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Bienestar

Comportamientos variados que mejorarán nuestro bienestar.

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Txema Dubreuil
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Cinco trucos fáciles para mejorar tu

estado de ánimo
A veces solo es cuestión de forzarte a cambiar el chip. Baja expectativas, flexibiliza,
contempla tu realidad con una mirada amable y date un capricho para salir de la rutina.

Tenlo claro: no sirve de nada vivir horas enfrascado en tu problema porque ni el


disgusto ni la nube oscura que te sobrevuela van a ayudarte a salir de ahí. Un estado de
ánimo bajo te hace perder el foco, afecta al rendimiento y perjudica directamente a tu
bienestar físico, daña el sistema inmune y aumenta las posibilidades de padecer algunas
enfermedades. Así que, el objetivo es mantenerlo estable. La aromaterapia puede ayudar
a mejorar el estado de ánimo, pero hay más factores que tenemos que tener en cuenta.

La voz interior es lo primero que debes modificar, pero hay muchas maneras de
conseguirlo a través de pequeños gestos que, poco a poco, irán entrenando tu mente para
que consigas apartar la nube oscura antes de que se instale sobre tu cabeza.

1. Ejercita tu pensamiento para cambiar el chip


Ramón y Cajal decía : «Todo ser humano puede ser escultor de su propio cerebro». Así,
desde la neuroplasticidad cerebral, podemos llegar a la solución del problema. Poner los
sentidos en un cambio de chip y en una manera de pensar es como montar en bici. Se
puede aprender a ejercitar el pensamiento para que éste no se convierta en algo
limitante. ¿Cómo?

 Modificando nuestro sistema de creencias. Al final, de ellas depende que


seamos menos abiertos y hacen que nuestra tolerancia a la frustración sea cada
vez menor. Por eso, mantener la cabeza despierta y tener amplitud de miras
siempre nos ayudará a ver el vaso medio lleno o, al menos, encontrar
posibilidades factibles para solucionar conflictos. Como dice la psiquiatra
Marian Rojas Estapé: «Hay que soñar a lo grande y actuar en lo pequeño».
 Bajando las expectativas. Adaptarse y amoldarse a los baches también guían el
camino hacia la salida.
 Flexibiliza. La rigidez no hace que sonriamos más. Al contrario. El verdadero
control reside en saber rebajar el nivel exigencia porque, a veces, es imposible
llegar a todo y no pasa nada.
 Aceptar que los problemas son parte de la vida y superarlos nos hace crecer.

2. La actitud es vital para mejorar el estado de ánimo


Ya lo decía Winston Churchill, «las actitudes son más importantes que las aptitudes».
¿Cómo es tu voz interior? ¿Es agradecida y bien pensada o, por el contrario, quejica y
pesimista ante cualquier evento o circunstancia?

 Cuando sientas que tu actitud empieza a ser más negativa de lo que desearías,
piensa en algo bueno que te ha ocurrido recientemente.
 Háblate bien, es fundamental el autocuidado para sentirse mejor con uno
mismo y dejar de castigarse.
 Intenta percibir tu realidad desde un punto de vista más amable y disfruta de las
pequeñas cosas, que seguro que son muchas, de tu día a día.

3. No dejes que te venza la rutina


En un entorno monótono es fácil caer en la desidia y eso, inevitablemente, hace que nos
encontremos menos enérgicos y optimistas, por eso es necesario ponerse objetivos e
intentar cumplir, a diario, al menos una de estas premisas:

 Ante un panorama aburrido, de trabajo y obligaciones, ponte objetivos claros y,


tras conseguirlos, date un pequeño capricho.
 Sal a tomar un café, date un paseo y respira hondo.
 Busca una conversación animada con una persona vitamina de tu entorno
cercano.

4. Céntrate en el momento presente


Churchill también dijo: «pasé más de la mitad de mi vida preocupándome por cosas que
jamás iban a ocurrir». Seguro que ya te has dado cuenta de todo el tiempo que pasamos
haciendo hipótesis sobre situaciones que finalmente no terminan ocurriendo,
preocupándonos sin razón por cosas que no son realidades… ¿Y si te esfuerzas por
buscar tu centro en el presente?

 Practica la atención plena. Aquí y ahora es lo único que cuenta. Comienza con
meditaciones guiadas, 3, 4 o 5 minutos al día, y aumenta progresivamente.
Adáptalo a ti y comienza a vivir intensamente el día a día.
 Cuando pasees, fíjate en cómo se mueven los árboles, el sonido de los pájaros
o el tacto de la mano que te agarra; cuando te toque limpiar la casa, ponte
música y busca la fórmula para disfrutarlo.
 El futuro llega cada minuto que pasa, no pienses en él más de lo imprescindible.

5. Alimenta tus hormonas de la felicidad


Endorfinas, serotonina, oxitocina y dopamina necesitan de tu ayuda para rendir dentro
de tu organismo. Para ello:

 Practica algún deporte. Elige según tus gustos y agéndalo como una
obligación, tu estado de ánimo y tus endorfinas te lo agradecerán.
 Toma el sol siempre que puedas, al menos 15 minutos con protección, incluso
en invierno.
 Realiza respiraciones profundas y conscientes varias veces al día.
 Come alimentos ricos en triptófano: chocolate, avena, dátiles secos, frutos
secos, legumbres, huevos, pescado, sésamo, trigo sarraceno o espirulina.

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