“El jefe iba descalzo” ( Resumen)
La novela comienza con la llegada de un camión de basura a un vertedero,
describiendo su estado deteriorado y su uso en los barrios más pobres.
El camión de basura llegaba al vertedero todas las tardes a las seis. Era un camión
azul con puertas destartaladas y un mensaje que decía “Este vehículo pertenece a la
ciudad, trátelo bien”. Sin embargo, los habitantes no parecían haber comprendido el
mensaje, ya que el camión estaba en mal estado. Este vehículo viejo y desgastado era
utilizado para recoger basura en los barrios más pobres, donde se encontraba con
calles estrechas, niños pobres, mujeres vendiendo frutas y transeúntes mal vestidos o
trabajadores.
El personaje principal, Bolívar, también conocido como Don Albóndiga, es un
conductor de camión de basura. Es conocido por su hábito de fumar grandes cigarros
que él mismo enrolla. Aunque es bajo y robusto, es un hombre discutidor. En su
barrio, los niños se burlan de él llamándolo “Don Albóndiga” y haciendo chistes
sobre ponerle salsa. Bolívar responde a estas burlas con el sonido de la sirena de su
camión.
La basura que recoge proviene de casas pobres y es considerada de “tercera
categoría”. En el vertedero de Guaricano, en Santo Domingo, hay una clasificación de
la basura: la de primera categoría proviene de barrios ricos y contiene objetos
reutilizables de buena calidad que los pobres pueden revender.
Los buscadores se organizan para recuperar objetos útiles de la basura. Los
materiales como cartones, plásticos y cinc viejo son muy valorados y se utilizan para
construir o reparar viviendas en las orillas del río Isabela, cerca de la capital. La
basura se clasifica en primera, segunda y tercera categoría, y cada tipo tiene su
propio valor y uso. Bolívar, tiene especialistas en su equipo que se encargan de esta
clasificación.
Describe la vida de Bolívar, un hombre que ha trabajado durante 43 años en el
Ayuntamiento. A lo largo de su carrera, ha experimentado un descenso social,
comenzando como chofer de un automóvil oficial y terminando como conductor de
un camión de basura. A pesar de su deseo de jubilarse, Bolívar teme que la jubilación
no le proporcione suficiente dinero para vivir debido a la inflación y los bajos salarios
de los jubilados. También menciona a Patricio, un obrero encargado de cargar los
cubos de basura en el camión.
Patricio está clasificando diferentes tipos de basura. Menciona una gran boca de
metal que traga desperdicios, y la persona coloca la basura en sacos de primera,
segunda y tercera categoría. Cuando encuentra un par de botas.
Llevar las botas desgastadas al zapatero costaría más que su precio original, así que
decide colgarlas en su brazo derecho. Al llegar a “El Vertedero”, encuentra a
especialistas en basura que llevan objetos recuperables a los mercados domingueros,
como vasos en buen estado, muñecas sin cabello, y otros artículos que pueden ser
reutilizados.
Se menciona a un arqueólogo llamado Persio y a Patricio y Bolívar, que discuten
sobre un presentimiento de que algo inesperado podría suceder. Bolívar, fumando
rápidamente, responde de manera escéptica a los temores de Patricio, quien había
soñado con el Generalísimo Trujillo, un dictador dominicano. La escena culmina con
la llegada a un vertedero donde las palas mecánicas han abierto caminos.
Patricio menciona que no recibió una casa, mientras que Bolívar comenta que si
hubiera recibido una, podría haberse jubilado alquilando habitaciones. Un capataz
del Cabildo indica el lugar donde un camión debe descargar sus desperdicios. El
camión, viejo y en mal estado, tiene dificultades para funcionar correctamente.
Está narrado desde la perspectiva de un par de botas, que cuenta su historia desde su
fabricación hasta su llegada a un vertedero. Las botas mencionan que fueron hechas
en 1916 y llegaron al país en 1917, sobreviviendo más de medio siglo. A lo largo de los
años, han estado en armarios llenos de otros objetos militares, como cascos y
medallas. También menciona la muerte del Generalísimo y dictador. Y también dice
que prefería al dictador antes que Bolívar y Patricios.
Juan Migraña, reconoce el valor histórico y monetario de unas botas que
pertenecieron al Generalísimo. Juan comenta con su familia sobre su tiempo en el
ejército y su apoyo al Generalísimo, a pesar de los años de tortura y miseria que trajo
su régimen. También menciona los crímenes en los que Juan participó “cumpliendo
órdenes” y su conocimiento de la falta de libertad bajo el dictador.
la diferencia entre un zapato militar y uno civil, y narra la historia de un par de botas
que pertenecieron al Generalísimo. Las botas mencionan haber visto desfilar muchos
pares de zapatos en una de las habitaciones del Generalísimo después de su asesinato
en 1961. También se hace referencia a los gustos del dictador por los zapatos
españoles, la ropa francesa, el brandy Carlos Primero y los sombreros con plumas.
Abarca desde la llegada de las botas a Santo Domingo en 1917 hasta la muerte del
Generalísimo en 1961.
Un error cometido por Juan Migraña al contarle a Gertrudes sobre unas botas
encontradas en la basura, que posiblemente pertenecían al dictador Trujillo.
Gertrudes, al hacer preguntas sobre las botas, difundió la noticia rápidamente. Esto
llevó a una huelga en el vertedero, donde los trabajadores exigieron información
clara sobre el hallazgo de estas prendas valiosas.
Durante el proceso, las botas recuerdan los días en que el Generalísimo las usaba
mientras caminaba por los campos del país, especialmente después del huracán de
San Zenón que destruyó la capital. Las botas mencionan cómo el Generalísimo daba
órdenes y cómo sus amigos cercanos se convirtieron en generales y grandes
terratenientes gracias a las tierras y fincas que él les otorgaba.
Persio trae buenas noticias sobre las botas encontradas. Parece que las botas tienen
un valor significativo y se discute cómo esto podría beneficiar a quienes las
encontraron.
Las botas del Generalísimo fueron examinadas por una restauradora. Bajo un
microscopio, encontraron hongos, trozos de madera podrida y humedad. Las botas
recuerdan su llegada en 1917 y sus experiencias con el Generalísimo, incluyendo
promesas no cumplidas y eventos como el terremoto de 1946, cuando el
Generalísimo se calzó las botas al revés en su prisa por levantarse.
Marlena, Bolívar y Patricio aparecen en las noticias, causando dolores de cabeza a
alguien que los ve en la prensa. La policía y los inspectores culturales ya no visitan el
vertedero, y el arqueólogo Persio, quien había presentado las botas a la prensa,
tampoco está presente. Juan Migraña, afectado por el dolor de cabeza y la situación,
se sumerge en un cubo de agua.
La lluvia comenzó a derrumbar montañas de basura en el vertedero, deteniendo los
trabajos y causando que toneladas de basura se desplazaran hacia las márgenes del
río Isabela. La situación se volvió caótica con la llegada de ambulancias y sirenas, y la
tragedia afectó a las pequeñas casas de cartón en el área. Juan Migraña, se
encontraba en un estado de desesperación, habiendo perdido la razón de vivir y
sintiéndose derrotado por no haber alcanzado el reconocimiento que esperaba.
Una discusión sobre el rol de las ropas en el ciclo de la vida, específicamente para
hombres. Se menciona que las ropas y objetos nuevos pueden restar valor a lo que se
ha hecho anteriormente. También se debate si vender o regalar las botas del
Generalísimo, con algunos personajes sugiriendo que es suficiente tenerlas en el
museo. Finalmente, se menciona al padre Cela, quien ayuda a los pobres y recibe
ropa para ellos. Es posible que el Generalísimo haya sido enterrado descalzo, ya que
alguien le quitó las botas y los zapatos de charol.
prólogo
“El jefe iba descalzo” es una obra maestra de Marcio Veloz Maggiolo que nos
transporta a la República Dominicana durante la era de Trujillo. La novela comienza
con el descubrimiento de un par de botas en un vertedero de Santo Domingo, botas
que pertenecieron al dictador Rafael Leónidas Trujillo. A través de este hallazgo, la
historia revela las vidas de los personajes que encuentran las botas y ofrece una
mirada profunda a la vida cotidiana y la personalidad del dictador.
La narrativa de Veloz Maggiolo es rica en detalles históricos y culturales, y utiliza el
simbolismo de las botas para explorar temas de poder, miseria y resistencia. La
novela no solo retrata la opresión y la pobreza de la época, sino que también destaca
la resiliencia y el ingenio de las clases más bajas de la sociedad caribeña. Con un
estilo que mezcla el realismo con toques de humor y crítica social, “El jefe iba
descalzo” es una lectura esencial para comprender una parte crucial de la historia
dominicana y la complejidad de sus personajes.
A medida que avanzamos en la lectura, nos encontramos con una serie de personajes
cuyas vidas están entrelazadas con el régimen de Trujillo. Cada uno de ellos aporta
una perspectiva única sobre el impacto del dictador en la sociedad dominicana.
Desde los más humildes hasta los más poderosos, todos están marcados por la
presencia omnipresente del “Jefe”.
La obra de Veloz Maggiolo no solo es una crítica al régimen dictatorial, sino también
una celebración de la cultura y la identidad dominicana. A través de sus páginas, el
autor nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del poder y la resistencia, y sobre
cómo la historia y la memoria colectiva moldean nuestra comprensión del presente.
“El jefe iba descalzo” es, en última instancia, una novela sobre la humanidad en todas
sus facetas: sus debilidades, sus fortalezas y su capacidad para encontrar esperanza
incluso en los momentos más oscuros. Es una obra que resuena con el lector mucho
después de haber terminado la última página, dejándonos con una comprensión más
profunda de la complejidad de la vida bajo un régimen opresivo y la indomable
fuerza del espíritu humano.
“El jefe iba descalzo” ( Resumen)
aproximadamente a las 6 de la tarde, el camión era de un color azul sucio y sus
puertas rotas y destartaladas, en la parte de adelante tenía escrito “este camión
pertenece a la ciudad, trátalo bien” pero cómo podemos saber, las personas no
captaron el mensaje, el chofer del camión tenía nombre de libertador y general: se
llamaba bolívar y fumaba un Tabaco que él mismo preparaba y compraba unas hojas
de Tabasco y con esta enrollaba en parsimonia y la transformaba en cigarro.
El dueño del camión, Bolívar, era de estatura baja y le encantaba discutir.
En los barrios lo conocían como “señor albóndiga" y los niños le gritaban burla
tivamente “don albóndiga” y “te faltó salsa” y a estos don albóndiga respondía con un
grosero sonido de la bocina destartalada del camión.
En este vertedero podíamos encontrar diferentes áreas, el área de la basura de
primera, la de segunda y la de tercera. Los buscadores se ponían de acuerdo para
sacarle a la basura los objetos para ser reutilizados, por ejemplo, cartones, pedazos
de plástico, de cajas y desperdicios como zinc viejos que son muy valorados “según
ellos”, estos pueden ubicarse dentro de la segunda basura.
Las casas de las personas de bajos recursos que vivían a la orilla del río isabela, los
materiales de segunda mayormente eran utilizados para esas casas. La basura que
pasaba por el río, era amontonada, almacenada y guardada bajo grandes casuchas de
cartón y cinc y ahí iban los moradores de ese sitio a comprar y hacían gran fila, estos
era muy necesario para remendar o rehacer o agrandar aquellos ranchos
En el caso de esta historia, las botas del Generalísimo, que una vez simbolizaron el
poder absoluto y el miedo, yacen olvidadas en el vertedero, despojadas de su antigua
gloria. Los personajes, marcados por sus encuentros y desencuentros, han
encontrado en su miseria una inesperada fortaleza.
La vida continúa en el vertedero, con su rutina de supervivencia y esperanza. Cada
día es una lucha, pero también una oportunidad para encontrar momentos de alegría
y solidaridad entre los más humildes. Las botas, ahora inertes, son un recordatorio
constante de la fragilidad del poder.
El jefe, descalzo ante la historia, nos deja una lección imborrable: el poder es efímero
y la verdadera grandeza reside en la humanidad de los más humildes. A través de sus
vivencias, los personajes nos muestran que la dignidad y la resistencia pueden
florecer incluso en los lugares más inesperados.
En este final, Maggiolo nos invita a reflexionar sobre las cicatrices del pasado y la
capacidad de resiliencia del ser humano. La historia de las botas y sus dueños se
convierte en un espejo de nuestra propia sociedad, recordándonos que, al final, todos
somos iguales ante el inexorable paso del tiempo.
Fin