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Explorando el Sistema Solar y el Sol

Ciencias

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SISTEMA SOLAR

El sistema solar es un sistema planetario constituido por una estrella que ejerce atracción gravitacional sobre los
cuerpos celestes que giran a su alrededor. Según la NASA, se cree que nuestro sistema solar se formó a partir de
una sola nube plana de gas. Otra teoría, indica que se formó cuando un objeto de gran tamaño pasó cerca del Sol, y
empujó una corriente de gas lejos de él. Esta última explicación sugiere que los planetas surgieron de esta corriente
gaseosa, está compuesto por el Sol y los elementos que lo orbitan. Ubicado en un brazo exterior de la Vía Láctea,
alberga mucho más que a la Tierra y que a otros planetas conocidos.

El Sol, la estrella principal de este entramado espacial, está en el centro de la organización de los elementos, tiene
forma elíptica (ovalada), y es el objeto espacial más grande del sistema: representa 99% de la masa [Link]
precisamente su gran tamaño lo que hace que el Sol genere una tremenda atracción gravitacional sobre los otros
elementos del sistema, haciéndolos orbitar alrededor de él.

Este complejo entramado espacial está formado por 8 planetas: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y
Neptuno, y por supuesto la Tierra. No obstante, también está compuesto por satélites naturales que orbitan
alrededor del Sol y que rodean a sus propios planetas. El más conocido es la Luna, que hace su recorrido alrededor
de la Tierra.

También existen los llamados planetas enanos, como Plutón, que se encuentra en la región del sistema solar
conocido como Cinturón de Kuiper, más allá de la órbita de Neptuno. Fuera de Plutón, la región de Kuiper también
alberga los planetas enanos Makemake y Haumea. Otros dos planetas enanos, Eris y Ceres, completan la lista.

Entre los demás objetos que integran el sistema solar se encuentran los asteroides (objetos espaciales rocosos que
pueden tener kilómetros de diámetro) y los meteoroides (pequeños fragmentos de materia, similares a la piedra o al
metal). Estos elementos se pueden encontrar, por ejemplo, en el Cinturón de Asteroides, una región entre las órbitas
de Marte y Júpiter.

Finalmente, los cometas, cuerpos de hielo, polvo y gas que viajan a miles de kilómetros por hora por el espacio,
también mantienen su propia órbita alrededor del Sol. La NASA estima que existen más de 100 mil millones de
cometas en el sistema solar.

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EL SOL

Nada es más importante para la biología terrestre que el Sol, una estrella enana amarilla de 4500 millones de años
que se ubica en el centro del Sistema Solar y alrededor del cual giran ocho planetas. Sin la energía, el calor y la luz
que brinda, la vida tal como se la conoce no podría existir, asegura la NASA.

La única estrella que compone el Sistema Solar se ubica a 150 millones de kilómetros de distancia de la Tierra. Es
solo una estrella promedio en términos de su tamaño (1.4 millones de kilómetros), ya que la agencia espacial ha
encontrado otros objetos astronómicos similares que superan el diámetro del Sol hasta cien veces.
Sin embargo, es la única estrella conocida por el ser humano que está acompañada de un planeta donde existe vida
biológica. Según la agencia estadounidense, la vida en la Tierra sólo es posible gracias a la luz y la energía que el Sol
emana. Sin ello, este planeta sería una roca sin vida cubierta de hielo.

La estrella calienta el agua de los mares; mantiene la atmósfera en movimiento; genera las estaciones del año a
medida que la Tierra gira alrededor de él; y da energía a las plantas, proporcionando alimento para humanos y
animales, así como el oxígeno necesario para respirar.

Si bien el Sol puede influir en el clima terrestre y mantiene el planeta lo suficientemente caliente para que la vida
pueda existir, no es responsable del cambio climático registrado en las últimas décadas, aclara la NASA.

Así como las plantas de la Tierra necesitan luz para vivir, la energía que emana el Sol a través de sus rayos X impacta
en distintos aspectos de la actividad social actual.

De acuerdo con un artículo publicado por la NASA, las partículas atómicas energéticas y los rayos X y gamma de las
erupciones solares y otras perturbaciones a menudo afectan las ondas de radio que viajan por la ionosfera (una capa
de la atmósfera terrestre). Esto causa interferencias e incluso apagones en las comunicaciones por radio de larga
distancia.

Incluso, en ocasiones las perturbaciones del campo magnético terrestre provocadas por fenómenos solares
provocan enormes fluctuaciones de tensión en las líneas eléctricas de las ciudades terrestres, lo que, a su vez,
genera apagones esporádicos en localidades enteras. La actividad solar puede liberar enormes cantidades de energía
y partículas, algunas de las cuales impactan en la Tierra.

Fuera de la atmósfera terrestre que protege a la vida de las ondas de radiación solar, las condiciones en el espacio
también se ven afectadas por la actividad del Sol. Según la NASA, el clima espacial puede interferir con los satélites,
los GPS y las comunicaciones por radio inclusive.

El Sol es una estrella enorme. Con un diámetro de 1,4 millones de kilómetros podría albergar a 109 planetas en su
superficie. Si fuera hueco, más de un millón de Tierras podrían vivir en su interior, pero no lo es. Está relleno de
gases calientes que representan más del 99,8 por ciento de la masa total del sistema solar. ¿A qué llamamos
caliente? La temperatura alcanza los 5500 grados centígrados en la superficie y más de 15,5 millones de grados
centígrados en el núcleo.

En el núcleo del Sol, se producen reacciones de fusión en las que el hidrógeno se transforma en helio, que genera la
energía. Unas pequeñas partículas de luz llamadas fotones transportan esta energía a través de la zona radiante
hasta la capa superior del interior del Sol, la zona convectiva. Ahí, el movimiento de los gases hirviendo (como en
una lámpara de lava) lleva la energía a la superficie. Este viaje dura más de un millón de años.

La superficie del Sol, o atmósfera, está dividida en tres regiones: la fotosfera, la cromosfera y la corona solar. La
fotosfera es la superficie visible del Sol y la capa más baja de la atmósfera. Por encima de la fotosfera se encuentran
la cromosfera y la corona, que también emiten luz visible pero solamente se pueden ver durante eclipses solares,
cuando la luna pasa entre la Tierra y el Sol.

Los ciclos del Sol

A pesar de que aún queda mucho por estudiar al respecto, la ciencia sabe que el campo magnético del sol aumenta y
disminuye por períodos, es decir, aumenta hasta un máximo y luego se debilita de nuevo hasta alcanzar un mínimo
en su actividad.

Cuando el nivel de magnetismo se acerca a su máximo, se traduce en una gran cantidad de erupciones solares,
eyecciones y manchas en su superficie. Tras este máximo, esa actividad decrece durante otro periodo hasta que
vuelve a aumentar, y así sucesivamente.
Hasta ahora, sabíamos que la actividad magnética del Sol se manifiesta oscilando entre sus mínimos y máximos a lo
largo de un ciclo de 11 años. Sin embargo, incluso esos ciclos podrían estar cambiando sus patrones o
superponiéndose y la comunidad científica no encuentra consenso al respecto.

Hasta ahora, se sabía que el Sol alterna entre períodos tormentosos y más calmados cada 11 años
aproximadamente. Estos ciclos están relacionados con su actividad magnética y desde la Tierra los estudiamos a
través de las manchas y las erupciones solares.

Eclipses solares: Cuando el sol desaparece

Los seres humanos han registrado los eclipses solares durante milenios, y se pueden encontrar referencias a ellos en
algunos de los primeros textos de la humanidad, como los antiguos documentos académicos chinos. Incluso se ha
debatido un verso de la Odisea de Homero ("El sol ha sido borrado del cielo") y si puede relacionarse con un eclipse
histórico.

A lo largo de la historia, el súbito oscurecimiento del sol se ha considerado una señal del descontento de los dioses o
un presagio de malos augurios. Pero una vez que los astrónomos descubrieron cómo funcionaban los eclipses
solares, se convirtieron en acontecimientos que había que estudiar y celebrar.

Los eclipses totales de sol sólo son visibles en la Tierra por una afortunada coincidencia: el diámetro de la Luna y su
distancia a la Tierra hacen que su tamaño relativo sea lo suficientemente grande como para cubrir el disco solar. Si la
luna fuera más pequeña o estuviera más lejos, sólo veríamos eclipses parciales. De hecho, las mediciones de la
distancia entre la Tierra y la Luna muestran que nuestra compañera cósmica se aleja lentamente de nosotros en
forma de espiral y, dentro de unos 1000 millones de años, la Luna se habrá alejado tanto de la Tierra que ya no se
producirán eclipses solares totales.

Los eclipses solares totales se producen cada uno o dos años, por término medio, y los eclipses parciales y anulares
son sólo un poco más frecuentes. Dado que los eclipses solares son visibles desde un área tan pequeña de la Tierra
cada vez, la posibilidad de observar uno desde cualquier punto es menor que una vez en la vida.

Características

1. Tiempo y rotación del Sol.

El Sol no gira como una bola sólida, dice la agencia espacial, ya que su superficie está compuesta por un gas caliente
cargado eléctricamente llamado plasma. Esta sustancia gira a diferentes velocidades y en diferentes partes del
cuerpo celeste.

El Sol también completa una rotación cada 25 días terrestres en su región del Ecuador y, en sus polos, la estrella gira
alrededor de su propio eje una vez cada 36 días terrestres.

2. . El sol no tiene luna

A diferencia de la Tierra, el Sol no tiene Luna. Está orbitado por ocho planetas (incluida la Tierra), más otros cinco
planetas enanos, miles de asteroides y unos tres billones de cometas y cuerpos helados.

3. El sol tiene diferentes temperaturas

El Sol tiene temperaturas altas, pero fluctúan en sus diferentes zonas. La parte más caliente está en el núcleo, donde
el calor alcanza los 27 millones de grados Fahrenheit (o unos 15 millones de grados Celsius).

La superficie, llamada fotosfera, es relativamente "fría", alcanzando los 10 000 grados Fahrenheit (alrededor de 5500
grados Celsius). Mientras que la atmósfera exterior del Sol, conocida como corona, se calienta más cuanto más se
aleja de la superficie. Esta área alcanza hasta 3.5 millones de grados Fahrenheit (o alrededor de 2 millones de grados
Celsius).
4. Tamaño y distancia

A pesar de ser considerado un gigante del sistema planetario, según la NASA el Sol es una estrella de tamaño
mediano con un radio de unos 700 mil kilómetros. Sin embargo, hay estrellas que son mucho más grandes.

Aun así, comparado con la Tierra, el Sol es enorme: se necesitarían más de 330 000 Tierras para igualar la masa del
Sol. En términos de distancia, está a unos 150 millones de kilómetros de la Tierra.

5. Larga órbita en la Vía Láctea

El Sol está en el centro del Sistema Solar, que se desplaza a una velocidad media de 720 000 kilómetros por hora,
dice la agencia espacial. A pesar de esta gran velocidad, la estrella tarda unos 230 millones de años en realizar un
viaje completo alrededor de la Vía Láctea.

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MERCURIO

Mercurio fue nombrado de esta manera en honor a Hermes, el mensajero de los dioses griegos del Olimpo. Más
tarde los romanos lo bautizaron, tal y como ocurre con el resto de los planetas, con el equivalente en su mitología
para los dioses griegos, en este caso Mercurio. Y con ese nombre ha llegado hasta nuestros días.

Con un tamaño tan solo un poco mayor al de nuestra luna, es el planeta más pequeño del sistema solar y el más
cercano al Sol. Se trata del menor de los planetas rocosos del sistema solar y de manera similar a la Luna, presenta
una superficie plagada de cráteres, en parte, debido a la finísima y casi ausente atmósfera (exosfera) que le rodea.
Con una velocidad de 170.5030 kilómetros por hora, también se trata del planeta que viaja más rápido a través del
espacio -de aquí su nombre- ya que la velocidad de un planeta incrementa con su cercanía a la estrella que orbita.

Por su proximidad al Sol, desde la superficie de Mercurio nuestro astro se vería 3 veces más grande que desde la
Tierra, y su brillo sería hasta 7 veces superior. También cabría esperar que, por su cercanía al Sol, Mercurio fuera el
planeta más caliente del sistema solar, sin embargo, contradiciendo la intuición, este honor es para el Venus, pues es
en Venus que, debido a su densa atmósfera, se registran las temperaturas más altas de todo el sistema solar.

La ausencia práctica de atmósfera en Mercurio también propicia que las temperaturas en el mismo sean las más
extremas del sistema solar, pudiéndose alcanzar durante el día los 430ºC y por la noche los -180ºC. También cabe
decir que eje de rotación de Mercurio está inclinado apenas 2 grados con respecto al plano de su órbita alrededor
del Sol. Eso significa que gira casi perfectamente en posición vertical y, por lo tanto, no experimenta estaciones.
VENUS

Solo tras el Sol y la Luna, Venus es el objeto más brillante que se puede ver en el firmamento desde la Tierra. Esto
propició, ya desde la antigüedad, que por su brillo y belleza los romanos asociaran el planeta con la diosa de la
belleza y el amor, Venus, de la cual recibe su nombre.

Parte de la intensidad del brillo de Venus es debido a la cercanía con la Tierra, ya que se trata del planeta que más
próximo se encuentra de nosotros. También es el segundo planeta más cercano al Sol. Se trata de otro de los 4
planetas rocosos del sistema solar y debido a la gran similitud tanto en tamaño como en densidad con nuestro
planeta, en ocasiones es denominado como el planeta gemelo de la Tierra.

No obstante, Venus no es tan parecido a la Tierra como cabría esperar. Uno de los mejores ejemplos de ello es su
atmósfera, muy espesa y rica en dióxido de carbono. De hecho, la atmósfera de Venus es tan densa que desde su
superficie el Sol se vería como un tenue destello de luz. Esto, junto a las densas nubes de ácido sulfúrico que la
rodean generan tal efecto invernadero que hace de Venus el planeta más caliente del sistema solar. Así la
temperatura en Venus puede alcanzar los 475ºC, suficiente como para derretir el plomo, y la presión a nivel de
superficie puede alcanzar las 90 atmósferas.

Otra gran diferencia con la Tierra y con el resto de planetas del sistema solar es que Venus gira sobre su eje al
contrario que los demás, es decir, en el caso de Venus el Sol sale por el oeste y se pone por el este. Además su
rotación es tremendamente lenta, ya que tarda 243 días en dar una vuelta sobre si mismo, lo que propicia que el año
en Venus, el cual dura 225 días, sea mas corto que un día en el planeta.

Al igual que la Tierra, Venus posee un núcleo de hierro envuelto por un manto de roca caliente y una corteza rocosa.
En cuanto a su superficie presenta un color oxidado y está salpicada de montañas y miles de grandes volcanes,
algunos de los cuales los científicos creen que aún siguen activos.
LA TIERRA

Por simple que pueda parecer, el nombre de nuestro planeta, no obstante, también tiene un origen en la mitología
griega. Así, en este caso, los antiguos griegos denominaron a la Tierra en honor a la diosa Gea, la cual era adorada
como la creadora del universo y la madre, tanto de los dioses primordiales, los titanes, como de los primeros
humanos. Al igual que sucede con el resto de planetas, posteriormente los romanos la bautizaron con el nombre de
su diosa equivalente, Terra, el cual ha transcendido hasta el presente con las evidentes adaptaciones.

Nuestro hogar, la Tierra, es el quinto planeta más grande y el tercero en cercanía al Sol del sistema solar. Entre otras
cualidades como la rotación de su eje respecto a la elíptica, la composición de su atmósfera rica en oxígeno o la
presencia de agua líquida, esta distancia de la Tierra al Sol -situada dentro de la zona de habitabilidad de una
estrella- es la responsable de que nuestro planeta sea el único del sistema solar en el que hasta el momento se haya
encontrado vida.

De hecho, en la Tierra se suceden una gran cantidad de características que hacen posible la vida. Por ejemplo, la
atmósfera de la Tierra, la cual también nos protege de la radiación procedente del Sol y del espacio, está compuesta
por un 78 % de nitrógeno, un 21 % de oxígeno y un 1 % de otros ingredientes: el equilibrio perfecto para respirar y
vivir. Los vastos océanos de la Tierra proporcionaron un lugar conveniente para que comenzara la vida hace unos
3.800 millones de años. La Tierra es del mismo modo el único planeta del sistema solar con una sola luna, la cual es,
en muchos sentidos, responsable de hacer de la Tierra un hogar habitable al regir las mareas o estabilizar la
oscilación de nuestro planeta, lo que ha hecho que el clima sea menos variable durante miles de años.
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Características principales del planeta Tierra

Nuestro hogar, la Tierra, es el quinto planeta más grande y el tercero en cercanía al Sol del sistema solar. También se
trata del planeta más grande de los 4 planetas rocosos. Entre otras cualidades como la rotación de su eje respecto a
la elíptica, la composición de su atmósfera rica en oxígeno o la presencia de agua líquida, esta distancia de la Tierra
al Sol -situada dentro de la zona de habitabilidad de una estrella- es la responsable de que nuestro planeta sea el
único del sistema solar en el que hasta el momento se haya encontrado vida.

Los vastos océanos de la Tierra proporcionaron un lugar conveniente para que comenzara la vida hace unos 3.800
millones de años. La Tierra es del mismo modo el único planeta del sistema solar con una sola luna, la cual es, en
muchos sentidos, responsable de hacer de la Tierra un hogar habitable al regir las mareas o estabilizar la oscilación
de nuestro planeta, lo que ha hecho que el clima sea menos variable durante miles de años.

Estructura interna, geología y composición del planeta Tierra

Con un radio de 6.371 kilómetros, la Tierra es el mayor de los planetas terrestres y el quinto planeta más grande del
sistema solar. Esta formada por 4 capas principales: un núcleo interno sólido de hierro y níquel de aproximadamente
1.200 kilómetros de radio; un núcleo externo, también de hierro y níquel, pero en este caso semifundido y que
puede llegar a tener un espesor de 2.300 kilómetros; un manto de roca fundida y viscosa que con un ancho de unos
2.900 kilómetros es la capa más gruesa de nuestro planeta; y la capa más externa, la corteza, la cual se extiende a
una profundad promedio de unos 30 kilómetros.

En la parte exterior rocosa de la Tierra encontramos otra de las razones que hacen a nuestro planeta tan especial. En
su conjunto, la corteza terrestre junto a parte del manto superior constituyen la litosfera, la cual se divide en
enormes placas tectónicas que están en constante movimiento. Estas placas se desplazan sobre el manto fluido de
nuestro planeta, dando lugar a una superficie dinámica que no ha dejado de cambiar durante millones de años, y
que es el origen de la mayoría de fenómenos geológicos que tienen lugar en la Tierra, como el desplazamiento de los
continentes, la formación de montañas, la actividad de los volcanes o los terremotos.

Por otro lado, en el interior de la Tierra, la rápida rotación del núcleo de hierro y níquel fundido dan lugar a un
campo magnético que se extiende hasta el espacio actuando como escudo protector ante el viento solar. También
cabe de destacar que el eje de rotación de nuestro planeta se encuentra inclinado 23,5º en relación a su órbita
alrededor del Sol, lo que produce que cada año se sucedan las 4 estaciones.

La atmósfera de la Tierra

Otra de las características que hacen posible la vida en la Tierra es su atmósfera, la cual además de proporcionarnos
el oxígeno que necesitamos para respirar, también nos protege de la radiación procedente del Sol y del espacio así
como del impacto de cientos de meteoritos que se desintegran en ella antes de impactar contra la superficie del
planeta. La atmósfera de la Tierra está compuesta por un 78 % de nitrógeno, un 21 % de oxígeno y un 1 % de otros
ingredientes: el equilibrio perfecto para respirar y vivir.

Además gracias a la atmósfera, y al efecto invernadero natural de la misma, en la Tierra disfrutamos de una
temperatura estable adecuada para el desarrollo de la vida: sin ella, el calor de la Tierra se disiparía en el espacio
provocando que la temperatura media del planeta fuera de -32ºC, cuando en la actualidad disfrutamos, en
promedio, de unos templados y agradables 15ºC.

Curiosidades sobre el planeta Tierra

• La Tierra es el único planeta del sistema solar que presenta agua en estado líquido sobre su superficie.
• La distancia media entre la Tierra y el Sol es conocida como una unidad astronómica (UA), y es la magnitud
más empleada como referencia para medir las distancias dentro del sistema solar.
• La luz del Sol tarda unos ocho minutos en llegar a Tierra.
• La Tierra no tarda exactamente 365 días en dar una vuelta alrededor del Sol, si no que, para ser exactos, un
año en nuestro planeta dura 365,25 días. Y esa es la razón por la que cada cuatro años añadimos un día extra
a nuestro calendario, dando lugar a los años bisiestos.
• El campo magnético de la Tierra puede cambiar. De hecho, los científicos tienen constancia de que se
produce un cambio en la polaridad del campo magnético terrestre cada 400.000 años aproximadamente. De
hecho la próxima inversión debería estar muy cerca, hablando en términos relativos, y se calcula que habría
de producirse dentro de los próximos 1.000 años.
• La Tierra no es una esfera perfecta, si no que está achatada por los polos y abultada en el ecuador, por lo
que técnicamente estamos ante lo que los científicos conocen como un geoide, un esferoide o un elipsoide
de revolución.

MARTE

El planeta Marte recibe su nombre en honor a Ares, el dios griego de la guerra. Más tarde los romanos lo bautizaron,
tal y como ocurre con el resto de los planetas, con el equivalente en su mitología para los dioses griegos, en este
caso Marte.

Marte, también conocido como el planeta Rojo, es el más alejado del Sol de los cuatro planetas rocosos del sistema
solar, y el segundo más cercano a la Tierra, aunque cuenta aproximadamente con solo la mitad de su tamaño. Se
trata de un planeta sencillo de identificar en el firmamento nocturno debido al brillo rojizo que hace honor a su
nombre.

Pese a lo que pudiera parecer por su rojo color, Marte no es planeta cálido. Muy al contrario, en la actualidad se
trata de un planeta seco, rocoso, inhóspito y frío, algo que no exime al planeta de haber albergado unas condiciones
pasadas en las que la vida hubiera sido posible. Así, se cree que en el pasado Marte fue un mundo más cálido
cubierto de agua, motivo por el que los científicos no cesan en su empeño de encontrar signos de vida pretérita. De
hecho, en Marte podemos encontrar agua a día de hoy, no obstante la atmósfera marciana es demasiado delgada
para que exista agua líquida por mucho tiempo en la superficie, por lo que la mayor parte del agua marciana se
encuentra en forma de hielo debajo de la superficie, en las regiones polares.

Además, al igual que la Tierra, en Marte también se suceden las estaciones, pero estas duran más que aquí, ya que
Marte tarda casi más del doble de tiempo que nuestro planeta en orbitar alrededor del Sol. Hace poco también, los
científicos demostraron que Marte es un planeta geológicamente activo en el que se han identificado martemotos -
el equivalente marcianos a los terremotos- y aunque muy débil, también un campo magnético que indica que, al
igual que en la Tierra, el núcleo metálico de Marte actuó como una dinamo. Además en Marte se encuentran
también algunos de los accidentes geográficos más interesantes del sistema solar, como es el gran sistema de
cañones de 4.800 kilómetros conocido como Valles Marineris o el Monte Olimpo, que con 22,5 kilómetros de altura
es a su vez la montaña y el volcán más grande del sistema solar.

Marte tiene dos lunas pequeñas llamadas Fobos y Deimos, ambas nombradas en honor a los hijos del dios Ares en la
mitología griega, y de las cuales se piensa que pueden ser asteroides capturados.
JUPITER

Como no podía ser de otra manera, Júpiter, con más del doble de la masa que el resto de planetas juntos, es el
planeta más grande del sistema solar por lo que recibe su nombre del dios entre los dioses del Olimpo, Zeus; Júpiter
en la mitología romana.

Y es que todo en Júpiter adquiere magnitudes extraordinarias. Para hacernos una idea, en torno a la línea del
ecuador de Júpiter cabrían hasta 11 planetas Tierra puestos en fila. La velocidad a la que gira este coloso del sistema
solar también es endiablada, pues no solo hay que tener en cuenta que el día en Júpiter dura apenas unas escasas 10
horas mientras que en la Tierra un día dura 24 horas, sino también que su radio es 10 veces mayor que el de nuestro
planeta. Esta también es la causa de los fuertes vientos que se producen en la atmósfera de Júpiter, los cuales en el
ecuador del planeta pueden alcanzar hasta los 540 kilómetros por hora, dando lugar a las tormentas más
impresionantes del sistema solar, como es el caso de la Gran Mancha Roja, una tormenta que según los científicos
lleva activa más de 300 años y en la cual cabrían 2 planetas como la Tierra.

Júpiter es un mundo complejo, gigantesco y turbulento

Sin duda, uno de los aspectos más fascinantes de Júpiter es su atmósfera. De hecho, Júpiter es conocido por sus
distintivos cinturones y zonas: bandas de nubes blancas y rojizas que envuelven el planeta y le dan un aspecto
realmente impresionante. Se cree que las bandas más oscuras se corresponden con columnas de gases que
contienen azufre y fósforo que se elevan desde el interior más cálido del gigante gaseoso.

También es muy probable que Júpiter no tenga una, sino tres capas de nubes repartidas en la parte más baja de su
atmósfera, la cual, en su totalidad, puede elevarse hasta los 1.000 kilómetros. Así, los astrónomos creen la capa más
interna de la atmósfera podría estar formada por hielo de agua y vapor, la capa intermedia probablemente esté
conformada por cristales de hidrosulfuro de amonio y la capa superior de hielo de amoníaco.

Como es apreciable, Júpiter es un mundo supermasivo, pero compuesto por elementos ligeros, principalmente Helio
e Hidrógeno, pero ¿se trata de un planeta formado exclusivamente por gas? La respuesta es que todavía se
desconoce la naturaleza del interior del planeta, pero los científicos barajan la posibilidad de que Júpiter alberge un
núcleo sólido en su interior, aunque de ser así, es probable que solo tenga el tamaño de la Tierra.

¿Se trata de un planeta apto para albergar vida? Por todas estas características, además de por la enorme gravedad
que impera en Júpiter, la cual además funciona como un escudo antiasteroides para los planetas interiores del
sistema solar, las probabilidades son infinitamente escasas. Sin embargo, Júpiter es un pequeño sistema planetario
en si mismo, por los que los científicos no descartan que la vida pudiera desarrollarse en alguna de sus 79 lunas,
entre las cuales destacan Europa, Ganímedes, Ío y Calisto, bautizadas en honor a las amantes del dios Zeus.
SATURNO

Saturno es otro de los planetas más grandes del sistema solar, por lo que al igual que Júpiter, recibe su nombre de
uno de los dioses más importantes de la mitología para griegos y romanos, quienes respectivamente se referían a él
como Cronos y Saturno, y en sendas mitologías fueron padres de Zeus y Júpiter. Cronos y Saturno eran, de hecho, los
dioses del tiempo y la agricultura. Saturno es el planeta que a lo largo del año se puede observar durante más
tiempo en el firmamento, por lo que la elección de ambas culturas para nombrar a este gigante gaseoso no es una
casualidad.

Saturno es el sexto planeta en distancia al sol del sistema solar. También se trata del segundo planeta más grande (9
planetas Tierra en fila cabrían a lo largo de la línea de su ecuador) y el otro de los gigantes gaseosos de nuestro
vecindario cósmico, aunque al igual que sucede con Júpiter, los científicos creen que podría albergar una núcleo
sólido en su interior.

Misterioso hexágono en Saturno

Sin duda, el elemento más llamativo de Saturno son sus 7 anillos, los cuales se cree que están compuestos millones
de pedazos de hielo y roca procedentes cometas, asteroides o lunas que se desintegraron antes de llegar al planeta
debido a la poderosa gravedad de Saturno. Este sistema de anillos se extiende hasta una distancia de 282.000
kilómetros del planeta, pudiendo alcanzar un grosor de 10 kilómetros en los más importantes. Una curiosidad sobre
estos anillos es que fueron nombrados alfabéticamente en el orden en que fueron descubiertos, y no en el orden en
el que se establecen. Así, los anillos principales son A, B y C. Los anillos D, E, F y G son más débiles y se descubrieron
más recientemente. Y comenzando en Saturno y desplazándonos hacia el exterior encontraríamos los anillos, D,C, B,
A, F, G y E.

Al igual que Júpiter, Saturno tiene 53 lunas conocidas con 30 lunas adicionales a la espera de la confirmación de su
descubrimiento, es decir, un total de 83 lunas, algunas tan interesantes como Titán o Encélado.
URANO

El dios Urano fue en la mitología griega el dios del cielo. Sin embargo, cuando los griegos se referían al objeto que
brillaba en el cielo con este nombre, no se estaban refiriendo a un planeta, si no que creían que se trataba de una
estrella. Para constatar que Urano se trataba de un planeta hubo que esperar hasta el año 1781, cuando fue
descubierto por Sir William Herschel, quien quiso bautizarlo en honor al rey Jorge III de Inglaterra. Georgium Sidus, el
nombre propuesto por Herschel para este gigante de hielo no prosperó, y la comunidad astronómica acordó en el
año 1850 que este adoptara el nombre de Urano, un nombre de origen mitológico en consonancia al resto del
planetas del sistema solar.

Urano es el séptimo planeta en distancia al sol, el tercero más grande, el cuarto más masivo y el segundo menos
denso del sistema solar. Se trata del primero de los gigantes helados de nuestro sistema planetario y está compuesto
por una especie de "hielo" fluido de agua, amoníaco y metano. De hecho, el manto helado de Urano no está
compuesto de hielo en el sentido convencional, sino que es un fluido caliente y denso formado por agua, amoníaco y
otros volátiles.

Urano es un planeta muy diferente a todos los que hemos visto con anterioridad, aunque comparte una
característica especialmente excepcional con el planeta Venus, y es que rota de oeste a este. Con la salvedad, eso si,
algo que lo hace mucho más especial, de que gira en un ángulo de casi 90 grados desde el plano de su órbita, lo cual
hace que Urano parezca girar de costado, orbitando alrededor del Sol como una bola rodante.

El gigante de hielo está rodeado por 13 anillos tenues, los cuales forman el segundo sistema anular que fue
descubierto en el sistema solar tras el de Saturno. También cuenta con 27 satélites naturales conocidos, los cuales
reciben su nombre en honor de los personajes de las obras de William Shakespeare y Alexander Pope
[Link]

1. Formen seis grupos. Cada uno se encargará de crear un collage con imágenes obtenidas de internet que

permita plasmar gráficamente alguno de los siguientes períodos geológicos:

Grupo 1: Eón Hadeico.

Grupo 2: Eón Arcaico.

Grupo 3: Eón Proterozoico.

Grupo 4: Era Paleozoica.

Grupo 5: Era Mesozoica.

Grupo 6: Era Cenozoica.

a) Utilicen los programas Impress o PowerPoint de sus equipos portátiles para armar una presentación que

incluya el diseño realizado. Justifiquen la elección de cada imagen.

b) Expongan la presentación en clase.

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