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Combinaciones en El Medio Juego - Romanowsky

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[Link] COLECCION ESCAQUES P, A, ROMANOWSKY COMBINACIONES EN EL MEDIO JUEGO El presente libro tiene por objeto presen- tar una de Jas partes mas interesantes de la técnica ajedrecistica: las combinacio- nes. Este tema tan importante ha sido tratado por el autor con seriedad y ex- tension, creando una obra verdaderamente completa, diriamos que exhaustiva. Romanowsky, consumado maestro del arte combinatorio, ofrece abundantes ejemplos, sugerencias practicas y reglas formales acompafiadas de numerosos diafragmas para facilitar la tarea del estudioso. El libro esta dividido en ocho capitulos, bajo el plan general de exponer la tac- tica combinatoria a base de motivos, ideas y temas. El autor prescinde de la metd- dica separacién que parece existir entre la combinacién y la posicién vista desde un prisma puramente formalista. Al con- trario, desde el principio del libro se pue- de apreciar facilmente un brusco acerca- miento, una fusién casi compacta de los elementos del juego combinatorio y de posicién. Subrayando la unidad del pro- ceso creador en la investigacién de los puntos vulnerables de la posicién, entre- laza éstos con los motivos combinatorios y dicta las leyes para aprovechar toda situacién tensa posicional con ideas de- cisivas de la accién combinatoria. El uso continuado de la combinacién en el transcurso de varios siglos ha hecho posible el descubrimiento de centenares de circunstancias combinatorias en toda posicién, las cuales facilitan el estudio de los fenémenos caracteristicos que co- mGnmente acompafian a la contienda. El contenido fundamental de este libro es analizarlos. Cubierta de G. Mari P. A. ROMANOWSKY COMBINACIONES EN EL MEDIO JUEGO P. A. ROMANOWSKY COMBINACIONES EN EL MEDIO JUEGO ESCAQUES EDICIONES MARTINEZ ROCA BARCELONA Traduccién directa del ruso por AGUSTIN PUIG Revisién técnica de JosE M.4 JusTE BORRELL © 1971 por EDICIONES MARTINEZ ROCA, S. A. Gran Via 774 - Barcelona-13 RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS IMPRESO EN ESPANA - PRINTED IN SPAIN Depésito Legal: B. 9.444-1984 ISBN 84-270-0108-8 Diagrafic, S. A., Constitucié, 19, Barcelona-14 IL. Il. Iv. Vi Vu. VU. IX. XI. XM. XL INDICE Qué es la combinacién? ... 0... ee ee ee oe Pedge El motivo y el tema, elementos combinatorios ... ... .. Estética de la cornbinacidn: nociones generales Idea y técnica de la combinacién: el rey «encerrado» ... ... La estética, el seudosacrificio y el sacrificio de la dama ... Sobre 1a teorfa de la combinacidn. Ideas caracteristicas .. Historia moderna de la combinacién. Partida inmortal. Obras maestras de fines del siglo xix ... .. El dobie ataque y el ataque de peones ... ... 0. 1. 2. oe Todo debilitamiento de la posicién es un motivo combina- torio. Combinaciones producidas por la vulnerabilidad del enroque. Sacrificio del alfil por el peén 2T y el 2C ... Ataque combinado de la pareja de alfiles. Armonia de las torres en la séptima horizontal. Sacrificio de una torre en el escaque negro 2CR ... ... .. Armonia de la torre y el alfil. Encierro de piezas ... . Procedimientos de cobertura en diversas ideas combinatorias Sobre la actividad mental del ajedrecista en el transcurso de la partida 0. 0... cee ee ce ce te tte te ee tee ee ee 14 18 23 35 52 74 95 113 139 157 166 ZQUE ES LA COMBINACION? Hace més de treinta afios que aparecié mi obra El medio juego. Esto supone mucho tiempo para el vertiginoso desarrollo de las ideas ajedrecisticas. En el transcurso de estos afios han aparecido innumera- bles ideas tdcticas y estratégicas y se ha escudrifiado hasta lo més re- cOndito del concepto de posicién. Muchos brotes han salido en el re- novado y, en muchos casos, rearado campo de la teoria. Al ofrecer la presente obra, su autor ha procurado prescindir de la metédica separacién que existe en- tre la combinacién y la posicién en un punto puramente formal. Desde el principio del libro se puede fé- cilmente apreciar un brusco acerca- miento, una fusién casi compacta de los elementos del juego combinato- tio y de posicién. La combinacién se presenta como un importante fe- némeno creador mds que como un método de accién en el arte del ajedrez y, en el fondo del proceso de la contienda, es una inevitable concomitante, 0 sea, un elemento regulador en el curso de los acon- tecimientos y no un algo fortuito. El autor subraya la unidad del pro- ceso creador en la investigacién de los puntos vulnerables de la posi- cién que trenza con motivos com- binatorios; también entrelaza toda Situacién tensa de Ja posicién con el acrecentamiento de los momen- tos decisivos de la accién combina- toria. Hablemos un poco de los térmi- Ros, con Ja mayor parte de los cua- les el lector se encontrard en la combinaci6n, que podrian ser tam- bién aplicados con utilidad meté- dica al andlisis de los sistematicos métodos de juego. Al igual que la combinacién, el plan se compone de motivos, ideas y temas. En las esferas del ajedrez conti- nua subsistiendo la divisién de? jue- go en estilo combinatorio y de po- sicién, y asf, se divide a los aje- drecistas. Cualesquiera de estas dos «eti- quetas» molesta al ajedrecista, pues no hace mds que manifestar la par- cialidad y limitacién de su capaci- dad y sentido artfsticos. No se puede disponer y realizar una combinacién si no se conocen las leyes del debilitamiento de la posicion y las de la planificacién del juego; tampoco se pueden forjar pla- nes creadores si no se maneja bien el instrumento de la combinacién, ni se tiene una visién clara, ni se saben distinguir los motivos com- binatorios. No se puede encasillar a los gran- des maestros de ajedrez, como Stei- nitz, Lasker, Chigorin, Zukertort, Rubinstein, Alekhine y otros o los soviéticos Botvinnik, Tal, Smislov, Spasski y demas. Sin embargo, el estilo y la escue- la del arte de este juego existen y no pueden dejar de existir. Se suceden apasionadas discusiones so- bre los problemas artisticos de prin- cipio y se forman parcialidades en torno de ellas. En el transcurso de la partida, el ajedrecista manifiesta muchos ras- gos de su cardcter personal: puede 7 jugar de un modo precavido, agre- sivo, temperamental, complicado, ex- perimental, contundente, duro, pru- dente, sutil, etc.; pero no de un modo combinatorio ni de posicién. Apartar uno de estos dos elemen- tos del proceso de la partida signi- fica amputarle su parte creadora mas importante. Todo ajedrecista sabe qué quiere decir «combinacién»; mas cuando se trata de definir este concepto, se producen comtnmente infructuosas e inutiles discusiones. La terminologia ajedrecista pro- cede de ideas y conceptos general- mente admitidos. De ese modo, se ha dado el nombre de «retrasado» al pe6n que se halla detrds de los peones de su bando y el de «libre» si no hay peones adversarios en las dos verticales contiguas a la que ocupa. Las expresiones «bloqueo», «ataque», «centro», «flanco», «ja- que» y demés no se diferencian real- mente de otras expresiones de ideas, que la existencia y la historia del idioma han establecido para elias. Por tanto, el vocablo «combinacién» no se puede excluir de este natural y l6gico orden de procedencia de los vocablos ajedrecistas. La palabra combinacién procede de la latina combinatio, que signi- fica cierta unién de las propiedades de fenémenos y circunstancias que permiten considerar una estructura combinada como un todo tnico. La combinacién de piezas y peo- nes es la forma en que estén dis- puestos, la cual brinda Ja_posibili- dad a uno de los contendientes de utilizarla breve y aceleradamente en beneficio suyo. En el ajedrez se usa el concepto «variantes, nombre que se da a una serie de movimientos unidos légicamente por una idea. La disposicién combinada de las fuer- zas en el tablero es lo que se llama posicién, mediante la cual es po- sible efectuar una variante forzada que facilita el logro del objetivo propuesto y, al propio tiempo, re- dunda en provecho de quien la ha iniciado. Pero histéricamente el asunto se complic6 de tal suerte que el con- cepto «combinacién» empezé a re- ferirse no sélo a la disposicién com- binada de piezas y peones, de la cual procede, sino también al pro- ceso de la variante forzada. En vez de usar la combinacién (piezas y peones), se empez6 a realizarla, es decir, a efectuar la forzada variante que se infiere de las propiedades combinatorias de algunas posiciones. La combinacién pasé de concepto estético a dindmico. Fusionémolos ambos y esto nos ayudard, al igual que cualquier otro proceso ajedre- cista, a investigar independiente- mente Ja estdtica y la dinémica de ella. No cabe duda que en todo curso de lucha forzada, o sea, en toda realizaci6n de una variante forzada, hay un iniciador que efec- tua el primer movimiento de la combinacién tratando de alcanzar el objetivo que ha de producirle ven- tajas, como mejoramiento de la po- sicién, ganancia material, mate al rey adversario, jaque continuo, ma- te ahogado, etc. El amplio concepto de la combi- nacién, al que se ajustaron los clé- sicos del ajedrez, puede resumirse de la siguiente manera: la combi- nacién es una variante forzada, me- diante la cual su iniciador alcanza el objetivo que se ha propuesto. Puede parecer que esta definicién se refiere sdlo a la dindmica de la combinacién, esto es, a su parte principal; pero no es asf, pues la propia idea de posibilidad de una combinacién deriva de la valoracién estatica de la posicién dada en la que se incluyen las propiedades y particularidades que le dan un ca- racter combinatorio. El uso continuado de la combi- nacién en el transcurso de varios siglos ha hecho posible el descu- brimiento de centenares de circuns- tancias combinatorias en toda posi- cién, las cuales facilitan el estudio de los fenédmenos caracteristicos que comunmente acompafian a la con- tienda. El cometido fundamental de este libro es analizarlos. I EL MOTIVO Y EL TEMA, ELEMENTOS COMBINATORIOS Seguin la dificultad en realizarla, la combinacién se ha dividido en varias clases: breve, simple y evi- dente, que se produce légicamente en el esbozado proceso de la con- tienda, y complicada, de muchos movimientos y muchas ramas de va- riantes dificiles de calcular, que caen fuera de los limites de la fan- tasia. A veces. también escapan a la atencién de maestros muy impor- tantes no sélo el proceso del juego, sino también las soluciones combi- natorias. Veamos un ejemplo de un anili- sis erroneo. Phillsbury-Tarrasch Torneo Internacional de 1896, Nuremberg. Diagrama nim. 1 Se llegé a esta posicién después de 19. TXC. Las negras debian haber conti- nuado con I CXC; 20. DxC, P4A! y, luego, tomar la torre blan- ca, lo que les brindaba una defensa sélida. Pero Tarrasch jugo: 1% ... TxT Indudablemente, supuso que las blancas no disponfan de otra res- puesta mejor que 20. PXT. Mas Phillsbury contesté inesperadamente con: 20. CxCt+ Comentando este momento, Ta- rrasch pone un signo de interroga- cién en la jugada de su contendien- te y otro en su respuesta: 20. .. AXxC? Y recomienda jugar 20. .... PXC, con lo que las negras ganarfan la partida; en apoyo de esto aduce la siguiente variante: 20. .... PXC; 21. D4C+, RIA (pero no RIT, por suceder 22, D4R); 22, DST, AST, lo cual redunda en beneficio de las negras, Sin embargo, Tarrasch no advier- te que se da mate a su rey después de 21, D4C+, RIA; 22, A7T, A3D; 23. AXP. Por tanto, el movimiento de Phillsbury 20. CXC+1! resulté ser el comienzo de una excelente combinacién, que Tarrasch no ad- 9 virtié6 durante la partida ni en el andlisis que posteriormente hizo de ella. He aqui otro caso en que los pro- pios campeones del mundo no ad- vierten una combinacién simple. Alekhine-Euwe Match para el Campeonato del Mundo de 1937. Diagrama nitm. 2 Esta posicién se produjo luego del vigésimo quinto movimiento de las negras. Prosiguié: 26. A2C Las blancas hubiesen Iegado a una final facil de ganar a través de la simple combinacién 26. D8T+, RXD; 27. CXP+ y 28 CxD. Pero los dos adversarios no la irtieron ni en el siguiente mo- vimiento. 26. ... A3A? 27. P3TD? A3D Aqui, Euwe previé el peligro y defendié a su dama. Hemos sacado estos dos ejemplos de millares de ellos con objeto de que se preste atencién a la impor- 10 tancia del intuito combinatorio, es decir, a las circunstancias de la po- sicién que mueven a la idea y a la fantasia a hallar una combinacién. Para mayor comodidad, llamare- mos motivos de la combinacién a los accidentes de la posicién que ca- racterizan una situacién combinato- ria determinada. En la partida arri- ba anotada, el principal motivo com- binatorio es la indefensa posicién de la dama en el escaque 4R. Asi que Euwe la hubo defendido con el alfil, desaparecié este motivo y, por tan- to, la combinacién fue irrealizable. Desde luego, como motivos comple- mentarios jugé su papel la situacién de la dama y del caballo blancos; estas dos piezas estaban en actitud ofensiva cerca de la semiabierta de- fensa del rey negro. Las piezas no defendidas, como ha demostrado el andlisis de nume- rosisimos procesos combinatorios, son uno de los motivos mas impor- tantes que incita a buscar una com- binacioén. El fundamento de este motivo es el ataque simulténeo con- tra dos piezas indefensas 0 el jaque al rey y el ataque contra una pieza no defendida. Esto pudo ocurrir en la partida de que venimos hablando por medio de 26. D8T+, RXD; 27. CXP+. La historia del ajedrez esta Ilena de combinaciones sobre el tema del doble ataque, que actualmente es muy comtn. Hemos abordado otro concepto esencial para el andlisis del proceso combinatorio y que caracterizamos como tema de la combinacién. Si el motivo es el estimulo a la combinaci6n, el tema de ella es su final, es decir, la posicién conclu- yente que realiza el proyecto com- binatorio. El tema viene a hacer el balance de toda la combinacién y a deducir su resultado. Veamos unos ejemplos mas del tema del doble ataque, cuyo objetivo son las piezas no defen- didas. Janowski-Mieses Praga, 1908 Diagrama nitm. 3 Tras la jugada 21. TDIA se pro- dujo esta posicién. Las negras pueden mantener la iniciativa, respondiendo con 21. ..., P5A. Pero, aprovechando la inde- fensién de la dama blanca, hallan un procedimiento combinatorio que refuerza el ataque. 2... D6T+! Esto es una excelente combina- cin sobre el tema del doble ataque. Si las blancas salieran al paso de las negras, lo cual quizd es lo mejor, tampoco podrian salvarse de la de- Trota, a consecuencia de la pérdida material. Vedmoslo: 22. RXD, CXPA+; 23. R2C, CxD; 24. TXP, CXT; 25. AXC, TDIR. La negati- va de Janowski de seguir esta va- riante forzada hizo que las blancas Perdiesen antes la partida. 22, RIC PSA _Este ataque produce nuevas com- binaciones y es decisivo. 23, T2A 24. PAXP. PxP AXP Y esta combinacién tiene por te- ma el doble ataque, pues el caballo blanco es atacado al mismo tiempo que se da jaque al rey después de 25. PXA, DXP+. 25. TIAR cac: Diagrama nim. 4 Es una concluyente y bella com- binacién sobre e] tema del doble ataque. Y su motivo es igual que el anterior: la indefensién de la dama. A 26. CXC sucede 26. ...5 AXP+, con lo que se ataca simultdneamente a la dama blanca. 26. PXA DXP+ 27. T2C Ccxc+ 28. TxC DxT 29. DXD TxD Y las blancas continuaron la par- tida sin nada digno de mencién y se rindieron al cuadragésimo quinto movimiento. Friedstein-Smistov XXIE Campeonato de Mosct, 1944. 1. PAD CG3AR 2. C3AR P4D 3. P4AD P3AD 4. CIA PXP 5. P3R P4cD 6. PATD PSC 7. C2T P3R sy 8. AXP A2R 9. 0-0 0-0 10. D2R A2C 1. TID P4TD 12, A2D CD2D 13. CIA D3C 14. C3D P4AD 15. C3D5SR cxC 16. CXC TDID 17. ASC te Las blancas entregan el peén 4D para compensarse con el negro 4TD. Sin embargo, este plan es rebatido con una accién combinatoria. 17... PXP 18. PxP DxP 19. C4A D4aD 20. DIA D4T Diagrama nim. 5 21, CxP Es Iégico que se desee recuperar la pérdida; quizds no hubiesen te- nido tiempo de hacerlo, pues a 21. A3R podia suceder 21. ..., CSC, y a 21. A4AR, 21. ..., C4D. La posicién del rey blanco es bastante inestable. Entre otras amenazas se cierne la maniobra T5D-5T. 2... AGA! Con este «descabellado» movi- miento se da comienzo a una com- 12 binacién sobre el tema del doble ataque. 22, PXA 23. TXT TXAl D4C+ A diferencia de los ejemplos an+ teriores, el motivo de la indefensién de una pieza se produjo aqui en el Proceso de la combinacién. No sélo se ha de saber ver la presencia de motivos, sino también la posibilidad de producirlos en el transcurso de Ja contienda. 24, RIT 25. D2R DxT DSA Materialmente, las negras no han conseguido nada; pero han desba- ratado Ja barrera de peones con que el rey adversario se protegia y crea- do una serie de puntos débiles, co- mo los peones 3A y 2T; con esto y la posible situacién de su alfil en el escaque 3D, pueden iniciar un poderoso ataque. 26. C4A TIA 27. TID T4A 28. C3R P6C 29. C2C D2A 30. C3R P3C 31. D3D DSA 32, C2C" DSCD 33. C3R DST 34. PST T4aT 35. C1A DxPA Y las blancas se entregaron unos movimientos después. EI resultado de una combinacién puede ser, y frecuentemente es, el mejoramiento de la posicién, la creacién de puntos débiles en el campo del adversario, la disposicién de las piezas para un ataque, etc., y no el logro de ventaja material. El tema del doble ataque es ca- racteristico de muchas combinacio- nes en la fase final de la partida. El conocido estudio de Saavedra nos ofrece una de sus mas bellas ima- genes. Diagrama nim. 6 Lo que produce el motivo com- binatorio es Ja adelantada situacién del pedn blanco y la del rey negro en un dngulo del tablero. Se com- prende que las negras han de cam- biar su torre por el pedn. 1, P7A (se debe advertir que las negras consiguen fécilmente el em- pate si su rey se halla en Ia casilla 8C por medio de 1. .... T3D+; 2. RSC, T4D+, y asi sucesivamente, o -y T7D y los consiguientes ja- ques desde as casillas 7C y 7T), T3D+; 2. R5C, T4D+; 3. RAC, T5D+3 4, R3C, T8D; 5. R2A, T5D! (con objeto de conseguir tablas asf: 6. PSA=D, TSA+; 7. DXT, y ma- te ahogado); 6. P8A=T!, T5TR; 7. R3C! El tema de la combinacién es el doble ataque contra los puntos 4T y lA. A las negras se les da mate den- tro de unos movimientos. En los sucesivos capitulos expon- dremos diversos motivos y planes combinatorios, elementos con que nos encontraremos en todo e] con- tenido de este libro. Pero conviene primero adentrarse en e] terreno de la esencia de la combinacién. Esto nos propdrciona- ra el estimulo al arte combinatorio, lo cual es mucho mds importante que las premisas a modo de motivos combinatorios puramente tedricas. 3 ESTETICA DE LA COMBINACION NOCIONES GENERALES Toda elevada expresién de armo- nfa produce una profunda impresién estética; emociona, y da una idea de lo bello. En el arte del ajedrez, la combi- naci6n representa la mds alta ex- presi6n de armonfa de las fuerzas; aun la mds simple es estética por el sencillo hecho de que todas las pie- zas que participan en ella atinan sus esfuerzos para llevar arménicamente a efecto un tema combinatorio. La estética de la combinacién se manifiesta asimismo en el método de accién; en él se destaca la idea del sacrificio. ~En qué consiste la estética de tal idea? Como se sabe, ensefiamos a que se trate con cui- dado el material a todo aquel que se inicia en este juego a partir de sus primeros pasos por él. Para ello, aportamos unos instructivos ejem- plos de maestros que, al perder una Pieza, se rinden por considerar in- fructuosa toda resistencia ulterior. Tncluso un peén de ventaja, un sim- Ple peén da frecuente y facilmente Ja victoria ai que lo posee. Por tan- to, Ja entrega voluntaria de un peén o de una pieza o el cambio de una piez2 mayor por otra menor son hechos que contrastan con e] buen trato dado a la unidad ajedrecista aun menos vatiosa. Y si se sacrifican varias piezas o una pieza mayor, co- mo la dama o una torre, entonces el contraste es mds notable. Un movimiento, aparentemente 14 disparatado e imprudente, se trans- forma de pronto en un instrumen- to de victoria. La debilidad exterior queda triunfante de la fuerza, gra- cias a un sentido reservado y oculto. La debilidad, la inteligencia y la fantasia rinden al adversario mds po- derosamente armado en la lucha; en esto consiste la singular belleza del sacrificio, el cual suele ser inespe- rado, circunstancia que altera los habituales juicios del curso de la lucha y leva al espectador a la re- gion de las aventuras maravillosas. Existe una extensa terminologia que caracteriza la estética de la combi- nacién. Se han concebido bellas y hasta graciosas combinaciones, ideas inmortales, composiciones extraor- dinarias por su belleza, mates bri- iantes, soluciones elegantes, etc, En el siglo anterior se instituyé, por primera vez, el premio a la belleza. En la literatura ajedrecista hay una serie de articulos y trabajos de- dicados a la estética de la combina- cién. En las obras La belleza en la partida de ajedrez, del profesor de literatura A, A. Smirnov, y La es- tética experimental contempordnea, del profesor de dramatica B. I. Wol- kenstein, hallamos un capitulo de- dicado exclusivamente a este juego. En su manual de ajedrez, Emanuei Lasker, campeén del mundo duran- te afios, tiene un capftulo titulado «La estética del juego de ajedrez». A continuacién, ofrecemos unos ejemplos de bellas combinaciones. Empezaremos por los finales, donde Jo sencillo y lo comin de la situa- cién contrastan con el inesperado paso a la lucha combinatoria. Esta circunstancia nos causard, sin duda, una gran impresién estética. En una posicién al parecer simple, se con- cibe de pronto una idea altamente artistica. Phillsbury-Hunsberg Torneo Internacional de 1895, Hastings. Diagrama mim. 7 Veamos cémo se produjo una ori- ginal e interesante combinacién en ella. 28. CAC Este movimiento fuerza a las ne- gras a ponerse en guardia; pueden responder con 28. ..., PATD, y las blancas habran de retirar el caballo. Por lo demas, jdisponen las négras de otro movimiento? A 28 ...5 PXP sucede 29. PXP y, luego, 30. CXPD+. Si 28. ..., R2D, lo menos complicado es jugar 29. PXP+, RXP; 30. P6A, R3D; 31. P7A, RXP; 32. CXPD+ y CXPA. Por tanto, las negras no disponen de otro movimiento. 28. ... P4TD 29. P6Al! we Es el principio de una larga com- binaci6n en la que el tema principal es la doble amenaza del peén y su aspecto original viene a ser el del doble ataque. 2... R3D Aqui parece que el caballo debe retirarse. Pero... 30. PXPH ve iAhf{ esté el fundamento de la idea combinatoria! 30... CxP Las negras no pueden hacer otra cosa; la posicién es brillante e in- sdlita, lo cual suele producirse en el curso de la combinacién. Dos ju- gadas antes tenia aspecto de un final de caballos comun con cierta pre- ponderancia en la posicién de las blancas; ahora sacrifican a su caba- No, y dos de sus peones Hegan a la sexta horizontal. 2Por qué no acep- tan las negras el sacrificio de dicha pieza? La respuesta la hallamos en la siguiente continuacién: 30. ...4 PxC; 31. P7R, RXPR; 32. P7A, y las blancas coronan al peén, pues las negras no pueden defenderse de las dos amenazas PXC=D y P8A=D. jEsto es una original y doble amenaza de un peén! 31. CxC RxXC 32. P4RI PxXP 33. PSD+ Si_el primer tema de la combi- nacién ha sido el doble ataque del peén, el segundo es la formacién de la falange de dos peones libres. 33... R3D 34. R3R P5C 35. RXP PST 36. R4D Las blancas Iegan a tiempo para detener el avance de los dos peones 15 negros, lo que decidid el resultado de la partida a favor de ellas. Esta miniatura combinatoria de Phillsbury fue considerada por sus coetdneos como una de las compo- siciones mds bellas del torneo de Hastings. En verdad, lo es por lo inesperado y original del tema que tara vez se produce en la prdactica, por el poco material que toma parte en ella, por el sacrificio de Ja ultima pieza y por la belleza de la idea. Dos recnes que estan casi juntos neutralizan la resistencia del rey y del caballo negros. Diagrama nim. 8 En este estudio de Keti, las blan- cas juegan y hacen tablas. A pri- mera vista, esto se nos ofrece cual un evidente disparate, pues el peén blanco estd neutralizado, mientras que su rey no puede atrapar al ne- gro. Lo intangible de esta situacién no ofrece ninguna duda; pero lo evidente no es real en este caso, por cuanto las blancas llevan a tér- mino una combinacién de dos te- mas: uno ilustra la feliz persecu- cién del peén negro y otro la en- trada de su propio peén en la oc- tava horizontal, no obstante la vigi- lancia del rey negro. La_combina- cidn se desarrolla asi: 1. R7C, PST; 2. ROA (a 2. ..., P6T sigue 3. R6D, P7T; 4. P7A, R2C; 5. R7R, y las blancas también coronan a su pedn), 16 R3C; 3. RSD! (este movimiento en- trafia doble amenaza: defienden a su pedn y entran en el cuadrado del pedn adversario), P6T; 4. R6R, P7T; 5. P7A, y tablas. Los estudios sobre combinaciones del cldsico e inolvidable compositor A. A. Troitski emocionan a muchos. Ofrecemos uno de los que nos pa- recen mds impresionantes por su estética. Diagrama mim. 9 La combinacién que da la victo- ria se apoya sobre la repeticién del tema del ataque doble seis veces, aunque esto no es todo. Su perfec- cién consiste, ademas, en el limita- do movimiento de la torre adelante y atrds por el mismo camino, si bien este aperezoso» ir y venir produce un efecto sorprendente: I. T4C!, DIA; 2. T8C, D6T; 3. T8TR, C5T; 4. TXC, DIA; 5. T8TR, D2C; 6. T8CD, y finalmente las negras tie- nen que cambiar la dama por la torre. También es artistica la ma- niobra T8C-T8TR -TXC-T8TR- T8CD. Analizando la influencia que la jugada artfstica causa en el espec- tador, Emanuel Lasker dice: «El espectador se recrea no sélo con el aspecto exterior de la parti- da de ajedrez, sino también con su historia y su drama, No importa que Ja escena sea el tablero y sus acto- res Jas piezas. Si el drama de los jugadores de ajedrez se desarrollase en el escenario de un teatro no im- presionaria mds de Jo que ahora im- presiona; aparte la indispensable condicién de que el espectador se interesa por lo que sucede en el tablero y lo comprende.» No todas las combinaciones pro- ducen igual impresion estética; es- to se debe a que unas son mas be- las que otras. La basta envoltura exterior (o forma) puede no corres- ponder con su fino sentido (o con- tenido). La base de toda combina- cién esta constituida de dos impor- tantes medios creadores: la dindmi- ca y la armonia; esta union crea formas, cuyo contenido artistico es principalmente la estética de la com- 7 Iv IDEA Y TECNICA DE LA COMBINACION EL REY «ENCERRADO» El motivo y el tema se pueden relacionar con los conceptos teéri- cos. Indudablemente, recae bastan- te acento creador en ellos, pero no pasa de ser acento, mientras la es- tética es en realidad la suma de for- mas creadoras artisticas que se gra- ban en las ideas y sensaciones hu- manas. Es claro que en la combina- cién, una de las principales fuentes de la creacién artistica en el ajedrez, existe, ademds del tema y del mo- tivo, cierto elemento que contiene los oasis creadores donde se per- fecciona la armonia de la accién, se determina su dindmica y se traza el método concreto que lleva a la idea por los jalones (motivos) hacia el tema. El método que nos ayuda a través de los motivos a percibir el tema y a llegar hasta él, repre- senta una intencién concreta o por mejor decir una idea. jLa idea! jEsto es la principal produccién de la fantasia y del pensamiento crea- dores del hombre! Aqui es donde se oculta el tesoro de los valores estéticos y donde se transforma la prosaica acumulacién de pequefias ventajas en un vertiginoso proceso combinatorio que soluciona a tra- vés de un medio artistico toda duda e inquietud del artista. Bernstein-Capablanca Esta partida pertenece a una gira 18 artistica que se celebro en Moscti el mes de enero de 1914. Diagrama mim. 10 ~ i a - ee ee Se legé a esta posicién después de la vigesimosexta jugada. La situacién de las blancas no es satisfactoria; tienen amenazado el caballo y caso de retirarlo al esca- que 3T o al 4D, el adversario re- fuerza la defensa de su pedn ade- Jantado con el movimiento TICD y Ja amenaza CSC, por lo que no po- dr4n mantenerse mucho tiempo ba- jo esta fuerte presién. Es claro que no ven la manera de superar la difi- cultad si no es tomando el peligroso peén, mdxime cuanto que es ata- cado con tres piezas mientras sdio esta’ defendido por dos. Por otra parte, en su pensamiento oscila la variante 27, CXP, CXC; 28. TXC, TXT; 29. TXT, D8C+; 30. DIA, DXP, lo cual les brinda la posibi- lidad de hacer tablas si_se cuenta la equivalencia material. Hasta cier- to punto, la partida prosiguié segin esta variante. 27, CxP cxc 28, TxC TXT 29. TXT ce Diagrama nim. 11 Pero a partir de aqui no suce- did 29. .... D8C+, sino: 29... D7C! Este doble ataque contra la dama y la torre hace que las negras ga- nen inmediatamente la partida. Vea- moslo: a 30. DIR sucede 30. ..., DxT, y a 30. T2A, 30. ..., DBC+. No es dificil comprender que la posibilidad de realizar el tema del doble ataque se basa en la infeliz situacién del rey blanco, que no puede huir después del avance de la torre negra. Si las blancas hu- bieran jugado anteriormente P3T o P3C, la combinacién de las negras seria irrealizable; por tanto, el mo- tivo principal de ella fue la inmo- vilizacién del rey adversario, ence- rrado por sus propios peones. Con todo, no debe suponerse que el motivo —inmovilizacién del rey— es el unico testimonio combinato- rio en la posicién; la sola estruc- tura de la disposicién de las piezas y de los peones no es ni mucho menos suficiente para suposici6n tal. Desde luego; la idea del ajedrecista se aparta en cierto modo de las par- ticularidades estructurales en su btisqueda de soluciones combinato- rias. Una situacién del rey definida, por ejemplo, el caso precedente, puede ser o no un motivo combi- natorio. Ello depende de la intensi- dad creadora de la posicién y de una serie de detalles que la carac- terizan. La posicién abierta del rey tam- bién puede ser un motivo combina- torio, si él es potencialmente el ob- jeto dei ataque, pero no suele serlo en la mayor parte de los finales de partida. Generalizando, puede decirse que Jas particularidades caracteristicas de la posicién pueden adquirir va- lor de motivo combinatorio cuando Jas acompafian otras circunstancias y conjuntamente representan un considerable potencial creador. Vol- viendo a la combinacién de la par- tida Bernstein-Capablanca, sefiala- mos las circunstancias complemen- tarias que permitieron considerar el estado de encierro del rey blanco (también el negro se hallaba en la misma situacién) como un motivo combinatorio: la presencia de pie- zas mayores en el tablero y la de verticales abiertas, que facilitaban la penetracién de la dama y las torres negras en la primera horizontal del adversario. 1Qué constituyé la idea de la combinacién de Capablanca, o sea, qué se propuso al sacrificar el peén 6AD, su principal triunfo en la po- sicién? Penetrar en la primera ho- rizontal de las blancas. Para lograr- lo fue necesario distraer a la dama y a la torre adversarias de la de- 19 fensa de los puntos ICD y 1D; dis- trajo a ésta por medio del sacrificio del peén 6AD y a aquélla, median- te el poderoso tema D7CD., Conviene advertir que el tema de dicha combinacién resulté por su forma singular, bella y orgdnica co- mo fundido en una idea principal- mente creadora. La realizacién de una idea exige mayormente mucha fantasia y aplicacién de muchos pro- cedimientos que componen la parte técnica que remata el proyecto. Co- mo en todo asunto, asf en el aje- drez Ja técnica tiene un valor im- Portante y sus procedimientos son, a veces, muy complicados. La téc- nica de la combinacién tiene rela- cién directa y creadora con la idea Y coopera considerablemente a su realizacién. Veamos una serie de procedimien- tos técnicos para efectuar una idea combinatoria: eliminacién de obs- tdculos; bloqueo de las piezas o im pedimento de su accién; anteposi- cién a sus movimientos; distraccién de su funcidn defensiva; atraccién a las casillas que conviene al atacan- te, etc. Todos estos procedimientos estan unidos con Ja parte complicada y creadora de la combinacién, 0 por mejor decir, con la idea, de tal mo- do que, apoydndose en ellos, se pue- den, si se desea, clasificar las ideas combinatorias. Pues el procedimiento técnico también es una especie de idea, de Pormenor de la idea general que caracteriza la combinacién. Por tan- to, la técnica combinatoria no se Puede separar de su parte creadora y darle una significacién secundaria. Porque su importancia en la crea- cién combinatoria es tan grande que unicamente con la oportuna y justa aplicacién de sus procedimientos puede hallar la idea creadora su mds alta expresion en la combinacién, Un simple procedimiento inadecuado es suficiente para impedir la feliz rea- lizacién de una idea concebida. Al final del presente capitulo, nos detendremos para analizar una bri- Nante idea combinatoria; una com- 20 binacién cuyo tema es la ruina del rey «encerrado» por sus propias pie- zas. Esencialmente, esta idea se ase- meja a Ja del mate al rey encerrado por sus propios peones que hemos visto anteriormente y leva recorri- do un largo camino; por lo visto, entré en la historia de la combina- cién en vida de Greco (1800-1834). El rey estd en situacién de mate, a consecuencia de su inmovilidad oca- sionada por la pieza y los dos peo- nes que lo rodean. En la partida que Schiffers ofre- ce en su Manuel autodiddctico, sin dar el nombre de los jugadores, este mate se produce de la siguiente ma- nera: 1, P4R P4R 2. PaD P4AD 3. PXPA oe El sacrificio del peén de las ne- gras carece de fundamento, y las blancas hubiesen podido tomar et 4R sin reparo alguno. AXP C3AR 0-0 cxP CxP DST RIT TxD 10. D8C+ 11. C7A, mate. Diagrama nim. 12 A esta suerte de mate dado al rey encerrado por una torre o ca- ballo y peones se Hama «mate ce- rrado». En el manuscrito de Greco ha- amos el siguiente ejemplo de mate cerrado en el final de una partida. Diagrama nim. 13 Aqui, el rey blanco esta encerra- do por dos peones y tres piezas li- geras. 15... C7A+ 16. RIR cé6eD+ 17. RID D&D+! 18, CxD C7A++ No es dificil advertir lo mucho que ambas ideas y la técnica de su realizacién tienen de comin en las dos combinaciones. Esta se basa en el doble jaque de la dama y el ca- ballo; en el primer caso, mediante C6TR+, y en el segundo por medio de C6D+. La idea de la combina- cién se manifiesta en el sacrificio de la dama, hecho con objeto de blo- quear al rey y privarle del unico escaque al que podria retirarse. En las composiciones, tal idea se Hama encierro del rey. La situacién de mate cerrado se Produce en las partidas también co- ™o amenaza que puede reportar ven- tajas decisivas al bando que la ini- cia. Ofrecemos un ejemplo de él, sacado de una de las partidas de que disponemos sobre este tema. Diagrama nim. 14 Aqui tienen las blancas cierta su- perioridad; pero la Jucha habria po- dido prolongarse bastante si no hu- biese existido una posibilidad com- binatoria relativa a Ja idea del mate cerrado. Se prosiguié: 24. C6D! Y las negras se rindieron porque sufrirfan mds pérdidas materiales tras 24. .... PXC; 25. AXA+, etc. EI principal recurso de la combina- cién consiste en 24. ..., AXA; 25. D2T+, RIT; 26. C7A+, RIC; 27, C6T+, RIT; 28. D8C+, TxD; 29. C7A++. Aun cuando esto es indudable, puede ser mal entendida la causa o la consecuencia de su genialidad. Morphy logr6 dar mate cerrado a sus oponentes dos veces; las dos partidas en que se produjo fueron resefiadas en muchas ediciones. Queda por decir algo acerca de la idea de la combinacién con que se realiza el mate cerrado y que consiste en privar al rey de toda movilidad a través de sus piezas y peones propios. a Para levar a efecto esta idea, re- sultado del ataque conjunto (armé- nico) de Ja dama y el caballo, son necesarias las siguientes operacio- nes: dar jaque por la diagonal con Ja dama; el doble jaque de dama y de caballo, y el sacrificio de ella que causa el encierro del rey con una de sus propias piezas. Tras lo 22 cual, el caballo da mate desde la casilla critica en la que se sitia Por segunda vez. Hoy dia, la importan- cia de esta combinacién es pura- mente histérica; sin embargo, el arte de sacrificar la dama y la es- tructura exterior del mate continuan produciendo una impresién estética en el aficionado al ajedrez, v LA ESTETICA, EL SEUDOSACRIFICIO Y EL SACRIFICIO DE LA DAMA En los capftulos anteriores he- mos hablado del sacrificio como un elemento de la estética en el juego de ajedrez. Ya hemos dicho que se da este nombre a toda entrega vo- luntaria de material, como piezas y peones, con objeto de Ilevar a tér- mino una idea combinatori: Y se llama seudosacrificio toda entrega que pueda ser restituida dentro de dos o tres jugadas y que el que la ha ejecutado logre ven- taja material. El de la partida Berns- tein-Capablanca quiza es de este ti- po; la dama se entrega, pero no puede ser tomada porque, en este caso, se da mate inmediatament por ello, se puede llamar seudosacri- ficio, que no carece de belleza. Pues, en él, también se infringen brusca € inesperadamente las nociones ha- bituales de posibilidad y admisibi- lidad de una u otra jugada. El seu- dosacrificio parece a primera vista un «descuido», nombre que se da a una amenaza inadvertida. Cuando se pone en «claro» que la pieza si- tuada en una casilla no defendida es intocable, el interés se inclina a toda la composicién creadora. Por- que el seudosacrificio, al igual que el sacrificio, es una activa accién ofensiva que necesita la correspon- diente situaci6n combinatoria. Por lo cual resulta dificil adver- tir una diferencia considerable en- tre uno y otro. Hablando con pro- piedad, se puede anteponer el pre- fijo seudo casi a todo sacrificio, por cuanto el iniciador de él logra ven- taja o debe lograrla, segiin el ca- racter genérico y diferencial de la combinacién. EI poder de la influen- cia estética del sacrificio se deter- mina no tanto por los argumentos que disputan el derecho de calificar de sacrificio la entrega de material como por una serie de otras razones creadoras que suceden en torno de Jas dos clases de sacrificio. En am- bos casos se produce un stibito que- brantamiento de las ideas comunes, circunstancia suficiente para la per- cepcion estética de lo que acontece. Para los varios grados de influen- cia estética, tiene importancia esen- cial una serie de circunstancias que conciernen no sdélo al hecho del sa- crificio o del seudosacrificio, sino también a la relacién mutua entre Ja idea del primero y la estructura de la combinacién. Seguidamente in- dicaremos algunas de ellas; por ejemplo, es importante el momento en que se ofrece el sacrificio; esto puede suceder al comienzo, en me- dio y al final de la combinacién. En la partida Bernstein-Capablanca, el seudosacrificio final, manifestado en el movimiento 29. ..., D7CD! y ca- jificado de amenaza efectiva y con- cluyente por los comentaristas, s¢ reduce a cuatro calidades estéticas: belleza constructiva, apercibimiento, inadvertencia y, por ende, imprevi- sién, poder e imposibilidad de re- 23 chazarlo. Lo que causé la inmediata capitulacién del adversario. El sacrificio puede causar mds efecto al comienzo de una combi- naci6n de muchos movimientos, donde es dificil precisar si su rea- lizaci6n ha sido oportuna, donde la contienda sucede, a veces, en pro- longadas condiciones de desigualdad material y donde el bando con me- nor numero de fuerzas logra la vic- toria. Quisiéramos decir unas palabras acerca de la magnitud de él. Se pueden sacrificar un pedn, una pie- Za menor, una torre, varias piezas (véase un ejemplo de ello en la par- tida Andersen-Kizeristki, que se in- serta en el capitulo octavo) y hasta la dama; es decir, la pieza mds va- liosa, y cuyo sacrificio o seudosa- crificio suele causar una impresién muy viva. He aqui unas combinaciones so- bre este tema. Kotov-Bondarevski Torneo soviético en memoria de Savitski, Leningrado, 1936, Diagrama nim. 15 Se llegé a esta posicién después del vigésimo primer movimiento. Su Particularidad consiste en que atin no se ha producido ningtin cambio 24 de piezas. El flanco de la dama ne- gra esta «congelado» y la torre y el alfil del mismo estan inactivos. La otra torre negra se halla rodeada de piezas adversarias en el escaque 5D, donde evidentemente perecerd. Al parecer, la situacién de las negras es poco envidiable; pero la del rey blanco no es mejor, lo cual da mo- tivo para toda suerte de combina- ciones. Las negras amenazan no s6- Jo con un jaque doble y abierto si sitian el caballo en 5R, sino tam- bién con cambiar su alfil por el ca- ballo blanco. Y asf, las blancas no tienen otra alternativa que tomar la torre. Con arreglo a esto, se pro- siguid: 22, AXT CSR+! 23. R3R see Esto causa el mate; las negras pueden realizar una bella combina- cién con el sacrificio de la dama. El movimiento 23. RIC no aliviaba la _situacién, por suceder 23. ..., AXC; 24. AXA, CXA; 25. PXC, CSC, con lo que se amenazaria con COR++ o C7T++. En esta va- tiante, el movimiento 24. Cx A tam- bién reportarfa ventaja a las negras, pues seguirfa 24. .... C6C+; 25. R2A, DXA+; 26, RXC, CXC y asi sucesivamente. 23... PSA+ Este movimiento soluciona dos problemas: bloquea la casilla 4AR de las blancas y aparta al caballo blanco de la defensa del escaque 2A. 24. CxP D7A+ 25, R3D we (Ver diagrama num. 16) 25... DXA+!! Tres piezas menores negras dan mate al rey blanco en el centro del tablero y en el momento en que las blancas tienen una gran superiori- dad material. Diagrama mim. 16 t18 14 a Bi Oikie @ 26. RxD 27, R3D AGA+ cxC++. La idea de esta combinacién se basé en el atraimiento del rey a la red de mate, y su acto decisivo fue el sacrificio de la dama. En la partida Bernstein-Capablan- ca el sacrificio de la dama fue la apoteosis de Ja combinacién y en la Kotov-Bondarevski forzé el mate en tres jugadas. En los siguientes ejemplos, el sa- crificio se hace al principio de la combinacién, lo que le da un as- pecto mds efectista, pues desde su realizacion hasta el momento de demostrar el tema hay un largo tre- cho. Aunque la idea de la combi- nacién se reduce al atraimiento del rey a la red de mate o espacio abier- to al igual que en la partida Kotov- Bondarevski. Averbach-Kotov _Torneo Internacional de preten- dientes, celebrado en Zurich el afio 1954, (Ver diagrama num. 17) La cadena de peones 3D-4R-5A limita en extremo la actividad de las piezas adversarias; el rey blan- co ocupa una posicién poco segura, Diagrama nim. 17 y el punto 3T carece de estabili- dad, por ser el objeto del ataque de las negras, mediante T3T. 30. C2R ce Como el punto 3T se puede de- fender tnicamente con el caballo desde el escaque 1A, este movi- miento es forzado. Con todo, se desata una tempestad combinatoria en el tablero. 30. ... DxP+! Esta bella combinaci6én muestra que el poder de una pieza lo deter- minan su situacién y el papel di- ndmico que le toca jugar en el des- arrollo de los acontecimientos. La superioridad cuantitativa de las blan- cas en una dama se compensa ex- cesivamente con la posicién activa de las piezas negras; no obstante lo cual, sus fuerzas se encontrardn de- trés de su rey, lo que les impedira prestarle inmediatamente el apoyo que necesita. 31, RxD T3T+ 32. RAC C3A+ 33. RSA c2D Ahora se amenaza con dar mate dentro de tres jugadas, mediante TIA+, etc., del que Jas blancas 25 pueden defenderse momentdneamen- te; pero habria sido inmediato si Jas negras hubiesen jugado 33. ..., csc, 34. T5C TIA+ 35. R4C C3A+ 36. R5A c1Cc+ 37. RAC wee La combinacién se prolongé, de- bido a la negligencia técnica que las negras cometieron en el trigésimo tercer movimiento; esta circunstan- cia disminuye un poco su resonan- cia estética; con todo, hallaron la manera de ganar, lo que salva la re- putacion del sacrificio que han ofre- cido. 37... GAt 38. R5A CxPD+ Este innecesario movimiento fue debido a la falta de tiempo. 39. R4C C3A+ 40. R5A Ccic+ 41. RAC C3A+ 42. RSA CIC+ 43, RAC AXxT 44, RXA T2A De nuevo, se amenaza mate con T2C+. 45. AAT T3C+ 46. R5T T2A2C 47, ASC TXA+ 48. R4T CA También se ganaba con T4-3C. 49. C3C TxC 50. Dx PD T6-3C 51, D8C+ TIC ¥ las blancas se rindieron. De en- tre las dos posibilidades de sacrifi- car la dama las negras eligieron la peor. Aunque ello no hizo que va- riase el resultado, agosté el lado artistico de la combinacién. Por tan- to, la precisién técnica es también un elemento considerable en la es- tética. Y asf, el error técnico acaso 26 Puede compararse con la pincelada en la realizacién artistica de un lien- Zo, aun cuando en éste se puede corregir, borrar y, de ese modo, res- tablecer la obra artistica. Mas en el ajedrez esto no es posible; el error cometido durante la realizacién de una idea es una insuficiencia artisti- ca irreparable. Veamos una serie de ilustraciones interesantes. Como se sabe el roman- ticismo combinatorio tuvo su am- paro en el pensamiento de muchos ajedrecistas del siglo x1x y del perio- do anterior a éste. Los grandes re~ Presentantes de él, como Andersen, Zukertort, Blackburn, Bird y otros, fueron unos fervorosos gufas de la tactica del sacrificio y sacrificaron NO pocas veces a su dama. He aqui unos ejemplos de su actividad aje- drecista. Mekensi-Meson Paris, 1878. Diagrama num. 18 Se prosiguié: 17, D6T+ Las negras se disponian a jugar RIA, pues su tiltimo movimiento fue 16. ..., TDICR. EI sacrificio de la dama blanca fuerza al rey negro a peregrinar por campo enemigo, don- de, por supuesto, no se le dard cuar- tel. Mas adelante veremos que se- mejante atraimiento del rey a la zo- na del dispositivo de las fuerzas ene- migas tom6 un cardcter casi tfpico. Sin embargo, la combinacién ofre- cida es una de las primeras funda- das en esta idea. 17. ... RxD 18, C4TSA+ AXC 19. CXA+ RAT 20. P4C+ El sacrificio de este peédn no es obligatorio. Pues se daba mate en dos o tres jugadas, mediante 20. T3T+, RSC; 21, C6T ++ 0 20. ..., C5T; 21. TXC+, R3C; 22. T6T+ +. RxP RAT 22. A2R, mate. Por consiguiente, e] tema de la combinacién fue el mate, que en lo sucesivo llamaremos mate teméatico. Esta combinacién tiene tres de ellos: con el alfil en 2R, con el caballo en 6T y con la torre en 6T. Collysh-Lloyd Diagrama nuim. 19 Después del vigesimoquinto mo- vimiento, se produjo una posicién calmosa; posicién a la que aspira- ron las blancas, inspiradas por un poderoso momento combinatorio que les brinda la activa situacién de su alfil. La diagonal 2TD-8TR en que esta situado clama una combi- nacién. El celebrado autor de problemas Lloyd contemplarfa apaciblemente el tablero y se quedaria suspenso cuan- do sucedié: 26, Dx Cit Aqui, las negras no tienen mds remedio que rendirse tras 26. ..., PXD; 27, T3A! Los siete movimientos que efec- tuaron las negras no fueron sino «gastos de produccién» innecesarios. 6. ... D2D 27, T3A TITID 28. T3T P3T 29. P6R D2AD 30. DXPA TIAR 31. DSR DxD 32. PXD. Ofrecemos a continuacién un sa- crificio de dama realizado por Adol- fo Andersen, principal practicante del romanticismo alemén. Andersen-Schalon Berlin, 1864. La partida se prolongé catorce ju- gadas, incluido su remate combina- torio. 1. PAR P4aR 2. P4AR P4D 3. C3AR PXPR 4. CxP A3D 5. A4A AxC 6. PXA DSD 7. DIR DXxPR 8. PAD! DxPD 9. C3A C3AR 10. A3R DID 11, 0-0 P3TR A ll. ..., 0-0 sucedia 12. TDID, CD2D; 13. ASCR, produciéndose un ataque irrechazable. 27 12, ASA Ahora se amenaza con 13. TDID, A2D 0 CD2D; 14. DXP+! Las negras no ven este sacrificio de la dama; con todo y con eso, no pueden defenderse del ataque com- binatorio de las blancas. 12. ... ClC2D Diagrama nim. 20 13. Dx P+! Manifiesto sacrificio que hace que disminuya considerablemente su va- lor artistico; sin embargo, la dama se entrega a cambio de un material insignificante. Los ajedrecistas de en- tonces estimaron que esta combina- cién era un final muy «alecciona- dor». Su mate es original y cevi- dente». 13... cxD 14, AXP, mate. No es necesario hablar de los mo- tivos de esta combinacién. El dis- curso de la partida esta cuajado de ellos desde el comienzo de la aper- tura en los que el valor «vislum- brante» tomé el punto mal defen- dido 2AR. El ataque dirigido con- tra dicho punto constituyé la idea de la combinacién, de la que formé 28 parte el atraimiento de! caballo ne- gro a su escaque 3AR, El mate tematico es aqui el que da la pareja de alfiles al medio en- cerrado rey negro, Schalon realizo la apertura bastante mal, lo que fa- cilit6 a Andersen demostrar la bri- Mantez estética de sus intenciones. Rimann-Andersen Breslavia, 1876. 1, P4R P4R 2. PAAR PXxP 3. AGA DST+ 4. RIA P4aD 5. AXP C3AR 6. C3AD ASCD 7. PSR AxC 8 PxXC AXP6A 9. C3A D4T 10. D2R+ RID iL. D4A TIR Esto es una evidente celada com- binatoria; para darse cuenta de ella, No se necesita ser muy clarividente, si bien por lo general no se ve el sacrificio de la dama. 12, AX PA? Habia que haber jugado 12. P3D; esto les facilitaba el buen desarrollo de la partida. Ahora se les da mate dentro de cinco movimientos. Diagrama nim. 21 a? @ 131d) @i uo mas a a SD) 12. ... DxC+! 13. PxD AGT+ 14, R2A . O bien 14, RLC, T8R+; 15. R2A, AST++. 14, ... AST+ 15. RIC T8R+ 16. DIA TXD, mate. Las blancas «cayeron» en la ce- Jada combinatoria! Este ejemplo no es un caso Unico; con frecuencia, las combinaciones pasan inadverti das a uno y a otro bando, aun sien- do manifiestas como la que hemos visto y las que mas adelante vere- mos. Entonces, jqué quiere decir esto? Que la combinacién es uno de los elementos de la contienda que no se somete facilmente a la gene- ralizacion teérica ni a la investiga- cién. Por ello, el término cvisién combinatoria» ha entrado a formar parte de la terminologfa ajedrecista; esta visién se produce en un escon- drijo de nuestros pensamientos y, prestando ayuda a la funcidén de la fantasia, facilita el hallazgo de com- binaciones interesantes y bellas. Hay ajedrecistas que poseyeron o poseen una sutil visién combinato- tia, entre los cuales se cuenta a los soviéticos Tal, Spasski y Korchnoi. En el pasado, los gigantes de la com- binaci6n fueron Andersen, Zuker- tort, Phillsbury, Lasker, Chigorin y Alekhine. También hay excelentes ajedrecis- tas que poseen una visién combina- toria media, pero que mayormente no advierten Ia combinacién; esta inadvertencia no se puede calificar de descuido. Se ha logrado dar una base tedrica a ciertos esquemas de ella; luego hablaremos de ellos. Que hayamos aprovechado el mo- mento oportuno para una breve di- gresién lirica, no significa haber abandonado el tema sobre el sacrifi- cio de la dama. En este terreno, dis- ponemos de mucho material y esti- ™Mamos conveniente darlo a conocer a nuestros lectores. Vean més ilus- traciones pretéritas: Hampe-Meitner Viena, 1873. 1. PAR 2. C3AD 3. CAT Las blancas quisieron refutar el segundo movimiento de las negras, y éstas el tercero de aquéllas. Se trab6é un juego agresivo, en el que las primeras trataron de mantener la ventaja material. 4. RXA 5. R3R La continuacién 5. P3C, DXP; 6. C3AR, DXC; 7. A3T y, luego, TIR era mejor. PAR AGA AXP+ DST+ 5... DSA+ 6. R3D P4D 7. R3A DxPR 8. R3C OTD 9. P3TD Diagrama mim. 22 Esto es una combinacién inespe- rada. Al sacrificar a la dama, las ne- gras consiguen totalmente aislar al rey adversario del grueso de sus fuerzas y lo envuelven con las suyas. 10. RxD 11. RAC C4A+ PaT+ 29 Las negras se ven forzadas a en- tregar el caballo. Si no, las blancas jugarén 12. P4T y conseguirén un seguro refugio para su monarca «pe- tegrino», 12. RxC CR Y amenazan con dar mate dentro de dos movimientos, a saber, con P3C+ y A2D. 13. ASC+1 RID 14, A6AL . Es el nico movimiento que salva del mate. Si 14. ..., PXA, sucede 15. C3A, las blancas rompen la red de mate en que se encuentra su rey y, asf, la ventaja material se hard sensible y decisiva. 14... P3C+ 15. RSC CxA 16. RxXC A2C+I 17, RSC we No se puede aceptar este sa ficio, porque se da mate al rey as{: 17, RXA, R2D; 18. D4C+, R3D, etcétera. 17... A3T+ 18. R6A! oe Las blancas juegan con precisién, pues, de haber hecho el movimiento 18. RAT, sucedia 18. ..., ASAT y se les daba mate. 18. ... A2C+ ¥ son tablas por jaque continuo. De esta manera, el sacrificio de la dama ha desembocado en un em- pate. Tras haberla sacrificado, las negras jugaron bien. Sélo queda por decir si disponfan de otro movi- miento mejor que 9. .... DXC+ en la posicién reflejada en el diagrama, o dicho de otro modo, {valfa la pe- na sacrificar a la por unas tablas? Las blancas amenazaban con ju- gar 10. C3AD y, después, R2T, tras lo cual la pieza que Ilevan de ven- 30 taja puede hacer valer sus «dere- chos». Contra ello, hay dos posibi- lidades 9. 3R y 9. ..., PSD. A la continuacion 9. ..., A3R se opone 10. P4D. Queda por analizar la 9. -.» P4D; a ésta se puede contestar con 10. R2T, A3R+; 11. P3C. Por todo Io cual el sacrificio de la dama fue una decisién oportuna y con él se aseguraron un empate y cifraron Ja esperanza en Ja posibilidad de que las blancas cometiesen un error y perdiesen la partida, debido a la diffcil defensa de su rey. Blackburn-Mekensi Londres, 1882, Diagrama num. 23 Esta posicién se produjo a raiz de 29, D2A? Y sucedié una combi- nacién, mediante el sacrificio de la dama, que rematé en un bello mate tematico. 29... DxT! Blackburn era entonces uno de Jos ajedrecistas mds destacados del mundo, En el segundo congreso de Ja Union Alemana de Ajedrez, cele- brado en Berlin el afio 1881, le fue concedido el primer premio por ha- ber aventajado a Zukertort, a Wy- naber, a Chigorin, a Paulsen y a otros maestros de aquel tiempo. Sin embargo, no previé las con- secuencias de este sacrificio, 30. PXD A4A+ 31. DIA T8T+! 32. RXT AXxD Y se da mate dentro de una ju- gada. Bird-Burn Londres, 1886. 1. PAR PaR 2. C3AR C3AD 3. AGA A4A 4, P3A C3A 5. PACD A3C 6. D3C 0-0 7. P3D P3D 8. ASCR P3TR 9. A4T Pac 10. AIC ve A primera vista, parece que, con el sacrificio 10. CXPC, hay proba- bilidades de ganar. Pero las negras contestarian con 10. ..., CXP e ini- ciarfan un interesante contraataque; por otra parte, dispondrian de sufi- cientes recursos defensivos después de 10. ..., PXC; 11. AXP, AXP4+! 10. ... C2R 11. CD2D P3A 12, PAD PxP 13. CxXPD CxP? 14. CxC P4D 15. C6A+ R2C 16. CST+ R3C 17, A3D+ we Se podia haber jugado 17. A2R; Pero las blancas proyectaron una combinacién con e] sacrificio de la dama. 17, ... RxC 18. DID+ ASC (Ver diagrama nim. 24) Caso de 18. ..., PSC, las blancas decidirfan pronto la partida luego de 19, P3TR. Diagrama nim. 24 19. DX A+ Se trata de una simple combina- cién con el sacrificio de la dama; mas el campeén de Inglaterra no se dio cuenta de ella; si no, se habria entregado. 19. ... 20. A2R, mate. RxD En los torneos internacionales se han dado muchos casos de no ver una combinacién de esta clase; ello ha sucedido hasta con los clasicos del arte del ajedrez. Ofrecemos otro ejemplo. Janowski-Schlechter Torneo Internacional de 1899, Londres. (Ver diagrama nim. 25) A esta situacién Ilegé la partida después del trigesimotercer movi- miento de las blancas, cuyas piezas apuntan arménicamente hacia la po- co s6lida posici6n del rey adversa- tio. Por ejemplo, se amenaza con 34. P5R, PXP; 35. D6T, PSR; 36. TST, y las negras estarfan indefen- sas. Se prosiguid, 33... T1-2A? 31 Diagrama nim. 25 Para contestar a 34. P5R con 34. -.» TXP. Sin embargo, el movi- miento realizado en la partida ofre- ce a las blancas la posibilidad de una combinacién conclusiva y be- lla. La jugada 33. ..., D3AR era una accion defensiva mds eficaz, aunque Ja situacién de las negras continua- fa siendo diffcil. La continuacién 34. CSA, AXC; 35, TX A, D6A; 36. TXT+, RXT, no reporta ninguna ventaja a las blancas, porque a 37. DXP sucede 37. ... DXP+. Y la variante 34, R2T no es mds que una amenaza equivalente a cualquier otra accién ofensiva. Por lo visto, todo ello preocupé tanto a Schlech- ter que no advirtié un procedimien- to tan extraordinario como el sacri- ficio de la dama. 34. DXP+II RxD 35. T5T+ RIC 36. C6C. Y las negras se rindieron, por en- contrarse en situacién de mate. El notable ajedrecista ruso Alek- hine valoré en mucho el elemento estético del ajedrez y estimé que su principal imagen era el sacrificio. El némero de piezas sacrificadas por él a lo largo de su actividad aje- drecista es considerable; cabe supo- ner que entre ellas no falté la dama. 32 Diagrama nim. 26 Esta posicién es clara y su valo- racién no ofrece dificultades. No obstante la igualdad material en los dos bandos, las blancas tienen un pedn libre; ocupan las verticales abiertas; su rey tiene libertad de movimiento, y les toca mover. No cabe duda de que la preponderancia de la posicién se inclina a favor de ellas. Pero no es facil advertir el sinfin de motivos combinatorios que leva dentro de sf, de los cuales e] mas importante es, al parecer, la mala situacién de la dama negra. 29. AXC! PTXA Este movimiento puede conside- Tarse como una de las mejores res- puestas. Que a 29. ..., DX A sucede 30. DXT y a 29, ..., PAXA; 30. D6R+, T2A; 31. T8A, TXT; 32. DxT+, TIA; 33. T8RI, D4A; 34, TXT+, DXT; 35. D6A. Con ob- jeto de evitar Ja amenaza P6D, las negras deben entregar un peén asf: 35. ..., D3A; 36. D8T+, DIA; 37. DxP, D3D. En un final como este, la contienda se habrfa prolongado y, naturalmente, Colle la hubiese acep- tado si hubiera advertido las con- secuencias combinatorias de su «evi- dente» movimiento. Pero no reparé en que su adversario podia sacrifi- car a la dama.

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