Efectos psicológicos de la Dictadura Stronista
Univ. Nicol Cabrera
Treinta y cinco años de represión política, social y de los
derechos humanos, llevado a cabo por intereses externos
(Operación Cóndor) y las ansias de control del ex general Alfredo
Stroessner han dejado daños físicos, emocionales y psicológicos
a las víctimas directas e indirectas a pesar de haber transcurrido
ya tres décadas y media (Misma duración de la dictadura) de este
periodo de incertidumbre y terror. El régimen Stronista se basada
en “una dictadura de carácter totalitario que, a través del
terrorismo de Estado puesto en práctica por su aparato represivo,
cometió graves violaciones de derechos humanos, muchas de las
cuales constituyen crímenes de lesa humanidad por su carácter
generalizado y sistemático” (CVJ, Informe Final, Tomo I, 2008: 41).
Debido a estos hechos la CODEHUPY (Coordinadora de Derechos
Humanos del Paraguay) presenta un artículo con el título “¿Se puede
construir un futuro con el alma perturbada?” (Ventanas abiertas,
https://ventanasabiertas.org.py/?p=118) esta pregunta es un hincapié al
análisis de cómo en el ser humano las experiencias traumáticas
pueden perdurar en la memoria de manera consciente o
inconsciente.
Como se ha planteado, ¿Se puede construir un futuro, una nueva
vida o borrar totalmente los recuerdos que atan a algunos a
sucesos que lograron marcar la carne, pero a la vez sus almas y
mentes? la respuesta es sencilla, concisa, un simple “NO” con
aires de resentimientos. Según datos estadísticos 128.076
personas aproximadamente fueron víctimas de la violación de sus
derechos humanos directa o indirectamente. Desglosando estos
datos, en el Paraguay, 90 personas estaban solamente detenidas,
18.772 personas estaban detenidas y eran torturadas, 99.312
personas eran víctimas indirectas; fueron mandados al exilio
3.470 personas, 17.348 personas eran víctimas indirectas; 336
personas declaradas desaparecidas, 59 personas sufrieron la
ejecución y 1970 personas resultaron afectadas de manera
indirecta.
Algunas de estas víctimas han salido a contar sus experiencias de
lo que vivieron y lo que siguen viviendo, así se presenta el caso
de Bernabé Penayo un militante de la Federación Juvenil
Comunista del Paraguay que a sus 23 años de edad fue
secuestrado, torturado y encarcelado. Lo que parecía un dulce
sueño se volvió en una pesadilla ya que ingresaron a su hogar en
horas de la madrugada y lo trasladaron al departamento de
investigaciones de la policía de la capital, en donde, se le sometió
a violentas torturas, sin libertad, por lo que durante tres años vivió
aislado de su familia, sin saber nada de ellos (Lorena Flores, 2020) y
por lo tanto su familia también desconocía su paradero, si seguía
vivo o si ya se encontraba algunos metros bajo tierra.
En la entrevista también relata la precariedad del lugar donde se
encontraba:
“Nos encontrábamos en una pieza (habitación) de 12 metros por 5
aproximadamente, entre 60 a 70 personas sin posibilidad de salir
al sol ni al patio, encerrados con temperaturas de 45 grados en el
verano, sin agua potable, muchos enfermos, con diarrea; eso
porque las comisarías de la capital ya no daban abasto para tantos
presos políticos” (Lorena Flores, 2020, párr. 6).
Lo que Bernabé Penayo y otras personas vivieron se puede
denominar como “Tortura Psicológica”, que según:
Un informe del 2005 de la organización no gubernamental
Physicians for Human Rights, Médicos por los Derechos
Humanos, (en adelante PHR, por la sigla en inglés) hizo avanzar
el debate al proponer una definición del término “tortura
psicológica” fundada en la interpretación que figura en el código
de Estados Unidos (USC) —codificación de leyes generales y
permanentes de Estados Unidos. La interpretación del Código
hace referencia a: “los ‘dolores o sufrimientos mentales graves’
causados por la amenaza o por la aplicación efectiva de ‘métodos
destinados a alterar profundamente las facultades o la
personalidad’.” (Hernán Reyes, 2007)
Según Hernán Reyes (2007) se ha comprobado que la tortura en
general (Física y psicológica) tienen efectos nocivos para la salud
de las víctimas directas. Emplear estos métodos hace que las
víctimas sientan cierta responsabilidad de lo que está ocurriendo,
generando sentimientos como: vergüenza, miedo, culpa,
profunda tristeza e intensa humillación. Sí se le otorga un
enfoque clínico, las víctimas presentan síntomas similares a los
trastornos de la ansiedad. Estos síntomas causan una alteración
de las facultades y la personalidad. (Hernán Reyes, 2007).
Siguiendo la misma línea Hernán Reyes en 2007 explica que:
Los métodos psicológicos pueden ser extremadamente
coercitivos, constituir una práctica de tortura y ser ilegales. En
ese sentido, el primer Relator Especial de las Naciones Unidas
sobre la Tortura, el profesor Peter Kooijmans, hizo una
declaración donde fusionó los métodos y los efectos de la tortura:
“A veces se hace una distinción entre tortura física y tortura
mental. Pero esa distinción parece tener más significación en lo
que respecta a los medios por los cuales se práctica la tortura que
en cuanto a su carácter. Casi invariablemente, el efecto de la
tortura, cualesquiera que sean los medios por los que se práctica,
es físico y psicológico [...]. Su efecto común es la desintegración
de la personalidad.” (p. 11)
En pocas palabras, las violaciones a los derechos humanos
ejercidos durante la dictadura Stronista: los secuestros, la tortura
física y psicológica, amenazas, encarcelamientos, tienen
repercusiones negativas en las víctimas directas como también a
sus familiares o conocidos. Sentimientos de odio y rencor son los
más profesados seguidos de la vergüenza y el miedo debido a
esto son más propensos/as a padecer trastornos de ansiedad,
sueño e incluso en casos más avanzados caen en el delirio. Las
consecuencias son permanentes, las heridas del cuerpo podrán
sanar, pero las heridas del alma los recuerdos siguen vivos como
si solo ayer estuviesen pasando estos horribles actos inhumanos.
Referencias:
ARNOSO, Maitane et al. La Comisión de Verdad y Justicia:
percepción de eficacia en Paraguay. Rev. Int. Investig. Cienc.
Soc. [online]. 2014, vol.10, n.2, pp.154-168. ISSN 2226-4000.
Veronica Smink, (3 de febrero del 2019). Cómo el régimen de
Alfredo Stroessner convirtió a Paraguay en uno de los países más
desiguales del mundo. BBC News Mundo, Cono Sur.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47098176
Informe PHR, op.cit., (nota 6), “Health consequences of psychological torture”,
pp. 48-5.
V. Pétur Hauksson, Psychological Evidence of Torture, CPT, Consejo Europeo,
00, p. 9; v. Metin Başoğlu, Torture and its Consequences, Cambridge University
Press, 99, y Psychological Evidence of Torture: A Practical Guide to the
Istanbul Protocol for Psychologists, Human Rights Foundation of Turkey
(HRFT), 004.
La tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, Nota del
secretario
General, Documentos oficiales de la Asamblea General de las Naciones Unidas,
quincuagésimo noveno período de sesiones, punto 07 a) del orden del día de
004, (Documento de las Naciones Unidas A/59/4), párr. 45.
Reyes, H. (2007). Las peores cicatrices no siempre son físicas: La tortura
psicológica. Revista Internacional de la Cruz Roja, (IRRC No. 867), 1-30.
https://international-review.icrc.org/es/articulos/las-peores-cicatrices-no-
siempre-son-fisicas-la-tortura-psicologica