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Combinaciones en El Medio Juego - Romanowsky
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COLECCION ESCAQUESP, A, ROMANOWSKY
COMBINACIONES EN
EL MEDIO JUEGO
El presente libro tiene por objeto presen-
tar una de Jas partes mas interesantes de
la técnica ajedrecistica: las combinacio-
nes. Este tema tan importante ha sido
tratado por el autor con seriedad y ex-
tension, creando una obra verdaderamente
completa, diriamos que exhaustiva.
Romanowsky, consumado maestro del arte
combinatorio, ofrece abundantes ejemplos,
sugerencias practicas y reglas formales
acompafiadas de numerosos diafragmas
para facilitar la tarea del estudioso. El
libro esta dividido en ocho capitulos,
bajo el plan general de exponer la tac-
tica combinatoria a base de motivos, ideas
y temas. El autor prescinde de la metd-
dica separacién que parece existir entre
la combinacién y la posicién vista desde
un prisma puramente formalista. Al con-
trario, desde el principio del libro se pue-
de apreciar facilmente un brusco acerca-
miento, una fusién casi compacta de los
elementos del juego combinatorio y de
posicién. Subrayando la unidad del pro-
ceso creador en la investigacién de los
puntos vulnerables de la posicién, entre-
laza éstos con los motivos combinatorios
y dicta las leyes para aprovechar toda
situacién tensa posicional con ideas de-
cisivas de la accién combinatoria.
El uso continuado de la combinacién en
el transcurso de varios siglos ha hecho
posible el descubrimiento de centenares
de circunstancias combinatorias en toda
posicién, las cuales facilitan el estudio
de los fenémenos caracteristicos que co-
mGnmente acompafian a la contienda. El
contenido fundamental de este libro es
analizarlos.
Cubierta de G. MariP. A. ROMANOWSKY
COMBINACIONES EN EL MEDIO JUEGOP. A. ROMANOWSKY
COMBINACIONES EN
EL MEDIO JUEGO
ESCAQUES
EDICIONES MARTINEZ ROCA
BARCELONATraduccién directa del ruso
por AGUSTIN PUIG
Revisién técnica
de JosE M.4 JusTE BORRELL
© 1971 por EDICIONES MARTINEZ ROCA, S. A.
Gran Via 774 - Barcelona-13
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS
IMPRESO EN ESPANA - PRINTED IN SPAIN
Depésito Legal: B. 9.444-1984
ISBN 84-270-0108-8
Diagrafic, S. A., Constitucié, 19, Barcelona-14IL.
Il.
Iv.
Vi
Vu.
VU.
IX.
XI.
XM.
XL
INDICE
Qué es la combinacién? ... 0... ee ee ee oe Pedge
El motivo y el tema, elementos combinatorios ... ... ..
Estética de la cornbinacidn: nociones generales
Idea y técnica de la combinacién: el rey «encerrado» ... ...
La estética, el seudosacrificio y el sacrificio de la dama ...
Sobre 1a teorfa de la combinacidn. Ideas caracteristicas ..
Historia moderna de la combinacién. Partida inmortal. Obras
maestras de fines del siglo xix ... ..
El dobie ataque y el ataque de peones ... ... 0. 1. 2. oe
Todo debilitamiento de la posicién es un motivo combina-
torio. Combinaciones producidas por la vulnerabilidad del
enroque. Sacrificio del alfil por el peén 2T y el 2C ...
Ataque combinado de la pareja de alfiles. Armonia de las
torres en la séptima horizontal. Sacrificio de una torre en el
escaque negro 2CR ... ... ..
Armonia de la torre y el alfil. Encierro de piezas ... .
Procedimientos de cobertura en diversas ideas combinatorias
Sobre la actividad mental del ajedrecista en el transcurso
de la partida 0. 0... cee ee ce ce te tte te ee tee ee ee
14
18
23
35
52
74
95
113
139
157
166ZQUE ES LA COMBINACION?
Hace més de treinta afios que
aparecié mi obra El medio juego.
Esto supone mucho tiempo para el
vertiginoso desarrollo de las ideas
ajedrecisticas. En el transcurso de
estos afios han aparecido innumera-
bles ideas tdcticas y estratégicas y
se ha escudrifiado hasta lo més re-
cOndito del concepto de posicién.
Muchos brotes han salido en el re-
novado y, en muchos casos, rearado
campo de la teoria.
Al ofrecer la presente obra, su
autor ha procurado prescindir de la
metédica separacién que existe en-
tre la combinacién y la posicién en
un punto puramente formal. Desde
el principio del libro se puede fé-
cilmente apreciar un brusco acerca-
miento, una fusién casi compacta de
los elementos del juego combinato-
tio y de posicién. La combinacién
se presenta como un importante fe-
némeno creador mds que como un
método de accién en el arte del
ajedrez y, en el fondo del proceso
de la contienda, es una inevitable
concomitante, 0 sea, un elemento
regulador en el curso de los acon-
tecimientos y no un algo fortuito.
El autor subraya la unidad del pro-
ceso creador en la investigacién de
los puntos vulnerables de la posi-
cién que trenza con motivos com-
binatorios; también entrelaza toda
Situacién tensa de Ja posicién con
el acrecentamiento de los momen-
tos decisivos de la accién combina-
toria.
Hablemos un poco de los térmi-
Ros, con Ja mayor parte de los cua-
les el lector se encontrard en la
combinaci6n, que podrian ser tam-
bién aplicados con utilidad meté-
dica al andlisis de los sistematicos
métodos de juego. Al igual que la
combinacién, el plan se compone de
motivos, ideas y temas.
En las esferas del ajedrez conti-
nua subsistiendo la divisién de? jue-
go en estilo combinatorio y de po-
sicién, y asf, se divide a los aje-
drecistas.
Cualesquiera de estas dos «eti-
quetas» molesta al ajedrecista, pues
no hace mds que manifestar la par-
cialidad y limitacién de su capaci-
dad y sentido artfsticos.
No se puede disponer y realizar
una combinacién si no se conocen
las leyes del debilitamiento de la
posicion y las de la planificacién del
juego; tampoco se pueden forjar pla-
nes creadores si no se maneja bien
el instrumento de la combinacién,
ni se tiene una visién clara, ni se
saben distinguir los motivos com-
binatorios.
No se puede encasillar a los gran-
des maestros de ajedrez, como Stei-
nitz, Lasker, Chigorin, Zukertort,
Rubinstein, Alekhine y otros o los
soviéticos Botvinnik, Tal, Smislov,
Spasski y demas.
Sin embargo, el estilo y la escue-
la del arte de este juego existen
y no pueden dejar de existir. Se
suceden apasionadas discusiones so-
bre los problemas artisticos de prin-
cipio y se forman parcialidades en
torno de ellas.
En el transcurso de la partida, el
ajedrecista manifiesta muchos ras-
gos de su cardcter personal: puede
7jugar de un modo precavido, agre-
sivo, temperamental, complicado, ex-
perimental, contundente, duro, pru-
dente, sutil, etc.; pero no de un
modo combinatorio ni de posicién.
Apartar uno de estos dos elemen-
tos del proceso de la partida signi-
fica amputarle su parte creadora mas
importante.
Todo ajedrecista sabe qué quiere
decir «combinacién»; mas cuando
se trata de definir este concepto, se
producen comtnmente infructuosas
e inutiles discusiones.
La terminologia ajedrecista pro-
cede de ideas y conceptos general-
mente admitidos. De ese modo, se
ha dado el nombre de «retrasado»
al pe6n que se halla detrds de los
peones de su bando y el de «libre»
si no hay peones adversarios en las
dos verticales contiguas a la que
ocupa. Las expresiones «bloqueo»,
«ataque», «centro», «flanco», «ja-
que» y demés no se diferencian real-
mente de otras expresiones de ideas,
que la existencia y la historia del
idioma han establecido para elias.
Por tanto, el vocablo «combinacién»
no se puede excluir de este natural
y l6gico orden de procedencia de
los vocablos ajedrecistas.
La palabra combinacién procede
de la latina combinatio, que signi-
fica cierta unién de las propiedades
de fenémenos y circunstancias que
permiten considerar una estructura
combinada como un todo tnico.
La combinacién de piezas y peo-
nes es la forma en que estén dis-
puestos, la cual brinda Ja_posibili-
dad a uno de los contendientes de
utilizarla breve y aceleradamente en
beneficio suyo. En el ajedrez se usa
el concepto «variantes, nombre que
se da a una serie de movimientos
unidos légicamente por una idea. La
disposicién combinada de las fuer-
zas en el tablero es lo que se llama
posicién, mediante la cual es po-
sible efectuar una variante forzada
que facilita el logro del objetivo
propuesto y, al propio tiempo, re-
dunda en provecho de quien la ha
iniciado.
Pero histéricamente el asunto se
complic6 de tal suerte que el con-
cepto «combinacién» empezé a re-
ferirse no sélo a la disposicién com-
binada de piezas y peones, de la
cual procede, sino también al pro-
ceso de la variante forzada. En vez
de usar la combinacién (piezas y
peones), se empez6 a realizarla, es
decir, a efectuar la forzada variante
que se infiere de las propiedades
combinatorias de algunas posiciones.
La combinacién pasé de concepto
estético a dindmico. Fusionémolos
ambos y esto nos ayudard, al igual
que cualquier otro proceso ajedre-
cista, a investigar independiente-
mente Ja estdtica y la dinémica de
ella. No cabe duda que en todo
curso de lucha forzada, o sea, en
toda realizaci6n de una variante
forzada, hay un iniciador que efec-
tua el primer movimiento de la
combinacién tratando de alcanzar el
objetivo que ha de producirle ven-
tajas, como mejoramiento de la po-
sicién, ganancia material, mate al
rey adversario, jaque continuo, ma-
te ahogado, etc.
El amplio concepto de la combi-
nacién, al que se ajustaron los clé-
sicos del ajedrez, puede resumirse
de la siguiente manera: la combi-
nacién es una variante forzada, me-
diante la cual su iniciador alcanza
el objetivo que se ha propuesto.
Puede parecer que esta definicién
se refiere sdlo a la dindmica de la
combinacién, esto es, a su parte
principal; pero no es asf, pues la
propia idea de posibilidad de una
combinacién deriva de la valoracién
estatica de la posicién dada en la
que se incluyen las propiedades y
particularidades que le dan un ca-
racter combinatorio.
El uso continuado de la combi-
nacién en el transcurso de varios
siglos ha hecho posible el descu-
brimiento de centenares de circuns-
tancias combinatorias en toda posi-
cién, las cuales facilitan el estudio
de los fenédmenos caracteristicos que
comunmente acompafian a la con-
tienda. El cometido fundamental de
este libro es analizarlos.I
EL MOTIVO Y EL TEMA, ELEMENTOS COMBINATORIOS
Seguin la dificultad en realizarla,
la combinacién se ha dividido en
varias clases: breve, simple y evi-
dente, que se produce légicamente
en el esbozado proceso de la con-
tienda, y complicada, de muchos
movimientos y muchas ramas de va-
riantes dificiles de calcular, que
caen fuera de los limites de la fan-
tasia.
A veces. también escapan a la
atencién de maestros muy impor-
tantes no sélo el proceso del juego,
sino también las soluciones combi-
natorias.
Veamos un ejemplo de un anili-
sis erroneo.
Phillsbury-Tarrasch
Torneo Internacional de 1896,
Nuremberg.
Diagrama nim. 1
Se llegé a esta posicién después
de 19. TXC.
Las negras debian haber conti-
nuado con I CXC; 20. DxC,
P4A! y, luego, tomar la torre blan-
ca, lo que les brindaba una defensa
sélida. Pero Tarrasch jugo:
1% ... TxT
Indudablemente, supuso que las
blancas no disponfan de otra res-
puesta mejor que 20. PXT. Mas
Phillsbury contesté inesperadamente
con:
20. CxCt+
Comentando este momento, Ta-
rrasch pone un signo de interroga-
cién en la jugada de su contendien-
te y otro en su respuesta:
20. .. AXxC?
Y recomienda jugar 20. .... PXC,
con lo que las negras ganarfan la
partida; en apoyo de esto aduce la
siguiente variante: 20. .... PXC;
21. D4C+, RIA (pero no RIT, por
suceder 22, D4R); 22, DST, AST,
lo cual redunda en beneficio de las
negras,
Sin embargo, Tarrasch no advier-
te que se da mate a su rey después
de 21, D4C+, RIA; 22, A7T, A3D;
23. AXP. Por tanto, el movimiento
de Phillsbury 20. CXC+1! resulté
ser el comienzo de una excelente
combinacién, que Tarrasch no ad-
9virtié6 durante la partida ni en el
andlisis que posteriormente hizo de
ella.
He aqui otro caso en que los pro-
pios campeones del mundo no ad-
vierten una combinacién simple.
Alekhine-Euwe
Match para el Campeonato del
Mundo de 1937.
Diagrama nitm. 2
Esta posicién se produjo luego del
vigésimo quinto movimiento de las
negras.
Prosiguié:
26. A2C
Las blancas hubiesen Iegado a
una final facil de ganar a través de
la simple combinacién 26. D8T+,
RXD; 27. CXP+ y 28 CxD.
Pero los dos adversarios no la
irtieron ni en el siguiente mo-
vimiento.
26. ... A3A?
27. P3TD? A3D
Aqui, Euwe previé el peligro y
defendié a su dama.
Hemos sacado estos dos ejemplos
de millares de ellos con objeto de
que se preste atencién a la impor-
10
tancia del intuito combinatorio, es
decir, a las circunstancias de la po-
sicién que mueven a la idea y a la
fantasia a hallar una combinacién.
Para mayor comodidad, llamare-
mos motivos de la combinacién a
los accidentes de la posicién que ca-
racterizan una situacién combinato-
ria determinada. En la partida arri-
ba anotada, el principal motivo com-
binatorio es la indefensa posicién de
la dama en el escaque 4R. Asi que
Euwe la hubo defendido con el alfil,
desaparecié este motivo y, por tan-
to, la combinacién fue irrealizable.
Desde luego, como motivos comple-
mentarios jugé su papel la situacién
de la dama y del caballo blancos;
estas dos piezas estaban en actitud
ofensiva cerca de la semiabierta de-
fensa del rey negro.
Las piezas no defendidas, como
ha demostrado el andlisis de nume-
rosisimos procesos combinatorios,
son uno de los motivos mas impor-
tantes que incita a buscar una com-
binacioén. El fundamento de este
motivo es el ataque simulténeo con-
tra dos piezas indefensas 0 el jaque
al rey y el ataque contra una pieza
no defendida.
Esto pudo ocurrir en la partida
de que venimos hablando por medio
de 26. D8T+, RXD; 27. CXP+.
La historia del ajedrez esta Ilena
de combinaciones sobre el tema del
doble ataque, que actualmente es
muy comtn.
Hemos abordado otro concepto
esencial para el andlisis del proceso
combinatorio y que caracterizamos
como tema de la combinacién.
Si el motivo es el estimulo a la
combinaci6n, el tema de ella es su
final, es decir, la posicién conclu-
yente que realiza el proyecto com-
binatorio.
El tema viene a hacer el balance
de toda la combinacién y a deducir
su resultado. Veamos unos ejemplos
mas del tema del doble ataque, cuyo
objetivo son las piezas no defen-
didas.Janowski-Mieses
Praga, 1908
Diagrama nitm. 3
Tras la jugada 21. TDIA se pro-
dujo esta posicién.
Las negras pueden mantener la
iniciativa, respondiendo con 21. ...,
P5A. Pero, aprovechando la inde-
fensién de la dama blanca, hallan
un procedimiento combinatorio que
refuerza el ataque.
2... D6T+!
Esto es una excelente combina-
cin sobre el tema del doble ataque.
Si las blancas salieran al paso de las
negras, lo cual quizd es lo mejor,
tampoco podrian salvarse de la de-
Trota, a consecuencia de la pérdida
material. Vedmoslo: 22. RXD,
CXPA+; 23. R2C, CxD; 24. TXP,
CXT; 25. AXC, TDIR. La negati-
va de Janowski de seguir esta va-
riante forzada hizo que las blancas
Perdiesen antes la partida.
22, RIC PSA
_Este ataque produce nuevas com-
binaciones y es decisivo.
23, T2A
24. PAXP.
PxP
AXP
Y esta combinacién tiene por te-
ma el doble ataque, pues el caballo
blanco es atacado al mismo tiempo
que se da jaque al rey después de
25. PXA, DXP+.
25. TIAR cac:
Diagrama nim. 4
Es una concluyente y bella com-
binacién sobre e] tema del doble
ataque. Y su motivo es igual que el
anterior: la indefensién de la dama.
A 26. CXC sucede 26. ...5 AXP+,
con lo que se ataca simultdneamente
a la dama blanca.
26. PXA DXP+
27. T2C Ccxc+
28. TxC DxT
29. DXD TxD
Y las blancas continuaron la par-
tida sin nada digno de mencién y
se rindieron al cuadragésimo quinto
movimiento.
Friedstein-Smistov
XXIE Campeonato de Mosct, 1944.
1. PAD CG3AR
2. C3AR P4D
3. P4AD P3AD
4. CIA PXP
5. P3R P4cD
6. PATD PSC
7. C2T P3R
sy8. AXP A2R
9. 0-0 0-0
10. D2R A2C
1. TID P4TD
12, A2D CD2D
13. CIA D3C
14. C3D P4AD
15. C3D5SR cxC
16. CXC TDID
17. ASC te
Las blancas entregan el peén 4D
para compensarse con el negro 4TD.
Sin embargo, este plan es rebatido
con una accién combinatoria.
17... PXP
18. PxP DxP
19. C4A D4aD
20. DIA D4T
Diagrama nim. 5
21, CxP
Es Iégico que se desee recuperar
la pérdida; quizds no hubiesen te-
nido tiempo de hacerlo, pues a 21.
A3R podia suceder 21. ..., CSC, y a
21. A4AR, 21. ..., C4D. La posicién
del rey blanco es bastante inestable.
Entre otras amenazas se cierne la
maniobra T5D-5T.
2...
AGA!
Con este «descabellado» movi-
miento se da comienzo a una com-
12
binacién sobre el tema del doble
ataque.
22, PXA
23. TXT
TXAl
D4C+
A diferencia de los ejemplos an+
teriores, el motivo de la indefensién
de una pieza se produjo aqui en el
Proceso de la combinacién. No sélo
se ha de saber ver la presencia de
motivos, sino también la posibilidad
de producirlos en el transcurso de
Ja contienda.
24, RIT
25. D2R
DxT
DSA
Materialmente, las negras no han
conseguido nada; pero han desba-
ratado Ja barrera de peones con que
el rey adversario se protegia y crea-
do una serie de puntos débiles, co-
mo los peones 3A y 2T; con esto
y la posible situacién de su alfil en
el escaque 3D, pueden iniciar un
poderoso ataque.
26. C4A TIA
27. TID T4A
28. C3R P6C
29. C2C D2A
30. C3R P3C
31. D3D DSA
32, C2C" DSCD
33. C3R DST
34. PST T4aT
35. C1A DxPA
Y las blancas se entregaron unos
movimientos después.
EI resultado de una combinacién
puede ser, y frecuentemente es, el
mejoramiento de la posicién, la
creacién de puntos débiles en el
campo del adversario, la disposicién
de las piezas para un ataque, etc.,
y no el logro de ventaja material.
El tema del doble ataque es ca-
racteristico de muchas combinacio-
nes en la fase final de la partida.
El conocido estudio de Saavedra nos
ofrece una de sus mas bellas ima-
genes.Diagrama nim. 6
Lo que produce el motivo com-
binatorio es Ja adelantada situacién
del pedn blanco y la del rey negro
en un dngulo del tablero. Se com-
prende que las negras han de cam-
biar su torre por el pedn.
1, P7A (se debe advertir que las
negras consiguen fécilmente el em-
pate si su rey se halla en Ia casilla
8C por medio de 1. .... T3D+; 2.
RSC, T4D+, y asi sucesivamente, o
-y T7D y los consiguientes ja-
ques desde as casillas 7C y 7T),
T3D+; 2. R5C, T4D+; 3. RAC,
T5D+3 4, R3C, T8D; 5. R2A, T5D!
(con objeto de conseguir tablas asf:
6. PSA=D, TSA+; 7. DXT, y ma-
te ahogado); 6. P8A=T!, T5TR; 7.
R3C! El tema de la combinacién es
el doble ataque contra los puntos 4T
y lA.
A las negras se les da mate den-
tro de unos movimientos.
En los sucesivos capitulos expon-
dremos diversos motivos y planes
combinatorios, elementos con que
nos encontraremos en todo e] con-
tenido de este libro.
Pero conviene primero adentrarse
en e] terreno de la esencia de la
combinacién. Esto nos propdrciona-
ra el estimulo al arte combinatorio,
lo cual es mucho mds importante
que las premisas a modo de motivos
combinatorios puramente tedricas.
3ESTETICA DE LA COMBINACION
NOCIONES GENERALES
Toda elevada expresién de armo-
nfa produce una profunda impresién
estética; emociona, y da una idea
de lo bello.
En el arte del ajedrez, la combi-
naci6n representa la mds alta ex-
presi6n de armonfa de las fuerzas;
aun la mds simple es estética por el
sencillo hecho de que todas las pie-
zas que participan en ella atinan sus
esfuerzos para llevar arménicamente
a efecto un tema combinatorio.
La estética de la combinacién se
manifiesta asimismo en el método
de accién; en él se destaca la idea
del sacrificio. ~En qué consiste la
estética de tal idea? Como se sabe,
ensefiamos a que se trate con cui-
dado el material a todo aquel que
se inicia en este juego a partir de
sus primeros pasos por él. Para ello,
aportamos unos instructivos ejem-
plos de maestros que, al perder una
Pieza, se rinden por considerar in-
fructuosa toda resistencia ulterior.
Tncluso un peén de ventaja, un sim-
Ple peén da frecuente y facilmente
Ja victoria ai que lo posee. Por tan-
to, Ja entrega voluntaria de un peén
o de una pieza o el cambio de una
piez2 mayor por otra menor son
hechos que contrastan con e] buen
trato dado a la unidad ajedrecista
aun menos vatiosa. Y si se sacrifican
varias piezas o una pieza mayor, co-
mo la dama o una torre, entonces
el contraste es mds notable.
Un movimiento, aparentemente
14
disparatado e imprudente, se trans-
forma de pronto en un instrumen-
to de victoria. La debilidad exterior
queda triunfante de la fuerza, gra-
cias a un sentido reservado y oculto.
La debilidad, la inteligencia y la
fantasia rinden al adversario mds po-
derosamente armado en la lucha; en
esto consiste la singular belleza del
sacrificio, el cual suele ser inespe-
rado, circunstancia que altera los
habituales juicios del curso de la
lucha y leva al espectador a la re-
gion de las aventuras maravillosas.
Existe una extensa terminologia que
caracteriza la estética de la combi-
nacién. Se han concebido bellas y
hasta graciosas combinaciones, ideas
inmortales, composiciones extraor-
dinarias por su belleza, mates bri-
iantes, soluciones elegantes, etc, En
el siglo anterior se instituyé, por
primera vez, el premio a la belleza.
En la literatura ajedrecista hay
una serie de articulos y trabajos de-
dicados a la estética de la combina-
cién. En las obras La belleza en la
partida de ajedrez, del profesor de
literatura A, A. Smirnov, y La es-
tética experimental contempordnea,
del profesor de dramatica B. I. Wol-
kenstein, hallamos un capitulo de-
dicado exclusivamente a este juego.
En su manual de ajedrez, Emanuei
Lasker, campeén del mundo duran-
te afios, tiene un capftulo titulado
«La estética del juego de ajedrez».
A continuacién, ofrecemos unosejemplos de bellas combinaciones.
Empezaremos por los finales, donde
Jo sencillo y lo comin de la situa-
cién contrastan con el inesperado
paso a la lucha combinatoria. Esta
circunstancia nos causard, sin duda,
una gran impresién estética. En una
posicién al parecer simple, se con-
cibe de pronto una idea altamente
artistica.
Phillsbury-Hunsberg
Torneo Internacional de 1895,
Hastings.
Diagrama mim. 7
Veamos cémo se produjo una ori-
ginal e interesante combinacién en
ella.
28. CAC
Este movimiento fuerza a las ne-
gras a ponerse en guardia; pueden
responder con 28. ..., PATD, y las
blancas habran de retirar el caballo.
Por lo demas, jdisponen las négras
de otro movimiento? A 28 ...5
PXP sucede 29. PXP y, luego, 30.
CXPD+. Si 28. ..., R2D, lo menos
complicado es jugar 29. PXP+,
RXP; 30. P6A, R3D; 31. P7A,
RXP; 32. CXPD+ y CXPA. Por
tanto, las negras no disponen de
otro movimiento.
28. ... P4TD
29. P6Al! we
Es el principio de una larga com-
binaci6n en la que el tema principal
es la doble amenaza del peén y su
aspecto original viene a ser el del
doble ataque.
2... R3D
Aqui parece que el caballo debe
retirarse. Pero...
30. PXPH ve
iAhf{ esté el fundamento de la
idea combinatoria!
30... CxP
Las negras no pueden hacer otra
cosa; la posicién es brillante e in-
sdlita, lo cual suele producirse en
el curso de la combinacién. Dos ju-
gadas antes tenia aspecto de un final
de caballos comun con cierta pre-
ponderancia en la posicién de las
blancas; ahora sacrifican a su caba-
No, y dos de sus peones Hegan a la
sexta horizontal. 2Por qué no acep-
tan las negras el sacrificio de dicha
pieza? La respuesta la hallamos en
la siguiente continuacién: 30. ...4
PxC; 31. P7R, RXPR; 32. P7A,
y las blancas coronan al peén, pues
las negras no pueden defenderse de
las dos amenazas PXC=D y
P8A=D. jEsto es una original y
doble amenaza de un peén!
31. CxC RxXC
32. P4RI PxXP
33. PSD+
Si_el primer tema de la combi-
nacién ha sido el doble ataque del
peén, el segundo es la formacién
de la falange de dos peones libres.
33... R3D
34. R3R P5C
35. RXP PST
36. R4D
Las blancas Iegan a tiempo para
detener el avance de los dos peones
15negros, lo que decidid el resultado
de la partida a favor de ellas.
Esta miniatura combinatoria de
Phillsbury fue considerada por sus
coetdneos como una de las compo-
siciones mds bellas del torneo de
Hastings. En verdad, lo es por lo
inesperado y original del tema que
tara vez se produce en la prdactica,
por el poco material que toma parte
en ella, por el sacrificio de Ja ultima
pieza y por la belleza de la idea.
Dos recnes que estan casi juntos
neutralizan la resistencia del rey y
del caballo negros.
Diagrama nim. 8
En este estudio de Keti, las blan-
cas juegan y hacen tablas. A pri-
mera vista, esto se nos ofrece cual
un evidente disparate, pues el peén
blanco estd neutralizado, mientras
que su rey no puede atrapar al ne-
gro. Lo intangible de esta situacién
no ofrece ninguna duda; pero lo
evidente no es real en este caso,
por cuanto las blancas llevan a tér-
mino una combinacién de dos te-
mas: uno ilustra la feliz persecu-
cién del peén negro y otro la en-
trada de su propio peén en la oc-
tava horizontal, no obstante la vigi-
lancia del rey negro. La_combina-
cidn se desarrolla asi: 1. R7C, PST;
2. ROA (a 2. ..., P6T sigue 3. R6D,
P7T; 4. P7A, R2C; 5. R7R, y las
blancas también coronan a su pedn),
16
R3C; 3. RSD! (este movimiento en-
trafia doble amenaza: defienden a
su pedn y entran en el cuadrado del
pedn adversario), P6T; 4. R6R, P7T;
5. P7A, y tablas.
Los estudios sobre combinaciones
del cldsico e inolvidable compositor
A. A. Troitski emocionan a muchos.
Ofrecemos uno de los que nos pa-
recen mds impresionantes por su
estética.
Diagrama mim. 9
La combinacién que da la victo-
ria se apoya sobre la repeticién del
tema del ataque doble seis veces,
aunque esto no es todo. Su perfec-
cién consiste, ademas, en el limita-
do movimiento de la torre adelante
y atrds por el mismo camino, si bien
este aperezoso» ir y venir produce
un efecto sorprendente: I. T4C!,
DIA; 2. T8C, D6T; 3. T8TR, C5T;
4. TXC, DIA; 5. T8TR, D2C; 6.
T8CD, y finalmente las negras tie-
nen que cambiar la dama por la
torre. También es artistica la ma-
niobra T8C-T8TR -TXC-T8TR-
T8CD.
Analizando la influencia que la
jugada artfstica causa en el espec-
tador, Emanuel Lasker dice:
«El espectador se recrea no sélo
con el aspecto exterior de la parti-
da de ajedrez, sino también con su
historia y su drama, No importa queJa escena sea el tablero y sus acto-
res Jas piezas. Si el drama de los
jugadores de ajedrez se desarrollase
en el escenario de un teatro no im-
presionaria mds de Jo que ahora im-
presiona; aparte la indispensable
condicién de que el espectador se
interesa por lo que sucede en el
tablero y lo comprende.»
No todas las combinaciones pro-
ducen igual impresion estética; es-
to se debe a que unas son mas be-
las que otras. La basta envoltura
exterior (o forma) puede no corres-
ponder con su fino sentido (o con-
tenido). La base de toda combina-
cién esta constituida de dos impor-
tantes medios creadores: la dindmi-
ca y la armonia; esta union crea
formas, cuyo contenido artistico es
principalmente la estética de la com-
7Iv
IDEA Y TECNICA DE LA COMBINACION
EL REY «ENCERRADO»
El motivo y el tema se pueden
relacionar con los conceptos teéri-
cos. Indudablemente, recae bastan-
te acento creador en ellos, pero no
pasa de ser acento, mientras la es-
tética es en realidad la suma de for-
mas creadoras artisticas que se gra-
ban en las ideas y sensaciones hu-
manas. Es claro que en la combina-
cién, una de las principales fuentes
de la creacién artistica en el ajedrez,
existe, ademds del tema y del mo-
tivo, cierto elemento que contiene
los oasis creadores donde se per-
fecciona la armonia de la accién, se
determina su dindmica y se traza
el método concreto que lleva a la
idea por los jalones (motivos) hacia
el tema. El método que nos ayuda
a través de los motivos a percibir
el tema y a llegar hasta él, repre-
senta una intencién concreta o por
mejor decir una idea. jLa idea!
jEsto es la principal produccién de
la fantasia y del pensamiento crea-
dores del hombre! Aqui es donde
se oculta el tesoro de los valores
estéticos y donde se transforma la
prosaica acumulacién de pequefias
ventajas en un vertiginoso proceso
combinatorio que soluciona a tra-
vés de un medio artistico toda duda
e inquietud del artista.
Bernstein-Capablanca
Esta partida pertenece a una gira
18
artistica que se celebro en Moscti
el mes de enero de 1914.
Diagrama mim. 10
~
i
a -
ee ee
Se legé a esta posicién después
de la vigesimosexta jugada.
La situacién de las blancas no es
satisfactoria; tienen amenazado el
caballo y caso de retirarlo al esca-
que 3T o al 4D, el adversario re-
fuerza la defensa de su pedn ade-
Jantado con el movimiento TICD y
Ja amenaza CSC, por lo que no po-
dr4n mantenerse mucho tiempo ba-
jo esta fuerte presién. Es claro que
no ven la manera de superar la difi-
cultad si no es tomando el peligroso
peén, mdxime cuanto que es ata-
cado con tres piezas mientras sdioesta’ defendido por dos. Por otra
parte, en su pensamiento oscila la
variante 27, CXP, CXC; 28. TXC,
TXT; 29. TXT, D8C+; 30. DIA,
DXP, lo cual les brinda la posibi-
lidad de hacer tablas si_se cuenta
la equivalencia material. Hasta cier-
to punto, la partida prosiguié segin
esta variante.
27, CxP cxc
28, TxC TXT
29. TXT ce
Diagrama nim. 11
Pero a partir de aqui no suce-
did 29. .... D8C+, sino:
29... D7C!
Este doble ataque contra la dama
y la torre hace que las negras ga-
nen inmediatamente la partida. Vea-
moslo: a 30. DIR sucede 30. ...,
DxT, y a 30. T2A, 30. ..., DBC+.
No es dificil comprender que la
posibilidad de realizar el tema del
doble ataque se basa en la infeliz
situacién del rey blanco, que no
puede huir después del avance de
la torre negra. Si las blancas hu-
bieran jugado anteriormente P3T o
P3C, la combinacién de las negras
seria irrealizable; por tanto, el mo-
tivo principal de ella fue la inmo-
vilizacién del rey adversario, ence-
rrado por sus propios peones.
Con todo, no debe suponerse que
el motivo —inmovilizacién del rey—
es el unico testimonio combinato-
rio en la posicién; la sola estruc-
tura de la disposicién de las piezas
y de los peones no es ni mucho
menos suficiente para suposici6n tal.
Desde luego; la idea del ajedrecista
se aparta en cierto modo de las par-
ticularidades estructurales en su
btisqueda de soluciones combinato-
rias. Una situacién del rey definida,
por ejemplo, el caso precedente,
puede ser o no un motivo combi-
natorio. Ello depende de la intensi-
dad creadora de la posicién y de
una serie de detalles que la carac-
terizan.
La posicién abierta del rey tam-
bién puede ser un motivo combina-
torio, si él es potencialmente el ob-
jeto dei ataque, pero no suele serlo
en la mayor parte de los finales de
partida.
Generalizando, puede decirse que
Jas particularidades caracteristicas
de la posicién pueden adquirir va-
lor de motivo combinatorio cuando
Jas acompafian otras circunstancias
y conjuntamente representan un
considerable potencial creador. Vol-
viendo a la combinacién de la par-
tida Bernstein-Capablanca, sefiala-
mos las circunstancias complemen-
tarias que permitieron considerar el
estado de encierro del rey blanco
(también el negro se hallaba en la
misma situacién) como un motivo
combinatorio: la presencia de pie-
zas mayores en el tablero y la de
verticales abiertas, que facilitaban la
penetracién de la dama y las torres
negras en la primera horizontal del
adversario.
1Qué constituyé la idea de la
combinacién de Capablanca, o sea,
qué se propuso al sacrificar el peén
6AD, su principal triunfo en la po-
sicién? Penetrar en la primera ho-
rizontal de las blancas. Para lograr-
lo fue necesario distraer a la dama
y a la torre adversarias de la de-
19fensa de los puntos ICD y 1D; dis-
trajo a ésta por medio del sacrificio
del peén 6AD y a aquélla, median-
te el poderoso tema D7CD.,
Conviene advertir que el tema de
dicha combinacién resulté por su
forma singular, bella y orgdnica co-
mo fundido en una idea principal-
mente creadora. La realizacién de
una idea exige mayormente mucha
fantasia y aplicacién de muchos pro-
cedimientos que componen la parte
técnica que remata el proyecto. Co-
mo en todo asunto, asf en el aje-
drez Ja técnica tiene un valor im-
Portante y sus procedimientos son,
a veces, muy complicados. La téc-
nica de la combinacién tiene rela-
cién directa y creadora con la idea
Y coopera considerablemente a su
realizacién.
Veamos una serie de procedimien-
tos técnicos para efectuar una idea
combinatoria: eliminacién de obs-
tdculos; bloqueo de las piezas o im
pedimento de su accién; anteposi-
cién a sus movimientos; distraccién
de su funcidn defensiva; atraccién a
las casillas que conviene al atacan-
te, etc.
Todos estos procedimientos estan
unidos con Ja parte complicada y
creadora de la combinacién, 0 por
mejor decir, con la idea, de tal mo-
do que, apoydndose en ellos, se pue-
den, si se desea, clasificar las ideas
combinatorias.
Pues el procedimiento técnico
también es una especie de idea, de
Pormenor de la idea general que
caracteriza la combinacién. Por tan-
to, la técnica combinatoria no se
Puede separar de su parte creadora
y darle una significacién secundaria.
Porque su importancia en la crea-
cién combinatoria es tan grande que
unicamente con la oportuna y justa
aplicacién de sus procedimientos
puede hallar la idea creadora su mds
alta expresion en la combinacién, Un
simple procedimiento inadecuado es
suficiente para impedir la feliz rea-
lizacién de una idea concebida.
Al final del presente capitulo, nos
detendremos para analizar una bri-
Nante idea combinatoria; una com-
20
binacién cuyo tema es la ruina del
rey «encerrado» por sus propias pie-
zas. Esencialmente, esta idea se ase-
meja a Ja del mate al rey encerrado
por sus propios peones que hemos
visto anteriormente y leva recorri-
do un largo camino; por lo visto,
entré en la historia de la combina-
cién en vida de Greco (1800-1834).
El rey estd en situacién de mate, a
consecuencia de su inmovilidad oca-
sionada por la pieza y los dos peo-
nes que lo rodean.
En la partida que Schiffers ofre-
ce en su Manuel autodiddctico, sin
dar el nombre de los jugadores, este
mate se produce de la siguiente ma-
nera:
1, P4R P4R
2. PaD P4AD
3. PXPA oe
El sacrificio del peén de las ne-
gras carece de fundamento, y las
blancas hubiesen podido tomar et
4R sin reparo alguno.
AXP
C3AR
0-0
cxP
CxP
DST
RIT
TxD
10. D8C+
11. C7A, mate.
Diagrama nim. 12A esta suerte de mate dado al
rey encerrado por una torre o ca-
ballo y peones se Hama «mate ce-
rrado».
En el manuscrito de Greco ha-
amos el siguiente ejemplo de mate
cerrado en el final de una partida.
Diagrama nim. 13
Aqui, el rey blanco esta encerra-
do por dos peones y tres piezas li-
geras.
15... C7A+
16. RIR cé6eD+
17. RID D&D+!
18, CxD C7A++
No es dificil advertir lo mucho
que ambas ideas y la técnica de su
realizacién tienen de comin en las
dos combinaciones. Esta se basa en
el doble jaque de la dama y el ca-
ballo; en el primer caso, mediante
C6TR+, y en el segundo por medio
de C6D+. La idea de la combina-
cién se manifiesta en el sacrificio de
la dama, hecho con objeto de blo-
quear al rey y privarle del unico
escaque al que podria retirarse. En
las composiciones, tal idea se Hama
encierro del rey.
La situacién de mate cerrado se
Produce en las partidas también co-
™o amenaza que puede reportar ven-
tajas decisivas al bando que la ini-
cia. Ofrecemos un ejemplo de él,
sacado de una de las partidas de
que disponemos sobre este tema.
Diagrama nim. 14
Aqui tienen las blancas cierta su-
perioridad; pero la Jucha habria po-
dido prolongarse bastante si no hu-
biese existido una posibilidad com-
binatoria relativa a Ja idea del mate
cerrado. Se prosiguié:
24. C6D!
Y las negras se rindieron porque
sufrirfan mds pérdidas materiales
tras 24. .... PXC; 25. AXA+, etc.
EI principal recurso de la combina-
cién consiste en 24. ..., AXA; 25.
D2T+, RIT; 26. C7A+, RIC; 27,
C6T+, RIT; 28. D8C+, TxD; 29.
C7A++.
Aun cuando esto es indudable,
puede ser mal entendida la causa
o la consecuencia de su genialidad.
Morphy logr6 dar mate cerrado a
sus oponentes dos veces; las dos
partidas en que se produjo fueron
resefiadas en muchas ediciones.
Queda por decir algo acerca de
la idea de la combinacién con que
se realiza el mate cerrado y que
consiste en privar al rey de toda
movilidad a través de sus piezas y
peones propios.
aPara levar a efecto esta idea, re-
sultado del ataque conjunto (armé-
nico) de Ja dama y el caballo, son
necesarias las siguientes operacio-
nes: dar jaque por la diagonal con
Ja dama; el doble jaque de dama
y de caballo, y el sacrificio de ella
que causa el encierro del rey con
una de sus propias piezas. Tras lo
22
cual, el caballo da mate desde la
casilla critica en la que se sitia Por
segunda vez. Hoy dia, la importan-
cia de esta combinacién es pura-
mente histérica; sin embargo, el
arte de sacrificar la dama y la es-
tructura exterior del mate continuan
produciendo una impresién estética
en el aficionado al ajedrez,v
LA ESTETICA, EL SEUDOSACRIFICIO
Y EL SACRIFICIO DE LA DAMA
En los capftulos anteriores he-
mos hablado del sacrificio como un
elemento de la estética en el juego
de ajedrez. Ya hemos dicho que se
da este nombre a toda entrega vo-
luntaria de material, como piezas y
peones, con objeto de Ilevar a tér-
mino una idea combinatori:
Y se llama seudosacrificio toda
entrega que pueda ser restituida
dentro de dos o tres jugadas y que
el que la ha ejecutado logre ven-
taja material. El de la partida Berns-
tein-Capablanca quiza es de este ti-
po; la dama se entrega, pero no
puede ser tomada porque, en este
caso, se da mate inmediatament
por ello, se puede llamar seudosacri-
ficio, que no carece de belleza. Pues,
en él, también se infringen brusca
€ inesperadamente las nociones ha-
bituales de posibilidad y admisibi-
lidad de una u otra jugada. El seu-
dosacrificio parece a primera vista
un «descuido», nombre que se da
a una amenaza inadvertida. Cuando
se pone en «claro» que la pieza si-
tuada en una casilla no defendida
es intocable, el interés se inclina a
toda la composicién creadora. Por-
que el seudosacrificio, al igual que
el sacrificio, es una activa accién
ofensiva que necesita la correspon-
diente situaci6n combinatoria.
Por lo cual resulta dificil adver-
tir una diferencia considerable en-
tre uno y otro. Hablando con pro-
piedad, se puede anteponer el pre-
fijo seudo casi a todo sacrificio, por
cuanto el iniciador de él logra ven-
taja o debe lograrla, segiin el ca-
racter genérico y diferencial de la
combinacién. EI poder de la influen-
cia estética del sacrificio se deter-
mina no tanto por los argumentos
que disputan el derecho de calificar
de sacrificio la entrega de material
como por una serie de otras razones
creadoras que suceden en torno de
Jas dos clases de sacrificio. En am-
bos casos se produce un stibito que-
brantamiento de las ideas comunes,
circunstancia suficiente para la per-
cepcion estética de lo que acontece.
Para los varios grados de influen-
cia estética, tiene importancia esen-
cial una serie de circunstancias que
conciernen no sdélo al hecho del sa-
crificio o del seudosacrificio, sino
también a la relacién mutua entre
Ja idea del primero y la estructura
de la combinacién. Seguidamente in-
dicaremos algunas de ellas; por
ejemplo, es importante el momento
en que se ofrece el sacrificio; esto
puede suceder al comienzo, en me-
dio y al final de la combinacién. En
la partida Bernstein-Capablanca, el
seudosacrificio final, manifestado en
el movimiento 29. ..., D7CD! y ca-
jificado de amenaza efectiva y con-
cluyente por los comentaristas, s¢
reduce a cuatro calidades estéticas:
belleza constructiva, apercibimiento,
inadvertencia y, por ende, imprevi-
sién, poder e imposibilidad de re-
23chazarlo. Lo que causé la inmediata
capitulacién del adversario.
El sacrificio puede causar mds
efecto al comienzo de una combi-
naci6n de muchos movimientos,
donde es dificil precisar si su rea-
lizaci6n ha sido oportuna, donde la
contienda sucede, a veces, en pro-
longadas condiciones de desigualdad
material y donde el bando con me-
nor numero de fuerzas logra la vic-
toria.
Quisiéramos decir unas palabras
acerca de la magnitud de él. Se
pueden sacrificar un pedn, una pie-
Za menor, una torre, varias piezas
(véase un ejemplo de ello en la par-
tida Andersen-Kizeristki, que se in-
serta en el capitulo octavo) y hasta
la dama; es decir, la pieza mds va-
liosa, y cuyo sacrificio o seudosa-
crificio suele causar una impresién
muy viva.
He aqui unas combinaciones so-
bre este tema.
Kotov-Bondarevski
Torneo soviético en memoria de
Savitski, Leningrado, 1936,
Diagrama nim. 15
Se llegé a esta posicién después
del vigésimo primer movimiento. Su
Particularidad consiste en que atin
no se ha producido ningtin cambio
24
de piezas. El flanco de la dama ne-
gra esta «congelado» y la torre y el
alfil del mismo estan inactivos. La
otra torre negra se halla rodeada de
piezas adversarias en el escaque 5D,
donde evidentemente perecerd. Al
parecer, la situacién de las negras
es poco envidiable; pero la del rey
blanco no es mejor, lo cual da mo-
tivo para toda suerte de combina-
ciones. Las negras amenazan no s6-
Jo con un jaque doble y abierto si
sitian el caballo en 5R, sino tam-
bién con cambiar su alfil por el ca-
ballo blanco. Y asf, las blancas no
tienen otra alternativa que tomar la
torre. Con arreglo a esto, se pro-
siguid:
22, AXT CSR+!
23. R3R see
Esto causa el mate; las negras
pueden realizar una bella combina-
cién con el sacrificio de la dama.
El movimiento 23. RIC no aliviaba
la _situacién, por suceder 23. ...,
AXC; 24. AXA, CXA; 25. PXC,
CSC, con lo que se amenazaria con
COR++ o C7T++. En esta va-
tiante, el movimiento 24. Cx A tam-
bién reportarfa ventaja a las negras,
pues seguirfa 24. .... C6C+; 25.
R2A, DXA+; 26, RXC, CXC y asi
sucesivamente.
23... PSA+
Este movimiento soluciona dos
problemas: bloquea la casilla 4AR
de las blancas y aparta al caballo
blanco de la defensa del escaque 2A.
24. CxP D7A+
25, R3D we
(Ver diagrama num. 16)
25... DXA+!!
Tres piezas menores negras dan
mate al rey blanco en el centro del
tablero y en el momento en que las
blancas tienen una gran superiori-
dad material.Diagrama mim. 16
t18
14 a Bi
Oikie @
26. RxD
27, R3D
AGA+
cxC++.
La idea de esta combinacién se
basé en el atraimiento del rey a la
red de mate, y su acto decisivo fue
el sacrificio de la dama.
En la partida Bernstein-Capablan-
ca el sacrificio de la dama fue la
apoteosis de Ja combinacién y en
la Kotov-Bondarevski forzé el mate
en tres jugadas.
En los siguientes ejemplos, el sa-
crificio se hace al principio de la
combinacién, lo que le da un as-
pecto mds efectista, pues desde su
realizacion hasta el momento de
demostrar el tema hay un largo tre-
cho. Aunque la idea de la combi-
nacién se reduce al atraimiento del
rey a la red de mate o espacio abier-
to al igual que en la partida Kotov-
Bondarevski.
Averbach-Kotov
_Torneo Internacional de preten-
dientes, celebrado en Zurich el
afio 1954,
(Ver diagrama num. 17)
La cadena de peones 3D-4R-5A
limita en extremo la actividad de
las piezas adversarias; el rey blan-
co ocupa una posicién poco segura,
Diagrama nim. 17
y el punto 3T carece de estabili-
dad, por ser el objeto del ataque de
las negras, mediante T3T.
30. C2R ce
Como el punto 3T se puede de-
fender tnicamente con el caballo
desde el escaque 1A, este movi-
miento es forzado. Con todo, se
desata una tempestad combinatoria
en el tablero.
30. ... DxP+!
Esta bella combinaci6én muestra
que el poder de una pieza lo deter-
minan su situacién y el papel di-
ndmico que le toca jugar en el des-
arrollo de los acontecimientos. La
superioridad cuantitativa de las blan-
cas en una dama se compensa ex-
cesivamente con la posicién activa
de las piezas negras; no obstante lo
cual, sus fuerzas se encontrardn de-
trés de su rey, lo que les impedira
prestarle inmediatamente el apoyo
que necesita.
31, RxD T3T+
32. RAC C3A+
33. RSA c2D
Ahora se amenaza con dar mate
dentro de tres jugadas, mediante
TIA+, etc., del que Jas blancas
25pueden defenderse momentdneamen-
te; pero habria sido inmediato si
Jas negras hubiesen jugado 33. ...,
csc,
34. T5C TIA+
35. R4C C3A+
36. R5A c1Cc+
37. RAC wee
La combinacién se prolongé, de-
bido a la negligencia técnica que las
negras cometieron en el trigésimo
tercer movimiento; esta circunstan-
cia disminuye un poco su resonan-
cia estética; con todo, hallaron la
manera de ganar, lo que salva la re-
putacion del sacrificio que han ofre-
cido.
37... GAt
38. R5A CxPD+
Este innecesario movimiento fue
debido a la falta de tiempo.
39. R4C C3A+
40. R5A Ccic+
41. RAC C3A+
42. RSA CIC+
43, RAC AXxT
44, RXA T2A
De nuevo, se amenaza mate con
T2C+.
45. AAT T3C+
46. R5T T2A2C
47, ASC TXA+
48. R4T CA
También se ganaba con T4-3C.
49. C3C TxC
50. Dx PD T6-3C
51, D8C+ TIC
¥ las blancas se rindieron. De en-
tre las dos posibilidades de sacrifi-
car la dama las negras eligieron la
peor. Aunque ello no hizo que va-
riase el resultado, agosté el lado
artistico de la combinacién. Por tan-
to, la precisién técnica es también
un elemento considerable en la es-
tética. Y asf, el error técnico acaso
26
Puede compararse con la pincelada
en la realizacién artistica de un lien-
Zo, aun cuando en éste se puede
corregir, borrar y, de ese modo, res-
tablecer la obra artistica. Mas en el
ajedrez esto no es posible; el error
cometido durante la realizacién de
una idea es una insuficiencia artisti-
ca irreparable.
Veamos una serie de ilustraciones
interesantes. Como se sabe el roman-
ticismo combinatorio tuvo su am-
paro en el pensamiento de muchos
ajedrecistas del siglo x1x y del perio-
do anterior a éste. Los grandes re~
Presentantes de él, como Andersen,
Zukertort, Blackburn, Bird y otros,
fueron unos fervorosos gufas de la
tactica del sacrificio y sacrificaron
NO pocas veces a su dama. He aqui
unos ejemplos de su actividad aje-
drecista.
Mekensi-Meson
Paris, 1878.
Diagrama num. 18
Se prosiguié:
17, D6T+
Las negras se disponian a jugar
RIA, pues su tiltimo movimiento fue
16. ..., TDICR. EI sacrificio de la
dama blanca fuerza al rey negro a
peregrinar por campo enemigo, don-de, por supuesto, no se le dard cuar-
tel. Mas adelante veremos que se-
mejante atraimiento del rey a la zo-
na del dispositivo de las fuerzas ene-
migas tom6 un cardcter casi tfpico.
Sin embargo, la combinacién ofre-
cida es una de las primeras funda-
das en esta idea.
17. ... RxD
18, C4TSA+ AXC
19. CXA+ RAT
20. P4C+
El sacrificio de este peédn no es
obligatorio. Pues se daba mate en
dos o tres jugadas, mediante 20.
T3T+, RSC; 21, C6T ++ 0 20. ...,
C5T; 21. TXC+, R3C; 22. T6T+ +.
RxP
RAT
22. A2R, mate.
Por consiguiente, e] tema de la
combinacién fue el mate, que en lo
sucesivo llamaremos mate teméatico.
Esta combinacién tiene tres de ellos:
con el alfil en 2R, con el caballo en
6T y con la torre en 6T.
Collysh-Lloyd
Diagrama nuim. 19
Después del vigesimoquinto mo-
vimiento, se produjo una posicién
calmosa; posicién a la que aspira-
ron las blancas, inspiradas por un
poderoso momento combinatorio
que les brinda la activa situacién de
su alfil. La diagonal 2TD-8TR en
que esta situado clama una combi-
nacién.
El celebrado autor de problemas
Lloyd contemplarfa apaciblemente el
tablero y se quedaria suspenso cuan-
do sucedié:
26, Dx Cit
Aqui, las negras no tienen mds
remedio que rendirse tras 26. ...,
PXD; 27, T3A!
Los siete movimientos que efec-
tuaron las negras no fueron sino
«gastos de produccién» innecesarios.
6. ... D2D
27, T3A TITID
28. T3T P3T
29. P6R D2AD
30. DXPA TIAR
31. DSR DxD
32. PXD.
Ofrecemos a continuacién un sa-
crificio de dama realizado por Adol-
fo Andersen, principal practicante
del romanticismo alemén.
Andersen-Schalon
Berlin, 1864.
La partida se prolongé catorce ju-
gadas, incluido su remate combina-
torio.
1. PAR P4aR
2. P4AR P4D
3. C3AR PXPR
4. CxP A3D
5. A4A AxC
6. PXA DSD
7. DIR DXxPR
8. PAD! DxPD
9. C3A C3AR
10. A3R DID
11, 0-0 P3TR
A ll. ..., 0-0 sucedia 12. TDID,
CD2D; 13. ASCR, produciéndose
un ataque irrechazable.
2712, ASA
Ahora se amenaza con 13.
TDID, A2D 0 CD2D; 14. DXP+!
Las negras no ven este sacrificio de
la dama; con todo y con eso, no
pueden defenderse del ataque com-
binatorio de las blancas.
12. ... ClC2D
Diagrama nim. 20
13. Dx P+!
Manifiesto sacrificio que hace que
disminuya considerablemente su va-
lor artistico; sin embargo, la dama
se entrega a cambio de un material
insignificante. Los ajedrecistas de en-
tonces estimaron que esta combina-
cién era un final muy «alecciona-
dor». Su mate es original y cevi-
dente».
13... cxD
14, AXP, mate.
No es necesario hablar de los mo-
tivos de esta combinacién. El dis-
curso de la partida esta cuajado de
ellos desde el comienzo de la aper-
tura en los que el valor «vislum-
brante» tomé el punto mal defen-
dido 2AR. El ataque dirigido con-
tra dicho punto constituyé la idea
de la combinacién, de la que formé
28
parte el atraimiento de! caballo ne-
gro a su escaque 3AR,
El mate tematico es aqui el que
da la pareja de alfiles al medio en-
cerrado rey negro, Schalon realizo
la apertura bastante mal, lo que fa-
cilit6 a Andersen demostrar la bri-
Mantez estética de sus intenciones.
Rimann-Andersen
Breslavia, 1876.
1, P4R P4R
2. PAAR PXxP
3. AGA DST+
4. RIA P4aD
5. AXP C3AR
6. C3AD ASCD
7. PSR AxC
8 PxXC AXP6A
9. C3A D4T
10. D2R+ RID
iL. D4A TIR
Esto es una evidente celada com-
binatoria; para darse cuenta de ella,
No se necesita ser muy clarividente,
si bien por lo general no se ve el
sacrificio de la dama.
12, AX PA?
Habia que haber jugado 12. P3D;
esto les facilitaba el buen desarrollo
de la partida. Ahora se les da mate
dentro de cinco movimientos.
Diagrama nim. 21
a? @
131d)
@i uo
mas
a
a
SD)12. ... DxC+!
13. PxD AGT+
14, R2A .
O bien 14, RLC, T8R+; 15. R2A,
AST++.
14, ... AST+
15. RIC T8R+
16. DIA TXD, mate.
Las blancas «cayeron» en la ce-
Jada combinatoria! Este ejemplo no
es un caso Unico; con frecuencia,
las combinaciones pasan inadverti
das a uno y a otro bando, aun sien-
do manifiestas como la que hemos
visto y las que mas adelante vere-
mos. Entonces, jqué quiere decir
esto? Que la combinacién es uno de
los elementos de la contienda que
no se somete facilmente a la gene-
ralizacion teérica ni a la investiga-
cién. Por ello, el término cvisién
combinatoria» ha entrado a formar
parte de la terminologfa ajedrecista;
esta visién se produce en un escon-
drijo de nuestros pensamientos y,
prestando ayuda a la funcidén de la
fantasia, facilita el hallazgo de com-
binaciones interesantes y bellas.
Hay ajedrecistas que poseyeron o
poseen una sutil visién combinato-
tia, entre los cuales se cuenta a los
soviéticos Tal, Spasski y Korchnoi.
En el pasado, los gigantes de la com-
binaci6n fueron Andersen, Zuker-
tort, Phillsbury, Lasker, Chigorin y
Alekhine.
También hay excelentes ajedrecis-
tas que poseen una visién combina-
toria media, pero que mayormente
no advierten Ia combinacién; esta
inadvertencia no se puede calificar
de descuido. Se ha logrado dar una
base tedrica a ciertos esquemas de
ella; luego hablaremos de ellos.
Que hayamos aprovechado el mo-
mento oportuno para una breve di-
gresién lirica, no significa haber
abandonado el tema sobre el sacrifi-
cio de la dama. En este terreno, dis-
ponemos de mucho material y esti-
™Mamos conveniente darlo a conocer
a nuestros lectores. Vean més ilus-
traciones pretéritas:
Hampe-Meitner
Viena, 1873.
1. PAR
2. C3AD
3. CAT
Las blancas quisieron refutar el
segundo movimiento de las negras,
y éstas el tercero de aquéllas. Se
trab6é un juego agresivo, en el que
las primeras trataron de mantener
la ventaja material.
4. RXA
5. R3R
La continuacién 5. P3C, DXP;
6. C3AR, DXC; 7. A3T y, luego,
TIR era mejor.
PAR
AGA
AXP+
DST+
5... DSA+
6. R3D P4D
7. R3A DxPR
8. R3C OTD
9. P3TD
Diagrama mim. 22
Esto es una combinacién inespe-
rada. Al sacrificar a la dama, las ne-
gras consiguen totalmente aislar al
rey adversario del grueso de sus
fuerzas y lo envuelven con las suyas.
10. RxD
11. RAC
C4A+
PaT+
29Las negras se ven forzadas a en-
tregar el caballo. Si no, las blancas
jugarén 12. P4T y conseguirén un
seguro refugio para su monarca «pe-
tegrino»,
12. RxC CR
Y amenazan con dar mate dentro
de dos movimientos, a saber, con
P3C+ y A2D.
13. ASC+1 RID
14, A6AL .
Es el nico movimiento que salva
del mate. Si 14. ..., PXA, sucede
15. C3A, las blancas rompen la red
de mate en que se encuentra su
rey y, asf, la ventaja material se
hard sensible y decisiva.
14... P3C+
15. RSC CxA
16. RxXC A2C+I
17, RSC we
No se puede aceptar este sa
ficio, porque se da mate al rey as{:
17, RXA, R2D; 18. D4C+, R3D,
etcétera.
17... A3T+
18. R6A! oe
Las blancas juegan con precisién,
pues, de haber hecho el movimiento
18. RAT, sucedia 18. ..., ASAT y se
les daba mate.
18. ... A2C+
¥ son tablas por jaque continuo.
De esta manera, el sacrificio de
la dama ha desembocado en un em-
pate. Tras haberla sacrificado, las
negras jugaron bien. Sélo queda por
decir si disponfan de otro movi-
miento mejor que 9. .... DXC+ en
la posicién reflejada en el diagrama,
o dicho de otro modo, {valfa la pe-
na sacrificar a la por unas
tablas?
Las blancas amenazaban con ju-
gar 10. C3AD y, después, R2T, tras
lo cual la pieza que Ilevan de ven-
30
taja puede hacer valer sus «dere-
chos». Contra ello, hay dos posibi-
lidades 9. 3R y 9. ..., PSD. A
la continuacion 9. ..., A3R se opone
10. P4D. Queda por analizar la 9.
-.» P4D; a ésta se puede contestar
con 10. R2T, A3R+; 11. P3C. Por
todo Io cual el sacrificio de la dama
fue una decisién oportuna y con él
se aseguraron un empate y cifraron
Ja esperanza en Ja posibilidad de
que las blancas cometiesen un error
y perdiesen la partida, debido a la
diffcil defensa de su rey.
Blackburn-Mekensi
Londres, 1882,
Diagrama num. 23
Esta posicién se produjo a raiz de
29, D2A? Y sucedié una combi-
nacién, mediante el sacrificio de la
dama, que rematé en un bello mate
tematico.
29... DxT!
Blackburn era entonces uno de
Jos ajedrecistas mds destacados del
mundo, En el segundo congreso de
Ja Union Alemana de Ajedrez, cele-
brado en Berlin el afio 1881, le fue
concedido el primer premio por ha-
ber aventajado a Zukertort, a Wy-
naber, a Chigorin, a Paulsen y a
otros maestros de aquel tiempo.Sin embargo, no previé las con-
secuencias de este sacrificio,
30. PXD A4A+
31. DIA T8T+!
32. RXT AXxD
Y se da mate dentro de una ju-
gada.
Bird-Burn
Londres, 1886.
1. PAR PaR
2. C3AR C3AD
3. AGA A4A
4, P3A C3A
5. PACD A3C
6. D3C 0-0
7. P3D P3D
8. ASCR P3TR
9. A4T Pac
10. AIC ve
A primera vista, parece que, con
el sacrificio 10. CXPC, hay proba-
bilidades de ganar. Pero las negras
contestarian con 10. ..., CXP e ini-
ciarfan un interesante contraataque;
por otra parte, dispondrian de sufi-
cientes recursos defensivos después
de 10. ..., PXC; 11. AXP, AXP4+!
10. ... C2R
11. CD2D P3A
12, PAD PxP
13. CxXPD CxP?
14. CxC P4D
15. C6A+ R2C
16. CST+ R3C
17, A3D+ we
Se podia haber jugado 17. A2R;
Pero las blancas proyectaron una
combinacién con e] sacrificio de la
dama.
17, ... RxC
18. DID+ ASC
(Ver diagrama nim. 24)
Caso de 18. ..., PSC, las blancas
decidirfan pronto la partida luego
de 19, P3TR.
Diagrama nim. 24
19. DX A+
Se trata de una simple combina-
cién con el sacrificio de la dama;
mas el campeén de Inglaterra no se
dio cuenta de ella; si no, se habria
entregado.
19. ...
20. A2R, mate.
RxD
En los torneos internacionales se
han dado muchos casos de no ver
una combinacién de esta clase; ello
ha sucedido hasta con los clasicos
del arte del ajedrez.
Ofrecemos otro ejemplo.
Janowski-Schlechter
Torneo Internacional de 1899,
Londres.
(Ver diagrama nim. 25)
A esta situacién Ilegé la partida
después del trigesimotercer movi-
miento de las blancas, cuyas piezas
apuntan arménicamente hacia la po-
co s6lida posici6n del rey adversa-
tio. Por ejemplo, se amenaza con
34. P5R, PXP; 35. D6T, PSR; 36.
TST, y las negras estarfan indefen-
sas. Se prosiguid,
33... T1-2A?
31Diagrama nim. 25
Para contestar a 34. P5R con 34.
-.» TXP. Sin embargo, el movi-
miento realizado en la partida ofre-
ce a las blancas la posibilidad de
una combinacién conclusiva y be-
lla. La jugada 33. ..., D3AR era una
accion defensiva mds eficaz, aunque
Ja situacién de las negras continua-
fa siendo diffcil. La continuacién
34. CSA, AXC; 35, TX A, D6A; 36.
TXT+, RXT, no reporta ninguna
ventaja a las blancas, porque a 37.
DXP sucede 37. ... DXP+. Y la
variante 34, R2T no es mds que una
amenaza equivalente a cualquier
otra accién ofensiva. Por lo visto,
todo ello preocupé tanto a Schlech-
ter que no advirtié un procedimien-
to tan extraordinario como el sacri-
ficio de la dama.
34. DXP+II RxD
35. T5T+ RIC
36. C6C.
Y las negras se rindieron, por en-
contrarse en situacién de mate.
El notable ajedrecista ruso Alek-
hine valoré en mucho el elemento
estético del ajedrez y estimé que
su principal imagen era el sacrificio.
El némero de piezas sacrificadas por
él a lo largo de su actividad aje-
drecista es considerable; cabe supo-
ner que entre ellas no falté la dama.
32
Diagrama nim. 26
Esta posicién es clara y su valo-
racién no ofrece dificultades. No
obstante la igualdad material en los
dos bandos, las blancas tienen un
pedn libre; ocupan las verticales
abiertas; su rey tiene libertad de
movimiento, y les toca mover. No
cabe duda de que la preponderancia
de la posicién se inclina a favor de
ellas. Pero no es facil advertir el
sinfin de motivos combinatorios que
leva dentro de sf, de los cuales e]
mas importante es, al parecer, la
mala situacién de la dama negra.
29. AXC! PTXA
Este movimiento puede conside-
Tarse como una de las mejores res-
puestas. Que a 29. ..., DX A sucede
30. DXT y a 29, ..., PAXA; 30.
D6R+, T2A; 31. T8A, TXT; 32.
DxT+, TIA; 33. T8RI, D4A; 34,
TXT+, DXT; 35. D6A. Con ob-
jeto de evitar Ja amenaza P6D, las
negras deben entregar un peén asf:
35. ..., D3A; 36. D8T+, DIA; 37.
DxP, D3D. En un final como este,
la contienda se habrfa prolongado y,
naturalmente, Colle la hubiese acep-
tado si hubiera advertido las con-
secuencias combinatorias de su «evi-
dente» movimiento. Pero no reparé
en que su adversario podia sacrifi-
car a la dama.
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