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Geografía y Escritura del Antiguo Egipto

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TEMA 1: Introducción General: Concepto y metodología.

Problemática de
las Fuentes. Cronología y periodización.

1.1. Contexto geográfico.


Los rasgos geográficos de Egipto le otorgan unas condiciones para el florecimiento de una
cultura y una sociedad de estabilidad y magnitud inmensas para su momento. Los elementos
fundamentales de su geografía son el rio Nilo, a lo largo de cuyo curso, desde los Grandes Lagos
y atravesando el Rift, avanzaron los primeros homínidos hasta salir de África. En primavera, el
monzón desborda los lagos etíopes, que dan un aporte directo al Nilo, y a mediados de julio, la
crecida anual del Nilo anega por completo la tierra, con sus ricas aguas que fertilizan los suelos.
Egipto como tal nace con la explotación agrícola de este fenómeno. Además de la riqueza del
río, también es fácilmente navegable en ambos sentidos. La llanura aluvial producida en su
desembocadura recibe el nombre griego de Delta.
En el Neolítico, el (entonces no desierto) Sáhara acogía una amplia comunidad de cazadores
recolectores. La desecación progresiva de la zona provoca la migración de la caza hacia tierras
menos secas del Nilo, seguidos de los humanos. Los primeros habitantes del lugar los usaban
como zona de caza, pero gradualmente avanzan sobre él creando pequeñas comunidades
(similares a los actuales masái). Eventualmente, el entorno tiene como consecuencia natural el
desarrollo de la agricultura.
El poblamiento se da a lo largo del Nilo, en las zonas que no quedan sumergidas en sus crecidas.
Es Estado que nace en el 3000 a.C. está aislado geográficamente por el desierto, y las culturas
colindantes ni se miden ni contactan con él, haciendo la cultura egipcia muy particular, a pesar
de las pequeñas influencias exteriores.

1.2. Breve historia de la egiptología.


El conocimiento occidental de Egipto comienza en el mundo griego (con Heródoto), siendo
posteriormente transmitido a Roma, en forma de leyendas y mitos que exotizan la imagen del
lugar. Sin embargo, desde finales de la Antigüedad (Grafito de Esmet-Akhom en la isla de Filé,
394 d.C.) hasta el [Link] no se realiza ningún avance en el saber sobre Egipto.
Además de las fuentes grecolatinas, la cultura egipcia antigua llega a occidente por medio de la
Biblia. La imagen tiránica del Egipto bíblico, sumada a irracionalidad atribuida a éste por los
autores griegos y la pertenencia al mundo islámico del Egipto medieval y moderno lanzaron un
velo sobre el auténtico conocimiento sobre él en Occidente.
Esto cambiará ya a finales del [Link] y principios del XIX, con la expedición francesa a Egipto
comandada por Napoleón Bonaparte. Junto a la fuerza militar para hacer frente al Imperio
Británico, la expedición comprendía una comisión de eruditos con la misión de elaborar una
enciclopedia, que tendrá como fruto la Description de l'Égypte, una obra rebosante de detalles,
considerada génesis de la egiptología. Napoleón también crea el Instituto de Egipto, para
proseguir los estudios orientales franceses. La expedición francesa supondrá el descubrimiento
de la Piedra de Rosetta, que servirá para descifrar la escritura jeroglífica, aunque acabará como

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botín de guerra en manos británicas. Posterior al conflicto, los imperios europeos enviarán
agentes consulares (ej. Belzoni, Salt), que engrosarán los inventarios de los museos en Europa
con multitud de nuevos descubrimientos.
Una vez descifrada la Piedra de Rosetta por Champollion, Ippolito Rosellini lo invita a emprender
una segunda expedición, esta vez nutrida de numerosos textos descifrados con los
conocimientos de la Piedra de Rosetta; su resultado será Monumenti dell'Egitto e della Nubia en
1844. El prusiano Karl Richard Lepsius encabezará una tercera expedición, cuya obra resultante,
Denkmäler aus Ägypten und Äthiopien, será de un detalle inigualable.
En 1852 se producen las primeras fotografías de Egipto, y se crea una entidad de conservación
del patrimonio por orden del valí Mehmed Said, convencido por el francés Auguste Mariette.

1.3. Lenguas y sistemas de escritura del antiguo Egipto.


Los cuatro sistemas escriturarios del antiguo Egipto son: el jeroglífico, hierático, demótico y
copto. El jeroglífico tuvo una gran longevidad, siendo usado desde el albor de Egipto (3000 a.C.)
hasta alrededor del siglo V d.C. Goza de marcada iconicidad, pero es poco práctico para la
escritura más utilitaria, por lo que muy tempranamente se desarrolla el hierático, jeroglífico en
cursiva, para ser rápidamente escrito sobre materiales ligeros: los papiros. Éstos son frágiles, sin
embargo, por lo que la mayoría han desaparecido.
Si bien los jeroglíficos cambian poco, la escritura práctica no, y el hierático se torna
gradualmente demótico. La posterior influencia del mundo grecolatino hace necesario el
desarrollo de una escritura mixta: el copto, un sistema de grafías griegas para representar la
fonética egipcia, añadiendo vocales.
A diferencia de los primeros casos de escritura cuneiforme, orientada a la contabilidad, los
jeroglíficos aparecen en un contexto religioso funerario. El más temprano ejemplo es de
“etiquetas” halladas en una tumba en Abidos, que contienen topónimos para indicar la
procedencia de los contenidos de vasos de ofrendas. Ya 1000 años después, aparecerá el gran
corpus jeroglífico en las pirámides. El grafito de Esmet-Akhom (394 d.C.) es la última
manifestación de la escritura jeroglífica.
Tras caer en manos musulmanas en el 637, Egipto gradualmente adopta el árabe y el islam,
y por las cualidades paganas e icónicas de la escritura jeroglífica, se descuidan. En Europa, el
jesuita alemán Atanasio Kircher (1601-1680), trata de descifrar los obeliscos de Roma
basándose en la obra de Horapolo, sin éxito.
Hubo dos modelos de interpretar jeroglíficos: simbólico y fonético. El modelo de interpretación
simbólico (usado por Kircher), con significado contenido en la imagen, resulta en unos mensajes
demasiados abiertos. Mientras tanto, el actualmente usado modelo fonético indica que el signo
porta un sonido, dando una interpretación cerrada y precisa. A lo largo de los [Link] y XIX se
desarrolla rápidamente la investigación para descifrar los jeroglíficos. Jorgen Zoëga descurbió
que los nombres de reyes iban contenidos en los “cartuchos” (realmente lazos); J.D. Akerblad y
Silvestre de Sacy deducen la relación entre el hierático y el copto con la lengua ancestral egipcia.
Será el hallazgo de la Piedra de Rosetta el impulso definitivo. Thomas Young, partiendo del

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demótico, cree llegar a una interpretación fonética, que publica en la Enciclopedia Británica.
Champollion, filólogo discípulo de Sacy, vira hacia el modelo jeroglífico fonético: sabiendo el
nombre griego de los reyes ptolemaicos (de la Piedra de Rosetta y del obelisco de Kingston
Lacy), analiza los cartuchos y extrapola los sonidos de ellos, viendo la similitud con el copto.
Si bien el egipcio está más relacionado con las lenguas de África oriental, por su contacto
cercano con Oriente Próximo, hay rasgos semitas. Los jeroglíficos se escriben en cualquier
dirección, pero los animales miran al inicio del texto. Existen tanto signos fonéticos (mono, bi y
triconsonánticos) como logogramas, por lo que las palabras contienen tanto el sonido como un
significado. El texto se suele ordenar como el espacio material de Egipto, como caminos en el
campo., generando una armonía visual, bajo la que subyace el orden. La mayoría de
manifestaciones de arte egipcio reproduce los jeroglíficos, dando lugar a una longeva
inmutabilidad, pues perderían su significado si fueran alteradas. La escritura predata la
unificación del Valle del Nilo.

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TEMA 2: De la Prehistoria a la Historia. El Período Protodinástico.

2.1. Cultura Naqada.


Antes del surgimiento del Estado faraónico, se puede imaginar a los habitantes de la región
como los actuales masái. La explotación de las fértiles tierras del Nilo, generará eventualmente
excedentes productivos, germen del Estado.
En el Egipto prehistórico, se identifica la llamada cultura Naqada (o Nagada), centrada en la
curva del Nilo en Qena, que recorre tres fases: Naqada I, Naqada II y Naqada III. La única fuente
de información sobre ella son las tumbas: las tumbas de Naqada I son muy sencillas y eran
cubiertas con un túmulo, para demarcar la localización y proteger los restos de los chacales; las
de Naqada II crecen en tamaño, tienden a la cuadrangularidad y también se cubren de túmulos;
Naqada III ya muestra mastabas, tumbas mucho más grandes y con varias cámaras llenas con
ricos ajuares (prueba de un éxito económico profundo), construidas y cubiertas en adobe. Los
restos mortales del momento son momias naturales, siendo el mejor ejemplo ello el hombre de
Gebelein, “Ginger”, momificado mediante una desecación natural del cuerpo enterrado e
inmediatamente cubierto de arena. Esta momificación natural era preparada mediante una
cuidadosa evisceración.

2.2. Cerámica del Período Protodinástico.


La cerámica egipcia prehistórica se denomina cerámica bícroma, de dos colores (rojo y negro).
La significación cultural es ostensible: los egipcios, en su visión dual, identificaban el negro con
la tierra (kmt), donde se produce, y el rojo con el desierto (dšrt), donde se caza; no se sabe si
esta coloración es intencionada o fruto incidental del proceso de cocción. Sólo se conoce en
entornos funerarios, por lo que tampoco se sabe si era usada en vida. La cerámica de Naqada I
tenía formas abiertas para maximizar el contenido, y en ocasiones la parte roja presenta animales
salvajes.
En naqada II, la cerámica es íntegramente roja, y presenta unas líneas geométricas alternadas
entre animales y figuras vegetales. Solo hay un ejemplo de una pieza con figuras humanas
esquematizadas.
En Naqada III e inicios del período dinástico, la arcilla usada no proviene del Nilo, sino de antiguas
terrazas del río, por lo que debe rehidratar previamente. Además de su color claro, destaca por
sus motivos decorativos: barcos muy esquemáticos rodeados de la fauna fluvial, llevando figuras
humanas (sobre el barco o en el interior de cabinas) y estandartes. Se piensa que lo representado
son festivales procesionales a lo largo del río. Los vasos de esta etapa maximizan el exterior y
no el interior, dando más valor al mensaje. El carácter de las ofrendas estaría íntimamente
relacionado con lo representado en el exterior de la cerámica.

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2.3. Otras manifestaciones artísticas del Período Protodinástico.
La tumba 100 de Hieracómpolis, de Naqada III, seguramente habría contenido los restos de
un reyezuelo predinástico. Es una mastaba alargada cuyas cámaras no están completamente
divididas. En la pared de una de ellas hay una pintura: una escena que sigue los patrones de la
cerámica. También incluye escenas de combates y de un Faraón a punto de golpear a enemigos
capturados frente a dos figuras que lo flanquean, así como una escena tópica del señor de las
bestias.
Además de ello, en tumbas de este período se atisba una manufactura excepcional de cuchillos
de sílex, de mangos que representan animales y escenas de caza: ej. el cuchillo de Gebel el-
Arak, con escenas de caza y guerra como representación del sometimiento del caos por el orden;
también hace aparición un señor de las bestias.
En estas tumbas también aparecen numerosas paletas de esquisto, placas en las que se muelen
pigmentos. Aunque las más tempranas son informes, rápidamente son dadas formas concretas,
pero tienen siempre un agujero para colgarlas (algo no seguro). Eventualmente dejan de tener
forma animal, y pasan a contener escenas. A finales de Naqada III se vuelven representaciones
violentas, que equiparan simbólicamente a los enemigos como el caos siendo dominado por los
reyes protodinásticos, el orden: ej. Paleta de los Buitres, los enemigos caídos siempre son
negados el enterramiento; Paleta de los Cazadores, escena de caza.
La última de las paletas, la Paleta de Narmer (nombre explicitad en la propia paleta), fue
encontrada en un antiguo templo de materiales vegetales. Una de sus caras tiene la escena
tópica del golpeo a los enemigos con la maza, en la que el rey replica lo que simbólicamente
hace un halcón. La otra tiene una representación de serpopardos, una procesión y una gran
figura de Narmer con las coronas del Alto y Bajo Egipto, junto a sus enemigos decapitados. Del
hecho de que Narmer lleve ambas coronas se infiere la unificación, consumada o en proceso,
del Valle y el Delta, haciendo a esta pieza un marcador del paso de la prehistoria a la Historia;
por ello, desde el [Link], se ha pensado a Narmer como el primer faraón, si no de los primeros.
En el mismo templo se halló una maza votiva en cuya cabeza se representa a otro rey,
seguramente un ancestro al llevar solo la corona blanca, apodado “Escorpión”. Aparece con una
azada haciendo canales, bajo una cuerda de la que cuelgan avefrías (rḫt) y acompañado de
celebrantes; la localización y las escenas de ambos objetos (un sacrificio y la fundación ritual de
un canal) los dotan de un seguro carácter religioso.

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TEMA 3: El Reino Antiguo y el Primer Período Intermedio.

3.1. Unificación de Egipto.


La última etapa de la unificación será la unión del Delta con el resto del Nilo tras un proceso
gradual. La cantidad de tierra arable del Delta es inmensamente más extensa que la del Valle,
su anexión sería casi una duplicación del excedente producido por éste. Este evento está ligado
en la tradición posterior al primer monarca, Menes (men significa “fijar”, lo que probablemente
delate que Menes es un personaje construido), y a la fundación de Menfis en el acceso al Delta.
De las dos primeras dinastías se sabe muy poco; la mayor parte de reyes de la época se conocen
por la escritura de sus nombres en estructuras cuadrangulares (que representan el palacio), bajo
un halcón (ḥrw, helenizado Horus).
El control de los frutos de la tierra será administrado por una élite, la monarquía faraónica y su
burocracia. El Estado egipcio, durante la mitad del año, emplea trabajadores en la agricultura, y
en la otra mitad, para la construcción de obras públicas. El Nilo sufre fluctuaciones periódicas,
que los egipcios conocían, por lo que se aprovisionaban acordemente, suficiente para hasta 7
años; de ello se infiere una potencia productiva tremenda. La contabilidad del Estado sobre el
grano es certera y férrea para el manejo de la circulación y el almacenamiento de la producción.
El pleno funcionamiento del Estado aparece con la III Dinastía, alrededor del 2600 a.C., pues en
las dinastías I y II no se piensa que sucedan cambios radicales

► Clase y conferencia de Marcelo Campagno: ¿Hay Estado en el mundo antiguo?


Lo que hace de Narmer un rey es el Estado. En el período predinástico, las tumbas
encontradas son un conjunto homogéneo y no especialmente exuberante, prueba de una
sociedad de carácter horizontal; muy seguramente estas tempranas comunidades se tornasen,
previamente al surgimiento del Estado, sociedades de jefatura simples.
Durante mucho tiempo, la historiografía ha estudiado el surgimiento del Estado desde una
perspectiva evolucionista, pero recientemente se ha criticado esta posición. Autores como N.
Yofree, A. T. Smith, D. Weegrow y D. Graeber han tratado de desarrollar nuevos modelos de
organización social, pero han caído en autoengaños por sus propias limitaciones y reticencia a
abordar la creación del Estado como concepto.
En definitiva, historiografías como la marxista (ej. G. Childe y su Revolución Urbana) o la
weberiana, acertaron en su momento al definir el fundamento del Estado como el monopolio
legítimo sobre la coerción ejercida por un grupo minoritario dominante sobre una mayoría
desposeída. De ahí, brotan una nueva gama de rasgos, el último de los cuales es el desarrollo
de una organización social no-basada en el parentesco.
En las sociedades regidas por la lógica del parentesco, el fundamento de la identidad es la mirada
a un individuo pasado fundador. Con ello de base, las relaciones comunitarias están
determinadas por esta identidad común. Asimismo, la lógica del parentesco enlaza a la
comunidad con entidades supranaturales mediante lazos de parentesco simbólicos. Los
intercambios entre los miembros de la comunidad están marcados por la reciprocidad y los jefes

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de estas comunidades no son figuras que impongan autoridad de manera coercitiva. El salto
entre la jefatura y el poder estatal se puede dar, según M. Campagno, mediante intersticios,
momentos de excepción:
1. Bajo determinadas circunstancias, entre grupos de distinto parentesco se pueden dar
guerras de conquista, estableciendo un vínculo de dominadores y dominados al consumarse el
conflicto. Esto lo levanta toda restricción sobre la violencia, al ser intercomunitaria.
2. Ciertos contextos intraurbanos, que generan una masa poblacional extensa y
heterogénea, dan lugar a la incorporación de no-parientes a la red comunitaria. En estos entornos
se da con mayor frecuencia la división social del trabajo y, eventualmente, elementos de
distinción social entre individuos.
3. La aparición de una realeza sagrada, esto es, un personaje “cósmicamente central”
para la comunidad. Si bien el liderazgo sagrado es interno a la sociedad, no está sujeto a la
lógica de parentesco que la regla (ej. incesto mítico entre Osiris e Isis, reflejado en la libertad del
faraón para cometerlo también). Por tanto, el jefe sagrado está desvinculado de la propia
comunidad.
Cualquiera de estos casos intersticiales puede ser germen del Estado. No se han de dar
aislados necesariamente, pueden ser complementarios: por ejemplo, la violencia y dominación
ejercida desde una ciudad sobre aldeas circunscriptas puede llevar a migraciones desde éstas a
la urbe, generando una explosión demográfica diversa.

3.2. El Reino Antiguo (2600-2100 a.C.).


En el paso del predinástico al Reino Antiguo, probablemente regido por la misma casa real de
finales del predinástico, se atisba una regularización de la construcción de mastabas, con
profundos pozos que llevan a una cámara con el difunto. Si bien el interior es más endeble, el
propio edificio es de piedra, obtenida de canteras y talleres del rey. Ésta, además de dura,
representa la eternidad en virtud de su durabilidad. Solía ser un regalo del rey, pues éste
conservaba las mayores reservas. La parte superior de la mastaba era pública, para las ofrendas
y el culto funerario, mientras que la parte subterránea estaba cerrada.
Los monarcas de finales del predinástico y de las Dinastías I y II son enterrados en mastabas.
En la Dinastía III (2600 a.C.), bajo el reinado de Djoser (o Zoser), el visir Imhotep ordena construir
un complejo funerario en Sakkara donde se halla la primera pirámide escalonada, una
superposición de mastabas con una estructura subterránea laberíntica. Se sabe que se hizo en
dos fases (P1 y P2) para ampliarla, asemejándola al signo jeroglífico de ascensión. Alrededor de
la pirámide se construyen una serie de edificios pétreos con motivos vegetales esculpidos, como
alarde de riqueza. Todo este complejo supone una masa poblacional grande y bien formada, lo
cual, a su vez, requiere una administración y un excedente productivo robustos.
En el Reino Antiguo se empieza configurar la doble naturaleza del rey: es divino a la par que
humano. Esta doble naturaleza engloba una doble serie de funciones y deberes: administra el
gobierno de los humanos en representación terrenal de los dioses, delegando asuntos

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económicos y la judiciales en manos de un visir. En el Reino Antiguos no hay más templos que
los dedicados al rey y los templos solares.
El éxito económico del Reino Antiguo se debe a la eficacia de la administración y la carencia
de vecinos. Exportaban grano y cerveza, e importaban lujos como incienso, ébano o cedro del
Oriente Próximo; los únicos contactos frecuentes eran con Nubia (topónimo griego referente a
nub, oro en egipcio,) Kush para los egipcios, delimitada por la primera catarata del Nilo en Asuán.
Las incursiones egipcias hacia el sur no eran parte de una conquista mayor, sino tan solo
expediciones.
En cualquier caso, la producción agrícola interna era el motor económico de Egipto. La unidad
de producción básica, para los egipcios era la casa (pr), entendida como la vivienda y las tierras
aledañas. Los salarios, pagos semanales en grano, eran asignados por el señor de la casa. Un
tanto por ciento de lo producido era apropiado por el Estado; no es necesario que este tributo se
envíe, sino que esté bajo caudal y contabilizado. Para que este sistema funcionase
eficientemente, la escritura se revela el medio propicio para la contabilidad. A partir del Reino
Antiguo aparece la expresión “casa grande” (pr-aa) término referido al Estado, que luego resulta
en “faraón” en griego; los egipcios realmente llamaban al rey msnt-bity (“el que pertenece a la
caña”). Todos los reyes desde el Reino Antiguo reciben cinco nombres, entre ellos es más
importante siendo el representado por el Disco Solar, por la posición suprema del dios sol Ra en
el panteón egipcio.
La mayor expresión de poder real del Reino Antiguo fue el complejo funerario de Guiza, de la
Dinastía IV (2450 a.C.). Se compone de tres pirámides rodeadas de mastabas y templos, que
siguen una estructura: templo alto – calzada -- templo bajo -- pirámide. En los templos se realiza
el culto al rey, probablemente relacionado con los rituales que se celebrarían a su muerte. La
construcción de estas obras monumentales era, fundamentalmente, propaganda visual de las
capacidades el rey: organizar una fuerza de trabajo enorme, comandarla, traer suministros y
hacer que todo confluya en una gran pirámide; el proceso también era un sistema de circulación
de la economía. Khufu (Keops) dejó una impronta histórica negativa, pues es posible que el
exceso de su gran pirámide fuese mal visto por los egipcios: después de ésta, ninguna pirámide
tan grande fue levantada de nuevo. Durante las Dinastías V y VI las pirámides descienden en
tamaño radicalmente, lo que refleja el hecho atestiguado por fuentes arqueológicas de un declive
general producido por el crecimiento poblacional y el estancamiento de la producción,
Unas se hizo una pirámide al lado de la de Djoser en Sakkara. Su calzada es la que mejor se
conserva, pero la propia pirámide es de materiales pobres. En su aparente simplicidad, contiene
unas paredes internas repletas de Los textos de las pirámides, el primer gran corpus jeroglífico.
Desde esta, cada pirámide tendrá una selección concreta de recitaciones; en la de Unas está el
Himno caníbal, que no vuelve a verse. Las cámaras sepulcrales tienen una dirección de cuña
hacia arriba y un techo repleto de estrellas y, los textos hablan, consonantemente, de la
ascensión del rey a las estrellas. Para los egipcios, las estrellas imperecederas giraban en torno
a una Estrella Polar invisible: veían un vacío en torno al cual giraba todo el complejo estelar, que
interpretaban como una subida hasta Ra, done va el rey a su muerte, dejando tras de sí otro

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Horus para que comienza de nuevo el ciclo. Las salidas de las pirámides, también con cuñas
apuntadas, estaban pensadas para que el rey saliera hacia las estrellas. La idea del ideograma
escalonado que representa la ascensión también está implícita en la construcción de pirámides.

3.3. Primer Período Intermedio (2100-2000 a.C.).


Las insuficientes cosechas durante varios años y el agotamiento de las reservas propician la
desintegración del Estado a finales del reinado de Pepi II. Entre el 2100-2000 desaparece el
Estado faraónico, aunque nominalmente parece que siguió habiendo reyes: Manetón sitúa las
Dinastías VII, VIII, IX, X y XI en este periodo. Se piensa que la VII continúa la VI, y que la VIII es
inventada
La atomización del territorio resulta en una nueva serie de pequeñas unidades políticas a lo largo
del Nilo. A 100km al sur de Menfis, antigua capital, surge un nuevo poder en Heracleópolis
Magna, donde residen los reyes de las Dinastías IX y X; controlan Menfis y parte del Delta, y
posiblemente estuvieran relacionados con los antiguos monarcas menfitas. Entretanto, al sur del
Valle, Tebas (Waset) acaba controlando todo el sur de Egipto hasta Asuán; todo ello resulta
nuevamente en una situación de dos grandes potencias a lo largo del Nilo. Tebas es una capital
belicosa y el autodeclarado rey tebano Mentuhotep II destruye a la monarquía del Delta y en el
2000 inaugura el Reino Medio (2000-1600 a.C.).

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TEMA 4: El Reino Medio y el Segundo Período Intermedio.

4.1. El Reino Medio (2000-1600 a.C.).


Mentuhotep II, en el 2000, inaugura el Reino Medio y la Dinastía XI, haciendo eco de la original
imposición del Valle sobre el Delta. El visir de su nieto Mentuhotep IV, Amenemhat I, lo destrona
y se pone al frente de un reinado extremadamente eficiente, explicado por su experiencia en la
administración. Los tebanos elevan a su dios patrón, Amón, (‘imn) y lo funden con Ra (el oscuro
y el sol), dando lugar a Amón-Ra.
Mentuhotep II se hizo un enorme templo-tumba en Deir el-Bahari inmediatamente después de
alzarse como reunificador; nadie de esta época volverá a crear algo así. En el Reino Medio hay
muy pocos monumentos pétreos piedra (ej. Capilla Blanca en Karnak, para el descanso de la
barca en la procesión de Amón) y, para las tumbas, se abandona el modelo de mastaba por el
hipogeo. Los materiales por excelencia serán la madera y el barro, en cuyo uso se atisba una
eterna vida cíclica contrapuesta a la eternidad de la piedra (la eternidad lineal, ḏt; no es igual que
la eternidad cíclica, nḥḥ). Si el Reino Antiguo estaba basado ideológicamente en la eternidad, el
Reino Medio se basa en la recreación; en ello se ven alusiones a Osiris.
En el Fayum los reyes del RM invierten muchos recursos y construyen muchas edificaciones
para aprovechar su estabilidad. La segunda actividad principal del Reino Medio será la conquista
de Nubia y su oro mediante un inmenso despliegue militar. La consciencia histórica con respecto
a su pasado es ostensible. Los ingentes recursos se emplearán en una administración mucho
más eficiente, con más personal formado que conformará una nueva clase social. Este grupo de
administradores se caracteriza por leer y escribir mucho en todas las dimensiones de su vida,
por lo que en el Reino Medio aparece la literatura; se han conservado muchos papiros por su
presencia en las tumbas, y ello alude a la alta estima de la literatura en esta sociedad.
Esta clase está atravesada por una constante tensión y sensación de individualismo: eran
muchas personas formadas y en peligro de ser sustituidos en todo momento. La excelencia (ĭḵr)
es una aspiración constante. Los nobles y burócratas se entierran con textos del rey elogiándolos
y los reyes se ensalzan explícitamente, a diferencia de los del Reino Antiguo De ello se infiere
que ha habido malos reyes en memoria y que la monarquía está sujeta a los mismos parámetros
que el resto, por lo que se legitima en la excelencia del ejercicio del poder. Los reyes dejan
instrucciones para sus hijos y sucesores, pues un rey mal instruido no será excelente.

4.2. La historia de Sinuhé.


Entre la rica literatura producida en el Reino Medio destaca la historia de Sinuhé, un cuento
que aparece alrededor del 1800 a.C. y perdura unos 800 años. De la abundancia de óstracos
con esta historia se infiere su popularidad y su importancia cultural. Sinuhé es un personaje
puramente ficticio, una representación del aristócrata egipcio prototípico.
El cuento comienza con el asesinato de Amenemhat I, y con Sinuhé y el heredero (y
corregente) Senusert I de campaña. Sinuhé y el nuevo rey reciben las noticias y Senusert I
marcha con unos pocos hombres a la capital. Sinuhé, en cambio, al descubrir que el rey será

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asesinado entra en pánico y escapa al desierto. Allí se empieza a morir de sed (por su traición),
y rescatado por unos cananeos. Su jefe, Ammunenshi, es ejemplo del fenómeno de la llegada
de semitas en busca de comercio. Tal y como se ve también en las historias bíblicas, los clanes
semitas se rigen por relaciones de parentesco, por lo que Sinuhé es integrado al clan de
Ammunenshi al casarse con su hija. Ya en su vejez, Sinuhé es desafiado por un hombre joven;
tras recurrir al jefe, sin éxito, se ve obligado a pelear. En el combate, acaba valiéndose de su
gracilidad y destreza para matar al guerrero, tras lo cual recibe un abrazo de Ammunenshi.
Posteriormente, recibe una carta del rey de Egipto que le urge a volver para ser propiamente
enterrado. En su audiencia con el rey (similar al juicio de Osiris de 500 años después), se atisba
que el tiempo parece no haber pasado para los egipcios, pero sí para Sinuhé (que malgastó su
vida haciendo el capullo en el desierto). Sus hijos, aún niños, hacen un cantico de nacimiento,
que lo hace renacer como egipcio de nuevo, y al morir es enterrado como tal. En definitiva, es
una historia de redención, por la grave falta de la cobardía y la inacción, dirigida a los lectores
egipcios: Sinuhé significa “hijo del sicomoro”, una representación de todos los egipcios.
El texto tiene una estructura narrativa circular, termina donde comienza. Primero, Sinuhé se
aleja del rey, un acto fundamentalmente malo (se mueve hacia el este, al contrario del
movimiento del sol, impropio), pero luego vuelve al rey (hacia el oeste, propio). En el elogio al
rey, Sinuhé crea una estela de frontera imaginaria, que cruza para unirse a Ammunenshi; la carta
que recibe es otra estela imaginaria (estela y carta se dicen con la misma palabra egipcia), que
cruza para volver con Sinusert I.

4.3. Segundo Período Intermedio (1600-1500 a.C.).


A finales del Reino Medio, alrededor de 1600 a.C., comienzan a verse menos fuentes escritas,
similar al final del Reino Antiguo. El Canon de Turín y Manetón indican una sucesión lineal de
dinastías en el período, pero, realmente, se solapan; comprende desde la Dinastía XIII hasta la
XVII.
No se conocen los detalles del proceso de decadencia del Reino Medio, pero uno de los
elementos fueron los asiáticos asentados en el Delta, los hicsos (heka haswt), que, a medida que
el Estado egipcio se debilitaba, asumieron el control del territorio. Las fuentes egipcias hablan de
una invasión de extranjeros, seguramente una explicación reduccionista de una tesitura más
compleja, ya que hay poca evidencia arqueológica de una invasión semita. El historiador
judeorromano Flavio identificó a los hicsos como antecedentes de los judíos. Copias posteriores
de Manetón son increíblemente poco precisas: hablan de “reyes pastores”, una mala traducción
de heka haswt. Además, los semitas ya estaban asentados e integrados en el tejido agrario
egipcio y ya no eran comunidades pastoriles.
La desintegración del Estado egipcio dará lugar a un reino hicso en el Delta, con capital en
Avaris; una Nubia independiente (Reino de Kush), con capital en Kerma; y un reino tebano
aislado entre las entidades anteriores. Los hicsos, además de poseer la capital ancestral de
Menfis, controlarán la agricultura del Delta y el comercio con el Mediterráneo oriental, mientras
que los nubios explotarán su oro.

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La capital hicsa, Avaris (Tell el-Dab’a; Hut Waret), se ubicaba en el Delta oriental, entre dos
canales del Nilo. Se ha hallado un complejo palacial con unas grandes murallas y unas necrópolis
con tumbas cuyos ajuares contenían herramientas y armas de bronce, y restos de équidos. A los
hicsos se les ha relacionado con la introducción del caballo en Egipto. Si bien en Oriente Próximo
el carro de guerra es indispensable, el paisaje egipcio los hace poco útiles; sin embargo, se
convierten en un elemento de prestigio. En una de las tumbas se halló una escultura,
ostensiblemente asiática, de un rey apodado José, que fue violentada de manera intencional. En
esta época también aparecen textos de execración sobre figurillas con forma de asiático, en las
que se escribían nombres antes de ser ritualmente destruidas.
A finales del II Periodo intermedio vuelve a haber fuentes; destacan la autobiografía de
Ahmose hijo de Abana, el cuento de Apopi y Seqenenre y la Estela de Kamose. La Estela de
Kamose es un documento de una de las guerras de finales del periodo. Kamose, sucesor de
Seqenenre, quería vengar a su padre caído en combate; se lamenta de que “un asiático y un
negro” (en términos egipcios despectivos) controlen partes del país y anuncia su propósito de
expulsarlos de Egipto. La estela dice que llega a las murallas de Avaris e insulta al rey Apopis.
Su sucesor, Ahmose, tomará Avaris y expulsará a los hicsos, iniciando el Reino Nuevo alrededor
del 1500 a.C.
Los hicsos contribuyeron a la historia de Egipto con elementos como la cerámica de Yahudiya,
piezas muy pequeñas con bocas alargadas y finas, que se expandió por todo el Mediterráneo
oriental. En Avaris también se hallaron piezas de frescos que representaban saltos del toro
típicos de la cultura minoica. Todo ello son pruebas del contacto comercial-cultural de los hicsos
con el resto de gentes del Mediterráneo oriental.

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TEMA 5: El Reino Nuevo: la dinastía XVIII.

5.1. Los tutmósidas (1500-1300).


Amenhotep I, fue el primer monarca del Reino Nuevo tras la victoria de Ahmose frente a los
hicsos y nubios, y en su reinado Egipto vuelve a controlar el Nilo desde el Valle hasta el Delta.
Ahmose estaba casado con Nefertari, que se convierte en una suerte de madre mítica de los
reyes de Egipto en la tradición posterior.
Amenhotep muere sin heredero varón y adopta a un personaje de origen incierto (quizá un
pariente cercano), Tutmosis I, y todos los reyes de la dinastía serán sus descendientes. Tutmosis,
con su reina (wrt), sólo engendra a Hatshepsut y con otra esposa (ḥmt) a Tutmosis II, a quienes
casa para sucederle. Hatshepsut correinará junto al hijo de su marido-hermanastro, Tutmosis III,
que la sucederá que lanzará multitud de campañas en Asia, contra la expansión de influencia del
Reino de Mitani. En el Templo de Amón se han conservado registros de éstas, que recogen la
primera descripción de una batalla en Oriente Próximo, cuyo resultado es un equilibrio regional.
El vacío de poder tras la erupción volcánica en Tera es aprovechado por Egipto para intervenir
en Asia, llegando hasta Biblos. En Oriente Próximo han surgido los hititas y los mitani, que
controlarán la Alta Mesopotamia, el acceso al comercio mediterráneo. Las potencias de Oriente
Próximo y Egipto chocarán, pero no tratarán de ejercer un control efectivo del territorio levantino,
sino de extender su influencia sobre la zona.
Hatshepsut será condenada a la damnatio memoriae, sin saberse por qué. Un par de
monarquías después, Amenhotep III inaugura una etapa de esplendor y paz. Antes de ser
sucedido por Amenhotep IV, Akhenatón. Éste estará obsesionado con frenar la religiosidad
personal y emprenderá una campaña de aseveración del contacto único del faraón con la
divinidad. Encuadra toda la cosmología en el Aten, el Disco Solar, como principio fundamental
de la divinidad; no ignora los demás dioses, pero los contiene. En las representaciones en relieve
del momento se ve como el Aten lanza sus rayos, que tocan sólo al rey y su reina, no al resto de
personas. Redirigirá todas las rentas de todos los templos para financiar el establecimiento de
una nueva capital, Amarna. Allí se halló un archivo de cientos de tablillas escritas en acadio, el
archivo de la correspondencia diplomática de Akhenatón y Oriente Próximo. Akhenatón muere
en el trono y es sucedido por Tutankamón.
En las representaciones de Akhenatón se le suele representar con actitudes femeninas, y
Nefertiti suele adpotar actitudes masculinas. El intercambio de roles de género en el arte del
período de Amarna se puede deber a la representación de la perfección que encarna el rey: ha
de comprender una parte femenina. Esto se abandona con la llegada de los ramésidas, junto a
las políticas contra la piedad personal.
Horemheb llega al trono casándose con una princesa real y se le considera el último tutmósida,
aunque no de sangre. Horemheb no tiene hijos, y es sucedido por su camarada y visir Paramesu,
Ramsés I, que ya tenía descendencia, asegurando el trono e iniciando el periodo ramésida.

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TEMA 6: El Reino Nuevo: las dinastías ramésidas.

6.1. Los ramésidas (1300-1100).


Horemheb, seguramente casado con una de las últimas hijas de Akhenatón, reina durante 20
años para ser sucedido por Paramesu (Ramsés I). Su hijo, Seti I, lo sucede inmediatamente. Al
llegar al trono, ordenan la creación de una lista real; tiene una estructura de ofrenda, con el padre
acompañado de su hijo oferente ante sus antepasados. El texto recoge multitud de nombres
encerrados en cartuchos reales, precedidos todos por un tal “Meni”, Menes. En la lista se
suprimen personajes como los reyes hicsos, los heracleopolitanos, Hatshepsut, los monarcas de
Amarna. Es, en definitiva, una reordenación del pasado y, por tanto, del futuro.
Se piensa que los ramésidas son del Delta, evidenciado por rasgos como el nombre de Seti I, el
setiano, del dios Seth.
Ramsés II, sucesor de Seti I, accede al trono joven y encabezará una belicosa política exterior..
Egipcios e hititas, bajo el viejo rey Muwatalli II, en el año quinto de reinado de Ramsés II, chocan
en la batalla de Kadesh, una ciudad con una posición estratégica junto al Orontes. Según las
fuentes egipcias, tras una serie de percances y en una posición cercana a la derrota, los egipcios
se salvan de la destrucción el primer día con la conveniente aparición de una división de apoyo,
tras la intervención de Amón. Finalmente, tras la supuesta imposición de los egipcios sobre sus
enemigos, Ramsés II se retira y deja la ciudad en manos hititas. Además, hizo realizar
inscripciones sobre su victoria en hasta cinco templos distintos. Un análisis filológico de estas
inscripciones ha esclarecido que las víctimas de Ramsés II eran sus propios soldados: emprendió
una decimatio. Esto también lanza luz sobre la carta que Muwatalli mandó a Ramsés II pidiendo
paz, perplejo por las acciones del joven faraón.
El sucesor de Muwatalli pacta con Ramsés II un tratado de amistad y no agresión (el primero de
la historia conservado), hallado en la capital hitita. Parece ser que, después de la firma del
tratado, un embajador hitita visitó Tebas y vio las inscripciones y las reportó a su rey, que escribió
a los egipcios inquiriendo sobre las falsas victorias representadas. Ramsés respondió que no
sabía lo que decía y que las inscripciones no le incumbían.
Alrededor del 1200-1150 a.C. sucede el Colapso de la Edad del Bronce y Egipto sobrevive el
embate de los Pueblos del Mar, a duras penas. Los últimos mil años del antiguo Egipto serán de
continua decadencia y de pérdida de autonomía en manos de gobiernos extranjeros (persas,
griegos, romanos…). Sin embargo, la cultura de Egipto perdurará y se difundirá por los imperios
que lo dominan.

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