruda 2017; Sousa et al. in
In this phase, we should also integrate the second press a).
main chronological period detected in the Sommer
Warehouses (Ribeiro et al. 2020), although this Constructive moments specifically associated with a
possibility must be corroborated by the detailed study 6th century BC occupation are, so far, very scarce in the
of the associated material culture, which is currently city. In the better-documented cases, this specific phase
ongoing (Figure 5, below). seems to be substantiated mainly in fill levels (Amaro
1993; Arruda 1999-2000; Sousa and Guerra 2018, 2023),
Preserved levels from this chronology also appeared in although ongoing studies on other interventions may
Rua de São Mamede ao Caldas (Pimenta et al. 2014a) and allow for future modifications and clarifications.
Sé de Lisboa (Arruda 1999-2000), although without clear
associations with built elements, attesting, however, to Other intervened spaces in the city also revealed
the intense occupation of the hill during this phase. materials that could be integrated into the 7th and
6th centuries BC. Unfortunately, these are residual
One more exceptional case, documented during elements that appear out of context, and it was not
archaeological works on Rua de Judiaria (Calado et possible to reach a greater depth during the excavation.
al. 2013) should be mentioned. It consists of a series Nevertheless, they allow us to consider that, at these
of preserved Iron Age contexts, centered around the times, human occupation of São Jorge Castle Hill
6th century BC, associated with combustion areas, extended to the present-day Rua de São João da Praça
deposited inside a karstic environment. Its location in (Pimenta et al. 2005, 2014b).

There is no doubt that the subsequent phase, from


the mid-1st millennium BC, corresponded to the
period of greatest dynamism of this settlement, with
a considerable expansion of its perimeter, now also
encompassing the westernmost areas of the hill,
currently occupied by Baixa Pombalina (Sousa 2014).

Excavations conducted in the last century on Rua dos


Correeiros allowed the identification of a built space
from this period (5th century – early 4th century BC),
whose nature seems to have combined residential,
artisanal, and possibly port-related functions (Sousa
2014). The identified constructions maintain the
previously documented aspects: masonry foundations
with a thickness between 45 and 50 cm and a preserved
height of at least 40 cm. They were associated with clay
and paved earth floors and combustion structures, built
with rolled pebbles and clay, having a diameter of about
one meter, and located tendentially in the center of the
compartments.

In the corners of two of the compartments, small clay


plates were detected, leaning against the masonry
structures, which seem to have supported large storage
vessels (Sousa 2014). In only one case was it possible
to document the useful area of the compartment,
measuring 11.5 m2 (5.75 m x 2 m), with its entrance
located in the southwest corner, formed by horizontally
arranged limestone blocks, with a length of 1.5 m
(Figure 6).

Figure 5. Iron Age structures of the Sommer Warehouses The same construction techniques were used in
(according to Ribeiro et al. 2020). the second architectural phase documented at the
site (Sousa 2014), with the space acquiring, at least

244
Elisa de Sousa: The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary

Figure 6. Plan of the second construction phase of Rua dos Correeiros (according to Sousa 2014).

partially, artisanal functions, judging by the presence Castle (Fernandes 2017), although no further data have
of a circular-shaped kiln. Its functionality is not been made available to clarify their functionality.
unequivocal and may correspond to a structure for
ceramic production or for other purposes, perhaps Less problematic is the role of another structure
culinary in nature (Antunes et al. 2020; Sousa 2014; identified at the top of the hill, on Rua do Recolhimento,
Sousa et al. in press b). In this context, it is relevant to in excavations carried out by the team of the then
mention the identification, in a nearby area, of other Portuguese Institute of Architectural Heritage (IPPAR).
similar structures. These appeared in the Corpus Christi In this case, it is undoubtedly a kiln intended for
excavations, about 100 meters away from Rua dos ceramic production, oval-shaped, with clay walls
Correeiros, where preventive excavations detected two and an axial wall to support the grid. Although the
other structures very similar to the previous one, both associated materials for this structure are not known in
in terms of plan and the construction techniques used, detail, a chronology around the mid-1st millennium BC
as well as in terms of their chronology (Antunes et al. is plausible (Sousa et al. in press b).
2020). The close proximity and contemporaneity of
these elements may eventually indicate a specific area Other material and architectural remains were collected
of the São Jorge Castle Hill core, probably peripheral, in various other areas at the top and southern slope of
dedicated to artisanal activities, remaining open for São Jorge Castle Hill, reflecting the continuity of human
now whether related to ceramic production or food occupation throughout the area during the mid-1st
processing. millennium BC. Unfortunately, these levels were often
affected by successive construction dynamics.
Two other similar structures, but apparently slightly
later in chronology (4th/3rd centuries BC), were also In Largo de Santa Cruz, the occupation of this phase
detected in interventions on the hillside, near São Jorge corresponds only to small segments of stone structures,

245
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

about 66 cm wide, associated with clay floors, Castle Hill. In this case, the occupation is restricted to
combustion areas, and some negative structures (Sousa an elongated spur, about 60 meters in altitude, in an
and Guerra 2018, 2023). Among the excavations carried area originally estimated at six or seven hectares but
out by the IPPAR team, there are also reports of clay currently reduced to about five (Barros et al. 1993; Olaio
floors and paved areas integrated into this chronology, et al. 2020).
such as Rua de Santa Cruz (lot 58) and Páteo do Sequeira
(Gomes and Gaspar 2017). This space, which also seems to be organized into
platforms, underwent archaeological interventions,
Other materials from this phase appeared in areas such mainly in the 1980s and 1990s, directed by L. Barros,
as Pátio da Senhora da Murça (Calado 2008), Travessa with excavation work more recently resumed by A.
do Chafariz d´el Rei (Filipe et al. 2014), and Casa dos Olaio (Olaio et al. 2020, 2023).
Bicos (Pimenta et al. 2015). Interventions in the former
Sommer Warehouses also seem to have revealed levels In all intervened sectors, the contextual data made
of this chronology (Ribeiro et al. 2020), with more available so far are exclusively related to Iron Age
precise data on these interventions expected to be occupations (Barros et al. 1993; Olaio et al. 2019a),
released soon. chronologically extending from the 8th or 7th century
BC to the mid-1st millennium BC, considering the
Lastly, also on Rua dos Douradores (Cardoso and characteristics of the material culture (Olaio 2018).
Carreira 1993) and Rua Augusta (Ferreira et al. 2000),
other collected traces seem to integrate into that same In spaces considered residential, an orthogonal
period (Sousa 2014: 32-34), although contextual data layout was detected, recording the same construction
are not available. Nevertheless, they reveal the range techniques used on the right bank of the Tagus: stone
of human presence in the mid-1st millennium BC in foundations, assuming the use of earthen architecture
curent Baixa Pombalina, possibly in continuity with the in the elevation of walls (Barros 1998, Olaio et al. 2020)
evidence detected on Rua dos Correeiros. (Figure 7). Also in this case, the interior spaces were
paved with clay sediments, sometimes associated
Among all phases of the city’s occupation, the least with combustion structures formed by clay plates,
well-known, both architecturally and in terms of and horizontally arranged ceramic fragments (Barros
associated material culture, is the one preceding the 1998, Olaio et al. 2020). It is also interesting to note the
Roman presence, which in the Lower Tagus, occurs indications of coatings of some structures using lime
during the last third of the 2nd century BC (Pimenta (Olaio et al. 2023: 17), like the situation recorded in
2005). In fact, the only contexts associated with this Largo do Castelo, as mentioned earlier.
moment were identified in Rua de São João da Praça
(Pimenta et al. 2005) and the Roman Theater of Lisbon The extension of anthropic structures to other areas
(Fernandes 2017). We do not have, for this phase, other of the settlement was recently suggested through
architectural elements beyond the two aforementioned geophysical surveys, although their chronological
structures from the latter site, but for which a detailed assignment is naturally dependent on future excavation
publication has not yet been made available. work (Olaio et al. 2023).

In any case, it should be mentioned that this lack Architecturally, the most emblematic elements of
of data for the final moments of the Iron Age on São Quinta do Almaraz are undoubtedly its defensive
Jorge Castle Hill may be more related to the subsequent structures. The best-documented one corresponds to
construction dynamics (Roman Republican and the ditch excavated in the geological substrate that
Imperial period), which involved a very significant delimits this core on its southern side (Figure 7, above),
reconfiguration of spaces, especially those where whose most recent data indicate a depth between two
monumental structures were built, than to a possible and three meters and an estimated extension of at
moment of greater instability or contraction of human least 290 meters (Olaio et al. 2019a). Its section is V or
occupation. Also, at the top of the hill, it is observed that U-shaped, with a width between 3 and 4 meters (Barros
Iron Age levels often appear immediately below more and Soares 2004). This structure may have delimited
recent pavements from the modern and contemporary the occupation of Quinta do Almaraz since at least the
era, suggesting that the intermediate occupation 7th century BC, and its infilling seems to have occurred
moments have been destroyed by these constructive in the mid-1st millennium BC (Olaio 2018: 160). More
dynamics. difficult to characterize are the defensive walls that
seem to follow some steeper slopes in the terrain
Almada – Quinta do Almaraz (Barros 1998), but whose chronology and function have
not yet been archaeologically corroborated (Olaio 2018:
Quinta do Almaraz is located on the opposite bank of 130; Olaio et al. 2020).
the Tagus River, almost directly in front of São Jorge

246
Elisa de Sousa: The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary

It’s important to mention the data indicating a Iron


Age occupation near the Tagus River in Cacilhas,
interpreted within the framework of a potential port
area linked to Quinta do Almaraz (Barros and Henriques
1998). Architectural elements are scarce, limited to a
structure built on the geological substrate with traces of
fluvial erosion, but whose association with the Iron Age
does not seem to have been contextually attested (Olaio
et al. 2019b: 135). In a nearby area, other interventions
have documented the existence of other masonry walls,
in this case, dated from the 6th century BC (Olaio et al.
2019b). These elements have allowed considering a
contiguous occupation of the space from the spur to
the riverbank, but its confirmation will be difficult to
ascertain due to the constructions carried out in this
area (Olaio et al. 2019b).

The evidence from Cacilhas may still witness the


existence of a sector directly linked to Quinta do
Almaraz, with perhaps diversified functions (port,
fishing, metallurgical), considering the features of the
material culture (Olaio et al. 2019b).

Lastly, it’s worth noting the frequentation during


the Iron Age of one of the artificial caves of S. Paulo
(S. Paulo 2), located about one kilometer southeast
of Quinta de Almaraz. Inside this space, preventive
excavations identified a level that, based on the
associated material culture, seems to be associated with
a Iron Age chronology (Barros and Santo 1997; Barros
1998; Lacueva 2020), perhaps more specifically from the
6th century BC. It’s also relevant to mention references
to areas of combustion and accumulations of faunal
remains associated with this occupation (Barros and
Santo 1997).

Various interpretations have been proposed for these


traces, such as being a shelter or temporary camp, or an
area supporting the exploitation of marine resources
(Barros and Santo 1997; Barros 1998). More recently, a
ritualistic function has been suggested (Lacueva 2020),
which seems more appropriate.

The Surrounding Territory

In both surrounding areas of these primary nuclei


(within 1 to 5 km), traces of other Iron Age occupations
have also been found. Unfortunately, in the vast
majority of cases, these occupations are based on
decontextualized materials that do not allow proposing
any specific functionality for these spaces.

Figure 7. Moat and Iron Age structures of Quinta do Almaraz On the right bank, we can list several sites in this
(according to Olaio et al. 2020, 2023). situation in Monsanto, such as Montes Claros (Cardoso,
Didelet, and Leitão, 2017), Alto da Casa Branca (Cardoso,
Amaro, and Batalha, 2018), and Alto das Perdizes
(França, 1949, p. 102-103, est. XVIII). Although these are
only isolated finds, the morphologies of the materials

247
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

seem to indicate late chronologies within the Iron On the other side of the Tagus River, other secondary
Age, with the possible exception of the site of Montes settlements are also known, possibly of a rural
Claros, which may date back to the first half of the 1st nature, considering their low altitude and proximity
millennium BC. to watercourses. The closest to Almaraz, about one
kilometer away, was detected on Rua Manuel Febrero
In this context, we take this opportunity to publish a (Sabrosa and Raposo 1993; Barros 1998), with the
small set of materials deposited at the National Museum collected materials indicating a chronology from the
of Archaeology, labeled “Ponte de Santana,” which may first half of the 1st millennium BCE. In the same phase
have been collected in the Campolide area, in Lisbon. we can also integrate other collections from Quinta do
There are only three ceramic fragments, two of which Facho, at a greater distance (about 5 km) from Quinta
belonging to gray wares, with the rim integrable into do Almaraz (Barros 1998).
type 3Ea of the Tagus Estuary (Sousa 2021), and one of
red slip, from a bowl with a careened profile similar Probably later is the occupation of Quinta da Torre
to type C3b of Rufete Tomico (1989-1990), indicating a (Cardoso and Carreira, 1997-1998), according to the
chronology from the 7th and/or 6th century BC. chronology of the collected materials, although lacking
secure stratigraphic contexts.
Contextual data appeared only in a preventive
excavation carried out on Travessa das Dores, where a The short distance that separates these seemingly
small combustion structure was identified, consisting small-sized sites from the cores of Castelo de São
of a layer of horizontally arranged ceramic fragments Jorge hill and Quinta do Almaraz, between one and
and a clay plate (Cardoso, Neto and Rebelo 2018). The five kilometers, may indicate the existence of spaces
associated materials indicate a chronology dating back directly dependent and articulated with the major
to the second half of the 1st millennium BCE. occupation centers of the estuary’s mouth, possibly
intended for agricultural and/or livestock activities,
integrating their respective primary exploration
territories. However, these were probably not spaces
of prolonged occupation over time, considering that
no long diachronies within the Iron Age are apparent
at any of the sites, a proposal that must be, however,
mitigated, given the limited contextual data available.

Furthermore, it is important to note that, from the


mid-1st millennium BCE, these exploration areas
expanded considerably, mainly on the right bank of
the Tagus, forming a network of small nuclei located
tens of kilometers away, mainly in the southern zone
of the Lisbon Peninsula, but also on the inner banks
of the Tagus. These occupations have already been
adequately characterized in previous works (Sousa
2014, 2017), so it does not seem relevant to reproduce
this information here. It is only worth emphasizing
that it is still not possible to characterize possible
secondary organizations between these locations.
Nevertheless, it should be noted that the chronological
data available for most of these sites, focusing mainly
on the 5th and 4th centuries BCE, coincide with the
period of the greatest expansion of the Castelo de São
Jorge hill core, which does not seem casual. In fact,
many of the studied artifact assemblages from these
sites indicate permanent contacts with the Lisbon area
(synthesis in Sousa 2017), suggesting even some degree
of dependence. Despite the distances separating these
nuclei, it is important to note that practically all of
them are in areas close to the coast or the banks of the
Figure 8. Materials collected near the Ponte de Santana, Tagus, indicating the use of fluvial-maritime circuits in
deposited in the National Museum of Archaeology. these contact networks (Sousa 2022).

248
Elisa de Sousa: The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary

Continuities and discontinuities in human agreements with autochthonous groups, enabling their
occupation of the Tagus estuary during the 1st subsequent settlement.
millennium BC
This settlement likely occurred during the second half
Despite the disparity in available data for the study of of the 8th century BCE, and it seems that the space
the Iron Age in the estuary of the Tagus, it is possible to selected for this initial occupation focused on the
propose some interpretations for the characterization lower areas of the Castelo de São Jorge hill. The built
of human occupation in this area throughout the 1st elements of this moment are, so far, scarce, limited
millennium BCE. to those found in the oldest phase of the Sommer
warehouses (Ribeiro et al. 2020). Although contexts
In its early stages, preceding the settlement of of this chronology have also been documented in Rua
Phoenician-Western groups in the region, there seems de São Mamede ao Caldas (Pimenta et al. 2014a), it is
to be a mesh of scattered settlements in the territory. probable that some decontextualized evidence from
The main strategy of occupation involved clusters of Casa dos Bicos (Pimenta et al. 2015) and perhaps the
undetermined size, located in low or medium-altitude oldest construction phases of Travessa do Chafariz
areas, favoring proximity to agricultural, livestock, D’El Rey (Filipe et al. 2014) may be integrated into this
and/or marine resources, as opposed to visibility or chronological framework. To date, contextual data in
defensibility criteria. In the primary zone focused Quinta do Almaraz that would indicate its occupation
on in this work, these realities were documented in during this phase are still absent.
sites such as Praça da Figueira, in Lisbon (Silva 2013),
Quinta do Percevejo and Quinta do Marcelo in Almada The unequivocal expansion of the settlements in the
(Barros 1998). To date, no context attributable to the Tagus estuary seems to have occurred during the 7th
Late Bronze Age has been recognized on the slope or century BCE, using architectural plans and construction
the top of the Castelo de São Jorge hill, or on the spur techniques that were similar or even identical,
of Quinta do Almaraz. However, this does not imply that primarily relying on local resources for constructions.
these areas were not occasionally frequented by these The widespread absence of extensive stone collapse
communities. zones indicates that the main construction techniques
involved masonry bases, using local limestone or
Although the social fabric of these groups undoubtedly sandstone blocks bound with clayey sediments, but the
possessed certain degrees of complexity and diversity, walls would rise in adobe or rammed earth. These adopt
as is the case in any human community regardless of orthogonal plans, and it is possible, in some cases, to
technological developments, there is no evidence of deduce a certain prior planning care.
these situations in domestic spaces until now.
On the Castelo de São Jorge hill, it is only during this
In any case, this model of territorial occupation and century that the expansion of human occupation
exploitation underwent significant changes with the to the higher areas of the hill is observed. Indeed,
arrival of Western Phoenician contingents to the constructions detected in Largo de Santa Cruz do Castelo
Tagus estuary. However, these modifications were not (Sousa and Guerra 2018, 2023) and Praça Nova (Gomes
immediate and likely integrated distinct phases. and Gaspar 2017) can be dated to this period, as well
as some architectural evidence, unfortunately poorly
Setting aside the issue of radiocarbon chronologies known, that emerged in Pátio do Aljube (Fernandes
(Arruda 2005; Barros and Soares 2004), conventional et al. 2013), Travessa do Chafariz D’El Rei (Filipe et al.
datings, supported by the characteristics of ceramic 2014), while the occupation also continued in the
material culture, only suggest a more systematic lower areas (Ribeiro et al. 2020). The putative religious
presence of these exogenous groups from the 8th building identified in Largo de Santa Cruz, currently
century BC, probably during its the second half. under study, is also associated with this construction
However, there are various indications supporting the phase. However, the understanding of its actual size
existence of earlier contacts before this period (see, and relationship with other structures in the vicinity is
among others, Cardoso 2015; Carreira 1994; Sousa and limited by the constraints of urban archaeology.
Sousa 2018; Valério et al. 2015; Vilaça 2006, 2011), within
the MCNH horizon (Alvar 2008). These early contacts Regarding this construction phase detected in various
are justified, above all, by the privileged position of the areas of the hill, it is worth mentioning that in the
Tagus River in the context of communication circuits extents where architectural traces were identified,
with more inland areas rich in metallic resources. although very fragmentary, most structures exhibit
It was during this phase that exogenous groups, of a southwest-northeast orientation. Naturally, the
Mediterranean origin and later also from Phoenician scarcity of chronological and urbanistic data, especially
enclaves in the southern Iberian Peninsula, likely from excavations in smaller areas, requires caution
recognized the territory, established contacts and in interpretative terms, but this trend may indicate a

249
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

certain planning in this constructive phase of ancient Arruda 1999-2000: 115). The only exceptions would be
Olisipo. some stretches of walls recorded in Rua da Madalena
(Sousa et al. 2016), but the scant associated data makes
To date, there is no data supporting the existence of secure chronological framing difficult. However, it
circulation routes within this space, although their is still premature to interpret this small evidence as
existence is likely. The limited extent of interventions reflections of instability in this area, since they may
in the urban area often does not allow, in most cases, be related to specificities of the limited stratigraphic
even to confirm the distinction between interior and record currently available. In fact, even assuming
exterior spaces, although they would probably adopt a specific context that may have affected human
similar solutions to internal areas (earthen floors), occupation, there are several elements of the material
making its identification difficult. culture characteristic of this period that indicate the
continuity of their respective productive spaces and
There is also no concrete data on the existence of distribution circuits.
defensive structures, except for the wall from the
earliest phase of the Sommer Warehouses (Ribeiro On the other hand, this situation does not seem to
et al. 2020), whose study concerning functionality extend to the nucleus of the left bank, considering the
and chronology is currently ongoing. However, it is various material elements attributable to this century
indicative that this construction is roughly parallel (Barros et al. 1993; Cardoso 2004; Olaio 2018), as well as
to the line of the Roman period wall, which may the proposed chronological data for the Cacilhas area
indicate the maintenance of certain defensive concerns (Olaio et al. 2019b).
throughout the history of the city.
Another suggestive evidence of this specific chronology
Simultaneously, the contextual data recently collected is the frequentation of karstic environments and
at Quinta do Almaraz also allows the recognition of ancient artificial caves, specifically Rua da Judiaria
this constructive dynamism from the 7th century BCE in Lisbon and Gruta de São Paulo in Almada, whose
(Olaio et al. 2023: 19), a period to which at least part of materials roughly indicate a phase centered on the 6th
the identified structures belongs, and possibly also the century BCE.
defensive elements. Although initially a chronology of
the 7th century BCE was proposed for the beginning of In the mid-1st millennium BCE, apparently structural
the Quinta do Almaraz ditch filling (Barros and Soares changes occurred in the context of human occupation
2004), more recent data indicate the presence of later in the Tagus estuary.
materials, from the 6th and early 5th centuries BCE, in
the interior (Olaio 2018). Therefore, it does not seem A new construction phase in the Castelo de São Jorge
unreasonable to relate the use of this defensive element, hill can be dated to this moment, evidenced both in the
as well as the other putative structures of this nature higher areas and at the foot of the hill. This is reflected
mentioned for the site, to this constructive phase. in an expansion of the occupied area, now reaching
approximately 20 hectares, occupying part of the zone
It is worth noting that it is in this chronological phase that constitute the current Baixa Pombalina.
that we observe the great vitality of the ceramic
production industries of Western Phoenician tradition. This expansion, which may perhaps be associated
These areas were likely located on both banks of the with a certain demographic growth, may relate
Tagus River (Olaio 2018; Sousa and Pimenta 2014; to the retraction or even abandonment observed
Sousa et al. in press b) and supplied not only the areas contemporaneously in Quinta do Almaraz (Olaio 2018;
of the Castelo de São Jorge hill and Quinta do Almaraz Sousa 2018b). The transfer of population contingents to
but also various other nuclei located in the vicinity, as the right bank of the Tagus may be considered.
well as in more inland areas of the Lisbon Peninsula
and the interior of the Tagus estuary. This reflects the However, this marked reconfiguration extends beyond
existence of a undisputable regional market for food the local sphere, coinciding with a notable expansion
and manufactured products (Sousa 2019, 2022). of secondary character spaces observed both in the
southern zone of the Lisbon Peninsula and along the
Architectural data specifically attributable to the 6th banks of the Tagus (Sousa 2017).
century BCE are, until now, scarce on the Castelo de São
Jorge hill. Although it can be assumed that structures On the Castelo de São Jorge hill, some data even allow
built in earlier periods may have remained in use glimpsing certain changes in the urban fabric itself.
during part of this century, contextual data collected in This is the case with the amortization of the proposed
Lisbon mainly correspond to landfill strata, as observed religious area for Largo de Santa Cruz, which seems to
in the stratigraphy of Largo de Santa Cruz (Sousa and have occurred during the mid of the millennium. This
Guerra 2018, 2023) and Lisbon´s Cathedral (Amaro 1993; change coincides with the installation of productive

250
Elisa de Sousa: The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary

structures, specifically the ceramic production kiln funerary stele in Lisbon (Neto et al. 2016) may already
documented in the surrounding area, suggesting a reveal interesting clues on this issue.
restructuring of the functions of the different sectors of
this nucleus. On the other hand, a curious concentration The valuation of these autochthonous elements must
of combustion structures is also observed in the also consider the different chronological moments that
lower area (current Baixa Pombalina), particularly in accompanied this process of urban transformation in
Rua dos Correeiros and Corpus Christi. In these cases, the Tagus estuary. In this regard, it is noteworthy that
categorizing their functional purposes is more difficult. in the earlier phases of Lisbon (Pimenta et al. 2014a,
Nevertheless, it may suggest the existence of more 2015; Sousa et al. in press c), expressive quantities of
specialized artisanal sectors within the city’s occupation handmade productions following the morphological
network, illustrating its productive dynamism during and decorative patterns of the regional Late Bronze
this chronological phase. Age are still observed. These illustrate the symbiotic
relationships between local and exogenous groups that
Interpretive models must have emerged at the dawn of the Iron Age in the
Tagus estuary.
Despite some gaps in our understanding of Iron Age
human occupation in the Tagus estuary, it undoubtedly A new and significant restructuring of these spaces
encompassed complex characteristics. seems to take place in the 7th century BCE. The
occupation on the Castelo de São Jorge hill now extends
One of the most relevant aspects is the location of the to the higher platforms of the elevation, and it seems
two main settlement nuclei, the Castelo de São Jorge that it is also at this moment that structures are built in
hill and Quinta do Almaraz, on opposite banks of the Quinta do Almaraz on the opposite bank of the Tagus.
river, separated by only five kilometers. Similarities
between both spaces are evident, both at the level of Considering the nature of the data on both banks, it
material culture and in the deployment and urban does not seem possible to consider that the relationship
planning strategies used. It is also worth noting that in between these two spaces could be of a competitive
neither of these areas was a preceding Late Bronze Age nature. The very process of the installation of Western
occupation identified, although the surrounding spaces Phoenician groups in this territory does not align with
have traces of occupation or frequentation during that this possibility, as it responded to specific needs within
time. the framework of capturing strategic resources for
these communities, and that must be read on a pan-
Therefore, based on the available data, it is difficult to Mediterranean scale, involving recurrent maritime
assume that either of these locations could correspond contacts between the Atlantic façade and at least the
to an indigenous settlement that gradually adopted south of the Iberian Peninsula (Arruda 1999-2000,
exogenous architectural, technological, and material 2005; Sousa 2018a, 2018b, 2022). In this perspective,
elements. What archaeological elements suggest is trade routes and logistic supply spaces should have
that these were spaces built from scratch during the been predetermined, involving a careful selection
early Iron Age, where urban, economic, and cultural of occupied spaces, not based solely on defensibility
guidelines were essentially determined by agents and visual control of the territory but also on port
external to the region’s preceding cultural patterns. conditions.

However, this scenario does not imply that indigenous Therefore, the relationship between the Castelo de
groups in the region were mere passive spectators São Jorge hill and Quinta do Almaraz, which jointly
in this process. As mentioned earlier, a significant control the mouth of the Tagus estuary, precisely in
portion of the population in these newly founded the narrowest area between the two banks, can only
nuclei likely originated not only from the surrounding be interpreted in a scenario of complementarity and
areas but possibly also from more distant nuclei, mutual articulation. For these reasons, we have already
especially those located in the southernmost area of proposed in previous works (Sousa 2015, 2018b) that
the Lisbon Peninsula, considering that these areas these spaces correspond to the same occupation
seem to have been abandoned immediately before strategy, of a polynuclear nature, but integrated into
or during this period. It is also possible that some of a single political-administrative cell, similar to other
these individuals played relevant roles not only in the cases detected in the south of the Iberian Peninsula.
restructuring of settlement but also in the resulting
new socio-economic fabric. A better understanding of The physical extent of these spaces, which together
these complex phenomena of interaction and cultural encompass an area between 21 and 22 hectares during
integration and hybridization is, however, hindered by the 1st Iron Age, as well as the architectural, productive,
the scarcity of burial contexts in this area, even though and material elements, even allow us to consider their
the interpretation of the inscription on the Phoenician categorization, from the 7th century BCE onwards, as a

251
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

genuine urban space, structured in different functional of Castelo de São Jorge, there is no concrete evidence
areas, and extending across both banks. of these activities to date. The same scenario applies to
the more direct evidence of commercial activities, with
Their delimitation by defensive structures is attested notable examples being the presence of cubic weights
on the left bank, specifically in the ditch structure and integrable into the Phoenician metric system at Quinta
the putative walled structure(s) detected in Quinta do Almaraz (Vilaça 2011). These elements, along with
do Almaraz. For the Castelo de São Jorge hill, the only various materials of a more exceptional nature that
element that may have had a symbolic, defensive, and/ emerged during the interventions at Quinta do Almaraz
or space-delimiting function is the wall recognized in (Greek ceramics from the Archaic period, Egyptian
the former Sommer Warehouses, whose amortization scarabs, and alabaster vessels – Cardoso 2004), may
period has not yet been determined. However, it should even indicate the presence, in this space, of individuals
be emphasized that the intensity of urban occupation with greater socio-political prominence during the 1st
in Lisbon poses obstacles to the recognition of similar Iron Age (Sousa 2018b).
defensive structures, not only due to the difficulty of
conducting archaeological interventions in depth but The hill of Castelo de São Jorge offered, however, other
also due to the construction dynamics which occurred elements that can elucidate the polynuclear nature
after the Iron Age, which may have destroyed previous of this space, specifically the existence of a possible
traces and reused their materials in other buildings. religious building, located in the highest area of the
In the case of the Sommer Warehouses structure, its elevation, although it cannot be ruled out that in the
alignment, which is practically parallel to what will future, other spaces of this nature may be recognized.
later be assumed by the Roman wall of Felicitas Iulia This hypothesis naturally requires nuanced distinctions
Olisipo, is nonetheless suggestive. of possible socio-economic differences between the
inhabitants of the two shores, as political, religious,
The architectural elements identified inside the and economic spheres were deeply interconnected in
two spaces also suggest the existence of multiple antiquity.
buildings, whose functionalities remain unfortunately
undetermined. Nevertheless, they use identical In any case, both spaces would surely have also been
construction techniques, pavement solutions, and equipped with port areas during this period, with
internal structures. proposals made for Cacilhas (Barros and Henriques
1998) and for the Sommer Warehouses area (Ribeiro et
Even though many are undoubtedly of a domestic al. 2020) being suggestive. Such structures would have
nature, others may have different functions, such been used not only in the context of long-distance
as storage spaces or even productive environments. maritime contacts but also in connection between both
The latter are indirectly evidenced by material data shores and the more inland areas of the Tagus estuary.
confirming craft activities, such as ceramic production
(Olaio 2018; Sousa et al. in press b), with no indications This dual scenario, which seems to structure human
of differentiated patterns, either in morphological presence at the mouth of the Tagus estuary during
or decorative terms, between the material culture of the first half of the 1st millennium BCE, underwent
the two shores. However, it also seems probable to us significant changes from the 5th century BCE onwards.
that these activities could have developed in external/
peripheral areas of these spaces, perhaps with a more For reasons still undetermined, Quinta do Almaraz
clearly specialized character, considering the volume seems to lose its importance from this moment, as it
and diversity of local ceramic productions (Sousa and appears to experience a phenomenon of settlement
Pimenta 2014; Sousa 2016b). Indeed, during the first retraction or even abandonment. As mentioned earlier,
half of the 1st millennium BCE, the Lisbon/Almaraz this phenomenon may be related to the expansion
area seems to have played the primary role in supplying observed in the urban fabric of Castelo de São Jorge
ceramic products throughout the Tagus estuary and in this same period, suggesting a population transfer
the Lisbon Peninsula (Sousa 2014, 2017, 2022), revealing to the left bank. Simultaneously, the increase in the
the strategic importance of this productive resource. number of occupied sites along the southern area of the
Lisbon Peninsula (Sousa 2014, 2017, 2019) may also be
Other evidence of specific productive activities has only associated with this phenomenon.
been attested, so far, at the site located on the left bank.
It is the case of metallurgical activities indicating the During the second half of the 1st millennium BCE, the
processing and production of objects made of bronze, nucleus of Castelo de São Jorge seems to effectively
iron, silver, and gold (Melo et al. 2014; Valério et al. 2012), assume a certain centrality in the framework of
assuming that raw materials would have been obtained settlement networks in the Lower Tagus, considering
in more inland areas, subsequently circulating through the relationships established with multiple documented
the course of the Tagus or even the Atlantic. On the hill

252
Elisa de Sousa: The urbanization process in the mouth of the Tagus estuary

nuclei in the south of the Lisbon Peninsula and along References


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Considering these and other aspects, such as the size Barros, L. and F. Henriques 1998. Vestígios de um
and the listed urbanistic evidence, we believe that this cais pré-romano em Cacilhas in M. Santos and L.
nucleus that encompassed both shores of the estuary Antunes (eds) Actas das 2ª Jornadas de estudos sobre o
formed, from the 7th century BCE, the first known concelho de Almada: 105. Almada, 101-105.
“urban space” in the Lower Tagus, even though the Barros, L. and P. E. Santo 1997. Gruta artificial de S.
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2007). Naturally, this and other proposals put forward para a ocupação orientalizante da Quinta do
throughout the text and in other publications are only Almaraz, no estuário do Tejo (Almada, Portugal). O
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data. As such, they are subject to future changes or Calado, M. 2008. Olisipo pré-romana. Um ponto da
even refutations that may arise following the results of situação. Lisboa.
new archaeological interventions. Nevertheless, they Calado, M., L. Almeida, V. Leitão and M. Leitão 2013.
allow us to appreciate the great dynamism that this Cronologias absolutas para a Iª Idade do Ferro em
central Atlantic zone may have acquired during the Olisipo – o exemplo de uma ocupação em ambiente
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TARTESO. Los orígenes del urbanismo

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256
Crisis y adaptación en la Huelva tartésica:
el impacto de un evento de inundación extremo en la evolución
constructiva y en la dinámica histórica del emporio onubense
(siglo VI a.C.)

Manuel Álvarez-Martí-Aguilar
Universidad de Málaga

Resumen: En este capítulo se presenta una síntesis de las evidencias publicadas sobre el impacto de un evento de inundación
extremo en el hábitat portuario de la Huelva tartésica, a comienzos del siglo VI a.C. Una revisión de la evolución urbanística de
esa zona del emporio onubense en las décadas centrales de esa centuria permite plantear que este episodio supuso el inicio de
una fase de auge edilicio e implementación de estrategias constructivas orientadas a la mitigación del riesgo de inundaciones.
Ello permite, a su vez, resituar el auge comercial y económico de Huelva en esos momentos centrales del siglo VI a.C. en un
escenario de adaptación y resiliencia tras la ocurrencia de un evento natural de carácter catastrófico.
Palabras clave: Eventos extremos; Inundación catastrófica; Tsunami; Tarteso; Huelva; Urbanismo; Resiliencia
Abstract: This chapter offers an overview of the published evidence of the impact of an extreme flood event on the port of the
Tartessian city of Huelva at the beginning of the 6th century BC. A review of the urban development of the emporium’s port area
in the central decades of the 6th century BC suggests that this episode marked the beginning of a phase of building recovery
and the implementation of construction strategies aimed at mitigating flood risk. This, in turn, allows us to re-establish the
commercial and economic boom of Huelva in the central decades of the 6th century BC in a scenario of adaptation and resilience
in the wake of a catastrophic natural event.
Keywords: Extreme events; Catastrophic flooding; Tsunami; Tarteso; Huelva; Urban planning; Resilience

Introducción gran avance en las últimas décadas, tras las catástrofes


provocadas por terremotos y tsunamis como los del
La atención al impacto de eventos medioambientales océano Índico de 2004 o Japón de 2011 (Costa 2012;
extremos en el devenir del proceso histórico de las Costa y Andrade 2020, entre otros).
comunidades de la Iberia antigua es un campo incipiente
de investigación y, por ello, con un gran potencial El centro histórico de la ciudad de Huelva ofrece
de desarrollo. Para ello, se cuenta con un creciente un caso privilegiado en este sentido. Las varias
volumen de datos generados por investigaciones excavaciones realizadas en los años 80 del siglo XX en
geológicas y geoarqueológicas específicamente la zona del sector portuario del hábitat prerromano
orientadas a la identificación de huellas de tsunamis y de la ciudad ofrecieron una valiosísima información
otros eventos de oleaje extremos (EWEs, por sus siglas sobre su evolución constructiva y urbanística entre los
en inglés; Lario et al. 2010), así como de inundaciones siglos VIII y V a.C. Y ello pese al limitado tamaño de la
fluviales severas (Álvarez-Martí-Aguilar y Machuca mayoría de los sondeos de excavación y las dificultades
Prieto 2022a; Rodríguez-Vidal et al. 2015). que a menudo presentaba la aparición del nivel freático
en los trabajos arqueológicos (Gómez Toscano y Campos
Otra de las estrategias de investigación que pueden Carrasco 2001).
ser aplicadas para la identificación de los efectos
provocados por este tipo de eventos extremos en la En varias de esas intervenciones se documentaron
vida de las comunidades costeras de la antigua Iberia es estratos con evidencias de inundación, que en ocasiones
la revisión de las informaciones generadas en antiguas revelaban eventos muy energéticos, asociados a indicios
excavaciones arqueológicas. En las primeras fases de de derrumbes de estructuras constructivas. El caso más
desarrollo intenso de la arqueología urbana en España, explícito es el del solar de Méndez Núñez 7-13 (Osuna
en los años 80 y 90 del siglo XX, no se contaba con las Ruiz et al. 2000), pero no el único. La información
informaciones de las que hoy disponemos sobre las estratigráfica y sedimentológica registrada en esas
características sedimentarias de los depósitos de alta intervenciones arqueológicas permite, en la actualidad,
energía marina. Su conocimiento ha experimentado un realizar revisiones orientadas a la identificación de

257
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 1. Mapa de la ciudad de Huelva. Se incluye la zona destacada en la Figura 2.A y las curvas de nivel, tomadas de un mapa
de 1870, con la localización de los cabezos de la ciudad: 1. San Pedro; 2. Cementerio Viejo; 3. Molino de Viento; 4. Esperanza; 5.
Del Pino; 6. De la Joya; 7. Padre Julián; 8. Mondaca (a partir de Bermejo Meléndez y Campos Carrasco 2020: 477, fig. 2).

episodios de inundación de alta energía con mayor relacionados con los de aquel (Figs. 1 y 2). Mi objetivo es
precisión, gracias al avance en el conocimiento de valorar el posible impacto de un evento de inundación
las huellas sedimentarias de estos eventos extremos extremo en el sector portuario del hábitat de Huelva
(Álvarez-Martí-Aguilar 2023a). entre los siglos VII y VI a.C. y, específicamente, el papel
que este episodio pudo tener tanto en la evolución
Partiendo de la evolución constructiva documentada en urbana como en la dinámica histórica del emporio
el solar de Méndez Núñez 7-13, en este capítulo revisaré tartésico de Huelva en el siglo VI a.C. Argumentaré que
la información publicada sobre niveles de inundación en el auge comercial y constructivo que en él se constata en
otros solares de Huelva que pueden estar directamente las décadas centrales del siglo VI a.C. puede entenderse

258
Manuel Álvarez-Martí-Aguilar: Crisis y adaptación en la Huelva tartésica

Figura 2. A: Localización del área portuaria de la Huelva tartésica. B: Ubicación de los principales solares de Huelva
mencionados en el texto: 1. Méndez Núñez 7-13; 2. Puerto 29; 3. Botica 10-12; 4. Puerto 12; 5. Puerto 10.

en el marco de las respuestas sociales y económicas, de urbanística del espacio que ocupaba el santuario y el
adaptación, resiliencia y recuperación, implementadas témenos; por la definición del espacio sagrado mediante
tras la presumible catástrofe. el establecimiento de un “túmulo fundacional”; y por
la erección del edificio cultual (Figura 3.A). La fase
El evento extremo documentado en Méndez Núñez estaría conformada por distintos niveles ocupacionales
7-13 en los que se hallaron materiales que revelaban una
amplia cronología, cuyo inicio sitúan los autores entre
Las excavaciones efectuadas en el solar de Méndez los siglos VIII-VII a.C. (Osuna Ruiz et al. 2000: 179). Esta
Núñez 7-13 (Figura 2.B.1) concentran una sorprendente primera fase finaliza con una “destrucción edilicia
acumulación de novedades científicas de calado. Los masiva”, fechable “hacia el primer cuarto del siglo VI
hallazgos realizados entre los sedimentos del nivel a.C.”. Según los excavadores, “la manera en que quedan
subfreático, tras la finalización de las excavaciones de destruidos los paramentos y la existencia de niveles con
1997 y 1998, revolucionaron el conocimiento de la más abundantes restos de origen marino nos sugieren una
antigua presencia fenicia en Huelva (González de Canales destrucción violenta provocada, muy probablemente,
2018; González de Canales et al. 2004). Pero también en por movimientos sísmicos asociados a convulsiones
el tema que nos ocupa el solar ofreció novedades de marinas o quizás, sencillamente, un maremoto” (Osuna
extraordinario interés, con la descripción de un evento Ruiz et al. 2000: 179).
de carácter catastrófico, con indicios de la ocurrencia de
un terremoto y un maremoto asociado (Osuna Ruiz et al. Tras la ocurrencia de este evento de consecuencias
2000). catastróficas, la Fase II constituye un “periodo de
transición”: la zona queda “parcialmente anegada por
En una primera intervención en el solar, en 1997, se las aguas” pero sigue manteniendo su uso como espacio
documentó una secuencia estratigráfica de más de sagrado. Así lo atestiguaría la presencia de un amplio
2 m en la que se superponían, al menos, tres niveles círculo de cuñas de pizarra para apoyar verticalmente
constructivos, manteniendo las estructuras la misma una serie de betilos. Elementos similares se documentan
orientación a lo largo del tiempo. En los niveles más en otros puntos del témenos (Osuna Ruiz et al. 2000: 179).
superficiales, los muros estaban asociados a pavimentos
de color amarillo y, a mayor profundidad, a pavimentos La Fase III comienza en algún momento de la segunda
de color rojo, mal preservados (Fernández Jurado y mitad del siglo VI a.C., con la reconstrucción del santuario
García Sanz 2001). (Figura 3.B). Los cambios son significativos: se modifica
el acceso, que se ubica ahora en el ángulo NE del edificio,
El solar volvió a ser excavado en 1998, con un área los pavimentos interiores se elevan respecto a los de
mucho más amplia (Osuna Ruiz et al. 2000) (Figs. 3 la fase precedente y la calle circundante se modifica,
y 4). Las estructuras halladas fueron interpretadas configurándose en rampa. El edificio se reconstruye
como correspondientes a un santuario y su témenos, mediante “amplios zócalos de piedra sobre los que se
con varios niveles constructivos extendidos en una instalan muros de adobe, constituyéndose paramentos
amplia secuencia, entre finales del siglo VIII a.C. e enlucidos por lechadas de cal y suelos de tierra batida
inicios del siglo IV a.C., en la que se distinguieron tres de color amarillo intenso y/o amarillo anaranjado
fases. La Fase I estaría caracterizada por la preparación decorados en su parte central con pintura a la almagra”

259
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 3. Méndez Núñez 7-13. A: Fase I (Osuna Ruiz et al. 2000: 179, fig. 3). B: Fase III. 1. Túmulo de fundación; 2. Hogares; 3.
Bancadas adosadas al muro; 4. Muro de cerramiento; 5. Témenos; 6. Santuario (a partir de Osuna Ruiz et al. 2000: 181, fig. 6).

(Osuna Ruiz et al. 2000: 179-180). En esa Fase III también Otras posibles evidencias del evento extremo
cambia la organización espacial del santuario, con la documentado en Méndez Núñez 7-13
compartimentación del espacio interior y la erección
de un muro en zigzag en torno al témenos, al que se Los hallazgos descritos en el trabajo de Osuna Ruiz
adosan interiormente las edificaciones, en las que se et al. (2000) me han servido de punto de partida
documentan, a su vez, asientos corridos y hogares para para tratar de identificar, en un trabajo previo, las
los banquetes. posibles evidencias de inundación que los autores
describen en el solar de Méndez Núñez 7-13, en
La información sobre el episodio traumático que pone otros contextos arqueológicos del área empórica de
fin a la Fase I del santuario de Méndez Núñez 7-13 es Huelva (Álvarez-Martí-Aguilar 2023a). En ese trabajo
lamentablemente escasa. Pese a la aparente violencia he partido de la constatación de que en diversas
del episodio, con evidencias de daños sísmicos y de excavaciones realizadas por el servicio de Arqueología
inundación de alta energía, parece que lo expuesto en de la Diputación Provincial de Huelva en el centro
esta publicación es un unicum en la literatura científica, de la ciudad, en los años 80 y 90 del siglo pasado, se
si exceptuamos la noticia publicada en la prensa local documentaron frecuentemente niveles de inundación.
de Huelva y firmada por uno de los subdirectores de la Estos niveles fueron interpretados como depósitos
excavación de 1998 (Castillo Rey 2011). En este texto generados por arroyadas por lluvias, que discurrirían
se aporta más información sobre las evidencias de por las vaguadas entre los cabezos onubenses, hasta
derrumbes traumáticos de muros “de gran solidez” la zona baja del hábitat (Figura 1) (Gómez Toscano y
y sobre la presencia, en los estratos de inundación, Campos Carrasco 2001; Gómez Toscano et al. 2007).
de conchas de moluscos marinos correspondientes a
tres tipos: conchas fósiles procedentes de los cabezos Estas interpretaciones se plantearon cuando el
de Huelva, otras que correspondían a restos de fenómeno de las inundaciones marinas de alta energía,
consumo –almejas, mejillones y navajas– y “verdaderas y el de los tsunamis en concreto, no era un aspecto
acumulaciones de otros moluscos nada habituales en que se soliese tener en cuenta en la interpretación del
la línea de costa y que los especialistas opinaron que registro geológico y, menos aún, en el arqueológico,
procedían de fondos marinos de mayor profundidad, o tanto por su excepcionalidad como por la ausencia
sea, de alta mar” (Castillo Rey 2011). La cronología que de casos próximos en el tiempo y el espacio. El
se aporta para el evento en este texto, el siglo VII a.C., precedente del terremoto y tsunami de 1755, que
no coincide con la de la publicación de Osuna Ruiz et al. afectó severamente a las costas del Golfo de Cádiz, no
(2000), aunque sí la referencia a que el santuario estuvo era aún un referente significativo, como sí lo es hoy en
abandonado durante un largo periodo y fue remodelado día (Álvarez-Martí-Aguilar y Machuca Prieto 2022b).
en algún momento del siglo VI a.C.

260
Manuel Álvarez-Martí-Aguilar: Crisis y adaptación en la Huelva tartésica

Figura 4. Vista general del santuario de Méndez Núñez 7-13 (Toscano-Pérez 2017: 435, fig. 4).

En la actualidad, se cuenta con un amplio conjunto de guijarros de playa con fragmentos de cerámicas
indicadores que caracterizan los depósitos generados y demás material proveniente de niveles de
por eventos marinos de alta energía y, en concreto, por ocupación.
tsunamis (Chagué-Goff et al. 2011; Costa 2012; Costa
y Dawson 2015; Costa y Andrade 2020; Fujiwara 2008; Partiendo de estos indicadores, he creído posible
Kortekaas y Dawson 2007; Lario et al. 2010; Morales et identificar indicios de su aparición en varios de los
al. 2008, entre otros). Estas síntesis recientes permiten estratos documentados en algunas de las excavaciones
destacar una serie de características generales de los realizadas en el centro de la capital onubense en los
depósitos de tsunami, que he empleado como guía en mi años ochenta del siglo XX. He planteado que algunos de
revisión: estos niveles de inundación pudieran no corresponder
a sucesivas arroyadas aluviales, sino a dos eventos de
a. Los depósitos de tsunami pueden presentar varias inundación de alta energía diferenciados. El primero
capas, generadas por las fases de avance (run- de estos eventos podría identificarse con el que Osuna
up) y retroceso (backwash) de las varias olas del Ruiz et al. (2000) describieron en Méndez Núñez 7-13,
tsunami. con una cronología de comienzos del siglo VI a.C. El
b. En estos depósitos se suelen documentar segundo de estos eventos parece haberse producido en
secuencias granodecrecientes en el tamaño de algún momento del tercer tercio de esa misma centuria
los componentes que lo integran, por lo general (Álvarez-Martí-Aguilar 2023a).
gravas, arenas, limos y arcillas.
c. Estos depósitos suelen presentar una base erosiva A continuación revisaré las posibles evidencias
en contacto con los materiales subyacentes. sedimentarias del primero de estos episodios, que parece
d. Una de las características más frecuente de este estar registrado en la secuencia estratigráfica de tres
tipo de depósitos es la presencia de conchas de solares: dos de ellos muy cercanos entre sí, los de las
moluscos marinos, en ocasiones con grandes calles Puerto 29 y Botica 10-12, ubicados en lo que se ha
acumulaciones. considerado el límite de la línea de mareas de la ría del
e. La capa inferior del depósito puede contener Odiel en época tartésica; y el de la calle del Puerto 12
material retrabajado y, en contextos (Figs. 1 y 2).
arqueológicos, se documenta la imbricación de

261
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Puerto 29 El estrato 5 fue considerado como el fruto de una


arroyada por lluvias, al estar formado por una
En el caso del corte A del solar de Puerto 29 (Fernández secuencia granodecreciente, de arena y grava en la base
Jurado y Rufete Tomico 1990a; Fernández Jurado et al. del estrato, y de arcilla en la parte más superficial. En el
1990) (Figura 2.B.2) se documentó un nivel de ocupación estrato 3 –cuya textura era similar al del 4– se hallaron
antiguo, en el marco del estrato inferior de los ocho restos de conchas, y una secuencia de gravas, arenas y
que componen la secuencia (Figura 5). En la capa limos, lo que también llevó a interpretarlo como el fruto
inferior (8b) del Estrato 8, de hasta 0,5 m de potencia, se de arrastres por lluvias ya que, además, presentaba
hallaron, a una cota de -1,74 m, los restos de una placa cerámicas a mano de técnica bruñida, considerados
de arcilla quemada asociada a una gran cantidad de como pertenecientes a niveles más antiguos del hábitat
cenizas y escorias, lo que evidenciaba su vinculación a (Fernández Jurado et al. 1990: 27-28).
labores metalúrgicas (Fernández Jurado et al. 1990: 19-
23). Este primer nivel de ocupación fue datado a finales La presencia de estratos con secuencias
del siglo VII a.C. (“Tartésico Medio IIIb”, 650-625/600 granodecrecientes de gravas, arenas, limos y arcillas y,
a.C.). El estrato 8b parecía haber sufrido el impacto de en especial, de acumulaciones de conchas de moluscos
una inundación reflejada en una capa de grava presente marinos, en muchos casos fragmentadas, a largo de
en los perfiles (Fernández Jurado et al. 1990: 22). toda la secuencia estratigráfica (Moreno Nuño 1990)
y no asociadas a estructuras constructivas o niveles
Por encima de este, se identificaron cinco estratos de ocupación, me han parecido indicios de que estos
(7–3), en los que, a tenor de las descripciones de los estratos podrían corresponder a las diferentes capas de
excavadores, parecen constatarse las características que un único evento sedimentario marino de alta energía
antes presentábamos como definitorias de un evento (Álvarez-Martí-Aguilar 2023a: 381-383).
marino de alta energía. Entre ellas destacan la presencia
de secuencias granodecrecientes en el tamaño de los La correlación de este evento con el registrado por
sedimentos y las acumulaciones de conchas de bivalvos Osuna Ruiz et al. (2000) en Méndez Núñez 7-13,
marinos. Así por ejemplo, en el estrato 7 destaca la podría venir corroborada por la cronología de los
acumulación de una gran cantidad de conchas de materiales encontrados en los dos estratos superiores
berdigones y en el estrato 6 se documentaron algunas de la secuencia, asociados a la estructura constructiva
conchas de ostiones (Fernández Jurado et al. 1990a: 22). antigua hallada en el solar (Figura 6).

Figura 5. Puerto 29. Estratigrafía de los perfiles oeste-norte-este. Los estratos que podrían corresponder a un depósito de
inundación de alta energía se destacan con círculos (a partir de Fernández Jurado et al. 1990a: 21, fig. 8).

262
Manuel Álvarez-Martí-Aguilar: Crisis y adaptación en la Huelva tartésica

Figura 6. Puerto 29. Planta de las estructuras constructivas halladas en el solar (Fernández Jurado et al. 1990a: 19, fig. 7).

Se trataba de un espacio cuadrangular definido Botica 10-12


por cuatro muros con unas dimensiones de c. 1,20 x
4,30 m, asociado a un pavimento de arcilla roja. Fue En el solar de la calle Botica 10-12 (Figura 2.3), excavado
interpretado como un almacén, pese a que, como en 1983, se realizaron tres cortes –cuadros A, B y C–,
reconocieron los excavadores, presentaba escasez muy cercanos al mencionado de Puerto 29 y en ellos
de grandes vasos y en especial, ánforas (Fernández también se encontraron evidencias de inundación.
Jurado y Rufete Tomico 1990a: 275). Los materiales En los cuadros A y B se documentaron sedimentos de
arqueológicos asociados a esta estructura, en especial arena y grava, que fueron interpretados como producto
fragmentos de copas griegas procedentes de la Grecia de fuertes lluvias (Rufete Tomico 2002: 26). A su vez,
del Este, una de ellas del tipo B1 (Fernández Jurado et en los cuadros B y C se describió la presencia de limo
al. 1990: 28) llevaron a datarla en el “Tartésico Final de origen marino “a una profundidad a la que aún se
II”, entre 590-570/560 a.C. (Fernández Jurado et al. hallaban estratos antiguos en el Cuadro A”, lo que llevó a
1990: 32). Este horizonte cronológico permite plantear considerar que en ese lugar debió situarse el límite de la
que el posible evento de alta energía documentado en línea de marea en época tartésica (Rufete Tomico 2002:
Puerto 29, que le precede, podría ser coetáneo al de 160). Este significativo detalle podría ser, en cambio, un
Méndez Núñez 7-13, del primer cuarto del siglo VI a.C. posible indicio de los restos sedimentarios de un evento
marino de alta energía.

263
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 7. Botica 10-12. Estratigrafía del sector sur del cuadro A. Los estratos 6, 5 y 4, que podrían corresponder a un depósito de
inundación de alta energía, se destacan con círculos (a partir de Rufete Tomico 2002: 30, fig. 10).

El cuadro A de Botica 10-12 fue el que aportó más Al igual que en el caso de Puerto 29, la existencia en la
información arqueológica y en su sector sur se estratigrafía del cuadro A de Botica 10-12 de secuencias
documentó una secuencia con siete estratos, algunos granodecrecientes en los Estratos 5 y 6, unido a la
de los cuales revelaban, de nuevo, evidencias de abundante presencia de conchas en el Estrato 4, me
inundación y presencia de conchas marinas (Figura 7). ha llevado a proponer que la secuencia formada por
los estratos 6, 5 y, quizá también la parte inferior del 4,
Tras el Estrato 7, el más profundo, que mostraba una podrían constituir capas de un depósito sedimentario
textura fangosa por la presencia del agua del nivel generado por un único evento marino de alta energía
freático, en el Estrato 6 se documentaron “finas (Álvarez-Martí-Aguilar 2023a: 380).
capas de grava y arena arrastradas por las lluvias”
(Rufete Tomico 2002: 31). El Estrato 5 presentaba En el Estrato 3, que colmataba las hiladas inferiores del
una secuencia granodecreciente en el tamaño del muro, se encontraron fragmentos de copas del tipo B2
sedimento, ya que estaba formado “por arenas y limos, de Villard y Vallet y de Pequeños Maestros, que fueron
de color amarillento, suelta, con finas capas de color fechados entre 560 y el 530 a.C. (Rufete 2002: 160).
gris, que parecía indicar una rápida sedimentación, Estos indicadores cronológicos permiten, también en
posiblemente formada al depositarse la parte menos este caso, vincular la ocurrencia del posible evento
densa de los arrastres producidos por las aguas de de inundación marina y la elaboración del posible
lluvia” (Rufete Tomico 2002: 31). Por su parte, el Estrato pavimento de conchas que precede a la erección de la
4, sobre el que apoyaba el muro encontrado en el corte, estructura constructiva, con la cronología otorgada
estaba constituido por una capa de tierra con “guijarros al evento de Méndez Núñez 7-13, del primer cuarto
medianos y abundantes conchas” (Rufete Tomico 2002: del siglo VI a.C. Cabría, incluso, poner en relación la
31), mientras que el Estrato 3, compuesto por tierra elaboración del pavimento de conchas, al que se ha
suelta y arenosa, colmataba las primeras hiladas del otorgado un carácter apotropaico (Escacena Carrasco y
muro encontrado en la zona central del cuadro (Figura Vázquez Boza 2009: 56), precisamente con la ocurrencia
8). previa de ese evento de inundación de consecuencias
catastróficas.
Este muro preservaba en algún punto una altura de hasta
0,70 m y comenzaba a una cota de -1,45 m, la misma Puerto 12
a la que se encontró una acumulación de piedras que
correspondía a parte de su derrumbe (Rufete Tomico Los casos de los estratos de inundación de Puerto 29 y
2002: 27). En la zona oeste del cuadro se documentó, Botica 10-12 ofrecen el referente para contextualizar
a una cota de -1,58 m, por debajo del muro y sin estar adecuadamente los hallados en el solar de Puerto 12
asociado a él, una acumulación de valvas de ostréidos (Figura 2.B.4), aquel que permite analizar con mayor
que fue interpretada como un pavimento de conchas, detalle el papel del impacto de eventos naturales
para cuya realización se habrían empleado también extremos en la evolución urbanística del hábitat de
guijarros y lajillas de pizarras (Rufete Tomico 2002: 28). Huelva entre los siglos VII y VI a.C.

264
Manuel Álvarez-Martí-Aguilar: Crisis y adaptación en la Huelva tartésica

Figura 8. Botica 10-12. Acumulación de conchas y estructura constructiva (Fernández Jurado y Rufete Tomico 1987: 203).

En la excavación de este solar, entre 1989 y 1990, se de adobe sin cimientos y pavimentos rojos, a finales del
documentó una sucesión de horizontes de ocupación siglo VII a.C. (Osuna Ruiz et al. 2000: 184).
y estructuras constructivas excepcional en el contexto
de la arqueología de la capital onubense (Rufete Tomico En Puerto 12 se documentó una potente secuencia
2002: 96-155). En Puerto 12 es posible identificar una compuesta por diecisiete estratos, varios de los cuales
secuencia similar a la descrita en el solar de Méndez presentaban evidencias de inundación (Figura 10).
Núñez 7-13, con un primer nivel de ocupación que sufre El Estrato 13, que estaba directamente asociado a las
el impacto de un evento de inundación, al que sucede habitaciones con pavimentos rojos, presentaba restos
una secuencia de habitación con nuevas características de adobes y abundantes lajas sueltas, y su composición
constructivas. era similar a la del Estrato 12, compuesto por una “capa
de arena con alguna tongada de grava de grano fino,
El nivel de ocupación más antiguo lo constituye un de color amarillenta, homogénea y muy limpia, que
conjunto de cuatro ámbitos de habitación –H-7, H-8, H-9 ocupaba prácticamente todo el cuadro con una potencia
y H-10– que presentan pavimentos de arcilla de color media de 40 cm” (Rufete Tomico 2002: 111). También en
rojo y paredes de tapial de color amarillento, revocadas este estrato se apreció una secuencia granodecreciente
al interior con una capa de cal (Rufete Tomico 2002: en el tamaño de sus componentes, atribuida a la
106) (Figura 9.A). Entre H-8 y H-9 se identificó un único “sedimentación de los materiales arrastrados por las
muro de piedra, interpretado como pared interior de lluvias, quedando depositado en la zona central del
separación de estos ámbitos, y en el centro de H-7 se cuadro los más densos” (Rufete Tomico 2002: 111).
documentó un hogar de arcilla de grandes dimensiones.
Por la orientación cronológica del trabajo de Rufete He planteado, con anterioridad, que estos niveles de
Tomico (2002), que se centra en el horizonte de finales inundación de Puerto 12 pueden ponerse en relación
del siglo VI a.C. en adelante, no se ofrece una cronología con los de Méndez Núñez 7-13, Puerto 29 y Botica 10-12,
precisa de este nivel de ocupación más antiguo. Sin reflejando, en todos los casos, la huella sedimentaria de
embargo, el contexto arqueológico de esa zona del un mismo evento de inundación marina de alta energía
hábitat de Huelva vincula ese tipo edificios, con muros (Álvarez-Martí-Aguilar 2023a). Los estratos 13 y 12 de

265
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 9. Puerto 12. A: “habitaciones” H-1, H-2, H-7, H-8, H-9 y H-10 (a partir de Rufete Tomico 2002: 104, fig. 23). B: estructuras
M-15, M-16, M-17 y M-18; y “habitaciones” H-3, H-4, H-5 y H-6 (a partir de Rufete Tomico 2002: 107, fig. 24).

Figura 10. Puerto 12. Estratigrafía del perfil este-norte. Los estratos 12 y 13, que podrían corresponder a un depósito de
inundación de alta energía, se destacan con círculos (a partir de Rufete Tomico 2002: 108, fig. 25).

266
Manuel Álvarez-Martí-Aguilar: Crisis y adaptación en la Huelva tartésica

Puerto 12 no presentan una gama de evidencias sobre 105-106) (Figuras 9.B y 11). El pavimento preservado
el origen marino de la inundación tan amplia como en en este singular edificio estaba formado por “margas
los casos anteriores. Sin embargo, son destacables los muy compactadas y limpias de color amarillo intenso”
indicios del carácter destructivo de la inundación. Los (Rufete Tomico 2002: 105). Las nuevas construcciones
elementos descritos en el Estrato 12 –“restos de adobes que se erigen en el solar de Puerto 12, a partir de
y abundantes lajas sueltas”– son indicios del posible estos momentos, van a estar caracterizadas por ambos
derrumbe de los muros del edificio de pavimentos elementos: el uso de zócalos de piedra sobre los que
rojos. Por ello, la inundación reflejada en los Estratos se erigen paredes de adobe y de pavimentos de color
13 y 12 permite establecer una directa conexión con la amarillo.
destrucción descrita al final de la Fase I del santuario de
Méndez Núñez 7-13. No es posible ofrecer una cronología precisa para los
estratos de inundación y para la erección del “edificio
Tras este evento sedimentario se erigieron, sobre el singular” que, en cualquier caso, es anterior al horizonte
Estrato 12, nuevas estructuras con una orientación del “Tartésico Final III” (c. 570/560-530 a.C.), en el que
diferente, empleando técnicas constructivas distintas Rufete Tomico (2002: 157) establece el Nivel I de Puerto
y haciendo uso de pavimentos de color amarillo. Uno 12. Este Nivel I está caracterizado por el abandono de
de estos edificios parece ser el más antiguo de la nueva la habitación H-3, que junto a H-1 y H-2 pertenecen a
secuencia de construcciones y se ubica en el ángulo NE un edificio erigido sobre estratos más superficiales que
del solar. Allí se documentan tres ámbitos interpretados aquellos –los Estratos 13 y 12– sobre los que se erige el
como de habitación (H-4, H-5 y H-6) definidos por cuatro “edificio singular” del ángulo NE del solar. El edificio
muros – M-15, M-16, M-17 y M-18– que incluyen altos que incluye las habitaciones H-1, H-2 y H-3 (Figura
zócalos de mampostería –de hasta 0,90 m– sobre los que 9.A) forma parte de esa sucesión de construcciones
se levantaban muros de adobe, excepcionalmente bien caracterizadas por el uso de muros de mampostería y
preservados en algunas zonas (Rufete Tomico 2002: de pavimentos amarillos.

Figura 11. Puerto 12. Se destacan los pavimentos rojos que caracterizan las habitaciones H-7, H-8, H-9, asociadas al Estrato 13.
Sobre el Estrato 12, con evidencias de inundación, se erigen los muros M-15, M-16, M-17 y M-18 que conforman el ángulo SW
del “edificio singular” cuyo ángulo opuesto se documentó en el vecino solar de Puerto 10 (a partir de Rufete Tomico 2002: 104-
107; y Fernández Jurado et al. 2013: 43, fig. 8).

267
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

En Puerto 12 es posible, en suma, identificar una también en este caso es posible identificar elementos
secuencia equivalente a la documentada en Méndez que concuerdan con la dinámica ocupacional y
Núñez 7-13, con un nivel de ocupación antiguo, en este constructiva que se constata tanto en el solar de Puerto
caso caracterizado por habitaciones de muros de tapial 12 como en el de Méndez Núñez 7-13 y, en parte, en los
y pavimentos rojos, que parece amortizado por dos de Puerto 29 y Botica 10-12.
estratos con evidencias de inundación, cuyo carácter
destructivo puede no haber sido suficientemente Garrido y Orta identificaron en Puerto 10 tres niveles
valorado, y que parece marcar un cambio notable en las constructivos sucesivos, cuyo denominador común era
técnicas constructivas y en la orientación urbanística la presencia de pavimentos de color rojo. El más antiguo,
en esa zona del hábitat onubense. que denominan “tercer nivel de pisos colorados”,
parece estar caracterizado por el uso de adobe en las
Puerto 10 construcciones y por la ausencia de cerámicas griegas.
Este nivel, en el que se documentaron hornos de
La misma dinámica descrita en Puerto 12 parece fundición, podría fecharse en el siglo VII a.C. (Garrido y
constatarse en el solar contiguo, el de Puerto 10 (Figura Orta 1994: 178, 345).
2.B.5), que fue excavado entre 1980 y 1981 (Garrido y
Orta 1994). Estas excavaciones constituyeron un hito en A comienzos del siglo VI a.C. se identifica un cambio
la historia de la arqueología onubense, ofreciendo una relevante en la evolución urbanística del área excavada,
panorámica hasta entonces desconocida –al menos con que coincide con el “nivel arqueológico de los segundos
tal nivel de detalle– tanto de la evolución constructiva pisos colorados”. En ese momento se verifica “una
y urbanística de la zona portuaria del hábitat de Huelva planificación urbana regular de carácter prehipodámico
en época tartésica, como de las características de la o hipodámico”, que estos autores consideran difícil
interacción entre gentes locales, fenicias y griegas. atribuir a los fenicios y vinculan, en cambio, con
la actividad de gentes griegas, coincidiendo con la
A diferencia del caso de Puerto 12, el método de abundante presencia de variadas cerámicas de esa
excavación mediante estratos artificiales empleado en procedencia, que se fechan entre 580-540 a.C. (Garrido
las cuadrículas abiertas en el solar de Puerto 10 dificulta y Orta 1994: 344). Precisamente en este horizonte
una lectura estratigráfica clara (Figura 12). No obstante, se inscribe, en Puerto 10, el ángulo NE del “edificio

Figura 12. Puerto 10. Planta de las construcciones documentadas en el “nivel superior” de los tres que se registraron a lo largo
de la excavación. En el ángulo inferior izquierdo se aprecia el ángulo NE del “edificio singular” cuyo ángulo opuesto se halló en
el vecino solar de Puerto 12 (Garrido y Orta 1994: 179, fig. 104).

268
Manuel Álvarez-Martí-Aguilar: Crisis y adaptación en la Huelva tartésica

singular” de altos zócalos de mampostería, cuyo ángulo de inundación violenta, con arrastres de materiales de
SW fue documentado en Puerto 12, y al que Garrido y otras zonas, más elevadas, del asentamiento.
Orta (1994: 344) atribuyeron una funcionalidad “de
santuario o templo”. García Sanz (1990: 162-163) parece ubicar este “edificio
singular” en la transición entre el Tartésico Medio
Finalmente, el “primer nivel de pisos colorados” sucede IIIb y el Tartésico Final, es decir, hacia finales del
a un hiato en las importaciones griegas entre el 540 y el siglo VII a.C. Sin embargo, Garrido y Orta (1994: 184,
530 a.C., que Garrido y Orta vinculan con las alteraciones 344) contextualizan este edificio en el siglo VI a.C., en
políticas y militares en Asia Menor y la huida de parte el marco del “segundo nivel de los pisos colorados”,
de la población de Focea a occidente, contexto que caracterizado por la presencia de cerámicas griegas
culmina con la batalla de Alalía. Según estos autores, fechables entre el 580-540 a.C.
pese a que la actividad comercial del hábitat de Huelva
se reanuda en el 530 a.C., las importaciones griegas El impacto del evento extremo de comienzos del
son menos abundantes y casi exclusivamente áticas, siglo VI a.C. en la evolución constructiva y en la
cesando por completo en el siglo V a.C., lo que ponen dinámica histórica de la Huelva tartésica
en relación con el tratado entre Roma y Cartago de 509
a.C. y con el supuesto “cierre” del sur de Iberia a los De lo expuesto en síntesis como las de García-Sanz
comerciantes griegos (Garrido y Orta 1994: 344). (1990), Garrido y Orta (1994: 343-348) y Osuna Ruiz et
al. (2000), parece deducirse la aparición de cambios
El “edificio singular” de Puerto 10-Puerto 12 significativos en la evolución urbanística del área
portuaria de la Huelva tartésica en el tránsito entre los
El “edificio singular” cuyas estructuras fueron halladas siglos VII y VI a.C.
tanto en Puerto 10 como en Puerto 12 (Figura 13)
permite establecer una correlación entre las secuencias Desde inicios del siglo VII a.C. –al menos–, se
estratigráficas de ambos solares. documentan en la zona portuaria del emporio
construcciones caracterizadas por el uso de muros de
En el caso de Puerto 12, el Estrato 13, asociado a las adobe o tapial sin cimentación ni, por lo general, zócalo
habitaciones de pavimentos rojos, presentaba indicios de piedras, asociadas a pavimentos de arcilla roja, que
de derrumbe de estructuras, con presencia de “restos son los que suelen delimitar los espacios de habitación.
de adobes y abundantes lajas sueltas”; mientras que el En ocasiones se encuentran restos de muretes de
Estrato 12, que sirvió de base a los muros del edificio, piedra que parecen servir de separación entre estos
presentaba evidencias claras de inundación (Rufete espacios de habitación con pavimentos rojos, en los
Tomico 2002: 111). Sobre este estrato se documentaron que aparecen hogares de arcilla de forma cuadrangular.
cuatro muros con altos zócalos de mampostería, de Se trata de características constructivas típicas del
excepcional factura técnica, y alzados de adobe (Rufete urbanismo fenicio de la época (Díes Cusí 2001). Esta fase
Tomico 2002: 105-106). estaría bien representada, por poner solo los ejemplos
más explícitos, en solares como el de Méndez Núñez
En el caso de Puerto 10, las estructuras del edificio se 8 (Fernández Jurado y Rufete Tomico 1990b: 281), La
hallaron en las cuadrículas 1C y 2C de la excavación Fuente 19-21 (García Sanz et al. 2001: 227), Puerto 12,
(Garrido y Orta 1994: 117-120) (Figura 12). También de manera especialmente nítida (Fernández Jurado
allí se hallaron cuatro muros de mampostería con la et al. 2013: 43, fig. 8; Rufete Tomico 2002: 101-106) y,
misma calidad técnica, que delimitaban tres espacios posiblemente también, en el nivel inferior de Puerto 10,
de habitación. La descripción de los trabajos evidencia en el “tercer nivel de pisos colorados” (Garrido y Orta
que, a medida que se profundizó en los cortes, se 1994: 344; fig. 106).
documentó con frecuencia la aparición de “gran
cantidad de fragmentos cerámicos, óseos y marinos” El evento de inundación extremo responsable, en el
y que, a mayor profundidad, seguían “apareciendo primer cuarto del siglo VI a.C., del fin de la Fase I del
conchas de moluscos y hueso” y cerámica diversa, santuario de Méndez Núñez 7-13, podría haber tenido
“desde cerámica de tipo de cocina, fragmentos de consecuencias más amplias y marcar el tránsito a una
ánforas y cerámica negra, incluso se ha encontrado un nueva fase constructiva y urbanística en la Huelva
fragmento de cerámica de retícula bruñida” (Garrido tartésica. Las huellas sedimentarias de este evento de
y Orta 1994: 119-120). La presencia de restos marinos inundación parecen estar registradas en otros solares
y el carácter caótico de la acumulación de materiales del área portuaria del emporio (Álvarez-Martí-Aguilar
de cronologías diversas en los niveles más profundos 2023a). Es el caso de Puerto 29, donde los estratos
de las cuadrículas 1C y 2C de Puerto 10, podría ser un correspondientes a un posible evento de inundación
indicador de que los estratos sobre los que se erige el de alta energía –que se identifican igualmente en el
“edificio singular” son, como en el caso de Puerto 12, cercano solar de Botica 10-12– amortizan un nivel de

269
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Figura 13. Reconstrucción de la planta del “edificio singular” hallado en los solares de Puerto 10
y Puerto 12 de Huelva (García Sanz 1990: 164, fig. 12).

ocupación datado a finales del siglo VII a.C. Parece que 2013; Rufete Tomico 2002) o bien por eventos marinos
también es el caso de Puerto 12, en el que el edificio de de alta energía (Álvarez-Martí-Aguilar 2019; Osuna Ruiz
habitaciones con pavimentos rojos es amortizado por at al. 2000; Rodríguez-Ramírez et al. 2022), como parecen
los Estratos 13 y 12, con evidencias de destrucción e sugerir varias de las características de los estratos de
inundación, respectivamente, y sobre el que se erige el inundación (Álvarez-Martí-Aguilar 2023a, b).
“edificio singular” documentado también en el vecino
solar de Puerto 10. Lo que deseo subrayar en este trabajo es el carácter
extremo del evento de inundación documentado en
Una cuestión pendiente de clarificar de forma precisa Méndez Núñez 7-13, Puerto 12, Puerto 29 y Botica 10-
es la naturaleza y el origen de esos y otros estratos 12, así como el severo impacto que debió tener sobre
de inundación hallados en solares excavados en el las estructuras halladas en varios de estos solares. En el
centro de Huelva en los años 80 y 90 del siglo XX. Sería tránsito entre los siglos VII y VI a.C. la zona portuaria
oportuno determinar si se trata de capas sedimentarias de la Huelva tartésica pudo verse asolada por un evento
generadas por arroyadas por lluvias (Fernández Jurado de carácter catastrófico tras el que se inicia una nueva
1990; Gómez Toscano et al. 2007; Gómez Toscano y dinámica constructiva y urbanística en el marco de un
Campos Carrasco 2001; Rastrojo Lunar y Gómez Toscano contexto histórico diferente.

270
Manuel Álvarez-Martí-Aguilar: Crisis y adaptación en la Huelva tartésica

Ese evento extremo y sus consecuencias explicarían A diferencia de Puerto 12, el edificio reconstruido
algunos de los cambios en las técnicas constructivas reproduce la planta del anterior, ampliando sus
y en el urbanismo del área portuaria del emporio espacios (Cano Pérez et al. 2022; Osuna Ruiz et al. 2000;
onubense que se verifican desde comienzos del siglo Toscano-Pérez 2017; Toscano-Pérez et al. 2023).
VI a.C. A partir de ese momento se hace más frecuente
la erección de muros de mampostería realizados con Crisis y adaptación en la Huelva tartésica
bloques de pizarra de menor tamaño y en los que se
emplean, en algunos casos, sillares bien escuadrados Cabe concluir que el evento de inundación extremo
para el refuerzo de las esquinas. Sobre estos zócalos que afecta al área portuaria del hábitat de Huelva en
se erigen muros de adobe. En cuanto a los pavimentos, el primer cuarto del siglo VI a.C., según apuntan Osuna
se siguen documentado los de color rojo, pero uno de Ruiz et al. (2000), supone un punto de inflexión tanto
los cambios relevantes es la aparición de pavimentos en la evolución constructiva y urbanística del emporio
de color amarillo. Significativamente, destaca en esta tartésico, como en su dinámica socioeconómica. Este
fase la elevación de los zócalos y el refuerzo de la parte episodio extremo parece tener severas consecuencias
baja de algunos muros mediante estructuras en talud, destructivas en el núcleo del emporio, integrado por
lo que ha sido interpretado como evidencia de las edificios de carácter cultual, destacadamente el de
readecuaciones derivadas del impacto de “catástrofes Méndez Núñez 7-13, lugar central en el esquema
climatológicas” (Osuna Ruiz et al. 2000: 184). urbanístico del área portuaria, en torno al que
se disponían almacenes y talleres de producción
Esta fase estaría representada en Puerto 12 (Rufete metalúrgica y artesanal (Cano Pérez et al. 2022;
Tomico 2002) y en Puerto 10, en el nivel de los “segundos Domínguez Monedero 2013: 23; Toscano-Pérez et al.
pisos colorados” y, quizá también, en Méndez Núñez 8 2023).
(Fernández Jurado y Rufete Tomico 1990b: 280-281) y
en el solar del antiguo edificio de Hacienda, aún en fase No obstante, en la etapa que se inicia a continuación
de estudio, pero donde Toscano-Pérez et al. (2023: 454- se pone de manifiesto la capacidad de adaptación de
455) han podido documentar estructuras compuestas la comunidad tartésica de Huelva para sobreponerse
por zócalos de mampuestos con alzado de adobes. a una situación de crisis, y para desplegar estrategias
de resiliencia social, económica y urbanística. Entre
En Puerto 10 y Puerto 12 ese cambio estaría las evidencias más expresivas de esta dinámica de
ejemplificado de manera conspicua por el “edificio recuperación está la erección de nuevas construcciones
singular” de altos zócalos de piedra y muros de adobe, entre las que destaca el “edificio singular” que se
inscrito por Garrido y Orta (1994) en un horizonte extiende entre los solares de Puerto 10 y Puerto
que se inicia a comienzos del siglo VI a.C. En Puerto 12, de una calidad técnica excepcional. La propia
12, con posterioridad a la erección de ese edificio, se reconstrucción del santuario de Méndez Núñez 7-13,
levantan, a lo largo del siglo VI a.C., nuevas estructuras ya avanzado el siglo VI a.C., evidencia esta dinámica de
que reproducen las mismas pautas constructivas, con recuperación. En el marco de la respuesta resiliente de
muros de mampostería y adobe, y pavimentos de color la comunidad tartésica de Huelva frente a la catástrofe,
amarillo. Algunas de estas características también se se constata la implementación de estrategias de larga
aprecian en la técnica de realización de los muros de tradición en la arquitectura fenicia para la mitigación
mampostería hallados en Puerto 29 y Botica 10-12, del riesgo de inundación fluvial o marina, entre las
asociados a cerámicas griegas de entre 590-570/560 que destaca la elevación de los zócalos o el uso de
a.C. y 560-530 a.C. respectivamente, y que se erigen estructuras en talud para el refuerzo de la parte baja
sobre estratos con claras evidencias de inundación. de los edificios (Delgado Hervás 2008: 74-75; Osuna
Ruiz et al. 2000: 184). Esta fase de reconstrucción
Donde se aprecian más claramente estos cambios es parece iniciarse inmediatamente después del evento
en el solar de Méndez Núñez 7-13. Tras la ocurrencia destructivo, en casos como el de Puerto 10 y Puerto 12,
del evento destructivo y una fase de transición y y algo más tardíamente en el caso de Méndez Núñez
semiabandono, el santuario se reconstruye en la 7-13.
segunda mitad del siglo VI a.C. La nueva fase refleja
esos mismos cambios, con la erección de altos zócalos El periodo, entre c. 580/570 y 530 a.C., de auge
de mampostería con un aparejo muy cuidado y el uso constructivo y urbanístico en la Huelva tartésica,
de sillares bien escuadrados para el refuerzo de las coincide con la intensificación de las importaciones
esquinas. El recuerdo de la inundación catastrófica de cerámicas griegas en el emporio y evidencia unas
está presente en esta fase de reconstrucción, en la que relaciones comerciales que la tradición literaria
parece preocupar “el ascenso del nivel de las aguas, antigua refleja en las noticias sobre el comercio de los
articulándose elementos que protejan al santuario de focenses en Tarteso y su amistad con su rey Argantonio
posibles inundaciones” (Osuna Ruiz et al. 2000: 179). (Cabrera Bonet 1990; Domínguez Monedero 2013;

271
TARTESO. Los orígenes del urbanismo

Garrido y Orta 1994: 344; Olmos Romera 1986; 1989). Álvarez-Martí-Aguilar, M. 2019. El retorno del
Es la etapa en la que la producción local de ciertos cataclismo: de la Atlántida a Tarteso, en E. Sánchez
tipos cerámicos, recientemente identificada, apunta Moreno (coord.) Veinticinco estampas de la España
a la presencia estable de gentes griegas en el emporio antigua cincuenta años después (1967-2017). En torno a
onubense (Domínguez Monedero 2006; 2013; González la obra de Antonio García y Bellido y su actualización
de Canales y Llompart Gómez 2017; 2023). científica: 115–129. Sevilla: Universidad de Sevilla.
Álvarez-Martí-Aguilar, M. 2023a. ¿Tsunamis en
La etapa de recuperación que se abre en Huelva tras Tarteso? Posibles evidencias de eventos marinos
el evento de inundación de tintes catastróficos se de alta energía en el hábitat de Huelva en época
enmarca en una dinámica de intensificación de las tartésica (siglos VII-VI a.C.), en S. Celestino y E.
relaciones comerciales en la que el vector focense Rodríguez-González (eds) Tarteso: nuevas fronteras
viene a sumarse al samio, que caracteriza el final del (Serie MYTRA 12): 373–394. Mérida: Instituto de
siglo VII a.C., y al fenicio, de larguísima tradición en Arqueología de Mérida – CSIC.
el emporio (González de Canales 2018). Las décadas Álvarez-Martí-Aguilar, M. 2023b. A Major Earthquake
centrales del siglo VI a.C. coinciden con la cronología and Tsunami in the Gulf of Cadiz in the Sixth Century
que cabe otorgar al clímax del reinado de Argantonio B.C.? A Review of the Historical, Archaeological,
en Tarteso, siguiendo el relato de Heródoto (1.163-165). and Geological Evidence. Seismological Research
Pese al carácter legendario de las tradiciones en torno Letters 94 (2A): 975–982.
a este personaje, es posible interpretar su figura como Álvarez-Martí-Aguilar, M. y F. Machuca Prieto 2022a
la personificación de una dinámica de intensificación (eds) Historical Earthquakes, Tsunamis and Archaeology
comercial y apertura a nuevos mercados en el marco –y in the Iberian Peninsula. Singapore: Springer.
esta es la novedad que quiero plantear en este trabajo– Álvarez-Martí-Aguilar, M. y F. Machuca Prieto
de una auténtica estrategia de adaptación y resiliencia 2022b. Breaking the Waves: Earthquake and
colectiva tras la ocurrencia de un evento natural de Tsunami Research in the Iberian Peninsula from
consecuencias catastróficas en Huelva a comienzos del a Historiographical Perspective, en M. Álvarez-
siglo VI a.C. Martí-Aguilar y F. Machuca Prieto (eds) Historical
Earthquakes, Tsunamis and Archaeology in the Iberian
En Huelva, las evidencias de crisis, entendida como Peninsula: 1–16. Singapore: Springer.
la retracción del poblamiento y el decaimiento del Bermejo Meléndez, J. y J.M. Campos Carrasco 2020.
comercio internacional, comienzan a verificarse a Maritime signalling in Antiquity: the Lanterna of
partir del tercer tercio del siglo VI a.C. También en este the harbour of Onoba Aestuaria, a new lighthouse
caso podrían estar relacionadas –siquiera parcialmente along the Atlantic (Huelva, Spain). Journal of
– con el impacto de un evento medioambiental extremo Maritime Archaeology 15: 475–498.
(Álvarez-Martí-Aguilar 2023a), en un contexto de Cabrera Bonet, P. 1990. El comercio foceo en Huelva:
profundos cambios en las estructuras del comercio cronología y fisionomía, en Tartessos y Huelva: 41–
internacional mediterráneo que parecen tener un 100. Huelva: Diputación de Huelva.
punto de inflexión hacia el 500 a.C. (Almagro-Gorbea et Cano Pérez, A., C. Toscano-Pérez y J. Bermejo
al. 2021; Cabrera Bonnet 1990). Meléndez 2022. Aproximación a la arquitectura y el
urbanismo de Huelva en los siglos IX-VI a.C. Onoba
Agradecimientos 10: 207–222.
Castillo Rey, G. 2011. Un terremoto y un tsunami
Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación en Huelva en el siglo VII a.C. Huelva información
TSUNIBER – Terremotos y tsunamis en la península ibérica [en línea]. Actualizado el 21 de noviembre de
en época antigua: respuestas sociales en la larga duración 2011. Consultado el 10 de julio de 2023, <https://
(PGC2018-093752-B-I00; MCI/AEI/FEDER, UE); y en www.huelvainformacion.es/opinion/articulos/
el Grupo de Estudios Historiográficos (HUM-394) del terremoto-tsunami-Huelva-siglo-VII_0_535446794.
PAIDI. Agradezco mucho a Francisco Marfil Vázquez html>
su ayuda con la elaboración de las figuras, y a Juan M. Chagué-Goff, C., J.-L. Schneider, J.R. Goff, D. Dominey-
Campos Carrasco, Javier Bermejo Meléndez y Clara Howes, y L. Strotz 2011. Expanding the proxy
Toscano Pérez su amable invitación a participar en esta toolkit to help identify past events – Lessons from
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