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Carol Castillo Becerra, G19 LNCI

El texto nos muestra una realidad alarmante: unas pocas personas


extremadamente ricas tienen tanto dinero como la mitad más pobre del mundo.
Esta desigualdad económica no solo afecta a la sociedad, sino que también tiene
consecuencias políticas y económicas graves. En México, más de veintitrés
millones de personas luchan por adquirir lo básico para vivir, mientras que algunos
individuos acumulan enormes riquezas. Esto refleja un sistema fiscal y político que
favorece a los más privilegiados, dejando a los menos afortunados atrás. Además,
la falta de transparencia en las clases más altas dificulta abordar este problema.
La persistencia de esta desigualdad no solo debilita la economía y socava el
bienestar social, sino que también perpetúa un ciclo de pobreza que limita el
progreso del país. Es fundamental reconocer esta brecha y tomar medidas
concretas para redistribuir la riqueza de manera más justa, garantizar el acceso
equitativo a los servicios básicos y promover la transparencia en todas las esferas
de la sociedad. Solo así podremos construir un México más justo y próspero para
todos sus habitantes.

En las últimas décadas, ha habido una disminución significativa en la desigualdad


del ingreso en México, atribuida en parte a remesas, programas sociales más
focalizados y una menor brecha salarial. Sin embargo, esta mejora no parece
estar en línea con otros aspectos económicos, como el crecimiento del ingreso per
cápita y el estancamiento de las tasas de pobreza. Esto sugiere que el crecimiento
económico se concentra en los estratos más altos de la sociedad, lo que no
contribuye significativamente a reducir la desigualdad general.

Además, la falta de información sobre la distribución de la riqueza en México


dificulta aún más el panorama. Estimaciones no oficiales sugieren que una
pequeña élite posee la mayoría de la riqueza del país, lo que refuerza la
percepción de una desigualdad extrema.

En resumen, la desigualdad en México es un problema profundo y persistente que


requiere medidas políticas y sociales significativas para abordarse
adecuadamente.

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